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OPINIÓN

Juego y deporte: aproximación conceptual


Saúl García Blanco
Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación.
Profesor de Historia de la Educación Física y el Deporte.
Facultad de Educación. Universidad de Salamanca

Resumen
Sobre el Juego existe una extensa bibliografía. La actividad lúdrica ha sido estudiada desde todos los campos y áreas del saber,
así multitud de autores han publicado teorías sobre el origen, los valores y otras características del juego; pero, casi todos ellos lo
han hecho con una óptica utilitarista (nada más lejano con la esencia propia del juego).
Este ensayo, pretende ser un acercamiento a las raíces de la actividad más connatural del ser humano, una aproximación al con-
cepto del juego y, por extensión, al de su decantación natural: la actividad deportiva.

Palabras clave
Humanismo, Juego, Deporte.

Abstract
Play and Sport: a conceptual approach
An extensive bibliography exists concerning play. Ludic activity has been studied from all fields and areas of knowledge and many
authors have published theories on the origin, values and other characteristics of play, but almost all of them have been done from a
utilitarist point of view, when nothing could be further from the very essence of play and, by extension, its natural development: sport.

Key words
Play, Sport, Activity ludic: theories.

Hasta tiempos muy recientes, el jue- dad, con un interés práctico de diversa y simbolismos, sin desembarcar en el
go ha sido tenido por una actividad índole. ¡Craso error!, el juego, en lo más puerto de su realidad más intrínseca.
menor y trivial de la persona, incluso profundo de sí mismo, no posee ningu- Algunos incluso, consideraron que ha-
inútil y superflua. Ha sido ésta, de entre na finalidad utilitaria. Quizás por ello, a bían arribado a la meta y se arriesgaron
todas las formas del comportamien- pesar de la abundante bibliografía exis- a emitir definiciones sobre el juego. La
to humano, la que ha contado con un tente al respecto, muy pocos autores mayoría de las mismas pecan de subje-
reconocimiento científico más tardío. han logrado caminar la senda que con- tivas, en función de la profesión, época,
Sin embargo, son cada vez más los in- duce al concepto del juego. o clase social, a la que pertenecían sus
vestigadores que se sienten atraídos A lo largo de la historia, implícitamen- autores. A menudo ocurre, que gran
por la fuerza que, para el conocimien- te ya estoy reconociendo una caracterís- parte de dichas exposiciones resultan
to del hombre, emana del juego. Así, a tica del juego, éste se ha negado reite- antagónicas, contradictorias o comple-
través de él, se intentan comprender radamente, cual Santo Grial, a mostrar mentarias entre ellas mismas. Quizás la
los rasgos culturales de las sociedades la raíz de su esencia. Al igual que los más utilizada,2 sea la de Huizinga. Este
pretéritas, la forma de potenciar el de- Argonautas, multitud de investigado- autor tiene en su “haber” el introducir
sarrollo psicomotor de los mas jóvenes, res de todas las épocas han navegado al juego en el lenguaje antropológico,
e incluso su rol en la evolución de la so- por el océano de la actividad lúdrica1 considerando que el hombre además de
ciedad del siglo xx (“siglo del deporte”, (al respecto he de advertir al lector, que Erectus y Sapiens también era Homo Lu-
como lo definen algunos). No obstante, comúnmente empleamos un galicismo dens (tremenda realidad poco conocida
el acercamiento de la mayoría de los al usar la voz “lúdico-a”), conformándo- y menos utilizada por los pedagogos).
estudiosos se hace, casi en exclusivi- se con descubrir sus principales rasgos En su “debe”, sin embargo, está la con-

1
  En el diccionario de la Real Academia no aparece la voz lúdico-a, sino lúdrico-a; de la que dice: “(del latín ludricus) adj. relativo o perteneciente al juego...”.
2
 La más utilizada y, quizás, la menos analizada y estudiada. Muchos años de docencia e investigación me han demostrado como se cita continuamente a Huizinga sin
haberlo, siquiera, leído. Para los interesados ver las ediciones de Homo Ludens en Alianza (1972) y Azar (1943); o la holandesa publicada en 1938. Para profundizar en el
pensamiento de Huizinga recomiendo la que es, para mí, su mejor obra: El otoño de la Edad Media.

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fusión que genera sobre el concepto del Desde el campo de la pedagogía, ya biológica” del juego, resulta extensible a
juego al querer encuadrar en el mismo desde antiguo,3 grandes autores tam- todas las edades del hombre.
a toda actividad que se le pareciera. Así bién han bajado y recorrido las amplias Subamos un peldaño mas de la es-
Huizinga se convierte en “el sumo sacer- galerías de la mina del juego extrayendo calera conceptual de la actividad lú-
dote de la confusión, cuando con el hilo grandes cantidades de su rico mineral. drica. Aceptamos que juega el adulto,
del juego, es decir, de lo que él piensa que Piaget (1959), por ejemplo, realizó com- que también lo hace el joven y el niño,
es el juego. cose una colcha de retazos, pletos estudios sobre la relación juego- pero... ¿y el bebé recién nacido? ¡Por
un collage abigarrado que deslumbra al niño a lo largo de los diversos estadios supuesto que sí!, a través del juego
lector ingenuo pero que fastidia al pensa- del desarrollo.4 Pero los estudios sobre descubre y se relaciona con el mundo
miento lógico” (Vidart, 1995, p. 22). la actividad lúdrica, de éste y otros gran- exterior. Es el juego su primera y más
Sería difícil negar la veracidad de al- des de la pedagogía (Rousseau, Pestalo- válida herramienta. Pero es más, el jue-
guna de las notas que Huizinga otorga zzi, etc.), persiguen encontrar los valores go le proporciona la mayor sensación
al juego, pero seguro que el lector pue- que posee el juego como herramienta placentera que puede experimentar,
de añadir alguna más y suprimir otras. educativa; en definitiva, limitan la bús- jugando incluso (¿sin saberlo?) consigo
Callois (1963), por ejemplo, considera queda conceptual en función de un fin mismo. Esta idea, ya puesta de relieve
que dicha definición sólo atiende a la práctico: “ ...antes de buscar motivaciones hace 2500 años por Platón, es también
estructura externa del juego; pero él, o razones externas, podemos encontrar defendida por el Dr. Jover quien opi-
aunque apunta variadas características que el juego por sí mismo tiene las condi- na que “sus primeros contactos con el
de la actividad lúdrica, tampoco logra ciones precisas para desarrollarse, esto no mundo y con su sociedad, se establecen
una definición que penetre en la esen- quiere decir que desde distintos ámbitos a modo de juego por esa dialéctica sen-
cia del juego. En el mismo nivel, aunque como pueda ser el educativo, no se utili- sorial, motriz y afectiva que establece
aporta rasgos nuevos, se queda Lalan- ce el juego con un fin determinado, esto consigo o con los adultos más próximos...
de, quien opinaba que juego es “toda es una aplicación que se está haciendo En todas las culturas y en todos los tiem-
prodigación de actividad física o men- del juego debido a las potencialidades pos, aquello capaz de llamar la atención
tal que no tiene un fin inmediatamente que encierra” (Betancor y Almeida, 2005, del bebé, se convierte potencialmente
útil, ni tampoco un objetivo definido, y p. 370). en juguete o juego” (Jover Ruiz, 2000,
cuya razón de ser para la conciencia de Y esto se acentúa si, saliéndonos de p. 17). Por tanto, ¿quién “enseña” al
quien la emprende es el puro placer que la línea humanista (única vía de acceso bebé a jugar?, ¿algún pedagogo, algún
encuentra en la misma” (Lanlade, 1951, válida), leemos las definiciones asépti- pediatra?, ¿su padre, quizás? No, todos
p. 69). Con un planteamiento más pun- cas y materialistas propias de nuestra nacemos con un instinto lúdrico; es de-
tual de espacio y tiempo, López Austín cultura: “Ejercicio recreativo sometido a cir, el juego pertenece a la genética del
consideraba que los juegos eran “en pri- reglas, y en el cual se gana o se pierde” .5 El ser humano. Quizás algún día, desde el
mer lugar, acciones humanas encamina- juego es autotélico; es decir, su fin está campo de la ciencia médica nos hagan
das a dar salida a las tensiones anímicas; en sí mismo, se juega solo por el placer saber cuál es el gen del juego.
a provocar el olvido, aunque fuera mo- de jugar. Todos somos pues portadores del jue-
mentáneo de los sinsabores de la vida... El juego es mucho más que una he- go; y en un principio, antes de ser some-
por último, acciones que servían para rramienta pedagógica, el juego forma tidos al programa cultural que nos halla
preparar físicamente a los participantes, parte de lo biológico del ser humano. tocado vivir, el juego es denominador
que les daban la destreza suficiente para Incluso consideramos al juego como el común para todas las personas. Juega el
realizar acciones similares con fines di- termómetro más fiable de la salud men- niño y el viejo, el hombre y la mujer, lo
versos” (López Austín, 1967, p. 12). La tal y física de la persona; esto lo saben hace el blanco y el negro, el amarillo y el
teoría del juego como terapia psíquica muy bien los padres quienes preocupa- cobrizo, juega el hombre de hoy y el de
e incluso como recurso higiénico de la dos por sus hijos, a la pregunta de ¿qué ayer pero también lo hará el de mañana,
propia naturaleza es válida, pero solo le sucede al niño? formulada por el es- mientras que el mundo sea mundo. Casi
hace referencia a una parcela de la ac- pecialista médico, responden sin vacilar se podría decir, parafraseando a Calde-
tividad lúdrica y no a su raíz. ¡qué no juega!... Este concepto de “salud rón, que la vida no es sueño... sino jue-

3
  Ver la obra de Marrow, Historia de la educación en la antigüedad.
4
 Piaget dedica la segunda parte de su libro La formatión du symbole chez l´enfant: imitation, jeu et reve, a la problemática del juego en el niño, según sus distintos seis
estadios de crecimiento mental, afectivo y físico, haciendo una clasificación de los juegos en: juegos de ejercicio, juegos simbólicos y juegos reglados.
5
  Real Academia Española: Diccionario de la Lengua Española. Madrid, 1970.

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go. Jugamos diaria y continuamente. Ju- Un niño cuando juega a ser jinete, con pensar que las figurillas6 halladas en los
gamos a trabajar o a estudiar... y solo lo una escoba entre sus piernas, actúa nichos infantiles son auténticos jugue-
hacemos bien cuando lo desarrollamos como lo haría un jinete de verdad y no tes con los que el niño pudiera disfrutar
con placer, de forma lúdrica. Jugamos un motorista, imitando todos sus gestos en la otra vida. Actualmente la antropo-
a amar... y la relación con la pareja o el y los del caballo o creando otros nuevos logía otorga un doble valor, lúdrico y
grupo funciona, mientras existe imagi- que se sujetan a la “normativa” de un ji- ritual, a las figuritas de arcilla o made-
nación, creatividad, sorpresa, no reglas nete. Cuando juegan a las canicas, a las ra encontradas por los antropólogos.
ni rutina; es decir, mientras se juega. tabas, a las chapas..., los niños asumen Según sus teorías, éste era un recurso
Esta tesis ya fue avanzada por Schiller, en principio unas pautas de juego, estas utilizado a fin de introducir a los más
al manifestar que “solo juega el hombre pautas se pueden modificar varias veces pequeños en la religión. Dicha poliva-
cuando es hombre en todo el sentido de a lo largo de la partida, pero existen. La lencia de los juguetes ha sido utilizada
la palabra, y es plenamente hombre solo norma es pues una característica del desde siempre como recurso educati-
cuando juega” (Schiller, 1943, p. 62). juego, al que da una de sus más identi- vo, familiarizando de esta manera a los
En una sencilla aproximación se ficadores rasgos; es decir, no contradice pequeños con los diversos aspectos de
descubre que el juego, sobre todo, es su libertad ni su espontaneidad, pero las sus religiones.
espontaneo, libre. En el universo de codifica. Abundando en la idea anterior, pero
su imaginación, el niño juega cuan- Incluso la religión, aparentemente an- ubicándonos en nuestra cultura, ¿cómo
do quiere y a lo que quiere, no existen tagónica con el juego dada su “seriedad” calificaríamos a las figurillas de un Be-
normas o reglas que mediaticen su ac- y rigor, ha utilizado la actividad lúdrica, lén?, ¿cómo un juguete?, ¿cómo obje-
tividad o que relacionen a ésta con lo a lo largo de la historia, como elemen- tos religiosos? De hecho un “Nacimien-
utilitario o práctico, “el juego es espon- to educativo. Resulta un hecho cierto el to” es la representación de un suceso
taneidad, es invención de mundos inédi- que los chamanes, imanes, sacerdotes, no solo religioso, sino sagrado para los
tos, es el agua fluyente del devenir. Inven- etc., de cualquier cultura, precisamente cristianos; pero ¿qué niño no disfruta
tar gratuitamente sin tener en cuenta lo por ser los que más profundizaron en el con su elaboración?, y una vez finali-
utilitario, supone un lujo para el espíritu” conocimiento del hombre, se percata- zada ésta ¿quién no ha jugado despla-
(Vidart, op. cit., p.14). La libertad perte- ron de cómo la actividad lúdrica era, por zando las figuras a lo largo y ancho del
nece a la esencia misma del juego. Si ser connatural e innata, la actividad que Belén? A través de este “juguete”, se
consideramos que la libertad es la base mejor podían utilizar para transmitir sus acerca a los niños a algo tan profundo
de la creatividad, admitiremos que una creencias. No eligieron otra actividad como es el nacimiento de Cristo; pero
educación basada en el juego propicia- humana para sus fines, sino precisamen- para éstos, para los niños, el Belén tiene
ría unas generaciones más creadoras te el juego. una proyección totalmente lúdrica, y
en todos los órdenes de la vida. Quizás Así se puede verificar, cómo la mayo- las distintas figuritas empleadas (solda-
algún día los políticos y técnicos que ría de juegos y juguetes pretéritos po- dos, animales, pastores, incluso el niño
“diseñan” los planes y sistemas educa- seían, además de lúdrico, un carácter ri- Dios), son auténticos juguetes. Quizás
tivos lo tengan en cuenta... tual. Calificar a éstos solo como objetos porque, como ya Montaigne expuso
No obstante lo dicho y sin que cons- de culto (como hacen algunos historia- en sus Ensayos, los juegos de los niños
tituya ninguna contradicción con lo dores queriendo dar, quizás, una mayor no son tales juegos, sino que es preciso
anterior, hay que considerar que el categoría a sus investigaciones) es, por considerarlos como sus más serias acti-
juego también tiene normas. En todo lo menos, desconocer la realidad huma- vidades.
juego existe una regla sutil, fina, insti- na. Al respecto, se suelen catalogar de En nuestro intento de ofrecer rasgos
tucionalizada por la cultura o momen- objetos religiosos diferentes juguetes identificadores sobre el concepto del
táneamente pactada; imperceptible en encontrados en tumbas infantiles de juego, diremos también que es intem-
muchos casos, aleatoria en otros y que distintas necrópolis mesoamericanas; poral. ¿Cuándo empezó a jugar el hom-
puede ser variada continuamente. La pero, si la razón de colocar en la tumba bre? ¿Es posterior el juego a los grupos
expresión, típica en un juego infantil o del difunto los objetos preferidos que sociales? El hombre, en tanto que hom-
no tan infantil, de “vale todo”, implica usó en la vida terrenal, ya fuera adulto bre, ha jugado desde siempre. Hemos
un reconocimiento de “lo que vale”, de o niño, era para que disfrutara de los de admitir que el juego forma parte de
lo que es permitido en ese momento. mismos en la otra vida, resulta lógico lo más atávico de la persona. Juegos

6
 Llaman la atención especialmente los muñecos móviles (algo contradictorio con la muerte), entre ellos las de unos animalitos sustentados sobre cuatro ruedas, halla-
dos en las culturas azteca y maya.

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y juguetes han existido y se han usado mexica, el cual fue traído a Europa por ajustan los juegos a las estaciones? ¿Por
desde la prehistoria,7 los juegos y jugue- los españoles y, previa adaptación, se qué nuestros padres y abuelos se ejerci-
tes han formado parte desde siempre de convirtió en nuestro Parchís (S. García taron con dichos juegos en las mismas
los grupos humanos: “... es difícil poner Blanco, 1997, pp. 54-60), o Ludo para épocas del año que nuestros hijos? Con-
reparos, a la luz de las fuentes literarias, los rioplatenses.8 He de advertir al lec- sidero que la tradición es una respuesta
de los documentos arqueológicos y de la tor, que ésta teoría rebate la mantenida simplista al caso expuesto; la auténtica
investigación etnológica, a la afirmación hasta el momento por Tylor, mediante la razón se encuentra en la propia natura-
de que los niños de hoy utilizan juegos cual se atribuye el origen del Parchís al leza del juego, unida fraternalmente a la
cuya naturaleza y estructura, tiene sus Pacisi indostánico, y que es la recogida Naturaleza.
correspondientes homólogos en la más le- por el diccionario de la Real Academia. El juego es, por tanto, una de las prin-
jana antigüedad constatable” (Jover Ruiz, Retomando el tema conceptual, di- cipales características definitorias del ser
op. cit., p.16) remos que el juego carece de cualquier humano. Denominador común de la es-
Por si no bastará la anterior cita para tipo de connotación por mucho que la pecie humana, forma parte de su gené-
confirmar el carácter universal del jue- sociedad se empeñe en ello. Es cierto tica. Se manifiesta en una actividad he-
go, pensemos en algún ejemplo concre- que podemos manipular los juegos y ju- dónica la cual proporciona a la persona
to. Todos recordamos cómo con un hilo guetes con uno u otro fin. Podemos, por un placer no buscado; dicha actividad,
o una cuerda fina, que entrelazábamos ejemplo, acentuar o prohibir la práctica aunque codificada, es totalmente libre y
en los dedos de la mano, jugábamos a de un juego en función del sexo de los espontánea, sin ninguna finalidad en sí
construir distintas figuras geométricas. niños; pero no podemos poner sexo al misma; potenciadora de la creatividad,
Según la región se denominaba “las juego. El juego en sí mismo es neutro. constituye el mayor estabilizador psí-
Cunas”, la “Tela de Araña”, etc. Lo que Así los juegos practicados por los niños quico de la persona a la vez que el mejor
llama la atención de este juego simple, de forma espontanea, responden a la recurso educativo.
es que se juega en España y en toda realidad sexual concreta de cada infan- Pasemos, con permiso del lector, a
Iberoamérica, en Canadá y Japón, pero te. La niña “da” de comer a su muñeca9 analizar la vinculación de la actividad lú-
también en Kenia y en Sudán, lo practi- (para ella, la muñeca “sí” come y “sí” drica con la actividad deportiva. ¿Existe
can los indios Navajo y los esquimales tiene hambre) porque es una acción relación entre el juego y el deporte? ¿Son
de Alaska. La pregunta surge espontá- que emerge de los más profundo de su juegos los deportes? ¿Juegos y deportes
nea ¿quién fue el pedagogo o misionero ser. Este juego pertenece, como ya he han coexistido en la historia? Contestar a
que le expandió por el mundo?, ¿habrá apuntado anteriormente, a lo biológico estas preguntas equivaldría a compren-
sido quizás alguna multinacional para y genético de la niña. Intenten los psicó- der, en toda su extensión significativa, la
promocionar alguno de sus productos? logos y sociólogos contestar a sí ¿de una diferencia entre el Play y el Game.10
Discúlpeme el lector la ironía empleada, forma totalmente libre y espontanea, El deporte moderno, siendo un fenó-
pero creo que la imagen es lo suficiente- nunca guiada, un niño, genéticamente meno genuino de nuestra época hunde
mente gráfica para, que viendo el cómo varón, jugaría de forma continua a “dar” sus raíces en los juegos de sociedades
niños o adultos, de distintas zonas y de comer a una muñeca? pretéritas, cooperando incluso en el desa-
épocas del mundo juegan de forma es- El valor intrínseco del juego es tan rrollo de las mismas. Si se desea buscar la
pontanea y natural, a los mismos juegos grande que incluso entronca con los ci- paternidad del deporte contemporáneo
que fueron o son practicados en otros clos naturales. Observemos a los niños es preciso acudir a los juegos antiguos,
lugares, aceptar la característica de uni- disfrutando con cualquiera de sus jue- “... lo que resulta incuestionable es que los
versalidad de la actividad lúdrica. gos infantiles: canicas, peón, clavo, cro- juegos y deportes al aire libre que hoy se
El juego, es también un excelente mos, etc. ¿En qué manual se especifica practican en nuestro entorno social y que,
vehículo transmisor de cultura entre la fecha del año en que se debe practicar en parte, son considerados como una con-
distintas civilizaciones. Los ejemplos al cada uno de estos juegos? ¿Quién es el quista de los primeros años del siglo veinte,
respecto son numerosos, baste con ci- educador que indica a los niños cuándo ya eran practicados en la España del XVI,
tar a modo ilustrativo el caso del Patolli deben jugar a uno u a otro? ¿Por qué se considerada en aquellos tiempos como el

 7
  Al respecto, recomiendo la lectura de la obra de Nougier, L´essor de la communication. Colporteus, graphites, locuteurs, dans la prehistorie.
 8
  Es correcto el término “rioplatense”, ya que no solo se refiere a los argentinos sino a los uruguayos, entre los que recibe la misma denominación.
 9
 Según expone Salza, en su obra Giochi e giocatolli, se han encontrado juguetes de muñecos en la cultura asíria (3000 años a.C.), muñecas en el Egipto faraónico o en
la Grecia clásica, datadas en el siglo V a.C.
10
 El play inglés, equivalente al paidia griego, define el juego espontaneo, personal y creativo; por el contrario, el game, equivalente del ludus latino, viene determinado
por la reglamentación que condiciona a los jugadores.

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emporio de toda suerte de juegos” (Álva- actividad lúdrica desembocara en la ac­ tecnoburocrática, comercial la mayoría
rez del Palacio, 2000, p. 63). Este plantea- tividad deportiva. de las veces, y propagandística siempre,
miento es avalado por una pléyade de Así pues, el deporte en su origen es que nada tiene que ver con la libertaria y
otros estudiosos e investigadores huma- juego y juego será siempre que se prac- liberadora esencia del juego” (Vidart, op.
nistas, pertenecientes a todos los campos tique de forma espontanea y natural. cit., p. 30).
del saber científico: Rodrigo Caro,11 Diem, Otra cosa diferente son los deportes Nuestro genial polígrafo Ortega y Gas-
Laín Entralgo, Cagigal, Piernavieja y un modernos, mediatizados por intereses set intuyó, adelantándose a su época y a
largo etcétera, Ortega y Gasset, por ejem- materiales, en los que el carácter lúdri- la actual, que siendo el siglo xix eminen-
plo, llegó a considerar que las actividades co solo se da, y no siempre, entre los es- temente utilitarista ello conllevaría que
deportivas practicadas por los jóvenes de pectadores y con carácter excepcional todas las acciones humanas, de esa épo-
las civilizaciones antiguas habían dado entre algún practicante. Ya en su ori- ca y venideras, también lo fueran; así, la
lugar al origen de los estados políticos. gen, el deporte moderno nace viciado, actividad primaria sería la de satisfacer
Por tanto, se puede afirmar con pro- no posee el carácter liberalizador del diversas necesidades materiales. La hu-
piedad que el deporte es hijo, natural juego, sino que su finalidad es utilitaria. manidad, cegada por el utilitarismo,
o bastardo según el caso, del juego: En la actualidad, conocemos infinidad solo aceptará como valores el trabajo,
“... los deportes aparecerán como los de ejemplos sobre cómo el deporte es el tiempo, la mecanización, etc., y esos
hijos mutantes de los juegos” (Vidart, utilizado con fines políticos, económi- valores los incorpora a todas sus activi-
op. cit., p. 78). En esta línea de pen- cos, etc. El deporte contemporáneo es, dades, incluidas las deportivas, de forma
samiento, la esencia del deporte en- casi en su totalidad, la antítesis del jue- tal, que el resto de actividades carecerá
tronca con la del juego. Puede decirse go personal. La actividad deportiva re- de valor.
incluso, que la actividad deportiva es sulta ser un negocio, o sea, la negación El deporte contemporáneo, engen-
una decantación de la actividad lú- del ocio (nec-otium); y en este negocio drado que no creado, en los Colegios
drica; de hecho los juegos de la etapa intervienen desde las multinacionales Públicos ingleses, responderá a los cita-
infantil son la antesala de los deportes del mundo capitalista, a las organiza- dos planteamientos sociales. Ante ello
de la juvenil. Cuándo entre dos niños, ciones políticas del fenecido mundo se rebela Ortega, defendiendo la necesi-
sin importar el sexo, de regreso a casa comunista, así como las mafias del Ter- dad de devolver al deporte su primitivo
después de la jornada escolar, surge cer Mundo. El deporte así entendido se carácter lúdrico: “La actividad original y
instintivamente la propuesta de ¡has- convierte en el “anti-juego”, en expre- primera de la vida es siempre espontánea,
ta la esquina, idiota el último!, están sión afortunada de Daniel Vidart.12 lujosa, de intención superflua, es libre ex-
practicando un juego que, sin saberlo, Sin embargo, ¿es posible jugar a un pansión de una energía preexistente. No
constituye el inicio de una disciplina deporte? Según el lenguaje, parece ser consiste en salir al paso de una necesidad,
atlética. Cuándo paseando por la vere- que sí. Frecuentemente escuchamos no es un movimiento forzado o tropismo,
da de un río, los niños deciden lanzar frases como... “¿jugamos al fútbol?”, sino, más bien, la liberal ocurrencia, el
piedras al agua ¡a ver quién llega mas “los jugadores de un equipo”, etc. Erró- imprevisible apetito... Esto nos llevará a
lejos!, desarrollan una actividad lúdri- neamente, quizás instintivamente, atri- transmutar la inveterada jerarquía y con-
ca antesala de la deportiva de la edad buimos la espontaneidad del juego al siderar la actividad deportiva como la pri-
adulta. “Solo el deporte es capaz, gracias deporte. Un deportista actual no es sino maria y creadora, como la mas elevada,
a los estímulos que le son peculiares, de un profesional de una actividad laboral; seria e importante de la vida, y la activi-
mantener en el juego movido a esa ju- es decir, un obrero que realiza un traba- dad laboriosa como derivada de aquella,
ventud más madura sometida a profun- jo obligado, con la finalidad de recibir como su mera decantación y precitado. Es
dos cambios espirituales. Si no llegara a unos emolumentos, casi siempre subs- más, vida propiamente hablando es solo
ampliarse, convirtiéndose en deporte, el tanciosos. “De tal modo la cosificación de la de cariz deportivo, lo otro es relativa
juego no podría cumplir su función inne- su cuerpo y la reiteración de sus habilida- mecanización y mero funcionamiento”
gable de formación y entrenamiento del des convierten al deportista actual en una (Ortega y Gasset, 1983, pp. 607-622).
hombre en desarrollo” (Eppensteiner, especie de esclavo del panem et circensis Nadie puede negar que el gran desa-
1973, p. 263). Es decir, en un principio de nuestro tiempo. Salvando las distan- rrollo del deporte se produce en el si-
se encuentra el juego, como actividad cias con las costumbres romanas, es un glo xx, evolucionando en él más que en
libre y placentera, posteriormente la gladiador al servicio de una organización todos los anteriores. Pero este hecho

11
  Para conocer juegos y juguetes de la antigüedad, ver la obra de Rodrigo Caro, Días geniales o lúdricos.
12 Científicoy Humanista vasco de Iparralde, nacionalizado uruguayo, con el que tuve la oportunidad de intercambiar opiniones sobre la esencia del juego, en su do-
micilio de Montevideo.

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no es exclusivo del deporte, todas las cia y la burguesía; ambos grupos socia- timentos mejores que los que acrecien-
acciones humanas han experimentado les poseían, aunque vivido de diferente tan el brío y afirman la fuerza, como las
el mismo proceso. Incluso se podría forma, un elemento común: el ocio. Éste, armas, la jineta, la danza, la pelota y la
esgrimir que el desarrollo deportivo se junto a la forma de ocuparlo, ha sido his- caza” (Saavedra, 1950, p.198); “... la ca-
ha visto favorecido por el tecnológico, tóricamente el factor desencadenante rrera, la equitación, los juegos de pelota
el económico y el social. ¿Quién puede de la práctica deportiva. Se puede decir, y otros juegos, la caza, el tiro con arco, la
cuestionar el papel de la radio, la TV, y siguiendo a Henry Bear, que la historia danza y el combate simulado, son formas
los medios de transporte, en el auge de las sociedades humanas es la historia básicas de la preparación del príncipe;
del deporte? Tampoco se puede negar del ocio, de su distribución entre las cla- desaconsejándose las distintas formas
que, desde mediados del siglo xix, la ses sociales, de su utilización. de lucha mano a mano y cualquier otra
actividad deportiva se ha multiplicado, Haciendo una inflexión en el discur- actividad que implique manoseo como
especialmente en los países desarrolla- so he de manifestar que el deporte ha hacen los villanos” (Mariana, 1950, pp.
dos. Pero afirmar que es en la Inglate- sido, desde siempre y hasta bien en- 505-506).
rra Victoriana donde “nace” el deporte trado el siglo pasado, una actividad Cuando Pierre de Fredy, más conoci-
y que Thomas Arnold fue su creador, eminentemente aristocrática. En los do por el barón de Coubertain (1934),
me parece cuando menos, un plantea- antiguos reinos de Babilonia o Egipto, logró que los países desarrollados del
miento simple y carente de perspectiva la caza, la equitación, el tiro con arco, xix firmaran, en la universidad parisina
histórica. etc. eran actividades reservadas para de la Sorbona, el retomar los Juegos de
El deporte moderno, surge como con- los gobernantes. Lo mismo ocurría en la antigüedad, no intuyó como era la
secuencia de un planteamiento social las culturas azteca, maya, y otras del aristocracia quien creaba unos Juegos
de carácter discriminatorio. El disport área mesoamericana. En los Juegos de para sus miembros, excluyendo la par-
anglosajón del xix significaba juego, dis- la antigua Grecia14 no podían participar ticipación de elementos de otra clase
tracción; pero no todos los ciudadanos los esclavos ni los sirvientes, estaban social.16 Aún hoy, la pertenencia a un
ingleses podían acceder a la actividad reservados exclusivamente a los ciuda- Club de Polo, Golf, Hípica o Remo (aun-
deportiva, ésta era reservada para los danos libres de la democracia. Durante que nunca se practique ninguna de
componentes de la nobleza, para aque- la Edad Media, los nobles aficionados a dichas especialidades) está reservada
llos que por sus rentas podían dedicar- la caza, los torneos y las danzas copa- para las personas acomodadas econó-
se a entrenar su cuerpo y competir de ron, prácticamente en su totalidad la micamente, siendo un signo manifiesto
forma “amateur” (el vocablo deportivo actividad “deportiva”: “... la distribución de estatus social.
con una significación más hipócrita). social de las diferentes prácticas lúdicas La popularización del deporte surge
Para el pueblo llano, para los snob13 en medievales puede explicarse, especial- como una respuesta de higiene laboral
definitiva, la única diversión permitida mente, como el resultado de las luchas y un planteamiento sociopolítico. A par-
era la manual; así, los primeros deportes de poder entre las distintas capas socia- tir de la Revolución Industrial, grandes
populares fueron los manuales: damas, les por mantener u obtener algún grado masas de población se hacinaban en las
naipes, lucha, boxeo, etc. El refranero, de hegemonía social; digamos que por ciudades industriales del viejo continen-
verdadero catalizador sociológico, es obtener o mantener una cierta identi- te, la preocupación por que dispusieran
gráfico al respecto: “Juegos de manos, dad, un cierto dominio y, en todo caso, de momentos de esparcimiento a fin
juegos de villanos...”. la distinción de clase” (Vicente Pedraz, de evitar conflictos laborales, hizo que
El aumento de los deportes de masas 2000, p. 52). En el Renacimiento15 son los poderes económicos impulsaran la
y la toma de conciencia por parte de la numerosos los autores que escriben práctica deportiva en los días no labora-
sociedad de los valores e intereses de- Tratados sobre los juegos de los corte- bles (así por ejemplo, el equipo decano
portivos se va a producir, en las fechas sanos, valgan como referente puntual de fútbol en España es el Recreativo de
citadas y en zonas industriales, gracias al las siguientes citas: “... cuando los años Huelva gracias a las, entonces producti-
impulso de dos estamentos: la aristocra- del príncipe sean pocos, ningunos diver- vas, minas de Riotinto). Fue una vuelta,

13
 En los censos ingleses, junto al nombre del ciudadano se colocaba su categoría social. En el caso de los artesanos, obreros manuales, etc, se añadían las siglas s.nob.;
es decir, sin nobleza.
14
 Esto ocurría no solo en los Juegos celebrados en Olimpia, sino también en los de Corinto (Itsmicos), Argos (Nemeos) y Delfos (Píticos).
15
 Para el lector animado en conocer las actividades lúdicas y físicas practicadas durante el Renacimiento, le recomiendo acudir a las publicaciones del mayor especia-
lista español (desde mi punto de vista) de ésta temática, el Dr. Álvarez del Palacio. Consultar, entre otros, su obra sobre el Libro del Exercicio Físico y sus prouechos de
Cristóbal Méndez.
16
 Los interesados pueden acercarse a la historia del indio estadounidense Jim Thorpe, el mejor atleta de la historia para muchos, a quien se le obligó a devolver todas
las medallas logradas en las Olimpiadas.

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OPINIÓN

en versión moderna, al pan y circo del junto con la carrera más primigenia del otras denominaciones similares, que ha-
imperio romano. hombre: la natación. Actualmente, se brían sido aceptadas.
Retomando, aunque con la digresión podría confeccionar un amplio listado Reafirma nuestra teoría, el aún no
anterior no lo dejé en ningún momen- de las modalidades y estilos natatorios igualado filósofo deportivo español,
to, la relación entre ocio y deporte, di- existentes, no obstante sonreímos al José María Cagigal al decir que “depor-
remos que a medida que la sociedad a observar fotos o ilustraciones referen- te es, ante todo, juego, según los estudios
la que pertenece evoluciona, el hombre tes a la natación de principios del siglo filológicos. No se puede eliminar de un
cazador pasa a convertirse de nómada pasado. La razón de la lenta evolución concepto evolucionado una acepción
en sedentario. Entonces, al tener ase- de este deporte, hay que buscarla en las original, sin plena evidencia de que dicha
gurado el sustento diario, dispondrá de pautas sociales de aquella cultura. Des- acepción haya caído en total desuso. Y
tiempo libre y practicará los ejercicios de la dicotomía medieval entre cuerpo nadie ha logrado “evidenciar” tal desuso.
de antaño con otra finalidad a la de y alma, hasta el puritanismo de la socie- Para ir a practicar cualquier deporte, se
sobrevivir: la de cubrir el ocio de que dad del xix, alejaron al hombre de una dice “vamos a jugar a...”. De un deportis-
dispone. Así, los ejercicios serán más práctica que le era tan natural “... en el ta se comenta “jugó bien” o “jugó mal”.
complejos, ya que han evolucionado baño que sirva de escuela no se permitirá Todos estos usos y acepciones, cuyos
como la cultura de la que son parte in- la descompostura, pues hay hombres que ejemplos podrían ser incrementados inter-
tegrante, ello conduce al deporte a su para meterse en el agua parece que se minablemente, no son metafóricos, sino
nivel superior: el “estado urbano” (cla- desnudan, con los vestidos, de toda la de- reales...” (Cagigal, 1975, p.142).
sificación del método evolucionista an- cencia de la educación; por eso será bien Aprovechando la anterior cita, fina-
tropológico, ofrecida por Kendall entre que en esta escuela se evite la desnudez, lizaré el presente ensayo con un breve
otros). En este estado, el deporte preci- usando de una chaqueta y un pantalón de y simple estudio filológico sobre la ac-
sa de equipos y técnicas especializadas, tela ligera, que no incomoda para tomar tividad deportiva. Buscando la palabra
requiere terrenos aptos para su prácti- lecciones y hacer competiciones” (Oron- “deporte” en el diccionario de la Real
ca, y provoca la aparición de un “pro- zio, 1986, p. 43) Academia, nos encontramos con: “(De
fesionalismo” entre sus practicantes, Como vemos, la “cultura del ocio” en deportar) m.: Recreación, pasatiempo,
ante la demanda social traducida por contra de la “cultura del trabajo”, tam- placer, diversión o ejercicio físico, por
la asistencia de numeroso público a los poco es patrimonio de nuestra época. lo común al aire libre...”. Siguiendo las
actos deportivos. De tal forma se ha re- Vivimos nec-ociosos (o sea, trabajamos) indicaciones del diccionario buscamos
petido en la historia este proceso, que para tener ocio, escribía Aristóteles. Ya la voz “deportar”, en su tercera acep-
se puede afirmar que el deporte florece los griegos entendían que el ocio era ción vemos: (Del latín deportare) //3.ant.
al unísono de los avances culturales del aquella actividad, no laboral y sin carác- Divertirse, recrearse...”. Continuando la
pueblo o de la civilización en que en- ter utilitario, que permitía al alma alcan- investigación acudimos a un diccionario
cuentre: “... por regla general, el deporte zar su más alta expresión. Esta idea del latino donde hallamos que “deportare”
refleja los valores básicos del marco cul- ocio como liberalizador del ser humano, es el infinitivo del verbo Deporto, are,
tural en el que se desarrolla, y por tanto ha sido contemplada a lo largo de los avi, atum (de, porto). En su acepción de
actúa como ritual cultural o `transmisor siglos y por todas las civilizaciones; y en derecho dice: “der.: deporte, placer, en-
de cultura´. Incluso los deportes introdu- todas ellas, el decantamiento del ocio ha tretenimiento”. El origen de la palabra
cidos de una fuente extranjera, son rápi- sido el juego. Es, pues, el juego el genui- deporte es, como vemos, latino. Poste-
damente modificados y adaptados para no embrión y origen del deporte. riormente pasará a las lenguas roman-
que se encajen con las normas y valores Es posible hablar (quizás fuera conve- ces formando: en castellano depuerto,
tradicionales...” (Blanchard y Chesca, niente hacerlo) de deportes o juegos an- del antiguo deportarse (“divertirse, des-
1986, p. 37). tiguos y modernos,17 pero nunca podre- cansar”); en francés deport; en italiano
Así pues, el deporte como producto mos obviar el origen lúdrico del deporte. deportare; en inglés disport, que significa
cultural, se verá afectado por la sociedad A este planteamiento ya se adelantó “juego, jugar”.
en la que se encuentre, la cual hará que Coubertain al crear las Olimpiadas de Es decir, en los comienzos del caste-
se adapte a sus normas sociales e inclu- la era moderna, a las que bautizó como llano ya existía la palabra deporto con
so morales; analicemos, como ejemplo, Juegos Olímpicos Modernos, no como la significación de distracción, juego. Y
un deporte, quizás la actividad física Campeonatos Mundiales Deportivos u no pocas veces en la literatura de aque-

17
 Aunque los únicos deportes a los que cabría, con propiedad, aplicarles el calificativo de modernos, serían los “mecánicos”; es decir, a los hijos directos, por la máquina
empleada, de la revolución industrial.

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oPINIÓN

llos tiempos, se habla de cómo la gente del hombre el cual ha jugado a lo largo –  (1990). El otoño de la Edad Media. Madrid:
Alianza.
salía de la ciudad (fuera-de-la-puerta, o de toda su historia; porque, en definitiva,
Jover Ruíz, R. (2000). El juego en Grecia. En S.
“de puertas para fuera”) para divertirse, el juego pertenece a lo biológico del ser García Blanco, VII Simposium Historia de la
jugar, realizar ejercicios físicos. Para con- humano mientras que el deporte solo es Educación Física. Salamanca. Universidad de
firmar esta tesis de practicar ejercicios un producto cultural del mismo. Salamanca.
físicos o jugar lejos del centro de la po- A buen seguro, dentro de no mucho Lalande, A. (1951). Vocabulario técnico y crítico de
la filosofía. París: Press Universitares du France.
blación,18 baste con recordar cómo en la tiempo, los científicos descubrirán el
López Austin, R. (1967). Juegos rituales aztecas.
Roma imperial los Campos de Marte es- gen portador del juego; de momento México: UNAM.
taban situados fuera de la urbe, a orillas solo caben aproximaciones como la pre- Mariana, J. de (padre) (1950). Del Rey y la institu-
del Tíber. Los Campos de Marte eran, sente, realizadas por los humanistas, los ción real. Madrid: BAE.
como sabemos, lugares para practicar grandes adivinos de las verdades de to- Marrow, H. I. (1985). Historia de la educación en la
antigüedad. Madrid: Akal.
ejercicios físicos, atléticos o premilitares; das las épocas.
Nougier, L. R. (1988). L´essor de la communication.
o sea, los “deportes” de entonces. Colporteus, graphites, locuteurs, dans la prehis-
Es más, el propio idioma inglés poseía torie. París: Lieu Commun.
Bibliografía
esta significación y la sigue mantenien- Orionzo, B. (1986). Arte de nadar. Edición facsímil
Álvarez del Palacio, E. (2000). El juego en el Rena- del impreso por Albán en Madrid en 1807. Ma-
do. Desde el siglo xiv, aparece este tér-
cimiento. En S. García Blanco (coor). VII Simpo- drid: Espasa Calpe.
mino y significado en obras de autores sium Historia de la Educación Física. Salamanca: Ortega y Gasset, José (1944). Obras Completas.
como Chaucer, Shakespeare y Byron, en- Universidad de Salamanca. Madrid: Revista de Occidente.
tre otros. Actualmente, en cualquier dic- Blanchard, K. y Chesca, A. (1986). Antropología del
Piaget, J. (1959). La formation du symbole chez
deporte. Barcelona: Bellaterra.
cionario de lengua inglesa hallaremos l´enfant: imitation, jeu et rêve. Image et repré-
Betancor León, M. y Almeida, A. (2005). Los
las voces: Disport, con el significado de sentation. Neuchatel: Delachaux & Niestlé.
juegos tradicionales y el arte en Canarias.
Platón (1981). La República. II Tomos. Madrid:
“retozar, jugar, divertirse”, y Sport, que En Juegos Tradicionales, universal cultura del
Centro de estudios constitucionales.
se traduce como “pasatiempo, diversión, siglo XXI. Fuerteventura (Canarias). Cabildo
Saavedra Salza, E. (1995). Giochi e giocattoli.
Insular.
juguete, etc.”. Roma: Quasar.
Cagigal, J. M.ª (1975). Deporte frente a deporte.
Sin duda, el ser Gran Bretaña una gran En Cátedras Deportivas Universitarias. Madrid. Schiller, F. (1943). Briefe über dis aesthetische Erzie-
potencia mundial a finales del diecinue- Callois, R. (1958). Les jeux et les hommes. París: hung des Menschen. París: Editions Montaigne.
Gallimart. Ulmann, J. (1982). De la Gymnastique aux sports
ve y principios del veinte, influyó para
Caro, R. (1978). Días geniales o lúdricos. Madrid: modernes: Historie des doctrines de L´Education
que España y otros países adoptaran Physique. París: Vrin.
Espasa Calpe.
(erróneamente en cuanto a su signifi- Coubertain, Pierre de (1934). Mémoires Olympi- Vidart, Daniel (1995). El juego y la condición hu-
cado) el vocablo sport, del cual incluso ques. Lausanne: BIPD. mana. Montevideo: Ediciones de la Banda
quedan reminiscencias “Club Spor- Eppensteiner, F. (1973). El Origen del deporte. En Oriental.
Citius, Altius, Fortius, Vol XV. Madrid: INEF. Vicente Pedraz, M. (2000). El juego en la Edad Me-
ting...”. Ahora bien, atribuir al sport in-
García Blanco, Saúl. (1997). La Educación física en- dia. En S. García Blanco (coord.), VII Simposium
glés ser el origen del deporte es, además tre los Mexica. Madrid: Gymnos. Historia de la Educación Física. Salamanca: Uni-
de una frivolidad, desconocer la realidad Huizinga, J. (1972): Homo Ludens. Madrid: Alianza. versidad de Salamanca.

18
 El Refranero considera al hombre como un animal de costumbres. Actualmente, como en las lejanas Grecia y Roma, los recintos deportivos se continúan construyen-
do, generalmente, en las afueras de las ciudades.

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