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“Las obras de arte, en la cultura occidental actual, funcionan de la misma forma que las

celebridades”

Robert Hughes

Los discursos de poder que rigen al arte moderno son los del mercado, un mercado

que consume, pero no digiere, propiciando obras como las de Damien Hirst. Titulado

'La imposibilidad física de la muerte en la mente de alguien vivo', el tiburón, de poco

más de cuatro metros de longitud, suspendido en un tanque transparente de aldehído

fórmico, fue vendido por aproximadamente 9.5 millones de euros en 2004, al

multimillonario estadounidense Steve Cohen. Debido a que el tiburón inicialmente se

preservó mal, éste comenzó a deteriorarse y el líquido en el que flotaba se volvió turbio.

Hirst atribuyó la descomposición al hecho de que la Galería Saatchi le había añadido

lejía. Larry Gagosian de la Galería Gagosian de Londres, que actuó como intermediario

en la venta de la instalación al empresario estadounidense, declaró que el tiburón es

una obra conceptual y el hecho de sustituirlo por otro de igual tamaño y aspecto no

alteraría la pieza[ CITATION BON12 \l 2058 ].

A partir de esta información es fácil generar una lista de preguntas que podrían

inquietar al lector como ¿de verdad un tiburón medianamente conservado vale 9.5

millones de euros?, ¿qué clase de obra conceptual era?, ¿qué significa para el arte?,

etc. Bueno, para dar respuesta a estas preguntas primeramente tenemos que

considerar que hacía 1991 nunca se había visto nada igual. Jeff Koons había

suspendido pelotas de baloncesto en tanques en los años 80 pero los animales y

tiburones siempre habían sido representados meramente en la pintura y la

escultura[ CITATION Bod98 \l 2058 ]. A consecuencia, la aparición de un animal tan


grande en formaldehído no tenía precedente, se mostraba como si estuviera vivo y

mirando al espectador. Por el lado conceptual se basa su título “La imposibilidad física

de la muerte en la mente de alguien vivo”, que introduce una paradoja. Hace alusión a

que frente a los espectadores se está poniendo un ejemplo físico de la muerte, el

tiburón, pero que realmente ellos no podrán ver la muerte como tal si no solo entender

el concepto de ésta[ CITATION Art14 \l 2058 ].

Sin embargo ¿la reinterpretación de la muerte de Hirst fue la obra más impactante del

arte contemporáneo? La controversia que generó después de su exposición nos dice

que no. El trabajo que propone el artista es uno muy acomodado al mercado, y a su

estatus como mercancía de lujo para los ricos de nuestra sociedad, con una condición

predominante del arte como un ritual de consumo y entretenimiento. Y él lo ha

reconocido varias veces. En 1995 después de ganar el Turner Prize, el premio de arte

moderno más importante del Reino Unido, lo único que pudo decir fue “"El premio ha

sido una sorpresa para mí porque este año no he hecho prácticamente nada". Así

como también cuando le relataba sus comienzos a Mick Brown mencionó que, en ese

entonces, su agente Frank Dunphy le dijo que el señor Saatchi quería comprar su obra

Himo con estas palabras “Le he dicho que la obra cuesta un millón ¡Un millón de libras!

Sí, los hermanos Saatchi quieren ofrecer 950,000 libras y les he respondido que no

porque es cuestión de principios. A nosotros nos interesa ser los primeros en vender

una obra por un millón de libras. Si dos personas “forradas” de dinero quieren comprar

una de tus obras, hay que vender por el máximo que estén dispuestas a

pagar”[ CITATION Zuz17 \l 2058 ]. Ahí fue cuando Hirst se dio cuenta y admitió que

entendió la industria en la que estaba trabajando, así que vendió su escultura por un
millón de libras y siguió encontrando otras maneras en que las personas le compraran

sus obras por fortunas. No por nada es el artista vivo más rico del Reino Unido.

Entonces, usted no está loco, en realidad esta obra no vale tanto dinero por su

aportación a la gran industria del arte, simplemente pasó que el mercado del arte

contemporáneo y el financiero se encontraron y entrelazaron. En el primer escalón

monetario de la industria está la galería de arte. Los precios para un nuevo artista

sirven para reflejar el estatus de la galería más que el del artista, por lo que por más

que sean muy exorbitantes los precios, en algunos casos, si hay algún comprador

desesperado, está obra inmediatamente pasará a la historia y el autor se convertirá en

un personaje, es decir, todo lo que toque valdrá oro. Aunado a lo anterior sabemos que

el arte contemporáneo se dirige hacia los medios de comunicación para su

reconocimiento, por lo que así encadena al personaje con el consumo espectacular de

un público, el autor alimenta la cobertura de prensa continua que a su vez certifica la

importancia del arte y asegura su valor de mercado[ CITATION Jos10 \l 2058 ].  

Por el lado del público, hay muchas motivaciones para comprar arte como compradores

existen, pero tenemos casos especiales como lo es el gigante del arte moderno, el

empresario y galerista Charles Saatchi, que fue quién precisamente sacó a Damien

Hirst del anonimato. El se dedicó a encontrar nuevos talentos en el arte contemporáneo

al mismo tiempo que les daba una publicidad exorbitante al pujar con millones de euros

en sus subastas, cabe mencionar que sus motivos eran meramente arbitrarios y

personales. En otras palabras, entre el público de este arte existen coleccionistas

fabulosamente ricos que ayudan a constituir la marca del personaje y finalmente sus

gustos terminan dictando el valor de las obras[ CITATION Mic15 \l 2058 ]. Ahora otra
cosa muy importante que nos enseño el señor Saatchi es que a uno no tiene por qué

gustarle una marca determinada para comprarla. Si nos ponemos a pensar ¿cuáles son

las similitudes entre una bolsa Louis Vuitton y un tiburón de Hirst? Empezamos por el

“branding”, la marca, donde en realidad no importa tanto la figura del objeto o lo que

éste quiera transmitir (conceptualmente hablando) si no el estatus que la adquisición te

va a dar, sobre todo, si estamos hablando del arte contemporáneo donde todo es

meramente relativo y necesita valores diferenciadores para sus compradores. Y

precisamente esa es otra similitud de esta comparación, que los compradores de

ambos objetos son inseguros, coleccionistas nuevos que se acercan a esta industria

con sus billeteras repletas pero que en realidad no saben lo que están haciendo o

puede que tal vez si pero desconfían de sus gustos en arte y eso refleja el hecho de

que no están dispuestos a perder tiempo y a hacer un esfuerzo para estudiar el tema,

tal como lo dijo el crítico de arte Robert Hughes "Se mueven como bancos de peces, en

grandes grupos, todos a la vez. Se sienten seguros dentro de un gran número. Si

alguien quiere un Julian Schnabel, todos lo quieren, si alguien compra un Keith Haring,

se venderán doscientos"[ CITATION Jul09 \l 2058 ].

En esta época contemporánea “ya no se trata de discutir para saber si lo que se ve es

bello o feo, si la/el artista tiene o no talento, si sabe o no esculpir, sino que se trata de

decidir si lo que ve es o no arte, si su autor/a es o no artista y, accesoriamente, cuáles

son los criterios pertinentes en materia de arte. La cuestión de la belleza cede paso a la

cuestión de la autenticidad artística, se convierte, más generalmente, en un

enfrentamiento sobre las fronteras del arte”[ CITATION Bod98 \l 2058 ]. El arte es reflejo

de la sociedad confundida y consumista de nuestro tiempo donde un artista se convierte


en una especie de estrella porque su obra coincide con el interés y la demanda del

momento. De esta manera, se convierte una expresión artística en un modelo de negocio

donde primero se crea una moda y después se manifiesta en necesidad y exigencia por

parte de los compradores. Y en este caso en particular, la moda va por el lado “fácil” donde

en realidad no hay técnicas que soporten la obra si no que es solo el reflejo de la

ocurrencia del artista. Después lo interesante ocurre cuando la pequeña élite, galeristas y

compradores famoso, acogen la obra y a su autor como un hijo al que dotarán de recursos

y publicidad para que la sociedad los acoja también.  Hay que aclarar que ellos son

intermediarios ya que al final, la sociedad de consumo es la que termina apropiando de

estas formas de expresión artística para sustentar su ideología, su reputación e intelecto

cultural[ CITATION Mic15 \l 2058 ].

Así que desde este particular punto de vista, la obra de Hirst en realidad carece de una

cualidad muy importante del arte, que es la ambición de imaginar el mundo de manera

diferente. El arte es una constante búsqueda de sentimientos, es un despliegue de las

vivencia, problemas y valores del autor; es su creatividad mezclada con la realidad que

se le presenta en su vida diaria y éste normalmente se ve tentado a alterarla. Pero ¿si

la realidad donde se vio parado este autor le aplaudió y le amó, solo por las cifras que

su obra pudo alcanzar al venderla, en verdad cree que él va a imaginar algo más allá

del valor monetario? Aunque Damien Hirst llegue a satirizar está pregunta, el mismo

sabe que hay una profunda y dolorosa verdad en ella, al fin se ha desvanecido la

delgada línea entre el negocio y el arte. Y ese es el problema con el arte

contemporáneo, el valor de la obra está meramente basado en su valor conceptual,

pero ¿qué pasa si ese valor conceptual en realidad no aporta nada nuevo, atrevido e
inusual al mundo del arte?, pues a mi opinión se convierte meramente en una

transaccional comercial.

Referencias

Artsy Editors. (2014). "Big Enough to Eat You". Obtenido de

https://www.artsy.net/article/matthew-big-enough-to-eat-you

Bodemer, K. (1998). La globalización.Un concepto y sus problemas. Nueva Sociedad,

54-71.

BONART. (2012). EXPOSICIONS LONDRES. BONART, 51-53.

Brown, M. (2015). Damien Hirst: "Yo no fui detrás del dinero, el dinero vino detrás de

mí". Obtenido de https://www.xlsemanal.com/personajes/20190910/damien-hirst-

artista-mas-rico-mundo-animales-formol.html

Coria, J. (2010). Contra el arte farsante. Replicante, 3-4.

Guerrero, M. (2012). Un diálogo entre la vida y la muerte: Damien Hirst en la Tate

Modern. Revista Código, 12-45. Obtenido de https://revistacodigo.com/arte/un-

dialogo-entre-la-vida-y-la-muerte-damien-hirst-en-la-tate-modern/

Stanska, Z. (2017). The Story Of Damien Hirst’s Famous Shark. Daily Art Magazine, 28-

36.

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