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ASCENSO Y CAÍDA DEL CRECIMIENTO AMERICANO – ROBERT GORDON

MITCHELL

Robert J. Gordon ha venido argumentando en contra del tecno-optimismo (creencia de que


actualmente vivimos una época de esplendor gracias a los nuevos inventos digitales,
capaces de redefinir nuestra economía y mejorar sustancialmente nuestro modo de vida)
que satura nuestra cultura, afirmando que estamos en medio de cambios revolucionarios.
Empezando por el auge de las punto.com (compañía que se promovía a sí misma como en
el negocio de Internet durante el auge del comercio electrónico hasta la crisis conocida
como “Burbuja .com”. El nombre proviene del dominio de internet “.com”, utilizado por
las empresas comerciales). Gordon señala que las transformaciones de la tecnología de la
información y la comunicación, no condicen con pasados logros. Así, el autor pide que
veamos las cosas con perspectiva y ha insistido en que los logros actuales no pueden
compararse con otras conquistas pasadas. La revolución de la tecnología de la información,
dice, no está a la altura de ninguno de los cinco grandes inventos que impulsaron el
crecimiento económico entre 1870 y 1970: la electricidad, el saneamiento urbano, los
productos químicos y farmacéuticos, el motor de combustión y las comunicaciones
modernas.
Gordon señala que el rápido crecimiento económico que todavía damos por hecho y
esperamos que continúe para siempre ha sido de hecho un acontecimiento de los que
suceden sólo una vez. Primero llegaron las Grandes Invenciones, que datan casi todas de
finales del siglo XIX. Así pues el autor describe cómo la fontanería interior y los servicios
municipales de agua corriente y alcantarillado tuvieron consecuencias irreversibles para los
seres humanos. La electricidad, la pasteurización, el teléfono y la penicilina, así como
muchos otros inventos que hoy damos por sentados, cambiaron nuestra vida por completo.
Luego llegó el mejoramiento y la explotación de esas invenciones, proceso que llevó
tiempo. Los inventos mencionados se explotaron y perfeccionaron entre 1920 y 1970, y
todas las cosas sucedidas desde entonces son meros ecos de aquella gran oleada.
Además, podemos notar claramente que la vida urbana en Norteamérica en vísperas de la II
Guerra Mundial ya era notablemente moderna ya que existían muchos avances tales como,
hornillos de gas, luz eléctrica, nevera y teléfono, y lo encontraríamos básicamente
funcional. Nos disgustaría la falta de televisión y de Internet, pero no nos sentiríamos
horrorizados o indignados. Por lo que el autor dice que la vida progresó de manera
fundamental entre 1870 y 1940 de un modo como no ha vuelto a suceder desde entonces.
Ahora bien, en 1940 muchos norteamericanos vivían ya en lo que era reconociblemente el
mundo moderno, pero muchos otros, no. Lo que sucedió en los siguientes treinta años fue
que una mayor maduración de las Grandes Invenciones que llevó a ingresos rápidamente en
ascenso y a la difusión de esa forma de vida moderna al conjunto del país. De esta manera
el autor cree que las innovaciones han sido más lentas desde esa época y que los beneficios
de las mejoras tecnológicas se han repartido peor. Y sostiene Gordon que es probable que la
ralentización sea permanente: la gran era del progreso ha quedado detrás de nosotros.
La tesis que sostiene Gordon es que los métodos convencionales para medir el crecimiento
económico omiten algunos de los principales beneficios para el nivel de vida y, por
consiguiente, subestiman el progreso. Los criterios normales para medir el crecimiento no
tienen en cuenta las mejoras en sanidad ni esperanza de vida, ni tampoco la influencia de la
electricidad, el teléfono o el automóvil. El siglo revolucionario en Estados Unidos se inició
al terminar la Guerra de Secesión, y no fue una revolución política sino económica: una
revolución que, por primera vez en la historia, liberó a las familias del esfuerzo y el dolor
diario del trabajo manual, las labores más pesadas, la oscuridad, el aislamiento y la muerte
prematura. Asi pues cien años más tarde, la vida cotidiana había cambiado hasta ser
irreconocible. Las labores manuales al aire libre se habían sustituido por el trabajo en
espacios interiores climatizados, las tareas domésticas estaban cada vez más en manos de
electrodomésticos, la oscuridad se había llenado de luz y el aislamiento había desaparecido
gracias a los viajes, al tiempo que las brillantes imágenes de la televisión llevaban el mundo
a todos los cuartos de estar. Lo que sucedió entre 1870 y 1970 fue algo único en la historia.
En opinión del autor, las innovaciones actuales son mucho más reducidas y contribuyen
mucho menos a mejorar el nivel de vida que las de aquel siglo tan especial.

El autor también hace dos observaciones: En primer lugar, dice que las innovaciones traen
normalmente grandes cambios en las prácticas comerciales, en la apariencia de los lugares
de trabajo y en cómo funcionan. En segundo lugar, uno de los argumentos principales de
los tecno-optimistas es que las estimaciones oficiales del crecimiento restan importancia al
alcance real del progreso, porque no dan plenamente cuenta de las ventajas de bienes
verdaderamente nuevos. Gordon reconoce este extremo, pero advierte que fue siempre así y
que el progreso fue probablemente mayor durante la gran transformación de preguerra de lo
que es hoy.

Así pues, Gordon sugiere que el futuro va a verse caracterizado por niveles de vida
estancados para la mayoría de los norteamericanos, porque los efectos de ralentizar el
progreso tecnológico se verán reforzados por un conjunto de cosas no tan buenas para la
sociedad: creciente desigualdad, parón en los niveles educativos, población envejecida y
más cosas.

Resulta una predicción estremecedora para una sociedad cuya imagen de sí misma, y se
puede decir que su misma identidad, está ligada a la expectativa de progreso constante. Y
hay que preguntarse acerca de las consecuencias sociales y políticas de otra generación de
estancamiento y de declive en los ingresos de la clase trabajadora. Por supuesto, Gordon
podría estar equivocado: tal vez estemos en el umbral de un cambio transformador,
digamos, de la inteligencia artificial o de un progreso radical en la biología (lo que
plantearía sus riesgos). Pero argumenta su postura de forma sólida. Quizás es que el futuro
ya no es lo que solía ser.

 
GLOSARIO EMPRESARIAL II

CAPITAL: Se entiende como el cálculo que se realiza para ver cuánto se necesita invertir
para realizar una operación o negocio. Este cálculo se lleva a cabo con el historial de
negocios similares.
Un ejemplo claro es el caso de Graña & Montero que a través de una de sus subsidiarias se
incorporará, con un porcentaje de 20%, en la empresa Concesionaria del Gasoducto Sur
Peruano (GSP) que tiene a su cargo el proyecto para llevar gas a las regiones del sur del
país lo cual dicha incorporación está sujeta al cumplimiento de ciertas condiciones y
procesos de autorización y significará una inversión aproximada de US$ 215 millones
CASA MATRIZ: Se refiere a la sede principal de un negocio o empresa. Así también, la
Casa Matriz está capacitada para imprimir a cada sucursal rumbos y directrices, para
garantizar así el buen funcionamiento de cada una de ellas.
Este concepto y la práctica es muy importante ya que permite delegar diferentes acciones a
sus sucursales, llevando el negocio a diferentes partes del mundo, lo cual hará a la empresa
más competitiva y con mayor posicionamiento en el mercado. La casa matriz tiene la
mayor responsabilidad de la empresa ya que en general, alberga a los directivos de una
organización, que en definitiva son los que toman las decisiones estratégicas y señalan el
rumbo de la organización.
CERTIFICACIONES ISO: Serie de normas internacionales creadas para prevenir las fallas
durante todas las etapas del proceso de producción y de esta manera asegurar la calidad del
producto. Esta labor es ejecutada por empresas especializadas y se aplica a todo tipo de
organización pública, privada, industrial o de servicios.
Por ejemplo, podemos ver al Banco de la Nación que por asegurar la calidad de sus
productos y servicios tuvo su merecido reconocimiento: la Internacional Organization for
Standardization otorgó la certificación ISO 9001:2000 al sistema de gestión de calidad
“Administración de Tarjetas Multired Global Débito del Banco de la Nación”.
CLIENTE CAUTIVO: Se refiere al consumidor o comprador cuya captación ya está
garantizada debido a la necesidad que tiene de la mercancía que se le ofrece. Esto no quiere
decir que carezca de otras opciones, sino que el cliente decida libremente consumir en
determinada empresa debido a que se siente satisfecho por el buen servicio que recibe.
Aquí podemos ver el caso del servicio de taxi “Uber” que se ha posicionado en un muy
buen lugar ya que muchas personas que sienten cómodas con el servicio que esta empresa
ofrece y lo mejor de todo que lo ofrece a un precio bajo además de la seguridad que ofrece.
COMERCIALIZACION: Intercambio de productos o servicios en el mercado que se
realiza con el fin de satisfacer las necesidades del consumidor y dar márgenes de utilidad al
vendedor.
Un claro ejemplo sería el de servicio de taxi “Uber”, ya que recordemos que esta empresa
no presenta ningún carro, no es dueña de ningún taxi, pero la idea de intercambiar con
aquellas personas que cuentan con un automóvil el servicio o aplicativo en los celulares con
el servicio que ofrecen de taxi, resulte más dinámico y fácil de consumir, y a su vez
obtenga ganancias.
COMPETENCIA: Situación en la que dos o más personas o empresas luchan entre sí por
alcanzar metas que las beneficien.
Podemos ver entonces a la empresa peruana AJE, donde la combinación de una estrategia
de bajo costo, márketing inteligente y un implacable enfoque en los mercados
emergentes ha ayudado a esta compañía poco conocida a enfrentar a Coca-Cola y Pepsi,
los gigantes mundiales de la soda, en América Latina y Asia. Siendo la quinta compañía de
sodas más grande de América Latina, Aje se ubicó el año pasado en el puesto 21 de todos
los fabricantes de sodas a nivel mundial
COMPETITIVIDAD: Forma mediante la cual las empresas pueden lograr competir y
mantenerse en el mercado frente a otros negocios similares. Otorgando evidentemente un
mejor producto o servicio
Podemos ver que más innovaciones aplicadas en la empresa han permitido lograr ventajas
competitivas y captar oportunidades en un mercado complejo, haciéndose evidente gracias
a los lanzamientos de nuevos productos, con el compromiso de su gente y con las
inversiones en tecnología apropiada e infraestructura adecuada. Si Gloria S.A. desplegó un
marcado liderazgo en la producción y venta de leches y yogures gracias a una campaña de
marketing racional de gran impacto orientada a niños, adolescentes y jóvenes que no sólo
impulsó las ventas de la compañía, sino que contribuyó también a desarrollar el mercado de
lácteo.
COMUNICAR: Acto de remitir un mensaje que va dirigido hacia un receptor. Esta llega a
ser optima cuando el receptor entiende perfectamente el mensaje que se ha tratado de
comunicar
Podemos señalar también el caso de Gloria S.A., que en el marco de una política de puertas
abiertas y total transparencia para con la comunidad, se vigorizó el programa de visitas
guiadas a las plantas de producción para escolares, universitarios y público en general. Lo
cual permitirá tener mayor confianza en la adquisición de sus productos y a la vez que la
empresa aumenta sus ganancias.
CONFIABILIDAD: Grado de relación que existe entre la planificación y proceso
productivo y los resultados que se obtienen. Mientras más cercano a lo previsto estén los
resultados, mas confiabilidad tiene a planificación.
Podemos señalar a Backus que, con nuevas marcas, tecnología de última generación y una
fuerza de ventas renovada son claves para el crecimiento sostenido. Así también, este
proceso innovador incluye conexión online para las ventas, la introducción de nuevas
marcas, empaques innovadores y una reducción en el consumo de agua y energía, de 32% y
de 38%, respectivamente.