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Caso Harvard- Toshiba Fraude Contable

Antecedentes de la Compañía

• Trayectoria de más de 100 años (fundada en 1938), es el segundo mayor conglomerado de


maquinaria electrónica de Japón, con unas ventas consolidadas de 6,5 billones de yenes.
• Cotizaba en la bolsa de Tokio (TSE), Bolsa de Nagoya y Osaka
• A partir de marzo de 2015, Toshiba se había diversificado en energía e infraestructura,
comunidad soluciones, sistemas y servicios de salud, dispositivos y componentes
electrónicos, productos de estilo de vida y servicios y otros.

Datos del Fraude

Tres directores generales de la empresa estuvieron implicados de 2007 a 2014 en la alteración de


cifras, inflando las utilidades en 152 billones de yenes. Todo comenzó por el ocultamiento de una
pérdida de 18.4 billones de yenes que el director Atsutoshi Nishida, quien estuvo en su cargo de
2005 a 2009, consideró demasiado vergonzoso anunciar públicamente y entonces se inclinó por
incitar a sus empleados a modificar las cifras para mostrar utilidades y la pérdida se convirtió en una
utilidad de 500 millones.

Se asegura que las técnicas para este ocultamiento fueron realizadas con conocimientos contables
rudimentarios que un estudiante de primer año de contabilidad aprende en Japón o en México,
como puede ser la anticipación en el registro de ingresos o el retraso de cargos a resultados de
diversos gastos.

El 12 de febrero de 2015, Toshiba recibió un pedido de Securities and Exchange Surveillance


Comisión (SESC) para permitir una inspección de divulgación con respecto a algunos proyectos en
los que un porcentaje se utilizó el método contable de finalización. La investigación del SESC se inició
en respuesta a un aviso de denuncia de irregularidades, cuyos detalles nunca fueron revelados.

El problema se identificó como fraude contable cuando los investigadores encontraron evidencia de
ganancias exageradas en varias unidades comerciales de Toshiba, incluida la unidad de productos
visuales, la unidad de computadora personal y el Unidad de semiconductores. Se descubrió que el
monto total de los costos del contrato se subestimó, y el contrato las pérdidas no se registraron de
manera oportuna.

En uno de los contratos de fabricación de Toshiba, se esperaba que el costo del trabajo ordenado
superara el precio negociado; sin embargo, la compañía no registró una provisión en el balance
general por pérdidas contratos En otro proyecto, Toshiba exageró sus reducciones de costos.

Para cumplir con sus objetivos de ganancias, Toshiba implementó un plan para transferir y exagerar
las ganancias ajustando las ganancias y pérdidas, una práctica que había estado ocurriendo desde
2008. Se determinó que Toshiba utilizaba un efectivo método para su contabilidad en lugar de
utilizar el método de acumulación. La compañía también había solicitado que a sus proveedores que
emitieran facturas posteriores a la fecha para mostrar esos gastos en el próximo trimestre, a pesar
de que los gastos ya se habían incurrido. La compañía tampoco había registrado algunos ítems,
como pérdidas de valuación, préstamos derechos de pérdida, y así sucesivamente.
El informe de la SEC reveló las demandas y la implicación sistemática de los altos cargos directivos
durante este periodo, con casi todas las principales divisiones implicadas, desde infraestructuras
hasta televisiones y ordenadores personales. También se destaca que se habían puesto en práctica
medidas complejas, como la ocultación de la situación a la compañía auditoria.

Factores

• Política de rotación de personal: Toshiba tenía una política de rotación de personal cada
pocos años, lo que había complicado (y quizás facilitado) el tema del fraude. Debido a esta
política, para cuando se terminó un proyecto, la persona que inició desapareció y su sucesor
se hizo responsable de las pérdidas del proyecto, si las hubo. Este sistema llevó a hacer de
las metas inmediatas una prioridad, incluso si eso significaba tomar órdenes con pérdidas.
• Cultura organizacional: Toshiba tenía una cultura corporativa en la que las decisiones de
gestión no podían ser impugnadas.
• Obsesión por los beneficios: Las prácticas contables inapropiadas se concentraron durante
el periodo en que Sasaki fue presidente. A Sasaki se le presionaba para recuperar los
beneficios que se habían desplomado durante la recesión económica acaecida tras la
quiebra de Lehman Brothers en 2008. A las divisiones que no podían cumplir los objetivos
de beneficios se les instaba a conseguir objetivos absolutos como un “reto”. Cuando la
consecución de estos objetivos resultaba difícil, recurrían a prácticas contables
fraudulentas, como el registro por adelantado de beneficios futuros y el aplazamiento de
pérdidas para años posteriores. Asimismo, Toshiba aplazó el registro de los costes de su
negocio nuclear Westinghouse. Cuando Tanaka sustituyó a Sasaki como presidente en 2013
reconoció el problema de las ganancias sobredimensionadas. Aunque ciertas secciones de
la empresa ya habían resuelto el problema en marzo de 2015, las prácticas contables
fraudulentas continuaron en muchas otras divisiones. Una vez adoptado este tipo de
prácticas, el proceso se iba repitiendo en años fiscales posteriores por motivos de
coherencia.
• Falta de directores externos con una buena experiencia en finanzas y gestión dentro del
comité de auditores corporativos, que habrían podido poner fin a esa situación: Aunque
había directores externos controlando la gestión del comité auditor que eran conscientes
de la existencia de incorrecciones, como el registro por adelantado de beneficios futuros,
no se encontró ninguna prueba de que el comité lo hubiese considerado un problema. Dicho
de otro modo, la gestión corporativa a través de directores externos se había reducido a
una ineficiente formalidad.

Rendimiento 2008-2014

A principios de 2008, Toshiba estaba en la cuarta posición en el mercado global de computadoras


personales portátiles. Durante 2009, Toshiba registró resultados decepcionantes. La compañía
implementó programas de acción para mejorar su rentabilidad al presentar una oferta pública de ¥
319,2 mil millones para aumentar su gasto de capital (principalmente para inversiones estratégicas).

De 2009 a 2013, las ventas totales de Toshiba disminuyeron aproximadamente el 11 por ciento.

Para el año fiscal que finalizó en marzo de 2014, todos los segmentos de negocios mostraron
mejores ventas y crecimiento
Consecuencias del fraude

• Disminución 38% del precio de las acciones. Las repercusiones del escándalo contable no
solo han afectado a los accionistas y a la bolsa sino también a la sociedad y a la comunidad
internacional. El escándalo puede llegar a dañar la confianza en las compañías y mercados
japoneses. El descenso de la confianza del mercado en Estados Unidos de América
provocó el desplome de las acciones de Toshiba en ese país.
• Retiro de dividendo decretado
• Renuncia del CEO, presidente y 7 altos directivos.
• Reforma de la estructura empresarial de Toshiba acelerando la consolidación y la selección
de los proyectos empresariales, y que garantizaría la idoneidad de los planes de financiación
mediante la venta de bonos comercializables y propiedades inmobiliarias.
• La Bolsa de Tokio (TSE) creó un código de gestión corporativa en 2015 que especifica la
forma en que deben ser gestionadas las compañías cotizantes, e incluso las
responsabilidades del consejo directivo. El código pretende aumentar la transparencia de la
gestión, contribuyendo así a lograr un valor corporativo más alto y una mayor confianza de
los inversores tanto domésticos como extranjeros.
• El coste para Toshiba de su escándalo contable es inmenso. Tras la publicación del informe,
la Comisión de Supervisión de Valores abrirá una investigación exhaustiva, y Toshiba podría
recibir una multa administrativa. Asimismo, la TSE está considerando calificar las acciones
de Toshiba como “valores en alerta”.

Conclusiones

Este tipo de fraudes dejan enormes enseñanzas al área contable. La primera de ellas es que los altos
directivos rechazan su responsabilidad e insisten en que no dieron instrucciones de alterar cifras,
sólo dejaron que los empleados actuaran interpretando sus deseos. Una de las maneras de lograr
lo anterior es poner objetivos casi imposibles de alcanzar lo que, aunado a la admirable cultura
japonesa de obediencia y lealtad, llevó a los empleados a falsear las cifras, al no poder lograrlas por
los caminos normales y legales.

La segunda es que, una vez rota la barrera de alterar una cifra, se llega a las subsiguientes
modificaciones sin problemas y, muchas veces, suceden porque el primer fraude en una división de
la empresa exhibe como ineficientes a las demás y las obliga a presentar ganancias, y esto también
se expande en el tiempo, porque los objetivos de los siguientes años se vuelven, a su vez, imposibles
de lograr. Se genera un efecto dominó que algunos calificarían de círculo vicioso. La cuestión afectó
hasta al gobierno, ya que uno de los directores de la empresa implicados, Norio Sasaki, era miembro
de un panel de consejeros del primer ministro.

Ahora se supone que es obligación de los auditores encontrar los fraudes, no debe extrañarse
que Ernest & Young ShinNihon haya fallado en descubrirlo, al igual que el Comité de Auditoría de la
empresa, y no debe olvidarse que existe una salvaguarda en que los auditores solicitan a los
directivos firmar una declaración de que están actuando de buena fe y que están revelando a los
auditores todo lo que consideran necesario. Si después de firmar un documento así el ejecutivo
miente no hay auditor que pueda ser responsabilizado ante un intento deliberado de engañar por
parte quien ha afirmado ser honesto. Necesitan cambiar a una organización más transparente, lo
que podría significar que los ejecutivos renunciar y traer más directores externos.

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