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DANZA CONTEMPORÁNEA

ELEMENTOS DE LA DANZA

1) El centrado: es la capacidad para moverse, mantenerse y organizarse en torno al


centro físico del propio cuerpo.
Para muchos, el centro corporal se halla a una o dos pulgadas por debajo del ombligo,
en mitad de la pelvis, según la longitud y el peso de las piernas. Todo esto
comenzamos a notarlo a medida que empezamos a practicar la danza.
Moverse con consciencia física, con entendimiento, es lo que intentamos lograr.
Cuando esto ocurra, resultará más sencillo controlar cualquier movimiento.
2) La gravedad: es la fuerza que nos sujeta al suelo.
Es vital ser consciente de la atracción de la gravedad y aprender a contrarrestar su
fuerza. La gravedad es una constante a tener siempre presente, familiarizarse con su
energía nos permite librarnos mejor de su atracción.
3) El equilibrio interno del cuerpo: alcanzar una relación interior entre todos los puntos
del cuerpo de los que somos capaces de ser conscientes, esto durante y siendo
conscientes también del movimiento o la danza que estamos haciendo. Reconocer
algunas cosas: ¿dónde estoy ejerciendo presión y peso? ¿mi columna está encorvada,
torcida o estirada? Que lo reconozca no quiere decir que tenga que ser una postura
simétrica o atractiva, el fin es ser consciente de lo que estoy haciendo, y a la vez
mantener una armonía interior.
Recordar: el equilibrio es un estado activo, un proceso que tiene lugar
ininterrumpidamente. Si me olvido de mantener el equilibrio, me caigo.
4) La postura o alineación corporal, que va mejorando a medida que desarrollemos los
tres primeros elementos. Es la clave del equilibrio y por lo tanto del movimiento.
5) El gesto: implica usar el cuerpo como instrumento expresivo para comunicar
sentimientos e ideas mediante pautas de movimiento.
6) El ritmo: se consigue prestando atención a nuestro cuerpo, siempre siguiendo el
compás. Saber anticipar ligeramente el golpe del compás nos permite movernos en el
momento correcto, que no sea el golpe el que nos mueva. Al aprender a bailar
secuencias, veremos que el ritmo y el compás son los componentes que forman los
“hilos” que nos permitirán memorizar la estructura de la danza.
7) El movimiento en el espacio: ser consciente del espacio que nos rodea.
8) La respiración: no solo para oxigenar el cuerpo, sino para prestar al movimiento fluidez
y armonía. Aprender a respirar más profundamente ensanchando las costillas por
detrás en vez de hacerlo por delante es clave.

PRECALENTAMIENTO: Respiración lenta y brazos relajados, postura recta sosteniendo el


abdomen. Llevando las palmas de las manos hacia el techo, proyectamos una línea y vamos
despertando el cuerpo por los laterales con palmadas ahuecadas. Respirar acorde es muy
importante.

Ahora el golpe se realiza en la zona posterior, por la lumbar, golpeando suavemente con los
puños. Lo llevamos a los laterales y aflojamos.

Calentamos las manos con las manos proyectando hacia adelante, y hacemos un movimiento
de vaivén deslizando una mano sobre el otro brazo, girando la zona superior del cuerpo. La
cabeza acompaña el movimiento. No olvidar respirar acorde.

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DANZA CONTEMPORÁNEA

Aflojar para relajar nuevamente el cuerpo. Para el cuello y la zona de los hombros, realizamos
circunferencias con la cabeza, suave y lentamente para no marearse. No perder la postura y
tener consciencia del resto del cuerpo.

Unas pequeñas torciones con las piernas abiertas siguiendo el ancho de las caderas. No torcer
la espalda y recordar mantener el eje, sin sacar la cola. Para cada movimiento recordar que el
cuerpo acompaña, proyectando hacia arriba para no perder la postura. Para ir terminando el
ejercicio realizar los movimientos cada vez más lentos, no frenar de golpe para evitar cualquier
malestar.

Pregunta: ¿Cómo saber en qué momento es conveniente la inspiración, y cuando la espiración?

ROLADAS DE COLUMNA

Plantas de los pies debajo del ancho de las caderas, los hombros también alineados. Sostener
el abdomen para evitar sacar la cola, así se mantiene el eje.

Soltar un poco las rodillas, sin perder el eje. Comenzar a redondear el cuerpo empezando por
las primeras vértebras, la mirada hacia los pies. Ir bajando de manera lenta para no marearse.
Tomarse el tiempo necesario. No generar tensión en el cuello, hacerlo suavemente. Hasta
apoyar las manos al piso, con la tapa de la cabeza mirando al suelo. Relajar el cuello y no
olvidar acompañar con la respiración.

Volver lentamente redondeando la espalda, sin olvidar de sostener el abdomen. Lo último que
sube es la cabeza.

La segunda rolada es con una posición a modo de estar sentado en una silla, sin perder la
postura redondeada de la espalda.

La tercera rolada, al volver, proyectamos los brazos hacia adelante, evitando levantar los
hombros para no generar tensión, y la tapa de la cabeza acompañando la dirección, sin mover
el cuello para que la cabeza no caiga o se suba. Ir volviendo lentamente, usar los arcos de los
pies para no perder fuerza, evitando que los pies miren hacia adentro. Una vez que la tapa de
la cabeza proyecta al techo y volvemos a la postura del principio, bajar los brazos siguiendo la
proyección.

Repetir la rolada con la posición a modo de estar sentado en una silla, pero al volver lo primero
que se mueve son los isquiones que se proyectan hacia arriba, permitiendo que las piernas
queden flexionadas. Volver.

Reconocer el traslado del cuerpo apoyándose por los talones y hacia adelante.

La última rolada la hacemos empezando ya proyectando los brazos, hasta llegar con las palmas
al piso y volviendo siguiendo la curvatura.

Repetimos ahora con la posición a modo de estar sentado en una silla.

En todo momento el abdomen mantiene la posición y la respiración acompaña.

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