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En contexto, nada debería ser mas importante que la palabra de Dios, ya que

ninguna ley escrita por los seres humanos puede superar una ley divina. Y sería
tremendamente injustificable encontrar a alguien que evoque el estado laico, pero
visto de esta forma este concepto es una forma de justificar decisiones que van en
contra de la voluntad de Dios. Pero surge la pregunta, ¿Cómo es posible que
tantos países desarrollados y de primer mundo poblados por millones de personas
con múltiples creencias defienden este concepto? La respuesta es simple y
sencilla, pues las personas que viven en determinado país no creen en el mismo
Dios o sencillamente creen de diferentes maneras, debido a la diversidad cultural y
de pensamientos y al entorno de creencias ritos y costumbres. En tal sentido nadie
es portador de una verdad absoluta ya que todas las personas tienen los mismos
derechos y oportunidades y somos iguales ante Dios y ante ley. Esto además
queda plasmado en la declaración universal de los derechos humanos. A simple
vista se puede pensar que un estado laico es aquel que surge para proteger los
derechos de las personas que no creen en Dios, pero esto no es cierto, ya que un
estado laico es un pacto entre personas religiosas para poder convivir
armónicamente los unos con los otros y esto va más allá de las diferencias, puesto
que las leyes son elaboradas por personas, mortales y con argumentos que se
puedan discutir y razonar en vez de citar autoridades o textos religiosos
obligantes, obedeciendo y aceptando principios que son razonables para cualquier
persona y que garantizan la protección de los derechos de todos sin tener en
cuenta o preferencia por creencias o pensamientos.
Colombia adopta el concepto de estado laico en 1991 mediante la aprobación de
una nueva constitución que reemplazó a la que venía rigiendo desde 1886 y la
cual era de carácter religioso, donde la iglesia ejercía poder y dominio sobre todo
el territorio y en todos los factores tanto políticos, económicos y sociales. La
Constitución política de 1991 en Colombia determina las relaciones que se
desarrollan entre estado, sociedad e instituciones y determina la forma de
gobernabilidad en el país donde se define éste como un Estado Social de Derecho
donde la libertad individual y social adquieren un valor fundamental para la sana
convivencia en todo el territorio. Especialmente la libertad de conciencia ya que es
un derecho fundamental y un principio básico de nuestra autonomía y del derecho
que tenemos como seres humanos a decidir. La conciencia es un espacio sagrado
donde cada individuo dialoga, razona y reflexiona consigo mismo y es desde
donde se evalúan las distintas circunstancias y se toman las mejores decisiones y
que se consideran son las más adecuadas, como por ejemplo cuando una mujer
decide abortar es porque está tomando una decisión moralmente valida,
responsable y no debe sentirse culpable ni ser juzgada ya que a nadie se le puede
obligar a actuar en contra de su propia conciencia. Ahora el derecho a la libre
expresión también fue fortalecido en el marco de la nueva constitución política de
1991 y además es un derecho fundamental consagrados en los derechos
humanos y que permite expresar libremente nuestras opiniones y formas de ser y
de ver el mundo siempre y cuando esto no afecte la integridad física y moral de los
demás. El estado debe garantizar este derecho a todos los ciudadanos sin tomar
decisiones a priori o ser influenciado por creencias religiosas que solo beneficien a
una minoría.
La esfera pública es el espacio en el que se llevan a cabo las actividades
principales que reciben mayor reconocimiento, remuneración, valor social,
económico, político y cultural en una nación. Inicia en las instituciones educativas,
en los cafés en los clubes literarios y sociales donde son espacios de discusión de
intereses personales o sociales y necesidades familiares y de cuestiones laborales
con el estado. Según Habermas la esfera pública debe ser equivalente a la
libertad de expresión, a una participación libre en la política y la prensa, no una
realidad construida por los medios. La esfera pública reconoce que la información
y beneficios que de ella se generen deben ser de interés general y no particular
con temas que favorecen el común y tienen un impacto positivo en toda la
sociedad. Es por tal razón que no es solo deber del estado laico sino de todo
ciudadano defender lo público, ya que propende por beneficios generales y no
particulares. La esfera privada es todo lo contrario a lo público, es el espacio en el
que se desarrollan las actividades que tienen poco o nulo reconocimiento social,
cultural, político y económico en una sociedad. Por tradición el ámbito privado ha
sido restringido a la presencia y acción al trabajo reproductivo, el espacio de lo
íntimo, lo relacionado con la naturaleza, lo oculto e invisibilizado social y
políticamente.
Una de las discusiones más grandes en la sociedad es entender el significado e
importancia del valor de la tolerancia. La tolerancia es un valor moral que implica
el respeto integro hacia el otro, hacia sus ideas, practicas o creencias
independientemente que choquen o sean diferentes de las nuestras, es en groso
modo un hábito de tolerar y como tal es el respeto por el otro o de lo que es
diferente a mí, es respetar las acciones o pensamientos de terceros. En una
sociedad plural donde muchos grupos organizados representan distintos intereses
y donde cada uno influye en los otros y aunque ninguno en particular ejerce un
grado de poder exagerado todos tienen los mismos derechos, deberes y
oportunidades. En este sentido el estado laico adoptado por Colombia en la
constitución política de 1991 propende por la protección de libertades siendo
tolerante y dando valor uniforme a una sociedad que tiene la posibilidad de
participar en la toma de decisiones en beneficios generales, donde el estado es
independiente de la iglesia y no es influenciado por ninguna creencia y donde
cada individuo es único, igual y valioso como parte activa en la construcción de
ciudadanía.

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