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SHIRLEY CONTRERAS

ARTICULO 4.1: “LOS RELOJES BIOLÓGICOS DE LA ALIMENTACIÓN”

La cronobiología es una disciplina de la fisiología que estudia los mecanismos de los


ritmos biológicos, tanto su origen como sus características e implicaciones, así como los
procesos biológicos que siguen unas secuencias temporales previsibles.
El cuerpo humano nace con un reloj biológico que lo sincroniza con el ritmo de la
naturaleza. Este cronómetro corporal adapta a los seres vivos a los ciclos diarios de luz y
de oscuridad y a los cambios estacionales provocados por la rotación de la Tierra en su
recorrido alrededor del sol. Este eficaz reloj biológico se esconde en el sistema nervioso
central; concretamente, en el cerebro.
Este cronómetro endógeno se encuentra en el núcleo supraquiasmático en el hipotálamo:
estructura cerebral localizada detrás de los ojos que detecta las señales luminosas que
entran por las pupilas y que distingue si es de día o de noche. Así, el núcleo
supraquiasmático envía señales a los sensores que controlan los cambios diarios de
presión arterial, temperatura, nivel de actividad y estado de alerta, y también le indica a la
glándula pineal del cerebro cuándo liberar melatonina para inducir el sueño
También está la crono nutrición que estudia cómo los valores plasmáticos de los
nutrientes y su utilización cambian en nuestro organismo a lo largo del día o de la noche.
la investigación en nutrición ha experimentado un cambio importante desde la
aproximación puramente epidemiológica y fisiológica hacia un abordaje más centrado en
la biología molecular y genética.
Es muy importante las horas de sueño ya que diversas investigaciones revelan que
durante el sueño el cuerpo convierte todos los componentes en energía y se prepara para
realizar todas sus actividades durante las horas de luz solar y nuestro organismo procesa
más lento los alimentos y los convierte más fácil en grasas durante la noche que por la
mañana.
SHIRLEY CONTRERAS

ARTICULO 4.2: “LOS ALIMENTOS MODIFICADOS. ¿EL OMNÍVORO


DESCULTURALIZADO?”

Actualmente gracias a los avances científicos y tecnológicos nos permiten saber la


composición cualitativa como cuantitativa de cualquier producto o alimento y los efectos
de los diferentes nutrientes en nuestro organismo. Sabiendo con más precisión qué es lo
que debemos ingerir para estar sanos y para prevenir las diferentes enfermedades.

Pero con la llegada de la industrialización percibida como ¨artificializacion¨ de la


alimentación, ha dado lugar a la idea de que cada vez sabemos menos acerca de lo que
comemos, a pesar de que nunca como hoy habíamos tenido tantos conocimientos sobre
los alimentos, las enfermedades y sobre la biología y la fisiología humanas.

Ya que En los últimos años, la industria alimentaria ha puesto en circulación una seria de
“nuevos productos” cuyas especiales o novedosas características consisten,
fundamentalmente, en alterar su composición y/o su filiación.

Actualmente algunos alientos están cada vez más lejos de ser naturales, ya que están
siendo modificados o creados en algún laboratorio. Si durante miles de años y hasta hoy,
el omnívoro ha tenido que conocer su medio para adaptarse a él, a partir de mañana, lo
que el individuo deberá conocer es su carta ADN para intentar adaptar su alimentación a
esta última para prevenir “sus propias” enfermedades; de lo contrario, su ignorancia o su
pereza serán las culpables de su “propia” enfermedad.