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LICENCIATURA EN ESTIMULACIÓN TEMPRANA Y ORIENTACIÓN FAMILIAR

INTRODUCCIÓN AL DESARROLLO INFANTIL


I SEMESTRE

TEMA #1
CONCEPTO DE DESARROLLO INFANTIL

Los primeros años de vida son esenciales para el desarrollo vital de una persona,
ya que en esta etapa la genética y las experiencias con el entorno perfilan la
arquitectura del cerebro y diseñan el comportamiento humano.

EL DESARROLLO INFANTIL

El Desarrollo Infantil es un proceso que abarca desde la etapa de gestación hasta


los 6 años de vida de la niña o del niño. Es un proceso progresivo, multidimensional,
integral y oportuno, que se traduce en la construcción de capacidades cada vez más
complejas, que permite a la niña y el niño ser competentes a partir de sus
potencialidades para lograr una mayor autonomía en interrelación con su entorno
en pleno ejercicio de sus derechos.
Los primeros ocho años de la vida del niño son fundamentales, especialmente los
tres primeros años, que son la base de la salud, el crecimiento y el desarrollo en el
futuro. Durante este período, las niñas y los niños aprenden más rápidamente que
en cualquier otra época. Los recién nacidos y los niños de corta edad se desarrollan
con mayor rapidez y aprenden más rápidamente cuando reciben amor y afecto,
atención, aliento y estímulos mentales, así como alimentos nutritivos y una buena
atención de la salud.
Indiscutiblemente, la primera infancia es una etapa crucial en el desarrollo vital del
ser humano. En ella se asientan todos los cimientos para los aprendizajes
posteriores, dado que el crecimiento y desarrollo cerebral, resultantes de la sinergia
entre un código genético y las experiencias de interacción con el ambiente, van a
permitir un incomparable aprendizaje y el desarrollo de habilidades sociales,
emocionales, cognitivas, sensoperceptivas y motoras, que serán la base de toda
una vida.
E.T.O.F. I Semestre Desarrollo Infantil Profesora Katherin Pineda

Los estudios realizados en Neurociencias (ciencias que estudian al sistema


nervioso y al cerebro), en especial aquellas investigaciones relacionadas al proceso
de desarrollo cerebral, están cambiando el diálogo acerca de la atención y
educación de la primera infancia, en tanto que padres, educadores, organismos
gubernamentales y no gubernamentales empiezan a entender que la educación,
principalmente en esta etapa de la vida, desempeña un papel casi protagónico en
la estructuración y funcionalidad del sistema nervioso y del cerebro. Pese a todos
los argumentos presentados, sabemos que no es suficiente el grado de
sensibilización e información sobre la atención y educación de la primera infancia.
Los primeros años de vida son esenciales para el desarrollo del ser humano debido
a que las experiencias tempranas perfilan la arquitectura del cerebro y diseñan el
futuro comportamiento. En esta etapa, el cerebro experimenta cambios
fenomenales: crece, se desarrolla y pasa por periodos sensibles para algunos
aprendizajes, por lo que requiere de un entorno con experiencias significativas,
estímulos multisensoriales, recursos físicos adecuados; pero, principalmente,
necesita de un entorno potenciado por el cuidado, la responsabilidad y el afecto de
un adulto comprometido.
A lo largo de este documento, se hace referencia al concepto de Desarrollo Infantil
Temprano como el período que va desde el momento de la concepción de un niño
hasta los seis años de edad (0-6). Las experiencias de los primeros seis años de
vida afectan el desarrollo del cerebro de un niño y constituyen la base para todo su
aprendizaje futuro, su comportamiento y su salud (Shonkoff y Phillips, editores,
2000). James Heckman, ganador del Premio Nobel, y sus colegas, prueban de
manera concluyente en trabajos recientes que los factores que operan en la infancia
temprana juegan un rol importante en el desarrollo de habilidades que determinan
resultados posteriores en la vida (Cunha y Heckman 2007; Heckman 2006; Cunha
et al 2005; Carneiro y Heckman 2003). También se ha demostrado
convincentemente que las políticas de intervención en la primera infancia pueden
funcionar como herramienta para generar mayor igualdad de oportunidades entre
los niños, y reducir el ciclo intergeneracional de pobreza y desigualdad (Heckman
2006). Un desarrollo saludable en los primeros años de vida, un crecimiento físico
adecuado, la adquisición de habilidades cognitivas (tales como la destreza
lingüística y matemática) y no cognitivas (como habilidades sociales, emocionales
y de autodisciplina) son factores importantes que determinan el éxito en la escuela,
en el trabajo y en la vida en general. El entorno familiar de un niño es fundamental
para el desarrollo de sus destrezas y habilidades y, por lo tanto, la intervención
temprana destinada a remediar algunas diferencias entre las familias contribuye a
reducir la desigualdad en los primeros años. Más aun, el entorno de los padres y el
ingreso económico disponible para los niños en la infancia temprana constituyen
factores más decisivos para promover el capital humano y el éxito escolar en esta
etapa que en años posteriores. En conclusión, la primera infancia genera tres tipos
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de efectos que son cruciales para la vida futura: Crecimiento físico y bienestar,
Desarrollo cognitivo, y Desarrollo socio-emocional.
Los niños se desarrollan más durante los primeros 6 años que en cualquier otra
etapa de desarrollo. El desarrollo infantil es un término que identifica como los niños
aumentan sus capacidades para hacer cosas más difíciles. Al crecer, los niños
aprenderán y dominar destrezas como hablar, brincar, y atarse los zapatos. Ellos
también aprenderán como dirigir sus emociones y formar amistades y conexiones
con otros. Los niños desarrollan habilidades en 4 áreas principales:

1. Desarrollo cognitivo (Aprendizaje y Pensamiento)


Es la capacidad del niño para aprender, memorizar, razonar y resolver problemas.
Un bebé de dos meses aprende a explorar sus alrededores con sus manos y ojos.
Un niño de tres años puede clasificar objetos por la forma y color.

2. Desarrollo social y emocional


Es la capacidad del niño para formar relaciones. Esto incluye ayudar a sí mismos y
el manejo de sus emociones. - A las seis semanas de edad un bebé sonríe. A los
10 meses de edad un bebé hace gestos para decir hola y adiós. A los cinco años
de edad sabe cómo tomar turnos en los juegos de la escuela.

3. Desarrollo del habla y lenguaje


Se trata de la capacidad del niño para comprender y utilizar el lenguaje. También
incluye el uso de lenguaje corporal y gestos para comunicarse. - Un bebé de 12
meses de edad, va a decir sus primeras palabras. Un niño de dos años va a nombrar
las partes de su cuerpo. Un niño de cinco años puede contar una historia
complicada.

4. El desarrollo físico

Desarrollo de habilidades motoras finas


Esta es la capacidad del niño para utilizar los músculos menores, específicamente
sus manos y dedos. Un bebé de 9 meses y utilizará el dedo y el pulgar para recoger
un objeto. Un niño de tres años puede utilizar tijeras para cortar a través de una hoja
de papel.

Desarrollo de habilidades motoras mayores


Esta es la habilidad del niño para usar los músculos grandes para sentarse, pararse,
caminar o correr. Esto incluye mantener el equilibrio y cambiar de posición. Un bebé
de seis meses de edad aprende a sentarse con algún apoyo. Un bebé de 12 meses
de edad aprende a pararse en un puesto agarrándose de los muebles. Un niño de
cinco años de edad aprende a saltar. Los niños adquieren habilidades de desarrollo
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como va el tiempo. Por ejemplo, por lo general un bebé gatea antes de caminar. O
un niño va a aprender a compartir antes de poder llegar a un acuerdo con otros
niños en un parque.

El término desarrollo infantil hace referencia a los


cambios biológicos y psicológicos que ocurren en los seres humanos entre el
nacimiento y el final de la adolescencia, conforme el humano progresa de
dependencia hacia su autonomía.
Es un proceso continuo con una secuencia predecible única a seguir para cada niño.
Sin progresar al mismo ritmo, cada etapa es afectada por sus formas de desarrollo
en sus primeros años. Debido a que estos cambios de desarrollo pueden estar
fuertemente influenciados por factores genéticos y eventos durante su vida prenatal,
el desarrollo prenatal está incluido, por lo general, en el estudio del desarrollo
infantil. Algunos términos relacionados son psicología del desarrollo, refiriéndose al
desarrollo durante el tiempo de vida, y pediatría, la rama de la medicina relacionada
con el cuidado de los niños. Cambios en el desarrollo infantil pueden ocurrir debido
a procesos genéticamente controlados conocidos como maduración1 o como
resultado de factores ambientales y aprendizaje, pero por lo general se deben a una
interacción entre ambos factores. Puede ocurrir también como resultado de la
naturaleza humana y a su habilidad de aprender de su entorno.
Los niños provenientes de entornos familiares desfavorecidos son más susceptibles
a tener problemas de desarrollo y una salud deficiente. Por ello, se han desarrollado
intervenciones domiciliarias, cuyo objetivo es ayudar a los padres a proporcionar un
ambiente familiar de mejor calidad para sus hijos con el fin de prevenir o mitigar
estos resultados adversos. Específicamente, estos programas buscan optimizar los
resultados de desarrollo de los niños a través de la educación, la capacitación y el
apoyo a los padres en su propio hogar, para que estos puedan proporcionar un
entorno estimulante y educativo para sus hijos.
Una revisión sistemática de siete estudios, realizados en Estados
Unidos, Canadá, Jamaica, Irlanda, Bermudas y una ubicación no especificada,
evaluó la efectividad de las intervenciones domiciliaras sobre los resultados del
desarrollo infantil. La evidencia de cuatro de los estudios afirma que estas
intervenciones no tienen impacto alguno en el desarrollo cognitivo de los niños en
etapa preescolar provenientes de familias socialmente desfavorecidas. Asimismo,
no se pudo llegar a conclusiones para resultados secundarios tales como el
desarrollo físico infantil y la conducta parental. Sin embargo, la evidencia es poco
convincente, por lo que se requieren más estudios.

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