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PRESUPUESTO DE LOS CONCURSADOS

Para iniciar un proceso concursal deben reunirse dos presupuestos: El objetivo (que se refiere al
patrimonio, y en este caso es el estado de cesación de pagos), y el subjetivo (que se refiere al sujeto titular
de dicho patrimonio, en este caso es el deudor).

ESTADO DE CESACIÓN DE PAGOS


ARTÍCULO 1°.- Cesación de pagos. El estado de cesación de pagos, cualquiera sea su causa y la naturaleza
de las obligaciones a las que afecto, es presupuesto para la apertura de los concursos regulados en esta
ley, sin perjuicio de lo dispuesto por los artículos 66 y 69.
Definir el estado de cesación de pagos ha hecho que en la historia concursal se hayan desarrollado
diferentes teorías referidas al presupuesto objetivo de los procesos concursales.
Teoría materialista: Es aquella que toma a la cesación de pagos como incumplimiento, es decir que se
pone de manifiesto a partir del incumplimiento de alguna de las obligaciones debidas, sin tener en cuenta
las causas, ni el estado patrimonial.
Teoría intermedia: traduce a la cesación de pagos como un estado patrimonial, que solo puede
exteriorizarse a través de incumplimientos efectivos, los cuales deben ser apreciados por el juez, para
saber si obedecen a falta de recursos o denotan realmente un estado de cesación de impotencia
patrimonial, general y permanente frente a las deudas.
Teoría amplia: entiende a la cesación de pagos como un estado patrimonial que puede relevarse por
numerosos hechos no determinables taxativamente, que importa la impotencia del deudor frente a sus
obligaciones vencidas.
La apertura del proceso concursal se hace a través de la presunción que tiene el juez de que el deudor se
encuentra inmerso en el estado de cesación de pagos, a través de su confesión o de la prueba de alguno de
los hechos reveladores. En definitiva es después de abierto el proceso concursal cuando puede ser
realmente conocido por el juez la existencia o no del estado de cesación de pagos incurso en el patrimonio
del deudor ya declarado concursado. La mera afirmación del peticionario de hallarse incurso en el referido
estado, o la acreditación de un solo incumplimiento, resultan en ambos casos condición suficiente para
decretar la quiebra.
El estado de cesación de pagos es el desequilibrio económico que importa un estado patrimonial de
imposibilidad de cumplimiento regular de las obligaciones, es un supuesto dinámico de insuficiencia de
fondos para hacer frente al cumplimiento de las obligaciones exigibles, al cual podemos definir, aplicando
la tesis bonelliana como el estado económico de un patrimonio, que se evidencia como impotente para
hacer frente en forma regular a las obligaciones exigibles. La relevancia jurídica de este estado de
cesación de pagos es adquirida cuando se exterioriza a través de hechos reveladores.
El estado de cesación de pagos como estado económico patrimonial necesita de ciertos caracteres
propios para configurarse:
a) Generalidad: No tratándose de un hecho sino de un estado, la cesación de pagos debe ser general, es
decir que dicha situación económica del deudor, torna a su patrimonio in totum impotente para hacer
frente a la exigibilidad pasiva.
b) Permanencia: Se concatena directamente con la generalidad, pues deberá acreditarse que el deudor se
encuentra económicamente en la imposibilidad de cumplir sus obligaciones en una forma permanente y
no pasajera, es decir que sus recursos normales no le permiten afrontar los compromisos contraídos.
c) Estado del patrimonio: La cesación de pagos no es un hecho (como si lo es un simple incumplimiento)
sino un estado del patrimonio.
d) Impotencia del patrimonio.
e) Exteriorizado por hechos reveladores: La persona afectada, para caer en estado de cesación de pagos
deberá incurrir en alguno de los hechos enumerados por el articulo 79 (dicha enumeración no es taxativa).
Para conocer si se encuentra configurado el estado de cesación de pagos como presupuesto objetivo del
concurso deben tenerse en cuenta la existencia de los diferentes elementos que componen su concepto, lo
definen y cualifican:
1. Imposibilidad de cumplimiento: la falta de liquidez o crédito hacen que el deudor no pueda afrontar
sus obligaciones, no quedando incluido el caso en que el deudor no cumple porque no quiere, sin
embargo, atento que la exteriorización del estado de insolvencia, cualquiera sea su causa, se hace a través
de hechos reveladores, muy difícil, si no imposible, es para el juez conocer dicha diferencia.
2. En forma regular: igualmente se configura el estado cuando el deudor cumple sus obligaciones pero no
lo hace en la manera ordinaria. Así, debe entenderse por cumplimiento regular aquel que se hace al
vencimiento de la obligación, en la especia debida, con medios ordinarios y a todos los acreedores.
3. Las obligaciones exigibles: lo normal es el pago de las obligaciones al vencimiento y no configuran el
estado de cesación de pagos el hecho de que las obligaciones se hayan diferido en su vencimiento por
cualquier modalidad, ya sea por condición o plazo.
El estado de cesación de pagos declarado judicialmente hace aplicar los efectos del concurso a todo el
patrimonio dando origen así al principio de universalidad concursal. Desde un punto de vista activo, la
universalidad implica que en el concurso quedan involucrados todos los bienes del deudor in malis, salvo
excepciones expresamente determinadas por ley. No es un principio absoluto del proceso concursal
porque existen bienes que no se encuentran alcanzados por el desapoderamiento, aunque dichas
excepciones son restrictivas y no le quitan el carácter de universal al proceso.

HECHOS REVELADORES
La ley de concursos enumera en su artículo 79 ciertos hechos que pueden ser considerados reveladores del
estado de cesación de pagos. El juez deberá determinar si dichos hechos revelan o no un estado de
cesación de pagos.
ARTÍCULO 79.- Hechos reveladores. Pueden ser considerados hechos reveladores del estado de cesación
de pagos, entro otros:
1. Reconocimiento judicial o extrajudicial del mismo, efectuado por el deudor.
2. Mora en el cumplimiento de una obligación.
3. Ocultación o ausencia del deudor o de los administradores de la sociedad, en su caso, sin dejar
representante con facultades y medios suficientes para cumplir sus obligaciones.
4. Clausura de la sede de la administración o del establecimiento donde el deudor desarrolle su
actividad.
5. Venta a precio vil, ocultación o entrega de bienes en pago.
6. Revocación judicial de actos realizados en fraude de los acreedores.
7. Cualquier medio ruinoso o fraudulento empleado para obtener recursos.
SITUACIONES QUE NO OCASIONAN EL ESTADO DE CESACIÓN DE PAGOS

 Simple incumplimiento: puede haber un simple incumplimiento sin que haya estado de cesación de
pagos.
 Pasivo superior al activo: puede ocurrir que el pasivo sea superior al activo sin que haya estado de
cesación de pagos y viceversa, puede ocurrir que el activo sea superior al pasivo y el deudor este en
estado de cesación de pagos.

ACUERDO PREVENTIVO EXTRAJUDICIAL


ARTÍCULO 69: Legitimado. El deudor que se encontrare en cesación de pagos o en dificultades económicas
o financieras de carácter general, puede celebrar un acuerdo con sus acreedores y someterlo a
homologación judicial.
Se desarrolla en un proceso concursal abreviado. Es un instituto concursal rehabilitatorio, superador de
la crisis empresaria alternativo del liquidativo, con etapas extrajudiciales y judiciales. Se habla de
acuerdo.
Respecto al presupuesto objetivo del acuerdo preventivo extrajudicial, la ley se aparta del artículo 1,
habilitando la presentación no solamente ante la existencia del estado de cesación de pagos sino también
ante la existencia de dificultades económicas o financieras de carácter general. Lo que queda claro aquí es
que para celebrar un acuerdo preventivo extrajudicial, no necesariamente el deudor tiene que estar en
estado de cesación sino que puede hacerlo en un estadio previo cuando ya tenga dificultades que lo
afecten en su estado patrimonial sin llegar a la insolvencia. Para dar alguna idea mayor de la diferencia
existente entre el estado de cesación de pagos y las dificultades económicas o financieras de carácter
general, debemos decir que estas últimas, no necesariamente deben ser permanentes pudiendo ser
pasajeras o transitorias, es decir que los recursos normales del deudor no le permiten afrontar los
compromisos contraídos u otras cuestiones económico financieras. En concatenación con ello, también al
tratarse solo de dificultades, no estamos ante la concreta imposibilidad de cumplimiento regular de las
obligaciones.
No es desacertado tomar como presupuesto nociones que partan del criterio de dificultades económicas
generalizadas sin llegar a la insolvencia, en dicho caso se tomarían elementos que caracterizan la crisis de
la empresa, y podría lograrse la verdadera preservación y prevención de dicha crisis con posibilidad cierta
de saneamiento. En cuanto al presupuesto subjetivo, como el acuerdo preventivo extrajudicial se va a
homologar e imponer a todos los acreedores en un concurso preventivo abreviado, por lo que para él, en
cuanto a la legitimación activa, rigen las limitaciones de los artículos 2 y 5 de la ley. Si el acuerdo no se va a
presentar a homologar podrá celebrarse por cualquier deudor, con la única limitación de su capacidad
contractual, quedando fuera del ámbito concursal, pero ese no es el acuerdo preventivo extrajudicial,
nombre que solo puede darse al homologado regulado por la ley concursal.
Aplicando las normas concursales no podrán presentar a homologar judicialmente un acuerdo preventivo
extrajudicial aquellos afectados por el artículo 31 in fine, es decir cuando se ha rechazado o desistido un
concurso preventivo, durante un año; si existen pedidos de quiebra pendiente; aquellos inhibidos por el
artículo 59, último párrafo; durante un año luego de declarado cumplido un acuerdo preventivo u otro
acuerdo preventivo extrajudicial, los que se encuentren en quiebra o en concurso preventivo, atento el
principio de unidad procesal concursal y el comprobado carácter concursal del acuerdo preventivo
extrajudicial. Por aplicación del artículo 2 in fine las aseguradoras, las AFJP y los demás sujetos excluidos
por leyes especiales, no podrán someterse al APE, en cambio las mutuales luego de la reforma de la ley
25.374, se encuentran sometidas al régimen concursal y podrán someterse a un APE.
ARTICULO 70: Forma. El acuerdo puede ser otorgado en instrumento privado, debiendo la firma de las
partes y las representaciones invocadas estar certificadas por escribano público.
Los documentos habilitantes de los firmantes, o copia autenticada de ellos, deberán agregarse al
instrumento.
No es necesario que la firma de los acreedores sea puesta el mismo día.
La exigencia del instrumento privado viene impuesta ad solemnitatem y su omisión lo afecta de nulidad,
sin permitirse que se pruebe por otro medio (principio de prueba por escrito).
Estas firmas de los acreedores a la que nos estamos refiriendo, no es otra cosa que las conformidades
dadas por ellos al acuerdo celebrado con su deudor. La ley permite que las firmas de los acreedores no
sean puestas el mismo día, pues las adhesiones pueden recabarse escalonadamente por parte del deudor.
También podrán existir diferentes instrumentos, simultáneos o diferidos, que conformaran un mismo
acuerdo, siempre que en todos ellos, en caso de que se presente a homologar, constara la propuesta
dirigida a todos los acreedores, en principio quirografarios, estén categorizados o no.
ARTICULO 71: Libertad de contenido. Las partes pueden dar al acuerdo el contenido que consideren
conveniente a sus intereses y es obligatorio para ellas aun cuando no obtenga homologación judicial,
salvo convención expresa en contrario.
La limitación concreta y concursal del acuerdo que se presentará a homologación es la paridad entre los
acreedores, indispensable para convertir el instituto en concursal. Claro que ello podrá cumplirse
categorizando a los acreedores. La libertad de contenido referida en la norma no es otra cosa que la
amplitud de propuestas prescripta por el artículo 43, y el respeto de la par condijo, cuando se quiera
homologar el contrato. En tal caso, pueden hacerse propuestas diferenciadas, siempre con la postulación
de cláusulas iguales para los acreedores dentro de cada categoría.
La gran diferencia sustancial radica en que en la quiebra posterior el acuerdo preventivo extrajudicial
homologado tiene plena eficacia, en cambio aquel acuerdo extrajudicial no homologado, si bien tiene
validez inter partes, puede caer bajo inoponibilidad concursal en la quiebra posterior.
ARTICULO 72: Requisitos para la homologación. Para la homologación del acuerdo deben presentarse al
juez competente, conforme lo dispuesto en el artículo 3º, junto con dicho acuerdo, los siguientes
documentos debidamente certificados por contador público nacional:
1. Un estado de activo y pasivo actualizado a la fecha, del instrumento con indicación precisa de las
normas seguidas para su valuación;
2. Un listado de acreedores con mención de sus domicilios, monto de los créditos, causas,
vencimientos, codeudores, fiadores o terceros obligados y responsables; la certificación del
contador debe expresar que no existen otros acreedores registrados y detallar el respaldo contable
y documental de su afirmación;
3. Un listado de juicios o procesos administrativos en trámite o con condena no cumplida,
precisando su radicación;
4. Enumerar precisamente los libros de comercio y de otra naturaleza que lleve el deudor, con
expresión del último folio utilizado a la fecha del instrumento;
5. El monto de capital que representan los acreedores que han firmado el acuerdo, y el porcentaje
que representan respecto de la totalidad de los acreedores registrados del deudor.
Ordenada la publicación de los edictos del artículo 74, quedan suspendidas todas las acciones de
contenido patrimonial contra el deudor, con las exclusiones dispuestas por el artículo 21
Para darle virtualidad concursal al contrato celebrado entre el deudor y sus acreedores, resulta
indispensable que se lo traspole de la esfera extrajudicial a la judicial a fin de lograr su homologación y
oponerlo al resto de los acreedores, a través de un procedimiento judicial abreviado, el que se incoa a
partir de una demanda homologatoria.
Por tratarse de una demanda de concurso, que eventualmente, en caso de incumplimiento
desencadenaría en quiebra, debe cumplirse, ineludiblemente con las ratificaciones exigidas por los
artículos 6, 7 y 8.
El artículo 72 requiere que todos los recaudos exigidos en sus incisos se encuentren debidamente
certificados por un contador público nacional.
Tratándose de una demanda debe estar suscripta por letrado y cumplir con los requisitos procesales,
profesionales, previsionales y fiscales y constituir domicilio procesal, además de denunciar el real para la
determinación de la competencia, conforme el artículo 3, y según el caso. Además el deudor deberá
identificarse perfectamente ante el juez, acompañando la documental pertinente.
Los recaudos exigidos por la ley deben reunirse al momento de demandar la homologación, pues es allí
donde debe informarse al juez para que luego decida sobre su homologación y debe constarse con toda la
documentación, oportunamente para la oposición que quiera realizarse.
Debe acompañarse un estado de activo y pasivo a la fecha de instrumento con expresión de las normas
de valuación. En cuanto a la fecha del instrumento, que rife para la fecha de actualización del estado de
activo y pasivo, cabe aclarar que esta se refiere a la fecha en que se celebró el contrato, pero como en
este los acreedores pudieron firmar en forma sucesiva se tendrá como fecha del contrato la última
estampada en el instrumento y en caso de que fuesen varios los instrumentos (por haberse categorizado
acreedores u otras razones), se estará a la fecha de la firma del último acuerdo.
Se requiere que se acompañe una lista de los acreedores. Si bien el acuerdo preventivo extrajudicial se
limitaría a los acreedores quirografarios, el listado exigido abarcará a todos, incluido los privilegiados. Si
bien la norma resulta un poco exigua, es de virtual importancia porque al no existir etapa de verificación de
créditos el cumplimiento de este requisito va a jugar como elemento primordial para la determinación del
pasivo concursal. Todo ello debe ser calificado por contador, quien debe expresar que no existen otros
acreedores registrado, detallando el respaldo contable y documental de ello.
El deudor con la certificación del contador debe expresar concretamente el porcentaje que representan
los acreedores que firmaron el contrato con respecto a la totalidad del pasivo. Si bien la ley se refiere a
los acreedores registrados, esta expresión debe tomarse lato sensu y en concordancia con el resto del
artículo 72, debe entéresela como que se refiere a aquellos acreedores que surjan de los libros o
documentación que lleve el deudor y sean puestos a disposición del contador para emitir la certificación
contable. Además es mucho más importante que se incluyan aquellos contadores no registrados que
aquellos efectivamente registrados contablemente. Es una información que sirve al juez para conocer si se
han reunido, prima facie, las mayorías exigidas por la ley.
Por aplicación del artículo 10, la presentación (y la admisión) de la demanda de homologación del acuerdo
preventivo extrajudicial produce la suspensión de los pedidos de quiebra pendientes, efecto propio de la
prevalencia de la solución rehabilitatorio o preventiva de la crisis.
Reunidos los recaudos de la demanda de homologación, el juez dictara un auto que tendrá por
presentado al deudor, por constituido su domicilio procesal, expresamente declarará cumplidos los
recaudos del artículo 72, ordenando la publicación de edictos y la suspensión de acciones con el
libramiento de los oficios correspondientes.
ARTICULO 73: Mayorías. Para que se dé homologación judicial al acuerdo es necesario que hayan
prestado su conformidad la mayoría absoluta de acreedores quirografarios que representen las dos
terceras partes del pasivo quirografario total, excluyéndose del cómputo a los acreedores comprendidos
en las previsiones del artículo 45.
Igual que la fórmula del artículo 45 se requiere el sistema de doble mayorías, mayoría absoluta de
personas, o sea más de la mitad de los acreedores quirografarios y dos tercios del capital computable, es
decir, el quirografario, descontadas las exclusiones. Son necesarias iguales mayorías que para el concurso
preventivo. La diferencia radica en que en el concurso preventivo estas se computaran en cada una de las
categorías y en el acuerdo preventivo extrajudicial se hará en forma conjunta.
Se demanda la homologación y deben estar dados los recaudos para ello. Por ello, el juez debe analizar
sobre la obtención de las mayorías al momento de admitir la demanda de homologación.
El hecho de que el cómputo de las mayorías se efectúa en conjunto y no por categorías, hace inaplicable
el cramdown power (implica la posibilidad de imponer una propuesta de acuerdo a los acreedores
disidentes comprendidos en una o varias categorías en un concurso preventivo)
ARTICULO 74: Publicidad. La presentación del acuerdo para su homologación debe ser hecha conocer
mediante edictos que se publican por cinco (5) días en el diario de publicaciones legales de la jurisdicción
del tribunal y un (1) diario de gran circulación del lugar. Si el deudor tuviere establecimientos en otra
jurisdicción judicial debe publicar los edictos por el mismo plazo en el lugar de ubicación de cada uno de
ellos y en su caso en el diario de publicaciones oficiales respectivo.
La ley no dispone el contenido de los edictos, cuestión que deberá también dejar establecida el juez.
Entendemos que debe contener la caratula y radicación del acuerdo, los datos precisos del deudor con su
domicilio real y procesal, también de los socios con responsabilidad ilimitada en su caso, y el plazo para
presentar oposiciones, aunque estos tampoco parecería un requisito indispensable, porque el juez no fija
el plazo de las oposiciones pues este corre a partir de la última publicación. No debe expresarse en los
edictos el acuerdo con los acreedores, lo que deberá ser compulsado en el juzgado por los interesados,
además, claramente la ley dispone que se publica la presentación del acuerdo y no el acuerdo mismo. En
realidad, lo que se da a conocer es la presentación de la demanda de homologación.
ARTICULO 75: Oposición. Podrán oponerse al acuerdo los acreedores denunciados y aquellos que
demuestren sumariamente haber sido omitidos en el listado previsto en el inciso 2 del artículo 72. La
oposición deberá presentarse dentro de los diez (10) días posteriores a la última publicación de edictos, y
podrá fundarse solamente en omisiones o exageraciones del activo o pasivo o la inexistencia de la
mayoría exigida por el artículo 73. De ser necesario se abrirá a prueba por diez (10) días y el juez
resolverá dentro de los diez (10) días posteriores a la finalización del período probatorio.
Si estuvieren cumplidos los requisitos legales y no mediaran oposiciones, el juez homologará el acuerdo.
La regulación de honorarios, en caso de existir impugnaciones, será efectuada por el juez teniendo en
cuenta exclusivamente la magnitud y entidad de los trabajos realizados por los profesionales en el
expediente, sin tomar en cuenta el valor económico o comprometido en el acuerdo, ni el monto del
crédito del impugnante.
La oposición o mejor dicho el incidente de oposición, se inician con un escrito de promoción que incoa el
trámite incidental, el cual como toda demanda deberá llevar patrocinio letrado, acompañándose la
documental y ofreciéndose la restante prueba.
La legitimación activa, la ley la reduce a los acreedores denunciados o incluidos en la lista del deudor, por
un lado, y por otro aquellos no denunciados que demuestren sumariamente haber sido omitido en el
listado incluido en la demanda. Los acreedores que pretendan oponerse al acuerdo deberían acreditar la
calidad de tales, pues la confesión realizada por el deudor en la demanda al respecto no es vinculante en
el ámbito concursal. Los acreedores denunciados, aquellos que conformaron el acuerdo y dieron su
conformidad a este, igualmente tendrán interés para oponerse por las causales establecidas por ley.
No se escapan aquellos acreedores omitidos, que pretenden ser incorporados, pero sin que ello implique
necesariamente oponerse al acuerdo; ellos, deberán iniciar o continuar sus acciones individuales
(causales), para que su crédito no reconocido por el deudor sea admitido judicialmente y queden
encuadrados en el ámbito del acuerdo preventivo extrajudicial, en el caso de que resulte homologado.
Toda discusión que existe entre el acreedor opositor y el deudor respecto al carácter de acreedor de que,
debe suscitarse por el juicio individual correspondiente, pues presentada la oposición, si el juez entiende
prima facie acreditando tal carácter, no existe oportunidad de discusión del tema dentro del acotado
incidente de oposición. Cuando el juez no reconozca tal condición, el acreedor deberá instar su juicio
individual para que se le reconozca su crédito, pero no tiene posibilidad alguna de oponerse al acuerdo.
Lo mismo para el caso de los créditos litigiosos.
Los acreedores privilegiados, ajenos al acuerdo preventivo extrajudicial, no pueden oponerse a este, ni
siquiera acreditando la insuficiencia del asiento del privilegio, pues ellos continúan con sus acciones
individuales.
Las causales de la oposición quedan limitadas taxativamente a las dispuestas por la ley, y ellas son las
omisiones o exageraciones del activo o pasivo, o la inexistencia de las mayorías legales.
El trámite de oposición transitara por un incidente autónomo que podrá interponerse hasta diez días
luego de la última publicación de edictos, con un pobre periodo probatorio de tan solo diez acuerdo
deberían acreditar la calidad de tales, pues la confesión realizada por el deudor en la demanda al respecto
no es vinculante en el ámbito concursal. Los acreedores denunciados, aquellos que conformaron el
acuerdo y dieron su conformidad a este, igualmente tendrán interés para oponerse por las causales
establecidas por ley.
De la oposición deberá darse traslado al deudor. Dicho traslado, al no estar previsto por la ley, será por el
plazo de cinco días. La admisión de la impugnación será apelable por el acreedor, pues al obstarse la
homologación, la cuestión queda en el ámbito judicial extraconcursal, por lo que la apelación se impone
por el artículo 242 del CPCCN. Al rechazarse la impugnación el juez resolverá homologando o no el
acuerdo.
No existiendo oposiciones y cumplidos los requisitos legales se homologará el acuerdo. Quedará
viabilizada la homologación también cuando las opuestas hayan sido denegadas ab initio o rechazado el
incidente de sentencia.
El rechazo de la homologación del acuerdo no produce la declaración de quiebra, pues dicha
consecuencia no se encuentra prevista expresamente por la ley, aunque si por analogía debe aplicarse las
consecuencias del artículo 31 in fine. La resolución será apelable por el deudor.
ARTICULO 76: Efectos de la homologación. El acuerdo homologado conforme a las disposiciones de esta
sección produce los efectos previstos en el artículo 56, y queda sometido a las previsiones de las Secciones
III, IV y V del Capítulo V del Título II de esta ley.
No solo debe respetarse el acuerdo homologado en caso de quiebra ulterior (oponibilidad), sino que los
efectos se extienden a todos los acreedores aun cuando no hayan participado del (imponibilidad). Los
efectos del acuerdo preventivo extrajudicial fueron igualados a los del concurso preventivo.
Uno de los efectos del APE homologado es que estos se extienden a todos los acreedores quirografarios
(incluidos los privilegiados que hayan renunciado a su privilegio) con créditos de causa o título anterior
al instrumento, aunque no hayan participado en él. Se consagra el principio de paridad entre los
acreedores determinándose que resultan nulos los beneficios otorgados a los acreedores que excedan lo
establecido en el acuerdo para cada categoría. Los efectos del acuerdo homologado se extienden a los
socios con responsabilidad ilimitada. Aquellos acreedores que concluyan sus acciones individuales y
tengan reconocido sus créditos, en cuento a su causa y monto, se les aplicaran los efectos del acuerdo
homologado. Asimismo, aquellos no podrán reclamar de sus coacreedores lo que hubieren percibido con
arreglo al acuerdo, debiendo el juez determinar la forma en que se les aplicaran los efectos ya ocurridos
conforme la naturaleza de las prestaciones. No existiendo verificación de créditos ni sistema autónomo
de incorporación al pasivo concursal, no resultan aplicables las normas referidas al incidente de
verificación tardía y a la prescripción concursal.
Se tomaran las medidas tendientes al cumplimiento del acuerdo, constituyéndose las garantías
pertinentes. Se decretará la inhibición general de bienes del deudor, pudiendo pactarse que ella no sea
trabada y en todo caso el juez podrá autorizar, si correspondiese, la realización de actos que alteren
dicha inhibición. Finalmente en caso de cumplimiento del acuerdo, el juez lo declarara a través de una
resolución, haciéndose aplicable la inhibición para presentarse nuevamente en concurso preventivo
judicial o extrajudicial hasta después de transcurrido un año desde dicha resolución. Tampoco podrá
convertir la quiebra en los términos de los artículos 90 y siguientes.

CONCURSO DEL GARANTE


ARTICULO 68.- Garantes. Quienes por cualquier acto jurídico garantizasen las obligaciones de un
concursado, exista o no agrupamiento pueden solicitar su concurso preventivo para que tramite en
conjunto con el de su garantizado. La petición debe ser formulada dentro de los TREINTA (30) días
contados a partir de la última publicación de edictos, por ante la sede del mismo juzgado.
Se aplican las demás disposiciones de esta sección.
El concurso del garante y del garantizado se tramitará en conjunto. Como la insolvencia del garantizado
puede influir en el patrimonio del garante y ante la real dificultad que puede existir para que logren un
acuerdo entre ellos para presentarse conjuntamente en concurso preventivo, la ley otorga esta
herramienta al garante para abrir sus concursos luego que lo haya hecho su garantizado y tramiten ellos
en forma simultánea.
El garante no necesita estar en estado de cesación de pagos, pero es necesario que la insolvencia del
deudor principal lo afecte. Esto significa que la o las obligaciones garantizadas deben ser de una entidad
suficiente para que la insolvencia del deudor principal pueda comprometer el patrimonio del garante.
La presentación concursal de estos sujetos no necesariamente debe ser conjunta, sino que la ley otorga al
garante la posibilidad de presentar su concurso preventivo, para que tramite simultáneamente con el de su
garantizado en el término de 30 días hábiles desde la última publicación de edictos.
En cuanto al trámite, actúa la misma sindicatura, los acreedores pueden actuar indistintamente en el
periodo verificatorio de ambos concursos, y podrán presentar propuesta individual o unificada con las
correspondientes consecuencias de una y otra. Los garantes deberán verificar los créditos eventuales que
tengan contra el deudor principal. Los cuales resultaran ciertos en caso de que paguen las deudas
garantizadas. Sin embargo no podrán dar conformidad al acuerdo.
CONCURSO EN CASO DE AGRUPAMIENTO
ARTÍCULO 65.- Petición. Cuando dos o más personas físicas o jurídicas integren en forma permanente un
conjunto económico, pueden solicitar en conjunto su concurso preventivo exponiendo los hechos en que
fundan la existencia del agrupamiento y su exteriorización. La solicitud debe comprender a todos los
integrantes del agrupamiento sin exclusiones. El juez podrá desestimar la petición si estimara que no ha
sido acreditada la existencia del agrupamiento. La resolución es apelable.
Las características puntuales del agrupamiento concursable son que se trata de una empresa desarrollada
por una pluralidad de sujetos que no tiene personalidad jurídica propia, sino que ello pertenece a cada
uno de los componentes, que debe existir un interés grupal y funcionamiento como una única empresa
existiendo dirección unificada, a través de algún sistema de control o no.
Para concursarse preventivamente como agrupamiento, este debe estar formado indistintamente por dos
o más personas físicas o jurídicas que sean sujetos concursables, lo que implica que deba acreditarse la
existencia del grupo y sus integrantes.
Se exige permanencia, es decir que no debe tratarse de una relación accidental o transitoria, la que debe
extenderse a situaciones económico-jurídicas de un presente o pasado inmediato, con proyección futura,
pues lo que pretende la ley con la regulación del instituto es la preservación de la empresa como
actividad.
Asimismo se requiere que el grupo o conjunto este exteriorizado, es decir que haya llegado a
conocimiento de terceros la existencia de la empresa desarrollada por diferentes sujetos de derecho.
La acreditación de la existencia del grupo, de su permanencia y exteriorización, se hará en la demanda de
concurso preventivo con la documentación glosada en esta, no siendo suficiente la confesión que hagan los
presentantes. Ello en virtud de que deviene necesario que el juez tenga elementos que prima facie le
permitan conocer la existencia del agrupamiento, sus integrantes, su permanencia y exteriorización.
En el concurso en caso de agrupamiento es indispensable que la presentación concursal se haga sin
exclusiones, es decir que demanden el concurso preventivo todos los integrantes del grupo. En caso de
comprobarse que no todos los integrantes se presentan en concurso en grupo, el juez debe rechazar la
demanda. Es suficiente para el juez que de la documentación acompañada o de los propios dichos de los
demandantes surja la existencia de otro integrante que haya sido excluido en la presentación concursal
agrupada. En caso de que uno de los integrantes del agrupamiento no sea un sujeto concursable, atento
la imposibilidad de excluirlo, no puede optarse por el concursamiento bajo este régimen. No es concurso
preventivo, la norma es facultativa y no imperativa, ya que la ley permite optar entre este tipo de concurso
y el independiente de cada uno de los integrantes del grupo o conjunto económico. Sin embargo, cuando
se elija tramitar el concurso agrupado necesariamente deben presentarse todos sus integrantes, es decir
que todos pasaran a ser concursados. La finalidad de la norma es evitar manipulaciones fraudulentas que
perjudiquen a los acreedores y su fundamento es el hecho de que se presenten en concurso aquellos
sujetos integrantes e insolventes y el resto siguiese funcionando en grupo o conjunto, como si fuesen
solventes, cuando directa o indirectamente el estado de cesación de pagos de uno los afecta.
Si no surgiese la existencia del grupo o la presentación de todos los integrantes el juez deberá rechazar in
limine la demanda. La resolución deviene apelable en relación y con efecto suspensivo.
ARTÍCULO 66.- Cesación de pagos. Para la apertura de concurso resultará suficiente con que uno de los
integrantes del agrupamiento se encuentre en estado de cesación de pagos, con la condición de que dicho
estado pueda afectar a los demás integrantes del grupo económico.
Es suficiente la existencia del estado de cesación de pagos en uno de los integrantes con virtualidad para
afectar a todo el grupo.
La afectación de la cesación de pagos a todo el agrupamiento, resulta potencial en su evaluación, pues no
hace falta acreditar afectación efectiva sino peligro o posibilidad de ella, pues de otra manera el instituto
carecería de sentido y aquello importaría la insolvencia de todos los integrantes del grupo.
ARTÍCULO 67.- Competencia. Es competente el juez al que correspondiera entender en el concurso de la
persona con activo más importante según los valores que surjan del último balance.
Sindicatura. La Sindicatura es única para todo el agrupamiento, sin perjuicio de que el juez pueda designar
una sindicatura plural en los términos del Artículo 253, último párrafo.
Trámite. Existirá un proceso por cada persona física o jurídica concursada. El informe general será único
y se complementará con un estado de activos y pasivos consolidado del agrupamiento.
Los acreedores de cualquiera de los concursados podrán formular impugnaciones y observaciones a las
solicitudes de verificación formuladas por los acreedores en los demás.
Propuestas unificada. Los concursados podrán proponer categorías de acreedores y ofrecer propuestas
tratando unificadamente su pasivo.
La aprobación de estas propuestas requiere las mayorías del artículo 45. Sin embargo, también se
considerarán aprobadas si las hubieran votado favorablemente no menos del SETENTA Y CINCO POR
CIENTO (75 %) del total del capital con derecho a voto computado sobre todos los concursados, y no
menos del CINCUENTA POR CIENTO (50%) del capital dentro de cada una de las categorías.
La falta de obtención de las mayorías importará la declaración en quiebra de todos los concursados. El
mismo efecto produce la declaración de quiebra de uno de los concursados durante la etapa de
cumplimiento del acuerdo preventivo.
Propuestas Individuales. Si las propuestas se refieren a cada concursado individualmente, la aprobación
requiere la mayoría del artículo 45 en cada concurso. No se aplica a este caso lo previsto en el último
párrafo del apartado precedente.
Créditos entre concursados. Los créditos entre integrantes del agrupamiento o sus cesionarios dentro de
los DOS (2) años anteriores a la presentación no tendrán derecho a voto. El acuerdo puede prever la
extinción total o parcial de estos créditos, su subordinación u otra forma de tratamiento particular.
Determinado el sujeto con el activo más importante será el quien determinara la competencia concursal
con aplicación de las reglas del artículo 3.
Sin perjuicio del régimen de competencia, los concursos abiertos bajo este régimen deben darse a
conocer por edictos en todas las jurisdicciones que corresponda.
Como la ley determina que existirá en el caso de concurso agrupado un expediente por cada uno de los
integrantes del grupo o conjunto económico, la demanda concursal debe presentarse para cada una de
las personas que conforman el agrupamiento, no debe ser reproducida con el mismo tenor en todos los
concursos de los integrantes, sino que tiene que tener una parte común que es aquella referida a la
agrupamiento y a los requisitos especiales necesarios para aplicar el régimen opcional y otra parte
especializada a las cuestiones referentes al integrante. Ello implica que tramitará un concurso preventivo
por cada sujetos que integre el grupo o conjunto económico. Se trataría de demandas simultaneas pero
individuales, adoptándose el principio procesal de conexidad o acumulación objetiva de acciones, que
lleva a tramitar juicios autónomos con sentencia única.
En caso de incumplimiento de los requisitos del artículo 11 en alguna de las demandas de los sujetos o la
no ratificación por parte del órgano de gobierno en su caso, o cuando opere alguna de las causas de
desistimiento concursal, el juez rechazará la tramitación bajo el régimen del agrupamiento y aquellos que
cumplan con los recaudos continuarán tramitando en forma aislada por el trámite ordinario. Tal solución
implica la remisión del expediente al juez competente para cada uno de los concursos conforme la regla
del artículo 3. Y cuando alguno de estos sujetos se encuentre in bonis, entendemos que el juez debe hacer
extensivo a este el cese del proceso producido por aquel sujeto insolvente.
La ley también busca interrelacionar los pasivos en la etapa de verificación de crédito permitiendo que
cualquier acreedor pueda observar o impugnar los pedidos de verificación realizados por el resto de los
acreedores sin importar a que concurso pertenezca. Existe legitimación de los acreedores para actuar en
la etapa de verificación, en cualquiera de los procesos que forman el concurso del agrupamiento.
Asimismo entendemos que podrán observar el informe general de todos los concursos.
Habrá un concurso por cada integrante y el informe general será único aunque complementado con un
estado de activos y pasivos consolidados del grupo o conjunto económico. El hecho de que deba
presentarse un único informe general completado con el estado consolidado, no excluye que la
sindicatura debe presentarlos individualmente, en original, en cada uno de los concursos, pues debe
cumplimentarse dicha etapa procesal concursal en todos los procesos adoptándose el principio procesal de
conexidad o acumulación objetiva de acciones, que lleva a tramitar juicios autónomos con sentencia única.
Si bien existen juicios de concursos individuales, la ley, como una cualidad del caso en agrupamiento,
permite que se presente una propuesta unificada para lograr el acuerdo en conjunto. Todos los sujetos
responden por todo el pasivo del agrupamiento, tratando de neutralizar la insolvencia de uno con la
solvencia de otros, el pasivo es tratado como si fuera uno solo. Homologado el acuerdo y producida la
novación concursal todos los integrantes del grupo con conjunto pasan a ser deudores de todos los
acreedores, por lo que devenida la quiebra podrán todos los acreedores participar en la liquidación de
todos los sujetos. Para ello, la ley permite que, previo a presentarse la propuesta, se agrupen los
acreedores de todos los sujetos, clasificándolos, y formando categorías que corresponderán a acreedores
de todo el grupo, es decir que puedan haberse relacionado con uno u otro sujeto integrante. En realidad,
cuando se pretenda hacer una propuesta unificada la categorización de acreedores deberá ser única para
todo el grupo, pero presentada en todos los concursos de los integrantes.
En caso de que se presenten propuestas individuales, lo que carece de sentido para el caso de
agrupamiento, cada concurso será tratado independientemente y deberán obtenerse las mayorías del
artículo 45, en cada uno de ellos, culminando el concurso en la forma ordinaria. Es decir, que si bien los
concursos fueron iniciados bajo el régimen del agrupamiento, culminaron como concursos preventivos
ordinarios y comunes. El fracaso del concurso preventivo de alguno de los integrantes del grupo no
afectará el de los restantes, es decir que devenida la quiebra de uno, no importa la de los otros, salvo que
se diera algún supuesto de extensión de quiebra. No tiene sentido la presentación utilizando este régimen
si finalmente se presentaran propuestas individuales, pareciera que la solución más factible para el grupo
sería tratar unificadamente el problema patrimonial. La única finalidad del concurso en caso de
agrupamiento y presentación de propuestas individuales será el desplazamiento de la competencia de los
integrantes del grupo al juez del domicilio del sujetos con activo más importante conforme balances, lo
que, en su caso, quizás importe prorrogar la competencia del o los integrantes insolventes a una extraña
jurisdicción facilitándose así la licuación del pasivo.
SUJETO PASIVO
ARTÍCULO 2°.- Sujetos comprendidos. Pueden ser declaradas en concurso las personas de existencia
visible, las de existencia ideal de carácter privado y aquellas sociedades en las que el Estado Nacional,
Provincial o municipal sea parte, cualquiera sea el porcentaje de su participación.
Se consideran comprendidos:
1. El patrimonio del fallecido, mientras se mantenga separado del patrimonio de sucesores.
2. Los deudores domiciliados en el extranjero respecto de bienes existentes en el país.
No son susceptibles de ser declaradas en concurso, las personas reguladas por Leyes Nros.20.091, 20.321
y 24.241, así como las excluidas por leyes especiales.
Se conoce como sujeto concursable al deudor sometible a concurso.
Todo sujeto concursable preventivamente es susceptible de ser quebrado, pero no a la inversa. La norma
que determina la concursalidad de los sujetos incluye en general, como sujetos susceptibles de concurso, a
las personas físicas, las personas ideales de carácter privado y las sociedades con participación estatal. Se
da también la posibilidad de concursar el patrimonio del fallecido. La norma se complementa con el
artículo 5, que se refiere a los sujetos que pueden pedir la formación de su concurso preventivo, aunque
en la realidad no existe diferencia alguna.
El presupuesto subjetivo concursal lo configura todo sujeto con personalidad jurídica.
La ley se refiere a las personas de existencia ideal de carácter privado. En dicho orden el concepto abarca
las fundaciones con autorización para funcionar, asociaciones, cooperativas, sociedades civiles, sociedades
comerciales, incluidas las sociedades de hecho y las irregulares que también tienen personalidad jurídica.
También la ley incluye a entes sociales con injerencia del Estado Nacional, Provincial y Municipal, como las
sociedades con participación estatal, sociedades de economía mixta, sociedades del Estado, sociedades
anónimas con participación estatal mayoritaria y cualquier otra sociedad en que el estado sea socio.
Cabe aclarar que no son sujetos concursables las personas de existencia ideal públicas que no sean
sociedades, como el Estado Nacional, Provincial y Municipal, entidades autárticas y la Iglesia Católica.
La ley regula un caso de concursamiento especial donde el sujeto pasivo es la persona física que ha dejado
de existir, aunque habiendo dejado de existir no podríamos afirmarlo jurídicamente tan así, conforme el
artículo 103 del CC que dispone que la muerte produce el fin de la existencia de la persona. Concretamente
no es en realidad el patrimonio del fallecido lo que se concursa, sino el patrimonio que constituye la
herencia, en tanto se mantenga la separación de patrimonios, pues el patrimonio es un atributo de la
personalidad y habiendo cesado esta, no puede hablarse de su patrimonio. Este es un caso en que no se
concursa un sujeto, pues este no existe como persona, sino lo que se concursa es la universalidad de
bienes que formaban su patrimonio.
La ley en vigencia excluye del marco concursal a las entidades aseguradoras regidas por la ley20.091,
concordantemente el artículo 51 de la ley 20.091 excluye la posibilidad de peticionar su concurso
preventivo o ser declaradas en quiebra. Debe incluirse en la excepción a las aseguradoras de riesgo de
trabajo (ART), excluidas como sujetos concursables por la ley 24.557. tampoco son sujetos concursables las
Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones legisladas por la ley 24.241 (AFJP).
REQUISITOS SUSTANCIALES DENTRO DEL CONCURSO PREVENTIVO
Personas físicas : Debe solicitar el concurso preventivo por sí mismo o por apoderado con facultad
especial.
Personas jurídicas.
ARTICULO 6°.- Personas de existencia ideal. Representación y ratificación. Tratándose de personas de
existencia ideal, privada o pública, lo solicita el representante legal, previa resolución, en su caso, del
órgano de administración.
Dentro de los TREINTA (30) días de la fecha de la presentación, deben acompañar constancia de la
resolución de continuar el trámite, adoptada por la asamblea, reunión de socios u órgano de gobierno
que corresponda, con las mayorías necesarias para resolver asuntos ordinarios.
No acreditado este requisito, se produce de pleno derecho la cesación del procedimiento, con los efectos
del desistimiento de la petición.
Estamos ante un caso de una representación necesaria, en virtud de la teoría orgánica en que se
desarrollan las personas de existencia ideal. La acreditación de los extremos previstos en la norma debe
hacerse con la instrumental correspondiente en originales o copa autenticada, la representación ejercida.
La falta de acreditación de la representación no implica el rechazo de la demanda sino que el juez debe
otorgar un plazo para subsanar la omisión, en cambio, la falta de la decisión del órgano de
administración es un requisito indispensable de proponibilidad de la demanda concursal, por lo que su
inexistencia impone que sea desestimada, pero no se aplica el artículo 31, último párrafo, ya que se
trataría de una actuación no imputable a la sociedad.
ARTICULO 7°.- Incapaces e inhabilitados. En casos de incapaces o inhabilitados, la solicitud debe ser
efectuada por sus representantes legales y ratificada, en su caso, por el juez que corresponda, dentro de
los TREINTA (30) días contados desde la presentación. La falta de ratificación produce los efectos
indicados en el último párrafo del artículo anterior.
Tal rectificación debe ser acreditada dentro de los 30 días hábiles y perentorios de la presentación
concursal, importando su omisión el efecto del desistimiento del proceso y su cese inmediato.
En el caso de los inhabilitados, es suficiente a los fines de la presentación concursal que esta sea hecha
por el sujeto in malis inhabilitado juntamente con su curador sin necesidad de ratificación judicial alguna,
pues resulta suficiente la conjunción de ambas voluntades (persona inhábil y curador), sin la necesidad de
intervención judicial.
ARTICULO 8°.- Personas fallecidas. Mientras se mantenga la separación patrimonial, cualquiera de los
herederos puede solicitar el concurso preventivo en relación al patrimonio del fallecido. La petición debe
ser ratificada por los demás herederos, dentro de los TREINTA (30) días. Omitida la ratificación, se aplica
el último párrafo del Artículo 6.
Dificultosa es la forma de acreditar la calidad de heredero ya sea el peticionante como el ratificante,
aunque cuando se trate de herederos forzosos es suficiente justificar el deceso y el vínculo.
En cuanto a la ratificación, literalmente surge que la decisión debe ser unánime, sin embargo, atento que
el capricho o la desidia de alguno de los herederos frustraría el procedimiento, por lo que debe
considerarse por parte del juez concursal el abuso de derecho en que incurriese el heredero remiso. La
ratificación efectuada debe hacerse expresamente en el expediente concursal, la cual no sería necesaria
si la presentación concursal es realizada por todos los herederos del de cujus.
ARTÍCULO 9°.- Representación voluntaria. La apertura del concurso preventivo puede ser solicitada,
también por apoderado con facultad especial.
También la presentación concursal puede hacerse, tanto se trate de personas físicas o de existencia ideal,
por medio del mandatario, es decir por medio de una representación voluntaria, para la cual se exigen
facultades especiales al efecto. Es necesario que el mandatario sea sujeto hábil para actuar en juicio a
través de una representación voluntaria, es decir, debe tratarse de abogado o procurador matriculado.
ARTÍCULO 10.- Oportunidad de la presentación. El concurso preventivo puede ser solicitado mientras la
quiebra no haya sido declarada.
La ley impone la prevalencia, en principio, del concurso preventivo por sobre los pedidos de quiebra. El
concurso preventivo, puede ser solicitado mientras no se haya declarado la quiebra, salvo el caso de
conversión de la quiebra en concurso preventivo. El concurso preventivo puede solicitarse existiendo
pedidos de quiebra pendiente, lo que impide la presentación es la quiebra decretada, aunque no se
encuentre firme. La mera presentación de la demanda de concurso preventivo suspende los pedidos de
quiebra pendientes, sin necesidad de apertura concursal previa.