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KIM JONG IL

PARA UN ACERTADO ANÁLISIS Y


BALANCE DE LA HISTORIA DE LA
IDEOLOGÍA REVOLUCIONARIA
ANTECEDENTE DE LA CLASE
OBRERA
¡TRABAJADORES DEL MUNDO ENTERO, UNÍOS!

KIM JONG IL
PARA UN ACERTADO ANÁLISIS Y
BALANCE DE LA HISTORIA DE LA
IDEOLOGÍA REVOLUCIONARIA
ANTECEDENTE DE LA CLASE
OBRERA
Conversaciones con científicos sociales
20 de mayo, 17 de junio y 30 de septiembre de 1966
Los he citado para organizar un trabajo consistente en
analizar desde todos los ángulos y hacer un balance de la historia
de la ideología revolucionaria antecedente de la clase obrera.
Durante varios años a partir de ahora vamos a analizar y hacer
el balance de la historia de cien años de la ideología de la clase
obrera. O sea, analizar e investigar desde todos los ángulos el
marxismo-leninismo. Ha pasado mucho tiempo desde la creación
de esta doctrina por los clásicos precedentes, pero nadie trató de
analizarla ni repasarla en todos los aspectos y no había un marco
correcto para llevarlo a efecto, aunque se tuviera el intento de
hacerlo.
Únicamente la ideología revolucionaria del gran Líder, sus
nuevos conceptos, teorías y políticas vienen a ser la pauta para
medir y evaluar la doctrina anterior. Considero que ya ha llegado
el momento de repasarla, analizarla y hacer el balance sobre ella
en todos los aspectos, tomando como referencia la ideología
revolucionaria del Líder. Esto es una exigencia inaplazable de la
época y la revolución en desarrollo y la tarea que la historia nos
presenta. Por eso estos días decidí repasar, analizar y revisar
desde todos los ángulos los cien años de la historia de la
ideología de la clase obrera, el marxismo-leninismo.
Se trata de un trabajo necesario para establecer a carta cabal
el Juche en la esfera ideológica y teórica, superando las
tendencias serviles a las potencias y dogmáticas respecto al
marxismo-leninismo.
En los tiempos transcurridos, en el seno de nuestro Partido
existía el viejo hábito de absolutizar esta doctrina y adorar a
ciegas a los clásicos. Contagiados del servilismo a las potencias y
el dogmatismo, los fraccionalistas antipartido y
contrarrevolucionarios, cada vez que el gran Líder presentaba

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nuevas teorías revolucionarias y políticas, las calumniaban y
desvirtuaban analizándolas para ver si avenían o no a las teorías y
fórmulas planteadas por los creadores del marxismo-leninismo.
Propugnando que solamente este constituía el único criterio y
receta universal para la revolución y su construcción, rechazaban
la política de nuestro Partido y no querían ver su justeza y
aspectos creativos. Se le oponían comparándola con dicha teoría
y trataban de definir la realidad en desarrollo a partir de las
fórmulas y dogmas consabidos, que no convenían a nuestra
situación o que ya perdieron vitalidad. También, algunas
personas que no estaban pertrechadas con la ideología y teoría
revolucionarias de nuestro Partido, pensaban erróneamente que
únicamente los conocedores de los clásicos marxista-leninistas
podían ser comunistas y veneraban sin límites las obras de Marx,
Engels y Lenin.
Aunque los fraccionalistas antipartido y contrarrevolucionarios
rendían culto y absolutizaban al marxismo-leninismo, solo sabían
de memoria algunas de sus fórmulas y tesis, sin llegar a conocer
su contenido ideológico y teórico ni tener capacidad de
entenderlo correctamente.
La actitud servilista y dogmática hacia el marxismo-leninismo
ha ejercido no pocas influencias negativas en la lucha
revolucionaria y el proceso constructivo. Es una ley que donde
proliferan el servilismo y dogmatismo en cuanto al
marxismo-leninismo siempre le siguen como sombra la
separación de la teoría y la práctica y el estancamiento del
pensamiento. Lo dañino de tal actitud reside en que impide al
partido de la clase obrera adoptar líneas y políticas convenientes
a la realidad concreta de su país y orientar exitosamente la
revolución y su construcción. Si el partido se acoge al servilismo
y al dogmatismo en lo referido al marxismo-leninismo, pierde la
capacidad de pensar en lo nuevo y repite o introduce

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mecánicamente, tal como son, las fórmulas y tesis existentes,
provocando así la confusión en la revolución y su construcción y,
a la larga, la separación del partido de las masas. Otro aspecto
nocivo está en enturbiar el pensamiento creador y la visión
innovadora de las personas y desviarlas a creer no a la manera
coreana al hacer su revolución sino a la de los europeos o de los
soviéticos. Cuando las masas populares se contagian del
servilismo a las potencias y el dogmatismo, no pueden cumplir el
papel de dueñas en la revolución y su construcción ni demostrar
su espíritu creador.
Desde un principio los creadores del marxismo-leninismo no
desearon que su teoría se aplicara a ciegas y Marx dijo que
“nuestra teoría no es un dogma sino una doctrina creadora”.
Ya en mi etapa de la Universidad Kim Il Sung les advertí a
los que intentaban buscar fórmulas omnipotentes en los clásicos
del marxismo-leninismo que no los se hicieran ilusiones. Sin
embargo, todavía entre algunos cuadros e intelectuales no
desaparecen las tendencias de interpretar las ideas
revolucionarias del Líder dentro del marco de las mencionadas
obras pensando que ellas dan respuestas a todos los problemas
que se presentan en la revolución y su construcción. Es un
fenómeno muy nocivo para establecer el sistema de ideología del
Partido entre los cuadros, miembros partidistas y demás
trabajadores.
El servilismo y el dogmatismo respecto al
marxismo-leninismo nunca pueden ser compatibles con el
sistema de ideología presentado por nuestro Partido. Este es el
sistema de ideología del gran Líder. Los que consideran el
marxismo-leninismo como receta universal para cualquier tiempo
y nación no pueden comprender correctamente la esencia de la
ideología revolucionaria del Líder y la política de nuestro Partido,
que es su encarnación, ni aceptarlas de todo corazón, ni hacerlas

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suyas ni materializarlas acertadamente.
Con miras a liberar a la gente del mal arraigado consistente en
tratar el marxismo-leninismo con ciega adoración y dogmatismo,
es necesario analizarlo plenamente y esclarecer sus méritos y
limitaciones.
En la actualidad, con la aparición del oportunismo de
izquierda y de derecha en el seno del movimiento comunista
internacional, cada cual lo interpreta a su manera. Para poner en
claro lo erróneas que son esas interpretaciones, es preciso
conocer con claridad su esencia.
El propósito de analizar y repasar el marxismo-leninismo en
todos los aspectos es dilucidar la posición que las ideas
revolucionarias creadas por el Líder ocupan en la historia
ideológica de la humanidad y su originalidad.
Lo importante en el análisis y evaluación del
marxismo-leninismo es con qué actitud y postura lo hacemos.
Debemos analizar y evaluar los méritos y limitaciones del
marxismo-leninismo desde nuestra posición.
Los más de cien años del movimiento comunista son, se
puede decir, una historia de la creación y desarrollo de ideas
revolucionarias por los líderes de la clase obrera, una historia de
la transformación del mundo mediante su materialización. A
mediados del siglo XIX, Karl Marx y Friedrich Engels, al crear
por primera vez el marxismo, ideología revolucionaria de la clase
obrera, y exhortar a esta a la lucha contra el capital, dieron inicios
al movimiento comunista internacional. Y a principios del siglo
XX, V. I. Lenin, llevando adelante el marxismo de acuerdo con la
condición histórica de haber pasado el capitalismo a la etapa
imperialista, formuló la doctrina que posteriormente se llamaría
con su nombre y condujo al triunfo la Revolución Socialista de
Octubre en Rusia, con lo cual comenzó a la transición del
capitalismo al socialismo. Después de la Segunda Guerra

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Mundial, al triunfar el socialismo en varios países bajo la bandera
del marxismo-leninismo, se ha convertido en un sistema de
alcance mundial. Por sus méritos históricos, esa doctrina debe ser
evaluada altamente como un precioso patrimonio
ideológico-teórico de la clase obrera.
Pero, ahora vivimos y luchamos en una época completamente
distinta a las de Marx y de Lenin. La actual es una nueva época
histórica en la cual el movimiento revolucionario se despliega de
modo amplio y diverso en el ámbito mundial. Dado que ya han
pasado más de cien años desde la creación del marxismo y
cambiado completamente la época, hoy el marxismo-leninismo
no puede menos que revelar sus limitaciones históricas y de
época.
Para analizarlo y hacer un balance de él en todos los aspectos
es necesario estudiar, investigar y evaluar a fondo el contenido de
las obras de Marx, Engels y Lenin.
Las leí durante mi etapa universitaria y posteriormente las
volví a leer varias veces y encontré en ellas muchos problemas
por discutir.
Recientemente seleccioné más de 30 entre ellas, que
considero necesarias para analizar y repasar el
marxismo-leninismo. Voy a participar junto con ustedes en el
estudio y debate de las mismas. Deben leerlas todas sin omisión
alguna y participar de modo activo en el debate. Al leerlas no
deberán asumir la antigua postura de venerar ciegamente a los
clásicos, sino profundizar en cada detalle para conocer las
circunstancias históricas y el propósito de su publicación y
analizar su significado y limitaciones. En cuanto a las tesis
formuladas en ellas tendrán que averiguar si se avienen o no con
nuestros días.
En el análisis de las obras marxista-leninistas debemos tener
en cuenta los siguientes aspectos:

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Primero, las circunstancias de la época y la base social de la
creación del marxismo. Este nació en la época anterior a la
transición del capitalismo al imperialismo, en otras palabras,
cuando el capitalismo estaba todavía en su desarrollo ascendente.
Precisamente en esa época vivieron y actuaron Karl Marx y
Friedrich Engels, y salió a la luz su doctrina sobre la base del
análisis del proceso histórico del capitalismo anterior a su etapa
monopolista. Estas limitaciones de la época están reflejadas en
todas sus obras y teorías, estrategias y tácticas de la revolución.
Por otro lado, el marxismo es una doctrina revolucionaria creada
sobre la base del análisis de las relaciones socio-económicas y de
clases de los países capitalistas desarrollados como, por ejemplo,
Gran Bretaña y Alemania. Por esta razón no da respuestas a los
problemas teórico-prácticos que se presentan hoy en la
revolución y su construcción en los países recién liberados del
colonialismo y semicolonialismo, países que ocupan la absoluta
mayoría del mundo.
Segundo, las demandas y el nivel de preparación de la clase
obrera en la lucha revolucionaria reflejados en el marxismo. Este
se creó en correspondencia a la exigencia de la época, cuando la
clase obrera europea, al tener por primera vez la conciencia de su
situación clasista y de su fuerza, se alzó en la lucha revolucionara
contra el capital. La doctrina tenía como misión despertar en el
plano ideológico la conciencia de los obreros que sufrían el
ostracismo, al darle a conocer la inevitabilidad del derrumbe del
capitalismo y del triunfo del socialismo, y convocarlos a la lucha
revolucionaria. En una palabra, era una teoría revolucionaria
creada sobre la base de las experiencias de la lucha en que se
preparaba a la clase obrera para la revolución. En la época de
Marx y Engels la clase obrera no triunfó en la revolución en
ningún país, por eso ellos no pudieron dirigir efectivamente la
construcción del socialismo y el comunismo. Por tanto no

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pudieron prever ni solucionar concretamente los problemas
teóricos y prácticos que, después de la toma del poder por la clase
obrera, se presentarían en el proceso de establecer el régimen
socialista y construir el socialismo y el comunismo.
Tercero, las características del proceso de la formación y
desarrollo del marxismo. Karl Marx y Friedrich Engels no fueron
comunistas que desde un principio desplegaran actividades
socio-políticas y teóricas partiendo de la posición revolucionaria
de la clase obrera. Al comienzo fueron demócratas
revolucionarios que odiaron a la reacción política y la
arbitrariedad del despotismo prusiano y simpatizaban
ardientemente con las masas trabajadoras explotadas y reprimidas,
y en el plano ideológico estaban influenciados por la filosofía de
Wilhelm Friedrich Hegel y de Ludwig Andreas Feuerbach. Tal
inclinación política y posición ideológica se pone en claro tan
solo con el hecho de que Karl Marx, en los primeros días de sus
actividades sociales, estaba incorporado al grupo de jóvenes
hegelianos. Un aspecto al que debemos prestar debida atención
para comprender las características del proceso de la formación y
desarrollo del marxismo es el hecho de que ellos emprendieron
sus actividades teóricas a partir del estudio y la asimilación de los
éxitos de la ciencia social burguesa en el período precedente. La
filosofía, la economía política y el socialismo científico que
forman parte del marxismo tienen su origen principalmente en la
filosofía clásica alemana, representada por Wilhelm Friedrich
Hegel y Ludwig Andreas Feuerbach, la economía política clásica
burguesa de Adam Smith y David Ricardo y el socialismo
utópico de Saint-simon, Claude Henri de Rouvroy y Robert
Owen. Marx y Engels se entregaron a estudiar principalmente
dichas teorías y superar sus aspectos negativos, proceso en el cual
formularon su doctrina. Por esta razón, en sus obras está reflejada
la antigua teoría burguesa, especialmente la influencia ideológica

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de Hegel, lo cual se revela con mayor intensidad en sus primeras
obras.
Del marxismo creado en el proceso de analizar teóricamente
el capitalismo premonopolista sobre el terreno social de algunos
países capitalistas desarrollados en Europa occidental, no se
puede esperar respuestas a las cuestiones teórico-prácticas de
nuestros tiempos y entre las teorías revolucionarias formuladas
por Marx y Engels hay no pocas que han perdido la actualidad al
pasar el capitalismo a la etapa imperialista. Esto se pone en
evidencia con el análisis de su teoría sobre la revolución
simultánea. No se puede tratar de buscar en el marxismo teorías
sobre la construcción del socialismo y el comunismo en la época
actual. Ellos, que no tenían experiencias prácticas en esta obra,
no estaban en condiciones de dar respuestas a esos problemas y
sus teorías al respecto no pudieron menos que ser superficiales y
parciales dentro del marco de la suposición y la hipótesis.
El leninismo es el marxismo de la época del imperialismo y
de la revolución proletaria. Desplegando sus actividades
ideológico-teóricas en circunstancias históricas distintas a las de
Marx y Engels, Lenin defendió la esencia revolucionaria del
marxismo de las tergiversaciones y ofensivas del oportunismo de
toda forma y desarrolló sus principios principales acorde a las
condiciones concretas de la revolución rusa y a las distintas
circunstancias de la época.
En lo que respecta a sus obras, primero debemos tomar en
cuenta que el leninismo es la doctrina nacida sobre la base del
análisis de las circunstancias históricas del tiempo del
imperialismo y en reflejo de las exigencias de la lucha
revolucionaria en los primeros tiempos en que la clase obrera
tomó el poder en un país. Lenin actuó en momentos en que el
imperialismo predominaba exclusivamente en el mundo y cuando
el primer Estado socialista nacía en el ámbito de un país. En

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aquel entonces, el imperialismo mundial, a pesar de haber
perdido un frente suyo, seguía decidiendo el destino de los
pueblos en la palestra internacional, y los continentes de Asia,
África y América Latina seguían siendo colonizados. Claro está
que Lenin, que vivió tal época, no estaba en condiciones de
prever los incontables problemas que se presentan en nuestros
días, ni mucho menos darle respuestas en sus teorías y obras.
Además debemos reconocer que la teoría del leninismo sobre la
revolución socialista se refiere, en todo caso, a la estrategia y
táctica correspondientes a la realidad de la Rusia de entonces.
Segundo, al igual que Marx y Engels, Lenin tampoco pudo
experimentar el proceso constructivo del socialismo y el
comunismo. Combatiendo a toda clase de reaccionarios
burgueses y oportunistas, tales como los de la “fracción popular”,
el “economismo”, los “marxistas legítimos”, los mencheviques y
los revisionistas de la II Internacional, el líder soviético llevó al
triunfo la revolución proletaria y construyó el Estado de dictadura
proletaria en un país. Dio respuestas a problemas
teórico-prácticos que se presentaron en los primeros tiempos de
la construcción socialista, pero, por la razón de que actuó durante
un corto lapso de tiempo después de la victoria en la revolución,
no pudo acumular muchas experiencias en ese proceso ni dar
respuestas concretas a las cuestiones teórico-prácticas de la
edificación del socialismo y el comunismo. Este es otro aspecto
importante a que debemos tener en cuenta necesariamente en lo
que se refiere a las teorías y obras de Lenin.
Tercero, uno de los problemas importantes a que debemos
prestar debida atención para comprender las limitaciones
históricas y temporales del leninismo es su interrelación con el
marxismo. En una palabra, no se puede trazar una línea divisoria
cualitativa entre los dos. Lo prueba claramente la formulación
misma de que el leninismo es el marxismo de la etapa

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imperialista. El primero se identifica con el segundo ante todo en
su fundamento en cuanto a la cosmovisión y heredó tal como es
el sistema de composición. Esto delimita la esfera de la
originalidad del leninismo.
En conclusión, Lenin fue un cabal defensor y fiel heredero del
marxismo. Sus aportes al desarrollo creador del marxismo son
muy pocos en comparación con la obra para su defensa y
continuación. Las limitaciones históricas, ideológicas y teóricas
del marxismo se aparecen en el leninismo casi en su totalidad.
Tomando en consideración los referidos aspectos, debemos
hacer con esfuerzos y seriedad el estudio y debate de las obras de
Marx, Engels y Lenin.
Para ello se necesita leer muchos libros, por eso sería mejor
hacerlo en esta biblioteca que en una oficina. Tengo pensado
realizar el debate cada martes y viernes. Tengo mucho que
ayudar al Líder en su trabajo, por eso me es difícil dedicar tiempo
en otros días.
Teniendo bien presente mi propósito de hacer un análisis y
balance globales de los cien años de la historia ideológica de la
clase obrera, el marxismo-leninismo, ustedes deberían ayudarme
mucho en este trabajo.

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