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CONSEJOS PARA PAREJAS A PUNTO DE DIVORCIARSE

Cuando las parejas frustradas que llevan casadas mucho tiempo acuden al asesor
matrimonial y psicólogo familiar Aaron Anderson quieren consejo y lo quieren
rápido.
"Normalmente, llevan varios años teniendo problemas y han intentado lidiar con
ellos por su cuenta", explica Anderson, director de la Marriage and Family Clinic de
Denver (Estados Unidos), a la edición estadounidense del HuffPost. "Lo han
estado pasando mal por culpa de un matrimonio infeliz y ya han tenido suficiente,
por eso acuden a mí".
Aunque los asesores matrimoniales como Anderson no tengan todas las
respuestas, sus palabras suelen ayudar a aclarar las cosas. A continuación
puedes encontrar sus mejores consejos para parejas con problemas que quieren
arreglar su matrimonio.
1. Hay que preguntarse si merece la pena salvar aunque sea un 10% del
matrimonio.
"Si las parejas se concentran en la parte positiva de la situación, por pequeña que
sea, ya tienen una base sobre la que reconstruir su relación. La mayoría de los
matrimonios tienen sentimientos encontrados con respecto al divorcio, pero han
caído en un comportamiento tóxico en el que se centran en las debilidades del
otro. Si son capaces de pensar en los aspectos en los que su matrimonio y pareja
son buenos, tendrán la clave para empezar a reconstruir su relación".
2. Hay que tener en cuenta que puede tratarse de una mala racha.
"La actitud frente a una crisis matrimonial puede cambiar de querer darlo por
perdido a querer arreglarlo durante un periodo de uno o dos años. Yo les digo a
mis clientes que hay que dejar que las consecuencias de la crisis se asienten un
poco para descubrir qué es lo que quieren de verdad".

3. Hay que volver a tocar a tu pareja, aunque resulte algo incómodo.


"Cuando vuestra relación está a punto de romperse, lo último que os apetece es
daros abrazos y deciros cosas bonitas. Pero hay que hacerlo. Sí, cuando una
relación tiene problemas, ser cariñoso no es natural, parece forzado y autómata.
Una relación prospera gracias al afecto y al amor, por lo que hay que llegar a ese
punto en el que empiece a parecer más natural. Mándale a tu pareja un mensaje
romántico o envíale unas flores al trabajo. Sabrá que es algo forzado, pero por lo
general, apreciará el gesto".
4. Hay que saber que el conflicto ofrece oportunidades de crecimiento.
"Que surjan problemas no significa que haya que poner fin al matrimonio. Los
conflictos implican que se están abriendo paso nuevas oportunidades de crecer.
Casi todas las relaciones pasan de una felicidad romántica a una lucha de
poderes. Durante ese periodo de transición, solemos tener una actitud defensiva y
de protección. Desde esa perspectiva, empezamos a justificar por qué todo es
culpa de nuestra pareja. Esto ayuda a que nuestra pareja reaccione de manera
negativa, normalmente alejándose o atacando. Esta situación puede crecer como
una bola de nieve y acabar provocando que ambos miembros de la pareja crean
que es imposible recuperar el amor que antes tenían. Pero sí que se puede
recuperar si se emplean las técnicas de comunicación adecuadas.

5. Hay que acostumbrarse a decir "yo" en vez de "nosotros".


"Todo el mundo sabe que el matrimonio es cosa de dos. Y cuando hay problemas
tú también estás contribuyendo. En vez de decir cosas como 'discutimos mucho' o
'el sexo ya no es como antes entre nosotros', piensa en qué has hecho para
contribuir a esos problemas. Por ejemplo, puedes decir cosas como 'discutimos
mucho y yo contribuyo dejando que me molesten cosas insignificantes'. O 'el sexo
ya no es como antes, pero tengo que mostrar una actitud más abierta cuando mi
pareja pone de su parte'. Arreglar los problemas de cada uno puede suponer una
mejora en la relación".

6. Hay que preguntarse por qué seguís teniendo ganas de arreglar vuestro
matrimonio.
"El indicador más potente de que una relación es sana es la presencia del deseo
de que la relación funcione, independientemente de las dificultades. Si los dos
quieren que la relación funcione, es muy probable que lo consigan. Yo les digo
que una buena forma de empezar es pararse a pensar en los beneficios de seguir
juntos para todos los implicados (los miembros de la pareja, los hijos.
7. Hay que darse cuenta de que las relaciones no van a ser más fáciles con
una pareja nueva.
"Céntrate en crecer y en curarte. Sí, puedes empezar de nuevo con otra persona,
¿y luego qué? Se repetirá la misma dinámica. En lugar de eso, es recomendable
mantener una actitud abierta ante la posibilidad de ir a terapia. Si el divorcio es la
respuesta, sigue adelante con esa decisión conscientemente, sin culpabilidad".

8. Si se tienen hijos, hay que tener en cuenta lo que supondrá para ellos tirar
la toalla o seguir intentándolo.
"No te divorcies si no estás seguro. En lugar de hacerlo, espera a que se aclaren
las cosas. Si tienes hijos, no arrepentirse de nada significa poder decirles que
hiciste todo lo que pudiste para salvar la relación".
9. Hay que concentrarse en lo que sí se puede cambiar.
"Solamente hay que centrarse en las cosas que puedes controlar. Para cuando
vienen a verme, cada miembro de la pareja ha elaborado una lista enorme de
cosas que hace su pareja y que le gustaría que dejara de hacer. Cosas como 'que
no pase tanto tiempo viendo la televisión' o 'que deje de limpiar tanto y que venga
a la cama conmigo'. Sí, no estaría mal que tu pareja dejara de hacer esas cosas,
pero es cosa suya si quiere hacerlo. Dejar que algo así te irrite sólo consigue
disgustarte innecesariamente. En lugar de eso, céntrate en las cosas que puedes
controlar y deja que tu pareja arregle las suyas. Enseguida estarás más relajado,
tendrás un mejor humor y, como resultado, la relación empezará a mejorar".