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Inspirada por Dios

El Innegable Poder y Veracidad de las Escrituras

Crítica/Reseña de un libro

Giovanny Alexander Vargas Avendaño

Terry Coy SYSTH3053IS

02 de noviembre de 2019
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McDowell Josh. Inspirada por Dios, El Innegable Poder y Veracidad de las Escrituras. El Paso,
Texas: Editorial Mundo Hispano, 2016. 242pp. $58.000.

Biografía del Autor

Josh McDowell antes de su experiencia con el cristianismo, es considerado un escéptico

agnóstico de su época, que desafió sin duda alguna la ciencia de la teología, intentando refutar

las evidencias históricas de la fe cristiana. Como se dice popularmente, el tiro le salió por la

culata, ya que en su intento de refutación, se convierte al cristianismo, ya que en su intento de

elaborar su tesis, se da cuenta que las evidencias que el mismo encontró, eran imposibles de

impugnarlas ya que la misma historia de la humanidad, confirmaban sus hallazgos.

Siendo ya creyente, McDowell inicia sus estudios teológicos en el Seminario Talbot y su

trabajo final va a ser examinar la teología de los Testigos de Jehová. Se puede pensar que todo

este proceso vivido por Josh, lo convertiría en un grande apologista y evangelista que se

inspiraría así para escribir más de 127 libros. De la misma manera, su experiencia personal,

especialmente la de su infancia, donde su padre era un alcohólico violento, permite la

comprensión de su escepticismo. Pero son sus experiencias arqueológicas (sin ser precisamente

un arqueólogo), las que le motivaran a escribir su obra “Inspirada por Dios”.

Se debe considerar que la autoridad que ha ganado este hombre, le permite escribir su

obra en primera persona, sin imponer orgullo o exaltación en sus palabras, simplemente, en la

lectura se percibe a un hombre usado realmente por Dios. El texto es tremendamente

impresionante.
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Resumen del contenido

“Inspirada por Dios” pretende mostrar un panorama asombroso y apasionante sobre el

poder de las palabras de Dios en su libro (La Biblia). Para ello, McDowell divide su obra en dos

seccione: “El poder de la Escritura” y “La veracidad de la Escritura”. El génesis de los

acontecimientos narrados por el autor, surgen del hallazgo de una serie de documentos que le

permiten explorar el texto Sagrado desde varias perspectivas y que le servirán de soporte

argumentativo para expresar de una forma armónica y entendible su propósito.

La primera sección, está subdividida por siete capítulos: estos se encadenan entre sí para

demostrar el por qué la Biblia es Inspirada por Dios. Las ideas ingeniosas de la Palabra de Dios

tiene un “propósito significativo” y es intentar “conectar a otro ser humano en una relación” (p.

13), son esas palabras las que verdaderamente cobraran un gran poder para la humanidad, ya que

con ellas es expuesta la creación del universo y lo más importante, la misma vida. Ahora bien,

uno de los desafíos encontrados en esta sección (particularmente en el primer capítulo), es creer

en el poder de esas palabras, esto solamente es posible a través de la fe y a su vez la complicación

de que dicha fe sea puesta a prueba.

El encontrar unos artefactos egipcios que tiene unos 2200 años de antigüedad, motivaron

al autor a ilusionarse con que algún día encontraría algún fragmento de un texto antiguo y fue así

que junto con el doctor Scott Carroll que anuncian un hallazgo de suma importancia. Es allí

donde se expone el documento conocido como la “Torá de Lodz” (p. 28), documento que

motivaría a muchos espectadores que presenciaban asombrados por la maravillosa obra

arqueológica. . Este fue el inicio de la motivación para ponerse en la búsqueda de un documento

que fuera neo testamentario Pareciera que dicha motivación del autor se hubiera convertido en
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una oración con respuesta, ya que él atribuye un nuevo descubrimiento a Dios, cuando encuentra

segmentos de la primera carta de Juan que databan del siglo IV y que estaban en un idioma

egipcio (Copto). El segmento encontrado, llevarían a la conclusión que la Biblia está viva, ya que

los mensajes allí encontrados tenían para el autor una trascendencia única.

Así mismo, el autor identifica el propósito de la Biblia como “una guía para la creencia

correcta, como autoridad en los temas doctrinales, para instruirnos sobre la manera de creer y

pensar correctamente” (p. 43), este discurso es empalmado con las palabras de Jesús en Mateo 22:

36-39, es como si fuera la sustentación teológica del propósito de la Biblia. Posterior a esto,

McDowell nos va a dar un pequeño curso de hermenéutica, dejándonos el mensaje que la Biblia

tiene una sola interpretación y para ello es necesario “entender la Biblia y definir la verdad” (p.

59). De la misma manera expone la forma de usar la diversidad de contextos que se encuentran en

el texto Sagrado.

Seguidamente, cuenta la importancia o relevancia de la Biblia para cada persona, dejando

por sentado que fuimos creados bajo propósitos trascendentales. En Ella encontramos que nuestro

carácter es filtrado a la luz de la Palabra de Dios y que “encajamos de una forma perfecta en el

universo de Dios, para un ministerio especial” (p. 97). Así mismo, en ese hilo conductor que el

autor otorga a su obra, llegamos al punto del por qué “Inspirada por Dios”, donde la palabra

“Inspirada” es mucho más que un discurso preparado, es comprender que Dios uso hombre que a

su vez usaron sus talentos y habilidades para escribir un mensaje que venía directamente de Dios,

siendo ellos conscientes de sus realidades y que sus pensamientos eran motivados por el Creador

(p. 103).

Después de esto, tenemos la explicación del Canon palestinense y alejandrino. Se cierra la

primera sección diciendo que la Biblia es única en distintos aspectos. Al ser escrita en distintos
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continentes la hace única en continuidad, en tener tres idiomas como el hebreo, arameo y griego

la hacen única en su traducción, al ser perseguida y criticada la hace única en supervivencia y al

ser el texto más editado en el mundo, la hace única en circulación.

La segunda sección nos va a ilustrar sobre la veracidad de la Biblia. El relato acerca de

cómo se producía las Sagradas Escrituras antes de la imprenta, a través de copistas y escuelas que

dedicaban largos periodos de tiempo para su producción, como la complejidad de la

sobrevivencia de los papiros antiguos, es uno de los énfasis de esta sección. Así mismo, el autor

dedica tres capítulos a otorgar pruebas que verifique la autenticidad de los documento, de la

literatura, como en la historia de la humanidad.

En cuanto la inerrancia del texto, se debe dejar claro, que las Palabras del Eterno, no

contienen erro. Sin embargo, McDowell nos deja muy claro, que los procesos y todo lo que

vivieron escribas y traductores, es posible que deje algunos rastros que complican la

interpretación del texto. Pero esto, como ya se mencionó, no tiene nada que ver con la fidelidad

del mensaje eterno y por supuesto que Aquel que lo inspiró. El autor nos muestra diferencian

entre varios textos, pero nos deja muy claro que aquellas diferencia se producen por una posible

distancia histórica, adiciones posteriores o que es muy posible que se deba hacer una amplia

exégesis para determinar con mucho más detalle el contenido de cualquier documento que

presente complejidad. (Cap. 13).

También es indispensable mencionar, las comparaciones que se hacen frente a otros libros

considerados “sagrados” por algunos grupos religioso. Textos como el Corán, el Libro del

Mormón, son algunas de las comparaciones que el autor hace, llegando a la conclusión que

ninguno de ellos supera el contenido espiritual de la Biblia. Las referencias bíblicas usadas por el

autor, dejan muy por debajo los comentarios de los demás textos sagrados para otras religiones.
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El último capítulo es extremadamente impresionante, el autor ya no presenta la Biblia, se

encarga de presentarle al lector al Dios verdadero. Se debe decir en esta parte que hay una tele

trasportación (por decirlo de alguna forma) hacia nuestro pasado. McDowell lo logra

perfectamente y hace llegar a nuestra memoria eventos de nuestra infancia y se debe reconocer,

que en ocasiones logra que hagamos un paralelo entre Dios y un nuestros padres terrenales. Sin

embargo, este tema se debe considerar en la próxima sección de este escrito y por el momento se

debe concluir este último capítulo diciendo, que el leer la Biblia, se debe usar como medio para

conocer al Dios verdadero y quizás no verlo como un inquisidor, vigilante o un desilusionado de

nosotros.

Evaluación Crítica

Es necesario ser honestos con nosotros mismos y especialmente con la teología

latinoamericana. En principio, la obra de McDowell pareciera un texto más de un

norteamericano donde nos cuentan historias que pareciera que solo le pasarán a este tipo de

personas en norte américa. En Colombia, estamos llenos de literatura donde nos cuenta un sin

número de fantasías y es precisamente necesario, ingresar a seminarios serios o reconocidos,

para ser guiados por maestros que nos conduzcan a buenos libros.

Inspirado por Dios, no es una obra fantasiosa, los hechos allí narrados son reales, pero

independientemente de los acontecimientos, las reflexiones teológicas que allí se encuentra

cobran un valor muy importante. Es curioso que en una clase de Teología Sistemática, los

estudiantes leamos este tipo de obras, ya que se puede considerar que este libro encajaría

perfectamente en una catedra de Hermenéutica. Sin embargo hay que decir, que el texto de

McDowell, presenta reflexiones que nos ayudad a comprender dentro de la sistemática, temas

como el Canon Bíblico, inspiración e inerrancia de la Biblia, algo de arqueología bíblica, sin
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duda alguna, historia veterotestamentaria y neo testamentaria, pero se debe resaltar es la

apologética contenida en el libro.

Son muchas las secciones y apartados que impresionan del libro “Inspirado por Dios”,

pero aquí se quiere mencionar una en particular, que aunque no deje un aporte significativo para

este escrito, se debe considerar (en lo posible) como lo que más impacta al autor de este ensayo.

Es precisamente el hallazgo de los papiros del doctor McDowell. Es impresionante su

narración y desafía al lector a algún día estar frente a este tipo de documentos. No precisamente

para fortalecer la fe, pero se puede creer que esto debe generar algún tipo de emoción para

aquellos que nos agrada y nos apasiona estudiar la Biblia. Si los descubridores de esto

documentos se aceleran en el corazón por ver un manuscrito de estos, ¿Qué pasaría si se hallara

un documento donde el autor se compruebe haya sido un apóstol de Jesús? Seguramente esto ha

de ser fantástico.

Se entiende que un documento como este escrito debe escribirse en tercera persona. Sin

embargo, con todo el respeto del docente que dicta la catedra de Teología Sistemática I en

Southwestern Baptist Theological Seminary, el profesor Terry Coy, quiero dedicar el siguiente

párrafo a narrar una experiencia personal y que me ha dejado extremadamente impactado y

desafiado después de haber leído esta obra.

En el Seminario Teológico Bautista de Cali, pagué mis estudios de pregrado en teología

de dos formas, la primera lavando los baños de la Universidad y la segunda siendo bibliotecario.

Ejerciendo la segunda labor, encontré un texto en griego que estaba desojado y extremadamente

descuidado. Respetuosamente pedí a las directivas que restauraran el texto ya que se encontraba

muy deteriorado y la respuesta fue negativa de parte de ellos en principio. Como era estudiante

de los primeros semestres, desconocía por completo el contenido de aquel material. Conforme
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fui avanzando en los semestres y después de estudiar algo de idiomas bíblicos, me di cuenta que

el texto descuidado y desojado tenía mucho valor porque está escrito en griego. Secuestré el

texto por un tiempo en mi casa y después de pedir una cita al rector de la Universidad le mostré

tan descuidada obra de arte. Indignado dijo el rector que como era posible que tuviéramos ese

texto tan descuidado y lo mandó restaurar en seguida. Pasado un tiempo el rector Pablo Moreno

me cita a la oficina y me muestra el texto restaurado y no sé porque corrieron lágrimas en mis

ojos, solo sé que en su momento había logrado algo que para mí fue muy importante. El libro

pasó a reposar en las estanterías de la biblioteca, pero cuando abrí la nueva pasta que forraba tan

grande libro (en tamaño), me di cuenta que lo allí estaba escrito es algo que se conoce como el

Codex Sinaiticus. Solo Dios, Pablo Moreno y yo sabemos que esta historia que cuento es de gran

verdad y leer la obra de McDowell me recordó esto que viví en mi época de estudiante, pero

también me ha dejado desafiado a algún día poder comprarle a la Universidad Bautista de Cali

esta obra la cual me encantaría estudiar así como lo hizo todo el equipo que trabajo en el

descubrimiento hallado en Egipto. No sé si esto pueda ser posible, pero quedé muy motivado en

este ejercicio.

Retomando los parámetros de este discurso, se debe considerar que el propósito trabajado

por el autor, es claramente alcanzado en su último capítulo. Maravillosamente expone como la

Biblia no es un tratado de solo ordenanzas, sino una obra que se encarga de presentar a un Dios

extremadamente majestuoso, pero que más que ello es un Ser que quiere relacionarse con la

humanidad, independientemente sea como sea estos individuos. Se debe considerar que la meta

del McDowell se alcanzará, a la medida que haya más lectores de su obra, pues la idea es que

después de esto, el lector se motive a ver y leer la Biblia de forma diferente.


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Muy seguramente hay muchos escritos que narrar hallazgos importantes, como los de las

cuevas de Qurám, pero la lectura tan fresca y entendible de “Inspirado por Dios” hace de este

texto algo único. Así que los traductores y editores deben ser tenidos en cuenta en este

comentario, ya que ellos hacen posible ese claro entendimiento.

Del mismo modo, a pesar de la trayectoria teológica del autor, su experiencia vivida en su

juventud y su recorrido como agnóstico en el pasado, no se percibe ningún tipo de proselitismo

hacia alguna corriente teológica en particular. Más bien vuelve y se reitera aquí, la

intencionalidad de mostrar y presentar al Dios que a través de la historia se ha encargado de

cuidar o proteger su voluntad a través de su Palabra o sea la Biblia. McDowell de be ser

considerado un erudito en la teología que es caracterizado por su humildad. Precisamente, es el

último capítulo donde se puede percibir esto, es un completo evangelista y pastor, que sabe muy

bien como acrecentar la fe de sus lectores a través de “Inspirada por Dios”.

El texto es excelente, vale la pena recomendarlo y porque no decir, que sea incluido

muchos de sus temas dentro del currículo de la escuela dominical de nuestras congregaciones.

Octubre considerado mes de la Biblia, debería leerse algunas de estas páginas para conmemorar

este evento que es importante para los que decimos ser estudiosos de la Palabra.

Por último, es necesario dejar un breve comentario del doctor McDowell “Si las palabras

inspiradas por Dios en las Escrituras van a cobrar vida en nuestra vida debemos ver a Jesús como

realmente es: el Dios que nos ama y nos acepta sin condición por lo que hizo Cristo en la cruz”

(p. 241). Se debe considerar esto, como el embajador del reino de Dios, como la carta de

presentación que el autor propone al presentar al Creador. Sin duda alguna, esto es fascinante.
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Bibliografía

McDowell Josh. Inspirada por Dios, El Innegable Poder y Veracidad de las Escrituras. El Paso,
Texas: Editorial Mundo Hispano, 2016

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