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ARCILLA CURATIVA Y ALIMENTO

Formas de administrar la arcilla


1. Arcilla por vía interna

En este caso se utiliza arcilla en polvo diluida en agua. Este polvo de arcilla
puede encontrarse en comercios dietéticos o herbolarios. Puede prepararse de
dos maneras:

- Agua arcillosa. Se vierte una cucharadita rasa (de las de café) de arcilla en
polvo en un vaso de agua mineral de mineralización débil. Mezclar bien.

Agua de arcilla. Se vierte una cucharada rasa de arcilla en polvo en un vaso de


agua, se mezcla bien y se deja reposar varias horas, hasta que la arcilla se
deposita en el fondo del vaso. El agua que queda en la parte superior, es lo que
se llama agua de arcilla o leche de arcilla. Este líquido se bebe lentamente,
para impedir que la arcilla depositada en el fondo se mezcle con el agua de
arcilla.

Tanto el agua de arcilla como el agua arcillosa se toman en ayunas, media hora
o una hora antes del desayuno, o bien una o dos horas antes de la cena o al
menos 4 horas después de la cena. No debe tomarse durante la digestión. Es
conveniente prepararla un rato antes de tomarla, pues aparece una
radiactividad transitoria al mezclar la arcilla con el agua. En casos de tendencia
al estreñimiento es preferible tomarla por la noche.

Si tras estas tres semanas es necesario seguir la cura, se descansará durante


una semana y se iniciará otra cura de tres semanas y así sucesivamente hasta
la curación completa.

Tiene una infinidad de propiedades:


desintoxicante, antiinflamatoria, descongestionante, depurativa, refrescante,
calmante, antibiótica, cicatrizante, hidratante, inmunoestimuladora,
desinfectante, tonificante, reguladora de múltiples funciones del organismo,
etc.

Es un remedio muy antiguo, uno de los primeros que usó la humanidad


para curar todo tipo de afecciones, heridas y problemas inflamatorios, incluso
empleado por los animales. Suelen revolcarse en el barro cuando están heridos
e, incluso, en ocasiones lo ingieren a fin de encontrar alivio.
La clave de su eficacia parece estar en sus componentes minero-medicinales y
energéticos que contribuyen a poner en marcha los mecanismos que ayudan al
cuerpo a
recuperar la salud perdida.
Se trata, en suma, de una posibilidad terapéutica al alcance de todos,natural,
sin efectos secundarios y de contrastada utilidad .

Utilizado ya por Hipócrates -considerado el padre de la

Medicina-  así como


por Dioscórides, Galeno y Avicena. Además personajes tan dispares
como Aristóteles o Mahatma Gandhi
han recomendado su uso dadas sus propiedades curativas.
Fue de hecho su utilización terapéutica en humanos lo que hizo célebre al abad
Sebastian Kneipp cuyos trabajos serían continuados por otros investigadores
como Adolf Just -el primero en crear, en 1896, un sanatorio en que se aplicaba
la arcilla tanto de forma tópica ( de uso externo y local) como sistémica- o, más
recientemente, Raymond Dextreit, naturópata francés autor -entre otros títulos-
de El poder curativo de la arcilla (Ibis) yNuevo tratado de Medicina
Natural  , Nuestra tierra, nuestra cura (Edaf)en los que se exponen las
propiedades e indicaciones de este elemento natural.
Kneipp volvió a popularizar la Hidroterapia, preconizó con
gran dedicación la vida sencilla y añadió a las prácticas
naturistas conocidas el empleo de la tierra y sobre todo el de las
plantas medicinales inofensivas. Dice Honorio Gimeno:
“Después de Kneipp, el médico naturista, además de todo lo
anterior (hidroterapia, dieta vegetariana), receta arcilla y
plantas medicinales inofensivas.”
http://naturalhygienesociety.org/int-esp/images/manual_espanol_INHS.pdf

Adolf Just, como Cristo señaló las virtudes de caminar descalzo


Rafael Lazaeta en su libro La salud por la naturaleza cuenta las experiencias del
doctor Adolf Just.
El naturópata francés Raymond Dextreit afirma que la arcilla es una sustancia
viva que actúa con discernimiento y frena la proliferación de cuerpos
parasitarios, microbios o bacterias patógenas, a la vez que favorece la
reconstitución celular sana. La arcilla actúa en el foco de la enfermedad y
efectúa una limpieza completa y la evacuación de elementos indeseables
como pus. Por su poder de absorción neutraliza y drena las impurezas de los
tejidos, retiene todo tipo de líquidos y absorbe los malos olores y decolora. 
Su poder de adsorción, en cambio, permite la fijación y neutralización de
toxinas y alcaloides: la arcilla capta para evacuar los elementos indeseables
del cuerpo o los productos de desasimilación, impurezas que están en estado de
suspensión en los líquidos corporales como sangre, linfa y bilis, que son
drenados y eliminados.
http://www.herbogeminis.com/usos_y_propied.html

La radiactividad de la arcilla posee un poder regenerador a la vez que absorbe


las
radiaciones negativas. Según Dextreit la arcilla estimula la radiactividad de los
cuerpos sobre
los que se aplica si ésta es deficitaria, o en caso de superabundancia absorbe
su exceso, es
decir, tiene un efecto regulador.

Lo más singular, en todo caso, es que a pesar de tantos siglos de uso y estudio
aún no se conoce con exactitud cómo actúa la arcilla en los organismos vivos.
Según los expertos su composición química no basta para explicar sus
excelentes resultados en múltiples aplicaciones terapéuticas. De ahí que
algunas voces planteen la hipótesis de que la arcilla está cargada de las
energías de la Tierra y de que en esa carga reside su capacidad de reactivar y
estimular las funciones naturales del organismo.

“La arcilla -afirma por ejemplo el naturópata Michel Abehsera en La arcilla


curativa (Edaf), uno de los más fieles defensores de su utilización terapéutica-
es un poderoso agente de estimulación, transformación y transmisión.
Y eso es así porque se obtiene de la misma tierra de donde también extraemos
gran parte de nuestros alimentos”.
FUENTE DE MINERALES

Uno de los factores que hacen de la arcilla un elemento interesante desde el


punto de
vista terapéutico es el aporte al organismo de sustancias minerales cuando se
utiliza
externamente (como cataplasma, por ejemplo) o internamente (disuelta en agua
y bebida). Así,
Nuria Langreo afirma en su obra Salud y belleza con arcillas, fangos y
algas  (Tikal) que “la arcilla aportasílice (agente remineralizante y antitóxico
importante en los terrenos óseo,
vascular, nervioso y respiratorio que además actúa sobre las fibras elásticas y
en la regeneración
de los tendones y la piel), magnesio (fundamental para el crecimiento de los
huesos al permitir
la correcta asimilación del calcio drena además el hígado, estimula la bilis, es
antiséptico y
antioxidante, activa la regeneración celular y calma y reequilibra
psíquicamente), calcio
(importante en la formación y conservación de huesos, dientes y tendones e
imprescindible en la
coagulación sanguínea y en la regulación del sistema nervioso), sodio (junto al
potasio regula el
equilibrio de líquidos en el organismo), potasio (complementa la función del
sodio),
manganeso (forma parte de muchas enzimas y provoca la acción de otras en
procesos
antioxidantes y de producción de energía), hierro (produce glóbulos rojos en la
sangre, favorece
la circulación y oxigenación del organismo e interviene en la generación de
energía) y zinc
(necesario para el sistema inmune es además imprescindible para el
crecimiento, la formación
de tejidos y la maduración sexual masculina)”.
Cabe añadir que además de aportar al organismo nutrientes imprescindibles la
arcilla
-especialmente ingerida- presenta otras cualidades que la convierten en una
interesante
alternativa para recuperar o mantener la salud.

TIERRA CURATIVA

Aunque aún no se han desvelado sus mecanismos de acción está comprobado


que la arcilla
posee numerosas propiedades terapéuticas. Así…

…se trata de uno de los más eficaces antisépticos y antibióticos que


existen en
la Naturaleza pues impide la proliferación de bacterias, hongos, virus y otros
elementos patógenos. Y estimula y refuerza las defensas del organismo.

…es un poderoso desintoxicante. Posee gran potencial tanto de absorción


de las impurezas contenidas en los tejidos -y que son captadas, neutralizadas
y drenadas- como de adsorción -mediante eldrenaje y eliminación de las
toxinas que se encuentran en suspensión en los líquidos orgánicos-.
Ademásreduce la toxicidad de las sustancias dañinas y neutraliza los venenos.

…mantiene la salud del aparato digestivo. Ingerida alivia los dolores


estomacales,

favorece la digestión, reabsorbe las fermentaciones, neutraliza el exceso de


acidez y protege lamucosa gástrica además de regular las funciones
intestinales, reestructurar la flora y la mucosa,y favorecer la evacuación de las
heces y los gases. En caso de úlceras gástricas regenera los tejidos ulcerados
y calma la irritación al neutralizar los ácidos estomacales.

…actúa como agente depurador. Como ya hemos mencionado, capta las


impurezas suspendidas en los líquidos corporales, las absorbe y ayuda a
expulsarlas.

…enriquece la sangre. Se ha comprobado que, ingerida, depura la sangre,


mejora la circulación, hace aumentar la cantidad de glóbulos rojos -se
desconoce la razón- y la enriquece hasta el punto de poder llegar a curar la
anemia más resistente.
…absorbe las radiaciones nocivas. Los expertos creen -aún lo están
investigando- que
la arcilla podría ayudar a proteger los organismos debilitados por la exposición
continuada aradiaciones ionizantes.
“La arcilla -explica Raymond Dextreit- tiene polaridad positiva y eso explica
por qué atrae primero y elimina después todo elemento que en el interior del
cuerpo emita radiaciones negativas”.

…ejerce una acción reguladora. Sobre el organismo en general y sobre


las glándulas endocrinas (tiroideas, suprarrenales, sexuales, etc.) en
particular. Las estimula o calma según sea necesario.

...destruye las células enfermas. “No sólo las elimina -afirma el


citado naturópata
francés- sino que además estimula la reconstrucción de otras células sanas“.
Esta cualidad la convierte en un elemento interesante para el tratamiento de
numerosas dolencias, entre ellas el cáncer.

…revitaliza el organismo. Lo remineraliza, lo mantiene sano, lo tonifica


y equilibra elmetabolismo en general.

….esanalgésica. Aplicada en forma de cataplasma sobre zonas doloridas


-articulaciones, músculos, vértebras, etc.- proporciona un gran alivio.

…se trata de un importante catalizador. Ayuda al cuerpo a absorber,


transformar, sintetizar, fijar y asimilar a partir de los alimentos las sustancias
nutritivas de las que carece. Además reduce la inflamación, estimula las
funciones de la piel, es un potente cicatrizante, ralentiza el deterioro físico y el
envejecimiento, favorece la eliminación del ácido úrico y tiene efectos
refrescante, relajante y sedante.

En suma, la arcilla previene, cura, descongestiona, alivia, desinflama, tonifica,


calma, cicatriza, purifica, mineraliza, absorbe y desinfecta además de
revitalizar. Sin duda, un remedio natural de lo más completo.

¿CÓMO UTILIZAR LA ARCILLA?

Como el lector sabe, la arcilla puede administrarse tanto por vía interna -


ingiriéndola
oralmente- como por vía externa -mediante cataplasmas y compresas-. Para
ambos usos las
arcillas que encontramos en el mercado vienen irradiadas al sol,
descontaminadas de gérmenes y materia orgánica y debidamente pulverizadas.

En el caso de las arcillas pensadas para ingerir


carecen por completo de arena y de impurezas habiendo sido machacadas y
micronizadas hasta
conseguir un polvo aún más fino que las destinadas a uso tópico.
En cuanto a los recipientes y utensilios a utilizar para su preparación sepa que
no deben
ser metálicos o de plástico sino de vidrio, porcelana o madera. Además se debe
procurar que el agua que se mezcle con la arcilla sea lo más pura posible y
nunca clorada. Una vez añadida el agua necesaria para cubrir ligeramente la
arcilla (fría o tibia en función del uso que se le vaya a dar), se deja reposar
hasta que se empape y, siempre que sea posible, se expone la mezcla al
sol para que la arcilla se “recargue” con la energía solar. Si se prefiere, en el
momento de la preparación se pueden añadir otros elementos (extractos,
aceites esenciales, plantas, etc.) que refuercen aún más su acción terapéutica.

Si se va a emplear externamente se pueden impregnar en ella unas gasas o


compresas o bien hacer una cataplasma poniendo la arcilla mezclada con agua
sobre un paño, extendiéndola hasta dejar una masa de un par de centímetros
de grosor y colocándola directamente sobre la piel de la zona que se quiera
tratar durante un tiempo específico para cada situación y que puede ir desde
unos pocos minutos hasta varias horas.

Si la va a ingerir deberá preparar con ella una especie de “leche de


arcilla”. Por sus
cualidades nutritivas y energéticas basta con una dosis diaria relativamente
pequeña para
obtener los beneficios terapéuticos reseñados. En casos agudos pueden
aumentarse las
cantidades o reducirse los tiempos entre cada toma.

“La regla general -afirma Marie-France Muller, autora de Cómo cura la


arcilla (RBA)- es tomar una cucharadita diaria en el caso de los adultos y
media en el caso de los niños menores de diez años. Se disuelve en medio vaso
de agua mineral sin hervir. La dosis puede aumentar a 2 o 3 cucharaditas al día
en algunas infecciones intestinales o úlceras estomacales. Es preferible tomar
esta bebida inmediatamente después de levantarse o por la noche al
acostarse. Lo recomendable es hacer una primera cura de agua arcillosa muy
diluida, mucho líquido y alimentación sana durante tres semanas. Luego se
suspende la toma de arcilla durante siete días y se vuelve a empezar. Pasado un
tiempo la arcilla podrá tomarse en semanas alternativas. Esta cura puede
seguirse durante meses o toda la vida”.

Por lo demás, es fácil tratarse con arcilla. Como vemos, la preparación es


simple,
podemos tenerla en casa, es barata, natural, versátil, en las dosis oportunas no
conlleva peligro
alguno, la puede usar cualquier persona independientemente de su edad o
estado de salud y los resultados no se hacen esperar cuando se combina con
una alimentación sana y unos hábitos saludables.

Como se suele decir, bueno, bonito y barato.


Y lo es pero, como siempre, recomendamos que antes de decidirse a iniciar
cualquier tratamiento, por muy natural que éste sea, se deje aconsejar por un
profesional. Especialmente si piensa tomarla ingerida y tiene tendencia al
estreñimiento, si para tratar éste está tomando aceite de parafina (este aceite
puede endurecer la arcilla y ocluir el intestino), si está tomando algún
tratamiento médico -aunque sea homeopático- porque éste puede verse
alterado o si padece hipertensión. Tenga todos estos consejos en cuenta y
decídase, si lo considera oportuno, a desayunar esta tierra curativa. Su
organismo se lo agradecerá.
Laura Jimeno

Indicaciones

Indicaciones La arcilla -ya sea en su aplicación tópica o sistémica- se ha


mostrado eficaz en el
tratamiento de numerosas dolencias. Algunas de ellas -recogidas en La arcilla,
tierra milagrosa
(Cuadernos de Naturismo) del doctor Romolo Mantovani- son éstas:
Abscesos.
Acidez de estómago.
Acné.
Afecciones intestinales.
Aftas.
Amigdalitis.
Anemia.
Arrugas.
Artritis.
Arteritis.
Artrosis.
Asma.
Astenia.
Bronquitis.
Calambres.
Cálculos renales.
Cáncer.
Cansancio.
Cistitis.
Colitis.
Contusiones.
Dermatosis.
Descalcificación.
Diarrea.
Dismenorrea.
Dolores musculares.
Eccemas.
Estados depresivos.
Estreñimiento crónico.
Fibromas.
Fiebre.
Fístulas.
Flebitis.
Flemones.
Forúnculos.
Gastroenteritis.
Gingivitis.
Gota.
Hemorroides.
Hepatopatías.
Heridas.
Herpes.
Hiper o hipotiroidismo.
Hiperuricemia.
Hipotensión.
Inflamaciones locales.
Intoxicación alimentaria.
Llagas.
Lumbago.
Meteorismo.
Micosis vaginales.
Migraña.
Nefritis.
Osteoporosis.
Otitis.
Parásitos intestinales.
Piel grasa.
Piorrea.
Problemas de la vesícula biliar.
Prostatitis.
Psoriasis.
Quemaduras.
Quistes ováricos.
Sinusitis.
Sudor excesivo.
Supuraciones.
Trastornos digestivos.
Úlceras estomacales.
Varices.

Tipos de arcilla

Los diferentes tipos de arcilla poseen en general las mismas cualidades pero en
proporciones diferentes. Esto explica que una arcilla pueda ser particularmente
eficaz para una dolencia determinada o para una persona concreta y no para
otras. De ahí que se recomiende consultar con un especialista antes de
decidirse por una u otra.

Sepa, en todo caso,que las más solicitadas en los herbolarios por su


versatilidad, eficacia y disponibilidad son las siguientes:

-Arcilla verde. Es la más utilizada. La mejor es la montmorillonita o


bentonita (que suele ser verde pero que puede también ser blanca y hasta azul).
Es muy rica en magnesio y contiene silicio, potasio, cal y fosfatos, entre otros
elementos. Es, a la vez, desintoxicante, remineralizante y absorbente.
En forma de cataplasma sirve como antiinflamatorio y analgésico e ingerida
calma las úlceras de estómago y regula las funciones del intestino, entre otras
propiedades.
-Arcilla blanca. También llamada caolinita. Está compuesta principalmente
por silicio y aluminio. Ingerida resulta especialmente interesante para la
protección de las mucosas gástrica e intestinal por su acciónantibacteriana,
antiinflamatoria y cicatrizante. Disuelve las fermentaciones, absorbe las toxinas
y ayuda a combatir el estreñimiento.

-Arcilla roja. La atapulgita -que también puede ser blanca o verde- es muy
utilizada por sus virtudes medicinales debido a su fuerte poder absorbente
en curas gástricas, úlceras, colitis, etc. El color rojo se debe a su mayor
contenido en óxidos de hierro.
En el mercado se puede encontrar también arcilla negra, principalmente de
efecto cicatrizante y regenerador.
José Antonio Campoy

Viene de Discovery d salud y lo escribió Laura Jimeno


http://www.dsalud.com/alimentacion_numero98.htm

**LA ARCILLA CURA**


Un método de tratamiento naturista es el de la arcilla, ya practicado en los
tiempos antiguos en todas partes del mundo y, actualmente de nuevo en auge
por obra de algunos especilistas.

La arcilla , o creta, tiene propiedades radiactivas naturales, y se le


conocen especiales capacidades de absorción de las sustancias venenosas y
tóxicas. Según muchos naturistas la arcilla “bombea el mal” del organismo.
Su acción antibacteriana ha sido demostrada científicamente; puede
comprobarse poniendo una cuchrada de arcilla en una jarra de leche, y se
verá como ésta se conserva inalterada durante varios días, incluso en
verano, dado que la creta la ha esterilizado de una forma totalmente
natural.

Un profesor de la universidad de Berlín se expresó en los siguientes


términos acerca de las propiedades de la arcilla: “Estoy persuadido de que
se llegará a un uso corriente de la arcilla, porque ella constituye un
potente obstáculo a la propagación de los bacilos. He podido comprobar que,
introducida en el aparato digestivo, ejerce inmediatamente una acción
antibacteriana lo mismo que sobre las heridas y las úlceras”.

Por su parte, Oudinot escribe: “Si bien las propiedades curativas de la


arcilla parecen gozar de un crédito excesivo, después de una cuidadosa
experimentación, dichas propiedades son innegables y, por lo tanto, no somos
contrarios a su uso”.

La Association Fraternelle Internacionale de París, resume así las normas a


seguir para efectuar un tratamiento con arcilla:

“La arcilla puede y debe ser empleada cuando se ha extraido de la cantera,


después de haber sido desembarazada de piedras, raíces, partículas de paja,
y otras impurezas que pueden eventualmente encontrarse”.

Como sea que la arcilla resulta ser antibacteriana, o sea que destruye
cualquier microbio que se ponga en su contacto, podemos, pues, usarla con
plena confianza. Nosotros la estamos usando desde hace 25 años y no podemos
más que agradecer a la naturaleza el habernos proporcionado un medio tan
poderoso para curarnos.

La arcilla o creta es la mejor tierra curativa y también se la llama barro o


tierra de modelar. Se emplea en la fabricación de ladrillos, cerámica, etc.
Se la encuentra casi en todas partes. Con frecuencia basta excavar un fosa
bastante profunda en nuestro jardín pra encontrarla. Existe en diversos
tonos, rosa, amarilla, verde, etc. Todas son buenas, pero generalmente la
verde es la más activa.

En los casos urgentes puede emplearse cualquier creta, pero solamente para
uso externo.

La arcilla, previamente desecada (con preferencia al sol), será puesta tal


cual en un recipiente (de madera, barro cocido, metal esmaltado o de otros
materiales, pero nunca de metal desnudo). Se cubre con agua natural y se
deja reposar durante algunas horas. Se diluye por sí sola.

La pasta resultante debe ser bastante compacta. Se pone sobre la masa una
toalla o un trozo de tela bastante grande, previamente plegado en cuatro, se
extiende generosamente el emplasto de arcilla por medio de una espátula o de
un cuchillo, dando a este emplasto, por lo menos dos centímetros de espesor.

Es muy importante que la cataplasma sea muy espesa, cuanto más espesa, más
enérgica será la acción curativa.

Esta compresa debe ser bastante más ancha que la parte que debe tratar.

Se lava bien la parte enferma con agua pura, antes de aplicar la compresa.

Se coloca la compresa sobre la parte afectada, con la arcilla en contacto


directo sobre la superficie de la piel.

Si la compresa está destinada a una parte vellosa, se interpondrá una


delgada gasa entre la arcilla y la epidermis.

Se mantendrá la compresa o la cataplasma en su lugar mediante vendas y se


envolverá después con un trozo de franela o lana.

En general, la compresa debe dejarse sobre la parte enferma durante dos


horas, aproximadamente. Pero si se trata de una llaga abierta o infectada,
etc., no se pasará de una hora y media.

Cuando se trate de dar fuerza al cuerpo, vitalidad, radiactividad, se hará


una pasta menos densa y se dejará la compresa durante dos o tres horas como
máximo. Después se quita de golpe.

Cuando la arcilla ha terminado su labor, se desprende por sí sola; si


existen todavía partes adheridas, se hace pasar un poco de agua entre la
arcilla y la piel.

Se lava después la parte enferma con agua fresca o, si se trata de una


llaga, con agua salada.

La arcilla que ya ha servido, está cargada de toxinas, por lo que ya no


puede usarse más y se tirará.

Las telas que han servido para confeccionar la compresa, se lavarán


inmediatamente.
Las compresas destinadas a las zonas sensibles al frío, pueden calentarse
previamente mediante una ligera exposición al vapor, al sol, encima de una
olla con agua hirviente o sobre una fuente de calor, pero nunca directamente
al fueggo. No obstante, es preferible emplear la arcilla en frío, para
provocar una acción beneficiosa.

En determinados casos, como dolores reumáticos, artríticos, o neurálgicos,


lumbalgias, ciática, neuralgias, etc., es útil dar un baño de vapor local, o
aplicar compresas de vapor acuoso antes de aplicar la de arcilla. Basta
tomar una toalla, mojarla en agua caliente, escurrirla y aplicarla.

En caso de existir alguna dificultad que se oponga al empleo de la arcilla,


puede utilizarse el vendaje envolvente empapado en agua fangosa.

No hay límites en cuanto a la cantidad y al intervalo de las cataplasmas


que, en los casos graves, deben sucederse continuamente.

En los casos crónicos, sin úlceras, la aplicación de dos o tres compresas al


día constituirán un precioso coadyuvante.

La acción de la arcilla varía según el temperamento y el grado de


intoxicación del enfermo. Para algunos, el alivio, e incluso la curación
pueden ser inmediatos, para otros, podrá darse un recrudecimiento
superficial del mal porque la arcilla no permite la cicatrización de las
llagas hasta que todas las sustancias perjudiciales han sido expulsadas del
cuerpo.

Existen enfermos que no soportan las cataplasmas de arcilla. En este caso no


debe insistirse, sino actuar con otras cataplasmas calientes.

Cualquiera que sea el mal, tumor, llaga supurante, eczema, luxación,


mordedura por animales enfermos o venenosos, etc., la arcilla puede
aplicarse sin temor directamente sobre la lesión.

Entre todos los modos de tratamiento de una llaga, solamente el tratamiento


con arcilla no deja ninguna huella de cicatriz, porque es la naturaleza la
que actúa.

**Si la arcilla da magníficos resultados en uso externo, ciertamente su


eficacia no es inferior en USO INTERNO.

Su radiactividad, su poder absorbente, bactericida, vitalizante, hacen


maravillas en todas las afecciones del aparato digestivo.
Sus sales minerales son preciosas para los anémicos, linfáticos,
desmineralizados, para los niños y para las mujeres durante el período de la
maternidad.

En el tracto intestinal absorbe y neutraliza lo gases pútridos , las


fermentaciones y las infecciones.

Para el uso interno, se procede de la siguiente forma:

Se toma arcilla buena, limpia y untuosa, se seca al sol, se rompe a trozos y


se limpia, reduciéndola a continuación a polvo y pasándola por un tamiz para
utilizar solamente la parte pulverizada.

Se pone una cucharadita de café de este polvo en medio vaso de agua, por la
noche; a la mañana siguiente, en ayunas, se mezcla bien y se bebe; o bien se
prepara por la mañana , para beberla por la noche, un cuarto de hora antes
de la cena.

Si es necesario, se toma una cucharadita de café por la mañana, otra al


mediodía y otra por la noche.

Para los niños es suficiente media cucharadita cada vez.

Cuando al principio, la arcilla tomada por vía bucal produce estreñimiento,


constituye un signo de una fuerte intoxicación intestinal; en este caso es
necesario beber frecuentemente agua de arcilla entre las comidas, a pequeñas
dosis. Se combatirá el estreñimiento con una tisana purgante.

A los niños muy pequeños, en caso de diarrea o de estreñimiento, es también


conveniente dar de vez en cuando una pequeña cucharadita de agua de arcilla,
turbia pero no fangosa.

Debe recordarse que la arcilla es un excelente vermífufo.

El uso del agua arcillosa en lavajes internos (enemas) es aconsejable en los


estreñimientos pertinaces.

También puede utilizarse en baños, gargarismos, lociones para los


tratamientos de belleza, etc.

Debe dejarse siempre la arcilla expuesta al sol.

V.Menassé

GRACIAS A———**Princesa de las Alimanias**


El Poder Curativo de la Arcilla.
POR: MACRINA MONROY
La vigencia de la geoterapia frente a la incapacidad de la medicina formal, para
resolver integralmente los problemas de salud de la sociedad.
El hombre es un ser natural, hecho físicamente de los mismos elementos que
forman la naturaleza, aire, agua, tierra, fuego, ahora mejor conocidos en las
terapias alternativas como agentes curativos. La naturaleza tiene un poder
curativo que ha sido heredado por el hombre, este principio fue muy claro para
El Sabio de Cos, Hipócrates, quién en su Doctrina sobre la salud, hizo una
recopilación de los preceptos que eran del dominio común, y que en la
actualidad nos sirven de recordatorio para no perder la perspectiva.

1) “Sólo la naturaleza cura” (la palabra Curar, es una voz latina que significa;
cuidar, proteger, conservar, renovar, restablecer, reponer, restaurar)

2) “No hay enfermedades, sólo hay enfermos”,

3) “Que tu alimento sea tu medicina y que tu medicina sea tu alimento”.

4) “Ante todo no dañar”.

5) “El cuerpo es un solo órgano y la vida su función”.

Ante todo es importante saber que la enfermedad es un proceso natural que


surge cuando el cuerpo pierde su equilibrio.

Por negligencia y abusos deterioramos la capacidad de autocuración, y


regeneración que se encuentra presente en nuestro cuerpo, como el hecho
aparentemente simple de la cicatrización de una herida, la capacidad de vencer
una infección, la regeneración del tejido óseo en una fractura, etc.

Aunado a lo anterior, la medicina formal ha perdido de vista que el ser humano


es una entidad integral, que comprende no sólo aspectos anatomo-fisiológicos,
sino también aspectos psico-emocionales y espirituales, no obstante que la
OMS actualmente los contempla en su concepto de salud.

Los conocimientos científicos sobre la salud y la enfermedad han alcanzado


desafortunadamente tal complejidad que han ido surgiendo especialistas en
cada uno de los órganos y funciones del cuerpo, los cuales se ocupan
exclusivamente de “campo de acción” y fácilmente se olvidan de la unidad
funcional. Ante esto cabe preguntarnos; ¿Qué especialidad de la medicina
formal será la que nos ayude a aplicar científicamente el poder curativo de los
agentes de la naturaleza? ¿Cómo debe vivir o qué debe hacer el hombre para
recuperar su equilibrio físico llamado salud?

La medicina formal detecta anomalías, las ataca y se limita a contrarrestar los


síntomas utilizando métodos invasivos con medicamentos químicos, que
provocan efectos colaterales en ocasiones irreversibles.

En contraparte , el naturismo al concebir al individuo como una unidad


funcional, independientemente de contrarrestar los síntomas, busca
reestablecer y mantener ese equilibrio, por medio de técnicas naturales que
permiten la expulsión de las materias tóxicas que se encuentran en el cuerpo.
Para ello utiliza a los agentes naturales como herramientas de “curación”. Uno
de estos agentes terapéuticos es la tierra, llamada también arcilla, barro, lodo
etc.

La primera referencia que encontramos respecto de la arcilla o barro, aparece


en la Biblia. El Génesis, Capítulo 2, versículo 7, dice: “Formó pues Jehová Dios
al hombre del polvo de la tierra y alentó en su nariz soplo de vida. . . “ En la
misma Biblia , en el nuevo testamento, Juan 9, versículos 6 y 7, dice: “Esto
dicho, escupió la tierra, e hizo lodo con la saliva, y untó con el lodo sobre los
ojos del ciego. Y díjole: Ve, lávate en el estanque de Siloé. Y fue entonces, y
lavase, y volvió viendo”.

También existen testimonios históricos del empleo de la tierra con fines


medicinales en la gran mayoría de las culturas antiguas. En la historia
contemporánea, la recuperación del valor medicinal de la arcilla emerge con
fuerza a mediados del siglo XIX en Europa Central, especialmente en Suiza y
Alemania, de la mano de naturistas e higienistas, que investigan los múltiples
usos la arcilla. Entre los más destacados tenemos a: Kneipp, Khunne, Just;
Felke, Julius Stumpf y otros además fue en ésta época que dejando a un lado
las cualidades un tanto mágicas que se le atribuían, se hizo un análisis
científico y se abordó de forma seria y sistemática su aplicación terapéutica.

Se utilizó con éxito en el tratamiento de heridas, contra el cólera asiático, la


gangrena, la tuberculosis, en algunos lugares de Francia se utilizaba como
resolutivo contra las quemaduras de primero hasta de tercer grado, también
para neutralizar venenos, e incluso en la primera guerra mundial se
suministraba arcilla a los soldados rusos y franceses para evitándoles contraer
la disentería.
En 1946 Mahatma Gandhi cita en su obra La Curación Natural un capítulo
dedicado al uso de la tierra como elemento curativo.
Así, pues, ¿qué es la arcilla?, ¿qué la hace tan especial? ¿Cómo logra resultados
tan sorprendentes?

La arcilla, es una sustancia mineral compleja , procede de la descomposición de


los feldespatos presentes en el granito, es decir, de la erosión lenta de la roca
granítica. Existen arcillas de diferentes clases, se diferencian unas de otras por
la disposición espacial de sus moléculas químicas básicas y por los
oligoelementos, materia orgánica o algas microscópicas integradas en dichas
moléculas. Se clasifican por familias según los elementos minerales que
contienen y su estructura cristalina.

CLASIFICACION DE LAS ARCILLAS

Arcillas ricas en silicio y en aluminio:

Caolita o caolín de color blanco, es la arcilla de mayor pureza. Empleada a


menudo por vía interna en forma de agua arcillosa, bactericida y protectora de
la mucosa gástrica e intestinal. Y fabricación de vajillas, lozas y refractarios; se
le conoce como “tierra de porcelana”

Bentonita: arcilla de origen volcánico. Tiene gran poder de absorción, a nivel


terapéutico se utiliza como soporte de medicamentos y cosméticos al favorecer
la penetración de principios activos a través de la piel, sustituyendo de forma
ventajosa a la lanolina y la vaselina, se la incorpora en ciertos jabones en los
cuales mejora su emulsión y poder espumoso. En la industria se utiliza como
barro de perforadora, para la fabricación de explosivos, y para purificar aceites
vegetales y margarinas grasas.

Illita: rica en calcio, a nivel terapéutico es muy apropiada para los traumatismos
y contusiones por su gran poder de absorción. Se emplea en la fabricación de
ladrillos y alfarería.

Arcillas ricas en silicio y magnesio:

Saponita, se usa en el refinado de productos petrolíferos.

Vermiculita: se emplea en la industria de la construcción.

Talco: su uso en cerámica, pintura, caucho, insecticidas, revestimientos de


fundición.

Antigorita: en la industria se utiliza como aislante, tejido de asbesto y


materiales de construcción.
Sepiolita: se utiliza como lecho para los animales.

Atapulgita: además de aluminio contiene hierro, por su poder absorbente se


indica para úlceras gástricas, colitis, gastritis, hiperácidez, a nivel industria
para fabricar camas para gatos.

Arcillas ricas en silicio y hierro:

Nontronita: utilizada en el refinado de productos petrolíferos.

Glauconita: se encuentra formando granos pequeños en las rocas sedimentarias


marinas de poca profundidad.

El poder curativo de la arcilla radica principalmente en que es uno de los


componentes de la naturaleza, por lo tanto es un medio vivo que ayuda a
generar y mantener la vida. Se caracteriza principalmente por la presencia de
minerales como: sílice, aluminio, magnesio, hierro, titanio, calcio, sodio,
potasio, manganeso y otros.

PROPIEDADES DE LA ARCILLA:

Entre las propiedades de la arcilla podemos decir que es:

Remineralizarte: esta propiedad varia en función de los oligoelementos que


posee, siendo algunas clases de arcillas más remineralizantes que otras.

Cicatrizante: asegura la regeneración de los tejidos y permite reducir las


cicatrices gracias al silicato de aluminio que existe en su composición.

Estimulante: la presencia de abundantes oligoelementos permite una acción de


reequilibrio y estimulación de la piel. Despierta la actividad de las glándulas
deficientes, regulando nuestro metabolismo y equilibra el exceso de energía.

Antiséptica o antibacteriana: a diferencia de los fármacos, cuya acción no


distingue entre sustancias benéficas y nocivas para nuestro organismo, la
arcilla es una sustancia viva que actúa donde se necesita. Asimismo detiene la
proliferación de microbios y los elimina, favoreciendo la regeneración de la
célula sana.

Absorbente: la absorción es la fijación de un líquido o de un gas en el interior de


la arcilla, a la manera en que una esponja absorbe agua. Por tanto la arcilla
absorbe sustancias tóxicas del cuerpo, de alimentos sólidos y líquidos.
Adsorbente: la adsorción es la fijación de una sustancia en la superficie de la
arcilla, de la que dependen sus propiedades antisépticas, antiinflamatorias y
antivenenosas.

Depurativa: por su capacidad de drenar y evacuar toxinas..

Cubriente: la arcilla humedecida forma una película en la superficie de la piel,


siendo suave, cremosa y de fácil extensión. Hemos de recordar que una de las
cualidades más destacadas de la arcilla es su plasticidad (capacidad para ser
moldeada) y fue por esta cualidad que, según la Biblia, Dios la eligió para dar
forma al cuerpo del hombre.

Sedante: calma dolores, inflamaciones, edemas y úlceras, siendo muy eficaz en


el tratamiento de golpes, heridas, quemaduras, picaduras e irritaciones así
como en contracturas musculares.

Poder radiactivo y revitalizador. Según los especialistas, la arcilla tiene dos


radiaciones naturales; la radiación solar y la de los componentes que forman el
terreno donde se encuentra. Según Romolo Mantovani, “cuando se afirma que la
arcilla es radioactiva, entendemos con esto que, su poder de absorción, ha
captado la radioactividad del sol (magnetismo, electricidad, energía), del agua y
del aire, y que puede , en consecuencia, irradiarlas sobre el órgano enfermo,
transmitiéndole vitalidad y fuerza”.

En contraste , el radio metal intensamente radiactivo, cuando se aplica


directamente sobre el daño de forma extremadamente concentrada “destruye
las células enfermas y las sanas y no deja más que un vacío en el lugar de las
células quemadas” explica Mantovani, quien añade que en la arcilla, la
radioactividad se encuentra en estado natural y a dosis infinitesimales
suficientes para las necesidades de nuestro organismo y hacer revivir las
células enfermas” la define como un estimulante vital natural. Su empleo no
representa ningún riesgo sino, al contrario, la arcilla absorbe las radiaciones
nocivas.

Según relata el biólogo Guiseppe Ferraro, tras el desastre ocurrido en la central


nuclear de Chernóbil (ucrania) en abril de 1986, un investigador italiano dividió a
las vacas en dos grupos; al primer grupo les dio de comer heno radiactivo y al
segundo grupo, también heno radiactivo junto con arcilla. Este segundo grupo
eliminaba en 24 horas el 80% de la radiactividad. Con esto confirma el
beneficioso efecto regulador y equilibrante de la arcilla. Raymond Dextreit
escribió: “parece que la arcilla posee, entre otras, la propiedad de estimular la
radiactividad de los cuerpos sobre los que se aplica si esta es deficitaria, o de
absorverla si es excesiva”. Por ello cuando no puede evitarse un tretamiento de
radioterapia, señala, la aplicación de arcilla entre sesión y sesión facilita la
aceptación del mismo por el paciente y evita quemaduras cutáneas.

La arcilla es particularmente rica en ciertas diastasas y enzimas que no se


destruyen a sí mismas al actuar, algunas de las diastasas, las oxidasas tiene la
capacidad de fijar el oxigeno libre, lo cual explica la acción de purificación y
enriquecimiento que la arcilla tiene en la sangre. La adsorción de toxinas
intestinales que se produce al ingerir arcilla medicinal, resulta muy beneficiosa
en el caso de estreñimiento o de putrefacción intestinal. Las toxinas que se
producen debido a la descomposición de las proteínas carnícas mal digeridas
(fenol, indol, cresol, escatol, cadaverina, tiramina e histamina) pueden producir
graves trastornos metabólicos y nerviosos si pasan a la sangre. Gracias al
fenómeno de la adsorción, la arcilla es capaz de fijar esas sustancias tóxicas en
la superficie de sus partículas, arrastrándolas con las heces, de esta forma se
evita la autointoxicación y se favorece la normalización de las funciones
intestinales.

El profesor Juno estima que la acción positiva de las tierras medicinales sobre
el intestino se debe en parte al hecho de que los mohos del suelo se desarrollan
fácilmente en el ambiente cálido y húmedo que encuentran en el intestino.

Dextreit está seguro de los poderes antisépticos y antibióticos de la arcilla, se


sabe que la tierra contiene gran cantidad de mohos (hongos microscópicos)
utilizados en la fabricación de algunos antibióticos como la penicilina, en el
caso de la arcilla no actúa específicamente sobre una o más variedades de
bacterias; más bien previene su proliferación reforzando las defensas del
organismo.

Al contribuir a la neutralización de los desechos nitrogenados y a la eliminación


de los ácidos, la arcilla favorece un PH adecuado en la sangre, la hace
ligeramente alcalina. Existe una diferencia básica entre la actuación de la
arcilla y la de los antisépticos químicos: un producto químico es una sustancia
muerta que actúa ciegamente destruyendo bacterias sin discriminación: las
buenas y las malas, células sanas y enfermas. Es posible que los gérmenes
peligrosos mueran, pero los elementos reconstructivos no son respetados. Y la
arcilla actúa con sabiduría, se dirige al punto débil. El uso de la arcilla o tierra
medicinal, no se limita sólo a nivel terapéutico, sino lo encontramos en la
cosmetología pues por sus valiosas propiedades la arcilla se convierte en una
base ideal para los productos destinados al cuidado de la piel, pues contribuye
a cerrar los poros, tonificar la piel y conservar su equilibrio natural. Aunque es
muy activa en su estado virgen, puede mezclarse con otros ingredientes
naturales, lo que la convierte en un producto muy eficaz en mascarillas
limpiadoras, pastas dentífricas, shampoos e incluso jabones y talco.

Otro argumento a su favor es que se trata de un recurso económico y asequible,


que puede obtenerse con relativa facilidad por su amplia distribución geográfica
y su sencilla aplicación.

Después de conoces sus numerosas virtudes y su extenso campo de acción,


entendemos porqué la geoterapia adquiere un papel relevante, convirtiéndose
en una alternativa vigente, que más que complementar a la medicina formal,
cubre los vacíos de ésta.

Para este fin la geoterapia nos ofrece varias alternativas de uso que
describimos a continuación:

Métodos de aplicación externa; como las compresas y las cataplasmas, que en


general si hay inflamación son más beneficiosas si se aplican frías. (Mencionar
indicaciones con tablas).

Baño de arcilla, el tiempo de aplicación será de 15 a 60 minutos, sus efectos


son:
Desciende la glucosa en la sangre momentáneamente.

Aumento de sangre venosa que retorna al corazón.

Estabiliza la tensión arterial.

Estimula la función de las glándulas tiroides y suprarrenales.

(Indicaciones con tablas).

Contraindicaciones: Hipoglucemia, pacientes con insuficiencia cardiaca,


enfisema pulmonar, hipertensión pulmonar.

Arcilla seca en polvo muy fino se puede aplicar en heridas y erupciones


supurantes, úlceras de las piernas, gingivitis; sus efectos inmediatos son: la
adsorción de secreciones de la piel y llagas, desodoriza y calma los escozores.
Otra alternativa de uso es por vía oral arcilla bebida y enjuagues y gárgaras, en
esta técnica aunque la absorción intestinal de algunos de los componentes de
la arcilla puede tener efectos terapéuticos, normalmente la arcilla que se
administra diluida por vía oral basa su acción curativa en la gran capacidad de
adsorción que tienen sus partículas. La dosis recomendada es una cucharadita
de arcilla en medio vaso de agua, media hora antes de cada comida (depende
de que tipo de afección se trate, serán las veces que se tome).

La arcilla en uso interno resulta de gran utilidad para el tratamiento de diversas


afecciones de la boca, del estómago e intestinos. Ahora bien, debe utilizarse
con moderación, pues su abuso pude impedir la absorción de determinados
nutrientes como la grasa, y provocar desnutrición y delgadez.

En conclusión podemos decir que: en los últimos tiempos se esta consolidando


una medicina natural con firmes bases científicas, impulsada por la
investigación acuciosa de prestigiados naturistas.

En esta medicina, basada en el conocimiento del cuerpo humano, sus


potencialidades y sus mecanismos defensivos y regenerativos, se pueden
utilizar una gran variedad de remedios naturales estructurados con criterios
racionales y científicos.

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