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TROS CONSTRUCTORES

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El paisaje del Pirineo aparece hoy plagado de restos románicos, testimonios que retrotraen a la pujanza
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y el deseo de renovación que ostentaban hace un milenio los condados e incipientes reinos cristianos
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——_ del norte peninsular. Apenas hay poblaciones, por pequeñas que sean, que no contengan vestigios de
EDICIONES su arquitectura monumental, e incluso espacios hoy despoblados muestran todavía evidencias, más o
Desperta Ferro Ediciones SLNE menos arruinadas, de haber gozado de vida por aquel entonces. Pero el románico no era solo cosa de
Paseo del Prado, 12-1.° deha. monasterios y pequeñas iglesias rurales, sino también de orgullosas catedrales que se erguían en el
28014 Madrid
CIF: B-85964815 mismísimo centro de los núcleos urbanos. Los obispos y la autoridad e influencia de sus cátedras sin­
Tlf. 912204200 - 663 690 961 © tetizan la esencia misma de una época en la que el poder de la Iglesia y el poder laico iban de la mano,
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Q ¡nfodespertaferro garantizando un crecimiento económico que se plasmó en un notable aumento demográfico y en el
Edita poblamiento de los dominios rurales, que no fueron descuidados en ningún momento.
Alberto Pérez Rubio
Javier Gómez Valero En este número de Arqueología e Historia trataremos en particular sobre las primeras manifesta­
Carlos de la Rocha ciones del románico en la región pirenaica (en especial en los siglos X y XI), aunque no solo como
Coordinación de publicaciones fenómeno artístico. Contemplaremos por supuesto su arquitectura, influencias, sus singulares mani­
Jesús Jiménez Zaera
jesusjimenez@despertaferro-ediciones.com festaciones pictóricas y artesanas y hasta las técnicas necesarias para construir una iglesia, pero tam­
Dirección bién incidiremos en el románico como fenómeno social y cultural asociado al feudalismo cristiano, e
Gustavo García Jiménez
arqueologia@despertaferro-ediciones.com
incluso en el sesgo que la historiografía tradicional ha tenido en nuestra percepción sobre el supuesto
Consejo editorial carácter sobrio y apagado de sus edificios.
Adolfo J. Domínguez Monedero (UAM) En efecto, el cristianismo fue el eje vertebrador de la sociedad de la Europa occidental desde el
Francisco Gracia Alonso (UB)
Carmen Marcos Alonso (MAN) Bajo Imperio romano, pero nunca antes del fin del primer milenio gozó de un despliegue tan notable.
Fernando Quesada Sanz (UAM) Con el románico, la casa de Dios se abría al mundo, y la fe penetraba hasta el rincón más recóndito de
Joaquín Ruiz de Arbulo Bayona (URV)
Ignacio de la Torre Sáinz (UCL) la montaña.
Jordi Vidal (UAB)
David Vivó Codina (UdG) www.despertaferro-ediciones.com
Diseño y maquetación
Raúl Clavijo Hernández
Ilustraciones
oo©@©
JRU-MOR
José Luis García Moran
Josep R. Casals
índice
Rocío Espín
Documentación Q ^ El despertar de Europa y la formación 40 Sentando los cimientos del cielo. La
Gustavo García Jiménez
de la sociedad feudal por Juan F. Utrilla construcción de de la arquitectura
Fotografía
Wikimedia Commons/Aracajal / Josep Bracons / románica por Roberto Benedicto
Age Fotostock / Sergio Segarra / Hiro-MRM2 / ][4 El románico pirenaico. Problemáticas
Josep Renalias / Kippelboy MNAC (Calveras / 1

Mérida / Sagristá) / Ecelan / Angel M. Felicísimo generales y condicionamientos locales .:-r


/ Willtron / David Sancho / R. Benedicto Salas / por Xavier Barral-Altet
Getty Images / Universal Images Group / David
Monniaux
Despena Fctro Ediciones ha hecho lo posible por localizar Q El cielo en la piedra. La arquitectura del
los derechos de autor de todas las imágenes. Cualquier po­
sible omisión no es intencionada y se agradecerá cualquier
información sobre los mismos.
primer románico por Joan Duran-Porta
Mapas •* '■
David Sancho Bello :s-

Colaboran
Juan F. Utrilla, Xavier Barral-Altet, Joan Duran-
u
Porta, Verónica Abenza, Javier Martínez
de Aguirre, Roberto Benedicto, Milagros
Guardia, Tomás Aguilera, M.J Engracia
Muñoz-Santos, Pausanias, Fernando tillo -■A.
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Revisión de estilo 40 Entre la nieve y la piedra. El paisaje
Alberto Pérez Rubio

r3r- ~x-
- románico del valle de Boí por
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Distribución Portugal y América latina del románico por Verónica Abenza
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912204200-663 690 961© 22 Los inicios del románico en el Pirineo
publicidad@despertaferroediciones.com aragonés por Javier Martínez de
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Todos los derechos revivados. Esta puttcadón no puedo jci
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crito de la editorial Despena Ferro Arqueología e Historia no se
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en los articulos publicados. La publicidad incluida en la revists
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5 8 ^aJ*a en ^emP°
ISSN 2387-1237 02 Y además, introduciendo el n.° 27,
Depósito Legal: M-9386-2015 La imagen de Nerón en el cine y la
www.despertaferro-ediciones.com televisión por Femando Lillo Redonet
agosto-septiembre 2019
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Impreso en España/Pnnted/n Spain
L
a gran torre-campanario de la igle­
sia de Sant Climent de Taüll se eleva
hacia el cielo, protegida por las altas
cumbres nevadas del Pirineo central y seña­
lando (casi como un dedo) en dirección al
cielo. Dos viajeros, un noble jinete y un clé­
rigo, se dirigen en dirección a las tierras de
Cominges, no sin antes detenerse en la bella
iglesia que se yergue ante ellos. El valle de
Boí es un lugar de paso, y el Pirineo no es en
absoluto un obstáculo. En su camino, los pro­
tagonistas de nuestra portada se cruzan con
dos pastores locales. La presencia de la alta
torre indica que nos encontramos en pleno
siglo XII, pero aún en esta época, y desde ha­
da más de un siglo, podría haberse produddo
una estampa similar a esta en cualquier rincón
del Pirineo. Los pilares que sostienen la socie-
dad del cambio de milenio son esos mismos;
el dero, garante de la cultura y la fe; la aris-
tocrada laica, brazo político y militar, y el
pueblo raso, verdadero sustento del progreso
económico. Estamos en plena época feudal,
y en este rincón de la Europa occidental es
Dios -el dios de los cristianos- el que manda.
Lejos de la idea tradicional que tanto ha
calado en el imaginario popular y que conce­
bía el románico, por contraste con el gótico,

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como un arte algo pobre y oscuro, marcado Wm
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por sus iglesias de techos no muy elevados,
estrechas ventanas y aspecto frío, con la

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l¡ • piedra desnuda y escasa ornamentación, la
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imagen que tenemos en la actualidad es bien
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i distinta. Las investigaciones que se vienen
realizando en las últimas décadas han comen­
■ 'rrrí zado-primero discretamente y ahora con más
! fuerza- a romper con este antiguo paradigma,
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que no se correspondía tanto a la realidad del i

paisaje feudal como a la percepción que la


historiografía decimonónica tenía de este. :
No habría habido gótico sin un románico que
lo precediera, y en realidad hubo más conti­
nuidad que ruptura. Las iglesias románicas L. •
estaban llenas de luz (aunque artificial en
buena medida), y sus paredes lucían pintadas
casi por completo con hermosos frescos. Los L 1
presbiterios, la zona más sagrada, contaban
con un mobiliario litúrgico acorde con las po­
sibilidades de cada templo, en ocasiones más j
modesto, y en otras de auténtico lujo. Pero no
solo destacaba la parte interior. Desde fuera,
sus paredes aparecían muchas veces dotadas
de revestimientos -hoy retirados en antiguas ;v
restauraciones o desaparecidos- que embelle- \
sa
cían su imagen con acabados ornamentales en fj
color rojo. De este modo, aunque no tenemos rá:
evidencias directas de la existencia de rebo­
zados con cal y ornamentaciones en la iglesia
de Sant Climent, sí las tenemos en cambio > ” .

. ' -• de su iglesia vecina, dedicada a santa María, ’ 2al


y en la ilustración la hemos reconstruido en
base a ella.

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3 Ilustración C^RU-MOR

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Juan José IbáñezyJuan R. Muñiz

Kharaysin: un asentamiento de primeros


agricultores y ganaderos en Jordania
La invención de la agricultura y la ganadería estuvo asociada a la sedentarización de las poblaciones y a importantes cambios
en el pensamiento simbólico de los grupos humanos. A este conjunto de transformaciones se denomina periodo Neolítico,
en el cual se pusieron las bases que permitirían, unos milenios más tarde, el surgimiento de las grandes civilizaciones antiguas.
eran aún ovales y se construían en fosas excavadas en el terreno,
aunque ya se documentan innovaciones tales como la división del
espacio interno o el uso de la cal para cubrir paredes y suelos, el más
antiguo documentado hasta la fecha. En la segunda fase de ocupa­

ción, en la segunda mitad del 9.° milenio, en los inicios del Neolíti­
co Precerámico B, las casas, aún semienterradas, son rectangulares
con ángulos redondeados y se construyen unas pegadas a las otras,
compartiendo muros medianeros. Los suelos y paredes se cubren
con cal y las casas presentan un hogar central, excavado en el suelo.
En la tercera fase, en la primera mitad del 8°milenio, las casas son
plenamente rectangulares y se construyen sobre el terreno. Se orga­
nizan unas en paralelo a las otras, formando calles que se disponen
en perpendicular a la pendiente. De este periodo data un suelo de cal
pintado que ha sido extraído y restaurado y se encuentra expuesto
en el Museo de Arqueología, en la Ciudadela de Amán. Encontra­
mos también figuritas humanas en sílex y en terracota, lo que mues­
tra el conocimiento de la cocción de la arcilla con anterioridad a la
Arquitecturas en la zona A de Kharaysin. Casas rectangulares de la aparición de la cerámica. En la cuarta fase, a finales del 8.° milenio
primera mitad del 8.° milenio a. C. (fase 3) al Norte y al Sur; cabañas a. C., el poblado adquiere la máxima extensión, apareciendo gran­
ovales enterradas de la primera mitad del 9.° milenio en la franja central.
des edificaciones que, por el momento, solo conocemos gracias a

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a primera zona donde tuvieron lugar estos cambios fue el la prospección geofísica. Esta fase de máxima expansión precede
Creciente Fértil, la región que comprende Mesopotamia, el al abandono del poblado, resultado de un enigmático colapso que
Zagros, el Tauro y el Levante Mediterráneo. Entre 12 000 también ha sido documentado en otros yacimientos del periodo.
y 9800 años antes de Cristo, los últimos cazadores-recolectores
comenzaron a sedentarizarse, practicando una economía diversifi­
cada, en la que la recolección de cereales y leguminosas silvestres
tenían una importancia creciente. Entre 9800 y 8500 años a. C., 5 í i * r- £f
durante el Neolítico Precerámico A, los primeros grupos neolíti­
cos comenzaron a vivir en poblados estables, cultivando cereales
y leguminosas y gestionando los animales aún salvajes, en una
fase previa a la domesticación de plantas y animales. En el Neo­ V * r ♦
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lítico Precerámico B, entre 8500 y 7000 años a. C., surgieron los
grandes poblados neolíticos de agricultores y ganaderos. Es al fi­
nal de este periodo cuando se produce la expansión de las nuevas
formas de vida neolíticas a Europa, Asia y África.
El yacimiento de Kharaysin se encuentra en la provincia de Zar-
qa, norte de Jordania, en el extremo meridional del Creciente Fértil.
Se trata de un gran asentamiento de 25 ha, con cuatro niveles de
ocupación, fechados entre 9000 y 7000 años a. C. Su excavación y
estudio, proyecto financiado por la Fundación Palarq, nos permite
comprender los inicios de la agricultura y la ganadería, la invención
de las casas y el surgimiento de los primeros poblados estables.
Figuraciones humanas esquemáticas elaboradas en sílex. En los inicios
En la fase de ocupación más antigua, fechada en el Neolítico del Neolítico las representaciones humanas adquieren un relevancia
Precerámico A, en la primera mitad del 9.° milenio a. C, las cabañas anteriormente desconocida.
Contenido patrocinado por.
La Fundación Palarq es una entidad privada y sin ánimo de lucro que se
crea con la finalidad de apoyar las Misiones Arqueológicas Españolas,
dentro de una perspectiva que abarca desde la etapa paleontológica a las
épocas prehistóricas y las históricas en interés monumental.

fundacionpalarq.com
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Juan F. Utrilla Utrilla - Universidad de Zaragoza

El despertar de Europa
y la formación de la sociedad feudal
El año mil, de forma convencional, señala la fecha aproximada del inicio de lo que
los medievalistas conocemos como Plena Edad Media, ya que desde entonces se van i
a producir un conjunto de transformaciones que permitieron la implantación del
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feudalismo como marco de organización de la sociedad occidental, hasta el punto

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de que los siglos XI y XII son considerados como los tiempos en los que se produce
el florecimiento de la Europa feudal, la época clásica del mundo occidental que
culminará en el XIII, en el que la civilización medieval alcanza su apogeo.
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peración, y que describe bien un díptico hidráulico, entre otras), que permitieron
cuyo texto epigráfico dice: “El alba sobre la ampliación del espacio cultivado con
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el mar oscuro trae el sol, luego ilumina la el consiguiente incremento de la produc­
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V colina... ¡Mira!, las tinieblas se disipan”. ción agrícola capaz ya de generar unos
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En este mismo sentido, un conocido texto excedentes con los que poder comerciar
- de Raúl Glaber, monje de Cluny, relataba e intensificar así los intercambios. Y ello
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como: sin olvidar el crecimiento sostenido de

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n dicho periodo, Europa va a am­ la población, difícil de cuantificar pero
pliar sus fronteras, tanto interiores [...] Al aproximarse el tercer año apreciable a lo largo de los siglos XI y
!
como exteriores, incorporando que siguió al año mil, se vio en XII a través de numerosos síntomas: urra
vastos espacios, y alcanzará una notable casi toda la tierra, reedificar las natalidad en ascenso, que permite a los
homogeneidad social, ideológica y cul­ construcciones de las viejas igle­ especialistas calcular una tasa de creci­
tural, debida fundamentalmente al papel sias, pues aunque la mayor parte miento anual entre el 4 o 5 96o en el caso
ejercido por la Iglesia. estaban bien construidas y no te­ de Inglaterra y el 2 96o para el conjunto
Desde hace ya algunos años la histo­ nían necesidad de ella, una ver­ de Europa, y siempre en un régimen ca­
riografía ha desechado la vieja idea de dadera emulación empujó a cada racterizado por la alta natalidad, la alta
los “terrores del año mil”, y las leyen­ una de las comunidades cristianas mortalidad (en torno a un 40 96o), sobre
/ das acerca de la proximidad del fin del a querer poseer una construcción todo infantil, y la escasa esperanza de vida
mundo en torno al milenio, como se creía más suntuosa que la de sus veci­ (pasó, no obstante, de veinte a treinta y
tradicionalmente, ya que dicha fecha no nos. De esta manera se podría de­ cinco años a lo largo de tres siglos). Como
supuso el punto más bajo alcanzado por cir que el mundo, queriendo sacu­ hace algún tiempo afirmara Robert López:
la cristiandad occidental: antes al contra­ dirse de sus viejos harapos, fuera
rio, en los últimos decenios del siglo X, a vestirse con el blanco manto de El crecimiento continuo de
desestructurado políticamente el Imperio sus iglesias. la población desde el siglo XI
carolingio y con él, el final de una socie­ al XIII [...] fue el motor del
dad de tipo antiguo, se produjeron ya las Anunciaba, así, los primeros síntomas •cambio medieval [...] Este
primeras manifestaciones que anuncia­ de recuperación que se manifiestan en la crecimiento se transformó en
ban el inicio de una nueva etapa en la euforia constructiva de iglesias y monas­ revolución agrícola y esta en re­
historia de la sociedad europea, cristiana terios. Sin embargo, en tomo al año mil la volución comercial, y así Europa ■

y en pleno auge desde entonces. cristiandad latina era todavía un mundo occidental pasará a la cabeza del
En efecto, al doblar el primer milenio poco poblado, rural izado en exceso y, sin desarrollo económico mundial.
se produjo, en el Occidente cristiano, el duda, algo más tosco y pobre que las pro­
comienzo de una coyuntura expansiva ge­ vincias bizantinas, las áreas ocupadas por ' Factores que, junto a otros de carác­
neralizada que, de forma ininterrumpida, el islam e incluso que el Extremo Oriente. ter social, como fue el dominio señorial
A
aunque con altibajos, perdurará hasta me­ A partir del cambio de milenio la so­ ejercido sobre las gentes, propiciaron una
diado el siglo XIII. Las mutaciones produ­ ciedad occidental va a experimentar un nueva organización del hábitat, siendo el ;
cidas en el seno de la sociedad occidental i
crecimiento sostenido, entre cuyos facto­ llamado incasiellaniento un aspecto deci­
fueron tan importantes que cristalizarán en
lo que se viene denominando como la so­
res destacan la mejora de las condiciones
ecológicas y climáticas y, sobre todo, el
sivo que permitió a los señores asegurar su
poder de coerción y mando sobre los cam­
i
ciedad feudal europea, identificada a partir crecimiento demográfico, aspectos que pesinos y, a su vez, transformar el pobla-
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de ahora como la cristiandad latina, ya se vieron acompañados por una serie de miento de abierto y disperso a concentrado
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que van a prevalecer las pautas culturales innovaciones técnicas (nuevos sistemas y fortificado, ya que posibilitaba que dichas
difundidas por la Iglesia romana. '.r
de atalaje de los animales de tiro, difusión familias se instalaran de forma estable en
Estamos ante un complejo proceso de un nuevo tipo de arado: la canuca o las villas y aldeas surgidas en tomo al cas­
que podemos denominar como “el des­ charrue, generalización del uso de instru­ tillo o en los emergentes núcleos urbanos,
penar de Europa”, los inicios de una recu- mental de hierro y la difusión del molino las ciudades, dando lugar a la aparición de

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ARQUEOLOGÍA & HISTORIA 7
-

◄ Existe la creencia de que el mundo cristiano, al entrar en el AÑO MIL, estaba sacudido por temblores y miedos en la creencia de que se
acercaba el FIN DEL MUNDO. Literatos y algunos historiadores, especialmente románticos, se han hecho eco de esta fábula. Según ellos, la
noche del 31 de diciembre del año 999 habría visto las iglesias llenas de hombres y mujeres gimiendo y llorando, pidiendo a Dios el perdón
de los pecados en la certidumbre de que se acercaba el fin del mundo y con él el Juicio Final. Los lujuriosos confesaban a gritos sus pecados
y lascivias, los avarientos ofrecían sus tesoros al Señor para que les fuese perdonado su vicio y debilidad, los orgullosos vestían sayal y cubrían
sus cabezas con cenizas reclamando misericordia y todos, llorosos y compungidos, al oír las campanadas de la medianoche esperaban escu­
char también las trompetas angélicas que hicieran resucitar a los muertos que, junto con los vivos, en aquel momento comparecerían ante
el Divino Juez. La imagen procede de una de las miniaturas del BEATO DE GERONA, en la que se representa una escena del APOCALIPSIS
(17:12), con la ramera de Babilonia sosteniendo un cáliz y montando sobre la bestia.
▼ Miniatura del evangelario de OTÓN III (ca. 997-1002), en el que aparece el propio emperador entronizado y rodeado de dignatarios de la
corte. Lo flanquea a su diestra uno de sus mayores preceptores, GERBERTO DE AURILLAC, el papa Silvestre II, un gran intelectual de la
época, de origen occitano, que estudió un tiempo en el scríptorium de Santa Maria de Ripoll. En los siglos X y XI se consolidan en Europa
occidental los poderes eclesiásticos, fuertemente unidos a la nobleza laica, y se configuran cada vez con mayor solidez las diócesis (que no
necesariamente tienen una unidad geográfica con los reinos y condados), articuladoras espirituales del territorio durante varios siglos. En
esta etapa, heredera de la era carolingia, la autoridad de los OBISPOS, cabezas visibles de la Iglesia en el territorio, es ya indudable, y las
sedes urbanas ejercen como catalizadoras de ese poder en toda su jurisdicción -incluso la fundación de monasterios dependía en última
instancia de la acción o colaboración de los obispos-. Las diócesis estaban vinculadas a una provincia eclesiástica, una estructura superior,
centralizada en la sede metropolitana y la figura del arzobispo, que no siempre tenía una autoridad de facto por encima de los obispos, más
allá de conservar algunos privilegios.
|
nuevas células de encuadramiento social, económico y eclesiástico, Pirineos orientales los de Pallars, Urgel, Cerdaña, Conflent, Ro-
en especial los señoríos y las parroquias rurales. sellón-Vallespir, Besalú-Ampurias-Gerona, Osona-Berga, Bar­
Nos encontramos, pues, entre los años 980 y 1060, ante celona. Y ello sin olvidar el nacimiento de un reino, Pamplona,
una coyuntura expansiva generalizada en la que se produjo la en el sector más occidental de la cadena montañosa. Otro tanto
mutación feudal, mientras que, en un segundo periodo com­ sucederá en los territorios situádos al otro lado de la vertiente pi­
prendido entre 1060 y 1160, se pusieron de manifiesto unas renaica, y así Gascuña, Lpbourd, Soule, Bigorra, Bearne, Couse-
nuevas estructuras comerciales e intelectuales, culminando el rans, Cominges, Foix y Narbona, entre tantos otros vizcondados
crecimiento en torno a los años finales del siglo XIII en los que y señoríos más, lograrán también consolidarse políticamente.
la sociedad europea comenzaba a emitir los primeros síntomas Y junto a un complejo proceso político que permitirá la
de la llamada crisis bajomedieval. construcción de estos principados feudales se iba a producir la
reorganización eclesiástica, dotando desde fechas muy tempranas
Reinos, principados y condados las primeras sedes episcopales (Urgel, Pamplona, Roda de Isá-
Una serie de acontecimientos de carácter político-militar demues­ bena, Sasabe) en los escasos núcleos urbanizados del Pirineo, y
tran que, ya desde mediados del siglo X, la Europa cristiana des­ erigiéndose además un buen número de monasterios benedictinos
pertaba de su letargo. El relativo equilibrio entre las tres grandes cuyos monjes -y campesinos- iban a colonizar el espacio pire­ I
áreas de civilización (musulmana, bizantina y occidental) que, naico que ya, desde el siglo X, contaba con un elevado número
antes del año mil, se habían repartido el marco mediterráneo y su de hábitats que llevo a P. Bonnassie a afirmar que “la montaña
entorno, se rompió en beneficio de los occidentales, que iniciaron pirenaica del siglo X no solo estaba superpoblada sino saturada”.
un despegue que no es exagerado definir como excepcional. Alguno de estos cenobios estaban situados a los pies de la gran
La sociedad europea iniciaba un proceso expansivo que permi­ cadena controlando así la cabecera de los valles, como los de San
tió ampliar el espacio, tanto exterior como interior, extendiéndose Pedro de Siresa (en el río Aragón), Taberna (en el Ésera), San
hacia Escandinavia, al norte, incorporando los ámbitos húngaros Victorián de Asán, Obarra (en el Isábena), Alaón (en el Noguera
y eslavos hacia el este y, hacia el sur, con la ocupación progresiva
de la única sociedad islámica en Occidente, al-Ándalus. Así, en
los siglos XI y XII, como afirma García de Cortázar, tuvo lugar
la creación de unos nuevos espacios políticos que combinaron el
fortalecimiento progresivo de una monarquía nacional con la per-
1 vivencia de una poderosa aristocracia asentada en sus respectivos
señoríos. Nuevos espacios políticos, fragmentados a su vez en
pequeños reinos, principados, condados, vizcondados y señoríos,
cada uno de los cuales tenía su propio ordenamiento jurídico, pero
que se fueron agrupando en construcciones políticas más pujantes,
como él Imperio -restaurado por la dinastía otónida- y las grandes
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monarquías feudales del Occidente medieval (Francia, Inglaterra,
Castilla, Aragón...), sin olvidar la existencia de oíros principados
territoriales, condados e incluso las ciudades-Esí;:d> ii3¿»cain$.

Las formaciones políticas del Pirineo central y oriental


La desmembración político-territorial del Imperio carciingio
iba a posibilitar la creación de una serie de condados y vizcon­
dados, a uno y otro lado de la cadena pirenaica, que se fueron
consolidando a lo largo de los siglos X y XI; así, en los Pirineos
i centrales, los condados de Aragón, Sobrarbe y Ribagorza; en los

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El clero regular . o
Influencia de la ordén V Posibles influencias y dependencia
benedictina de los centros monásticos europeos
o Gorze
o Cluny
o Fleury
o Dijon, Fructuaria
o Hirsau
o Otras abadías y monasterios

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B I — Reino de Polonia con Boleslao I el Bravo (t 1025)
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Ducado de Normandia (desde 911)
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Granada
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Abadías, catedrales y reinos
La eclosión del románico en la o 100 200 300 km
Europa occidental (ca. 950-1050) I

Ribagorzana), Gerri (en el Noguera Pallaresa), Lavaix, Cuixá Desde mediados del siglo XJ los titulares de las nuevas forma­
(en el Conflent), Sant Joan de les Abadesses (en el Ter) o Sant ciones políticas, ya consolidadas, favorecieron el desplazamiento
Pere de Rodes, entre otros. Quiero expresamente destacar los de personas a través de los Pirineos, quedando trazada una red de
monasterios de Leire, San Juan de la Peña y Ripoll (en el cruce comunicaciones y organizando un sistema jerarquizado de iglesias
de los ríos Freser y Ter) que sirvieron de foco de evangelización y fundaciones hospitalarias erigidas a lo largo de las vías principa­
y colonización y que, a su vez, sus abades mantuvieron estrechas les. Así, la llamada vio de Hispania y el afamado camino jacobeo,
relaciones con otros centros monásticos ubicados al otro lado de se iban a convertir en itinerarios por los que transitaron un buen nú­
los Pirineos, como Saint Savín de Lavedan, Lagrasse en Car- mero de nobles y clérigos, pero también guerreros francos -impli­
casona, Lézat en Ariége, Saint Pons de Thomiéres o Moissac, cados en la expansión militar de los reinos y condados peninsulares
generándose de esta forma un continuado flujo de personas que frente al islam-, peregrinos, comerciantes y artesanos, quienes,
transitaban los difíciles pasos pirenaicos. junto al dominio político que ejercieron los monarcas aragoneses
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y los condes de Barcelona en el Mediodía francés, contribuyeron nes políticas sólidas, en las que el principio hereditario propiciaba
a intensificar unas relaciones transpirenaicas que dieron lugar a la la consolidación dinástica, con unos grupos aristocráticos en ex­
existencia de una homogeneidad cultural 1c !; ói* los siglos pansión, y similares a otras formaciones políticas de su entorno,
XI y XII que, teniendo como eje lo?; Pirineos, ;»:■ . >V; desde e.l como eran los condados y vizcondados de las tierras meridionales
Ródano hasta el Ebro. francas. Las elites aristocráticas, con el conde a la cabeza, estaban
En la península ibérica, los núcleos o condados de los Pirineos atentas a las transformaciones que sacudían al mundo occidental, y
centrales y orientales, desde Aragón hasta Barcelona, habían lo­ adoptaron los elementos institucionales necesarios para contribuir
grado consolidar, en tomo al año mil, unas incipientes estructuras a cimentar su poder sobre los grupos campesinos y poder desple­
de poder. Se trataba, corno afirma C. Laliena, de unos principados gar, así, su cultura guerrera y expansiva.
territoriales que estaban regidos por un conde, en espacios reduci­ Políticamente, los tres condados históricos de los Pirineos cen­
dos de apenas 10 000 km2, pero que contaban con unas formacio- trales, Aragón, Sobrarbe y Ribagorza, estaban sometidos a la tutela
10 ARQUEOLOGÍA & HISTORIA

► Reconstrucción ideal de la CEREMONIA DE ORDENACIÓN como OBISPO de la diócesis de Osona del ABAD OLIBA de Cerdaña en el año
1018. Algunos textos de la época dan cuenta de los detalles de este tipo de ceremonias, que contaban con dos fases de desarrollo: la primera
consistía en el examen de moral de fe del candidato, y la segunda, que representamos en la escena, en la misa dominical en la que este era
consagrado y recibía las insignias pontificias (el anillo y el báculo). Con posterioridad a la ordenación, el nuevo obispo tomaba posesión de
su cátedra en la sede episcopal a la que estaba destinado (en este caso, Vic). Además de los miembros del clero, de los que se precisaba como
mínimo tres obispos de la misma provincia y el ordenante (normalmente el arzobispo o el papa), debían estar presentes algunos miembros
de la aristocracia laica, que debían estar presentes para ratificar su elección del candidato. La ordenación de Oliba debió de producirse en
la sede metropolitana, que por entonces era la catedral de Narbona, un templo basilical prerrománico del que desconocemos todo detalle
(la estructura y la ornamentación de la ilustración son idealizadas). La ilustración representa en concreto el momento de la imposición de
manos y la unción del nuevo obispo. En el presbiterio, colmado de mobiliario litúrgico preparado para la ocasión, el arzobispo, que luce
sobre la casulla el característico pallium (una banda de lana bordada con cruces que a lo largo del siglo XI pasaría a definir un signo de la
universalidad de la autoridad del papa), bendice y unge con óleo sagrado a Oliba mientras los obispos sostienen un evangelario detrás de
su cuello. Completa la comitiva un grupo de clérigos entre los que se cuentan el archidiácono y algunos acólitos. En la parte izquierda se
aprecian algunos dignatarios nobles, entre los que se encuentran destacadísimos personajes de la época, como la condesa de Barcelona,
ERMESENDA DE CARCASONA, principal valedora del obispo ordenado, y su hijo Berenguer Ramón I, que actuaba en nombre de su recién
fallecido padre, el conde Ramón Borrell de Barcelona. ©josélu.sGarcumoran

de la monarquía pamplonesa que, con Sancho Garcés III el Mayor muy elevadas y, por otra parte, la cristalización de las conveniencias,
(1004-1035), alcanzó una completa hegemonía sobre los restantes o pactos del feudalismo catalán, que posibilitó que todos los peque­
principados cristianos de la época. Una vez fallecido el monarca, y ños soberanos de la antigua Marca Hispánica, excepto Rosellón y
dejando a su hijo Garda como titular del reino pamplonés -Ramiro, Pallars Jussá, estuvieran ligados por pactos jurídicos con el conde de
posiblemente el primogénito aunque nacido fuera de matrimonio Barcelona que aparece ya desde entonces en la cúspide de la jerarquía
canónico- heredaba la tierra de Aragón, y Gonzalo, el menor de sus social; así pues, a lo largo de la segunda mitad del siglo XI la figura
hijos, recibía los condados de Sobrarbe y Ribagorza que, a su muerte del barcelonés aparecía como la de un príncipe feudal al que el resto
sin descendencia, pasaron en lomo a 1044 a dominios de Ramiro I. de condes vecinos prestaba homenaje y fidelidad en clara situación de
De esta forma, pues, el nuevo monarca, Ramiro I, controlaba un subordinación; y no solo los poderes condales, sino también la Iglesia,
territorio vertebrado en tomo a las comarcas pirenaicas. Una vez do­ fuertemente feudalizada, quedaba sometida a su autoridad.
minados los resortes del poder -control de la aristocracia, apoyo de
la Iglesia y dominio sobre los grupos campesinos-y consolidada su La articulación del espacio pirenaico
dinastía a través de sus descendientes (la “sangre real”), comenzó a La evolución del hábitat pirenaico -y prepirenaico- empieza a ser
mantener una actitud hostil frente a la taifa de Zaragoza intentando, a bien conocido en escenarios como Cataluña, Rosellón, Gascuña,
su vez, limitar la expansión de los condes vecinos, como el de Urgel Languedoc, Navarra, País Vasco o la Ribagorza. Entre otros re­
y el de Barcelona, que mostraban legítimas apetencias por controlar gistros arqueológicos quiero destacar, los de Vilamau (Rosellón),
las tierras de la baja Ribagorza. l’Esquerda (Gerona), o Els Altimiris, El Roe d’Enclar y Sant Julia de
En el sector oriental de la Península, en tomo al año mil, el te­ Loria, que muestran la continuidad en el poblamiento de un valle de
rritorio que se conoce como Catalunya Vella estaba dividido en una la alta montaña pirenaica desde la Antigüedad tardía. Proliferación,
serie de condados que comenzaban a precisar sus propios límites, pues, de hábitats de escasa entidad demográfica pero que contaban
dirigidos por dinastías condales que estaban relacionadas entre sí por al menos con una iglesia o ermita románica, muestra evidente de la
vínculos familiares. Junto a la dispersión política se aprecia una cierta importancia de los monasterios en la articulación del espacio.
homogeneidad social y cultural que permitió que, en tomo a Barce­ En suma, estos y otros testimonios, como la erección de iglesias
lona, centro condal más importante, se fuera consolidando una unidad y castillos, la creación de nuevas aldeas, la segmentación de otras por
política superior que acabó por absorber a los restantes condados. Se crecimiento demográfico, los procesos de roturación, deforestación o
estaba produciendo una nueva reorientación política que se observa, desecación de zonas lacustres, indican que estamos ante un proceso de
además, en las relaciones exteriores como las embajadas al papa o a colonización interior que multiplicaba el número de aldeas. Estamos,
la corte de los Otones, o las mantenidas en tiempos de Oliba, hijo del en definitiva, ante un modelo de hábitat pirenaico y prepirenaico,
conde de Cerdaña y de Besalú, y que fue abad de Ripoll (1008-1046) vertebrado a uno y otro lado de la cadena montañosa, que consistía
y obispo de Vic (1017-1046). En sentido contrario, las relaciones en un poblamiento disperso y semidisperso, con numerosos hábitats
seculares con el reino franco se iban a romper desde el año 997, por la intercalares (pardinas, iglesias aisladas, pequeños monasterios, casas
decisión de Hugo Capeto de no enviar ayuda militar a los barcelone­ y masías campesinas), y con asentamientos formados por villas y
ses asolados por el hayib cordobés Almanzor (véase Despertó Ferro comunidades aldeanas de reducido tamaño y que, a lo largo del siglo
Antigua y Medieval n.° 52: Almanzor). El viejo regnum francorum se XI, al compás de las transformaciones sociales evolucionaron hacia un
fraccionaba en principados una vez sustituida la dinastía carolingia por poblamiento agrupado en tomo a una iglesia o un castillo o una torre
la capeta. Coincidiendo con este cambio de titularidad real, Borrell II señorial, elementos en definitiva que asegurarían la perdurabilidad de
se erigía en 988 como “duque y marqués por la gracia de Dios”. No dicho hábitat.
obstante, al doblar el milenio, Cataluña estaba aún por formarse y los En tomo al último tercio del siglo XII se observa un proceso de
condes barceloneses, como dice P. Freedman, estaban lejos de haber concentración del hábitat, documentado hasta los años veinte del
alcanzado el prestigio dinástico que se desarrollará a lo largo de los siglo XIII, y similar a lo que estaba ocurriendo al otro lado de los
siglos XI y XII.
Pirineos. Serán los titulares del poder, rey y condes, quienes impul­
Fue precisamente en el decenio de los años 1050-1060 cuando saron una reordenación social del espacio perfectamente planificada
se iba a producir la emergencia de la autoridad condal barcelonesa, y cuya iniciativa siguieron los grandes señores laicos y eclesiásticos.
fenómeno que se explica por razones externas de carácter coyuntural, Con esta reestructuración del hábitat, tanto el monarca como los se­
como fueron -entre otras- el cobro de parias o tributos pagados en ñores, en su caso, podían acentuar el control social sobre los grupos
oro y plata por las autoridades de las taifas islámicas en cantidades aldeanos, imponiendo una fiscalidad más eficaz y moderna y, 3su
12 ARQUEOLOGÍA & HISTORIA

vez, los campesinos veían también mejoradas sus condiciones (se les a los clérigos ni contra los campesinos, y se canalizaba hacia
eximía de los antiguos fueros y de los malos usos), con posibilidad el exterior -alentando y justificando la lucha “justa y sagrada”
de acceder a una parcela y a un lote completo de tierra. Aparecerán contra el infiel- una parte notable de la agresividad aristocrática.
así los llamados burgos cástrales que resultaron esenciales en la ar­ Se lograba, así, legitimar el discurso del poder y promover un
ticulación y vertebración del Aragón septentrional: Aibar, Sangüesa, correcto orden social “querido por Dios”.
Ruesta, Luesia, Uncastillo, concentración del hábitat que también
Así, pues, la Iglesia entre los años 980 y 1060 organiza la sode
se estaba realizando en Cataluña, como en Puigcerdá (1178) y, en dad “visible” de su entorno, imponiendo unos nuevos valores y unos
fechas posteriores, en Bellver de Cerdanya, Prats de Molió, La Ral o
renovados códigos éticos. A su vez, la sociedad “invisible”, imagine
Figueres, o en Llivia, cuyo crecimiento demográfico obligaba a sus
ría, también se estructuraba en tres grupos: el de los bienaventurados,
habitantes -previa autorización- a edificar sus viviendas “al pie del
en el cielo, los purgadores, en el purgatorio, y los condenados, en el
pueyo”. Son, en suma, hábitats de altura que dominan el valle en el
infierno. En definitiva, como afirma J. Á. García de Cortázar, serán
que se encuentran ubicados, fáciles por tanto de defender, bien por
los clérigos los grandes protagonistas de la época, pues intervenían
medio de murallas, torres o casüllos, y a veces simplemente por las
gruesas paredes de piedra de las traseras de las casas que sirven de y regulaban todos los aspectos de la existencia, desde el tiempo
sólida defensa. Las iglesias, dominantes sobre el hábitat eclesiástico y su medida a la alimentación, desde la sexualidad y Ia
situadas junto a la puerta de entrada de la villa, eran un compo^eme concepción del matrimonio a la ordenación del territorio y, especial­
esencial de este nuevo urbanismo. mente, en la elaboración y formulación de modelos e imágenes que
la sociedad tenía de sí misma.
Clérigos, señores y campesinos Pero, si nos fijamos únicamente en las relaciones de producción
La Iglesia, cuyos miembros eran la elite cultural, los “intelectua­ en una sociedad eminentemente rural en la que la tierra era la única
les” de la época, aparece a la cabeza de la sociedad propiciando ente de riqueza y de poder, nos encontramos que la sociedad de
la aparición de un nuevo orden social. En efecto, dos obispos del os siglos XI y XII estaba articulada en dos grupos antagónicos: los
norte de Francia, Adalberón de Laón y Gerardo de Cambrai, for­ señores y los campesinos.
mulan y legitiman un esquema imaginario trifuncional, oratores, Los señores eran propietarios de unas lianas que no cultivaban,
bellatores, laboratores (los que rezan, los que luchan y los que man o el proceso productivo con medidas extraeconómicas)
trabajan), en el que cada uno de sus componentes desempeña rprí!T 3 °b^acrán de defender la tierra, colaborando con las di
una
función específica y cuya difusión se convirtió en una auténtica « marcadas Por los titulares del poder político; como venios-
teoría que iba a estructurar la sociedad feudal. La Iglesia alentó, lln °cilpación es esencialmente militar, por lo que su papel en
además, otras propuestas como la “paz de Dios” (1000/1020) y la será espni * la peninsular* en estado de guerra permanente-
“tregua de Dios” (1040) mediante las cuales se obligaba a nobles ferentes n lsfrutaban> además, de una serie de privilegio5 &
y guerreros, los nobiles y milites, a no ejercer la violencia frente gozaban h™0 3 SUS personas y» sobre todo, a sus propiedades q
gozaban de exenciones fiscales y, a través de mecanismos ideóla
ARQUEOLOGÍA & HISTORIA 13

f e. monaster,° JUAN DE LA PEÑA, uno de los más emblemáticos del románico aragonés y uno de los centros religiosos de
erencia para a monarquía pamplonesa y aragonesa. El monasterio cuenta con distintas fases de ocupación (su primera consagración
conocí a se ec a en 920) aunque sus periodos constructivos más importantes en la etapa románica corresponden a 1026, a iniciativa de
an<i <j° 6 a^°.r' ^ a *a amP''ac'°n Sancho Ramírez desde 1071 hasta su consagración en 1094, que supuso la inclusión de un segundo
nivel de elevación. ©wooveoiaCommons/cc by-sa 3.o/aracajai

gicos y de coerción, obtenían una buena parte de la producción del Quiero destacar expresamente la labor del abad Oliba, que lo
campesinado. fue de los monasterios de Santa María de Ripoll y de Sant Miquel
En el otro extremo de la jerarquización social se encontraba el de Cuixá (1008/1046), luego obispo de Vic (1018/1046), reputado
grupo de los campesinos -también los pequeños artesanos- que intelectual que tanta autoridad política, moral y cultural iba a tener
vivían, exclusivamente, de la fuerza de su trabajo y eran los produc­ en el conjunto de los condados orientales medievales, además de
tores directos de los bienes materiales. Era el grupo más numeroso su empeño en pro de la construcción de centros catedralicios y
y, en su conjunto, formaban parte del estamento de los laboratores. monásticos.
Se veían obligados al pago a la Iglesia de diezmos y primicias de Es en este contexto donde se iba a desarrollar un nuevo estilo
toda su producción, además de todo un corolario de tributos debidos arquitectónico que conocemos como románico. Así, en este nuevo
a monarcas, condes y señores. estilo se levantaron fábricas tan destacadas como la catedral de
La Iglesia y sus componentes, los eclesiásticos, conformaban Jaca, San Juan de la Peña, el castillo de Loarre, Roda de Isábena,
un grupo privilegiado que gozaba de ventajas jurídicas y econó­ Obarra, Sopeira, Alaón, Alquézar, Uncastillo, Sos, Agüero, Lue-
micas, ya que no había una sola iglesia, monasterio, abadía, o sede sia, Biel, Santa María de Iguácel, Santa Cruz de la Seros... y
episcopal que no gozara de privilegios y concesiones por parte del centenares más de pequeñas -y bellas- iglesias románicas que
poder político. Es cierto que entre sus miembros había profundas le dan una fisonomía propia a las comarcas aragonesas de la Ja-
diferencias, pues los menos, es decir los obispos de sus diócesis cetania, el Alto Gállego, Sobrarbe y la Ribagorza; o, en el sector
y los abades y priores de los grandes cenobios que proceden de más oriental, la Seu d’Urgell, Santa María de Ripoll o Sant Pere
los grupos aristocráticos, eran titulares de los amplios dominios de Rodé, Sant Joan de les Abadesses, Sant Pere de Besalú, y ello
territoriales de sus respectivos centros eclesiásticos y actuaban, sin olvidar centenares de iglesias románicas como Sant Climent y
pues, de forma similar a la de los señores feudales laicos, es decir Santa María de Taüll, Sant Joan de Boí, Santa Eulalia de Erill la
en el grupo de los dominantes. Otros clérigos, ciertamente los más Valí, Sant Jaume de Frontanyá, Santa María de Gerri de la Sal,
numerosos -el bajo clero- aun disfrutando genéricamente de los Sant Miquel de Fluviá, Sant Pere de Galligants, y tantas iglesias
privilegios propios del grupo al que pertenecían, vivían, en cambio, más que, junto a los castillos, embellecen las comarcas situadas a
en unas condiciones modestas. uno y otro lado de la cadena pirenaica.
También en el ámbito de la espiritualidad y de la cultura se iban
a producir importantes renovaciones, siendo capaz la Iglesia de con­ BIBLIOGRAFÍA
figurar a la cristiandad occidental en sus aspectos doctrinales e insti­ Barthélemy, D. (2013): El año mil y la paz de Dios. La Iglesia y la
tucionales. Así, monasterios como Fulda, Reichenau, Lorsch, Saint sociedad feudal. Granada: Universidad de Granada.
Gall o Bobbio, entre otros, preludiaban un desarrollo intelectual y Bartlett, R. (2003): La formación de Europa. Conquista, colonización
cultural que sentaría las bases del renacimiento cultural del siglo XII. y cambio cultural, 950-1350. Valencia: Universidad de Valencia.
Entre ellos destaca Cluny, abadía fundada en el 910 por iniciativa Bois, G. (2000): La revolución delaño mil. Barcelona: Crítica.
de Guillermo el Piadoso, duque de Aquitania, y que fue elemento García de Cortázar, J. A.; Sesma Muñoz, J. A. (2008): Manual de
esencial para entender la homogeneización cultural del Occidente Historia Medieval. Madrid: Alianza.
latino con la llamada “benedictinizacíón” de Europa, el fomento de Le Goff, J. (2002): La civilización del Occidente medieval. Barcelona:
la peregrinación jacobea y, especialmente, el nacimiento y desarrollo Paidós.
del arte románico. Bastará recordar que a lo largo del siglo XI los Moore, R. I. (2016): La primera revolución europea, c. 970-1215.
cluniacenses contaban con cerca de mil cuatrocientas casas, llegando Barcelona: Crítica.
a su apogeo con el abad Pedro el Venerable (1122-1156), y a partir Poly, J.-P.; Vauchez, A.; Fossier, R. (2001): El despertar de Europa,
de entonces se vio sumida en un largo declive coincidente con el 950-1250. Barcelona: Crítica.
nacimiento de una nueva orden, el Císter (Citeaux, en la Borgoña).
E Bibliografía completa en www.despertaferro-ediciones.com
A partir de entonces, nuevas abadías, como l’Escaladieu (en Gas­
cuña), Fontfroide (Languedoc), y en tierras hispánicas Poblet, Santes
Creus, Fitero, La Oliva, Veruela, Rueda o Piedra, entre tantas otras, Juan F. Utrílla Utrilla es catedrático de Historia i

proseguirán su labor ideológica y cultural. Medieval de la Universidad de Zaragoza. Sus


Será, no obstante, a lo largo de los siglos XI y XII, en los tiempos principales líneas de investigación se han centrado en

del románico, cuando la vida cultural del Occidente europeo, y tam­


el reino de Aragón de los siglos XI y XIII, estudiando
preferentemente aspectos económicos y sociales
i-mm
bién en el ámbito hispánico, quedará monopolizada por los centros
(demografía histórica, población y poblamiento, grupos aristocráticos,
monásücos así, y por citar únicamente algunos del ámbito pirenaico: camino de Santiago); y en el análisis de las relaciones transpirenaicas, los
en Aragón, los de San Pedro de Siresa, San Juan de la Peña, Obarra recursos naturales, la evolución del poblamiento de los Pirineos centrales
y Alaón; en Navarra, San Salvador de Leire y, en tierras catalanas, en la Edad Media. Entre sus publicaciones más relevantes destacan El
Sant Pere de Rodes, Sant Joan y Santa María de Ripoll, Sant Miquel Fuero General de Navarra (Pamplona, 1987) y, junto a otros autores: De
de Cuixá, Sant Joan de les Abadesses o San Cugat del Vallés, y por Toledo a Huesca: sociedades medievales en transición (Zaragoza, 1998);
las nuevas escuelas catedralicias -Jaca-Huesea, Roda-Barbastro, Aragón, puerta de Europa. Los aragonesesy el camino de Santiago en
Barcelona, Urgell, Vic, Solsona, o Zaragoza y Tarragona- en la la Edad Media (Zaragoza, 2005) y Espacios de Montaña: las relaciones
segunda mitad del XII, surgidas en el emergente mundo urbano. transpirenaicas en la Edad Media (Zaragoza, 2010).
Université de Rennes / Universitá Ca ’Foscari Venezia / Instituí d’Estudis Catalans
Xavier Barral i Altet -

Santiago de Compostela. Émile Male (1862-1954) propuso una an­

D
urante los años treinta del siglo XIX nació en Francia y en el
Reino Unido el término románico, cuando se pensaba que terioridad francesa del románico monumental del sur de Francia so­
este arte derivaba directamente del arte romano. Antes, y bre el septentrional de la península ibérica. Manuel Gómez Moreno
desde finales de la Edad Media, el arte románico no había interesado (1870-1970), por su parte, lideró la reacción y un americano, Anur
a nadie. El mundo era renacentista y después fue neoclásico; es decir, Kingsley Poiter (1883-1933), con la pregunta Spain or Toulouse?,
que admiraba el aire clásico. Las artes medievales eran considera­ formulada el 1924, concentró el debate en este escenario esencial­
das decadentes, incapaces de rivalizar con el clasicismo griego y, mente pirenaico y le dio celebridad.
sobre todo, romano. A finales del siglo XIX y, en especial, durante Mientras tanto, en Cataluña el problema era otro. Josep Puig
los primeros decenios del siglo XX, los nacionalismos impusieron i Cadafalch (1867-1956) intentaba construir la nación catalana a
debates europeos sobre el románico que se había desarrollado en través del arte románico. Puig era arquitecto y líder político, gran de­
ambas vertientes pirenaicas; esto es, el del camino de Santiago, con fensor del patrimonio monumental y de su propio legado científico
edificios que, situados en diversos lugares de Francia, entraban en personal. Como creador de arquitectura, adoptó primero el extrava­
a : competición con los del sur de los Pirineos: Jaca, León y finalmente gante modernismo, combinación de fantasía y de medievalismo, y
luego el noucentisme, paradoja de retomo a lo clásico, al orden y a
las Eneas organizadas. Heredero del arquitecto Elies Rogent (1821-
1879), restaurador de Ripoll, y formado en la ciencia arqueológica
francesa derivada de Eugéne Viollet-le-Duc (1814-1879), Puig quiso
*•
V crear su propia enciclopedia del románico catalán (L'arquitectura
románica a Catalunya, 3 vols., 1909-1918) para luego estar mejor
preparado para las síntesis. Combinando sus ansias de exhaustividad
arqueológica con sus deseos de definir un arte catalán de los orígenes
.s'-í .
r alejado de la península ibérica y conectado con Europa, construyó
-: " r- . dos libros fundamentales por la posteridad que han tenido en la de-

T*
ARQUEOLOGÍA & HISTORIA 15

firución de un arle pirenaico que Puig no consideraba autóaono sino engloba lo precedente al románico, pero lo inmediatamente anterior,
claramente relacionado con la Francia meridional, el norte de Italia no aquello que durante siglos ha representado la continuidad directa
y, más allá, hacia los Balcanes, de donde procedería. Al publicarlas con el mundo antiguo. La lógica de constante reconstrucción en los
en Francia -Le premier art román. L’architecture en Catalogne et grandes centros urbanos nos ha llevado a conocer el arte religioso
dans rOccident Méditerranéen aux Xe et Xle siécles (1928), La prerrománico esencialmente a través de monumentos de formato
géographie et les origines du Premier art román (1935), ampliación pequeño conservados en el ámbito rural. Son edificios de dimen­
francesa de la obra publicada en catalán en 1930-, Puig aseguraba siones reducidas constituidos por una nave rectangular y un ábside
una gran difusión a sus teorías y situaba en pleno siglo XX un debate del mismo formato a nivel de planta. En elevación, mientras la nave
procedente, en sus formulaciones esenciales, del siglo precedente. está cubierta con madera, los ábsides acogen las primeras tentativas
En aquel momento, Europa ya no miraba hacia los Pirineos para de lanzar una bóveda sobre un espacio relativamente ancho. Se han
la definición del arte románico. Henri Focillon (1881-1943) teori­ conservado muchos edificios con estas características que a veces
zaba, con una literatura de gran belleza estética en la construcción de han sido denominados erróneamente con el término de mozárabes.
un discurso escrito para las artes, sobre la autonomía formal del arte Se trata de construcciones generalmente alejadas de los grandes
románico. Es verdad que, para él, los inicios de Ja gran escultura de centros urbanos que en muchos casos parecen continuar la tradición
las fachadas románicas se situaban en las modestas esculturas rose- tardoantigua de implantación territorial.
llonesas de las fachadas de Sant Genis les Fonts y de Sant Andreu de Una excepción pirenaica a esta dispersión de pequeños edificios:
Sureda (L’art des sculpteurs romans: recherches sur ¡’histoire des la iglesia abacial de Sant Miquel de Cuixá, en el Conflent, que per­
formes, 1931). Pero, en los estudios generales de mediados del siglo mite hacerse una idea de cómo debían ser las grandes catedrales y
XX, en Italia, Francia y Alemania -Renania, principalmente-, los los edificios monásticos del siglo X en las zonas aquí consideradas.
Pirineos románicos pasaron a jugar un papel secundario. Con tres naves, transepto, cabecera con un ábside central de planta
rectangular y cuatro absidiolas abiertas al transepto, esta iglesia se
Contextos urbanos y rurales caracteriza por la forma de las grandes arcadas que separan la nave
El arte pirenaico, para el período que nos concierne, es esencialmente central de las laterales, una forma rebajada de arco de herradura
románico. En los Pirineos y en sus territorios fronterizos al norte con los montantes avanzados. Durante este período la escultura es
y al sur, encontramos la esencia de la continuidad entre el mundo esencialmente arquitectónica, con impostas, comisas y capiteles
tardoantiguo y el plenamente medieval. Mientras la historiografía ornamentales. Es una escultura menor que ni siquiera anuncia el
tradicional ha definido el periodo que enlaza estas dos civilizaciones despliegue de la gran escultura románica, pero no se puede excluir
como una época oscura desprovista de originalidad alguna, en realidad que nuestro punto de vista actual esté condicionado por los edificios
es durante esta etapa intermedia, de transición, cuando se foija toda la conservados o, mejor dicho, por la ausencia de los destruidos. En
singularidad medieval. Mientras el paisaje monumental asturiano se todo caso, lo que sí es cierto es que las imágenes estaban muy pre­
podría considerar como una forma de resistencia al centralismo arqui­ sentes en los edificios religiosos en forma de pintura mural.
tectónico carolingio, en las zonas pirenaicas encontramos los mejores Este elemento religioso o eclesial fue esencial en la formación de
testimonios de continuidad carolingia, de resistencia a la dominación comunidades tanto urbanas como rurales que fueron punto de refe­
islámica peninsular y de nueva creatividad premedieval. rencia y de acogida, de vida comunitaria y de enterramiento, lugar de
Se trata del período que podemos denominar prerrománico. solemnidades, juramentos y futuras asambleas vecinales. Las ciudades
El termino es cómodo porque no implica una definición precisa y ! de fundación romana continuaron desarrollando sus estructuras de
fortificación y como lugar de habitación y de vida económica, como
sede del poder condal, principesco o real y sobre todo como centro
religioso. En los contextos rurales, el paisaje monumental fue aún
más claramente condicionado por la sociedad, por las relaciones entre
campesinos y señores. Ya desde el siglo IX y, principalmente, durante
el siglo X iban apareciendo núcleos rurales que asumían la función de
sedes administrativas con personalidad propia. Con el tiempo, estos
núcleos se irían dotando a su vez de elementos monumentales de pro­
tección, principalmente una torre. Así se iba estructurando el paisaje
rural que estaba también muy condicionado por la red de caminos y
rutas de comunicación de tradición romana. La única ruta importante
que permitía unir Barcelona con los Pirineos era la vía romana que
fue restaurándose y también diversificándose con nuevos caminos
•< De la etapa prerrománica en el Pirineo sin duda destaca en impor­
tancia la paradigmática iglesia abacial de SANT MIQUEL DE CUIXÁ,
consagrada en 974. El edificio de esta fase manifiesta la clara volun­
tad de formar parte de las INNOVACIONES europeas por entonces
más recientes, y sigue de cerca el esquema arquitectónico de Cluny
II (la segunda fase del monasterio borgoñón), que tradicionalmente
ha sido asociada con las principales novedades que definen el romá­
nico. De hecho, el abad Garí, responsable de la construcción, era un
distinguido monje cluniacense. Con posterioridad, ya en el siglo XI,
otro influyente abad, Oliba (971 -1046) impulsaría una nueva reforma
del edificio, ya con parámetros más modernos, aunque conservando
de forma perceptible buena parte de las estructuras anteriores. Re­
*• * . >v
sulta sintomático que en tan poco tiempo se decidiera realizar una
reforma de esta envergadura, procurando no quedar al margen de
4 las principales aportaciones arquitectónicas de la época. wwíd-aCom-
MONS / CC BY-SA 2.0 / Josip BraconS
< Uno de los escasos testimonios
conservan de la pintura monumental en
los espacios sacros de las capitales de dió­
cesis (que sin duda contarían con ambicio-
sos proyectos de ornamentación) es el del
ábside de la iglesia de SANT PERE DE la
SEU D'URGELL, edificio que corresponde
al grupo catedralicio. En realidad, aunque
nuestro conocimiento es más escaso en
este terreno, las catedrales y sus obispos, y
no solo los abades y monasterios, tuvie ron
mucho que ver con la implementaciónde
las innovaciones arquitectónicas del romá­
nico desde el siglo X. La iconografía de la
representación cuenta con la habitual teo-
fanía presidiendo la imagen, en este caso
*Cj
el Cristo en majestad en el interior de una
*? mandorla y flanqueado por el tetramor-
fos (los símbolos de los cuatro evangelis­
ft \ I tas), y los apóstoles Andrés, Juan, Pablo y
Pedro, junto a la Virgen -que sostiene una
corona-, en su registro central. La foto co­
rresponde al fresco original, traspasado a
lienzo, expuesto en el MNAC. JAaFoicKToa

undécima centuria, mientras que la trans­


formación decorativa que la ennobleció y la
ornó de exuberante escultura llena el ciclo
del segundo románico, que se lleva a cabo
durante la segunda mitad de la duodécima
centuria. La obra románica se nos aparece
así como el fruto no de un solo momento
creador, sino de dos épocas distintas”. Este
mismo autor definió las problemáticas del
primer románico como una arquitectura
de piedras pequeñas y bien labradas, con
una decoración exterior arquitectónica de
arcadas ciegas y lesenas, en la cual el prin­
cipal problema era la obsesión por cubrir
el edificio: “intentar cubrir las naves de la
basílica aboca a un problema único: el de la
transformación de los soportes. En el coro
de las basílicas, este elemento es un muro.
En las naves de las primeras basílicas, son
hileras de columnas aisladas”.
y puentes para acceder a los más recientes que también se tradujo en la arquitectura Así en los Pirineos se pueden definir los
núcleos de población. En el Aragón cristiano con un nuevo impulso constructivo, nuevos principales problemas del arte románico,
no conocemos núcleos urbanos primerizos maestros de obra y formas que eran gene­
de la primera Edad Media, mientras en Na­ pero que cada región resolvió a su manera.
ralizadas en diversos lugares de la Europa Porque el románico es esencialmente un
varra, Pamplona conservaba su prestigio de meridional.
anügua sede regia, núcleo regional y sede arte local, sin grandes intercambios a larga
Uno de los retos arquitectónicos prin­ distancia, como lo podemos apreciar tanto
eclesiástica. cipales fue la sustitución de la cubierta de
A principios del siglo XI, la reconstruc­ en San Salvador de Leire como en San Juan
madera por bóvedas de piedra. Puig y Ca-
ción social y material se tradujo en nuevas de la Peña. Pero con problemáticas que son
dafalch, a quien se debe la teorización del generales. En primer lugar, las de termi­
construcciones de una magnitud diferente, primer período pleno del arte románico du­
impulsadas por promotores laicos y ecle­ nología, porque utilizando el concepto de
rante la primera mitad del siglo XI, definía
siásticos de envergadura como el obispo primer románico conviene definir un se­
las problemáticas de esta arquitectura que
de Vic y abad de Ripoll y de Cuixá, Oliba gundo período en el que se desarrollan las
se expande por el arco pirenaico en cor.nco-
(971-1046). Desde finales del siglo X, los grandes fachadas esculpidas, los claustros y
mitancia con otras geografías de la manera las grandes basílicas. Un segundo período
condes de la Marca Hispánica se fueron
siguiente: “el proceso estructural precede en el que las ciudades se desarrollaban y Ia5
alejando de su dependencia septentrional en dos siglos al proceso artístico definitivo-
de los Capetos. Borrell de Barcelona y los grandes catedrales se imponían. Elna, La
las iglesias se cubren con bóveda
condes de Gerona, Osona y Urgell iban _ en sus Seu d’Urgell o Roda de Isábena son buenos
fes naves durante el ciclo del primer ro-
consolidando una independencia efectiva ejemplos de ello. Pero esto se superpone a
mamco, que acaba en el últi roo tercio de la
otra cuestión de no menor relevancia: el
ARQUEOLOGÍA & HISTORIA 17

florecimiento de este románico tardío, de tama potencia y populari­ alguna, aparecen en toda la zona pirenaica numerosos conjuntos
dad, se produce durante la segunda mitad del siglo XII, cuando en de pintura mural ejecutados por grupos y talleres distintos, de la
otros lugares más septentrionales ya se estaba inmerso en el nuevo producción de cada uno de los cuales, casi siempre tenemos solo un
gótico, en sus novedades estructurales y en sus programas iconográ­ único ejemplar conservado. ¿Cómo explicarlo?
ficos menos severos y más femeninos. La fachada de la iglesia aba­ De esta dificultad de identificación de pintores y talleres deriva el
cial de Ripoll, que hoy ha perdido además de su policromía original hecho que durante casi todo el siglo XX se hayan utilizado nombres
casi todos los vestigios de lo que fue el mejor estilo de los escultores de maestros inventados en función del lugar de procedencia de las
de Ripoll durante la segunda mitad del siglo XII por el deterioro de pinturas para calificar y clasificar los conjuntos, tales como el maes­
la piedra, es un buen ejemplo de ello. Y como epílogo de la escul­ tro de Taüll, el maestro de la Seu d’Urgell o el maestro de Boí, por
tura románica pirenaica, si nos desplazamos hasta Lérida, en la Seu poner solo algunos ejemplos. También han surgido teorías sobre la
Vella, la catedral medieval, encontramos los mejores vestigios del itinerancia de los pintores de una obra eclesiástica a otra. Es evidente
románico, ya en época gótica, a partir de 1210. que ningún artesano o artista, ningún taller, puede vivir toda una vida
de la realización de un solo conjunto. Por ello, al no poder seguir las
Problemas de conservación realizaciones de un mismo taller a lo largo de numerosos conjuntos,
En los Pirineos se ha conservado un gran número de pinturas mura- debemos imaginar que muchas de estas pinturas han desaparecido
les románicas o, mejor dicho, se habían conservado hasta inicios del y, puesto que sabemos que en la Edad Media toda iglesia, palacio o
siglo XX debajo de emblanqueados posteriores. Por suerte, pudieron residencia señorial, estaba pintada con llamativos colores, debemos
ser salvadas en gran parte impidiendo que fueran exportadas y hoy deducir, efectivamente, que la mayor parte de los conjuntos pintados
constituyen el fondo esencial del Museu Nacional d’Art de Cata­ han desaparecido. Insistiendo, una vez más, en que los conjuntos
lunya (MNAC) en Barcelona y también de colecciones importantes conservados no debían de ser los más prestigiosos ni probablemente
de otros museos catalanes. Son pinturas que, como las de Taüll, se se podían parangonar con los de las grandes catedrales o principales
han convertido en símbolos de la Edad Media que se reproducen monasterios. De este nivel de importancia tenemos un testimonio,
sin cesar en las cubiertas de libros de todo tipo. La pregunta que puesto que se conservan los vestigios de las pinturas de la catedral de
nos hemos de hacer es la de saber si estos conjuntos desempeñaron Sant Pere de la Seu d’Urgell. Se trata, básicamente, de la decoración
durante la Edad Media el papel fundamental y emblemático que la del ábside central, con la majestad de Cristo en la mandorla acompa­
mediatización actual Ies ha acordado. En primer lugar, es honesto ñado por las figuras simbólicas de los cuatro evangelistas y seis figuras
recordar que la conservación de tan elevado número de conjuntos situadas entre las ventanas, que destacan por su monumentalidad y
pictóricos pirenaicos en Cataluña fue fruto de las campañas de des­ elegancia características, aquí, del segundo cuarto del siglo XII.
cubrimiento y salvación llevadas a cabo por Josep Pijoan (1881-
1963) y otros eruditos durante los primeros años del siglo XX, y por Retos pendientes y errores acumulados
el Institut d’Estudis Catalans a partir de 1907. Pero la mayor parte El arte románico de los Pirineos presenta hoy en día una serie de
¡
de estas muestras conservadas son de carácter rural y proceden de retos que van mucho más allá de la historia del arte propiamente
)• lugares muy alejados de los grandes centros de decisión y de pro­ dicha. Porque pueblos donde no había ido casi nadie desde la Edad
ducción urbanos. Los pueblos de los que proceden estaban prácti­ Media hoy viven una invasión turística que genera ambiciones des­
camente abandonados a principios del siglo pasado, y gracias a ello mesuradas, económicas o de identidad, pero también problemas de
las pinturas se habían conservado. Sin embargo, hoy en día, muchas conservación de las obras de arte difíciles de evaluar y de canalizar
de estas localidades se han transformado en centros turísticos muy ante la masificación de visitantes.
visitados, lo que ha llevado en muchos casos a sus autoridades a Limpiar las paredes de las iglesias hasta dejar la piedra al descu­
lanzar reclamaciones de devolución de tales conjuntos a los museos bierto y promover que una tal austeridad guste en el contexto de una
que los poseen legalmente. En algunas ocasiones, se han empezado supuesta sobriedad del arte románico ha sido el principal error del
a reproducir las pinturas de los museos en las iglesias restauradas de siglo XX. La iglesia medieval estaba llena de color y de estructuras
las que procedían las pinturas arrancadas y trasladadas. Pero incluso litúrgicas de todo tipo, de objetos y de imágenes. Sin pintura ni
el estudio de estos procesos y los debates que conlleva concierne a imágenes, las mujeres y los hombres medievales habrían encontrado
la historia del arte. En Sant Joan de Boí, por ejemplo, hoy se pueden su iglesia pobre, indigna e inacabada, pero pedir hoy a los museos
ver las pinturas reproducidas durante los años 1997-1998 junto a que devuelvan a sus pueblos de origen las pinturas románicas que
fragmentos encontrados durante las obras de restauración, momento conservan es un error sin futuro, tanto por razones de conser/ación
en el que se pudo estudiar mejor la ubicación aún discutida de cada -de degradación ambiental y climática-, como históricas, puesto que
fragmento conservado en el MNAC de Barcelona. los museos han permitido que estas pinturas lleguen hasta nosotros.
En Francia, durante el siglo XIX, se siguió un camino pedagógico
El problema de las autorías muy diferente que consisua en hacer copias de las pinturas para en­
Junto a estas cuestiones patrimoniales referentes a las pinturas mu­ riquecer un museo de los monumentos franceses en París vnienuas
rales románicas de los Pirineos llegamos a otras más estrictamente los originales se dejaban en las iglesias. Hoy en día, muchos de estos
de historia del arte sobre maestros, técnicas de ejecución y cronolo­ conjuntos franceses presentan graves problemas de conservación y
gías. Porque hemos de ser conscientes de que tenemos poquísimos están muy deteriorados. Lejos de este debate, me parece, en cambio,
elementos objetivos, externos, documentales, para proponer una que convendría impulsar de manera generalizada la presencia de
datación de los conjuntos de pinturas murales románicas pirenaicas reproducciones de las pinturas murales en sus iglesias de origen. Re­
producciones que en un futuro más o menos lejano serán estudiadas
y para crear una verdadera secuencia cronológica. No es que la pro-
ducción fuera anónima, como se ha pretendido constatando la falta y también consideradas obras de arte en si mismas. Mientras tanto,
de firmas pintadas en los fragmentos consejados y de documentos el visitante tendrá una idea justa de como se podía ver una iglesia
de encargos o de pagos. A finales del siglo XI, y sin preparación medieval en el momento de su consagración. Recordemos pese
18 ARQUEOLOGÍA & HISTORIA

A Un detalle del interior de la iglesia monástica de SANTA MARiAocp.


POLL- en concreto del cimborrio -nótense las trompasen losáng^
v la cobertura del ábside. El aspecto actual del edificio corres*-
casi por completo a una RECONSTRUCCIÓN DECIMONÓNICA ¿
de Elies Rogent, siguiendo una interpretación muy personal de l0q,?
debió de ser la iglesia del siglo XI. En aquel momento, se produjo!
una polémica sobre si el edificio debía conservarse en ruinas. se¿
llámente realizando pequeñas reparaciones, como si se tratara de*,
monumento de la Antigüedad, o reconstruirlo casi por completo.^,
el pasado se ha discutido también si el edificio original románico
obra de Oliba (1032) o si sencillamente este renovó un edificio anterior,
como en el caso de Cuixá. La leyenda atribuía la fundación del
nasterio a Wifredo el Velloso, y la documentación indica que la iglesia
se consagró en el lugar en el año 888, pero hoy sabemos que hubo
además otra consagración prerrománica en torno al 977, coinddiendo
con una fase en la que se identifican algunos capiteles corintiosyquizá
pinturas murales, jwwmeoacommons/ccby-sa2.0/strooskwra

los materiales de construcción. Estos, cuando no son reutilizados, son


generalmente locales y es normal que así sea por razones de economía
en el transporte y de familiaridad de los escultores y canteros con los
materiales de su entorno. Asi, por ejemplo, el mármol rojo utilizado
a ello algunos principios básicos que deberían regir estas nuevas en el claustro de Cuixá proviene de las canteras vecinas de Vilafranca
presentaciones pirenaicas. Las reproducciones de pinturas murales de Conflent y, a pesar del prestigio de este material, su difusión fue
no se deberían realizar nunca directamente sobre la pared, sino sobre poco extendida. Durante la Edad Media, no viajaban de una obra a
paneles desmontables en todo momento, adosados a la pared a la otra desplazándose a gran distancia, como se ha pretendido a menudo,
cual se tienen que ajustar como una piel al cuerpo. En ningún caso se hordas de picapedreros, de albañiles y toneladas de materiales. No, solo
deben hacer pasar por originales lo que son solo copias. Hoy en día, localmente se pueden demostrar tales desplazamientos. A Roma o a
la tecnología permite añadir a estas reproducciones explicaciones Jerusalén iban solo algunos privilegiados, altas jerarquías eclesiásticas
imaginativas que ayuden al visitante a entender que, durante la Edad o civiles, pequeños grupos de peregrinos con disponibilidad económica
Media, la iglesia románica simbolizaba la Jerusalén celeste, con sus suficiente para permitirse tales ausencias y arquitectos o promotores de
colores, sus evocaciones y sus promesas de futuro para la eternidad. arte fascinados por la calidad estética de la arquitectura y la escultura de
Finalmente un último problema, cada día más presente en los la Roma antigua, que trataban de imitar. Desde este punto de vistamos
debates patrimoniales: las eventuales de-restauraciones. ¿Qué hacer Pirineos románicos no estaban lejos de tales movimientos e influencias,
con los añadidos de los siglos posteriores a la Edad Media y con las al menos si tomamos en consideración los viajes a Roma del abad-
restauraciones de los dos últimos siglos? ¿La iglesia de Santa María obispo Oliba y las decisiones que derivaron de tales excursiones en
de Ripoll debe ser considerada como una obra románica o como las formas arquitectónicas de las rotondas de Vic y de Cuixá y quizas
una realización neorrománica? No hablo de la fachada sino de la incluso en la misma planta de la cabecera de Ripoll.
intervención del arquitecto Elies Rogent (1821-1897), una verdadera
reconstrucción que intervino entre los años 1863 y 1893. Se trata
en realidad de un problema europeo, puesto que en muchos casos
BIBLIOGRAFÍA
Albrecht, S.; Breitling, S.; Drewello, R. (2019) (eds.): DasKirchenportal
se considera románica una arquitectura que tendría que ocupar un
im Mittelalter. Petersberg, Berlín: Michael Imhof Verlag.
capítulo propio en los manuales de arquitectura del siglo XIX. En el Barral i Altet, X. (2006): Contre I 'art román? Essai sur un possé
caso tan emblemático de Ripoll, no creo que nadie se plantee destruir réinventé. París: Fayard.
la iglesia de Rogent para volver a la ruina gótica que él se encontró Barral i Altet, X. (2009): L'art románic catalá o debat. Barcelona.
después de la desamortización, del incendio del 1835 y de las des­ Edicions 62.
trucciones que se sucedieron a partir de 1846. Pero en muchos otros Español, F.; Yarza, J. (2007): El románic catalá. Manresa: Angle.
casos la cuestión del desmontaje de las intervenciones posteriores Gaborit, J.-R. (2010): La sculpture romane. París: Hazan.
se ha traído a debate por ciertos sectores radicalmente intervencio­
nistas. Y en contextos difíciles por la degradación medioambiental, = Bibliografía completa en www.despertoferro-ediciones.cotv
¿no se deben de promocionar los traslados de obras arquitectónicas
o escultóricas monumentales a museos y espacios climatizados para
Xavier Barral i Altet es catedrático de Historia del Arte
evitar degradaciones irreversibles como las que afectan a las escul­ Medieval (Universitéde Rennes2, Universita di Venezia,
turas de la misma fachada de la iglesia de Ripoll?
Ca'Foscan). Actualmente es investigador invitado
de la Biblioteca Hertziana, Max-Planck-Institut für
Proximidad e influencias Kunstgeschichte, Roma. Es autor de números estudios
El concepto de románico en el contexto pirenaico debe ser entendido sobre La Edad Media como LedécordupavementauMoyenAge. Les
en un sentido amplio y geográfico para demostrar su unidad geográfica mosafques de France etd'ltalie, Rome, École fran^ise de Rome, 2010. Entre |
a ambos lados de las montañas. Desde Ceibera a Hendaya la cadena sus libros más discutidos está Contrel'art román?Essaisur un passéréinvente
montañosa tiene más de 430 km distribuidos en un oval en el cual la an­ tans: Fayard, 2006), yentre sus trabajos más recientes secuentan, entre
chura máxima, de más o menos 140 km, se encuentra entre Saint-Gau- os. n souvenir du ro¡ Guilloume. La broderíe de Bayeux. Stratégies nawotives
dens y Lérida. La cadena es muy irregular y conviene conocer sus e visión médiévale du monde (París. Les Éditions du Cerf, 2016) o llcontiere
caminos para entender mejor la circulación del arte, de los artistas y de mnt de Conques, La ricchezza, imiracolie le contingente
al e fonti testuali alia storia dell'arte (Zagreb-Motovun, 2018).
Joan Duran-Porta - Universitat Autónoma de Barcelona

Hacia mediados de siglo X, en la Europa postcarolingia, la forma de diseñar y de construir edificios monumentales,
en particular iglesias, empezó una feliz evolución. Feliz porque las aportaciones de esta evolución tuvieron éxito y
un largo alcance, y dieron cuerpo a lo que modernamente hemos convenido en nombrar arquitectura "románica".
Este nuevo modelo constructivo se formuló a partir de elementos ya presentes en la tradición de la Alta Edad
Media, pero dicha tradición fue modificada de manera sustancial en prácticamente todos sus aspectos: técnico,
espacial, volumétrico, decorativo. Aun basándose en elementos conocidos, la arquitectura románica fue, pues, una
arquitectura nueva, distinta, original.

E
n el inicio de la evolución hacia el románico hay que Una versión apenas simplificada del mismo esquema sirvió para
situar el vigor monumental con que se dotaron las cabe­ la iglesia abacial de Sant Miquel de Cuixá (consagrada en 974),
ceras de los templos, cada vez mayores y más comple­ en el extremo oriental de los Pirineos catalanes. El monasterio
jas, repletas de ábsides y de cuerpos de ascendencia vertical. de Cuixá tuvo por abad a Garinus, precisamente un antiguo
Ello fue motivado por una nueva política eclesiástica de con­ monje cluniacense.
centrar los altares en las cabeceras, para clarificar los espacios
del templo y para subrayar el sector más sagrado, confiado Un paisaje en construcción
de forma exclusiva al clero, mientras que las naves se abrían La expansión de las cabeceras fue una experiencia generalizada
a la presencia de los laicos. La concentración de altares, y la en la arquitectura eclesial de Occidente en el cambio de mile­
voluntad de señalar su presencia en el espacio arquitectónico, nio. Europa estaba entonces en una particular coyuntura, en la
motivaron la proliferación de ábsides y absidiolas y de los que se combinaba una notable prosperidad económica de base
espacios necesarios para acogerlos, como los transeptos. El agrícola, el inicio de una progresión demográfica ascendente y
primer hito en este proceso fue la remodelación de la iglesia un contexto político de descentralización y de afianzamiento
borgoñona de San Pedro de Cluny (Cluny II), con sus capillas de los poderes locales. De dicho contexto surgieron nuevas
absidiales escalonadas dispuestas en un transepto voluminoso. formas de relación social y la privatización y multiplicación de

▼ La singular silueta del monasterio de SANT MARTÍ DEL CANIGÓ interrumpe el encrespado entorno natural del nordeste pirenaico, exhibiendo
la majestuosidad de su torre y su claustro. Aunque estos elementos más vistosos son posteriores, la importancia del enclave se detecta ya
i desde el inicio de la actividad del monasterio (la consagración de la iglesia baja se produjo en el año 1009). La fundación ha sido en ocasiones
atribuida erróneamente a la iniciativa del abad Oliba, casi por el simple hecho de asimilar las construcciones más imponentes de la época a este
influyente obispo, responsable de importantes construcciones que promovió en centros sometidos a su autoridad abacial o episcopal, como
Ripoll, Cuixá y Vic. La iglesia del cenobio es realmente peculiar, puesto que presenta un esquema de IGLESIA DOBLE (cripta e iglesia abacial),
ubicadas en dos planos de elevación superpuestos. Aunque en la actualidad todavía persisten muchas incertidumbres en relación con las fases
de construcción del edificio, se trata de una fórmula que no tuvo continuidad o no influyó que sepamos en las iglesias pirenaicas posteriores.
© Wiwweoia Commoks / CC 8Y-SA 3.0 / Hiro-MRM2

"V. :

I; sSüliü•V
! 20 ARQUEOLOGÍA & HISTORIA

-
los centros de poder aristocrático en gran parte del continente. carolingia habían sido las grandes techumbres planas de madera.
El protagonismo de la arquitectura en la afirmación simbólica Es cierto que las fábricas asturianas del siglo ix plantean ya
del poder explica, entonces, la vertiginosa política de construc­ abovedamientos amplios, pero su influencia sobre el románico
ciones que ocupó esta naciente sociedad que llamamos feudal, no parece directa. En cualquier caso, en el primer románico se
f l¿ algo perceptible ya en las décadas finales del siglo décimo y impuso el gusto por las bóvedas no solamente sobre espacios
todavía más a partir del año mil. Los intereses constructivos pequeños o subterráneos, sino también sobre las amplias naves
se centraron en las iglesias (monásticas, catedrales, privadas), longitudinales que caracterizan el esquema de planta basilical
que ejercían un preponderante rol social como centros de poder adoptado, con matices, por la mayoría de templos medievales.
i, i
■ : .
político y económico, y como focos de manifestación cultural. Las bóvedas de cañón, con sus empujes laterales, fueron
•í: : Desde un punto de vista técnico, la euforia constructiva del casi un estándar constructivo en la primera mitad del siglo xi
I» i momento se plasmó en soluciones bastante distintas, en mode­ en las regiones pirenaicas o en la Borgoña, y al término de
1
los variados de experimentación. La tradición historiográfica ha la misma centuria habían conquistado la arquitectura de casi
■ I destacado siempre la diversidad y la regionalización de estas todo el Occidente. Las bóvedas de arista, más solventes desde
experiencias, aunque el panorama, en realidad, no puede ana­ el punto de vista constructivo, aunque menos espectaculares
lizarse con categorías sencillas. En este sentido, la arquitectura en lo visual y quizás menos capaces de ofrecer evocaciones
del primer románico debe entenderse desde una perspectiva simbólicas (la bóveda como alusión al espacio celestial cris­
i
múltiple y abierta a los compromisos, no como la articulación tiano), se utilizaron sobre todo para cubrir espacios laterales.
precisa de un sistema constructivo, de un “estilo” arquitectó­ Las bóvedas de cañón garantizan la percepción unitaria de los
nico con límites claros. Es verdad que algunas de las soluciones interiores eclesiásticos, en los que desde el pavimento hasta la
se dieron en territorios específicos. En este sentido, cuando, a cubierta todos los elementos están relacionados visualmente.
■>
principios de siglo xx, el historiador catalán Josep Puig i Ca- Esta sensación orgánica es otra característica del primer ro­
dafalch acuñó el término “primer románico”, lo identificó con mánico meridional. Quizás deriva del modelo de construcción
unos procedimientos tecnológicos muy concretos que se utiliza­ con sillarejo, que uniformiza el alzado de todas las partes de la
ron solamente en una pane de la Europa meridional; a saber: el fábrica. Está subrayada por varios elementos más, por ejemplo
uso de sillarejo para el alzado de los muros (es decir, de bloques el uso de arcos fajones en las bóvedas, el doblamiento de las
de piedra de pequeño tamaño trabajados a golpe de mazo) y el arcadas internas o la presencia de motivos de articulación mural
despliegue correlativo de una articulación de los paramentos también en las paredes interiores, como los nichos semicircula­
exteriores a base de lesenas o bandas verticales y de arquillos res en las zonas presbiteriales.
ciegos, de un particular efecto estético. Hace ya tiempo que los La presencia de rasgos constructivos comunes no es óbice
estudios sobre el románico han integrado estos procedimientos para la diversidad de soluciones formales del primer románico.
I
en el amplio registro de experiencias arquitectónicas diversas Ello se percibe sobre todo en el diseño de los templos, que es
que configuran la arquitectura del siglo xi. Parece pues ade­ muy variado. Se utilizan sobre todo las plantas de sentido lon­
1 cuado revertir el concepto de un primer románico como estilo gitudinal a base de naves paralelas, según la antigua tradición
y considerarlo solo desde un punto de visto cronológico. Ello basilical romana, aunque la presencia de transepto es muy
; no lo hace menos interesante, desde luego. habitual, por lo que las fábricas a menudo asumen una planta
La arquitectura del primer románico se desarrolló con ím­ en forma de cruz latina. Las plantas centralizadas (circulares,
petu en regiones como la Borgoña francesa, los Pirineos orien­ poligonales, en cruz griega) son menos frecuentes, aunque
tales y el norte de Italia. Es en ellas donde la tecnología del también se conocen.
sillarejo se impuso como base constructiva. En cambio, no
se difundió en la Europa septentrional, donde se optó por una Los cimientos del nuevo orden
recuperación progresiva de la construcción a base de grandes La diversidad de formatos es bien visible en el contexto pire­
sillares escuadrados. El modelo “meridional” tiene algunas naico catalán. En la ya mencionada iglesia de Sant Miquel de
. i
ventajas: casi cualquier material es apto para la construcción Cuixá, se amplió la cabecera a comienzos del siglo xi, cuando el
i
'■
y no se requieren especialistas en la talla con escuadra, lo que monasterio estaba bajo gobierno del abad Oliba. La ampliación
i
abarata los costes y reduce la duración de las obras. Es, por otra utiliza el sillarejo típico del primer románico, que contrasta
parte, un modelo de tecnología arquitectónica que parece deri­ con los mures de la gran fábrica precedente, confeccionados
var de la construcción en ladrillo y que se supone originado a todavía con el encofrado tradicional de la región. En realidad, la
partir de antiguas tradiciones romanas. Aunque no parece que el tecnología constructiva altomedieval subsistió hasta mediados
despliegue de lesenas y arquillos ciegos en los muros tenga una de siglo xi en la parte nororiental de Cataluña, en los condados

función realmente clave en la transmisión de las cargas de las de Ampurias y de Rosellón. Con ella se alzó un edificio tan
i¡ fábricas, está claro que su sutileza estética tuvo una enorme re­ espectacular como Sant Pere de Rodes, que dejando de lado
percusión, incluso más allá de esta primera época del románico. la cuestión técnica, participa de forma entusiasta, diríamos, de
Otro elemento fundamental del primer románico en la ver­ las novedades arquitectónicas del románico inicial. Destacan el
sión sureuropea -quizás su elemento más fundamental-, fue la juego de sus volúmenes y de las bóvedas que cubren el templo,
generalización de las cubiertas abovedadas, con preferencia por y la impresionante articulación de su interior con un complejo
i
las grandes bóvedas de cañón sustentadas sobre pilares articu­ sistema de sustentación a base de pilares y columnas adosadas
lados (es decir, en forma de cruz). Por supuesto, las bóvedas en dos pisos, con capiteles bellamente esculpidos.
estaban ya presentes en la arquitectura del alto Medievo, pero Otro monasterio reconstruido en las primeras décadas tras
concentradas en espacios particulares y limitados, como los áb­ el cambio de milenio fue el de Santa María de Ripoll. Como
sides o las criptas; las cubiertas por excelencia de la arquitectura Cuixá, estaba gobernado por Oliba, miembro de la familia

%
ARQUEOLOGÍA & HISTORIA 21

▼ En el castillo de CARDONA se ubica la canonical de SANT VICEN£, una de las edificaciones eclesiásticas más origínales del primer románico. La
iglesia, cuya construcción fue impulsada -como la de Sant Pere de Casserres- por los vizcondes de Osona, fue consagrada en el año 1040 por
el obispo Eribau de Urgel, de la propia familia de los Cardona y a la sazón vizconde a la vez que ocupante de la cátedra episcopal. En la época,
no era raro que los obispos estuvieran vinculados de un modo u otro a familias aristocráticas, y precisamente su proximidad a los poderes laicos
sería el germen de una confluencia de intereses sin precedentes que terminaría repercutiendo en la construcción de un sinnúmero de edificios
religiosos a lo largo del territorio pirenaico, o wwmed<aCoswons/ccby-sa3.0

condal de Cerdaña-Besalú e insigne hombre de iglesia en la edificio actual es una obra ya de la segunda mitad del siglo xu.
Cataluña de la época. Fue también, desde el año 1018, obispo Sí se conservan en cambio otros grandes edificios monásticos
de Vic, y estuvo al cargo de la edificación de una nueva catedral (Sant Semi de Tavémoles, Sant Pere de Casserres, Sant Lloren^
en la ciudad ausetana. Significativamente, los edificios de Oliba prop Bagá) y templos canonicales, vinculados a las florecientes
son todos distintos. En Ripoll, la iglesia (muy reformada en el comunidades de canónigos regulares.
siglo xix) parece evocar la planta de San Pedro del Vaticano La canonical de Sant Vicen^ de Cardona, de bella estampa
en Roma, aunque a su alargado transepto se abren no menos sobre la colina que domina esta importante villa fronteriza
de siete ábsides en batería, formato que tiene paralelos en la entre los condados de Barcelona y Urgel, es quizás el edificio
arquitectura coetánea septentrional (Saint-Remi de Reims). más estudiado y valorado del todo el románico catalán. Tiene
En Vic, la catedral dedicada a san Pedro se dispuso en planta planta de tres naves, la central abovedada con cañón y con
de cruz latina, con una única nave longitudinal cubierta por arista las colaterales, y un transepto casi imperceptible en
bóveda de cañón, un ábside único, muy profundo, y un robusto planta -debido a la estrechez de la mencionada colina- pero
transepto con minúsculas capillas embebidas en los muros, sin afianzado con rotundidad en el alzado. La cabecera es triple,
proyección externa. Se conservan solo la magnífica cripta, en y sobre el crucero se alza un bello cimborrio octogonal que
forma de salón hipóstilo y el imponente campanario que se culmina un juego de volúmenes arquitectónicos muy sobrio y
quiso mantener en pie al sustituirse la sede medieval por el elegante. En el sector occidental hay un cuerpo de dos pisos,
actual edificio neoclásico. Frente a la fachada occidental se con una pequeña tribuna abierta hacia las naves y un pórtico
alzaba un segundo templo dedicado a santa María, que era de inferior cerrado, casi a manera de nártex antiguo. Este tipo
planta circular. de pórticos de doble piso, al estilo de las galileas cluniacen-
La abundancia de edificios monumentales en el siglo xi ses, forman parte habitual de los discursos constructivos del
revela la importancia de la arquitectura del primer románico en primer románico; los hubo por ejemplo en Ripoll, o en las
los condados catalanes, pese a su posición un tanto periférica catedrales de Gerona y Barcelona. Su función no está del todo
en el contexto político y cultural de la época. Las catedrales clara, aunque en algunos casos se documenta la presencia de
desaparecidas de Gerona y de Barcelona fueron edificios im­ altares en los niveles superiores.
portantes, al igual que la catedral rosellonesa en Elna, que sí Propuestas más o menos similares a la de Cardona certifican
se conserva. Bajo el patrocinio de los condes, o bajo el empuje el empuje de la arquitectura canonical en la región pirenaica
paralelo de los principales linajes de la Cataluña feudal, otros (Sant Jaume de Frontanyá, Sant Pere d’Áger, Santa María de
edificios se significaron también como ejemplos del primer Mur) y el alcance de las fórmulas más típicas del primer ro­
románico. En el monasterio de Sant Cugat del Vallés, un ar­ mánico, que luego fueron reproducidas en edificios mucho
quitecto documentado (1006-1010) con el nombre de Fedancio más modestos y tardíos. Las famosas iglesias del valle de Boí
parece ser el director de las obras de una iglesia de notable ta­ ejemplifican bien este tipo de obras de menor calado, a veces
maño y cabecera triple. Quizás no se terminó nunca, porque el francamente irregulares y discretas, pese a la belleza rústica de
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i ó Sede episcopal
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o Otros núcleos de población relevantes .. X LU

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Condados catalanes
Ducado de Vasconia
Balaguer y. Sta. María d'Agiñmun:
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fí Monasterios románicos (s. XI o posteriores) 5 R
Tárrega Sant Pere Gros \
/• .-•• 8 Sant Pere de Terrassa
fl Monasterios antiguos (s. X o anteriores) ..... Montserrat '
9 Abrera 8 Barbera del Vallés
H Castillo o fortificación
H Fortalezas musulmanas Lérid; ..y
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t.' flSanCugat
0 Sant Pere
• Muchas iglesias en villas y monasterios lienen continui­ ■R Queralt .... «Gélida % ude les Puelles N
dad y pueden ser prerrománicas con posteriores reformas B c s a 1 ú Condados o vizcondados (y diócesis, s¡ (
¿ ^ 96 Barcelona
: románicas o románicas y con reformas góticas. En algunos
Otras regiones
coinciden con estos)
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casos exceden la cronología apuntada para el mapa y su •¿i '"-Sant PaudelCamp o 10 40 km
20 30
il creación es posterior al 1050. Diócesis
< — ~ Alcover R Montmell R Olérdola

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24 ARQUEOLOGÍA & HISTORIA

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sus muros o de sus esbeltos campanarios. El éxito inicial del pacios para el desarrollo escultórico, quizás porque los motivos
modelo, como pasa a menudo, motivó una persistencia larga y léxicos paraméntales satisfacen ya sus necesidades estéticas.
finalmente rutinaria de la arquitectura del sillarejo. Aun así, la escultura aparece de forma puntual, por ejemplo en
Desde luego, el éxito del primer románico en los Pirineos capiteles emplazados en las criptas hipóstilas, como ocurre en
h! sobrepasó las fronteras estrictas de los condados catalanes y la catedral de Vic.
ocupó también territorios adyacentes, en particular la Riba- Un caso aparte lo presenta el modelo constructivo de la
gorza aragonesa, donde fábricas de cronología temprana como región catalana nororiental, en los condados de Ampurias y
Santa María de Obarra o la gran catedral de Roda de Isábena Rosellón, donde la escultura aparece de manera temprana y se
; evocan las relaciones culturales y religiosas de esta comarca utiliza enfáticamente tanto en interiores como en las portadas.
i con los vecinos condados de Urgell o de Pallars. El uso del De lo primero son ejemplos los grandes y perfectos capiteles
sillarejo y del léxico mural característico del momento se en la nave central de Sant Pere de Rodes, de tipo corintio o
observa también en la otra vertiente del Pirineo, con ejemplos con decoración de entrelazos, que conectan con experiencias
como Saint-Aventin de Larbost, en Cominges, e incluso en similares en el vecino Languedoc. Pero es la presencia de
algunos templos situados en zonas más occidentales de Ara­ escultura en pórticos y portadas lo que acabará siendo para­
gón, como el emblemático San Caprasio en Santa Cruz de la digma de la obra románica, y los conocidos dinteles esculpi­
Seros. Mucho más hacía el oeste, la presencia muy abundante dos de las iglesias rosellonesas de Sant Genis les Fonts y de
de migración catalana en zona meridional del reino de León Sant Andreu de Sureda ofrecen un precoz arquetipo de ello.
explica la aparición de algún templo como Santa María de Fueron tallados a bisel con un relieve muy plano, lejos todavía
Ureña, también conectado de forma clara con los modelos de la rotundidad de volumen y de la complejidad compositiva
constructivos pirenaicos. de la plástica del siglo xu. Sin embargo, reflejan ya la im­
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portancia que a partir de entonces otorgará el arte medieval
Nuevas formas de expresión visual a las portadas y los accesos a los templos como marcadores
Si la concentración monumental en la cabecera y los above- simbólicos de las fronteras entre lo terrenal (el mundo) y lo
! damientos son aspectos clave de esta arquitectura, no menos espiritual (la iglesia).
decisiva en la definición del lenguaje románico es la aparición
y proliferación de la escultura. Mediante el añadido de relieves Los constructores del primer románico
esculpidos, los templos se dotan no solo de impacto orna­ La cuestión de los constructores plantea todavía debates irre­
mental sino también de mensajes simbólicos expresados en sueltos. La historiografía tradicional plantea la difusión del
la figuración representada. Al principio, el interés escultórico primer románico mediante la movilidad masiva de artífices.
caracteriza sobre todo las experiencias constructivas del primer Exactamente, afirma que la construcción con sillarejo y léxico
románico en el norte de Europa, mientras que la arquitectura mural a base de lesenas y aros ciegos -caracterizada, como
del sillarejo vinculada al mundo meridional reclama menos es- hemos visto, por el abovedamiento y la concepción orgánica

:
■ 2

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ARQUEOLOGÍA & HISTORIA 25

◄ SANT PERE DE CASSERRES, consagrada en 1053, cuenta con


tres amplísimas y cortas naves (conformando una planta casi cua­
drada) cuyas bóvedas descansan en grandes pilares cruciformes.
Obsérvese el aparato de manipostería de los muros, que cuentan
con un importante número de mechinales o agujas destinados a
sostener los andamios durante su construcción. La iglesia forma
parte de un MONASTERIO BENEDICTINO cuya construcción se
produjo por iniciativa de la casa condal de Osona-Cardona, y en
particular de las vizcondesas Ermetruit y Erguncia. ©wmm:o»aCommons
/ CC BY-SA 2.0 / Josep Bracons
► Si bien con anterioridad al siglo XI la ornamentación de los POR­
TALES en los templos cristianos solía expresarse a partir de for­
matos bidimensionales, normalmente pintados -aunque puede
que el estuco, un gran desconocido, desempeñara un papel im­
portante también-, a partir de esta fecha comienzan a apreciarse
I en la Europa occidental tímidas muestras del trabajo en relieve
de piedra, que en siglos posteriores cobrará un protagonismo
inusitado e incluso pasará a definir uno de los espacios de orna­
mentación más representativos del románico. En la imagen, una -T:—r
vista del DINTEL DECORADO con relieves del portal occidental de
la iglesia monástica de SANT ANDREU DE SUREDA (ubicada en
el Rosellón), datado en las primeras décadas del siglo XI. owmmedia
Commons / CC BY-SA 3.0 / Josep Rehauas
cha difusión, mediante la exportación de los conocimientos
constructivos por parte de los responsables intelectuales
del edificio- se difundió gracias a la migración de equipos de las edificaciones, o por arquitectos o directores de obra
de canteros originarios de Lombardía. Estos son los llamados puntualmente desplazados.
“maestros lombardos”, artífices italianos cuyas raíces como En realidad, el debate sobre los maestros lombardos es me­
colectivo profesional llegarían hasta las asociaciones de cante­ nos importante de lo que parece. La tecnología constructiva del
ros de época longobarda, designados como magistñ comacini primer románico (es decir, de la versión del primer románico
en antiguos textos de los siglos vn y vm. A partir del año mil, que triunfó en el área pirenaica) está claro que sí se difundió en
los lombardos habrían emigrado desde el norte de Italia a otras una gran parte del territorio europeo, especialmente meridional.
partes de Europa y habrían sido contratados por las aristocracias Como se ha dicho, no fue el único modelo arquitectónico vi­
locales para edificar iglesias y otros edificios (torres, castillos) gente en el periodo gestacional del románico, pero algunos de
según sus tradiciones itálicas. La consolidación de esta hi­ sus rasgos más característicos y particulares (el uso de grandes
pótesis, particularmente en la historiografía hispana, incluso bóvedas sobre pilares articulados, la concepción del edificio
motiva la identificación entre el primer románico meridional y religioso como una estructura orgánica) tuvieron un éxito in­
una “arquitectura lombarda” o un “románico lombardo” que se discutible y se afianzaron, a partir de 1060, como caracteres
entiende, pues, como un arte de importación. fundamentales de la arquitectura del pleno Medievo.
A favor de esta teoría hay un dato muy interesante. En la
documentación medieval conservada en Cataluña se observa
claramente que el término “lambardo” es utilizado como BIBLIOGRAFÍA
sinónimo de “constructor”. Esta identificación se produce Barral, X. (1997):"EI primer arte románico en la Península ibérica"
solo a partir del siglo xn, pero es lo bastante significativa Hortus ortium medievalium, II, pp. 131-140.
como para haber sustentado por ella sola la hipótesis de Duran-Porta, J. (2009): "¿Lombardos en Cataluña? Construcción
la migración de canteros italianos. Pese a ello, explicar la y pervivencia de una hipótesis controvertida", Anales de
difusión del primer románico (o, para ser exactos, de la tec­ Historia del Arte, 2009, pp. 247-261.
nología de construcción basada en el sillarejo) a partir del Puig i Cadafalch, J. (1928): Le Premier art román. Uarchitecture en
traslado masivo de artífices, quizás no resulta del todo satis­ Catalogne et dans l'Occident méditerranéen auxxe etxie siédes.
factorio. De hecho, cabe señalar la distancia temporal entre París: H. Laurens.
Rico, D. (2014):"La arquitectura románica. Originalidad y génesis"
la difusión de la tecnología constructiva a comienzos del
en Casas Hernández, M. (coord.): La catedral de Salamanca: de
siglo xi y el uso del gentilicio lambardo para identificar a los
fortis a magna, pp. 215-232.
canteros catalanes, que no parece anterior a 1150. Además,
la arquitectura de principios de siglo xi en el norte de Italia E Bibliografía completa en www.despertaferro-ediciones.com
ofrece propuestas mucho menos ambiciosas y monumen­
tales que las que se observan en Cataluña o en la Borgoña
Joan Duran-Porta es doctor en historia del arte por
francesa, y un elemento clave como la bóveda de cañón está
la Universidad Autónoma de Barcelona, en cuyo
completamente ausente en la tradición lombarda. Es cierto,
departamento de Arte y Musicología es profesor
en cambio, que la tecnología constructiva y los motivos de asociado desde el año 2012. Forma parte del Grupo
articulación mural parecen derivar del aparejo en ladrillo que de Investigación Consoliodado (SGR 231)"Magistr¡
caracteriza los templos y basílicas tardorromanos, lo que sí Cataloniae-Estudios culturales de la Mediterrania medieval" vinculado a
permite pensar en un origen italiano de dicho procedimiento. la UAB. En la actualidad, es también profesor asociado en la Universidad
Que su difusión se debiera a la itinerancia de grandes gru­ de Lleida y profesor colaborador en la Universitat Oberta de Catalunya.
pos de canteros lombardos es, en todo caso, una teoría que Especializado en arte medieval, sus principales líneas de investigación
no puede demostrarse. Quizás pueda explicarse mejor, di- son las artes suntuarias y la arquitectura del primer románico.
Aa promissa perueniant celestia
Arte e iconografía en los primeros siglos del románico
1N.¡ Podría pensarse que los resortes socioeconómicos y culturales que impulsaron la fiebre constructiva en torno
al año mil en toda Europa occidental, y de la que participaron los territorios del nordeste peninsular y el sur de
Francia, se habría traducido, igualmente, en una rápida renovación del resto de tradiciones en el panorama general
de las artes. Nada más lejos de la realidad. Son los tiempos de bonanza económica y demográfica derivados del
¡ retraso progresivo de la frontera con al-Ándalus y de los consecuentes procesos de reestructuración social y

espiritual que llevarán, además, a la consolidación de los condados catalanes y del naciente reino de Aragón a
lo largo del siglo XI. Y, sin embargo, la riqueza se orientará primordialmente a dotar a los nuevos santuarios con
todo tipo de mobiliario litúrgico al que se destinan los recursos más suntuosos, fundamentalmente el oro y la
plata e incluso otros metales menos nobles.

E
s este el siglo dorado de la orfe­
brería, pese al frágil equilibrio,
por supuesto, entre lo conocido
(mucho) y lo conservado (desafortuna­
damente poco). Sucede así también para
los tejidos sobre todo de sedas con bor­
dados, con los que se engalanaban los
ábsides, se cubrían los altares, se vela­
ban los relicarios y se vestía a los santos
y que, en su mayoría, eran de importa­
ción, pues era el exotismo de lo foráneo
sinónimo de lujo, pese a la existencia
de algún taller local al que adeudamos
importantes manufacturas casi siempre
en el ámbito del monacato femenino. Es
el momento, asimismo, en el que proli-
feran las obras manuscritas iluminadas,
destinadas a proveer los grandes reper­
torios de imágenes siempre conforme
a las necesidades litúrgicas y cultuales
de los centros donde se producen. El

◄ Si hay una pieza que denota sin ambigüe­


dad el encargo del montaje de ORFEBRE­
RÍA a un taller ultrapirenaico, es el llamado
DÍPTICO DE JACA (Metropolitan! Museum
¿V ’.pfArt), integrado por dos placas en las que
m se ensamblaron una tablilla de marfil de
m
&

i? O
^ , 'filiación bizantina y una serie de figurillas
^, románicas, ambas con la representación
i
y J;de la crucifixión. Promocionado por la réirÜj;

lias wm
1
consorte de Aragón, Felicia de Roucy, rarap:
4. satisfacer las necesidades cultuales del irn||;
> ? 1. nasterio femenino de Santa María de Sajlfe •
í Cruz de la Seros, la obra destaca PQiSgji
decoración a base de pedrería y pseucfólls'
ligranas que permite asociarla con los'qBx-
bres que hacia 1100 trabajan en la abá|||
francesa de Sainte-Foy de Conques bajo1§£
órdenes de su abad Bégon, así como pop}':.
estilo de los MARFILES, emparentado
las recetas de taller que caracterizan *fp
buena medida las realizaciones escultóricas
del mismo monasterio a finales del siglo XI j
y, en particular, algunas de las soluciones
formales del llamado sarcófaao de doña
28 ARQUEOLOGÍA & HISTORIA

altar todavía reservado exclusivamente


al clero, intentarán buscar allí su lugar a
i través de donaciones pro remedio anime,
es decir, financiando el ajuar litúrgico
a cambio de rubricar su presencia en

I
el santuario con retratos e inscripcio­
nes grabados en dicho mobiliario. De
nuevo, el más conocido es el retTato en
esmalte de la condesa consone de Bar­
celona Guisla de Lluqá, representada si­
í: guiendo seguramente la fórmula de una
I sedes sapientiae, y circundado por una
\ J inscripción que descubre su promoción
en tomo al mismo frontal de altar gerun-
dense: gisla comitissa me fieri iussit.
Los inventarios contemporáneos y
posteriores informan sobre todas estas
piezas, por desgracia hoy desaparecidas,
i y proporcionan noticias muy valiosas
) sobre su formato y decoración. Nos ha­

blan, por ejemplo, de los esmaltes que
i ■«
enriquecían el frontal del altar mayor de
la basílica de Ripoll que integraba, junto
con otros tantos antipendios destinados a
los altares secundarios y el baldaquino de
¡i
plata que lo cobijaba, el precioso tesoro
de orfebrería de la abadía. Estos esmaltes
que cabe suponer de distintas dimensio­
nes, incluirían algunos de mayor tamaño
en línea con la pieza figurada de Gerona
y probablemente fueron trabajados en
cloisonné por artistas venidos de allende,
asentados temporalmente en el norte de
la Península y familiarizados con las
técnicas de la órbita renana y lombarda.
Beben estos muebles todavía, por tanto,
de las tradiciones propias de la orfebrería
carolingia y otoniana como bien atesti­
gua el ejemplar gerundense que, con sus
escenas cristológicas en repoussé, debe­
mos imaginar no muy distinto a grandes
rasgos de los famosos frontales de San
,
Ambrosio de Milán y de la catedral de la vida de san Lorenzo, otro santo que de la creación y referencias al Edén en

i Basilea.
También de Gerona proceden los
únicos tejidos de filiación románica que
remiten a fechas más tempranas, ambos
como diácono ejercerá, al igual que
Narciso, algunas de las funciones del
sacerdocio, y la autoría de la pieza se
colocará bajo el signo de la Virgen, a
la forma antropomorfa de los cuatro
vientos y los cuatro ríos del Paraíso.
Todo ello enmarcado a los márgenes
por la representación del año, con sus
confeccionados con la llamada técnica la que remite el verso bordado (vid) estaciones, meses y días de la semana
del acupictus o pintura a la aguja. De EAS AMICE MARIA ME FECIT, a efectos y rematado, en la parte inferior, por un
la basílica de Sant Feliu, la llamada de subrayar la creación milagrosa de ciclo dedicado a la leyenda del descu­
i estola de san Narciso, tejida y bordado
por las monjas del monasterio de Sant
la obra. Para decorar la catedral de
Gerona durante alguna de las ceremo­
brimiento de la Vera Cruz.
En la propia catedral gerundense se
Daniel de Gerona en el segundo cuarto nias pascuales y en ocasión de la cele­ conserva una de las marededéus más
del siglo XI con motivo de la inventio o bración de alguna reunión importante antiguas, la llamada marededéu de Ge­
redescubrimiento del cuerpo del santo como el sínodo de 1097 en el que se rona, con un alma de madera que fue
patrón de la ciudad. Con la intención reafirmó el poder del conde Ramón Be- originalmente revestida de plata. Sin
de establecer y aquilatar el culto de un renguer III, se encargó el conocido ta­ embargo, de las piezas conservadas cabe
santo de iconografía sin precedentes, piz de la Creación, en realidad un bor­ destacar el importante Corpus de incen­
las ínfulas de la estola se bordaron con dado presidido por una imagen de Dios sarios que custodian el Museu Episcopal
imágenes del bautismo de Cristo y de Cosmocrátor al que circundan los días de Vic y el Museu Diocesá de Lleida

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I
ARQUEOLOGÍA & HISTORIA 29

< ▼ Entre las muestras pictóricas románicas más tempranas de las que tenemos constancia, destaca la actuación del llamado CÍRCULO DE ÁNEU-BUR-
GAL (1090-1117), cuyo estilo se ha considerado siempre una irradiación de las creaciones del taller del llamado maestro de Pedret, responsable
de las PINTURAS de Sant Quirze de Pedret, de las pinturas murales, originalmente procedentes de las iglesias de SANT PERE DEL BURGAL (de­
recha), SANTA MARIA D'ÁNEU (arriba, detalle de las pinturas del ábside), Sant Pere d’Áger, Saint-Liziers-de-Couserans (Ariége), y su vulgarización
más temprana en Santa María de Cap d'Aran.Todas ellas, contaron con el precedente de época olibiana de la decoración mural desaparecida de
la basílica de Ripoll, con un sustrato de raigambre tardoantigua del que en alguna medida aún se nutrirán las pinturas del círculo de Pedret, que
muestra vínculos muy estrechos con la pintura centro-meridional italiana y con la tradición bizantina en los aspectos más decorativistas. En estos
conjuntos, donde la decoración se concentrará en buena medida en la cabecera, el ábside mayor estará siempre presidido, como enTaüll, por una
o varias visiones teofánicas, generalmente de la maiestas Domini (el Cristo en majestad), aunque también de la maiestas Mariae, sede del verbo
encarnado a la que alude asimismo la representación de la epifanía (Couserans, Áneu). Como custodia de la sabiduría divina, María encarna a la
misma materecdesiaede la absidiola lateral de Pedret y su aparición habitual centrando en el registro intermedio el colegio apostólico, con los
atributos propios de la figura María-Ecdesia sosteniendo el cáliz con la sangre de Cristo, alude ya al modelo de Iglesia que propugna la reforma
gregoriana. Aunque a priori podría pensarse que estos conjuntos pertenecen a modestas iglesias monásticas y canonicales, en realidad, ejercieron
como focos de poder de importantes dinastías condales y señoriales, como atestigua por ejemplo la representación de la familia condal pallaresa
en la cabecera del Burgal y, en concreto, el retrato conmemorativo de su célebre regente, la CONDESA LUCÍA DE PALLARS junto a una inscripción
identificativa: (luc)IA CONMITESA. O Muíeu Naoonai d'Art de Catalunya, Barceiona. Foto:CaiveraV.Wíída/SaOíWta

talán, la Biblia de Ripoll y la Biblia de Rodes, escritas en letra


Carolina e iluminadas con extensísimos ciclos vetero y novotes-
tamentarios durante el gobierno del abad Oliba. Las soluciones
estilísticas de las biblias son de lo más variadas aunque siempre
se han señalado préstamos todavía de tradición carolingia de la
miniatura francesa y, especialmente, del entorno de la abadía de
Fleury, con cuyo abad Gauzlino mantuvo el homólogo rivipu-
llense una extensa relación epistolar que condujo a un intenso
intercambio de objetos, libros y reliquias. También se ha puesto
de relieve el trasfondo italobizantino de algunos motivos, quizá
derivado de los contactos personales del propio Oliba durante
sus viajes a Italia en 1011 y 1016-1017 con el scriptorium de
Montecassino. Se cree, de hecho, que esto podría explicar al­
gunas de sus particularidades iconográficas, como el desarrollo
extraordinario del ciclo del Nuevo Testamento con énfasis en la
ilustración de los episodios que remiten al dodekaorton o ciclo
de las doce fiestas bizantinas.
De los scriptoña de ámbito catedralicio no puede dejar
de mencionarse la iluminación a principios del siglo XII en el
escritorio de la catedral de Gerona del llamado Beato de Turín,
copia románica del ejemplar iluminado en el monasterio de
Tábara en 975 y conocido como Beato de Gerona, centrándose
su iconografía en la ilustración de las escenas evangélicas y de
la exégesis apocalíptica. La repercusión de la miniatura en las
artes de formato monumental sería de gran alcance. Así, entre
los ejemplos más significativos, el repertorio de las biblias de
Ripoll y de Rodes se empleó como fuente de modelos en la casi
desaparecida decoración pictórica de la fachada que se esconde
pues el número de ellos que ha sobrevivido permite conjetu­ tras el portal monumental esculpido de Ripoll, y este, a su vez,
rar sobre la existencia de talleres locales especializados en su seguramente se inspiró en ella en lo que se refiere particular­
creación. Se trata en su mayor parte de piezas de hierro forjado mente a las escenas del ciclo del Antiguo Testamento.
o estaño formadas por dos mitades semiesféricas y caladas que Si el estatus de las artes durante los siglos medievales debe
se decoran con sencillos motivos vegetales y cruciformes. Este entenderse como radicalmente distinto respecto de la valora­
tipo de creación sistemática remite a otra producción casi “se­ ción que les otorgamos hoy en día, ninguna se ha desdibujado
riada”, la de las aras de altar con decoración de lóbulos que se tanto como la pintura, sobre todo, tras el proceso posterior a
adeuda a la actividad escultórica de marmolistas narboneses y su museización. En la época románica una de las funciones
roselloneses, y en la que se inscriben algunas piezas catalanas esenciales de la pintura mural era literalmente la de “embe­
(por ejemplo catedral de Gerona, Sant Andreu de Surcda, o llecer” o adornar los muros haciendo presente la belleza de
catedral de La Seu d’Urgell). la creación divina que se congrega en el Edén (Sant Sadurní
d’Osormort y Sant Martí del Brull). Por otro lado, la icono­
Las artes pictóricas grafía y los textos identificativos y explicativos (tituli) que
La ilustración de manuscritos durante el siglo XI encontró su acompañaban a las imágenes servían a una vocación litúrgica
mayor fortuna en el ámbito monástico y, en concreto, fue en la o, si se quiere, complementaria de la celebración de los ritos
abadía de Ripoll donde fue a establecerse el scriptorium más y otras ceremonias paralitúrgicas como ilustran las escenas
prolífico. De él surgieron los dos códices que sirvieron para juglarescas de Boí y sus inscripciones o la representación de
crear la primera gran biblioteca de imágenes del románico ca- las exequias del frontal de Puigbó.
30 ARQUEOLOGÍA & HISTORIA

◄ Algunos de los temas ilustrados en los


CÓDICES MINIADOS conocidos (funda­
| mentalmente las biblias de Ripoll y Rodes)
vendrían a redundar en la pintura mural
posterior, como ocurre por ejemplo la vi­
sión de los serafines de Isaías y la visión de
las ruedas de Ezequiel (Áneu) o la parábola
de las vírgenes necias y las vírgenes pru­
dentes (Pedret). El eco de estos modelos
en la pintura mural remite, además, a otros
í casos sobradamente conocidos, como el
mural con la representación de la crucifi­
xión del claustro del monasterio de Sant
Pere de Rodes, que debió de informarse
en las imágenes de la Biblia de Rodes o del
Beato de Gerona. De la primera se tomaron
i
también probablemente los modelos para
los relieves de los ciclos de Jonás y de Da­
niel de las arquivoltas del portal de Ripoll.
En la imagen, una de las páginas de la BI­
BLIA DE RIPOLL (Biblioteca Apostólica Va­
ticana), en la que se representan distintas
escenas del Éxodo también replicadas en
el mencionado portal, o age fotostock
i
i que en casi todos los casos este tipo de
imágenes se contrapongan a la represen­
tación de una serie de temas relativos a la
redención como las almas de los justos,
los mártires y los santos, las ofrendas de
Caín y Abel, el sacrificio de Isaac o la
parábola del pobre Lázaro. Será también
frecuente la presencia de imágenes de tipo
ejemplificador a menudo, sin embargo,

con un verdadero trasfondo astronómico
que remite a la erudición de focos intelec­
tuales como Ripoll y siendo el caso, por
ejemplo, el del bestiario de las pinturas
murales de Sant Joan de Boí con el que se
pretendió, además, la representación de
algunas constelaciones. Las hagiografías
y, en particular, las escenas de la passio
de los mártires, como en los frontales de
Sant Quirze y Santa Julita de Durro o de
Sant Mard de Puigbó, en la lapidación de
; san Esteban de Boí o en el ciclo dedicado
Al margen de ello, algunos de los pro­ y del Juicio Final. No faltarán tampoco a los santos Cosme y Damián de la iglesia
gramas se escogían cuidadosamente para en los conjuntos pintados en las prime­ inferior de San Juan de la.Peña, así como
; pautar a los fieles el camino a la salvación ras décadas del siglo XII imágenes que
í de la pasión de Cristo, especialmente, la
y recordarles las terribles consecuencias ahonden en los castigos y torturas de los crucifixión (Saint-Pierre d’Orjout, frontal
del pecado. Así se revela en casi todos los condenados como en las escenas del bap­ de Vio), completarán este repertorio recu­
ensayos de pintura mural anteriores a las tisterio y la contrafachada de Santa Maria rrente de carácter moralizante.
I grandes campañas decorativas y fechados de Taüll (MNAC) con la representación La más importante renovación de la
dentro del siglo XI como en Campdevánol en el primer espacio de un infierno y de tradición pictórica románica se retrasar.!
i. y Marmellar donde comparecen la tenta­ la épica batalla entre las fuerzas del bien y hasta el entorno de 1120 y surge, no por
ción de Eva y la expulsión del Paraíso, del mal que personifican David y Goliat, casualidad, en tomo a los centros monás­
o en la psicomaquia de Nágol (Andorra) y de un Juicio Final en el segundo. A estas ticos y catedralicios que atesoraban tan:- >
con un san Miguel que encamando la vir­ se sumarán otras imágenes de corte apoca­ los conocimientos sobre los recetarios re­
tud se enfrenta al vicio que representa la líptico como el Agnus Dei que adoran los lativos a la práctica pictórica, como los ma­
serpiente, e incluso en los murales de la ancianos del Apocalipsis en las pinturas nuscritos que proveían los modelos icono­
iglesia del Santo Sepulcro de Olérdola con de Sant Quirze de Pedret junto a la Dex- gráficos para los grandes ciclos murales y
escenas de corte salvífico que incluyen la tera Dotnini, el Libro de los Siete Sellos, de la pintura sobre tabla. Es en esas fechas
representación del Buen Pastor y de los los Siete Candelabros y los Cuatro Jinetes en las que debemos colocar la decoración
bienaventurados del seno de Abraham a lomos de sus corceles. No sorprende mural de la iglesia de Sant Pere de La Seu

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ARQUEOLOGÍA & HISTORIA 31

► Del proceso de gestación de la ESCULTURA monumental románica


participan los cimacios y capiteles de la cripta de la colegiata de SANT
PERE D'ÁGER, en los que se advierte aún una clara conexión con el
arte califal, más en lo técnico que en lo que se refiere a la pervivencia
de temas, con trenzados, palmetas inscritas en medallones y ondu­
laciones vegetales que beben del repertorio de las impostas de la
catedral de Barcelona (ca. 1058). La cripta agerense constituirá ade­
más un banco de pruebas para el todavía incipiente renacimiento del
capitel corintio. De ese proceso de creación de un nuevo léxico formal
participa también la escultura de Sant Pere de Rodes, de hacia 1030,
con vínculos languedocianos y de inspiración en materiales de origen
romano, influencia que se detecta asimismo en los cimacios del con­
vento de Sant Daniel de Gerona y en parte de la escultura monumen­
tal más temprana de la catedral gerundense. En la imagen, detalle de
un capitel de la cripta de Sant Pere d'Áger. omuseunack^wld'AstmCatwuwa.
Barco osa. Foro; Calviras/Meiíoa/SagkstA

d’Urgell y las dos obras principales que surgieron del taller estable­
cido en el entorno catedralicio de Santa María: los frontales de altar
de Ix y de los Apóstoles. También es probable que fuera del seno
mismo del taller de Urgell del que surgió el revolucionario maestro
del ábside de Sant Climent de Taüll, cuya actividad se ha estable­ de la decoración de algunos capiteles historiados de la catedral
cido siempre en relación a la fecha de consagración de la iglesia jaquesa y de la renovación del estilo, ahora más plástico y de gusto
en 1123 que provee la inscripción pintada en una de sus columnas. dasiquizante, con importantes préstamos del relieve antiguo de filia­
Otro de los centros importantes será, obviamente, el de Santa María ción romana. Su taller se encargará de la labra del famoso ümpano
de Ripoll al que corresponden las tablas de Esquius y de Puigbó y con el crismón trinitario y la invocación a la penitencia, así como
la obra más temprana del baldaquino de Ribes. De la producción de una serie de capiteles con un discurso retórico que mira, en todos
alrededor de la catedral de Vic, el frontal de Sant Lloren^ Dosmunts los sentidos a Roma. El crismón, en sí mismo, ha sido interpretado
es el único cuya creación podría emplazarse antes de 1150, mientras como una alusión al simbolismo del Lábaro constantiniano y los
que de la misma área osonenca proceden las pinturas de Osormort capiteles, con un variado repertorio temático vetermostestamenta-
y el Brull, relacionadas con obras poitevinas (Saint-Savin-sur-Gar- rio, han sido leídos en clave de renovación, no solo en cuanto a la
tempe). En el foco creativo en tomo a la canónica aragonesa de asimiladón del ideario emanado de la reforma gregoriana por lo que
Roda de Isábena cabe situar la formación del llamado maestro del respecta a la sustitución del antiguo rito hispano por la nueva liturgia
Juicio Final, activo entre 1123 y 1131 y responsable de una parte de romana, sino también en lo que concierne a la reforma eclesiástica
la decoración de Santa María de Taüll, así como los dos frontales que se emprende en Aragón durante el reinado de Sancho Ramírez
con los que se emparenta estilísticamente, los de Durro y Vio. Sería y que afectará, indusive, a la nueva diócesis de Jaca.
seguramente bajo los auspicios del renombrado obispo rodense y
promotor de las artes, san Ramón, que su actividad se extendió BIBLIOGRAFÍA
además a otros conjuntos murales como Santa Eulalia de Susín Castiñeiras, M. (2007): "Verso Santiago? La scultura románica
(Huesca) y San Esteban de Almazorre. da Jaca a Compostella" en Quintavalle, A. C. (ed.), Medievo:
¡'Europa delle cattedrali. Atti del Convegno ¡nternazionale di
Esculpido en piedra studi. Milano, pp. 387-396.
No es de extrañar que las primeras experiencias en relación con la Castiñeiras, M.; Verdaguer, J. (2014) (eds.): Pintaría milanys. Els
escultura monumental remitan a la decoración de las fachadas y, en coiors i íofíci del pintor romanic. Barcelona: Publicacions de
particular, de los dinteles de sus puertas, puesto que estos actuaban la UAB.
como marcadores simbólicos de la experiencia liminal que se vivía Durliat, M. (1989): "La Catalogne et le "premier art román'"
cuando los fieles traspasando el umbral del templo dejaban el espa­ Bulletin Monumental, 147, pp. 209-238.
cio de la esfera tenena para adentrarse en la celestial. Se trata de los Guardia, M.; Mancho, C. (2008) (eds.): Les fonts de la pintura
románica. Barcelona: Publicacions de la UB.
conocidos dinteles de Sant Genis de Fontanes y de Sant Andreu de
Sanjosé, L. (2018): Al servei de Paitar: tresors d'orfebreria de les
Sureda de principios del siglo XI, decorados con visiones de Cristo
esglésies catalanes. Segles IX-XIII. Vic: Genéric.
en majestad flanqueado por su conejo celeste con un enmarque
geométrico-vegetal. Con un relieve muy plano, de efecto poco plás­ H?. Bibliografía completa en www.despertaferro-ediciones.com
tico, sus soluciones formales y temáticas han formado paite siempre
de la discusión historiográfica sobre las influencias que convergen
Verónica Carla Abenza Soria es profesora asociada
en la formación del lenguaje escultórico románico m embrionario
del Departamento de Arte y Musicología de la
que cuaja a ambos lados de los Pirineos mamí estándose, por ejem­
Universitat Autónoma de Barcelona. Se doctoró en
plo, en esas experiencias rosellonioas a en alguno pieza CcWdlana de\ Historia del Arte por la UAB en 2018, con una beca
monasterio barcelonés de Sant Pere de les PueHes. de formación FPI del MICINN (4 años). En 2015 y
El devenir posterior de la escultura románica «restas geografías 2017 le fueron concedidas dos becas para la realización de estancias
nos transporta a otro espacio en plena efervescencia creativa en las de investigación en el extranjero, integrándose como personal
últimas décadas del siglo XI, el del reino de Aragón y, en particular, investigador en el Department of Medieval Art de The Metropolitan
la ciudad de Jaca. Allí se armó un taller cuyos artífices se-forman al Museum of Art (NY) y en la Fondazione di Studi di Storia dell'Arte
amparo del llamado maestro de Jaca, responsable en buena medida Roberto Longhi di Firenze.
Javier Martínez de Aguirre - Universidad Complutense de Madrid

Los inicios del románico


en el Pirineo aragonés
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Aragón experimentó en el siglo XI cambios radicales. Tras la muerte de Sancho el Mayor, rey de Pamplona, el antiguo condado
que abarcaba las cuencas altas de los ríos Aragón, Aragón Subordán y Gállego quedó configurado como reino, que incluía
Sobrarbe y Ribagorza. A su primer monarca, Ramiro I (1035-1064), le sucedió Sancho Ramírez (1064-1094), quien extendió su
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dominio al vecino reino pamplonés y dedicó sus energías a la expansión territorial a costa de la marca superior de al-Ándalus.
Sus hijos Pedro I y Alfonso I el Batallador culminaron la empresa con la conquista de Huesca (1096) y Zaragoza (1118).

ara al interior, los soberanos fomentaron una red de clásica; otras, artífices ajenos a ese lenguaje formal equilibrado que

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C núcleos urbanos mediante la concesión de libertades
y derechos a pobladores de villas y ciudades (fuero de
Jaca, 1077). Esta política modificó sustancialmente el cuerpo
supieron dotar a sus obras de elocuente expresividad.

Un estilo conocido como “primer románico”


social al atraer a los “francos”, ultrapirenaicos libres de suje­ Los historiadores diferenciamos convencionalmente tres fases
ciones señoriales que practicaban el comercio y la artesanía. en el arte hispano de los siglos XI y XII: primer románico, ro­
La tercera faceta del cambio consistió en la reorganización mánico pleno y románico tardío. El primer románico, también
i de la Iglesia. Sancho Ramírez se reconoció vasallo de San Pe­
dro de Roma y promovió la renovación de los cuadros dirigen­
llamado “lombardo” (por la convicción de que el origen de las
formas e incluso la procedencia de parte de los constructores se
tes (abades y obispos) con partidarios de la reforma gregoriana, encontraban en el norte de Italia), emplea tecnología y formas
movimiento que transformó la espiritualidad, las estructuras introducidas en la península ibérica a través de los condados
eclesiales y las relaciones con los poderes civiles. catalanes. Es fácil reconocer el aparejo un tanto descuidado,
trabajado a martillo en piezas no muy grandes y asentado con
Un reino en expansión abundante mortero. Animan sus muros las llamadas “bandas
La nueva sociedad, dinámica y expansiva, propició un paisaje mo­ lombardas”, que combinan resaltes verticales (lesenas) con
numental igualmente renovador que ha llegado a nuestros días. arquillos bajo las cornisas. De vez en cuanto se añaden sillare-
Apenas quedan vestigios de lo que pudo haber antes del año mil. jos colocados en esquinilla y nichos en exteriores e interiores.
Por el cono-ario, la Edad Media perdura en iglesias donde los fieles Construir de este modo era sencillo y no muy caro. Con una
rezan actualmente las mismas oraciones que hace novecientos años; inversión controlada de tiempo y dinero podían alzar iglesias
í en puentes, torres y castillos que lucen su esplendor o se resisten a la de tres naves rematadas en tres ábsides, solución idónea para
! ruina; en pinturas, estatuas y portadas que ya entonces asombraron a catedrales como Roda de Isábena y abadías de importancia
sus coetáneos y hoy siguen ao-apando nuestra mirada y planteando como Obarra, ambas en Ribagorza. Con mayor facilidad eri­
interrogantes a nuesü-a razón. Conservamos una mínima parte de lo gían iglesitas rurales de nave única, como San Caprasio de
que existió. Numerosos edificios, decoraciones murales, imágenes Santa Cruz de la Seros, en la Jacetania. Simplicidad y eficacia
de culto, manuscritos y ajuares litúrgicos han sucumbido al paso de hicieron que este modo de construir continuara durante el siglo
los siglos. Pese a tales pérdidas, el románico aragonés nos regala XII, conviviendo con las formas del románico pleno. Por eso,
desde sus inicios creaciones magníficas. Algunas las produjeron la presencia de las fórmulas lombardas no es garantía de cro­
promotores y artistas inspirados en las formas de la Antigüedad nología anterior a 1100.

▲ Vista de la parte superior del ÁBSIDE sur de la CATEDRAL DE JACA, el único de su fase románica casi por completo visible en la actualidad
(nótese su interrupción por el gran ábside del siglo XVIII en la parte derecha de la imagen). La ornamentación se reduce a los canecillos, el
!I capitel de la columna, única y en simetría con el ábside opuesto, y al característico (e influyente a partir de entonces) "ajedrezado jaqués" en
la imposta y la ventana. ow»cwr»commons/ccby-sa4.o/eceian
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ARQUEOLOGÍA & HISTORIA 33

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▲ lllustración que reconstruye de forma ideal el aspecto que debió de tener la CATEDRAL DE JACA tras su primera fase de construcción. Su estructura
general tenía un aspecto bien distinto a la actual, que se ha visto muy modificada con la adición de capillas y la sustitución del ábside central por
otro más ancho y profundo en época moderna. En la ilustración (página siguiente, en el centro), podemos observar algunos detalles de su estruc­
tura original con la ayuda de un corte en sección. Las tres naves O combinan para su soporte un doble sistema de columnas y pilares alternados.
De estos últimos se proyectan una serie de arcos transversales que ayudan a sostener el amplio tejado de la nave central para evitar que ceda ©.
En consonancia con la monumentalidad del edificio, las numerosas columnas que sostienen los arcos estaban bellamente decoradas con capi­
teles ©. Aunque en la actualidad las tres naves aparecen cubiertas con bóvedas estrelladas, resultado de su modificación posterior, en origen la
techumbre se sostenía con armaduras de madera ©. La mayor altura de la nave central permitía la apertura de dos series de dos ventanas (dos
de ellas hoy ocultas por la bóveda) ©, que añadían algo de luz al sector central de la nave. La fachada sur ©, en la que se aprecian, como en
otros sectores, las típicas molduras ajedrezadas © rompiendo la monotonía de los muros de sillarejo, combina ventanas con oculi (sing. oculus,
ventanas circulares) en sus aberturas ©. El portal meridional © está centrado con respecto a la nave y se sitúa entre las dos únicas ventanas de
la fachada. Siguiendo hacia el este, el crucero rompe la vertical de la nave, que es más baja. Por debajo de su cubierta, el transepto © era el único
espacio originalmente abovedado (al margen de las coberturas de los ábsides), y en su centro se alzaba el cimborrio con su cúpula ©, en cuya
parte oriental se abría un oculus que por la mañana proyectaba luz directa sobre la zona del coro ©, que en nuestra reconstrucción cuenta con
una tribuna elevada. En el extremo oriental, el ábside central ©, con sus ventanas dotadas de arquivoltas y columnillas, enmarcaba el presbiterio,
la zona más sagrada del templo, o josípR-Casau;
El románico pleno en la catedral de Jaca comportamiento, o simplemente despliegan, imitando sin compren­
Un cambio de mayor envergadura se produjo en las comarcas oc­ der, temas y formas vistos en las iglesias de mayor importancia.
cidentales en el último tercio del siglo XI y primeros años del XII. El románico pleno fue introducido en la Jacetania hacia 1080.
Mientras las creaciones aragonesas del primer románico apenas Los monarcas y su familia, su círculo inmediato y los religiosos
destacan entre las múltiples manifestaciones de este período en el reformadores respaldaron la renovación. Las mujeres jugaron papel
Viejo Continente, el románico pleno del Pirineo exploró canunos de relevante en obras de calidad como las relacionadas con la condesa
creación artística hasta entonces escasamente transitados. Sancha, hermana de Sancho Ramírez (Santa María de Santa Cruz de
Esta segunda manera de edificar se caracteriza por muros m.V la Seros), y con Felicia de Roucy, esposa del mismo monarca (cuyo
cuidados, elevados con el denominado “aparejo medi r, o" cepillar? s nombre figura en una hermosa pieza de orfebrería junto a una cru­
bien escuadrados, asentados con poco morieio en do '¿0 40 cifixión de marfil, hoy en el Museo Metropolitano de Nueva York).
cm de altura. El rasgo más distintivo esh^ odito: O : ::x\ u»;r«t «ju­ La catedral de Jaca destaca como principal motor del cambio.
mento escultórico en portad -s, ^paitos, ventán-is y canecillos. Eos Impresionante por su refinamiento, ha sido objeto de debates que
motivos geométricos, vegetóle?, Tcoavirficos e historiados pcritan afectan a sus promotores y cronología, al origen de sus artífices y
combinarse para crear programas figurativos de contenido ioügioso a la intencionalidad y contenidos de sus relieves. Hasta mediados
e intención moralizados. No siempre es fácil averiguar si un deter­ del siglo XX estudiosos españoles y americanos la consideraron
minado tímpano o grupo tic capiteles fueron tallados con el deseo empeño de Ramiro I, de lo que derivaban no solo su protago­
de contar una historia o incitar al espectador§ seguir un determinado nismo en la introducción del románico pleno en la Península,
La catedral de Jaca es un auténtico símbolo del emergente reino de Aragón desde su construcción a finales del siglo XI. Su arquitectura, un proyecto sin
parangón en los reinos de Pamplona y Aragón, influyó de forma palpable sobre las nuevas construcciones del románico aragonés, trascendiendo incluso
este territorio, como evidencian ejemplos claramente inspirados en ella, como la iglesia de San Millán de Segovia. A la izquierda, reconstrucción en alzado de
la fachada occidental. En la actualidad, aparece muy alterada por la presencia de un atrio cubierto y algunas capillas. En el centro, restitución de la catedral
vista desde el sur-sureste, con un corte de sección que permite apreciar su interior (véase página anterior para los detalles). Abajo, la planta del edificio. La
iglesia cuenta con tres naves O separadas por arcos formeros sostenidos con la alternancia de pilares y columnas, y se observa una ligerísima asimetría
en la parte occidental de la nave sur. O El ábside central apenas sobresalía con respecto a los laterales. O Posible ubicación del coro (hoy por completo
desaparecido), con escalera de acceso en la nave norte). O El crucero, cubierto con bóveda, no sobresalía con respecto a las fachadas laterales y solo se
distinguía por su cobertura y en elevación, pero no se aprecia en planta. © Portada occidental. 0 Portada sur. O Puerta adintelada en la nave norte,
que conduciría al claustro. En la catedral no se conoce el campanario original, aunque en las iglesias románicas del Pirineo occidental es frecuente situar las

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36 ARQUEOLOGÍA & HISTORIA

gg calíptica del alfa y la omega); y la doble, que ha


de ser la X, el Espíritu Santo. Unidas componen
la palabra PAX, de sentido salvífico.
Sin las inscripciones difícilmente compren­
deríamos las razones que guiaron la elección de
letras, personajes y gestos, las connotaciones relativas
| , al dogma cristiano y la aplicabilidad moral de las historias
W bíblicas. Otros dos textos aclaran la presencia de los leones
W como imágenes de Cristo, a manera de bestiario cristiani-
5 zado. El de la izquierda del espectador protege a quien se
le acerca humillándose (el hombre a gatas que sostiene la
serpiente). El de la derecha huella con sus zarpas “el imperio de
la muerte”, figurado en forma de oso y basilisco (mezcla de ave y
seipiente que según los autores antiguos mataba con la mirada). Esta
representación tenía que ver con el uso del pórtico como escenario
de los ritos de penitencia pública, todavía practicados en diócesis
altoaragonesas en el siglo XVI.
La cuarta inscripción, en el dintel, expone el sentido general de
la puerta: la súplica, la humildad y el rechazo del pecado son los
medios para evitar la muerte definitiva del alma. De algún modo esta
idea inspira los capiteles con pasajes del Antiguo Testamento que
sostienen las arquivoltas. El del extremo derecho representa cómo
un ángel trasladó a Habacuc, agarrado por los cabellos, desde Judea
hasta Babilonia para dar alimento al profeta Daniel que llevaba seis
días en el foso de los leones. El situado a su lado posiblemente figura
sino también un papel precursor en la invención de la escultura al mismo Daniel enarbolando el dragón-serpiente venerado por los
románica europea. Hacia 1960 la critica diplomática demostró babilonios, al que había dado muerte, y el castigo de los sacerdotes
que los tres documentos en que se apoyaba la atribución eran tramposos del ídolo Bel desenmascarados por el profeta. El del
falsos. No obstante, la catedral jaquesa sigue mereciendo puesto extremo izquierdo ilustra la vida de Moisés.
de honor en la evolución del románico; eso sí, en fechas algo Este de Jaca es el más antiguo entre los umpanos figurados en
posteriores: entre 1080 y 1100. grandes iglesias románicas, por lo que ocupa un papel estelar en la
Las capillas añadidas a partir del siglo XV, las bóvedas del XVI historia del arte europeo. No está de más recordar que por medio de
y la ampliación del ábside central en el XV11I alteraron en gran dichas portadas la gran escultura fue reintroducida en los espacios
medida el edificio. En origen contaba con cabecera triabsidada y un públicos, de donde había desaparecido desde la Antigüedad tardía.
5 amplio transepto abovedado, al que conducían tres naves separadas La portada meridional ha sufrido más alteraciones. El tímpano
por arquerías y cubiertas con techumbre de madera. Los estudios mostraba a Cristo acompañado de los símbolos de los evangelistas
i
: más recientes reconocen en las naves una evocación de las basílicas (conservamos dos). Lo flanquean dos capiteles. A la derecha, en
paleocristianas y en el transepto y cabecera la decidida apuesta el sacrificio de Isaac, la intensidad dramática aflora en la postura
; por las fórmulas más avanzadas del gran románico, que estaban de Abraham y en el cuerpo desnudo de su hijo que, situado en el
experimentando en Conques, Toulouse y Santiago de Compostela. ángulo, atrae las miradas. Enfrente, la burra de Balaam agita las ore­
Ambas partes del edificio quedaron unificadas mediante las famo­ jas, inmóviles sus patas ante el ángel que la amenaza con la espada.
sas molduras de tacos, habitualmente conocidas como “ajedrezado La obediencia a los designios divinos, signo de humildad, parece
jaqués”, que recorren el exterior y el interior de los muros marcando presidir el contenido de esta portada, en cuyo parteluz posiblemente
; los niveles del templo (alféizares y arcos de ventanas, impostas estuvo el extraordinario capitel de David con los músicos, hoy en
1
f
de bóvedas). Estas molduras causaron enorme impacto entre sus
contemporáneos y fueron imitadas hasta la saciedad a un lado y
el Museo Diocesano.
La escultura historiada se extiende a algunos capiteles del inte­
otro del Pirineo. rior. Mucho se ha discutido en tomo a su contenido, en general poco
evádeme salvo en el dedicado a la anunciación; otro, situado cerca de
í
Portadas que se leen la puerta meridional, posiblemente figure los peligros demoníacos
No menos impactante era el complemento escultórico. Todos los que acechan al fiel cristiano. Entre los canecillos sobresale uno de!
estudiosos reconocen el carácter pionero de las portadas jaquesas ábside, famoso por representar a un ángel en un estilo derivado del
ii (véase “El románico en el Camino” en Arqueología e Historia n.° 6). taller de Bernardo Guilduino en Saint-Semin de Toulouse.
El timpano de la principal, que se encuentra a los pies, consta de Poco puede decirse acerca de la personalidad de los esculto­
un crismón flanqueado por leones. Los crismones, originarios de res. Salta a la vista su interés por los sarcófagos antiguos, en los
época paleocristiana, son monogramas constituidos a partir de la que aprendieron composición y tratamiento de la anatomía. Las
combinación de las dos primeras len as de la palabra Cristo en griego semejanzas formales con los capiteles de Frómista no son tan cer­
(las lenasji, escrita X, y ro, escrita P). El autor del crismón de Jaca canas como para confirmar que los labró el mismo artífice. Nada
añadió otras letras con una peculiar intencionalidad que nos aclara sabemos del arquitecto que proyectó el templo, que probablemente
una inscripción: quiso representar a las tres personas de la Trinidad. había conocido basílicas antiguas y grandes iglesias francesas e
La P -dice-es el Padre; la A, el Hijo (en razón de la atribución apo- italianas de la época.

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ARQUEOLOGÍA & HISTORIA 37

◄ La catedral de Jaca contaba en su interior con un total de cuarenta y nueve CAPITELES, la mayoría de ellos con motivos vegetales o animales, aunque se
incluyen también algunos historiados con escenas de carácter moralizante, una fórmula que se repite en aquellos que rematan las columnas de los dos
portales. El de la imagen es el llamado CAPITEL DE LOS MÚSICOS (en él se representa la figura del rey David rodeado de hasta once músicos apiñados),
hoy desprovisto de su posición original. Durante mucho tiempo, se integró junto con otros en el pórtico que se construyó en época moderna para
proteger el portal meridional de la catedral (conocido como "la lonja chica"), pero en realidad su ubicación original habría sido muy probablemente
en el propio portal, actuando como parteluz. Museo Diocesano de Jaca, o wjc-.ídwcow/o\s/ccby2.0/ m.feuosmo
v La fachada de la iglesia de SANTA MARÍA DE IGUÁCEL, con una portada cubierta por una pequeña techumbre y dos pilastras flanqueando la ventana
central, junto otros muchos detalles observables en este singular edificio, muestra el importante impacto inmediato que tuvieron las innovaciones ar­
quitectónicas de la catedral jaquesa en las regiones circundantes, en este caso aplicadas en una iglesia de una sola nave, v.vcvzoagommom/cc by-sa3.o/wuto«

San Juan de la Peña, Iguácel, la Seros y Siresa templos. Dos de los más conocidos coinciden en la planta cruci­
Las investigaciones más recientes otorgan papel decisivo en la mate­ forme: Santa María de Santa Cruz de la Seros y San Pedro de Si­
rialización de la catedral jaquesa al obispo Pedro (1086-1099), antiguo resa. La primera era sede de un monasterio benedictino femenino,
monje benedictino de origen francés defensor de la reforma. Llegó a controlado a finales del siglo XI por la condesa Sancha. La incer­
Jaca desde San Juan de la Peña, abadía de visita inexcusable por su tidumbre flota entre sus muros: ¿para qué servía la sala edificada
significación histórica, su patrimonio románico y su emplazamiento en alto, con bóveda semiesférica sobre arcos cruzados y escalera
sobrecogedor bajo la mole de la sierra. Conservan su fuerza evocadora intramural?, ¿para qué la torre, inusualmente amplia y dotada de
los tres ábsides y la nave, a cuyo costado norte fueron emplazados dos hermosas ventanas? Es pieza estelar el sarcófago que custodian
panteones románicos: uno con las laudas funerarias de los reyes y el las monjas benitas de Jaca, continuadoras de la fundación. Se
otro, formado por una secuencia de arquillos adornados con relieves y piensa que contuvo los restos de doña Sancha. Dos escultores de
molduras de billetes, destinado a lo más granado de la nobleza arago­ distinta formación realizaron los relieves. En la cara principal,
nesa. El claustro, ya tardon-ománico, muestra al visitante un magnífico clero y monjas flanquean la elevación de un alma al cielo. Vemos
repertorio de capiteles en su mayor paite consagrados a temas bíblicos. al otro lado jinetes en combate y en los frentes conos grifos y una
El impacto de la catedral en el entorno no se hizo esperar. Se espléndida cruz gemada.
reconoce su impronta en la preciosa iglesia de Santa María de Iguá­ No menos enigmática es la mole de San Pedro de Siresa, en la
cel, priorato de San Juan de la Peña en el valle de la Garcipollera. cabecera del valle de Hecho, austeramente erigida con aparejo des­
La inscripción de su puerta rememora al conde Sancho Galíndez, igual que nada tiene que ver con las tradiciones lombardas. Sancho
ayo [N. del E.: asesor o mentor encargado de educar a los niños y Ramírez constituyó en ella capilla regia, condición que solía reser­
jóvenes de una casa] de Sancho Ramírez, quien donó la iglesia a la var a establecimientos relacionados con sus conquistas. Allí creció
abadía pinatense, aunque muy posiblemente el edificio actual fuera Alfonso el Batallador, entre los afamados guerreros del valle que
terminado con posterioridad a las muertes del rey y del conde. nutrieron su guardia de corps.
Desde pequeñas iglesitas de apenas cinco metros de anchura En el Alto Aragón las iglesias románicas se cuentan por cen­
hasta la gran catedral jaquesa se extiende un variado catálogo de tenares. Muchas carecen de elementos que permitan sustentar ero-
38 ARQUEOLOGÍA & HISTORIA

▼ El impresionante CASTILLO DE LOARRE es un excelente ejemplo de la arquitectura románica civil aplicada a las fortalezas militares en las
zonas fronterizas con el dominio musulmán. En su fábrica, se aprecia la intención de enfatizar el dominio cristiano del territorio, configurando
la obra de ARQUITECTURA MILITAR más ambiciosa llevada a cabo por los monarcas aragoneses en la primera mitad del siglo XI. ooav.dsancho

nologías seguras, otras acusan la permanencia de las soluciones cilmente olvidables. Nadie lamentará haber emprendido las cami­
lombardas, en ocasiones mezcladas con las jaquesas. Algunos va­ natas que conducen a Samitier, con su torre de planta hexagonal,
lles reúnen construcciones con rasgos comunes y exclusivos de un o a las torres de Sibirana, casi gemelas, encaramadas a roquedos
territorio, lo que en biología llamarían endemismos. Entre las más cerca de Luesia. Es tiempo tan bien empleado como el que me­
famosas, las iglesias del Serrablo en el alto Gállego (véase “En los rece la imponente fortificación de Biel, localidad que perteneció
albores del románico. Las iglesias del Serrablo”, en Arqueología e a Felicia de Roucy.
Historia n.° 25), caracterizadas por frisos absidales de baquetones en Torres y castillos, catedrales y ermitas, abadías y parroquias,
vertical cuyo origen y datación son objeto de discusión. La presencia pero también piezas de extraordinario valor que no hemos podido
ocasional de arcos de herradura no debe confundimos con respecto a detallar como las rejas y la imagen mariana de Iguácel, o los relica­
su antigüedad y tampoco acredita la pretendida influencia mozárabe. rios de San Juan de la Peña, traen el pasado al presente. La fuerza
En otros templos son los restos del revestimiento pictórico los creativa, la complejidad de significados y los contrastes entre rudeza
que hacen recomendable la visita. El conjunto de mayor envergadura y refinamiento que caracterizan al arte románico confluyen en estas
se encuentra hoy en el Museo Diocesano de Jaca, adonde llegó desde creaciones tempranas del Pirineo. Su ambición, calidad y significa­
la iglesia de los Santos Julián y Basilisa de Bagüés, al sur del río ción histórica reflejan la pujanza del antiguo condado en la época de
Aragón. Los ciclos del Génesis y la vida de Cristo recubrieron sus nacimiento y consolidación del reino de Aragón.
muros perimetrales y el ábside, pintados en un estilo que compane
rasgos con pinturas del oeste de Francia.
BIBLIOGRAFÍA
García García, F. de A. (2018): Las portadas de la catedral de Jaca.
Torres y castillos
Reforma eclesiástica y poder real a finales del siglo XI. Huesca:
Las iglesias constituyen solo una pane del patrimonio edificado
Instituto de Estudios Altoaragoneses.
en los inicios del románico. Documentos y restos materiales de­
Esteban Lorente, J. F.; Galtier Martí, F.; García Guatas, M. (1982):
muestran que a lo largo del siglo XI y primeros años del XII fueron
El nacimiento del arte románico en Aragón. Arquitectura,
erigidos castillos y torres en elevado número, unos aislados y otros
Zaragoza: Caja de Ahorros de la Inmaculada y Fundación
en red. Frecuentemente protegen los caminos, como la imponente
General Mediterránea.
mole de Abizanda, de planta rectangular, puerta en alto y cadalso
Lacarra, M. C.; Morte, C. (1993): Signos. Arte y Cultura en el Alto
restaurado a casi veinticinco metros de altura. Algunos fueron pen­
Aragón Medieval, Huesca: Gobierno de Aragón y Diputación
sados para manifestar el poderío de los monarcas aragoneses, ame­ Provincial de Huesca.
nazando las llanuras que pronto serían conquistadas. A este tipo Martínez de Aguirre, J. (2011): "Arquitectura y soberanía; la
pertenece Loarre, sin duda el más complejo y espectacular, que catedral de Jaca y otras empresas constructivas de Sancho
acumula elementos de tiempos de Sancho el Mayor, Ramiro I y Ramírez" Anales de Historia del Arte, vol. extr., pp. 181 -249.
Sancho Ramírez. En su segunda fase, constructores formados en la
tradición lombarda edificaron sus torres más famosas, convencional­ E Bibliografía completa en www.despertaferro-ediciones.com
mente llamadas del homenaje y de la reina. Las amplias ventanas,
las chimeneas y la letrina de fábrica evidencian el interés por dotar a
Javier Martínez de Aguirre es catedrático de Historia
las estancias residenciales de elementos de conforL Años más tarde del Arte en la Universidad Complutense de Madrid.
Sancho Ramírez quiso que entre sus muros existiera una solemne En su faceta investigadora pone el foco sobre obras
capilla regia, la iglesia de San Pedro, con cripta, cúpula y numerosos románicas y góticas hispanas, en las que analiza el
capiteles donde alternan soluciones jaquesas y tolosanas. papel de los promotores, la dinámica creativa de
Las fortificaciones están emplazadas a menudo en oteros na­ los artistas, las intenciones y usos de las imágenes, los edificios y los
turales y en pasos intrincados, lo que se traduce en paisajes difí- emblemas heráldicos, así como su recepción por parte de la sociedad.
.

r-
x ú

Roberto Benedicto Salas - Arquitecto. Real Academia de Bellas y Nobles Artes de San Luis de Zaragoza

Sentando los cimientos dé cielo


La construcción de fe arquitectura mmáñk@
La arquitectura religiosa románica se concibió con una única finalidad, construir la casa de Dios, abierta a todos,
donde transmitir su palabra y buscar el perdón y el sosiego. Es esta una idea básica que no veo suficientemente
valorada. Y explica por qué abarca desde la pequeña iglesia rural, en muchas ocasiones construida por los propios
fieles, hasta la gran iglesia catedralicia o abacial. Un ingente número de edificios que compone una inabarcable
sinfonía conformada por muchos registros diferentes, entrecruzamientos y una importante complejidad. Un
precioso contrapunto de variaciones estructurales, tipológicas y formales que son la expresión construida de la
cultura románica. Pero al mismo tiempo, es cierto que el número de elementos estructurales y sistemas constructivos
generalmente utilizados es relativamente reducido, lo que simplifica su estudio.

L
a arquitectura románica es susceptible de estudiarse La arquitectura románica hunde sus raíces en los si­
desde distintos puntos de vista. En este caso, lo haré glos VIII-IX, cuando Carlomagno emprende la política de
desde la mirada del arquitecto que estudia los problemas difusión y recuperación de monasterios como centros de
que tuvo que resolver el maestro medieval para poner en pie progreso económico, cultural y de control del territorio.
sus iglesias con estabilidad y lograr unas formas y un espacio Grandes iglesias de tres naves con estupendos cuerpos occi­
que calificamos como románico. De todo ello, por su extensión, dentales (atrios, tribuna abierta a la nave central sobre ellos,
diré lo necesario para la compresión del texto y solo trataré de torres flanqueando el conjunto y en ocasiones notables cim­
la arquitectura religiosa, puesto que la civil y militar son directa borrios sobre la tribuna, que se constituye en lugar para la
consecuencia de esta. nobleza), criptas semienterradas para abrir escuetas ventanas
No disponemos de documentos de época románica que y obtener una mínima iluminación, transeptos destacados
traten de estas materias -el plano de Saint Gall (820), que en planta y altura con torres y cimborrios en el crucero
refleja esquemáticamente la planta de un monasterio grande y son algunos de los elementos que utilizará y desarrollará el
completo, transmisible como posible modelo a seguir, es una maestro románico adaptándolos a sus obras.
gloriosa excepción-, y aunque sabemos que Los diez libros A este respecto cabe recordar que Santa María del Ña-
de arquitectura de Vitmbio eran conocidos y estudiados en la raneo y lo que queda de San Miguel de Lillo (de principios
corte carolingia y otros lugares, se han perdido muchos monu­ del siglo IX), en Oviedo, se constituyen en perfectos ante­
mentos románicos, en todo o en parte. Existe un extensísimo cedentes en la Hispania altomedieval. En Santa María, su
corpus de publicaciones, de desigual interés, realizados desde sala noble se cubre con bóveda de medio cañón sobre arcos
el punto de vista del historiador del arte, y menos mal que fajones (transversales), que se corresponden con adecuados
contamos con ellos, porque forman pane importante de la base contrafuertes exteriores y conforman un ertupendo ejemplo
de nuestros estudios. Son por tanto los propios monumentos, de la estructura románica para el estribado de la bóveda de
con todas las dificultades que plantean sus numerosas pérdidas, medio cañón. En Lillo y en la parte que se conserva, vemos
reformas y ampliaciones, los mejores elementos de estudio que un sencillo y esquemático cuerpo occidental con atrio, tribuna
han de concitar toda nuestra atención. y escaleritas de acceso. . i -■
; i
*
ARQUEOLOGÍA & HISTORIA 41

< Detalle del fresco que corona la nave central de la iglesia abacial de Saint-Savin sur Gartempe (Vienne, Francia), en la que se representa la
CONSTRUCCIÓN de la torre de Babel (ca. 1100). Nótese el uso de una sencilla grúa con poleas, derivada de las cabrias. . a« fotostoc<

Aquella “inabarcable sinfonía” a la que nos referíamos al notablemente y se había diversificado. De este modo, se siguie­
comienzo del texto, lo era verdaderamente. Trataré de simpli­ ron practicando gradas a cielo abierto, atacando los bloques de
ficar las cosas definiendo dos grupos de iglesias: aquellas con frente y desde arriba por golpeo con cuñas de hierro y potentes
bóvedas en su totalidad, cubiertas con faldones de argamasa barrones. Estos bloques, según su tamaño, calidad y caracterís­
sobre estas; y las cubiertas solo con armaduras de madera -bien ticas, eran destinados por el cantero a fines concretos (sillarejo,
que numerosas iglesias del primer grupo presentan cubiertas de sillar, losas, dinteles, tímpanos, capiteles, etc.) obteniéndose las
armaduras sobre las bóvedas- Las bóvedas generan empujes piezas designadas, tras lo que se realizaban los trabajos nece­
que hay que estribar, mientas que las armaduras de madera sarios para protegerlas durante el transpone. La manipostería
deben de estar organizadas para entregar a los muros que las y el guijo para la argamasa se obtenían fácilmente del entorno,
reciben cargas verticales y ningún empuje, por lo que su estruc­ mientras que las lajas de piedra (bóvedas y cubiertas) o de piza­
tura es más sencilla y su estribado es más fácil. rra (cubiertas) provenían de yacimientos estratificados.
A pie de tajo se terminaban las piezas según su destino.
Bóvedas y muros Las dovelas precisaban de plantillas que definieran su cara para
La construcción románica nació y se desarrolló en tiempos tallarlas y las piezas molduradas, de plantillas y contraplantillas
de aislamiento, guerras, escasez y aun miseria que obligaron de comprobación durante su talla. Los capiteles se labraban en
a reiniciar el camino de la construcción con edificios en los su integridad, de forma que las piezas se colocaban ya termi­
que el gasto de la mano de obra debía de ser considerado. nadas y solo se efectuaban en ellas trabajos de repaso y ajuste.
Las enormes bóvedas y cúpulas estribadas en muros de más Los andamios eran necesarios para establecer plataformas de
de dos metros de argamasa en Roma, o sus homologas apare­ trabajo variables, aunque estos medios auxiliares se retiraban y
jadas por hojas en Bizancio, y sobre todo la arquitectura que desaparecían una vez terminados los tajos, por lo que sabemos
utiliza sillares perfectamente trabajados y colocados a hueso, poco de ellos. Eran de madera (tablones escuadrados y/o rolli­
ya no eran posibles. Ahora las iglesias eran, en general, de zos), cuyos postes se unían entre sí para progresar en altura con
pequeño o mediano tamaño, y las bóvedas y cúpulas eran de algunos rústicos entalles y sogas. Para la estabilidad del conjunto
luces moderadas. Los muros de 1,20 m o poco más eran de tres se disponían “agujas” o piezas horizontales que se empotraban en
hojas, de tradición romana, formados por dos paramentos de el muro y soportaban los tablones de las plataformas de trabajo.
manipostería, sillarejo, sillar o ladrillo, tomados con argamasa Al retirarlos era preciso cortar esas agujas a ras del paramento,
y con un núcleo interior de manipostería embebida en arga­ ya que quedaban aprisionadas por la argamasa del núcleo. Esta
masa de anchura variable, todas con cal como aglomerante; madera, salvo en casos excepcionales, ha desaparecido con el
sus tres hojas debían ser solidarias y ofrecían una resistencia tiempo, dejando los huecos o mechinales, que permiten recons­
conjunta. Augusto Choisy ya nos explicó las consecuencias de truir aproximadamente la estructura de los andamios.
lo anteriormente expuesto: utilizando morrillos tallados con Otro importante medio auxiliar que desaparecía una vez
la forma correcta, los paramentos estaban constituidos por utilizado eran las cimbras de arcos, bóvedas y cúpulas, y las
la piedra misma. La argamasa adquiría entonces una nueva estructuras provisionales de madera más o menos complejas y
función, y ya no era solo un material aglutinante: interpuesta potentes -en función de la altura del elemento a cimbrar- que
entre las piedras transmitía las presiones y regularizaba el re­ las sostenían. Se trataba de superficies de tablones de madera
parto de cargas entre las hiladas. Era por tanto un material que debían adaptarse a la geometría y recibir las dovelas de los
resistente, y el cambio estructural que implicaba, decisivo. arcos y plementerías de bóvedas y cúpulas. Aquella altura ne­
El muro románico presentaba entonces paramentos de cesitaba de complejos apoyos hasta el suelo, y frecuentemente
manipostería en casos de escasez, de ladrillo si hay un alfar el sistema se apoyaba en vigas soportadas por las cornisas o
cerca que los suministrara, y normalmente de sillarejo, todos empotradas en los muros. El maestro medieval, siempre atento
ellos tomados con argamasa de cal. No obstante, hacia el final a la simplificación de la obra y a la reducción de medios au­
del periodo, ya con más medios, se utilizó el sillar de tamaño xiliares, aplicó a las cimbras una disminución de superficie,
medio. El sillarejo es una pieza de piedra trabajada a golpes de construyendo los salmeres (partes iniciales de arcos, bóvedas y
martillo para darle un formato rectangular y de peso manejable cúpulas) con piezas aparejadas horizontalmente que eran esta­
por un operario, aparejado en hiladas normalmente regula­ bles por sí mismas hasta una determinada altura sin necesidad
res, tomados con juntas de argamasa de cal de 1,00-1,50 cm de cimbra. Esto no era relevante para una sola unidad, pero su
de espesor y con sus caras posteriores rugosas o prominentes repetición suponía menos trabajo y ahorro, y con la construc­
para unirse mejor a sus respectivos núcleos. El muro será un ción gótica se prolongaría y desarrollaría.
elemento estructural decisivo y el temor a debilitarlo llevará a No obstante, también era necesario elevar los materiales
abrir en él los necesarios vanos con anchuras mínimas y verda­ hasta los tajos, y lo más habitual para ello era el transporte en
dera prudencia, cuestión que originará la escasa v característica cestos acarreados por los operarios. No cabe hablar de grúas
iluminación del espacio románico. hasta el período gótico y posterior. En el románico son a lo
sumo sencillos sistemas de poleas los que elevan los pesos entre
El trabajo de construcción distintas plataformas dispuestas escalonadamente para tal fin.
La piedra se intentaba obtener en yacimientos cercanos, evi­
tando costosos transportes, aunque nos constan no pocos casos El papel de las bóvedas
en que esto no fue así. La extracción en canteras no había va­ La bóveda de medio cañón fue utilizada de forma temprana,
riado fundamentalmente, pero el instrumental sí había mejorado generalmente en iglesias de nave única. Generaba un empuje
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inclinado hacia el exterior en sus dos flancos, y solía presen ... rspcc-c ó. este punto dio inicio a uno de los caminos que le
arcos fajones o transversales adosados, no empouados en su lk varan a la articulación espacial de la estructura románica
plementería, que se prolongaban en el pilar o el muro hasta el desarrollada.
suelo de forma apilastrada y aparejada con ellos. De hecho, la Con el aumento de las luces de las bóvedas, seguía un
bóveda era estable sin estos arcos, que se utilizaron para apo­ pilar con un nticleo rectangular o cuadrado más pournte, al
yar las cimbras de la plementería, aunque su función principal que se aparejaban en los centros de sus caras las prolonga­
era puramente formal, colaborando a la articulación del espa­ ciones apilastradas de aquellos cuatro arcos, muy pronto
cio en tramos. Para una iglesia inicial de tres naves cubiertas sustituidas por semicolumnas con basas y capiteles. Hacia el
por bóvedas de medio cañón, la incidencia en un pilar de los primer tercio del siglo XI, ante el crecimiento de luces, altu­
fajones (central y lateral) y de los arcos que separan las naves, ras y cargas, se dispusieron bajo los arcos otros ligeramente
implica la formación de un pilar cruciforme. La rudeza de este retranqueados, lo que dio origen a la disposición de pilastras
esquema fue vista muy pronto por el maestro románico, y con tras las semicolumnas en el pilar, de forma que las pilastras
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.. < Restitución idealizada del proceso de CONSTRUCCIÓN de la igle­
• v ->• "y sia del monasterio de SANT PERE DE RODES (Port de la Selva) en
su primera fase románica {ca. finales del siglo X). El monasterio,
•... ! '<&&& cuyo uso perduró hasta el siglo XVIII, se sitúa en un punto elevado
& de la Albera, el extremo oriental del Pirineo, donde la cordillera
JC-e* si pierde altura hasta hundirse en el mar. En la ilustración observa­
mos distintas zonas de trabajo: en la iglesia -de tres naves, la cen­
tral con bóveda de cañón y las laterales con bóvedas de cuarto
de círculo, sustentadas mediante pilares con dobles columnas en
elevación ©-, numerosos obreros trabajan sin descanso subidos
en los andamios, situados en los dos lados del muro de mampos-
tería. Algunos de ellos ultiman la cobertura del ábside central con
la ayuda de una CIMBRA 0; véase también el otra más compleja,
con soportes de apuntalado en uno de los arcos formeros que se­
paran las naves ©, mientras que otros se emplean en la construc­
ción o renovación de edificios monásticos del entorno ©, de los
cuales alguno, como el hospital ©, probablemente ya existía con
anterioridad. Los carpinteros © y los picapedreros © se afanan
en garantizar la disponibilidad de los materiales necesarios, y en
distintos puntos ©, se observan piscinas para la preparación de
la argamasa con áridos, agua y cal, que requiere de previa coc­
ción y reposo de la piedra para que esta pierda consistencia y se
desmenuce. Otra cuestión imprescindible es la de la captación de
agua, en este caso a partir de una fuente © situada en las inme­
diaciones. Completan el conjunto un último grupo de veteranos

m; /■x operarios que trabajan en la plataforma meridional tomando me­


• O"'2 didas -con la ayuda de cuerdas- para el proyecto de construcción
' .u '\r- del futuro claustro en este sector más elevado ©. orocíoEspím
•c . s
- ;
dones o aristones estaban contenidas en los planos verticales,
correspondientes a las diagonales de su planta. Su propio peso
- . .G
y el de las eventuales cubiertas o suelos que pudiera sostener
j? generaban empujes hacia el exterior, uno hacia cada ángulo de
su planta, contenidos en el plano de sus aristones.
i Es cierto que la bóveda de arista venía siendo utilizada
9L sobre todo en criptas antes del siglo XI, pero lo era en su ver­
sión romana, a la que se imponía la condición de que todas las
claves -bóveda y “arcos de embocadura” (arcos semicirculares
con que esas bóvedas embocan la bóveda de arista)- estén a la
misma altura. Lo que implica que los aristones de la bóveda
& V? 0 sean de geometría elíptica, necesitando cimbras más complejas
■ a y originando empujes más horizontales y dificultosos de estri­
ai \
a bar que si fueran semicirculares.
■ ■ '-J
El maestro románico comprendió muy bien este aspecto,
"cr'y, y en su continuo camino de buscar la simplificación, adoptó
1 o
los aristones semicirculares para todas sus bóvedas de arista:
V '
f fí ñ naves laterales -y en ocasiones también en la central-, atrios,
tribunas, deambulatorios, salas capitulares, scriptoriums, al­
!■
.: macenes... Se trata de un paso trascendental con importantes
--- 7/ V ' «y consecuencias en el desarrollo de esta arquitectura. En com­
paración con la bóveda de arista romana, los empujes eran
así menos horizontales (tangentes a la semicircunferencia
recogían formalmente el arco superior y las semicolumnas de los aristones), y la dificultad de su estribado se reducía,
el inferior. Con ello, la potencia creciente del pilar se amor­ mientras que las cimbras necesarias eran más sencillas. Los
tiguaba visualmente, los capiteles se resaltaban como hitos aristones que recibían los empujes de los cuatro plementos
que subrayan los tramos y los arcos api lastrados, altos y y los transmitían a los cuatro ángulos eran arcos de medio
visibles, generaban un ritmo coincidente con aquellos, hacia punto -muy bien conocidos estructuralmente por el maestro
el foco de la iglesia: el altar. La utilización de bóvedas de románico-, pero en esta ocasión, con aristones semicircula­
arista incidiría en este camino. res, la clave de la bóveda era más alta que la de sus “arcos de
En efecto, otro camino fundamental y absolutamente deci­ embocadura” (la mitad de la diagonal de la planta es mayor
sivo fue la utilización de la bóveda de arista, cuyo uso genera­ que la mitad de cada lado) y las cuatro partes o plementos
lizó el maestro románico al comienzo del siglo XI. Se trata del de la bóveda se inclinaban desde la clave hacia aquellos “ar­
resultado de la intersección de dos bóvedas de medio cañón de cos”, ejerciendo un peso que había que contener. Esto con­
ejes perpendiculares del mismo o distinto radio. Las intersec- dujo a delimitar el tramo cubierto por la bóveda con arcos
ARQUEOLOGÍA & HISTORIA 43

◄ Restitución idealizada del proceso de CONSTRUCCIÓN de la igle­


sia del monasterio de SANT PERE DE RODES (Port de la Selva) en
su primera fase románica {ca. finales del siglo X). El monasterio,
cuyo uso perduró hasta el siglo XVIII, se sitúa en un punto elevado
de la Albera, el extremo oriental del Pirineo, donde la cordillera
pierde altura hasta hundirse en el mar. En la ilustración observa­
mos distintas zonas de trabajo: en la iglesia -de tres naves, la cen­
tral con bóveda de cañón y las laterales con bóvedas de cuarto
de círculo, sustentadas mediante pilares con dobles columnas en
elevación ©-, numerosos obreros trabajan sin descanso subidos
en los andamios, situados en los dos lados del muro de mampos-
tería. Algunos de ellos ultiman la cobertura del ábside central con
la ayuda de una CIMBRA 0; véase también el otra más compleja,
con soportes de apuntalado en uno de los arcos formeros que se­
paran las naves ©, mientras que otros se emplean en la construc­
ción o renovación de edificios monásticos del entorno ©, de los
cuales alguno, como el hospital 0, probablemente ya existía con
anterioridad. Los carpinteros © y los picapedreros © se afanan
en garantizar la disponibilidad de los materiales necesarios, y en
distintos puntos ©, se observan piscinas para la preparación de
la argamasa con áridos, agua y cal, que requiere de previa coc­
ción y reposo de la piedra para que esta pierda consistencia y se
desmenuce. Otra cuestión imprescindible es la de la captación de
agua, en este caso a partir de una fuente © situada en las inme­
diaciones. Completan el conjunto un último grupo de veteranos
operarios que trabajan en la plataforma meridional tomando me­
x cm :
didas -con la ayuda de cuerdas- para el proyecto de construcción
. a .a • • N
del futuro claustro en este sector más elevado ©. oroooEspín
J
\ :\
ri ciones o aristones estaban contenidas en los planos verticales,
io
O. correspondientes a las diagonales de su planta. Su propio peso
y el de las eventuales cubiertas o suelos que pudiera sostener
generaban empujes hacia el exterior, uno hacia cada ángulo de
su planta, contenidos en el plano de sus aristones.
Es cierto que la bóveda de arista venía siendo utilizada
sobre todo en criptas antes del siglo XI, pero lo era en su ver­
sión romana, a la que se imponía la condición de que todas las
claves -bóveda y “arcos de embocadura” (arcos semicirculares
con que esas bóvedas embocan la bóveda de arista)- estén a la
misma altura. Lo que implica que los aristones de la bóveda
sean de geometría elíptica, necesitando cimbras más complejas
y originando empujes más horizontales y dificultosos de estri­
bar que si fueran semicirculares.
El maestro románico comprendió muy bien este aspecto,
y en su continuo camino de buscar la simplificación, adoptó
los aristones semicirculares para todas sus bóvedas de arista:
naves laterales -y en ocasiones también en la central-, atrios,
3* tribunas, deambulatorios, salas capitulares, scriptoriums, al­
x macenes... Se trata de un paso trascendental con importantes
i X.Y : consecuencias en el desarrollo de esta arquitectura. En com­
' H"
paración con la bóveda de arista romana, los empujes eran
así menos horizontales (tangentes a la semicircunferencia
recogían formalmente el arco superior y las semicolumnas de los aristones), y la dificultad de su estribado se reducía,
inclinado hacia el exterior en sus dos flancos, y solía pre <y. /. el inferior. Con ello, la potencia creciente del pilar se amor­ mientras que las cimbras necesarias eran más sencillas. Los
■ /; este punto dio inicio a uno de los caminos que le
arcos fajones o transversales adosados, no empotrados en .y hivaifii tiguaba visualmente, los capiteles se resaltaban como hitos aristones que recibían los empujes de los cuatro plementos
• ¿ articulación espacial de la estructura románica
plementería, que se prolongaban en el pilar o el muro hasta el que subrayan los tramos y los arcos apilastrados, altos y y los transmitían a los cuatro ángulos eran arcos de medio
desarrollada.
suelo de forma apilastrada y aparejada con ellos. De hecho, la visibles, generaban un ritmo coincidente con aquellos, hacia pumo -muy bien conocidos estructuralmente por el maestro
C*on aurnemo de las luces de las bóvedas, seguía un
bóveda era estable sin estos arcos, que se utilizaron para apo­ el foco de la iglesia: el altar. La utilización de bóvedas de románico-, pero en esta ocasión, con aristones semicircula­
püat con un núcleo rectangular o cuadrado más potente, al
yar las cimbras de la plementería, aunque su función principal arista incidiría en este camino. res, la clave de la bóveda era más alta que la de sus “arcos de
era puramente formal, colaborando a la articulación del espa­ que se aparejaban en los centros de sus caras las prolonga­
ciones apilastradas de aquellos cuatro arcos, muy pronto En efecto, otro camino fundamental y absolutamente deci­ embocadura” (la mitad de la diagonal de la planta es mayor
cio en tramos. Para una iglesia inicial de tres naves cubiertas sivo fue la utilización de la bóveda de arista, cuyo uso genera­ que la mitad de cada lado) y las cuatro partes o plementos
por bóvedas de medio cañón, la incidencia en un pilar de los sustituidas por semicolumnas con basas y capiteles. Hacia el
P rnicr teicio del siglo XI, ante el crecimiento de luces, altu lizó el maestro románico al comienzo del siglo XI. Se trata del de la bóveda se inclinaban desde la clave hacia aquellos “ar­
fajones (central y lateral) y de los arcos que separan las naves, resultado de la intersección de dos bóvedas de medio cañón de cos”, ejerciendo un peso que había que contener. Esto con­
implica la formación de un pilar cruciforme. La rudeza de este ^ carLas, se dispusieron bajo los arcos otros ligeramente
w
ejes perpendiculares del mismo o distinto radio. Las intersec- dujo a delimitar el tramo cubierto por la bóveda con arcos
esquema fue vista muy pronto por el maestro románico, y con retranqueados, lo que dio origen a la disposición de pilastras
as semicolumnas en el pilar, de forma que las pilastras

i
i

i
4
1
44 ARQUEOLOGÍA & HISTORIA „
• •

transversales (fajones); laterales (formeros ó de separación
entre naves), o a la utilización del muro.
Tenemos así la crujía románica que entrega empujes en
cada uno de sus ángulos, donde á su vez lo hacen las.crujías
’ contiguas. Con bóvedas de arista, un pilar o columna recibe
* cuatro empujes desde los aristones -dos de los fajones y dos de
EY’
los formeros-, cada uno según su dirección y altura de aplica­
ción, que se combinarán entre sí y con los pesos de los. elemen­
tos que no generan empujes (muros, armaduras de cubierta en ▲ Croquis que representa el EMPUJE resultante DE ÚN Alfico, que
su caso), para que en cada sección de un elemento estructural actúa hacia la mitad de la altura de este. Con las flechas se indica
exista un empuje resultante que la sección debe de soportar con su descomposición en empuje horizontal y vertical. Este último
estabilidad. La estructura total pasaba a ser interdependiénte en­ . ha de contrarrestarlo el muro, mientras que el horizontal es el que
tre sí, y todo colaboraba con todo. En cada elemento estructural es necesario estribar, bien con el muro, con contrafuertes o con
sistemas combinados de la estructura.
se podría trazar una línea que recorrerían los infinitos empujes
resultantes en las infinitas secciones, mediante el método -com­
plejo, pero útil- de los polígonqs funiculares.
Ahora sabemos que esa línea que recogía todos los centros
de’presión debía incidir en todas las secciones en puntos que
so(o provocaran tensiones de compresión, que naturalmente
debían estar.dentro de los límites de resistencia que ofre­
ciera la sección. Salvo la madera, los materiales utilizados
en'la arquitectura antigua (adobe, tapial, piedra, ladrillo, ar-
. gamasa...) tienen una buena resistencia a compresión, pero
a tracción es tan baja que la consideramos despreciable. En
consecuencia, se hace evidente la necesidad de conseguir
que toda la estructura trabaje solo a compresión. Allá donde
surgieran tracciones, aparecerían grietas, la sección resistente
disminuiría en proporción a la superficie abierta de estas, y
el proceso seguiría hasta el colapso. Así, la geometría en el
espacio con que se construyera la estructura, el agolpamiento
en distintas zonas de los elementos estructurales y por tanto;
la posibilidad de que con ello, al combinarse en el espacio los
empujes, produjeran empujes resultantes en cada sección que
garantizaran el trabajo a compresión con estabilidad, era el
camino á seguir.
Evidentemente donde esta línea de empujes incidía sobre
los muros exteriores había una pilastra’ recta, ó una semico-
lumna -apilastrada o no- aparejada con el muro. En estos pun­
tos, sin contrarresto de empujes que procedieran del exterior,
donde no había estructura había que disponer contrafuertes ex- *
tenores para aumentar las secciones y estribar adecuadamente
los empujes.
A 3ÓVECAS DE CRUCERÍA CUATRIPARTITA. Iglesia abacial de
El camino del maestro románico •>í'&v£flra, siglo XII).
El maestro románico construyó sus estructuras :\y .¡ - vr':
principios, desde inicios del siglo XI, en «inciC;. •.« ?• ; .° =•;*! . ¡ ado esquemáticos de una IGLESIA DE TRES NAVES;
rienda transmitida. Nunca conoció sus fuódam« :■ :•. • ; ii i bóveda de medio cañón sobre arcos fajones y las
pero sus estructuras han soportado el paso de i
. • : • •ciertas por bóvedas de arista. Nótese sobre t<?do la
formal del pilar.
siguiente era evidente: tratar de adelgazar e! y,n•
de los elementos estructurales y de simplifica/ st: cv::-Uoo • pi­
lares compuestos, muros, contrafuertes, arcos...); j-roo-ic que
hacia el final del siglo XI condujo de forma lógica y nanua! a la
introducción de la bóveda de crucería cuatripartita y sexpartita.
Un logro excepcional que, con el desarrollo de los contrafuertes i
exteriores y su sustitución por arbotantes, abrió todas las puer­ i.............. .
tas para la eliminación del muro como elemento estructural, a
la apenura de grandes vidrieras en él y, en definitiva, a la es­
tructura y arquitectura góticas. Es decir, todo este relativamente
largo camino recorrido por el maestro románico en pos de la
mejora de su estructura conducía inexorablemente a la bri-
ARQUEOLOGÍA & HISTORIA 45

◄ BÓVEDA DE MEDIO CAÑÓN tipo, con


su empuje resultante a ambos lados,
. va inwoi

46 ARQUEOLOGÍA & HISTORIA

llantez de la estructura gótica, y sin su progresos esta última no cálida luz de las velas y lámparas de aceite, mientras las oracio­
hubiera sido posible. nes y los espléndidos cantos se alzaban a Dios.
Una bóveda de crucería cuatripartita es una de arista a
la que se han adosado arcos bajo sus aristones, con lo que Cuestión de maestría
el refuerzo es notorio y la luz a cubrir puede aumentar. Se Existieron dos tipos de maestros que, en no pocas ocasiones, eran
denomina cuatripartita por presentar cuatro plementos. La el mismo (maestros “lombardos”). El principal (mechanikos o
sexpartita, por su parte, añadía a la cuatripartita un arco trans­ proyectista) suministraba la traza y solo él era capaz de pasar de
versal medial que pasaba por su clave y dividía la bóveda en la planta al alzado. El otro maestro (magistri) establecía, a partir
seis plementos. de la traza y del alzado, las medidas de los elementos estructurales
Las criptas, se disponían bajo el ábside central, otros áb­ y dirigía la ejecución material de la obra. Ambos tuvieron muy
sides, el transepto y aun parte de las naves, y constaban de poca relevancia social en el periodo románico, y fue en cambio el
tramos cuadrados cubiertos con bóvedas de arista y, tardía­ promotor culto quien la adquirió, al menos hasta el siglo XIl-XIII,
mente, de crucería cuatripartita sobre capiteles y delgadas en que los vemos denominados como magister doctísimus y en sus
columnas. Desde los primeros momentos, los aristones y arcos laudas sepulcrales acompañados de la escuadra, el cartabón o el
de las bóvedas de arista solían concurrir sobre los ábacos compás y comenzamos a tener más noticias sobre ellos.
de los capiteles de forma agrupada, interseccionándose sin El maestro de la traza aplicaba para su labor normas numé­
necesidad de arrancar exentos del capitel. Con ello se lograba ricas, geométricas y proporcionales, que san Agustín compa­
una superficie de entrega más reducida y podían utilizarse raba con armonías musicales. Un poco más tarde, santo Tomás
columnas más esbeltas y delgadas. Este fue un notable y de Aquino dijo algo parecido:
temprano antecedente de la estructura gótica, que crecerá
formidablemente en su momento alrededor de este sencillo En un bello edificio las dimensiones de cada parte es­
hecho. Por otra parte, la cabecera de la iglesia podía presentar tán determinadas en función de relaciones de las otras
un deambulatorio abierto hacia el presbiterio por columnas, partes, y todas son musicalmente solidarias de la forma
mientras la creciente necesidad de altares hizo que tanto al del conjunto.
deambulatorio como a los brazos del transepto se abrieran
absidiolos. De esta forma, las cabeceras acompañadas por Se definía así la traza en función de conceptos propios de lo
notables cimborrios y torres sobre los brazos del transepto intelectual, logrando la introducción de la armonía. Se estaba
lograban espectaculares conjuntos. construyendo la casa de Dios, y debía de ser perfecta.
Pero aún están los muros de la nave central. Recordemos
los de la basílica paleocristiana, con arquerías sobre columnas o
BIBLIOGRAFÍA
pilares, un muro liso y un clerestorio de iluminación; ese muro Benedicto Salas, R. (2015): La construcción de la arquitectura
liso desaparecía gloriosamente bajo mosaicos o pinturas, que en románica, Colección Estudios. Zaragoza: Institución Fernando
ocasiones también utilizará el maestro románico. Pero ante la El Católico, Diputación de Zaragoza.
necesidad, sobre todo en las llamadas iglesias de peregrinación, Conant Kenneth, J. (2007): Arquitectura carolingia y románica
de tener más espacio en el interior del templo, se construyeron 800/1200. Madrid: Cátedra.
sobre la nave lateral tribunas que se cubrían con bóvedas de Duby, G. (1983): Tiempo de catedrales. Barcelona: Argot.
cuarto de cañón y se abrían a la nave central con proporciona­ Heyman, J. (1995): El esqueleto de piedra. Mecánica de la
das arquerías geminadas bajo un arco común, precisamente en arquitectura de fábrica. Madrid: CEHOPU-CEDEX-Instituto
esa zona de muro, antes lisa, articulándolo en tramos con las Juan de Herrera.
arquerías entre naves y las ventanas que pudieran existir sobre Huerta, S. (2004): Arcos, bóvedasy cúpulas. Madrid: Instituto Juan
la tribuna. de Herrera.
Si esa bóveda de cuarto de cañón recibía a la bóveda Choisy, A. (1980): Historia de la arquitectura. Buenos Aires: Víctor
central de medio punto en el lugar adecuado, transmitía su Leru.
empuje por encima de la nave lateral a contrafuertes exterio­ Kostof, S. (1984): Historia de una profesión. Madrid: Cátedra.
res. La estructura no podría ser más sencilla y clara, y así se Viollet le Duc, E. (1996): La construcción medieval. Madrid:
plasmó en algunas iglesias de peregrinación, como Santiago CEHOPU-CEDEX-Instituto Juan de Herrera.
de Compostela (véase “La ciudad de Compostela. Meta del
E Bibliografía completa en www.despertaferro-ediciones.com
Camino de Santiago”, en Arqueología e Historia n.° 6), en el
momento de mayor esplendor y desarrollo de la arquitectura
románica. Roberto Benedicto Salas es arquitecto, escritor y :
Recorriendo a la vez todos estos caminos, el maestro ro­ académico numerario de la Real Academia de Bellas á;
y Nobles Artes de San Luis de Zaragoza. Ha sido
mánico logró espacios perfectamente articulados vertical y Sí;
profesor titular de Historia de la Construcción (2000-
horizontalmente, en los primeros tiempos, sin la ayuda de la
2013) y de Restauración Monumental (2008-2013) en
decoración escultórica, extrayendo las formas de los propios la Universidad de Zaragoza, y cuenta con un importante número de
elementos estructurales y de su organización estructural. Y intervenciones sobre el patrimonio arquitectónico aragonés. En 1985
con el hábil juego de la tenue luz, como material principal de inició sus estudios sobre las arquitecturas antiguas y sus disciplinas
toda arquitectura, culminó el espacio románico. Un espacio anexas, que continúa con especial intensidad, dedicación e interés.
que se completó gloriosamente con pinturas murales, capiteles, Ha publicado trece libros y un centenar de artículos sobre estos
portadas, retablos, pavimentos de taracea de mármoles, cristos, asuntos y organizado cursos, congresos, conferencias, exposiciones y
calvarios, frontales de altar... todo iluminado por la cercana y mesas redondas.
Milagros Guardia - Institut de Recerca en Cultures Medievals (1RCVM). Universitat de Barcelona

Entre la nieve y la piedra


Elpaisaje román!
. _

0
i

del valle de Bo
El valle pirenaico de Boí (valle de las vacadas) lo recorre el río Nogu m m' m $m< mm mnw; mé
por el camino que conduce hasta el puerto de Caldes. Des*-1- - »« & u» mmm stamte <a) mm m m®rn s
través del valle de Aran. Este paso garantizaba, y nos permil u© mvtm-, fe <¿mmm
su inmediato reflejo en el románico de esta región.
Rus que comunicaba el valle de Boí con Cabdella, en la valí Fosca,

L
a documentación más antigua conocida sobre la realidad
de las villas y los castillos de esta región corresponde a la pero había también otra ruta hacia Cabdella, casi en paralelo, que
segunda mitad del siglo XI, lo que no implica que, con an­ conducía a Durro. A su vez, otras vías ultrapirenaicas permitían
terioridad, no existieran ya algunas agrupaciones de población. En relacionar los valles de Boí y de Barravés, a poniente, por Erill la
cualquier caso, el paisaje actual no ha variado demasiado con res­ Valí o Barruera, cruzando el puerto de Gelada.
pecto al de estas primeras noticias. Las villas entonces mencionadas
son las de Cardet, Durro, Barruera, Erill la Valí, Boí -que adoptaba Un paisaje disputado
el nombre del valle- y Taüll. En relación con esta última, se men­ En el siglo XI, dos castillos protegían la entrada al valle desde
ciona la existencia de la villa propiamente dicha y de un villorrio; Pont de Suert: Castillo de Tor y Grau de Castelló, este último lo­
es decir, una agrupación de menor entidad. La raíz etimológica de calizado recientemente. Otros, como son los de Boí, Cardet, Durro
Taüll, el pueblo del puerto, se refiere a la existencia del puerto de o Barruera se construyeron posiblemente años más tarde, ya en

V v'V___ -v
£ ¿r.

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jSant Mcolau de Pbntclh %Arlics
Entre puertos nevados 1 i * ■ ■

El valle de Boí en la Edad Media €


. Gessiberri JJ
, "(30! 5) •
£ ' ^Vücrta
los siglos XII o XIII, para controlar otras ~ PuijiaSenvalada
E Punta Alta
entradas desde los valles vecinos. SO (2952)*
(3014)
8 Gomaiokvnw w
La razón de la abundante (y repetitiva) £ <s>
<u í3033)
mención de las villas en documentos de •8 § /
Contri ix Colonias
S i (2937)
la época se debe a que, a la muerte del
conde Suñer de PalJars, sus posesiones se II
e •Si
«•
Santa Cecilia _#Scnet obxs
(2613)
•Caldos de Boí 7
repartieron entre sus dos hijos, generándose A =
con ello un largo período de conflictos y
usurpaciones que se prolongaron hasta los
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Q
■3 ■
h Pont de Bo¡¿
y-• 'v,:;c de
Muía
:
_ . Santa Eulalia . SantJoan (2803) ;
©

Sant Climent
últimos años del siglo XI, cuando se al­ Santa María
canzó un pacto aceptado por ambos y el Tossal deles Roles (24-H •A \ 9 y'Boi\'* raüjl , . í
Sani Salvador/Sant Pere (P F'a de 1 Ermita
valle de Boí pasó a depender del conde de BarrueraRX-SamFeliu Sant Quirze^ A
Pallars Jussá. Fue precisamente a raíz de Cardet Ij¿>VN"á^Durro (2894)
, **
estos enfrentamientos que algunos seño­ (Sant Roma Santa Mana^,- SantQúirze^ Nativitat
JI
W
res alcanzaron honores y posesiones en la ^&SÓS Sanusd^
■fes
zona. Es el caso de Mir, apodado Guerreta, Vilaller CollO> j l'Assumpció 73
%
de la familia de los Bellera que, en el úl­ & Sant Martí/? Sant Climent
Llesp# j j» Irán sierra de H :
timo cuarto de siglo, controlaba el nuevo Viuet eCfJnc0 \aCabdeJa
K Mare de Déu de les Neus
castillo de Grau de Castelló y las villas de O
Bibils? Sant SanadorQ 'r®°
Saraís, Cardet, Durro, Boí i Erill la Valí. Esperan
Otra familia vinculada principalmente con w - ----

!Tor
c Erillcastoll SantBanomeu
Bonansa Sant Sadumi •; Ufirla
Taüll, sobre todo a partir del siglo XII, son ^/a Obarra o
Colarla
los Erill que, a partir de entonces, fueron XSuert RCastellars ■

aumentando su control en el valle. :


\ > Ventola
También las iglesias fueron, durante
esos momentos, objeto de discusión, puesto
que eran reivindicadas por La Seu d’Urgell
y por el obispado de Roda de Isábena. Es
imposible determinar su situación precisa,
pero no cabe duda de que en el último
cuarto del siglo XI y hasta la concordia al­
canzada en 1140 pertenecieron a la sede
aragonesa de Roda, para integrarse, a partir o Villas
de este momento y como consecuencia de o Villorrios
la conquista prevista de Lleida y la reorga­ K Castillos
O Iglesias
nización de las jurisdicciones episcopales,
O Ermitas
a La Seu d’Urgell.
Hospitales
Las iglesias del valle eran, no obstante, a Picos (altura)
propias; es decir, fundadas y dotadas por
los señores del lugar, quienes a cambio re­
cibían los beneficios. El obispo era el res­ desigual, puesto que, a excepción de la de con madera y se coronaban por sendos áb­
ponsable de su consagración pero, hasta Sant Joan de Boí, fueron reconstruidas y sides semicirculares. Solamente se ha con­
bien entrado el siglo XII, no se conseguirá modificadas a lo largo del siglo XII. Es servado el del lado del evangelio, mientras
estructurar una red de parroquias depen­ muy probable que cada una de las villas que el opuesto es fruto de la restauración.
dientes de la sede. Este hecho, el carácter naviera su iglesia ya a finales del siglo XI. Primitivamente tenía un único acceso en el
privado o particular, nos introduce en un En algunos casos se ubicaron en el núcleo lado norte, pero en época moderna se abrió
tema importante como es el de las moti­ de población o cono ¡huyeron a constituirlo otro en la fachada occidental y se aumentó
vaciones o el de los fondos para crearlas, (Santa María de Taüll). En otros, como en el tamaño de la primitiva ventana de ilumi­
mantenerlas y dignificarlas. No cabe duda Boí o Barruera, se siruai on en cambio fuera nación. Un elemento esencial de esta y otras
de que la participación de esos señores en de la villa, favoreciendo de esta manera la iglesias del valle era la torre-campanario,
las luchas feudales, en un primer momento, extensión del cementerio que se asociaba adosada, en este caso, al muro meridional
y en las campañas militares contra la taifa indefectiblemente a chas. junto a la cabecera. Desconocemos la altura
de Zaragoza, junto al rey aragonés princi ­ Saur Joan de Boí, restaurada durante los que alcanzaba, aunque no debía superar en
palmente, explican sus posibilidades eco­ años seicnte. del siglo XX con la intención mucho la de la nave lateral en un primer
nómicas, como sabemos que ocurrió en e! de recuperar su aspecto original -puesto momento. Posteriormente fue sobreelevada,
caso de los Erill. que había sido muy modificada en época como podemos observar en otras torres
moderna-, era un edificio de tres naves se­ campanario de la zona. Esta iglesia, pro­
Las iglesias del valle paradas por arcos bajos sostenidos sobre movida durante el último cuarto del siglo
La información que tenemos sobre las pri­ gruesos pilares, aladrados en la cabecera y XI por el señor de la villa, Miró Guerreta,
mitivas fábricas de las iglesias es bastante circulares en el resto. Las naves se cubrían se completó con un procedimiento habitual
en las iglesias del valle, que consisua en el añadido de un encintado
de las juntas de las piedras de la obra de manipostería para simular
una forma más regular y a la vez para proteger el muro contra hume­
dades y vegetación. Es por ello que este método se utilizó tanto en el
interior como en el exterior. Sobre el enlucido se aplicó, pocos años
más tarde, probablemente en tomo a 1100, una ambiciosa decoración
pictórica figurada a la que me referiré más adelante.
También en Taüll la actividad de promoción señorial, segura­
mente ya bajo los Erill, fue intensa en los últimos años del siglo XI.
Efectivamente, nos consta la construcción de tres iglesias. La que
conocemos como Santa María, en el núcleo habitado de Taüll; la
que se dedicara, años más tarde, a Sant Climent, alejada de la villa
y tal vez vinculada al villorrio mencionado anteriormente; y una
tercera, de advocación desconocida, situada entre ambas. Poco es lo
que sabemos de la estructura originaria de la primera de ellas, y los
vestigios hallados en la excavación arqueológica no han conseguido ;;
aumentar nuestros conocimientos de manera substancial. A este ■y*
f;
primer edificio del siglo XI pertenece, no obstante, la parte inferior
de la torre que se integró en la nueva iglesia del siglo XII. Es, como
r
-V

la de Boi, de planta cuadrada, construida con un aparejo irregular


reforzado en los ángulos, con una sencilla abertura en el nivel infe­ amplitud, de tres naves, más cortas que las que hoy conocemos,
rior y otras dos, de grandes dimensiones, en los lados este y oeste.
La primitiva iglesia de Sant Climent es, en cambio bien co­
nocida a panir de los últimos estudios. Era un edificio de cierta
coronadas por los correspondientes ábsides y arcos preabsidales. La
altura del conjunto era, pese a ello, muy reducida. Esta información
la deducimos porque en la nueva iglesia del siglo Xíl se mantuvieron
T -•• i:;
el perímetro y la irregular alineación de los ábsides de la anterior, M
aunque se alagaron las naves hacia poniente y se sobreelevaron los • I-
ábsida*; y, por tanto, ei conjunto del edificio. A este primer momento,
cenado en U;s décadas finales del siglo XI, corresponde también el
'i'imgxánfeiicr.del; campanario adosado al lado meridional. Tam­
bién aqúí. iqjnp. en Bóí, los accesos eran laterales y, en este caso, se
l^iedeji -.deisriÍK í-r hasta tres puertas abiertas en el lado meridional. ■

Snbrelo térrera de las iglesias de Taüll, cuyos vestigios :ron


descubiertos en los años setenta del siglo XX, únicamente a- ice­
mos pane- de su cabecera. No obstante, interesa observar cit é f.íS si­
1
militudes en pleura y en estructuración exterior con la contendí ;inea
de Sant Climent. Era un edificio de reducidas dimensiones *»•; -.llanta \'
y alzado y como, se ha dicho, se desconoce su advocación - - i bien
se cree que pudo atribuirse a san Martín, aunque no hay doc amen­
tación al respecto- así como sus funciones en la villa. E! templo
comparte con la primitiva iglesia de Sant Climent la utilización de
un aparejo de piedras pequeñas e irregulares dispuestas en hiladas
que pretenden ser regulares, mientras que el exterior de los ábsides

h
- -v
V . :
X'ARQUEOLOGÍA & HISTORIA 51
^ ■

tv -x:
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Del grupo de iglesias del valle de Boí, la de SANT JOAN DE BOÍ es la que conserva más
elementos constructivos de la primera fase, correspondiente al siglo XI, además de los
primeros testimonios de pintura mural de la zona (ca. 1100). El estudio de la posición que
ocupaban originalmente los distintos fragmentos conservados, arrancados en los años
1919-1923 para ser llevados al Museo de Barcelona, ha permitido hacer hincapié en la par­
ticular inserción de temas PROFANOS entre los de temática sacra de la iglesia, de los que
destaca una escena de juglaría en el muro norte del templo, junto a la puerta de salida de
la iglesia. En las imágenes, escena de la LAPIDACIÓN DE SAN ESTEBAN O, ubicada en
el interior de la nave septentrional, en posición cercana al ábside. Junto a esta, se dispuso
la figura de gran tamaño de un cuadrúpedo que vomita un elemento floral y tiene una
cola acabada en cabeza de animal ©, claro ejemplo de la inspiración miniada de algunas
imágenes. En los espacios situados en los pilares de separación, solían incluirse figuras
individuales de apóstoles o santos, aunque en la cara interior del pilar más oriental de la
nave sur se representó la imagen de un personaje con túnica corta sosteniendo un ave,
probablemente un halcón ©. Por otra parte, los intradoses de los arcos que separaban
las naves estaban ornamentados con un BESTIARIO, con grupos de dos a cuatro bestias
cada uno, aunque con formas que no corresponden con sus morfologías normales ©.
Finalmente, en el sector occidental de la iglesia, opuesto a los ábsides, incluía una repre­
sentación de Cristo como juez en la nave central, mientras que la sur desarrollaba escenas
del libro de la REVELACIÓN, como la bestia de siete cabezas y diez cuernos (Apocalipsis,
13:1) ©. Este espacio del sector suroccidental fue empleado como baptisterio.
de ambas se articula mediante lesenas co­ neraliza en algunas regiones de Europa y,
ronadas por arcuaciones ciegas. Estos por­ singularmente, en los condados de la actual
menores constructivos y ornamentales son Cataluña y parte del reino de Aragón. Si
los que, por convención, se acostumbran a juzgamos por el tipo de aparejo utilizado,
denominar lombardos, sin que nada tengan algunos muros de otras iglesias del valle
que ver con la llegada de constructores de de Boí podrían datarse también en el úl­
esa procedencia, como Puig i Cadafalch ha­ timo cuarto del siglo XI, como es el caso
bía argumentado, sino más bien con proce­ de Santa María de Cardet.
dimientos de rancio origen tardorromano,
perpetuados o difundidos ampliamente en
el arco mediterráneo. Con todo, es durante
En síntesis, lo que podemos llegar a
deducir respecto de las iglesias construidas
durante esos años en el valle de Boí, y en
'«psis
el siglo XII cuando este repertorio orna­ realidad en todas y cada una de sus villas,
mental y el uso de pequeño aparejo se ge- es que eran edificios en los que se utilizó
la techumbre de madera, sin bóvedas (ex­
cepto en los ábsides); que en general eran
f ;®m,
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.i ¡UJ3&'
de altura reducida, aunque de dimensiones
en algún caso notables (Sant Climent y
Sant Joan de Boí); y que usaban un aparejo
irregular, en algunas ocasiones animado
con el vocabulario ornamental denominado iglesias de Sant Climent y Sant Joan de
lombardo (ábsides de Sant Climent y Sant Boí. En esta segunda, además, la promo­
Martí de Taüll). La existencia de tres na­ ción señorial completó el decoro y la dig­
ves, con sus respectivos ábsides, se puede nificación del edificio incorporando una
confirmar en Sant Climent, Sant Joan de decoración mural que cubrió, con temas
Boí y Sant Feliu de Barruera, mientras que, figurados, el perímetro interior. Este es el
en otros casos, tal vez se utilizó la nave primer testimonio de la presencia en el va­
única (Durro), en algún caso coronada por lle de un equipo de muralistas que trabajó
un ábside uebolado (Erili la Valí). Tai vez seguramente en tomo al año 1100. De lo
lo más-notable es la construcción de to- conservado, casi exclusivamente las pin-
i iv -un: y .o escasa,y fue solo turas de las naves laterales y los intradoses
■• jrjyio se configuró de los arcos, destaca la abundante represen­
•x'vií de las alus torres tación de temas aparentemente profanos,
qúj' Wy > .¿avcijyi-o »dt ciementó esencial como son las series de figuras zoomorfas
! nial tid vallo de Boí. que parecen configurar un bestiario en los
intradoses de la zona oriental o la escena de
Fases y ornaíiientacibiies juglaría en el muro de cierre norte entre pa­
La daiación de bs iglesias, al margen de lo rejas de apóstoles. Solamente conocemos
comentado, solo se sii$teüt,reo datos docu­ una escena narrativa: la de la lapidación
mentales que i nt oí man de su c onsagración, de san Esteban, a quien presuntamente era
pero no do su estado en aquel momento. dedicado el altar del lado norte. Aunque
En lo ciue podemos conocer, destaca­ muy mutilada, la composición que ocupaba
ban por sus dimensiones y ambición las el muio de poniente nos permite reconstruir

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II I

52 ARQUEOLOGÍAS HISTORIA

► En SANT CUMENT, la poderosa imagen de la MAIESTAS DOMINI, flanqueada por los vivientes, un serafín y un querubín, ocupaba el cuarto de esfera
del ábside. En el hemiciclo absidal se disponen, una vez más, los apóstoles que, en este caso, estaban presididos por las figuras de la Virgen María, en
tanto que imagen de la Iglesia, sosteniendo el cáliz con la sangre emanada del costado de Cristo, y san Juan Evangelista. En los espacios de los arcos
y bóvedas del PRESBITERIO, se desarrolló en cambio un complejo programa de naturaleza penitencial en el que tienen cabida, en uno de ellos, un
ciclo dedicado a la historia de los primeros hermanos: el sacrificio de Abel y Caín, con la imagen de este último en reflexión y arrepentimiento, y la
¡ muerte de Abel. En el espacio contiguo, por debajo de un espectacular CORDERO APOCALÍPTICO sostenido por ángeles, se representó, dividido a
un lado y otro del arco, un momento de la parábola de Lucas sobre el pobre Lázaro y el rico, con Lázaro llagado y lamido por un perro a las puertas
i-
de la casa del rico en donde se celebraba un banquete. El programa culminaba en el frontis o arco triunfal con las imágenes de san Clemente y san
Cornelio, ambos papas y mártires romanos a los que, respectivamente, se dedicó la iglesia y cuyas reliquias se utilizaron para consagrar el altar. Un ¡i-
tema profano con alusiones a la guerra ya la cacería en la cúspide evocaban el carácter particular, señorial, de la iglesia. • Gcmif.raGEs/UNwtRSAa'.'AGtsGRou? V
la representación del Juicio, presidido por Dios, con los tormentos de tomando como modelo las de Sant Climent y Santa Mana de Taüll,
los condenados y las almas de los salvados en el seno de Abraham, tal como la estructuración y ornamentación de los cuerpos superiores
la imagen del Paraíso. De los análisis sobre los modelos utilizados demuestra de forma fehaciente. Sobre una base de muros ciegos, los
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se puede deducir un conocimiento de repertorios habituales en los distintos y variables niveles superiores tienen oberturas múltiples
manuscritos ilustrados del mediodía de Francia, a cuyo horizonte que aumentan hacia su terminación. Se enmarcan con arcuaciones
remiten también cienos pormenores formales. Apane de esta, no ciegas y frisos de dientes de sierra, es decir, el vocabulario deno­
nos consta que otras iglesias fueran decoradas, con excepción de minado popularmente “lombardo”. Este es el caso de las de Santa
los vestigios parciales recuperados en la última restauración de Sant Eulalia de Erill la Valí y de la Natividad de Durro. La enorme altura
Climent, que corresponden a la ornamentación del interior de las de estas torres-campanario, por comparación a la de las iglesias, evi­
ventanas del primitivo edificio -posteriormente tapiadas- con moti­ dencia la voluntad de su uso como señalizadores de las respectivas
vos muy simples, vegetales o lineales en blanco y mangra. villas, pero también como puntos de control del territorio por parte
Una nueva fase de construcciones se inició en la segunda década de los señores. Del mismo modo, en relación con esta última función
del siglo XII y tenía como escenario las iglesias de Sant Climent y debemos considerar también la construcción de pequeñas capillas si­
la parroquial de la villa de Taüll -más tarde conocida como Santa tuadas fuera de las poblaciones - Sant Quirze de Durro, Sant Quirze
María, aunque su advocación no consta en el documento de auten­ de Taüll, Sant Pere de Boi, Sant Cristófol d’Erill o Sant Salvador de : •
ticación de reliquias hallado en el siglo XVII al desmantelar el altar Barruera-, en lugares elevados desde los cuales se controlaban los
que lo contenía-. Ambas iglesias fueron consagradas con un solo día caminos y, en particular, las entradas al valle.
de diferencia por el obispo de Roda, a la sazón Ramón Guillermo, en Algunos años después de la terminación de las dos iglesias de
diciembre de 1123. En Sant Climent se culminó la torre y se proce­ Taüll, ciertos equipos de muralistas, distintos a los que habían actuado
dió a la construcción de una nueva iglesia manteniendo el perímetro en Boí años antes, serán los responsables de la decoración con pinturas i
de la cabecera y prolongando las naves. El nuevo edificio era mucho figuradas del presbiterio y del arco triunfal en Sant Climent, así como i
1
más alto que el anterior, y lo podemos definir como una estructura del conjunto de la cabecera en Santa María. Atestiguan este indetermi­
basilical de naves separadas mediante esbeltos pilares circulares nado lapso de tiempo la existencia, por debajo de ellas, de un enlucido
que imitaban o evocaban columnas con una sencilla decoración en que imitaba sillares regulares de piedra mediante líneas blancas y,
su cúspide, a modo de capiteles. En origen, antes de las modifica­ especialmente, el cegado de las ventanas de iluminación del ábside
ciones posteriores, la nave central era más alta que las laterales, y el para disponer del espacio requerido para la composición pictórica. No
conjunto se cubría mediante un envigado de madera. Se trata de la nos consta que los equipos que trabajaban en estas iglesias lo hicieran
misma estructura que, a partir de la radical restauración de los años simultáneamente, aunque no cabe descartarlo, puesto que algunas
setenta del siglo XX, se ha podido recuperar de la nueva iglesia de figuras de Santa María recuerdan en su estilo las de Sant Climent. En
Santa María, consagrada igualmente en 1123. Lejos de ser edificios cualquier caso, está claro que se trataba de gmpos distintos, aunque en
anacrónicos, como pretendía Puig i Cadafalch en función de su ambos casos formados en una misma tradición formal geometrizante
estilo, en realidad se trata de la traducción de modelos basilicales cuyo origen más probable se encuentra en el mediodía francés. Los
de rancia tradición paleocristiana que se recuperaban como tales en presbiterios de Santa María y Sant Climent se ornamentaron con pin­
! la ciudad de Roma en estos momentos, al amparo del movimiento turas cuyos programas pictóricos, de una fuerte personalidad artística
de renovación de la Iglesia, la llamada reforma gregoriana. Precisa­ (véanse las imágenes en las páginas precedentes), se extendían por
; mente desde la sede de Roda estos ideales reformistas eran defendi­ toda la superficie interior de sus respectivos ábsides. Ambos edificios
dos e impuestos desde principios del siglo XII con especial énfasis. completaron su decoración pictórica unos años más tarde, segura­
í! i
;n El uso de la bóveda, que tradicional mente se ha considerado
como un síntoma de “modernidad” en la arquitectura románica, se
mente antes de mediados del siglo XII. Esta vez, sin embargo, los mu­
ralistas no tenían ni la pericia ni la calidad de los anteriores, y es muy
S !
puede constatar en otros edificios del valle. En Erill se procedió a probable que conformaran un único equipo. En Santa María cubrieron
la reforma de la iglesia para poder soportar una bóveda de cañón. por completo los muros de las naves con un complejo programa, aún
’J
En Durro, la transformación del siglo XII fue incluso más radical, mal comprendido, en el que destaca el ciclo de la infancia de Cristo,
li!I I puesto que se incoiporó, además de una nueva cubierta abovedada, escenas hagiográficas y la imagen del Juicio y sus consecuencias. En
una cripta bajo el ábside. En ningún caso, no obstante, tenemos Sant Climent, por su parte, se decoraron los ábsides laterales y sus
i:
i-.
testimonios de escultura arquitectónica románica, a diferencia de lo
que ocurre en los centros transpirenaicos con los que se mantenían
respectivos frontis, así como el último tramo de la nave hacia levante.
Solo se conserva un coro de ángeles en el interior del septentrional,
!•
contactos fluidos, como los del valle de Aran. además de una pareja de pavos afrontados y figuras de cacería de
i En el panorama monumental del valle hay que considerar, de animales. En la columna que marcaba el límite del espacio reservado
manera muy particular, las altas torres-campanario. Algunas son a los clérigos del de los laicos -los tramos occidentales de las naves-,
el resultado de la sobreelevación, en el siglo XII, de las anteriores, se pintó una inscripción que recordaba o conmemoraba el día preciso

I :
pero en otros casos se construyeron desde los cimientos en este siglo de la consagración del edificio y al obispo Ramón de Roda, respon-

i
-

◄ Los grupos de muralistas que actuaron en las dos iglesias deTaüll


eran probablemente distintos aunque con una similar formación. En
_ SANTA MARIA se organizó un programa que enfatizaba la advoca­
- ción y, por tanto, la imagen del ábside está presidida por la Virgen, en
=
tanto que trono de Cristo, en la escena de la EPIFANÍA. La maiestas
- Domini, presidía la bóveda del presbiterio, flanqueada por los cuatro
! ■
vivientes, símbolos de los evangelios, y las jerarquías angélicas: se­
rafines, querubines y arcángeles. Sobre el espacio ocupado por un
3 macizo altar de manipostería, decorado con pinturas que imitaban
i un suntuoso tejido decorado con águilas, se evocó el tema litúrgico
de la ofrenda de Abel y del sacerdote Melquisedec. El fondo del he­
miciclo absidial lo ocupaban los apóstoles, situados bajo arquerías
pintadas, mientras que el zócalo, rematado en la parte superior por
un tema de tejido fruncido decorado con animales pasantes, se
prolongaba hasta el suelo con el habitual tema de cortinaje. Nada
s conservamos de la decoración interior de los dos ábsides laterales,
í aunque el meridional exponía en su frontis dos pavos reales afronta­
dos a un cáliz además de figuras angélicas sosteniendo la mano de
DiOS. OWicmedmComvons/CC BY-SA 3.0/D.\v.dMo\vaux

igualmente en los valles alpinos e incluso en algún caso cercano,


como en Sant Just i Pastor de Son en el valle de Áneu, que parecen
derivar de las de Taüll.
Por otra parte, pese a que, por su fragilidad, hemos conservado
pocas decoraciones pictóricas murales del conjunto en comparación
con las que debieron realizarse, es destacable la densidad de las que
ornaban, exclusivamente (salvo excepciones), los ábsides de estas
iglesias de los altos valles. En particular son remarcables, incluso por
-
su precocidad, los conjuntos de Boí, así como los de los valles de
Andorra, Aran y Áneu, pero es muy poco lo conocido en los valles
sable de ella y a la sazón proclamado santo. Probablemente durante aragoneses y navarros, mientras que al otro lado de los Pirineos
. estos mismos años la iglesia de Boí fue completada con la decoración solamente conocemos las del valle de Lourón o del Ariége. El arte
exterior de la puerta, protegida por un ligero pórtico. Su estado de románico del valle de Boí, por ello, se enmarca en una realidad
conservación impide comprender la composición en detalle, pero en común a estas regiones.
cualquier caso su tema central era el crismón, monograma del nombre
de Cristo, sostenido por cuatro ángeles, un símbolo de la adscripción BIBLIOGRAFÍA
a los ideales reformistas de las sedes pirenaicas durante el siglo XII. Guardia, M. (2000-2001 ):"Loculatoresetsaltator. Las pinturas con
escenas de juglaría de Sant Joan de Boí", Locus Amoenus, 5,
Un paisaje románico singular pp. 11-32.
La arquitectura románica en las pequeñas localidades de los altos Guardia, M.; Lorés, I. (2013): ElPirineurománicvistperJosep Gudiol
valles pirenaicos puede en ocasiones sugerir la existencia de “escue­ iEmiliGandía.Tremp, Garsineu: Ecomuseu de les Valls d'Aneu.
las” regionales o locales (véase “En los albores del románico. Las Guardia, M.; Lorés, I. (e.p.): Sant Climent de Taüll i la Valí de Bol.
iglesias del Serrablo” en Arqueología e Historia n.° 25), aunque en Barcelona, col.lecció Memoria Artium.
la mayoría de los casos no existen elementos suficientes para poder Lorés i Otzet, I. (2015): "La réforme grégorienne et les églises
3
definirlas. De hecho, coinciden mayoritariamente en el uso de mani­ du diocése de Roda dans la Ribagorce", en Art et Réforme
postería de pequeño aparejo que, con el tiempo, tiende a disponerse grégorienne en Trance et dans la péninsule ibérique. Xle-Xlle
de manera más uniforme, y raramente se utiliza la sillería excepto en siécles. París: Picard, pp. 91-107.
edificios relevantes y de datación tardía (La Seu d’Urgell, Gerri de Lorés i Otzet, I. (e.p.): "L'adozione di un modello architettonico
la Sal, catedral de Jaca, Santa María de Covet). La modestia de sus romano nei Pirenei: le chiese di Sant Climent e Santa María di
Taül" Hortus Artium Medievalium, 25.
estructuras parece jerarquizar los edificios principales por el simple
aumento de sus dimensiones, y es común el uso de naves cubiertas
5 Bibliografía completa en www.despertaferro-ediciones.com
con estructura de madera reservando las bóvedas para el espacio
privilegiado de la cabecera. Es asimismo destacable la escasez o
ausencia de escultura arquitectónica, bien sea en capiteles, bien en Milagros Guardia Pons es catedrática de Historia
la organización de portadas. En relación con ello cabe mencionar del Arte Medieval y profesora de la Universidad de
Barcelona. Desde 1987 hasta 1993 fue conservadora
los ejemplos que podemos constatar en los centros próximos a las
de las colecciones de arte románico del Museu
canteras de Saint-Béat (Bóssost, Vilac o Escunhau en el valle de
Nacional d'Art de Catalunya (Barcelona), y en
Arán) u otros casos vinculados a Toulouse o de cronología avanzada
la actualidad es directora del grupo de investigación Ars Picta y
(Santa María de Covet). La ornamentación arquitectónica se reduce miembro del IRCVM (Institutde Recerca de Cultures Medievals), de
al envoltorio lombardo de arquillos ciegos, lesenas y dientes de siena cuyo consejo de dirección forma parte. Sus investigaciones se han
que se utiliza para resaltar precisamente los ábsides. Por su parte, centrado, en especial durante los últimos años, en el estudio de la
las altas torres-campanario que hemos comentado en el valle de pintura mural altomedieval y románica en España, y en particular en
Boí no son excepcionales en otras iglesias pirenaicas, como sucede el análisis de sus programas iconográficos.
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Libros
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Alexander Alexander von HumboldL El anhelo por lo desconocido
von Humboldt Este libro redescubre la figura del naturalista prusiano Alexander von Humboldt, a través de su dimensión
i- El anhelo por lo desconocido
b personal del aventurero. De hecho, lo más interesante es que la gran mayoría sigue material de primera mano,
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libros, diarios y cartas del propio Humboldt y su entorno, lo que le aporta vivacidad y empatia. Una idea
l MAREN MEINHARDT recurrente es el carácter plenamente romántico del personaje. Toda su vida estuvo motivada por la búsqueda
si r frustrada de algo inconcreto que debía completarlo de una forma sublime. Esto conllevó el impulso irrefre­
, i
: nable de conocer personas y experiencias nuevas, incluidos su coqueteo con el dolor físico y emocional, y su \
.

T ansia por viajar, lo más lejos posible y con todas las consecuencias, de forma que el trayecto lo transformase.
También su ciencia fue romántica: la naturaleza debía ser comprendida mediante una “impresión total”, que
n aunase las mediciones objetivas de todas las disciplinas, pero también las sensaciones subjetivas experimen­ *
tadas por el observador, para intuir así las interconexiones de las fueras ocultas del mundo. El libro dedica un
. i i espacio importante a sus primeros años, cuando estaba abocado a la rutina. En un severo ambiente familiar
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y con una mediocre formación pensada para convertirlo en un anodino funcionario, su válvula de escape
fue alimentar obsesivamente cualquier curiosidad, ya fuese enfocando su carrera en la minería, probando
con la clasificación botánica o haciendo experimentos anatómicos con Goethe. Pero no era suficiente y la
ISBN: 978-84-171418-7-5 muerte de su madre soltó las riendas. Abandonándolo todo, comenzó un periplo para enrolaise en cualquier
Páginas: 320 expedición, acompañado por su excéntrico amigo Bonpland y acarreando sus artilugios en una Europa
Autora: Maren Meinhardt sacudida por las guerras napoleónicas. Nunca hubo un plan establecido, sino pura improvisación ante las
H : Editor: Tumer casualidades, entre otras, aquella que los condujo a Madrid y les acabó abriendo las puertas de Sudamérica.
Web editor: Allí empieza la gran aventura que los llevaría a recorrer las selvas de Venezuela, las aguas del Orinoco, las
www.tumerlibros.com cumbres volcánicas de Quito, los palacios incas, investigar terremotos y cursos de agua, dibujar y muestrear
Reseñador: Tomás Aguilera miles de plantas, minerales y animales desconocidos. Aquella era también la búsqueda imposible del “buen
Durán salvaje”, desde un relativismo cultural que le hizo simpatizar con los jíbaros, así como criticar la denigración
; de los indios y la explotación incontrolada de los recursos naturales por las misiones católicas. Tras su vuelta
'■
se convirtió en una institución, con enorme éxito, aunque acabó agobiado por las exigencias del gobierno
prusiano y el asedio de sus admiradores, criticado por su falta de pragmatismo y compromiso nacionalista.
Ideó un libro colosal que nunca terminó y planeó nuevas expediciones que nunca realizó, pues nunca dejó
de buscar aquello que estaba destinado a no encontrar.

Fake news de la antigua Roma


Néstor Marqués es ya un referente en nuestro país en lo que a divulgación del mundo romano se refiere.
Aplaudido por el público y por los académicos, lo que toca Néstor se convierte en un éxito seguro. Eso
es lo que pronosticamos con su nuevo libro, Fake News de la antigua Roma, seguramente colocándose
NÉSTOR F. MARQJJfS de nuevo entre los primeros puestos en rankings, donde ya ocupó ese lugar con su anterior libro Un año
en la antigua Roma, que también reseñamos en esta revista. Leer Fake News es aprender y disfrutar de la
FAKE historia de Roma, desentrañando algunos de sus bulos que esconden verdades mucho más interesantes.

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NEWS DE LA
De fonrta cronológica nos va contado, capítulo tras capítulo, las verdades de aquellos momentos míticos,
descubriendo una realidad que aún prospera demasiado entre los interesados en la historia de Roma y
? que como mala hierba es difícil de erradicar. Desde la legendaria primera andadura del que sería uno de
i ANTIGUA ROMA
Kn¿uiW pmjugdmlay mcniirus
los mayores imperios dei Mediteiráneo de la Antigüedad, pasando por la República, los emperadores
,1c hace íoooíiV.í denostados y calificados de locos, tradicionales buenos gobernantes que realmente no lo fueron del todo,
-.i1-' cristianismo, ¿crisis del siglo III?, mujeres malvadas por culpa de algunas novelas, autores romanos y
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griegos leídos de forma poco crítica, ejército, sociedad, religión... solo la verdad tiene cabida en este libro.
El autor ha superado su anterior trabajo y aquí da un paso más hacia delante, audaz, poniéndose a la cabeza
de una siempre mal vista divulgación desde las universidades y, aún peor, por el público, que prefiere una
ISBN: 978-84-670556-1-0 novela o una película antes que una buena lectura instructiva. Por fin se ha puesto un punto y apane y llega
Páginas: 365 a España de su mano la tan esperada divulgación de calidad al estilo anglosajón. El libro, perfectamente
Autor: Néstor F. Marqués documentado, se complementa con una larga lista de referencias bibliográficas tanto primarias como
Editor: Espasa secundarias, y con las tan útiles siempre genealogías de familias imperiales que hacen de este trabajo un
Web editor: práctico documento que consultar rápidamente y un punto de partida para aquellos amantes de la historia
www.planetadelibros.com de Roma recién aterrizados en esta maravillosa disciplina. Sin duda ninguna, este debe convenirse en un
Reseñadora: María Engracia referente para cualquier lector interesado en la historia de Roma. Un texto valiente en un espacio adue­
5
I. Muñoz-Santos ñado desde hace mucho por periodistas y que por fin comienza a ser ocupado por especialistas de nivel.
5
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.
«Pedro Cifüentes enseña
Historia del Arte en la ESO
con un tebeo que nadie quiso
y ahora es un gran éxito [...]
‘En Sociales, vemos cómo a los
chavales les cuesta entrar en
el arte, pero el cómic lo
facilita todo. Les sirve para
valorar el patrimonio y
aprender al tiempo que
disfrutan1, señala el profesor,
autor tanto de los dibujos
como del guión».
EL PAÍS

Historia del arte en cómic.^


El mundo clásico LA PAKTC CW.
ISBN: 978-84-949540-6-1 UiTtW.tl.TO
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Desde lo alto del campanario
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1 Un itinerario por el románico del Pirineo (siglos X-XII)
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Decenas, si no cientos, de templos románicos jalonan la cordillera pirenaica, desde las proxi­
»•
midades del golfo de León al de Vizcaya, del Mediterráneo al Cantábrico, formando una suerte

i:
í E de camino espiritual en dirección a poniente. Pausanias Viajes Arqueológicos y Culturales les
propone un recorrido por algunas de las ermitas, iglesias, catedrales y monasterios más paradig­

G
O máticos de aquel estilo arquitectónico altomedieval europeo, con las particularidades intrínsecas
que les son propias debidas a su agreste ubicación geográfica y las diversas influencias recibidas

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Aunque el itinerario puede realizarse a la inversa, saltando aquí y allá de! estilo. Compárese con la austeridad de la iglesia de la Mair de
Diu dera Purificación de Bossóst©, la más septentrional de cuantas
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hacia los numerosos satélites colindantes que figuran en el mapa, consi­
deramos más coherente hacerlo desde el este hacia el oeste, siguiendo compilamos, allende el Aneto, en pleno valle de Arán, en dirección a ^ ""
el curso del sol, a cuyo nacimiento, mayoritariamente, se orientan los Lourdes, o con la minúscula ermita de San Juan y San Pablo de Telia V\
altares, siendo Sant Pere de Rodes (^) un lugar idóneo para iniciarlo. ©, junto a Ordesa y Monte Perdido. . \
Erguido como una recia atalaya hacia el cabo de Creus, sus hechuras se Seguimos hacia la Jacetania donde, además de la decisiva catedral 1 (
asemejan a las de una fortaleza, tónica habitual de las arquitecturas que de Jaca ©, el viejo monasterio de San Juan de la Peña © -culmen de
forman la marca fronteriza, baluartes de la cristiandad frente a al-Ánda- la adaptación al espacio orográfico- y las iglesias de Santa María y San •V
r lus, amén de custodios del saber compilado en fantásticas colecciones Caprasio en Santa Cruz de la Seros ©, sirven de antesala oscense a V
de pergaminos y libros miniados. Siguiendo nuestro curso, Santa María los hitos navarros de San Salvador de Leire Q y la colegiata de Santa
de Ripoll © presenta una de las portadas escultóricas de mayor riqueza María de Roncesvalles ©, erigida como un símbolo de nuestro imagi­
iconográfica del momento. Más allá del tópico de Biblia de los pobres y nario, controlando el paso hacia el norte. Antes de abandonar el sistema
analfabetos, aquellos programas ejercían la importantísima transmisión pirenaico, la función del antiguo monasterio-hospital de Nuestra Señora R;
de la palabra revelada mediante un lenguaje artístico que hunde sus raí­ de Belate © vuelve a resituar al viandante contemporáneo en el con­ r-
ces en la antigüedad clásica. texto medieval. Tras su descanso y recuperación, el peregrino prosigue
La seo de Santa María de Urgell © es mole de contrastes entre la su marcha hacia occidente, en pos de la redentora tumba del apóstol
terrenal apertura de su claustro, remanso de sosiego, y los elevados Santiago en Compostela.
volúmenes de su alzado, tras cuyas paredes se custodian algunos Esta propuesta de ruta puede enriquecerse visitando las principales
frescos que sirven de preámbulo a los mejores de todo el Pirineo, colecciones de arte sacro, pinturas y estatuas de época románica que
situados en nuestra siguiente parada, el valle de Boí ©. Aquí se atesoran museos como el Museu Nacional d'Art de Catalunya (Barcelo­
^ concentran numerosos templos, pero destaca por méritos propios la na), el Museu d’Art de Gerona, los diocesanos de Jaca, Urgell y Lérida,
. decoración pictórica de Sant Climent de Taüll, cuyo pantocrátor, pre­ y el episcopal de Vic, además de los centros de interpretación del ro­
sidiendo el ábside, ha devenido en uno de los iconos por antonomasia mánico de Andorra y del valle del Boí.

s r^i a

it Andreu

íirdii Isil
San Jus, i San pjfc
Son*
1 ©Sta. María íf O Cerneennterprígació del Románic a Andorra
ít Pere del Burqal ; ■) • Ribera de Cardós ^ ££)Sant Miqtíel
mt Joan / ,Sant Quirze
j^Sant Climent U ■
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¿Santa Colonia
Sant Esteve /de Colera

1 Taüll Sant Pere de Rodes

Sant Vi
aledral de Sta. Maria El Port de
Beget la S.elya
SantSepulcre de Palera FigueresQ \\
ySantJoan VJ
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les Abadesses

luseu d'Art . !
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9 Museos
9 Monasterios
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Información elaborada por Fernando Alonso y Ángel Carlos Pérez .a
rr.de Pausanias Viajes Arqueológicos y Culturales rr^
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^ viajes arqueológicos y culturales\¡[J/
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i ClMuseu Nacional d’Art de Catalunya
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✓ ^ s f^www.páusanias.com
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Femando Lillo Redonet

La imagen de Nerón
en el cine y la televisión
Los historiadores romanos Suetonio y Tácito, miembros de la élite senatorial, presentaron al emperador Nerón con una
serie de rasgos negativos que contrastaban con los "buenos" gobernantes posteriores como Vespasiano, Tito, Trajano y
Adriano. Nerón aparecía en estas fuentes como matricida, al mandar asesinar a su madre Agripina; como envenenador,
acusado de acabar con la vida de Británico, el hijo de Claudio; como hombre depravado de licenciosas costumbres, y
como un incendiario, autor, o al menos sospechoso, de uno de los mayores incendios que asoló la ciudad de Roma en
el 64 d. C. Una creencia popular cristiana de los primeros siglos lo identificaba con el Anticristo o su precursor, aunque
autores de reconocido prestigio como Lactancio y San Agustín no estaban de acuerdo con esta atribución.

E
n el imaginario popular el emperador se fue convirtiendo
en un ser corrupto y depravado, constituyendo un eficaz
compendio de la decadencia imperial romana que podía
contraponerse a la pureza de costumbres del cristianismo na­
ciente. Henryk Sienkiewicz aprovecharía magistralmente todo
esto en su exitosa novela Quo Vadis?, publicada en 1896, que
enseguida se convirtió en un bestseller internacional. La obra re­
cogía la tradición de toda una serie de novelas apologéticas como
Los últimos dias de Pompeya (1834), de E. Bulwer-Lytton, Fa-
biola (1854), del cardenal Wiseman, o Ben-Hur (1880), del escri­
tor norteamericano Lewis Wallace, que defendían al cristianismo
en un entorno cultural hostil aprovechando el poder comunicador
de la ficción narrativa. El autor polaco utilizaba, además, su libro
para hacer una interpretación política de su tiempo: Nerón se
identificaba con el zar Alejandro II de confesión ortodoxa que
perseguía a los cristianos polacos fieles a Roma. La frágil y pura
Ligia y el gigantón Ursus pertenecían a la tribu germánica de los Luigi Maggi, con una duración de 16 minutos. En este caso el ar­
ligios que vivían en lo que luego sería Polonia. gumento se sacaba de una tragedia previa de Pietro Cossa (1871).
Pero la obra cumbre del cine mudo italiano en la que aparece
El malvado emperador nuestro emperador es la adaptación estrenada en 1913 de la popu­
El teatro, la ópera e incluso el circo explotaron igualmente esta lar novela de Sienkiewicz, Quo vadis?, dirigida por E. Guazzoni.
imagen casi “demoníaca” del emperador romano, que permi­ Las escenas del incendio, de las carreras del circo, los combates
tía incluir escenas espectaculares del incendio de Roma o del de gladiadores y las masacres de cristianos impactaron al público
martirio de los cristianos, según las posibilidades técnicas del de entonces que jamás había visto nada parecido en un teatro o en
momento. Un ejemplo de esta búsqueda del espectáculo es el un circo. No podía fallar la escena de un Nerón barbado tocando la
show circense del famoso P. T. Barnum titulado Ñero or The lira mientras la ciudad ardía. La película fue un éxito internacional:
Dcstruction of Rome de 1899. Otro ejemplo lo constituye la en su estreno en Gran Bretaña se proyectó en el Royal Albert Hall
obra teatral de época victoriana de Wilson Barrea The Sign en presencia del rey Jorge V, mientras que en Nueva York fue el
of the Cross (1895) que pronto se adaptaría a la gran pantalla. primer filme que se vio en un teatro de Broadway.
Precisamente en competencia con estas artes escénicas, El cinc norteamericano se sintió también atraído por la fi-
el cine no quiso desaprovechar el filón de un emperador tan ;:ura de Nerón. En 1908 apareció el filme Ñero and the Burning
popular y apropiado para sorprender a un público ávido de ■'•fRomt dirigido por Edwin S. Porter para Thomas Edison. En
novedades. La aparición de Nerón en el cine es casi tan amigu;; : ? mundo anglosajón la obra más difundida sobre Nerón era
como el nuevo modo de entretenimiento de masas. F.n 189‘- i-\ ü, ;v-dia de Barrett, de la que se hicieron dos versiones, una
año después de la invención del cinematógrafo, los he< ui: :• ir. ;.' ..: en 1904 y otra estadounidense en 1914. Por eso no
Lumiére produjeron Néron essayant des poisons sur des escJr a-inó que se acudiera de nuevo a ella en 1932 para producir,
ves que en solo 52 segundos mostraba cómo ante el emperador, y.-, en la época del cine sonoro, la mayor película de romanos
subido en su trono, iban pasando varios esclavos que perecían a hasta el momento: El signo de la cruz, dirigida por Cecil B. De-
causa de sus venenos. Georges Méliés, otro de los grandes del Mille y con una duración de 124 minutos. La decadencia moral
cine de los primeros tiempos, escogió también un episodio del de Roma se veía superada por la pureza de los mártires de la
emperador envenenador titulado Néron et Locuste: un esclave cruz representantes de la Norteamérica contemporánea. Pero lo
empoisonné (an 65 de notre ere), como parte de su serie La que más nos interesa es la interpretación de Charles Laughton
Civilisation á travers les ages (1907-08). como Nerón, que abría la película cantando mientras Roma
En 1909 apareció en Italia el filme Nerón (Nerone o L ’incendio ardía. La publicidad del momento resumía así el carácter de
di Roma) producido por la casa Ambrosio de Turín y dirigido por este Nerón de la pantalla: “el cuerpo de una mujer, el corazón
ARQUEOLOGÍA & HISTORIA 63

◄y La ¡cónica imagen de uno de los pósteres promocionales de la precoz película italiana de 1913 QUO VADIS? (en la foto, el cartel de la dis­
tribuidora americana) constituye una de las referencias clave que ha quedado en el imaginario popular, en especial tras su reproducción
en la famosa escena del Quo vadis de Mervin Leroy (1951), en la que Peter Ustinov, en el papel de Nerón, observa el incendio de la ciudad
desde la torre de los jardines de Mecenas, como cuenta, entre otros. Tácito (Anales XV.39.4). La misma imagen, empleando un inmenso
laúd en vez de una cítara, tiene sus precedentes en ilustraciones como la de M. de Lipman (izquierda) para la edición que hizo Altemus
del libro que inspiró el filme (1897).

de una hiena, el alma de una serpiente”. sobre Roma. A bordo de la misma dos tado por Peter Ustinov en la versión de
En efecto Laughton dio vida a un Ne­ capellanes, uno católico y otro protes­ Quo vadis (1951) de Mervin Leroy, sin
rón de aspecto infantil y caprichoso, sin tante, explicaban a la tripulación (y a signo de interrogación en su título, como
barba, entrado en carnes, recostado en la audiencia) la historia de la ciudad y cita culta, ya que en la antigua Roma no
su trono o en blandos cojines, y hábil­ efectuaban un claro paralelo entre Ne­ existía esa marca para indicar una pre­
mente manejado por su esposa Popea, rón y Hitler. En el epílogo aparecía un gunta. El prólogo de la película sitúa la
una Claudette Colbert en un papel de escuadrón de bombarderos aliados for­ acción “en el reinado de aquel Anticristo,
femme fatale que el espectador recorda­ mando la señal de la cruz, una señal que conocido por la historia como el empe­
ría por su antológico baño en leche de paradójicamente no era históricamente rador Nerón”, aunque en una escena el
burra. En 1944 el filme se estrenó con la de los primeros cristianos. apóstol Pedro (Finlay Currie) muestra
un prólogo y un epílogo de la época. Era una especial piedad con el emperador;
el momento en que los aliados recupe­ El personaje clave cuando una madre dice a su hijo que Ne­
raban Italia y se mostraba una fortaleza Ahora bien, sin duda, el Nerón más po­ rón es una bestia, él responde:
volante que debía lanzar propaganda pular de la gran pantalla es el interpre-
Ningún hombre es una bestia.
Míralo y comprenderás que es
un enfermo tan solo. Lo es de
corazón y de espíritu y de alma.

El Nerón de Ustinov, rodeado de


aduladores, se cree sobre todo músico
y artista; es inestable y muy similar en
sus gestos a los dictadores de la Segunda
Guerra Mundial. En este sentido, la pe­
lícula introduce la escena del triunfo
romano, que no estaba presente en la
novela, mostrando un foro romano que
nada tiene que ver con la realidad arqueo­
lógica, sino que es una gran explanada
repleta de masas enfervorecidas que acla­
man a un emperador que se proclama
dios en la tierra, en medio de unas colo­
sales estatuas divinas que deben mucho
a la iconografía nazi de Leni Riefenstahl
y sus documentales propagandísticos El
triunfo de la voluntad y Olympia. El sa­
ludo de este Nerón es muy semejante al
hideriano con lo que parece probable que
a un espectador del momento no se le es­
caparían estas alusiones. De igual modo
la popular escena en la que Nerón mues­
tra a su corte una maqueta de la Roma
que en su megalomanía quiere proyectar
podría ponerse en relación con las imá­
genes de Hitler y su arquitecto oficial
Albert Speer comentando planos o ma­
quetas. No hay que olvidar el deseo del
Führer de renovar Berlín con su proyecto
de ciudad ideal llamada Germania, cuyo
modelo muestra el Gran Hall, un enorme
edificio con impresionante cúpula basado
en el Panteón de Roma. Por otro lado, la
maqueta que aparece en la película no
es otra que la que hoy se exhibe en el

___ ÑERO SINGS WHILE RíQ¡p|¡BU^üs


64 ARQUEOLOGÍA & HISTORIA

► Lo Dirce cristiana (1897), del pintor polaco Henryk Siemiradzki. Según cuenta san Clemente
en su primera epístola a los corintios (1 Cor: 6), mujeres cristianas fueron martirizadas como
“Danaides y Dirces", aludiendo probablemente en este último caso a una condena en la
arena con el suplicio de ser atadas a un toro para ser arrastradas hasta la muerte, reprodu­
ciendo de forma macabra la venganza que los hijos de Antiope sobre Dirce, esposa del rey
deTebas, en el mito griego. Clemente no menciona la participación de Nerón en estos mar­
tirios, pero en la PERCEPCIÓN NEGATIVA de la figura del emperador tuvo mucho que ver el
papel que este desempeñó en la persecución a los CRISTIANOS, a los que responsabilizaba
del propio incendio del año 64 (Tácito, Anales XV.44) y, sobre todo, la influencia de autores
cristianos como Tertuliano (Apologeticum V), que insistieron en demostrar que el empe­
rador fue el primero de sus perseguidores. Ya antes del cine y la televisión, pinturas como
esta, resultado de la popularidad inmediata de Quo Vadis?, conseguían captar una imagen
sintética que reflejaba con gran dramatismo la extrema crueldad del emperador romano
con los cristianos; una forma de expresión que tuvo su propio impacto en el público de la
época. Esta misma escena la repetirían con distintas fórmulas algunas de las adaptaciones
cinematográficas inspiradas en la novela de Sienkiewicz.

Museo de la Civilización Romana en el del Nuevo Testamento. Paralelamente, se


EUR y que había sido realizada en 1937 desarrolla la vida de los primeros empe­
por encargo de Mussolini para la Mostra radores romanos contemporáneos a los
Augustea della Romanitá, una exposi­ hechos desde Tiberio a Nerón, poniendo
ción fascista que entroncaba el esplendor también especial cuidado en la consulta
de la Roma imperial con la contemporá­ de las fuentes antiguas como Suetonio y
nea. La relación con Mussolini también Tácito. Nerón aparece en los capítulos 10,
se establece con el triunfo citado, puesto 11 y 12 con los rasgos del actor británico
que recordaría a los espectadores italia­ Anthony Andrews que realiza una sober­
nos los desfiles organizados por este en la bia actuación en la línea de Peter Ustinov.
vía de los Foros imperiales. El contexto Agripina está interpretada por una madura
de Guerra Fría en el que se realizó la Ava Gardner que influye en su hijo hasta
película ha motivado que algunos inves­ que este la manda matar en una nave ro­
tigadores relacionen igualmente la figura mana de acuerdo con la mención de Tácito
de Nerón con Stalin y el comunismo, al (Anales XIV. 1-13), mostrando así la preo­ el prestigioso Jerzy Kawalerowicz con
que se opondría la civilización occidental cupación de la serie por las fuentes histó­ generoso presupuesto, cuya versión re­
americana y cristiana. En el mismo sen­ ricas. Particularmente interesantes son los ducida fue estrenada en cines. De ritmo
tido la persecución de los cristianos como momentos finales del capitulo 11 donde pausado, con pocas escenas espectacu­
culpables del incendio podía asimilarse aparece el incendio de Roma. En una de lares, suponía un contraste con la popu­
al holocausto judío e incluso en boca de las imágenes se ve a un joven llevando a lar Gladiator (2000). El emperador era
Nerón aparece la palabra exterminio. un anciano a cuestas. El espectador cono­ interpretado con poco histrionismo por
cedor de La Eneida puede interpretar esta el actor Michal Bajor, pero lo impor­
La pequeña pantalla imagen como una alusión a la descripción tante era, como en la novela original, el
Con la crisis de las grandes superproduc­ de Virgilio. Más adelante aparecen Nerón triunfo del cristianismo magníficamente
ciones cinematográficas la imagen de y Tigelino acompañados de la esclava de reflejado en la escena final cuando San
Nerón pasó a la televisión. La miniserie color Acte contemplando el incendio desde Pedro se da la vuelta para volver a Roma
de seis horas Quo vadis? de Franco Rossi lo alto. El emperador dice señalando; y las imágenes que se muestran son las
(1.985) ofrece un Nerón histriónico inter­ de la ciudad actual con la cúpula del
pretado por Klaus María Brandauer en Mira, el joven Eneas. A Virgilio Vaticano al fondo.
unos escenarios inspirados por el Satyricon le hubiera gustado ver esto. Mira Del año 2003 es la película para
de Fellini. El gusto por el teatro del Nerón cómo gritar, y huyen. Escapan la televisión BoudicaAVarrior Queen,
histórico se lleva aquí al extremo recreando rorro ;k-\ tronco que protagonizada por Alex Kingston en el
en su palacio una especie de escena con si .. T v' f;3 anciano papel de la reina britana que se rebeló en
graderío donde se desenvuelve el empe­ el 60-61 d. C. contra el Imperio romano
rador e incluyendo numerosas máscaras y t'L- ■/. ?. \* /<;• -vS llamas regido entonces por Nerón. Tanto ella
representaciones teatrales. Anno Donuni c:.«c aj.-.T.-ual pala­ como los britanos son presentados como
(1985) es una serie de doce capítulos diri­ cio. í.l■; >u hijo, el joven “nobles salvajes” ultrajados por unos
gida por Stuart Cooper, con guión de Vin- Eneas, paru que acuda a salvarlo. depravados romanos retratados casi de
cenzo Labella y Anthony Burgess, basado, El piadoso Eneas, nuestro padre, forma ridicula con un malévolo procu­
pero con sustanciales modificaciones, en el el fundador de Roma. rador Cato y un joven Nerón (Andrew
libro de este último titulado El reino de los Lee Potts) lascivo y cruel que mantiene
reprobos. La producción recrea la vida de Seguidamente, y como final del epi­ relaciones explícitas con su madre Agri­
los primeros cristianos desde el momento sodio la esclava Acte dice: “¡Nerópolis!”. pina (Francés Barber).
de la resurrección de Cristo hasta el mar­ En 2001 la televisión polaca realizó Sorprendentemente la última apari­
tirio de Pedro y Pablo en Roma siguiendo una serie de televisión de seis episo­ ción hasta la fecha de Nerón en la pe­
en muchas ocasiones fielmente los textos dios titulada Quo vadis? dirigida por queña pantalla constituye un ejemplo
singular de apreciación positiva del emperador que contrasta naje, no se deja muy claro si instigó realmente el asesinato
con toda la tradición fílmica y televisiva anterior. Se trata del de Británico y el incendio de Roma.
segundo de los capítulos de la serie Imperium, coproducida A pesar de esta última aportación más positiva, el empe­
por varias televisiones europeas titulado Nerón (2004) y pro­ rador Nerón siempre estará asociado en la cultura popular a la
tagonizado por Hans Matheson como el emperador y Laura destrucción y a la maldad, como recuerda el hecho de que al
Morante en el papel de su madre Agripina. En esta ocasión villano del remake de Star Trek (J. J. Abrams, 2009), interpre­
los guionistas no siguen ninguna novela precedente como tado por Eric Baña, le hayan puesto de nombre Ñero (Nerón).
Quo vadis?, sino que crean una biografía de Nerón desde
su infancia hasta su muerte. De niño sufre una experiencia BIBLIOGRAFÍA
traumática al contemplar la muerte de su padre Domicio, ase­ Dumont, H. (2009): L'antiquité au cinéma: Vérités, légendes et
sinado por la guardia de Calígula en la ficción, y el destierro manipulations. Paris et Lausanne: Nouveau Monde Editions.
de su madre, teniendo que pasar su infancia y adolescencia Scodel, R. & Bettenworth, A. (2009): Whither Quo Vadis?
en una villa rústica donde se enamora de Acte (Rike Schmid), Sienkiewicz's Novel in Film and Televisión. Malden, MA and
una esclava del latifundio que se convertirá en su gran amor Oxford: Blackwell.
durante todo el metraje. Tácito (Anales XIII.12) menciona a Winkler, M. M. (1998): "The Román Empire in American Cinema
after 1945" The ClassicalJournal 93.2,167-196.
Acte como una liberta que controlaba a Nerón y lo separaba
Winkler, M. M. (2017): "Ñero on Hollywood" en Bartsch,
de la influencia de Agripina. El personaje del historiador
S; Freudenburg, K; Littewood, C. (eds.): The Cambridge
romano, presentado de modo negativo como una mujerzuela
Companion to the Age of Ñero. Cambridge: Cambridge
que saciaba las pasiones de un desbocado Nerón que en ese
University Press.
momento odiaba a su esposa Octavia, se transforma aquí en Wyke, M. (1997): Projecting the Past. AncientRome, Cinema and
una bella y dócil esclava que ama a Nerón a pesar de todo, Histor/. New York and London: Routledge.
eso sí con la oposición de Agripina. El Nerón de la serie es un
muchacho de buenas intenciones y amante de la música que E Bibliografía completa en www.despertaferro-ediciones.com
quiere cambiar el mundo y se ve con posibilidad de hacerlo
cuando alcanza la púrpura imperial y se deja guiar ñor los
Fernrndo Lillo Redonet es doctor en Filología
consejos del filósofo Séneca (Matthias Habich). No desea que Clasica por la Universidad de Salamanca y profesor
los combates de gladiadores acaben con la muerte y quiere de Latín y Griego en el IES San Tomé de Freixeiro
sanear la corrupción del Imperio. Sin embargo, la ambición (Vigo, Pontevedra). Ha sido pionero en España en
de su madre y la muerte de Británico, el hijo de Claudio, los estudios de cine de romanos con su libro El cine
transformarán su carácter sin que la desdichada Acte pueda de romanos y su aplicación didáctica (1994) y ha escrito numerosos
evitarlo. De todos modos, en su afán por favorecer al perso­ trabajos sobre la tradición clásica en el cine, entre los que destaca el
volumen Héroes de Grecia y Roma en la pantalla (2010).