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UNIVERSIDAD SAN BUENAVENTURA

CÁTEDRA INAUGURAL DE FILOSOFÍA


Aída Sotelo
PRELUDIO DE UN ACTO ÉTICO

“Cada uno es un proletario, pues no dispone de nada para hacer lazo social” es la
actualización que Jacques Lacan hizo de la definición marxiana de proletario. Con ello,
no sólo señalaba la dificultad real de los hablantes para constituir sociedad, sino
confirmaba la soledad radical del sujeto como efecto del significante. Ante esa falta, no
obstante es posible inventar, crear y arriesgar, como hizo Pedro Abelardo en los albores
de la universidad y los receptivos filósofos que dando acogida al psicoanálisis, hicieron
posible la realización de este texto sobre ética del sujeto, nacido de gratos encuentros en
la universidad.

Preludio de un acto ético es ante todo un intento de palabra y escucha desde el


psicoanálisis con las ciencias de la cultura, que plantea de qué modo el operar sobre lo
radicalmente singular de cada uno operará también en lo social. Ese preludio incluye
tanto la advertencia, como el objetivo práctico, pero contingente de un psicoanálisis. A
contrapelo de la tendencia terapéutica y normalizadora del mercado, esta praxis de la
escucha, es una estrategia para superar las identificaciones y lograr un acto
verdaderamente propio, uno que lleve a determinar en acto el propio bien singular, la
ética de un sujeto.

El propósito de desvelar ese gran problema de Occidente que originó los campos de
concentración en Europa y dictaduras como las del Cono Sur en Latinoamérica es
inducido por las propias experiencias en el campo de la medicina y sus afines –las
“ciencias de la vida”, como las llamaba George Canguilhem–. Una serie de
elaboraciones que dan como resultado un libro, surge de la idea de que los protagonistas
del proyecto nazi sólo han sido los pioneros de un proceso, ahora ya adelantado de
legalización y legitimación de la muerte industrial y la homogenización del goce
corporal. Como única oposición seria a esa “ciencia” ideológica, surge el carácter
revolucionario y emancipador de la elaboración freudiana sobre la defensa de la singular
organización pulsional del cuerpo y su resistencia a la imposición sugestiva de cualquier
tipo de cosmovisión.

Por eso, hablar sobre ética en las condiciones de nuestro tiempo, implica también tomar
posición frente a corrientes tan exitosas y actuales como la ideología del “cuidado” o la
“sociedad feminizada”. Pero, se puede demostrar que la experiencia de lo femenino no
exige el sacrificio de su virilidad a un hombre. En este texto, la oportunidad nos la da la
creación literaria de Imre Kertész, Premio Nobel de Literatura 2002, específicamente
con su novela Kaddish por el hijo no nacido. El análisis de la novela, sobre las
consecuencias del experimento nazi en un sobreviviente, revela las tendencias a la
homogenización del goce en nuestro tiempo y permite entender la oposición entre moral
social cultural y ética del sujeto, pero, además provee los argumentos que sustentan la
tesis principal del libro, a saber, que es a partir de la experiencia de lo femenino como el
sujeto realiza su ética de sujeto, encuentra allí su lado inédito, su costado creador, y por
ende, también poético.

Febrero 2 de 2012

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