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LUGARES DE

MEMORIA:
PLAZA EDUARDO
UMAÑA mENDOZA
“Mi labor ha sido un poco dura, y más cuan-
do es tan larga ¿no? Ya va a ser dos décadas
y media de continuo ejercicio de defensa
de trabajadores. Eso ha implicado, como es
obvio en este país, en lo que Eduardo Ga-
leano llamaría ‘la democradura’, amenazas,
tentativas de asesinato, represión, confron-
taciones judiciales, apertura de procesos
disciplinarios, denuncias penales, atentados
y tantas cosas más.”

eduardo umaña mendoza


Este proyecto ha sido posible
gracias a la colaboración y
compromiso de:

Familia de Eduardo Umaña Mendoza

Colegio Distrital Eduardo Umaña Mendoza (IED)

Orquesta Filarmónica de Bogotá

Comisión Intereclesial de Justicia y Paz

Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos-CPDH

Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado -MOVICE

Fundación Comité de Solidaridad con los Presos Políticos

Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos – ASFADDES Colombia

H.I.J.O.S -Hijos e Hijas por la Identidad, la Justicia, contra el Olvido y el › Silencio

Familiares de personas desaparecidas en el Palacio de Justicia

Fundación Nydia Erika Bautista para los derechos humanos

Federación Latinoamericana de Periodistas-FELAP

Red de estudiantes de Derecho Eduardo Umaña Mendoza

Unión Patriótica

Fundación Carlos Pizarro

Sintratelefonos

Unión Sindical Obrera- USO

Profesores de la Universidad Nacional de Colombia
INTERVENCIÓN
DE LUGARES
DE MEMORIA
PLAZA
EDUARDO
01

UMAÑA
MENDOZA
A través del acuerdo 24 de 1998 del Concejo de Bogotá, se decidió nombrar
esta Plaza con el nombre de quien fuera uno de los más reconocidos aboga-
dos en Colombia y que por su condición de defensor de derechos humanos
fue asesinado en 1998. El compromiso de José Eduardo Umaña Mendoza
lo llevó a defender los derechos a la libertad, al trabajo y a la organización
sindical; a la verdad histórica, y fue un gran precursor en la lucha contra la
desaparición forzada, entre otros. Su labor visibilizó y contrarrestó la grave
situación de derechos humanos en el país, y ha sido fundamental en el cami-
no de la construcción de democracia y paz.
¡ESTA PLAZA ES UNA
Por tal razón esta Plaza busca transmitir el legado INVITACIÓN A CONTINUAR
ético de Eduardo Umaña Mendoza, a la vez que TRABAJANDO POR LA
rendir un reconocimiento y ser un símbolo del GARANTÍA Y REIVINDICACIÓN
trabajo de las y los defensores derechos humanos DE TODOS LOS DERECHOS
en Colombia: Su labor ha sido fundamental para PARA LOS COLOMBIANOS!
hacer de Colombia un país mejor!
PLAZA
EDUARDO
UMAÑA
MENDOZA
02

*NOTA SOBRE EL
LADO B DEL FANZINE
A continuación encontrará una breve biografía de Eduardo
Umaña Mendoza, algunos artículos sobre su labor como de-
fensor de Derechos Humanos y los principales casos que asu-
mió como abogado. En el lado A de este fanzine encontrará
una compilación de hitos que las organizaciones de Derechos
Humanos que han acompañado el proceso de intervención de
la Plaza Eduardo Umaña Mendoza consideran importantes en
la historia de la defensa de los Derechos Humanos en Colom-
bia. Si desea aportar información que pueda complementar
esta información o tiene iniciativas para realizar en la Plaza
Eduardo Umaña favor comunicarse con:

centromemoriaypaz@alcaldiabogota.gov.co, www.centromemoria.gov.co
José Eduardo
Umaña Mendoza

A
bogado, intelectual, docente y des- la USO, así como asesoría a sindicatos como
tacado defensor de Derechos Hu- Sintraemcali, Acotv y el sindicato del Acue-
manos. Hijo del humanista Eduardo ducto de Bogotá; asumió numerosos casos
Umaña Luna y de Celina Mendoza, de desaparición y ejecuciones extrajudiciales
nace en Bogotá en 1946 y estudia en universi- como los de Oscar William Calvo, Carlos Pi-
dades como la Nacional, la Libre y el Exter- zarro, Nydia ÉriKa Bautista, Omaira Monto-
nado. Como abogado, dedica su vida y oficio ya y Gustavo Chacón, de los indígenas Ara-
a una intensa labor de defensa de los DD.HH huacos Hugues Chaparro, Ángel María Torres
y los derechos de los pueblo en una de las y Luis Napoleón Torres Torres, entre otros.
épocas más crudas de violación sistemática de Trabajó largo tiempo por obtener la tipifi-
los mismos en Colombia. Nunca perdió un cación del delito de desaparición forzada de
caso y sentó precedentes en varios de los que personas y la derogación de la jurisdicción re-
ganó. Su labor fue reconocida nacional e in- gional (conocida como “jurisdicción secreta”
ternacionalmente. Entre julio de 1983 y marzo o “jueces sin rostro”).
de 1993, el doctor Umaña Mendoza fue asesor
jurídico de la Agencia de las Naciones Unidas Asimismo fundó y colaboró con las primeras
para los Refugiados (ACNUR). Desde media- y más importantes organizaciones de Dere-
dos de la década de los noventa, fue miembro chos Humanos no gubernamentales en el país 04
del Tribunal Permanente de los Pueblos, de la desde finales de la década del 70; entre otras,
Fundación Lelio Basso. Entre 1988 y 1994, fue del Comité de Solidaridad con Presos Políti-
miembro del Consejo Ejecutivo de la Organi- cos (CSPP), el Colectivo de Abogados “Jose
zación Mundial Contra la Tortura. También Alvear Restrepo”, la Comisión Intereclesial
hizo parte de la Comisión de Investigación de de Justicia y Paz, la Asociación de Familiares
Atentados a los Periodistas de la Federación de Detenidos-Desaparecidos (ASFADDES),
Latinoamericana de Periodistas (FELAP). A el Tribunal Permanente de los Pueblos (TPP),
su función profesional se unió la de profesor la Sección colombiana de la Liga Internacio-
titular universitario en derecho público, dere- nal por los Derechos y la Liberación de los
cho penal e instituciones políticas en presti- Pueblos (LIDERLIP), la Asociación Nacional
giosas universidades, así como fue candidato a de Profesionales (ASONALPRO), la Corpo-
la Asamblea Nacional Constituyente en 1990, ración Servicios Comunitarios Sembrar y la
encabezando una lista independiente llamada Asociación para la Promoción Social Alter-
«Vida y Dignidad». nativa Minga.

Entre los más importantes casos que abande- Durante su larga trayectoria Umaña Mendo-
ró figuran: La defensa de los integrantes del za enfrentó reiterados seguimientos, hostiga-
M-19 en los Consejos Verbales de Guerra en mientos y amenazas. Finalmente, el 18 de abril
la cárcel La Picota (1979-1982); la defensa de de 1998, se hicieron efectivas las amenazas de
víctimas del genocidio de la Unión Patriótica muerte cuando sicarios atentaron contra su
y del Partido Comunista; la parte civil por los humanidad en su propia oficina, luego de
desaparecidos forzosamente en la retoma del intentar llevárselo de la misma. A finales de
Palacio de Justicia; actividades para la reaper- 1998, el Consejo de Bogotá dispone bautizar
tura del caso del magnicidio de Jorge Eliecer la “Plaza de las Nieves” como Plaza Eduardo
Gaitán; defendió en numerosos casos a tra- Umaña Mendoza en honor a su memoria.
bajadores sindicalizados de ETB, Telecom y
“gracias
por no
doblegarte
papá”
Camilo Eduardo
Umaña Hernández
Abril de 2013
Revista Alternativa, Mayo – Junio 1998 – No. 19

H
ace 16 años mataron a mi papá,
José Eduardo Umaña Mendoza.
El mediodía de ese sábado oscure-
ció mi horizonte, lo cambió todo.
Llegábamos con mi mamá a recogerlo. El zi-
gzagueo de las balas apenas se dispersaba en
el ambiente. Un humo ciego y pálido de me-
tralla se sumaba al anterior de cigarrillo, ru-
mores y jadeos. Ese aire denso se hizo sólido
en mis pulmones y aplastó mis hombros con
la noticia. “Mataron a tu papá”, me dijo mi
mamá. Me vi en el piso.
En un instante sordo y detenido recordé
tantos días jugados en ese suelo de cabellos
rizados. La alfombra estaba marcada por las
huellas de los asesinos. Esas huellas de muerte
que avanzaban desde el corredor hacia la ofi-
cina, que se desviaban en el cuarto que fue el
mío. Allí habían atado a la secretaria con cin-
ta de enmascarar. Alguno de los tres sicarios
dejó sus huellas de muerte en esa banda pe-
gajosa que apenas se acababa de desatar. Las
huellas seguían, trepaban, si se hacía silencio
murmuraban, casi que clamaban cómo había
sido todo; selladas en el arco de la puerta,
anunciadas como periodistas a la entrada, se-
guidas redoblantes al despacho, discutidas en
el aire. Los ecos de ruido se comprimían en un gri-
Querían llevarlo, me explicaron. Él los retó, to sordo de familiares de desaparecidos, de
vertical, fuerte y valiente. Sus huellas se afir- torturados, de sacrificados, de tantas y tantas
maron en el suelo. “Si vienen por mí, resisti- personas cuya única esperanza era que mi pa-
ré, no me doblegaré”, había dicho meses an- dre les ayudara a sacar su caso adelante. A la
tes. Dispararon, hurtaron lo que pudieron y casa llegaba gente por hordas pidiendo ayu-
07 salieron. Afuera, un taxi los esperaba. El gol- da porque habían padecido alguna atrocidad,
pe de las puertas estrelladas en el marco del buscando consejo, clamando una alternativa,
vehículo abrió paso a un silencio, y nuevos desesperando una solución.
pasos entrarían por ese mismo piso que me
tragaba como un banco de arena movediza. En esos años de intenso ejercicio del derecho,
Amigos y curiosos hicieron su arribo. mi padre entendió que la defensa de los dere-
chos humanos no era sólo legal sino jurídica,
no sólo jurídica sino política, no sólo política
sino social, no sólo social sino íntima, de mo-
vilización de conciencias. Mi padre entendió
que la soledad ronda a quienes luchan por la
justicia, pero que el amor por lo que se hace
es un valor que acompaña.

Los “investigadores judiciales” también des-


embarcaron, silenciando con urdida costum-
bre los resuellos de evidencia con su eco de
nuevas huellas. Cuidadosamente tomaron
una cinta sobre otra e hicieron un detallista
inventario de lo que había en la oficina, sin
ningún resultado probatorio, por supuesto.
“Yo le puedo sintetizar todo esto con una
frase un poco jurídica, pero que contiene el
significado preciso de los procesos: es una
especie de telaraña jurídica con una tenaza
política”, decía mi papá de su ejercicio profe-
sional, casi premonitoriamente de su propio
asesinato.
Mi abuela Chely todavía recuerda quemantes
las vergonzosas palabras del fiscal general de
la época, Alfonso Gómez Méndez, quien le
diría que el caso de mi padre era un crimen de
Estado y que en el mismo no había nada que
hacer. Esas mismas palabras se oficializaron
en el juicio que se siguió por el homicidio.
Pese a que el mismo fiscal había aseverado a 08
la Human Rights Watch que en el homicidio
estaba implicada la Brigada XX del Ejército,
y que la actividad probatoria del proceso des-
tilaba lumbre sobre agentes de inteligencia
militar, un testimonio dado desde una cárcel
cambió la dirección de la investigación.
Un grupo de personas sería imputado y juz-
gado por supuestamente haber estado impli-
cado en el asesinato de mi padre. Como era
de esperarse, los acusados fueron absueltos
sin mucha controversia. Luego de eso no ha
habido nada o, mejor, como la Fiscalía Se-
gunda Especializada de Derechos Humanos
me corregía en la respuesta a un derecho de
petición de impulso del proceso: “No es que
la Fiscalía haya estado inactiva como lo ase-
gura usted en su escrito, sino que desgracia-
damente la labor investigativa desplegada en
torno al caso ha sido infructuosa”. Sin frutos,
marchita como la muerte, en coma como la
ausencia.
Como decía mi padre, “el sistema sabe cómo
y dónde ubica la represión. Hay muchas per-
sonas presionadas en el anonimato, que son
algunos dirigentes, sobre todo de sectores
campesinos y urbanos, que los matan, o los
desplazan, o los desaparecen, y la gente ni
siquiera se informa de eso. Incluso sabe que
hay hechos que no se pueden ocultar, noticias
que no pueden ocultar, que terminan trascen-
09 diendo. Ahí, el Estado es tan inteligente que
asume e institucionaliza esos casos, los pro-
cesa y tabula el mismo Estado (…). Entonces:
el Estado investiga la muerte, administra jus-
ticia para los probables autores de la muerte,
absuelve, y continúa de nuevo cometiendo
todo. Es decir, tiene en su poder todas las eta-
pas del control social en el proceso criminal”.

Estos años de injusticia e indignación no po-


drían ser subtitulados de muerte porque la
vida de mi padre ha brotado en muchas for-
mas y personas. Mi abuelo, Eduardo Umaña
Luna, nos convocaría a tocar campanas de jú-
bilo porque su hijo había pasado a la historia. En estos años bien vale hacer una
Estos años no han sido de despedida sino de acción de gracias. Con los pies firmes,
memoria viva en tantos corazones y mentes agradecer a Eduardo Umaña
de activistas que luchan por la libertad, que Mendoza por no doblegarse, por
escudriñan la verdad, que saltan y sortean el insistir, por su ternura y solidaridad
acoso que sufren quienes luchan por la jus- con los desaparecidos, con los
ticia. muertos y torturados, con los
puestos injustamente en prisión y con
los que buscan otro futuro para su
país. Más años de “más vale morir por
algo que vivir por nada”.
*Artículo completo en: El Espectador, Bogotá, 13 de abril de 2013
http://www.elespectador.com/noticias/nacional/gracias-no-doble-
garte-papa-articulo-415924
“Aquí es donde entra
a jugar un papel
esencial la
convicción, los
Asociación Colombiana de Trabajadores de Televisión (ACOTV), Colombia. Video: La represión de la protesta social y la acción sindi- cal en Colombia. Entrevista con el Abogado de

principios, ahí es
donde está en juego
lo que mi papá me
dedicó en una frase
hace muchos años,
Derechos Humanos Eduardo Umaña Mendoza, Homenaje a Eduardo Umaña Mendoza. Bogotá D.C., 1 de mayo de 1998.

10

cuando yo era muy


niño, cuando me
regaló el Quijote.
Palabras más,
palabras menos, me
dijo: ‘sea siempre
Quijote, nunca sea
Sancho Panza’.”
Eduardo Umaña mendoza
En los 10 años
del asesinato
11
de José Eduardo
Umaña Mendoza
javier giraldo moreno s.j
Universidad Nacional Abril 18 de 2008
Hoy hace 10 años, en este mismo recinto yacía el
cuerpo sin vida de José Eduardo, mientras los
numerosos visitantes que nos acercábamos al florido
catafalco, compartíamos sentimientos de conmoción,
de perplejidad, de indignación, de impotencia.

Una vez más, entre muchos millares de veces, la muerte anun-


ciada se convertía en muerte perpetrada. Una vez más, entre
muchos millares de veces, el terror del Estado y del Estableci-
miento nos confirmaba, con su lenguaje de muerte y prepoten-
cia, que la única seguridad protegida pasaba necesariamente
por el sometimiento al Statu quo; que el derecho a la vida, si
bien se proclamaba como absoluto en los discursos y en los
códigos, en la práctica sólo podía ser condicional, y condicio-
nado a la coherencia con el régimen vigente. (…)

Podemos mirar y evaluar los diez años de ausencia de José


Eduardo desde esos sentimientos de vacío… Pero podemos
mirarlos también y evaluarlos desde el misterioso poder de
la ausencia y de la muerte, cuando paradójicamente en ellas 12
explosiona, multiplicado, legitimado, fortalecido y expansivo,
el contenido de presencia y de vida que los victimarios preten-
dieron extinguir.

La vida de José Eduardo no fue una vida enmarcada en ob-


jetivos privados y egoístas. Quienes presenciamos de cerca el
reventar habitual de sus emociones, supimos siempre que éstas
afloraban con fuerza, y con fuerza contagiosa, cuando entraba
en contacto con personas, grupos, conglomerados o multitu-
des que con puños cerrados y gritos acompasados manifesta-
ban su rebeldía ante lo que nunca debió tolerarse y fecundaban
compromisos con otros mundos posibles y dignos. (…)

Nunca olvidaré su emoción desbordada cuando en 1983 le hice


conocer el texto de la Declaración de Argel o Declaración Uni-
versal de los Derechos de los Pueblos. Desde ese momento se
convirtió en un militante incondicional del movimiento que
impulsaba la vigencia y el reconocimiento de ese cuerpo de
principios.

He vuelto a leer la plataforma de su movimiento “Vida y Dig-


nidad”, con la cual se presentó a las elecciones de la Constitu-
yente de 1991, y he descubierto allí los trazos esenciales de la
Declaración de Argel traducida en propuesta constitucional
para Colombia.
Revista Alternativa, Mayo – Junio 1998 – No. 19

Allí definía el régimen político de sus idea-


les como una “democracia participativa”, en
consonancia con las recientes corrientes lati-
noamericanas que han querido proyectar el
“Socialismo del Siglo XXI” justamente con
ese nuevo nombre de “democracia participa-
tiva”, como una reelaboración actualizada de
13 toda una cadena de experiencias históricas
que han luchado por la autodeterminación de
los pueblos, con salvaguarda de sus recursos,
culturas y diversidades étnicas, pero con blin-
dajes frente a injerencias extranjeras de domi-
nación y a formas de explotación y saqueo,
donde el dinamismo fundamental de la na-
ción se oriente a la defensa de la vida de todos
los ciudadanos, no en el campo de las retóri-
cas proclamativas, sino como una defensa de
la vida digna, vaciada en una economía que
garantice la satisfacción de las necesidades
biológicas básicas, substituyendo el carácter
mercantil de las soluciones por el carácter de
derechos y servicios públicos prioritarios con
que la nación debería dignificar la vida de to-
dos sus integrantes.

Para proteger ese núcleo de derechos del pue-


blo, intrínsecamente ligado a las posibilida-
des de vida humana digna para todos, José
Eduardo avanzó propuestas reformadoras de
las instituciones del Estado: de sus órganos
legislativos, judiciales y de control, mediante
las cuales se cerrara el paso a formas arrai-
gadas de corrupción y exclusión y se abriera
paso a una participación popular creciente,
dinámica, organizada y creativa.
Allí está, adusta y cuestionadora, acompa-
ñando todas las crisis del movimiento sindi-
cal, sosteniendo la moral de sus líderes para
mantenerles la mirada expandida más allá de
las fronteras de sus empresas y de sus conflic-
tos salariales e invitándolos a recrear perma-
nentemente los rasgos de su incidencia en la
política laboral del Estado. (…)

Allí está, incidente y radicalizada, animando


los movimientos de defensa de la vida y de
los derechos humanos; cuestionando perma-
nentemente su burocratización y su someti-
miento ingenuo a un derecho positivo que va
destiñendo y despotenciando cada vez más la
Siempre estuve convencido de que José
fuerza del derecho natural, que debería ac-
Eduardo había presupuestado muy conscien-
tuar como fuente inagotable y revitalizadora
temente, en su inventario existencial, la even-
de los sentimientos que sostienen la defensa
tualidad de una muerte violenta; de que ésta
de la dignidad humana.
había sido asumida por él mucho antes de
que explotara en la cruda realidad de nuestra
El concepto cultural de la muerte que ha
historia, aquel sangriento 18 de abril de 1998.
dominado en nuestro hemisferio y que nos 14
enseña a clausurar con rituales materialistas
Cuando miro retrospectivamente esta década
las existencias que han llegado a sus límites
que nos separa de su sacrificio, busco su si-
biológicos en forma natural o violenta, es un
lueta en el convulsionado devenir de nuestro
concepto que se agrieta y se disuelve cuan-
proceso histórico, y la encuentro multiplica-
do miramos en profundidad los estímulos e
da por doquier en la paradójica realidad de
incitaciones de esas ausencias que no pueden
una ausencia que ya no logra afirmarse sino
dejar de interactuar en forma permanente
intensificándose como presencia.
con los signos vitales de nuestros sueños. Y la
ausencia de José Eduardo es una de esas pre-
Allí está, fogosa e intransigente, en las luchas
sencias.
de nuestros pueblos indígenas por la recupe-
ración y liberación de la madre tierra; de sus
culturas ancestrales; de su derecho propio; de
sus autonomías y de su estructuras comunita-
rias de vida, luchas que no saben de coopta-
ciones ni de rendiciones ni son desactivadas
por el monto de los sacrificios.

Allí está, soñadora y rejuvenecida, en las lu-


chas de nuestros estudiantes que buscan sa-
cudir los modelos robotizados de educación
y de mercantilización del conocimiento, y
que quieren prepararse, no para mantener
una sociedad excluyente, injusta y violenta,
sino para esbozar ya desde las aulas mode-
los alternativos que seduzcan y determinen
para siempre sus compromisos y proyectos *Artículo completo en:
de vida. http://www.javiergiraldo.org/spip.php?article163
Revista Alternativa, Mayo – Junio 1998 – No. 19
AL CONOCER
LA MUERTE
DE EDUARDO
ALFREDO MOLANO BRAVO
¿Para qué, entonces, seguir sostenien-
do que hay caminos, que hay mañanas,
que andamos juntos, si la verdad es que
estamos haciendo fila? ¿Para qué, en-
tonces, decir que podíamos enterrar el
pasado, enterrar los muertos, enterrar
el fuego, enterrar los libros? ¿Para qué,
entonces, nos levantamos al día, nos
acostamos con los sueños, comemos
pan, amamos el sudor de la mujer ama-
da, sus ojos, nos dejamos tocar con su
corazón? ¿Para qué, entonces, guerrea-
mos con el papel en blanco, volvemos
ala ilusión de la tierra blanda, a la calle
ruidosa? ¿Para qué, entonces, nos oímos
la risa, nos ponemos el cinturón, nos
lavamos los dientes, nos amarramos los
zapatos? ¿Para qué, si no habrá a quién
dejarle la vida?

La bestia horrible sigue caminando sobre cadáveres. El sábado


nos mataron a Eduardo cuando todavía María no había aca-
bado de desangrarse. Y los mataron sobre el cadáver de Jara-
millo del Valle. Mataron a María como mataron a Eduardo,
como mataron a Elsa, como mataron a Mario. Y los mataron
sobre la sangre de los inocentes que se apilan como ojos y
orejas esperando un cuerpo que los hospede y les borre el
NN. ¿Dolerá menos morirse que verse uno asesinado con un
arma de uso restringido? La bestia anda suelta, nadie puede
amarrarla, nadie quiere amarrarla. Nos matarán a todos en
esta tierra negra donde es un crimen suspirar, sollozar, gemir,
escribir, gritar?

Da un miedo pavoroso esperar amanecer, despedirse de los


arreboles; da un miedo pavoroso ver llegar la noche oscura y
roja presintiendo que no volveremos a oír a los niños levan-
tarse, terciarse su maleta y salir para el colegio.

El Espectador, Bogotá, lunes 20 de abril de 1998.


“Recuerdo
escabroso para
un país amnésico”
Covo

17
18

Defensor de Carne y Hueso


En nuestra edición 120, publicamos un artículo sobre la liber-
tad de los trabajadores de Telecom y nos referimos reitera-
damente a la importancia de la “estrategia jurídica”, al papel
central del “abogado defensor”, a “los sólidos argumentos de
la defensa”. Algunos lectores nos han preguntado por qué se
presenta el milagro y no el santo. Tienen razón, el “santo” es
el Doctor Eduardo Umaña Mendoza, a quien le pedimos dis-
culpas por nuestra omisión.
“Se hace necesario por

UMAÑA MENDOZA, José Eduardo. Entre la Degradación y la Regulación de la Guerra. JUSTICIA Y PAZ. Revista de Derechos Humanos. Número 8. Abril – Junio 1998.
lo menos hablar de la
humanización de la
guerra, para que
la paz de mentiras se
derrumbe, para superar
19
esta pantomima de
sobrevivencia cómplice
y poder hablar con
dignidad, con la voz y las
manos de todos,
de la humanización
de la vida.” Eduardo Umaña mendoza
un hombre que murió por lo que creía

A
los 51 años de edad, las fuerzas oscuras del país, las que no quie-
ren que la paz llegue a Colombia, asesinaron al abogado Eduardo
Umaña Mendoza, un hombre que ofreció la vida por sus ideas,
por lo que creía.
Su vida siempre estuvo llega de metas difíciles y amenazas. Las primeras
trataba de sortearlas con sapiencia; las segundas las hacia a un lado por-
que no les temía.
Durante su vida siempre estuvo luchando por la reivindicación de los sin-
dicalistas y de los menos favorecidos, así no pudiera cobrar un solo peso
por los honorarios propios del abogado.
Su esposa, Patricia; sus dos hijos, Camilo Eduardo y Marcela, y su padre,
el doctor Eduardo Umaña Luna, aunque adoloridos, creen que la muerte
de Eduardo Umaña Mendoza servirá como un aporte para la anhelada
paz de Colombia.
Hoy, el abogado inmolado recibirá un homenaje que seguramente lo pon-
drá feliz: el adiós de cientos de amigos, sindicalistas y amantes de la paz. 20
El Espectador, Bogotá, 20 de abril de 1998
Defensa de
sindicalistas
Defensa
en los
Consejos Desaparecidos
Verbales del Palacio
de Guerra de Justicia
Revista Alternativa, Mayo – Junio 1998 – No. 19.

La labor de Eduardo Umaña


Mendoza tuvo un capítulo im-
portante en la defensa de los
derechos de los trabajadores.
Asesoró legalmente y sirvió
como abogado en varios casos:
en defensa de miembros de la
Unión Sindical Obrera (USO),
del sindicato de Telecom, de
Sintraemcali, y del Sindicato de
JARAMILLO, Cristóbal y Diario Occidente. Audiencia la Empresa de Teléfonos de Bo-
Consejo de Guerra sindicados intento de secuestro.
Santiago de Cali: Biblioteca Departamental Jorge gotá (ETB), entre otros. En los Archivo personal, familia Umaña.
Garcés Borrero, 1980.
casos de los dirigentes sindicales
Los consejos verbales de guerra de ETB y Telecóm que luchaban Eduardo Umaña Mendoza fue
fueron procesos en los que au- contra la privatización de dichas el abogado que abrió el caso
toridades militares enjuiciaban empresas, Umaña Mendoza los por las desapariciones forzadas

casos emb
penalmente a civiles. A partir defendió y logró su libertad cometidas por el Ejército Na-
de la declaratoria de Estado de tras meses de injusta reclución, cional sobre al menos 11 perso-
Sitio en 1976 y la aplicación del comprobando irregularidades nas durante la retoma militar
Estatuto de Seguridad del go- en sus procesos. Así mismo, en del Palacio de Justicia, los días
bierno Turbay en 1978, se lleva- el caso de la USO comprobó los 6 y 7 de noviembre de 1985,
ron a cabo más de 300 consejos montajes judiciales que ampa- tras la toma de este edificio por
verbales de guerra, en los que la rados por la justicia sin rostro parte de un comando del M-19.
justicia penal militar juzgó civi- habían armado en contra de los Representó hasta su deceso a los
les y guerrilleros presos en una dirigentes sindicales, acusando- familiares de los desaparecidos
evidente ausencia de imparciali- los de vinculos con la guerrilla. —en su mayoría funcionarios
dad. Eduardo Umaña Mendoza En general la labor de Umaña de la cafetería del Palacio—, lo-
asumió la defensa de prisioneras Mendoza en estos casos sirvió grando sustanciales avances en

de eduardo
y prisioneros políticos en varios como presedente en la lucha el proceso y afirmando con este
de estos procesos, incluido uno contra la criminalización de la tipo de acciones su compromiso
de los más recordados llevado a protesta social y en la defensa y virtudes como abogado y de-
cabo contra miembros del M-19 de los derechos de los trabaja- fensor de Derechos Humanos.
recluidos en la carcel la Picota dores. Así mismo, Umaña Mendoza
de Bogotá, en 1979. Su labor, así trabajó durante muchos años
como la de otros defensores de para obtener la tipificación a ni-
Derechos Humanos, permitió vel nacional e internacional del
visibilizar la necesidad de jui- delito de desaparición forzada
cios imparciales, garantes de los de personas.
derechos de defensa de quienes
eran sometidos a estos juicios.
Caso Nydia
Erika
Bautista Reapertura
del caso por
el asesinato
Masacre de de Jorge
miembros de Eliecer
la UP en Gaitán
Fusagasugá
fundación nydia érika bautista

Entre los numerosos casos de


tortura, desaparición forzada y
asesinato que asumió el Doctor
Eduardo Umaña Mendoza, des-
taca el de Nydia Erika Bautista
De Arellano, sociologa, eco-
nomista y militante del grupo
M-19; quien fue desaparecida
forzosamente el 30 de agosto de
1987 en Bogotá, por integrantes
de la Brigada Nº XX de Inteli- Revista Cambio 16, Colombia, Nº 125 -

blemáticos
30 de octubre de 1995.
gencia y Contra-Inteligencia del
Ejercito. En este caso, a pesar El Espectador, Bogotá. Viernes 27 de septiembre de 1991. Hacia 1997 motivado por Glo-
de constantes amenazas y trabas ria Gaitán —la hija de el caudi-
judiciales, Umaña Mendoza de Eduardo Umaña Mendoza de- llo liberal—, Umaña Mendoza
la mano de la familia Bautista fendió varias de las víctimas se dio a la tarea de reabrir el
logró significativos avances en del genocidio contra la Unión caso por el asesinato de Jorge
el proceso, estableciendo en Patriótica (UP) y el Partido Co- Eliecer Gaitán, perpretado el
su momento responsabilida- munista Colombiano. Resalta el 9 de abril de 1948 en Bogotá.
des y sanciones para algunos caso de la masacre de la familia Para el abogado había pruebas
oficiales del Ejercito responsa- Palacio, cometida por la Briga- suficientes para determinar la
bles del crimen. Sin embargo da Nº XIII del Ejército en Fu- actuación de agentes de la CIA
el caso posteriormente sufrió sagasugá, Cundinamarca, el 18 en el magnicidio. Umaña Men-

o umaña
sustanciales reveses, dado que de agosto de 1991. Así mismo, doza denunció en su momento
fue remitido a la justicia penal fue uno de los abogados que que este proceso le acarreó se-
militar. interpuso ante la Comisión In- rias amenazas de muerte.
teramericana de Derechos Hu-
manos una demanda contra el
Estado colombiano por su res-
ponsabilidad y participación en
los crímenes contra la UP.
HITOS
EN LA
DEFENSA
DE LOS DDHH
EN COLOMBIA
HITOS
EN LA
DEFENSA
DELOS
DDHH EN *NOTA SOBRE EL
COLOMBIA LADO A DEL FANZINE:
A continuación encontrará una compilación de hitos que las organizaciones de
Derechos Humanos que han acompañado el proceso de intervención de la
Plaza Eduardo Umaña Mendoza consideran importantes en la historia de la
defensa de los Derechos Humanos en Colombia. En el lado B de este fanzine
encontrará una breve biografía de Eduardo Umaña Mendoza, algunos artícu-
los sobre su labor como defensor de Derechos Humanos y los principales casos
que asumió como abogado.

Si desea aportar información que pueda complementar esta información o


tiene iniciativas para realizar en la Plaza Eduardo Umaña favor comunicarse
con: centromemoriaypaz@alcaldiabogota.gov.co, www.centromemoria.gov.co

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COMPLEMENTAR ESTA INFORMACIÓN O TIENE
INICIATIVAS PARA REALIZAR EN LA PLAZA
EDUARDO UMAÑA FAVOR COMUNICARSE CON:
CENTROMEMORIAYPAZ@ALCALDIABOGOTA.GOV.CO,
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Plaza Eduardo Umaña Mendoza


pg. 02 2014
LOS DERECHOS DE LOS PUEBLOS:
LUCHA POR EL DERECHO A LA
AUTODETERMINACIÓN
“LOS PUEBLOS TIENEN DERECHO A DECIDIR SUS PROPIAS FORMAS
DE GOBIERNO, PERSEGUIR SU DESARROLLO ECONÓMICO, SOCIAL Y
CULTUR AL, Y ESTRUCTUR ARSE LIBREMENTE, SIN INJERENCIAS
EXTERNAS Y DE ACUERDO CON EL PRINCIPIO DE IGUALDAD”

Carolina Moreno, Marcha Guardia indigena CRIC, julio de 2013.


https://www.flickr.com/photos/aycarmelamaria/9345290120

Los pueblos indígenas del actual territorio de en la línea de una serie de medidas como el
Colombia han luchado desde la llegada de reconocimiento de las lenguas, la educación
los españoles por su libertad, su territorio, propia y la consulta previa, que apuntaban
su cultura, su reconocimiento y autonomía, a garantizar la autonomía e identidad de
es decir, por lo que hoy en día se entiende estos pueblos. Ésta forma de justicia hace
en Derechos Humanos como el derecho de parte de las determinaciones autónomas de
autodeterminación de los pueblos. Una de una comunidad para juzgar en alguno de sus
las conquistas en su lucha se haría efectiva miembros actos que se consideren reproba-
en la Constitución de 1991 con el reconoci- bles, sin la intervención del Estado o la justi-
miento de la justicia comunitaria indígena, cia ordinaria.

Plaza Eduardo Umaña Mendoza


pg. 03 2014
LUCHA POR LA LIBERTAD Y LA
IGUALDAD DE DERECHOS: BENKOS BIOHÓ
Benkos Biohó fue un destacado líder de españoles a negociar un tratado de
esclavos cimarrones en la Provincia de paz donde reconocían la autonomía de
Cartagena a inicios del siglo XVII. Tras sus territorios y los que los habitaban.
ser apresado en su natal Guinea, Biohó Aunque el tratado se concreta, años
es traído como esclavo a Cartagena más tarde es traicionado por los espa-
de Indias, de donde escapa y organi- ñoles en la ciudad amurallada, siendo
za un ejército irregular de cimarrones apresado, asesinado y descuartizado.
en la zona de los Montes de María. Benkos quien es un símbolo de lucha
Desde allí combatiría a los españoles, por la libertad, es también hoy en día
defendería los territorios liberados o un referente para las comunidades afro
palenques y organizaría fugas masi- en su reivindicación por la igualdad de
vas de esclavos hacia su libertad. derechos. Una estatua con su figura
Su tenacidad y la imposibilidad se erige en el Palenque más grande de
de derrotarlo obligó a los América, el Palenque de San Basilio.

https://www.flickr.com/photos/
whoisthatwithrachel/310587603/in/
photolist-bWZbqC-trQSF-8yNW-
WS-eBU1Nh-2EjtwZ/

Plaza Eduardo Umaña Mendoza


pg. 04 2014
Grabado, “Antonio Nariño adquiere una imprenta”, Biblioteca Luis Ángel Arango,
Línea del Tiempo, en URL: http://www.banrepcultural.org/node/45434

ABOGADO PIONERO EN LA
DEFENSA DE LOS DDHH:
JOSÉ ANTONIO RICAURTE Y RIGUEIROS
José Antonio Ricaurte fue íntimo colabora- to de defensa fue catalogado por la corona
dor de Antonio Nariño en la causa indepen- española como un texto aún más ‘peligroso’
dentista. Fue su abogado defensor en 1794 que la propia Declaración de los Derechos
en el proceso que la corona española inició del Hombre. Sin darle la posibilidad de de-
en su contra por la traducción, edición y pu- fenderse, ni ser sometido a juicio, José Anto-
blicación clandestina de la Declaración de los nio fue condenado al igual que su defendido
Derechos del Hombre y del Ciudadano, do- a cadena perpetua. En 1804, fallece en cauti-
cumento de la Revolución Francesa prohibi- verio a los 56 años de edad. Como Ricaur-
do por la monarquía española que lo calificó te, muchos defensores de DDHH han sido
como “subversivo”. Su labor como abogado criminalizados y perseguidos por el ejercicio
de Nariño fue un hito en la lucha de los De- de su labor.
rechos Humanos, tanto así que el documen-

Plaza Eduardo Umaña Mendoza


pg. 05 2014
«PARA LA VIDA
MILES DE CANTOS DE
LIBERTAD. PARA LA
VIDA MILES DE GRITOS
DE JUSTICIA. PARA LA
VIDA MILES DE VIDAS.
PARA LA VIDA LA
DIGNIDAD» Eduardo Umaña Mendoza

Plaza Eduardo Umaña Mendoza


pg. 06 2014
DERECHO A LA TIERRA, SOBERANÍA
ALIMENTARIA, LUCHA CONTRA EL
ACAPARAMIENTO Y EL DESPOJO
El problema de la tenencia y el uso de la violencia con la que se han producido estos
tierra ha atravesado los conflictos armados, procesos, pero también por invocar el de-
sociales, políticos y económicos en Colombia recho a la tierra y a la soberanía alimenta-
a lo largo de su historia. Actualmente es uno ria. Estos derechos son entendidos como la
de los países con más desigualdad en la te- posibilidad de supervivencia de una cultura
nencia de la tierra. En éste sentido la lucha que se construye a través del territorio, del
de las organizaciones de campesinos, afros e cuidado de sus recursos naturales y como
indígenas, contra el despojo y acaparamien- la facultad de cada pueblo para definir sus
to de la tierra por parte de las transnacio- propias políticas agrarias y alimentarias de
nales, los latifundistas, las empresas mineras acuerdo a sus necesidades y cosmovisión.
y de hidrocarburos, pasa por denunciar la

Silva, Jorge. Primera recuperación de tierras, Hacienda Cobaló, Cauca, 1974.


En: http://www.banrepcultural.org/exposiciones-itinerantes/jorge-silva/presentacion
“TODA PERSONA TIENE DERECHO AL TR ABAJO, A LA LIBRE
ELECCIÓN DEL MISMO, A CONDICIONES EQUITATIVAS Y
SATISFACTORIAS DE TR ABAJO, A LA PROTECCIÓN CONTR A
EL DESEMPLEO, SIN DISCRIMINACIÓN, CON IGUALDAD
SALARIAL, REMUNER ACIÓN DIGNA, PROTECCIÓN SOCIAL Y
DERECHO DE SINDICACIÓN”.

LUCHA
POR
LOS
DERECHOS
DE
LOS
Taller 4 Rojo
TRABAJADORES
El movimiento de trabajadores fue uno de día de hoy, uno de los países más peligrosos
los primeros en consolidarse en el país (en para ejercer la labor sindical. A su vez, las y
los tempranos años 20 del siglo pasado), los defensores de DDHH han acompañado
y de los primeros en ser golpeado por el en este camino a las organizaciones sindi-
Estado y las empresas empleadoras, espe- cales. Eduardo Umaña Mendoza colaboró
cialmente las trasnacionales, vulnerando como abogado con la Unión Sindical Obrera
los derechos fundamentales de sus traba- (USO), el sindicato de Telecom, Sintraemca-
jadores. Basta recordar la masacre de las li, y el Sindicato de la Empresa de Teléfonos
bananeras en 1928, contra los obreros en de Bogotá (ETB), entre otros. Especialmente
huelga de la United Fruit Company. Desde defendiendo a miembros de estas agremia-
esa época ha sido constante la persecución ciones en casos de montajes judiciales y cri-
contra el movimiento de trabajadores y sus minalización de la protesta social.
sindicatos, haciendo de Colombia hasta el

Plaza Eduardo Umaña Mendoza


pg. 09 2014
JARAMILLO, Cristóbal y Diario Occidente. Audiencia Consejo
de Guerra sindicados intento de secuestro. Santiago de Cali:
Biblioteca Departamental Jorge Garcés Borrero, 1980.

EDUARDO UMAÑA MENDOZA: LA LUCHA


POR UN TRIBUNAL CIVIL E IMPARCIAL Y EL
DESMONTE DE LA JUSTICIA PENAL MILITAR
El movimiento de trabajadores fue
uno de los primeros en consolidarse
en el país (en los tempranos años
20 del siglo pasado), y de los prime-
ros en ser golpeado por el Estado
y las empresas empleadoras, espe-
cialmente las trasnacionales, vulne-
rando los derechos fundamentales
de sus trabajadores. Basta recor-
dar la masacre de las bananeras en
1928, contra los obreros en huelga
de la United Fruit Company. Des-
de esa época ha sido constante la Comité de Solidaridad con Presos Políticos. Eduardo
persecución contra el movimiento Umaña Mendoza (Consejo de Guerra, día de la
sentencia), El Espectador, Bogotá, diciembre 7 de 1978.
de trabajadores y sus sindicatos, ha-
ciendo de Colombia hasta el día de
hoy, uno de los países más peligrosos para ejercer la labor sindical. A su vez, las y los defen-
sores de DDHH han acompañado en este camino a las organizaciones sindicales. Eduardo
Umaña Mendoza colaboró como abogado con la Unión Sindical Obrera (USO), el sindicato
de Telecom, Sintraemcali, y el Sindicato de la Empresa de Teléfonos de Bogotá (ETB), entre
otros. Especialmente defendiendo a miembros de estas agremiaciones en casos de montajes
judiciales y criminalización de la protesta social.

Plaza Eduardo Umaña Mendoza


pg. 10 2014
Las Zonas Humanitarias y las Comunidades un «mecanismo positivo para la protección
de Paz surgen a finales de los años 90 en la de la población civil ante la acción de los
región del Bajo Atrato, como una estrategia distintos grupos armados». La primera ex-
de defensa de las comunidades ante el des- periencia constituida sería la Comunidad de
plazamiento forzado y la crisis humanitaria Paz de San José de Apartadó en 1997, aun-
vivida por el recrudecimiento del conflicto que posteriormente surgirían otras figuras
armado. Dichas zonas son enclaves de re- como Zonas Humanitarias (en zonas rura-
sistencia civil que se declaran neutrales en les), Resguardos Humanitarios (en comu-
medio de la guerra, son comunidades que nidades indígenas), Espacios Humanitarios
defienden sus territorios apoyándose en el (en zonas urbanas), Refugios Humanitarios
Derecho Internacional Humanitario y en el (como zonas de paso y resguardo durante
acompañamiento nacional e internacional. combates) y Zonas de Biodiversidad (como
Se amparan en el derecho a la paz, el princi- espacios campesinos para proteger el me-
pio de neutralidad y el principio de distinción dio ambiente y la vida). Todas estas iniciati-
entre población civil y combatiente. Han sido vas buscan la defensa del territorio, la vida,
reconocidas y respaldadas por la Corte In- y la memoria.
teramericana de Derechos Humanos como

DERECHO A LA PAZ, PRINCIPIO DE


NEUTRALIDAD Y PROTECCIÓN DE LA
POBLACIÓN CIVIL: COMUNIDADES DE PAZ Y
ZONAS HUMANITARIAS
Comisión Intereclesial de
Justicia y Paz, Resguardo
Humanitario Santa Rosa de
Guayacán (Valle del Cauca),
2013.

Plaza Eduardo Umaña Mendoza 2014


Comisión Intereclesial de Justicia y Paz.

LABOR DE DEFENSA DE
LOS DERECHOS HUMANOS
EN COLOMBIA
Los defensores y defensoras de Derechos tura, y han defendido el derecho al trabajo
Humanos en Colombia han realizado una y a desarrollar la labor sindical, el derecho a
labor esencial para la democracia. Su que- la tierra y a la paz, así como han llevado a
hacer en defensa de los derechos fundamen- cabo una decidida labor contra la impunidad
tales como el derecho a la paz y a la vida, y los crímenes de Estado. Sin embargo, en
aporta valores de pluralidad y plantea un una democracia vulnerada como la nuestra,
debate público sobre las condiciones que su compromiso en la lucha contra las viola-
nos permiten vivir en sociedad, de una ma- ciones de DDHH les ha significado una sis-
nera más humana. Igualmente, ayudan a temática persecución y estigmatización por
combatir la desigualdad social consagrando parte de los actores armados y el Estado.
derechos en principio desconocidos o no re- Han sido víctimas de asesinatos, desapari-
conocidos por el Estado, y luego abogando ciones, montajes judiciales, detenciones ar-
por hacerlos efectivos. De esta manera, han bitrarias, desplazamientos y exilios. Pese a lo
combatido entre otras cosas las ejecuciones cual continúan aportando con su trabajo a
extrajudiciales, la criminalización de la pro- la construcción de paz y democracia.
testa social, la desaparición forzada y la tor-

Plaza Eduardo Umaña Mendoza


pg. 12 2014
ORGANIZACIONES E INSTITUCIONES DE
DEFENSA DE LOS DERECHOS HUMANOS A
NIVEL NACIONAL E INTERNACIONAL
Todos los funcionarios y organismos fallado en 11 casos condenando al
del Estado tienen la obligación de Estado Colombiano por graves vio-
proteger los Derechos Humanos. laciones de DDHH. Dichas instancias
Sin embargo, existen instituciones han sido clave para visibilizar la labor
especializadas para esta labor en el de las y los Defensores de Derechos
país, como la Defensoría del Pue- Humanos en Colombia y han apor-
blo, la Personería y la Procuraduría. tado a la lucha contra la impunidad,
La comunidad internacional también por el derecho a la verdad, la justicia,
cuenta con instituciones especiali- la memoria y la reparación integral,
zadas, tales como la Comisión y la así como a brindar garantías de no
Corte Interamericana de Derechos repetición.
Humanos de la OEA; esta ultima ha
Corte Interamericana de Derechos Humanos, 2013.

Plaza Eduardo Umaña Mendoza 2014


LUCHA CONTRA LOS
SISTEMAS DE IMPUNIDAD
QUE OPERAN EN COLOMBIA
La impunidad en los procesos por violacio- zaciones sociales y de víctimas para avanzar
nes de DDHH en Colombia es histórica y en la creación y aprobación de leyes contra
generalizada. En el país se han configurado crímenes de lesa humanidad, como la ley
complejos sistemas de obstrucción de la jus- que tipifica la desaparición forzada (Ley 589
ticia desde el Estado, que perpetúan el des- de 2000), por la cual Umaña Mendoza tra-
conocimiento de los móviles y de los autores bajó desde finales de los años ochenta. Sin
intelectuales y materiales en la abrumadora embargo, como consecuencia des sistemas
mayoría de los casos. La labor de abogados de encubrimiento, crímenes como el asesi-
defensores de DDHH como Eduardo Umaña nato del mismo Umaña Mendoza siguen en
Mendoza, ha permitido apoyar a las organi- la más ignominiosa impunidad.

El Espectador, Bogotá,
21 de abril de 1998.

Plaza Eduardo Umaña Mendoza


pg. 14 2014
LUCHA POR LA LIBERTAD DE
EXPRESIÓN Y LA
LIBERTAD DE PRENSA
La libertad de expresión y la libertad de prensa
son derechos y condiciones fundamentales para
una democracia. El periodismo comprometido ha
asumido una importante labor como estrategia de
denuncia y visibilizacion de violaciones de DDHH.
Por esta razón, los periodistas han sido víctimas de
constantes vulneraciones, amenazas y persecucio-
nes en su contra. De nuevo la impunidad es gene-
ralizada en estos casos: en las últimas tres décadas
se conocen 142 casos de periodistas asesinados en
Colombia, de los cuales solo se cuentan 17 senten-
cias condenatorias . En medio de ésta crítica situa-
ción, Eduardo Umaña Mendoza colaboró junto a
los premios Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel
y Rigoberta Menchú, con la Comisión Investiga-
dora de Atentados a Periodistas (CIAP), que fue
establecida en 1993 por la Federación Latinoameri-
cana de Periodistas (FELAP), para investigar y de-
nunciar los asesinatos, hostigamientos y atentados
que estaban dándose en América Latina y el Cari-
be, principalmente en Colombia.
Ilustración de Alfredo Garzón,
¿Otra vez el miedo?.
El Espectador, Bogotá,
20 de abril de 1998.
En una democracia toda persona tienen de-
recho a oponerse, protestar y cambiar lo
que considere injusto. Lo anterior compren-
de la libertad de pensamiento, de expresión,
de organización y de participación efectiva
en las transformaciones sociales. El ejercicio
de defensa de los Derechos Humanos reco-
noce y asume estos derechos como condi-
ción fundamental para una democracia. En
Colombia esto ha sido clave en los procesos
de defensa de los activistas sociales, sindi-
calistas, campesinos, estudiantes, etc., que
se han visto vulnerados por oponerse a un
gobierno que consideran injusto y por pen-
sar en la posibilidad de cambiarlo y trans-
formarlo.

EL DERECHO A LUCHAR POR LO


QUE SE CONSIDERA JUSTO, COMO
CONDICIÓN DE DEMOCRACIA

Jorge Mora, Taller 4 Rojo.

Plaza Eduardo Umaña Mendoza


pg. 17 2014
LUCHA POR LOS
DERECHOS DE LAS
MUJERES EN COLOMBIA
En Colombia la lucha de las mujeres
y sus organizaciones por el reconoci-
miento de su ciudadanía plena y por la
equidad derechos con respecto a los
hombres, ha sido fundamental y ha
sentado precedentes en el contexto
general de la lucha por los Derechos
Humanos. Además, ha sido una lucha
pacífica en medio de la discriminación
y violencia constante en ámbitos pri-
vados y públicos. Han logrado impor-
tantes avances a través de procesos
y acciones reivindicativas, en térmi-
nos de: participación política, dere-
https://www.flickr.com/photos/aycarmelamaria chos laborales, derechos civiles —a
tener bienes y propia representación
legal—, derecho a la educación y de-
rechos de control y autonomía sobre
el propio cuerpo. Así por ejemplo, lo-
graron el reconocimiento de sus de-
rechos civiles en 1932, el derecho al
voto en 1954, derechos laborales de
igualdad de oportunidades, remune-
ración y trato en los años 60, y con
la Constitución de 1991, un conjunto
de leyes en pro de la ampliación de
libertades y garantía de sus derechos.
Actualmente se plantean nuevos re-
tos en la lucha por los derechos de
las mujeres, como son: la grave situa-
ción que viven las mujeres en medio
del conflicto, y las reivindicaciones de
identidades políticas diversas dentro
de las mujeres, como el caso de las
Carolina Moreno, Marcha de mujeres por la Paz, 22 de noviembre de 2013.
mujeres afro, raizales, palenqueras e
En: www.flickr.com/aycarmelamaria indígenas.

Plaza Eduardo Umaña Mendoza


pg. 18 2014
En los últimos tiempos la caracterización de los derechos humanos h
de un nuevo grupo de derechos que recoge reivindicaciones y dem
grupo de derechos tiene la democracia como principio e hilo conduc
los Derechos Humanos Emergentes (DUDHE) del 2004, y entre esto
ción sexual y el derecho a una muerte digna. Además, otros derech
la salud y a la existencia en condiciones de dignidad, que incluye el
básica adecuada y a no sufrir situaciones de hambre. Se destacan ta
llamados derechos ecológicos, que se definen como derechos de las
de los DDHH continúa, y actualmente se ha abierto la discusión sob
entre otros.

Fotos: Colombia Diversa, Marcha contra la violencia a personas LGBTI,


Bogotá, junio de 2009. En: https://www.flickr.com/photos/colombiadiversa
ha evolucionado dando como resultado la proclamación
mandas de diversos sectores de la población. Este nuevo
ctor. Fueron proclamados en la Declaración Universal de
os se encuentran los derechos relacionados a la orienta-
hos son reinterpretados y ampliados, como el derecho a
acceso al agua potable, a disponer de una alimentación
ambién los derechos relacionados con el medio ambiente,
generaciones futuras. La evolución de la caracterización
bre el derecho a la información y los derechos animales,

DERECHOS HUMANOS
EMERGENTES