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Los Arcanos Menores (El Tarot como vía de conocimiento – Karen Hamaker-Zondag):

Varas: Las varas tienen que ver con el movimiento y la acción, las iniciativas y la puesta en marcha
de nuevas ideas. Por lo tanto, las varas se caracterizan por un rendimiento fabuloso, capaz de
sustentar diversas actividades e ideas originales, pero también, en su vertiente negativa, capaz de
una productividad contraproducente provocada por la imprudencia.

Espadas: las espadas representan el poder de la discriminación desde el punto de vista del
pensamiento y la lógica. Las espadas son también activas, lo cual significa que hacen distinciones
por su propia iniciativa, y en un sentido negativo, provocan separación.

Pentáculos: Los pentáculos representan el mundo de lo tangible y de la producción de formas


genuinas en la materia, en pro de resultados positivos, y también a favor de la experiencia del
mundo manifiesto. Por lo tanto, los pentáculos están relacionado con lo que podemos percibir con
nuestros sentidos y traducir en formas. Esto puede encontrar una salida útil en la creatividad
concreta y en el disfrute del mundo físico, pero, en un sentido menos beneficioso, puede implicar
un apego al pasado, codicia y búsqueda del placer.

Copas: Las copas representan el mundo de la experiencia y la sensación en el sentido amplio de la


palabra. Por consiguiente, las copas tienen que ver con la exteriorización de la emoción, dando
forma a las emociones, y con el papel de las emociones en relación con los demás. También tienen
que ver con la susceptibilidad, la fantasía, los sueños y lo irracional en general. En un sentido
positivo, aportan una sensación de paz y satisfacción, pero en un sentido negativo pueden indicar
expectativas poco realistas, ideas ilusorias, caprichos, etcétera.

Las varas y las espadas forman e principio yang; los pentáculos y las copas son dos aspectos del
principio yin.

Cada uno de los cuatro palos de los Arcanos Menores contiene cuatro cartas cortesanas: el paje, el
caballero, la reina y el rey, y otras diez cartas del as al diez. […]

As:
Cada vez que multiplicamos un número por sí mismo, el producto siempre es un número mayor.
En el caso del dos, 2 x 2 es igual a 2 + 2, que e 4, pero además, la potencia al cuadrado de un
número siempre es mayor que la suma de su adición a sí mismo. En el caso del 1, por otro lado, el
resultado de multiplicarse por sí mismo es inferior al resultado de sumarse a sí mismo. Uno
multiplicado por sí mismo siempre sigue siendo 1. ¿Quiere decir que el 1 siempre es enteramente
él? ¿Qué 1 es la perfección divina que se mantiene durante la división por sí mismo y la
multiplicación por sí mismo?

Pero cuando el 1 se refleja mediante la adición a sí mismo, el otro, el 2 cobra vida. Por lo tanto, el
1 que es todo no se ve a sí mismo y no es consciente de sí mismo. Sólo reflejándose en el otro, en
el 2, y mediante la experiencia de la dualidad, el 1 puede ser consciente de sí mismo. Pero este
reflejo evoca confrontaciones y tensiones, como en todo proceso de verdadera toma de
conciencia. No obstante, desde el punto de vista simbólico, el 1 es un estado de unidad y
totalidad, aunque no sea consciente de sí mismo. Por consiguiente, en él hay un gran potencial
que continúa luchando por realizarse.

Cuando examinamos los cuatro ases, encontramos el mismo símbolo en cada uno de ellos: una
mano divina que sale de una nube y sostiene el emblema del palo correspondiente. Todos los ases
tienen en esencia el mismo significad debido al hecho de que son las primeras cartas y, en este
sentido, representan el potencial de su palo. Se supone que nosotros debemos aceptar este
potencial como un regalo y hacer algo al respecto: deducir del conocimiento de que “todo está ya
ahí” un impulso para ponerse a trabajar y actualizarlo. Entonces el futuro será nuestro.

Esto queda recalcado con el simbolismo de cada uno de los cuatro palos: varas, espadas, copas y
pentáculos. Las varas (o bastos) tienen retoños, no están muertas. Las espadas de los naipes son
en todos los casos espadas auténticas, pero en el as el arma lleva una corona y está adornada de
follaje: un símbolo de fecundidad, incluso aquí. Los pentáculos aparecen en un entorno fértil, y de
la Copa de la carta del As mana agua. Todos son símbolos fecundos que implican una promesa de
crecimiento, incluso en el as de espadas. El poder reside aquí, pero tienes que hacerte con él. Por
lo tanto los ases tienen que ver con las oportunidades, cada uno en su propia esfera de influencia.
[…]

As de Varas: Tiene lugar una irrupción de nuevas ideas e impulsos creativos muy sugerentes para
ti. Se merecen sin duda que nos tomemos la molestia de llevarlos a la práctica. Te enfrentas a
nuevos retos que brotan desde dentro, o bien se presentan en nuestro camino procedentes del
exterior. Te encuentras en el umbral de alguna nueva iniciativa o una nueva orientación en la vida,
y puedes proceder con entusiasmo y energía. Aunque todo parece ir en tu favor, no te precipites
demasiado.