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Nietzsche al promulgar la muerte de Dios y la superación de la metafísica, la moral y al

religión, hizo que deviniera una muerte de la verdad y de todo aquel pensamiento
filosófico-teológico que se enraíza en la existencia de una verdad objetiva, o pensamiento
fuerte como el mismo Vattimo le llama, afirma este autor en relación con el proyecto
filosófico de Nietzsche: “este es el momento que se puede llamar el nacimiento de la
posmodernidad en filosofía” (148). No obstante hay que mencionar la labor filosófica de
Heidegger es vital para el desarrollo de la posmodernidad, pues quiso abrir nuevas
posibilidades del pensamiento posmoderno, por un lado afirma en su gran obra Ser y
tiempo: “será necesario alcanzar una fluidez de la tradición endurecida, y deshacerse de los
encubrimientos producidos por ella. Esta tarea es lo que comprendemos como la
destrucción” (43). La consecuencia de esto es dejar de concebir el ser en las categorías
propuestas por la tradición filosófica, en especial la moderna, para abrir nuevos horizontes
de sentido; pero también en la línea del pensamiento posmoderno no entiende esta
destrucción como una mera superación para crear nuevas bases del pensamiento, sino que
acepta que tales ideas respondieron a factores apócales, argumenta el maestro de Friburgo:
“En la tradición de las épocas del destino del ser queda atado el pensar, y también cuando,
y precisamente cuando, cobra memoria de cómo y de dónde recibe en cada caso el ser
mismo la determinación que le es propia, a saber, desde el: Se da el ser. El dar se mostró
como destinar” (29). Es decir cada interpretación que se da del ser responde a un momento
histórico, por eso no debemos luchar por la imposición de paradigmas que los superen.

Más allá de la destrucción de la metafísica o del pensamiento fuerte elaborado por estos dos
titanes del pensamiento, existen otros pensadores que han aportado al advenimiento de esta
era del pensamiento a través de otras consideraciones. Uno de estos pensadores fue Walter
Benjamín. Este pensador de origen judío desarrolla dos tesis importantes, la primera en
relación, a mi modo de ver, con la muerte del arte en la era de la reproducían técnica, pues
el arte al pasar por los medios de reproducción pierden un aquí y ahora que tanto atrae en la
obra original, explica este pensador: “Conforme a una formulación general podemos decir
que la reproducción técnica desvincula lo reproducido del ámbito de la tradición. Al
multiplicar las reproducciones, pone si presencia masiva en el lugar de una presencia
irrepetible. Y, al permitirle a la reproducción salir al encuentro de cada destinatario, se
encuentre donde se encuentre, hace que lo reproducido se actualice siempre” 1. Es decir,
ante la obra reproducida siempre se produce una relación estética diferente al que se puede
producir frente a la obra de arte original, además, la obra reproducida se convierte en un
mundo nuevo y en una reacción artística propia. La otra tesis principal de este pensador
hace referencia a la historia, esta no es más que la interpretación que de ella hacen los
historiadores, en respuesta al historiador decimonónico Ranke que consideraba que la
historia debe registrar los hechos tal como han sucedido, con objetividad y cientificidad,
asegura Benjamín: “Articular históricamente el pasado no significa conocerlo “tal y como
verdaderamente fue”. Significa apoderarse de un recuerdo tal y como relumbra en el
instante de un peligro”2. De esto se deduce que las interpretaciones de los hecho son
resultados de la una forma de ver el mundo, de los prejuicios de un historiador. Además, en

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su metáfora del Angelus Novus entiende que el progreso no es más que un viento fuerte que
sopla empujando hacia la ruina3.

En el presente siglo se está evidenciando una revolución lingüística, pues la posmodernidad


ha abierto nuevos horizontes de comprensión para el lenguaje. Con esto se quiere afirmar
que el hecho evidente de una nueva transformación del lenguaje atestigua la existencia de la
posmodernidad, pues las formas de usar y ser en el lenguaje propias de la modernidad (aún
mucho más lejos, desde la antigüedad) se están transformado. Esto, en primer lugar,
evidencia una nueva posibilidad del pensamiento para expandir sus horizontes de
comprensión. Pero expliquemos mejor este hecho, el hombre usa la palabra como modo de
ser en mundo, de nombrar las cosas, también de ser con los otros. Occidente ha vivido de
la palabra, ya sea oral o escrita, esta ha ejercido un predominio sobre la imagen. A pesar de
los cambios en las formas de usar el lenguaje, como sucedió en la edad antigua al pasar de
la oralidad a la escritura, o en el medioevo al pasar del signo escrito al símbolo que se
interpreta, y en la modernidad al retornar a la palabra escrita; la palabra ha gobernado sobre
la imagen, pero esta está comenzando a ser desplazada por la imagen, por más extraño que
parezca. Explico, el uso de los mass media ha comenzado a tener una hegemonía sobre el
resto de modos tradicionales de comunicación. Ya no se está con el otro compartiendo una
conversación, ni una charla, se está con el otro por medio de una digitalizad, que está
representando un nuevo modo de darse la realidad. La cercanía que yo puedo tener con el
otro en la presencialidad está siendo remplazada por una ausencia-presencia virtual, esto
es, en cuanto el sujeto se hace presente como una entidad virtual por medio de unos pixeles
y algoritmos que le representan en una pantalla, el otro se encuentra presente pero como
una representación, pero a la vez no, pues el sujeto como tal no se encuentra ahí, solo su
representación, mas este tema es complejo, y necesita más espacio para ser desarrollado,
solo podemos decir que el estar con el otro, se ha convertido en un solo ver al otro, así que
toda comunicación que se efectúa se realiza por medio de la visión de un mensaje, que en
la mayoría de los casos se está trasformando en una imagen, ejemplo que nos sirven para
justificar esto, el uso predomínate del emoticón como medio de mostrar algún sentimiento,
el cual si bien puede ser interpretado por medio de la palabra, por ejemplo, una cara de
llanto puede ser interpretado como un estado de tristeza por parte del receptor, pero lo
principal es el hecho que se reemplaza la palabra por la imagen, esto se podría entender
como un símbolo o uso de signos, mas no son lo mismo porque cumplen la misma función,
ni pasan por el mismo proceso. Pero esto también lo evidencia el uso de imágenes para
expresar algo concreto, ejemplo, un meme puede servir para expresar estados de
inconformismos, pero también el compartir imágenes sobre las últimas vacaciones en lugar
de narrar que se estuvo en un viaje vacacional, pero lo más importante es el efecto que
produce sobre el receptor pues este solo le sirve ver las imágenes de un hecho particular
de alguien conocido para intuir que lo acontecido a alguien conocido. A pesar de esto
debemos de recordar que el hombre siempre tendrá la capacidad del lenguaje, no estamos
predicando su fin, lo contrario, la palabra es parte de la capacidad de lenguaje que el
hombre tiene, pero se está viendo reemplazada por la imagen. Y en esto la posmodernidad
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tiene un papel vital, pues la posmodernidad ha permitido que las formas del lenguaje se
liberen del entender tradicional, más allá del signo verbal.
Un carácter especial de la posmodernidad es la crítica a la tecnologizacion del mundo,
consecuencia de la tecnificación de este. Una de las quejas principales de Heidegger frente
la nueva realidad que afronta el hombre es la tecnificación del mundo, esto hace parte del
espíritu posmoderno al ver la serie de desventajas que ha producido la técnica. Pues si a la
modernidad pertenece esa canonización de la razón, que ha permitido el auge de al
tecnificación del muño, pertenece a la posmodernidad la queja de los excesivos avances de
la técnica. Argumenta el francés Pierre Hadot citando al mismo Heidegger en su
conferencia Die Frage nach der Technik: “El desvelamiento que rige la técnica moderna es
una pro-vocación por medio de la cual se requiere a la naturaleza entregar una energía que
pueda como tal extraerse y acumularse” 4. Es decir la técnica es el proceso de
transformación del mundo para efectos de producción e industrialización. Todo esto es
innegable, la técnica es la industrialización del mundo, pero también es el camino de mate
matización del mundo, la técnica en pocas palabras convierte al mundo en producto de lo
medible y lo cuantificable. Pero ya en el siglo XXI podemos atestiguar la evolución de la
técnica y hablar de una tecnologizacion del mundo. Este proceso consiste en la
virtualización de la realidad, así si en la técnica el mundo participaba de una tecnificación
en la tecnologizacion participa de una dominación por medio del pixel que lo convierte en
imagen virtual, pero también de los algoritmos que intentan imitar el modo de actuar del
mundo. En relación con la posmodernidad se comprende como negativo el devenir de la
técnica a la tecnificación del mundo, que convierte a la realidad en algo virtual que se
puede encerrar en una pantalla. La experiencia vital se queda carcelera de la pantalla, cada
vez el hombre traslada sus maneras de ser en el mundo (vivir con el otro, amar, trabajar) a
la virtualidad. Si la técnica fue criticada por la posmodernidad por llevar al hombre a la
masacre, por ejemplo en las guerras mundiales, ahora al pensamiento posmoderno le queda
la crítica a la perdida de la vida humana en la tecnologizacion del mundo y de la vida.
En conclusión, hemos comprobado que la posmodernidad es algo vigente y efectivo, que
los ideales de la modernidad han sido puestos en tela de juicio y critica como pasa con la
tecnificación-tecnologizacion del mundo. La posmodernidad en el siglo XXI tiene nuevos
campos de pensamiento, como la virtualidad, pues esta representa una verdadera revolución
del modo común de ser en el mundo, nunca en la historia se había logrado sacar de tal
manera al hombre de su realidad espacial a llevarlo a una realidad meramente visual y
virtual. Pero estos acontecimientos y esta crítica solo tiene sentido desde la posmodernidad,
si se comprende esta como el fin de pensamiento fuerte que canonizó la realidad estable y
objetiva, pero también es este momento del pensamiento se permite formular una actitud
crítica frente a este estado.

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