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) me Ensefianzas elementales para la ejecuci6n de acompanhamientos Por Claudio Carlos Cosentino y César Bo Hemos redactado este elemental trabajo sobre la préctica de la guitarra, con el interés de contribuir a esa legion de admiradores de nuestra miisica nativa, con un método sencillo y que, atin con imperfecciones —propio, ademés, de todo lo condensado—, legue al profano en materia musical, penetrando en su espirit de tal forma, que las dificultades técnicas sean jperadas, con ese afin de lucha tan puesto de manifiesto por nuestra juventud. Hemos recurrido a la simplificacién en todo lo que suponemos puede permitirse; por ello, si el lector tiene un mayor interés en profundizar los conocimientos, le recomendamos una bibliografia, que acompaiiamos en la iiltima pagina, El trabajo y ta dedicacién | en el estulio del instrumento es et mejor arma para lograr un buen resultado. Esperamos, pues, haber cumplido con nuestro objetivo. SU ORIGEN Y SUS CARACTERISTICAS PRINCIPALES L nacimiento de la guitarra se remonta a los tiempos primitives. La eftara (su pre- decesor), con cuyo rétulo se lo sefala en el Génesis, en donde se consigna que Tébal fue el pa- dre de los que tafien citara y rgano, es decir, de los que tocan instrumentos de cuerdas (cordéfonos) y de aire (aerdfonos). Los antiguos, que también le Ila- maban sistro, lo usaban con bastante frecuencia en sus fiestas, ceremonias, ete., como se puede verificar en Plutarco, Ateneo y los poetas de su tiempo, La vemos consignada también en Ia fabula, en donde Estrabén (Libro VI) por su intermedio, nos refiere cémo existia en Jecacio (ciudad de Calabria) una estatua que representaba a cierto famoso instru: mentista (citarista), Hamado Eunomio, con una rra en la cabeza. Este aspecto se erigié en memoria de que, hallindose (ste tocando (tafiendo) un dia con el misico Aristén, se le rompié una cuerda a la lira de aquél, y que en esos momentos aparecié una ci- garra, supliendo con su canto el sonido de la cuerda —8-