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INSTITUCION EDUCATIVA T. EL CRUCERO.

L ASIGNATURA: CPE PROFESOR:

ESTUDIANTE: CURSO: Decimo Bimestre: II

GUÍA LA POLÍTICA
La política se ha comprendido a través de la historia como el arte de gobernar y como la búsqueda del bien común. Desde otras perspectivas
también se comprende como el estudio y la práctica de las diferentes maneras de distribuir y administrar el poder en las distintas sociedades.
Como disciplina de las ciencias sociales, la política se comprende como el estudio sistemático del gobierno en su sentido más amplio. En este
sentido, abarca el origen de los regímenes políticos, sus estructuras, funciones e instituciones, las formas en que los gobiernos identifican y
resuelve problemas socioeconómicos y las interacciones entre grupos e individuos importantes en el establecimiento mantenimiento y cambio de
los gobiernos.
Sentido de la ciencia política
La ciencia política se considera como parte de las ciencias sociales, donde también se incluyen la antropología, la economía, la historia, la psicología
y la sociología.
Su relación con estas ciencias admite dos perspectivas hay quienes plantean que la ciencia política ocupa un lugar preponderante porque las
cuestiones individuales y colectivas que estudian otras ciencias sociales siempre tienen lugar en el marco de la política como manifestación de una
creencia personal, como actividad profesional y como ejercicio de la autoridad.
El otro punto de vista es el de las personas que conciben la ciencia política al servicio de las otras ciencias sociales, porque depende de sus
conceptos, métodos y averiguaciones.
Hoy, la mayor parte de la investigación que se publica en el campo de la ciencia política tiene que ver con temas concretos, como las campañas
electorales y las elecciones, el proceso legislativo, el poder ejecutivo, las regulaciones administrativas, los impuestos y la seguridad social.
También se adelantan investigaciones sobre las relaciones internacionales, la política comparada, la toma de decisiones jurídicas y las acciones e
influencias de los grupos involucrados en las finanzas, el trabajo, la agricultura, la religión, las culturas étnicas, los militares o los medios de
comunicación, entre otros aspectos.
La política social como eje de la política.
La política social es la forma de intervención del Estado en la sociedad civil. En un sentido más restringido, es el programa de acción del Estado en
materia social dirigido a realizar algún tipo de cambio en las estructuras de una sociedad.
Los orígenes de las políticas sociales se remontan a las últimas décadas del siglo XIX en Europa, donde nacen con el objetivo de moralizar la
economía liberal, a fin de evitar las injustas consecuencias sociales de la revolución industrial.
En sus inicios, la política social “anglosajona” se preocupó fundamentalmente por todas aquellas personas amenazadas por la pobreza: ancianos,
vagabundos, enfermos etc.
La política social “latina”, en cambio, se interesó por las condiciones de la clase trabajadora, identificándose con la política laboral: prohibición del
trabajo de los menores de edad, reducción de la jornada laboral, salarios más justo, seguridad en el trabajo, etc.
Con el tiempo las políticas sociales se han transformado y han ampliado su radio de acción no sólo a las capas más necesitadas de la población sino
de la mayoría de los individuos que componen una sociedad.
Política y bienestar social.
La importancia adquirida de política social está dada por las condiciones de ruptura de un modelo de organización social que se muestra como con
una serie de contradicciones, constituidas por problemas relativos a la condición y dignidad humanas, y que parecen requieren de un análisis y
alternativas de solución.
la sociedad se puede concebir como un entramado de relaciones humanas constituidas dentro de un espacio demarcado por tres planos, cada uno
de los cuales integran conjunto de relaciones (definidas entre los asociados) y unas instituciones formales e informales que les dan un cierto grado
de coherencia, racionalidad y orden a esas
Tales planos son: el conjunto de acuerdos básicos, de costumbres, de medios e instrumentos que hacen posible la comunicación de las personas:
para que puedan convivir, relacionarse, reunirse, protegerse, producir asociadamente y gozar de frutos de esa producción.
Las personas comparten un conjunto de prácticas, de usos, costumbres, signos y significados comunes, que les permiten establecer asociaciones
familiares, religiosas, de cooperación y solidaridad duraderas, por medio de las cuales componen interpretaciones de la realidad, visiones del
mundo y fines comunes.
Estas relaciones socioculturales y sus instituciones define en un plano que provee lo que algunos estudiosos han denominado el tejido conjuntivo
de la sociedad, que establece un estado de integración social básico sobre el que se pueden construir instituciones socioculturales más complejas.
Otro conjunto de relaciones en una asociación de individuos es el relacionado con los intereses en la producción conjunta o asociar recolección
caza intercambio manufactura servicios horas comunitarias etc.
El otro conjunto de relaciones que por su naturaleza se pueden individuar de una sociedad, es el asociado con “el ejercicio del poder”. El
“funcionamiento” de una sociedad (cohesión, eficacia, perdurabilidad) requiere de una institución que normalice, objetivice, y haga socialmente
aceptables los usos, costumbres y acuerdos que rigen la sociedad.
Así se hacen objetivas y se establece un orden en las relaciones socioculturales y económicas, orden que poco a poco adquiere un papel importante
en tanto que legítima el ejercicio del poder y la fuerza por algunos individuos, grupos u estamentos de la sociedad.
A este conjunto de relaciones se le asocian aquellas que el “buen gobierno” define integra Y qué tiene que ver con la representación de los
ciudadanos, que buscan que sus normas, costumbres e intereses se reconozcan y se legalicen, y aquellos puedan influir en el ejercicio de la
administración del poder.
Bienestar y cohesión social las relaciones socioculturales económicas y políticas expresan la necesidad fundamental de asociación que sólo puede
ser entendida en función de o con relación a una vida mejor en comunidad.
Es esa percepción de mejorar la condición de vida, es estado de bienestar particular de cada persona en la sociedad, reconocidos y aceptados por
una amplia mayoría de ellos, los que fundamenta en un consenso de asociación.
Ese principio de bienestar, es el que le da sentido a la asociación y fundamento de la cohesión de una sociedad, a la integración de los individuos. Y
es esta asociación la que le da el carácter del ser humano a cada persona.
Las instituciones que conforman el espacio político y social, deben crear y saber combinar los recursos sociales (culturales), materiales y políticos
existentes, para mejorar la condición de vida de las personas asociadas.
Deben asegurar entonces, que lo social conduzca esa mejora, a la periódica renovación de la experiencia individual y grupal de ampliar su condición
general de vida, con el fin de mantener vivo el interés por la asociación.
Pero ese bienestar no debe ser sólo bienestar material, sino que dependiendo de las calidades culturales de cada sociedad particular, dicho
bienestar también implica otros elementos de calidad de vida no asociados a la riqueza como seguridad individual, familiar y colectiva,
identificación y reconocimiento personal y grupal, sentido de pertenencia, goce estético, desarrollo intelectual etc.
Además en la medida que las sociedades se hacen más complejas, la conciencia de bienestar se desarrolla dentro de su proceso de construcción
elementos ideales, como la experiencia del patriotismo, de la grandeza nacional o de verdades religiosas, o hasta del sentimiento de supervivencia.