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La vida sensible: una aproximación a Emanuele Coccia

Stee Hernández Cagua


Filosofía contemporánea
Maestría en filosofía

El tema que quiere tratar Coccia es la vida sensible. Su pregunta central es: ¿cómo
emerge la vida sensible? Su Hipotesis es que la vida, tanto humana como animal, es
estructuralmente sensible. Dicho de otro modo, la vida tiene su despliegue en la
sensibilidad. No obstante, la sensibilidad no se reduce a un acto cognoscitivo del ser
humano, ni es una facultad encerrada en la psique del sujeto. Más bien, la sensibilidad es el
único modo en el que la vida se constituye y constituye su mundo.
En este orden de ideas, no es el intelecto el rasgo distintivo del ser humano con respecto
a los animales no- humanos. Más bien, entre animales humanos y animales no-humanos la
diferencia es de grado y no es una diferencia de especie (o más exactamente, no es una
diferencia de género). Puede que la sensibilidad del ser humano sea más amplia; no
obstante, tanto animales no humanos como humanos viven en la sensibilidad. Por lo tanto,
la descripción de la vida sensible tiene en cuenta la antropología de la sensibilidad; pero va
más allá de ella. La sensibilidad no se entiende si se acude solamente al ser humano o a su
psicología. El asunto radica, más bien, es describir cómo la sensibilidad se manifiesta en la
vida en general; pero también, cómo la sensibilidad deviene en antropología de la
sensibilidad para ver cómo los productos culturales o espirituales están atravesados por
imágenes que son producto de la sensibilidad. Hay que tener en cuenta que el ser humano
antes de ser sujeto intelectivo reflexivo productor de imágenes es más bien un animal
sensible que vive en imágenes.
En este marco, una descripción de la vida sensible no implica caer en un realismo
ingenuo según el cual las cosas existentes son la causa de la sensibilidad o en un idealismo
en el que la psique del sujeto es la condición de posibilidad para que el mundo aparezca.
La sensibilidad se ubica más allá del sujeto y el objeto; ésta acontece en un metaxu. Coccia
trae a colación el De anima de Aristóteles para mostrar que cuando las cosas en sí mismas
se imprimen en los órganos de los sentidos no acontece ni aparece nada; por ejemplo, el
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sujeto puede acercarse un objeto coloreado e imprimirlo a su ojo y no verá nada; entonces;
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¿cómo deviene lo sensible? Lo sensible deviene como fenómeno; pero éste no es ni la cosa
existente ni la psique del sujeto. El asunto radica en que el devenir de lo sensible como
fenómeno implica la captación de condiciones que acontecen en la relación entre el objeto
y el sujeto.
Coccia trae a colación la imagen en el espejo: un sujeto ve su imagen en el espejo: ¿qué
estatuto ontológico tiene esa imagen? La imagen del cuerpo en el espejo no es el cuerpo
mismo y no es el alma misma (no tiene conciencia). El sujeto deviene imagen pero esa
imagen no se identifica con el cuerpo-alma. La imagen está después del cuerpo; pero está
antes de la conciencia. La imagen, como devenir de lo sensible, es puro metaxu. Así pues,
la sistematización de esta ontología de la mediación u ontología del cuerpo intermedio
conlleva a la comprensión de la vida sensible. En eso radica el proyecto ontológico de
Coccia.
La propuesta de Coccia permite reflexionar, al menos, sobre estos dos asuntos. Por un
lado, ¿qué consecuencias epistemológicas tiene postular un cuerpo intermedio, a saber, la
imagen? ¿Será que esta propuesta no nos devuelve a las teorías mediatas del conocimiento?
Si es así, Coccia, en términos epistemológicos, reinvindicaría de nuevo las teorías del
conocimiento mediato según las cuales no se conoce el mundo o sus objetos en sí mismos,
sino solo sus imágenes. Desde luego, esto no iría en consonancia con algunos intentos
realistas (incluso, nuevo realistas) de garantizar el conocimiento de las cosas en si mismas y
no el conocimiento de las cosas vía un cuerpo intermedio.
Por otro lado, Coccia resalta la importancia de las imágenes en la producción de los
“productos” espirituales”. A su vez, esto mostraría cómo la sensibilidad atraviesa la cultura
y sus productos. Así las cosas, ¿cómo pensar lo político y las imágenes? ¿qué papel juega la
producción de imágenes en la política? ¿Las imágenes nos encapsulan en una política de la
representación o más bien permiten nutrir diferentes potencias destituyentes que piensan
otros mundos posibles?
Referencias
Coccia, Emanuele. La vida sensible (Buenos Aires: Marea Editorial, 2011) pp. 9-28.
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