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Tematología

. y
comparatismo literario
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TEMATOLOGIA Y
COMPARATISMO LITERARIO

M. Beller, C. Bremond, S. Chatman, L. Dolezel,


E. Frenzel, G. Kaiser, J. Schulze, W. Sollors,
W. Theile, R. Trousson

INTRODUCCIÓN, COMPILACIÓN DE TEXTOS Y BIBLIOGRAFÍA


Cristina Naupert

/V
ARCO/LIBROS,S.L.
Bibliotheca Philologica. Serie Lecturas.
C o o rd in a c ió n : J osé A n to n io Mayoral.

© 2003 by ARCO/LIBROS, S. L.
Juan Bautista de Toledo, 28. 28002 Madrid.
ISBN: 84-7635-541-6
Depósito Legal: M-2.911-2003
Ibérica Grafie, S. A. (Madrid).
LA TEMATOLOGÍA HOY*
WERNER SOLLORS
Universidad de Harvard

En las siguientes páginas intentaré plantear algunas cues­


tiones acerca del papel de los enfoques temáticos en la crí­
tica literaria contemporánea. La primera parte contempla
algunas de las tendencias actuales de los estudios temáti­
cos y la segunda parte explora las posibilidades de identifi­
car temas en un texto en concreto*1.

1. ¿EL FIN DE UN ANATEMA?

Los enfoques temáticos de la literatura son anatema, tal


y como Claude Bremond y Thomas Pavel han observado
ingeniosamente al exigir «La fin d’un anathème». Expresar
un interés explícito en temas literarios hoy en día puede
parecer todavía equivalente a admitir una deficiente sofis­
ticación teórica, o mostrar una preocupación poco con­
vincente por la literatura propiamente dicha. La argumen­
tación suele seguir más o menos esta pauta: a la temática
le falta por necesidad lo que hace apasionante a la literatura;
es un malentendido positivista acerca de qué constituye un
texto literario y su especificidad y unicidad; nunca puede lle­
gar a la obra porque el punto de partida metodológico, el
tema, es una abstracción; funciona como una forma políti­
ca e ignora el aspecto formal de la literatura. Esta crítica de

* Título original: «Thematics today», en F. Trommler (ed.), Thematics


reconsidered. Amsterdam: Rodopi, 1995, págs. 13-32. Traducción de Andrés
Barrai Pan, revisada por el autor y la coordinadora. Texto traducido y
reproducido con autorización del autor y del editor.
1 Haré repetidas referencias a varias partes de la colección The Return of
Thematic Crititísm (Cambridge: Harvard University Press, 1993), sin citarlo
detalladamente cada vez.
54 WERNER SOLI ,ORS

los enfoques temáticos está tan ampliamente difundida que


puede parecer sorprendente admitir que esta crítica se basa
esencialmente en unas pocas polémicas pasajeras, como las
de Benedetto Croce y René Wellek. En 1903, Croce estu­
dió el campo de la «Literatura Comparada» y fue inspirado
por un informe sobre el proyecto de Karl Goedeke para un
Lexicon der Kunststoffe (Lessico dei temi d ’arte)2 para formular
su oposición a tales proyectos:

¿Quién puede negar la importancia de tales investigaciones?


Desde luego yo no, habiendo publicado entre otras, unas vein­
te obras sobre la influencia y expansión de la literatura y cos­
tumbres españolas en Italia, y dedicándom e todavía a recoger
más material sobre este tema. Aún así debo hacer una confe­
sión, no sólo mía, sino también confirmada confidencialmente
por académicos más especializados en esta área que yo: no hay
ningún estudio más árido que una investigación de este tipo;
quien se dedica a ello exclusivam ente se cansa enseguida y
tiene una sensación de vado. ¿De dónde viene esta aridez? ¿De
dónde viene esa sensación de vacío? Tales investigaciones resul­
tan ser mera erudición y n o perm iten un trabajo orgánico.
Por si mismos nunca conducen a una verdadera comprensión
de la obra literaria; nunca dan al lector la oportunidad de par­
ticipar en el acto vivo de la creación artística. Su tema no es la
génesis estética de la obra literaria, sino la historia extem a del
producto ya acabado (su recepción, traducciones, imitacio­
nes, etc.) o una investigación detallada del material que con­
tribuyó a la formación de la obra (la tradición literaria). Los
libros limitados a esta clase de investigación adoptan inevita­
blem ente la forma de catálogos o bibliografías, aunque esto
está a veces más o m enos velado por la habilidad y energía del
autor. U no echa en falta -co m o no podía ser de otra form a-
el estudio del momento creativo, que es el aspecto verdadera­
m ente interesante de la historia artística y literaria3.

Y René Wellek aprovechó una discusión sobre historia


literaria en Theory ofLiterature (1949), escrito conjuntamente
con Austin Warren, para comentar la validez de las histo­
rias tematológicas:*
2 Diccionario de los temas del arte. (N. del T.)
* Benedetto Croce, «La ‘letteratura comparata’», en La Critica 1 (1903),
pàg. 78.
[ A TEMATOLOGIA HOY 55

Distintas versiones de una historia no tienen la conexión


necesaria o continuidad com o sí lo tienen el metro y la dic­
ción. Para seguir la pista de todas las versiones diferentes de,
pongamos por caso, la tragedia de María Estuardo a través de
la literatura podría ser de interés para la historia del senti­
m iento político, y por supuesto ilustraría de paso los cambios
en la historia del gusto e incluso las cambiantes concepciones
de la tragedia. Pero por sí mismo no tiene coherencia real ni
dialéctica. N o presenta en sí ningún problem a y m enos un
problema para la crítica. Stoffgeschichte es la m enos literaria de
las historias4.

Argumentos como estos fueron en ocasiones apoyados


también por escritores modernos. Así, Alain Robbe-Grillet
ofreció un manifiesto de tipos en Noveau Roman, Homme
Nouveau (1961), situando el «cómo» de una obra por enci­
ma de su contenido, afirmando:
Antes del trabajo artístico no hay nada, no hay certeza, no
hay tesis, no hay mensaje. Creer que el novelista tiene «algo que
decir» y que es entonces cuando busca una forma de decirlo
es la más grave de las equivocaciones. Porque es precisamen­
te esta «forma», esta m anera de hablar, que constituye su
empresa com o escritor, una empresa más oscura que cualquier
otra, y que más tarde será el con ten id o incierto del libro.
Definitivamente es quizá este contenido incierto de una oscu­
ra empresa de forma el que mejor servirá a la causa de la liber­
tad. ¿Pero quién sabe cuánto llevará eso?5

Estos extractos son representativos de la breve pero apa­


rentemente poderosa polémica que los enfoques temáticos
han recibido, sugiriendo que la tematología es inevitable­
mente seca y vacía, no realmente literaria, y que no se ocupa
de la naturaleza del proceso creativo. La validez universal de

4 René Wellek y Austin Warren, Theory of Literature, 3ä ed., New York:


Harper, 1956, pág. 260. Aquí, Wellek hace referencia a la Storia di temi e sto­
ria letteraria de Croce en Problemi di Estetica, Bari,1910, pàgs. 80-93.
5 En Alain Robbe-Grillet, Pour un Nouveau Roman. Paris: Éd. De Minuit,
1963, págs. 123-124. Nancy Armstrong hizo la brillante observación de que
aquello que llamamos «forma» puede ser simplemente el tema dominan­
te en un momento dado y que la cumbre del noveau roman probablemen­
te fuese un momento así.
56 WERNER SOLLO RS

tales afirmaciones ha sido cuestionada6, y la afirmación de


Robbe-Grillet puede ser excepcional ya que muchos otros
escritores han confirmado explícitamente la importancia
de la temática en el proceso creativo y en sus propios tra­
bajos7.
Tales muestras de rechazo han dominado el procedi­
miento crítico de tal forma que «temático» se ha converti­
do más o menos en un adjetivo peyorativo. Ciertamente la
situación no se ve favorecida por la terminología, confusa,
heterogénea y siempre discutida. Por ejemplo, diversos
intentos anteriores de definir contrastivamente incluso tér­
minos clave tales como «motivo» y «tema» no han sido ni
coherentes ni compatibles unos con otros8. Esto indica que

6 Por ejemplo, por Harry Levin quien en su «Motif» comenta sobre


Wellek: «Ese aforismo se ha debilitado porque procedía de suposiciones
estrechamente formalistas de acuerdo con las cuales el material de las artes
es mero contenido, que el tema es en cierta forma menos relevante que la
técnica y que las disparidades son en cierta forma menos reveladoras que
las similitudes» (Levin: Dictionary of the History of Ideas [1973], pág. 238).
Véase también el comentario de Tzvetan Todorov en su «Motif», Dictionnaire
encyclopédique des sciences du langage, Paris: Editions du Seuil, 1972, págs.
284-285, donde afirma después de admitir los peligros de la tematología:
«Estas construcciones, tan ingeniosas como frágiles, están en constante
peligro de hacer desaparecer la especificidad literaria. Por otro lado, el
rechazo a reconocer la existencia de elementos tematológicos en el texto
literario tampoco soluciona el problema. Uno debe descubrir una forma
de mostrar la similitud de la literatura con otros sistemas de signos al mismo
tiempo que su originalidad específica. Este trabajo aún no se ha llevado a
cabo».
7Véase, por ejemplo, «‘Theme’ as a Theme» y Harry Levin, Shakespeare’s
Themes, with Variations, ambos en Return.
8 Véase, por ejemplo, «Theme» en la obra de Horst S. e Ingrid
Daemmrich, Themes and Motifs in Western Literature: A Handbook, Tübingen:
Francke, 1987, págs. 238-241, y compárense las considerables diferencias
entre el índice de temas y motivos en One Thousand Nights establecido por
Nikita Eliséyef, la distinción operativa de E. Frenzel entre «Stoffe» y «Motive»,
la aplicación divergente de tema y motivo de U. Weisstein y de H. e I.
Daemmrich, las discusiones sobre la elección de «tematología» o
«Stoffgeschichte» de H. Dyserinck, H. Rüdiger y A. Bisanz. Generalmente no
hay ni siquiera una distinción compartida entre, pongamos por caso, el tema
como unidad más grande y de un alcance más amplio y el motivo como la
más pequeña y más específica. En Return, por ejemplo, Theodor Wolpers
sugiere que una formulación eficaz de un «tema» debería consistir en un
1A TREMATOLOGIA HOY 57

«tema» y «motivo» casi han desaparecido de los índices de


la Modern Language Association y no han merecido entradas
en manuales modernos tales como Critical Termsfor Literary
Study de Frank Lentricchia y Thomas McLaughlin (1990).
¿Está desapareciendo la práctica de la tematología?9
Lo que es tan desconcertante como la ausencia de refu­
taciones es el hecho de que pocas, si es que hay alguna,
aproximaciones a la literatura se las han arreglado para
ignorar los aspectos temáticos completamente. Esto inclu­
ye no sólo las trayectorias de la crítica psicoanalítica y socia­
lista -Marx, Freud y Benjamin escribieron sobre los «temas»-
pero también el legado de varios formalismos, desde el
Formalismo ruso hasta la Nueva Crítica norteamericana.
Basta con recordar la «Temática» de Boris Tomashevski y
su constatación: «Cada obra escrita en un lenguaje con sen­
tido tiene un tema». Y los nuevos críticos, que a menudo
deseaban encontrar lo que se dio en llamar «unidad temá­
tica», propusieron una fórmula igualmente fuerte al final de
una analogía un tanto sorprendente:

nombre abstracto y un adjetivo calificativo o un modificador verbal, mien­


tras que Holger Klein, que estudia la babel terminológica que existe con
respecto a los estudios temáticos, critica tales definiciones de «motivo»
por considerar absurdamente sólo «bosque de cuento de hadas» pero no
«bosque» como un motivo. Raymond Trousson lamenta los interminables
debates terminológicos y distingue entre «temática» (término con el cual
él se refiere al análisis del tema que puede unificar una obra en una lectura
atenta) y «tematología» (o Stoffgeschichte, el estudio de la metamorfosis his­
tórica de un solo tema en distintos textos), aunque esta distinción no ha
sido adoptada universalmente. Klein propone modestamente que, en
ausencia de una terminología consensuada, la crítica sea por lo menos
consecuente en sus elecciones terminológicas.
9 Quizá es más exacto decir que la práctica temática actual puede estar
más extendida que nunca en campos tan florecientes como, por ejemplo,
los estudios poscoloniales, los culturales, la crítica ideológica y el Nuevo
Historicismo pero que se ha convertido en terminología no declarada, ya que
la investigación de temas tiende a difundirse bajo otras denominaciones.
La tematología también está firmemente asentada en el estudio crítico de
entidades nacionales o étnicas particulares; cf, por ejemplo, en el caso de
Canadá, D.G. Jones, Butterfly cmRock: A Study of Themes and Images in Canadian
Literature, Toronto: University of Toronto Press, 1970, y la crítica de Frank
Darbey, Surviving the Paraphrase, Winnipeg: Manitoba, 1983.
58 WERNER SOI.LO RS

El tema de una historia parece ser algo al final de la historia,


algo com o el trozo de chicle que sale cuando m etes la m one­
da en la máquina. Por cierto, el chicle no es la máquina, pero
el tema es la historia. Sólo hasta el punto en que el tema está
implícito en otros elem entos y en la progresión dinámica, se
puede decir que la historia, en el sentido ficticio, existe. Esto
quiere decir que, tan fácilm ente com o concebim os el tema
com o contenido, podem os concebirlo com o el principio de
forma mediante el cual se relacionan esencialmente otros ele­
mentos.
Así que, al fin y al cabo, la historia es el tema y el tema es la his­
torié0.

Además hay indisputablem ente grandes precursores


ampliamente citados de los enfoques temáticos, incluyendo
a Erich Auerbach, E rnst R obert Curtius, Mario Praz y
Vladimir Propp. Sus distintos métodos han sido discutidos
y debatidos pero rara vez desacreditados. En la disciplina
comparable de la Historia del Arte, la tradición temática
ha sido muy fuerte, retrocediendo hasta el momento de su
creación por Aby Warburg y al trabajo de Erwin Panofsky
sobré iconografía e iconología1011. Así pues, puede haber una
tradición temática más larga y menos interrumpida que la
que normalmente se reconoce.
Con todo es destacable que en los últimos años, a pesar
del rechazo y el silencio, la atención de la crítica se ha diri-

10 Cleanth Brooks, John Thibaut Purser, Robert Penn Warren, An


Approach to Literature, 5- ed., 1975. Véase también el artículo de Paul de
Man, Thematic Criticism and the Theme ofFaust (1957).
11 El desarrollo de esta tradición está oportunamente documentado en
el libro Ikonographie und limnologie: Theorien, Entwicklung, Probleme, Ekkehard
Kaemmerling (ed.), Köln: DuMont, 1991; con artículos informativos de
Jan Bialostocki, William S. Heckscher, Erwin Panofsky, Emst Gombrich,
Rudolf Wittkower y otros. Leo Marx retomó el enfoque desarrollado por
Panofsky en «The Railroad-in-the-Landscape: An Iconological Reading of
American Art», en The Railroad in American Art: Representations of Technological
Change, Susan Danly y Leo Marx (eds.), MIT Press: Cambridge, 1998, págs.
183-208.
El trabajo interdisciplinar que incluya a la literatura puede, por razones
obvias, sentirse particularmente atraído por los enfoques temáticos, pues­
to que los textos literarios pueden responder preguntas relacionadas con
temas históricos, sociales y culturales.
I A TEMATOLOGIA HOY 59

jçido de una mánera diferente hacia la temática12. Esto tam­


bién ha dado lugar a un renovado interés en algunos pro­
blemas de la práctica temática. Por ejemplo, Sander Gilman
centró su atención brevemente en las inquietantes impli­
caciones fascistas del legado positivista de los estudios temá-
(icos. Sus observaciones se refieren al caso de Elisabeth
Krenzel, una famosa tematóloga que publicó una diserta­
ción tematológica sobre los personajes de origen judío en
el teatro (en Alemania en tiempos del Holocausto) y que
luego trabajó en la oficina de Alfred Rosenberg13. ¿Proyecta

12 Claude Bremond y Thomas Pavel editaron el número especial sobre


Tematología de Communications, «Variations sur le thème» (47/1988), uno
de los diferentes indicios de que un regreso a las reflexiones sobre la tema­
tología está en marcha desde perspectivas variopintas y diferentes tradi­
ciones críticas. El número especial de Communications fue precedido por uno
de Poétique (64/1985) «Du thème en littérature», y seguido por «Pour une
thématique» de Strumenti critiá (60/1989). Estos tres números especiales son
el resultado de una serie de conferencias internacionales celebradas en
París; contienen numerosas contribuciones que son de interés para los
estudios de literatura inglesa y para los estudios literarios en general. Se cele­
bró otra conferencia en 1984 en la Vrije Universiteit Brussely Michel
Vanhelleputte y Léon Somville han editado partes de las comunicaciones
bajo el título Motifs in Art and Literature (1987), una continuación de la
investigación que empezó con el número Thématique et thématologie en la
Revue des langues vivantes (43.5/1977). Un número especial de la revista
de la British Comparative Literature Association, New Comparison (6/1988),
editado por Holger Klein, también fue dedicado a «temas literarios». Una
comisión de la Academia de Ciencias de Gotinga, encabezada por Theodor
Wolpers, ha estado activamente comprometida con la exploración de los
enfoques temáticos en la literatura universal y ha publicado las actas de
sus coloquios de 1986 y 1989. Se está realizando una nueva colección sobre
tematología, editada por Thomas Pavel. En introducciones recientes a la
literatura comparada, Hugo Dyserinck y Claudio Guillén han recalcado la
importancia de una aproximación renovada a los estudios tematológicos;
algún tiempo antes Siegbert Prawer y François Jost ofrecieron también su
apoyo a estos enfoques.
13 Elizabeth Frenzei, Judengestalten auf der deutschen Bühne: Ein notwen­
diger Querschnitt durch 700 Jahre Rollengeschichte, München: Deutscher
Volksverlag, 1941. La disertación fue escrita bajo la dirección de Julius
Petersen; tiene fuertes connotaciones políticas y racistas, y como apéndi­
ce ofrece una cronología que distingue entre «judíos completos» y «judí­
os parciales». Fue reseñado en Die Literatur 44.2 (Noviembre, 1941), págs.
89-90.
60 WERNER SOLLORS

un pasado como éste constantemente una sombra sobre


todo el campo o al menos sobre aquellos estudios que com­
parten su creencia en el «núcleo de verdad» con respecto
al tratamiento de sus temas? Puede en efecto representar un
particular desafío para el área de la imagología (entendido
a m enudo como el estudio de la representación de un
subconjunto humano en la literatura escrita por o tro ),
especialmente si el tema se considera real (más que una
«proyección» o un «espejismo») y además está fijado étni­
camente14. Es, en todo caso, un pasado que la crítica temá­
tica tiene que afrontar con todas sus consecuencias. Puede
que sea esto lo que más falta hace desde que en los estu­
dios culturales, étnicos o de género están floreciendo (a
menudo de forma no declarada) los enfoques temáticos y,
en particular, los imagológicos.
Las cuestiones principales para la temática a estas alturas
que no se pueden centrar en qué es un tema, sino en cómo
lo encontramos en un texto, qué problemas están implíci­
tos en el «sobre qué trata un texto», en declarar que un
texto dado trata «sobre» un tema. Bremond recordó a los
lectores que «no hay un «in-and-of-itself» en el tema» y
llamó la atención sobre la variedad de intereses confusos y
a menudo inconscientes que pueden guiar la construcción
de un tema, como por ejemplo estéticos, lógicos, estadísti­
cos, genealógicos, psicoanalíticos, estructuralistas, naciona­
listas o autobiográficos. Menachem Brinker constató que
una afirmación puede ser absolutamente o relativamente
«sobre» algo.

La oración «el libro está sobre la mesa» es absolutamente


sobre el libro, sobre la mesa y sobre el hecho de que el libro
está sobre la mesa. Aun así, si hace referencia a la informa­
ción recibida esta mañana, según la cual «si Peter compra el
libro lo dejará sobre la mesa», la primera oración [...] trata
también sobre Peter y sobre el hecho de que compró el libro
y lo dejó sobre la mesa. De ahí se deduce que también puede

14 Véase Hugo Dyserinck, «Zum Problem der «images» und «mirages»


und ihrer Untersuchung im Rahmen der Vergleichenden Literatur­
wissenschaft», en Arcadia, 1966, págs. 107-120.
I A ['EMATOLOGÌA HOY 61

tratar sobre el hecho de que Peter m antiene sus promesas, de


que el libro ha llegado a Israel y así sucesivamente1516.

Pavel distinguió entre un texto que explícitamente hace


que a los lectores les importe un tema (el lesbianismo en La
rhica de los ojos de oro de Balzac) y uno que requiere el esfuer­
zo especial (incluso forzado) de un crítico para percibir un
lema (La duodécima noche y el homoerotismo). Theodor
Wolpers comentó que en la crítica ideológica «se han suge­
rido temas o posiciones ideológicas que están sólo impre­
cisamente relacionadas con el significado intrínseco de la
obra que se considera». ¿Cómo llegamos a tales distinciones?
Para Pavel, la máxima de la temática no declarada es: «Para
un tema, ser percibido es existir». Los censores pueden par­
ticipar en este juego gratuito de adivinar el tema, tal y como
hizo aquel pobre bibliotecario de Alabama que quería que
el maravilloso libro para niños The Rabbit’s Wedding (1958)
de Garth Williams fuese retirado de la biblioteca porque la
boda de los conejos negro y blanco parecía tematizar e
incluso quizá apoyar el matrimonio interracial, que por
aquel entonces era aún ilegal en ese estado. ¿Podríamos
esperar tal vez alguna forma de acuerdo general sobre qué
es explícito y qué implícito en los textos, una decisión que
podría tener serias consecuencias? El proceso de tematizar,
de identificar temas, parece envuelto de un halo misterio­
so. En la era de la indeterminación podría ser más fácil afir­
mar que una obra no es sobre un tema determinado, espe­
cialmente sobre uno escogido de manera absurda. Nilli
Diengott usó una vez el ejemplo de «In a Station of the
Metro» de Pound para presentar un poema del que no se
podría decir que trata sobre la máxima de que deberíamos
beber leche habitualmente. De la misma manera, Erwin
Panofsky observó que el techo de la Capilla Sixtina puede
entenderse mejor si reconocemos que Miguel Angel repre­
senta la caída y no «déjeuner sur l’herbe» . ¿Existen, pues,

15 Return, pág. 31.


16 Nilli Diengott, «Thematics: Generating or Theming a Text?», en Orbis
Litterarum, 43,1988, págs. 95-107; Kaemmerling, Ikonographie und Ikonologie,
pág. 188.
62 WERNER SOLLORS

reglas básicas de plausibilidad en la identificación temática


en la práctica contemporánea?

2. T ematizar the W if e of h is y o u t h

Los mundos poéticos y las ficciones narrativas pueden siem­


pre estar abiertas a lecturas temáticas distintas e incompati­
bles. _
Menachen Brinker, Theme and interpretation

A continuación pasaré a tratar un relato corto a fin de


considerar los tipos de temas que se han identificado allí. El
cuento es The Wife of His Youth de Charles W. Chesnutt,
publicado por prim era vez en Atlantic Monthly (julio de
1898) y posteriormente incluido en la colección de Chesnutt
The Wife of His Youth (1899)1718.
El relato se centra en Mr. Ryder, un hombre de media­
na edad de piel blanca pero de ascendencia parcialmente
africana que desempeña un papel principal en la Blue Veins
Society, club que promueve el progreso social en una deter­
minada ciudad (reconocible como Cleveland, O hio). Al
principio, la narración se ocupa de los pensamientos de
Ryder, describe su aspecto de hombre blanco, su carrera
profesional como empleado de una compañía de ferrocarril
y presenta sus opiniones sobre la sociedad como un repre­
sentante de la población mestiza. El Sr. Ryder está leyendo
a Tennyson para encontrar unos versos apropiados que
pueda usar en un baile que está preparando como homenaje
a una joven viuda, Mrs. Molly Dixon, a la que quiere pedir
que se case con él. De repente aparece en el umbral de su

17 Return, pág. 33. Brinker añade: «Sin embargo, poseen suficiente deter­
minación para rechazar algunas interpretaciones temáticas por ser poco con­
vincentes, forzadas o, al menos, artificiales».
18 Sylvia Lyons Render, The ShortFiction of Chartes W. Chesnutt, Washington
D.C.: Howard University Press, 1974, págs. 45-48, ofrece un breve estudio
de los temas generales de Chesnutt. William L. Andrews, «Charles Waddell
Chesnutt: An Essay in Bibliography», en Resourcesfor American Literary Study,
Primavera 1976, págs. 10-12, resume la bibliografía secundaria sobre el
relato.

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