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La Rueda del Tiempo

Es muy importante que para el óptimo desempeño de los pases mágicos para la quinta serie de
los no-haceres, se manipule una representación de la rueda del tiempo como apoyo para la
ejecución de estos movimientos. El nagual Juan Matus les indicó a sus discípulos que la rueda
del tiempo había sido representada a través de los siglos en formas distintas, sin embargo dicha
representación siempre formó parte integral la práctica de esos movimientos. Comentó que hubo
un tiempo en el que los chamanes practicantes representaron la rueda del tiempo como un túnel
que cada uno de ellos cavaba, un túnel en el que marcaban surcos para representar los surcos del
tiempo. Trataban de moverse de surco en surco en forma simbólica para describir el movimiento
que deseaban reproducir en términos de su percepción y conciencia. La meta de aquellos
practicantes era cambiar de surcos en términos reales. Durante su práctica, su esfuerzo se
enfocaba en cambiar surcos de manera simbólica, valiéndose de una representación de la rueda
del tiempo.

El nagual Juan Matus comentó que su esfuerzo era un tanto cuanto trillado, y ciertamente
exagerado, flagelante. Fue abandonado y diversas representaciones de la rueda del tiempo
fueron empleadas. Los chamanes practicantes terminaron representando la rueda del tiempo
como una rueda muy simple que confeccionaban a base de ramas de árbol entrelazadas, en
forma de lengüeta, o utilizaban un pedazo de madera maciza a la que le hacían un orificio en la
parte central, dejando un hueco del tamaño suficiente para deslizar su mano a través de él,
sujetando de ahí la rueda del tiempo.

Cuando los cuatro discípulos del nagual Juan Matus empezaron a practicar los pases mágicos
para los no-haceres, la representación de la rueda del tiempo consistía en disco de madera balsa
que resultaba más adecuado, ligero y flexible. El único problema era que las tiras de madera
balsa se separaban con gran facilidad, y la rueda del tiempo tenía que ser arreglada y vuelta a
arreglar una y otra vez.

La rueda del tiempo que ahora usan los practicantes que cuidan a los cuatro discípulos del
nagual Juan Matus, fue inventada por la Exploradora Azul, siendo hasta ahora la mejor: un
disco muy ligero de hule espuma comprimido, sumamente flexible, pero lo suficientemente
durable para soportar una gran cantidad de empujones, jalones y torsiones.

Algunos pases mágicos iniciales, dentro de estos seminarios, se van a enseñar en un esfuerzo
por guiar a los participantes a la máxima utilización de su concentración y atención cinética. La
rueda del tiempo tiene que ser manejada con gran cuidado, con gran ternura, y con gran
eficiencia y exactitud.