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¿Procede la tutela de derechos cuando es solicitada por el agraviado?

Algunos
comentarios a la resolución recaída en el Exp. Nº  03631-2011-PA/TC

Carlos Abel Villarroel Quinde

Abogado por la PUCP. Comisionado de la Defensoría del Pueblo

1. Introducción

La entrada en vigencia del Código Procesal Penal de 2004 (Decreto Legislativo N° 957), no
solo implicó un cambio de modelo en lo que a la tramitación del proceso se refiere -de
inquisitivo a acusatorio- sino que también conllevó a que las partes intervinientes en el
mismo adopten funciones distintas. A modo de ejemplo, el órgano jurisdiccional que antes
tenía la potestad para investigar, pasó a asumir un papel contralor, mientras que el fiscal
fue quien asumió la labora instructora, en un esquema respetuoso del principio acusatorio.

Pero no solo el Ministerio Público y el Poder Judicial adoptaron nuevos roles en el marco
de este nuevo proceso penal: la víctima, que mantuvo una actitud pasiva con el modelo
anterior, ha pasado a tener un papel protagónico en el desarrollo del proceso. Inclusive, la
víctima puede tener un discurso contrario al sostenido por el Ministerio Público, en la
medida que lo que busca es garantizar su derecho a la reparación, como consecuencia del
daño infligido por el imputado. En esa medida, se deben establecer mecanismos idóneos
para que el agraviado pueda hacer valer su pretensión.

Por otro lado, la audiencia de tutela de derechos es un mecanismo que pretende


salvaguardar los derechos del imputado, tal como se establece en lo dispuesto por el
artículo 71.4 del Código Procesal Penal de 2004. No obstante, el máximo intérprete de la
Constitución en la resolución emitida en el Exp. N° 03631-2011-PA/TC ha dado a entender
que es posible que el agraviado también pueda recurrir a dicha figura, porque, de lo
contrario, se podría vulnerar el principio de igualdad de armas que debe regir en el proceso
penal.1

En ese sentido, el presente trabajo tiene como objetivo analizar brevemente la resolución
emitida por el máximo intérprete de la Constitución sobre la solicitud de tutela de derecho
por parte de la víctima.

1
Decimos que dicha resolución “da a entender” por cuanto no existe un pronunciamiento de fondo, sino una
orden del Tribunal Constitucional que anula todo lo actuado y dispone que la demanda sea tramitada y
analizada nuevamente. Evidentemente, ello no garantiza que el posterior pronunciamiento de fondo que se
emita establezca que la víctima pueda recurrir a la figura de tutela de derechos (Art. 71.4 CPP).

Sin embargo, el argumento esgrimido para anular todo lo actuado se refiere justamente a que la
interpretación que cierra la posibilidad de que la víctima pueda invocar la tutela de derechos podría vulnerar
el principio de igualdad de armas, que es la que argumentaron los órganos jurisdiccionales de primera y
segunda instancia para rechazar liminarmente la demanda.
2. Análisis de la resolución

2.1. La revocatoria al rechazo liminar realizado por los órganos jurisdiccionales

De acuerdo a lo señalado en el fundamento 6 de la resolución bajo comentario, el Tribunal


Constitucional cuestiona el rechazo liminar2 realizado en primera y segunda instancia y, en
razón a ello, ordena que se admita a trámite la demanda, a fin de que se emita un
pronunciamiento de fondo respecto de la pretensión invocada.

Esta exigencia se sustenta en lo dispuesto por el artículo 20° del Código Procesal
Constitucional -Ley N° 28237- que señala lo siguiente:
(…) Si el Tribunal considera que la resolución impugnada ha sido expedida
incurriéndose en un vicio del proceso que ha afectado el sentido de la
decisión, la anulará y ordenará se reponga el trámite al estado inmediato
anterior a la ocurrencia del vicio. Sin embargo, si el vicio incurrido sólo
alcanza a la resolución impugnada, el Tribunal la revoca y procede a
pronunciarse sobre el fondo.

En aplicación de las normas señaladas, todo haría indicar que la declaración de nulidad -y
la orden para que se admita a trámite la demanda desde primera instancia- ha sido
realizada conforme a ley y es adecuada. No obstante, cabe señalar que en otros
pronunciamientos el Tribunal Constitucional, si bien optó por revocar el rechazo liminar
decidido en instancias jerárquicas inferiores, también decidió emitir un pronunciamiento de
fondo sobre la pretensión planteada.

Así, en la STC. Exp. No 3741-2009-AA/TC (fundamento jurídico 3) manifestó lo siguiente:


Sin embargo, frente a casos como el que ahora toca resolver, esto es, si a
pesar del rechazo liminar de la demanda este Colegiado podría (o no) dictar
una sentencia sobre el fondo, la jurisprudencia es uniforme al señalar que si
de los actuados se evidencia los suficientes elementos de juicio que permitan
dilucidar y resolver la pretensión, resulta innecesario condenar al recurrente a
que vuelva a sufrir la angustia de ver que su proceso se reinicia o se dilata,
no obstante el tiempo transcurrido.

En ese sentido, uno de los requisitos para emitir pronunciamiento de fondo, a pesar de
haberse declarado la nulidad del rechazo liminar, lo constituye el hecho que existan
suficientes elementos probatorios para resolver el asunto. Pero no es el único: también se
puede emitir un pronunciamiento de fondo cuando la pretensión alegada sea de puro
derecho; esto es, se refiera a una cuestión de interpretación jurídica. Así, en la sentencia
recaída en el Exp. N° 3891-2011-AA/TC (fundamento jurídico 7), se señaló lo siguiente:
2
Artículo 47.- Improcedencia liminar

Si el Juez al calificar la demanda de amparo considera que ella resulta manifiestamente improcedente, lo
declarará así expresando los fundamentos de su decisión. Se podrá rechazar liminarmente una demanda
manifiestamente improcedente en los casos previstos por el artículo 5 del presente Código. También podrá
hacerlo si la demanda se ha interpuesto en defensa del derecho de rectificación y no se acredita la remisión
de una solicitud cursada por conducto notarial u otro fehaciente al director del órgano de comunicación o, a
falta de éste, a quien haga sus veces, para que rectifique las afirmaciones consideradas inexactas o
agraviantes.

Si la resolución que declara la improcedencia fuese apelada, el Juez pondrá en conocimiento del demandado
el recurso interpuesto.
Sin embargo, este Tribunal Constitucional también considera necesario
precisar que sería inútil, y por lo tanto injusto, obligar al demandante a
transitar nuevamente por la vía judicial para llegar a un destino que, a la luz
de los hechos descritos, y a los medios probatorios obrantes en autos,
permiten revisar la cuestión controvertida. Y es que en el caso concreto se
aprecia que no es posible actuar medios probatorios, pues en el fondo se
trata de un asunto de puro derecho y, además, la tutela de urgencia está
suficientemente acreditada en la medida que en el concurso al que postuló el
actor quedó pendiente una plaza vacante. Consecuentemente, dada la
naturaleza de los derechos invocados, y estando a lo dispuesto en el artículo
20º del Código Procesal Constitucional, así como en virtud de los fines de los
procesos constitucionales y los principios procesales que los orientan,
previstos en los artículos II y III del Título Preliminar del código acotado,
procede que este Tribunal se pronuncie sobre la pretensión de autos .

En el presente caso, la cuestión controvertida se refiere a la interpretación de la figura


procesal conocida como “tutela de derechos” -regulada en el artículo 71.4 del Código
Procesal Penal de 2004-, en el sentido de que si dicha institución solo está prevista a favor
del imputado o acaso también puede ser utilizada por el agraviado del delito. Es decir,
constituye una cuestión de pleno derecho, por lo que no es necesario actuar medio
probatorio alguno.

Hecha esta aclaración, podemos afirmar que el Tribunal Constitucional pudo haber emitido
un pronunciamiento de fondo respecto del asunto, y no ordenar que se tramite el proceso
de amparo desde el inicio, como finalmente procedió. Y ello no solo porque existían las
condiciones para hacerlo sino también porque la satisfacción de derechos fundamentales
requiere prontitud, aspecto que también se ha señalado en las jurisprudencias
comentadas. Recordemos que los procesos constitucionales de la libertad -como el
amparo- constituyen una manifestación de la tutela de urgencia, en la medida que
garantizan la inmediatez en la satisfacción del derecho fundamental presuntamente
vulnerado, al amparo de los principios de celeridad y economía procesal (artículo III del
Título Preliminar del Código Procesal Constitucional).

Eso sí, el pronunciamiento de fondo emitido luego de la revocación de un rechazo liminar


exige previamente que se haya garantizado el derecho de defensa de la parte emplazada,
a través de la notificación de la demanda y/o de las resoluciones que se emitan en el
marco del proceso constitucional. 3 En el presente caso, la resolución bajo análisis no
brinda información alguna de si el órgano jurisdiccional demandado (Sala Penal de
Apelaciones de la Corte Superior de Justicia de Puno), a través de su procurador, tuvo
conocimiento de la demanda y de las resoluciones emitidas en el proceso de amparo.

Sin embargo, es posible afirmar ello, toda vez que de, conformidad con lo señalado por el
artículo 47° del Código Procesal Constitucional “si la resolución que declara la
improcedencia fuese apelada, el Juez pondrá en conocimiento del demandado el recurso
interpuesto”. En tal sentido, en la medida que en el presente caso se impugnó el rechazo
de improcedencia liminar emitido en primera instancia, entonces la resolución y el recurso
impugnativo correspondiente fueron notificados al Poder Judicial.

2.2. Tratamiento jurisprudencial de las pretensiones referidas a la audiencia de tutela

3
STC. Exp. No 3594-2011-AA/TC, fundamento jurídico No 4.
Cabe señalar también que, a la fecha, existen diversos pronunciamientos constitucionales
que aluden a la figura de la solicitud de derechos (Art. 71.4, Código Procesal Penal de
2004):

 RTC. Exp. N° 3668-2012-HC/TC: el demandante cuestionó que no había sido


notificado debidamente de las disposiciones fiscales dictadas en el marco de la
investigación preparatoria que se le seguía. Ante ello, presentó una solicitud de
tutela de derechos que fue declarada infundada, por lo que interpuso una demanda
de hábeas corpus.

Al respecto, el Tribunal Constitucional, entre otras cosas, señaló lo siguiente: “(…)


respecto al cuestionamiento de la resolución que declara infundada su solicitud de
tutela de derechos, cabe señalar que dicha resolución no contiene medida
restrictiva de la libertad del favorecido, por lo que no puede ser cuestionada por
hábeas corpus.” Es decir, la pretensión no ameritaba un pronunciamiento de fondo
por cuanto no tenía implicancia con la libertad.

 RTC. Exp. N° 3653-2009-HC/TC: el demandante cuestionó que, en el marco de la


detención de la que fue objeto, no se le brindó un abogado defensor de oficio, sino
que fue asistido por una persona que no tenía dicha calidad. Sobre dicha
pretensión, el Tribunal Constitucional declaró improcedente la demanda, al
considerar que no existía una restricción a la libertad conexa con la vulneración del
derecho a la defensa que se alegaba.

Al respecto, criticamos que el Tribunal no evaluara de manera conjunta la detención


que sufrió el demandante y la falta de asistencia letrada, toda vez que ambos
sucesos ocurrieron de manera simultánea. Adicionalmente, el hecho que la
detención haya culminado temporalmente, no quitaba que el máximo intérprete de
la Constitución pudiese pronunciarse por las afectaciones alegadas a través de un
hábeas corpus innovativo.

 RTC Exp. N° 5260-2009-HC/TC: el demandante cuestionó, entre otras cosas, que


en el proceso que se le inició por el delito de violación sexual, se haya dictado
resolución declarando improcedente su solicitud de tutela de derechos, denegando
que peritos médicos puedan determinar su verdadero estado de salud.

Ante ello, el Tribunal Constitucional señaló lo siguiente:


“De la copia de audio de la audiencia de apelación contra la
Resolución de fecha 17 de julio del 2009, que confirmó la Resolución
que declaró improcedente la tutela de derechos, se desprende que la
misma se encuentra debidamente fundamentada considerando que
existía sustracción de la materia pues el objeto de la tutela de
derechos era que se brinde asistencia médica al beneficiario y
reclamar que habían pasado cuatro meses sin que se haya realizado
la audiencia de apelación contra la sentencia que declaró fundada la
prisión preventiva. Ambas situaciones ya habían sido resueltas
mediante Resolución de fecha 7 de julio del 2009, al resolverse la
apelación que confirma la prisión preventiva y ordenar remitir copias de
la historia clínica y del informe médico (de parte) al director del penal
en el que se encuentra recluido el beneficiario a fin de que sea
evaluado y, de ser el caso, se le proporcione el tratamiento médico
requerido”.
En otros términos, desestimó la pretensión aduciendo que lo solicitado por el
demandante ya había sido ejecutado por los órganos encargados, por lo que la
vulneración alegada ya había cesado en sus efectos.

 RTC Exp. N° 5402-2009-HC/TC: el demandante cuestionó que en la audiencia de


aplicación de principio de oportunidad no haya contado con abogado defensor,
mientras que la víctima sí contaba con uno. Asimismo, objetó que el juez de la
investigación preparatoria rechazara su solicitud de tutela de derechos sin tomar en
cuenta la vulneración producida.

El Tribunal Constitucional -reiterando lo señalado en fallos anteriores- manifestó


que no podía pronunciarse por la pretensión invocada en la medida que no tenía
incidencia en la libertad individual; además que no había evidencia que el
demandante se encontrase con una restricción a la libertad.

En conclusión, de los pronunciamientos citados se aprecia que en todos ellos el Tribunal


Constitucional desestimó conocer pretensiones referidas a la solicitud de tutela de
derechos o a la audiencia de tutela de derechos sobre la base de argumentos de forma,
como el hecho que dicha materia no tenía implicancia alguna con la libertad individual (que
constituye un requisito para la procedencia del hábeas corpus).

Sin embargo, el caso bajo análisis es distinto, toda vez que ya no se trata de un hábeas
corpus, sino de un proceso de amparo, por lo que el requisito de la conexidad entre la
libertad individual y la pretensión invocada ya no es exigible. Asimismo, el caso bajo
análisis se diferencia de los anteriores por el hecho que quien acude a la vía constitucional
no es el imputado o inculpado, sino la víctima o agraviado por el delito cometido.

2.3. ¿La solicitud de tutela de derechos puede ser invocada por la víctima?

2.3.1. La posición de la víctima en el Código Procesal Penal de 2004

El Código Procesal Penal de 2004 busca instaurar un nuevo modelo de juzgamiento penal
-modelo acusatorio-, desterrando el anquilosado modelo inquisitivo. Ello se evidencia en la
exposición de motivos de la norma bajo comentario:
En ese orden de ideas la estructura del nuevo proceso penal así como sus
instituciones allí contenidas se edifican sobre la base del modelo acusatorio
de proceso penal cuyas grandes líneas rectoras son: separación de
funciones de investigación y de juzgamiento; el Juez no procede de oficio; el
Juez no puede condenar ni a persona distinta de la acusada, ni por hechos
distintos de los imputados; el proceso se desarrolla conforme a los principios
de contradicción e igualdad; la garantía de la oralidad es la esencia misma
del juzgamiento y; la libertad del imputado es la regla durante todo el
proceso.

Así, este nuevo modelo procesal reafirma los derechos del imputado en el marco del
proceso penal, garantizando que pueda ejercer su derecho de defensa de manera plena en
el desarrollo del mismo, así como a sus demás derechos fundamentales. En
contraposición, el Ministerio Público, en tanto titular de la acción penal, se encargará de
demostrar los cargos contra el imputado, respetando las reglas del debido proceso, para lo
cual se encuentra investido de la autoridad para dirigir los actos de investigación con el
apoyo de la Policía. Finalmente, el Poder Judicial, luego de una exhaustiva evaluación de
los argumentos de cargo y de descargo -y en aplicación de los principios de inmediación y
oralidad- determinará la condena o la absolución del inculpado, con estricto respeto de los
principios de independencia e imparcialidad.

Sin duda, los roles antes mencionados quedan claros. Sin embargo, ¿cuál es el papel que
desempeña la víctima en este nuevo modelo procesal?

Históricamente, en el desarrollo del proceso penal, la víctima ha sido olvidada y dejada de


lado, de modo tal que sus problemas e interés fueron confiscados por parte del Estado. A
lo sumo, el papel de la víctima se ha visto reducido a la calidad de un testigo o como
instrumento para legitimar el castigo estatal.4

En ese contexto, de acuerdo a la regulación prevista en el todavía vigente Código de


Procedimientos Penales de 1940, el agraviado es tomado en cuenta únicamente si se
constituye como actor civil. Tal como lo señala la Defensoría del Pueblo, el agraviado
«carece de derechos, limitándose su participación a formular su denuncia, rendir su
declaración preventiva, participar en una diligencia de confrontación, sin otro tipo de
participación y no tiene mayores derechos que el ser simplemente un objeto de prueba».5

Sin embargo, con el Código Procesal Penal de 2004, esta visión secundaria de la víctima
en el marco del proceso penal cambia radicalmente. Así:

 Se concede un régimen más amplio al agraviado, asignándosele derechos entre los


que se incluye el poder impugnar el sobreseimiento y la sentencia absolutoria (Art.
95.1.d, Código Procesal Penal). En ese sentido, no requiere necesariamente ser
parte formal en el proceso para poder ejercer su derecho a impugnar.

 La constitución como actor civil otorga mayores atribuciones a las que ya detenta el
agraviado, como es el derecho a deducir nulidades, ofrecer medios de investigación
y de prueba, participar en los actos de investigación y de prueba, intervenir en el
juicio oral, interponer los recursos impugnatorios que la ley prevé, intervenir
-cuando corresponda- en el procedimiento para la imposición de medidas limitativas
de derechos, y formular solicitudes en salvaguarda de su derecho (Art. 104).

 Se establece un régimen especial para el querellante particular en los delitos de


ejercicio privado de la acción penal (Art. 107 y ss).

Como se mencionó, esta regulación responde a una nueva configuración del proceso y de
las partes procesales que intervienen en el mismo. En ese sentido, el agraviado deja de
ser un testigo más y cobra protagonismo en este nuevo esquema procedimental.

Tal como lo señala Mario Rodríguez:


El CPP ha rescatado a la víctima del olvido en que la tuvo el viejo sistema,
la ha vigorizado al afirmar su derecho a la información y participación
procesal (IX.3), se ha preocupado porque alcance efectivo resarcimiento e
indemnización por los daños que el delito le ha infligido (11), la ha
comprendido en el conjunto de sujetos procesales (94) y le ha extendido
protección a través de medidas eficaces que fiscales o jueces adoptarán,
como el cambio de residencia, la ocultación de su paradero o el uso de
4
Defensoría del Pueblo. Informe de Adjuntía No 017-2012-DP/ADHPD. Nuevo Código Procesal Penal:
aproximación a los mecanismos de atención a la víctima. Lima, 2012. pp. 14
5
Defensoría del Pueblo. Informe de Adjuntía No 017-2012-DP/ADHPD. Nuevo Código Procesal Penal:
aproximación a los mecanismos de atención a la víctima. Lima, 2012. pp. 29
procedimientos tecnológicos (por ejemplo, las video conferencias) que
conjuren el peligro de su seguridad (247, 248).6

Esta auténtica calidad de parte del agraviado se visibiliza en mayor medida cuando se
constituye en actor civil y busca una indemnización. Así, si bien el Ministerio Público puede
solicitar una reparación para la víctima cuando todavía no se ha constituido como parte
civil, luego de producido ello es posible que la pretensión referida a la indemnización civil
se realice con independencia de la actividad desplegada por el Ministerio Público -inclusive
si el condenado es absuelto o si el proceso penal es sobreseído-. Ello, evidentemente,
exige entender que la acción civil no se encuentra subrogada a la condena penal, como
erróneamente se concibió con la legislación procesal anterior.7

El fundamento para entender esta nueva posición de la víctima en el proceso penal no es


nuevo. Antes bien, sorprende que dicho reconocimiento se haya producido de manera
tardía. Y es que, la protección de los derechos de la víctima reposa en diversos
instrumentos internacionales -de carácter vinculante y no vinculante- que son los
siguientes:8

a) Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos: en su artículo 2º establece el


compromiso del Estado de hacer respetar los derechos de los ciudadanos. En caso
se consideren afectados los mismos, puedan interponer un recurso efectivo para su
cumplimiento. Por su parte, el artículo 14º establece el derecho del acceso a la
justicia y define un conjunto de garantías legales para todo interviniente en un
proceso (tribunal competente, independiente e imparcial, establecido por la ley;
resguardo de la moral, orden público y vida privada de las partes).

b) Convención Americana sobre Derechos Humanos: define el derecho a la protección


judicial (artículo 25º), que implica que las víctimas han de acceder a la justicia y
tener un juicio justo con todas las garantías judiciales que le asisten.

c) Convención contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o


Degradantes / Convención Interamericana para Prevenir y Sancionar la Tortura:
ambos instrumentos internacionales, respecto a las víctimas de tortura, establecen
el derecho al acceso a la justicia (nacional e internacional) y al resarcimiento e
indemnización respectivos.

d) Convención sobre los Derechos del Niño: el artículo 39º establece que los Estados
han de adoptar medidas apropiadas para promover la recuperación física y
psicológica, así como la reintegración social del niño víctima de diversos hechos,
entre ellos un delito.

6
RODRIGUEZ HURTADO, Mario Pablo. Los sujetos procesales en el Código Procesal peruano de 2004
(acusatorio, garantizador, de tendencia adversativa, eficiente y eficaz). pp. 154. En: Revista Derecho PUCP. No
65.
7
Un interesante análisis del tema se puede revisar en: DEL RÍO LABARTHE, Gonzalo. La acción civil en el
Nuevo Proceso Penal. Pp. 221-233. En: Revista Derecho PUCP. No 65.
8
Defensoría del Pueblo. Informe de Adjuntía No 017-2012-DP/ADHPD. Nuevo Código Procesal Penal:
aproximación a los mecanismos de atención a la víctima. Lima, 2012. pp. 20 y ss.
e) Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra
la Mujer: establece derechos a favor de las mujeres víctimas de delitos de género
(muerte, daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico). Los artículos 7º y 8º
precisan derechos específicos para las mujeres víctimas de delitos.

f) Declaración sobre los Principios Fundamentales de Justicia para las Víctimas de


Delito y del Abuso de Poder: señala los derechos de las víctimas y la necesidad de
brindar una protección especial. Sobre ellos se precisa el acceso a la justicia y el
trato justo, el resarcimiento, la indemnización y la asistencia. Asimismo se incluye
una sección especial respecto a los derechos de las víctimas del abuso de poder

g) Directrices para los Niños Víctimas y Testigos de Delitos: Señala diez derechos que
deben ser respetados en el tratamiento con víctimas y testigos menores de edad.9

Por su parte, la Constitución Política de 1993, en su artículo 139° inciso 3 reconoce el


derecho de todo ciudadano y ciudadana a la tutela jurisdiccional efectiva, que garantiza a
su vez el derecho fundamental de acceso a la justicia.

En suma, todos estos instrumentos normativos otorgan una especial protección a favor de
la víctima, en tanto establecen mecanismos efectivos que permiten brindarle satisfacción a
sus derechos lesionados por la acción criminal. En esa medida, el Código Procesal Penal
de 2004 se inscribe en este nuevo esquema protector.

2.3.2. La audiencia de tutela de derechos

El artículo 71.4 del Código Procesal Penal de 2004 señala lo siguiente:


Cuando el imputado considere que durante las Diligencias Preliminares o en
la Investigación Preparatoria no se ha dado cumplimiento a estas
disposiciones, o que sus derechos no son respetados, o que es objeto de
medidas limitativas de derechos indebidas o de requerimientos ilegales,
puede acudir en vía de tutela al Juez de la Investigación Preparatoria para
que subsane la omisión o dicte las medidas de corrección o de protección
que correspondan (…)

9
Los derechos son los siguientes:

 Derecho a la protección contrala discriminación.

 Derecho a ser informado.

 Derecho a expresar opiniones, preocupaciones y a ser escuchado.

 Derecho a la asistencia efectiva.

 Derecho a la privacidad.

 Derecho a ser protegido de la adversidad dentro del proceso de justicia.

 Derecho a la seguridad.

 Derecho a la reparación.

 Derecho a medidas preventivas especiales.


Como se advierte, este artículo consagra lo que se conoce como la “audiencia de tutela de
derechos”, que busca proteger los derechos del imputado en el marco de la investigación
preparatoria.

Al respecto, el Acuerdo Plenario 4-2010/CJ-116 -emitido con fecha 16 de noviembre de


2010- ha desarrollado la figura de la audiencia de tutela de derechos, estableciendo las
siguientes características:

 La finalidad esencial de la audiencia de tutela es la protección, resguardo y


consiguiente efectividad de los derechos del imputado reconocidos por la
Constitución y las leyes, que se consideran vulnerados por actos realizados durante
las diligencias preliminares y en el marco de la investigación preparatoria por el
Ministerio Público o la Policía.

 Los derechos que busca tutelar son los derechos fundamentales asociados a la
defensa del imputado.10

 Busca a restablecer el statu quo de los derechos vulnerados, por lo que debe
utilizarse exclusivamente cuando haya una infracción ya consumada de los
derechos que asiste al imputado.

10
Los derechos tutelados son los siguientes:

 Conocimiento de los cargos incriminados

 Conocimiento de las causas de la detención

 Entrega de la orden de detención girada

 Designación de la persona o institución a la que debe avisarse de la detención y concreción


inmediata de esto

 Posibilidad de realizar una llamada, en caso se encuentre detenido

 Defensa permanente por un abogado

 Posibilidad de entrevistarse en forma privada con su abogado

 Abstención de declarar o declaración voluntaria

 Presencia de abogado defensor en la declaración y en todas las diligencias que requieran su


presencia

 No ser objeto de medios coactivos, intimidatorios o contrarios a la dignidad, ni ser sometido a


técnicas o métodos que induzcan o alteren la libre voluntad

 No sufrir restricciones ilegales

 Ser examinado por un médico legista o por otro profesional de la salud, cuando su estado de salud
así lo requiera.
 Constituye un mecanismo residual, es decir, opera siempre que el ordenamiento
procesal no especifique un camino determinado para la reclamación por un derecho
afectado

 El juez puede citar a audiencia para resolver la petición del inculpado; sin embargo,
dicha diligencia se puede omitir si el agravio cuestionado se torna en irreparable por
la demora.

 El juez puede rechazar liminarmente la solicitud, si advierte que tiene como único
fin obstruir la labor de investigación de la fiscalía.

 También se podrá, a través de la audiencia de tutela, solicitar la exclusión del


material probatorio obtenido ilícitamente, siempre que no exista una vía propia para
cuestionar ello y que además tenga que ver con la afectación de alguno de los
derechos del imputado reconocidos en el artículo 71° del NCPP.

 No se puede cuestionar a través de la audiencia de tutela la disposición de


formalización de la investigación preparatoria.

En virtud a lo señalado, queda claro que la audiencia de tutela de derechos constituye un


mecanismo que puede ser utilizado por el imputado; sin embargo, cabe preguntarse si la
víctima puede hacer uso de esta figura procesal.

Al respecto, existen dos posiciones:

a) Que la tutela de derechos corresponde ser utilizada de manera exclusiva por el


imputado: ello, en la medida que la tutela de derechos ha sido prevista literalmente para
tutelar los derechos del imputado. Asimismo, tal como se ha establecido en el Acuerdo
Plenario 4-2010/CJ-116, lo que se busca proteger en la audiencia de tutela son los
derechos fundamentales vinculados con la defensa del imputado, a fin de garantizar una
igualdad entre este y la parte acusadora (representada por el Ministerio Público).11

Cabe agregar que esta posición ha sido suscrita por el magistrado Mesía Ramírez en su
voto singular adjunto a la resolución bajo análisis. En efecto, dicho magistrado argumenta
que la audiencia de tutela solo puede ser utilizada debido a: a) la redacción del artículo
71.4, que en todo momento hace mención al imputado más no al agraviado; y b) la
ubicación sistemática de la figura, que se encuentra prevista en un artículo titulado
“Derechos del imputado”.

Un ejemplo concreto de dicha posición lo constituye el Expediente: 03152-2009-83-0401-


JR-PE-03 (FFJJ. 3.2 - 3.4). En dicho caso, el Juzgado de Investigación Preparatoria
declaró infundada la solicitud de tutela de derechos presentada por el Procurador Público
(agraviado). Ante ello, la procuraduría interpuso recurso de apelación, que finalmente fue
declarado improcedente por la Sala Superior, bajo el argumento de que el CPP no otorga
legitimidad al agraviado para solicitar la tutela de derechos.12

11
De esta posición es VERAPINTO MÁRQUEZ, Otto Santiago. La tutela de derechos del imputado en el nuevo
Código Procesal Penal. En: GACETA JURÍDICA. Gaceta Penal y Procesal Penal. Gaceta Jurídica, Lima. Tomo 11.
Mayo de 2010. CITADO EN: NEYRA FLORES, José Antonio. Garantías en el nuevo Proceso Penal peruano. En:
Revista de la Maestría en Derecho Procesal. Vol. 4 N° 4. Lima, PUCP. En el mismo sentido, BAZÁN CERDÁN,
Fernando. Audiencia de tutela: fundamentos jurídicos (Acuerdo Plenario N° 4-2010/CJ-116).pp. 72. En:
Revista Oficial del Poder Judicial. Lima, año 4 - 5, N° 6 y N.° 7 / 2010-2011.
b) Que la tutela de derechos también puede ser utilizada por el agraviado: a través de una
interpretación sistemática y armónica con los principios constitucionales. 13 En ese sentido,
existen diversos tratados e instrumentos internacionales que garantizar que la víctima
pueda recibir un trato adecuado, además de poder disponer de los mecanismos necesarios
para hacer efectivos sus derechos vulnerados, como es el caso de la “Declaración sobre
Principios Fundamentales de la Justicia para las Víctimas de Delitos y Abuso de Poder”.

Adicionalmente, se debe tomar en cuenta lo dispuesto por el artículo I.3 del Título
Preliminar del Código Procesal Penal de 2004, que consagra el principio de igualdad de
armas:
“Las partes intervendrán en el proceso con iguales posibilidades de ejercer
las facultades y derechos previstos en la Constitución y en este Código. Los
jueces preservarán el principio de igualdad procesal, debiendo allanar todos
los obstáculos que impidan o dificulten su vigencia”.

Un ejemplo de esta posición se dio en la resolución de fecha 09 de enero de 2012, recaída


en el Exp. N° 00627-2011-34-1601-SP-PE-02, que señala lo siguiente:
(…) realizando una interpretación sistemática desde los dispositivos
constitucionales (…) que encuentran su desarrollo en lo previsto en el
artículo I inciso 3 del Título Preliminar (…) se desprende que en caso de
violación de los derechos de los sujetos procesales, cualquiera puede acudir
en tutela de derechos al juez de la Investigación Preparatoria (…) en
relación a los derechos que le atribuye la norma procesal y que
eventualmente considera le han sido vulnerados (…), de modo que (…) es
factible que el juez de garantías conozca en vía de tutela de derechos lo
peticionado por la parte agraviada.14

Cabe precisar que, si bien el imputado puede hacer valer los derechos previstos en el
artículo 71° del Código Procesal Penal (referidos a la defensa), el agraviado, siguiendo la
misma lógica, podría hacer valer los derechos previstos en el artículo 95° del Código
Procesal Penal,15 que se refiere de manera genérica a los derechos de información y
participación de la víctima en el proceso.

12
ORÉ GUARDIA, Arsenio. Jurisprudencia sobre la aplicación del nuevo Código Procesal Penal. Volumen 2.
Colección Cuadernos de Análisis de Jurisprudencia. AMAG, Lima, 2012. Pp. 132.
13
De esta posición es ALVA FLORIÁN, César. Cuestiones referidas a la tutela de derecho y al control de plazos
en el nuevo Código Procesal Penal. En: GACETA JURÍDICA. Gaceta Penal y Procesal Penal. Gaceta Jurídica,
Lima. Tomo 11. Mayo de 2010. CITADO EN: NEYRA FLORES, José Antonio. Garantías en el nuevo Proceso
Penal peruano. En: Revista de la Maestría en Derecho Procesal. Vol. 4 N° 4. Lima, PUCP.
14
ORÉ GUARDIA, Arsenio. Jurisprudencia sobre la aplicación del nuevo Código Procesal Penal. Volumen 2.
Colección Cuadernos de Análisis de Jurisprudencia. AMAG, Lima, 2012. Pp. 41.
15
Artículo 95° (Derechos del agraviado).-

1. El agraviado tendrá los siguientes derechos:

a) A ser informado de los resultados de la actuación en que haya intervenido, así como del resultado
del procedimiento, aun cuando no haya intervenido en él, siempre que lo solicite;

b) A ser escuchado antes de cada decisión que implique la extinción o suspensión de la acción penal,
siempre que lo solicite;
2.3.3. Posición sobre el tema

Luego de expuestos todos los antecedentes, pasamos a sentar nuestra posición sobre el
asunto.

Con respecto a la víctima, cabe afirmar -tal como se señaló anteriormente- que el Código
Procesal Penal del 2004 reconoce a su favor un conjunto de derechos que pueden ser
ejercitados incluso antes de que se le otorgue la condición de actor civil. Asimismo, dicha
regulación constituye la plasmación de los derechos y garantías previstos en instrumentos
internacionales, que además han sido suscritos y adoptados por el Estado peruano.

En ese sentido, dicho cuerpo normativo prevé diversos mecanismos o vías procesales para
hacer valer el interés del agraviado. Por ejemplo, el artículo 334.5 del CPP. establece que
el denunciante puede presentar una solicitud a fin de que se disponga la elevación de la
disposición de archivo de las actuaciones al fiscal superior. En esa misma línea, se le
permite impugnar el auto de sobreseimiento y la sentencia absolutoria, conforme lo indica
de manera explícita el art. 95.1.d) del CPP.16

Pero ¿qué ocurre si estos derechos que detenta el agraviado no son respetados? En la
línea del razonamiento anterior. ¿Existe algún mecanismo que pueda efectivizar los
derechos vulnerados? Por ejemplo, en el caso concreto de que se ignore el pedido del
agraviado de ser escuchado por el órgano fiscal o jurisdiccional.

Es evidente que la figura de la tutela de derechos no fue creada en función al agraviado.


Sin embargo, la praxis judicial ha visto por conveniente que dicha figura también pueda ser
utilizada por la víctima, lo que consideramos positivo porque se ajusta a las diversas
disposiciones nacionales e internacionales que garantizan derechos fundamentales a la
víctima, en aras de lograr que pueda obtener una reparación adecuada por la afectación
recibida, producto del delito.

Además, no nos olvidemos que la víctima ha pasado a ser formalmente una parte
importante del proceso penal, dejando de lado aquella visión que la concebía únicamente
como un testigo cualificado. En esa medida, bajo el principio de igualdad de armas, es
posible sostener que la víctima o agraviado también puede solicitar la protección de sus
derechos al juez de la investigación preparatoria.

De otro lado, las instituciones jurídicas no solo responden a la voluntad histórica del
legislador, sino que también deben atender a otras consideraciones, especialmente
aquellas de contenido constitucional. En el caso de las víctimas, su pretensión es tan

c) A recibir un trato digno y respetuoso por parte de las autoridades competentes, y a la protección de
su integridad, incluyendo la de su familia. En los procesos por delitos contra la libertad sexual se
preservará su identidad, bajo responsabilidad de quien conduzca la investigación o el proceso.

d) A impugnar el sobreseimiento y la sentencia absolutoria.

2. El agraviado será informado sobre sus derechos cuando interponga la denuncia, al declarar
preventivamente o en su primera intervención en la causa.

3. Si el agraviado fuera menor o incapaz tendrá derecho a que durante las actuaciones en las que intervenga,
sea acompañado por persona de su confianza.
16
ORÉ GUARDIA, Arsenio. Jurisprudencia sobre la aplicación del nuevo Código Procesal Penal. Volumen 2.
Colección Cuadernos de Análisis de Jurisprudencia. AMAG, Lima, 2012. Pp. 39.
importante como la pretensión del Estado dirigida a sancionar al delincuente que con su
conducta ha alterado la convivencia social.

Evidentemente, consideramos que la posibilidad de que la víctima pueda acudir a la figura


de tutela de derechos para hacer valer sus pretensiones no implica que pueda abusar de
ello, tratando de invocar pretensiones carentes de sentido que solo buscan obstaculizar la
tramitación del proceso. Ante dicho escenario, es conveniente que se adopten las medidas
necesarias para desincentivar dichas conductas, como lo puede ser la aplicación de
sanciones.

3. Conclusiones

a) El rechazo liminar planteado en la presente demanda no tomó en cuenta aspectos


de fondo como es la posible vulneración del principio de igualdad de armas. Sin
embargo, el Tribunal Constitucional pudo haber emitido pronunciamiento de fondo
en el presente caso, tomando en cuenta que la pretensión invocada se refería a
una interpretación de puro derecho (la procedencia de la tutela de derechos a favor
de la víctima).

b) Existen varios casos –hábeas corpus- en los que el Tribunal Constitucional omitió
pronunciarse por la figura de tutela de derechos, al señalar que las pretensiones no
tenían incidencia en la libertad individual. Sin embargo, el presente caso difiere de
los anteriores por cuando se trata de un proceso de amparo promovido por la parte
agraviada del proceso penal. En ese sentido, el pronunciamiento del máximo
intérprete de la Constitución será fundamental.

c) El Código Procesal Penal de 2004 establece un nuevo tratamiento para la víctima


del delito, dándole un rol importante y mayores facultades que las previstas en la
legislación procesal anterior. Estas facultades guardan concordancia con
instrumentos internacionales que establecen un régimen tutelar a favor de las
víctimas del delito. En ese sentido, la audiencia de tutela de derechos, en la medida
que constituye un mecanismo destinado a tutelar derechos, también debe estar a
disposición de la parte agraviada. Finalmente, se debe sancionar el uso abusivo y
obstruccionista de dicha figura procesal.