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ENERGÍAS LIMPIAS, NUESTRA MEJOR ARMA CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO

El vínculo que existe entre energía y cambio climático es bastante fuerte, ya que, si retrocedemos
en el tiempo desde el inicio de la era industrial, el consumo de energía ha provenido
principalmente de los combustibles fósiles – carbón, petróleo y gas natural, y ha venido en
aumento. El gran problema radica en que la sociedad tal y como la conocemos hasta ahora, están
basadas en este tipo fuentes de energía, por ejemplo, ningún sustituto del petróleo ha sido
desarrollado a escala energética requerida. La mayoría de las “energías alternativas”
experimentadas son de desempeño y eficiencia pobre. [1]

En la actualidad existen varias opciones de energías alternativas, creadas principalmente con la


intención de disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero e intentar luchar contra las
actuales consecuencias del cambio climático, en nuestro país y en todo el mundo se realizan
importantes esfuerzos para incrementar la integración de las diferentes formas de energía
renovable como parte de la generación de energía eléctrica, con el objetivo de satisfacer el
constante aumento de las necesidades energéticas y disminuir la dependencia de los combustibles
fósiles. Entre las energías renovables aprovechables para convertir en energía eléctrica se
encuentran la hidráulica, geotérmica, oceánica, bioenergía, eólica y solar. [2]

En Colombia la generación de electricidad con energía solar empleando sistemas fotovoltaicos ha


estado siempre dirigida al sector rural, en donde los altos costos de generación originados
principalmente en el precio de los combustibles, y los costos de Operación y Mantenimiento en las
distantes zonas remotas, hacen que la generación solar resulte más económica en el largo plazo y
confiable. Estas actividades surgieron con el Programa de Telecomunicaciones Rurales de Telecom
a comienzos de los años 80, con la asistencia técnica de la Universidad Nacional. En este programa
se instalaron pequeños generadores fotovoltaicos de 60 Wp (Wp: vatio pico) para radioteléfonos
rurales y ya en 1983 habían instalados 2 950 de tales sistemas. Durante los últimos años, se han
instalado muchos más sistemas en los programas de electrificación rural, con fuerte financiación
del Estado, haciendo uso actualmente de recursos como el FAZNI (Fondo de Apoyo Financiero
para la Energización de las Zonas No Interconectadas). El IPSE (Instituto para la Promoción de
Soluciones Energéticas) es en la actualidad la institución que lidera las acciones del Estado en la
energización del campo colombiano. Según esta institución hay en la actualidad más de 15 000
sistemas instalados para estas aplicaciones. Pero, además, el IPSE tiene en desarrollo soluciones
innovadoras como sistemas híbridos, en donde se combinan por ejemplo la energía solar
fotovoltaica y las plantas diésel, para reducir los costos de generación del diésel y emplear el
generador diésel como respaldo. [3]

A partir del año 2014, en Colombia se generó una ley (1715), la cual fomenta el uso de energías
limpias para el sustento energético de los diferentes proyectos generados a partir de esta fecha. la
ley 1715 de 2014 señala que se debe buscar el aprovechamiento del recurso solar en proyectos de
urbanización municipal o distrital, en edificaciones oficiales, en los sectores industrial, residencial y
comercial planteando incentivos tributarios para los constructores que implementen fuentes de
energía limpias en sus proyectos. Aun así, el desarrollo de este tipo de energía en Colombia está
en proceso de implementación. [4].
Para concluir, Colombia apenas se inicia en la implementación de los sistemas fotovoltaicos. El
nivel de aprovechamiento de Colombia es inferior frente a países como Alemania en los cuales la
disponibilidad del recurso solar (radiación) es menor que la de este país; Pues la capacidad
instalada de energía solar fotovoltaica en Colombia crece anualmente alrededor de 1 GW, lo cual
no es notorio. En el año 2015 se alcanzaban valores de 12 GW, y al finalizar el 2017 se estima
llegue a 15 GW. Donde más se utiliza la energía solar fotovoltaica es en el sector rural y ZNI, en las
ciudades son pocos los casos en los que se han implementado sistemas fotovoltaicos. Esto resulta
bueno en medida que se puede prestar este servicio básico (energía eléctrica) en zonas alejadas o
de difícil acceso, pero puede ser malo, ya que en las ciudades son pocos los usos de esta
tecnología y se estaría saturando las redes de transmisión; Las aplicaciones más comunes de estos
sistemas son: el suministro de agua potable (sistema de bombeo), iluminación residencial,
iluminación de establecimientos públicos (hospitales y planteles educativos) y los
electrodomésticos.

REFERENCIAS
[1] Yáñez-Arancibia, A., Day, J. W., & Hall, C. A. (2010). Energía, economía y cambio
climático-Ecuación insoluble. Investigación ambiental Ciencia y política pública, 2(1).

[2] POTOSINOS, U. (2019). Energía solar fotovoltaica. Síguenos:@ revupotosinos


Universitarios Potosinos, 25.

[3] Murcia, H. R. (2008). Desarrollo de la energía solar en Colombia y sus


perspectivas. Revista de ingeniería, (28), 83-89.

[4] Guzmán, M. F. S., Ruiz, D. D. P., Martínez, J. F. G., Sierra, M. L. R., & Torres, S. N. C.
(2017). Análisis prospectivo del uso de energía solar: Caso Colombia. Investigación y Ciencia de la
Universidad Autónoma de Aguascalientes, (71), 85-93.

Ladino Peralta, R. E. (2011). La energía solar fotovoltaica como factor de desarrollo en


zonas rurales de Colombia. Caso vereda Carupana, municipio de Tauramena, departamento de
Casanare (Master's thesis, Facultad de Estudios Ambientales y Rurales).

[5] Gómez Ramírez, J. (2016). La energia solar fotovoltaica en Colombia: Potenciales,


antecedentes y perspectivas.