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EL ACELERADO PROCESO DE LA CIENCIA EN LA AGRICULTURA

Desde la década de 1840 comenzó a introducirse un nuevo concepto en la


agricultura mundial que se convirtió bastante llamativo e importante y ese nuevo
concepto son los transgénicos y los nanoproductos que han ido transformando los
procesos naturales del campo por procesos más químicos, pero todo esto tiene su
génesis y sus fases en los que se ha venido desarrollando la agricultura a lo largo
de la historia.
Una de estas primeras fases del desarrollo en la agricultura es la introducción de
químicos como insecticidas, fertilizante, entre otros; la segunda agrega las
famosas semillas en paquetes (revolución verde); seguidamente se de la nueva
revolución verde que es el uso de semillas transgénicas y por última fase los
nanoproductos que marcaron un gran paso para la ciencia y la agricultura.
Estos dos conceptos de nanoproductos y transgénicos tienen algo en común y es
que ambos son la modificación primero de productos intervenidos con partículas y
segundo organismos que son cambios genéticamente.
Si bien es cierto que estos cambios aplicados a estos nuevos procesos poseen
ventajas como la versatilidad en productos, mejores procesos industriales,
cobertura en la demanda del mercado y consumidores más felices, pero de igual
forma presentan desventajas que llegan a colocar la vida de los seres humanos en
peligro por los residuos tóxicos, posibles alergias, contaminación y un impacto a
los cultivos.
Es bueno conocer las ventajas y desventajas de estos avances científicos, que
cada vez apuntan a un acelerado desarrollo cargado de mejores y nuevas técnicas
que deberían ser estrictamente sometidas a pruebas para que se verifique la
calidad del producto final.
Se considera que existen muchas sociedades a favor y en contra y multitud de
interrogantes sin respuesta. La polémica es acompañada desde su creación. Son
los alimentos transgénicos, un producto creado artificialmente mediante la
manipulación genética.
Organizaciones como Greenpeace (ONG ambientalista) desaprueban al asegurar
que están en riesgo no sólo la población, sino los diferentes ecosistemas y la
economía agrícola. De otra, los científicos que afirman que no hay evidencia de
tales peligros y que, además, optimizan el rendimiento de los cultivos.
Actualmente no se puede saber con exactitud qué cantidad de transgénicos se
consume pero se considera que alimentos como el maíz y la soja están presentes
en más del 60% de los alimentos transformados y que además forman parte de
diferentes aditivos.
La población mundial debería preguntarse si lo que están consumiendo es
realmente sano para la salud y esto no es un problema a futuro es una amenaza
que día a día está presente en los hogares y que afecta de manera directa al
medio ambiente, ya que este tipo de modificaciones toxicas contaminan y alteran
los cultivos, lo que ocasiona una perdida en la biodiversidad.
Algunos consideran que el tema de los transgénicos a nivel mundial es basto y hay
demasiados puntos de vista al respecto. Lo correcto sería optar por la vía orgánica y
natural.

Se han indicado la importancia de “defender un mundo rural vivo y sostenible", con


una agricultura respetuosa con la salud de las personas y con el medio ambiente,
es decir ecológica y libre de transgénicos. En ese sentido, se ha expresado la
necesidad de políticas claras en defensa de las producciones familiares y del
comercio local y campañas para concientizar a las personas del daño que
ocasionan.
Por último, la tecnología de la ingeniería genética tiene tantas incertidumbres y
efectos colaterales impredecibles, que no podría llamarse ingeniería ni tecnología.
Es como construir un puente tirando bloques de una orilla a la otra, esperando que
caigan en el lugar correcto. Durante el proceso aparecen todo tipo de efectos
inesperados y los dueños de esta obra, aseguran que no hay evidencias de que
tengan impactos negativos sobre la salud o el medio ambiente, y que los que los
cuestionan no son científicos. La realidad es peor, porque los transgénicos no son
inertes, sino organismos vivos que se reproducen en el ambiente, fuera de control
de los que los han creado.