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INTRODUCCION

En Venezuela las actividades petroleras comenzaron en la época pre-


hispánica, época en la cual solo se utilizaba el petróleo para calafetear e
impermeabilizar las embarcaciones, pero su explotación se comenzó a
realizar formalmente en la época colonial. Fue desde entonces que la
industria petrolera en Venezuela fue creciendo y se fortaleció hasta llegar al
punto en que se nacionalizaron todos los activos de las empresas petroleras
en 1976.
En la época prehispánica (1904) el líquido negro y espeso, conocido por
los lugareños como mene, se utilizaba principalmente para fines medicinales,
como fuente de iluminación, y para el calafateado de canoas.
A su llegada a finales del siglo XV, los conquistadores españoles
aprendieron de los pueblos indígenas el uso del asfalto presente de manera
natural para calafatear los barcos, y para el tratamiento de sus armas.
Los inicios de la producción petrolera venezolana fueron en 1799 por
Alexander von Humboldt en donde encontró un pozo de petróleo en la
Península de Araya. Ya para 1839 el gobierno encomienda al médico José
María Vargas para que investigara sobre el petróleo. Una vez hechas las
respectivas averiguaciones, opinó que esta materia era más rica que la plata
por la gran posibilidad de uso que tenía. En esa solo se utilizaba el petróleo
para cosas muy sencillas y su extracción era bastante rudimentaria y no se
explotaba en forma industrial. En Venezuela se empieza a explotar el
petróleo a partir de 1875, después de un terremoto comienza a salir petróleo
en grandes cantidades por una de las grietas producidas por el movimiento
telúrico en la hacienda "La Alquitrana" del Estado Táchira perteneciente al
Señor Manuel Antonio Pulido.
A raíz de este hecho Pulido forma la primera empresa petrolera
Venezolana que se dedicó a explotar industrialmente al petróleo. La empresa
se llamó "Compañía Nacional Minera Petrólia del Táchira" o "Petrolia del
Táchira". Más tarde se construyó la primera refinería la cual se producía
mensualmente 60 galones de gasolina, 165 de querosén, 150 de gas-oil y
220 de residuos. De estos derivados del petróleo, el querosén era el de
mayor utilidad, se utilizaba para el alumbrado y para las primeras cocinas.
HISTORIA Y EVOLUCION DEL CRUDO VENEZOLANO
El sorprendente crecimiento de la industria petrolera norteamericana
genera nuevos emporios económicos. Destaca la Standard Oil, capitaneada
por John D. Rockefeller. Paralelamente, empresas inglesas y holandesas
encuentran petróleo en el lejano Oriente y Rusia manteniendo un ritmo de
exploración permanente en todos los continentes.
Es en este contexto de búsqueda de nuevos yacimientos cuando el
geólogo Ralph Arnold y parte de su equipo en abril de 1913 llegan al campo
petrolero La Alquitrana, cerca de Rubio en el estado Táchira. Allí escribe que
la refinería local lleva treinta años en servicio constatando que en Venezuela
ya se producía petróleo.
Años atrás en 1878, el hacendado Manuel Antonio Pulido obtiene los
derechos para la explotación minera de un terreno ubicado en su hacienda
cafetera La Alquitrana tras descubrir emanaciones de petróleo en la
superficie.
Como se indicó anteriormente Pulido funda la compañía Petrolera del
Táchira en sociedad con cinco hacendados y comerciantes de la región.
Dicen que cuando iniciaron la empresa carecían absolutamente de
conocimientos, pero decidieron a este efecto, que el socio Pedro Rafael
Rincones se fuera a Estados Unidos para estudiar los procesos de refinación
de petróleo y adquirir las maquinarias obtener queroseno de primera calidad.
En 1880 los vecinos de Rubio y de San Cristóbal, animados por la
novedad, acuden a la instalación de aquellos extraños equipos de
perforación que habían viajado por barco, barcazas y mulas desde Nueva
York hasta La Alquitrana.
Pero no fue sino 3 años más tarde cuando a sesenta metros de
profundidad, el llamado pozo Eureka empezó a producir 230 litros diarios de
un petróleo algo verdoso que sería refinado en un pequeño alambique para
producir querosén y proveer de esta fuente de iluminación a Rubio y San
Cristóbal. Esto da el inicio de explotación petrolera en Venezuela.
Nacimiento de la industria petrolera venezolana
A pesar del conocimiento de la existencia de petróleo en Venezuela
desde hacía siglos, este recurso cobró real trascendencia con la llegada del
siglo XX y los primeros pozos de real importancia no se perforaron sino hasta
la década de 1910. El entonces presidente Cipriano Castro aprobó un nuevo
Código de Minas para la Nación el 23 de enero de 1904, estableciendo así
un principio que marcaría dramáticamente el curso de la industria petrolera
hasta su nacionalización en 1976. El presidente de la República obtenía
facultad plena para administrar y otorgar concesiones petroleras sin
necesidad del consentimiento del Congreso.
En 1908, Juan Vicente Gómez reemplazó a Castro como presidente de
Venezuela. En los siguientes años, Gómez continuó la política de
otorgamiento de concesiones, que en su mayoría fueron adjudicadas a sus
amigos más cercanos, quienes a su vez las renegociaron con las compañías
petroleras extranjeras que poseían la tecnología necesaria para poder
desarrollarlas. Una de estas concesiones fue otorgada a Rafael Max
Valladares que contrató a la Caribbean Petroleum (subsidiaria de la Royal
Dutch Shell) para llevar a cabo su proyecto de exploración de hidrocarburos.
El 15 de abril de 1914, el primer campo petrolífero venezolano de
importancia, Mene Grande, fue descubierto por la Caribbean tras la
finalización del pozo Zumaque I (llamado actualmente MG-I).
Este importante descubrimiento es lo que alentó una ola masiva de las
compañías petroleras extranjeras para "invadir" Venezuela en un intento por
conseguir un pedazo de la acción.
De 1914 a 1917, varios yacimientos de petróleo fueron descubiertos en
todo el país, sin embargo el estallido de la Primera Guerra Mundial retrasó
significativamente el desarrollo de la industria. Debido al esfuerzo de guerra,
compra y transporte de las herramientas y maquinaria, algunas compañías
petroleras se vieron obligadas a renunciar a la perforación hasta después de
la guerra. A finales de 1917, las primeras operaciones de refinación se
llevaron a cabo en la refinería de San Lorenzo, y las primeras exportaciones
significativas de petróleo venezolano salieron por la terminal Caribbean
Petroleum en San Lorenzo.
A finales de 1918, el petróleo apareció por primera vez en las
estadísticas de exportación de Venezuela con una producción anual de
21.194 toneladas métricas. Después de unos veinte años desde la
instalación del primer taladro perforador de pozos, Venezuela se había
convertido en el mayor exportador de petróleo del mundo y el segundo mayor
productor de petróleo, después de Estados Unidos. La exportación de
petróleo se disparó de 1,9% a 91,2% entre 1920 y 1935.
Cuando se descubrió petróleo en el campo La Rosa en la Costa Oriental
del Lago de Maracaibo en 1922, el dictador de Venezuela, Juan Vicente
Gómez permitió a los estadounidenses a escribir la ley petrolera de
Venezuela.
La enfermedad holandesa
Para 1929, Venezuela fue el segundo mayor país productor de petróleo
(sólo por detrás de Estados Unidos) y el mayor exportador de petróleo del
mundo. Con un espectacular desarrollo de la industria, el sector del petróleo
había comenzado a dominar todos los demás sectores económicos del país,
sin embargo, la producción agrícola comenzó a disminuir drásticamente.
Este repentino aumento de la atención al petróleo y el abandono del
sector agrario hacen que la economía venezolana sufra de un fenómeno
conocido por los economistas como la enfermedad holandesa. Esta
"enfermedad" se produce cuando una mercancía ocasiona un aumento
sustancial de los ingresos en un sector de la economía, y no es
complementado por un mayor ingreso en otros sectores.
La agricultura representó alrededor de un tercio de la producción
económica en la década de 1920, pero por la década de 1950 esta fracción
se vio drásticamente reducida a una décima parte.
Este repentino aumento de la producción de petróleo limita la facultad
general de Venezuela para crear y mantener otras industrias. El gobierno
hizo caso omiso a graves problemas sociales, incluyendo educación, salud,
infraestructura, agricultura y las industrias nacionales, causando que
Venezuela quedara muy detrás de otros países industrializados.
El camino a la nacionalización
En 1941, el general Isaías Medina Angarita oriundo de los Andes
venezolanos, fue elegido presidente de forma indirecta. Uno de sus más
importantes reformas durante su mandato fue la promulgación de la Ley de
Hidrocarburos de 1943. Esta nueva ley fue el primer gran paso político dado
hacia ganar más control sobre su industria petrolera. Bajo la nueva ley, el
concepto de una división de 50/50 de los beneficios entre el gobierno y la
industria del petróleo se introdujo. Una vez aprobada, esta ley básicamente
se mantuvo sin cambios hasta 1976, año de la nacionalización, con sólo dos
revisiones parciales que se realizan en 1955 y 1967.
En 1944, el gobierno venezolano dio varias nuevas concesiones para
fomentar el descubrimiento de más yacimientos de petróleo. Esto se atribuyó
principalmente a un aumento en la demanda de petróleo causada por la
Segunda Guerra Mundial, y en 1945, Venezuela estaba produciendo cerca
de 1 millón de barriles por día. Siendo un ávido proveedor de petróleo a los
Aliados de la Segunda Guerra Mundial, Venezuela ha aumentado su
producción un 42 por ciento desde 1943 hasta 1944. Incluso después de la
guerra, la demanda de petróleo continúa en aumento debido al hecho de que
hubo un aumento de veintiséis millones hasta cuarenta millones de los
coches en servicio en los Estados Unidos desde 1945 hasta 1950. A
mediados de 1950, sin embargo, países del Medio Oriente había comenzado
contribuir con cantidades significativas de crudo al mercado internacional de
petróleo, y los Estados Unidos habían aplicado las cuotas de importación de
petróleo. El mundo experimentó un exceso de oferta de petróleo, y se
desplomaron los precios.
Creación de la OPEP
En respuesta a los precios del petróleo crónicamente bajos de la década
de 1950 a mediados y finales, los países productores de petróleo Venezuela,
Irán, Arabia Saudita, Irak y Kuwait se reunieron en Bagdad en septiembre de
1960 para formar la Organización de Países Exportadores de Petróleo
(OPEP). Los principales objetivos de los países miembros de la OPEP fueron
a trabajar juntos con el fin de asegurar y estabilizar los precios
internacionales del petróleo para garantizar sus intereses como naciones
productoras de petróleo. Esto fue logrado en gran medida a través de las
cuotas de exportación que ayudaron a evitar la sobreproducción de petróleo
en el ámbito internacional.
Mucho antes de 1976, Venezuela había tomado varias medidas en la
dirección de la nacionalización de su industria petrolera. En la ley de
reversión promulgada en 1971 se afirmaba que todos los bienes,
instalaciones y equipos pertenecientes a las concesionarias dentro o fuera de
las áreas de concesión revertirían a la nación sin compensación a la
expiración de la concesión. El movimiento hacia el nacionalismo se vivió una
vez más bajo el decreto 832 donde se establece que toda la exploración,
producción, refinación, y programas de ventas de las compañías petroleras
tenían que ser aprobados previamente por el Ministerio de Minas e
Hidrocarburos. Así que para todos los propósitos prácticos, Venezuela ya
estaba en camino a la nacionalización en 1972.
No se hizo oficial sin embargo, hasta la segunda presidencia de Carlos
Andrés Pérez, cuyo plan económico, "La Gran Venezuela", contemplaba la
nacionalización de la industria del petróleo y la diversificación de la economía
a través de la sustitución de importaciones. El país oficialmente nacionalizó
la industria petrolera el 1 de enero de 1976, bajo la gestión ministerial de
Valentín Hernández Acosta, y junto con él vino el nacimiento de Petróleos de
Venezuela, S.A. (PDVSA), que es la empresa estatal venezolana de
petróleo. Todas las compañías petroleras extranjeras que una vez hicieron
negocios en Venezuela, fueron reemplazadas por empresas venezolanas
filiales de PDVSA que controla la actividad de explotación de hidrocarburos
en Venezuela. En 1980, PDVSA compró la empresa estadounidense Citgo, y
actualmente es una de las empresas petroleras más grandes del mundo.
Riquezas que tiene la renta petrolera
Sociedad, Estado y renta petrolera en Venezuela: una relación
unidireccional es un tema que intenta poner de manifiesto la relación de
dependencia que se va construyendo entre la sociedad venezolana, el
Estado y la principal fuente de recursos financieros del país en el siglo XX: la
renta petrolera, así como el imaginario nacional que se recrea a partir de una
relación de dependencia unidireccional, en el entendido que en torno a la
economía petrolera nacional se entretejió un esquema de dependencia de la
sociedad respecto al Estado y, de este último, con relación al ingreso
petrolero.
Siendo un tema relevante para comprender parte de la realidad nacional,
su abordaje intenta reflejar las características más resaltantes del proceso
histórico de re-construcción de la sociedad y el Estado venezolanos, que
tuvo lugar a partir de la tercera década del siglo XX, gracias a una actividad
económica de la cual derivaron los recursos necesarios para financiar la
‹transición› pre-modernidad-modernidad. Una transición que se podría
calificar como incompleta, pues desde la perspectiva política, económica y
cultural aún no se han consolidado las condiciones necesarias para tal
calificativo.
Para evidenciar lo apropiado de esta afirmación, a lo largo de este trabajo
de reflexión se intenta sistematizar los elementos más relevantes de la
mencionada ‹transición› reflejando, a su vez, las condiciones que la hacen
incompleta, los factores que la promovieron y particularizaron en el escenario
latinoamericano, así como el imaginario que se va moldeando en la medida
que el petróleo se convierte en el centro de la vida nacional.
El punto de partida es una descripción de las condiciones de Venezuela
antes del inicio de la actividad petrolera, a manera de patrón de referencia
para comprender la intensidad de los cambios que se presentan en el
segundo punto, y las razones por las cuales el ‹petróleo› inunda los diversos
ámbitos de la vida en el país (político, social y económico), expuestas en la
tercera parte. El cuarto apartado aborda lo relativo a la nacionalización
petrolera como necesidad imperiosa para contrarrestar el sentimiento de
independencia inconclusa prevaleciente en la sociedad, finalizando con el
análisis del impacto del petróleo en el imaginario nacional. En este sentido,
se intenta evidenciar la historia reciente de un país teóricamente rico,
atiborrado de recursos financieros no producidos por su fuerza de trabajo,
que ha buscado construir a partir de éstos, una economía nacional
diversificada y una sociedad con capacidad de interiorizar su rol en la
construcción de su propio desarrollo.
Comenzaba el año de 1914, recordado por muchos por uno de los
conflictos bélicos más importantes del siglo XX: La Primera Guerra Mundial.
Lejos de eso, Venezuela estaba a punto de escribir un nuevo capítulo en su
historia: el “boom” de la explotación petrolera. Cien años ya han transcurrido,
un largo camino que inició con la perforación del pozo Zumaque 1, un 31 de
julio en el Zulia, hasta llegar el día de hoy con la explotación de la Faja del
Orinoco, la mayor reserva energética del mundo.
Las cifras del último informe operacional de Petróleos de Venezuela
(Pdvsa) dan cuenta de cuál ha sido el enorme potencial petrolero del país.
En casi 100 años, Venezuela ha acumulado una producción de crudo de
68.132 millones de barriles, tal cantidad de hidrocarburos supera por creces
todas las reservas energéticas que aún quedan en Latinoamérica y que
apenas llegan a los 40.500 millones de barriles.
Pero fueron los descubrimientos de los pozos Zumaque 1 y,
posteriormente El Barroso 2, en el Zulia, los que dibujaron y trazaron con
pincel la historia petrolera de la nación.
En el recuerdo queda aquel chorro negruzco que duró nueve días sin
control en la Costa Oriental del Lago y que generó cientos de noticias en
todo el mundo.
Venezuela salía del anonimato y, sin saberlo, estaba a pasos de dejar
atrás su modelo agrícola para entrar en la era moderna e industrial. Para
algunos se convirtió en la Arabia Saudita del continente americano, un
pequeño “emirato” caribeño.
En un abrir y cerrar de ojos, una avalancha de transnacionales invadieron
la nación. Por acá desfilaron la Venezuelan Oil Concessions (VOC), la
Creole, la Royal Dutch-Shell, la Gulf Oil Co., y muchas más en búsqueda de
jugosas concesiones que le permitieran manejar los mejores campos
petroleros cancelando irrisorias ganancias al Estado, siendo este el dueño de
la tierra.
“Cuando nos referimos a la génesis de la explotación petrolera en
Venezuela, necesariamente tenemos que señalar “los barrosos, los primeros
pozos petroleros perforados en la COL, Cabimas propiamente, que
resultaron altamente rentables para las empresas que tuvieron esa
responsabilidad. Comercialmente fueron muy atractivos, y marcó el inicio de
la nueva era petrolera. Nuestro país se convirtió en una referencia petrolífera
en el mundo entero”, comenta el ex directivo de Pdvsa, Hugo Hernández
Raffalli, en su artículo “Los barrosos”.
Desde 1922 en adelante, el petróleo se convirtió en el principal producto
de exportación, llegando a ser el pilar fundamental de nuestra economía. En
menos de 20 años, Venezuela ya producía más de 290.000 b/d, exportando
unos 275.000 b/d en su mayoría a los Estados Unidos, con lo que se ubicó
como el segundo productor mundial de petróleo y el primer exportador.
Sus niveles de producción fueron incrementados con el paso del tiempo,
hasta 1970, cuando alcanza su máximo de 3.780.000 b/d.
No conforme con el inmenso caudal de crudo en la cuenca occidental.
Otro hito vino a reconfirmar el potencial energético de la tierra de Simón
Bolívar. En 1936, con la explotación del pozo Canoa-1 perforado por la
Standard Oil de Venezuela, aparece la Faja del Orinoco, una extensa zona
rica en petróleo pesado (de unos 55.314 Km²) y que por mucho tiempo se
hizo creer que su recurso conocido como bitumen era de poco valor.
Actualmente, sus reservas de petróleo original en el sitio alcanzan los 1,36
billones de barriles, 10 veces más de lo que tiene Arabia Saudita.
“La primera parte de la historia petrolera venezolana es nefasta pocos se
preocuparon de garantizar al Estado una participación justa y equilibrada en
el negocio. Las empresas extranjeras pagaban prácticamente nada y no
existía acá una política nacionalista. Solo unos pocos alzaron su voz como el
doctor Juan Pablo Pérez Alfonzo, uno de los fundadores de la OPEP; e
incluso Carlos Andrés Pérez que cristalizó la nacionalización de 1975,
aunque con defectos por no revertir las longevas concesiones de las
compañías”, comenta el historiador Roberto Salas.
Ya en la década de los 60, Venezuela sufrió una verdadera metamorfosis,
un drástico paso a la modernidad, al desarrollo con la construcción de
innumerables infraestructuras a lo largo y ancho del país, gracias a los
ingresos de la renta petrolera. “Sin los recursos del petróleo, el país hoy
difícilmente tendría la represa Simón Bolívar, las empresas básicas de
Guayana, el Puente sobre el Lago Rafael Urdaneta, las grandes autopistas
que unen el país”, relató Salas.
Entrando el siglo XXI, nuevas políticas petroleras entraron en juego en la
sociedad venezolana y con la llegada al poder del presidente Hugo Chávez.
El propio ministro para el Petróleo y Minería, Rafael Ramírez, ha dado cuenta
de estos últimos cambios en el negocio. “Podemos decir que rescatamos
nuestra industria, dejar atrás la nefasta apertura petrolera (de la década de
los 90) y así conquistar nuestra soberanía ahora el petróleo es nuestro. Con
las nuevas políticas y en los últimos 10 años, se ha logrado captar más de
350 mil millones de dólares de renta para beneficio de todos los venezolanos
que, de otra manera, se los hubieran llevado las empresas transnacionales”,
dijo.
Hoy, el Producto Interno Bruto de Venezuela alcanza los 412.099 millones
de dólares, en su mayoría proveniente de la venta de los barriles de crudo
nacionales. Pdvsa mantiene una producción promedio superior a los tres
millones de barriles diarios, y las reservas probadas de hidrocarburos nos
colocan en la primera casilla de todo el planeta con 298.353 millones de
barriles.
De cara al futuro ya se percibe un negocio más abierto, dinámico y con
una mayor cartera de clientes en el exterior. Atrás quedó la época donde solo
se comercializaban los barriles a Estados Unidos, nuestro principal cliente
comercial. “Nuestra orientación estratégica es diversificar nuestros mercado
ahora la industria petrolera está subordinada a la geopolítica que se ha
planteado el Estado venezolano, de multipolaridad. Esa diversificación nos
da seguridad porque no dependemos de un solo comprador prueba de ello
es que ahora estamos enviando crudo hasta la India, China y Japón”, dijo
Ramírez, también presidente de Pdvsa.
Ya transcurrió un centenario explotando hidrocarburos. Lo que inició en la
perforación de los pozos el Zumaque 1 y luego en el Barroso, se encuentra
extendido en todo el país: 18.304 pozos activos, 2.407 yacimientos y 244
campos petroleros. El futuro aún no está escrito, pero lo que sí es seguro es
que Venezuela tiene petróleo para los próximos 300 años, incluso más.

Cuencas petrolíferas de Venezuela


Las cuencas petrolíferas son zonas que han sido geológicamente
favorables para la formación y acumulación de hidrocarburos. En ellas se
encuentran grandes yacimientos de petróleo.
Las cuencas petrolíferas de Venezuela más importantes son la cuenca del
golfo de Venezuela, la cuenca del lago de Maracaibo, la cuenca del estado
Falcón, la cuenca de Barinas-Apure, la cuenca de Cariaco, la cuenca
Oriental y la faja petrolífera del Orinoco.
Una cuenca petrolífera es un área o extensión de terreno que en algún
momento en el pasado, se encontró sumergida o bajo los niveles del mar o
de ríos.
Como consecuencia de esta actividad, los sedimentos arrastrados por el
agua sufrieron un proceso de acumulación. Estos sedimentos
particularmente fueron ricos en materia de descomposición orgánica, bien
sea de origen animal o vegetal.
Con el correr de los siglos, estos elementos se fueron descomponiendo y
quedaron aprisionados en las capas de roca que forman el subsuelo actual.
Este es el origen del petróleo tal como se cree hoy día, y la evidencia que
lo valida es que en todos los yacimientos petrolíferos existen sedimentos de
origen animal o vegetal.
En Venezuela existen varias cuencas petrolíferas, todas ellas son
formaciones que en algún momento estuvieron sumergidas y se concretó el
proceso que se describió anteriormente.
Aun cuando la existencia de las cuencas petrolíferas era bien conocida
desde hace muchos años, su explotación ha estado limitada por la relación
costo beneficio del petróleo, el cual, en tiempos pasados, tenía un costo muy
bajo y no era rentable la explotación de determinados tipos de yacimientos.
A lo largo de la geografía nacional, se han construido refinerías y
oleoductos para llevar el petróleo desde los yacimientos hasta los muelles
para la exportación.
Ciudades como Maracaibo, Punto Fijo, Morón, Puerto La cruz y Caripito
en su momento, se desarrollaron gracias a la industria petrolera.
Las cuencas petrolíferas principales en Venezuela
Las principales cuencas petrolíferas de Venezuela son las siguientes:
1- La cuenca del golfo de Venezuela
Ubicada al norte del país, en el área marítima del estado Zulia, colindante
con la Goajira cuya subcuenca también forma parte de la misma. Comienza
en la península de la Goajira y abarca hasta la península de Paraguaná por
su parte occidental. Dada su importancia como potencial energético, y por su
ubicación muy cercana a la frontera marítima con Colombia, se han
presentado reclamos e incluso incidentes bélicos con el vecino país en el
pasado. Por su característica marina, lo cual ha dificultado su explotación, ha
sido poco desarrollada.
2- La cuenca del lago de Maracaibo
Está ubicada en la depresión del lago de Maracaibo, ocupando una
extensión aproximada de 67.000 kilómetros cuadrados. La mayor parte de la
producción de petróleo en Venezuela está ubicada en esta área,
destacándose particularmente la costa oriental del lago (C.O.L) donde están
ubicados los más importantes campos petrolíferos del país. Los campos más
importantes de esta cuenca son, en el estado Zulia: Lagunillas, Tía Juana,
Bach aqueró, La Paz, Lama, Lamar, Cabimas, Centro, Boscan, Lago, Ceuta
y Grande.
3- Cuenca de Falcón
La cuenca de Falcón es geológicamente una parte de la cuenca del lago
de Maracaibo. Abarca la subcuenca de Aroa, Golfo de la vela, Paraguaná y
golfo de Venezuela. Está ubicada en el estado Falcón y la parte norte del
estado Lara. Se caracteriza por poseer importantes reservas de crudo,
aunque no ha sido desarrollada sino en una mínima parte. Los campos más
importantes son Mene, Media, Hombre pintado, Mene Maura y Ti guaje.
4- Cuenca Barinas-Apure
Ocupa una extensión de aproximadamente 87.000 kilómetros cuadrados,
y se encuentra ubicada entre los estados Portuguesa, Barinas, Cojedes y
Apure. La explotación que ha sufrido en los últimos años la han llevado a ser
la tercera cuenca en importancia en el país. Los llanos orientales de
Colombia son parte de esta cuenca petrolífera. Está compuesto por los
campos hato Viejo, Maporalri, Silban, Páez, Cinco y Silvestre.
5- Cuenca de Cariaco
Está ubicada entre los estados Miranda y Sucre, abarcando un área
aproximada de 14.000 kilómetros cuadrados, y se estima que posee grandes
yacimientos de gas natural dado los resultados de las exploraciones
realizadas.
6- Cuenca Oriental
Por los volúmenes de producción que maneja, es la segunda más
importante del país. Comprende los estados Anzoátegui, Monagas, Delta
Amacuro y Sucre, abarcando una superficie aproximada de 150.000
kilómetros cuadrados. Geográficamente, incluye también a la Isla de
Trinidad. Está formada por estratos mesozoicos cenozoicos. Por sus
características sedimentológicas, tectónicas y estratigráficas, se subdivide en
dos subcuencas: La de Maturín y la de Guárico. Por su capacidad de
reserva, Es la segunda mayor de Sudamérica, después de la del lago de
Maracaibo. Sus campos petrolíferos son muy diversos y abarcan pozos de
casi todos los tipos, desde flujo natural hasta bombeo mecánico, con crudos
también de viscosidades muy diversas.
La cercanía de los campos a las ciudades ha permitido el desarrollo de
éstas últimas así como la migración de la población en busca de
oportunidades de empleo. Los campos más sobresalientes de esta cuenca
son en el estado Anzoátegui: Oficina, Guara, Santa Rosa, Nipa, Merey,
Dación, Leona y Yoaples; en Delta Amacuro: Tucupita y Pedernales; en
Guárico: Budare, Las Mercedes, Gabán, Ruiz y Barzo; en Monagas: Lobo,
Acema, Pilón, Quiriquire, Oritupano y Morichal.
7- Faja Petrolífera del Orinoco
Su superficie es de unos 45.000 kilómetros cuadrados, ubicándose al sur
de los estados Guárico, Anzoátegui, Delta Amacuro y Monagas, al norte del
rio Orinoco. Una cantidad tan grande como 700.000 millones de barriles de
petróleo como cantidad en reserva la convierten en una de las mayores del
mundo. Hace algunos años se explotaba petróleo extra pesado, el cual fue
utilizado para producir y exportar orimulsión. Actualmente se utilizan
mejoradores de crudo, que son equipos que fraccionan las moléculas de
petróleo para convertirlo en elementos más ligeros y comercialmente más
atractivos. También se importa petróleo ligero de otros países para mezclarlo
con el crudo extra pesado y producir una mezcla de mejor valor comercial
para la venta.
Está dividida en cuatro campos: Boyacá, Junín, Ayacucho y Carabobo.
Mediante el proyecto Magna reserva, se realizó la certificación de unos
172.000 millones de barriles de petróleo, con un factor de recuperación de un
20%, lo que convierte a Venezuela en el primer país en reservas de crudo
del mundo, por encima de Arabia saudita.
INICIO DE LA GESTIÓN PETROLERA
SIMON BOLIVAR:
El 24 de agosto de 1865 se otorga en el lago de Maracaibo, estado Zulia
la primera concesión a una empresa petrolera, pero esta jamás se hizo
efectiva por que no se explotaron los yacimientos en el plazo de un año tal
como lo establecía el contrato. El 18 de mayo de 1875 se realiza la primera
concesión petrolera efectiva de Venezuela, en la finca la alquitrana en el
estado Táchira, lo que origina que en 1878 se constituya la primera empresa
petrolera venezolana, la petrolia del Táchira la cual a partir de 1883
comienza a producir con fines comerciales, a partir de 1888 se comienzan a
establecer las transnacionales petroleras royal dutch shell y la standard oil.
JUAN VICENTE GOMEZ:
EN 1913 se descubre el primer campo petrolero venezolano el guanoco,
pero el 14 de julio de 1914 cuando revienta el pozo zumaque 1 en el campo
mene grande en el Zulia, inicia la producción petrolera a gran escala en
Venezuela, para entonces ambos campos estaban bajo control de la
caribbean petroleum Company ,una subsidiaria de la royal dutch Shell. EL 19
de junio de 1920 el gobierno de juan Vicente Gómez promulga la primera ley
de hidrocarburos, que imponía un 15% de regalías y además establecía el
derecho de revertir al estado venezolano la mitad del área de una concesión
luego del periodo de exploración.
ELEAZAR LOPEZ CONTRERAS:
EN 1938 el presidente promulga una nueva ley de hidrocarburos, en la
cual establece el aumento de las regalías, así como el de los impuestos de
exploración y explotación. También se autorizaba al estado para la creación
de empresas o institutos para el desarrollo de lo relacionado a la actividad
petrolera.
ISAIAS MEDINA ANGARITA:
Para el 13 de marzo de 1943 promulga otra ley de hidrocarburos, en ella
se establecían nuevos avances para el estado venezolano, porque a partir de
entonces se debía refinar al menos el 10% del crudo en Venezuela, la regalía
o impuesto a la explotación no podía ser inferior a 16,7% el estado
venezolano recibía un beneficio del 50% por la explotación petrolera y un
12% del impuesto sobre la renta.
ROMULO GALLEGOS:
Durante su gobierno se impulsó la política petrolera de no más
concesiones del cual también fue autor el entonces ministro de fomento de
esos dos periodos juan pablo Pérez alfolzo. Si bien estos no habían
aplicados de inmediato el reajuste del 50%-50%, apenas inician el nuevo
gobierno lo implementan en 1948.
MARCOS PÉREZ JIMÉNEZ:
Se centró en dos aspectos del petróleo, aumentar su producción y otorgar y
ampliar el periodo de las concesiones especialmente a las petroleras
estadounidenses. Entre 1956 y 1957 se otorgaron las concesiones hasta
1983 que se debían aumentar las reservas probadas de hidrocarburos.
Juana la loca y el crudo venezolano
Juana I de Castilla, llamada «la Loca» (Toledo, 6 de noviembre de 1479-
Tordesillas, 12 de abril de 1555), fue reina de Castilla de 1504 a 1555, y de
Aragón y Navarra, desde 1516 hasta 1555, si bien desde 1506 no ejerció
ningún poder efectivo y a partir de 1509 vivió encerrada en Tordesillas,
primero por orden de su padre, Fernando el Católico, y después por orden de
su hijo, el rey Carlos I.
Por nacimiento, fue infanta de Castilla y Aragón. Desde joven mostró
signos de indiferencia religiosa que su madre trató de mantener en secreto.2
En 1496 contrajo matrimonio con su primo tercero Felipe el Hermoso,
archiduque de Austria, duque de Borgoña, Brabante y conde de Flandes.
Tuvo con él seis hijos. Por muerte de sus hermanos Juan e Isabel y de su
sobrino Miguel de la Paz, se convirtió en heredera de las coronas de Castilla
y de Aragón, así como en señora de Vizcaya, título que ya entonces iba
unido a la corona de Castilla y que Juana heredó de su madre Isabel I de
Castilla. A la muerte de su madre, Isabel la Católica, en 1504 fue proclamada
reina de Castilla junto a su esposo; y a la de su padre, Fernando el Católico,
en 1516 pasó a ser la nominal reina de Navarra y soberana de la corona de
Aragón. Por lo tanto, el 25 de enero de 1516, se convirtió –en teoría– en la
primera reina de las coronas que conformaron la actual España; sin
embargo, desde 1506 su poder solo fue nominal, fue su hijo Carlos el rey
efectivo de Castilla y de Aragón. El levantamiento comunero de 1520 la sacó
de su cárcel y le pidió encabezar la revuelta, pero ella se negó y cuando su
hijo Carlos derrotó a los comuneros volvió a encerrarla. Más adelante Carlos
ordenaría que la obligasen a recibir los sacramentos, aunque fuese mediante
tortura.
Fue apodada «la Loca» por una supuesta enfermedad mental alegada por
su padre y por su hijo para apartarla del trono y mantenerla encerrada en
Tordesillas de por vida. Se ha escrito que la enfermedad podría haber sido
causada por los celos hacia su marido y por el dolor que sintió tras su
muerte. Esta visión de su figura fue popularizada en el Romanticismo tanto
en pintura como en literatura.
La aceptación de la «locura» de doña Juana se ha mantenido en mayor o
menor medida durante el XX, pero está siendo revisada en el XXI, sobre todo
a raíz de los estudios de la investigadora estadounidense Bethany Aram y de
los españoles Segura Graíño y Zalama que han sacado a la luz nuevos datos
sobre su figura.
Infancia y juventud
La reina Juana fue la tercera de los hijos de Fernando II de Aragón y de
Isabel I de Castilla. El 6 de noviembre de 1479 nació en Toledo y fue
bautizada con el nombre del santo patrón de su familia, al igual que su
hermano mayor, Juan.
Desde pequeña, recibió la educación propia de una infanta e improbable
heredera al trono, basada en la obediencia más que en el gobierno, a
diferencia de la exposición pública y las enseñanzas del gobierno requeridos
en la instrucción de un príncipe heredero. En el estricto e itinerante ambiente
de la corte castellano-aragonesa de su época, Juana estudió
comportamiento religioso, urbanidad, buenas maneras propias de la corte,
sin desestimar artes como la danza y la música, el entrenamiento como
amazona y el conocimiento de lenguas romances propias de la península
ibérica, además del francés y del latín. Entre sus principales preceptores se
encontraba el sacerdote dominico Andrés de Miranda, Beatriz Galindo y su
madre, la reina, que trató de moldearla a su «hechura devocional».
El manejo de la casa de la infanta y, por ende, de su ambiente inmediato
estaba totalmente dominado por sus padres. La casa incluía personal
religioso, oficiales administrativos, personal encargado de la alimentación,
criadas y esclavas,6 todos seleccionados por sus padres sin intervención de
ella misma. A diferencia de Juana, su hermano Juan, príncipe de Asturias y
de Gerona, comenzó a hacerse cargo de su casa y de posesiones
territoriales como entrenamiento en el dominio de sus futuros reinos.
Ya en 1495 Juana daba muestras de escepticismo religioso y poca
devoción por el culto y los ritos cristianos. Este hecho alarmaba a su madre,
que ordenó que se mantuviese en secreto.
En agosto de 1496, la futura archiduquesa partió de Laredo en una de las
carracas genovesas al mando del capitán Juan Pérez. La flota también
incluía, para demostrar el esplendor de la corona castellano-aragonesa a las
tierras del norte y su poderío al hostil rey francés, otros diecinueve buques,
desde naos a carabelas, con una tripulación de 3500 hombres, al mando del
almirante Fadrique Enríquez de Velasco, y pilotada por Sancho de Bazán. Se
le unieron asimismo unos sesenta navíos mercantes que transportaban la
lana exportada cada año desde Castilla. Era la mayor flota en misión de paz
montada hasta entonces en Castilla. Juana fue despedida por su madre y
hermanos, e inició su rumbo hacia Flandes, hogar de su futuro esposo.
Juana, por fin en las tierras del norte, no fue recibida por su prometido.
Ello se debía a la oposición de los consejeros francófilos de Felipe a las
alianzas de matrimonio pactadas por su padre el emperador. Aún en 1496,
los consejeros albergaban la posibilidad de convencer a Maximiliano de la
inconveniencia de una alianza con los Reyes Católicos y las virtudes de una
alianza con Francia.
La boda se celebró formalmente, por fin, el 20 de octubre de 1496 en la
iglesia colegiata de San Gumaro de la pequeña ciudad de Lier, gracias a la
influencia de la familia Berghes. El obispo de Cambrai, que posteriormente
sería el líder de la facción españolista, Enrique de Bergen, realizó la
ceremonia oficial de la boda. El ambiente de la corte con el que se encontró
Juana era radicalmente opuesto al que vivió en su España natal. Por un lado,
la sobria, religiosa y familiar corte de Fernando e Isabel contrastaba con la
desinhibida y muy individualista corte borgoñona-flamenca, muy festiva y
opulenta gracias al comercio de tejidos que sus mercados dominaban desde
hacía un siglo y medio. En efecto, a la muerte de María de Borgoña, la casa
de Felipe, de cuatro años, había sido rápidamente dominada por los grandes
nobles borgoñones, principalmente a través de consejeros adeptos y fieles a
sus intereses.
Aunque los futuros esposos no se conocían, se enamoraron al verse. No
obstante, Felipe pronto perdió el interés en la relación, lo cual hizo nacer en
Juana unos celos que han sido considerados patológicos por varios autores.
Al poco tiempo llegaron los hijos, con periodos de abstinencia conyugal
que agudizaron los celos de Juana. El 15 de noviembre de 1498, en la
ciudad de Lovaina (cerca de Bruselas) nació su primogénita, Leonor, llamada
así en honor de la abuela paterna de Felipe, Leonor de Portugal. Juana
vigilaba a su esposo todo el tiempo y, pese al avanzado estado de gestación
de su segundo embarazo, del que nacería Carlos (llamado así en honor al
abuelo materno de Felipe, Carlos el Temerario), el 24 de febrero de 1500,
asistió a una fiesta en el palacio de Gante. Aquel mismo día tuvo a su hijo,
según se dice, en un retrete del palacio. Al año siguiente, el 18 de julio de
1501, en Bruselas, nació una hija, llamada Isabel en honor de la madre de
Juana, Isabel la Católica.
Varios sacerdotes enviados a Flandes por los Reyes Católicos informaron
en este tiempo de que Juana seguía resistiéndose a confesarse y a asistir a
misa.
Reina de Castilla
Muertos sus hermanos Juan (1497) e Isabel (1498), así como el hijo de
esta, el infante portugués Miguel de Paz (1500), Juana se convirtió en
heredera de Castilla y Aragón. En noviembre de 1501 Felipe y Juana,
dejando a sus hijos en Flandes, emprendieron camino hacia Castilla por
tierra desde Bruselas, tardando seis meses en llegar a Toledo. Prestaron
juramento como herederos ante las cortes castellanas en la catedral de
Toledo el 22 de mayo de 1502.
En 1503 su marido, Felipe, regresó a Flandes a resolver unos asuntos,
mientras que Juana quedó en España a petición de sus padres para que
conociera a sus futuros súbditos y porque estaba en plena gestación. Ello la
sumió en una gran tristeza. El 10 de marzo de 1503, en la ciudad de Alcalá
de Henares, dio a luz un hijo, al que se llamó Fernando en honor a su abuelo
materno, Fernando el Católico. En Bruselas estaban sus tres hijos mayores.
Tras el parto, Juana volvió a pedir ir a Flandes, pero su madre se opuso, y
además la guerra con Francia convertía en inviable el camino por tierra.
Como Juana insistía, su madre ordenó al obispo Fonseca que la mantuviese
recluida en el castillo de la Mota. Madre e hija terminaron chocando y al final
Isabel tuvo que resignarse y darle permiso para que Juana regresase a
Flandes, lo cual al final consiguió en junio de 1504. El episodio del castillo de
la Mota, en el que la hija incurrió en desacato, había causado tanto disgusto
a la reina, que se vio obligada a justificarla delante de distintas
personalidades, y rogando a su esposo que cuando llegara a Flandes la
tuviera bajo vigilancia de gente de su confianza para evitar nuevos
desacatos, aunque esperaba que la reunión con su esposo produjera un
efecto beneficioso en su carácter.
La reina Isabel murió el 26 de noviembre de 1504, planteándose el
problema de la sucesión en Castilla. Según el historiador Gustav Bergenroth,
su madre desheredó a Juana en su testamento porque no iba a misa ni
quería confesarse. Sin embargo, su padre, Fernando, la proclamó reina de
Castilla y siguió él mismo gobernando el reino.
Pero el marido de Juana, el archiduque Felipe, no estaba dispuesto a
renunciar al poder, y en la concordia de Salamanca (1505) se acordó el
gobierno conjunto de Felipe, Fernando el Católico y la propia Juana. Entre
tanto, Felipe y Juana permanecieron en la corte de Bruselas, donde el 15 de
septiembre de 1505 ella dio a luz a su quinto hijo, una niña llamada María
(llamada así en honor a su abuela paterna, María de Borgoña). Mientras
tanto, se preparó una gran flota para transportar a la nueva familia real
castellana a su reino.
A finales de 1505, Felipe estaba impaciente por llegar a Castilla y por ello
ordenó que zarpase la flota cuanto antes, a pesar del riesgo que suponía
navegar en invierno. Partieron el 10 de enero de 1506, con 40 barcos. En el
canal de la Mancha, una fuerte tormenta hundió varios navíos y dispersó al
resto. Se temió por la vida de los reyes, que al final recalaron en Portland. La
armada tuvo que permanecer durante tres meses en Inglaterra. En Londres,
Juana pudo visitar durante un día a su hermana Catalina, a la que no veía
desde hacía diez años. Zarparon de nuevo en abril de 1506 y en vez de
dirigirse a Laredo, donde se los esperaba, pusieron rumbo a La Coruña,
probablemente para ganar tiempo y poder reunirse con nobles castellanos
antes de presentarse ante Fernando. Felipe consiguió el apoyo de la mayoría
de la nobleza castellana, por lo que Fernando tuvo que firmar la concordia de
Villa áfila (27 de junio de 1506) y retirarse a Aragón con una serie de
compensaciones económicas. Felipe fue proclamado rey de Castilla en las
Cortes de Valladolid con el nombre de Felipe I.
El 25 de septiembre de ese año murió Felipe I el Hermoso en el Palacio
de los Condestables de Castilla; según algunos, envenenado, y entonces
circularon rumores sobre una supuesta locura de Juana. En ese momento
ella decidió trasladar el cuerpo de su esposo desde Burgos, donde había
muerto y en el que ya había recibido sepultura, hasta Granada, tal como él
mismo había dispuesto viéndose morir (excepto su corazón, que deseaba
que se mandase a Bruselas, como así se hizo), viajando siempre de noche.
Pero su padre se mostró reacio a permitir que su yerno estuviera enterrado
en Granada antes que él mismo, y los desplazamientos se limitaron en un
espacio reducido en Castilla. La reina Juana no se separaría ni un momento
del féretro y este traslado se prolongaría durante ocho fríos meses por tierras
castellanas. Acompañaron al féretro gran número de personas, entre las que
se contaban religioso, noble, damas de compañía, soldados y sirvientes
diversos. Ello hizo que las murmuraciones sobre la locura de la reina
aumentasen cada día entre los habitantes de los pueblos que atravesaban.
Después de unos meses, los nobles, «obligados» por su posición a seguir a
la reina, se quejaron de estar perdiendo el tiempo en esa «locura» en lugar
de ocuparse, como deberían, de sus tierras. En la ciudad de Torquemada
(Palencia), el 14 de enero de 1507, Juana daba a luz a su sexto hijo y
póstumo de su marido, una niña bautizada con el nombre de Catalina
(llamada así en honor a su hermana pequeña, Catalina de Aragón).
Encierro en Tordesillas
Desde que su padre la recluyera, en 1509, la reina Juana permaneció en
una casona-palacio-cárcel de Tordesillas hasta que murió, el 12 de abril de
1555, después de cuarenta y seis años de reclusión forzosa y siempre
vestida de negro, con la única compañía de su última hija, Catalina, hasta
que esta salió en 1525 para casarse con Juan III de Portugal. Según algunos
autores, Juana y su hija fueron ninguneadas y maltratadas física y
psicológicamente por sus carceleros. Especialmente duros fueron los largos
años de servicio de los segundos marqueses de Denia, Bernardo de
Sandoval y Rojas y su esposa, Francisca Enríquez. El marqués cumplió su
función con gran celo, como parecía jactarse en una carta dirigida al
emperador en la que aseguraba que, aunque doña Juana se lamentaba
constantemente diciendo que la tenía encerrada «como presa» y que quería
ver a los grandes, «porque se quiere quejar de cómo la tienen», el rey debía
estar tranquilo, porque él controlaba la situación y sabía dar largas a esas
peticiones. El confinamiento de doña Juana, por su presunta incapacidad
mental, era esencial para la legitimidad en el trono castellano, primero de su
padre, Fernando, y después de su hijo, Carlos I. Si se empezaba a rumorear
que la reina estaba cuerda, los adversarios del nuevo rey podrían derrocarlo
por usurpador. De ahí que la figura de doña Juana se convirtiera en una
pieza clave para legitimar el movimiento de las Comunidades.
Los reyes Fernando y Carlos trataron de borrar cualquier vestigio
documental del encierro de la reina Juana. No hay rastro de la
correspondencia intercambiada entre Fernando y Luis Ferrer, y Carlos V
parece haber tenido el mismo cuidado. Incluso Felipe II ordenó quemar
ciertos papeles relativos a su abuela.
Petróleo y la reina
El petróleo era utilizado durante el período precolombino y conocido como
"mene" en el territorio que hoy ocupa Venezuela, aunque su uso era para
fines curativos o para la reparación de algunos objetos de esas comunidades
indígenas. La primera vez que se mencionó el petróleo venezolano fue en
1535 por el capitán Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés en unos escritos
que llevaban por nombre Historia natural y general de las Indias, Islas y
Tierra Firme del Mar Océano. Poco después ocurre la primera exportación
petrolera de Venezuela, pero no con fines comerciales, el 30 de abril de 1539
se embarcó a España el primer envío petrolero, por solicitud de la reina
Juana I (Juana La Loca) con fines medicinales, pues se trataba de aliviar una
enfermedad de su hijo Carlos I (Carlos V).
Desde temprano se dispuso al Estado como el propietario de los recursos
minerales e hidrocarburos en el suelo y subsuelo nacional, ello por
disposición del decreto del 24 de octubre de 1829 ordenado por Simón
Bolívar que estipulaba esa medida para todo el territorio de la Gran
Colombia, fecha para la cual Venezuela formaba parte de la unión.
El 24 de agosto de 1865 se otorga en el Lago de Maracaibo, Estado Zulia
la primera concesión a una empresa petrolera, pero ésta jamás se hizo
efectiva por que no se explotaron los yacimientos en el plazo de un año tal
como lo establecía el contrato. El 18 de mayo de 1875 se realiza la primera
concesión petrolera efectiva de Venezuela, en la Finca La Alquitrana en el
Estado Táchira, lo que origina que en 1878 se constituya la primera empresa
petrolera venezolana, la Petrolera del Táchira la cual a partir de 1883
comienza a producir con fines comerciales. A partir de 1888 se comienzan a
establecer las transnacionales petroleras Royal Dutch Shell y la Standard Oil.
Defensa del petróleo
El 23 de enero de 1958 es derrocado Marcos Pérez Jiménez y se
establece una Junta Cívico Militar que luego da paso a elecciones generales
en las cuales resulta electo Rómulo Betancourt, éste se encarga de
establecer el 19 de abril de 1960 la empresa estatal Corporación Venezolana
de Petróleo (CVP), cuyo objetivo era encargarse de las fases de exploración,
explotación, refinación y transporte de hidrocarburos. El gobierno de
Betancourt volvió a impulsar la política de no más concesiones, maximizar la
renta por barril de petróleo y además con las gestiones de Juan Pablo Pérez
Alfonzo se logró la creación de la Organización de Países Exportadores de
Petróleo (OPEP) el 14 de septiembre de 1960, con el fin de defender los
precios del petróleo junto a los Estados exportadores de petróleo.
Durante este período se comenzó a explotar por primera vez los
yacimientos de la Faja Petrolífera del Orinoco que habían sido descubiertos
en 1932 pero que se mantenían sin intervención comercial. El área abarca
una extensión de 54.000 km².
Nacionalización petrolera
Si bien desde la década de los años 1960 se discutía la posibilidad de la
nacionalización petrolera, ésta no se había podido concretar por diferencias
políticas y por contratos con las empresas transnacionales petroleras, ahora
se presentaba un escenario más favorable para ejecutar la medida del
Estado venezolano, porque seguía consolidándose la OPEP y además se
habían presentado algunas crisis petroleras. El 30 de julio de 1971 es
aprobada la Ley de Bienes Afectos a Reversión en las Concesiones de
Hidrocarburos, que pretendía tomar la totalidad de los activos de las
empresas petroleras en 1983 cuando expiraran las concesiones para que
pasaran al Estado. El 29 de agosto de 1975 es creada la compañía estatal
Petróleos de Venezuela (PDVSA) con el fin de controlar todos los negocios
petroleros en territorio venezolano y el 1 de enero de 1976 inicia operaciones
comerciales al ser declarada la nacionalización petrolera por el presidente
venezolano Carlos Andrés Pérez.
Internacionalización de PDVSA
El proceso conocido como la internacionalización de PDVSA fue
planteado y ejecutado con el objetivo de buscar nuevos mercados, colocar
petróleo de forma segura, aumentar la capacidad de refinación, asegurarse
la comercialización y comercializar y procesar el crudo pesado, entre otras.
El primer paso de la operación se inició en 1983 cuando la empresa
estatal se asocia con la alemana Veba Oel para adquirir a partes iguales las
acciones de Rühr Oel, así se adquirieron las refinerías en Gelsenkirchen,
Neustadt, Karlsruhe y Schwedt, todas en territorio alemán. PDVSA solo
suministra alrededor del 10% del crudo procesado en esas plantas desde
que las opera. Pese a ello en 2005 Rühr Oel alcanzó un récord en dividendos
por 1.300 millones de euros.78 Veba Oel fue transformada a E.ON que en
2002 vendió su participación a Deutsche BP.
En 1986 la petrolera venezolana adquiere el 50% de Nynäs Petroleum
con base en Suecia, mientras que el resto de las acciones permanecen bajo
la administración de la finlandesa Neste Oil.
Ese mismo año también se adquiere en Estados Unidos el 50% de las
acciones de Citgo, que formaba parte de la Corporación Southland, en 1990
adquirió la totalidad de la empresa.
Apertura Petrolera
En 1992 durante el segundo período presidencial de Carlos Andrés Pérez,
el mismo que había nacionalizado la industria petrolera, anuncia la nueva
estrategia energética del Estado al iniciar la llamada Apertura Petrolera. Esa
política consistía en permitir la inversión de capital privado en las fases de
exploración, producción, refinación y comercialización del petróleo y sus
derivados a nivel nacional e internacional.
La Apertura Petrolera comenzó bajo la forma de Convenios Operativos
con los cuales las empresas petroleras privadas se encargaban de reactivar
los campos que se encontraban inactivos. A ésta le siguió la figura de
Asociaciones Estratégicas establecida en 1995 entre PDVSA y las empresas
petroleras, su objetivo era encargarse de la extracción y mejoramiento de
crudos pesados y extra pesados localizados en la Faja del Orinoco. La última
modalidad que se estableció durante la Apertura Petrolera fue la de
Convenios de Exploración a Riesgo y Ganancias Compartidas, según la cual
a las empresas privadas se le permitía explorar en sectores nuevos con su
propio capital, pero aceptando la posterior participación del Estado
venezolano de haberse encontrado reservas.
Plan Siembra Petrolera
Con la llegada al poder de Hugo Chávez en 1999, se formularon nuevas
políticas en materia petrolera, comenzando por la lucha para elevar los
precios del petróleo y en el ámbito interno con la publicación de una nueva
Ley de Hidrocarburos en 2001, se buscó mejorar la participación de la estatal
PDVSA en todos los acuerdos petroleros, entre ellos lo referido a las
regalías, las cuales pasaron de 1%a 30%.
Pero la nueva política no fue concretada hasta el llamado Plan Siembra
Petrolera que fue presentado el 18 de agosto de 2005 por Chávez, con ella
se persiguen seis objetivos a lograr entre 2005 y el 2030, denominados
Magna Reserva, Proyecto Orinoco, Proyecto Delta Caribe, Proyecto de
Refinación, Proyecto de Infraestructura e Integración energética regional.
En 2007 Chávez implementa otro plan, la de Plena Soberanía Petrolera,
con la que decreta el fin de la Apertura Petrolera por medio del Decreto Ley
N° 5.200 de migración a Empresas Mixtas de todas las modalidades que se
habían formulado durante la política iniciada en 1992. Con este nuevo
modelo el Estado reafirma la mayoría accionaria en todas las nuevas
empresas mixtas.
Las primeras compañías en migrar a Empresas Mixtas fueron
ChevronTexaco, Statoil, Total, BP, ENI y Sinopec e Ineparia.
En 2010, Chávez vende las acciones de PDVSA en Rühr Oel a la
empresa rusa Rosneft, que incluía porciones en las refinerías alemanas en
Gelsenkirchen, Neustadt, Karlsruhe y Schwedt; así como la planta
petroquímica DHC Solvent Chemie GmbH, también en Alemania. También
ha anunciado su deseo de vender Citgo, filial estadounidense de PDVSA. En
ambos casos, Chávez ha justificado sus acciones alegando la supuesta poca
rentabilidad de las empresas, aunque de acuerdo a cifras oficiales, dichas
empresas fueron rentables hasta 2007.
Actualmente, la petrolera -a través de su único accionista, el estado
venezolano- posee las mayores reservas petrolíferas del mundo, alcanzando
-a finales de 2011- una suma total certificada de 296.500 millones de barriles,
que representan el 18% de las reservas mundiales de este recurso. La
empresa espera -luego de finalizar la cuantificación de las reservas de
petróleo en la Faja del Orinoco- incrementar aún más esta cifra, de acuerdo
con lo estipulado en el "Proyecto Magna Reserva". Al finalizar dicho proyecto,
Venezuela deberá poseer reservas probadas con un total cercano a 316.000
millones de barriles, la mayoría de ellos correspondientes a crudo extra
pesado.

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