Está en la página 1de 8

UNIVERSIDAD NACIONAL DE CATAMARCA HISTORIA DE LA EDUCACIÓN ARGENTINA

FACULTAD DE HUMANIDADES TERCER AÑO


FILOSOFÍA Y CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN MIRTHA E. GUILLAMONDEGUI

DOCUMENTO DE CATEDRA:

Emancipación y Formación del Ciudadano


Prof. Mirtha E. Guillamondegui

“La ruptura de la situación colonial implica, para los


diferentes sujetos políticos y sociales, la resolución de
varias cuestiones, entre las cuales la más urgente y
primera es la del poder, esto es dar cabal respuesta a las
preguntas ¿quien manda?, ¿sobre quién manda?, ¿cómo
manda?, ¿para qué manda?”. Waldo Ansaldi
I. La introducción del concepto de ciudadano

Durante la monarquía de los Borbones se encaró una reforma económica y administrativa con el
objetivo de formar un Estado poderoso que permitiera alcanzar el bienestar de los súbditos y consolidar la
posición española en Europa. La reforma económica fue el centro de su intento de renovación, y a ella
dirigió sus esfuerzos reformistas en otros campos, como los proyectos de enseñanza para formar un súbdito
fiel y hasta los destinados a cambiar la vida religiosa.

Para la Corona sus intereses parecían poder conjugarse con el objetivo ilustrado de promover el
bienestar de los súbditos: “La prosperidad de los vasallos del rey se concebía como medio y condición de
prósperas rentas reales”. (Assadouria et al, 1.986). Para la Corte esta actitud utilitaria también evitaba la
posibilidad de conflicto entre la Península y las Colonias.

Sin embargo, para la vista de los colonos las intenciones parecían perderse en la estolidez de una
maquinaria burocrática aparentemente incapaz de ser renovada por las nuevas políticas y, más aún, ante los
intereses y privilegios surgidos en el Nuevo Mundo a lo largo de la dominación hispana. Paradójicamente, y
por haber sido tan pobres los resultados concretos de la nueva política borbónica en comparación con las
intenciones, ese leve “aflojamiento” del dominio colonial no sirvió
para desahogo de las tensiones sociales generadas en estas tierras
sino por el contrario pareció acicatear las aspiraciones de
emancipación. La modernización no sólo era insuficiente sino que
además llegaba tarde, ya habían comenzado a germinar las nuevas
ideas políticas y económicas.

La Revolución de Mayo fue promovida por los sectores más


dinámicos de la burguesía criolla influenciada por el pensamiento
liberal-republicano con elementos capitalistas. La primera tarea
será llevar adelante el proceso de construcción del Estado, el que se lleva a cabo invocando el corpus liberal
UNIVERSIDAD NACIONAL DE CATAMARCA HISTORIA DE LA EDUCACIÓN ARGENTINA
FACULTAD DE HUMANIDADES TERCER AÑO
FILOSOFÍA Y CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN MIRTHA E. GUILLAMONDEGUI

tanto en el plano político como en el económico, esto incluye pensar y discutir, dice Ansaldi (2007) en temas
como la: representación, ciudadanía, democracia. Todas estas expresiones aparecen en el lenguaje de los
grupos criollos que aspiran al poder (intelectuales e ilustrados), a pesar de la censura real y eclesiástica
(inquisición). Se invocan nuevos principios legitimadores: soberanía del pueblo, soberanía de las provincias,
pacto recíproco. Estos nuevos principios ponen como centro del proceso de constitución un nuevo poder
político, temas como el de la representación (elegir y poder ser elegido) y la cuestión de los derechos civiles.

La fórmula legitimadora: el pueblo, al que se lo proclama como titular de la soberanía, pero que en
la realidad sirve como tal pero no para desarrollar una ciudadanía activa ni política ni civil. Pues hay un
desfase entre la fundamentación y la práctica, entre los principios universales y las prácticas singulares, en
este sentido se observa exclusiones de las llamadas clases peligrosas, mujeres, dementes como en Europa
más el agregado latino que sería los sectores étnicos: indígenas y afroamericanos (Ansaldi,2007).

Algunos factores que influyeron en la Revolución de Mayo se pueden mencionar:


- Reformas administrativas y económicas que: ponen fin al monopolio comercial y al auge de la
producción + mano de obra barata. Cimiento de la incipiente burguesía
- Independencia de las 13 colonias de América del Norte (1776): Ideas de Independencia y democracia
sobre el desarrollo capitalista.
- Los conceptos básicos sostenidos por la Revolución Francesa (1789): IGUALDAD, LIBERTAD,
FRATERNIDAD.
- Influencia de las Ideas de la ILUSTRACIÓN: Hobbes, Locke, Montesquieu, Rousseau, Ton Pain.
- La Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano (1774 y 1793)
- La proclama del Congreso Continental Norteamericano (1774 y 1775)
- La Constitución de EEUU
- Los discurso de John Adams, Thomas Jefferson, George Washinton.
- Pensamiento español: Seminario patriótico, El Espectador Sevillano, El Voto de la Nación Española.

Vicente Oieni (2006) sostiene que: nos acostumbramos a considerar la Revolución de Mayo como
un movimiento de carácter sísmico que sepulta el pasado, olvidándonos que los procesos históricos son
complejos y reducimos este proceso revolucionario en un antes y después absoluto, pues hay rupturas y
continuidades e incluso en las formas de constitución de aquellas.

El lenguaje en este proceso revolucionario va a tener un papel importante en la construcción de un


imaginario colectivo, y en esto la educación es concebida como un medio necesario, en tanto y cuanto
contribuyen a reafirmar los cambios semánticos (introducción de nuevos significados y resignificación de
viejos conceptos), que son los que nos permiten analizar los cambios sociales y políticos, y también, las
permanencias o las discontinuidades de los imaginarios (Oieni, 2006).

Un cambio semántico será la introducción del concepto de ciudadano. Durante la Colonia la


condición política de ciudadano era la del vecino (súbdito, español, hombre, debía mostrar la pureza de
UNIVERSIDAD NACIONAL DE CATAMARCA HISTORIA DE LA EDUCACIÓN ARGENTINA
FACULTAD DE HUMANIDADES TERCER AÑO
FILOSOFÍA Y CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN MIRTHA E. GUILLAMONDEGUI

sangre, virtuoso, propietario o ganarse la vida con un trabajo no manual). Durante la “guerra gaucha”
ciudadano implica amor a la patria; amor que es entendido como sacrificio, guerra a la independencia. De
allí que las figuras arquetípica de la revolución serán el patriota y el soldado.

Será la elite quien va introducir este concepto, pues es ella el elemento activo y capacitado para
accionar discursivamente y que además tenga consecuencia lo que diga (Oieni, 2006).

El interés de esta elite era deslegitimar la era colonial para construir una nueva basada en los
principios republicanos. Palabras como ciudadano no eran nuevas pero no se usaban en el lenguaje común,
en todo caso era para designar al vecino, concepto que si estaba asociado a una jerarquía social. Mientras que
para el imaginario revolucionario, el concepto de ciudadano se incorpora como término de combate, expresa
algo nuevo y es usado en los artículos, proclamas, decretos, encabezamientos de cartas, reflexiones políticas.
Tal vez, dice Oieni (2006), con un difuso significado pero sí asociado a la idea de la nueva identidad:
“…americana, nacional, patriótica, y definitivamente diferente a la repudiada y negada madre patria, que en
el proceso se convirtió en madrastra” (Oieni, 2006: 94).

La causa de la patria pasa a constituir los


fundamentos morales del nuevo orden que intenta construir.
El “amor” a ésta (la patria) se introduce como concepto que
funciona como fundamento legitimador post factum del
nuevo orden en tanto incorpora el principio de que la nación
se asienta en la comunidad voluntaria de ciudadanos libres y
autónomos, tal los ideales de Rousseau y Montesquieu. La
idea de soberanía se basa en la voluntad general, es el
ejercicio de ésta; supone un contexto social en el que los
individuos virtuosos (pueblo) se forman en la idea de bien
común (Rousseau). El ciudadano es el portador de virtudes
cívicas, su fundamento no es la religión, la máxima de estas
virtudes es la libertad (Montesquieu). Ciudadano es igual a

libre en oposición a: súbdito, vasallo, esclavo, siervos. Por otra Bernardo de Monteagudo
parte, se levanta la libertad frente a la desigualdad. Junto a estos
conceptos también se difunden: el de dignidad, justicia, igualdad.
Para ilustrar lo expresado en esta introducción, veamos algunos textos de la Gaceta de Buenos
Aires de 1810:
“la libertad nos hará ciudadanos: el egoísmo ocupaba a los
hombres por entero, porque el siervo no tiene a quien amar sino a
“quienes son ciudadanos: el serlo es un derecho sí mismo, en delante sabrán esos mismos hombres, que hay una
primordial de donde derivan todos los que componen patria. Humildad, obediencia, sufrimiento, esas eran vuestras
esa lista sagrada que se encuentra en la primeras virtudes como calidades de buenos esclavos: generosidad, valor,
páginas del código de un pueblo libre”. amor a la gloria, estas serán las que honrasen a todo ciudadano”.
Gaceta de Buenos Aires, II:814 Gaceta de Buenos Aires, II:814
El ser ciudadano tiene que ver con un derecho universal, tal como lo establece la tradición francesa;
en el siguiente cuadro podemos ver la distinción que establece Carmen Fernández y Mirta Moscatelli (1999:
54) entre la esta tradición y la concepción de ciudadano en la tradición anglosajona:

Tradición francesa Tradición Anglosajona


La ciudadanía se establece en la constitución de los La idea de voluntad general es más difusa, la
derechos políticos y el sufragio universal como comunidad se constituye desde la individuación,
expresión del mismo y sobre el cual se asienta el la ciudadanía es posible si los derechos civiles
principio de igualdad. están garantizados.
El ciudadano es considerado un individuo con razón, La ciudadanía se expresa en la libertad de
autónomo y voluntad de actuar, miembro de una conciencia y opinión. Esta libertad ciudadana no
sociedad. Y la sociedad como un agregado de se origina en el acto político sino en la
individuos sobre la cual se asiente el poder soberano experiencia social, las libertades civiles se
y la voluntad general. defienden a través de las políticas.
El énfasis está puesto en los derechos políticos a
través de los cuales se reafirman los derechos civiles.

Tienen en común la constitución de la identidad ciudadana a partir de la propiedad. Se requiere un individuo


que goce de estabilidad y ésta la otorga la propiedad.

Por último, para legitimar esta nueva era la elite criolla debió importar e inventar símbolos, realizar
actos fundacionales, organizar liturgias, crear una retórica de la libertad. Todos estos actos se
complementaron y reforzaron mutuamente.

II. Educación e Independencia

Para esta burguesía interesada en el desarrollo económico era necesario un Estado político
consolidado que para lograrlo requiere de la institucionalización de la educación destinada a la formación
del ciudadano como sujeto independiente; junto a este propósito también está el de formar la elite política.

En otras palabras desde el inicio de de las luchas por la emancipación se concibió a la educación
como una herramienta política necesaria para la constitución de la Nación, ésta a su vez permitiría el tan
ansiado desarrollo económico.
El interés por una educación pública, a su vez puede vincularse con la necesidad de resolución de la
cuestión del poder: al problema del acceso, su ejercicio (y mantención). Pues esta es una de las cuestiones
(la del poder) de preocupación de los diferentes sujetos políticos y sociales a partir de la ruptura de la
situación colonial: la de dar cabal respuesta a las preguntas: de quién manda, sobre qué manda, y cómo
manda (Ansaldi, 2007).

De esto tenemos dos cuestiones a tratar:

1- la educación como herramienta para la formación del ciudadano (sujeto independiente); y

2- la educación como expresión de una coalición.

1era. Cuestión: La educación como herramienta para la formación del ciudadano (sujeto independiente)

Un punto esencial en el ideario de mayo es que la


educación es concebida como un “quehacer de todo el pueblo”. “El gobierno republicano, el
democrático en el que manda el
Cecilia Braslavsky (1985) sostiene que en este período hay una pueblo por medio de sus
propuesta de educación popular entendida como una educación representantes o diputados que
elige, es el único que conserva la
para todos los ciudadanos. Para la Generación de Mayo el pueblo dignidad y majestad del pueblo, es el
que más acerca, y el que menos
no solo constituía la fuente de soberanía, sino que se esperaba que
aparta a los hombres de la primitiva
adhiriera a la causa emancipatoria a través de la comprensión de igualdad que los ha creado Dios
Omnipotente, es el menos expuesto
los ideales de libertad de pensamiento y autodeterminación a los horrores del despotismo y de la
política. La necesidad de sustituir la figura del súbdito fiel por la arbitrariedad, es e más suave, es el
mas moderado, es el mas libre y es,
del ciudadano libre, activo y con voluntad de actuar, junto a la por consiguiente, el mejor para
intención de que el pueblo participara del quehacer educacional hacer felices a los vivientes
racionales”.
fue un ideal compartido por los distintos grupos desde los más Catecismo Político Cristiano –
José Amor de la Patria 1810-
radicalizados a los más moderados. 1818).

Aparece en los proyectos políticos la idea de la doble obligatoriedad: por una parte la obligatoriedad
del gobierno de impartir educación y, por otra, la obligatoriedad de los particulares de recibirla; así podemos
apreciarlo en el Proyecto de Constitución para la Banda Oriental de Artigas o en el Reglamento Orgánico de
la provincia de Entre Ríos de Francisco Ramírez. Esta intencionalidad también se puede ver en la
incorporación de la mujer y el indio como sujetos de educación, en los discursos de la prensa, en abolición
del castigo corporal por la Asamblea de 1813: “...dicha costumbre queda abolida... ya que es absurdo e
impropio que los niños que se educan para ser ciudadanos libres, sean en sus primeros años abatidos, vejados
y oprimidos por la imposición de una pena corporal tan humillante como los azotes”. (Weimberg, 1984:97).

Se comienza a gestar un nuevo estilo educativo basado en la igualdad, la libertad, en la justicia. La


dimensión política de la educación se puede apreciar en la vinculación que en los discurso se hace de ella con
la conformación de un nuevo país, en el pensamiento de Manuel Belgrano aparece la idea de que la
educación permite un nuevo país, y éste para progresar requiere de la educación: “echar los fundamentos de
la prosperidad perpetua” (Weimberg, 1984:88). Se origina en este período el mito de las posibilidades de la
educación, mito que entrará en crisis a fines de la década de 1.960.

En 1810 se busca por intermedio de la educación popular la creación de un nuevo país, el


instrumento para ello sería la educación.

Los siguientes son algunos aspectos cualitativamente diferentes a la educación del virreinato:

- la incorporación de nuevos actores educativos (mujer - indio - etc.).


- aparece un nuevo “modelo”, se reivindica al maestro como educador, como actor político y social;
- el contenido político de la enseñanza. El “catecismo” es la forma de expresión, el recurso didáctico
para la formación política. (“Catecismo público para la instrucción de los neófitos o recién convertidos al
gremio de la sociedad patriótica” Buenos Aires, 1811). Se inicia una guerra de catecismo: el cristiano y
el político;
- las formas de impartir la educación patriótica: por medio de la lectura de los papeles públicos, de los
discursos patrióticos, a través de canciones, de la representación de dramas políticos y filosóficos;
- se valoran algunos elementos de la ilustración como son las bibliotecas, la imprenta, el libro, el
periódico;
- la prohibición de los castigos corporales en la escuela como método disciplinario (Asamblea de 1813).

2da. Cuestión: La institucionalización de la educación como expresión de una coalición

El desarrollo histórico de los sistemas educativos latinoamericanos puede entenderse como la


expresión de las coaliciones de los actores sociales que la sustentaron y de las necesidades de integración
social. En esto Cassasus (2003) reconoce en América Latina un patrón tanto en la relación entre educación y
Estado, y de alianzas a favor de la educación pública. Durante la emancipación, esta relación estuvo mediada
por la idea de la generación de la nación y la de inculcar a la población un sentimiento de pertenencia y
participación de una identidad común. Este esfuerzo supone o puede compararse con la creación de una
Religión Civil, es decir la creación de la nación a partir del desarrollo de una creencia de la población en si
mismo. Una nueva cultura, un nuevo Estado donde prevalezca una religión común, una lengua común, y
contenido político antifeudal, emancipador inspirados en el principio de la ilustración.

En cuanto a la alianza, Casassus (2003) denomina fundacional a esta coalición acordada entre la
dirigencia política: terratenientes, iglesia católica, ejército, quiénes conformaban la cúspide de la pirámide
social. La base del acuerdo es la idea de que la educación pública es el instrumento necesario para sustituir el
súbdito fiel. Otros elementos de este acuerdo será el contenido: rudimento cálculo y lectura, formación de
una moral disciplinadota y el sentimiento de pertenencia.

Más allá de la coalición había diferencias importantes en las posiciones respecto a la formación del
sujeto independiente; pues, la educación constituyó (y constituye) un espacio de disputa de diferentes
tendencias políticas e intereses diversos. Pero el conflicto en la construcción de la identidad, no altera la idea
de la necesidad de la educación, la que aparece como un acto político, como parte del consenso por sobre de
lo político pero no es un consenso general, sino el acuerdo entre ciertos grupos.
Adriana Puiggrós (1997: 28/31) distingue las siguientes corrientes pedagógicas en la primera mitad
del siglo XIX :

“Sostenía la educación del pueblo como base de un sistema educativo


Pedagogía liberal progresista para naciones libres”. Características de la educación:
radicalizada democrática, antirracista, laicista y anticlerical. Exponentes: Mariano
Moreno.

Educación federalista popular “Quisieron desarrollar una educación moderna apoyándose en la


con elementos liberales participación de la sociedad civil y en la cultura de los pueblos”.
Características: federalista y de organización liberal. Exponentes: José
Gervasio Artigas, Justo José de Urquiza, Francisco Ramírez.

Pedagogía de la generación “... proponía un sistema educativo público escolarizado (...) [fundado] en los
liberal de 1837 criterios pedagógicos más democráticos de la época”. Características:
rechaza la herencia hispánica y la expresión cultural popular, propugnaba la
europeización, y los elementos de la pedagogía norteamericana.
Exponentes: Domingo F. Sarmiento, Juan B. Alberdi.

Pedagogía liberal oligárquica “... querían modernizar el sistema, importando la estructura y la ideología
elitista de la experiencia educativa francesa.”. Exponentes: Bernadino
Rivadavia.

Pedagogía tradicionalista colonial “Dirigida por los sectores pro-hispánicos de la Iglesia Católica. Era el
anti-independentista viejo bloque pedagógico, que defendía la educación colonial clerical y
rechazaba la educación de los indios y los mestizos”. Características:
excluyente y colonial clerical.

La persistencia de formas de producción atrasadas, la falta de recursos económicos, de una


organización administrativa de la sociedad y la existencia de la guerra primero con España y después la civil,
impidieron la organización del Estado Moderno y la de un Sistema Educativo Nacional; los objetivos de
construir un Sistema Educativo Estatal como se verá en el proyecto rivadaviano o en los de algunos caudillos
provinciales y el de introducir la obligatoriedad escolar a nivel nacional serán propósitos que recién se
cristalizarán durante el proyecto oligárquico a partir de 1880.

Bibliografía citada
Ansaldi, W.. (2007): “La democracia en América Latina, un barco a la deriva, tocado en la línea de flotación
y con piratas a estribor. Una explicación de larga duración”. En Ansaldi, W.: La democracia en
América Latina, un barco a la deriva. Editorial Fondo de Cultura Económica. Buenos Aires. 2007.
Assadouria, C. S.; Beato, C; Chiaramonte, J. C.. (1986): Argentina: De la Conquista a la Independencia.
Hispanoamérica Ediciones. Buenos Aires. 1986.
Braslavsky, C.. (1985): "Etapas históricas de las estrategias nacionales para la enseñanza general obligatoria
en Hispanoamérica"; en Ibarola, M. y Rockwll, E. (comp.): Educación y clases populares en
América Latina. Departamento de Investigación Educativa. México.
Casassus, J.. (2003): La escuela y la (des)igualdad. LOM Ediciones, Santiago de Chile.
Férnandez, M.C.; Moscatelli, M. (1999): “Ciudadanía y educación en el proceso de formación del Estado
Nacioal”. En Ascolani, A. (Comp), (1999): La Educación en Argentina. Estudios de Historia.
Rosario. Ediciones del Arca.
Oieni, V. (2006): “Imaginar al ciudadano virtuoso. Introducción del concepto de ciudadano en el proceso de
emancipación en el Río de la Plata”. En Ansaldi, W. (Comp): Calidoscopio latinoamericano.
Imágenes históricas para un debate vigente. Ed. Ariel, Buenos Aires, 2006
Puiggrós, A.. (1997): Qué pasó en la Educación Argentina. Desde la Conquista hasta el Menemismo.
Buenos Aires. Ed. Kapelusz.
Weinberg, G.. (1984). Modelos Educativos en la Historia de América Latina. Buenos Aires. Ed. Kapelusz.

También podría gustarte