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LEVANTAMIENTO DE LA CRUZ.

Por la señal de la santa cruz, de nuestros enemigos líbranos señor dios nuestro en el
nombre del padre, del hijo y del espíritu santo. Amen.

Guía: Abre Señor mis labios


Todos: Y mi boca anunciara tu alabanza
Guía: Acude señor en mi ayuda.
Todos: No tardes Señor en socorrerme

SALUDO.
Jesús para librarme de todo pecado y darme la salvación, la muerte de Cruz escogió,
no hay amor más grande, que la vida mi señor en favor nuestro perdió, te saludo
Santa Cruz con un Padre Nuestro y 10 Ave Marías que te ofrezco por el ánima que
en esta noche su novenario termina, es mi voluntad ofrecerle tantas veces y cuantas
bastecen para que quedase en descanso con los Santos Apóstoles Evangelistas y
Mártires, Confesores, Vírgenes, Patriarcas, Ángeles, Arcángeles, Profetas y Santos
del Cielo, doy al Señor con ello todas cuantas Gracias puedo para que sea esta alma
digna de honrarte admirando la gloria ante Jesús que es Cristo Señor Nuestro como
Bandera Prodigiosa y Estandarte Divino. Amén.
• Se reza el Padre Nuestro.
• Se rezan las 10 Ave María.

JACULATORIAS.
Dulce Jesús de mi vida dueño de mi corazón perdónale sus pecados, tu bien sabes los
que son, el oyó su penitencia, le diste absolución, le diste paz en esta vida y en la
muerte absolución, te prometí pertenecerte tu lo tienes que salvar, así acoge el alma
mía y tú lo tienes que salvar, sálvalo virgen María yo te imploro con fe, óyeme mi
corazón en ti confía.
Gloria al Padre, Gloria al Hijo y Gloria al Espíritu Santo. Como era en el principio,
ahora y siempre por los siglos de los siglos Amén.
Dale Señor el eterno descanso y brille para el (ella) la eterna luz, que descanse en
paz, así sea. Si por tu sangre preciosa señor le habéis redimido, que le perdones te
pido por tu pasión dolorosa. Que el alma de los fieles difuntos y la de (…..) descansen
en paz, así sea. Ave María Purísima sin pecado original concebida.
OFRECIMIENTO.

“Jesús les dijo:<<Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en mí, aunque muera,
vivirá: y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás.>>” (Juan 11, 25-26)

Ofrezcamos al señor en esta última noche de este novenario por el descanso del
alma de nuestro hermano(a) y confiados en la palabra del señor. “yo os aseguro que,
si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir, algo sea lo que fuere,
lo conseguirán de mi padre que está en los cielos “pidamos por el (ella) y por todos
nosotros pecadores.

Imploremos misericordia por su alma, cuya cruz hoy nos permitimos levantar, para
que sus cenizas sean sepultadas en nuestra tierra donde permanecerán hasta el día
de la resurrección; día en que se cumplirá la sentencia de Jesucristo Nuestro Señor:
Venir benditos de mi padre y poseer el reino de los cielos que ha sido preparado
para los que en mi creyeron y siguieron mis enseñanzas.

Señor acepta las plegarias que te presentamos por tu siervo (a) y haz que, por los
sufrimientos y fatigas de esta vida, reciba el premio eterno que mereció por
Jesucristo nuestro señor. Amen.

Llegará un día en el cual ya no habrá muerte, lagrimas ni sufrimiento, Dios como


padre misericordioso preparara para todos los que hemos seguido su palabra a
través de las enseñanzas de Jesucristo Nuestro Señor un lugar en el reino de los
Cielos en el cual gozaremos del gozo y la vida eterna en compañía de todos aquellos
seres amados que se han adelantado en el camino de la salvación, escuchemos ahora
la palabra de Dios.

LECTURA DEL LIBRO DEL PROFETA ISAÍAS 25.6, 7-9

En aquel día, el Señor del universo preparara sobre este monte un festín con platillos
suculentos para todos los pueblos. El arrancará en este monte el velo que cubre el
rostro de todos los pueblos, el paño que oscurece a todas las naciones.
Destruirá la muerte para siempre; el Señor Dios enjugará las lágrimas de todos los
rostros y borrará de toda la tierra la afrenta de su pueblo. Así lo ha dicho el Señor.
En aquel día se dirá; “Aquí esta nuestro Dios, de quien esperábamos que nos salvara;
alegrémonos y gocemos con la salvación que nos trae”.
Palabra de Dios.

La cruz de cristo representa el culmen del amor de Dios al entregar su hijo como
inmolación para nuestros pecados y la redención de nuestras almas, en ella se pago
por nuestras faltas, dios concedió el perdón del pecado iniciado con nuestros
primeros padres, mientras que en un árbol empezó el camino de la perdición, en otro
árbol el de la cruz empezó el camino de la salvación, invoquémosla con la siguiente
Oración:

ORACIÓN A LA SANTA CRUZ.

Oh Santa Cruz! Madero Hermoso en donde murió mi Señor para darme eterna luz y
librarme del contrario, ante ti me humillo y reverente imploro a mi Señor Jesucristo
que por los padecimientos que sobre ti recibió en su Santísima Pasión me conceda
los bienes espirituales y corporales que me convengan.
Elevada ante el mundo, eres faro luminoso que congregas a tu rededor a la cristiana
grey para entonar cantos de Gloria al Cristo Rey, al Dios Hombre que siendo dueño
de todo lo creado, permitió ser crucificado sobre Ti para la redención del género
humano. Amen.

Pidamos confiadamente a Jesús nuestro señor por el alma que hoy se despide de la
virtud terrenal para llegar hasta la gracia de los cielos, quedando en los recuerdos
de todos cuantos le conocimos, por ello a cada oración respondemos: Ten piedad de
él(ella)
• Jesús mío, por el sudor de sangre que derramaste en el huerto de Getsemaní.
• Jesús mío, por los dolores de tu despiadada flagelación.
• Jesús mío, por los dolores que sufriste al llevar la cruz a cuestas hasta el
calvario.
• Jesús mío, por el inmenso dolor que sufriste al separarse el alma de tu cuerpo.

La cruz del señor se levanta en medio de su pueblo, como el signo por excelencia de
la salvación, la fe en la cruz victoriosa, es el fundamento de la esperanza y el
aliciente de todo sufrimiento y dolor humano, es la cruz el trofeo de la victoria de la
vida sobre la muerte, pidamos que siempre aceptemos con amor las cruces que Dios
no envié, ya que Jesús nos recuerda: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a
sí mismo, tome su cruz y sígame.
Levantamiento de la Cabeza de la Cruz.
A cargo de:
Oremos.
Señor Padre Santo esperamos confiadamente que los últimos pensamientos de tu
hijo(a) hayan sido para pedirte perdón y misericordia por sus culpas; así como lo hizo
el buen ladrón, cuando atado en el madero de la santa cruz, te imploro misericordia
diciendo: "ACUERDATE DE MI SEÑOR, CUANDO ESTES EN TU SANTO
REINO". Al cual tú le contestaste: EN VERDAD, EN VERDAD TE DIGO QUE
HOY MISMO ESTARAS CONMIGO EN EL PARAISO".

Esperamos que esa misma petición la haya hecho nuestro hermano(a) en los últimos
momentos de su vida y que tu respuesta haya sido la misma que le diste al buen
ladrón. Porque, aunque haya pecado, en su pensamiento jamás negó al Padre, ni al
Hijo, ni al Espíritu Santo; antes bien, creyó, fue celoso de la honra de Dios y adoró
fielmente al Dios que lo hizo todo, que su alma goce de la vida eterna te lo pedimos
por tu hijo Jesucristo quien contigo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Levantamiento de la Mano Derecha de la Cruz.


A cargo de:
Oremos.
Señor, Padre Santo, que tu mano derecha no se levante para juzgar y rechazar a tu
hijo(a) si no que se levante para acogerle en tu regazo, la protejas y la lleves a tu
reino, no por los méritos que haya hecho en la tierra, sino por tu misericordia infinita
de excelso Padre.
Perdónale señor y llévalo(a) gozar de la vida eterna te lo pedimos por tu hijo
Jesucristo quien contigo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Levantamiento de la Mano Izquierda de la Cruz.


A cargo de:
Oremos.
Señor Padre eterno que tu mano izquierda se levante no para señalar los errores y
maldades de tu hijo(a) sino que se levante para perdonar sus culpas y pecados que
haya cometido aquí en la tierra.

Señor, te encomendamos su alma y te suplicamos, Cristo Jesús, Salvador del mundo,


que no le niegues la entrada en el regazo de tus patriarcas, ya que por él (ella),
bajaste misericordiosamente del cielo a la tierra.
Porque, aunque haya pecado, con sus manos jamás negó al Padre, ni al Hijo, ni al
Espíritu Santo; antes bien, creyó, fue celoso de la honra de Dios y adoró fielmente al
Dios que lo hizo todo.

Levantamiento de los Pies de la Cruz.


A cargo de:
Oremos.
Señor Hijo de Dios Padre que tus pies cruelmente clavados en el madero de la cruz
la cual Tu mismo llevaste a cuestas camino al calvario, haya sido motivo de
compasión para tu hijo(a) y que si sus pies dieron pasos equivocados por no haber
seguido fielmente tu santa doctrina lo perdones por tu misericordia infinita y que
endereces sus pasos hacia el camino de la gloria eterna donde vives y reinas por los
siglos de los siglos. Amen.

Levantamiento del Corazón de la Cruz.


A cargo de:
Oremos.
Señor Padre Eterno que tu divino corazón lleno de amor y de infinita misericordia se
apiade del alma de nuestro hermano(a) pues esperamos que arrepentido de todas
sus culpas acciones y operaciones haya llegado a tu presencia y con ello Señor lo(a)
recibas en tu reino celestial.

Escuchemos la Lectura del Santo Evangelio según San Juan (Juan 19, 32 - 37).
Fueron, pues, los soldados y quebraron las piernas del primero, y también las del otro
que había sido crucificado con Jesús; pero cuando llegaron a Jesús, como vieron que
ya estaba muerto, no le quebraron las piernas; pero uno de los soldados le traspasó
el costado con una lanza, y al momento salió sangre y agua. Y el que lo ha visto ha
dado testimonio, y su testimonio es verdadero; y él sabe que dice la verdad, para que
vosotros también creáis.
Esta es palabra de Dios.

Padre Eterno, Rey Celestial nosotros hijos tuyos nos atrevemos a pedirte perdón y
misericordia por su alma, sabiendo que, si grandes fueron sus pecados, más grande
es tu misericordia para perdonarle, te pedimos lo recibas en tu morada celestial
donde vives y reinas por lo siglos de los siglos. Amén.
Ofrezcamos al señor nuestras ultimas peticiones en este fin de novenario donde
culminan las ofrendas de alabanzas que abran de guiar el camino de esta alma que
goza ya de la presencia de Dios Padre Eterno y Misericordioso, por ello
humildemente clamaremos a cada oración respondiendo: Te rogamos Padre
Nuestro.
• Para que tu hijo(a) purificado de sus pecados, sea conducido a tu casa para
gozar de tu presencia.
• Para que todos sus familiares y amigos se sientan aliviados en su dolor y
encuentren consuelo en tu bondad y en tu misericordia de Padre.
• Para que los que sufren, los que no creen, los que viven sin esperanza,
encuentren la luz de la salvación y el sentido de sus vidas.
• Para que todos nosotros nos sintamos más unidos en la Fe, la Esperanza y la
Caridad y encontremos el consuelo en la palabra de Dios, en la oración y en
la ayuda fraterna.

Señor Padre Eterno se ha cumplido tu sentencia cuando dijiste: "ACUERDATE


HOMBRE QUE POLVO ERES Y EN POLVO TE CONVERTIRAS".

Padre clementísimo, te encomendamos esta alma que hoy regresa a ti, apoyados en
la certeza de que resucitara el ultimo día con cristo y con todos los que han muerto
en cristo. Que tu corazón misericordioso se conmueva, señor, por nuestras plegarias;
abre las puertas del cielo a su alma y a nosotros, que permanecemos en este mundo,
consuélanos con las palabras de la fe, hasta que un día, todos encontremos a cristo y
permanezcamos con él.

AGRADECIMIENTO.

Hoy Señor, te damos gracias por habernos permitido llevar a feliz término este
novenario de solemnes rosarios, en los cuales fervorosa y humildemente te pedimos
por el eterno descanso de tu hijo(a) te imploramos Señor no lo desampares antes bien
con la ayuda de nuestra Madre Santísima, te rogamos sea ella su protección y
amparo en el camino hacia la vida eterna, Bienaventurada Virgen María te
pedimos humildemente que cual amorosa Madre lo cubras con tu sagrado manto y
lo entregues en las puertas del cielo eterno.
Amén.
ORACIONES FINALES.

Vuelve, oh dulce Jesús desde tu excelso trono tus ojos de clemencia hacia el seno
profundo de la cárcel del purgatorio, esposas tuyas están ahí purificándose, están
marcadas con el sello de la Trinidad, son precio de tu sangre, son tierno objeto de tu
amor. Un fuego terrible las acrisola, una privación temporal de la vista de tu
hermosura las aflige sobremanera, esperan con ansia el feliz momento en que han
de unirse contigo. Que se apresure, pues, instante tan dichoso, que salgan en breve
a gozar de su esposo amado; que tu Sangre Preciosa las lleve al refrigerio; que tu gran
misericordia las conduzca al descanso; que en la perpetua luz brille sobre ellas la
eterna paz. Así Señor, te lo pedimos, por aquella amarga hora en que entregaste tu
alma en manos de tu Eterno Padre. Amén.

Por el rastro de la sangre que Jesús ha derramado, camina la Virgen pura en busca
de su hijo amado. A las tres leguas que anduvo a una mujer ha encontrado: Dime, mi
buena cristiana, si a Jesús lo has encontrado. Sí, lo he encontrado, señora, muy
rendido y fatigado, con una cruz en los hombros de madera muy pesada y una soga
en la garganta que ellos le venían tirando. Caminemos, Virgen pura, caminemos al
Calvario, que tan pronto que lleguemos ya le habrán crucificado. Ya le coronan de
espinas, ya le remachan los clavos, ya le pegan la lanzada en su divino costado. San
Juan y la Magdalena de la cruz lo han bajado; la sangre que de él caía en un cáliz
consagrado; el hombre que la bebiese será bienaventurado, será rey en esta vida y
en la otra coronado. El que sepa esta oración y no la enseñe, el que la oiga y no la
aprenda, el día del juicio final sabrá lo que esta oración contiene. Amén.

De las 12 verdades del mundo dime hermano bueno una: Una es la santa casa de
Jerusalén donde cristo resucitado vive, reina y reinara por los siglos de los siglos.
Amen.
De las 12 verdades del mundo dime hermano bueno dos: Dos son las tablas de
Moisés, Una es la santa casa de Jerusalén donde cristo resucitado vive, reina y
reinara por los siglos de los siglos. Amen.
De las 12 verdades del mundo dime hermano bueno tres: Tres son las divinas
personas de la trinidad, Dos tablas, Una es la santa casa de Jerusalén donde cristo
resucitado vive, reina y reinara por los siglos de los siglos. Amen.
De las 12 verdades del mundo dime hermano bueno cuatro: Cuatro son los
evangelios, Tres divinas personas, Dos tablas, Una es la santa casa de Jerusalén
donde cristo resucitado vive, reina y reinara por los siglos de los siglos. Amen.
De las 12 verdades del mundo dime hermano bueno cinco: Cinco son las llagas de
nuestro señor, Cuatro evangelios, Tres divinas personas, Dos tablas, Una es la santa
casa de Jerusalén donde cristo resucitado vive, reina y reinara por los siglos de los
siglos. Amen.
De las 12 verdades del mundo dime hermano bueno seis: Seis son los candelabros del
altar, Cinco llagas, Cuatro evangelios, Tres divinas personas, Dos tablas, Una es la
santa casa de Jerusalén donde cristo resucitado vive, reina y reinara por los siglos
de los siglos. Amen.
De las 12 verdades del mundo dime hermano bueno siete: Siete son las palabras que
cristo exclamo en la cruz, Seis candelabros, Cinco llagas, Cuatro evangelios, Tres
divinas personas, Dos tablas, Una es la santa casa de Jerusalén donde cristo
resucitado vive, reina y reinara por los siglos de los siglos. Amen.
De las 12 verdades del mundo dime hermano bueno ocho: Ocho son los gozos en la
vida de María, Siete palabras, Seis candelabros, Cinco llagas, Cuatro evangelios,
Tres divinas personas, Dos tablas, Una es la santa casa de Jerusalén donde cristo
resucitado vive, reina y reinara por los siglos de los siglos. Amen.
De las 12 verdades del mundo dime hermano bueno nueve: Nueve son los meses que
María cargo en su santo seno a nuestro señor, Ocho gozos, Siete palabras, Seis
candelabros, Cinco llagas, Cuatro evangelios, Tres divinas personas, Dos tablas, Una
es la santa casa de Jerusalén donde cristo resucitado vive, reina y reinara por los
siglos de los siglos. Amen.
De las 12 verdades del mundo dime hermano bueno diez: Diez son los mandamientos
de la ley de Moisés, Nueve meses, Ocho gozos, Siete palabras, Seis candelabros,
Cinco llagas, Cuatro evangelios, Tres divinas personas, Dos tablas, Una es la santa
casa de Jerusalén donde cristo resucitado vive, reina y reinara por los siglos de los
siglos. Amen.
De las 12 verdades del mundo dime hermano bueno once: Once mil vírgenes asisten
el trono de la trinidad, Diez mandamientos, Nueve meses, Ocho gozos, Siete
palabras, Seis candelabros, Cinco llagas, Cuatro evangelios, Tres divinas personas,
Dos tablas, Una es la santa casa de Jerusalén donde cristo resucitado vive, reina y
reinara por los siglos de los siglos. Amen.
De las 12 verdades del mundo dime hermano bueno doce: Doce son los apóstoles que
acompañaron a Jesús en su predicación y hasta su muerte en la cruz, Once mil
vírgenes, Diez mandamientos, Nueve meses, Ocho gozos, Siete palabras, Seis
candelabros, Cinco llagas, Cuatro evangelios, Tres divinas personas, Dos tablas, Una
es la santa casa de Jerusalén donde cristo resucitado vive, reina y reinara por los
siglos de los siglos. Amen.
Que los 12 apóstoles, las 11 mil vírgenes, los 10 mandamientos, los 9 meses, los 8 gozos,
las 7 palabras los 6 candelabros, las 5 llagas, los 4 evangelios, las 3 divinas personas,
las 2 tablas y la Santa Casa de Jerusalén nos guarden y protejan por los siglos de los
siglos. Amen.

Bendita sea tu Pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea, en tan
graciosa belleza. A ti celestial Princesa Virgen sagrada María, yo te ofrezco en este
día alma vida y corazón. Mírame con compasión, y no nos dejes Madre mía, ni de
noche ni de día por tu limpia concepción.

Contigo voy, oh Virgen pura y a tu poder voy confiado, pues yendo de ti amparado,
mi vida estará segura. Madre mía de Guadalupe, madre del verbo divino, danos tu
bendición y guíanos siempre por el buen camino. Dulce madre, no te alejes; tu vista
de mí no apartes. Ven conmigo a todas partes y solo nunca me dejes, ya que nos
proteges tanto como verdadera madre, has que nos bendiga El Padre, el Hijo, y el
Espíritu Santo. Amen.

Dale Señor el eterno descanso y luzca para el (ella) la eterna luz, que descanse en
paz, así sea.
Nos encomendamos al Señor diciendo:
Alma de Cristo, santifícame, cuerpo de Cristo, sálvame, sangre de Cristo,
embriágame, agua del costado de Cristo, lávame, pasión de Cristo, confórtame. ¡Oh,
mi buen Jesús!, óyeme, dentro de tus llagas, escóndeme, no permitas que me separe
de Ti, del maligno enemigo, defiéndeme, a la hora de mi muerte, llámame y
mándame ir a Ti, para que con tus ángeles y santos te alabe por los siglos de los siglos.
Amén.

Nos cubrimos con la preciosa sangre de Cristo en el nombre del padre, del hijo y del
espíritu santo. Amen.