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La contemporaneidad del pensamiento de Durkheim, Weber y Marx

Bien se ha afirmado que la sociología puede considerarse como una de las formas

más elaboradas de autorreflexión de la modernidad. Si en la Antigüedad otras disciplinas se

dieron a la tarea de constituirse como expresión de la autorreflexión del hombre, en la

época moderna el surgimiento de nuevas realidades, especialmente en lo que hace a la vida

colectiva, conlleva a inaugurar nuevas fases del pensamiento humano.

Desde la formación de la reflexión sociológica hemos asistido a un esfuerzo

constante para erigir esta disciplina del pensamiento sobre los pilares de la investigación

empírica, ajustándose al ambiente científico del momento en que surge. La construcción de

teorías se caracteriza por el constante recurso a la práctica investigativa, como recurso

inexcusable para el desarrollo de nuevos conceptos y, a partir de éstos, de modelos o

paradigmas de interpretación.

Las teorías descritas por Durkheim, Weber y Marx representan los pilares centrales

en la sociología. Han sido considerados los sociólogos clásicos, que como pioneros en la

disciplina han sabido construir diferentes teorías que han permitido el estudio de la

sociología como ciencia y es su pretensión científica la que a diferencia de algunos otros

participantes del área pueden ser seleccionados para reflexionar en la trayectoria de sus

aportaciones teóricas.

Lo que ha caracterizado a estos clásicos contemporáneos, han sido los criterios

fundamentales con los que ellos defienden y presentan sus postulados en torno a la
sociología contemporánea y las propuestas metodológicas que emplean para analizar y

entender la realidad social.

Analizando la obra de Emile Durkheim se le atribuye la materialización de la

sociología ya como una disciplina perteneciente a la ciencia. Su principal estudio y en el

que se basa su trabajo son los hechos sociales. La siguiente cita, tomada de Hernández

Romero y Galindo Sosa, explica de manera concreta el propósito y objeto de estudio de

Durkheim como fundador de la sociología contemporánea.

La atención se centra en los hechos sociales, las grandes instituciones o estructuras

sociales, y en la influencia que tienen sobre el pensamiento y la acción individual, siendo

secundarios los actores sociales. Durkheim buscó dar a la sociología un método propio. Su

postura fue de franco enfrentamiento a la falta de rigurosidad científica y al espíritu

diletante imperante durante su época, en las ciencias sociales, y particularmente en la

sociología. Le asignó a la sociología la tarea de darle un tratamiento científico al estudio de

lo social. (Hernández Romero, Y. y Galindo Sosa R. V., 2009:193)

Otra de las aportaciones importantes en las que destaca el trabajo de Durkheim en

primera instancia es como él define y señala los aspectos estructurales que anteceden al

progreso del estructuralismo, pero también se le asocian propuestas centradas

concretamente a la temática del posestructuralismo y posmodernismo.

El crédito más evidente en términos de sociología contemporánea se caracteriza por

la presencia de los trabajos de Max Weber, en los que destaca la comprensión interpretativa

del sentido de una acción y explicación causal no son en las ciencias sociales alternativas

excluyentes sino en cómo estas se complementan.


En términos de Weber, la sociología es definida como “una ciencia que pretende

entender, interpretando la acción social para de esta manera explicarla causalmente en su

desarrollo y efectos” (Weber, 1964: 5).

Otro personaje pilar del estudio obligado de la sociología es Karl Marx, dado al

origen de sus obras como un movimiento obrero, va a aportar otra corriente importante en

el estudio de esta la teoría del Estado de Marx ha dado lugar a interpretaciones diversas, de

marxistas y no marxistas, y a ciertos estereotipos que la deforman.

a la teoría del Estado de Marx, y a partir de ella precisar sus aportes a la sociología

política en este campo específico. Ese procesó de crítica y de construcción teórica lo

describe el mismo Marx en 1859, en el prefacio de la Contribución a la crítica de la

economía política, al hacer el recuento de su evolución intelectual.