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RECENSIONES

Revista Atlántica-Mediterránea 19, pp. 211-220


BIBLID [11-38-9435 (2017) 19, 1-260]

Sergio ALMISAS CRUZ. Investigador contratado en forma-


ción pre-doctoral. Universidad de Cádiz. Correo electrónico:
sergio.almisas@uca.es

ción de dichos sitios con actividades sociales y la


interrelación de todo ello con las condiciones polí-
ticas, ecológicas y ambientales en que se encontra-
ban los grupos humanos en cada periodo.
“Montañas humanizadas” es un libro, fruto del
esfuerzo colectivo de 8 autoras/es, que sintetiza
los resultados de un proyecto de investigación in-
terdisciplinar que nace en el año 2001 y que llega
hasta el presente, centrado en documentar los res-
tos arqueológicos y, a través de ellos, las ocupacio-
nes humanas del Parque Nacional d’Aigüestortes i
GASSIOT, E. (Ed). 2016: Arqueología del Pasto- Estany de Sant Maurici, en el pirineo catalán. Lo
ralismo en el Parque Nacional d’Aigüestortes i que comenzó siendo un proyecto de prospección
Estany de Sant Maurici: Montañas humaniza- arqueológica a cargo del editor del presente libro,
das. Organismo Autónomo Parques Naciona- Ermengol Gassiot, en una zona que se encontraba
les, Madrid. 256 páginas. ISBN 978-84-8014- vacía de evidencias arqueológicas, ha dado paso a
896-2. un fértil campo de investigación. No sólo de este
proyecto terminará naciendo el Grupo de Arqueo-
No es común encontrar en el Estado español pu- logía de Alta Montaña (GAAM), sino que en el seno
blicaciones donde se aborde de forma diacrónica del Parque la propia investigación giró del estudio
toda la historia conocida de una región o territorio de las fases de poblamiento prehistoricas a una
a partir de datos de naturaleza fundamentalmen- verdadera investigación diacrónica de las ocupa-
te arqueológica. Cuando se hace, la información ciones humanas en estas zonas de alta montaña tan
que se maneja suele estar ligada a grandes asen- poco conocidas (Gassiot et al., 2014). Como refle-
tamientos o ciudades, o bien, en el caso de reali- jan en el capítulo 2, “La investigación arqueológica
zarse sobre la base de trabajos de prospección, en el Parque”, estos resultado son especialmente
a puntos-yacimientos adscritos a periodos cro- importantes en tanto la tradición arqueológica era
no-cultuales sin que exista una precisión funcional nula en zonas montañosas y se enfrentaron a un
o cronológica de los sitios. Esta realidad hace que verdadero “vacío arqueológico” previo. Asimismo,
el presente libro suponga un verdadero hito en la en ese capítulo se explica cómo los impresionan-
generación de conocimientos, en términos genera- tes resultados que plasman en el libro se entien-
les, históricos y arqueológicos. Y esto es por tres den por la propia metodología y preguntas de la
motivos: en primer lugar, se trata de una publica- investigación efectuada, centradas en realizar una
ción que consigue recorrer de forma diacrónica precisa cronología de los sitios en base a las data-
toda la historia de un territorio (en este caso, con ciones absolutas y a una sistemática actividad de
unas fronteras no-geográficas: el Parque Nacional excavación -sondeos- en los yacimientos localiza-
d’Aigüestortes i Estany de Sant Maurici), más de dos para obtener la mayor información posible de
9000 años de historia; en segundo término, el tra- los mismos y explicar su significado: qué activida-
bajo de prospecciones se ha visto complementado des sociales se realizaron allí.
por la realización de excavaciones y sondeos en los Esta trayectoria de investigación en el Parque
yacimientos para precisar la información de cada Nacional, y el mismo libro, nos ofrece una primera
uno de ellos; en tercer lugar, y ligado con lo ante- reflexión a reseñar. El vacío poblacional es, nor-
rior, a la localización pionera de yacimientos ar- malmente, inexistente y el resultado de otro tipo
queológicos en el parque, se ha sumado un trabajo de vacío: el de investigación. Como afirman los y
interdisciplinar e integral que ha podido crear una las investigadoras que participan del libro, esta
potente trama cronológica basada en dataciones realidad, que podemos aplicarla a diferentes re-
absolutas de los yacimientos, así como la asocia- giones y momentos históricos (es significativo y
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DOI: http://dx.doi.org/10.25267/Rev_atl-mediterr_prehist_arqueol_soc.2017.v19.14
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conocido el supuesto vacío poblacional del Bronce que impregnará su historia en adelante. Nos refe-
final andaluz), es especialmente llamativa en las rimos a las ocupaciones “mesolíticas” (Capítulo 4,
regiones de alta montaña, tradicionalmente con- “El inicio de la historia. Los primeros indicios de
sideradas espacios “naturales” que sólo han sido presencia humana a comienzos del Holoceno”),
recientemente habitados y modificados por la ac- que se han documentado en dos sitios y que evi-
tividad antrópica. Como se discute en el capítulo dencian, de forma limitada y sin mayor precisión,
1, “La arqueología de las zonas de montaña y del una frecuentación del parque por grupos cazado-
pastoralismo en Europa”, esta visión es derivada res-recolectores a inicios del Holoceno, con unas
de la propia marginalidad que las zonas montaño- fechas de 8700-6500 cal Antes de Nuestra Era (en
sas han tenido en el desarrollo del capitalismo en adelante, ANE).
los últimos siglos, y un acercamiento “externo” a Será durante el periodo conocido como Neo-
dichos territorios. Ha sido desde el ámbito urbano lítico, en que la ocupación del Parque Nacional
desde el que se han intentado explicar zonas que d’Aigüestortes i Estany de Sant Maurici sea más
se consideraban retrasadas y, en todo caso, cuyas claro y mejor conocido, ahora sí, asociado princi-
realidades sociales y de usos del espacio conocida palmente a actividades pastorales. En el Capítulo
en los siglos XIX y XX reflejarían de forma estática 5 “Las primeras ocupaciones pastoriles durante el
y acrítica las que tuvieron en el pasado. Este libro, Neolítico”, se detallan los registros adscritos a este
así como otros trabajos del grupo GAAM (Clemen- periodo neolítico, con unas cronologías compren-
te et al., 2014) ha venido a derribar esos mitos y a didas entre el 5600 y el 2300 cal ANE. Al menos 11
ofrecernos una rica visión de su historia. yacimientos se asocian con seguridad a este perio-
De los 344 yacimientos arqueológicos docu- do, a los que hay que añadir otros de los que no se
mentados en las sucesivas campañas de prospec- dispone dataciones absolutas pero cuyos materia-
ción, se desprenden una serie de reflexiones preli- les así lo indican. Entre éstos, aparte del Abric de la
minares que guiaran todo el desarrollo del libro. El Girada Gran de Monestero, cabe destacar una serie
Capítulo 3, “Un parque Nacional lleno de vestigios de hallazgos aislados en crestas montañosas a una
humanos. Localización de los yacimientos arqueo- altura superior a los 2700 metros, conformados
lógicos”, los recoge. En primer lugar, cabe destacar por hasta tres laminillas de sílex que por su factura
que los yacimientos se agrupan mayoritariamente se ha asociado a este periodo. Así, estos hallazgos
entre los 2000 y 2600 metros de altitud, unas co- evidenciarían una frecuentación de estos grupos
tas que normalmente se han asociado a condicio- agro-ganaderos de las cimas montañosas.
nes que no facilitan la vida humana. Y esto ocurre Dentro del neolítico, cabe destacar que los
a lo largo de toda la secuencia histórica. Así, esta primeros milenios serán de frecuentaciones muy
predominancia de un poblamiento de altura se ha puntuales. Así, hasta el 3400-3000 cal ANE sólo
constatado a lo largo de 9000 años en los diferen- tenemos evidencias de ocupación en los yacimien-
tes yacimientos datados. En concreto, se trata de tos de la Cova del Sardo de Boí y Covetes, ambos
39 yacimientos con un total de 76 dataciones ab- situados a cotas relativamente bajas (1870-1790
solutas. Estas dataciones, además, han permitido msnm) en el Valle de Sant Nicolau y con una ocu-
ver la intensidad relativa de la población en cada pación muy leve, similar a lo que se documenta en
periodo, como veremos. Por último, vinculando el la anterior fase.
patrón de asentamiento (la cercanía a fuente de Será en el transito del IV al III Milenio cal ANE
agua y zonas de pastos), con los elementos arqui- que se multipliquen las ocupaciones y se vuelvan
tectónicos y el tipo de yacimiento, se ha podido de- más intensas. Los patrones de asentamiento se re-
terminar una mayoritaria correlación de los asen- petirán en zonas bajas de valles, como vemos en los
tamientos con actividades ligadas a la ganadería, yacimiento en torno a Estany de Llebreta, siempre
si bien no de forma exclusiva. De este modo, la ac- en pequeñas cavidades. No obstante, lo más signi-
tividad pastoral y sus implicaciones socio-econó- ficativo en esta fase del Neolítico Final será la ex-
micas en cada periodo histórico, recorre de forma tensión de las ocupaciones en zonas altas (más de
diacrónica todo este libro y sus resultados. 2200 metros) en diversos tipos de asentamientos.
Es el primer periodo de ocupación humana del El primer tipo se corresponde con las pequeñas
parque, con las dataciones más antiguas, el que cavidades, donde suelen documentarse hogares y
precisamente se escapa de este carácter pastoral otros restos de prácticas cotidianas (sílex o cerá-

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mica) que se explicarían por breves estancias o cuatro ocupaciones sucesivas de las cuales las
frecuentaciones asociadas con la movilidades de que evidencian una ocupación más intensa son
grupos pastoriles. Entre ellos, el único excavado los últimas (5, 6 y 7). En términos generales, las
en extensión es Abric de l’Estany de la Coveta I. ocupaciones se caracterizan por la existencia de
Por otra parte, cabe destacar el hallazgo de evi- diferentes hogares y materiales asociados: car-
dencias de ocupaciones neolíticas al aire libre, en bones (de pino, enebro y roble, principalmente),
concreto dos. La primera, en el yacimiento de Tuc industria lítica, fragmentos cerámicos, fragmen-
deth lac Redon, que consta de un hogar asociado tos de fauna, e incluso fragmentos de madera
a una hipotética cabaña, de la que no han queda- quemada asociados a estructuras constructivas.
do restos. Y la segunda, mucho más significativa, La interpretación del yacimiento en época neolí-
situada en el yacimiento de la Coma d’Espós, se tica es la de una zona de hogar o refugio, asocia-
trata de los restos de un basamento en piedra de do a actividades cotidianas y domésticas, como
una cabaña rectangular en la que se han docu- evidencian los productos cerámicos y líticos. Así,
mentado los restos de un derrumbe con trozos el análisis de la industria lítica, realizada desde
de un tronco de pino, material sobre el cual se ha un enfoque funcional, ha ofrecido información de
realizado la datación (2886-2667 cal ANE). las actividades realizadas en el sitio, consisten-
Mención aparte dentro de las ocupaciones tes en el procesado de carne, la siega y trabajo de
neolíticas cabe realizar del yacimiento de la vegetales, o la caza, siendo aquí especialmente
Cova del Sardo de Boí, singular debido al carác- relevante la presencia de útiles ligados al cultivo
ter extensivo de su excavación (entre el 2006 y de cereales en estas zonas altas, como también
el 2008) y multidisciplinar de su estudio, que evidencian los análisis paleo-ecológicos y de los
ha permitido documentar un amplio e intenso restos vegetales. Es interesante que todas estas
registro diacrónico desde la prehistoria hasta la actividades se evidencien a lo largo de la secuen-
edad moderna, que evidencia la recurrencia de cia, mostrando una continuidad y estabilidad de
su ocupación humana. Distintas publicaciones modos de vida y prácticas a lo largo de siglos de
previas (Tarifa, 2014, 2015; Gassiot et al., 2015) frecuentación. Las actividades domésticas rela-
permitían conocer este yacimiento, del que aho- cionadas con una frecuentación estacional del si-
ra se ofrece una síntesis. Al análisis de sus nive- tio se ve reforzado por el análisis de la cerámica,
les neolíticos se dedica buena parte del capítulo que se asocia con la fabricación local de produc-
5 así como tres capítulos complementarios (“La tos de vida corta, y formas que se asocian a un
industria lítica de la Cova del Sardo”, “La cerámi- uso cotidiano. La explotación más intensa del ya-
ca prehistórica de la Cova del Sardo de Boí” y “El cimiento en la primera mitad del siglo III cal ANE
uso de las plantas y el entorno vegetal de la Cova se ha explicado por un aumento de las activida-
del Sardo durante el Neolítico”). El yacimiento de des pastoriles en las zonas altas de pasto, a la que
la Cova del Sardo se trata de una pequeña cue- el valle daría acceso y en la que este asentamien-
va de 9 metros de ancho y por 3 de profundidad, to sería un lugar de paso y frecuentación. Toda
situada en una cornisa rocosa emplazada en el esta mayor frecuentación humana, fundamental-
Valle de Sant Nicolau. Se han asociado, a lo largo mente, desde el V Milenio queda plasmada en la
de su ocupación humana, otros elementos, como evolución paleoecológica del entorno, que sufre
son dos cercados medievales, así como una se- una antropización, y que se evidencia en la me-
gunda cavidad “Cova del Sardo 2”. La ocupación nor proporción de robles, un descenso de los ta-
de la cueva, que se ve favorecida por su situación xones polínicos arbóreos, el aumento del bosque
y condiciones geográficas, fue continua a lo largo secundario (abedul y avellano) o el aumento de
del neolítico, mostrando la secuencia más pro- taxones ligados a la presencia humana.
longada dentro del Parque. Se han identificado En los siglos finales de la prehistoria, adscri-
hasta 5 niveles neolíticos (Conjunto 5, 6, 7, 8 y tos crono-culturalmente a la “Edad del Bronce”,
9), de los cuales sólo uno (Conjunto 9) corres- vemos una disminución de las evidencias ar-
ponde al VI Milenio, como vemos en el hogar da- queológicas de ocupaciones humanas. Así, se
tado en el 5600-5374 cal ANE; mientras el resto expone (Capítulo 6 “Cambios en los sistemas de
tienen cronologías continuadas desde el V al III poblamiento al final de la Prehistoria”) que a lo
Milenio (4802-2495 cal ANE), documentándose largo del II Milenio cal ANE sólo encontramos

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dos yacimientos con ocupaciones: el Abric de l’Es- cabañas o pequeñas casas construidas en piedra,
tany de Xemeneia y el Despoblat de la Cova, docu- que se localizan en algunos espacios al aire libre. Y
mentándose bajo estructuras de época medieval en segundo lugar, a grandes conjuntos de recintos,
vestigios que, no obstante, no arrojan gran infor- asociados al cercado del ganado, a los que a veces
mación de las prácticas realizadas en ellos. Otros se asocian cabañas. Estos conjuntos suelen estar
testimonios de este periodo, que abarca la segun- compuesto por un número superior a 8 recintos y
da mitad del III Milenio cal ANE, el II Milenio y la estar en zonas cercanas a pastos. Esta realidad evi-
primera mitad del I, son los depósitos de grandes dencia un nuevo tipo de explotación del espacio,
contenedores cerámicos, de los cuales tenemos más intensivo que en la época anterior, ligado a la
evidencia de hasta 5. Se trata de depósitos aislados frecuentación de diferentes unidades domésticas
de uno o varios contenedores cerámicos de gran- con sus propios rebaños, que cercarían en estas es-
des dimensiones (entre 3’5 y 20 litros) adscritos tructuras. Más allá de las prácticas ganaderas, asi-
tipológicamente a este periodo. Por último, cabe mismo, se han documentado estructuras aterraza-
destacar la documentación de otras evidencias ar- das que se asocian a un posible cultivo de cereal;
queológicas, como son los túmulos, que ascienden y, asimismo, se detallan las primeras evidencias de
a un número de tres, sin que se hayan excavado o producción de hierro en la zona, no directamente
extraído más información de ellos. Se adscriben al del parque nacional, sino en una región adyacente:
II-I milenio ANE, en base a las comparaciones tipo- en el Pallars Sobirá (Capítulo 7. Pieza complemen-
lógicas con otras estructuras funerarias similares taria 1. “No todo fueron rebaños: la producción de
evidenciadas en el pre-pirineo. Este periodo del fi- hierro en época romana”). En general, se tratan de
nal de la prehistoria se relaciona con un aumento zonas de obtención del mineral de hierro (minas
e intensificación de las actividades agroganaderas a cielo abierto o de galería), hornos de enriqueci-
y un aumento poblacional, existiendo una mayor miento del mineral y de fundición, destacando los
jerarquización de la sociedad caracterizada por la emplazamientos en torno al Bosc del Virós. Así,
creación de asentamientos en posiciones defen- por lo tanto, estos años altomedievales, funda-
sivas. No obstante, esta idea general no tiene un mentalmente, son de un aumento del poblamiento
correlato directo y claro con los registros arqueo- y una territorialización clara, con una importante
lógicos de alta montaña, lo cual se debería a dife- actividad pastoril. El registro palinológico refuer-
rentes usos del territorio o tipo de frecuentación y za las evidencias arqueológicas, al mostrar para
asentamientos que no han dejado restos claros. Lo estos siglos un retroceso de lo taxones arbóreos
que sí podemos documentar es que los registros y un aumento de los pastos, así como la hipótesis
polínicos nos informan de una alteración del pai- de cultivos en zonas de alta montaña. Asimismo,
saje de montaña fruto de la presión antrópica. podemos adelantar hipótesis de la variación de la
La ausencia de evidencias arqueológicas que intensidad del poblamiento, como ocurre entre el
caracteriza al último periodo prehistórico, choca 600 y el 800 cal NE con una inversión de esta ten-
con la rica realidad arqueológica que se presenta a dencia, para posteriormente volver de forma más
partir del tránsito de era, vinculado a la inclusión intensa.
bajo el control romano de este territorio y conti- Siguiendo esta dinámica de aumento de la acti-
nuando tras la disolución de las estructuras impe- vidad humana en el territorio del parque, llegamos
riales romanas a lo largo de la Alta Edad Media. a la época medieval (siglos X al XV cal NE), verda-
En el capítulo 7 (“Ocupaciones pastoriles en época dera eclosión del poblamiento y ocupación huma-
romana e inicios de la Edad Media”) se detallan los na (Capítulo 8. “La eclosión medieval”). Dicha eclo-
tipos de asentamientos que proliferan en el perio- sión, que documentamos en hasta 11 yacimientos,
do comprendido entre el siglo III cal ANE al X cal se manifiesta en nuevas formas de explotar los re-
de Nuestra Era (en adelante, NE), en el que se eng- cursos de alta montaña, centradas en la ganadería,
loban hasta 20 yacimientos. En general, cabe des- y en menor medida en la agricultura, la explota-
tacar, aparte de la ocupación de pequeños abrigos, ción de los bosques y otras actividades como las
a los que suelen ir asociados cercados y estructu- mineras o la fabricación de quesos. En cuanto a la
ras arquitectónicas en piedra, la aparición de dos actividad ganadera, su desarrollo se plasma en la
tipos de estructuras nuevas hasta el momento. Nos aparición de nuevas estructuras, como los cerca-
referimos, en primer lugar, a una serie de grandes dos alargados en forma de corredor -orri- o la or-

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ganización de cercados en el interior de los asenta- el control que las cabañas y almacenes tiene sobre
mientos. Asimismo, esta intensidad de ocupación, los cercados, la aparición de hornos en algunas de
fundamentalmente a partir del siglo XI-XII, se ha las cabañas, así como la documentación de un edi-
evidenciado en los estudios polínicos, alcanzando ficio, cuya planta podría corresponder a la de una
las mayores cotas de degradación del parque en antigua iglesia.
estos siglos hasta el XV, en forma de aumento de Por último, vale la pena volver a revisar el re-
pastos, degradación del bosque -abedules-, decre- gistro arqueológico de la Cova del Sardo de Boí,
cimiento de coníferas y una intensificación de los para evaluar la ocupación medieval y las activida-
cultivos. Por otra parte, cabe destacar cómo es a des asociadas, fruto de la excavación en extensión
partir de este periodo (siglos IX-X) que tenemos del yacimiento. En el siglo IX-X, vuelve a ocuparse
testimonios documentales sobre la construcción este abrigo, para lo cual se altera el entorno inme-
de iglesias y monasterios, así como la organización diato, con un doble aterrazado de la zona frontal
y reparto feudal del territorio, contextualizado en y la construcción de un posible cercamiento y ca-
la creación en el siglo IX de los condados de Pallars baña. En el abrigo se documenta la existencia de
y Ribagorça tras su independencia del Condado de un gran hogar y productos asociados, como fauna,
Toulouse, y que serán finalmente integrados en cerámica y lítica. Los recipientes cerámicos docu-
la corona de Aragón en el siglo XV. En este marco, mentados son ollas globulares con cuello y borde
cabe explicar la aparición de iglesias o estructuras saliente, de una producción a mano muy homoge-
defensivas en la zona estudiada, que tienen que neizada. La presencia de un número importante
ver con el control político y religioso al que eran de esas ollas, choca con la inexistencia de produc-
sometidas estas comunidades pastoriles por parte tos cerámicos destinados al consumo o al almace-
del poder feudal. La hipótesis es que este control naje, evidenciando esto último que dependían de
político iría de la mano de una generalización de fuentes de alimentos externas al grupo que allí vi-
grandes propietarios feudales, en contraposición vía. Entre los productos líticos, además de lascas
a las explotaciones familiares del periodo anterior, talladas y cantos fragmentados, cabe destacar la
que controlarían el acceso y uso de pastos y recur- presencia de un chisquero o mechero.
sos naturales en las zonas de alta montaña, donde Por último, el libro trata los últimos siglos de
trabajarían los pastores y especialistas. Esta rea- la edad moderna de utilización del parque y sus
lidad social se plasmaría a nivel arqueológico en evidencias arqueológicas asociadas (Capítulo 9.
grandes conjuntos arquitectónicos constituidos “Los últimos siglos de ocupaciones pastoriles”).
por cercados y espacios de habitación que, como Cabe destacar la existencia de información etno-
en periodos anteriores, ocasionalmente se asocia- gráfica para las prácticas pastoriles del parque de
rían a abrigos. Dentro de estos grandes conjuntos, fines del siglo XIX y principios del XX, así como
destacamos el Despoblat de la Cova (siglo IX-XII abundante información documental para todo el
cal NE), constituido por hasta 22 recintos adosa- periodo. Como precaución ante un uso anacrónico
dos unos a otros, que habrían servido como cer- de los datos etnográficos, se advierte que no deben
cados para el ganado, así como posibles cabañas o extrapolarse las realidades observadas a fines del
zonas de producción quesera, si bien no tenemos siglo XIX o principios del XX a periodos anteriores,
información estratigráfica que precise su funcio- debiendo ser cotejadas con los datos de naturale-
nalidad. Esta tendencia de asentamientos en for- za arqueológica. Y es aquí donde el libro de nuevo
ma de grandes conjuntos de cercados, que parten es de gran valor. Tras el vacío de documentación
del periodo anterior, duran hasta el 1400 (como arqueológica para el siglo XV, volvemos a poseer
evidencia el yacimiento de Pletiu de Port de Rus), información desde el siglo XVI en adelante. Este
si bien desde el siglo XIII tenderán a desaparecer. periodo se inicia con una crisis de la sociedad feu-
Así, vemos el yacimiento del Bony de Graller, data- dal que va unida a un descenso demográfico y a
do entre el siglo XII y XIII cal NE, donde aparecen los despoblados en zonas rurales. En los Pirineos,
estos cercados asociados a cabañas y un orri. O el se constituyen grandes propietarios de rebaños y
yacimiento del Despoblat de Casanoves, de gran pastos, fomentando el modelo trashumante que
extensión, donde encontramos cercados, cabañas conocemos en su forma institucionalizada como
y pequeños almacenes asociadas, en un número Mesta. Este nuevo periodo se caracteriza por el
de hasta 13-16. Es de interés en este yacimiento control de grandes casas propietarias que contro-

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lan las instituciones políticas y la vida económica tos datos con reflexiones en torno a la propiedad y
del Pallars, gestionando propiedades comunales y a hechos de naturaleza política y económica. Esta
dividiéndolas en lotes o pleitas, que aún hoy en día obra tiene la virtud de enmarcarse en dichos prin-
son visibles gracias a sus muros delimitadores. cipios, produciendo un emocionante relato que
La documentación arqueológica que poseemos cobra mayor valor cuando se realiza en zonas con-
en 9 yacimientos, nos informa de una desaparición sideradas liminales como la alta montaña.
de los grandes conjuntos de cercados y la apari-
ción de cabañas y cercados aislados, así como la Bibliografía
extensión de los orris, o cercados para ordeñar el
ganado, que es la estructura más característica de CLEMENTE, Ignacio; GASSIOT BALBÈ, Ermengol;
estos siglos XVI-XIX, como vemos en los yacimien- REY LANASPA, Javier (Eds.) 2014: Sobrarbe
tos de Pletiu de Mainera, Bony del Graller, Planell antes del Sobrarbe. Pincelada de historia de los
Gran o Planell del Sant Esperit. Estas evidencias Pirineos. Centro de Estudios de Sobrarbe, Za-
nos indican que la ganadería trashumante debe- ragoza.
ría ser la actividad económica más importante del GASSIOT, Ermengol; MAZZUCCO, Niccolò; OBEA,
parque en estos siglos, si bien hay otras como la Laura; TARIFA, Nàdia; ANTOLÍN, Ferran; COP,
recogida de leña y creación de carbón -con eviden- Xavier; NAVARRETE, Vanessa; SAÑA, María.
cias de carboneras- o la creación de centrales hi- 2015: “La Cova del Sardo de Boí i l’explotació
droeléctricas en el siglo XX. Esta ganadería se ha de l’alta muntanya als Pirineus occidentals en
documentado por la etnografía que consistiría en època neolítica”, Tribuna d’Arqueologia, 2012-
la existencia de grandes rebaños (600-2000 ca- 2013, 199-218.
bezas de ganado ovino) dirigidos por pocos pas- GASSIOT, Ermengol; RODRÍGUEZ ANTÓN, David;
tores -4 a lo sumo-, que necesitaría de una o dos PÈLACHS MAÑOSA, Albert; PÉREZ OBIOL,
cabañas asociadas a estructuras de cercados de Ramon; JULIÀ BRUGUÉS, Ramón; BAL-SERIN,
grandes dimensiones, como se ha documentado Marie-Claude; MAZZUCCO, Niccolò. 2014: “La
en el yacimiento de Orri Vell o en Petiu deth Port alta montaña durante la Prehistoria: 10 años
de Caldes IV. Así, la documentación arqueológica de investigación en el Pirineo catalán occiden-
nos habla de ese cambio de patrón de ganadería tal”, Trabajo de Prehistoria, 71 (2), 261-281.
trashumante, desde las agrupaciones de pastores TARIFA MATEO, Nàdia. 2014: Estudi ceramològic
con sus rebaños en la Edad Media a la ruina de los del conjunt neolític de la Cova del Sardo (4800-
pequeños pastores, en favor de las grandes casas 2500 cal ANE). Trabajo de Fin de Grado, Uni-
que agruparían rebaños de miles de cabezas de ga- versidad Autónoma de Barcelona. Tutor: Xa-
nado en la Edad Moderna. vier Clop.
“Arqueología del Pastoralismo en el Parque Na- TARIFA MATEO, Nàdia. 2015: Estudi funcional de
cional d’Aigüestortes i Estany de Sant Maurici: Mon- les ceràmiques de la Cova del Sardo (Boí, Llei-
tañas humanizadas” es un libro de gran valor, de da) (4800-2500 cal ANE): les anàlisis de residus
recomendada lectura. Su propuesta teórica y me- orgànics. Trabajo de fin de Máster, Universi-
todológica debe ser un ejemplo para futuros pro- dad Autónoma de Barcelona. Tutores: Xavier
yectos de investigación, que supere la prospección Clop y Antoni Rosell.
como intervención arqueológica ligada exclusiva-
mente al establecimiento de puntos de yacimien-
tos y adscripciones cronoculturales. Como se de-
muestra, la documentación arqueológica, unida a
un estudio interdisciplinar, y gracias a la aplica-
ción de dataciones absolutas, puede ayudarnos a
generar verdadera información histórica y avan-
zar en la comprensión de los cambios a lo largo
de la historia de los grupos humanos y las formas
de organizarse en sociedad. Para ello, nuestro ob-
jetivo debe ser claro: hacer inferencias sociales y
describir modos de vida y trabajo, conectando es-

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