Está en la página 1de 16

DERECHO INTERNACIONAL PÚBLICO

Sección B409
AGENDA No. 3

Docente: Dr. Orlando José Guerrero Mayorga.

Estudiantes:
• Pablo Antonio Alvarado Moya
• Yorleni Nicole Bravo Salgado
• Angélica Paola Corea Montiel
• Carlos David Delgadillo Hernández
• Regina Elieth Barrantes Rocha
• Denisse Johana Carcache González
• Erick Alfonso Coronado Romero
• Giovannia María Dávila Gómez
• Marvin Alberto Escobar Navarrete
• Lesli Fabiana García Navarro
• Mónica Marcela Cárdenas Miranda (Coordinadora).

10 de noviembre de 2019
AGENDA DE TRABAJO No. 3

1. ¿Cómo se establecen las relaciones diplomáticas y consulares?

Las relaciones internacionales, según Vilariño Pintos (2007), se dividen en


relaciones interestatales y transnacionales, que pueden manifestarse como bélicas
y pacíficas, pero son estas últimas en las que se centra este análisis.

Es preciso señalar que de las relaciones internacionales se emanan las relaciones


diplomáticas y consultares sobre las que Pastor Ridruejo (2017) señala: son la base
de la cooperación y relaciones de amistad que los Estados están obligados a
mantener en virtud de la resolución 2625 (XXV) de la Asamblea General de las
Naciones Unidas. Estas se establecen a través de órganos específicos: los órganos
internos, del poder ejecutivo: Jefe de Estado, Jefe de Gobierno y Ministro de
Asuntos Exteriores; y los externos, encargados en el exterior de las relaciones
internacionales del Estado: misiones diplomáticas, misiones especiales,
representaciones ante organizaciones internacionales y conferencias
intergubernamentales y oficinas consulares.

En conclusión, las relaciones diplomáticas y consulares son relaciones pacíficas,


configuradas y constituidas como relaciones oficiales y formales de los Estados u
otros sujetos de derecho internacional, a través de los órganos específicos ya
señalados, que son propios para las relaciones exteriores, y que actúan en nombre
del Estado y a él se les imputa su actuación, pudiendo ser órganos internos
encargados de la conservación de las relaciones exteriores, u órganos externos,
que representan al Estado en otros territorios, con funciones específicas . Se
mantienen a través de un acuerdo formal recíproco (art. 2 del Convenio de 1963; y
art. 5 del Convenio de 1961), a diferencia de otros tipos de relaciones
internacionales en que rige la flexibilidad de formas y simple consensualidad
(Vilariño Pintos).

Como claramente expresa Jiménez Piernas (2011), el establecimiento de las


relaciones diplomáticas requiere del mutuo consentimiento del Estado que envía
(enviante o acreditante) y del receptor; e igualmente, en las relaciones consulares

1
el establecimiento se realiza de acuerdo al principio del consentimiento mutuo entre
el Estado que envía y el receptor. Además, el establecimiento de relaciones
consulares es independiente de la existencia de relaciones diplomáticas entre
ambos Estados y la ruptura de esas relaciones no supone la terminación de las
relaciones consulares (art. 2.3).

2. Analogía, diferencias y complementariedad entre las relaciones


diplomáticas y consulares.

Para Vilariño Pintos, las analogías entre estos tipos de relaciones internacionales
son las siguientes:

a) Ambas son un sistema de relaciones internacionales, ya que son


establecidas entre sujetos de Derecho Internacional, basadas en un acuerdo
entre estos, y regidas por el mismo Derecho.
b) El establecimiento de las relaciones diplomáticas y las relaciones consulares
origina un conjunto de obligaciones, facultades y posibilidades que son
situaciones jurídicas subjetivas de Derecho internacional.
c) Ambas presuponen ser idóneas por poseer personalidad de Derecho
internacional, gozar de derecho de legación y de derecho de consultado
(capacidad de enviar y recibir misiones diplomáticas y oficinas consulares).
d) Solo pueden establecerse originariamente entre Estados que
recíprocamente se reconozcan y que reconozcan sus gobiernos.
e) Se desarrollan gracias a órganos de carácter permanente, tanto en un
aspecto individual (tradicional), que engloba a los agentes diplomáticos y
funcionarios consulares; como en el institucional (moderno), en el que se
incluye a misiones diplomáticas y oficinas consulares preexistentes y que
subsisten al nombramiento y cese de dichos agentes y funcionarios.
f) Las normas que las regulan prevén una condición jurídica particular para sus
órganos, en el sentido de que contarán con inmunidades, privilegios,
prerrogativas y facultades diversas (status diplomático y consular).

Continúa el autor exponiendo las diferencias entre las relaciones diplomáticas y


consulares:

2
a) Las relaciones diplomáticas se rigen por el Derecho internacional, tanto en
los aspectos formales para su establecimiento, desarrollo y extinción, como
en su contenido y en los actos realizados por los órganos, con efectos
jurídicos propios del Derecho Internacional; mientras que las relaciones
consulares se rigen por el mismo Derecho en cuanto a su aspecto formal,
pero su contenido es principalmente de Derecho interno, y las funciones de
sus órganos, así como sus actos, son destinados a producir efectos jurídicos
en el Derecho interno, sea del Estado receptor, del enviante, o en ambos
ordenamientos jurídicos.
b) Los actos realizados por los órganos diplomáticos son principalmente
declaraciones de voluntad; en cambio, las manifestaciones funcionales de
los órganos consulares son meras actividades de derecho interno.
c) Mientras que las relaciones diplomáticas pueden ser bilaterales y
multilaterales, las consulares, por su naturaleza y contenido, solo pueden ser
bilaterales.

Finalmente, su coordinación, interconexión o complementariedad consiste en


lo siguiente (Vilariño Pintos):

a) Cuando existen relaciones diplomáticas entre dos Estados con misión


permanente establecida, será muy oportuno utilizar dicho medio para realizar
todas las operaciones necesarias, en el ámbito internacional, para establecer
las relaciones consulares, o ejecutar los procedimientos de nombramiento de
jefe de oficina consular y sus componentes.
b) Conjuntamente, si subsisten ambas relaciones, la misión diplomática del
Estado enviante ejercerá la coordinación de las distintas oficinas consulares
que el Estado haya establecido en el mismo Estado receptor, con una
primacía jerárquica-orgánica.
c) Es posible que entre los órganos diplomáticos y consulares exista cierta
permeabilidad, es decir, que cada uno de ellos pueda ejercer funciones
propias del otro, en determinadas condiciones y con el consentimiento del

3
Estado receptor (art. 17 del Convenio de 1963). Esta característica se
presenta en los órganos institucionales e individuales.
3. ¿Cuáles son las funciones de la misión diplomática y de la oficina
consular?

Primeramente, es importante tener en cuenta que una misión diplomática es una


oficina de un gobierno nacional ubicado en otro territorio, acreditada por el país
anfitrión y que sirve, entre otras responsabilidades, para entablar relaciones
diplomáticas y asistir a sus conciudadanos (Jiménez Piernas, 2011).
En este sentido, Pastor Ridruejo señala las principales funciones de las misiones
diplomáticas, determinadas en el art. 3 de la Convención de Viena de 1961,
destacando que tal lista no constituye en numerus clausus, sino numerus apertus:

a) Representar al Estado acreditante ante el Estado receptor: al respecto,


comenta Manresca (1967), la <<representación>> consiste en la
manifestación extrínseca de que el Estado acreditante participa con espíritu
de bunas relaciones en los asuntos internos y externos del Estado receptor.
b) Proteger en el Estado receptor los intereses del Estado acreditante y
los de sus ciudadanos, dentro de los límites permitidos por el Derecho
Internacional: una misión diplomática viendo siendo la presencia espiritual
del Estado acreditante en el Estado receptor, por tanto, debe velar por los
intereses de sus conciudadanos, sin entrometerse en los asuntos internos.
c) Negociar con el Estado receptor: debe entenderse en sentido amplio, pues
no solo comprende los actos previos a la adopción de un tratado, sino
también el intento de soluciones de cualesquiera problemas y controversias
que puedan suscitarse entre el Estado acreditante y el Estado receptor. No
debe olvidarse que, acorde a la Convención de Viena de 1969, las misiones
diplomáticas tienen competencia para adoptar tratados internacionales.
d) Enterarse por todos los medios lícitos de las condiciones y la evolución
de los acontecimientos en el Estado receptor e informar sobre ello al
Gobierno del Estado acreditante: en ocasiones, puede revestir dificultades

4
la determinación de la licitud o ilicitud del medio empleado para la
observación e información, ocasionando misiones diplomáticas no gratas.
e) Fomentar las relaciones amistosas y desarrollar las relaciones
económicas, culturales y científicas entre el Estado acreditante y el
Estado receptor: expresa Maresca, que esta función es la esencia y razón
de ser de las misiones diplomáticas; engloba el resto de funciones expuestas.

Por otro lado, en lo relativo a oficinas consulares, estas desempeñan un abigarrado


cúmulo de funciones y es muy frecuente que las mismas se determinen en los
llamados <<convenios consulares>>, que se concluyen entre el Estado que envía y
el Estado receptor. No obstante, el art. 5 de la Convención de Viena de 1693,
establece funciones a las oficinas consulares, pero en esa enumeración no hay
clasificación alguna, por tanto, Pastor Ridruejo propone las siguientes categorías:

a) Las que coinciden, en cierto modo, con las funciones de las misiones
diplomáticas: protección, fomento, información. La protección consular
comporta la reclamación de derecho internacional ante el propio órgano del
Estado receptor del que emane el acto ilícito. El fomento de relaciones entre
el Estado que envía y el Estado receptor, pone énfasis en las de carácter
comercial y económico.
b) Asistencia consular: acción encaminada a facilitar a las naciones la
permanencia en el territorio del Estado receptor. Al respecto, debe tenerse
en cuenta el art. 36 de la Convención, que determina una serie de reglas
sobre comunicación de los funcionarios consulares con los nacionales del
Estado que envía.
c) Extender pasaportes y documentos de viaje a los nacionales del Estado
que envía, y visados o documentos adecuados a las personas que
deseen viajar a dicho Estado: se complementa con la actuación notarial y
registral.
d) Cooperación judicial internacional: comunicar decisiones judiciales y
extrajudiciales y diligenciar comisiones rogatorias de conformidad con los

5
acuerdos internacionales en vigor, y a falta de los mismos, de manera que
sea compatible con las leyes y reglamentos del Estado que envía.
e) En materia de navegación marítima, ejercer de conformidad con leyes y
reglamentos del Estado que envía, los derechos de control o inspección
de buques que tengan la nacionalidad de dicho Estado, y de las
aeronaves matriculadas en el mismo, y de sus tripulantes, y prestar toda
la ayuda posible.

Cabe aclarar que las funciones mencionadas según el art. 5 de la Convención de


Viena de 1963, no agotan la lista de las que en la praxis se desempeñan. Por ello,
precisamente, el inciso m) del art. en cuestión, enuncia una regla de <<ejercer las
demás funciones confiadas por el Estado que envía a la oficina consular, que no
estén prohibidas por las leyes y reglamentos del Estado receptor, ni por el D.I.

4. ¿Cuáles son los privilegios e inmunidades de la misión diplomática y


de la oficina consular?

Se entiende por Misión diplomática una representación de carácter permanente que


un Estado acredita ante otro Estado, ante una organización internacional u otros
sujetos de derecho internacional. (Roncati, 1989).

En lo que concierne a los privilegios e inmunidades de la misión diplomática,


teniendo en cuenta la Convención de Viena de 1961, se incluyen los siguientes:
inviolabilidad de la sede, archivos, documentos y correspondencia, libertad de
comunicación, derecho a utilizar la bandera y el escudo del Estado acreditante, y
exenciones fiscales y aduaneras. La misión diplomática disfruta también de la
inmunidad de jurisdicción y ejecución, cuestiones que a las que apenas si se refiere
la Convención de Viena porque se reconducen, en definitiva, a la inmunidad del
Estado. (Pastor Ridruejo, 2017).

Privilegios e inmunidades de las misiones diplomáticas

• Los locales de la misión diplomática son inviolables: En su artículo 22 la


Convención de Viena de 1961 establece varios aspectos fundamentales:
<<los agentes del Estado receptor no podrán penetrar en ellos sin

6
consentimiento del jefe de la misión>>, pero la obligación del Estado receptor
alcanza también a la protección especial que debe otorgar a los locales de la
misión. Así también, <<el Estado receptor tiene la obligación especial de
adoptar todas las medidas adecuadas para proteger los locales de la misión
contra toda intrusión o daño y evitar que se turbe la tranquilidad de la misión
contra toda su dignidad>>. Además, << los locales de la misión, su mobiliario
y demás bienes situados en ellos, así como los medios de transporte de la
misión, no podrán ser objetos de ningún registro, requisa, embargo, medidas
de ejecución>>; y de acuerdo al Art.24 <<los archivos y documentos de la
misión son siempre inviolables, donde quieran que se hallen>>.
• Las misiones diplomáticas también disfrutan de la libertad e
inviolabilidad de las comunicaciones: De acuerdo con el Art.27 de la
Convención de Viena <<el Estado receptor permitirá y protegerá la libre
comunicación de la misión para todos los fines oficiales>>. Es decir que la
misión puede emplear todos los medios adecuados al efecto, incluyendo al
correo diplomático y los mensajes en clave o cifrados, aunque solo con el
consentimiento del Estado receptor puede instalar y utilizar una emisora de
radio.

La misión tiene derecho a colocar la bandera y el escudo del Estado


acreditante: en sus locales, incluyendo la residencia del jefe de la misión, y
en medios de transporte de este. Se trata de un derecho íntimamente
conectado con la función de representación de la misión.

• Privilegios fiscales y aduaneros de la misión: El Art.23 párrafo 1,


establece que el Estado acreditante y el jefe de la misión están exentos de
todos los impuestos y gravámenes nacionales, regionales o municipales
sobre los locales de la misión de que sean propietarios o inquilinos, salvo de
aquellos impuestos o gravámenes que constituían el pago de servicios
particulares prestados.

Privilegios e inmunidades de los locales consulares

7
• Inviolabilidad de los locales consulares: tratándose de oficinas consulares
dirigidas por funcionarios consulares de carrera, disfrutan de inviolabilidad de
los locales consulares con referencia a lo que se señala en el Art.31 de la
Convención de Viena.
• Protección de los locales consulares: el Estado receptor tiene la
obligación especial de adoptar todas las medidas necesarias o apropiada
para protegerlos locales consulares contra toda intrusión o daño.
• Inviolabilidad de documentos: Los archivos y documentos consulares son
siempre inviolables donde quiera que se encuentren. (Art.33).
• Derecho a colocar la bandera y el escudo: el Estado que envía podrá izar
su bandera y poner su escudo en el edificio de la oficina consular, teniendo
en cuenta las leyes, reglamentos y usos del Estado receptor.
• Exención de impuestos y gravámenes: Los locales consulares están
beneficiados de la exención de todos los impuestos y gravámenes
nacionales, regionales, municipales.
• Exención fiscal: existe también exención fiscal para los derechos y
aranceles correspondientes a las actuaciones consulares
• Libertad de comunicación: Los locales consulares disfrutan de libertad de
comunicación para todos los fines oficiales en términos parecidos a la misión
diplomática.
5. ¿Cuáles son los privilegios e inmunidades de los agentes diplomáticos
y funcionarios consulares?

Privilegios e inmunidades de los agentes diplomáticos:

En lo que respecta a los agentes diplomáticos hay que decir que disfrutan de
inviolabilidad personal, inviolabilidad de residencia, documentación y
correspondencia, inmunidad fiscal, inmunidad aduanera, y exención de las leyes
sobre seguridad social (Pastor Ridruejo, 2017):

• Inviolabilidad personal: Los agentes diplomáticos gozan de la


inviolabilidad personal, así lo señala el Art.29 de la Convención de Viena,
que reza lo siguiente: <<la persona del agente diplomático es inviolable. No

8
puede ser objeto de ninguna forma de detención o arresto. El Estado le
tratará con el debido respeto y adoptará todas las medidas adecuadas para
impedir cualquier atentado contra su persona, su libertad o su dignidad>>.
• Inviolabilidad de residencia, documentación y correspondencia: El
Art.30 de la Convención de Viena establece que <<la residencia particular
del agente diplomático goza de la misma inviolabilidad y protección que los
locales de la misión>>; en cuanto a sus documentos y correspondencia el
mismo artículo establece en el párrafo 2 que <<gozarán de inviolabilidad
salvo en los casos que estés sujetos a la jurisdicción civil y administrativa
del Estado receptor>>.
• Inmunidad de Jurisdicción: La inmunidad de jurisdicción es absoluta si se
trata de jurisdicción penal, en cuanto a la jurisdicción civil y administrativa,
el agente diplomático disfruta también de inmunidad excepto en los casos
que establece el párrafo 1 del Art. 31 de la Convención de Viena.
• Medidas de ejecución: Conforme al párrafo 3 del Art. 31 de la Convención
de Viena, el agente diplomático está cubierto de cualquier medida de
ejecución, salvo los previstos en los incisos a), b) y c) del párrafo 1.
• Inmunidad fiscal: El Art.34 de la Convención de Viena señala que los
agentes diplomáticos están exentos de todos los impuestos y gravámenes
personales o reales, nacionales, regionales o municipales, teniendo
excepciones.
• Inmunidad aduanera: Quedan exentos de derechos aduaneros y de
impuestos y gravámenes conexos los objetos destinados a uso personal del
agente diplomático o de los miembros de su familia que formen parte de su
casa, incluidos los efectos destinados a su instalación.
• Disposiciones sobre seguridad social: El Art. 33 de la Convención de
Viena exime a los agentes diplomáticos, aunque sin perjuicio de la
participación voluntaria si lo permite el Estado receptor y de lo dispuesto en
acuerdos multilaterales o bilaterales.

9
• Status de los familiares: El status alcanza a los familiares que formen
parte de la casa del agente diplomático siempre que, claro es, no sean
nacionales del Estado receptor.

Privilegios e inmunidades de los funcionarios consulares

Según expresa el mismo autor, en lo que respecta a las personas físicas que
forman parte de la oficina consular dirigida por funcionarios de la carrera, el jefe
de la oficina consular y demás funcionarios consulares gozan de:

• Inviolabilidad personal: aunque en grado menor que los agentes


diplomáticos.
• Tratos con la debida deferencia: el Estado receptor deberá tratar a los
funcionarios consulares con la debida deferencia, adoptando todas las
medidas necesarias para evitar atentados contra su persona, libertad o
dignidad. (Art.40 de la Convención de Viena).
• No goce de inviolabilidad de domicilio: Ni el jefe de la oficina consular,
ni el resto de los funcionarios consulares disfrutan, según la Convención de
Viena, la inviolabilidad de domicilio.
• Inmunidad de jurisdicción: Los funcionarios consulares, incluidos el jefe
de la oficina, están beneficiados cuando se trate de actos ejecutados en el
ejercicio de las funciones consulares. La situación de los funcionarios
consulares es menos ventajosa que la de los agentes diplomáticos, que
gozan de la inmunidad absoluta de la jurisdicción penal y una amplia
inmunidad de la jurisdicción civil y administrativa.
• Exenciones fiscales: Se da en los mismos términos que para los agentes
diplomáticos, aunque en la atención a la particular naturaleza de las
funciones consulares se añade el supuesto los derechos de registro,
aranceles de registro, hipoteca y timbres. (Art.49 de la Convención de
Viena).
• Inmunidad aduanera: por lo que concierne a la franquicia aduanera existe
para los objetos destinados al uso personal del funcionario consular,
incluidos los destinados a la instalación, en el entendido de que los artículos

10
de consumo no deben exceder de los necesarios para el consumo directo.
(Art 50 de la Convención de Viena).
• Exención de prestaciones personales: Los funcionarios consulares
gozan, en fin, de exención de prestaciones personales.
• Inmunidad de jurisdicción: Los funcionarios consulares que sean
nacionales del Estado receptor o tengan en él residencia permanente solo
gozan de inmunidad de jurisdicción y de inviolabilidad personal por los actos
oficiales realizados en el ejercicio de sus funciones, además de otros
privilegios de menor entidad. (Art. 70.1 de la Convención de Viena).
6. ¿Qué sucede cuando un agente diplomático o funcionario consular se
inmiscuye en los asuntos internos del Estado receptor?

De acuerdo al art. 41 numeral 1 de la Convención de Viena, centrándonos en los


funcionarios consulares, a pesar de sus privilegios e inmunidades, deben respetar
las leyes y reglamentos del Estado receptor, por ende, están obligados a no
inmiscuirse en los asuntos internos del Estado como tal.

De acuerdo con Flores Troche (2019), debido a la inmunidad de jurisdicción de los


agentes diplomáticos, pareciera que el Estado receptor estuviera desprovisto de
mecanismos para hacer frente a eventuales violaciones graves de su orden. Por
eso es que, la Convención de Viena, establece la alternativa, como medio de
defensa, la declaración de “persona non grata”. Existen otras dos vías para hacerlo:
la primera es la conclusión de los servicios del agente diplomático, y la segunda,
por cuestiones internas, se formaliza ante el Estado receptor mediante notificación.

La declaración de “persona non grata” es una forma de terminación de la comisión


y una medida por parte del Estado receptor ante una acción que causa agravios a
sus intereses, como interferir en los asuntos internos del Estado, por ejemplo, el
autor categoriza a la declaración de “persona non grata”, como un mecanismo que
busca establecer equilibrio y justicia entre el principio de soberanía del Estado
receptor, cuyo orden jurídico interno fue transgredido por un agente diplomático, y
los principios de inviolabilidad e inmunidad del Estado acreditante que protegen a
este agente.

11
La declaración de “persona non grata”, es un acto unilateral por los Estados,
expresado en una decisión adoptada por sus representantes, asociado
generalmente con la comisión de conductas incompatibles con el estatus
diplomático, cuyo efecto eventual es la conclusión anticipada de la comisión de
servicio del agente diplomático o consular y su retirada del Estado receptor. Este
acto busca conciliar los principios de inmunidad e inviolabilidad del Estado
acreditante. Además de, la soberanía del Estado que envía (Flores Troche, 2019).

Cabe recalcar que al recurrir a esta institución se crean grandes deterioros en


cuanto a las relaciones que tienen los involucrados.

El art. 9 inciso 1, de la Convención de Viena solamente establece que el Estado


receptor debe “comunicar al Estado acreditante que el jefe u otro miembro del
personal diplomático de la misión es persona non grata”, sin establecer un
mecanismo correspondiente para el establecimiento de este, o sea, un proceso
como tal, aunque en la práctica se establecen diversos mecanismos.

7. ¿Cuáles son las consecuencias en los casos de rupturas de relaciones


diplomáticas y consulares?

Para el supuesto de ruptura de relaciones diplomáticas o para aquellos en que


ponga término a una misión de modo definitivo o temporal, el art. 45 de la
Convención de Viena de 1961, señala que:

a) El Estado receptor estará obligado a respetar y proteger, aún en vaso de


conflicto armado, los locales de la misión, así como sus bienes y archivos.
b) El Estado acreditante podrá confiar la custodia de los locales de la misión,
así como sus bienes y archivos, a un tercer Estado aceptable para el Estado
receptor.
c) El Estado acreditante podrá confiar la protección de sus intereses y de los
intereses de sus nacionales a un tercer Estado aceptable para el Estado
receptor.

En este sentido, el art. 44 de la Convención, dispone que, aún en caso de conflicto,


el Estado receptor deberá garantizar que los funcionar y sus familiares puedan salir

12
de su territorio lo más pronto posible, poniendo a su disposición, si fuere necesario,
los medios de transporte necesarios para tales personas y sus bienes.

Cabe aclarar que la ruptura de las relaciones diplomáticas no entraña ipso facto la
de relaciones consulares (art. 2.3)

Por otro lado, para el supuesto de rupturas de las relaciones consulares, el art. 27
de la Convención de Viena de 1963, señala las siguientes consecuencias:

Protección de los locales y archivos consulares y de los intereses del Estado que
envía en circunstancias excepcionales: En caso de ruptura de relaciones consulares
entre los Estados:

a) El Estado receptor estará obligado a respetar y a proteger, incluso en caso


de conflicto armado, los locales consulares, los bienes de la oficina consular
y sus archivos.
b) El Estado que envía podrá confiar la custodia de los bienes consulares, de
los bienes que en ellos se hallen y de los archivos a un tercer Estado que sea
aceptable para el Estado receptor.
c) El Estado que envía podrá confiar la protección de sus intereses y de los
intereses de sus nacionales a un tercer Estado, que sea aceptable para el
Estado receptor.

En caso de clausura temporal o definitiva de una oficina consular, se aplicarán las


disposiciones del apartado a) del párrafo 1 de este artículo. Además:

a) Si el Estado que envía, aunque no estuviese representado en el Estado


receptor por una misión diplomática, tuviera otra oficina consular en el
territorio de ese Estado, se podrá encargar a la misma la custodia de los
locales consulares que hayan sido clausurados, de los bienes que en ellos
se encuentren y de los archivos consulares y, con el consentimiento del
Estado receptor, del ejercicio de las funciones consulares en la
circunscripción de dicha oficina consular; o

13
b) Si el Estado que envía no tiene misión diplomática ni otra oficina consular en
el Estado receptor, se aplicarán las disposiciones de los apartados b) y c) del
párrafo 1 de este artículo.

Por su parte, para los supuestos de conflicto armado, el art. 26 dispone que el
Estado receptor deberá garantizar que los funcionar y sus familiares puedan salir
de su territorio lo más pronto posible, poniendo a su disposición, si fuere necesario,
los medios de transporte necesarios para tales personas y sus bienes.

8. ¿Cuál es la diferencia entre el placet y el exequátur?

El plácet, agreement o asentimiento es una manifestación favorable del Estado


receptor a la petición del Estado acreditante de que acepte o considere como grata
a la persona que se propone como jefe de misión ante él, según expone Jara (2013).
Por otro lado, el exequátur, del latín «ejecútese», que se cumpla, es una
autorización solemne dada por el estado receptor para admitir a un cónsul de otro
estado en el ejercicio de sus funciones.

Estos son dos términos que, evidentemente, se vinculan. Sin embargo, el primero
origina el segundo, en el sentido de que este constituye la manifestación que hace
el Estado receptor, solicitado para ello por el Estado acreditante, de que no tiene
objeción alguna respecto a la persona que se propone nombrar como jefe de la
misión diplomática. Esto no es más que el reflejo de la cortesía diplomática,
conocida como <<agreement>> en el Derecho anglosajón, en cuanto se requiere
que, previo a que un Estado designe a un nuevo jefe en otro país, primeramente,
debe determinarse si el candidato propuesto es aceptable para el Estado receptor.

Posteriormente se origina el exequátur, que es un documento (autorización)


expedido por el Estado receptor para que el funcionario nombrado por el Estado
acreditante, pueda ejercer sus funciones en dicho país. Por tanto, como plantea
Melo (2004) el plácet se otorga verbalmente, mientras que el exequátur de forma
escrita.

14
Lista de referencias

Convención de Viena sobre Relaciones Consulares. 20 de abril de 1963.

Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas. 24 de abril de 1964.

Flores Troche, M. (2019). Uso de la declaración de persona non grata en tiempos


de confrontación: un análisis jurídico de las prácticas estatales recientes.
Recuperado de
https://revistadigital.sre.gob.mx/images/stories/numeros/n115/florestrmpe11
5.pdf

Gonzalo Pereda. (2019). Diferencias entre las actividades diplomáticas y la actividad


consular: Diario de doctrina y jurisprudencia. Recuperado de:
http://www.elderecho.com.ar/includes/pdf/diarios/2019/03/06032019.pdf

Jara, R. E. (2013). La función diplomática. (2a. ed.). Recuperado de


https://ebookcentral.proquest.com

Jiménez Piernas, C. (2011). Introducción al Derecho Internacional Público. Práctica


de España y de la Unión Europea. Madrid: Tecnos.

Melo, L. L. (2004). Diplomacia contemporánea: Teoría y práctica. Recuperado de


https://ebookcentral.proquest.com

Pastor Ridruejo, J. A. (2017). Curso de Derecho Internacional Público y


Organizaciones Internacionales. (20ª ed.). Madrid: Tecnos.

Roncati, A. (1989). La función Diplomática. Recuperado de:


https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/29597/S3272J37_es.pd
f

Vilariño Pintos, E. (2007). Curso de Derecho Diplomático y Consular. Madrid:


Tecnos.

15

También podría gustarte