Está en la página 1de 26

LA COSA JUZGADA Y EL RECURSO DE REVISIÓN DE SENTENCIAS EN LA

JEP

RESUMEN

La probabilidad de perder en la lucha no debe disuadirnos de apoyar una causa que


creemos que es justa. (Abraham Lincoln)

En el presente artículo de reflexión se tratará uno de los temas actuales más coyunturales y
novedosos de nuestro país como lo es la Jurisdicción Especial para la Paz enfocada en la
garantía procesal de la cosa juzgada en la justicia transicional, específicamente en su
Sección de Revisión, a la hora de reexaminar sentencias condenatorias emitidas por la
jurisdicción ordinaria penal, con el objetivo de evaluar las consecuencias jurídicas de este
recurso y las implicaciones del mismo en términos de justicia, seguridad jurídica y paz en
el marco normativo colombiano, así como su futura trascendencia en el escenario que
pretende el establecimiento de la verdad del conflicto armado y el pago de una deuda que
históricamente se tiene con la sociedad colombiana.

Con base a lo anterior se tuvieron en cuenta las siguientes preguntas problematizadoras ¿Se
tiene conocimiento sobre este sistema de justicia transitorio?, ¿Son viables las reglas de
procedimiento de la JEP, a la hora de reabrir discusiones sobre asuntos que ya han hecho
tránsito a cosa juzgada?, ¿Ignoramos los efectos de este peculiar suceso?

Todo ello demarca la finalidad del artículo y serán desarrollados en el contenido del
mismo.

PALABRAS CLAVES

Jurisdicción Especial para la Paz, revisión, cosa juzgada, justicia, justicia transicional,
verdad seguridad jurídica y paz.
INTRODUCCIÓN

Para comenzar es pertinente mencionar que la justicia transicional es uno de los productos
del conflicto armado que ha surtido efecto a nivel internacional en varios países en los que
se ha implementado, por esta razón, es una apuesta de gran significación en el panorama
colombiano, por ejemplo, la tesis doctoral de Mantilla (2009) titulada ​Perú y Colombia: un
análisis comparativo de reparación dentro de los parámetros de la justicia transicional​,
resulta oportuna, en la medida en que tiene como objetivos abarcar el proceso de
reparación en el caso colombiano y peruano frente a los estándares internacionales que
exigen que se cumpla con unos requisitos básicos para su realización, y analizar el conflicto
colombiano desde la óptica de la justicia transicional, que plantea opciones alternativas
para la transformación de conflictos y su resolución, lo que nos lleva a creer en la
posibilidad de que funcione este mecanismo de paz, justicia, reparación y garantía de no
repetición.

Enunciado lo anterior y reconocida la justicia transicional como instrumento edificador de


la paz, es importante reconocer a los actores del conflicto, como sujetos activos y pasivos
del mismo, apostarle a la revisión de situaciones particulares que den lugar al
reconocimiento de los derechos de los victimarios y a la consolidación del reconocimiento
de los derechos de las víctimas.

Para abordar la temática a estudiar resulta necesario no perder el enfoque hacia las
víctimas como sujetos procesales interesados en el juzgamiento de las graves violaciones
de derechos humanos y la capacidad real de los poderes judiciales a la hora de integrar e
incorporar dichas perspectivas que permitan establecer la verdad formal y material de los
acontecimientos de la guerra, por lo que resulta oportuno tener la noción de los logros
registrado en otros países -Perú, Sierra Leona y Camboya- así como la importancia de los
tribunales especiales a la hora de juzgar los delitos cometidos en el conflicto, en realidades
similares, con la idea de compartir y difundir las experiencias positivas, y finalmente
mostrar la manera cómo se cumplió con los estándares internacionales en la judicialización
de las violaciones de derechos humanos que Colombia tiene el reto de afrontar.

De tal manera que, en el intento de tomar conciencia sobre la importancia e impacto de la


Jurisdicción Especial para la Paz en nuestro país, se aborda el tema desde una perspectiva
garantista que radica en el mecanismo procesal de la cosa juzgada como producto de una
sentencia en firme que imprime consecuencias directas e indirectas en el entorno que la
demanda, en este caso, el objeto de análisis radica en las decisiones tomadas por la
jurisdicción ordinaria penal, en casos específicos, que son materia de revisión de la
Jurisdicción especial para la paz, a petición del condenado.

Lo anterior basado en el principio de favorabilidad y como respuesta al reconocimiento de


un sistema que abarque las garantías para todos y que tiene como finalidad no solo de
estabilidad en el orden público, sino también la reconstrucción de la sociedad y de la
memoria histórica del país para lograr una verdadera paz; por todo lo anterior es que la JEP,
sin lugar a dudas, es una de las apuestas en relación a esa reconstrucción, sobre todo si se
habla de asuntos que han sido analizados en el pasado y son tema de revisión en la
actualidad, intentando refrendar el propósito del estado de buscar justicia con un enfoque
restaurativo.

Respecto al tema de estudio es esencial centrarnos en la cosa juzgada, sobre todo en su


efecto decisorio e inamovible, en los procesos mencionados con anterioridad y que son
objeto de revisión hoy por hoy con grandes controversias en cuanto a la seguridad jurídica.

PREGUNTA DE INVESTIGACIÓN

¿Cómo opera la garantía procesal de la cosa juzgada en la revisión, a cargo de la sección de


revisión de la JEP, de sentencias condenatorias emitidas inicialmente en la jurisdicción
ordinaria penal?
METODOLOGÍA

El presente artículo de reflexión es de corte cualitativo y con corriente de investigación a


aplicar hermenéutica, ya que busca a nivel epistemológico comprender y describir
mediante el estudio una serie de disposiciones normativas como son: la ley 906/2014 art
192, ley 1597/ 2019 art 97 y art 29 de la CP entre otras , las cuales permiten impulsar la
acción de revisión en la Jurisdicción Especial para la Paz, el impacto que tiene esta
posibilidad en la realidad social de un grupo de agentes determinados como los ex
combatientes de las FARC y miembros de la fuerza pública, además de terceros civiles que
se acojan al sistema, y que decidan impulsarla ante la Sección de Revisión con la pretensión
de que su situación legal se vea favorecida, sin dejar de tener en cuenta el sentido jurídico
que esto adquiere para un ordenamiento jurídico como el colombiano en materia de cosa
juzgada, y las implicaciones que tiene otra especie de instancia judicial. El desarrollo de
esta investigación inició con (i) Rastreo del estado del arte de nuestro objeto de
investigación, (ii) sondeo de antecedentes internacionales y nacionales para identificar las
experiencia de implementación de Procesos de Paz exitosos y sus justicias transicionales
,(iii) recaudación de información, jurisprudencia y compendio normativo de instituciones
jurídicas como la: garantía procesal de la cosa juzgada, la Jurisdicción Especial para la Paz,
la acción de revisión y demás (iv) definición y diseño de instrumentos de recolección de
datos: análisis de documentos, fichas bibliográficas, entrevista, cuadro comparativo (vi)
implementación de instrumentos de recolección de datos (vii) redacción de artículo de
reflexión.

Se pretendió generar nuevos conceptos sobre la cosa jugada y el funcionamiento de esta


garantía procesal proteccionista de sistemas jurídicos continentales como el nuestro, en el
marco de implementación de un sistema de justicia transitoria, diferencial y especial
actualmente en pleno funcionamiento en el país.

LA COSA JUZGADA A NIVEL HISTORICO


A nivel histórico, puede partirse de la idea de cosa juzgada, mediante un principio básico
que radica en “la prohibición de reiteración de un juicio ya resulto, o mejor en que lo
juicios deben realizarse una sola vez” (Fenol, 2006a, p. 13)

Pues una vez se reconoce como prohibición en tales términos resulta pertinente
cuestionarse respecto de su finalidad o alcance jurídico, y su coherencia con lo permitido
por el ordenamiento.

En el Código Hammurabi (1901) citado por Nieva Fenol (2006b p.26), uno de sus
preceptos sostiene al respecto, que:

Si un juez ha juzgado una causa, pronunciado sentencia (y) depositado el documento


sellado, sí, a continuación, cambia su decisión, se le probará que el juez cambió la
sentencia que había dictado y pagará hasta doce veces la cuantía de lo que motivó la
causa. Además, públicamente se le hará levantar de su asiento de justicia (y) no
volverá más. Nunca más podrá sentarse con los jueces en un proceso.

En este apartado es bastante fácil evidenciar la importancia que se le atribuía a la figura


procesal de cosa juzgada, no solo en términos sancionatorios a nivel pecuniario, sino
también a nivel de inhabilitación y privación para los jueces de la práctica judicial. Es
posible en esta medida otorgarle atención a la prohibición para los jueces de juzgar dos
veces el mismo suceso y los efectos que el desacato de esta provocaba.

Es así pues como dicho código marcó un antes y un después para la cosa juzgada, pues no
solo hizo hito en cuestiones de aplicación directa, si no también indirecta en las leyes y
códigos surgidos con posterioridad, y por supuesto en el derecho romano, derecho en el
cual hablar de cosa juzgada, necesariamente implicaba pensar en un final, pues por medio
de esta figura se hacía viable la terminación de una etapa procesal que generaba efectos a
quienes se encontraban involucrados en el objeto de discusión.

NOCIONES LA COSA JUZGADA


Para el caso que nos ocupa, en lo referente al análisis de la cosa juzgada como garantía
procesal, es conveniente revisar algunas nociones que existen hoy por hoy, haciendo énfasis
en la precariedad con la que se ha desarrollado la misma a nivel doctrinario y
jurisprudencial, pues existe una variedad de conceptos al respecto que dificultan la
comprensión puntal de esta figura procesal e impiden una definición de ella.

Es importante mencionar que, si bien la cosa juzgada responde a ciertos principios del
derecho que deben ser aplicados en la práctica jurídica, suelen evidenciarse cuestiones que
la posicionan en el mero mundo de las ideas, pues a pesar de la relevancia de la misma en
los juzgamientos que realiza el aparato judicial sobre determinados delitos puede verse
vulnerado su alcance.

Para empezar, resulta oportuna la descripción de la cosa juzgada, por parte de “Domínguez
(1969), al hablar de esta como característica esencial de la jurisdicción” (Nieva Fenol,
2006b, p.25), pues reporta gran significancia en lo referente a la autonomía judicial para
estudiar las cuestiones que someten posteriormente a una decisión, y lo necesario de esta
potestad jurisdiccional en su carácter irrevocable y definitivo.

En términos teóricos, una de las propuestas sobre la definición de la cosa juzgada que es
válido destacar, corresponde a la realizada por Velásquez (1947), en su libro ​Derecho
Penal, parte general,​ primero respecto de la consagración positiva de la misma, y segundo
a partir de su conceptualización, así:

Cosa juzgada. El procesado condenado o absuelto mediante sentencia ejecutoriada,


proferida por el juez colombiano, no será sometido a nuevo juzgamiento por el
mismo hecho, aun cuando a este se le dé una denominación distinta.

Este principio también se ha denominado principio de irrefragabilidad de la cosa juzgada


penal, en razón de que el juicio emitido sobre la litis es inmutable, intocable,
definitivo, y no puede ser modificado por el juez una vez que la decisión de fondo
se encuentre en firme, si no fuera así, la vida jurídica estaría regida por la absoluta
incertidumbre y la función judicial se vería gravemente menguada, sin poder
cumplir sus fines (pág. 292)

De lo anterior se puede inferir que se pretende atribuir un importante papel a dicho


precepto en términos de reglamentación de una decisión por parte del legislador, en aras de
consolidar la seguridad jurídica, y es por esta razón que las consecuencias derivadas de la
mala administración de este principio, no solo deforman el efecto de firmeza de las
resoluciones emitidas con orden definitivo, sino también la garantía de que dicha decisión
perdurará y demarcará el camino de responsabilidad y restablecimiento del derecho.

Ahora bien, de cara a la estructuración de esta figura procesal es importante clarificar que la
cosa juzgada se compone de un elemento formal y material, y de igual manera en el
elemento material hay un efecto positivo y otro negativo, explicados así:

Dos de las clases de cosa juzgada que han tenido más revuelo dentro de la jurisprudencia y
la doctrina son la cosa juzgada material y la formal, naciendo el especial interés por
ellas en el hecho de que su concepto gira en torno a la posibilidad de la mutación o
no de una decisión tomada por un órgano jurisdiccional competente; para iniciar, la
denominada cosa juzgada formal se presenta cuando existe una decisión previa del
juez respecto a un caso en concreto, más sin embargo esta decisión puede llegar a
ser modificada mediante la interposición de un recurso (como por ejemplo la
apelación, revisión, casación) o de una acción contra la misma (acción de tutela,
acciones internacionales, etc.) Este evento hace que no se pueda volver a revisar la
decisión adoptada mediante fallo ejecutoriado. La cosa juzgada material, se presenta
cuando la jurisdicción emite una decisión contra la cual ya no procede ningún
recurso (ni ordinario ni extraordinario) ni tampoco procede una acción en contra de
esta, por lo cual se habla de que materialmente la decisión es inmutable y sus
efectos en la vida práctica han de ser consolidados. (Mike Montaña Sanabria, 2019,
pág. 14)

De acuerdo a lo anterior es necesario especificar que, en el proceso penal las decisiones


tomadas solo hacen tránsito a cosa juzgada material en sentido negativo, lo cual hace que
no se pueda dar una reapertura de un juicio que recaiga sobre los mismos hechos, sin
embargo no se aplica el efecto positivo antes mencionado, pues no se configura para el
juez penal la directriz de que para estudiar un caso que caiga sobre igual objetivo generador
de discordia, tenga que acogerse a los criterios de interpretación, argumentación y decisión
tomados por el anterior conocedor del caso similar por su contexto.

La función que cumple la cosa juzgada en el ordenamiento jurídico de acuerdo a lo


anteriormente descrito es muy importante, pero nace la siguiente pregunta, ¿es del todo
absoluta como principio procesal? Se afirma que esta debe ceder, que en algunos casos su
efecto se debe matizar, expresado de la siguiente manera:

En la revisión de la cosa juzgada se plantea el conflicto de valores y la preeminencia de la


verdad sobre cuestiones formales; que la justicia como valor, como función de
poder, no es cosa de meras formas y que, ante la aparición de factores exógenos
procesales, la seguridad jurídica y la cosa juzgada deben ceder a la razón justicia,
acotando que la cosa juzgada, como todas las instituciones legales, debe organizarse
sobre bases compatibles con los demás derechos y garantías constitucionales.
(Tribunal Supremo de Justicia, Sala Casación Social, N° 259 , 2016)

Es decir que se puede relativizar la cosa juzgada en momentos en los cuales se esté frente
a una dicotomía de qué debe prevalecer: si la seguridad o la justicia, en la búsqueda de
asegurar que los derechos y garantías fundamentales en los sistemas constitucionales como
el nuestro sean el norte y lo más importante que en los tribunales donde a diario se discute
el derecho, su aplicación y los efectos de su dinamización, pueden aparecer sucesos que
posibiliten cambios en los supuestos facticos que haría que se modifique la situación
jurídica de una persona para bien, es por ello que la ley establece excepciones a la cosa
juzgada como lo es la acción de revisión:

La acción de revisión es un mecanismo adjetivo de control que se concreta a través de un


proceso judicial independiente, el cual, excepciona por voluntad del
legislador los efectos de cosa juzgada y la presunción de legalidad de
una decisión jurisdiccional ejecutoriada acusada de ser injusta,
nítidamente alejada de la verdad real e histórica que contraviene los
fines de una recta administración de justicia, para, en su lugar, emitir
una nueva y conseguir la justicia en el caso particular. (Corte
Suprema de justicia, Sala de Casación Penal,28476, 2012)

Desde el punto de vista procesal, la revisión es un recurso extraordinario con el que cuenta,
de encajar en las causales que establece la ley el condenado, para que de nuevo sea
sometido su caso a estudio judicial, con la condición de aparición de elementos tan
contundentes que desencadenarían en que el fallo condenatorio proferido anteriormente sea
diametralmente opuesto a lo que hubiera sido de haber hecho parte en la decisión ya
ejecutoriada estos elementos, lo que da lugar a muchas discusiones, pues, números
doctrinantes dicen que la cosa juzgada muda de tal manera que sus efectos en realidad
sean tan pocos como irrelevantes y otros como la Corte Constitucional sostienen que:

La cosa juzgada no se elimina y por el contrario se enriquece, pues si prospera la acción de


tutela o revisión y por ende se modifica la sentencia judicial,
ésta incorporará ese mínimo de justicia material sin el cual la
cosa juzgada por sí sola no se sostiene frente a la nueva
Constitución. (Corte Constitucional, Sala Plena, C-261, 2001)

Permitir que en situación excepcional se pueda dar reapertura a un proceso, es ponderar la


balanza hacia la justicia logrando que esta sea la máxima expresión del estado social de
derecho, fundamentando todo ello, a que una sentencia que adolezca de errores y como
consecuencia se trasgreda derechos de carácter fundamental, no tiene la base jurídica para
tomar la condición de cosa juzgada y más en materia penal, por las características que tiene
este ámbito, donde una presunción de inocencia no puede ser desvirtuada sino con la
absoluta certeza de que no hay duda ni error sobre lo sentado en firme, acerca de si una
persona es culpable por cualquier conducta punible de la que se le acuse y por la cual debe
responder.
Las posturas citadas anteriormente de nuestros altos tribuales a favor de ver la revisión
como una forma de garantizar justicia, y por ende no viendo como inamovible la cosa
juzgada, corresponden a la teoría de la supremacía de los derechos humanos:

La cosa juzgada, debe estar subordinada al interés del individuo que conforma la sociedad
y que no reclama sino el respeto y la garantía de sus intereses de sus derechos,
imprescindibles, al honor, a la libertad a la vida, para la cual, para la cual la
institución de la revisión llena los requisitos estrictamente necesarios. (Corte
Constitucional, Sala Plena, C-261, 2001)

Lo que puede ser también la respuesta ante el hipotético enfrentamiento de cosa juzgada vs
acción de revisión

LA COSA JUZGADA EN EL ORDENAMIENTO JURÍDICO COLOMBIANO

La cosa juzgada en nuestro ordenamiento jurídico tiene su fundamento en el art 29 de la


constitución nacional, disposición que consagra los principios rectores del debido proceso en
Colombia para toda actividad judicial que se realice, en este orden de ideas, es válido
preguntarse si esta garantía procesal sucumbe ante lo dictado por la constitución de forma
plena, o si evidenciado el sometimiento de los casos a la legalidad, es posible que los efectos de
la misma extralimiten lo dictado en la norma de normas?, pues si bien es cierto, dada la
revisión de circunstancias que tienen ya una decisión en firme como consecuencia de un
estudio minucioso de los factores que dieron lugar a determinado delito, se reporta viable una
modificación estructural de la sentencia, que aun con fundamentos de derecho válidos, requiere
de la existencia de hechos probados y directamente relacionados con el caso objeto de estudio,
de pruebas que den lugar a la certeza de las situaciones en el marco del conflicto y de
variaciones jurídicas en las sanciones que garanticen la congruencia entre lo acontecido y la
decisión tomada en consideración.

A nivel nacional, la cosa juzgada cobra sentido, teniendo en cuenta que la protección que le
otorga el ordenamiento jurídico colombiano a la misma, está directamente relacionado a
valores jurídicos como la seguridad, la justicia, y el bienestar común, sin hablar indiscretamente
de otros como la verdad y la dignidad, postulados que le apuntan a una eficiente construcción
del tejido social.

La finalidad de principios como el de la cosa juzgada entonces, en sistemas sociales como el


nuestro, tiene lugar una vez son reconocidos y legitimados los criterios de restauración y
conservación de un contexto de paz, del que hacen parte los aciertos de la sociedad en
cuestiones de convivencia y también los impases de la misma a la hora de perfeccionarse como
colectivo en pro del bienestar general.

Pues una vez entendamos que tanto la historia como la realidad son de todos, se podrá
vislumbrar la tenacidad de una comunidad que reconoce los imperfectos y adelanta la
cicatrización de los hematomas sufridos por la sociedad a causa del conflicto armado.

Es por esta razón que los principios que enerva la constitución, resultan tan determinantes en el
camino hacia la consecución del orden y la firmeza de la ley.

Es, así pues, tal y como lo menciona Maynez (1994), en su libro filosofía del derecho, que
todas y cada una de las personas hacen parte integral de la reconstrucción de la sociedad,
partiendo del respeto por las conductas de los demás y afianzando las posturas hacia el mismo
deseo.

Hemos hablado tanto de fines y valores de lo jurídico; pero las diferencias y relaciones entre
estos términos deben ser esclarecidas. Toda actividad voluntaria encierra un sentido
teleológico, es decir ineludiblemente se dirige hacia la consecución de ciertas
finalidades. Más como el hombre solo convierte en meta de su obrar lo que es o lo que
le parece valioso, la actividad que se orienta hacia un fin presupone, en el sujeto de la
misma, un juicio positivo sobre valiosidad de aquello a que aspira. De este modo
descubrimos la relación entre fines y valores; los segundos condicionan a los primeros,
no a la inversa. En el caso del derecho, habrá que decir, por consiguiente: los valores
jurídicos sirven de fundamento a los fines que aquel tiene la misión de realizar. Hacer
que la justicia reine es y debe ser aspiración de los creadores, aplicadores y destinatarios
de sus normas, porque la justicia es valiosa, y lo valioso debe ser” (p. 414)

ACCIÓN DE REVISIÓN EN LA JURISDICCIÓN ORDINARIA PENAL

Resulta importante para el estudio de la figura de la acción de revisión como punto de


partida para desarrollarla, comprender en qué consiste la misma, a lo que la Corte Suprema
de Justicia, Sala Penal dice:

La naturaleza de esta acción es la de ser un mecanismo procesal excepcional, cuya


finalidad es remover el carácter definitivo e irrebatible de lo resuelto con efectos de
cosa juzgada, como consecuencia de la demostración de uno o más de los motivos
taxativamente establecidos por el legislador, que demuestren la injusticia de la
decisión censurada. (Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal,
AP8438-49105, 2016)

Es un recurso formalizado, taxativo y con altas exigencias a nivel argumentativo para quien
quiera invocar las causales enunciadas por el código de procedimiento penal, siendo así
manifestado por la Corte Constitucional:

La acción de revisión, en la medida en que afecta la certeza brindada por la cosa juzgada, es no
sólo extraordinaria, sino que además procede por las causales taxativamente señaladas
por la ley, y no es posible aducir otras distintas. Y esta taxatividad es razonable, pues se
trata de “una figura que modifica providencias amparadas en el principio de cosa
juzgada”, y por ello “las causales previstas para la revisión deben ser aplicadas e
interpretadas en sentido restringido”. Por consiguiente, corresponde al Legislador, en
desarrollo de su libertad de configuración, determinar cuáles son las posibles causales
que podrían justificar privar de efectos una sentencia que ya ha hecho tránsito a cosa
juzgada (Corte Constitucional, Sala Plena, C-004/03, 2003)
Procede indudablemente contra sentencias de carácter condenatorio, aclarado que a pesar de
que la ley 906/2004 no establece nada acerca de la procedencia de la acción contra sentencias
absolutorias, esta laguna jurídica ha sido objeto de pronunciamiento por la Corte Constitucional
en sede de control constitucional de la siguiente forma:

la acción de revisión por la aparición de un hecho nuevo o de una prueba no


conocida al tiempo de los debates, procede también en los casos de preclusión de la
investigación, cesación de procedimiento y sentencia absolutoria, con el fin de
evitar la impunidad de esos comportamientos atroces y poder esclarecer la
verdadera responsabilidad de los procesados. Con el fin de amparar la seguridad
jurídica y el ​non bis in ídem​, debe existir un pronunciamiento judicial interno, o una
decisión de una instancia internacional de supervisión y control de derechos
humanos, aceptada formalmente por nuestro país, que constaten la existencia de ese
hecho nuevo o de esa prueba no conocida al tiempo de los debates. (Corte
Constitucional, Sala Plena, C-004, 2003).

Sin embargo y a pesar de que se quiere hacer prevalecer valores rectores de nuestro
ordenamiento jurídico, la Corte Suprema de Justicia ha indicado que no se puede proponer
discusiones en torno a la valoración de elementos materiales probatorios en sede de revisión,
puesto esto lo realizan los demás juzgadores con la discusión de los reparos en cada etapa del
proceso penal, con sus respectivas oportunidades para discutir cuestiones de este tipo, a lo cual
hace la citada corporación en su Sala Penal, esgrimiendo:

Reiterada y pacífica ha sido la doctrina de la Corte sobre el carácter excepcional de


la acción de revisión, advirtiendo que dicho instrumento procesal no ha sido
instaurado por el legislador como una herramienta adicional para debatir los
fundamentos de las decisiones emitidas por los jueces de instancia, como tampoco
para reavivar discusiones jurídicas o probatorias a las que se han puesto fin a través
de una o más providencias ejecutoriadas.(Corte Suprema de Justicia, Sala de
Casación Penal, AP8438-49105, 2016)

Ante lo anterior cabe preguntarse entonces, ¿Qué se alega en la acción de revisión?, para
responder este cuestionamiento planteado, proponemos partir de su objetivo para dar
discernimiento, el cual es: “...Su fin preciso es anular la sentencia y por lo tanto suscitarla
por otra en vista de los errores de hecho que originaron la anterior beneficie al condenado
acreditando su inocencia y rehabilitándolo ante la sociedad​” (Miranda Velaochaga, 1946,
pág. 24), de acuerdo a lo citado se deben relacionar errores de hecho entendidos como “el
desconocimiento de una situación fáctica, producto de la incursión en falsos juicios de
existencia, de identidad o falso raciocinio”(Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación
Penal, 45889-1569, 2018) quiere decir con ello que los juzgadores que tuvieron
conocimiento del caso no tuvieron en cuenta determinados acontecimientos presentados
en el mismo, realizando premisas con inferencias que tiene como resultado una inadecuada
conclusión a la mira de la lógica, lo que permea la motivación de la decisión judicial con
yerros impugnables, o por otra parte, la valoración probatoria realizada de la evidencia
allegada al proceso no contrasta con el desenvolvimiento del mismo, haciendo que la
relación hecho-prueba en su objeto pueda ser vista de forma incongruente por la trasgresión
de patrones probatorios que tiene una íntima conexión con preceptos constitucionales y
legales , todo ello dando lugar a fundar la evocación de la causales que la ley dispone.

Es de anotar que la acción de revisión tiene la particularidad de no tener termino de


caducidad para ser impetrada, por lo que “en materia penal la revisión se instituye como
una acción intemporal” (Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, 10186, 1996)

LA JURISDICCIÓN ESPECIAL PARA LA PAZ Y LA ACCIÓN DE REVISIÓN.

La facultad para conocer la acción de revisión está a cargo de la Sección de Revisión del
Tribunal para la Paz, órgano de cierre de la JEP según las disposiciones normativas
especiales legisladas para la implementación de los Acuerdos Finales de Paz
específicamente el Acto Legislativo 01 de 2017 y la ley 1957/2019, tomará casi todo lo
dispuesto en el estatuto procedimental penal (ley 906/2004) para su funcionamiento y así la
Corte Suprema de Justicia, Sala Penal, cuando conoce un caso de un ex combatiente
traslada de inmediato competencia a la Sección de Revisión:

La competencia para conocer de la acción especial de revisión se asignó,


obviamente, a uno de los órganos de la JEP: la Sección de Revisión del Tribunal
para la Paz; sin embargo, como excepción a esa regla, se reservó a la Corte la
atribución de revisar sus propias sentencias cuando éstas se hayan proferido contra
quienes no ostenten la condición de «combatientes». Así lo estableció el inciso 3 del
precitado artículo transitorio 10: «La Corte Suprema de Justicia será la competente
para la revisión de las sentencias que haya proferido. Únicamente para quienes
hubieran sido condenados teniendo en cuenta su condición de combatientes podrá
solicitarse la revisión de las anteriores sentencias ante la Sección de Revisión de la
JEP. (Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal,​ ​AP7465-47739,2017)

Además, en la misma providencia explica de forma clara que el recurso de revisión de la


ley 906/2006 va a tener variaciones importantes comparativamente con la ley de
procedimiento de la JEP que obviamente tienen gran trascendencia para su aplicación:

El catálogo de causales de procedencia difiere del consagrado en el artículo 220 del


código procesal de 2000 -192 del expedido en 2004-, por 2 razones: es más reducido
porque sólo contempla 3 causales, y una de éstas es exclusiva de la justicia
transicional -variación de la calificación jurídica conforme al artículo transitorio 5º y
al inciso primero del artículo transitorio 22. (Corte Suprema de Justicia, Sala de
Casación Penal,​ ​AP7465-47739,2017)

Después de clarificar un poco la forma y procedencia de la acción de revisión procedente


ante la Sección de revisión de la JEP, es pertinente pasar a realizar una explicación que
ayude a comprender en qué consiste el reducido catálogo de causales de esta acción en la
JEP comparativamente con las causales establecidas en la ley 906/2004:
CUADRO COMPARATIVO – PROCEDENCIA ACCIÒN DE REVISIÒN

CAUSALES DE REVISIÓN EN LA CAUSALES DE REVISIÓN EN EL JEP


JURISDICCIÓN ORDINARIA (SECCIÒN DE REVISIÒN)
Ley 906 de 2004 Ley 1957 de 2019
1. Cuando se haya condenado a dos (2) 1.Variación de la calificación jurídica,
o más personas por un mismo delito que -Consagrado en el Art 10 y 22 del AL 01 2017
no hubiese podido ser cometido sino por -Obligatoria aplicación del principio de
una o por un número menor de las favorabilidad
sentenciadas. -Aplicación obligatoria del DIDH
-Aplicación obligatoria de DIH
-Estricta sujeción al art 29

2. Cuando se hubiere dictado sentencia 2. Aparición de nuevos hechos que no pudieron


condenatoria en proceso que no podía ser tenidos en cuenta con anterioridad
iniciarse o proseguirse por prescripción
de la acción, por falta de querella o
petición válidamente formulada, o por
cualquier otra causal de extinción de la
acción penal.
3. Cuando después de la sentencia 3. Surgimiento de pruebas no conocidas o
condenatoria aparezcan hechos nuevos sobrevinientes no conocidas al tiempo de la
o surjan pruebas no conocidas al tiempo condena.
de los debates, que establezcan la
inocencia del condenado, o su
inimputabilidad.

4. Cuando después del fallo en procesos


por violaciones de derechos humanos o
infracciones graves al derecho
internacional humanitario, se establezca
mediante decisión de una instancia
internacional de supervisión y control
de derechos humanos, respecto de la
cual el Estado colombiano ha aceptado
formalmente la competencia, un
incumplimiento protuberante de las
obligaciones del Estado de investigar
seria e imparcialmente tales violaciones.
En este caso no será necesario acreditar
existencia de hecho nuevo o prueba no
conocida al tiempo de los debates
5. Cuando con posterioridad a la
sentencia se demuestre, mediante
decisión en firme, que el fallo fue
determinado por un delito del juez o de
un tercero.
6. Cuando se demuestre que el fallo
objeto de pedimento de revisión se
fundamentó, en todo o en parte, en
prueba falsa fundante para sus
conclusiones.
7. Cuando mediante pronunciamiento
judicial, la Corte haya cambiado
favorablemente el criterio jurídico que
sirvió para sustentar la sentencia
condenatoria, tanto respecto de la
responsabilidad como de la punibilidad.

Las primeras causales invocadas en las dos normativas distan en relación a la relevancia
que se le da, en la ley 906 a la cantidad de sujetos objeto de una sentencia condenatoria,
en procura de no hacer gravosa la situación de las personas involucradas sin razón, y
aparentemente basados en la importancia de la inocencia y el efectivo juzgamiento de
quienes en efecto cometieron el delito, mientras que una vez analizado lo dispuesto por
la ley 1957 sobre la variación de la calificación jurídica normativa, en primer lugar, es
importante mencionar que lo que se busca al respecto es la verdadera correlación factual
entre el objeto de discusión y la consecuencia sancionatoria, pues no habría lugar a una
condena penal en razón de hechos o situaciones que difieran del asunto de discusión, de
este modo la diferencia principal radicará en que la primera causal en la ley 906 se
centra en los sujetos, y la 1957 en el objeto de debate y el resultado de la sanción.

En lo referente a la segunda causal es posible ver que, según lo dictado por la ley 906, se
trata de situaciones eminentemente procesales las que dan lugar a la acción de revisión,
en esta se determina la necesidad de documentos y trámites necesarios, no tenidos en
cuenta a en el momento procesal adecuado, mientras que en lo establecido por la ley
1957, se puede evidenciar que en este caso se da gran relevancia a las situaciones
fácticas que se tuvieron en cuenta, y no, en el momento de realizarse el juzgamiento; la
aparición de nuevos hechos aportantes a la verdad del contexto de conflicto y
puntualmente al caso estudiado determinan en este escenario la posibilidad del
surgimiento de un nuevo caso o una reestructuración de la pena.

Por último en la tercera causal, la ley 906 otorga gran relevancia a los hechos y también
pruebas no conocidas al tiempo de los debates, dos aspectos que en la ley 1957 se tratan
por aparte, en la jurisdicción ordinaria se puede ver como la aparición de elementos o
situaciones nuevas apelan a la exclusión de la culpabilidad, bien sea por inocencia o
inimputabilidad, mientras que en lo referente a esta acción en la JEP, la intención radica
en la búsqueda de la verdad, justicia, reparación y no repetición.

COMPETENCIA ESPECIAL DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA


PENAL, EN LA REVISIÓN DE SENTENCIAS CONDENATORIAS QUE HAYA
PROFERIDO.

De acuerdo al artículo transitorio 10 del acto legislativo 01 de 2017, desarrollado por la ley
1957/2019 en su artículo 97 literal c:

La Corte Suprema de Justicia será la competente para la revisión de las sentencias


que haya proferido. Si la Corte confirmara la sentencia condenatoria, la sustitución
de la sanción se realizará por la Sala de Revisión en los términos establecidos en el
literal e) de este artículo. Únicamente para quienes hubieran sido condenados
teniendo en cuenta su condición de combatientes podrá solicitarse la revisión de las
anteriores sentencias ante esta Sección, que será la competente para efectuar la
revisión (Ley 1957, 2019, art.97)

Para lo cual es pertinente hacer el estudio de este literal a partir del auto AP 4256 de 2018
en el cual la Corte Suprema de Justicia le niega la solicitud al ex senador Álvaro García
Romero de que la acción de revisión que interpone ante la citada jurisdicción sea traslada a
la JEP debido a la manifestación de sometimiento impetrada ante la misma, para que sea
este órgano especial el que conozca su caso, por lo que hay que preguntarse: ¿Cuáles son
los argumentos de la Corte Suprema de Justicia para rechazar el traslado de la acción de
revisión en el marco de implementación de la Jurisdicción Especial para la Paz a Álvaro
García Romero?, en la citada providencia dice:

Con fundamento en todo ello se concluye abiertamente improcedente la solicitud de


que esta actuación sea remitida a la Jurisdicción Especial para la Paz​-​JEP, porque
se ha venido adelantado acorde con las previsiones de la ley 600 de 2000,bajo
cuya egida se surtidla causa criminal que concluyó con el antes dicho fallo, en
particular el articu1o 075-2 que asigna esta Sala la función de conocerla acción de
revisión cuando ​“..La sentencia, la preclusión de la investigación, o la cesación de
procedimientos ejecutoriados hayan sido proferidos en única o segunda instancia
por esta corporación…;” ​(Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación de Penal,
AP4256, 2018)

Es importante decir que si bien el AL 01 de 2017 otorga facultad a la Corte Suprema de


Justicia para conocer del recurso de revisión, éste no establece nada acerca de la
determinación de la competencia en razón de la ley de procedimiento vigente al momento
de la conducta, la única referencia que hace en cuanto a normas jurídicas, lo realiza
estableciendo que la calificación jurídica del hecho, como causal exclusiva del sistema, se
hará de acuerdo a la norma penal vigente al momento de la comisión del mismo, por lo
que es razonable pensar que a nivel procesal se parte de la ley 1957/2019, ley estatutaria de
la JEP, como base principal para la decisión de los recursos que puedan presentar, sin
embargo la Corte Suprema de Justicia en un pronunciamiento que hace mediante auto
AP7465 de 2017 determina su competencia para el recurso de revisión tramitada tanto en
ley 600/2000 como en ley 906 de la siguiente manera:

b) La Corte Suprema de Justicia, en su Sala de Casación Penal, conocerá de


la revisión contemplada en el artículo 10 del Acto Legislativo No 01/17,
cuando ésta se dirija contra una sentencia –o su equivalente- que esa misma
1
Corporación haya dictado en única o en segunda instancia, o en casación ,
siempre y cuando no se trate de un miembro de la Fuerza Pública o de las
FARC-EP en las condiciones anotadas.

Siendo así, a esta Corte corresponderá resolver la petición de revisión


prevista en el marco jurídico de la JEP, respecto de las sentencias que haya
proferido por virtud del ejercicio de las siguientes competencias funcionales:

(i) Sentencias de única instancia contra los aforados señalados en los


artículos 174 y 235, num. 2 y 4, de la Constitución Política (Presidente de la
República, Magistrados de Altas Cortes y Fiscal General de la Nación,
Ministros, Procurador General de la Nación, Defensor del Pueblo, Contralor
General de la República, entre otros), excepto cuando el peticionario sea un
general o almirante de la Fuerza Pública, caso en el cual, por su
categorización como «combatientes», conocerá la Sección de Revisión del
Tribunal para la Paz.

También, las sentencias de única instancia dictadas contra los funcionarios


públicos relacionados en los artículos 75 de la Ley 600/00 y 32 de la Ley

1  
906/04, numerales 7 y 9 (Senadores y Representantes a la Cámara,
viceprocurador, vicefiscal, entre otros).(Corte Suprema de Justicia, Sala de
Casación Penal,​ ​AP7465-47739,2017)

Siendo Álvaro García Romero un aforado, de acuerdo a las disposiciones constitucionales


por tener al momento de la comisión de la conducta la investidura de senador de la
república y teniendo como juez natural la Corte Suprema de justicia en situaciones
normales, a primera vista, resulta comprensible que sea la encargada de conocer su caso, lo
cuestionable es que tenga que ser una providencia de la anterior Corporación citada la que
termine regulando este tema de forma privativa y no los mandatos de la norma especial
como lo es la ley estatutaria de la JEP, agregado además que la Corte Suprema de Justicia
tomando casos como el presente terminaría convirtiéndose en un tribunal de justicia
transicional como ella misma lo reconoce:

Entonces, ​la Corte Suprema de Justicia habrá de fingir como órgano de justicia
transicional ​cuando se promueva la revisión especial como instrumento jurídico
para acceder a las prerrogativas del SIVJRNR en los eventos que pretenda mutar la
firmeza de la cosa juzgada de una decisión proferida por esta misma Corporación en
ejercicio de sus competencias, bien sea en proceso adelantado bajo la egida de la ley
600/2000 o de la ley 906/2004. (Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación de
Penal, AP4256, 2018)

A lo que hay que indicar que no es del todo adecuado, pues su naturaleza no es conocer de
procesos que tiene un enfoque de justicia restaurativa, sino punitiva, que es lo que aplica
tradicionalmente la justicia penal ordinaria con efectos bastante diferentes a la primera,
además de que los componentes particulares en un proceso de paz en el que el mecanismo
para conocer los hechos distan mucho de un juicio común, no es saludable que un tribunal
que así tenga en cuenta los tratados del derecho internacional humanitario, el principio de
favorabilidad, el AL 01/2017 y demás, no tiene en su función permanente coyunturas
como éstas, además de que pretende valorar la verdad como una justicia transicional:

La Corte en materia de justicia transicional especial para la Paz, tendrá la función


de establecer la contribución de accionante a la verdad plena a partir de su relato
“exhaustivo y detallado” de la (s) ilicitud (es) en que hayan incurrido y las
circunstancias de su ocurrencia; al igual que de las informaciones “necesarias y
suficientes” que permite atribuir responsabilidades y garantizar que son titulares las
victimas con base en el compromiso concreto , programado y claro de contribuir a
la satisfacción de los derechos de las víctimas y a la consecución de los objetivos
del SIVJRNR.(Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación de Penal, AP4256,
2018)

De todo esto hay que tener en cuenta que la verdad que se construye mediante una justicia
transicional parte de otros postulados completamente diferentes, para ser más claro la ley
1922/2019 que consagra los principios rectores de la Jurisdicción Especial para la Paz
establece en su artículo 1 literal b) un procedimiento dialógico “El procedimiento en casos
de reconocimiento de la verdad tendrá un carácter dialógico o deliberativo, con
participación de las víctimas y de los comparecientes a la JEP” (Ley 1922, 2018, art.1) que
tiene prevalencia, en el que incluso aceptar verdad por parte de declarantes no
necesariamente conlleva a aceptar responsabilidad, cosa que no es nada común en el medio,
además de la participación activa de las víctimas que no es la misma que aparece en la ley
906/2004, empezando porque no depende para su intervención del representante de
víctimas y Fiscalía, pasando por las finalidades establecidas en el artículo 11 de la misma
ley que contiene establecer planamente el contexto desde “las circunstancias geográficas,
económicas, sociales, políticas y culturales en las cuales sucedieron los delitos” (Ley 1922,
2018, art.11), y terminando por los medios de prueba, que si bien son los que se tienen en
la ley 906/2004 y la jurisprudencia de la Sala Penal, en la JEP hay que agregar principios
como la permanencia y la posibilidad de solicitar medidas cautelares bajo criterios de:
motivación, necesidad, gravedad y urgencia, con el fin de proteger la fuente que permitirá
hacer frente a la fragmentación de los hechos, lo que es también proteger la verdad, cosas
que en el derecho penal “normal”, no existe, agregando además que la “verdad” en los
tribunales ordinarios se limita al aspecto procesal reducido lo que puedan probar las
partes, y que lo que no sea posible allegar ante el juez, es sencillo, no existe, lo que podría
distar de lo que en modo, tiempo, lugar sucedió. Por todo esto y para terminar es válido
preguntarse ¿es idóneo que la Corte Suprema de Justicia, Sala Penal, obre como un tribunal
de justicia transicional?

VERDAD PROCESAL EN LA JEP

VISIÓN DUALISTA DE LA COSA JUZGADA

En este punto, adolece de gran significancia la distinción que propone la realidad


pragmática sobre la cosa juzgada en términos materiales y procesales, una vez entendida la
cosa juzgada desde lo elemental conviene analizar los efectos de la misma en la realidad en
que vivimos.

Sobre la teoría material y procesal de la cosa juzgada se tiene por parte de Gómez
Orbaneja, (1976) que:

La primera consiste… en afirmar que el pronunciamiento de la sentencia revierte sobre la


relación jurídica material que constituye su objeto, y la teoría procesal supondría el
sometimiento del juez de cualquier caso ulterior a la declaración de la sentencia en
firme… sin que la sentencia rose para nada la esfera del derecho material. Y añade
un tertium genus, que sería la teoría de la presunción de verdad. (Nieva Fenol,
2006c, p. 47)

De tal forma que no es descabellado preguntarnos si es posible que estos efectos, materiales
y procesales de la cosa juzgada, disten considerablemente entre sí, teniendo en cuenta que a
partir del análisis material del caso surgen los preceptos indicados para producirse un fallo,
que necesariamente se vincula mediante un trámite procesal.

Pues resulta inaceptable que solo por presunción de verdad, el proceso se robustezca de
razones para gestar una decisión, sin tener en cuenta subjetivamente la situación, los
involucrados y la pretensión de una acción como lo es la de la revisión.

¿Será entonces prudente otorgarle relevancia al tratamiento procedimental, al que se


someten los casos, suponiendo una verdad, incluso cuando en esta se base la creación de
una jurisdicción especial? ¿Acaso resulta viable desconfigurar el significado de este
sustantivo, subjetivando su efecto convenientemente?

¿Coincide la verdad material y la verdad procesal? ¿Qué verdad busca la Jurisdicción


especial para la paz?

PRINCPIO DE FAVORABILIDAD EN LA JEP

CONCLUSIONES

No hay lugar a una adjetivación puntal para describir la cosa juzgada, no obstante, es
posible comprenderla, una vez se pase de la idealización teórica a la realidad práctica.

En lo referente al aspecto formal y material de la cosa juzgada, resulta prudente contemplar


su estructuración, sin diferenciar los aspectos referidos, pues no podrá ser algo, un poco
cosa juzgada y otro poco no.

En este orden de ideas, es válido comprender la operación de la misma a partir de los


formalismos y el contenido de los juicios, sin demeritar la integralidad del concepto y la
aplicación indiferenciada en los casos a estudiar.

La aplicación de la cosa juzgada remite directamente a la aplicación de diversos principios


jurídicos que tienen como finalidad la trascendencia de los valores en la práctica jurídica,
sobre todo en aras de la re construcción de una sociedad que demanda verdad, seguridad y
paz.
La acción de revisión que posibilita la mutabilidad de las decisiones judiciales, en lo
referente al conflicto armado colombiano, tiene lugar una vez son reconocidas las
necesidades sociales en torno a la verdad de los hechos que dieron lugar a la guerra
padecida por la población civil, durante tantos años, surge como figura edificadora de la
reparación de los daños sufridos, a partir el análisis coherente y especifico de las causales
en que se sustenta

Hablar de cosa juzgada resulta siendo un reto académico que imparte gran exigencia a
nivel de interpretación y análisis, pues se trata de una cuestión inabarcada totalmente aún
después de encontrase sometida a discusión desde hace mucho tiempo atrás.

Los principios ​como la seguridad jurídica y la cosa ju​zgada deben ceder para reafirmar el
compromiso con la verdad material y la justicia.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Corte Constitucional, Sala Plena. (20 de enero de 2003) Sentencia C-004/2003. [MP Eduardo
Montealegre Lynett].

Corte Constitucional, Sala Plena. (7 de marzo de 2001).Sentencia C-261/2001. [Alfredo Beltrán


Sierra].

Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal. (30 de noviembre de 2016).Auto Interlocutorio
nº 49105/2016). [Eugenio Fernández Carlier]

Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal. (5 de mayo de 2018).Sentencia 1569/2018.


[Patricia Salazar Cuellar]

Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal. (11 de marzo de 1996) Sentencia 10186. [MP
Juan Manuel Torres Fresneda]

Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal. (8 de diciembre de 2017) Sentencia AP7456
-47739. [Fernando León Bolaños Palacios]

Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación de Penal. (7 de noviembre de 2018).Auto


AP4256-2018. [MP Fernando Castro Caballero].