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TSJ Cataluña. Social.

#Social#
S. de 15 de Febrero de 1994
Ponente: Sr. Moralo Gallego

-MATERIAS-
@ CONTRATO DE TRABAJO
- No existe responsabilidad solidaria entre las Sociedades integrantes del grupo:
excepciones a la regla general.
@1954-3026

FUNDAMENTOS DE DERECHO

PRIMERO.- La sentencia de instancia estima la demanda formulada por los actores en


la que se ejercitaba la acción de extinción del contrato de trabajo por voluntad del
trabajador que regula el art. 50 ET.

De los nueve demandados son condenados con carácter solidario, ”X, S.L.“; ”Y, S.A.“;
”Z, S.A.“ y D. Pedro; resultando absueltos los restantes recurriendo en suplicación, ”Z,
S.A.“ y D. Pedro.
SEGUNDO.- Interesa el primer motivo del recurso la parcial modificación del hecho
probado vigesimoquinto.

En el mismo, literalmente se establece ”en los ff. 449 a 460 de las actuaciones figura la
presentación de ”Grupo M“, donde se expresa textualmente ”las compañías ”Y, S.A.“ ,
”Z, S.A.“ y Servicio de ”X, S.L.“, forman un holding privado de aviación del que es
accionista mayoritario (90%) el Grupo ”M“, que inicialmente constituyó ”Z, S.A.“ y
que posteriormente absorbió las dos empresas restantes ”Asimismo se indica que todas
ellas se integran bajo la denominación comercial ”Y, S.A.“.

La redacción alternativa propuesta por los recurrentes es ”En los ff. 449 a 460 de las
actuaciones figura un folleto publicitario, suscrito por diecisiete compañías bajo el rubro
de Grupo ”M“, donde se expresa textualmente......“.

Se trata de introducir una matización que, pese a ser cierta -así incluso lo aceptan los
impugnantes del recurso-, es absolutamente intrascendente y carente de cualquier
relevancia, por lo que no puede ser estimado el motivo.

TERCERO.- El motivo segundo se divide en dos apartados diferentes en los que se


separa e individualiza la situación de cada uno de los recurrentes, de manera que el
primero de ellos que denuncia infracción del art. 1.2º ET se refiere exclusivamente a ”Z,
S.A.“ y el segundo que denuncia como infringido igual precepto y además el art. 1 TR
de la LSA, a D. Pedro .

En ambos casos se postula que no se dan los presupuestos que conforme a la doctrina
jurisprudencial que se cita, permiten considerar la existencia de un grupo de empresas
con responsabilidad solidaria de todas ellas y de la persona física que ostenta su
dirección.

CUARTO.- La cuestión relativa a la responsabilidad en el orden laboral de los grupos


de empresas, ha sido ya abordada por esta Sala (ente otras, SS. 21 Sep. 1992 y 10 May.
1993); siguiendo la doctrina emanada del TS, según la cual, es perfectamente legítima la
configuración como grupo de empresas para actuar en el mercado, sin que esto, por sí
sólo, suponga que las distintas empresas del grupo deban responder solidariamente de
las obligaciones laborales contraidas por cualesquiera de ellas, puesto que la
personalidad jurídica -o física- de cada una es independiente y no se produce una
confusión de personalidad por el hecho de que se haya seguido la estrategia de actuar
como grupo empresarial, lo que, en principio, es perfectamente legítimo si se respetan
las disposiciones legales y no se utiliza de forma torticera y abusiva en fraude de los
derechos de los trabajadores, esta posibilidad legal.

Como decíamos en la S. 10 May. 1993 el fenómeno de los grupos de empresa posee


como elemento común que las personas -físicas o jurídicas- que los integran, siendo
independientes entre sí desde una perspectiva jurídico formal, mantienen entre ellas una
cierta unidad económica.

Desde el punto de vista del derecho laboral el principal problema que plantean los
grupos de empresa es el de quien sea el sujeto que debe hacer frente a las obligaciones
laborales de los trabajadores de una empresa del grupo: ¿la empresa que ha contratado
formalmente al trabajador o el grupo de empresas como tal? o dicho de otra manera
¿existe una responsabilidad solidaria de todas frente a las reclamaciones de los
trabajadores de una de ellas?. La doctrina jurisprudencial acuñada, parte de la idea de
que ”no cabe sentar pautas o criterios de carácter general“ (STS 3 May. 1990) y del
principio general de la independencia y no comunicación de responsabilidades entre las
sociedades integrantes del grupo, sobre la base, de que los vínculos accionariales o de
gestión (económica y organizativa) no alteran por sí mismos y en todo caso, la
consideración de las sociedades como entidades autónomas o separadas dotadas de
personalidad jurídica propia y, por ello, responsables limitadamente en el ámbito de su
actuación, y así se expresan las SSTS 30 Ene. 1990 ”no es suficiente que concurra el
mero hecho de que dos o más empresas pertenezcan al mismo grupo empresarial para
derivar de ello, sin más, una responsabilidad solidaria respecto de obligaciones
contraidas por una de ellas con sus propios trabajadores; -3 May. 1990-, ”que una
empresa tenga acciones en otra o que varias empresas lleven a cabo una política
económica de colaboración no comporta necesariamente la pérdida de su independencia
a efectos jurídicos-laborales“, o la de 24 Sep. 1990, distinguiendo entre el fenómeno,
lógicamente rechazable, de la pura diferenciación formal con fines defraudatarios de los
intereses laborales en juego y el de la efectiva existencia de entidades empresariales
independientes, por más que en estas, se produzca coincidencia en los elementos de
dirección o participación empresarial“ ya que, como recordaba esta Sala en S. 21 Sep.
1992, para que pudiera nacer la obligación solidaria de responder frente a los
trabajadores de una empresa del grupo es necesario que el grupo de empresas haya
actuado en fraude le Ley, haciendo una utilización abusiva de la personalidad jurídica
independiente de cada una de las empresas en perjuicio de los trabajadores, de forma
que se produzca un abuso de derecho o ánimo defraudatorio en base al cual las
empresas establezcan una trama jurídica que disfrace situaciones de hecho, en las que en
realidad se actúe como una sola entidad empleadora bajo la apariencia formal de
distintas empresas con personalidad jurídica independiente, por lo que sólo cabe deducir
responsabilidad solidaria frente a los trabajadores de todas las empresas del grupo,
cuando se haga uso torticero y fraudulento de las normas legales; pero no cabe exigir tal
responsabilidad, cuando el grupo de empresas actua conforme a derecho, ya que es
perfectamente legítima la constitución de tales grupos de empresas para operar en el
mercado, y cuando el grupo actúa con respecto de las normas legales vigentes y sin
ánimo fraudulento o en perjuicio de los trabajadores, y no cabe establecer
responsabilidad solidaria y debe mantenerse el carácter plenamente independiente de
cada persona jurídica.

QUINTO.- Puesto que la actuación fraudulenta no parece presumirse, para que se


de la responsabilidad solidaria de todas las empresas del grupo, es necesario que se
constate la concurrencia de alguna de las circunstancias que la jurisprudencia ha
venido señalando como acreditativas de una situación de unidad de hecho entre
ellas, que obliga a considerarlas como una sola a efectos laborales; como son: 1º)
La existencia de caja única o confusión del patrimonio social (SSTS 10 Nov. 1983,
13 Jun. 1988, 30 Ene. 1990), 2º) la actuación respecto a terceros bajo apariencia
externa unitaria (SSTS 8 Oct. y 10 Nov. 1987, 12 Jun. 1988, 22 Dic. 1989); 3º) la
existencia de una plantilla única, de forma que las sociedades pertenecientes al
grupo se benefician de la prestación laboral de los trabajadores formalmente
contratados por otra sociedad del grupo a cuya plantilla están adscritos (SSTS 25
Sep. 1989, 30 Ene. y 30 May. 1990).

La carga de probar la concurrencia de tales circunstancias corresponde a quien


pretende hacer valer los efectos jurídico-laborales que imponen la responsabilidad
solidaria en las empresas del grupo; sin que esto implique que se haya de alegar
necesariamente a la demostración de todas las interioridades negociales o
mercantiles del grupo (SSTS 11 Dic. 1985, 10 Nov. 1987); pero sí ha de alcanzar a
las citadas características especiales que tienen relevancia para las relaciones de
trabajo (SSTS 23 Jun. 1983, 3 May. 1990).

SEXTO.- En el caso de autos, ha quedado suficientemente acreditada la concurrencia de


tales circunstancias que evidencia la intima e indisoluble relación existente entre ”Z,
S.A.“ y ”Y, S.A.“ y ”X, S.L.“.

Las tres operan en la misma rama del mercado bajo una sola denominación,
presentándose a terceros con el nombre comercial ”Y, S.A.“ y apareciendo por tanto,
como una única identidad en sus relaciones con los potenciales clientes. Disponen de
oficinas comunes con lo que esto implica de confusión patrimonial derivada de los
recursos económicos y humanos que en tales circunstancias, comparten. Operan bajo
una sola dirección unitaria, perfectamente personificada en una única persona física que
actúa como rector de la actividad de todas ellas. Pese al carácter altamente reglamentado
de la actividad aeronáutica, únicamente, ”X, S.L.“, cuenta con los correspondientes
permisos en navegación aérea y licencias oficiales para operar en este sector del
mercado.

Es por todo ello; que ha de concluirse desestimando este apartado del recurso y
confirmando la sentencia de instancia que acertadamente, aplicó al caso de autos el
criterio anteriormente expuesto, para concluir que la recurrente ”Z, S.A.“, forma parte
del grupo de empresas al que pertenecen las otras dos sociedades codemandadas y debe
responder solidariamente de las obligaciones contraidas con los trabajadores.

Debe en cambio, ser estimado el recurso en lo que se refiere a la persona de D. Pedro,


pues no ha quedado acreditado que reúna la condición de empresario en los términos
descritos en el art. 1.2º ET.
El recurrente, es titular de gran parte de las acciones de las distintas empresas que
configuran el grupo y máximo directivo de ellas; pero esto, por sí sólo, no es suficiente
para hacer recaer sobre su persona y patrimonio propio, las obligaciones derivadas de la
relación laboral con los trabajadores de las distintas sociedades.

La personalidad física del recurrente es distinta a la personalidad jurídica de las


empresas del grupo y no se aprecia la concurrencia de especiales circunstancias que
pudieran evidenciar la existencia de una trama destinada a enmascarar la actuación
personal del demandado mediante la utilización de formas societarias de índole
mercantil, ficticia y sin estructura empresarial real, para eliminar su posible
responsabilidad frente a los trabajadores.

Las empresas están realmente constituidas; actúan en el mercado como verdaderos


empresarios independientes y con personalidad jurídica propia, y en consecuencia, no
puede hacerse recaer sobre su máximo directivo la obligación de responder, ante los
trabajadores por no ser él quien personalmente recibe la prestación de servicios, sino la
persona jurídica en cuestión.

Es por ello que debe ser estimado en parte el recurso y revocada en tal sentido la
sentencia de instancia.
Vistos los preceptos legales citados, sus concordantes y demás disposiciones de general
y pertinente aplicación,

FALLAMOS: Que estimando en parte el recurso de suplicación interpuesto por ”Z,


S.A.“ y D. Pedro, contra la S. 2 Jul. 1993 dictada por JS nº 4 de los de Barcelona en
autos nº 1212/1992; debemos revocar y revocamos parcialmente la misma en el único
sentido de absolver a D. Pedro de las pretensiones ejercitadas en su contra; manteniendo
en sus términos los demás pronunciamientos.

Contra esta Sentencia cabe recurso de casación para la unificación de doctrina que
deberá prepararse ante esta Sala en los diez días siguientes a la notificación, con los
requisitos previstos en los nºs 2º y 3º, art. 218 LPL.

Notifíquese esta resolución a las partes y a la Fiscalía del TSJCA Cataluña, y expídase
testimonio que quedará unido al rollo de su razón, incorporándose el original al
correspondiente libro de sentencias.

ASI por esta nuestra sentencia, lo pronunciamos, mandamos y firmamos.- Sr. de


Quintana Pellicer.- Sr. Feliu Llansá.- Sr. Moralo Gallego.

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