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Orando con

Don Bosco Don Bosco y el


“joven instruido”
1. Ambientación
Cuando el Oratorio de Don Bosco crecía y acudían cada
vez más chicos, Don Bosco se dio cuenta de que él no Don Bosco escribió en 1847 un manual de oración
podía llegar a todos. Entonces tuvo una intuición genial:
los jóvenes más comprometidos serán los apóstoles de para sus muchachos del Oratorio. Lo tituló “El joven
los mismos jóvenes... Nosotros somos los más indicados instruido” y fue una referencia constante en la vida
para traducir el Evangelio al lenguaje de nuestros jóvenes, de Valdocco y de la futura Congregación Salesiana du-
con nuestro testimonio de palabra y obra. Hoy sigue sien- rante generaciones. No era tan sólo un manual, sino
do realidad el descubrimiento de Don Bosco: nosotros,
jóvenes, profesores, miembros de la Familia Salesiana,
que además contenía una propuesta espiritual donde
animadores,…, podemos ser como él; con nuestra ale- nuestro padre expresó su manera de entender la vida
gría y entusiasmo podemos convertirnos en los mejores cristiana de los jóvenes.
colaboradores de su obra: ayudar a otros jóvenes a crecer
como personas y como cristianos. En el prólogo, Don Bosco escribió:
“Queridos jóvenes, os amo de todo corazón y me
2. Canto de entrada: basta que seáis jóvenes para que os quiera mucho (…)
“Ser como él” Alzad los ojos, hijos míos y mirad hacia lo alto…”.

3. Evangelio: Se trata, ni más ni menos, que de una propuesta de


Mt 5, 13-16 (la sal y la luz) santidad juvenil. Un camino de espiritualidad muy en
conexión con la vida de los muchachos, muy de todos
4. Lectura personal los días, muy cercano a la realidad cotidiana. Don Bos-
“José Buzetti se buscó un trabajo en Turín y fue a des- co no pedía grandes “prácticas de piedad” a los chicos
pedirse de Don Bosco. Con su acostumbrada franqueza del Oratorio, pero les enseñaba siempre a hacer de lo
le dijo que ya se estaba convirtiendo en la última rueda ordinario algo “extraordinario”: era una propuesta que
del carro, que le tocaba obedecer a los que él había visto
llegar de niños, a los que había enseñado a limpiarse los
LQYLWDEDDOHYDQWDUODPLUDGDSDUD¿MDUORVRMRVHQ'LRV
mocos. Manifestó su gran pena por tener que marcharse “Levantar la mirada hacia lo alto” es caer en la cuenta
de aquella casa que había visto levantarse, desde los días
del sotechado.
de que la presencia de Dios impregna la vida de cada
Don Bosco no le dijo: «Me dejas solo. ¿Cómo me las apa- día dándole un sentido nuevo y diferente. Es alzar los
ñaré sin ti?» No tuvo compasión de sí mismo. Pensó en él, ojos de la tierra, del metro cuadrado que a veces tanto
en su amigo más querido: «¿Ya has encontrado trabajo? nos agobia, de aquello que no nos deja vivir tranquilos
¿Te pagan bien? No tienes dinero y ciertamente te hará y nos roba la paz del corazón, de lo que nos desasosie-
falta para los primeros gastos». Abrió los cajones de la es-
cribanía: «Tú conoces, mejor que yo, estos cajones. Toma ga o no nos deja ser verdaderamente libres. Es, sobre
lo que te falta; si no alcanza, dime cuánto necesitas y lo todo, experimentar la cercanía de Dios que nos quiere
buscaré. No quiero, José, que tengas que padecer nin- y nos señala siempre un horizonte más pleno que al-
guna privación por mí». Le miró después con aquel amor canzar.
que solamente él tenía para sus muchachos: «Nos hemos
querido siempre. Espero que no me olvides nunca». Para Don Bosco, la espiritualidad es la experiencia
Entonces Buzetti estalló en llanto. Lloró largo rato, y dijo: cotidiana y sencilla de la cercanía de Dios, de su bon-
«No, no quiero dejar a Don Bosco. Me quedaré siempre
dad misericordiosa, de su preocupación por nosotros.
con él». BOSCO, T., “Don Bosco, una biografía nueva”,
278-279) ¿No fue eso lo que le enseñó Mamá Margarita en I
Becchi? Cuando se sentaban a la puerta de la casa en
2UDFLyQGHORV¿HOHV (espontánea) las noches de verano, siendo Juan tan solo un niño, le
LQYLWDEDDPLUDUDORDOWRD¿MDUODPLUDGDHQHOFLHORSDUD
6. Padrenuestro ayudarle a comprender que Dios es un padre bueno
TXHHQVXLQ¿QLWDERQGDGHQFHQGtDODVHVWUHOODVFDGD
2UDFLyQ¿QDO noche para nosotros.
Señor y Dios nuestro, en tu Providencia nos has dado a
San Juan Bosco, padre y maestro de los jóvenes, que bajo Fue precisamente este “amor providente” de Dios
la guía de la Virgen María, trabajó con entrega infatiga- que tantas veces experimento en su vida, el que Don
ble por el bien de la Iglesia; suscita también en nosotros Bosco quiso transmitir a sus muchachos. En “El joven
la misma caridad apostólica, que nos impulse a buscar la instruido”, en su espiritualidad, la primacía la tiene
salvación de los hermanos, para servirte a ti, único y sumo
bien. Por Jesucristo, nuestro Señor. AMEN.
siempre Dios y su amor de Padre.
La religión en el sistema
educativo-pastoral
de Don Bosco
1. La fe y la religión en el Sistema
WƌĞǀĞŶƟǀŽ

C
omencemos una vez más con una conocida síntesis
de Don Bosco: “Este sistema se apoya totalmente so-
bre la razón, la religión y la amabilidad”. Por ello pre-
senta frecuentemente la educación religiosa como una forma
de colaborar en la construcción de una sociedad más justa,
en la que se mejoren las relaciones y disminuya la delincuen-
cia. Es importante para nosotros profundizar tres puntos.
ͻůƉƌŝŵĞƌŽĞƐĞůƐŝŐŶŝĮĐĂĚŽƋƵĞƟĞŶĞůĂ͞ƌĞůŝŐŝſŶ͟ĞŶĞů
conjunto del trinomio. >Ă ƌĞůŝŐŝſŶ ŝŵƉƌĞŐŶĂ Ă ůŽƐ ŽƚƌŽƐ
ĚŽƐĞůĞŵĞŶƚŽƐ, como a su vez viene coloreado por ellos.
En efecto la amabilidad que el educador usa, se inspira en
ůĂĐĂƌŝĚĂĚƋƵĞƐĞĞŶƌĂşnjĂĞŶŝŽƐLJƟĞŶĞƐƵŵŽĚĞůŽĞŶůĂ
ĂĐƟƚƵĚĚĞƌŝƐƚŽ͘>ĂƌĂnjſŶ͕ƉŽƌŽƚƌĂƉĂƌƚĞ͕ĞƐƚĄůůĞŶĂĚĞ
ŵŽƟǀŽƐƌĞůŝŐŝŽƐŽƐ͘>ĂƌĞůŝŐŝſŶƉŽƌƚĂŶƚŽĞƐ͕ůĂĚŝŵĞŶƐŝſŶ Dios y de su servicio; una ƐſůŝĚĂĨŽƌŵĂĐŝſŶĐĂƚĞƋƵşƐ-
ĚĞƉƌŽĨƵŶĚŝĚĂĚĚĞůĂƐŽƚƌĂƐĚŽƐ: el punto donde las otras ƟĐĂ: que comprendía, las verdades del credo, la his-
ĞŶĐƵĞŶƚƌĂŶƐƵĮƌŵĞďĂƐĞ͗ůĂĐŽŶĐŝĞŶĐŝĂLJůĂƌĞĨĞƌĞŶĐŝĂĂůŽ toria sagrada, la vida de la Iglesia; que disponía del
absoluto. Por eso en el trinomio es “lo primero”. ƟĞŵƉŽĚĞĐůĂƐĞLJĚĞůĂĐĂƚĞƋƵĞƐŝƐĚŽŵŝŶŝĐĂů͖ƋƵĞƐĞ
reforzaba en ocasiones especiales (triduos, novenas,
ͻůƐĞŐƵŶĚŽƉƵŶƚŽƋƵĞŝŶƚĞƌĞƐĂƉƌŽĨƵŶĚŝnjĂƌĞƐƋƵĠĞŶƚĞŶ- ŵĞƐĞƐͿLJƐĞĞƐƟŵƵůĂďĂĐŽŶƉƌĞŵŝŽƐLJĐŽŶĐƵƌƐŽƐ͖ůĂ
̺à ŽŶ ŽƐĐŽ ƉŽƌ ͞ƌĞůŝŐŝſŶ͘͟ Ŷ ƐƵ ƐĞŶƟĚŽ ƚŽƚĂů LJ Žƌŝ- ͞ƉƌĄĐƟĐĂ ƌĞůŝŐŝŽƐĂ͗͟ ŽƌĂĐŝſŶ ĚŝĂƌŝĂ͕ ŵŝƐĂ ĐŽƟĚŝĂŶĂ͕
ginal el gran valor transformante de la religión se halla ĐŽŶŵĞŵŽƌĂĐŝŽŶĞƐŽĐĂƐŝŽŶĂůĞƐLJĮĞƐƚĂƐĞŶŚŽŶŽƌĚĞ
para Don Bosco en ůĂĨĞĐĂƚſůŝĐĂ͕ĞŶƐƵĚŽĐƚƌŝŶĂ͕ĞŶƐƵƐ ůĂsŝƌŐĞŶ͕ĚĞ^ĂŶ>ƵŝƐ͕ĚĞ^ĂŶ:ŽƐĠ͖͘͘͘ůĂǀŝĚĂƐĂĐƌĂ-
ƐĂĐƌĂŵĞŶƚŽƐ͕ĞŶƐƵĂƐĐĞƐŝƐ. Ésta era su convicción y ésta mental: posibilidad y facilidad de confesión y comu-
era su opción de vida. Religión es llegar a la profundidad ŶŝſŶ ĨƌĞĐƵĞŶƚĞƐ͘ >Ă ŵĞƚĂ ĚĞů ĞĚƵĐĂĚŽƌ͕ ƐĞŐƷŶ ŽŶ
ĚĞůĂĐŽŶĐŝĞŶĐŝĂ͕ĂĂƋƵĞůůŽƐŵŽƟǀŽƐƋƵĞĞůŚŽŵďƌĞĐŽŶƐŝ- Bosco, era poner al muchacho en contacto directo
dera absolutos. Religión es enseñar a percibir el misterio con el Señor a través de la experiencia del sacramen-
en la naturaleza y en la historia. Religión es, sobre todo, to; el ĐŽŵƉƌŽŵŝƐŽ ĂƉŽƐƚſůŝĐŽ: se inculcaba a nivel
ůĂƉůĞŶŝƚƵĚĚĞƐĞŶƟĚŽ; es reconocer a Dios como Padre, personal y se favorecía en los grupos (Compañías).
vivir a la luz de esta convicción y conforme a ella modelar Se desarrollaba en el propio ambiente, pero se pro-
ůĂĞdžŝƐƚĞŶĐŝĂ͘>ĂƌĞůŝŐŝſŶĞƐŵĄƐŚŽŶĚĂƋƵĞ͞ůĂƐƉƌĄĐƟĐĂƐ͘͟ yectaba al exterior como se vio en la epidemia del
Se propone salvar el alma, salvar la vida. cólera. Era la prueba de la solidez de la formación
ͻ ů ƚĞƌĐĞƌ ƉƵŶƚŽ ƋƵĞ ŝŶƚĞƌĞƐĂ ĂŚŽŶĚĂƌ ĞƐ ůĂ ͞ĞƐĐĂůĂ͟ ĚĞ ƌĞůŝŐŝŽƐĂ͕ĞŶĚĞĮŶŝƟǀĂƵŶĂůĂƉƌŽƉƵĞƐƚĂĚĞƐĂŶƟĚĂĚ͘
ŵĂŶŝĨĞƐƚĂĐŝŽŶĞƐLJƉƌŽƉƵĞƐƚĂƐƌĞůŝŐŝŽƐĂƐ que el ambien- Es el propósito de correspondencia total al amor de
te y el sistema ideado por Don Bosco contemplaban y Dios asumido explícitamente, como se ve en Domin-
ůĂƐ ĐĂƌĂĐƚĞƌşƐƟĐĂƐ ĚĞ ůĂ ĚŝŵĞŶƐŝſŶ ƌĞůŝŐŝŽƐĂ ĞŶ ƐƵ ƉƌĂdžŝƐ go Savio. Don Bosco lo presenta como un camino
ĞĚƵĐĂƟǀĂ͘ĞĞŶƚƌĞĞůůĂƐĚĞƐƚĂĐĂŵŽƐ͗ƵŶĐůŝŵĂ͞ƌĞůŝŐŝŽ- ͞ŶŽƌŵĂů͟ĞƐĚĞĐŝƌ͕ĂůĂůĐĂŶĐĞĚĞƚŽĚŽďƵĞŶĐƌŝƐƟĂŶŽ͖
ƐŽ͟ Ăů ĐƵĂů ĐŽŶƚƌŝďƵşĂ ĚĞ ŵĂŶĞƌĂ ƉĂƌƟĐƵůĂƌ ůĂ ƉƌĞƐĞŶĐŝĂ fácil porque no requiere cosas extraordinarias sino
de educadores ejemplares; una ĐŽŶĐĞƉĐŝſŶƌĞůŝŐŝŽƐĂĚĞ hacer bien y por Dios lo de cada día: fuente de sere-
ůĂ ǀŝĚĂ, es decir, todo era realizado y vivido a la luz de nidad y felicidad.
>ĂĚĞǀŽĐŝſŶĂDĂƌşĂƵdžŝůŝĂĚŽƌĂ
María en la vida de Don Bosco ada veinticuatro de mayo, todo el religión cristiana fundaron una Asociación
mundo católico celebra como me- de María Auxiliadora. Ya más cercano en el
C moria la advocación de la Virgen tiempo, en 1814, el papa Pío VII, prisionero
con el título de Auxilio de los Cristianos. La del general Napoleón, prometió a la Virgen
a Palabra de Dios se hizo existencia!” donde el joven aprende
Familia Salesiana, extendida también por que el día que llegara a Roma, en libertad,
carne en la historia, antes que ĞůĐĂŵŝŶŽƋƵĞƟĞŶĞƋƵĞƌĞĐŽƌƌĞƌLJƐĞ
todo el mundo, la celebra como solemni- OR GHFODUDUtD ¿HVWD GH 0DUtD $X[LOLDGRUD
en su seno, en su alma y en siente acompañado en su esfuerzo.
dad propia. La devoción a la Virgen bajo ,QHVSHUDGDPHQWHHO3RQWt¿FHTXHGyOLEUH\
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su persona. Ella le ha dado a Cristo ŽŶŽƐĐŽ ha experimentado, de esa querida advocación toma fuerza cuan- llegó a Roma el 24 de mayo. Desde enton-
su humanidad. Por eso representa, modo excepcional, la presencia y la do San Juan Bosco, apóstol de la juventud ces quedó declarado el 24 de mayo como
esencialmente, el camino arduo y intervención de María en su vida y en especialmente de la marginada, la toma día de María Auxiliadora.
feliz de cada hombre y de la huma- su obra: “¡Todo lo ha hecho Ella!”. como propia. Pero sin duda fue San Juan Bosco quien
nidad entera hacia su propia realiza-
ción suprema. En Ella, los caminos En el KƌĂƚŽƌŝŽĚĞsĂůĚŽĐĐŽ era Haciendo un poco de historia podemos LPSXOVyGHPDQHUDGH¿QLWLYDODGHYRFLyQD
del hombre se entrecruzan con los una presencia viva: Inspiradora guía, decir que el primero que llamó a la Virgen la Virgen bajo esa advocación de tal modo
de Dios. Por consiguiente, María es maestra. Domingo Savio, Miguel María con el título de “Auxiliadora” fue San que la Auxiliadora es considerada la “Vir-
ĐůĂǀĞŝŶƚĞƌƉƌĞƚĂƟǀĂ͕ŵŽĚĞůŽ͕ƟƉŽLJ Magone y muchos otros jóvenes no la Juan Crisóstomo, en Constantinopla en gen salesiana”.
camino. contemplaban como un Ideal abstrac- al año 345, cuando dice: “Tú, María, eres Será en 1862, en plena madurez de Don
to o como simple objeto de culto y auxilio potentísimo de Dios”. También San
El Señor le ha elegido para que Bosco, cuando éste hace la opción maria-
devoción, sino como una persona viva Sabas en el año 532 nos cuenta que en
colaborara, como mujer, en la sal- QDGH¿QLWLYD$X[LOLDGRUD³/D9LUJHQTXLHUH
y operante, que llenaba la casa y hacía Oriente había una imagen de la Virgen que
vación de la humanidad. Pero lo ex- que la honremos con el título de Auxiliado-
experimentar la cercanía del amor de era llamada “Auxiliadora de los enfermos”,
traordinario es que esto no cambió ra: los tiempos que corren son tan aciagos
Dios. porque junto a ella se obraban muchas cu-
ƐƵĞƐƟůŽĚĞǀŝĚĂ͘zĞƐƚŽĞƐůŽŵĂƌĂ- que tenemos necesidad de que la Virgen
dĂŵďŝĠŶƐĞůĂƐĞŶơĂĐŽŵŽDĂĚƌĞ raciones. San Juan Damasceno, santo sirio nos ayude a conservar y a defender la fe
villoso: que Dios se haga presente,
ĚĞŝŽƐLJŶƵĞƐƚƌĂ. Aquella que nos da gran talento escolástico, en el año 749 fue cristiana”. Cierto es también que la devo-
no sólo ni principalmente a través
la alegría de Cristo y que nos permite el primero en propagar la jaculatoria: “Ma- ción a la Inmaculada fue una de las prime-
de héroes y superhombres, sino en
ĞdžƉĞƌŝŵĞŶƚĂƌƐƵƚĞƌŶƵƌĂLJůĂĞĮĐĂĐŝĂ ría Auxiliadora, rogad por nosotros”. ras y preferidas de Don Bosco.
la vida de quienes viven como hijos
suyos. de su auxilio. Pero es en 1572 cuando el papa San Pió Desde esa fecha el título de Auxiliadora
Es /ŶŵĂĐƵůĂĚĂ͗ llena de gracia, total- V introdujo en todo el mundo católico en las aparece en la vida de Don Bosco y en su
DĂƌşĂƐĞŚĂƐĞŶƟĚŽLJŚĂƐŝĚŽƉƌŽ-
mente disponible a Dios, sin términos letanías la advocación “María Auxiliadora, obra como “central y sintetizador”. La Au-
clamada “bienaventurada”, feliz en
medios, la que ha estado siempre de rogad, por nosotros”, porque en ese año se xiliadora es la visión propia que Don Bosco
su humildad y en su pobreza, por el
ƉĂƌƚĞĚĞŝŽƐ͘WŽƌĞƐŽĐŽŶƐƟƚƵLJĞ͕ƉĂƌĂ atribuyó la victoria de las tropas cristianas tiene de María. La lectura evangélica que
don de Dios y por su propia disponi-
ůŽƐũſǀĞŶĞƐ͕ƵŶŵŽĚĞůŽĚĞƐĂŶƟĚĂĚLJ sobre las turcas en la batalla de Lepanto a hace de María, la experiencia de su propia
ďŝůŝĚĂĚ͘ĞƐĚĞĞƐƚĂĂĐƟƚƵĚŚĂůĞşĚŽ
ĚĞǀŝĚĂĐƌŝƐƟĂŶĂǀŝǀŝĚĂĐŽŶĐŽŚĞƌĞŶĐŝĂ la intercesión de la Virgen como auxilio de vida y la de sus jóvenes salesianos, y su
la historia de la humanidad en su
LJƌĂĚŝĐĂůŝĚĂĚ͘>ĂĚĞǀŽĐŝſŶƐĞĐŽŶǀŝĞƌƚĞ los cristianos. experiencia eclesial le hacer percibir a Ma-
͞DĂŐŶşĮĐĂƚ͕͟ƉƌŽĐůĂŵĂŶĚŽĞůƚƌŝƵŶĨŽ
de los pobres. en imitación. En el año 1600 los católicos del sur de ría como “Auxiliadora del Pueblo de Dios”.
Es ƵdžŝůŝĂĚŽƌĂ͗ĂƵdžŝůŝŽĚĞůŽƐĐƌŝƐƟĂ- Alemania hicieron una promesa a la Virgen “Ella lo ha hecho todo” repetía constante-
María ha acompañado a la Iglesia
nos en la gran batalla por la fe y por la de honrarla con el título de Auxiliadora si mente.
ŶĂĐŝĞŶƚĞLJŚŽLJ͕ƉĂƌƟĐŝƉĂ͕ĐŽŶůĂƐ
ĐŽŶƐƚƌƵĐĐŝſŶĚĞůZĞŝŶŽ͘>ĂƋƵĞƉƌŽƚĞŐĞ los libraba de la invasión de los protestan- En 1863 Don Bosco comienza la cons-
riquezas de su maternidad, en la
y guía a la Iglesia. Por eso Don Bosco tes y concedía que se terminase la guerra trucción de la iglesia en Turín. Lo que sor-
maduración histórica de la comu-
la considera como “la Virgen de los de los 30 años. La Virgen les concedió am- prendió a Don Bosco primero y luego al
ŶŝĚĂĚĐƌŝƐƟĂŶĂLJĞŶƐƵŵŝƐŝſŶĞŶĞů
ƟĞŵƉŽƐĚŝİĐŝůĞƐ͕͟ƐŽƐƚĠŶLJĂƉŽLJŽĚĞůĂ bos favores y pronto había ya más de 70 mundo entero fue que María Auxiliadora
mundo.
fe y de la Iglesia. Es, por tanto, modelo capillas con el título de María Auxiliadora se había construido su propia casa, para
Esta sucesión de alusiones Vida- ĚĞĮĚĞůŝĚĂĚĞŶĞůƐĞƌǀŝĐŝŽĂůĂ/ŐůĞƐŝĂLJ de los cristianos. irradiar desde allí su patrocinio. Don Bosco
Cristo-Bienaventuranza-Iglesia- llamada a un compromiso total en la En 1683 los católicos al obtener la victoria llegará a decir: “No existe un ladrillo que no
Vocación la hacen un “evangelio ĐŽŵƵŶŝĚĂĚĐƌŝƐƟĂŶĂ͘ en Viena contra los enemigos turcos de la sea señal de alguna gracia”.
ŶĞƐĚĞƐĚĞůĂƐƉƌŝŵĞƌĂƐďƷƐƋƵĞĚĂƐĂůĂƉůĞŶŝƚƵĚĚĞǀŝĚĂLJ
Ϯ͘/ĚĞĂůĞǀĂŶŐĠůŝĐŽƉƌĞƐĞŶƚĂĚŽ ĚĞƐĞŶƟĚŽ͘hŶĐĂŵŝŶŽĚĞĐƌĞĐŝŵŝĞŶƚŽĞƐƉŝƌŝƚƵĂů͕ũƵǀĞŶŝů
ƉŽƌůŽƐũſǀĞŶĞƐĂŽŶŽƐĐŽ y salesiano estos puntos de referencia.

ŚŽLJ͗ůĂƐďŝĞŶĂǀĞŶƚƵƌĂŶnjĂƐ
La vida como lugar del encuentro con Dios
Para darles una respuesta a los muchachos sencillos y >ĂǀŝĚĂĚŝĂƌŝĂĚĞůũŽǀĞŶĞƐƚĄŚĞĐŚĂĚĞĚĞďĞƌĞƐ͕ĐŽŵƉĂ-
ƉŽďƌĞƐ͕ ŽŶ ŽƐĐŽ ĐŽŶĞĐƚĂ ŝŶƐƟŶƟǀĂŵĞŶƚĞ ĐŽŶ ůĂ ƌĂşnj ĚĞů ñerismo, juego, tensión de crecimiento, vida de familia,
mensaje evangélico, ůĂƐďŝĞŶĂǀĞŶƚƵƌĂŶnjĂƐ͘ZĞƵŶŝĞŶĚŽĂĮƌ- ƉĞƌƐƉĞĐƟǀĂƐĚĞĨƵƚƵƌŽ͕ŐĂŶĂƐĚĞĂĐƚƵĂƌĞŶůĂƐŽĐŝĞĚĂĚ͘
maciones esparcidas en uno de sus libros, ͞ůũŽǀĞŶĐƌŝƐƟĂ- Este es el material que hay que asumir, profundizar y vi-
ŶŽ͟, podemos reconstruir una especie de “Sermón de la vir a la luz de Dios.
montaña” de Don Bosco, dirigido a los humildes y pobres de
>Ă ƐĂŶƟĚĂĚ ƉŽƌ ƚĂŶƚŽ ŶŽ ŚĂLJ ƋƵĞ ďƵƐĐĂƌůĂ ĞŶ ǀŝǀŝƌ
ƐƵƟĞŵƉŽ͗͞ůŽƐĐŚŝĐŽƐĚĞsĂůĚŽĐĐŽ͘͟,ĞĂƋƵşĂůŐƵŶĂƐĚĞůĂƐ
͞ŽƚƌĂƐ ĐŽƐĂƐ͕͟ ůĞũĂŶĂƐ LJ ĨĂŶƚĄƐƟĐĂƐ͕ ƐŝŶŽ ůĂ ƉƌŽƉŝĂ ǀŝĚĂ
ĂĮƌŵĂĐŝŽŶĞƐ ĨƵŶĚĂŵĞŶƚĂůĞƐ ƋƵĞ ŽŶ ŽƐĐŽ ĚĞƐĂƌƌŽůůĂ ĞŶ
LJĞŶůĂƉƌŽƉŝĂƐŝƚƵĂĐŝſŶ͘^ĞŐƷŶŽŶŽƐĐŽ para hacerse
este libro, presentadas en forma de bienaventuranzas: “Fe-
santo, “basta hacer bien lo que hay que hacer”. Para el la
lices vosotros, jóvenes, porque sois los predilectos de Dios
ĮĚĞůŝĚĂĚĂůĚĞďĞƌĞƐĐƌŝƚĞƌŝŽƉĂƌĂĐŽŵƉƌŽďĂƌůĂǀŝƌƚƵĚLJ
LJƉŽƌƋƵĞůŽƐŽĨƌĞĐĞƵŶĚĞƐƟŶŽĚĞĨĞůŝĐŝĚĂĚ͘͟͞&ĞůŝnjĞůƋƵĞ
signo de madurez espiritual. >ĂǀŝĚĂƐĞĐŽŶǀŝĞƌƚĞĚĞĞƐƚĞ
ŽƉƚĂƉŽƌƐĞƌǀŝƌĂŝŽƐĚĞƐĚĞůĂũƵǀĞŶƚƵĚ͕ƉŽƌƋƵĞĞƐĐŽŐĞƵŶĂ
ŵŽĚŽ͕ĞŶůƵŐĂƌĚŽŶĚĞĞůũŽǀĞŶƉƵĞĚĞĞŶĐŽŶƚƌĂƌĂŝŽƐ.
ǀŝĚĂĞŶƉůĞŶŝƚƵĚLJƵŶĂĞƚĞƌŶŝĚĂĚĨĞůŝnj͘͟͞&ĞůŝnjƋƵŝĞŶĞƐĐƵĐŚĂ
zĞŶĚŽŵĄƐĂůůĄĚĞůŽǀŝƐŝďůĞ͕ĞŶďƵƐĐĂĚĞƵŶƐĞŶƟĚŽ͕ĚĞƐ-
ůĂƐƉĂůĂďƌĂƐĚĞƋƵŝĞŶĞƐůĞŐƵşĂŶĂůďŝĞŶ͘͟͞&ĞůŝnjƋƵŝĞŶƟĞŶĞ
cubre la presencia de Cristo y se abre a la salvación.
ĞůĐŽƌĂũĞĚĞǀĞŶĐĞƌůŽƐĂƚƌĂĐƟǀŽƐĚĞůŵĂů͘͟͞&ĞůŝnjƋƵŝĞŶŚĂĐĞ
ƐƵLJĂƐĞƐƚĂƐƐĞŶĐŝůůĂƐŽƉĐŝŽŶĞƐĚĞǀŝĚĂƉŽƌƋƵĞƐĞĞŶĐĂŵŝŶĂ Para ello es muy importante ayudar a los jóvenes a
ƉŽƌůĂƐĞŶĚĂĚĞůĂƐĂŶƟĚĂĚ͘͟ profundizar en su vida, a descubrir los valores que se
ĚĂŶĞŶůĂƐƉĞƋƵĞŹĂƐƌĞĂůŝĚĂĚĞƐĚĞĐĂĚĂĚşĂ͖ĂĮũĂƌƐĞĞŶ
Estas bienaventuranzas que, con formulaciones diversas,
ůŽƉŽƐŝƟǀŽLJĞŶƐƵĚŝŶĂŵŝƐŵŽĞŶŵĞĚŝŽĚĞůŽƐĚĞĨĞĐƚŽƐ͖
ŽŶŽƐĐŽĂŶƵŶĐŝſƌĞƉĞƟĚĂƐǀĞĐĞƐĂƐƵƐũſǀĞŶĞƐ͕ƉƵĞĚĞŶ
a superar la ley del mínimo esfuerzo, a romper con la pa-
aun hoy ser el meollo de una propuesta evangélica para
ƐŝǀŝĚĂĚLJĞůŝƌƟƌĂŶĚŽ͕ĨĂǀŽƌĞĐŝĞŶĚŽĞůƚƌĂďĂũŽĐŽŵŽĞdž-
nuestros jóvenes.
presión de sí mismos, como servicio, como contribución
a la construcción de la sociedad y del mundo. Es impor-
ƚĂŶƚĞ ŽĨƌĞĐĞƌůĞƐ ĞdžƉĞƌŝĞŶĐŝĂƐ ƐŝŐŶŝĮĐĂƟǀĂƐ ĚĞ ƚƌĂďĂũŽ͕
de oración y de encuentros; ayudarles a ir interiorizando
ϯ͘ůĞŵĞŶƚŽƐĨƵŶĚĂŵĞŶƚĂůĞƐ ƐƵƉƌŽƉŝŽĞƐĨƵĞƌnjŽ͕ƐƵƐƉƌĄĐƟĐĂƐLJĐŽƐƚƵŵďƌĞƐƉĂƌĂƋƵĞ
sean, cada vez más, fruto de una conciencia recta y una
ĚĞƵŶĂĞƐƉŝƌŝƚƵĂůŝĚĂĚƉĂƌĂ ůŝďĞƌƚĂĚŵŽƟǀĂĚĂ͘

ůŽƐũſǀĞŶĞƐ
Una vida que se va conformando progresivamente
^ŝŐƵŝĞŶĚŽ ĐƵĂŶƚŽ ŚĞŵŽƐ ĚŝĐŚŽ ƐŽďƌĞ ůĂ ĨĞ LJ ůĂ ƐĂŶƟĚĂĚ a Cristo
ƐĞŐƷŶ Ğů ƉĞŶƐĂŵŝĞŶƚŽ ĚĞ ŽŶ ŽƐĐŽ LJ ƐŽďƌĞ ůĂ ĂĐƟƚƵĚ ĚĞ EŽŚĂLJĞƐƉŝƌŝƚƵĂůŝĚĂĚĐƌŝƐƟĂŶĂƐŝŶƌĞĨĞƌĞŶĐŝĂĂůƉƵĞƐ-
los jóvenes frente a la propuesta religiosa podemos exponer to central, explícito y permanente de la persona y del
ahora algunos elementos de un camino que lleve a los jóve- Misterio de Cristo. Su Persona es inagotable y, en cada
ƵŶŽĚĞŶŽƐŽƚƌŽƐ͕ƐƵŵŝƐƚĞƌŝŽĚĞ,ŽŵďƌĞƉŽƌĞdžĐĞůĞŶĐŝĂƐĞ
refracta de forma singular.
WĂƌĂůŽƐũſǀĞŶĞƐƋƵĞĂŚŽƌĂĞƐƚĄŶŵĂĚƵƌĂŶĚŽƐƵŝĚĞŶƟ-
ĚĂĚĐƌŝƐƟĂŶĂ͕ŚĂLJƚƌĞƐĨĂĐƚŽƌĞƐ de gran importancia para
contemplar a Cristo como punto de referencia explícito en
su camino:
ͻĞŶƵŶŵĞƌĐĂĚŽĞŶĞůƋƵĞƐĞĞŶĨƌĞŶƚĂŶ͕ƐĞĞŶƚƌĞŵĞnjĐůĂŶ
LJƐĞĨƵŶĚĞŶ͕ĚĞŵŽĚŽĐĂſƟĐŽĚŝĨĞƌĞŶƚĞƐĐŽŶĐĞƉĐŝŽŶĞƐ
ĚĞůŚŽŵďƌĞ͕ƌŝƐƚŽŽĨƌĞĐĞĞů͞ƟƉŽ͟ƐĞŐƷŶĞůĐƵĂůŚĂŶĚĞ
crecer como “hombres nuevos”;
ͻůĂĞƐƉŝƌŝƚƵĂůŝĚĂĚũƵǀĞŶŝůĚĞďĞƐĞƌ͞ĐƌşƟĐĂ͗͟ůĂŵĂĚƵƌĂ-
ción en la fe no puede sustraerse al ĚŝĄůŽŐŽƐŽďƌĞůŽƐ
ǀĂůŽƌĞƐ que hoy circulan; sin una aproximación cons-
ƚĂŶƚĞĂůǀĂŶŐĞůŝŽ͕ƐŝĞŵƉƌĞĞdžŝƐƟƌĄĞůƌŝĞƐŐŽĚĞĂƐƵŵŝƌ
ĐŽŵŽĐƌŝƐƟĂŶŽůŽƋƵĞĞƐ͕ƐŝŵƉůĞŵĞŶƚĞ͕͞ŵƵŶĚĂŶŽ͖͟
ͻůĂĞƐƉŝƌŝƚƵĂůŝĚĂĚƟĞŶĞƋƵĞĐŽŶƚĂƌƚĂŵďŝĠŶĐŽŶůĂŚŝƐƚŽ-
ria, con sus dinamismos y con sus luchas; debe ser un
impulso y no un freno para actuar en favor del hombre
y del Reino: Cristo y su misterio pascual nos indican una
ƉƌĂdžŝƐŚŝƐƚſƌŝĐĂ en la que inspirarnos.
Es interesante recordar cómo este punto de referencia
central aparece en Don Bosco. WƌĞƐĞŶƚĂ Ă ƌŝƐƚŽ como
ĂŵŝŐŽĚĞůŽƐũſǀĞŶĞƐ͗͞>ŽƐũſǀĞŶĞƐƐŽŶůŽƐƉƌĞĚŝůĞĐƚŽƐĚĞ
:ĞƐƷƐ͟;ŽŶŽƐĐŽͿ͖͞DŝƐĂŵŝŐŽƐƐĞƌĄŶ:ĞƐƷƐLJDĂƌşĂ͟;Ž-
ŵŝŶŐŽ^ĂǀŝŽͿ͖͞:ĞƐƷƐĞƐŵŝĂŵŝŐŽLJĐŽŵƉĂŹĞƌŽ͟;&ƌĂŶĐŝƐ-
co Bessuco); como ŵĂĞƐƚƌŽ de vida y sabiduría: “El será ŶŽƐŽƚƌŽƐůŽƐŵŝƐŵŽƐĚĞƐƟŶĂƚĂƌŝŽƐ͕ůŽƐŵŝƐŵŽƐŐƵƐƚŽƐ
siempre nuestro guía, nuestro maestro, nuestro ŵŽĚĞůŽ”; LJ͕ƐŽďƌĞƚŽĚŽ͕ůĂŵŝƐŵĂĐĂƉĂĐŝĚĂĚĚĞĂŵĂƌĐŽŶĞĮĐĂ-
ĐŽŵŽŵŽĚĞůŽĚĞƚŽĚŽĐƌŝƐƟĂŶŽ͗ůŵŽĚĞůŽƋƵĞƚŽĚŽĐƌŝƐ- ĐŝĂŚŝƐƚſƌŝĐĂ͘͟ŽŶƐƟƚƵLJĞŶůĂƉƌŽƉƵĞƐƚĂĚĞƵŶĂůşŶĞĂĚĞ
ƟĂŶŽĚĞďĞŝŵŝƚĂƌĞƐ:ĞƐƵĐƌŝƐƚŽ͘͘͘WŽƌĞƐŽ͕ĞŶůĂǀŝĚĂLJĞŶůĂƐ conducta y de praxis, porque muestran a los hombres
ĂĐĐŝŽŶĞƐĚĞƵŶĐƌŝƐƟĂŶŽƐĞĚĞďĞŶĚĞƐĐƵďƌŝƌůĂǀŝĚĂLJůĂƐ el verdadero rostro de Dios.
ĂĐĐŝŽŶĞƐĚĞůŵŝƐŵŽ:ĞƐƵĐƌŝƐƚŽ͖͟ĐŽŵŽƌĞĚĞŶƚŽƌ que entre- Don Bosco así lo entendió y así, fundiéndolos, ha con-
ga toda su vida, en el amor y en la Pasión, por la salvación ũƵŐĂĚŽ ĐŽŵƉƌŽŵŝƐŽ LJ ĚŝĐŚĂ͕ ƐĂŶƟĚĂĚ LJ ĂůĞŐƌşĂ͘ ͞ůĞŐƌşĂ͕
de ios hombres, hasta la muerte; como presente en los estudio y piedad” es el programa que Don Bosco propone
pequeños y en los necesitados. Aparece con mucha fre- a Bessuco, como camino seguro para hacerse bueno y vivir
cuencia esta cita: “Cada vez que hacéis estas cosas a uno feliz. “Constante y moderada alegría, y perseverancia en
de estos mis hermanos más pequeños, a mi me lo hacéis” el cumplimiento de sus deberes de piedad y de estudio”,
(Mt 25. 40). ƌĞĐŽŵĞŶĚĂƌĄ Ă ŽŵŝŶŐŽ ^ĂǀŝŽ͘ z ŽŵŝŶŐŽ ^ĂǀŝŽ ůŽ ĞŶ-
ƟĞŶĚĞ͗ĚĞĚŝƐĐşƉƵůŽ͕ƐĞĐŽŶǀŝĞƌƚĞĞŶŵĂĞƐƚƌŽƉĂƌĂĂŵŝůŽ
'ĂǀŝŽ͗͞EŽƐŽƚƌŽƐ͕ĂƋƵş͕ŚĂĐĞŵŽƐĐŽŶƐŝƐƟƌůĂƐĂŶƟĚĂĚĞŶ
Plenitud de vida y compromiso estar siempre alegres”.
¿Qué acontece cuando el joven toma en serio su vida
y la contrasta con la existencia de Cristo conformándola
LJĞŶƌĂŝnjĄŶĚŽůĂĞŶĞůůĂ͍>ĂǀŝĚĂĂĚƋƵŝĞƌĞƉůĞŶŝƚƵĚ͘ƐƚĂƐĞ
expresa en la alegría por el don recibido y entusiasmo por Una experiencia de Iglesia: comunión y servicio
abrir a los demás a esta experiencia:
En la relación vida-Cristo-joven la referencia a la Iglesia
El Evangelio está impregnado por la plenitud del gozo y es fundamental. Ella es “la mediación “ y el “lugar” donde
ůŽĞdžƉƌĞƐĂĞŶůĂƐ͞ŝĞŶĂǀĞŶƚƵƌĂŶnjĂƐ͘͟>ĂƐŝĞŶĂǀĞŶƚƵƌĂŶ- Cristo se ofrece, vive hoy misteriosamente en una comu-
njĂƐĞǀĂŶŐĠůŝĐĂƐƟĞŶĞŶĞƐƚĞĚŽďůĞĂƐƉĞĐƚŽ͗ ŶŝĚĂĚ͕ƉƵĞĚĞƐĞƌ͞ĞŶĐŽŶƚƌĂĚŽ͟ĞŶĨŽƌŵĂĂƵƚĠŶƟĐĂLJůůĞŐĂƌ
ͻ͞ƐŽŶƵŶĂƌĞǀĞůĂĐŝſŶLJŵĂŶŝĨĞƐƚĂĐŝſŶĚĞůŽƋƵĞĞƐŝŽƐ a ser “vivencia “ personal.
para nosotros, de cuál es su amor, de cómo es su cora- Por eso en el camino espiritual del joven el vivir en la
zón”; Iglesia, asumir su misterio, amarla como comunidad his-
ͻƉĞƌŽƐŽŶƚĂŵďŝĠŶƵŶĂƚĂƌĞĂ͕ƵŶĐŽŵƉƌŽŵŝƐŽ͗͞EŽƐĞƐ- ƚſƌŝĐĂ͕ƉĂƌƟĐŝƉĂƌĞŶƐƵŵŝƐŝſŶĞƐƵŶĂĐŽŶĚŝĐŝſŶ͞ƐŝŶĞƋƵĂ
ƟŵƵůĂŶĂŽƉƚĂƌƉŽƌĂůŐƵŶĂƐĂĐƚƵĂĐŝŽŶĞƐ͕ƐĞŐƷŶůĂƐƉƌĞ- ŶŽŶ͟LJƵŶƉƵŶƚŽĚĞƉĂƌƟĐƵůĂƌĂƚĞŶĐŝſŶ͘
dilecciones de Dios, de modo que tengamos también
Don Bosco fue un hombre de Iglesia, no tanto de- obra. Requiere un proceso gradual de maduración
ďŝĚŽĂƵŶƉĂƉĞůŝŶƐƟƚƵĐŝŽŶĂů LJƉƷďůŝĐŽ͕ƐŝŶŽƉŽƌƐƵ y unas opciones progresivas y coherentes. Pide un
corazón, capaz de comunión y por su amor a Cristo. movimiento de entrega total, de desapego de todo
Enseñó a sus muchachos a vivir el misterio de la Igle- cuanto nos impide dar una respuesta generosa.
ƐŝĂĞŶĂĐƟƚƵĚŝŶƚĞƌŝŽƌLJĞŶůŽƐĞůĞŵĞŶƚŽƐǀŝƐŝďůĞƐ͗Ğů
Todo esto reclama la orientación vocacional: se
Papa, el Obispo, la comunidad, los lugares sagrados,
ĞŶƟĞŶĚĞƉŽƌƚĂůƵŶƉƌŽĐĞƐŽŝŶƚĞƌŝŽƌĚĞůĂƉĞƌƐŽŶĂ
la historia del Pueblo de Dios, el apostolado...
ƋƵĞ͕ĚĞũĄŶĚŽƐĞŐƵŝĂƌƉŽƌĞůƐƉşƌŝƚƵ͕ǀĂĚĞĮŶŝĞŶĚŽ
hŶĂ ĞƐƉŝƌŝƚƵĂůŝĚĂĚ ƋƵĞ ƋƵŝĞƌĂ ůůĂŵĂƌƐĞ ͞ƐĂůĞƐŝĂ- un proyecto de entrega; pero hay que entenderla,
na”, deberá hacer inseparable, el amor a Cristo y también, como el conjunto de mediaciones, am-
a su Iglesia, Pueblo de Dios, centro de unidad y de bientales y personales, que ayudan al joven a elegir
comunión de todas las fuerzas que trabajan por el y a res¬ponder con generosidad y realismo.
Reino...
>ĂĞƐƉŝƌŝƚƵĂůŝĚĂĚƐĂůĞƐŝĂŶĂƋƵŝĞƌĞĂLJƵĚĂƌĂůũŽǀĞŶ
en un mundo dominado por la fragmentación y la
inmediatez, a jugarse la vida por algo consciente-
Un camino de orientación y de elección
mente elegido y válido.
vocacional
ƐƚĞƚĞŵĂƟĞŶĞĂŵƉůŝĂƐƌĞƐŽŶĂŶĐŝĂƐĞŶůĂĞdžƉĞ-
>Ă ǀŝĚĂ͕ ĂƐƵŵŝĚĂ ĐŽŵŽ ĞŶĐƵĞŶƚƌŽ ĐŽŶ ŝŽƐ͕ Ğů
riencia de Don Bosco. En efecto,
ƉƌŽĐĞƐŽĚĞŝĚĞŶƟĮĐĂĐŝſŶĐŽŶƌŝƐƚŽ͕ĞůĐŽŵƉƌŽŵŝƐŽ
por el Reino, la Iglesia entendida y percibida como ͻ Ġů ĞŶƚĞŶĚŝſ LJ ǀŝǀŝſ ƐƵ ƉƌŽƉŝĂ ĞdžŝƐƚĞŶĐŝĂ ĐŽŵŽ
ĐŽŵƵŶŝſŶͲƐĞƌǀŝĐŝŽ͕ĚŽŶĚĞĐĂĚĂĐƵĂůƟĞŶĞƵŶƉƵĞƐ- ǀŽĐĂĐŝſŶ͕ĂƉĂƌƟƌĚĞůƐƵĞŹŽĚĞůŽƐŶƵĞǀĞĂŹŽƐ͕
to y en la que los dones de todos son necesarios, como quien escucha y responde, con corazón
hacen brotar y madurar una convicción: la vida en- generoso, a la llamada;
cierra una vocación; la vida es un proyecto que he-
ͻ ĐŽŵŽ ƐĂĐĞƌĚŽƚĞ͕ ĨƵĞ ŐƵşĂ LJ ŽƌŝĞŶƚĂĚŽƌ ǀŽĐĂ-
mos de descubrir y realizar.
cional: consideraba la elección de vida como el
ŶƚĞŶĚĞƌ Ğů ƐĞŶƟĚŽ ĚĞ ůĂ ǀŝĚĂ Ğ ŝŶƚĞƌƉƌĞƚĂƌ Ğů principal compromiso de la etapa juvenil y, ade-
ĐŽŶũƵŶƚŽĚĞůŽƐƐŝŐŶŽƐ͕ŶŽďĂƐƚĂ͘>ĂǀŽĐĂĐŝſŶ͕͞ǀŽnj͟ más, ofrecía un ambiente propicio y su guía per-
Ğ ŝŶŝĐŝĂƟǀĂ ĚĞ ŝŽƐ͕ ĞdžŝŐĞ ĞƐĐƵĐŚĂ LJ ĐĂƉĂĐŝĚĂĚ ĚĞ sonal, para un cuidadoso discernimiento;
respuesta. Se convierte en diálogo, en comunión de
ͻƐĞƉƌĞŽĐƵƉſĚĞŵŽĚŽĞƐƉĞĐŝĂů͕ĚĞůĂƐǀŽĐĂĐŝŽŶĞƐ
ǀŝĚĂĐŽŶĞů^ĞŹŽƌ͕ĞŶƉĂƌƟĐŝƉĂĐŝſŶĐŽŶƐĐŝĞŶƚĞĞŶƐƵ
sacerdotales, religiosas y laicales.

Para el diálogo
ͻ͎ŹĂĚŝƌşĂƐĂůŐƷŶĞůĞŵĞŶƚŽŵĄƐƉĂƌĂƐĞƌĮĞůĂůĂƉƌŽƉƵĞƐƚĂƐĂůĞƐŝĂŶĂ͍
ͻ͎ſŵŽƐĞǀŝǀĞĐĂĚĂƵŶŽĚĞĞƐƚŽƐĞůĞŵĞŶƚŽƐĞŶŶƵĞƐƚƌŽĂŵďŝĞŶƚĞ͍
ͻ͎YƵĠƉŽĚĞŵŽƐŚĂĐĞƌĐŽŵŽĐŽŵƵŶŝĚĂĚĞĚƵĐĂƟǀĂƉĂƌĂƉƌŽŵŽǀĞƌůŽƐŵĄƐĞĮĐĂnjŵĞŶƚĞ͍