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Verbum POESÍA

POESÍA ZEN. ANTOLOGÍA CRÍTICA


DE POESÍA ZEN DE CHINA, COREA Y JAPÓN
Juan W. Bahk

Poesía Zen
Antología crítica de poesía Zen
de China,Corea y Japón

EDITORIAL Verbum
CALIGRAFÍA DE LA CUBIERTA:
SRA. TOSHIKO SUGISHIMA

© Juan W. Bahk, 2001


© Editorial Verbum, S.L. 2001
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en cualquier forma o por cualquier medio, sea éste electrónico, mecánico,
reprográfico, gramofónico u otro, sin el permiso previo y por escrito
de los titulares del copyright.
A la memoria de mis padres,
cuyas virtudes son más altas que el cielo
y más profundas que el mar.
AGRADECIMIENTOS

Agradezco en todo lo que vale el apoyo económico que me brindó la Citadel


Development Foundation, sobre todo al Dr. Isaacs S. Metts Jr, Dean of Plan and
Assessment, The Citadel, por la confianza que me ha otorgado y las facilidades
dadas para el desarrollo de esta obra. A1 mismo tiempo, deseo agradecer a
Pío E. Serrano –editor y amigo– por sus observaciones y sugerencias, y por su
incansable entusiasmo por la poesía oriental.
ÍNDICE
Introducción, Juan W. Bahk ............................................................................... 13

Antología de la poesía Zen

CHINA
Wangiu (701-761) ........................... 55 Sozan-Kyonin (s. IX) ...................... 85
Tu Fu (712-770) .............................. 60 Shofu (s. XIII)................................. 85
Han Shan (771-853) ....................... 66 Suian (s. XIII) ................................. 86
Baek Kui (772-846) ......................... 74 Tekkan (s. XIII) .............................. 86

COREA
Jecho (s. VI) ..................................... 89 Baikok Chunung (1617-1680) ...... 104
Wolmyong (s. VIII) .......................... 89 Wolcho Doan (1638-1715)............ 104
Chungdam (s. VIII).......................... 90 Sulam Chubung (1651-1706)........ 104
Esposa de Kwangdok (s. VIII) ......... 90 Muyong Suyun (1651-1719 ........... 105
Uichon (1055-1101) ....................... 90 Whangsung Chian (1664-1729).... 106
Chingak Heshim (1178-1234)........ 91 Mukam Choinul (1722-1795) ....... 106
Won-Gam (1226-1292) ................... 93 Kyonghu Sungwu (1849-1912) ..... 107
Baikun Kyonghan (1299-1375) ...... 94 Yongsung Chinchong (1864-1940) 108
Talgo (1301-1382) .......................... 95 Yongho Chungho (1870-1948) ..... 108
Naong Hegun (1320-1376) ............ 96 Kuha (1871-1960).......................... 110
Hamhu Duktong (1376-1433) ....... 98 Man-Going (1872-1946)................ 111
Pyoksong (1433-1534) .................... 99 Hahnam Chungwon (1876-1951). 111
Houng Bowu (?-1565) .................... 99 Manhae (1879-1944) ..................... 111
Chunghu Hyuchung (1520-1604) . 100 Yongwun Bongwan (1879-1944)... 113
Buhiu Sunsu (1543-1615)............... 102 Hyobong (1888-1960) ................... 113
Soyo Tainung (1562-1649)............. 102 Kyongbong (1892-1982) ............... 114
Chuimi Sucho (1590-1668) ............ 103 Kyongbong Wonkwang (1895-1969) 115
12 JUAN W. BAHK

Yongun Hahn (1897-1944) ............ 115 Chongju So (1915) ........................ 120


Kwangsop Kim (1905-1977) ........... 118 Chichun Cho (1920-1968) ............ 124
Sokchong Shin (1907-1974)........... 118 Koun (1933) .................................. 128
Dalchin Kim (1907-1989) ............... 120 Chechun Bahk (1945)................... 131

JAPÓN
Dogen (1200-1253)......................... 137 Saisho (?-1506) .............................. 144
Soichi (1202-1280).......................... 137 Yuishun (?-1544)............................ 144
Ryuzan (1274-1358)........................ 137 Takuan (1573-1645) ...................... 144
Gasan (1275-1365).......................... 137 Gudo (1579-1661) ......................... 145
Muso (1275-1351)........................... 138 Ungo (1581-1659) ......................... 145
Daito (1282-1337)........................... 138 Daigu (1584-1669)......................... 145
Getsudo (1285-1361) ...................... 138 Manam (1591-1654) ...................... 145
Jakusitsu (1290-1367) ..................... 138 Fugai (s. XVII)................................. 145
Daichi (1290-1366) ......................... 139 Bunan (1602-1676)........................ 146
Chikusen (1291-1348) .................... 139 Tosui (?-1683)................................ 146
Betsugen (1294-1364)..................... 139 Gesshu (1618-1696)....................... 146
Juo (1296-1380) .............................. 139 Baiho (1633-1707)......................... 146
Fumon (1302-1369)........................ 140 Manzan (1635-1714) ..................... 147
Shutaku (1308-1388) ...................... 140 Tokuo (1649-1709)........................ 147
Ryushu (1308-1388)........................ 140 Sokaku (1649-1773) ...................... 147
Shunoku (1311-1388)..................... 141 Hakuin (1685-1768) ...................... 147
Tsugen (1322-1391)........................ 141 Sengai (1750-1837)........................ 148
Guchu (1323-1409)......................... 141 Ryokan (1758-1831) ...................... 148
Mumon (1323-1409)....................... 141 Shozan-Kyonin (?-1873) ................ 161
Zekkai (1336-1405)......................... 141 Kanemitsu-Kokun (s. XIX)............. 162
Eichu (1340-1416) .......................... 142 Kosen (1808-1893) ........................ 162
Hakugai (1343-1414)...................... 142 Tanzan (1819-1892) ...................... 162
Nanei (1363-1438).......................... 142 Kando (1825-1904)........................ 162
Kodo (1370-1433)........................... 142 Nantempo (1839-1925)................. 162
Bokuo (1384-1455) ......................... 142 Sodo (1841-1920) .......................... 163
Kukoku (s. XV) ................................ 143 Mokusen (1847-1920) ................... 163
Ikkyu (1394-1481)........................... 143 Soen (1859-1919) .......................... 163
Kokai (1403-1469) .......................... 143 Tesshu (1879-1939) ....................... 163
Nensho (1409-1482) ....................... 143 Shinkichi Takahashi (1901).......... 163
Genko (?-1505) ............................... 144

Bibliografía...................................... 191
Introducción

1. CARACTERÍSTICAS DEL ZEN

La llegada del budismo indostánico a China tuvo como resultado


el florecimiento del pensamiento y la cultura chinas, así como el enri-
quecimiento del budismo mismo. Su influencia se esparcería por otros
países, como Corea y Japón, y a lo largo de los siglos se convertiría en el
precursor de la civilización en el Extremo Oriente. El primer contacto
con el budismo tuvo lugar en la China del Asia Central durante el pri-
mer siglo d. C. Doscientos años después surgirían las diferentes sectas
del budismo. Una interpretación del budismo en términos neo-taoístas
daría lugar al budismo Zen.
A medida que el budismo procedente de la India se arraigaba en
China, varios elementos de la cultura china –como la tradición, el pen-
samiento, las creencias y las características nacionales– intervinieron pa-
ra dar origen a una religión diferente, el budismo indostánico. La prác-
tica estática del yoga, que intenta la liberación del materialismo, se
transformó en la dinámica del Zen en China. Por entonces el taoísmo
exponía una doctrina sumamente sincrética, que predicaba la idea de la
longevidad y la inmortalidad. El taoísmo situaba el principio unitario
por encima de toda existencia individual y de todo cambio en el univer-
so, y hacía hincapié en la armonía entre la materia y el espíritu, entre lo
físico y lo psíquico. El budismo Zen abraza la visión metafísica del mo-
nismo chino, el cual reconoce solamente una realidad unitaria, orgáni-
ca y entera.
Surge el el budismo Zen en China, pues, como un entrelazamien-
to de factores exteriores e interiores, al tiempo que presta atención so-
bre todo al estudio de la mente humana en la búsqueda de la Ilumina-
13
14 JUAN W. BAHK

ción. Los maestros del Zen querían encontrar al verdadero “yo” pene-
trando en el misterio interior de la mente humana. El resultado fue un
salto increíble al pretender discriminar tiempo y espacio hacia un esta-
do de liberación similar al alcanzado por Buda. Desde ese estado de Ilu-
minación, los maestros Zen aprehendían que todas las cosas son inter-
dependientes y están relacionadas unas con otras; todo cambia y todo se
renueva.
Entonces, ¿qué es el Zen? “Zen” es la pronunciación japonesa de la
palabra china “Chan,” y “Chan” es la forma abreviada de la frase original
“Chan-na” –una mala pronunciación del vocablo sánscrito “Dhyana”1 o
“Jhana” en pali. En otras palabras, el término “Zen” es una corrupción
fonética de otra corrupción fonética. No obstante, esto es secundario.
Lo importante es el hecho de que el Zen representa una enseñanza con-
siderada como la cumnbre del budismo. La enseñanza más directa, pro-
funda y práctica, capaz de conducirnos a la total liberación y a la perfec-
ta iluminación. Siempre resulta muy difícil poder resumir la idea del
Zen. Un ejemplo de ello es esta definición común en el Oriente: “Zen es
algo redondo y rodante, resbaladizo y deslizante que no puede ser expli-
cado ni interpretado”. Sin embargo, merece la pena tratar de superar
esta dificultad para alcanzar una idea más clara del Zen.
Históricamente, el Zen es una escuela del budismo mahayana, ori-
ginado y desarrollado en China. Su filosofía y su práctica no son esen-
cialmente diferentes de aquellas otras escuelas de origen mahayana. El
Zen no posee una enseñanza propiamente única o exclusiva, y sus hue-
llas se pueden encontrar en el budismo mahayana. La diferencia entre
ambas se encontraría en el estilo poco convencional y en la forma inha-
bitual de expresiones adoptadas por el budismo Zen. Este “estilo zenis-
ta” o “tradición zenista,” formado en el periodo posterior del surgimien-
to del Zen, es tan destacado y original que llegó a convertirse en una for-
ma extraordinaria y sin precedentes de la enseñanza en el campo de la
filosofía y de la religión.
Siendo así, ¿qué es el estilo zenista? Si lo definimos brevemente, el
estilo zenista consiste en el empleo de un lenguaje enigmático, acompa-
ñado de actitudes desconcertantes y cuyos métodos sorprendentes em-
plean los maestros del Zen en sus enseñanzas y prácticas.
1 Dhyana significa la meditación; un estado de ensimismamiento que resulta de
la práctica de la meditación.
POESÍA ZEN 15

Por ejemplo, un monje preguntó al maestro: “¿Qué significado hay


en la llegada de Bodhidharma2 del oeste?” (En otras palabras: “¿qué es
la Verdad?”). El maestro contestó: “El ciprés está en el patio.” La misma
pregunta hecha a otro maestro fue respondida: “En los dientes de la ta-
bla crece pelo.” Estas respuestas se podrían interpretar como una insi-
nuación de la Realidad ubicua; porque la verdad se encuentra en todas
partes y es algo que se difunde en todas las cosas. En otras palabras, el ci-
prés o el soplo del viento, el aullido del perro o incluso en los dientes
dela madera donde crece el pelo, son las cosas vibrantes en el presente
“aquí y ahora.” El significado de la llegada de Bodhidharma desde el
oeste es una forma verbal para elucidar esta Verdad universal. Quizá po-
damos interpretar el verdadero propósito de la respuesta “En los dien-
tes de la tabla crece pelo,” como la intención del maestro para desviar al
discípulo del razonamiento habitual, de su pensamiento secuencial, y
precipitarlo directamente en el “estado del más allá” por medio de una
respuesta aparentemente ilógica y fuera de lugar. Quizás otra persona
vaya más lejos, y piense que el maestro zenista no tenía intención de
contestar la pregunta; que sólo estaba haciendo una declaración clara y
directa de lo que vio y sintió en el momento de la pregunta. Todo el se-
creto del Zen yace en este sentimiento claro y sincero de su estado natu-
ral y genuino. Este sentimiento ordinario, pero maravilloso, es la piedra
angular más apreciada del Zen, a la que se refiere como “el pensamien-
to instantáneo.” Dado que es instantáneo –no de carácter artificial–, la
conceptualización o la idea dualista queda descartada. En este pensa-
miento instantáneo no tiene cabida el acto de ponderar para llegar a
una racionalización. A través de la realización de esa “mente instantá-
nea,” la persona consigue la total libertad, desatada de todas las ligadu-
ras y los dolores ambientales que nos rodean. El maestro Zen nunca se

2 Es el vigésimoctavo patriarca desde Buda, y fue el primer patriarca Zen en Chi-

na. Los expertos no están de acuerdo con la fecha de su llegada a China. No sabemos
cuánto tiempo permaneció allí ni cuándo murió. No obstante, se acepta la teoría de
que llegó a China en barco alrededor de 520 d. C, y fue a Lo-yang en el norte de China
y estableció el templo de Shao-lin situado en la montaña Su, donde practicó el zazen
(meditación sentada) durante nueve años. Aquel período se conoció como “nueve
años en la pared de enfrente”.
16 JUAN W. BAHK

separa de esta “instantaneidad” eterna, y ve todo como el gran Tao3, des-


de el ciprés hasta una rama con excremento seco. Se hace evidente,
pues, que el maestro no se ha esforzado por dar una respuesta relevan-
te; él acaba de atestiguar de manera ordinaria lo que vio y sintió en un
momento determinado. Por más que se trate de buscar el significado o
la interpretación de las respuestas de los maestros Zen, persiste un he-
cho indisputable: las respuestas ofrecidas en muchos koanes4 entre ma-
estro y discípulo son de una naturaleza fuera de lo común. Por lo tanto,
la primera lección es familiarzarse con “la manera” del Zen, un verdade-
ro “estilo extraño de expresión”. Si no lo entendiéramos así, el Zen deja-
ría perplejo al que se acerque a sus enseñanzas. Tengamos presente que
por más que parezca misterioso o absurdo, en el koan siempre hay algo
muy profundo detrás de su expresión coloquial. Estos inusuales comen-
tarios implican siempre “algo”. Para poder decodificar este enigma no
sólo se requiere conocer la forma de elocución del Zen y su tradición, si-
no que se recomienda una experiencia directa y personal con el Zen
mismo. Sin estos conocimientos el Zen puede ser realmente difícil de
entender. De todos modos, cualquier persona que se interese por el
Zen deberá primero familiarzarse con su estilo y sus tradiciones.
El siguiente aprendizaje importante consiste en saber cómo hacer
frente a las dificultades y los obstáculos que nos vienen a medida que
avanzamos en los estudios del Zen. El Zen no es un tema que se pueda
entender a través de un esfuerzo superficial. Presenta un desafío formi-
dable; en realidad, es el punto más difícil del budismo. Sería insensato
que una persona tratara de entender el Zen leyendo uno o dos libros, o

3 Tao: “el camino.” Es la realidad última donde ni la razón ni el conocimiento


pueden demostrar lo que es. Tao está más allá del reino de los sentidos y del intelecto;
es decir, el ojo no llega allí, ni la palabra, ni la mente; es un mundo que no podemos
conocer ni entender.
4
Koan: “cuento” o “suceso.” Sin embargo, en el Zen un koan es una formulación
en un lenguaje desconcertante que señala la verdad fundamental. Los koanes no pue-
den resolver la disonancia de sí mismo a través de un razonamiento lógico, sino que la
persona que practica el koan despierta el nivel más hondo de su mente más allá del in-
telecto discursivo. Los koanes consisten en las preguntas de los discípulos y las respues-
tas de los maestros junto con los sermones de los maestros, así como los textos de los su-
tras y otras enseñanzas que han sido acumuladas a lo largo de los siglos. Se estima que
hay unos 1700 koanes.
POESÍA ZEN 17

sentándose varias horas a meditar. Se necesitará un trabajo duro, al me-


nos, durante varios años para alcanzar la meta. De todas formas, es im-
portante saber a qué dificultades se enfrentará desde el principio de su
aprendizaje. La primera dificultad es la incapacidad aparente de captar
la esencia del Zen debido a su naturaleza indefinida que no dirige al dis-
cípulo a un sistema organizado, ni a una filosofía definida. Aparecen
contradicciones e inconsistencias por todas partes. Aunque podamos
explicarlo aludiendo a la lógica ilógica del Zen, el hecho de no poder
definirlo perturba al discípulo. Por ejemplo, la pregunta más común en-
tre un maestro y su discípulo, la ya citada: “¿Qué significado hay en la
llegada de Bodhidharma del oeste?” tiene más de doscientas respuestas
diferentes. Aquí tenemos algunas de ellas.
Un monje hizo la pregunta a Hsian Lin y éste contestó: “Sentándo-
se muchísmo tiempo en un lugar se siente agotado.” A la misma pregun-
ta, Chin Feng respondió: “Una pulgada del pelo de tortuga pesa nueve
libras.” En otra ocasión, la respuesta de Tung San a Lung Ya fue: “Te di-
ré, cuando el arroyo de valle fluya otra vez.”
Hay tres razones para comprender lo indefinido del Zen.
Primero, la Verdad final llena de “prajna,”5, la que el Zen trata de
ilustrar, es indefinible e intocable en su naturaleza. Segundo, el Zen es
una enseñanza muy práctica, en la que su principal meta es traer la Ilu-
minación a los practicantes por medio de una vía más directa y rápida.
Como cada discípulo es distinto en su disposición, capacidad y estado
de progreso, el maestro zenista debe de dar la instrucción de diferente
manera y adecuar los diferentes niveles del acercamiento para que el
Zen se haga práctico y efectivo. Este factor ha dado lugar a una gran va-
riedad de expresiones, lo que hace que se complique aún más y dificulta
la comprensión del Zen. Tercero, después del período correspondiente
al sexto patriarca, Hui Neng (638-713), el Zen llegó a ser gradualmente
un “Arte”; un arte singular destinado a ayudar la transmisión de la Ver-
dad final, rehusando seguir otro tipo de forma o de sistema en su expre-
sión. Esta actitud excepcionalmente liberal dio lugar a aquellas expre-
siones radicales del Zen, las que contribuyen mucho a su complejidad e
incomprensibilidad.

5
Prajna: la sabiduría pura o Iluminación. Denota el conocimiento intuitivo con
el que podemos llegar al otro lado de la orilla.
18 JUAN W. BAHK

Algunas explicaciones breves acerca de estos tres puntos nos van a


ayudar en esta difícil tarea. El primer punto: ¿Por qué es indefinible e into-
cable esa Verdad final llena de “prajna,” que los maestros tratan de ilus-
trar? “Definir” significa “establecer el límite” o “expresar el significado
exacto de una cosa”. “Tocar” en el sentido aplicado aquí significa “com-
prender una cosas para retenerla”. Dado que el acto mismo de definir es
confirmar algo dentro de una cierta frontera, el Zen se resiste a ser algo fi-
nito, estrecho y exclusivo en su naturaleza. De nuevo, ya que “compren-
der” significa agarrar ‘algo’ mentalmente, pero no ‘todas las cosas,’ debe
ser restrictivo y por lo tanto limitativo en su naturaleza. No obstante, la Ver-
dad final de “prajna” que el Zen trata de transmitir no puede ser una cosa
estrecha, finita o exclusiva, sino debe ser algo vasto, universal e infinito –to-
do inclusivo y todo abrazador–, resistente a definiciones y designaciones.
¿Cómo entender entonces que la Verdad del Zen pueda ser indefi-
nible e intocable? La misma palabra “definir” sugiere la manipulación
del objecto en particular, y la palabra “tocar” insinúa una mano palpan-
do algo con el propósito de retenerlo. Estas dos referencias expresan lo
estrecha y pequeña que puede ser la mente humana. Con esta limita-
ción deplorable de la mente humana y la estrechez hondamente arrai-
gada en la manera de pensar, no es de extrañar que la Verdad final del
prajna con su carácter libre y todo-abarcador se perfile como una som-
bra evasiva que elude siempre la asimilación de los asprirantes. Los si-
guientes koanes entre dos maestros ilustran claramente la resbaladiza
naturaleza del Zen.
El sexto patriárca preguntó a Huai Jang: “¿De dónde vienes?” Huai
Jang contestó: “Vengo de la montaña Su”. Entonces, el patriarca pre-
guntó: “¿Qué es esto y qué significa?” Y Huai Jang contestó: “Cualquier
cosa que diga perdería el sentido punto”.

Otro ejemplo. Fu Ta Shih dijo en una estrofa famosa:


Me voy con las manos vacías, mas hay un pala en mis manos.
Voy sobre mis pies, mas estoy montando un buey.
Cuando cruzo el puente,
¡he aquí que el puente fluye, no el agua!6

6
Suk, Chihyun, Antología de la poesía zenista, Seúl, Editorial Hyunam, 1976,
pág. 268.
POESÍA ZEN 19

Segundo punto: ¿con qué instrucciones diferentes y desde qué ni-


veles diferentes ha aplicado el Zen su enseñanza práctica para provocar
la Iluminación directamente a cada discípulo? Esta es una pregunta
muy difícil de contestar, porque incluye todos los aspectos del budismo
Zen. Una respuesta satisfactoria exigiría un repaso completo del Zen,
que no es el propósito de este libro. En realidad muchos maestros del
Zen y los eruditos en el pasado se propusieron esta tarea, intentando se-
ñalar las enseñanzas diferentes del Zen y de numerosos koanes del Zen
a varios grupos de distintos niveles. Sin embargo, ninguno de ellos ha te-
nido éxito. Hay dos razones: primero, el Zen no es posible de clasificar,
ni se permite disecar; segundo, faltan las personas calificadas, y las que
se han creído capaces de hacer tales clasificaciones han ido en contra de
la tradición y del espíritu del Zen.
Hay varias maneras de explicar el Zen, ya que no existe una deter-
minada “instrucción” para su enseñanza. Los grandes maestros siguieron
muy pocas veces un conjunto de pautas fijas para expresarse o para ense-
ñar a sus discípulos. No obstante, para facilitar la comprención del Zen,
consideremos provisional y arbitrariamente varios tipos de expresiones
zenistas que han sido encontradas en los koanes. Para facilitar nuestro
propósito, vamos a reunir los koanes en los siguientes tres grupos.
Primero, un grupo de los koanes que ilustran la Verdad del Zen
mediante un relato ordinario y directo, al que llamáremos del tipo afir-
mativo y explícito. Veamos unos ejemplos.

Ejemplo 1: Un diálogo entre los maestros Chao Chu y Nan Chuan.


Chao Chou: “¿Qué es el Tao?”
Nan Chuan: “La mente ordinaria es Tao”.
Chao Chu: “Cómo se puede aproximar una persona al Tao?”.
Nan Chuan: “Si quieres aproximarte, sin duda vas a fallar.”
Chao Chu: “Si no te aproximas al Tao, ¿cómo sabes que es el Tao?”
Nan Chuan: “El Tao no es una cosa de saber o cosa de no saber. Sa-
ber es una manera engañosa de pensar, y no saber es una cosa de insen-
sibilidad. Si una persona se da cuenta de que el Tao es un gran espacio
(o sea, su mente se hace como el espacio), que es vasto, vacío y claro, en-
toces ¿cómo una persona puede tener en cuenta que esto es ‘bueno’ y
aquello es ‘malo’?
Al escuchar esta observación, Chao Chu despertó inmediatamente.
20 JUAN W. BAHK

Wu Men hizo un comentario interesante con respecto al koan an-


terior: “Aunque Chao Chu llegó a iluminarse, tendría que estudiar toda-
vía por otros treinta años para graduarse”.

Ejemplo 2: El maestro Huang Po dijo en un sermón: “Todos los


Budas y seres humanos no son más que la mente de la persona. Aun des-
de antes del comienzo del tiempo esta Mente nunca había surgido ni se
había extinguido. No es azul ni amarilla. No tiene forma ni figura. No es
existente ni inexistente, ni vieja ni nueva, ni larga ni corta, ni grande ni
pequeña. Está más allá de todas las limitaciones y de toda medida; está
fuera de todas las palabras y nombres; trasciende todos los rasgos y la re-
latividad. Está aquí y ahora. Pero en cuanto surge un pensamiento (en
tu mente) vas a extrañar en seguida. Es como un espacio que no tiene
borde; es algo inconmensurable e inconcebible. El Buda es sólamente
esto, tu mente misma.”

Ejemplo 3: El segundo patriarca preguntó a Bodhidharma: “¿Có-


mo puede entrar una persona en el Tao?” Bodhidharma respondió:
Por fuera, todas las actividades cesan;
Interiormente, la mente detiene su jadeo.
Cuando la mente de uno se ha hecho una muralla,
Entonces empiezas a entrar en el Tao.

Esta estrofa altamente significativa es uno de los tipos de respuesta


esotérica de los koan que los maestros del Zen se muestran poco dis-
puestos a discutir. A pesar de su aparente sabor místico y de profundi-
dad significativa es muy explícito y directo. Describe claramente la expe-
riencia actual del estado de pre-iluminación. Este koan, por lo tanto,
pertenece al tipo afirmativo y explícito.

Ejemplo 4: El maestro Shen Tsan alcanzó la iluminación después


de varios años de lucubración con su maestro, Pai Chang. Posteriormen-
te regresó al monasterio en el que se ordenara con su primer maestro,
el monje que lo crió desde la infancia y que tenía una edad muy avanza-
da por entonces. Un día Shen Tsan ayudaba a bañar a su maestro ancia-
no. Mientras limpiaba la espalda del anciano, Shen Tsan le dijo: “¡Este
es un templo primoroso, pero el Buda en él no es muy sagrado!” Enton-
POESÍA ZEN 21

ces, el maestro anciano giró su torso, lo miró y le dijo: “Aunque el Buda


no es sagrado, él irradia la luz, todavía.” En otra ocasión, mientras el an-
ciano leía un sutra cerca de una ventana cubierta por un montón de pa-
peles, una abeja trataba de salir desesperadamente del cuarto entre los
papeles dispersos por todas partes. Pero la abeja no podía salir. Shen
Tsan miró a su maestro y le dijo: “El mundo es tan vasto y ancho que
puedes alcanzar fácilmente la libertad. Entonces, ¿por qué te molestas
neciamente enterrado debajo de estos papeles viejos y podridos?” Y reci-
tó unos versos:
Mientras la puerta vacía permanece abierta de par en par,
¡cuán tonto eres, tratando de escapar por la ventana!
¡Ay de mí! ¿Cómo no puede usted, el Maestro,
levantar la cabeza por encima de la ciénaga,
y mantiene su nariz contra papeles viejos y casi podridos
durante cien años?

Después de oír esta observación de Shen Tsan, el maestro anciano


bajó su libro y dijo a su discipulo: “Has hecho observaciones extraordi-
narias varias veces. ¿Dónde conseguiste los saberes, mientras estabas
fuera de la casa?” Shen Tsan contestó: “He alcanzado el estado del des-
canso pacífico a través de la gracia del maestro Pai Chang. Ahora he
vuelto a casa para pagar mi deuda de gratitud con usted”. El anciano
maestro preparó entonces una fiesta grande en honor de su joven disci-
pulo, llamó a los monjes del monasterio, y les pidió un sermón a todos.
Shen Tsan subió al podio y predicó según la tradición de Pai Chang:
Lo que irradia singularmente es la maravillosa luz;
es libre de la esclavitud de asuntos y de sentimientos.
No está apegada a las palabras ni a las letras.
La Escencia está expuesta desnudamente en su eternidad pura.
Nunca es mancillada la naturaleza de la Mente;
Existe en su forma perfecta desde el comienzo del tiempo.
Desechando simplemente tus ilusiones,
Tal alto estado de Buda ha sido alcanzado.

En cuanto escuchó esta estrofa el maestro anciano alcanzó inme-


diatamente la Iluminación.
22 JUAN W. BAHK

Ejemplo 5: La observación del sexto patriarca es un buen ejemplo:


“Si has venido aquí por Dharma7, debes abandonar todas las actividades
mentales y no dejar entrar ningún tipo de pensamiento en ti. Entonces,
predicaré el Darma para ti.”
Tras un silencio largo, el sexto patriarca continuó: “No pienses en
lo bueno, ni pienses en lo malo, justamente en este mismo momento, es-
tá, es tu rostro original.” Hui Ming alcanzó inmediatamente la Ilumina-
ción.
Si tenemos en cuenta la frase, “No pienses en lo bueno, ni pienses
en lo malo,” este koan puede ser malinterpretado como negativo o inú-
til. Sin embargo, el verdadero punto del patriarca está en las palabras
que siguen: “justamente en este mismo momento está, es tu rostro origi-
nal”. Nada podría ser más directo y afirmativo que esto.
Ahora tornemos a los koanes que pertenecen al segundo grupo, o
sea al tipo implicito y negativo; es decir, los ejemplos que aclaran la Ver-
dad del Zen mediante las expresiones anulativas y abrogatorias.

Ejemplo 1: Un maestro del Zen dijo: “Si tienes un empleado, te da-


ré uno; si no tienes un empleado, te quitaré uno.”

Ejemplo 2: Te Shan dijo: “Si no puedes contestarme, te daré trein-


ta palizas; si puedes contestar, te daré también treinta palizas.”

Ejemplo 3: –“¿Qué es el Buda?” –“Un palo de mierda seca.”

Ejemplo 4: Un monje preguntó a Chao Chou: “¿Qué es Chao


Chou?”. Éste contestó: “La puerta del este, la del oeste, la del sur y la del
norte.”

Ejemplo 5: Un monje preguntó a Tung Shan: “Cuando el invierno


y el verano vienen, ¿cómo puedes evitar el frío y el calor?”
Tung Shan: “¿Por qué no te escapas a un lugar donde no haya frío
ni calor?” El monje: “¿Dónde está este lugar sin invierno ni verano?”

7
Dharma: es un término budista que contiene varios significados, entre los cua-
les: (1) “fenómeno.” Todos los fenómenos pertenecen a la ley de la causalidad, y esta
verdad fundamental forma parte de la esencia de la enseñanza del Buda. Así que dhar-
ma significa también : (2) ley, (3) verdad fundamental, (4) la enseñanza del Buda, y
(5) doctrinas del budismo.
POESÍA ZEN 23

Tung Shan: “En el invierno el maestro está congelado y en el vera-


no está muerto del calor”.

Ejemplo 6: Un día I Shan, Wu Feng y algunos otros monjes estaban


atendiendo a Pai Chang. Pai Chang preguntó a I Shan: “¿Cómo puedes
hablar sin tu garganta, labios, y lengua?” I Shan: “Pues, maestro, en ese
caso, dígalo usted, por favor”. Pai Chang contestó: “No me molesto en
decírtelo, no quiero asesinar mi posteridad.”

Ejemplo 7: Un monje preguntó a Nan Chuan: “¿Hay alguna ense-


ñanza que no debemos enseñar a la gente?” “Sí.”, respondió Nan
Chuan. “¿Cuál?”, demandó el monje. “No es la mente, ni Buda ni cual-
quier otra cosa”, respondió Nan Chuan.

Ejemplo 8: Un monje estaba recitando el Sutra del Diamante: “ Si


una persona ve que las formas no son formas, entonces ve al Buda.” En
ese momento pasó un maestro y lo oyó.
El maestro: “Estás recitándolo de una manera equivocada. Debe
ser así: ‘Si una persona ve que las formas son formas, ve al Buda.”
El monje: “¡Lo que ha dicho es lo contrario de las palabras del
Sutra!”
El maestro: “¿Cómo puede leer el Sutra un ciego?”

Ejemplo 9: Un día, cuando Lin Chi vio a un monje acercarsele, le-


vantó su bastón. El monje, entonces, inclinó la cabeza para mostrar res-
pecto al maestro. Pero Lin Chi le pegó. Unos minutos después, al pasar
otro monje Lin Chi de nuevo levantó su bastón, pero esta vez el monje
no inclinó la cabeza, y Lin Chi le pegó igualmente.

Ejemplo 10: Al sexto patriarca le gustaba repetir esta célebre estrofa:


El Bodhi no es como un árbol.
El reluciente espejo no luce por parte alguna.
Desde el comienzo nada existe.
¿Dónde poder encontrar el polvo acumulado?

Si, de acuerdo con su pensamiento, nada está desde el comienzo,


¿cómo podemos acusar a los maestros del Zen de que sean negativos?
24 JUAN W. BAHK

Lo que sucede es que ellos no niegan nada. Se limitan a señalar nuestra


ilusión al pensar en las cosas inexistentes como existentes, y en las cosas
existentes como inexistentes.
Estos dos grupos de koanes, tanto los tipos explicitos y afirmativos
como los implicitos y negativos, están clasificados arbitrariamente. Por lo
tanto, no son definitivos ni irrevocables; no significa que sean totalmente
afirmativos o completamente negativos. Hay elementos negativos tam-
bién en los tipos de koan afirmativos, y elementos afirmativos en los tipos
negativos. Ningún koan pertenece absolutamente a un tipo u otro. La
Verdad del Zen es que ambos tratan de transmitir lo que no ha sido mo-
dificado ni mutilado a pesar de la diferencia externa de la presentación.
Los koanes que pertenecen al tercer grupo son un poco más difíci-
les de entender y explicar, puesto que no es fácil trazar sus fronteras en-
tre los koanes del primer y el segundo grupo. Los monjes zenistas los
describieron con dos palabras, “tipo impenetrable.” Algunos los llama-
ron “montañas de plata con murallas de hierro.” Estrictamente hablan-
do, sólo pueden ser entendidos por las personas avanzadas, cuyas pro-
fundas intuiciones igualan a las de los maestros del Zen. Es decir, estas
personas superdotadas podrían discernir directa y claramente el signifi-
cado del koan sin acudir a la adivinación o al análisis. Para alguien dis-
puesto a arriesgarse, quizás estos koanes no sean tan incomprensibles o
inexplicables. No obstante, la conveniencia de tal acierto es muy dudo-
so. Sin embargo, expondremos varios ejemplos para los lectores que
quieran interpretarlos según sus propios conocimientos y perspicacias.

Ejemplo 1: Un día en el monasterio de Nan Chuan, los monjes de


ambas alas del edificio tenían una disputa sobre la posesión de un gato.
Decidieron acudir al maestro Nan Chuan para que fuera el juez en la
disputa. Nan Chuan tomó un cuchillo con una mano, el gato en la otra
mano, y dijo: “Si alguno de ustedes actúa correctamente, este gato no
morirá; ¡si no, lo cortaré en dos pedazos!” Ninguno de los monjes pudo
decir nada. Nan Chuan entonces mató al gato. Por la noche, cuando
Chao Chou regresó al monasterio, Nan Chuan le preguntó qué habría
dicho en cuanto al caso del gato, si hubiera estado allí durante la dispu-
ta. Chao Chou se quitó las sandalias de paja, las puso encima de su cabe-
za, y salió. Después de lo cual Nan Chuan comentó, “¡Oh, si hubiera es-
tado usted aquí el gato habría salvado su vida!”
POESÍA ZEN 25

Ejemplo 2: Teng Yin Feng fue discípulo de Ma Tsu. Un día Yin


Feng decidió visitar al maestro Shih Tou (que significa piedra o roca).
Cuando lo mencionó a su maestro Ma Tsu, éste le dijo: “Puedes visitarlo,
pero el camino hacia Shih Tou es muy resbaloso.” A lo que Teng Yin
Feng respondió: “Llevaré a un compañero conmigo. Puedo desempe-
ñar el papel ante cualquier accidente que me ocurra.” Después de lo
cual fue a la residencia de Shih Tou. Entró al salón, dio una vuelta alre-
dedor de la tarima de meditar en la cual Shih Tou estaba sentado. Gol-
peó el suelo junto su colega, y preguntó al maestro: “¿Cuál es el signifi-
cado de esto?” Shih Tou exclamó:“¡Ay de mí, Díos¡ ¡Ay de mí, Dios!”
Ying Feng no dijo nada y regresó a Ma Tsu para pedir su consejo. Ma
Tsu sugirió: “Vete a Shih Tou y repite exactamente lo mismo. Si te da
una respuesta, exhala tu aliento con el sonido de ‘¡vaya! ¡vaya!’” Con es-
te consejo en mente, Ying Feng fue a Shih Tou por segunda vez y le hizo
la misma pregunta. Pero Shih Tou no le dio respuesta alguna. En su lu-
gar, aspiró hondamente dos veces y exclamó “¡vaya! ¡vaya!”, antes de
que Yin Feng lo hiciera. Éste no encontró la respuesta en esta situación
inesperada, y regresó a Ma Tsu para contarle lo sucedido. Entonces Ma
Tsu dijo: “Ya te dije antes que el camino de Shih Tou es muy resbaladi-
zo.”

Ejemplo 3: Un monje llamado Tien Jan fue a visitar al Maestro Real,


Hui Chung. En cuanto llegó, preguntó al monje ayudante, si el Maestro
Real estaba en casa. El monje contestó: “Sí, pero no recibirá ninguna visi-
ta.” Tien Jang exclamó: “¡Oh, no puedo creerlo!” Y el monje ayudante re-
plicó: “Ni siquiera los ojos de Buda pueden verlo,” Tien Jan comentó: “El
dragón da a luz al pequeño dragón y el fenix da a luz al pequeño fenix.”
Y salió del lugar. Más tarde, cuando Hui Chung despertó de su sueño y
supo lo ocurrido, dio una paliza a su ayudante. Cuando Tien Jan lo supo,
comentó: “¡Este anciano es digno de ser llamado el Maestro Real! Al día
siguiente Tien Jan fue a visitar de nuevo a Hui Chung. En cuanto vio al
Maestro Real, cubrió la tierra con su chal como si fuera a sentarse en él.
Hui Chung advirtió: “No es necesario, no es necesario.” Entonces Tien
Jan dio unos pasos hacia atrás, por lo cual el Maestro Real dijo: “Está
bien, está bien.” Pero de repente, Tien Jan dio unos pasos adelante. El
Maestro Real, entonces, dijo: “No, no.” Después de lo cual Tien Jan dio
una vuelta alrededor del Maestro y se marchó. Mucho tiempo después, el
26 JUAN W. BAHK

Maestro Real hizo la siguiente observación: “Hace mucho tiempo que he


visto a Algunos Sagrados. La gente es ahora muy perezosa. Han pasado
treinta años; será muy difícil de encontrar a un hombre como él.”

Ejemplo 4: Chao Chou fue a visitar Huang Po. Cuando Huang Po


vio que venía, cerró la puerta. Entonces Chao Chou cogió una antorcha
y gritó ruidosamente en la sala de la congregación: “¡Fuego! ¡Fuego!,
¡Socorro! ¡Socorro!” Al oír los gritos, Huang Po abrió la puerta y salió.
En cuanto vio a Chao Chou, lo cogió por un brazo y le dijo: “¡Dilo! ¡Di-
lo!” Chao Chou respondió: “Tú comienzas a tensar el arco después de la
huida de ladrón.”

Ahora llegamos al tercer punto de nuestra reflexión: ¿por qué es


un arte especial el Zen en expresar la Verdad de Prajna? Ahora, la res-
puesta debe ser más obvia. El Zen es un “arte,” en el sentido de que para
expresarse a sí mismo, sigue sus propias intuiciones e inspiraciones, pe-
ro no dogmas ni reglas. Algunas veces parece que es serio y solemne,
otras trivial y alegre, sencillo y directo, o enigmático y ‘redondeado.’
Cuando los maestros del Zen predican, no sólo lo hacen con palabras si-
no que utilizan las manos y piernas, las señales simbólicas o las acciones
concretas. Gritan, pegan, empujan, y si alguien pregunta, algunas veces
huyen, o simplemente no dicen nada y simulan ser tonto. Tales acciones
no tienen lugar en la retórica, la filosofía o la religión, y pueden ser des-
critas como “arte.”
Este arte zenista que es poco ortodoxo y radical, tiene cuatro pro-
pósitos diferentes Ellos son: (1) conducir al individuo a la Iluminación
directa;. (2) ilustrar una determinada enseñanza budista, (3) expresar
el humor del Zen y su agudeza, (4) comprobar la hondura y autentici-
dad del discípulo, verificar su entendimiento. Algunos de los ejemplos
que ilustran al primer grupo son los siguientes:

Ejemplo 1: Una noche Te Shan estaba asistiendo al maestro Lung


Tan, cuando éste dijo: “Ya es tarde. ¿Por qué no te vas a tu cuarto y des-
cansas?” Entonces, Te Shan dio las buenas noches a su maestro y se des-
pidió. Pero regresó en seguida diciendo: “Está muy oscuro afuera.”
Lung Tan encendió una vela y la pasó a Te Shan, y, de repente, sopló
hacia la llama y la apagó. Te Shan alcanzó la Iluminación en seguida.
POESÍA ZEN 27

Ejemplo 2: Un monje llamado Hung Chou fue a visitar a Ma Tsu y


le preguntó: “¿Cuál es el significado de la llegada de Bodhidharma des-
de el Oeste? Ma Tsu respondió: “Primero inclina la cabeza hacia mí.”
Cuando Hung Chou se estaba postrando, Ma Tsu le dio una fuerte pata-
da en el pecho. Entonces el monje quedó inmediatamente iluminado.
Se levantó, aplaudió, rió a carcajadas y exclamó: “Oh, ¡estupido! ¡Qué
maravilla! ¡Cientos y miles de Samadhis8 y las infinitas maravillas de la
Verdad han sido realizadas en la punta de un pelo!” Entonces rindió ho-
menaje a Ma Tsu. Más tarde repetía: “Desde que recibí aquella patada
de Ma Tsu, me he sentido más alegre y risueño que nunca.”

Ejemplo 3: Cuando Lin Chi vivía en el monasterio de Huang Po el


jefe de los monjes le pidió que hiciera una pregunta al maestro Huang
Po. Lin Chi obedeció y preguntó a Huang Po: “¿Cuál es la esencia del
Budismo?” Al oírlo, Huang Po le pegó. No obstante, Lin Chi repitió la
pregunta tres veces y fue golpeado tres veces. Inmediatamente después
decidió salir del monasterio. Antes de su partida, dijo al jefe de los mon-
jes: “Debido a su petición fui golpeado tres veces. Ahora voy a otro sitio
para aprender el Zen.” El jefe respondió: “Será mejor para ti decir adiós
al Maestro antes de tu salida.” Luego, visitó a Huang Po en privado y le
dijo: “El hombre que hizo la pregunta ayer es un novato. Pero me pare-
ce que es un hombre bueno y sincero. Si viene y se despide de ti, dale al-
gunas instrucciones.”
Al día siguiente, cuando Lin Chi fue a despedirse de Huang Po, és-
te le dijo que visitara a Ta Yu. Al llegar a la residencia de Ta Yu, éste pre-
guntó a Lin Chi:

–“¿De dónde vienes?”


Lin Chi: “De Huang Po.”
Ta Yu: “¿Qué enseña Huang Po?”

8
Samadhis: Este término tiene varios significados: en el Zen “samadhi” implica
no sólo equilibrio, tranquilidad y lo puntiagudo sino también un estado de intensa
concentración sin esfuerzo, de completo ensimismamiento de la mente misma, y de
elevado y expandido conciencia. Samadhi y Bodhi son formas idénticas desde la pers-
pectiva de la mente iluminada, aunque samadhi e iluminación son diferentes desde el
punto de vista de los pasos hacia el despertar de una elevada consciencia.
28 JUAN W. BAHK

Lin Chi: “Le pedí tres veces que me enseñara la esencia del budis-
mo, pero me pegaba cada vez que le preguntaba. No entiendo qué hay
de malo con mi pregunta.”
Ta Yu: “Huang Po es amable como una madre. Lo que hizo fue pa-
ra iluminarte de pies a cabeza. ¡Cuán estúpido eres al venir y hacerme
esa pregunta necia!”
Al oírlo, Lin Chi fue inmediatamente iluminado, y exclamó: “¡Oh,
ahora ya sé que al fin y al cabo no hay mucha cosa en el budismo de
Huang Po!” Ta Yu lo cogió por un brazo y le gritó: “¡Eres un fantasma
que orina en su propia cama! Acabas de preguntarme cuál fue tu falta.
Ahora denuncias el budismo de Huang Po. ¿Qué verdad has visto, atre-
viéndote hacer tal declaración?” Lin Chi le pegó inmediatamente a Ta
Yu con su puño tres veces. Ta Yu se defendió y dijo: “Tu maestro es
Huang Po: esto no tiene nada que ver conmigo.”
Entonces Lin Chi regresó a Huang Po. En cuanto Huang Po lo vio,
comentó: “Vienes y te vas; ¿cuándo vas a terminar con esto?” Lin Chi re-
plicó: “Todo esto se debe a su gentileza.” Entonces Huang Po gritó ren-
corosamente: “¡Maldito sea Ta Yu que tiene una lengua larga! ¡La próxi-
ma vez que lo vea, le pegaré fuerte por esto!” “No tiene que esperar has-
ta la próxima vez,” dijo Lin Chi. “Puede pegarle ahora mismo!” Huan Po
comentó: “¡Este hombre loco se atreve ahora a venir aquí, y a desafiar al
león en su jaula!” Lin Chi entonces gritó a Huang Po, a quien le dijo que
se largase.
Estos koanes muestran que no hay un método definido que el ma-
estro del Zen deba usar para llevar la Iluminación a su discipulo. Una
patada, un puñetazo, un comentario simple, o cualquier otra cosa fun-
cionará, si el estado de la mente del discípulo está maduro y listo para
recibir este empujón final. Sin embargo, no se dice que las patadas ze-
nistas, los puñetazos y la agresividad verbal sean los que lo provoquen. Si
se pudiera llegar a la Iluminación de esta manera, los campos de escla-
vos y prisioneros serían una factoría de iluminados. Igualmente, si una
persona pudiera alcanzar la Ilustracióncon sólo escuchar lo que los ma-
estros dicen, sería suficiente grabar los famosos koanes en cintas para
oírlos repetidamente hasta que seamos iluminados.
Ahora llegamos al segundo grupo: ¿cómo ha sido aplicado el arte
zenista para aclarar ciertas enseñanzas de los budistas?
POESÍA ZEN 29

Ejemplo 1: Un anciano asistió al sermón de Pai Chang varias veces.


Un día, trás un sermón particular, todos los oyentes se marcharon, ex-
cepto este anciano. Pai Chang le preguntó: “¿Quién es usted?” El ancia-
no contestó: “No soy un ser humano. Cuando vivía en esta montaña du-
rante el tiempo de la última kalpa,’9 uno de mis estudiantes me pregun-
tó: ‘¿Están los yoguis sujetos a la ley de la causa y el efecto?’ Yo respondí:
‘No, no están sujetos a ella.’ Debido a esta respuesta engañosa creé un
mal karma10 que me causó ser zorro durante quinientas vidas sucesivas.
Ahora le ruego que me dé una respuesta correcta para que se me libere
del nacimiento como zorro.” Pai Chang le dijo: “Está bien. Ahora hága-
me su pregunta original.” El anciano dijo: “¿Están los yoguis sujetos a la
ley de la causa y el efecto?” Después de lo cual Pai Chang replicó: “¡Los
grandes yoguis no son ciegos a la ley de la causa y el efecto!” Al escuchar-
lo, el anciano fue iluminado. Se postró ante Pai Chang y dijo: “Ahora es-
toy libre de mi mal karma.”

Sea verdadero o simbólico, este ejemplo refleja la actitud típica del


Zen hacia el karma, o la Ley de Casualidad. Indica que el Zen no renie-
ga de la enseñanza básica de esta ley que ha sido aceptado por todas las
escuelas budistas como una de las supremas doctrinas de la se enseñan-
za. Muestra igualmente que el Zen no es nihilista como algunos creen
que lo es. Todo lo contrario a lo que algunos creen, los seguidores del
Zen son más sinceros en cumplir sus deberes religiosos y más rigidos en
su conducta moral que otros. No es gente poco escrupulosa de ninguna
forma. El Zen trae la libertad; no la corrupción ni la disolución. La Ilu-
minación no enceguece a los discípulos ni los convierte en malhechores
o transgresores.

Ejemplo 2: El primer ministro Kuo Tze I de la dinastía Tang fue un


hombre de Estado por excelencia y un general sobresaliente. Su éxito
tanto en la política como en el servicio militar lo convirtió en el heroe
9
Kalpa significa el eón; cien mil millones de años. Es un ciclo reiterativo de la
creación y la descomposición de un universo.
10
Karma es una de las doctrinas fundamentales del budismo. Significa acción y
reacción; el proceso continuo de la causa y el efecto. Por lo tanto, nuestra vida presente
y sus circunstancias son el producto de pensamientos y acciones del pasado, y al mismo
tiempo nuestros actos en esta vida va a moldear nuestra existencia futura.
30 JUAN W. BAHK

más admirado en su época. Ni el poder, ni el dinero ni el éxito pudieron


distraer al primer ministro de su intenso interés y devoción al budismo.
Se consideró a si mismo como un budista ordinario y humilde, y visitaba
a su maestro favorito con frecuencia para estudiar los dificiles textos del
Zen. Parecía que él y su maestro se llevaban bien. La alta posición gu-
bernamental de la que se encargaba no afectaba las relaciones persona-
les con el maestro. En su amistad no existió aparentemente ningún tipo
de excesiva pomposidad del político ni vana altanería del religioso; pa-
recía verdaderamente una relación normal entre un discípulo obedien-
te y un maestro venerado. Sin embargo, un día Kuo Tze I visitó al maes-
tro reverente como cualquier ocasión anterior, e hizo la siguiente pre-
gunta al maestro: “Su Reverencia, ¿cómo el budismo explica el egotis-
mo?” La cara del maestro se tornó azulada, y de una manera extremada-
mente arrogante y despreciativa se dirigió al primer ministro replican-
do: “¿Qué estás diciendo, tú calavera entumecida?” Esta provocación
inesperada e irracional dañó muchísimo los sentimientos del político, y
el enojo se reflejó en su rostro. En ese momento el maestro zenista son-
rió y dijo: “¡Su Excelencia, esto es egotismo!”
Tenemos aquí el tercer grupo que aclara la manera en la que el
“arte del Zen” asume la expresión de humor y agudeza.

Ejemplo 1: Su Tung Po, el poeta famoso de la dinastía Sung, fue


un budista devoto. Tenía un amigo íntimo, un maestro Zen por exce-
lencia, llamado Fo Ying. El templo de Fo Ying estaba en la orilla oeste
del río Yang Tse, mientras la casa de Su Tung Po estaba en la orilla este
del río. Un día Su Tung Po visitó a Fo Ying quien no estuvo en la casa en
aquel momento. Se sentó en su escritorio y lo esperó. Pronto, se aburrió
de esperar, y empezó a escribir sobre un papel que se encontraba en el
escritorio. Las últimas palabras decían: “Su Tung Po, el gran budista, a
quien no puede mover siquiera las fuerzas combinadas de los ‘Ocho
Vientos del Mundo`.”11 Esperó un rato más, pero ya estaba cansado y re-
gresó a su casa. Cuando Fo Ying regresó y vio el escrito de Su Tung Po,

11
“Ocho vientos del mundo” es un termino ampliamente usado por budistas pa-
ra denotar las ocho influencias de este mundo o los intereses que abanican las pasiones
humanas; somos esclavos de nuestra propia querencia. Los ocho elementos son benefi-
cio, pérdida, difamación, elogio, alabanza, burla, tristeza y alegría.
POESÍA ZEN 31

el maestro zenista agregó la siguiente línea: “¡Basura! Lo que has dicho


no es mejor que romper el viento,” y se lo envió a Su Tung Po. Éste se in-
dignó con el comentario ultrajante, y estaba tan enojado que en seguida
cogió el barco y cruzó el río hacia el templo de Fo Ying. Tomó del brazo
a Fo Ying y le gritó: “¿Con qué derecho me insultas con tal lenguaje?
¿No soy yo un budista devoto que cuida sólamente al Dharma? ¿Estás
ciego después de conocerme por tantos años?” Fo Ying miró a su amigo
por unos segundos, sonrió y dijo lentamente: “Su Tung Po, el gran bu-
dista, quien reclama que la fuerza combinada de los Ocho Vientos no
puede moverlo una pulgada, está ahora al otro lado del río Yang Tse
por un solo resoplido del viento del ano.”

Ejemplo 2: Un día el rey de Yen visitó al maestro Chao Chou,


quien ni siquiera se levantó cuando vio llegar al rey. El rey preguntó:
“¿Cuál es más alto el rey del mundo o el Rey de Dharma?” Chao Chou
respondió: “Entre los reyes humanos soy más alto; entre los reyes de
Dharma, soy más alto también.” Al oír esta respuesta, el rey quedó muy
complacido. Al día siguiente un general vino a visitar a Chao Chou,
quien no sólo se levantó de su asiento, cuando vio llegar al general, sino
que le mostró una hospitalidad agradable. Cuando se fue el general, el
ayudante del maestro preguntó: “¿Por qué se levantó usted cuando una
persona del rango más bajo vino a verlo y no lo hizo ante el rango más
alto?” Chao Chou contestó: “Tú no entiendes. Cuando viene la gente de
calidad más alta, no me levanto de mi asiento; cuando ellos de calidad
media, me levanto; pero cuando son de la calidad más baja, voy hasta la
puerta para recibirlos.”

Ejemplo 3: Un día Chao Chou y Wen Yuan entraron en un debate.


Se pusieron de acuerdo de que el que ganara la disputa sería el perde-
dor, y el que perdiera sería el ganador. Como premio, el perdedor debe-
ría entregar alguna fruta al ganador. “Hábla primero,” Wen Yuan dijo a
Chao Chou. Así formularon el siguiente diálogo:

Chao Chou: “Soy un asno.”


Wen Yuan: “Soy el estomago de ese asno.”
Chao Chou: “Soy la mierda que el asno dejo caer.”
Wen Yuan: “Soy el gusano en la mierda.”
32 JUAN W. BAHK

Chao Chou: “¿Qué haces en la mierda?”


Wen Yuan: “Paso mis vacaciones del verano allí.”
Chao Chou: “Está bien. Ahora dame la fruta.”

El cuarto grupo sobre el “arte del Zen” cubre la manera en la que


los maestros del Zen comprueban el entendimiento de los discípulos.
Estas pruebas son muy variadas, incluyendo las maneras del comporta-
miento y el lenguaje. Las pruebas del comportamiento se muestran a
través de las acciones radicales e inesperadas; las pruebas del lenguaje se
presentan mediante la “decisiva contienda verbal.” La contienda verbal
es quizás la técnica más popular aplicada muchas veces por los budistas
Zen. Consiste en una sesión de preguntas y respuestas, o sea la conversa-
ción con su especial significado. Este diálogo del catequismo budista tie-
ne un aspecto punzante siempre listo para atravezar sin piedad el cora-
zón del contrario. Hecha la pregunta, la otra persona debe contestar
tan pronto como sea posible de manera igualmente penetrante. Una
vez lanzada la pregunta no hay tiempo para racionalizar o buscar la res-
puesta adecuada. Ninguna respuesta puede ser aceptada a menos que
sea dada instantánea y espontáneamente sin esfuerzo. Por lo tanto, co-
mo sabemos que las preguntas zenistas son desconcertantes y frecuente-
mente no tienen contestación, cuando el estudiante no responde inme-
diatamente, porque intenta buscar la respuesta “correcta” mediante un
rezonamiento lógico, este intervalo revela entonces su falta de entendi-
miento interior. Así que por muy “correcta” que sea su respuesta, no se-
rá aceptada por el maestro iluminado. Por consiguiente, esta “decisiva
contienda verbal” es una técnica especial concebida por los maestros
del Zen hace muchos años para poder probar el entendimiento interior
de sus estudiantes. Un ser iluminado debería haber podido contestar en
seguida y de una manera fácil cualquier pregunta desconcertante sin va-
cilación. La respuesta debe ser como un relámpago, como una chispa
entre dos piedras. No hay espacio para la “elaboración” ni tiempo para
la “formulación.”

2. LA ESENCIA DEL ZEN


Los ejemplos anteriores nos dan una visión de algunas facetas po-
co comunes del Zen. Sin embargo, tenemos que examinar el principio
POESÍA ZEN 33

básico que defiende esta enseñaza, cuyo meollo no se puede compren-


der intelectualmente sin tener un entrenamiento en la filosofía de Ma-
hayana en general, y un conocimiento adecuado de la filosofía de Hua
Yen12 en particular.
En China el budismo Zen es conocido también como “la Doctrina
de la Mente,” o “la Enseñanza de la Mente.” Este término es probable-
mente el mejor resumeno de lo que es el Zen, puesto que lo que enseña
es el camino hacia una realización completa de la Mente. “La Ilumina-
ción” no es más que otro nombre para designar el despliegue completo
de “la Mente recóndita.” La verdad es que fuera del vasto y profundo do-
minio de la Mente, no hay nada que esté iluminado. Por lo tanto, el úni-
co propósito del Zen es hacer que una persona entienda, realice y per-
feccione su propia mente. La Mente es el tema y la piedra angular de los
estudios del Zen.
El budismo y la sicología moderna nos dicen que la mente tiene
muchos “aspectos y estratos,” los cuales son importantes en los campos
de la sicología, la filosofía y la religión. No obstante, al Zen no le intere-
san estos “campos” diferentes, sólo le interesa penetrar en la Esencia, o
sea, en la médula más profunda de la mente, ya que una vez podamos
llegar ahí, todas las otras cosas llegan a ser relativamente insignificante,
y las demás se harán muy claras.
Antes de abordar esta “medula recóndita” veamos lo que el budis-
mo dice sobre los rasgos generales de la mente humana. Según los eru-
ditos budistas, hay tres aspectos o capas de la “estructura de la mente.”
El primer aspecto, o la capa exterior es la faceta activa y manifiesta. Esto
incluye las funciones mentales muy activas como amor, odio, deseo, ra-
zón, fantasía, memoria, etc. Son los aspectos obvios, puesto que todo ser

12
Hua Yen significa “ornamento de flor” o “guirnalda bonita” en chino y se refie-
re al título de una sagrada escritura de Mahayana llamada Hua Yen Chin o el Sutra de
Guirnalda (en sánscrito, Sutra de Avatamsaka). Ya que el sistema y el dogma de esta fi-
losofía se basa en el Hua Yen o Sutra de Guirnalda, ha sido llamada “la Filosofía de Hua
Yen.” Se estableció esta filosofía por el fundador de la escuela del Hua Yen, maestro Tu
Hsun de la dinastía Tang, y ha sido considerado como uno de los logros más grandes
del saber del budismo chino. La filosofía de Hua Yen es la filosofía de la totalidad; es
decir, la elucidación de la insondable esfera de la naturaleza de Buda, y el espíritu va-
liente y el profundo entendimiento de aquellas personas que se esfuerzan por la ilumi-
nación para poder salvar a los seres sensibles.
34 JUAN W. BAHK

humano tiene siempre una experiencia directa en estas áreas. La sicolo-


gía moderna los ha estudiado extensivamente, pero para el Zen tienen
poco interés.
El segundo aspecto, o la capa interior de la mente es “forma” o
“naturaleza.” Nos preguntamos, ¿qué es esta naturaleza de la mente? En
pocas palabras, la naturaleza de la mente es encontrar el conocimiento
de sí misma. Estar consciente significa “estar consciente del resultado
del juego de la consciencia”; es decir, “estar consciente de las impresio-
nes recibidas o las imágenes capturadas por la consciencia.” Estar cons-
ciente de este juego es una experiencia absoluta y pura, en la que no hay
un sujeto que entiende ni un objeto que va a ser entendido, dado que
tanto el sujeto como el objeto han sido fundidos como una entidad del
“sentimiento puro.” En este “sentimiento puro” no hay espacio para la
dicotomía de dualismo. Estar puramente consciente es intrínsecamente
no-dualista, como vemos en testimonios de los sabios budistas y de otras
personas de religiones diferentes a lo largo de los siglos. El conocimien-
to de s mismo no es una función de conocer algo, sino que ya es un esta-
do de “conocer a sií mismo en su forma más intrínseca.” Cuando una
persona descubre este especial conocimiento, encontrará su entero ser
cambiado. Mientras entabla alguna actividad, siente como si estuviera
trascendiendo esta actividad; habla y camina, pero siente que sus actos
de hablar y caminar no son iguales que antes –camina ahora con una
mente abierta. Sabe verdaderamente que es él o ella quien está hacien-
do “el caminar.” El “sí mismo/a” está sentado en el centro de su mente,
controlando todas sus acciones con espontaneidad. Desempeña el pa-
pel de su vida con clara consciencia y con espiritu iluminado. En otras
palabras, la persona que se da cuenta de su propia consciencia observa
que ya no es un sirviente obediente a impulsos ciegos, sino que es “su
propio maestro.”
Si este, “conocimiento de sí mismo” puede ser retenido y cultiva-
do, la persona experimentará el aspecto iluminador de la mente, a la
que muchos místicos llaman la Consciencia Pura. Cuando esta cons-
ciencia iluminadora se haya cultivada a su máximo potencial, todo el
universo se verá claramente abrazado consigo. Muchos místicos y budis-
tas han sido malentendidos y se ha creído que éste es el estado más alto
de la consciencia humana, o sea, el estado de Nirvana, o la última etapa
de unificación con la Consciencia Cósmica o la Gran Consciencia Uni-
POESÍA ZEN 35

versal. Sin embargo, según el Zen, esta etapa está todavía en el borde de
Samsara13.
Los yoguis que han llegado a este nivel están todavía sometidos
por la idea monista no pudiendo cortar el cordón de su atadura. Si lo
cortaran, podrián llegar “al otro lado de la ribera” asegurándose de li-
bertad perfecta. Por consiguiente, aunque el “estar consciente de sí
mismo,” o su forma cultivada –la consciencia iluminadora – sea un cla-
ve a todas las realizaciones interiores, se permanece ceñido básicamen-
te a la visión monista. La Iluminación budista no se puede adquirir por
medio de agarrar algo o de ensanchar el “despertar de la consciencia.”
Al contrario, se puede alcanzar mediante la supresión de todos los vín-
culos a esta consciencia iluminadora. Solamente por la fuerza trascen-
dental quizá llegue a la médula más profunda de la Mente –el Vacío ilu-
minador perfectamente libre y completamente no substancial. Esta ca-
racterística del Vacío iluminador, vacío aún dinámico, es la Esencia de
la mente.
El punto importante aquí es que cuando la palabra “Esencia” se
menciona, inmediatamente se piensa en algo tajantemente concreto; y
cuando la palabra “Vacío” se menciona, se imagina automáticamenate
la muerte y la “nada” estática. Estos conceptos no nos dan un entendi-
miento verdadero de la “Esencia” ni del “Vacío,” dado que el pensa-
miento humano se ha desarrollado unilateralmente mediante la limita-
ción de la dicotomía. La manera ordinaria de pensar es aceptar la idea
de que algo es existente o inexistente, pero nunca se acepta la noción
de que algo es existente e inexistente al mismo tiempo. A es A, o no A;
pero A nunca puede ser tanto A como no A simultáneamente. De la mis-
ma manera, la opinión del sentido común sobre “Vacío opuesto a exis-
tencia” es: “Vacío no es existencia; y existencia no es Vacío.” Esta forma
del razonamiento, que se considera como un ejemplo correcto y racio-
nal en nuestra manera de pensar, ha sido abogada por los lógicos como
algo indispensable y ha sido aceptada por el sentido común. No obstan-
te, el budismo no sigue este camino de la lógica, especialmente cuando

13
Samsara significa principalmente dos cosas: (1) es un ciclo de nacimiento, mi-
sería y muerte que se repite indefinidamente causado por el karma; (2) es una existen-
cia temporal en este mundo cambiante; la vida de esta sociedad en contraste con el nir-
vana.
36 JUAN W. BAHK

se trata de la verdad de Sunyata14 . El budismo afirma: “la forma no es di-


ferente al Vacío, el Vacío no es diferente a la forma; la forma es el Vacío
y el Vacío es la forma.” El budismo dice también que debido al Vacío, las
cosas pueden existir, y debido al hecho de que las cosas existan, éstas tie-
nen que ser Vacío también. Hace hincapié en que el Vacío y la existen-
cia son complementarios uno a otro, y no se oponen. Se incluyen y se
abrazan más que excluírse o negarse uno a otro. Cuando los seres ordi-
narios y sensibles ven un objeto, miran solamente el lado del aspecto
existente; no observan el lado del Vacío. Sin embargo, un ser iluminado
mira los dos aspectos al mismo tiempo. Esta actitud de “no distinguir las
cosas,” o “la unificación” del Vacío y la existencia, es llamada la Doctrina
del Centro del budismo de Mahayana. Por consiguiente, el Vacío según
lo entiende el budismo no es algo negativo, ni siquiera significa ausen-
cia o extinción. El Vacío es simplemente un término que indica la natu-
raleza de los seres no sustanciales, y señala el estado de no fijación, y por
ello, la libertad.
El Vacío no se explica fácilmente. No es definible ni descriptible.
Como el maestro chino Huai Jang dijo: “Cualquier cosa que diga perde-
rá el punto focal.”15 El Vacío no puede ser descrito ni expresado por pa-
labras. Es así porque el lenguaje humano ha sido creado ante todo para
designar las cosas existentes; el lenguaje no es adecuado para expresar
las cosas inexistentes ni los sentimientos. Sería futil y engañoso tratar de
discutir el Vacío dentro de las limitaciones de un lenguaje. Esta es la ra-
zón por la que los maestros del Zen gritan, lloran, patean y pegan. ¿Qué
otra cosa pueden hacer para manifestar este Vacío indescriptible sin re-
currir a las palabras?
La enseñanza de los budistas sobre el Vacío es amplia y profunda, y
se requiere mucho estudio antes de comprenderlo. Este estudio es la
esencia preliminar al entendimiento del Zen.
Volvamos al tema original, la Esencia, o la médula interior de la
mente, para, primero, definirla con exactitud. La Esencia de la mente es
el Vacío iluminador. Un maestro del Zen iluminado no sólo conoce el

14
Sunyata significa la inexistencia de las cosas y de sí mismo. Es la verdad absolu-
ta, cuya realidad no reconoce la existencia del ser ni del no ser. Es decir, es el vacío tras-
cendental.
15 Kim, Hokey. Modernidad y Zen, Seúl, Shidaesa, 1994, pág. 90.
POESÍA ZEN 37

aspecto iluminador de la consciencia, sino que conoce también la im-


portancia del aspecto vacío de la mente. La Iluminación fijada a algo se
consiedra como “agua muerta,” pero la Iluminación sin fijación alguna,
o la Iluminación-Vacía, es elogiada como “la gran vida.” El comentario
de Hui Neng: “Desde el principio ninguna cosa existía” expresó sin lu-
gar a dudas la Esencia de la Mente, aligual que la médula interior del
Zen. Debido a ese entendimiento profundo, Hui Neng fue reconocido
como el Sexto Patriarca.
A manera de hacer un resumen del concepto esencial del Zen, po-
dríamos señalar lo siguiente. Como concepto básico de una variante del
budismo, “Zen” significa meditación considerada como un método de
acercamiento a la enseñanza del Buda; su primer objetivo no fue el esta-
blecimiento de una religión normal, sino crear una manera de vivir ba-
sada en la meditación. Sin embargo, la meditación dentro del contexto
del budismo Zen no equivale al análisis de la realidad que hace el filóso-
fo occidental para buscar respuestas a problemas metafísicos, religiosos
o éticos. El Zen no trata de examinar lógicamente el universo y la vida,
sino que intenta ver la naturaleza como es y vivir la vida como debería
haber sido. El Zen no es algo divisible sino completo; no es esquemáti-
co, sino orgánico; no es un pensamiento que traza planes a largo plazo
sino inmediatos, y no es analítico sino integrador. En otras palabras, el
Zen es una manera de vivir, lo cual no admite división entre pensamien-
to y acción. Trata de los hechos de la vida; no de conceptos. No hay dis-
tancia entre la consciencia y la inconsciencia; no hay dicotomía entre el
yo y el mundo externo. Así que no hay contradicciones en el Zen entre
los hechos y la acción. Es la lógica la que concilia las contradicciones. El
problema con la mente humana es que mientras es capaz de crear con-
ceptos para interpretar la realidad, suele hacerlo mediante hipótesis tra-
tándolos como si fueran las cosas verdaderas. Por lo tanto, la mente con-
sidera “las ideas construidas por sí mismas” como la ley impuesta exter-
namente sobre la realidad. La vida vista por este dualismo induce a la
confusión del pensamiento.
El Zen es esencialmente una manera de ver la naturaleza del hom-
bre, la cual no vacila en sacudirse del sometimiento de algo para conse-
guir la libertad. La meditación del Zen, por consiguiente, no consiste
meramente en la contemplación. La verdad del Zen se expone a sí mis-
ma desde el interior y nada tiene que ver con la práctica del ascetismo.
38 JUAN W. BAHK

En el Zen, para llegar a ser libre, se tiene que lograr la Iluminación o el


despertar espiritual. No hay Zen sin Iluminación. Una vez que se está
despierto, se puede ver la realidad de las cosas sin los impedimentos que
producen la mezcla de ideas erróneas. La Iluminación llega con la intui-
tiva mirada de la naturaleza del ser en contraste con el entendimiento
análitico o intelectual de ella. Dado que no es un proceso pensante a
través de la concatenación de un discurso, el maestro zenista niega com-
pletamente el poder del lenguaje y del pensamiento. El Zen no intenta
explicar, sino simplemente señalar o indicar el camino; no admite el ac-
ceso hacia la circunlocución y tampoco generaliza. El Zen es personal y
subjetivo, y se preocupa de los actos concretos y tangibles.
Una vez, un discípulo hizo una pregunta a un maestro Zen chino:
“¿Qué quiere decir llegar al ‘estado del Buda’”? El maestro no dijo nada,
solamente extendió su dedo índice. ¿Qué quiso significar, cuando ex-
tendió su dedo índicé? Su acto no tiene una explicación precisa. Quizá
quiso decir “aquí,” o “ahora.” Así se comprende que el acto de ver no re-
quiere esfuerzo. No hay que usar palabras, ni hay que pensar. La verdad
de la realidad fundamental no está lejos, ya que te mira a la cara. El ade-
mán del maestro Zen recuerda el del Buda. Una vez el Buda dio un ser-
món pero sus discípulos no lo entendieron entonces. Sin decir ni una
palabra levantó un ramo de flores y lo mostró a los oyentes. Un hombre,
de nombre Mahakasyapa, lo entendió; asintió con la cabeza, sonriendo.
Tradicionalmente este episodio constituye el origen del Zen.
Contrariamente a la creencia popular, el Zen no apunta a una vida
letárgica, perdida en la contemplación de las cosas y de la vida. La ermi-
ta o el templo aislado en las montañas no significa un paraíso lejos del
mundo profano, cuyas ansiedades invaden nuestra vida. Al contrario, es
un campo de instrucción donde un hombre aprende por su fuerza de
voluntad a armarse a sí mismo en el campo de batalla: el Zen no nos ale-
ja del mundo; no nos permite permanecer como meros espectadores en
la agitación que envuelve la vida humana. No es misticismo tampoco co-
mo muchos piensan. El Zen vive en medio del océano donde crece para
enfrentar valiente y serenamente las olas invasoras del mundo y la vida.
El Zen trasciende la mutabilidad y el panorama mutante de los asuntos
humanos, pero al mismo tiempo cumple las leyes de la naturaleza.
Todos nosotros somos un ser finito y no podemos vivir fuera del
tiempo y del espacio. La libertad o la liberación debe ser encontrada en
POESÍA ZEN 39

la finitud misma, porque no hay nada infinito separado de las cosas fini-
tas. El nirvana se encuentra en medio del nacimiento y la muerte. Nues-
tra vida ordinaria toca solamente el borde de nuestra personalidad; no
llega a una profundidad suficiente para poder levantar la parte más pro-
funda del alma. El Zen nos facilita remodelar nuestro propio carácter,
puesto que nos ayuda a abrir el “tercer ojo,” con el que podemos ver la
esfera de nuestro ser.
El Zen tiene por objeto enseñarnos a vivir la vida entera y com-
pletamente. En este mundo cada uno tiene que vivir esencialmente sólo
para sí mismo; el Zen tiene, por tanto, su fondo en la soledad interior.
Cuando esta soledad se encuentra cara a cara con la inevitable realidad,
la cual es un vacío inmenso, surge la abrumadora sensación de carecer
de valor. Entonces la frustración nos invade. En el vacío, no obstante, no
hay dualismo entre lo bueno y lo malo o entre ser y no-ser. El Zen tiene
como objetivo abolir el pensamiento y sustituir la consciencia con la in-
consciencia, ya que no analiza la realidad sino la experimenta directa-
mente. El Zen, por último, nos trae un sentido de la integridad y la reali-
zación de nuestro ser. El especial mensaje que Bodhidharma trajo consi-
go puede resumirse en las siguientes líneas:
Una especial transmisión fuera de la escritura:
No se fia de las palabras y las letras;
indicando directamente al alma del hombre;
mirando su propia naturaleza,
logrando luego el estado de Buda.

Estas líneas que describen los principios de la enseñanza del Zen


distinguen el Zen de otras escuelas del budismo que existían en China.
Cuando Bodhidharma declaró su mensaje a los chinos, la doctrina ya es-
taba impregnada de los atributos que venían de la India. Se tardó unos
doscientos años para que el Zen diera sus ricos frutos a la vida humana.
Mientras tanto, el budismo Zen conseguía la esencia de lo que hace el
Zen hoy en día. Después de Bodhidharma surgieron muchas figuras
destacadas, quienes lograron mantener la antorcha del Zen en China.
En la época del tercer patriarca chino, Seng Chan, el Zen pudo arraigar-
se en la cultura china. Sin embargo, fue en la época del sexto patriarca
Hui Neng, cuando se fortaleció la enseñanza y se propagó el Zen a tra-
vés de China. Uno de sus discípulos, Yung Chia escribió Las canciones
40 JUAN W. BAHK

de la iluminación, libro que sirvió como guía espiritual para los creyen-
tes y principiantes. Los maestros chinos, como Chao Chou (778-897) y
Lin Chi (¿-366), se distinguieron en difundir la esencia de la enseñanza
del Buda en China y en otros países. En aquel entonces, China produjo
tan buenos poetas como Li Po (701-762) y Tu Fu (712-770). Se cree que
el poeta Han Shan prosperó en la misma época de Li Po, pues nada que-
dó de sus datos personales, excepto sus poemas escritos en las piedras y
la madera. Los críticos coinciden en creer que unos trescientos poemas
de Han Shan son auténticos poemas del Zen.
Con la caída de la dinastía Tang (618-907) la gloria de la Edad de
Oro se desvanece poco a poco y se prepara la llegada de la dinastía Song
(960-1279). No obstante, a pesar del debilitamiento de la dinastía Tang,
la poesía del Zen alcanza su mejor momento con el advenimiento de
Yeh Fu, quien compone las famosas Odas del Sutra Diamante. Junto con
las Cien reglas para la poesía Zen escritas por su maestro Hsueh Tou, los
escritos de Yeh Fu permanecen como las piezas monumentales de la li-
teratura del Zen.
Mientras la dinastía Song decaía, el monje Hyesim del reino Kor-
yo, en Corea, recopiló en treinta volúmenes la antología de la poesía del
Zen más completa en el año 1226. La dinastía Yuan sucede a la Song, y
el aura y las llamaradas de la poesía del Zen se apagan. Desde estas ceni-
zas, Chongho, el monje Sou Shan (Montaña Oeste) de la dinastía corea-
na Li, revivifica el espíritu del Zen con su transplante de la objetividad a
la naturaleza subjetiva de los poemas del Zen. De nuevo el brillo y la lla-
ma del espíritu Zen encontraron su camino en las obras de los coreanos
Soyo y Chongmae quienes sobrepasaron a su maestro, Sou Shan. Ellos
escriben una obra monumental, Ciento cincuenta reglas para koanes,
que supera el trabajo de Hsueh Tou en las ámbito del vigor y el acerca-
miento intuitivo. El impacto de estos dos maestros continúa hasta el fi-
nal de la dinastía Li, cuando Kyongho sintetiza con éxito la subjetividad
y objetividad de la poesía del Zen hacia una unión total.
Los poemas del Zen derivados de la palabra “gatha” son las odas de
los maestros del Zen, cuyo propósito fue alabar los hechos del Buda o des-
tacar el espíritu del Buda como esencia de la enseñanza. Algunas veces,
cantan la intensidad de la vida contemplativa de los maestros del Zen.
Los poemas del Zen recogidos en esta antología no sólo represen-
tan la culminación del espíritu de los maestros del Lejano Oriente, sino
POESÍA ZEN 41

que son una crónica de la búsqueda espiritual de cada uno de ellos,


quienes fueron recompensados por momentos con la satisfacción, pero
otras veces frustrados por la soledad y la tristeza del mundo transitorio.
Puesto que la Iluminación no se da a través de las palabras, sino que vie-
ne con el acercamiento de la exploración intuitiva, cada buscador de la
verdad llega al estado de su propio ánimo, como el poeta canadiense Ir-
ving Layton expresa bien en su poema, “Artista del Zen”:
A través de la contemplación amorosa
de la transitoriedad y mutabilidad
recibo una anticipación de la eternidad
y vi con certeza luninosa
que la rueda dio vueltas y no las dio.

Pintando diez años una hoja de rosa


flui por fin en la hoja;
me estremecí ante el tacto de la gota de lluvia
hasta que me hice gota y salpiqué:
entonces perfectamente pinto la hoja de rosa.

Este poema es el resultado del acercamiento de la exploración in-


tuitiva, por medio de la cual el poeta se une con los elementos de la na-
turaleza. Esta captación inmediata de la realidad tiene un poder crea-
dor que nos abre un nuevo mundo lleno de energía e iluminación. Por
último, citemos a D.T. Suzuki, el gran maestro del Zen: “El método Zen
consiste en penetrar directamente en el objeto mismo y verlo, como si
dijéramos, desde dentro. Conocer la flor es convertirse en flor, florecer
como la flor, y gozar de la luz del sol y de la lluvia. Cuando se hace esto,
la flor me habla y conozco todos sus sufrimientos; es decir, toda su vida
vibrando dentro de sí misma.”

3. LA RELACIÓN ENTRE ZEN Y POESÍA


Según las tempranas obras del Zen chino, el quinto patriarca
Hung Jen animó a sus discípulos para que escribieran en versos y poder
evaluar así su nivel de entendimiento. Los expertos creen que la escuela
del Zen empezó a practicar el uso de versos para expresar las ideas doc-
trinales y los niveles de la Iluminación.
Aunque el budismo Zen se muestra generalmente de acuerdo con
42 JUAN W. BAHK

los principios básicos de otras escuelas de la tradición de Mahayana, dos


características sobresalen particularmente en sus enseñanzas. Primero,
hay una tendencia a dejar de lado las teorías doctrinales muy elaboradas,
y exhorta a los estudiantes a que se concentren directamente en la expe-
riencia básica de la Iluminación. Segundo, el Zen demanda que el estu-
diante vea la Iluminación y sus implicaciones desde el punto de vista de su
situación inmediata. De esta manera, cuando el Zen utiliza la poesía para
expresar sus ideas o perspectivas, prefiere las expresiones poéticas breves
y compactas, las que son sugestivas, más que las de naturaleza expositivas.
La poesía del Zen se abstiene específicamente de la terminología religiosa
o filosófica y favorece el lenguaje cotidiano. Busca las expresiones del sen-
timiento interior con respecto a las imágenes y formas del verso, las cuales
son manifestaciones de lo común y corriente en la cultura secular del pe-
riodo al que se pertenece. El hecho de que evita deliberadamente la ter-
minología religiosa es una reflexión de la creencia del Zen, según la cual
la gente común no puede captar el significado de la Iluminación hasta
que pueda manifestarla con el lenguaje de la vida cotidiana.
En cuanto a la variedad de la poesía del Zen, sería difícil de enu-
merar todos los tipos que se encuentran en la tradición. No obstante,
una observación atenta nos permite clasificarla en las categorías siguien-
tes.
Primero, hay dos tipos de poemas entre maestros y discípulos. Co-
mo los maestros intentaban probar constantemente el nivel de sus estu-
diantes los animaban a que expresacen la altura de su entendimiento
mediante la poesía. Los poemas de este tipo continuaron a lo largo de la
historía del Zen. Algunas veces, los maestros escribían poemas dirigidos
a un estudiante particular, si éste había obtenido el nivel satisfactorio de
iluminación. Tales poemas eran presentados al discípulo con el sello
oficial de aprobación que, a su vez, le permite hacerse un maestro del
Zen por su propio derecho. Estos poemas tienden a emplear el lenguaje
más técnico que otros tipos de poesía zenista.
La segunda categoría de poemas del Zen consiste en los versos que
loan la apreciación de los koanes y expresan los comentarios sobre algu-
nos koanes particulares. Los versos de este tipo utilizan una variedad de
versos largos, cuyo contenido está lleno de ironía y secreto, ya que el au-
tor no quiere proveer naturalmente la respuesta al koan, lo que requie-
re una explicación elaborada.
POESÍA ZEN 43

Tercero, las ocasiones ceremoniales ofrecen un estímulo para otro


tipo de la poesía zenista. Lo vemos en los cantos que celebran el naci-
miento del Buda y su Iluminación final en el frío mes de diciembre. Las
ceremonias que conmemoran los días festivos del budismo continúan
todavía en los grandes monasterios del Extremo Oriente. Los fieles de
Buda disponen normalmente de una semana de preparativos para una
variedad de actividades, incluidos los concursos de poesía. Son momen-
tos alegres que proporcionan una experiencia familiar y cultural en la
que participan todos los miembros de la familia, desde los niños hasta
los abuelos. Sobre todo, los niños y los jóvenes enriquecen su cultura
personal mediante los ritos elaboradamente preparados, por los cuales
adquieren una sensibilidad expresiva.
Cuarto, otro tipo de poemas generados en el círculo del Zen son
aquellos que se escriben en companía de la pintura, la que representa
alguna figura o anécdota en el saber del Zen. Algunas veces el artista
mismo escribe los versos, y otras veces provienen de los grandes maes-
tros del budismo.
Quinto, además de los contextos especializados que acabamos de
ver, hay poemas que reflejan la vida del monasterio y los eventos sociales
que se producen a lo largo del año. Entre ellos se pueden citar los que
interpretan la visita o la despedida de los miembros familiares o amigos,
y los que exaltan los sentimiento hacia los hermanos o amigos.
Sexto, los monjes han sido grandes viajeros de un templo a otro y
como tantos caminantes de otras partes del mundo, escribieron poemas
para captar las escenas de sus viajes. La mayoría de estos poemas canta la
belleza e inmutabilidad de la naturaleza, la vanidad de nuestra vida y la
quieta voz interior que nos dice de lo Absoluto en nosotros. Los maes-
tros presentan la vida tranquila y meditabunda, y el estado de la ilumina-
ción interior. Tales poemas están caracterizados por las imágenes evoca-
doras de frialdad, claridad y silencio, o de ociosidad y somnolencia.
Séptimo, hay otra ocasión que impulsa a los creyentes del Zen a
componer poemas, al saber el acercamiento de la muerte. Sin embargo,
algunos maestros rehusaron escribir deliberadamente un poema de úl-
tima hora, ya que la muerte no concedía siempre el ocio requerido para
tal composición. De todos modos, algunas composiciones en el lecho de
la muerte nos revelan la sutileza entre la vida y la muerte por medio de
imágenes reveladoras y clarividentes.
44 JUAN W. BAHK

Ahora vamos a ver la relación entre el Zen y poesía. Considerando


el importante papel que desempeña la poesía en la tradición literaria,
no es sorprendente que los budistas empleen las formas póeticas para
expresar sus creencias religiosas. La mayoría de los sutras contienen sec-
ciones en verso, y esas partes en verso fueron sido usadas más tarde en
las labores doctrinales. No obstante, escribir poesía no dejó de plantear
problemas a los creyentes del budismo Zen, puesto que, como hemos
visto, su enseñanza expresa frecuentemente una desconfianza radical
hacia el lenguaje. Por ejemplo, en el Lankavatara, un sutra que influyó
mucho en los tiempos tempranos del desarrollo del Zen en China, hay
pasajes donde se leen: “No se conocen las palabras en todas las tierras
del Buda,” y “Lo que tu enseñas, lo transgredes; porque la verdad está
más allá de las palabras.”16 Y en el Sutra de Vimalakirti, cuando un discí-
pulo del sabio le pregunta sobre la naturaleza de no-dualidad, el con-
cepto que forma la esencia del budismo de Mahayana, su respuesta to-
ma la forma del estruendoso silencio. Como es sabido, la desconfianza
de la expresión verbal fue declarada en el Zen, que describió sus ense-
ñanzas como independientes de la palabra escrita, una transmisión se-
parada fuera de los sutras.
Cuando el quinto patriarca pidió a sus discípulos que escribieran
versos para expresar sus entendimientos, es posible así que los estudian-
tes trataran de olvidar el lenguaje doctrinal de los sutras y que formula-
ran sus ideas en el lenguaje contemporáneo mediante versos seculares.
Esta tendencia no ayudaba obviamente al desarrollo de los aspectos lite-
rarios, que requieren la pericia estilística y la elocuencia del texto. Co-
mo si fuera una advertencia ante tal peligro, la historia del Zen nos dice
que el futuro patriarca Hui Neng “no sabía escribir,” y, por lo tanto, no
sentiría una pasión especial con las composiciones poéticas. Sin embar-
go, a los monjes zenistas les interesaba a veces escribir poesía, conse-
cuencia de lo cual muchos sentían un arrebato de culpa. Una inquietud
excesiva por la expresión literaria trajo un marcado ocaso del ardor reli-
gioso en China, Corea y Japón.
El asunto molestó enormemente al monje chino Chiao Jan (730?-
799?), un poeta eminente y autor de un importante trabajo de la poéti-

16
D.T. Suzuki, What is Zen, Harper & Row Publishers, New York, London 1972,
pág. 86.
POESÍA ZEN 45

ca. Según su biografía, decidió abandonar la composición poética en su


vejez, creyendo que no era apropiada para un practicante del Zen. Deci-
dió no hablar una palabra más y dedicarse a la meditación. Puso fin a los
esfuerzos literarios y pidió a sus discípulos que retiraran los pinceles y
tinteros de su despacho. Uno de los personajes más eminentes que vivió
este dilema fue Po Chu I, poeta de la dinastía Tang. Aunque tenía una
carrera muy activa como funcionario gubernamental, en su vida privada
era un entusiasta estudiante de la escuela sureña del Zen. Durante el pe-
ríodo de su exilio en la Montaña Lu y después de su jubilación del servi-
cio público, pasó mucho tiempo practicando la meditación Zen y llevan-
do a cabo otras actividades religiosas. En sus versos, escritos alrededor
del año 818, Po Chu I confiesa:
Murmurando vanamente

Desde que estudiaba seriamente la doctrina budista del Vacío


he aprendido a calmar el estado común de la mente.
Solamente me queda la diabólica poesía,
a la que estoy por conquistar, todavía;
déjame acercarme al paisaje un poco
y empiezo a murmurar vanamente.17

Hasta pocos años antes de su muerte, Po Chu I indica que la cues-


tión de escribir poesía le agobia todavía. Aquí tenemos un poema que
reitera el mismo problema en 840, y que fue enviado a los monjes de la
Montaña Lu, donde él mismo practicaba el Zen:
He dominado al diablo del sake,
ya no soy un borracho perdido;
mas mi boca sigue haciendo movimientos bucales,
sin haber cesado el garabato del poema.18

Más tarde durante la dinastía Song, cuando el Zen chino había


perdido mucho su vitalidad religiosa, los monjes se dedicaron cada vez
más a la poesía, la pintura, la caligrafía y otras artes. Aquella actitud nue-
va reflejaba la tendencia del tiempo que apoyaba las teorías metafísicas y
17
Suk, Chihyun, Antología de la poesía zenista, Editorial Hyunam, Seúl, 1976,
pág. 476.
18
Suk, Chihyun, Antología de la poesía zenista, Editorial Hyunam, Seúl, 1976,
pág. 482.
46 JUAN W. BAHK

las posibilidades expresivas tanto en la literatura como en la pintura.


Pronto, los críticos comenzaron a comparar la Iluminación alcanzada
por el estudiante del Zen con la habilidad del poeta que aprehende in-
tuitivamente la naturaleza de realidad y que la vuelca en su obra. Al
principio, la Iluminación zenista se valió del argumento de la eficacia
poética de la metáfora, pero a medida que esta idea ganaba en acepta-
ción, los escritores ya estaban hablando como si el Camino del Zen y el
Modo de la Poesía fueran uno, o que el escribir poesía fuera tan impor-
tante como la práctica de la meditación. Esta teoría se encuentra en los
escritos de Yen Yu (activo entre 1180-1235) de la dinastía Song.19 Este
enfoque hacia la literatura, tan diferente a las actitudes anteriores del
Zen, provocó una fuerte reacción entre maestros de China, Corea y el
Japón, hasta el punto que algunos de ellos condenaron todas las activi-
dades poéticas de los monjes.
En esta coyuntura veremos las implicaciones expresivas entre dic-
ción y acción zenista. Cuando una persona tiene hambre y quiere co-
mer, debe preparar los ingredientes y cocinarlos para saciar su deseo en
lugar de hablar sólo de comida. Hablar sobre Zen nunca va a satisfacer
el hambre, ya que el Zen significa la experiencia y la vivencia. Si no vivi-
mos el Zen, no sabremos nada de él. Aunque estudiemos extensamente
la filosofía del Zen, si no lo practicamos conoceremos muy poco el Zen.
Un conocimiento intelectual es un conocimiento de segunda mano; no
es una experiencia directa. Para poder poseer la experiencia directa la
persona debe practicarla. Como un estudiante de caligrafía que debe
coger el pincel, mojarlo en tinta y hacer sus trazos sobre el papel, plu-
mada tras plumada, así el estudiante del Zen practica su meditación sen-
tada y la aplica en su vida cotidiana. Una persona puede estudiar el Zen
académicamente con su instructor o, si tiene suerte, con su maestro. Esa
persona puede estudiar el Zen mediante la investigación, la lectura o
asistiendo a las conferencias de los maestros del Zen. No obstante, el es-
tudiante del Zen tiene que tener presente que el entendimiento intelec-
tual no es la médula del Zen. Eso no es más que el conocimiento, un en-
tendimiento indirecto; no es una experiencia actual o la verdadera rea-
lización del Zen.

19
Chin, Yoongil, La literatura china y el Zen, Editorial Minjoksa, Seúl, 1992,
pág. 231.
POESÍA ZEN 47

Nuestro lenguaje es muy limitado, mientras que la verdad o la rea-


lidad es ilimitada. Por lo tanto, la herramienta limitada del lenguaje no
puede expresar la ilimitada verdad de la realidad. Como Lao-tse decla-
ró: “El Tao que se puede hablar, ya no es el Tao eterno. El nombre que
le nombra no es el nombre verdadero.” 20 Puesto que la realidad o la
verdad no se puede describir adecuadamente, el maestro del Zen hace
recordar continuamente a sus estudiantes que las enseñanzas del maes-
tro, incluso las de Buda, son solamente un dedo que señala la luna. El
dedo es demasiado corto para llegar a la luna, y el dedo no es la luna
misma. Si deseamos ver la luna, quizá sea necesario seguir la dirección
del dedo, pero debemos dejar el dedo allí al fin y al cabo, y experimen-
tar la luna para nosotros mismos. Desde ese punto podemos ver final-
mente lo que es la luna.
Cuando Sakyamuni Buda estaba vivo, muchos discípulos se reuní-
an con él. Tenía más de mil seguidores, entre los cuales había todo tipo
de gente: hombres, mujeres, mendigos, intelectuales, etc. Cuando llegó
la hora de escoger a su sucesor, eligió a Mahakasyapa, un experto de
meditación práctica, a pesar de que Ananda fue un intelectual brillante.
Hung Jen, el quinto patriarca del budismo Zen en China, tenía quinien-
tos devotos que estudiaban en su monasterio. El jefe de los monjes fue
Shen Hsiu, un intelectual brillante que tenia mucho conocimiento de
los sutras. Sin embargo, Hung Jen escogió a Hui Neng, un analfabeto
que trabajaba en la cocina, como sucesor suyo no por su educación o co-
nocimiento intelectual, sino por su práctica religiosa que demostraba
un alto nivel de la realización más allá de las palabras y el lenguaje.
Debido al hecho de que el lenguaje y el conocimiento intelectual
son instrumentos indirectos no forman la médula del Zen. Como ya vi-
mos, el Zen quedó fundado en un momento histórico entre Buda y su
discípulo Mahakasyapa, cuando éste hizo una pregunta al Maestro.
Buda no le contestó, sino que levantó una flor; su discípuolo inclinó la
cabeza sonriendo, y así llegó a ser el segundo patriarca del budismo en
la India.
Bodhidharma enseñó que las escrituras de varios maestros y pa-
triarcas, incluso las enseñanzas del Buda, sólo son los instrumentos con-

20
Chan, Wing-tsit. The Way of Lao Tzu, New York, The Bobbs-Merrill Company,
Inc. 1963, pág. 21.
48 JUAN W. BAHK

venientes. Pero el discípulo no debe depender únicamente de ellas. El


método más importante en la enseñanza del Zen es la experiencia direc-
ta y la mirada directa a sí mismo para descubrir la naturaleza del Buda
que tenemos cada uno de nosotros, y llegar a ese nivel que consiguió el
Buda. En otras palabras, es una búsqueda hacia dentro, no hacia afuera:
esta es la médula de la enseñanza del Zen.
Quizá la lectura de los libros del Zen provea el fundamento para el
entendimiento del Zen, pero el conocimiento y la sabiduría no son lo
mismo. El conocimiento se adquiere por el aprendizaje de las fuentes
externas, mientras la sabiduría se desarrolla dentro de la experiencia y
la realización interiores. En el Zen la sabiduría es más importante y se
adquiere por la práctica y la perspicacia. La práctica del Zen no está li-
mitada en sentarse a meditar. Es muy difícil de sentarnos constantemen-
te a menos que participemos en un periodo del entrenamiento especial,
o sea sesshin.21 Así que los monjes orientales prolongan el periodo de
meditación aplicando la técnica del Zen a la vida diaria y a sus activida-
des. Hay zazen22 durante su jardinería, en su ceremonia del té, en su lec-
tura y en su estudio. El zazen puede estar en la limpieza de los platos, la
cocción o el acarreo de agua. El zazen está con todas las actividades coti-
dianas.
Hui Neng practicaba zazen en su vida cotidiana. No tenía tiempo
para sentarse y meditar, puesto que estaba siempre muy ocupado en co-
cinar, llevar agua y limpiar platos para quinientos compañeros en el mo-
nasterio. Sin embargo, durante sus labores manuales disciplinaba y con-
trolaba la mente hasta que conseguía la Unidad de la mente y el cuerpo,
del sujeto y el objeto, y de sí mismo y el universo. Su realización fiel de la
rutina diaria junto con la profunda comprensión de la unión del mun-
do interior y exterior fue aceptada por el quinto patriarca, Hung Jen,
quien le presentó la túnica patriarcal como símbolo de su sucesión y au-
toridad.
Una pregunta frecuente hecha por el estudiante del Zen es: “Si el
conocimiento no es importante, entonces ¿por qué hay enseñanzas ver-
bales? Si nada es bueno o malo, correcto o equivocado, ¿por qué se si-

21 Sesshin es el período especial que los monjes practican una meditación inten-
siva que dura desde unos días hasta unos meses.
22 Es la meditación zenista en una posición de piernas cruzadas.
POESÍA ZEN 49

guen códigos morales?” Para contestar todas estas preguntas debemos


recordarnos que el Zen verdadero no se puede practicar si el estudiante
no sigue las enseñanzas del Buda y los maestros. Sakyamuni Buda ense-
ñó que la persona tiene que desarrollar dos cualidades para obtener la
Iluminación perfecta: la sabiduría (prajna) y la compasión (karuna);
prajna eliminará todos los engaños de la vida, y karuna será representa-
do por Avalokitesvara. Avalokitesvara, Kwan Yin en chino, representa el
Bodhisattva de la compasión universal. Este maestro iluminado lleva el
agua sagrada que cura las enfermedades y consuela los sufrimientos. Pa-
ra desarrollar la sabiduría que destruye la ignorancia y la ilusión el se-
guidor del Zen debe comenzar con la observancia de los preceptos y la
práctica de la meditación. Para fomentar la compasión que ayuda a
otros y que práctica el amor, la persona debe poner en práctica los si-
guientes seis elementos: generosidad, moralidad, paciencia, energía,
meditación y sabiduría. De los seis elementos el cimiento más importan-
te es la generosidad. El practicante del Zen debe disponer de su genero-
sidad hacia los otros, tanto espiritual como materialmente.
ANTOLOGÍA DE LA
POESÍA ZEN

51
CHINA
WANGIU (701-761)

La montaña vacía; no se ve una persona.


Mas se oye el murmullo.
Penetran los rayos del sol poniente
y llegan los musgos verdes.

Miro atrás, allí están los picos


cubiertos por las nubes blancas,
y aún más arriba los cielos azules.
Cuanto más camino, más se alejan.

Es un día frío y despejado.


Miro la montaña a lo lejos.
Allí habita el color verde
encima de la nieve acumulada.
Salí del pueblo del este sin una razón,
sin hacer caso del mundo.

Sentado en el profundo bosque de bambúes


toco el laúd y canto.
Rodeado de bambúes solitarios
lejos del ruido del mundo.
El rayo de luna, único visitante,
ilumina a uno y al otro.

55
56 JUAN W. BAHK

Despertó la ansiedad de repente,


se convirtió en rocío del alba.
Si pudiéramos ver más allá
¿dónde el yo, el tú y los otros...?

Como una flecha ya llega el frío.


Me miro en el espejo.
Cantando viene el viento sobre el bosque de bambúes,
Abro las ventanas para recibirlo.
La nieve cubre las montañas de alrededor,
aumentando la tranquilidad del cielo despejado y azul.
Cierro las ventanas.

Al amigo Uimok

Somos amigos entregados a la risa y a la fraternidad.


Compartimos la vocación del ermitaño en la montaña.
¿Por qué permaneces aquí sin irte a las montañas de las nubes blancas
dejando al bosque primaveral más espeso que nunca?

***

Rodeado por la tranquilidad de la noche,


la montaña primaveral permanece vacía y desierta.
Ni personas ni sombras, caen los pétalos del cinamono.
La luna luce abandonada en el cielo, las aves se alborotan.
El arroyo primaveral canta por el valle y calla.

***

El lago primaveral ancho y profundo.


Una barca veloz espera el regreso.
Las hierbas flotantes lentamente se juntan.
Las ramas del sauce llorón barren las hierbas flotantes.
POESÍA ZEN 57

***

Las incesantes olas de las aves hacia el Sur,


continuas montañas llenas de otoño.
Subo y bajo sin cesar la colina de Juacha.
Pregunto qué hacer con la perturbadora emoción.

***

La viga del albaricoque bien desbastada,


el techo de hierbas aromáticas trenzadas.
El duende entre la viga y el aguilón, nadie lo sabe,
volará al mundo laico y se convertirá en lluvia.

***

Un arroyo atraviesa por el bosque de bambúes.


Se quiebran las olas limpias como el cielo despejado.
Entro solo al camino crepuscular hacia el otro lado.
Ni el leñador conoce la densidad de lo intrincado.

El lugar de las magnolias

En las laderas del valle disminuyen los rayos del sol.


En el camino lejano las aves se precipitan hacia su pareja.
Los colores del grandioso otoño resplandecen.
Me pierdo en el bosque sin enterarme de la puesta de sol.

***

Un sendero escondido debajo de los robles,


los verdes musgos crecen en la oscuridad.
¡Mozos! Barred el sendero de la humedad.
Quizá baje el maestro del templo entre los árboles.

***
58 JUAN W. BAHK

La melodía de la flauta llega al puerto.


Me despido de un viejo amigo en el crepúsculo.
Si miras el contorno del lago Kijo mientras lo atraviesas
las nubes blancas cubrirán el valle alrededor.

***

Beber el agua de la Fuente Dorada diariamente


te garantiza mil años de juventud.
El dragón de vivos colores tira de la carreta del ermitaño,
será un vuelo al paraíso para ver a los dioses.

La señora Sihk

Aunque hoy es la amada del rey,


no olvida la virtud que le debe a su marido de ayer.
Llora la gran dama rodeada de lujo .
No ha hablado ni una palabra con el rey Cho.

Elegía por la ministra Amante I

Las luciérnagas pasan fuera de las ventanas de jade.


Ya ha dejado de pasar la gente por este lado del palacio de oro.
Sólo guarda la cortina de seda en las noches de otoño.
Se consume la lámpara solitaria melancólicamente.

Elegía por la ministra Amante II

Las hierbas otoñales prosperan en el patio del palacio.


No se ven los pasos del rey a este lado del ala.
Ni se oye la música de la flauta que lo acompaña.
La carreta dorada pasa a lo lejos imperceptiblemente.

Elegía por la ministra Amante III

Es extraño que esté cerrado este lado del palacio.


Ya se alejó el rey; no hay sonrisas de bienvenida.
POESÍA ZEN 59

Mientras las damas del palacio celebran la llegada de la primavera,


las sonrisas, carcajadas y gritería de los preparativos.

***

Las bellas hojas verdes relucen serenas y tranquilas.


Los pétalos rojos se tornan del rosado al encarnado.
El corazón de la flor ansioso y desesperado.
¿Cómo sabría el atardecer primaveral de la mente de la flor?

***

Caen las blancas flores del peral en el reposo.


Los pétalos vuelan levemente llevados por la brisa.
Una oropéndola galantea con los pétalos ondulantes,
y vuela alrededor del palacio con una flor en el pico.

***

Las hierbas espesas esparcen la fragancia de la verde primavera.


Los altos pinos del pueblo entregan la frescura del verano.
Las vacas y las ovejas regresan a casa por el sitio conocido.
Los niños no saben reconocer el uniforme de un oficial del gobierno.

***

Una botella del sabroso sake cuesta diez mil dineros.


El pueblo Jamyang está lleno de jóvenes patriotas.
Se reúnen, beben y se animan a hablar.
Al lado de la taberna los caballos descansan bajo los sauces.

***
60 JUAN W. BAHK

TU FU (712-770)

El blanco destella la grulla a través de las olas oscuras,


parece que las flores rojas arden en la cuesta verde;
¡Ay! Veo que otra primavera ha pasado...
¿Cuándo vendrá el día de mi retorno?

Una noche en la tierra forastera

Un viento ligero está soplando en la ribera herbosa,


a mi alto poste sin movimiento por toda la noche.
Las estrellas se inclinan hacia un espacio abierto,
y la luna viene corriendo por el río.
No sé si el arte de escribir me traiga la fama;
la vejez y la enfermedad me han quitado el oficio.
¡Cómo vuela el tiempo fugaz!
No soy más que un ave en este vasto mundo.

Un concurso de poesía trás la cena en la Villa de Tso

La luna creciente ha caído detrás del bosque airoso,


las cuerdas del laúd húmedas de rocío vibran sonoramente.
Un arroyo escondido pasa por debajo del jardín;
encima del techo, el firmamento bordado por las estrellas primaverales.
Consultamos los libros, percibimos que las velas son cortas;
examinamos de nuevo la espada, tomando un sorbo del vaso.
Los poemas ya están; los cantamos en el dialecto del Oh.
No puedo olvidar el concurso de poesía en el barco.

Una vista de la primavera

Aunque un país esté arruinado, los ríos y las colinas permanecen:


y la verde primavera regresa a los árboles y las hierbas.
Allí donde los pétalos han caído como lágrimas,
los pájaros solitarios han cantado su dolor.
Tras mirar el fuego de las atalayas por tres meses,
una noticia de mi familia vale una tonelada de oro.
Miro mis canas blancas y ralas; no hay donde poner las horquillas.
POESÍA ZEN 61

Una canción de sollozos por el río

Soy solamente un guardabosque viejo que llora,


cuando salí furtivamente al río sinuoso como la sombra primaveral.
Puesto que están cerrados los palacios ribereños por miles de puertas,
¿para quién verdean los sauces y los juncos?
Recuerdo una nube de banderas que venía del jardín del sur,
diez mil colores intensificándose uno a otro,
desde el Palacio del Sol la primera dama del Reino
acompañaba al Emperador en su carroza real;
con arcos y flechas aguardan las damas,
los caballos blancos tascan el freno dorado,
un arquero, su pecho hacia el cielo, apunta a la nube,
derriba un par de aves con un dardo.
¿Dónde están aquellos ojos perfectos y los dientes nacarados?
Un espíritu manchado de sangre no tiene casa ni a donde regresar.
Las aguas claras de Wei corren al este por la hendidura de la Torre del Puñal.
Sin noticias de él ni de ella ha sido llevada de aquí para allá.
Las lágrimas de la gente compasiva
Desean que ella sea tan eterna como el río y las flores.
Los jinetes tártaros levantan el polvo en el crepúsculo amarillo.
Vacilo en ir al sur, mas persisto en mirar al norte hacia el trono.

Después de ver a Li Po en sueño 1

Hay sollozos, cuando la muerte es la causa de la despedida;


mas la vida contiene su despedida una y otra vez.
Desde la humedad venenosa del río sureño
no me has enviado noticia de tu exilio.
Por fin viniste anoche en un sueño,
porque estoy siempre pensando en ti;
me pregunté si eras verdaderamente tú,
el que se arriesga a un viaje tan largo.
Viniste por un bosque verde,
y desapareciste por una fortaleza sombría.
Aun despojado de tu malla y de tu celada,
¿cómo podías levantar las alas y batirlas?
62 JUAN W. BAHK

Me desperté, y la luz tenue de luna


Semejaba tu rostro, flotando todavía en el aire.
Había aguas que cruzar, salvajes y agitadas;
si te cayeras, habría dragones y monstruos en el río.

Después de ver a Li Po en sueño 2

Esta nube que ha flotado todo el día en el cielo,


quizá no vuelva nunca como un vagabundo.
Durante tres noches te he soñado;
has sido tan tierno, íntimo y real como estar despierto.
Entonces, bruscamente al levantarte para irte,
me advertiste de peligrosas aventuras.
Hay tormentas y naufragio en ríos y lagos;
el miedo que ha nacido en un barco pequeño.
Y aquí en mi portal, frotaste tu cabello blanco,
como si algo te dejara perplejo.
Nuestra capital hierve de gente ocupada,
mientras estás solo, desamparado y pobre.
¿Quién dijo que la investidura divina nunca fracasa?
Te ha traído mala fortuna, alguien tan viejo como tú.
…. una fama de mil años, de diez mil años.
¿Qué cosa buena habrá, si mueres y te vas?

Un verso improvisado

A sólo unos pocos pasos


la luna flota en la superficie del río.
La llama de la lámpara oscila despreocupadamente
iluminando la noche profunda
Las garzas blancas se duermen en el arenal;
los peces saltan vivamente al lado de la popa.

Lleno de alegría 1

Planté el melocotonero y el ciruelo,


ellos saben quien es el dueño.
POESÍA ZEN 63

Un anciano que vive en una casa del campo


rodeada por una valla baja.
Quizá me desdeñe el viento de la primavera,
anoche quebró las pequeñas ramas en flor.

Lleno de alegría 2

Ya se ha ido febrero, y viene marzo;


¿cuántas primaveras podré ver?
No pensaré en los dolores de la vida,
alzaré las copas antes de morir.

Despejando las inquietudes 1

Anidada en el valle al lado del río,


el techo de dos pisos cubierto de paja,
la puerta trenzada con ramas de arbustos
está fragmentada como las estrellas en el cielo.
Las gotas de lluvia sobrevuelan
las negras aguas del río de olas embravecidas.
Las aves alimentan sus polluelos con bayas rojas.
Una mujer entrega su pescado a cambio de dinero.

Despejando las inquietudes 2

Para entrenar la naturaleza moral


nada mejor que la poesía;
La escribes, la adornas y la cantas.
Los poetas como Saryonwoon y Sacho1
seguían escribiendo y puliendo su canto;
quiero aprender el ánimo de Umgang y Jason2.

1 Poetas del periodo de los Seis Reinos en China.


2 Poetas de los reinos Chin y Yang.
64 JUAN W. BAHK

La primavera llega

La languidez primaveral embellece los ríos y las montañas;


la brisa del sur trae la fragancia de las flores y las hierbas.
En cuanto la tierra se deshiela, empiezan a volar las golondrinas;
encima de la arena se duermen los periquitos.

Ocho estrategias

La hazaña del Chegalyang1 sobresale en los Tres Reinos2.


Su renombre ha sido alzado por las ocho estrategias.
Las aguas del río se han ido, dejando sólo las piedras.
No haber atacado al reino Wu le mortifica.

La amistad en la pobreza

La palma arriba o abajo; las nubes crecen y llueve.


Los frívolos y perturbados no saben qué hacer.
¿No conociste la amistad entre Kwanchung y Posuk3,
cuando eran pobres?
Lo bello fue su amistad,
hoy convertida en polvo.

La lluvia en la noche primaveral

La lluvia placentera cae a tiempo;


toda la creación brotará en seguida.
La lluvia primaveral corre en la dirección del viento
y satura la noche;
la llovizna cae sin ruido y moja diez mil cosas.
El campo está cubierto por la nube sombría;

1
Chengalyan: Estratega del periodo de los Tres Reinos en la China medioeval.
2
Los Tres Reinos: Wu (222-280), Shu (221-263) y Wei (220-265).
3 Kwanchung fue un hombre pobre en su juventud y acostumbraba a mentir a su

amigo Posuk. Sin embargo, Posuk creyó siempre en Kwanchung y lo recomendó a su


amigo Whangong, de la corte del reino Che. Kwanchung apoyó a Whangong en las
grandes hazañas del reino y se convirtió en un hombre poderoso. Kwanchung pudo de-
cir: “Mis padres me dieron la vida, pero quien me reconoció fue Posuk”.
POESÍA ZEN 65

el río refleja la luz de la lámpara en una barca.


El alba pura se tiñe de rojo y es húmeda;
en el Castillo de la Corona
pesarán mucho las ramillas de las flores mojadas.

En el pabellón de la ribera

Yazgo en el pabellón de la ribera relajante;


canto a media voz mirando el campo.
Aunque fluye el agua, no estoy afligido;
con las nubes viajeras me siento tranquilo.
La primavera quiere irse sin ruido;
toda la creación disfruta de la vida.
Mas no puedo regresar a mi pueblo natal;
escribo versos para alejar la ansiedad.

Grillo

Eres tan pequeño y tan frágil,


entonas una canción triste que nos hace llorar.
En la hierba hay un monólogo que no cesa.
Debajo de la cama, como si conversara conmigo,
un viajero llora sin remedio.
Una mujer abandonada partirá antes del alba.
Ni la tristeza del laúd ni la melódica flauta
se pueden comparar con tu emoción.

Sentado solo

Lamento el otoño del que huyó la cabeza blanca.


El bastón me sostiene apoyado en el muro.
Bajó el agua del río, la arena y una isla desierta.
El cielo está vacío; alrededor está límpio.
Quiero retirarme al mar; mas me lo impide la vejez.
Ajeno a mi voluntad, recibí un rango oficial.
Las alas de las aves se ven más ligeras en el crepúsculo;
Siento envidia de ellas que regresan al bosque.
66 JUAN W. BAHK

HAN SHAN (771-853)

¡Qué estrecho es el camino a la Montaña Fría!


No hay huellas de caballo ni de carreta.
El riachuelo del valle serpentea sin fin.
Las escarpadas rocas se enciman unas sobre otras.
Las hierbas resplandecen con el rocío.
Los pinos se tuercen según la dirección del viento.
He perdido el camino;
pregunto a mi sombra: ¿a dónde voy?

Este sitio es bueno para esconderse del polvo y de las manchas del mundo.
Los pasos, leve huella en el césped.
Contemplo la luna, mi buena vecina.
Las aves me acompañan cantando.
No puedo preguntar el Camino a nadie.
Oh, el árbol del mundo terrenal,
¿cuántos años necesitas para florecer tu primavera?

Me preguntan el camino a la Montaña Fría.


Mas no hay camino a la Montaña Fría.
El hielo no se derrite aún en el verano.
Aunque el sol ascienda, la niebla se hace más densa.
Y puedo hacerlo si me gusta.
Mi mente no es igual que la tuya.
Si tu mente fuera como la mía,
podrías llegar al corazón directamente.

Con las espuelas pico mi caballo hacia la fortaleza en ruinas,


la que despierta en mí el pensamiento del viajero.
POESÍA ZEN 67

El antiguo campo de batalla ha desaparecido completamente;


las viejas tumbas, las grandes y las pequeñas,
deshechas por todas partes.
Se mueve la sombra de la maleza enmarañada.
Giran los vientos silbantes
alrededor de los ataúdes azotados por el tiempo.
¡Qué lástima, huesos sin nombre!
Nada merece entrar entre los inmortales.

Adornadas con perlas, rubíes y collares,


las bellas mujeres de la capital
gustan jugar con las flores y el loro.
Tocan el laúd bajo la luna,
y sus voces flotan en la brisa primaveral.
Bailan alegremente ante un público numeroso.
Pero nada dura para siempre.
Las rosas no soportan el frío.

Mi refugio yace en la base del precipicio verde.


No tengo que cortar las hierbas en el jardín.
Una parra exuberante y fresca baja copiosa,
colgada en los ásperos peñascos.
Las frutas de la montaña son buenas para los monos,
los peces en el lago van al pico de la garza.
Con uno o dos libros en la mano
leo debajo del árbol susurrante.

Las cuatro estaciones nunca se detienen.


Pasan los años y regresan.
Toda la creación está sometida al cambio,
solamente los Nueve Cielos permanecen.
68 JUAN W. BAHK

Mientras el este ilumina, el oeste oscurece.


Las flores caen y florecen de nuevo.
Sólo el hambre en su camino a las Fuentes Amarillas1
nunca regresa si se aleja una vez.

La tristeza del año ha terminado con el cambio de estación.


La primavera ha traído los colores frescos a todos los seres vivos.
Las flores silvestres de las montañas desprenden carcajadas en las aguas verdes.
Los árboles sobre el precipicio bailan con la niebla azul.
Se divierten las abejas y las mariposas.
Me encantan las aves y los peces.
Abrumado por el deleite de esta camaradería interminable
no puedo acostarme hasta el amanecer.

Hay un sentimiento inmortal en la niebla.


Lejos de los asuntos mundanos
vivo en una choza al pie del precipicio verde.
Es agradable oír su comentario sobre el tiempo,
refrescante como el pensamiento del otoño en verano.
Del pozo escondido mana agua fría.
Los vientos frescos atraviesan por el bosque de pinos.
Si te sientas aquí a mitad del día,
olvidarás las inquietudes durante cien años.

10

Oigo decir que es difícil sacudir las inquietudes.


¿Es verdad lo que dicen?
Ayer por la mañana las deseché,
mas hoy regresan a hostigar.
Los meses pasaron, pero nunca me dejan en paz el dolor y la inquietud.

1
Fuentes Amarillas: la muerte.
POESÍA ZEN 69

Las inquietudes nuevas vienen con el año nuevo.


¿Quién conoce a una persona que lleva un sombrero
cargado de inquietudes todo el tiempo?

11

Una anciana vive en una casa al este de aquí.


Ha disfrutado su riqueza durante quince años.
Años atrás fue más pobre que yo.
Ahora ríe porque no tengo ni un centavo.
Esta vez se ríe de mí; pero antes yo me reí de ella.
Nunca cesamos de reír uno del otro
como si el este fuera el oeste,
y el oeste fuera el este.

12

¡Qué deslumbrante la belleza de la hija del señor Lu!


Al nacer se le dio el nombre de “Sin Pesar”.
Recogía las flores, disfrutaba montar a caballo;
navegaba en velero, recogía las flores de loto.
Se sentaba en la piel del oso azul
y se ponía el vestido del plumón de fénix.
¡Qué pena! Dentro de cien años no podrá escapar de la tumba.

13

Me tiendo solo al pie de los peñascos amontonados.


La niebla sofocante nunca desaparece.
Aunque el cuarto esté oscuro y sombrío,
mi mente está libre del bullicio y la perturbación.
En sueño paseo por el palacio dorado.
Mi espíritu regresa del puente de piedra.
He desechado todo lo que me molesta,
incluso el cucharón de calabaza colgado en el árbol.
70 JUAN W. BAHK

14

He permanecido durante treinta años en la Montaña Fría.


Ayer fui a ver a mis amigos;
más de la mitad se fue a las Fuentes Amarillas1,
y el resto parece tan débil
como la vela que se consume y se desliza como un río infinito.
Esta mañana enfrento mi fantasma;
de repente, lágrimas brotan en mis ojos.

15

Mi pensamiento es como la luna otoñal,


emite una luz radiante sobre el agua del lago verde.
Nada puede compararse adecuadamente.
Dime, ¿cómo podría explicártelo?

16

Los perales están en plena floración;


durará hasta el verano.
Mas los vientos y las lunas apresurarán al tiempo.
Ve y busca a los hombres de la dinastía Han:
no encontrarás persona viva alguna.
Día tras día las flores se marchitan y caen,
año tras año el hombre envejece y se debilita.
Este lugar donde el polvo se levanta hoy
debió ser el fondo del mar.

17

Las muchachas juegan en el crepúsculo.


La fragancia llevada por el viento llena el aire del camino.
Sus faldas brocadas están bordadas con mariposas doradas.
Sus moños están adornados con patos de jade,
las criadas llevan la seda teñida de carmesí.

1
Fuentes Amarillas: la muerte.
POESÍA ZEN 71

Los muchachos con capas moradas las esperan atentamente.


Miradlos perdidos en el camino,
están desorientados, sus cabellos pronto se tornarán blancos.

18

Anchas y libres son las Fuentes Amarillas1


que fluyen lenta e infinitamente hacia el Este,
su agua turbia mana hacia todos los lados.
La vida del hombre es demasiado breve.
Quieres subir a la nube blanca;
¿cómo podrán crecer las alas a tu espalda?
Mientras tu pelo se mantenga negro,
esfuérzate sin cesar día y noche.

19

Un hombre se sienta en el sendero pedregoso de la montaña.


Las nubes se alejan, la niebla me envuelve.
Me gustaría llevar esta flor como un regalo,
mas el camino se extiende fatigoso y lejano.
Vacilo en dar el primer paso; mi pensamiento se ahoga en la tristeza.
Alcancé la mayoría de edad; no he alcanzado nada.
Se reirán de mí por la carga pobre.
Aún me sostengo en pie solo, erguido y seguro.

20

Lo bueno viene por el mejoramiento de la mente.


Es la manera con la que consigues la Iluminación.
El cambio viene si modificas la forma de tu vida.
Es la manera con la que te haces un nuevo hombre.
Una vez alcanzados la buena mente y el cambio
puedes entrar en el sitio de los inmortales.
Sin haberlo logrado, nadie puede escapar del dolor de la muerte.

1 Fuentes Amarillas: la muerte.


72 JUAN W. BAHK

21

El agua primaveral fluye hacia el río verde.


La luna ilumina sobre la Montaña Fría.
El silencioso despertar: mi espíritu se hace cristalino.
Contempla al Vacío que excede toda quietud.

22

El que codicia la ganancia y la riqueza


es como un búho que adora a su criatura.
Una vez crecida el ave devorará a sus padres.
Del mismo modo la riqueza perjudica al rico.
Suprime la riqueza y la bendición será tuya.
Los ricos acumulan lo que trae la maldad.
Aléjate de los ricos y de las maldades,
entonces podrás volar libremente a través del cielo azul.

23

La furia es fuego en el corazón


que quema la madera de la caridad.
Si quieres seguir el camino del bodhisattva,
ten paciencia con la desgracia y conserva tu mente en orden.

24

Vasto y ancho es el mundo de la maldad,


oscuro y anochecido, sin rayos de sol.
Ochocientos años de la vida del hombre
son más breves que la mitad de la noche.
Los tontos que entran en este mundo
son objeto de la pena y del dolor.
Aléjate de la senda de la maldad,
acata la ley de las leyes.
POESÍA ZEN 73

25

Veo que hierves los granos de arena para la comida;


excavas el pozo sólo cuando tienes sed.
Aunque trates de pulir la teja nunca será espejo.
Buda dijo que todos son iguales al principio
y que poseen la naturaleza de Buda.
Piénsalo: la pelea y la discordia no sirven para nada.

26

Si necesitas una imagen para la vida y la muerte,


búscala en el agua y el hielo.
El agua se hace hielo cuando se solidifica.
El hielo vuelve al agua cuando se derrite.
Lo que ha muerto debe nacer otra vez.
Lo que ha nacido debe morir.
Agua y hielo no se dañan uno a otro.
Vida y muerte son sin duda dulces.

27

No debemos acusar a los otros por sus faltas.


¿Para qué sirve jactarte de tu propia acción?
Tenemos que hacer lo que hay que hacer.
Mas tenemos que dejar lo que hay que dejar.
Una gratificación aguarda la responsabilidad importante.
El discurso profundo previene los pensamientos frívolos.
Escúchalo con cuidado y piénsalo bien,
hasta un niño puede comprenderlo.

28

Todas las cosas pasan por interminables cambios,


así es también el ciclo de la vida y la muerte.
En los Tres Caminos algunos nacieron gorriones;
otros como dragones y peces en las Cinco Montañas.
74 JUAN W. BAHK

En los tiempos malos se ven muchas ovejas;


en los tiempos buenos nacieron los caballos veloces.
En mi vida anterior fui rico,
mas ahora soy un pobre miserable.

29

No me faltan el aprendizaje y el juicio,


y siento no haber conseguido un empleo en el gobierno.
Los examinadores frustraron mi deseo
y dicidieron exponer mis faltas y debilidades.
Es, sin duda, mi destino.
Sin embargo, intentaré tomar el examen nuevamente este año.
Un niño ciego que apunta al ojo de un gorrión puede tener suerte.

30

El novio de la familia Yu tiene ochenta años


y la novia de la familia Yan dulces dieciocho.
Como marido y esposa han empeñado sus palabras por cien años de unión.
Se amaron y se cuidaron mutuamente.
Tuvieron un hijo y lo llamaron Tigre.
A la muchacha la llamaron Dulce-Gorda.
Mas veo que el sauce viejo pronto se marchitará
por la helada de la joven esposa.

BAEK KUI (772-846)

Mi retrato

Yo no conocía mi apariencia
hasta que me pintara Li Bang.
Escudriñé con calma la forma y el espíritu,
vienen bien con el retiro en la montaña.
El sauce ribereño es endeble y marchito,
mas su entereza es como el cuerno de venado,
POESÍA ZEN 75

difícil de disciplinar.
¿Cómo es que comenzó a trabajar en el Palacio Real,
y que pasara cinco años sirviendo a Su Alteza el Rey?
Terco y recalcitrante, y de carácter fuerte,
difícil de relacionarse con los laícos del mundo.
No es guapo ni noble; temo que traiga un infortunio.
Es mejor que se resigne temprano al oficio,
y siga en las montañas y las aguas del valle.

A mi biblioteca

No soy viejo ni joven, tengo treinta y seis.


No soy vil ni noble, recibí un oficio del Gobierno.
Soy un hombre regular, por eso estoy contento con lo que tengo.
Mi espíritu y mi cuerpo disfrutan la paz debido a la mente generosa.
Si está lleno mi estomago, toda la comida es deliciosa.
Si puedo extender las rodillas, es mi hogar.
Además, hay un laúd y los libros en mi biblioteca.
No procuro indagar demasiado el profundo significado de las lecturas.
Me divierto moderadamente tocando el laúd.
Por la noche regreso tarde a la casa; toda la noche en Palacio.
Vivo de acuerdo con lo dispuesto por la naturaleza.
Vacío la mente como su estado original.
Viviré con la naturaleza tranquila y magnánima.
Es un lugar oscuro y pacífico, sin ruido.
No es un sitio sabio ni torpe.

En nombre de la grulla

Yo era una grulla que cruzaba el mar,


cuando encontré casualmente a un viajero del sur.
Me llamó, y emocionado y agradecido,
vinimos juntos a Nakyang, donde no encuentro a mi gente.
Tenía sólo dos alas.
Su apariencia era noble y hermosa;
su color era de un blanco puro que lo protegía del sol.
76 JUAN W. BAHK

Quería servir al dueño manteniéndose a su lado,


pero tanto la choza como el patio eran angostos.
Comía y bebía entre aves y gallinas;
perdió su personalidad al llegar a la vejez.
Mi pueblo natal está muy lejos
encerrado entre aguas y nubes.
Enjaulado durante siete años,
no sabía que perdería su plumaje.

Después de regresar a la casa

Me despedí del oficio, y disfruto del ocio.


No hay visitantes ni deberes, ni inquietudes.
Los monjes del templo se preocupan de mi salud.
Tengo diez mozos de labranza y cuatro caballos.
En los días de pereza estoy tumbado por diez días.
Si estoy de buen humor, salgo todos los días.
El lugar que más me apetece es la montaña Sungui.
El cielo está despejado y agradable;
es una estación ociosa que domina la tranquilidad.
Si mantengo la paz a mi alrededor, un alto espíritu vivirá conmigo.
No hay razón para necesitar el lujo y la pompa.
Si mi mente está satisfecha, no soy pobre;
la casa no necesita oro en el cofre fuerte.
Los que tienen el poder hoy en día
llegaron a ser esclavos del materialismo.
Por fuera son el poder y la influencia;
por dentro tienen miedo de pisar una hoja de hielo delgado.
Aunque tienen hambre en la mañana, no tienen apetito;
en la noche se preocupan por el poder.
Del poder no tienen más que el nombre;
no saben cómo gozar la riqueza ni el honor.

A mi esposa

En vida nos amamos en la misma casa;


estaremos enterrados en la misma tumba en la muerte.
POESÍA ZEN 77

Otros se protegen en el voto del matrimonio;


aún más hacemos entre tú y yo.
Gumlu fue un erudito pobre en el reino Che,
la sagaz esposa olvidó la pobreza.
Kikyul era campesino,
aún así su esposa lo aceptaba como si fuera dignatario.
Doyunmyong no podía ganarse el sustento,
su mujer Chuk mantuvo la vida de su familia.
El erudito Yanghong rechazó la alta posición del gobierno,
su esposa estaba contenta con vestidos del lino.
No lo has leído en los libros;
mas lo has oído en las palabras.
Mil años han pasado de aquel entonces
Cuando aquellas mujeres mostraran las virtudes.
Mientras vivimos en este mundo,
el hombre no olvida la presencia de la carne y el hueso.
Para alimentarnos y abrigarnos
tenemos que comer y cubrir el cuerpo.
Cuando tenemos hambre, basta tener vegetales;
¿por qué necesitas carne y arroz?
Nos protegemos con lino y algodón;
no necesitamos sedas de lujo.
Los preceptos de tus padres te enseñaron
que conservaras las manos limpias y el corazón puro.
Soy una persona docta que proclama la felicidad y la diligencia.
Somos más que el esposo y la esposa;
espero que te complazcan la pobreza y la sencillez,
y que envejezcamos juntos con felicidad.

Viviré neciamente

Si el hierro se curva, no llega a ser espada.


Si hay una madera torcida, no se hace un yugo.
Soy torpe, uno de éstos; no valgo para nada.
Con gusto abandono la fama y la ventaja;
regreso al campo y me escondo;
me siento y me acuesto bajo el techo de paja,
78 JUAN W. BAHK

toco el laúd tomando sake,


me libero de la rienda del yugo,
me tapo las orejas para no oír el ruido del mundo,
paso los días sin hacer nada,
y leo de vez en cuando las palabras de Lao tse.
Como no tengo ansias, se alegra mi ser.
Como no tengo codicia, se aclara mi mente desde su raíz.
No soy más que un torpe que no tiene talento,
Pero comprendí que debía encontrar el origen del Tao.

Imitando el poema de Doyunmyong 1

Tomo una copa de sake en la mañana;


el espíritu armonioso coincide con el universo.
Estoy solo de pie sin poseer avidez.
Es mediodía, aún yazgo sin prisa.
Cuando se pone el sol, sigo leyendo el libro.
Nos comunicamos bien, como si fuéramos buenos amigos.
Me sobra la alegría, como si encontrara a un viejo amigo.
Es la noche profunda, aún me siento solo.
Toco el laúd cuyas cuerdas tiemblan pausadamente.
Además, estoy loco con la poesía; escribo versos sin cesar.
He pasado los días y las noches con sake, libros y el laúd.
No he salido, aún es la época de lluvia.
Al fin conozco la lección importante;
vivir solo es la mejor vida que uno puede disfrutar.

Imitando el poema de Doyunmyong 2

La mujer que vive en la ladera oriental está triste,


la lluvia incesante impide su trabajo animoso.
Los gusanos de seda que crecieron en el norte de la aldea
tienen frío y no producen seda.
El anciano que lleva la azada
deplora la lluvia y murmura;
plantó judias en el pie de la sierra sureña,
pero no hay más que cabezas vacías del grano.
POESÍA ZEN 79

Ahora estoy solo y soy la persona más feliz,


elaboro sake cuando quiera,
el sake está maduro aunque llueva,
abro el jarro oloroso y saco el sake,
vierto el liquido de jade en la copa de oro.
Levanto la copa y mi espíritu se alza,
saboreo el sorbo; una dulce alegría me invade.
Florece en mi cara después de una copa;
despeja mi inquietud al terminar la segunda.
He vaciado cuatro, cinco copas de sake,
ya no tienen fuerzas los brazos ni las piernas.
El mundo me olvida de repente,
no hay por qué preocuparme.
No me importa que llueva o no,
soy un borracho que pretende no saber,
estoy perturbado y completamente perdido,
he sido el hazmerreír al verme embriagado.

Imitando el poema de Doyunmyong 3

Me emborracho en la mañana y canto solo;


me emborracho en la noche y me duermo solo.
No he vaciado el jarro, aún tres veces borracho.
No me culpes la capacidad de beber,
cuánto más rápido me embriago tanto mejor.
Una copa y la otra, ya son suficientes;
no he tomado más de cuatro.
Me siento aliviado hasta el corazón;
Me olvido de los problemas del mundo.
Si tomo difícilmente la quinta copa,
desaparecen diez mil penas de la vida.
El que toma un jarrón de sake
hace alarde de su capacidad.
Después de estar empapado del aguardiente
no hay diferencia entre tú y yo.
Suelto carcajadas y digo a los ebrios
que no gasten su dinero vanamente.
80 JUAN W. BAHK

Imitando el poema de Doyunmyong 4

En medio del otoño la noche de luna llena,


la luz lunar entra en el suelo de madera.
Tengo la taza de sake, mas no puedo beber;
pienso en mis viejos amigos.
Mis amigos Choi Hyunrang y Chun Hui viven lejos,
aunque compartimos el mismo espíritu.
Mis compañeros de juventud Li Kun y Won Jin están lejos.
Uno sobresalió en el gobierno; otro humilde en una aldea ribereña.
No nos hemos visto en cuatro o cinco años.
No tengo el mágico método de reducir el espacio,
no puedo montar el viento como un ermitaño.
Quiero platicar con los amigos bajo la luna llena,
mas no hay manera de reunirnos.
Estamos lejos de la cita para el encuentro.
La luna grande no cesa de caminar,
y va al suroeste sin mirar atrás.
Lamento la noche clara ante mi soledad.

Una visión filosófica de Baek Kui

Baek Kui, que entiende la vida y la concoce,


fue enviado a Nakyang hace trece años.
A los setenta renuncié a mi trabajo;
me retiré voluntariamente antes de ser jubilado,
abandonando así el pago de indemnización por el despido.
En primavera frecuentaba los viajeros;
en la noche me sentaba con los monjes a meditar.
No hice trabajos caseros por dos años;
crecieron hierbas en el patio, ya no hubo fuego en la cocina.
Por la mañana el mozo de casa me dice que no hay arroz ni sal;
por la noche la criada se queja de no tener ropas.
Tanto mi esposa como los hijos y los sobrinos
se preocupan por mi conducta, ya que estoy tumbado borracho.
Por fin me levanto y empiezo a planear la vida de mi familia y los sobrinos.
No tengo mucho, pero voy a vender los bienes que tengo.
POESÍA ZEN 81

Primero vendo el bosque en el sur; luego el campo de vegetales en el este.


Si traspaso la casa en la que vivimos, llegaría a unos tres mil dineros.
La mitad va a los gastos de vuestra vida; la otra a mi licor y comida.
Ahora tengo setenta y un años; no veo bien ni pienso con claridad.
La barba está blanquísima: quizá no pueda gastarlo todo;
y me vaya a las Fuentes Amarillas1 más rápido que el rocío de la mañana.
Sin embargo, no está mal vivir más de lo que merezca;
comeré cuando tenga hambre, beberé cuando esté alegre
y me dormiré quietamente.
Ya sea que viva o que muera, no hay tanta alegría ni maldades.
Entendido y comunicado, Baek Rakchun iluminado.

Grulla

Los hombres tienen gustos diferentes.


En las cosas del mundo no hay criterio universal.
¿Quién dice que eres más bella cuando vuelas?
Me gustas más cuando te pones en pie.

***

Es otoño, los grillos cantan y reposan.


Los faroles del alba casi se extinguen y de nuevo lucen.
Me entero de la lluvia nocturna fuera de las ventanas.
Oigo las gotas de lluvia que caen en las plantas.

***

¡Qué mantas y almohadas tan frías tengo!


La escena nocturna resplandece fuera.
La caída de la gran nevada a medianoche
pesa tanto que derriba los bambúes.

***

1
Es la muerte.
82 JUAN W. BAHK

Los rayos del sol descienden en el agua.


La mitad del río azul; la otra mitad roja.
Es el tres de septiembre; llega a tiempo la noche clara.
Las gotas del rocío parecen perlas; la luna, un arco.

***

Las plantas se marchitan por la escarcha,


los insectos cantan con melodías melancólicas.
No se ve un alma por las calles del pueblo.
Estoy solo delante del pueblo; miro al campo.
La luz lunar desciende sobre las flores del alforfón
como si fuera la nieve.

***

Cuando el sol se pone al oeste,


estoy de pie ante el santuario del Buda.
Oigo las cigarras que cantan entre las flores silvestres del campo.
Siempre me invade la inquietud con el cambio de las estaciones.
El otoño es una de las peores.

Canción de los insectos

Cantan y cantan escondidos toda la noche.


El cielo otoñal gris y oscuro está para llover.
Como si entretuviera la ansiedad de los otros,
la música triste acrecienta la mía.

***

Bajo la oscuridad, en la orilla del río,


el viento que escarcha me produce escalofrío.
Miro la barca que me aguarda en el embarcadero.
Se ve una linterna solitaria detrás de los junquillos.

***
POESÍA ZEN 83

Exiliado a diez mil leguas, sólo miro hacia el cielo de mi pueblo.


Allá, el río del reino Cho; y más allá, las montañas del reino Oh.
Escribo las líneas llorando y pensando en mi pueblo.
Te ruego que entregues esta carta a mis hermanos.

***

Al terminar la lectura de los poemas, suspiro.


Delante de una linterna el anciano llora y moja su barba.
Piensa en los amigos que escribieron estos versos.
Hace ya veinte años. Nueve de diez ya se fueron al otro mundo.

***

Rocío blanco, viento transparente, campo frío.


El anciano se puso el abrigo antes que los otros.
Ya no vienen las bailarinas ni los músicos.
Abandonado y solo, el laúd sin cuerdas.

***

Se discute si es hermoso o feo, inteligente o torpe.


¿Qué te parece olvidarlo todo con una jarra de sake?
¿Sabes que el mundo es vasto y también angosto?
Tanto el buitre feroz como el fénix pueden volar.

***

¿Por qué se pelean encima del cuerno del caracol?


La vida es un relámpago como la piedra de yesca.
La vida es agradable, sea rica o pobre.
Los que no ríen son tontos.

***

Aunque viva cien años, la juventud es breve.


Hay pocos días despejados en la primavera.
84 JUAN W. BAHK

Es un encuentro muy poco frecuente;


no temas embriagarte.
Escucha bebiendo la canción de la despedida.

***

La repetida escarcha dejó el sauce marchito.


El viento incesante desarraigó los lotos.
La luz lunar más que nunca está pálida, perdida su blancura.
El otoño es una estación melancólica.
El invierno aún es peor.
La canción de las aves se tornó en ruido en el invierno.
El color de la cerveza que elaboro en casa
es como la mente que flota sobre las aguas primaverales.

***

La cerveza está hecha; mas no hay compañeros.


No hay más remedio que beber solo y cantar los versos.
Como si fuera uno de los cuatro sabios del reino de Chin,
como si fuera un ermitaño que descendiera a la tierra,
me despierto y me embriago repetidamente.
No me queda mucho tiempo,
seguiré viviendo en la ebriedad.

***

Doy un paseo bajo la luna, me gusta su luz seductora.


Me duermo bajo los pinos, me place la sombra azul.
Cuando joven, aprendí a escribir poesía.
Cuando envejecí, me dediqué a la enseñanza del Tao.
Por la noche practicaba el Zen meditando en la posición del loto.
Cantaba los versos animado por la ansiedad del otoño.
Sólo tengo dos cosas que hacer,
lo demás no me interesa.

***
POESÍA ZEN 85

Vivo solo cerca del portón occidental.


He cerrado la puerta de mi hogar.
Desearía una posición en el reino
con la esperanza de obtener riqueza y honor.
Mas sólo me aguarda el campo.
Jubilado y enfermo, ya no me buscan.
La tortuga no puede seguir al caballo.
El ave lesionada no puede seguir al fénix.
En el mundo laico son pocos los que se conocen a sí mismos.
Aunque torpe, estoy cerca de la verdad.

***

Hace mucho que me encerré en mi hogar.


¿Cómo puedo pasar el tiempo? ¿Con quién puedo jugar?
Abro la jaula de la grulla y la trato como a un caballero.
Leo los libros para encontrar a los antepasados.
Si me calmara, podría alargar la vida.
Si no persigo la materia, la mente se hará lúcida y elevada.
Esto es el cultivo de mí mismo.
¿Por qué hay tanto jaleo alborotando al demonio?

SOZAN-KYONIN (siglo IX)

Un árbol sin raíz.


Las hojas amarillas en todas partes.
Más allá el azul,
sin nubes, sin manchas.

SHOFU (siglo XIII)

El no-polvo habla en ninguna parte.


¿Qué hay nuevo o viejo?
A gusto estoy en mi montaña azul.
No quiero aspirar a nada más.
86 JUAN W. BAHK

SUIAN (siglo XIII)

Sin huella
no es necesario esconderme.
Ahora el espejo viejo lo refleja todo.
La luz otoñal humedecida por la niebla borrosa.

TEKKAN (siglo XIII)

No mente, no Buda, no ser.


Huesos del Vacío esparcidos.
¿Por qué el león dorado
anda buscando la guarida del zorro?
COREA
JECHO (siglo VI)

A un enviado chino

Te quejas del largo retorno a la casa del oeste,


yo suspiro por el camino infinito hacia el este.
Mi viaje es fatigoso a través de los pasos nevados.
Ladrones y bandidos rondan en los valles.
Hasta los pájaros agobiados suspiran en los altísimos picos.
Los caminantes temen cruzar los puentes angostos.
En toda mi vida no me he lamentado por la tristeza,
pero hoy no puedo aguantar las lágrimas.

Paso del altiplano Pamir

La nieve fría se amontona sobre el hielo,


el viento glacial agrieta el suelo.
El ancho mar se convirtió en un resbaloso cristal.
Los peñascos están gastados y lisos por las oleadas del agua,
y no hay más cascadas en el portón del dragón.
La boca de la fortaleza está enrollada como una culebra de hielo.
Debajo de un farol agitado por el aire lanzo un suspiro.

WOLMYONG (siglo VIII)

A mi hermana

Los caminos de la vida y la muerte divergen aquí


y te has ido sin despedirte de mí.
Todas las hojas caerán
tarde o temprano por un viento otoñal.
Criados en la misma rama,
no sabemos a dónde vamos.
90 JUAN W. BAHK

Déjame orar y depurarme hasta que nos encontremos


de nuevo en el Nirvana.

CHUNGDAM (siglo VIII)

Para el bienestar del pueblo

Que el monarca sea padre,


sus cortesanos madre
y el pueblo común sus hijos.
Agradecerán su amor
aunque el sufrimiento cerque sus vidas.
Aliméntalos bien antes de mandarlos,
entonces nadie querrá salir del país
y vivirán felices donde habiten.
Todo el mundo debe conocer su sitio:
el rey como rey,
los cortesanos como cortesanos
y el pueblo como tal.
Entonces la paz reinará.

LA ESPOSA DE KWANGDOK (siglo VIII)

Canción para el Nirvana

¡Oh, luna! ¿Sigues hacia el oeste?


Ve y di al Buda la inmensa beatitud
que hay en un alma que permanece orando a la misericordiosa Amitaba.
Se juntaron sus manos para que su esposo entre al Nirvana.
Arrodillada y sola suplica que se realicen sus cuarenta anhelos.

UICHON (1055-1101)
El templo de Chongmyong

Apartado en la quieta soledad, limpio del polvo del mundo.


Las aguas frescas y limpias vienen de la montaña.
POESÍA ZEN 91

La escarcha cayó sobre sus cabellos.


El monje vive solo, olvidado del mundo
y alejado de los asuntos humanos.

Retirado en el templo Haein

La riqueza y la fama son sólo un sueño de la primavera.


Saludos y despedidas, vida y muerte, una burbuja en el agua.
Sólo la paz eterna en el Nirvana,
nada vale la pena en este mundo del ruido.

En el templo Chongsong de la montaña Kaya

El camino del mundo está pavimentado por muchos peligros.


Reina la tranquilidad para lo bueno en el interior de este templo.
Por supuesto, me regocijan la pereza y el ocio.
¡Imagínate soportar los males del mundo!

CHINGAK HESHIM (1178-1234)

Banano

Fibras de seda verde en ambas mejillas,


tejidas en mil cabos de hueso.
Es un jade verde que forma la columna,
adornado por plumas ondulantes.
Cuando las alas ondeantes juegan con la brisa,
un pavo real despliega la cola en busca de las hembras.

Fuente de loto

Aguas claras y arena de oro; el lago está abierto.


La caña de pescar adornada de jade verde
cuelga de la fuente que mana.
¿Será la lluvia del cielo despejado?
Bellos abalorios sobre pétalos de loto.
92 JUAN W. BAHK

Para el monje Sagom

La sombra del bambú atraviesa el patio


como si lo barriera,
pero no ha levantado el polvo.
La luz lunar penetra al fondo del mar
mas no hay olas que muestren su paso.

Duelo por el monje Pojo

La primavera plena en el templo bien dispuesto.


No hay pétalo caído que dure diez días sobre el musgo verde.
¿Quién diría que no se oye nada aquí?
Flota una leve fragancia llevada por la brisa nocturna.

***

Se repiten para siempre la vida y la muerte.


¿Por cuánto tiempo la gente ha venido y se ha ido?
A menos que se haya perdido el camino
llegaremos al Nirvana dondequiera que vayamos.

***

Las hojas susurran y caen en el bosque otoñal.


Un ganso salvaje y solitario grazna anunciando la llegada del alba.
A pesar de la vista y del oído si no estamos despiertos
es posible que rehuyamos aceptar el amor de Buda.

***

El viento en el pino suelta una nota triste.


El agua fluye murmurando entre las piedras.
Cuando la luna está por hundirse en el alba,
un ruiseñor canta en las montañas.
POESÍA ZEN 93

WON-GAM (1226-1292)

Evitando los límites de la confusión,


vivo a mi gusto, libre en las montañas.
Pausada ha llegado la primavera a mi choza.
La puerta de bambú permaneció cerrada todo el día.

***

Donde termina la inquietud, la alegría y la tristeza no ocupan espacio.


Pocos visitantes, no hay alboroto en el saludo ni en el adiós.
Tiernos brotes cuidan mi hambre,
y el agua clara entre las rocas satisface mi sed.

***

La lluvia y el sol se alternan; el cielo, sobre la nube negra.


Aún no hace suficiente calor para ser primavera,
el frío reina todavía.
Me echo en el suelo con la puerta cerrada
hasta la puesta de sol.
Las campanadas llegan en oleadas,
vibra el papel de las ventanas.

***

Sobre la cumbre rocosa y elevada,


rodeada por el acantilado cubierto de verde musgo,
mi maestro tiene su hogar en una choza de paja.
Vive una vida de Buda,
liberado de las preocupaciones del mundo.
¡Qué envidia le tengo!

***

Un plato de legumbres satisface mi hambre.


Una taza de té verde apaga la sed.
94 JUAN W. BAHK

Mi vida está llena de alegría.


No codicio ni dinero ni fama.

Imitación al estilo clásico

Mil surcos debajo del lago,


no hay vientos, todo permanece tranquilo.
El corazón del hombre del tamaño de un puño,
se agranda en oleadas mil veces altas.

BAIKUN KYONGHAN (1299-1375)

Un elogio al monje Chigong

La mujer de piedra da a luz de repente;


el hombre de madera asiente con la cabeza.
La sierra Kunlun monta un caballo de hierro;
el látigo aureo azota el vacío.

Vive en la montaña

El agua que fluye en valles rocosos


parece teñida de azul marino.
Aunque pinto la montaña lujuriante, no sirve.
La vejetación verde y el murmullo del agua,
la verdadera naturaleza del alrededor,
que enseña a todos la inexistencia de la vida.

***

A los sesenta han pasado los años de ilusión.


La ribera me regala el mejor lugar posible.
Me alimento y duermo a mi antojo.
Nadie sabe de dónde vengo ni a dónde voy.

***
POESÍA ZEN 95

El día está despejado, ¡qué bellos el río y la montaña!


Brillan las flores y las hierbas de la primavera.
No hay razón para llamar al sermón.
Todas las cosas permanecen en perfecta armonía.

***

Las aguas del valle parecen teñidas de esmeralda.


La verde primavera es una pintura.
La revelación surge tanto de los colores como del susurro del agua.
¿Se comprenderá la inmutabilidad del ser?

***

La realidad no tiene forma ni figura.


La búsqueda de la ilusión termina en nada.
La realidad y la ilusión no son diferentes.
Son idénticas, una y la misma.

TALGO (1301-1382)

Amigo mío, no oyes la canción que libera la alegría.


¿Qué otra cosa mejor que cantar y estar alegre?
Este júbilo es tuyo,
conócete a ti mismo.

***

Retorno al retiro en los claros valles, en el susurro del agua.


Se ve borrosa la choza vieja velada por la niebla.
No se aparta la nube.
Están cubiertos por el musgo los senderos resbaladizos.

***

Ni la tempestad puede sacudir esta vivienda,


ni el fuego infernal se atreve a invadirla.
96 JUAN W. BAHK

El verdadero hombre no habita en la vivienda.


Nubes blancas y ociosas pasan ante la puerta.

***

La mente misma es la creación de Buda.


¡Cuánto trabajo has perdido buscándola fuera!
Abandónalo todo y míralo bien:
un callejón sin salida llega a ser una fortaleza inquebrantable.

***

Líberate de todas las ideas aparentes


y borra las huellas en las que habitan.
Entonces el cuerpo y la mente flotarán en el espacio
y la luz resplandecerá.

***

Poca gente visita este lugar,


los pájaros vienen raras veces.
Las nubes van y vienen,
los pétalos cubren el verde musgo.
Un viejo monje mira la luna
colgada entre los pinos.
Le envía una sonrisa.

NAONG HEGUN (1320-1376)

Viviendo en la montaña

Dentro de las nubes blancas amontonadas,


una cabaña de tres cámaras.
Me siento, me acuesto y salgo
durante mi tiempo de ocio;
el murmullo del riachuelo recita
el sutra de Prajna-para-mita;
POESÍA ZEN 97

el viento transparente mezclado de la luz lunar


me rodea de un manto frío.

Templo de fantasma

El cuerpo verdadero es como una flor vacía;


no hay manera de encontrarlo.
La luna y el viento viven en el vacío transparente;
viajan más allá de las seis ventanas1.
Parece que es el ser dentro del no-ser;
No es la imagen real la verdadera.
Nos inclinamos hacia cuatro paredes iluminadas.

La luna llena y fría

Se rompió el espacio; no hay interior ni exterior.


Ni una gota de polvo ocupa el lugar.
Se despertó el cuerpo y penetró al otro lado del gran sonido.
La luz lunar y fría ilumina el mundo todo de la criatura.

Mosquito

Insensible a su fragilidad propia


chupa demasiada sangre para volar.
No codicies las riquezas que pertenecen a otros,
algún día las tendrás que devolver.

La cueva de la ilusión

Como tratar de observar las estrellas que no existen,


así es el cuerpo.
Contiene el viento y la luna de las seis ventanas,
así es el Vacío.
Aunque lo parezca,

1
Los cinco órganos sensoriales más la fuerza de la voluntad.
98 JUAN W. BAHK

no hay sustancia alguna en el Vacío.


El cuerpo presta el ser a los cuatro elementos1.

HAMHU DUKTONG (1376-1433)

La comida hecha de corteza

Me sentaba en rocas y atrapaba las nubes.


Así envejecía.
Se caía todo el follaje, mas aguantaba el invierno.
Molía las cortezas y las cocinaba.
Este frío áspero me enseña el sabor de la corteza.

En una calle

Un sendero atraviesa bajo la montaña de Nueve Dragones.


El sol primaveral envuelve el día y luce infinitamente.
Las flores blancas y rojas aquí y allá
llenan los ojos a la sombra de las montañas.
Camino y sigo caminando, mirando el cielo y la tierra.

***

Este apacible Vacío contiene nada.


La misteriosa luz de mi interior se extiende por el cosmos.
Este cuerpo y esta mente no son lugares para la vida y la muerte
cuando son libres de llegar y partir.

***

Las montañas y el lago otoñal están pintados en el lago.


Debes irte al oeste y yo al este.
En este mismo lugar recordaremos las horas de nuestro cariño,
hablaremos cuando nos veamos de nuevo en las nubes.

1 La tierra, el agua, el fuego y el aire, constitutivos del cuerpo.


POESÍA ZEN 99

PYOKSONG (1433-1534)

En la inmensidad del espacio desprovisto de las seis ventanas1


no se encuentran el Buda ni el diablo.
Intenta atrapar la verdad aquí.
Las nubes negras ensombrecen al sol.

***

Las flores sonríen como un charco en el patio.


Los pinos gimen al lado de la baranda.
¿Por qué vagas en tu búsqueda?
Lo que buscas te mira a la cara.

***

Vístete sencillamente, con una taza de latón en la mano.


¡Cuántos monjes han pasado por el umbral del maestro Cho!
Después de vagar tantas veces por los senderos nevados
vuelvo a casa tranquilo sobre una nube flotante.

HOUNG BOWU (?-1565)

Ermita de un verdadero Buda

Una ermita escondida debajo de nubes traslapadas,


su portal está desierto, no hay nadie alrededor.
Rodeada del verdor tardío de cedros muy espesos,
adornada por bellos crisantemos iluminados por la puesta de sol.
Frutas cubiertas de escarcha que caen de los árboles;
el monje está cosiendo la ropa del verano pasado.
En la soberbia del tiempo ocio en que vive
sigue escribiendo perdidamente los versos.
Se olvida del camino lejano que le está esperando.

1 Los cinco órganos sensoriales más la voluntad.


100 JUAN W. BAHK

Encima de la montaña de Iluminación

Se llama “El Camino” esta montaña.


La emprendí todo el día apoyado en el bastón.
Subía y subía; al fin vi su verdadero perfil.
Visité nubes flotantes y aguas fluyentes.

Contemplación

¿Quién habrá dado más vueltas al mundo que yo?


Sigo andando a dondequiera que sea.
Me siento encima de una roca y allí reposo.
Cuando regresen las flores en las colinas,
mis zapatos y el bastón emitirán fragancias.
La tabla del juego bajo la sombra avisa del ocio.
Mas, ¿quién conocerá los altibajos de nuestra vida?
Ya llega el cielo azul y alto con aromas de té caliente.
Vendrá el crepúsculo del anochecer.
Una línea del humo dibuja el espacio.

CHUNGHU HYUCHUNG (1520-1604)

Ermita del Buda diurno

En un templo del valle profundo


las flores caen como lluvia roja.
Los bambúes de un espeso bosque
crecen como humos azules.
Allí en los picos de las montañas
duermen nubes blancas.
Una grulla dormita acompañada del monje.

Canción de tres sueños

El ventero habla con el huésped en sueño.


El huésped conversa con el ventero en sueño.
Los que platican son viajeros en sueño.
De veras son personas en sueño.
POESÍA ZEN 101

Canción de purificación

Tú tienes el laúd de seis cuerdas


y te inclinas hacia el pino grande.
El pino grande es la mente que no cambia.
Canto y sigo cantando sentado al lado del agua azul.
El agua azul es transparente como la mente vacía.
La mente, la mente; sólo tú y yo.

La muerte inminente

Mil pensamientos, diez mil pensamientos


encima de la estufa candente.
La nieve cae sobre la hoguera.
Una vaca de barro anda encima del agua,
la tierra y el espacio están rotos.

Tres sueños

El anfitrión cuenta el sueño a su invitado


y el invitado, a su vez, cuenta el suyo.
Anfitrión e invitado sueñan.
Quizá sueñan un sueño dentro de un sueño.

***

Todas las ciudades en el país son hormigueros.


Todos los héroes a lo largo de la historia son mosquitos.
La luna sacude levemente mi ventana y mi almohada.
Disfruto la eterna rima de la luna y la brisa entre los pinos.

***

Fue una noche profunda, mas no viniste.


La naturaleza reposaba y las aves se fueron a dormir.
La luna detrás de los pinos ilumina los bosques florecientes.
Mi cuerpo se empapa de rojo y de verde.
102 JUAN W. BAHK

A las notas de Komungo

Las delicadas manos de blanca nieve


se mueven ágilmente en las cuerdas.
No se oye más que las notas, permanece la dulzura.
Los sonidos de un río otoñal, limpio como un espejo,
y las verdes melodías de una pintura maestra
cubren los picos nublados sobre las cabezas.

Despedida de un compañero del templo

Como un ganso salvaje que vuela en el otoño tardío


y que deja una fría sombra,
ascienden las sombras de las montañas en la tarde.
Mi bastón me urge el camino.
Me pongo el sombrero contra el viento del río.

BUHIU SUNSU (1543-1615)

A los superiores

Entra una vez en el mundo de los eremitas;


llegarás al lugar de los iluminados.
Los ojos no siguen los colores de la humanidad,
el bastón no toca el polvo del mundo.
Pregunta por “el Camino” y mira el árbol del patio.
Quema incienso y mira la cara del santo.
Si ilunina su rostro una mañana,
el mundo estará colgado en la punta de un pelo.

SOYO TAINUNG (1562-1649)

Respuesta al maestro Uihyun

Todas las cosas expuestas en el mundo


son fantasmas.
Las aves que atraviesan por el inmenso espacio
POESÍA ZEN 103

no dejan huellas.
El espacio no es lugar donde uno se pueda quedar.
Miro el pino que ha sido acosado por la lluvia y el viento.

Sin problema

La lluvia en el patio trae la sonrisa de las flores.


El viento azota los árboles alrededor y llora.
Allí está la belleza del entendimiento.
¿Por qué buscar la verdad fuera de tus ojos?

***

Las aguas azules del mar son los ojos del monje.
La sierra del denso bosque es la cabeza del Buda.
La luna es una firma mental.
La nube es diez mil volúmenes de libros.

CHUIMI SUCHO (1590-1668)

Viviendo en la sierra

Las montañas no me llaman,


tampoco las conozco.
Cuando nos olvidemos uno del otro,
habrá un tiempo libre especial.

No pelees

Tú y yo somos sujetos de transmutación,


nacimos en el mundo transmutatorio.
No deberíamos pelear por la transformación,
si vivimos en ella.
104 JUAN W. BAHK

BAIKOK CHUNUNG (1617-1680)

Un regocijo de la vida retirada

Acompañado por crepúsculo desciendo por un sendero solitario;


el templo está por cerrar, llega la oscuridad.
De repente, esa montaña refleja la luna;
Las aves que dormitaban están asustadas.
La brisa silbante que corre entre ramajes
acaricia mi alma llena del sueño primaveral.
El bosque de bambúes que me rodea
me deleita el oído con su chasquear de hojas.
¡Ay qué frío está el murmullo del agua
que brota del manantial centenario!
Canto solo; me divierto solo.
¿Para qué necesito instrumentos musicales?

WOLCHO DOAN (1638-1715)

Divertimiento del solitario

Para la agradable sierra y el agua grata dependo del bastón.


La luna que flota en el mar no me perturba,
ni el viento que arranca los peñascos.
Mi bastón cuelga en el cielo este de la montaña Myohyang.
Descanso en los picos, en los precipicios
y en la ladería de los valles.
Bajan las cigüeñas distraídas de vez en cuando.
Chillan los monos atentos saltando entre árboles.
De ahora en adelante, este jardín natural es mi compañero.
¿Para qué necesito de otros difíciles?

SULAM CHUBUNG (1651-1706)


Una vida tranquila en retiro

En una vida tranquila no hay idas ni venidas.


Me levanto y me siento; disfruto la paz en mi ser.
POESÍA ZEN 105

En cuanto recogí frutas en el huerto,


cayó el rocio otoñal.
La tetera hierve; el humo sale por la chimenea.
Se congregan los patos salvajes en lagunas aquí y allá.
Cuando las nubes yacen en el patio, corren los ciervos.
Un silencio profundo alrededor
resalta la ley de la naturaleza.
Toda la creación crece abundantemente a su manera.

MUYONG SUYUN (1651-1719)

Al maestro Li

Vivo en una sierra profunda; te voy a describir el paisaje.


Hay un arroyo con corrientes caudalosas,
las aguas penetran en los cantos rodados,
lanzan chorros blancos hacia los muros de piedra caliza.
Las campanas del viento cantan, rompiendo el silencio.
Las campanadas llegan a las nubes y a la luna.
Los rayos del sol entre grietas de nubes bajan e irradian sobre la niebla
como si tejieran la seda.
Cuando el viento sopla en el lago,
adorna la superficie con mil dibujos caprichosos.
Toda esta genuina vida en Zen quiero compartir contigo.
Aún no lo puedo hacer.

A Shin Suche

Oigo los torrentes transparentes que se deslizan por el valle.


Miro la niebla que cubre la cuenca del río.
Allí están los monjes que caminan por senderos rocosos.
El viento del sur empuja los cúmulos algodonosos hacia los altos picos.
Encima de las ramas del roble las aves baten las alas.
Un visitante descansa en el suelo de madera.
El jardín de bosques y las fuentes me dan una inmensa alegría.
La ansiedad mundana está fuera de mi terreno.
Los placeres de los tres reyes y los cinco emperadores del pasado
no llegan al de los gorriones que cantan.
106 JUAN W. BAHK

WHANSUNG CHIAN (1664-1729)

Al maestro Keam

La luna colgada encima de la montaña,


la luz lunar penetra hasta el hígado y la vesícula biliar.
El viento que mueve ramajes de pino invade los huesos.
Este es el verdadero aspecto del maestro.
¿Cómo poder encontrarlo en otros lugares?

Un día primaveral

Yazgo sobre la estera de bambú,


cubierto de ropas andrajosas.
Un mundo flotante y un nombre vano
tan ligeros como un pelo.
Ya han caído los pétalos del albaricoquero,
amontonados en el patio.
El templo está desierto,
Lleno aún de la noticia primaveral.
Las aves cantan en el bosque;
son los sonidos de la primavera.

MUKAM CHOINUL (1722-1795)

A los zenistas

Si se excava la tierra, sale agua.


Si se va la nube, el cielo es azul.
Allí están las aguas y las nubes, en el río y la montaña.
Nada hay que no sea Zen.

Sentado solo

Sentado solo en el silencio,


miro el agua y la sierra.
Una potente fuerza cubre todo,
y fluye entre diez mil figuras.
POESÍA ZEN 107

KYONGHU SUNGWU (1849-1912)

Pueblo Hongryu en la montaña Kaya

¿Qué es agua? ¿Qué es montaña?


En las nubes flotantes hay montañas entre agua y piedra.
Miro más allá, fuera de la luz donde existe el claro cuerpo;
la mente está abierta de par en par hasta más allá del límite.
Aguas y montañas, unas tras otras, abren sus corazones.

Oda al despertar espiritual

Al oír de la persona que no tiene las ventanillas de la nariz,


me di cuenta de que tres mil mundos son mi casa.
Escucho el sendero de junio en la montaña Yunam;
los campesinos entonan una canción de paz.

***

En el crepúsculo la ermita parece desierta.


Tumbado procuro tomar una siesta despreocupada.
Cuando me despierta el susurro del viento
me encuentro en el patio cubierto por las hojas teñidas de colores.

***

El desolado viento otoñal brama en el aire.


La noche se hace más profunda, mas no puedo dormir.
Escucho cómo desatan la tristeza los insectos.
Empapo la almohada con lágrimas.

***

Dime dónde el camino se bifurca.


Pregunto a un anciano por una línea que termina en el río.
No dice nada: la oscuridad desciende en los valles.
En alguna parte se oye el susurro del agua.

***
108 JUAN W. BAHK

El río suena atronador en los ojos.


El relámpago ilumina en las orejas.
La imagen pedregosa inclina la cabeza.
Todo sabe.

YONGSUNG CHINCHONG (1864-1940)

Pasando por el río Nakdong

La luna está colgada encima de la montaña Kumo,


donde descansa la eternidad.
Las olas del río Nakdong extiende diez mil li1.
¿Dónde está la pescadora?
Duerme como antes bajo las flores de juncos.

Oda al maestro Yongsung

El agua y la montaña se parecen a ti.


Las flores y las plantas son tu voluntad.
Vino a este mundo descuidadamente.
Se va al otro mundo descuidadamente.
La luna reluciente cruza; el viento agradable me acaricia.

YONGHO CHUNGHO (1870-1948)

En el templo Shimwon de la montaña Bokae

Cayó el follaje otoñal multicolor,


la ladera de la sierra está aún verde.
Las casas nuevas que acaban de abrirse
son como pinturas en un biombo plegable.
La luz de mil Budas regresa a la tierra.
La corriente del arroyo refleja las sombras de dos lápidas.
La primera nieve está amontonada sobre los peñascos.
El viento que nació en el lago se oye alrededor de los pinos.

1
li: Medida china de longitud equivalente a 576 m.
POESÍA ZEN 109

Hasta hoy he arrendado los pasos


mas todavía no es el tiempo de devolverlos.
En el patio aún la luna está viva; lucen las flores de crisantemo.

Al discípulo Byun Sankang

No seas el fantasma de la letra;


sé discreto y toma el palacio de conejos.
Si la Iluminación llega al vértice
y entra en la mente interior,
el vacío que no tiene límites
es vacío también.
¿En dónde se encontrarán la amabilidad y la aversión?
Si domesticamos el tigre y el cocodrilo,
se convierten en ovejas.
Si olvidas el duro trabajo del espejo,
hay la luna fresca fuera del cielo.

***

En mayo el frío todavía perdura en la sombra de los alerces.


El sendero se extiende hasta la densa niebla del arroyo.
Las campanadas del templo y el susurro del arroyo
cubren los valles verdes y profundos.
Con el nenúfar lustrado por el arroyo
nuestra dulce charla nunca cesa de fluir.

***

El rocío desciende y la luna ilumina.


Un cúmulo de nubes invade mi patio como oleaje del mar.
No puedo escapar de un laberinto de sueños otoñales.
¿Cuánto tiempo he rondado las célebres montañas?

Despierto en el alba

No se oyen los cantos del gallo.


La aldea de los pescadores permanece dormida.
110 JUAN W. BAHK

La franja de luna ancló en el pico occidental,


deleitándome con su belleza.
¿A dónde va esa barca que se desliza por el viento?
Ya ha pasado por la niebla que se extiende por el mar oriental.

Otoño tardío

Ya se han ido los gansos,


las nubes pasan apresuradas ante mis ojos.
En el espacio frío aguardo la salida de la luna.
La nieve azota contra mis cejas.
El valle está lleno de las voces del otoño
mezcladas por el viento y la lluvia.
La cabaña solitaria se queda inmóvil
en medio del crisantemo amarillo.

KUHA (1871-1960)

Elegía para mi maestro, el ermitaño de nube

Asciende la luna y aún no se ha levantado.


Se ha ido y aún no ha desaparecido.
Donde no ocurren la crecida ni la desaparición
usted es la primavera fuera del límite del tiempo.

En el templo de Poduk

Los pinos y los alerces son verdes


y las flores son rojas por naturaleza.
Los gansos salvajes se han ido,
y me vuelvo solo con tristeza.

A una monja novata

Hay una pérdida en todo provecho,


y un provecho en todas las pérdidas.
Líbrate de la pérdida y del provecho,
así alcanzarás la Iluminación.
POESÍA ZEN 111

MAN-GOING (1872-1946)

La sombra

No me he alejado nunca de ti,


ni tampoco me has dejado solo.
Antes de que naciéramos
¿habríamos podido conocernos?

HAHNAM CHUNGWON (1876-1951)

El perro aldeano ladra al instante,


sospechando siempre del convidado.
Las aves en la arboleda cantan tanto
que dispersan a la gente.
La luna que luce eternamente
barrió el viento del mundo en una mañana.

MANHAE (1879-1944)

Separación del señor Wanho

Somos meras cizañas flotantes


y no podemos escapar de la separación.
Me despediré de ti cuando los crisantemos dorados florezcan.
Los caballos de correo parecen inmutables
y la tristeza permanece también.

***

El sol vierte la luz


y el viento revolotea la nieve hacia la montaña.
La fuerza doble de la naturaleza trabaja misteriosamente.
El poeta se duele en vano.
112 JUAN W. BAHK

Respuesta al poema del maestro Yongho

Soy un enfermo al que encantan la poesía y el sake.


Usted es un maestro de la poesía a quien también visita la vejez.
Su carta ha llegado en un día de nieve y viento enfurecido.
Los dos hilos de ternura permanecen trenzados.

***

¡Cómo la luz lunar llena las montañas desiertas!


Paseo sólo para explorar.
¿A quién le gustan mis pensamientos?
Casi no puedo resistir los deseos que tengo esta noche.

El río Hahn

Vengo a ti, ¡qué quieto fluyes!


Las aguas son profundas y quietas, llenas del otoño.
El imperceptible olor del crisantemo silvestre
viene arrastrado por un suave viento.

En el camino al templo Yaksa

He andado diez li1 en medio día.


Mas el sendero en las nubes parece infinito.
Donde termina una corriente del arroyo
el denso bosque es fragante aun sin flores.

En prisión

Despierto, limpio hasta de una mota de polvo.


La luna vieja más allá de las rejas parece completamente nueva.
Las inquietudes y las alegrías no son más que vacío.
Buda, el extraordinario, al principio fue un hombre ordinario.

1
li: Medida china de longitud equivalente a 576 m.
POESÍA ZEN 113

Florecer del cerezo

Este invierno los últimos copos de nieve parecían floraciones.


Las flores de esta primavera parecen más bien nieve.
La nieve y la floración carecen de sustancia.
Entonces, ¿por qué me duele el corazón?

YONGWUN BONGWAN (1879-1944)

La flor del cerezo

El invierno pasado,
la nieve parecía flor.
Esta primavera,
la flor parece nieve.
Ni la nieve ni la flor son verdades.
¿Por qué me duele tanto el corazón?

HYOBONG (1888-1960)

Un sermón

Cada vez más el pelo del hombre se hace blanco y escaso,


mientras, las montañas permanecen iguales.
Olvida todo sobre el hombre y la montaña,
no encontrarás lo blanco ni lo verde,
no existen.

***

Si alguien dice que Buda consiguió la Iluminación,


ha tirado barro sobre sí mismo.
Cuarenta y cinco años de sermones y enseñanzas
fueron la razón de estar con los niños.
114 JUAN W. BAHK

KYONGBONG (1892-1982)

El camino mayor está en el fondo, más allá de la profundidad.


Atraído por la vista, he venido al bosque nublado.
El espíritu de la primavera llena el aire iluminado por el sol.
El ciruelo en flor brilla en la nieve.

***

Si la gente viviera cien años,


sería tan bueno como un sueño,
a menos que conociera la mente.
¿Por qué buscar a Buda a lo lejos?
Lo vemos tan claro como me miras.

***

El sol se levanta sobre la montaña.


La oscuridad desapareció enseguida.
Los pájaros cantan en coro y refulgen las flores aquí y allá.
Me siento a gusto oyendo las olas del mar.

En la isla Hansan

Con una jarra de sake a bordo, estoy en alta mar.


Puedo mirar tan lejos, hasta donde mi vista alcance.
La agitada alegría es irresistible.
Tomaré una siesta, dejando la inquietud a las nubes.

En el templo Haein

A través de las aguas del valle las aguas serpentean sin fin.
El verde musgo y los arces enrojecidos llenan el bosque.
No ignores la delicada belleza del lugar.
La lluvia quitará las nubes aclarando la mañana.
POESÍA ZEN 115

KYONGBON WONKWANG (1895-1969)

Espantapájaros

Se irguió un espantapájaros hecho de heno y harapos.


Aves y animales salvajes sospechaban
que sea un hombre real.
No se preocupa de la escasez de comida,
ni tiene un registro civil en tiempos de guerra.
Su apariencia parece la de un bailarín;
su aspecto se destaca aún más en la noche.
Un búfalo fuerte y con buena vista,
entró en el campo y se lo comió.

YONGUN HAHN (1897-1944

Sumisión

Quizás otros prefieran la libertad,


mas escojo la sumisión.
Aunque conozco bien la libertad,
sólo quiero someterme a ti.
La sumisión voluntaria
es más dulce que la bella libertad, es mi felicidad.

Sin embargo, si me dices que someta a otros,


no podré hacerlo, puesto que entonces
no podré someterme a ti.

Si no fueras tú

Si no fueras tú, ¿por qué hay arrugas en la cara


que era tan suave y dulce?
Si no sufriera por ti, no envejecería.
Me quedaría como aquella que abrazabas.
116 JUAN W. BAHK

Sin embargo, si fuera por ti, no me aborrecería


hasta que enferme y muera.
Dame la vida o la muerte; seguiré tu voluntad.
Yo soy tú.

Pétalos girando en el vacío

Mientras tengo mi nariz en el Sutra


con el sol a mi espalda,
los pétalos empezaron a girar
cubriendo las páginas.
¿De qué me servirá tratar de leerlas,
enterradas bajo un montón de pétalos?

La naturaleza del Buda y el nirvana

Si quieres obtener la naturaleza del Buda,


no te alejes de la multitud.
Si quieres entrar en el nirvana,
no evites nunca el infierno.
El camino hacia el Buda y el nirvana
está entre la gente, en la calle y en el infierno.

Flores otoñales

Una persona ociosa se mudó a una choza en la montaña


por amor a las flores otoñales,
cortó el seto vivo para dejar que el sol llegara.
El viento de oeste ha saltado sobre el seto
y tirado las flores al suelo.

El cosmos ondea en el viento otoñal.


¿Son tus pétalos alas
o tus alas pétalos?
Tu alma, en la que creo,
no es más que una mariposa.
POESÍA ZEN 117

La casa en busca del buey1

Puesto que el buey no se ha perdido,


es un disparate buscarlo.
Si se hubiera perdido,
aunque lo buscara
no habría podido encontrarlo.,
Vale más abandonar tu búsqueda
y evitar el dolor.

No lo sé

¿De quién es el paso de la hoja de peonía que cae silenciosamente


en vertical ondulación contra el cielo sin viento?

¿De quién es el rostro que el cielo azul atisba a través de la grieta


entre las oscuras nubes después de una lluvia larga?

¿De quién es el aliento de este olor sutil que flota en el aire


desde el verde musgo al otro lado del árbol sin flor en la antigua posada?

¿De quién es la canción que susurra sobre las piedrecillas


del riachuelo que serpentea el camino hacia quién sabe dónde?

¿De quién es la oda hecha con manos de jade en el arrebol de la puesta de sol
[que adorna el día moribundo
a medida que sus pies de loto se dirigen al mar sin límite?

La ceniza nuevamente se convierte en combustible.


¿De quién es la lámpara que arde en mi corazón parpadeando toda la noche
sin saber a quién eleva su luz?

1 En el budismo el buey representa la médula del ser.


118 JUAN W. BAHK

KWANGSOP KIM (1905.1977)

Todas las flores del lenguaje


sólo fueron un huérfano mudo
al sueño y al dolor.

Algo me llama.
Voy a la deriva llevado por el viento
en la noche sin estrellas.

En la oscuridad,
opresiva como una pesadilla,
se acomodó una clara imagen en todo mi cuerpo.

SOKCHONG SHIN (1907-1974)

Madre ¿conoce usted aquella tierra apartada?

A lo largo de aquel bosque sin límites


las aves acuáticas circulan sobre un lago tranquilo.
Las bayas rojas sobre las rosas silvestres
abren una senda estrecha.
¿Conoce usted aquella tierra apartada
donde nadie habita excepto los cervatillos que juegan
en paz y libertad?

Cuando vayamos a aquella tierra


no olvidemos criar las palomas allí.

Madre, ¿conoce usted aquella tierra apartada?

Bajo la desfallecida lana


los blancos corderos pastan idílicamente al sol.
La débil luz de la tarde se junta al tallo del maíz.
¿Conoce usted aquella tierra apartada
donde nadie habita salvo el sollozo lejano del mar?
POESÍA ZEN 119

Madre, recuerde que regresaremos a casa con el rebaño que pasta.

Madre, ¿conoce usted aquella tierra apartada?

Cuando llueve como hoy


las palomas vuelan al cielo de mayo;
puedo oír la alegre canción del faisán;
los cuervos saltan en lo alto,
sobre las ramas del crisantemo
y las hojas amarillas del gingko vuelan en el cielo otoñal.

Madre, cuando las abejas zumban en la huerta de sol,


¿no quiere recoger aquellas manzanas rojas?

No es el tiempo para prender la vela.

Los rayos segados del sol poniente iluminan todavía.


Madre, no es tiempo para prender la vela.
¿No están volando los pajarillos de mi meditación en el cielo azul?

Si el cielo se torna rojo como la manzana,


entonces los pajarillos regresarán con el crepúsculo.
Nuestros corderitos en la ladera descansan en el verde canapé para calentarse
[al sol poniente.

Por fin la niebla de la noche cae sobre el lago.


Pero, madre, no es tiempo para prender la vela,
pues la cara meditativa de la vieja ladera no se ha desvanecido todavía;
apenas se puede oír la caída de la noche
o el susurro de su falda negra contra las piernas
al emerger desde aquel bosquecillo.

El sonido de las olas que chapotean contra la represa ya se está calmando.


No es extraño que los cuervos del otoño pasado hayan huido a lo lejos con el
[viento.
Ahora a su espalda dormita el niño como si le pidiera de nuevo una canción
[de cuna.
120 JUAN W. BAHK

Madre, no prenda la luz todavía.


Verá usted una estrella asomándose en el cielo más allá del bosque de pinos.

DALCHIN KIM (1907-1989)

Peonía

Esparcidos rojos pétalos de la peonía


debajo de su propia sombra cansados.
Es una tarde veraniega y encantadora,
tan profunda como la luz caísa.

En un camino del sueño


más allá de una montaña
hay luces trémulas.
La canción del cuco resuena en el valle vacío
y llega a la ventana perezosa.
Cierro el libro, cruzo los brazos y entorno los ojos;
la rosa amarilla dormita bajo el sol,
de par en par se abre fulgurante la mente.

CHONGJU SO (1915)

Si llego a ser piedra

Si llego a ser piedra,


la piedra se convierte en loto;
el loto se hace lago.

Si llego a ser lago,


el lago se convierte en loto;
el loto se hace piedra.
POESÍA ZEN 121

Me duermo despierto

Sobre tus manos


el cuco descansa y canta.
En la playa de mi mar inmenso
la rosa silvestre enciende la antorcha.


duermes en el mar,
y tocas la flauta.
Mi mar de la mente se lleva un anillo de oro.

Una campanilla de rubí


procedente de tu montaña de rubí
se hundió al fondo del mar.
Como si fuera una vaca que tiene catarro
me duermo despierto.

Los días azules

En los deslumbrantes días azules


Añoramos a los seres queridos.

Las flores otoñales caídas;


el verdor marchito matiza los arces.

¿Qué pasará, si nieva?


¿Qué pasará, si vuelve la primavera?

¡Si muero y tu vives!


¡Si tú vives y muero!

El mediodía

Por la senda entre flores rojas,


cuyo gusto causa una muerte soñolienta;
122 JUAN W. BAHK

por la cadena de montañas tortuosas


dando tumbos, como narcotizado,

mi amor se escapa, llamándome para que la siga.


la sigo, y la abrazo.
Sangre de olor fuerte brota de mi nariz.

En la quietud del mediodía abrasador


todo calló como la noche.
Nuestro dos cuerpos se queman y enardecen.

Junto a un crisantemo

Para que florezca un crisantemo


la lechuza debe cantar
hasta la primavera.

Para que florezca un crisantemo


el trueno debe bramar y retumbar
en la nube azul.

¡Qué tierno es recordar a mi hermana


mirándose al espejo,
regresaba de la callejuela de su juventud,
agitada por la ansiedad y la melancólica desazón!

Para que abrieras tus pétalos dorados,


endurecidos por la helada de la anoche,
he debido velar largas horas despierto.

La culebra

En una acera de menta y almizcle


yace una bella culebra.
¡Qué tristeza ha formado tu cuerpo tan repulsivo!
Bello como un cinturón de siete colores.
POESÍA ZEN 123

Tu lengua de tenedor,
con la que sedujiste a Eva,
se alza al cielo azul,
entra y sale de una roja cueva.
¡Aléjate con tu repulsiva cabeza!

La persigo arrojándole piedras


por el camino de menta y de flores,
y no porque Eva fuera la esposa de Adán.
Jadeante como si hubiera bebido querosén.

Podría tenerte alrededor de mi cuerpo.


Tu color irradia más que el cinturón de colores.
Tus labios son más rojos que los de Cleopatra.
¡Húndete en mi alma, culebra!

Tiene veinte años nuestra doncella,


sus labios son tan bellos como los del gato.
¡Húndete en mi alma, culebra!

La ruta del ruiseñor

Lágrimas fulgurantes caen gota a gota


cuando las azaleas se inundan de pétalos.
Mi amor se ha ido mil millas al oeste
tocando la flauta.

Envuelta en su blusa de algodón


mi amor ha marchado al oeste por un camino que no tiene regreso.
Debí tejerle unas sandalias de cáñamo con una triste historia
o haberme cortado la cabellera inútil con un puñal de plata para hacerle unas
[trenzas.

Arde una lámpara de papel,


el cielo nocturno está fatigado;
su garganta mojada en la galaxia curva
el ruiseñor fuerza un tono desgarrador
como si estuviera ebrio de su propia sangre.
124 JUAN W. BAHK

Oh, mi amor, que se ha ido solitario a lo lejos,


más allá del borde del cielo.

El cielo invernal

En un sueño de noches milenarias


he despejado las delicadas cejas de mi dulce amor.
El cariño depositado en mi corazón
ya se ha mudado al cielo.
El ave más feroz vuela en invierno
dejando una distancia cautelosa
de la formidable belleza.

Hasta ver una flor

Al salir solitario del pueblo natal


vagas en la playa árida de los confines.
¿De qué sirve llenar el estómago?
Si llegara el día en que no tenga sentido alimentarse,
descálzate y ven
a este sendero entre hierbas que desconoce el sufrimiento
y anda con la despreocupación del solitario.
Verás así a tu hermana que se presenta
con los ojos sonrientes después de tanto tiempo,
como una flor depositada en un peñasco
desde hace mil años en el rincón de una montaña.

Flor serena

Alma,
dejemos de partir volando como las aves.
Alma,
dejemos de llegar como nubes
y volver como lluvia.
¿Me transformaré en un quieto pozo que ni va ni viene?
¿O seré quizá una flor serena?
POESÍA ZEN 125

Sueño al mediodía

Olvido una palabra del libro sagrado del budismo.


Esa palabra que no puedo rescatar del negro abismo.
aunque ofreciera quinientos dineros de propina
en una taberna del centro de Seúl,
¿En la lluvia que se dispersa,
en el campo crecido de cebada,
quizá pintara allí el faisán del naipe coreano
y dormiría al mediodía?

CHIHUN CHO (1920-1968)

Un templo viejo

Aguijoneado por el sueño,


mientras suena la campanilla de madera para orar,
un monje joven empezó a dormitarse.

Buda sonríe,
silencio.

El camino se dirige diez mil leguas al oeste.


Bajo el resplandor arrebolado de la tarde,
los pétalos de peonía están cayendo.

La danza de la monja

Doblada de manera sutil,


la capucha blanca de gasa fina
se tambalean suavemente.

La cabeza azul afeitada,


cubierta bajo la tenue capucha.
126 JUAN W. BAHK

El brillo en su mejilla
la adorna en su tristeza.

La candela de cera quema quietamente en una sala vacía,


y la luna desciende bajo las hojas de peonía.

Sus mangas largas contra el vasto cielo


ondulan como si fueran alas.
¡Oh qué bien se acoplan los calcetines blancos con sus movimientos!
Ella levanta los ojos negros para clavar la mirada
en una estrella en el lejano cielo.

Sus mejillas, tan claras como flores del melocotón


están manchadas con una lágrima o dos.
En la cara de las inquietudes mundanas
su sufrimento brilla como una estrella.

Sus brazos oscilan y voltean,


plegándose y desplegándose,
corazón devoto en oración.

Cuando el grillo llora por la noche,


la capucha blanca de gaza pura se estremece
suavemente y de manera delicada se dobla.

Al caer los pétalos

Si cayesen los pétalos,


¿debemos culpar a la brisa?

Las estrellas escasamente tachonadas


desaparecen una tras otra
sobre el bosquescillo.

Tras la canción del ruiseñor


se ven más cerca las lejanas colinas.
POESÍA ZEN 127

¿Debemos apagar la vela


porque los pétalos están cayendo?

Al caer los pétalos ruedan sus sombras en el patio.


La deslizante puerta de papel enrojece.

Sepan todos los del mundo laico


que las almas bellas viven apartadas.

Cuando caigan los pétalos en la mañana


las lágrimas descenderán al corazón.

Los pétalos en las mangas

Se ha extendido el cielo sobre la roca fría


donde gorjean los pájaros salvajes.

Las nubes flotan sobre el río


de trescientas millas de largo.

Los pétalos caen en las mangas del viajero.


El crepúsculo tiñe la aldea ribereña
donde el vino de arroz fermenta.

Cuando haya dormido toda la noche


llegará el día, las flores se marchitarán.
Como si una mezcla de cariño y dolor lo hubiera querido
se marcha con un quieto ademán bajo la luna.

La cabaña de la montaña

La puerta de ramillas está cerrada


y los pétalos del cerezo silvestre caen.

Los susurros del riachuelo


salpican con sus leves gotas en la cabaña
por donde pasan las nubes.
128 JUAN W. BAHK

Mojadas por el dulce aguacero


las hojas de orquídeas destellan,
refrescadas.

Una abeja zumba


por la deslizante puerta.

Las rocas se asientan inmóviles


y el silencio domina benignamente.

La suave brisa acaricia la manta de musgo


haciendo un remolino en el aire.
Los helechos brotan
enrollándose como la cabeza del violín.

KOUN (1933)

Amigo

¡Hola! Con el barro


que sacaste
se ha hecho el Buda.

Cayó la lluvia;
Buda se convirtió en barro.

Lo futil es el cielo despejado


tras la lluvia.

El éxtasis de la noche

¿Dormida, madre? ¿Seguro que no estás dormida?


Todas las cosas que fluyen,
el día y la noche, están calladas ahora.
Me pregunto, ¿a qué distancia estará
el murmullo del agua para tomar su sueño,
cuyo sonido ha sido oído a lo largo del otoño?
POESÍA ZEN 129

Fría, sí, mas llena de alegría.


Muy pronto, una obscuridad profunda,
verás mi corazón reflejado en el susurro del agua
agitándome dentro de mí.

La lluvia primaveral

Sobre el silencio del sueño, olas,


la lluvia primaveral cae y muere.
Quizás la noche oscura ascienda en el agua,
por la lluvia primaveral de tu ola soñolienta,
a lo lejos por el poder de la lluvia,
las rocas en la distancia se convirtieron en primavera.

Sobre esta agua donde dormimos,


una masa de roca aparece en silencio.
La lluvia primaveral cae y muere, todavía.

Sueño

Por mucho que yo duerma profundamente,


la luz lunar en la noche
permanece tan brillante como nunca.

Si me despierto una vez,


me volteo,
y me acurruco de nuevo.

Cierro los ojos,


la luz lunar quedó atrapada en ellos,
y llega a formar parte de mí.

Mas, ¿han sido limpiadas las nubes puras?


¿Son suficientemente puras para la luna,
cuando caigan detrás de las colinas del oeste?
130 JUAN W. BAHK

Ahora mi sueño es una sombra del sueño,


una sombra arrojada en la noche lunar.

Sensaciones en el templo

Una libélula vuela muy alto.


No caen lágrimas,
y en mi ceja, lágrimas,
el cielo está cayendo.
Sin el aliento del viento,
sin el pensamiento del viento,
las hojas caen.

Con los ojos de un ciego


viendo por primera vez,
un corazón vacío ilumina
al corazón vacío.

El mañana de aquel monje


yace en el cielo que nació en su espalda.

La campanilla del viento otoñal


vuela muy alta,
o más bien sea la noche.

Quizá el río fluya

¿Puedo acunar este bebé para que duerma


con estas manos frías y llenas de la luz otoñal?

Ahora te estoy meciendo.


Arrorró, arrorró. ¡Qué cómodo estás!
Me mezo para dormir contigo.

Me siento como si fuera ladrón a la luz del día,


pretendiéndo que seas mi hija.
¡Tengo ganas de llevarte en un barco!
POESÍA ZEN 131

Quizá el río fluya


Y permanezca tan extraño como antes.

El bebé en la ribera
se parece verdaderamente a un bebé real.

El vigía de la tarde

En la noche tan negra como el carbón


una flor ha brotado.
Después de gritar solo
a su lado
una flor roja ha brotado
callada como el hierro.

Destrucción de la vida

¡Sepárate de tus padres, sepárate de tus niños!


Esto y aquello y esto, no ése;
y sepárate de otras cosas también,
córtalos con las hojas de la noche.
Todas las mañanas en el cielo y en la tierra
amontona las cosas muertas.
Nuestro trabajo es enterrarlas todo el día,
y establecer allí un nuevo mundo.

CHECHUN BAHK (1945)

La mente, su historia

Nacieron sólo para ser pisadas,


las hierbas comunes segadas aquí y allá.
El agua ensordecida encuentra la voz de nuevo,
mientras da vuelta por una curva en el caudal.
He observado las innumerables estrellas
que suben como de costumbre
132 JUAN W. BAHK

en competencia una con otra.


Anidado precariamente sobre la copa del árbol
el ave en la pintura de Paitaishan-ryen;
su vista está cubierta o más bien una mirada en blanco.
Mira hacia un camino lejano a diez mil leguas de aquí.

Desconfianza

Es mejor no haber nacido; morir es sufrir.


No abandones la vida, nacer de nuevo es sufrir.
Es lo que Cristo dijo
del mismo modo.
Tanto la vida como la muerte son sufrimientos,
como lo dijeron los maestros anteriores.
Es futil hablar de la vida desde la muerte.
¿Quién podrá dejar la presencia atrás,
y, más tarde, recuperarla?
Para una mera hierba es ridículo también
que aluda a esto y a aquello.

Chuangtse 33

Cada órbita en el cielo está surcada por un jardin de rosas.


Mi vida se pone la ropa del viento.
El camino está abierto sobre el filo del karma
que corta ramitos de rosales
a medida que va y que viene.
¡Oh el caudal de mi sangre escapa al viento!
¡Oh los pétalos de rosas vuelan al espacio!

Caza de liebres 13

Estaba ardiendo,
una columna de humo salía de mi cuerpo,
y se desvanece la visión.
Visto de lejos una bola de fuego saltando,
rodaba hacia un campo vacío.
POESÍA ZEN 133

Por un tiempo el campo aldeano y el fuego


Luchan uno contra otro.
Un fósforo encendió el carbón
o lo redujo en polvo de ceniza:
estaba ardiendo.

Un viajero divino –Tu Fu –

¿Qué pasaría, si me quedara sordo e insomne,


cuando sea viejo. ¿Dejaría de fumar?
Entonces, déjame recoger los chillidos del mono en el viento.
Velaría toda la noche meditando
sobre las hojas que cayeron en la lejanía.
Seguiría el susurro del agua desvaneciéndose en la curva.
Volaría como un viajero divino
pensando en las canas debajo de las orejas.
Moriría mirando las patas frías del ganso salvaje.
JAPÓN
DOGEN (1200-1253)
¡La doctrina del Patriarca Occidental se ha trasplantado!
Pesco bajo la luz lunar hasta que lleguen los días nublados.
¡Limpio, limpio! Ni una mancha de tierra se mezcla con la nieve.
Con las piernas cruzadas en esta choza de la montaña me siento aquí toda la
[tarde.

SOICHI (1202-1280)
Todo el significado del círculo1:
no interior, no exterior;
no luz, no sombra.
Aquí nacen todos los santos.

RYUZAN (1274-1358)
¡Despejado en el azul, la luna!
El agua fría en el horizonte,
se define alta y baja.
Asustado el dragón
se desliza en oleadas.

GASAN (1275-1365)
De gran valor es la Vía de Soto.
¿Por qué llegar a ser esclavo de la disciplina?
Crujiendo la cadena de oro,
atrevido, doy pasos hacia la puesta del sol.

1
El círculo es simbolo de la naturaleza del Buda, la Vía.
138 JUAN W. BAHK

MUSO (1275-1351)
Muchas veces, desde el verde hasta el amarillo,
las montañas han cambiado de color.
¡La tierra tan caprichosa!
Polvo en tus ojos, el triple mundo es angosto.
Nada en tu mente, tu silla es bastante amplia.

***

En vano ahondé por un cielo perfecto.


Amontonando alrededor de una barrera.
Y entonces una noche,
al levantar una losa pesada
¡oprimí el vacío esquelético!

DAITO (1282-1337)
¡Al fin he roto la barrera de Unmon1!
Hay salidas hacia todas partes: este, oeste, norte, sur.
Entro en la mañana, salgo en la tarde;
no hay anfitrión ni invitado.
Todos mis pasos provocan leves brisas.

GETSUDO (1285-1361)
Avanzo al mundo de la naturaleza de Dharma.
La tierra flotaba, maravillosa.
Esa misma noche, azotando su caballo de hierro,
el Vacío galopaba hacia la vía nebulosa.

JAKUSITSU (1290-1367)
Refresca el viento que viene de la catarata.
La luna cuelga como una lámpara en el pico.
La ventana de bambú está encendida.

1
La barrera de Unmon: sugiere una barrera de nubes.
POESÍA ZEN 139

En mi vejez las montañas están más majestuosas.


Mi deseo: que estos huesos se purifiquen en roca.

DAICHI (1290-1366)
El pensamiento surge infinitamente.
La vida dura en cualquier cosa.
Cien años, treinta y seis mil días:
toda la primavera, sueños de una mariposa.

CHIKUSEN (1291-1348)
Él es una parte del todo, todo trasciende.
Sólo por su provecho se conoce al maestro.
¿Quién se atreve a decir que lo ha encontrado?
En este pueblo ruidoso preparo a los discípulos.

BETSUGEN (1294-1364)
Toda la noche pienso en el laberinto de la vida.
Es imposible visitar a los habitantes del infierno.
Un intento autoritario para ahuyentar un caballo
resultó tan vano como si fuera un ciervo.
Así fue el impulso a la encantadora vida del dragón.
¡Despreciable!
Está en la oscuridad de esos ojos que exploran la tierra y el cielo.
En sueño la búsqueda tormentosa presenta el pasado.
¡Ya basta! La luna de la montaña llena la ventana.
Durante todo el solitario otoño, el jardín resonó con las canciones del grillo.

JUO (1296-1380)
Más allá de un fragmento del tiempo
mi vida cotidiana desprecia al Estado.
Me despego del universo, repudio la causa y el efecto.
Como el cielo de primavera, mi carrera agitada
ni Buda, ni patriarcas pueden expresarla.
140 JUAN W. BAHK

FUMON (1302-1369)
¡Magnífico! ¡Magnífico!
Nadie conoce la última palabra.
El fondo del mar está en llamas.
Fuera del Vacío
saltan los corderos de madera.

SHUTAKU (1308-1388)
Durante todos estos años, el verdadero Zen:
ni el mundo ni yo existimos.
Los sutras a buen recaudo en el cajón,
mi bastón colgando en la pared.
Tumbado en paz bajo la luz lunar
o escuchando el agua que salpica en la roca.
Sentado aquí, nadie puede comprar un placer como éste.
¡Adornadas con musgo, un millón de monedas!

***

La mente libre flota en el reino de Dharma.


Me siento junto a una ventana llena de luz lunar,
mirando las montañas con las orejas,
escuchando el arroyo con los ojos abiertos.
Cada partícula predica la ley perfecta,
cada momento canta el verdadero sutra:
el pensamiento más fugaz es intemporal,
un sólo cabello es suficiente para agitar el mar.

RYUSHU (1308-1388)
¿Por qué preocuparse por el mundo?
Deja que otros peinen sus canas; bullicioso este, oeste.
En este templo de la montaña, tendido en el umbral,
la mitad fuera, la mitad dentro,
ajeno a la alegría y al dolor.
POESÍA ZEN 141

SHUNOKU (1311-1388)
Después de la canción primaveral, “Inmenso vacío, no santidad”,
viene la canción de la ventosa nieve a lo largo del río Yangtze.
Tarde en la noche soplo la flauta en el templo Shorin,
penetra en la montaña con su sonido, el río.

TSUGEN (1322-1391)
Ni una mota en la luz,
ni el alma misma puede ofrecer tal visión.
Aunque el alba no haya llegado, el gallo canta,
el fénix, flor en su pico, da la bienvenida.

GUCHU (1323-1409)
Hombre sin rango,
paletada de excremento1.
Venid juntos a la perfumada tierra y al cielo.
Congenian en el tranquilo templo.
Como la mente vacía, llega la Iluminación.

MUMON (1323-1409)
La vida: una nube cruzando el pico de una montaña.
La muerte: la luna navegando.
Admite la verdad de una vez.
El número, el fenómeno, eres una estaca de burro2.

ZEKKAI (1336-1405)
El mundo se ha derrumbado sobre la tierra.
Estrellas ardiendo pasan sobre la Montaña de Hierro3.
Salto, me libero del pasado.
1 A la pregunta de un monje, “¿Qué es Buda?”, el maestro Unmon respondió:

“Una paletada de excremento”.


2 Una estaca de burro: una futilidad.
3 La Montaña de Hierro: Cakravala: montaña de la cosmología antigua de la India.
142 JUAN W. BAHK

EICHU (1340-1416)
Mis ojos escuchan indiscretos tus burlas.
¡He puesto fin a lo ordinario!
¿De qué sirve la rienda al que sacudió al ingenio?

HAKUGAI (1343-1414)
Un año pasado en un bello templo en Hirosawa,
ha sido este año entre las rocas de Nikko.
Todo es igual para mí:
¡Aplausos! ¡Los picos de las montañas que rugen hacia el azul!

NANEI (1363-1438)
Quebrando el vacío a la mitad,
haciendo la tierra añicos,
miro la luna cubierta de nubes
que avanza hacia el río.

KODO (1370-1433)
Sirviendo al Shogun en la capital,
manchado por el polvo mundano,
no encuentro la paz.
Ahora, con el sombrero de paja sobre mi cabeza,
camino siguiendo el río.
¡Qué fresca la vista de las gaviotas al otro lado de la arena!

BOKUO (1384-1455)
Durante setenta años
he guardado el pozo del buey1.
Hoy vuelve a florecer el ciruelo.
Lo dejo pasear por la nieve.

1 El
buey está íntimamente vinculado al Zen. Aquí es símbolo de disciplina.
POESÍA ZEN 143

KUKOKU (S. XV)


Subido al caballo de madera al revés,
estoy a punto de galopar por el vacío.
¿Tratarás de seguir mi pista?
Intenta atrapar la tempestad con una red.

IKKYU (1394-1481)
Después de diez años en el mundo laico,
qué solitaria temporada en las montañas.
Puedo ver las montañas mil leguas a lo lejos.
Escucho la música antigua de los pinos.

Vacío en la forma

Tal como son,


el blanco rocío se une
a las hojas del arce escarlata.
Mira, las gotas escarlatas.

La forma en el Vacío

El árbol está deshojado.


El color afligido, no tiene fragancia.
En la rama, la primavera se desentiende.

KOKAI (1403-1469)
Al atrapar la pérdida en el Vacío
dejo que se vaya al Origen recuperado.
Terminada la música que no ha sido tocada ni por la sombra.
Mi puerta: otra vez subió la luna encima del río.

NENSHO (1409-1482)
Solamente un verdadero despertar resulta en eso.
Solamente los tontos buscan la santidad por provecho.
144 JUAN W. BAHK

Al levantar la mano, la lámpara de piedra anuncia el amanecer.


Sonriendo, el Vacío asiente con su enorme cabeza.

GENKO (? - 1505)
Ignorante de la ilusión o el saber,
miro las montañas desde este peñasco.
Escucho la corriente del río.
Tres días de lluvia han lavado la tierra.
El bramido del trueno agrieta el cielo.
Con él llega la perpetua serenidad.
Aunque la mente esté despierta,
no es más que un puñado de cenizas.
Frío, desolado como un crepúsculo, sigo trabajando.
Regreso con la cesta llena de duraznos en mi brazo.

SAISHO (? - 1506)
La tierra, las montañas, los ríos, escondido en este vacío.
En este vacío, la tierra, las montañas, los ríos se revelaron.
Flores primaverales, nieves invernales:
no hay ser, ni no-ser, ni la negación misma.

YUISHUN (? - 1544)
¿Por qué? No es más que la propuesta de los ojos y las cejas.
Aquí lo he estado buscando por todas partes.
Iluminado al fin, encuentro la luna
encima de los pinos, el río se eleva en lo alto.

TAKUAN (1573-1645)
Aunque noche tras noche
la luna se refleje en el arroyo,
trata de encontrar dónde ha tocado.
Ni siquiera palpa una sombra.
POESÍA ZEN 145

GUDO (1579-1661)
La naturaleza no se aprovecha.
Fíjate, hasta el árbol desarraigado se desarrolla con el florecimiento,
poco importa si rojo o si blanco, pero igual de hermoso.
¿Cuántos pueden semejarse a una primavera tan generosa?

UNGO (1581-1659)
Dando vueltas entre los árboles queridos, los ojos se ciegan.
Cerca del mundo de la naturaleza
vivo así, con mi sombrero de paja y el bastón en mano,
me muevo libremente por la tierra y el cielo.

DAIGU (1584-1669)
Aquí nadie piensa en riqueza ni en fama.
La charla sobre lo bueno y lo malo se mitiga.
En otoño rastreo las hojas en el arroyo.
En primavera atiendo al ruiseñor.

***

¿Quién se atreve a acercarse a la cueva del león?


Frío y robusto un hombre del Zen lo soporta.
Dejo que la brisa primaveral entre por el portal.

MANAM (1591-1654)
Liberado al fin, un monje caminante.
Ha superado la antigua barrera del Zen.
Tengo una vida sin huellas como el arroyo o la nube.
Entre aquellas montañas, ¿cuál será mi hogar?

FUGAI (siglo XVII)


Sólo el hombre del Zen conoce la tranquilidad.
El fuego que consume al mundo no puede llegar a este valle.
146 JUAN W. BAHK

Debajo de una rama agitada por el viento


las ventanas de la carne se cierran firmemente.
Sueño, me despierto, sueño.

BUNAN (1602-1676)
La luna es la misma luna vieja.
Las flores son exactamente lo que fueron.
He hecho mi ser
de todas las cosas que he visto.

***

Cuando estás vivo o muerto,


si verdaderamente mueres
¡cuánta felicidad en el pequeño placer!

TOSUI (? - 1683)
Contento con un tazón desportillado y la ropa andrajosa,
mi vida pasa con tranquilidad.
La única tarea: aliviar el hambre y la sed.
Indiferente al mundo murmurante.

GESSHU (1618-1696)
Siete océanos bebieron juntos.
El dios del dragón está expuesto.
Corre hacia atrás la corriente del Zen Soto:
iluminado al fin, respiro.

BAIHO (1633-1707)
Nunca pensé en la fama.
Sólo molesta la vida anterior.
Las piernas cruzadas en el ataúd,
estoy a punto de deshacerme de la carne.
POESÍA ZEN 147

MANZAN (1635-1714)
Un minuto sentado, una pulgada de Buda.
Como un relámpago todo pensamiento viene y va.
Recorre la profundidad de tu mente:
nada más ha pasado por allí.

TOKUO (1649-1709)
El pueblo está en llamas con el calor del verano.
Sin embargo, la montaña Koma está llena de nieve.
Así es la vida cotidiana de un hombre del Zen.
El loto sobrevive a todo fuego terrenal.

SOKAKU (1649-1773)
Fuerte viento, furia lunar.
Un largo arroyo a través del cielo.
Más allá de la puerta, no hay sombras.
Cuatro lados, ocho direcciones.

HAKUIN (1685-1768)
Pasado, presente, futuro: inalcanzables.
Tan claro como el cielo sin una mota.
Tarde en la noche, el banquillo está tan frío como el hierro,
mas huelo a ciruela desde la ventana de la luz lunar.

***

Lo inapreciable es un conjuro de gente,


cambio de una bola de hierro caliente y roja
a la grasa de mantequilla.
¿Paraíso? ¿Purgatorio? ¿Infierno?
Los copos de nieve caen sobre la estufa roja.

***
148 JUAN W. BAHK

¡Cuán deficiente es la mente sensible inmutable!


Es el nirvana consumado de todos los Budas.
Una gallina de madera con un huevo en la boca
se sienta a horcajadas sobre un ataúd.
Un caballo de loza se quiebra como el viento en la tierra iluminada.

***
En cuanto alcances el gran Vacío,
poco después pierdes el cuerpo y la mente.
Paraíso e Infierno, una paja.
El sitio de Buda, el Pandemonio, ruinas.
Escucha, el ruiseñor aguza la voz,
dando una serenata a la nieve.
Mira, una tortuga vestida con una espada sube a la lámpara.
Si deseas la gran tranquilidad,
prepárate a sudar con gotas de abalorio.

SENGAI (1750-1837)
Debajo de un precipicio nuboso,
cerca del portón del templo,
entre oscuras plantas primaverales en la charca,
una rana salta al agua, ¡plap!
Asustado, se le cae el pincel al poeta.

RYOKAN (1758-1831)
En el alto espíritu

El sayón demasiado corto,


la chaqueta excesivamente larga,
persiste el alto espíritu, lleno de ánimo,
es la manera en que vivo.
En el camino los niños me espían,
me aplauden, todo el mundo canta a la vez
la canción de “temari.”1
1
temari: pelota hecha de paños de colores con la que juegan y cantan los niños.
POESÍA ZEN 149

Temari

En mi manga las pelotas de color


valen un tesoro:
me atrevo decir que nadie es tan bueno
en temari como yo.
Y si me preguntas de qué se trata:
uno – dos – tres – cuatro – cinco – seis – siete

La pelea de pasto1

I
Otra vez con los chicos a quienes peleaba cien pastos,
peleaba aquí y allá . ¡Qué pelea más valiente tuvimos!
Llegó la puesta del sol,
Las calles están desiertas,
todo el mundo se ha ido.
La luna reluce,
más blanca que el otoño.

II
La primavera verde, comienzo del segundo mes,
los colores de la naturaleza renovados y frescos.
Esta vez agarro el tazón de mendigar,
con el alto espíritu ando por las calles de la aldea.
Los chicos me reconocen de repente,
vienen y me rodean alegremente,
me acompañan hasta el pórtico del templo,
tirando de mis brazos, retardando mis pasos.
Coloco el tazón encima de una piedra blanca,
cuelgo el saco de limosna en la rama de un árbol verde;
aquí jugamos a la pelea de pasto cien veces.

1
Este juego aparece en la dinastía Tang (VIII-IX d. C.) en China. Los niños juegan
esta competencia cortés como pasatiempo el 5 de mayo del calendario lunar. Es una va-
riante del juego de la cuerda.
150 JUAN W. BAHK

Aquí tiramos las pelotas de temari.


¡Voy a lanzar; tú cantas!
¡Ahora yo canto; tú lanzas!
Los jugadores se mueven por aquí, por allá,
sin saber nunca cómo pasa el tiempo.
Los transeuntes me miran y se ríen,
¿Qué te hace actuar de esta manera?
Bajo mi cabeza, no les contesto.
Podría responder, pero ¿para qué?
¿Quieres saber lo que tengo en mi corazón?
Desde el comienzo, ¡sólo esto! ¡sólo esto!

III
Termino de mendiguar en la aldea del cruce,
ahora paseo por templo de Jachiman.
Cuando me encuentran los niños,
se llaman unos a otros:
“¡Aquel monje loco del año pasado
ha vuelto otra vez!”

IV
Poco a poco se suaviza el aliento de la primavera;
con el sonido de los anillos de mi bastón,
camino hacia la aldea del este.
Verde y verde, los sauces en el jardín;
se mecen las hierbas de pato en la charca.
El tazón de limosna oliendo dulce
con arroz de mil casas;
el corazón indiferente a la gloria de diez mil carros1.
Siguiendo los pasos del Buda de antaño,
mendigando la comida, voy hacia mi camino.

1
“La gloria y la riqueza de un soberano con una multitud de diez mil carros” es
una expresión tradicional china.
POESÍA ZEN 151

V
Hora: primer día del octavo mes1;
Con el tazón de mendigar entro en la ciudad.
En el alba mil puertas sin cerrojos;
diez mil casas cocinando y echando humos.
La lluvia anoche limpió las calles;
el viento otoñal sacude los anillos de mi bastón.
Me tomo mi tiempo, voy a mendigar la comida.
¡Este mundo de Dharma tan ancho y sin límites!

Tazón de mendigar vacío

En el cielo azul y frío gansos salvajes llorando.


En las cuestas desiertas revolotean las hojas caídas.
El ocaso, una calle, por la aldea neblinosa:
voy a casa solo, llevo conmigo el tazón de mendigar.

***

Termino de mendigar en un pueblo ruinoso,


regreso a casa pasando por rocas musgosas.
El sol tardío se esconde detrás de los picos occidentales;
la luz de la luna pálida dirige al riachuelo delante de mí.
Me limpio los pies, subo a la roca,
incienso ligero, me siento a meditar.
Al fin, me pongo la ropa de monje.
¿Cómo podría pasar los años sin hacer nada?

***

En la noche tranquila al lado de la ventana,


cubierto con la ropa de monje,
me siento a meditar,
el ombligo y las ventanillas alineados,

1
El año nuevo del calendario lunar comienza en febrero; el otoño comprende
los meses séptimo, octavo y noveno.
152 JUAN W. BAHK

las orejas emparejadas a las espalda erguida1.


Las ventanas blanquean – la luna sube;
la lluvia cesó, aún chorrean las gotas.
¡Magnífico – el talante de este momento –
distante, vasto, solamente conocido por mí!

***

Se cayó el rollo del sutra,


cabizbajo y dormido;
Estoy sentado cómodamente en el cojín;
copiando el viejo cuaderno.
Las ranas cantan cerca y lejos incesantemente;
la lámpara brilla y desvanece detrás de persiana.

Visitado por ladrones

Mi plataforma del zazen, mi cojín ¡se lo llevaron todo!


Los ladrones escalaron la choza de paja,
sin embargo, ¿quién se atreve a detenerlos?
Toda la noche me siento solo al lado de la ventana oscura,
la llovizna susurra en el bosque de bambúes.

***

El invierno oscuro, el onceno mes


la lluvia y la nieve chapotean;
miles de colinas todo en un color,
diez mil senderos donde casi nadie va.
Las andaduras pasadas se convirtieron en sueños;
la puerta de hierba está cerrada firmemente;
por la noche quemo los pedacitos de madera,
leo quietamente los poemas de la época antigua.

***

1
Esta es la postura del zazen, apropiada para la meditación.
POESÍA ZEN 153

Cargado de leña a mi espalda


desciendo de la cumbre verde de la montaña.
Los senderos de la cuesta verde
nunca están allanados.
A veces descanso debajo de un pino alto,
y escucho quietamente las voces de pájaros primaverales.

***

Me despedí del padre siendo un muchacho,


me marché para otros lugares del mundo.
Traté de ser un tigre. ¡Ni siquiera me hice un gato!
Si me preguntas qué tipo de hombre soy:
sólo el mismo viejo Eizo1 que siempre he sido.

Una petición de arroz

Desolado, descalzo, mi choza reducida;


un naufragio, este cuerpo viejo y poco seguro.
Ahora, especialmente en la oscuridad de los meses de invierno,
me apena decirte todos los infortuios que sufro.
Sorbiendo gachas paso por la noche fría,
contando los días, esperando la primavera soleada.
No obstante, si no te pido un saco de arroz,
¿cómo puedo pasar la estación?
Reflexiono, aún no he podido encontrar un proyecto factible,
por eso, escribo este poema y te lo mando,
mi viejo amigo.

***

Harapos y jirones, harapos y jirones,


harapos y jirones – esto es mi vida.
La comida, de algún modo la encuentro por la calle;
mi casa, dejo crecer las hierbas a su alrededor.
Mirando la luna paso la noche entera,

1
Eizo fue el nombre de Ryokan antes de ser monje.
154 JUAN W. BAHK

mascullando poemas.
Perdido entre flores, nunca vuelvo a casa.
Desde que salí del templo que me entrenó
este es el tipo de caballo viejo y perezoso
que he sido.

***
Los picos delante, los picos detrás,
la blanca nieve resplandeciendo;
mi puerta de hierba cerrada firmemente,
al oeste del arroyo rocoso.
Durante la noche larga en la hoguera
quemo pedazos de madera,
tocando mi barba, recordando mi juventud.

Una larga noche invernal

Me acuerdo del tiempo cuando era joven,


leía solo en la sala vacía,
una y otra vez rellenando la lampara con aceite.
No me preocupaba entonces cuán larga la noche invernal era.

***
Me tumbo solo en mi choza de hierba
todo el día sin ver un alma.
El saco de limosnas hace tiempo que cuelga en la pared,
el bastón abandonado y cubierto de polvo.
Mi sueño vuela hacia la pradera de la montaña;
Me despierto, mi espíritu vaga por la ciudad.
Por el borde de la carretera, los chicos,
como siempre, quieren que vuelva.

***
Acabo de terminar la mendicidad de un día largo,
regreso a casa, cierro la puerta de mimbre,
en la estufa se queman las ramas con hojas.
POESÍA ZEN 155

Leo en paz los poemas de la Montaña Fría.


El viento del oeste arranca la lluvia nocturna,
aguacero sobre aguacero empapando el techo de paja.
De vez en cuando saco las piernas, tumbado.
¿Qué es lo que hay para pensar?
¿Cuál es la inquietud?

Diálogo en un sueño

Mendigando la comida fui a la ciudad,


en la calle encontré a un anciano.
Me preguntó: “Maestro, ¿qué está haciendo,
viviendo allí entre aquellos picos
cubiertos por la nube blanca?”
Le pregunté: “Señor: ¿qué está haciendo,
envejeciéndo en medio de esta ciudad
roja y polvorienta?”
Estábamos por respondernos uno al otro,
cuando el sonido de la quinta hora rompió mi sueño.

***

Tengo un bastón,
no sé por cuántas generaciones transmitido unas a otras.
Hace mucho tiempo que perdió la corteza,
nada quedó salvo un centro duro.
Durante los años anteriores probó la profundidad de los arroyos.
¡Cuántas veces sonó en los senderos rocosos!
Ahora se apoya en la pared del este,
abandonado, mientras pasan los años.

***

En una ráfaga de relámpago, sesenta años1;


la gloria del mundo y su decadencia,

1
Ryokan se mudó de su choza de la montaña al templo de Otogo, al pie de la
montaña Kugami, donde vivió los diez años siguientes.
156 JUAN W. BAHK

las nubes que van y vienen.


Llueve en la noche profunda
y golpea el pie del acantilado;
la mecha de la lámpara centellando,
derritiéndose al lado de la vieja ventana.

***

De muchacho estudié los textos,


mas era demasiado perezoso para hacerme un Confucio;
en mi juventud trabajé en el Zen,
mas no era digno de recibir el Dharma.
Ahora acabo de levantar una choza de hierba,
soy portero de un templo de Shinto,
la mitad hombre,
la mitad monje.

***

¡Este es el lugar donde viví por tantos años!1


Lo visité acompañado por mi bastón.
La pared caída, zorros y liebres corren;
la humedad rodea el lado de bambúes altos.
La telaraña en la ventana donde yo leía,
la plataforma del zazen cubierta de polvo,
las malezas caen tapando las escaleras en su maraña,
un grillo frío cantando en mi cara.
Voy y vengo por la ruina, no me atrevo a marcharme,
desolado, miro el sol poniente de la tarde.

***

¡Cuán admirable ese buen caballero,


en su tiempo de ocio con frecuencia pone la mano en la poesía!

1 Aparentemente Ryokan escribió este poema en su vejez, cuando pasó por su

vieja choza en la montaña. La vista de su antigua casa en ruinas le produjo una fuerte
emoción. Posteriormente, aquella choza (Gogo-an) en la montaña fue reconstruida.
POESÍA ZEN 157

Sus versos de estilo clásico se inspiraron


en las obras de las dinastías Han y Wei;
para el estilo moderno toma la dinastía Tang como ejemplo;
con ello da forma a su elegante escritura,
añadiendo toques que son llamativos y diferentes.
No obstante, como nunca escribe de las cosas en el corazón,
por mucho que escriba versos,
¿para qué sirven?

***
Buda es algo hecho en la mente;
el modo, no existe tampoco.
Te estoy diciendo, cree en lo que te digo,
¡no tomes el camino equivocado!
Dirige el carro hacia el norte
y trata de llegar al trópico.
¿Cuándo crees que llegarás allí?

***
Buda predicó las divisiones del doce1,
cada división llena de la pura verdad.
El viento del este, la lluvia viene en la noche,
refrescando y renovando el bosque.
No hay sutra que no deje de salvar,
ni ramas en las montañas que no haya visitado la primavera.
Aprende a entender el significado de los sutras,
¡no trates de decidir cuál es válido,
cuál no es válido!

Para inscribir en un cuadro de calavera que pinté

Todas las cosas nacidas por causas terminan


cuando las causas se agotan;
1 “Lasdivisiones del doce” son las doce secciones en que se divide la escritura sa-
grada del budismo. El poema es un ataque al sectarismo común del budismo oriental
que busca exaltar la verdad y el valor en un sutra, desconociendo los demás.
158 JUAN W. BAHK

mas, las causas, ¿de dónde nacieron?


La primera causa, ¿de dónde viene?
En este momento las palabras me faltan,
las actividades de mi mente se extinguen.
Llevé estas palabras a la anciana en la casa al este;
la viejita no estaba complacida.
Pregunté al anciano en la casa al oeste;
el viejito frunció el ceño y se marchó.
Escribí la pregunta en galletas.
Se las di al perro,
mas hasta el perro la rechazó.
La conclusión es que éstas deben ser las palabras de una desdicha,
una mera mezcolanza de dudas.
Envolví la vida y la muerte en una pastilla,
amasándolas juntas,
y la di a la calavera en la pradera.
Súbitamente la calavera vino dando saltos,
empezó a cantar y bailar para mí,
una canción larga, la balada de las Tres Edades1,
un magnifico baile, las posturas de los Tres Mundos2.
Tres mundos, tres edades, tres veces bailaron.
“La luna llega a Ch’ang-an y toca el timbre de medianoche.”3

Feliz tomando sake con Yoshiuki4

Se encuentran los dos hermanos:


uno mayor, otro menor.
Ambos con cejas blancas que se inclinan hacia abajo.
¡Qué deleitoso este tiempo de paz,
día tras día emborrachándonos como tontos!

1 Tres Edades: pasado, presente y futuro.


2 Tres Mundos: deseo, forma y no forma.
3 El último verso es una cita del poeta chino Li Tung (siglo IX).
4
Yoshiyuki, el hermano cuatro años menor que Ryokan.
POESÍA ZEN 159

Cuando llegó la noticia de la muerte de Saichi1

¡Ah, mi seglar!
Estudió el Zen conmigo durante veinte años.
Comprendió lo que no pude
enseñar a los otros.

Soñé con Saichi y me desperté con un sentimiento de desasociego

Después de veintitantos años,


nos vimos solamente una vez;
brisa gentil y luna neblinosa en el puente oriental de la aldea.
Seguimos caminando, mano a mano, platicando
hasta que llegamos el templo de Hachiman
en tu pueblo de Yoita.

Presentando mis respetos a la tumba de mi maestro Shiyo

La tumba vieja en una loma desierta,


donde año tras año crece la hierba triste,
nadie la atiende ni cuida,
solamente un cortador de juncos pasa de vez en cuando.
Me recuerdo hace mucho tiempo,
pelo en la trenza del muchacho,
caminando hacia la escuela al lado del río Seba.
Entonces una mañana partimos en direcciones diferentes
y después ni una palabra entre el uno y el otro.
Ahora he vuelto a la casa y te has marchado.
¿Cómo puedo encontrar tu espíritu?
Vierto un cucharón de agua sobre la lápida,
un gesto pequeño de respeto a mi maestro.
El sol reluciente se hunde al oeste,
en los valles de la montaña sólo el sonido de los pinos.
Doy vueltas por el lugar, no puedo dejarlo,
mis lágrimas mojan la ropa continuamente.

1
Miwa Saichi fue un seglar que estudió el Zen con Ryokan hasta su muerte en
1807. Para Ryokan, quien tenía otros estudiantes del Zen, su muerte fue un fuerte gol-
pe, y lo refería a menudo en sus poemas.
160 JUAN W. BAHK

***
Ser un monje errante era mi único objetivo;
¿cómo he podido vagar tanto tiempo?
Llevando un jarro de agua, me despedí del viejo maestro;
en el alto espíritu me puse en camino hacia otras partes.
En las mañanas, emprendiendo el pico solitario;
en las tardes, cruzando la oscuridad del río que fluye.
Mientras una palabra no corresponda a la Verdad,
hago voto de no descansar en toda la vida.

***
Me recuerdo cuando estuve en Entsu-ji,
me apena que el camino haya sido siempre solitario.
Llevando leña a la espalda, pensé en el señor Pang;1
moliendo el arroz, me acuerdo del viejo Lu.2
En el nisshitsu3 no quería ser el último,
al zazen4 de la mañana siempre llegué primero.
Desde que salí del templo de aprendizaje,
treinta y tantos años han transcurrido.
Montañas y mares yacen entre mí y aquella tierra.
No hay nadie que me traiga noticia.
Pienso en la deuda que tengo con el maestro,
y termino en lágrimas,
las dejo fluir, fluir al río.

Molesto por algo

Me afeité la cabeza, y me hice monje,


me abrí paso entre la maleza,
y pasé los años buscando el Camino.
1
Pang fue un creyente del Zen que vivió en la dinastía Tang. La tradición conser-
va muchas de sus anécdotas.
2 Lu es Hui-neng, el Sexto Patriarca del Zen chino del siglo VIII. En el templo se

ocupaba del molino de arroz.


3
nisshitsu: la entrevista privada entre el maestro del Zen y el discípulo
4 zazen: postura y tiempo de meditación.
POESÍA ZEN 161

Todavía dondequiera que vaya,


me entregan papel y pincel,
todo lo que dicen es “¡Escríbanos una waka!”1
“¡Escríbanos un poema chino!”

Séptimo mes, décimosexto día

¿A dónde se puede escapar de este calor sofocante?


Me encanta el templo de Izuruta.2
Miiin-miiin, el chillido de las cigarras llena mis orejas;
la brisa fresca viene del bosque.

***
Lejos de toda ambición
dejo fluir mi naturaleza libremente.
En mi saco hay arroz para diez días.
Junto a la estufa una brazada de leña.
¿Quién parlotea sobre la Iluminación o el nirvana?
Olvidado del polvo del nombre y de la fortuna,
oyendo la lluvia nocturnal en el tejado,
Estoy a gusto con las piernas estiradas.

SHOZAN-KYONIN (¿ - 1873)

La muerte

Un árbol sin raíz.


La hojas amarillas por todas partes.
Más allá el azul,
sin nubes, sin manchas.

1
waka: estrofa tradicional de cinco versos muy cortos.
2 Templo del pueblo de Shimazaki, donde Ryokan pasó sus últimos años.
162 JUAN W. BAHK

KANEMITSU-KOKUN (siglo XIX)


Mis manos libres al fin, el precipicio es muy alto.
Desde diez mil metros, lanzo una yesca.
Todo está consumado en mi cuerpo renacido.
El camino va recto, el pozo para el arroz en mi oreja.

KOSEN (1808-1893)
Un caballo cegado trota
hacia un saliente cubierto de hielo.
Así es el poeta una vez aliviado
de la ilusión de la rana en el pozo.
El sutra es una lámpara contra el sol.

TANZAN (1819-1892)
¡Locura, la manera en que se galopa a la costa extranjera!
Vuelvo a la Única Mente y encuentro al Buda.
Encima de mí y de los otros, más allá del ir y venir,
esta voluntad permanecerá cuando los demás se hayan ido.

KANDO (1825-1904)
Como si nuestras cabezas estuvieran ardiendo
así nos dirigimos a la perfección de Aquello.
El futuro no es más que un centelleo, te apegas a ti.
Persiste, el esfuerzo más recio no es suficiente.

NANTEMPO (1839-1925)
Recién despertado en la nueva manta, la tierra y el paraíso,
saludo a mis ochenta y una primaveras.
La ambición arde todavía, sujeto mi bastón.
Apartándolo todo, doy vueltas a la Ley de la Rueda.
POESÍA ZEN 163

SODO (1841-1920)
La pregunta clara, la respuesta honda.
Cada partícula, cada instante una realidad.
La llamada de un ave chilla por el alba de esta montaña:
mira donde se sienta el viejo maestro del Zen, en una roca.

MOKUSEN (1847-1920)
Por difícil que sea el precipicio,
sólo lo percibimos cuando estamos arriba.
Seguí sin prisa los pasos de Tathagata.
Rugiente abajo, un tigre enfrió el día.

SOEN (1859-1919)
El reposo, la actividad, cada uno tiene su uso.
A veces este polvo mundano se acumula como una montaña.
Ahora los vecinos duermen, recito un sutra.
El incienso se consume, canto ante la luna.

TESSHU (1879-1939)
La tierra sagrada está cubierta de hojas.
El viento atraviesa las mil millas del campo otoñal.
La luna que cruza la montaña Sokei platea.
En este instante, lejos del Japón.

SHINKICHI TAKAHASHI (1901)

Concha

Nada nada nace.


Absolutamente nada muere.
Lo dice la concha repetidas veces
desde el fondo del vacío.
Su cuerpo es arrebatado por las olas. Qué importa?
164 JUAN W. BAHK

Se duerme en la arena, secándose en el sol,


bañándose en la luz lunar.
Nada tiene que ver con el mar
ni nada más.
Repetidamente desaparece
con las olas que golpean.

Champiñón

Soplo el humo del tabaco


en sus orejas congeladas.
Una golondrina se lanza hacia arriba.

Los placeres son como champiñones,


sin raíces, sin flores,
aparecen por todas partes.

Un anillo metálico cuelga de su oreja,


los hongos relucen en la oscuridad.

Vuelo del gorrión

Un gorrión se lanza del techo al suelo,


un viaje largo. Un cohete sube a la luna,
muchos globos se vienen abajo.

Una movimiento lento: veinte metros abajo,


diez mil millones de años.
El casquivano gorrión no piensa,
ni filosofa,
aún todo está debajo de sus alas.

¿Qué es el Zen?
El pensamiento hace un tonto, dicen los maestros.
¡Tanta libertad tiene el gorrión sin seso!
El gorjeo, antes de su primer trino
en diez mil millones de años.
POESÍA ZEN 165

En el instante de abrir y cerrar los ojos


el género humano va y viene,
tan fácilmente, no hay fin del tiempo.

Un trago engulle el universo.


Sacude las alas en la rama o el techo
–guerra, paz, a quién le importa–.
Nada permanece, ni una manchita.

El tiempo se despliega en los aleros.


El gorrión canta, picotea
de vez en cuando.

El gorrión en el campo marchito

Las patas encogidas, un gorrión muerto


debajo de un lienzo de nieve.
El gorrión es un ave negra y roja,
alguien dice entonces
‘El sol es un ave de alas blancas.’

Si el ave duerme, el hombre descansa también.


Las cosas se evaporan en el aire; sólo hay respiración.
Eres visible de la nariz a los pies.
Mientras la hormiga de guardia ataca
un trozo de madera
los genitales se pasean por la acera.

Muévelos, darán vueltas


vierte el aceite y pon la luz.
Átomo del pensamiento, diez mil millones de años.
Una respiración, pasado, presente, futuro.

La madera es tan quieta.


Cubro las orejas.
El universo se derrumba tan lentamente.
166 JUAN W. BAHK

La nieve en el campo marchito,


no hay nada que tocar.
La cabeza del gorrión es tan clara como el cielo.

Mano

Extiendo la mano,
todo desaparece.

Vi en la cabeza de la culebra
la cara de mi madre muerta;

en nubes dispersas
las aflicciones de mi padre muerto.

Castañeteo los dedos,


no existe más el tiempo.

Mi mano es el universo,
puede hacer todo.

Camello

La giba del camello


movida entre nubes.
Tal soledad decapita.

Mis brazos se extienden


más allá de los picos de las montaña;
llamas en el desierto.

Pescado crudo y vegetales

Cuando mi madre estaba embarazada,


rebanaba el tiempo con su cuchillo oxidado.
La suave lluvia,
veteada como la hueva del bacalao.
Cuando estube listo, reventé de su útero.
POESÍA ZEN 167

No tengo mejores cosas que hacer.


Trato de revivir ese primer hogar:
nadie está allí, sin embargo daba patadas,
no pudiendo tocar nada en la obscuridad.
Acárido en una ballena.

De aquí a un eón de posteridad, oye:


el tiempo es un rábano amarrillo y encurtido.
Mi padre nadó con pescado crudo
en vinagre y vegetales.

Pilosidad

Encantado por las suaves orejas de una chica,


amontoné hojas y las quemé.

¡Cuán inocente su cara


en el humo que sube!

Deseo rondar la espiral de aquellas orejas,


pero ella se agarró fuertemente
a la correa del tranvía.
Pilosidad fragante como el humo del follaje.

Sapo

En un instante se embarcó en un avión.


El sapo estuvo en Londres – equivocado.

El sapo no se da cuenta de la distancia,


entre su panza y la del hombre,
entre él mismo y la rueda aplastante.

Se encoge completamente,
no está en ninguna parte – correcto.

Londres, Tokio aplastados en seguida por las palmadas.


168 JUAN W. BAHK

En el pantano – ni distancia ni sonido –


una espalda escamosa está cubierta de flores nocturnas.

Llovizna

Un gato corre la valla mojada,


desaparece en la sombra verde
vacío como pensamiento perdido.

La tierra en la garra de un gato muerto,


intestinos desparramados en el pavimento
–el tiempo, aquellos ojos como agujas.

En el desván tres gatitos se amontonan.


Una anciana, como un billete arrugado,
trata de recordarse del nombre del gato.

Mar del olvido

Futuro, pasado, el mar del olvido,


con presente volcado.

El sol divide el mar en dos


–la mitad ya está embotellada.

Las piernas desplegadas en la playa,


una mujer se sabe de memoria el cangrejo
que se arrastra hacia su muslo.
En alguna parte
su amante se ahoga.
Untada de arena,
bañándose en la ilusión,
la juventud salta uno contra otro.

Nube

Estoy alegre,
pase lo que pase,
POESÍA ZEN 169

una bocanada en el cielo


–lo que es espléndido existe,
estoy allí.

Cielo

Subo al árbol de cera,


al cielo estruendoso,
saco la lengua
–¡oh, que aguacero!

La tarde

Pierdo el pelo rápidamente


–esta tarde
voy a Asia Menor.

Madre y yo

Mientras las lanchas están en el puerto


el ocaso madura
el bosque de Hakone.
Los hombres caen como gotas de lluvia.
Me siento en una silla,
abro el paraguas.

La nube ha estallado.
Hace tiempo
que la madre se sienta en su ataúd, sonriendo.

Mañana Cristobal Colón llegará


(¿llegó?)
a Venezuela.

Esta mano abrazará o matará.


–Sólo necesita un dedo.
Debajo de la vela blanca, el universo.
170 JUAN W. BAHK

Oveja

Al despertarse sobre el pasto,


Las ovejas y las cabras permanecen allí sin hacer nada.
El cuervo observa desde una rama muerta.

A la oveja nada le importa – la vida y muerte


todo es uno–. Donde se echa
es suave y caliente.
La cabra bala,

los cuernos en alto.


¿Qué es mejor que el calor?
La oveja contempla, compartiendo su asombro
con la cabra, con el cuervo.

Eternidad

Hielo en el alero, el gorrión desaparece en mi cabeza,


roto, sin forma, ni pisca de cerebro.
Un viaje largo el del gorrión.
Ahora entre las flores silvestres,
las jóvenes se enfrentan al trigo.

(Una vez frito voló río arriba, hacia las nubes)


El gorrión parpadeó: a la deriva en el mar,
bajo la luz lunar, una mujer,
las piernas, los brazos de pulpo,
olas picando los ojos negros.
No es necesario agarrar, no hay borde,
ni profundidad ni superficialidad
–el sol guía.

El ombligo es redondo,
las galaxias dan vueltas a la columna vertebral.
La nieve llega a la cintura,
los muslos se ponen tiesos con la escarcha.
(Dulce como pescado, cuán fresca es la brisa de la muerte.)
POESÍA ZEN 171

Gorrión y la red para pájaro

El gorrión siempre duerme


–mientras lo rodea un edificio.

Entremetido, el ascensor sube rápidamente


absolutamente solo:
el edificio es un pellizco de polvo.
Ni día ni noche,
por lo tanto, la luz pega desde su garganta,
debajo del ala
lucen
el sol, la luna, las estrellas.
nadie está aquí,

no se espera a nadie en mil milllones de años.


El gorrión sueña, el gorrión sabe.

La imagen de barro

Cerca del santuario, una joroba,


un ave en un poste – los ojos,
ardientes como las alas plegadas,
reflejan la penumbra del universo.

En el horizone,
un edificio cilíndrico,
antes pájaro, ahora barro y piedra.

El pájaro es una abertura en el suelo.


Puesto que el universo no es tan grande
como su cabeza,
¿adónde puede volar?

¿Quién dice que las pestañas del pájaro son cortas?


Un montón de tiempo rueda de la ventanilla de la nariz.
172 JUAN W. BAHK

El pájaro se enfría la lengua caliente,


la imagen de un barro rojo no vidriada.

En sus ojos negros


y en sus cavidades
–vibraciones diminutas, terremotos.

Dioses

Los dioses están en todas partes:


la guerra tribal entre Koshi y Izumo
arde todavía.

Al fin uno
termina con las distinciones.

Tres mil mundos están


en aquellas flores del ciruelo.
El olor es Dios.

Pato fanfarrón

Los patos viven para simpre,


diariamente.
Caminando, se da cuenta de que
han dormido mil millones de años.

El mismo centro del universo,


no tiene el uso de los ojos,
ni orejas ni patas.

¿Qué necesita si conoce el mundo


de la estación satélite?

Liberado del tiempo,


inmutable.
Un pato no es tan listo como un perro
disparado hacia el espacio en un cohete.

Además ya ha estado allí.


POESÍA ZEN 173

Tapia de piedra

Las flores revientan desde la piedra,


en lluvia y viento.
Un perro olfatea y apunta la orina.
Una mariposa atraviesa por la colina
donde un niño chapotea.

Detrás del biombo de papel,


las piernas de mujer, blacas y rápidas.
No más deseo, estoy contento.

Después la vi,
sus manos detrás de la espalda
–realmente sin rechazar nada,
dando la bienvenida al sol
entre sus muslos.

Cerca de la tapia de piedra,


una rama dorada.

Playa

Vendaval: las tejas y el techo revoloteando,


desapareciendo en seguida.

Piedras rodando sobre los pueblecitos,


insectos y pajaros cantando aún
al lado del puente destrozado.

Los hombres tiran hacia el espacio,


la carrera suena.
En la televisión los países se vapulean
unos a otros, sin fin.

¿Por qué esta confusión?


¿Cómo se restaura el cuerpo de un mundo tan asolado?
174 JUAN W. BAHK

La luna y la liebre

Las cosas existen solas.


Arriba en la luna
encontré la liebre

en un cráter
moliendo arroz,
haciendo pasteles.
Le pido uno.

“¿De qué forma?” pregunta la liebre.


“Uno como un cohete.”
“Aquí va.”

Arriba y más allá,


Pasando sobre todo,

liberado al fin
–sin darma cuenta
a dónde voy.

Perro faldero

El perro faldero en una cesta


acomodado con trapos,
los ojos y la nariz humedecidos.
Te llevo al lugar
de tu dueña evaporada.

Me gustaría elaborar y devorar,


diez mil piernas de minifaldas.

El cuerpo desgarrado aún con el espíritu entero,


Ni el puñal pudo alcanzarlo.
Abajo se rompe desde su nalga.
POESÍA ZEN 175

Un tranvía incontrolado truena,


un fogonazo del sol.
Tira el perro faldero al alcantarillado.

¡Ha! una hoja de sol en su espalda.

Luna

Hay un claro de luna


mientras se pudren mil millones de cadáveres
debajo de la tierra.
Soy el que se levanta entre ellos,
a unirme con todos.
¿Dónde flota la luna?
En las inspiraciones de mi cerebro.

Vimalakirti

Vimalakirti, Vaishali
millonario, el héroe del sutra,
en su cama en su espacio diminuto

–mientras estás malo


me tumbo aquí.
Revivo, estoy completo.

La enfermedad, una noción,


para él el cuerpo es césped, agua
–mueve el fuego y el viento.

Vimalakirti, el héroe seglar,


en una palabra atrae las galaxias
al pie de su cama.

El cielo nevado

El mirlo se precipita,
los ojos siguen la pista en la tierra,
176 JUAN W. BAHK

las hojas muertas,


las plumas cubiertas de nieve.

Uno encuentra playas en cualquier parte,


aeropuertos, cielos de nieve,
el mirlo mira
aterrizar el avión de cuatro motores,
las hélices se han calmado.

Las hojas muertas revolotean en el cielo.

Vivamos alegremente

En busca de la paz,
el hombre muerto pasa por un durmiente sudoroso
sobre la plataforma.

El alba estruendosa enciende la tierra.

Aplastado por el tren,


la cabeza mancillada en el carril
–no es una mancha del cerebro.

Nada quedó: pensamiento – humo;


un momento – mil millones de años.

No te acurruques como piel de naranja,


no imites un pasado momificado.
Desenjaula la eternidad.

Cuando el egoísmo deja pasar,


el universo es todo,
o deja que transcurra el tiempo a toda velocidad.

Cerca de la charca de Shinobazu

Un sargo nadó por la ventana del tranvía,


la pagoda de cinco pisos reluce en la lluvia.
POESÍA ZEN 177

Sobre el cable telefónico, gorriones,


entretenidos, en el diálogo secreto.

Sin voz la roca brilla tenuemente


con mil millones de año.

Anteayer, el gorrión muerto


saltó al estanque de peces
en el que descansa la salamandra de ojos espumosos
y un pez tropical acurrucado en su aleta.

El gorrión, un lugar de rosas


entre las hojas de loto,
excita el aire de la tarde.

Piedras

A causa de los intereses


que estaban en el arrozal,
el mundo estaba enterrado en el barro.

Las piedras cayeron como pájaros


desde el cráter:
el ser es moho untado sobre no-ser.

Las rocas en las que se apoyaban las mujeres,


fueron los intereses inexpresivos;
donde quiera que sea,
dieron a luz a las piedras.

No mentes; revoloteando, volando los pájaros.

Urna

La explosión de otoño – un jabalí salvaje


cojea, muertas las piernas y las hierbas.
Un pájaro canta, plumas desgarradas,
178 JUAN W. BAHK

ojos y ramitas duras.


El jabalí cuida al cochinillo.

A medida que se descomponen aquellas


cavidades de bronce,
se funde con roca,
lo coloca, y los pájaros en llamas
y los meteoros al cielo.

El jabalí brilla en el sol,


se le cortó la cola roja, quemando:
la urna, inválida con oro y plata,
mantiene la imagen.

Toda la noche, reluciendo


con semillas de mijo,
el jabalí vuela
una cometa.

Primavera

Hace cien años hizo mucho calor


en la primavera:
está en la palma de mi mano, esa vida, esa alegría.

El mañana es un pájaro revoloteando


sin dirección.
El pasado es heces.
todas las cosas están aquí, ahora.

El pensamiento chispeando, el pensamiento


chispeando, el pensamiento: las puntas
perforadas por el tiempo, el carnero de las mareas.

La roca subiendo y bajando.


No espacio, lo que fue es ninguna parte.
De aquí a cien años,

hará calor en la primavera.


POESÍA ZEN 179

Flor de melocotón y paloma


(Cuadro por Kiso)

Los pétalos rosados de la flor de melocotón,


la cabeza de paloma azul y verde,

los ojos achinados como bambú que hiende


el arco iris en cuyas alas se pliega toda la historia.

La cola negra abajo,


vuela al fin del futuro,
al otro lado del sol.

Para limpiar el aire,


haz la fragancia más dulce,
alza tu seno.

Extiende tus garras de color café,


espera hasta que revienten las burbujas fantasmagóricas
alrededor.

Rueca de Dharma

Nunca me canso del reposo pétreo:


Buda de tamaño natural, la nariz destrozada,
el pelo ascendiendo en espiral,
los ojos serenos como lunas,
los dedos de mudra desportillados en el pecho,
las piernas cruzadas en loto.
Bajo los brazos una línea roja corre
–la sangre caliente.
Alrededor de la aureola, los ángeles entre flores,
a ambos lados, bestias con bocas abiertas,
están de guardia.
Da vueltas a la rueda del tesoro.
Tres mil años desde que Buda encontró
la estrella de la mañana
–ahora el sol mismo se quedó ciego por su luz.
180 JUAN W. BAHK

Cuatro animales divinos

Una culebra nadó a través del riachuelo azul.


Has visto su abismo – ¿el tuyo?

El tigre en el bambú blanco, ojos fuertes:


aprende de él
–ver la muerte es ver a otro,
nunca a sí mismo.

Las llamas carbonizan el bosque de bambú,


el gorrión bermejo ha volado al mundo del fósil
–en un instante.

Una tortuga se mueve, a fuego lento,


el declive, resplandecida en la puesta del sol
–las garras muertas al trozo, rojo, castaño.

La lengua suave del tigre lame al dragón del mar.


Un gorrión se monta en un tanque de conchas,
crea su barriga.

¿Qué es esto? Mi cuerpo tiembla de risa.

Un poco del sol

Los árboles en el bosque sin vida,


las hojas inundan la tierra.
Sobre un promontorio
la mujer del suéter rojo espera.

En un destello del sol


una hoja vuela a su cara.

El hombre viene quietamente,


se tumba a su lado.
Pronto se marcha sola,
acabando su caso.
POESÍA ZEN 181

El ora (lo oígo ahora).


todo le va a salir bien.
Un avión zumba arriba,
él inhala el cigarrillo.

Las dos hojas muertas vuelan separadamente.

Explosión

Soy un perro que no piensa,


un gato inútil,
una niebla en canalón,
una lluvia que golpea flores.

Cierro los ojos, respiro


–¡el aire radioactivo!
Mil millones de años
y estaré encogido a la mitad,
la contaminación golpea mi médula.

¡Qué importa! – Gritaré a lo que queda.


Aún un poco de sangre queda
reducida al vacío por la fisión núclear,
corro muy rápido.

Estación de ferrocarril

Una estación de ferrocarril,


unos pasajeros suben al vagón
otros bajan,
una parada aburrida en el andén.

¿Está allí o en mi cabeza,


flotando en el pliegue de mi cerebro?
No es necesario quedarme

o marcharme a un lugar más tranquilo:


182 JUAN W. BAHK

la ventanilla de boletos, el portillo, los empleados


–nada.

Pero hay un samurai suicidándose.


El jefe de la estación levanta el ojo de la cámara,
prueba de su diligencia.

El tren roza carriles de mi cerebro,


lo que está pendiente a la correa
es la cartera, la cámara, no el hombre.

El melocotón

Una niña bajo un melocotonero


cuya flor cae en las entrañas de la tierra.

Allí estás de pie, pero quizá una montaña esté allí


en su lugar. No es improbable que la tierra seas tú misma.

Avanzas contra una chapa de hierro


y la mitad de tu rostro se dirige a la chapa.
Voy a destrozar la carne y el hueso.

Y chupo el melocotón agrietado.


Ella subió a la montaña para esconder su seno en el barranco nevado.
Las piernas de las mujeres son más o menos iguales.

Las hojas del melocotonero se extienden a través del mar


hasta el confín del continente.

El mar estaba en el arroyo de la niña pequeña y en la llamada.


Voy a cruzar el mar como oruga una vellosa
para tomar el olor de tu cuerpo.

Codorniz

Es la hierba la que se mueve, no las codornices.


Cansado de abrazos, pensaba arrojar su cuerpo a las llamas.
POESÍA ZEN 183

Cuando cierro los ojos, escucho a lo lejos.


El aire de la época glacial se mueve.
Cuando los abro, un cohete sobrevuela un meteoro.

Un huevo de corniz es completo en sí mismo,


deja un espacio en la punta de una daga.
Todo el fenómeno en el universo: yo mismo.

Las codornices están sostenidas por el universo


(me pregunto si eso significa que Dios las alimenta).
Una codorniz ha cogido a Dios por el cuello

con su pico negro, ya que no hay Dios


más grande que una codorniz.
(Pedro, Cristo, Judas: una codorniz).

Un huevo de codorniz: filosofía vana en solución.


(No hay esposa mejor que una codorniz).
He puesto un huevo de codorniz en mi sopa de tallarines

y he hecho una broma sobre la Constitución Democrática.


Un trozo de palillo pinchó en la garganta.
El marido de la codorniz llevará los platos
adonde quiera que sea.

La pierna amarilla y delgada sube al Gólgota.


¡Aquellas codornices que estaban de pie sobre la roca se volvieron roca!
La noche es tranquila, pero adentro los restos coagulados.
Innumerables insectos desfilan en zigzag.

Caballo

Las jóvenes brotan como flores.


Sin arreos, un caballo trota
alrededor del jinete
que sostiene la rienda.
184 JUAN W. BAHK

Allí un caballo continúa trotando


alrededor de una plaza desierta.

Ni miserable ni alegre,
el caballo rugiente salta de alegría,
sacudiendo la cabeza, alzando las patas.
A ratos, no corre.

Mas no hay expectadores


en lo que llamaríamos un anfiteatro.

Los pétalos blancos del cerezo caen como copos de nieve en el viento.
Todo a la vez, las casas, la gente desaparecen en silencio.
Nada se mueve. Los tranvías, los autobuses están detenidos silenciosamente.
Todo está quieto.
Todas las cosas visibles llegan a ser esta nada.

Un caballo sigue trotando.


Ahora baila, con la alegría de vivir,
al fondo del precipicio de la muerte.

Sol

Tendida bajo el sol vivificante


la culebra de la montaña
divierte su cuerpo entre las rocas.

El viento susurra al sol,


mas la culebra,
plenamente desenrollada, permanece quieta.

¡Hace cincuenta mil años!


Más tarde el mismo sol
brilló entre las pirámides.

Ahora calienta mi pecho,


pero abajo entre
las rocas destrozadas, la culebra,
POESÍA ZEN 185

lanza su hocico, sus dientes


crujiendo mis pensamientos.
Roció los fragmentos de roca como violetas.

Eres, tú, rostros cortados como triángulos,


has mantenido la culebra viva.
El pavimento se tornó verde con las exuberantes hojas.

La cubierta

Si el tiempo es un arroyo que fluye del pasado al futuro,


¿por qué no es más que intestinos de sardinas?
Si todo es arrastrado por el arroyo,
¡entonces todo es alga a lo largo de la costa desierta!
¿No hay desembocadura de este arroyo?
Entonces debe haber un océano desconocido a su alrededor.

La marea se mueve por su dulce voluntad,


Si se mueve o no, ¿qué importa?
Todavía un barco permanece inmóvil al lado del muelle,
si su ancla llega al fondo del tiempo
lo habremos detenido. Se secará completamente.

Un marinero se dirige a tierra, caminando


junto a la existencia en la palma.
Nada hay debajo de él.
Sus alargados dedos del pie se extienden.
En seguida, como un meteoro, desaparece.

El marinero es libre de irse donde quiera.


No haber cubierta es más grande que su palma.

La nube y la mariposa

La idea que se me ocurrió de repente


es aquella mariposa posada
en la cerca de bambú que rodea el campo.
186 JUAN W. BAHK

A veces junta las alas y descansa.


Luego revolotea frenéticamente alrededor del campo,
la cerca no tiene nada que ver con la mariposa.
Nada tiene que ver con mi idea.

Vete y excava en el campo.


No me encontrarás.
No soy ni cerca ni campo.

Hay una nube blanca arriba,


mas tampoco soy yo.
¿La nube? Busca la mariposa
que, con las alas plegadas, yace en el frío suelo.

Humo negro

He tirado mi “yo” fuera:


el sauce del río echa botones azules.

¿Adónde arrojé ese “yo”?


Lo busqué en el viento y en el agua.

Desistido, miré hacia arriba:


¡un gato en el control de un helicóptero!

Aterriza y avanza hacia mí,


me coloco de espaldas, y me pregunta:

¿Has brotado de la tierra?


¿Quién, yo?

Bueno, entonces, ¿qué es ese césped que brota en tu espalda?

Mi mano se extendió y lo agarró.


Sujetaba la cola del gato
cuando el helicóptero vino otra vez.
POESÍA ZEN 187

Por fin he encontrado mi “yo”.


Lo creí, pero no por mucho tiempo.

Quietamente llegó la noche, pero arriba


dos pupilas relucientes se negaban a desaparecer.

Se quemaban en mí,
como si hubiera abandonado al “yo”.
Vencido por la soledad,
me estaba deseando ardientemente.

¡Oh!, comprendí que aquellas pupilas


habrían podido ser las del gato.
¡Debió sufrir sin la cola!

Encendí un cigarrillo, ascendió el humo negro,


enceguida lo aplasté.

Luego se me ocurrió una idea maravillosa:


aunque no haya encontrado a mi “yo”,
¡tendría todavía mi cola!

Puntos

Mi esposa está tejiendo siempre.


Teje, no porque la mire,
ni porque yo sé lo que piensa.

(Despierto hasta la madrugada


me ahogué en tus ojos.
Debo estar muerto,
quizá sea la mente quien me incite).

Con esa aguja de bambú


teje todo el espacio, pieza por pieza.
De prisa acarrea el tiempo.
188 JUAN W. BAHK

Con el frío, agotada,


se acuesta en la cama,
y respira suavemente, se queda dormida.

Su sueño se ahonda.
Se detiene el trabajo de punto.

La cometa

Una palabra nada por el aire.


El pescado vomitó una mota de polvo.
Un avión pasó la barrera del sonido
lleno de la niebla del Támesis.
¿Hasta dónde vuela?

Alguien escurre una red


en la alta tensión de la Vía Láctea:
la lluvia se vierte por sus sesos,
los precipicios se revelan a sí mismos.

El sol, ¡oh!, el sol se disuelve


en azul. Y ahora el vidente y lo visto
son uno: mojado, ahumado.

No hubo piedras alrededor.


Se arrojó la palabra hacia el precipicio,
ahora palidecida, muerta.
El esqueleto del propio tiempo oscila
como las algas en la playa.

Sus ojos devorados por los cuervos,


son salpicados por las olas.
Entonces, desde el interior de un violonchelo,
alguien se dijo a sí mismo:
“El sol está escondido
en un grano de arena”.
POESÍA ZEN 189

Un aeródromo exuberante con sufijos de palabras,


contacta las nubes blancas y negras,
seguidas por el trueno.
El nacimiento de figuras nuevas.

Al momento en que se anuncia,


sube con el globo
a la estratosfera
hasta la orilla de la constelación,
la palabra.

Caracol

El caracol se desliza en la negrura.


Ahora mismo, en el jardín,
un montón sólido de nieve
se desliza del techo
para decapitar un mahonés.

¡Date prisa!

Allí está un tallo roto:


dejemos al viento que brame sobre la tierra,
no se da cuenta.

Su cabeza vuela hasta el fin del mundo.


Su cuerpo está destinado a la lata de ceniza.

¿Puede ser que él sea la nieve que cae?


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Verbum POESÍA
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TESA DUNCAN: GONZALO GARCÍA BUSTILLOS:
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ANA MARÍA FAGUNDO: CONSUELO TRIVIÑO (Coord.):
El sol, la sombra, en el instante. Norte y Sur de la poesía Iberoame-
BEATRIZ MORALES-ROSADO: ricana. Antología.
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FRANCISCO TORRES CÓRDOBA: Ajedrez.
La flauta en el desierto. JUAN RUIZ DE TORRES:
HJALMAR FLAX: Poesía Vol. 2.
Razones de envergadura. UMBERTO TOSO:
LEOPOLDO CASTILLA: Poemas de navegación.
Baniano.
POESÍA ZEN 197

GRASSA TORO: YUN TONG-JU:


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GASTÓN BAQUERO: EDUARDO ZEPEDA-HENRÍQUEZ:
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VÍCTOR MONSERRAT: Sandino.
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