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La ciudad como autobiografía 1 tamaño espacio, ajeno y misterioso, y sobre

todo común, compartido con miles, millones


Leonor Arfuch 2 de personas? En general se tiende a
considerar la autobiografía -la biografía
Resumen misma- en el eje temporal, el transcurso de
¿Cómo pensar la ciudad en términos de las cronologías, el paso obligado del tiempo
“autobiografía”? ¿Cómo apropiarnos de tamaño marcando los acontecimientos significativos
espacio, ajeno y misterioso, y sobre todo común, de las diversas etapas de la vida humana. Pero
compartido con millones de personas? En general
toda biografía -como toda inscripción en la
se tiende a considerar la autobiografía en el eje
temporal, pero toda biografía es también
memoria- es también inseparable de la
inseparable de la dimensión espacial donde esos dimensión espacial, del entorno, el sitio, el
acontecimientos tienen lugar. Así, para habitantes escenario donde esos acontecimientos tienen
de las ciudades la historia se entreteje en el lugar. Así, como habitantes de las ciudades,
espacio urbano de modos visibles e invisibles pero nuestra historia se entreteje en el espacio
nunca intrascendentes. En este ensayo intentaré urbano de modos visibles e invisibles pero
responder a esas preguntas abordando la ciudad nunca intrascendentes.
como punto de encuentro de diversas miradas,
saberes, artes, oficios, literaturas, anclajes y Intentaré entonces responder a esas
errancias, utopías y distopías. En otras palabras,
preguntas abordando la ciudad como punto
intentaré pensar la ciudad como espacio
biográfico.
de encuentro de diversas miradas, saberes,
Palabras clave: Imaginarios urbanos, artes, oficios, literaturas, anclajes y errancias,
autobiografía, memoria. utopías y distopías. En otras palabras, pensar
la ciudad -el espacio urbano, físico,
Abstract geográfico- como espacio biográfico.
How to think the city in terms of
“autobiography”? How to appropriate such an 1. Espacios
alien, mysterious and shared space? Usually,
autobiography tends to be considered on a Pero ¿qué concepción del espacio anima
temporal axis, but all biography is also inseparable
esta comparación? Y aquí no puedo dejar de
from the spatial dimension in which those events
take place. Thus, for the inhabitants of cities
recordar una situación bastante risueña, que
history unfolds in the urban space in ways that are muestra cómo ciertos temas o significantes
both visible and invisible, but never irrelevant. In insisten en nuestro léxico y nos acompañan,
this essay I shall attempt to approach these aún inadvertidamente, a lo largo de nuestra
questions by looking at the city as a focal point trayectoria. Cuando invité a Doreen Massey,
among different views, knowledge, arts, crafts, la reconocida geógrafa cultural inglesa, a
literatures, in-mobilities and wanderings, utopias participar con un capítulo en el libro que
and dystopias. In other words, I aim to think the compilé hace unos años, Pensar este tiempo
city as a biographical space. (2005) -su artículo lleva el título de “La
Keywords: Urban imaginaries, autobiography,
filosofía y la política de la espacialidad”-, caí
memory.
en la cuenta de que yo también había
trabajado la noción de espacio, en bastante
¿Cómo pensar la ciudad en términos de
sintonía con la suya, aun sin conocerla, en mi
“autobiografía”? ¿Cómo apropiarnos de
libro El espacio biográfico (2002) a lo cual me
respondió, con una sonrisa, que quizá yo
1 Este texto fue, en una primera versión, una
también era geógrafa…
conferencia dictada en el Departamento de
Estética de la Pontificia Universidad Católica de
Chile el 19/11/09. Recibido el 1 de diciembre de En efecto, yo había postulado la noción de
2012, aprobado el 15 de enero de 2013. “espacio” -en la doble dimensión de una
2 Universidad de Buenos Aires. E-mail:
larfuch@yahoo.com.ar espacio/temporalidad- para albergar, más allá

núm. 12, otoño 2013


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la ciudad como autobiografía

de los géneros considerados canónicos y sus reconocimiento frente al anonimato de las


relativas especificidades (biografías, redes, esas distancias del cuerpo y de la voz
autobiografías, memorias, diarios íntimos, que instauran los nuevos medios de
correspondencias) a una multiplicidad de comunicación (aunque estemos todo el
formas y géneros de umbrales no siempre tiempo “conectados”); y también una
nítidos, concernidos en mayor o menor exaltación de la subjetividad ante la
medida por una narrativa vivencial o monotonía de las vidas reales de la época, la
autorreferencial (entrevistas, relatos de vida, incertidumbre de las trayectorias laborales y
testimonios, autoficciones), que involucraban los destinos -la propia idea de planificación
tanto el lenguaje verbal como el audiovisual y parece ajena a nuestros avatares. Pero hay
cuyo despliegue, en la literatura, los medios también en ello buenas dosis de
de comunicación, el cine, el teatro, las artes competitividad, individualismo y narcisismo,
visuales y hasta la investigación académica, estimuladas por las lógicas del mercado y la
era cada vez más notorio. Este espacio biográfico publicidad, que no dejan nada afuera,
-al que es necesario sumar, en los últimos incluidos la literatura o el arte que aparecen
años, el torrente de las prácticas como “de resistencia”: festivales de literatura,
auto/biográficas en la Web- se transformó así “el escritor como espectáculo”, el crítico o
en un analizador, en un horizonte de académico como curador, etcétera.
inteligibilidad para dar cuenta,
sintomáticamente, de lo que puede O tal vez, mirado desde otro ángulo, este
considerarse como una verdadera fenómeno tenga que ver con desencantos,
reconfiguración de la subjetividad con el fracaso de las utopías colectivas, con
contemporánea. un debilitamiento del lazo social en términos
de comunidad y solidaridad, y también con la
¿Por qué proponer una lectura sintomática? emergencia de experiencias traumáticas y la
Es que cabe formularse ciertos interrogantes necesidad de dar la voz: el auge desmesurado
ante la insistencia y la simultaneidad de un de la memoria, ya sea como añoranza o
fenómeno que no expresa meramente rescate de un pasado perdido o como trabajo
tendencias o modas de creciente expansión de duelo, y su institucionalización en políticas
en un mundo mediatizado, sino que alcanza públicas, conmemoraciones, recolecciones,
incluso a géneros tan consagrados como la museos, memoriales, monumentos y
novela o el documental (novela contramonumentos (Young, 2000), dan cuenta de
autobiográfica, autoficción, documental ello.
subjetivo), produciendo debates enconados al
respecto: el sí mismo como protagonista en Volviendo a Doreen Massey, su concepción
desmedro de la trama y la invención que de la espacialidad, que también remite a un
caracterizan a la literatura, por ejemplo. espacio/tiempo, es sumamente pertinente
para el tema que quiero desarrollar aquí, y
Más allá del clásico interés por la vida de los podría condensarse en tres aspectos: 1) el
otros, por atisbar los diversos registros de la espacio es producto de interrelaciones, desde
privacidad y la intimidad con su carga lo inmenso de lo global hasta lo ínfimo de la
ineludible de voyeurismo, pueden aventurarse intimidad; 2) es lo que hace posible la
algunas hipótesis. Quizá esa explosión de multiplicidad, la coexistencia de voces y
narrativas del yo, y sus incontables trayectorias diferenciales; y 3) precisamente
des/figuraciones, como diría Paul de Man porque es producto de relaciones e
(1984), suponga una profunda necesidad de interacciones siempre está abierto, en
autoafirmación, de rescate de la singularidad proceso de formación, en devenir, nunca
en sociedades de creciente uniformidad e acabado (Massey, 2005).
indistinción; una búsqueda identitaria y de

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Esta mirada difiere entonces de una El principio dialógico de Bajtin (1982) es


conceptualización del espacio como una particularmente apropiado para pensar estas
superficie, como una extensión delimitable, de relaciones donde es imposible fijar el punto
fronteras nítidas, de una continuidad y una del origen: no hay un “primero” que inaugura
temporalidad entendida bajo las reglas de un el rito de la interacción, sino que ésta es
“avance”, de un “progreso” o de una mera constitutiva de la sociedad misma y de la
acumulación. Permite entender el espacio -en relación entre sujeto y mundo; no una mutua
este caso, el espacio urbano- como el exterioridad, donde el sujeto o el objeto
territorio por excelencia de la multiplicidad, la tendrían primacía según se acentúe en uno u
hibridación, la simultaneidad y superposición otro polo -y entonces, subjetivismo u
de las diferencias, las interacciones de todo objetivismo-, sino el sujeto en el mundo y el
tipo, la coexistencia de anacronismos y mundo en el sujeto, y así, la razón misma
vanguardias, de futuros pasados, de avances y concebida como una instancia social y
retrocesos, de disrupciones, resurgimientos y dialógica.
decadencias en inquietante vecindad (como el
perturbador concepto de Rem Koolhas Del mismo modo, podemos concebir los
junkspace, espacio-basura, espacio de lo espacios públicos y privados en pluralidad y
indeterminado, lo informe, lo gelatinoso, lo multiplicidad (no hay en verdad un solo
obsoleto, el desecho que generan las grandes “espacio público”), mutuamente implicados.
ciudades junto con su despliegue de potencia Si la intimidad invade los espacios públicos,
y futuridad. Volveremos sobre esto). sobre todo a través de los medios de
comunicación, lo público invade el corazón
Pensado así, como producto de del hogar a través de la conexión satelital, de
interrelaciones, el espacio es eminentemente la televisión a la Internet y la telefonía celular.
político: tiene que ver con el poder, es La tecnología viene así a dar prueba de la
generizado -en la noción de gender-, vigencia de un viejo tema: el de la relación
impredecible y, en tanto inacabado, escapa misma entre individuo y sociedad que tan
siempre a la “planificación”. Se puede bien definiera Norbert Elias (1991): no el
proyectar una ciudad, sus edificios, calles, individuo como un desprendimiento de la
plazas, servicios, con las mejores intenciones sociedad ni ésta como una sumatoria de
-y quizá es muy bueno que eso suceda-, pero individuos, sino dos momentos de una mutua
nunca podrá anticiparse la multiplicidad de implicación, el umbral incierto entre una
sus usos, su esplendor o su decadencia, los intimidad atravesada ya por la norma de lo
modos del habitar, los tránsitos, las social y una sociedad de (inter) subjetividades
trayectorias. o, para decirlo con su propia expresión, “la
sociedad de los individuos”.
En esta óptica, tampoco es posible pensar
las identidades como determinadas por el Es en esa interacción dialógica, en esa
espacio -físico, geográfico, nacional, regional, mutua implicación de lo público y lo privado,
urbano, barrial-, sino como producto de lo personal y lo social, que propongo
justamente de las tensiones e interacciones pensar la ciudad -el espacio urbano- como
que constituyen ellas mismas la espacialidad, y espacio biográfico. Una compleja trama
donde se relativizan los términos de un donde la ciudad se impregna del ser de sus
“adentro” y “afuera”, más aún en tiempos de habitantes (ya lo decía el famoso adagio de
globalización. Esto impone ciertos Shakespeare, What is the city but the people?), y al
resguardos ante algunas concepciones, como mismo tiempo configura ese ser: la lengua
las de “tribus urbanas”: el espacio urbano común, las genealogías, las marcas históricas,
define de alguna manera a sus personajes, los ritos cotidianos, esa enorme energía
pero también es definido por ellos.

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reproductiva que parece equipararse a la vida Transgrediendo el umbral hacia lo público,


misma. la calle, el barrio, el plano amplificado de la
urbe, podemos perdernos con Benjamin -
2. Recorridos pese a la indudable desaparición del flâneur- o
“escribir” esos tránsitos con Michel de
El espacio biográfico bien podría comenzar Certeau (1990), aunque seamos incapaces de
por la casa, el hogar, la morada -en el sentido “leerlos” según reza su conocida expresión.
fuerte de morar, estar en el mundo, además de Una ciudad trashumante o metafórica, que
tener un cobijo, un resguardo, un refugio. La desborda la traza urbana y el trabajo del
casa natal como el punto inicial de una urbanismo, susceptible de ser abordada desde
poética del espacio, como diría Bachelard una perspectiva poética o mítica del espacio.
(1965), un modo de habitar donde anidan la
memoria del cuerpo y las tempranas Pese al automatismo de marchar por los
imágenes que quizá nos sea imposible mismos lugares, de la inatención con que
recuperar, y que por eso mismo constituyen miramos a menudo por las ventanillas, el
esa especie de zócalo mítico de la recordar los pasos de otro tiempo allí donde
subjetividad. Lugar extático en las fotografías todo ha cambiado es uno de los modos más
que atesoran instantes irrecuperables, pero a rotundos en que se enuncia la temporalidad.
la vez el primer territorio de la exploración, Así, suele impactarnos el retorno -luego de
de los itinerarios que definen el movimiento y viajes, exilios, de vivir en otra parte- cuando
el ser de los habitantes y de la ciudad misma. ya no reconocemos el lugar. Lo que se ha
perdido, aún cuando no nos “pertenezca”
Bachelard se detiene en esa pequeña verdaderamente, aún cuando no sea la casa
geografía universal: la sala, los dormitorios, el natal, también se ha llevado consigo algo de
sótano, el desván. Cada uno con su carga nuestra biografía, del mismo modo que las
poética y dramática, las risas, las luces de casas que ya no habitamos se nos han vuelto
celebración, la calidez de la lámpara junto a la extrañamente ajenas: otras luces y sombras,
ventana y las sombras de los rincones que otros moradores, desconocedores de lo que
preanuncian los momentos de melancolía o guardan las paredes, esa intensidad de
de meditación. La casa misma está cuerpos, gestos, emociones, que perduran
constituida por los tránsitos cotidianos, quizá como campos de energía. Jonas Mekas,
tránsitos donde el género marca el célebre documentalista experimental
inequívocamente sus ritmos -como lo lituano/americano, en su filme Letter from
muestra el inquietante filme de Chantal Greenpoint (2004), mientras se despedía de la
Ackerman Jeanne Dielman, 23 Rue Quai du casa donde había vivido por décadas
Commerce 1080 Bruxelles (1975), que se detiene recorriéndola con su cámara digital,
en los quehaceres y recorridos domésticos, el reflexionaba precisamente sobre esto: la
eterno afanarse de la protagonista en los presencia intangible de quienes habían
pasillos, la pileta de lavar, la cocina, lugares pasado por allí, conformando el espíritu del
donde quizá no se detendría otra cámara y lugar.
que suponen para ella filmar como una mujer.
(Por cierto, esta visión idílica y poética poco La diferencia entre interior y exterior guarda
tiene que ver con la injusticia del habitar que cierta semejanza con la que media entre
caracteriza a nuestras ciudades distancia y proximidad, entre la panorámica
latinoamericanas -y no solamente-, y menos desde el avión y el “abajo” de la
aún con ese significante que parece asumido muchedumbre, los remolinos de la
con una perturbadora naturalidad: homeless.) circulación y la respiración de la calle. La
inmensidad de la metrópoli, su infinita
extensión en el caso de las megalópolis, deja

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dudas sobre su cualidad humana, dando lugar Pero no todo se ve ni tiene nombre en la
a todas las fantasías, desde los cataclismos ciudad, o bien, hay otros lugares y otros
geológicos a la ciencia ficción: San Pablo, por nombres escamoteados a lo visible, en tanto
ejemplo, y la cresta montañosa de los vivimos en espacios antiguos, lo nuevo
edificios que parecen brotados sin control de surgiendo siempre sobre los restos de lo
la tierra; la infinita llanura nocturna de Los viejo, acumulaciones sobre ruinas, un telón
Ángeles en las imágenes inolvidables de Blade de trasfondos borrosos: “Dormimos donde
Runner; o el sorpresivo océano de luces de se agitan somnolientas revoluciones
México DF cualquier atardecer bajando del antiguas”, otra vez de Certeau (1990).
Ajusco. Espacios acosados por fantasmas, ánimas del
pasado y espectros del presente, junto con los
“Andar es no tener lugar”, dice de Certeau. que se agitan en el sueño, caros al
“La errancia que multiplica y agrupa la ciudad psicoanálisis.
hace de ella una inmensa experiencia social
de la privación del lugar” (de Certeau, 1990: Sobre esos misterios de la ciudad la
155). ¿Pero no podría pensarse, por el literatura y el cine han trabajado sin descanso
contrario, que andar es también apropiarse del -Los Misterios de París, de Eugenio Sue; Les
lugar, tal como la lectura o la escucha se Mystères de Paris, filme de Charles Burguet; El
apropia del texto, lo incorpora, lo transforma misterio de la Rue Morgue y El Misterio de Marie
en experiencia? Por cierto, hay andares Rogêt, de Poe, hitos fundantes de la novela
diferenciales, cargados con el peso de la policial; y una más cercana: Misteriosa Buenos
obligación -o la desesperanza- o imbuidos de Aires, de Mujica Láinez, para dar sólo algunos
levedad en la deambulación. Es posible ejemplos emblemáticos. Del lado del cine, la
pensar la ciudad como una trama textual, ciudad es protagonista absoluta de la mayor
narrativa, donde metáforas, metonimias, parte de los filmes que vemos, el escenario
hipérboles y sobre todo oxímoros se articulan por excelencia de todos los registros de la
sin cesar bajo la mirada avezada del poeta o vida humana: personajes, historias, mitos,
del crítico, que no seguramente la del afectos, sensaciones, violencias. Así, en un
transeúnte apresurado. Pero también puede impacto visual que se hace hábito,
pensarse como el “imperio de los signos” reconocemos ajenas geografías en un efecto
(parafraseando a Roland Barthes), donde la de anticipación: antes de llegar ya habremos
visualidad prima sin duda aunque indisociable recorrido -y sufrido- los derroteros de sus
de la sonoridad -la ciudad nocturna y personajes en una rara familiaridad. La misma
silenciosa puede generarnos enorme que después de haber estado allí, según el viejo
inquietud-, lugar de encuentro con el Otro en adagio antropológico, nos llena de excitación
su más rotunda otredad -étnica, lingüística, ante su aparición en la pantalla, más allá de la
cultural, sexual-, habitada por los nombres - historia que se narre. Los amantes de las
calles, plazas, barrios, monumentos, edificios, ciudades podemos ir al cine sólo para “ver
comercios- en una cartografía caprichosa que Londres” o París, o New York o Estambul…
une acontecimientos trascendentales de la y disfrutar del reconocimiento de una calle,
historia con remotas geografías; que pone a una esquina, un barrio, una vista, poniendo
dialogar héroes desconocidos con artistas, una vez más en evidencia ese deseo ancestral
poetas, santos, músicos, oficios, herbolarios, del andar, de estar en otra parte, nunca
en conjuntos o vecindades que hacen satisfecho.
recordar la enciclopedia china de Borges.
También esos nombres, recorridos una y otra Hay por cierto, ciudades-fetiche, cual
vez, forman parte esencial del espacio actores o actrices, que un director exalta con
biográfico. su filmografía (la Nueva York de Woody
Allen, la Roma de Fellini, la Venecia de

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Visconti), pero es quizá el cine mismo el que mismo y lo otro, lo que permanece y lo que
opera esa simbolización: ¿qué sería de Los cambia, la otredad constitutiva del sí mismo.
Ángeles sin las incontables películas sobre Pensar la relación entre ciudad y subjetividad
Los Ángeles? También podemos recorrer una supone también esa fluctuación, una
ciudad tras las huellas de personajes temporalidad disyunta de pasados presentes,
memorables, reales o ficticios: Berlín con una espacialidad habitada por
Benjamin o Win Wenders, Londres con Mrs discontinuidades, tanto físicas como de la
Dalloway y Virginia Woolf… Es que no sólo memoria; pero también una trama social y
en la ciudad natal se entrama nuestra afectiva perdurable, configurativa de la propia
biografía: hay ciudades míticas, amadas, experiencia.
idealizadas; ciudades donde se llega por
interés, por curiosidad o por necesidad; 3. Memorias
exilios voluntarios u obligados; búsquedas,
migraciones. Si la figura del extranjero era ¿Qué es lo que la memoria sustrae al
emblemática de la modernidad y olvido? ¿Cómo opera esa aporía aristotélica
preanunciaba la difuminación de las fronteras de “hacer presente lo que está ausente”?
en un mundo cada vez más extenso, el tejido Según el filósofo -en la lectura de Ricoeur
mismo de las urbes se ha transformado en (2004)-, al recordar se recuerda una imagen
una especie de geografía universal: barrios (con toda la problematicidad de lo icónico: el
chinos, coreanos, turcos, italianos, dilema de la representación, su relación
paquistaníes, griegos, bolivianos, y la lista intrínseca con la imaginación y por ende, su
podría seguir en virtud de los continuos debilidad veridictiva) y la afección que
flujos migratorios. Si hace unas décadas conlleva esa imagen. Podríamos afirmar que
hablábamos de “multiculturalidad”, el auge no hay imagen sin un contexto espacial, un
de la comunicación satelital hace hoy quizá ámbito en el cual se recorta y también, con
más pertinente hablar de “transculturalidad”, un dejo benjaminiano, que en la ciudad la
en tanto puede vivirse en dos ciudades, dos memoria nos sale al paso, a cada paso, aún
universos, dos lenguas, simultáneamente, en desprevenido. Memorias de su propia
una cotidianidad desdoblada, como lo temporalidad -y entonces, ya hecha historia- y
muestra un estudio sobre comunidades turcas memorias que nos pertenecen, que están
en Londres, por ejemplo (Aksoy y Robins, atesoradas como en un desván, sin ser
2005). llamadas, pero que de pronto irrumpen al
atravesar un espacio familiar, un cierto giro
Partiendo de la casa natal nos hemos ido de la calle, una casa que habitamos o
lejos. Es que quizá no sea tan clara para el frecuentamos en otro tiempo, el sitio de una
caso la distinción heideggeriana entre escena feliz o dramática, la escuela a la que
“morar” y “deambular”: morar es también iban nuestros hijos, la plaza, el café, la
deambular, física y virtualmente -en tanto panadería… Imágenes súbitas, que se
“navegamos” en la Web, un verbo no articulan en sintaxis caprichosas y
casualmente elegido. Los tránsitos parecen transforman el simple andar en un ejercicio
hoy primar por sobre anclajes y raíces, a de anamnesis, de rememoración.
menos que se piense en “raíces en el aire”,
como decía Barthes. En ese movimiento, que Es que los recorridos cambiantes dentro de
no descree sin embargo de linajes, la ciudad nos alejan a veces de lo conocido:
genealogías, ancestros, identificaciones, nos mudamos de barrio o de calle,
huellas de infancia, afectos, pertenencias, abandonamos una rutina añeja e inauguramos
pueden pensarse también las identidades - otra, descubrimos nuevos atajos y nuevas
lejos de la fijación y el esencialismo- en tanto fronteras. Porque en verdad, la ciudad
identidades narrativas, fluctuaciones entre lo contemporánea, pese a su multiculturalidad, a

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la Babel de lenguas que a menudo resulta, no vecinales señalando las casas donde vivían
ha dejado de incrementar la segregación militantes que fueron secuestrados y
espacial, estableciendo cada vez más asesinados; y una larga tradición en marchas,
fronteras interiores, no sólo por barrios o manifestaciones, actos, performances,
zonas bien delimitadas sino hasta por una acompañadas de distintos elementos de
simple calle, que puede dividir dos universos, señalización: fotografías, pancartas, siluetas,
trazar una línea de demarcación -étnica, manos, pañuelos, etcétera3.
social, de clase- casi tan contundente como
un muro. (Entre ellas se destaca la práctica del
“escrache”, que comenzaron a realizar los
Pero entre la memoria histórica, lejana, de HIJOS de desaparecidos para señalizar los
hechos y sitios que tal vez desconocemos, y domicilios donde viven, tranquilamente,
la memoria biográfica, familiar, que inviste algunos represores aún no condenados.)
afectivamente objetos y momentos, hay otras
memorias de pasados recientes, que insisten Pero hubo otros acontecimientos, más
dolorosamente en la conciencia colectiva. recientes, que también dejaron huellas
Memorias ligadas a acontecimientos dolorosas, acompañadas de la profunda
traumáticos, cuyos anclajes físicos, materiales, desazón que produce la impunidad: dos
también salen al paso ante el transeúnte no atentados terroristas con bombas, el primero,
tan desprevenido: estelas, inscripciones, en 1992, contra la Embajada de Israel, que la
placas, baldosas, museos, monumentos, destruyó por completo causando cantidad de
memoriales. Marcas urbanas que señalan muertos, y el segundo, en 1994, contra la
padecimientos y destinos trágicos, heridas de AMIA, la Mutual Israelita Argentina, que
guerra, xenofobia, injusticia o persecución, causó casi 100 muertos, incluidos transeúntes
desde las lacerantes placas en algunas escuelas y vecinos. En el primer caso, una plaza seca,
de París que recuerdan a los niños judíos con árboles y recordatorios ocupa el lugar
llevados al campo de concentración al vacío del edificio; en el segundo, el edificio
vertiginoso abismo del Ground Zero en Nueva fue reconstruido dejando en el frente un
York. retiro con los nombres de las víctimas, que
fueron honradas también con pequeños
En Buenos Aires esas marcas son múltiples árboles y placas a lo largo de las calles
y trazan una cartografía aterradora: las huellas circundantes. Pero además, y como un efecto
que la última dictadura militar dejó en los esperable, todos los edificios públicos de la
distintos barrios -los ex centros clandestinos comunidad judía -escuelas, templos, clubes,
de detención, tortura y exterminio, cuyas asociaciones- se constituyeron en marcas
estructuras permanecen en algunos casos y en urbanas de la memoria, en tanto colocaron
otros son sólo ruinas- y las marcas delante de sus puertas defensas de distinto
producidas por acción gubernamental, tipo, que operan una notoria señalización,
organismos de derechos humanos, vecinos o
artistas para estimular justamente el trabajo
de la memoria: el Museo de la Memoria, en el 3 Memorias en la ciudad. Señales del terrorismo de Estado
predio de la ex Escuela de Mecánica de la en Buenos Aires (2010) da cuenta de esta intensa
Armada (ESMA), el mayor centro de actividad. Fue realizado por Memoria Abierta con
exterminio del país; el Parque de la Memoria, el apoyo de la Embajada de Holanda en Argentina
y editado por EUDEBA. Está organizado en 9
junto al río, con esculturas alusivas a la
sectores que describen 240 huellas del terrorismo
desaparición y un largo muro discontinuo de Estado en los 45 barrios de la ciudad. Incluye
con miles de nombres; los pañuelos de las información sobre 202 sitios de homenaje y 38
Madres grabados en las baldosas de plaza de lugares de detención ilegal a través de testimonios,
fotos y mapas.
Mayo; baldosas colocadas por entidades

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quizá imperceptible para quien desconozca lo cualquier gestión y, en muchos casos, su


sucedido. fracaso.

Otro anclaje emblemático de memoria es el Pero esos infortunios no atenúan la


sitio donde se encontraba la disco Cromañón, fascinación que desde siempre despertó la
donde en diciembre de 2004 se produjo un ciudad en poetas, filósofos, pensadores,
incendio que causó la muerte de 200 novelistas, artistas plásticos, fotógrafos,
personas, en su mayoría jóvenes; una tragedia cineastas; ya sea en visiones admirativas,
cívica, podríamos decir, en la que se idealizadas, fantaseadas, como realistas,
combinaron vicios en los permisos de críticas, apocalípticas o “post-autónomas”,
habilitación, usos indebidos del espacio - como denomina Josefina Ludmer (s.f.) a
exceso de público, salidas de emergencia ciertas narrativas del presente. Si nos
bloqueadas- e imprudencia del auditorio, que remitimos a nuestras ciudades
acompañaba con bengalas un recital de rock. latinoamericanas, por ejemplo, es justamente
En tanto el sitio en sí mismo fue clausurado, a través de la literatura, el cine y las artes
fue la calle la que se transformó en una visuales -actualmente en un franco proceso
especie de santuario de recordación, la que de expansión y experimentación-, que se
albergó el dolor y la protesta de los familiares, expresa con mayor elocuencia la potencia de
así como multitud de objetos, ofrendas, la urbe contemporánea, los ritmos, los ritos,
obituarios. los tráficos, los consumos, las tensiones y
contradicciones que hacen a estilos de vida e
4. Futuros historias diferentes, a la coexistencia de lo
posmoderno y lo anacrónico, lo local y lo
Entre las metáforas que Wittgenstein (1988) universal, y hasta lo diaspórico -un
utilizaba para hablar del lenguaje se destaca la significante “de moda” que también cabría
de la ciudad: un antiguo núcleo en torno del analizar. Así, se infringe fronteras territoriales
cual se van agrupando los nuevos barrios -los y literarias, físicas y simbólicas, reales y
nuevos sentidos-, sin que por eso pierda su virtuales, articulando identidades-otras,
carácter reconocible y peculiar. Sabemos que, individuales y colectivas, y produciendo obras
inversamente, no podríamos aplicar esa que resisten la clasificación -novela,
descripción a la ciudad real, ya que el proceso testimonio, autobiografía-, o que hacen
de agregación de los barrios, en una larga indisociables dos términos de un oxímoron
temporalidad, muchas veces desdibuja de tal (Ludmer [s.f.] habla, por ejemplo, de
modo ese “centro” que deja de ser “realidadficción”).
reconocible, o bien transforma a la ciudad
dejándola sin centro, en una incontrolable Hay también una especie de oxímoron
dispersión, o da lugar a una “ciudad difusa”, entre la avanzada en diseño y tecnología de
concepto sumamente inquietante para los nuevos proyectos arquitectónicos y
arquitectos, urbanistas y planificadores. La urbanísticos de autores célebres a nivel
crisis de las ciudades, su crecimiento mundial, y lo decrépito, lo decadente, lo
desaforado en el caso de las megalópolis, los obsoleto, que se produce simultáneamente en
dilemas de la planificación, el empeoramiento las mismas ciudades. Curiosamente, esa
de las condiciones de vida, la inequidad, la simultaneidad de los fenómenos, que ciertos
desigualdad de accesos y recursos, la fotógrafos de arte, como el alemán Thomas
marginalidad y la violencia cotidiana, son Struth, logran captar con enorme agudeza
temas que, analizados desde las más diversas (hay una notable obra suya, Pudong, Shanghai
perspectivas, llenan bibliotecas enteras, [1999], donde los dos polos convergen en
además de constituir un desafío para una visión hipnótica, casi metafísica), anticipa
otro tiempo, el futuro, un tiempo

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la ciudad como autobiografía

impredecible en verdad para la ciudad, en comprar, y donde hasta el objeto, la


tanto el espacio mismo está, volviendo a mercancía, ha desaparecido: no es ya su
Doreen Massey, inacabado, siempre en materialidad lo que cuenta sino, por cierto, el
devenir. imaginario que conlleva, su simbolicidad, su
puro fetichismo. (Al respecto, y haciendo una
Quizá esta condición sea inherente a la interrupción al texto de Jameson, el cineasta
ciudad en todo tiempo, pero hay ciertas alemán Alexander Kluge en su obra Noticia de
características del presente que merecen una la Antigüedad ideológica- Marx- Einsenstein- El
particular atención. En su apasionante ensayo Capital [2008], da cuenta, de un modo directo
Future city, Fredric Jameson (2003) analiza y alegórico al mismo tiempo, de cómo el
justamente esa duplicidad comentando los diseño aporta sutilmente a esa ley del deseo:
dos primeros volúmenes de una obra las leyendas que operan como separadores de
colectiva organizada por Rem Koolhas, el escenas -evocando tanto a Einsenstein como
famoso arquitecto holandés, titulada Project on a Brecht- están diseñadas al modo de
the City, cuyo carácter innovador y fuera de logotipos, cada palabra con una tipografía
género la coloca más en la vecindad de los que remite a épocas y estilos diferentes, y que
estudios culturales que del urbanismo. van puntuando así, un tanto
subrepticiamente, la lógica de la mercancía
Jameson comienza con un dato inquietante, que estructura El Capital.)
que en su opinión puede leerse como el fin
del urbanismo (al menos, el modernista): en El otro concepto que Jameson analiza es el
2025 se estima que alrededor de 5 billones de de junkspace, espacio-basura, lo decaído, lo
personas vivirán en ciudades. De ellas, 33 son viejo, lo descascarado, lo gelatinoso, lo
megalópolis, 27 se encuentran en países de inasible, lo irreconocible, grietas que
bajo desarrollo y 19 en Asia, lo cual hace comienzan a multiplicarse en un lugar, cables
pensar en un enorme deterioro de la retorcidos, máquinas que no funcionan,
condición urbana (y humana). Por otro lado vidrios estallados, letras que se han caído del
está el impactante despliegue urbanístico de cartel, espacios vacíos, abandonados, edificios
China, donde se construyeron en Shanghai -que bien pueden ser un shopping- que
9.000 rascacielos desde 1992, agrupados en súbitamente se transforman en un
ciudades que parecen querer revivir la idea de “dinosaurio cavernoso”, sombrío,
Utopía, una travesía hacia el futuro que sin amenazante. Pero junkspace es también el
embargo no puede prever quiénes las imperio de lo “re” -reciclado, restaurado,
habitarán. rediseñado, reacondicionado, recuperado,
renovado-, que puede conducir a lo borroso,
Dos conceptos atraen en particular la lo desdibujado, lo anodino, lo insulso, lo
atención de Jameson: la idea de shopping, ya insípido, como producto de la anulación de la
no simplemente como la forma canónica del historia. Desaparición del original, de la
mall americano de extramuros, universalizada, forma -y una vez más, pérdida del aura-,
que en su tendencia actual vuelve al corazón donde el triunfo de lo híbrido, lo no
de la city o se desdibuja en la boutique reconocible, hace que la norma aparezca en
individual a lo largo del strip o en eBay, sino su condición más represiva. Todos tenemos
como forma contemporánea -y adictiva- del la experiencia de algún lugar cuya
deseo. “Finalmente, todo lo que se puede “remodelación” nos deja inermes, perdido
hacer en la ciudad es shopping [to shop]”, dice quizá un anclaje importante en nuestro
alguna de las voces de ese libro, casi como espacio biográfico, borradas las marcas de los
una forma de existencia y de relación con el usos, de los tránsitos, cambiados ciertos
mundo, una práctica del espacio que si objetos de una escenografía; en una palabra,
siquiera supone obligadamente el hecho de

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la ciudad como autobiografía

junkspace, un espacio escamoteado a la interacción, o quizá, más apropiadamente,


memoria y al afecto. sobre la relación, siempre invocada, entre lo
privado y lo público, lo individual y lo social.
Otra lectura de la ciudad, donde la Interrogantes que parten de una posición no
temporalidad transcurre en un espacio disociativa entre individuo y sociedad, la
inasible, fuera del alcance de nuestra convicción de que la intimidad misma está
percepción, es la de Bruno Latour (s.f.), que modelada por reglas y convenciones, de que
ideó un libro visual en la Web donde la una biografía no solamente se construye
ciudad-Luz, que se ofrece tan fácilmente a la siempre en relación con otros -y por ende, ni
mirada, se nos presenta -a la manera de las siquiera nuestra “autobiografía” nos
ciudades de Calvino- en su invisibilidad, es pertenece por entero- sino que es, de alguna
decir, en todo aquello que está detrás de las manera, un producto de un entorno, de una
imágenes típicas, turísticas, emblemáticas, de genealogía que va más allá de la trama
los recorridos canónicos, de los ritos, de los parental, para abarcar el grupo, la generación,
cafés famosos, de los espacios ceremoniales, la colectividad. Sobre cada vida pesan,
como una red infinita de procedimientos que entonces, más allá de la peripecia singular,
sostienen todos los servicios (la señalización, determinaciones, constricciones,
la provisión, la reparación, la contabilidad, el orientaciones y valoraciones que rigen la
control, etcétera) en sus diversas conformación misma de la subjetividad,
materialidades: cables, tensores, luminarias, obligadamente una intersubjetividad.
carteles, fibras ópticas, recorridos
subterráneos, pantallas conectadas a todas las Así, la ciudad como espacio biográfico es
terminales, cámaras perpetuas, ojos satelitales también el lugar de conformación de lo
que espían movimientos, flujos, rumbos, social, del tipo de relaciones que se establecen
tráficos, tránsitos, controles digitales, según las distintas comunidades, la
programas computarizados, planos, cartas, localización barrial, las identificaciones de
mapas, redes, máquinas expendedoras, clase, étnicas, religiosas, culturales, sexuales,
horarios, recorridos… Un trayecto inusual de género. Las identidades -abiertas, como el
por la ciudad, donde la interrogación sobre el espacio, a la temporalidad- serán entonces el
espacio -en el sentido de Doreen Massey, resultado, provisional y contingente, de la
como producto de interacciones, articulación de múltiples variables, donde lo
interrelaciones- supone asimismo para Latour biográfico impondrá una tonalidad particular.
una interrogación sobre los modos posibles Sin embargo, no es tan sencillo percibir, ante
de concebir hoy lo social, la alternancia entre distinto tipo de acontecimientos que afectan
lo fracturado, atomizado, anómico y lo al conjunto, ante los avatares de la vida
nivelado, estandarizado, americanizado. misma, cómo se establece ese vínculo entre
“Desde que se sigue la figuración cambiante lo individual y lo social, cómo dialogan -y
de lo social”, dice Latour en uno de sus también cómo se enfrentan- unas y otras
apartados, “lo que se encuentra son oficinas, memorias, vivencias, valoraciones y
pasillos, instrumentos, dossiers, alineamientos, experiencias.
equipos, camionetas, precauciones, llamados
de atención, vigilancias, alertas, no la 6. Postales autobiográficas
sociedad” (Latour, s.f.).
Quisiera concluir, haciendo honor al tema,
5. Individual/Social con dos postales autobiográficas: dos
ciudades, a las cuales me llevaron diferentes
También desde nuestras perspectivas motivaciones, cada una en un confín del
surgen interrogantes sobre la sociedad mundo -entre sí y desde mi lugar natal- y sin
contemporánea y sus modalidades de embargo con algo en común: la traza de

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la ciudad como autobiografía

violencia -de distinto tipo- que forma parte mapa, con sus relieves, accidentes y
de su tejido habitual y una cualidad no poblaciones, en un día soleado y perfecto.
particularmente glamorosa, en términos de
armonía arquitectónica y facilidades de la vida Luego fue Downtown, el lugar no-lugar,
urbana. La una, Los Ángeles, “La mal aimée” rehaciéndose (y deshaciéndose) a cada paso,
(“La malquerida”) como la llama, en un en una yuxtaposición insólita de lo nuevo, lo
hallazgo feliz, Régine Robin en el capítulo old fashion, lo decadente, lo decrépito y lo
que le dedica en su libro Mégapoles (2009); la recuperado, reciclado, restaurado (la letanía
otra, Beirut, alguna vez llamada la “París de de lo “re” que analizaba Jameson by Koolhas),
Oriente”, capital de un país siempre en identidades interrumpidas apenas esbozadas
conflicto. por desniveles del terreno, pasarelas, espacios
vacíos, détours, cambios súbitos en la
¿Qué me llevó a ellas? A la primera, la fisonomía urbana -es decir, pasajes entre lo
curiosidad; a la segunda, una búsqueda de transitable y lo intransitable o mejor, entre lo
ancestros, de una memoria biográfica ya que recomendable y lo no recomendable. En ese
no de “raíces”, en tanto la identidad, como recorrido, lo más estelar eran ciertos edificios
sabemos, no echa ataduras fijas en ningún nobles, restaurados, como testigos de un
espacio. pasado esplendor: el Bradbury Building
(1893), donde se filmó la inolvidable Blade
A LA fui en marzo de 2009, de la mano del Runner; el Million Dollar Theather (1918),
libro de Régine -a quien conozco desde hace lugar mítico de la pasión del cine; el
años-, que llegara a mis manos un día antes Millenium Biltmore Hotel (1932), con su
de la partida. Su trayecto, como de algún fastuosidad de palacio europeo, y algunos
modo iba a ser el mío, venía entramado en la más recientes, como el Bonaventura,
dimensión simbólica: novelas, filmes, emblema del post-modernismo, que dio lugar
imágenes, relatos, personajes de ficción y a un conocido artículo crítico de Jameson; o
estrellas de celuloide. Me sorprendió el novísimo Walt Disney Concert Hall, de
gratamente el hecho de haber leído algunos Frank Ghery, una fantasía arquitectónica en
libros en común y visto los mismos filmes, y el estilo del Guggenheim de Bilbao.
tuve también la impresión de que esa ciudad -
con fama de “malquerida”, según urbanistas, Edificios brotando de una calle
planificadores y también visitantes-, iba a ser desangelada, valga el adjetivo, en un contexto
tan impactante para mí como lo había sido que se agota apenas en cientos de metros -
para ella. Una impresión no caprichosa, sino luego, otra fisonomía aparece, para
con un anclaje también simbólico: una gran interrumpirse de nuevo poco más allá. Una
exposición sobre Los Ángeles que había visto ciudad desertada, atravesada por serios
en París en 2007: 55 salas donde la geografía, conflictos raciales, con huellas antiguas y
la arquitectura, el urbanismo, la antropología, recientes de violencia y marginalidad -
el arte, el cine, el crimen, el teatro, la gigantescos barrios de homeless que quedan
literatura, la política, la beat-generation, el jazz y fuera de cualquier recorrido turístico- , que
la mezcla pionera de etnias, lenguas y culturas sin embargo quiere comenzar a surgir
-una globalización avant la lettre- trazaban un nuevamente, en una lenta restauración.
horizonte fascinante.
Pero ésa no es la ciudad, o mejor dicho, no
El primer impacto fue esa llanura urbana es toda la ciudad. A partir de allí -y en la trama
infinita vista desde un pequeño avión, en un infinita de avenidas y autopistas- todo
larguísimo descenso viniendo del mar, donde recorrido será, aún involuntariamente,
la costa de California se había ido dibujando autobiográfico: Hollywood, con todas sus
bajo mis ojos como el borde mismo del huellas en nuestra memoria, huellas que

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la ciudad como autobiografía

puntúan momentos de nuestras vidas desmembramiento político, cultural,


(cuándo, con quién vimos Blade Runner o territorial: “libanización”.
Strange Days o Collateral, o la inquietante
Mulholland Drive de David Lynch), un drive Decidí ir en 2007, en medio de otro
que ahora recorremos sin encontrar ninguna conflicto -difícil encontrar un momento de
de sus curvas misteriosas: Beverly Hills, paz duradera-, después de la última invasión
emblema de fama, exclusividad y dinero; Bel de Israel en 2006, cuando integrantes de una
Air, supremo reino de los monstruos célula fundamentalista habían ingresado a un
sagrados; Santa Mónica; Malibu… campo de refugiados palestinos en Trípoli, al
norte del país, por lo cual el ejército estaba
La sobreimpresión de lo simbólico sobre lo movilizado y había que pasar todo el tiempo
físico es notable: nada “es” según su por check-points.
fisonomía, o tomando la distinción de
Saussure, lo diacrónico precede a lo No había novelas ni filmes que me
sincrónico: vamos a ver algo del orden del anticiparan un recorrido, ni nombres
déjà vu, o al menos, ya anticipado en imagen, glamorosos, ni idea alguna del paisaje ni del
palabra, narración. ¿Pero no será ésa la espíritu del lugar. Había visto por televisión
condición de todas las ciudades, agudizada en algunas imágenes de la guerra reciente:
la globalización, o al menos, de aquéllas que efectos de la destrucción, caravanas de
nos son más cercanas, más familiares, más refugiados huyendo por los caminos,
conocidas? Una pre-visión, una anticipación testimonios recogidos por cadenas
del territorio, que no sólo llega por vía del internacionales en lugares que parecían de
cine, la literatura, las artes visuales, sino una ciudad próspera y moderna, pero que
también por la parafernalia mediática, las estaban bajo fuegos cruzados.
ofertas de turismo, las guías, los suplementos
de los diarios, la Internet… Lo que me impulsaba era una fantasía que
había decidido poner a prueba, llevada quizá
El aura, perdida hace mucho tiempo, tiene por el revival de la memoria y de la búsqueda
sin embargo una especie de relumbrar de los ancestros -que parece de gran interés
efímero cuando estamos allí, en el lugar preciso en estos tiempos-, y también por ciertas
de la fantasía, en la rotunda presencia de la circunstancias puntuales: el hecho de tener
materialidad. una colega radicada en Beirut por corto
tiempo, la cercanía de otra ciudad, Estambul,
Una experiencia diferente fue sin duda la de a la que iba por un evento académico; en
Beirut. Una ciudad poco visualizada, casi definitiva, el deseo súbito de franquear esa
nada imaginada; en mi recuerdo sólo había distancia -ese vacío-, a muchos años ya de la
imágenes de un filme alemán durante la muerte de mi padre.
guerra civil: una ciudad sin paisaje, casi en
ruinas, con el peligro acechando en cada Apenas aterrizó el avión y vi la ciudad
esquina, sitiada, bajo racionamiento. Y el blanca bajando hacia el mar tuve una
Líbano, país de mi familia paterna, donde sensación de extraña familiaridad. Una
también nació mi padre, era apenas un lejano emoción indescriptible. Y así fue cada paso,
relato de infancia (los famosos cedros en la desde una mirada que no podía creer del todo
montaña, abajo el mar, el jardín de Medio que yo estaba allí. Caminé todo lo que pude
Oriente), un misterio familiar sin datos de en un espacio marcado por la historia
llegada, sin contactos perdurables con los reciente, que también pretendía rehacerse a
parientes; y más tarde un significante cada paso, borrar las huellas de la
inquietante, aplicado a cualquier situación de destrucción. Un centro destruido por la
guerra civil y reconstruido en ese estilo

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la ciudad como autobiografía

neutro que algunos llaman “Disneylización”: para articular de otra manera -y desde otro
lo que era tal cual era pero reluciente, extremo del mundo- la eterna travesía de la
terminado ayer, sin pátina ni espíritu del identidad.
tiempo ni mucha vida pública. Y otros
barrios populosos, con una animación Referencias
callejera y un colorido que desdice las
inocultables heridas de guerra de los edificios. Akerman, Ch. (dir.) (1975). Jeanne Dielman, 23
Rue du Commerce, 1080 Bruxelles [película].
Y luego el Mediterráneo, el “Corniche”, la Aksoy, A. y Robins, K. (2005). Thinking
costanera donde desde antes de las 7 de la across spaces: transnational television from
mañana hay gente corriendo, caminando, Turkey. En Morris-Suzuki, T. y Yoshimi, S.
charlando -incluidos los jóvenes soldados (eds.), The Cultural Politics of Globalisation.
movilizados- en el runrún de las lenguas Tokyo: Heibonsha.
mezcladas (el árabe, el francés, el inglés); el Arfuch, L. (2002). El espacio biográfico. Dilemas
service, un taxi-colectivo que arma el recorrido de la subjetividad contemporánea, Buenos Aires:
según el destino de sus pasajeros; los FCE.
bocinazos perpetuos -se maneja más con la Bachelard, G. (1965). La poética del espacio.
bocina que con el pedal; la comida que se México: FCE.
despliega en múltiples variantes deliciosas, Bajtin, M. (1982). Estética de la creación verbal.
con artes de la mesa donde se nota la México: Siglo XXI.
influencia francesa; y la célebre hospitalidad de Certeau, M. (1990). L’invention du quotidien.
levantina: “Mi casa es tu casa”. Por lo demás, París: Gallimard.
una bienvenida emocionada al saber mi de Man, P. (1984). “Autobiography as De-
apellido y el motivo de mi búsqueda, el afecto facement”. En The Retoric of romanticism.
hacia la Argentina (que recibió a miles de New York: Columbia University Press: 67-
esos inmigrantes), las costumbres traídas de 81.
mi tierra, como el mate -la increíble Elias, N. 1991. La société des individus. París.:
experiencia de verlos tomar mate en nuestro Fayard.
estilo, especialmente a los drusos-, y las Jameson, F. (2003). Future city. New Left
historias de guerras, que no les impiden el Review, 21: 65-79.
humor del vivir con hábitos de amistad y Latour, B. (s.f.). Paris Ville Lumière.
orgullo de ancestros: orgullo de los fenicios Recuperado de http://www.bruno-
entre los cristianos maronitas, de la historia latour.fr/virtual/index.html#
antigua, de la invención del alfabeto en una Ludmer, J. (s.f.). Las literaturas
mítica ciudad, Byblos; de haber sido una postautónomas. Ciber Letras, Revista de
tierra hollada por incontables oleadas Crítica Literaria y Cultura. Recuperado de
civilizatorias, donde conviven hoy 18 etnias, http://www.lehman.cuny.edu/ciberletras/v
con sus lenguas y sus religiones; y en mi caso, 17/ludmer.htm
el asombro ante el hallazgo fortuito de un Kluge, A. (dir.) (2008). Noticia de la Antigüedad
árbol genealógico familiar de varios siglos en ideológica- Marx- Einsenstein- El Capital
el encuentro con virtuales -aún lejanos- [película].
parientes que llevan mi nombre. Massey, D. (2005). “La filosofía y la política
de la espacialidad. Algunas
Sin buscar raíces, sin itinerarios prefijados, consideraciones”. En Arfuch, L. (comp.),
encontré allí justamente ese espacio/tiempo Pensar este tiempo. Espacios, afectos, pertenencias.
imprevisible que define Massey: Buenos Aires: Paidós: 101-129.
interacciones, interrelaciones, multiplicidades, Mekas, J. (dir.) (2004). Letter from Greenpoint
un espacio abierto, estimulante, para una [película].
nueva invención de mi biografía, es decir,

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leonor arfuch
la ciudad como autobiografía

Ricoeur, P. (2004). La memoria, la historia, el


olvido. Buenos Aires: FCE.
Robin, R. (2009). Mégapolis. Les derniers pas du
flâneur. París: Stock.
Struth, T. (dir.) (1999). Pudong Shanghai
[película].
Wittgenstein, L. (1988). Investigaciones filosóficas.
México: UNAM Editorial
Crítica.
Young, J. E. (2000). At memory’s edge. New
Haven/London: Yale University Press.

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