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¿Cuándo se tipifica la conducta de violencia

intrafamiliar?
En fallo del pasado mes de junio, la Corte Suprema de Justicia fijó el alcance del delito de violencia
intrafamiliar en cuanto a los sujetos activo y pasivo, de acuerdo con lo previsto en el artículo 2 de la Ley
294 de 1996, que tipifica la conducta cuando se da entre cónyuges o compañeros permanentes entre sí.
(Lea: familia Lo anterior siempre que mantengan un núcleo familiar, así:
En los padres, cuando el agresor es el hijo, sin que importe si ambos progenitores conviven
En los ascendientes o descendientes si conforman un núcleo familiar
En los hijos adoptivos, porque frente a estos igualmente el concepto de familia impone deberes más allá de
la vida en común, y en uno o varios miembros de la familia en su domicilio o residencia causada por quien
no siendo miembro del núcleo familiar sea encargado de su cuidado.
Así lo recordó el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar en un concepto. Además, puso de presente
que la Corte indicó que dichos procesos deben ser atendidos por el comisario de familia del lugar donde
ocurran los hechos, y a falta de este al juez civil municipal o promiscuo municipal con una medida de
protección inmediata que ponga fin a dichos actos o evite que se realicen cuando sea inminente.
(Lea: Denuncian que comisarías de familia no cuentan con apoyo y equipos interdisciplinarios)
Por su parte, y desde la perspectiva punitiva, el Código Penal en el artículo 229 establece para este delito
una pena de prisión de 4 a 8 años, agravada de la mitad a las tres cuartas partes cuando la conducta
recaiga sobre un menor, una mujer, una persona mayor de 60 años o que se encuentre en incapacidad o
disminución física, sensorial y sicológica o quien se encuentre en estado de indefensión. (Lea: Revocan
amparo que ordenaba indemnización de perjuicios a magistrada por violencia intrafamiliar)
Las medidas de protección se encuentran consagradas en el artículo 5º de la Ley 294, algunas de ellas son:
El desalojo del agresor de la casa de habitación que comparte con la víctima.
La orden de abstenerse de entrar en cualquier lugar donde se encuentre esta.
La obligación de acudir a un tratamiento reeducativo y terapéutico en una institución pública o privada
que ofrezca tales servicios, a costa del agresor.
La protección temporal especial de la víctima por parte de las autoridades de policía, tanto en su domicilio
como en su lugar de trabajo, si lo tuviere
Decidir, provisionalmente, el régimen de visitas, la guarda y custodia de los hijos. Con una visión integral y
sociológica, la violencia intrafamiliar se entiende como toda acción u omisión protagonizada por uno o varios
miembros de la familia a otros parientes, infringiendo daño físico, socioemocional, sexual, económico o social,
indicó el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar. (Lea: Denuncian que comisarías de familia no cuentan con
apoyo y equipos interdisciplinarios.
Del mismo modo, las conductas punibles propias de la violencia sexual cuyas víctimas sean niños o
adolescentes requieren de la atención inmediata e impostergable de las autoridades que tengan
conocimiento directo de los casos, mediante la aplicación de las medidas y actos de urgencia que ameriten
Ello no es óbice para que cuando una comisaría de familia conoce de primera mano un caso de violencia
sexual en contra de algún menor de edad ofrezca de manera inmediata las medidas urgentes, de la mano
con las demás decisiones que permitan restablecer los derechos. (Lea: Avanza iniciativa que crearía
régimen de inhabilidades para abusadores de menores)
Además, también debe articular con todas las demás autoridades otro tipo de medidas requeridas para dar
la atención terapéutica y jurídica pertinente, teniendo presentes los criterios de protección integral, interés
superior de niños y adolescentes, prevalencia de derechos, corresponsabilidad y atención permanente,
entre otros, previstos en la Ley 1098 del 2006
Así, cuando los eventos de violencia sexual se manifiestan en el ámbito familiar o se propician por
miembros de una familia, dicha violencia es de carácter intrafamiliar y, por ende, son de competencia de
las comisarías de familia. (Lea: Comisarías de familia con funciones de policía judicial por cinco años más)
En los casos que ameritan atención complementaria por parte de otras autoridades, las comisarías pueden
formular medidas urgentes y demás que sean necesarias con los otros integrantes del sistema de atención.
Código Penal
Artículo 229. Violencia intrafamiliar
El que maltrate física o sicológicamente a cualquier miembro de su núcleo familiar, incurrirá, siempre que
la conducta no constituya delito sancionado con pena mayor, en prisión de cuatro (4) a ocho (8) años.
La pena se aumentará de la mitad a las tres cuartas partes cuando la conducta recaiga sobre un menor,
una mujer, una persona mayor de sesenta (60) años o que se encuentre en incapacidad o disminución
física, sensorial y psicológica o quien se encuentre en estado de indefensión.
PARÁGRAFO. A la misma pena quedará sometido quien, no siendo miembro del núcleo familiar, sea
encargado del cuidado de uno o varios miembros de una familia y realice alguna de las conductas
descritas en el presente artículo.
En el caso de los delitos de violencia intrafamiliar e inasistencia alimentaria, la
eliminación de la querella de parte, por el Legislador se funda en la protección de la
vida, la salud y la integridad de la mujer, en la medida que su victimización debe
trascender el ámbito de lo privado, para constituirse en un problema de salud
pública, dadas sus causas y dimensiones, así como las consecuencias que ocasiona
al interior de la familia y por fuera de ella, como pueden ser los daños físicos y
emocionales a las víctimas y a los miembros de su entorno, haciéndose necesaria la
participación del Estado en su atención y sanción, sin que ello signifique la
desprotección de la familia como núcleo esencial de la sociedad, en la medida que
dicha protección debe basarse en "la igualdad de derechos y deberes de la pareja y
en el respeto reciproco de todos sus integrantes" y en la obligación del Estado de
sancionar cualquier forma de violencia que se presente en la familia, la cual se
considera destructiva de su armonía y unidad, conforme a los mandatos
constitucionales del artículo 42.. "Cualquier tipo de abuso de poder de parte de un
miembro de la familia sobre otro de manera repetitiva es considerado violencia.
Ello incluye maltrato físico, psicológico o de otro tipo. En los últimos años se ha
observado cómo, en Colombia, se han incrementado los casos de maltrato infantil.
Según el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), en el año 2012 fueron
admitidos 16.457 niños y niñas maltratados, el 51,5% corresponde a niños y el
48,5% a niñas, siendo las edades comprendidas entre los 6 y 18 años las más
afectadas.
Constituye un grave problema de salud pública, estando ligada en nuestro país a
la dramática situación social actual, el desempleo, la necesidad de desplazamiento
forzado, los grupos armados, la corrupción, la pérdida de valores, el bajo nivel
socioeconómico y educativo y las condiciones de hacinamiento. Para empezar, es
importante que definamos una serie de términos que escuchamos o leemos en los
diferentes medios de comunicación, pero que en ocasiones no conocemos
realmente su significado:

Buen trato. Son las diferentes manifestaciones de afecto, cuidado, crianza y


apoyo que reciben los niños, niñas y adolescentes, no sólo de su familia, sino de
los diferentes grupos sociales y el estado, que les garantizan contar con las
condiciones necesarias para un adecuado desarrollo desde el punto de vista
afectivo, psicológico, físico, sexual, intelectual y social.
Violencia (Organización Mundial de la Salud). “El uso de la fuerza física y el
poder, ya sea en grado de amenaza o efectivo, contra uno mismo, contra otra
persona, un grupo o comunidad que cause o tenga muchas probabilidades de
causar lesiones, trastornos psicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones y
muerte.” Por lo general, la persona violenta se siente con más poder y más
derechos de controlar e intimidar a las personas que lo rodean.
Violencia intrafamiliar. Cuando cualquier miembro de la familia es víctima de
una relación abusiva, sin importar el sexo, la edad o el espacio físico, siendo las
mujeres, los niñas y niños, y los adultos mayores los más afectados. Dentro de
esta se incluye, la violencia en la pareja o violencia doméstica, el maltrato a las
personas mayores, y el Maltrato y Abuso Sexual contra Niñas, Niños y
Adolescentes.
Maltrato Infantil. Actos de violencia física, sexual o emocional que ocurran en
aquellos niños, niñas y adolescentes de hasta 18 años en el grupo familiar o en las
instituciones sociales.
En ocasiones, nos hacen mucho énfasis en cómo detectar el maltrato, e incluso en
forma errónea pensamos que las únicas formas que existen son el maltrato físico y
el abuso sexual, y dejamos a un lado el maltrato emocional y la negligencia, los
cuales se presentan al insultar, criticar, ridiculizar o ignorar; y al no brindar una
adecuada protección o al incumplir sus necesidades básicas (alimentación, ropa,
hábitos de higiene, asistencia médica, entre otros), respectivamente. En ocasiones
es más perjudicial el dejar de hacer que el hacer.

Conocemos de sus consecuencias no sólo a nivel personal y familiar sino también


en la comunidad y sociedad en general. Recordemos que estas consecuencias son
variables y dependen de las circunstancias del abuso, las características
personales del niño, en especial su edad, y del entorno que lo rodea; que pueden
desaparecer al poco tiempo, o durar toda una vida; que las víctimas no sólo
presentan cambios a nivel físico, es decir, moretones, huesos rotos, sangrados e
incluso la muerte, sino también pueden presentar alteración en el desarrollo del
cerebro y su estado emocional.

Ellos se aíslan, sienten miedo frecuente y una gran desconfianza; sienten poco
amor propio (autoestima baja), sufren de depresión y tienen dificultades para
relacionarse con las personas que los rodean; se detectan problemas en el
aprendizaje y en el lenguaje llevando a un bajo rendimiento escolar que incluso
puede llegar hasta el abandono de la escuela; su comportamiento se torna
violento y puede existir alteración en su personalidad. Y que en caso de
perpetuarse estos cambios, y, en especial al llegar a la edad de la adolescencia,
estos niños tienen un riesgo mayor de involucrarse en problemas de delincuencia,
drogas, alcohol y conductas sexuales inadecuadas. Pero, no hemos aprendido a
reconocer cuándo nuestros niños están en riesgo de presentarlo, incluso cuando
aún están en el vientre materno. Si no se desea al bebé, si la mamá es agredida
por su familia o conocidos, si hay abuso de drogas o alcohol; si nació antes de
tiempo (prematuro) o con alguna enfermedad o malformación física, si no recibe
lactancia materna, si la madre se deprime o se tiene que separar de su hijo; al
crecer, si es hiperactivo, si presenta enfermedades crónicas o deficiencias físicas o
si tiene un bajo rendimiento escolar; y ya en la adolescencia, si no estudian, si se
fugan del hogar, si hay consumo de alcohol y farmacodependencia, o si hay
embarazo. Ante esta situación, se crea la necesidad de abordar esta problemática
de forma integral, siendo las estrategias de promoción y prevención, un pilar
fundamental. Nuestra misión, la defensa del buen trato, y la manera de cumplirla
es sencilla.Debemos promover la salud y los estilos de vida saludables, conocer y
vigilar el cumplimiento de los derechos de las niñas y los niños, fortalecer la
autoestima (amor propio), y brindar acompañamiento a los padres y cuidadores en
su labor de crianza, brindando educación permanente sobre la resolución pacífica
de conflictos.

Para recordar
La ONU adoptó, el 20 de noviembre de 1989, la Convención sobre los Derechos del
Niño. Y la Constitución Política de Colombia, expedida en 1991, adoptó los
lineamientos de la Convención. El Artículo 44 dice que: “Son derechos
fundamentales de los niños: la vida, la integridad física, la salud y la seguridad
social, la alimentación equilibrada, su nombre y nacionalidad, tener una familia y
no ser separados de ella, el cuidado y amor, la educación y la cultura, la
recreación y la libre expresión de su opinión. Serán protegidos contra toda forma
de abandono, violencia física o moral, secuestro, venta, abuso sexual, explotación
laboral o económica y trabajos riesgosos. Gozarán también de los demás derechos
consagrados en la Constitución, en las leyes y en los tratados internacionales
ratificados por Colombia”.