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URBANISMO

“El urbanismo constituye una parte de la política, necesario para concretar todos los
programas operativos [...] Para mejorar la distribución de la actividad humana en el
territorio es preciso mejorar las relaciones económicas y sociales de las cuales depende
dicha actividad; por lo demás, no basta con mejorar las relaciones económicas y sociales
para que las espaciales queden automáticamente corregidas, pero la modificación de las
relaciones espaciales es uno de los modos, inseparable de los demás, para lograr el
equilibrio general que es el fin de la acción”- (Leonardo Benévolo. Orígenes del
Urbanismo moderno).

Lo dicho por Benévolo, apreciado en el anterior párrafo, precisa el urbanismo como base
fundamental del desarrollo de una ciudad, por tal motivo concluimos en que el urbanismo
es el conjunto de conductas y acondicionamientos a los que la ciudadanía se enfrenta
para realizar cualquier tipo de actividades, ya sean económicas, sociales y/o culturales.

- “Es una disciplina muy antigua, que incorpora conceptos de múltiples disciplinas y un
área de práctica y estudio muy amplia y compleja. Según algunos, sería una ciencia que
se encuadraría dentro de las ciencias sociales” – (Ildefonso Cerdá).

Como el urbanismo es una disciplina en formación y al mismo tiempo resultante de la


unión de varias disciplinas diferentes, muchos de los conceptos que utiliza se pueden
entender de más de una forma. Por ello, parece importante establecer qué se entiende
por algunos de los conceptos básicos más utilizados en la disciplina.

El urbanismo actual es con mucha frecuencia un "urbanismo de productos" que no


responde tanto a una visión de ciudad, sino más bien a una oportunidad de negocio; o,
cuando el promotor es el sector público, el negocio puede consistir en realizar una
actuación socialmente necesaria al mínimo coste. El urbanismo de productos es la
respuesta a dos dinámicas propias de la economía urbana de mercado. Una es la
conversión de las áreas centrales en parques temáticos del consumo y del ocio sometidos
a un uso especializado y depredador. La otra es la dispersión periférica por piezas
segregadas, creando espacios banales, fragmentos fracturados por ejes viales y suelos
expectantes.

Las ciudades actuales, incluida Barcelona, son una mezcla de cielo y de infierno. Antes de
culpar a los ciudadanos de las actitudes incívicas y de tratarlos como a niños
maleducados a los que hay que enseñar las reglas de la urbanidad tradicional, conviene
en primer lugar hablar del incivismo del urbanismo real, del que muy a menudo son
responsables o cómplices las políticas públicas. Jordi Borja - Geógrafo urbanista

"La ciudad, cielo e infierno" titulaba el periódico El País un excelente extra dedicado al
Foro Urbano Mundial. El cielo es cuando la ciudad construye lugares atractivos donde
vivir (Richard Rogers); el infierno, cuando domina la arquitectura "urbicida" (Luis F.
Galiano).

Encontraremos en los centros que se han convertido en comercio y ocio para uso de una
población mayoritariamente forastera, consumidora compulsiva de la ciudad, con
tendencias depredadoras propias de las masas turísticas que echan a perder el carácter
ciudadano de plazas y avenidas. Y sobre estos espacios degenerados, se imponen las
arquitecturas ostentosas, singulares, emblemas arrogantes del poder económico o del
capricho presuntuoso del príncipe (o gobernante de turno). Edificios de firma, de
arquitectos divinos en busca de una seguramente efímera inmortalidad y que, a diferencia
de la arquitectura clásica, se caracterizan por la "no reproductibilidad", es decir, renuncian
a contribuir a la difusión de la calidad arquitectónica. El círculo se cierra: la alianza impía
entre el urbanismo de negocio, la ostentación del poder y el divismo del artista se
encuentran en la práctica (¿inconsciente?) del "urbanicidio".

“El urbanismo, como sector material susceptible de atribución competencial, alude a la


disciplina jurídica del hecho social o colectivo de los asentamientos de población en el
espacio físico, lo que, en el plano jurídico, se traduce en la ordenación urbanística, como
objeto normativo de las leyes urbanísticas. Sin propósito definitorio, el contenido del
urbanismo se traduce en concretas potestades (en cuanto atribuida a o controladas por
Entes públicos), tales como las referidas al planeamiento, la gestión o ejecución de
instrumentos planificadores y la intervención administrativa en las facultades dominicales
sobre el uso del suelo y edificación, a cuyo servicio se arbitran técnicas jurídicas
concretas; a lo que ha de añadirse la determinación, en lo pertinente, del régimen jurídico
del suelo en tanto que soporte de la actividad transformadora que implica la urbanización
y edificación

Concluimos que el urbanismo, sería un arte asociado tradicionalmente a la arquitectura,


es decir, un conjunto de saberes prácticos que proporcionan las bases fundamentales
para resolver los problemas de las ciudades.

BIBLIOGRAFIA

https://www.coam.org/media/Default%20Files/fundacion/biblioteca/revista-
urbanismo/docs/revista-urbanismo-n5-pag97-M.pdf

http://www.bifurcaciones.cl/002/bifurcaciones_002_reserva.pdf

http://oa.upm.es/11257/1/arquitecturayurbanismo_2.pdf

http://www.plataformaurbana.cl/archive/2015/02/26/opinion-hacer-ciudad-el-urbanismo-en-
el-siglo-xxi/

http://guiasjuridicas.wolterskluwer.es/Content/Documento.aspx?
params=H4sIAAAAAAAEAMtMSbF1jTAAAUMTEwsDtbLUouLM_DxbIwMDCwNzAwuQQ
GZapUt-ckhlQaptWmJOcSoAGOpI3zUAAAA=WKE#I4

 Acerca de la importancia del concepto de "cultura urbana" y el problema de la existencia


de la sociología urbana, véanse los trabajos de Manuel CASTELLS: "¿Hay una sociologia
urbana?" y "Teoría e ideología en sociología urbana", incluidos en su libro Problemas de
investigación en sociología urbana, Madrid, Siglo XXI, 1971, págs 17-71.

WIRTH, Louis: "Urbanism as a way of life", American Journal of Sociology, 1938, págs.


27-30. (Trad. cast. Buenos Aires, Ediciones Tres, 1962).

CASTELLS, M.: Problemas de investigación en sociología urbana, Madrid, Siglo XXI de


España Editores, 1971, pág. 50.