Está en la página 1de 27

descarga realizada desde www.nuestrauade.

com

FINANZAS PUBLICAS Y DERECHO TRIBUTARIO

Unidad I: Evolución del pensamiento financiero

Concepto de finanzas públicas

Las finanzas públicas constituyen la actividad económica del sector público con su peculiar
estructura que convive con la economía de mercado, en una suerte de asociación biológica
o simbiosis.

Los fisiócratas

La doctrina fisiocrática fue iniciada por Quesnay. Se caracteriza:


 Por ser el primer intento de creación de un sistema científico de economía.
 Por haber ensayado un enfoque macroeconómico.
 Por el ensalzamiento del orden natural que es capaz de lograr el máximo bienestar para
todos, merced a la acción libre de los individuos en la búsqueda de su interés, con la
remoción de todas las trabas del Estado a las actividades productivas y al comercio, sea éste
interno o externo.
 Por la teoría del producto neto, o sea por la teoría según la cual sólo la actividad
agrícola arroja un producto neto superior a los medios utilizados para la producción
(salarios e intereses).

Desde el punto de vista de las finanzas públicas, ha hecho las siguientes contribuciones:
 La limitación de las funciones estatales y la eliminación de las trabas a las actividades
individuales por la adopción del lema: laissez faire, laissez passer.
 La doctrina según la cual el impuesto debe aplicarse sobre la renta de la tierra, o sea,
sobre el único acrecentamiento neto de riqueza.
 La doctrina consiguiente del impuesto único sobre la renta de la tierra como resultado
de la teoría del producto neto y, al mismo tiempo, como reacción a la pléyade de impuestos,
licencias, gabelas y derechos de todo tipo e importancia que caracterizaba el régimen fiscal
de la monarquía francesa y que, a su vez, se originaba en el antiguo régimen feudal, en el
que todos los bienes y todas las actividades económicas pertenecían al señor, quien tenía la
facultad de permitir su goce o su ejercicio contra el pago de una regalía, patente o derecho.
 La teoría de la amortización o capitalización del impuesto territorial, que reduce el valor
de la tierra gravada y que permite al comprador de un terreno pagar un precio, descontando
la parte del mismo que ha de producir la porción de la renta destinada al impuesto.
 El descrédito de los impuestos indirectos a los consumos y la apología de la imposición
directa.
 La teoría según la cual los gastos públicos deben limitarse en magnitud al producido del
impuesto, límite establecido por el “orden natural”.

Adam Smith
Su pensamiento consiste en el papel del Estado y los principios de la imposición.

1) Con respecto al papel del Estado, dice que no debe intervenir ni interferir en la
economía, dejándola confiada a la libre iniciativa individual. El Estado debe limitarse a la
defensa exterior, la seguridad y justicia interior, y a los trabajos públicos y las instituciones
públicas destinadas a la promoción del comercio y a la educación de la juventud y a la
instrucción de los hombres de cualquier edad.

2) En lo que respecta a la imposición, dice que los ingresos individuales derivan de tres
fuentes diferentes: rentas, beneficios y salarios. Por lo tanto los impuestos deben ser
pagados de una u otra de esas fuentes o de las tres indiferentemente.

Principios de la imposición

Principio de las facultades o igualdad

El primer principio es que los súbditos de cada Estados deben contribuir al sustento del
gobierno, lo más aproximadamente posible, en proporción con sus capacidades respectivas;
esto es, en proporción con la renta que ellos gozan bajo la protección del Estado.

Este principio reúne las reglas que ahora se denominan de la igualdad y la


proporcionalidad. Smith acota que cualquier impuesto que recaigan en definitiva sobre los
ingresos provenientes de una sola de las fuentes arriba mencionadas es necesariamente
desigual, en cuanto no afecta a las otras dos. Esta observación (a entender de Dino Jarach)
está dirigida como crítica a la doctrina fisiocrática del impuesto único a la tierra, sin
perjuicio de su aplicación a cualquiera de los otros supuestos.

La primera parte de la enunciación del principio equivale a la que en el curso de la


evolución posterior del pensamiento financiero se conocerá como principio de la capacidad
contributiva.

Pero la segunda parte enuncia el principio del beneficio, al agregar que el impuesto debe
proporcionarse a la renta que el contribuyente goza bajo la protección del Estado.

Principio de la certeza

El impuesto que cada individuo está dispuesto a pagar debe ser cierto y no arbitrario. El
tiempo, la manera y la cantidad del pago deben ser claros y simples para el contribuyente y
para cualquier otra persona.

Smith acota que si así no fuere, cada persona sujeta al impuesto quedaría más o menos en
poder del recaudador, quien podría agravar el impuesto a cargo de cualquier contribuyente
víctima o bien extorsionarlo, con la amenaza de tal agravación, para obtener algún regalo o
beneficio para si.
Principio de la comodidad

Todo impuesto debe ser recaudado en el tiempo o en el modo en que con mayor
probabilidad sea conveniente para el contribuyente pagarlo, o bien cuando es lo más
probable que tenga con qué pagarlo (no es lo mismo cobrarle $10.000 una vez, que ir
cobrándole $1000 por mes en un lapso de 10 meses).

Principio de economicidad

Todo impuesto debe ser estructurado de manera tal de quitar y mantener fuera de los
bolsillos de la gente la menor cantidad posible por encima de la suma que ingresa al tesoro
estatal.

Este principio tiende a limitar el sacrificio del contribuyente a la menor suma posible por
encima de la que constituye el ingreso efectivo para el Estado.
Los ejemplos que brinda A. Smith del vicio que se quiere evitar, son: la existencia de un
gran número de funcionarios y empleados en el servicio de recaudación y el posible
beneficio personal de ellos, lo que implica un impuesto adicional sobre los contribuyentes;
posible obstrucción de la industria y desaliento de la gente a emprender ciertas ramas de
negocios que hubieran podido dar mantenimiento y empleo a grandes multitudes; la
imposición de multas y otras penalidades en las que incurren los infortunados sujetos que
intentan evadir el impuesto, las que frecuentemente los arruinan, poniendo fin al beneficio
que la comunidad hubiera podido obtener del empleo de sus capitales; el sometimiento de
los contribuyentes a frecuentes visitas y odiosas inspecciones de los recolectores que
pueden exponerlos a perturbaciones innecesarias, vejámenes y opresión.

David Ricardo

El contenido esencial de la obra de Ricardo, Principios de Economía Política y


Tributación, consiste en la teoría general de la distribución. Su doctrina financiera se centra
en la incidencia de los impuestos que afectan la renta de la tierra, a diferencia de aquellos
que recaen sobre productos brutos.

Alcance de la teoría. La renta ricardiana y el impuesto sobre ella

La renta de la tierra, concebida por Ricardo como renta diferencial, ha dado origen a la
teoría denominada “renta ricardiana”.

Si el Estado asume como base del impuesto dicha renta, siendo que el precio del mercado
se determina por el costo del productor marginal (o sea aquel cuyo costo de producción es
igual al precio del mercado), este productor no tiene renta y por lo tanto no paga impuesto.
Por consiguiente, el tribuno no influye sobre el precio del mercado y los productores
intramarginales, que sí tienen renta y pagan el impuesto, deberán soportar su carga, sin
poder trasladarla, por la vía de modificaciones en los precios, sobre los consumidores.

Por lo contrario, el impuesto que asume como base el producto bruto de la tierra, modifica
el costo de producción del productor marginal y, por tanto, el precio del mercado; por
consiguiente este impuesto se traslada al consumidor.

Esta teoría del impuesto sobre la renta ricardiana ha sido extendida por la doctrina
económica a todos los fenómenos de rentas diferenciales o rentas excedentes determinando,
como consecuencia para la racionalidad de las elecciones estatales, la adopción de dichas
rentas como base de los impuestos.

Además ha servido de modelo para la teoría de los efectos de los impuestos sobre los
beneficios empresariales del comercio y la industria.

Presión del impuesto extraordinario y del empréstito

Hace una comparación entre un impuesto extraordinario y un empréstito como


instrumentos para financiar un gasto extraordinario.

Afirma Ricardo que en ambos casos los recursos reales que el Estado retira de la economía
son bienes presentes y no riqueza futura. Además, es igual el desembolso de los
contribuyentes de un impuesto extraordinario de un millón de pesos o el pago a perpetuidad
de un impuesto anual de cincuenta mil pesos para cubrir el servicio de una deuda de un
millón de pesos contraída por el Estado en lugar del impuesto extraordinario.

Podemos decir que Ricardo por primera vez planteó, en términos científicos, el problema
de la elección entre impuesto o empréstito y dio base a la práctica de emisión de
empréstitos con adecuados planes de amortización.

John Stuart Mill

Las teorías del sacrificio

Continuador del pensamiento de A. Smith, refuta el principio del beneficio y lo reemplaza


por el de la capacidad contributiva, que desemboca en los principios de la igualdad,
proporcionalidad y minimización del sacrificio y en la imposición progresiva, mientras que
el principio del beneficio implica el impuesto regresivo.

Para J. S. Mill el principio de la igualdad de impuestos equivale a la igualdad de sacrificio.

La doble imposición del ahorro

Sostiene que un impuesto que grave con igual alicota toda la renta, tanto la parte de ella que
se destina al consumo como aquella que se destina al ahorro, es discriminatorio en perjuicio
de esta última, ya que el impuesto grava una primera vez la renta ahorrada y luego
periódicamente, los intereses que se obtiene de su inversión.

Bastiat & Senior

Esta doctrina define el fenómeno financiero como un fenómeno de cambio. El Estado


presta servicios (que deben limitarse al orden, la justicia y la seguridad) y a cambio de ellos
percibe impuestos.

Si bien a estos autores se los considera liberales, no por ello desconocen el papel del Estado
al prestar servicios contra el pago de los impuestos.

Su pensamiento inicia la corriente doctrinal que tiende a unificar economía y finanzas


públicas bajo el común denominador de los fenómenos de cambio y de precios.

Jean Baptiste Say

La teoría del consumo

Este autor también reconoce el fenómeno de cambio por el cual el Estado recauda
impuestos a la vez que presta servicios, pero al no considerar a éstos como bienes aunque
inmateriales, termina por considerar la actividad financiera como un fenómeno de consumo
y no de creación ni de cambio de riquezas.

J.B. Say es un primer exponente de una corriente pesimista con respecto al papel del Estado
y a la naturaleza de su actividad financiera.

Es oportuno mencionar que la doctrina económica de Say con respecto a la crisis y su


famosa “ley de las salidas” que niega la posibilidad de un equilibrio sin plena ocupación o,
dicho de otra manera, que considera imposible en el largo plazo una crisis duradera con
desocupación de hombres y otros factores, lo hace calificar como uno de los principales
exponentes de la doctrina clásica a la que se contrapone la doctrina keynesiana, tanto en la
economía como en las finanzas.

Distribución del ingreso

Cameralismo

La significación de esta corriente de pensamiento respecto a las finanzas públicas se halla


en el hecho que ella examina los problemas que atañen a la economía y a las finanzas desde
el angulo del Estado como sujeto de las actividades correspondientes.

La doctrina alemana. Adolfo Wagner


Esta doctrina se vincula directamente con la cameralista, aunque la enriquece con nuevos
aportes, muchos de ellos fruto de la reacción contra las doctrinas económicas.

La actividad financiera como producción de servicios públicos y como distribución de las


cargas presupuestarias. La redistribución del ingreso.

Wagner concibe el fenómeno financiero como de producción de servicios públicos. Sin


embargo, para él, el aspecto propiamente financiero no consiste en la forma de la
producción ni en los gastos en que incurre el Estado para llevar a cabo esa producción, sino
en el reparto de la carga presupuestaria entre los contribuyentes. Este reparto, de acuerdo
con un principio de política social, debe tender a redistribuir el ingreso, mediante el
impuesto progresivo. Wagner puede considerarse como el primer exponente de la moderna
doctrina que admite al lado del fin del impuesto de cubrir el gasto, el propósito político
social de la redistribución del ingreso.

Unidad II: Finanzas Públicas

Concepto de Finanzas Públicas

Las finanzas públicas constituyen la actividad económica del sector público con su peculiar
estructura que convive con la economía de mercado, en una suerte de asociación biológica
o simbiosis.

Las finanzas públicas y sus relaciones con la economía del mercado

La relación que hemos caracterizado como simbiosis se verifica tanto en el aspecto de la


actividad financiera como productora de bienes y servicios, como en el otro aspecto de
instrumento de política económica para la redistribución de ingresos, la estabilización y el
desarrollo.

No es concebible la economía de mercado sin la existencia de un marco ambiental donde la


sociedad y todos sus componentes disfruten de la defensa exterior, de la seguridad interior,
de la organización de un sistema de administración de justicia, de servicios sanitarios y
hospitalarios y de servicios educacionales, y donde cuenten con la existencia y
mantenimiento de bienes de inversión de tipo básico o, como se suele decir, de
infraestructura como caminos con sus dimensiones apropiadas, conexiones, vías de acceso,
pavimentos acordes al volumen y tipo de vehículos que han de transitar por ellos, puertos,
diques y canales, defensa contra inundaciones, obras sanitarias, etc. Estos servicios y bienes
públicos constituyen una condición ineludible para el funcionamiento de la economía de
mercado.

El Estado como sujeto protagónico de las finanzas públicas


El Estado es una organización humana con determinados cometidos o funciones que le
asignan en relación con factores de variado carácter: históricos, geográficos, étnicos,
culturales, filosóficos, religiosos, sociales, económicos, etc., las fuerzas política
predominantes en un determinado contexto espacio temporal.

Estas funciones o cometidos dependen de la asunción por parte del Estado de determinados
fines:
a) de existencia y mantenimiento de la organización
b) originados por los propósitos u objetivos perseguidos por dicha organización

La importancia del Estado

Una observación directa del fenómeno financiero en cualquier país y en cualquier época a
partir de la edad moderna, indica al Estado como sujeto activo de la actividad financiera,
tanto en el aspecto de las finanzas clásicas como en el de las finanzas modernas.

Negación del papel del Estado

La doctrina financiera clásica y la doctrina marginalista, tendió a restar importancia a ese


papel, para enfatizar el aspecto individual de las finanzas, concebidas como la actividad
económica de los individuos destinada a la satisfacción de una categoría especial de
necesidades, para las que se consideraba como un instrumento más económico al Estado.

El Estado en la filosofía idealista –Hegel- y en la doctrina financiera alemana

Por el lado opuesto, la doctrina financiera alemana de fin de siglo XIX y principio del XX,
continuadora del cameralismo y remozada por la filosofía idealista especialmente de Hegel,
pone en evidencia al Estado como protagonista de la actividad financiera, atribuyéndole la
función de productor de servicios públicos y redistribuidor de riquezas.

El Estado como sujeto activo de las finanzas públicas en la doctrina keynesiana y


poskeynesiana

Consideran al Estado como sujeto de la actividad financiera, pero desconocen o pasan a un


rol secundario la función de producción de servicios públicos y enfatizan el papel regulador
de la actividad financiera del Estado.

Definiciones del contenido del Estado

Es una teoría parcial toda aquella que tenga como premisa un concepto particular del
Estado con un contenido preordenado, o sea que defina lo que el Estado deba hacer o dejar
de hacer.

El Estado como organización para lograr fines


El Estado es una organización humana con fines a lograr y cometidos a cumplir. Esto es
suficiente para comprender la naturaleza y el alcance de la actividad financiera.

Por el contrario, al tratar de definir el contenido de las tareas que cumple el Estado y
asignarles funciones en relación con la satisfacción de necesidades determinadas, se incurre
en el error de parcializar la visión general del fenómeno financiero.

Unidad III: Necesidades Públicas

Las necesidades públicas

Los fines del Estado determinan las necesidades públicas

No son las necesidades públicas las que determinan los fines y cometidos del Estado para
satisfacerlas; el concepto de necesidad pública no preexiste a la existencia del aparato
estatal, ni éste es un instrumento para la satisfacción de necesidades individuales y
colectivas preordenadas. El concepto de necesidades públicas es coetáneo y consustancial
con la misma existencia del Estado y su desenvolvimiento histórico.

Necesidades públicas determinadas por el fin de la existencia y funcionamiento de la


organización del Estado

La existencia de una organización humana de por si plantea la necesidad de proveerla de


organismos estructurados sobre la base del trabajo de hombres seleccionados por la vía de
la elección o bien por el empleo; eventualmente, mediante procedimientos complejos de
concursos técnicos y designación por órganos superiores y del acopio de bienes
intermedios, que permiten a dichos organismos existir y subsistir, con independencia de las
tareas que tengan que cumplir para lograr las finalidades de que se proponen.

Relatividad histórica de los fines del Estado

Históricamente el Estado ha ido adoptando funciones crecientes en numero y en intensidad,


algunas con carácter de exclusividad, otras en concurrencia con las actividades libradas a la
iniciativa privada. El concepto de necesidades públicas proviene de los fines que el Estado
persigue de acuerdo con las decisiones de quienes representan las fuerzas políticas
dominantes.

Es así que la existencia de fines del Estado y la conciencia de su insatisfacción crea, al lado
de las necesidades originadas por la mera existencia y mantenimiento de la organización,
otras necesidades especificas que pueden variar según las características políticas del
Estado y los fines que le asignan las fuerzas políticas dominantes.
Los factores que determinan los fines del Estado son de carácter étnico, religioso,
económico, social, cultural, geográfico y evolucionan a través del tiempo. Dichos factores
son históricos.

No hay necesidades que sean públicas por su naturaleza, previa a la determinación del
Estado. Hay sí necesidades que el Estado, a través de la historia, suele satisfacer y que en la
realidad actual son asumidas como públicas por el Estado, en casi todos los países de un
cierto grado de civilización.

Es así como son necesidades públicas, por ejemplo, la defensa de la nación contra enemigos
externos, la seguridad pública en el interior del país, la higiene pública y la salud de los
habitantes, la instrucción y la educación, el mantenimiento de la paz social mediante la
administración de la justicia, la protección de los menores y los ancianos, el esparcimiento
y el deporte, la cultura y la promoción de la ciencia y de las artes, la liberación del hombre
del miedo y del hambre a través de la llamada seguridad social. Todas estas necesidades no
tienen caracteres inherentes a su esencia, en razón de los cuales deban ser consideradas
como públicas y como tales ser satisfechas por el Estado. Pero son públicas en cuanto el
Estado, en un determinado momento histórico, las asuma como propias y se disponga
satisfacerlas o hacerlas satisfacer dentro de un marco legal de condiciones, modalidades y
garantías que el mismo Estado fije en general o en particular.

Necesidades públicas paralelas a necesidades privadas

Hay necesidades públicas que son acompañadas por necesidades privadas y que quedan
satisfechas por el mismo bien o servicio público, mientras hay otras que no coinciden con
necesidades individuales y que no pueden ser satisfechas cuando la demanda individual lo
requiera y mucho menos pueden ser satisfechas contra el pago de un precio.

Ambas clases de necesidades públicas son tales porque corresponden a fines de la


organización estatal y no son las segundas mencionadas en el párrafo anterior, necesidades
públicas por excelencia y propiamente tales y las primeras, secundarias y sólo
ocasionalmente satisfechas por el Estado.

Para aclarar estos conceptos valga el ejemplo de la administración de la justicia.


Encontramos ésta desde la más remota antigüedad como necesidad del Estado, satisfecha
por él y como fundamental tarea asumida como fin de la organización estatal. Sin embargo,
ella coincide con la necesidad del individuo que se le dirima una controversia en que está
en juego el reconocimiento de sus derechos individuales. En muchos casos la actividad del
Estado en esta materia se inicia y se impulsa hasta la completa satisfacción de la necesidad
pública, por demanda individual, sin la cual no se pondría en movimiento o se detendría.

Las necesidades públicas corresponden a los fines políticos del Estado

Como la actividad financiera tiene como sujeto activo al Estado, cabe deducir que ella
responde a los fines políticos de éste, depende de sus decisiones y éstas, a su vez, dependen
del tipo de Estado y de las fuerzas políticas y socio-económicas
que ejercen el poder estatal.

De ahí los esfuerzos de la doctrina para definir los fines del Estado como punto de partida
para determinar el contenido y la naturaleza de la actividad financiera.

Origen de las necesidades públicas

En general, el Estado es una organización humana a la cual sus componentes o sus


dirigentes asignan o han asignado determinados fines y, en relación con éstos, determinados
cometidos.

Es éste un carácter común a todas las formas de Estado y sistemas de gobierno.


La existencia del Estado como organización, implica la necesidad de proveer al
establecimiento de los organismos que componen la organización, antes y con
prescindencia del contenido especial de los cometidos que le serán asignados en relación
con los fines que ha de perseguir.

Necesidades derivadas de la existencia y mantenimiento de la organización estatal

El Estado como organización humana tiene, en primer término, necesidades inherentes a su


propia existencia y mantenimiento, perfectamente comparables con las necesidades
biológicas individuales y, en cierto modo, previas e independientes de las tareas y
cometidos que debe cumplir.

En segundo término, los fines que las fuerzas políticas dominantes en cada país y momento
histórico asignan a la organización estatal, implican la existencia de necesidades, o sea,
insatisfacción por los fines aún no cumplidos.

Bienes y servicios públicos

Concepto

El paso siguiente en el proceso de la actividad financiera consiste en producir o hacer


producir los bienes materiales o inmateriales capaces de satisfacer las necesidades públicas.
Tales bienes se llamarán bienes públicos.

Estos bienes y servicios pueden ser adquiridos en el mercado y prestados en esas mismas
condiciones por el Estado o bien ser producidos por el Estado a través de una verdadera
transformación y combinación de bienes intermedios y factores productivos.

Cuando el Estado otorga a particulares la concesión de un servicio, éste sigue siendo


público porque el Estado lo considera como propio, lo que se prueba por el hecho mismo de
la concesión.
Servicios públicos divisibles

Hay servicios que satisfacen necesidades públicas y, al mismo tiempo, necesidades


particulares, de modo que es posible que los sujetos que sientan dichas necesidades puedan
demandar dichos servicios y también someterse al precio o prestación pecuniaria que el
Estado quiera exigir de ellos. En este caso, el servicio se denomina divisible. Pero es
erróneo afirmar que el Estado presta el servicio para satisfacer una necesidad individual. La
necesidad que el Estado pretende satisfacer es siempre su necesidad, una necesidad pública,
que nace de los fines que constituyen los propósitos de la organización estatal, en
determinadas condiciones de tiempo y lugar, por determinación de las fuerzas políticas
dominantes.

Tampoco deben considerarse como idénticas la necesidad pública y la necesidad individual,


cuando haya coincidencia entre ellas. Ejemplo: el Estado que provee el servicio de la
instrucción pública primaria puede hacerlo para el logro de un nivel cultural del pueblo
acorde con sus fines, mientras que la necesidad individual coincidente puede ser la de
obtener una instrucción suficiente para conseguir un empleo o un medio de vida.

También es posible que el Estado obligue a ciertos sujetos particulares a usar determinados
servicios y pagar por ellos un precio o una prestación obligatoria sin dejar librada a la
voluntad de aquellos la demanda de los mismos. En este caso también se trata de servicios
divisibles, para no por satisfacer una demanda, sino por determinación del poder público.
Ejemplo: la vacunación obligatoria de personas o animales, prestando el servicio el Estado,
sin que éste sea gratuito.

En estos casos hay una necesidad individual que coincide con la necesidad pública, a pesar
de sus diferentes motivaciones y el precio de la contraprestación que exige el Estado no es
la consecuencia de una demanda individual, sino de una decisión del poder político.

Servicios públicos indivisibles

Hay otros servicios que el Estado presta persiguiendo sus propios fines y, por tanto,
necesidades públicas que no pueden ser susceptibles de demanda individual, por no
corresponder a necesidades individuales concomitantes. Se trata, pues, de servicios
indivisibles. La prestación de estos no implica un consumo individual excluyente del
consumo por otros sujetos.

Conclusión sobre el problema de los servicios indivisibles y las preferencias individuales

La característica de una gran parte de los servicios que el Estado presta, de no ser
susceptible de una demanda individual y, por lo tanto, de prestarse en igual forma y sin
exclusión para todos los individuos, deriva del hecho que no hay una decisión individual
que determine la prestación del servicio, sino una decisión por parte de los sujetos que
gobiernan la organización estatal, en la que la voluntad individual puede influir en grados
diversos, según la forma de Estado. Nunca, sin embargo, los servicios se prestan por las
preferencias manifestadas por los individuos, sino por la decisión de los organismos
competentes del propio Estado, sin perjuicio de la influencia que sobre ellos pueden
ejercitar la opinión pública y la palabra escrita o no de personalidades políticas o
científicas.

Los gastos públicos

Su papel en la actividad financiera

La etapa lógica siguiente en la estructura de la actividad financiera, es la de adquirir los


bienes intermedios y los factores productivos para la combinación que da origen a los
bienes y servicios públicos.

En el esquema de la actividad financiera tendiente a la producción de bienes y servicios


públicos para la satisfacción de necesidades públicas que, a su vez, surgen de los fines de la
organización estatal, este papel corresponde al gasto público.

En este planteamiento, el gasto público consiste en la erogación que el Estado efectúa para
adquirir bienes intermedios y factores de la producción, a fin de combinarlos
adecuadamente para la producción de bienes y servicios públicos o para adquirir
directamente bienes en el mercado destinados a asumir la función de bienes públicos sin
necesidad de transformación por el Estado.

Interferencias del sistema económico del sector público con la economía de mercado

El sistema económico del sector público se interfiere con el sistema de la economía de


mercado y es, precisamente, el gasto el que directamente penetra en la economía de
mercado, de la cual también constituye un elemento componente.

En efecto, la erogación estatal destinada a la adquisición de bienes intermedios y factores


de la producción para la realización de servicios públicos o la creación de bienes públicos,
constituye una parte de la demanda global de bienes y servicios en el mercado.

Actividad financiera en la economía de mercado

Además, hay actividades financieras que se realizan en su totalidad en la economía del


mercado, por cuanto no sólo el gasto sino también el ingreso se obtienen de operaciones
que el Estado realiza en el mercado como un operador más. Es el campo de las finanzas
patrimoniales o de los ingresos llamados originarios del Estado, que éste obtiene mediante
los frutos de su patrimonio o los beneficios de las empresas públicas o de los monopolios
fiscales.

Se trata de gastos y recursos del Estado pero con idéntica estructura que la actividad
económica de los particulares en el mercado regido por el mecanismo de los precios.
Otras formas de empleo del gasto público

El gasto del sector público interviene como un integrante de la demanda global y, por tanto,
actúa como un determinante del nivel de empleo y del nivel de producción como también
de la balanza de pagos. El Estado puede usarlo deliberadamente para este propósito,
independientemente de su función de instrumento para la “asignación” de los recursos
materiales y humanos en las diferentes ramas de la producción y determina el
desplazamiento de recursos del consumo a la inversión o viceversa.

El gasto público tiene, finalmente, efectos redistributivos que pueden ser buscados
deliberadamente por el Estado, alterando la composición del ingreso nacional y el bienestar
de la colectividad.

Los recursos públicos

Tipos de recursos

Los recursos son la obtención del poder de compra necesario para que el Estado pueda
efectuar sus gastos.
Hay una gama muy amplia de recursos:
a) Precios de la venta de bienes y servicios en el mercado, incluyendo beneficios de las
empresas del Estado y demás actividades que dan origen a beneficios de empresario
cualquiera fuera el organismo administrativo que opera en el mercado.
b) Tributos en sus diferentes formas y, especialmente, impuestos.
c) Deuda pública en sus diferentes formas.
d) Emisión de moneda de papel en sus diferentes formas y otras operaciones
monetarias que producen ingresos.
e) Otros recursos, como por ejemplo penas pecuniarias; producido de la venta forzosa
de bienes decomisados o confiscados, etc.

También los recursos tienen efecto en la economía de mercado, que el Estado puede
proponerse como objetivo exclusivo de su establecimiento o juntamente con el instrumental
de financiar los gastos públicos.

Diferentes empleos de los recursos

Por ejemplo, los impuestos pueden tender a la prohibición de determinados consumos, al


hacer suficientemente elevado el precio de los productos gravados, teniendo en cuenta la
elasticidad de su demanda; o bien a desalentar y disminuir la demanda de ciertos bienes.
Puede también promover la actividad productora de bienes sucedáneos de los sometidos a
la imposición. Puede incentivar o desincentivar el consumo o el ahorro o ciertas
inversiones.

La utilización del recurso como instrumento de política económica puede ser concurrente
con la política del gasto o puede neutralizarla total o parcialmente.
Interdependencia de las decisiones referentes a gastos y recursos

La elección de los recursos, o sea de los procedimientos para la obtención del poder de
compra para efectuar los gastos, no constituye un paso posterior, lógica ni
cronológicamente, a la determinación de los gastos.

Es equivocada la creencia de que el proceso financiero tiene una sucesión lógica y


cronológica, con la determinación de los gastos en primer término y luego con la elección
de los recursos para su financiación.

La determinación de los gastos no puede tener carácter de ineludible, cualesquiera que


fueran los recursos disponibles. Los recursos son un sacrificio de utilidad para el Estado y
por tanto representan un costo. Por muy útiles que el Estado considere los gastos como
medio de lograr -mediante la producción de bienes y servicios públicos- los fines estatales,
la determinación de aquéllos no puede racionalmente prescindir de la consideración de los
costos incluyendo los opportunity costs, representados por los recursos.

Es perniciosa para la conducta de los gobernantes porque los induce a decidir gastos sin
ninguna limitación racional, despreciando la desutilidad de los recursos utilizables.

El cálculo económico de la actividad financiera

Aplicación y alcance

El impuesto será un bien si el consumo impedido representa una utilidad menor que el
consumo producido en su reemplazo; será un mal en el caso contrario.

Podemos decir que la actividad financiera implica:


a) Un consumo impedido
y otro efectuado en su reemplazo
b) Un consumo impedido y una inversión efectuada
c) Una inversión impedida y un consumo efectuado
d) Una inversión impedida y otra efectuada
En cada uno de estos cambios, la decisión racional, o sea la que satisface el principio
económico, es aquella en la que el consumo o la inversión impedidos tienen una utilidad
menor que el consumo o la inversión efectuados por el Estado.

Este cotejo de utilidad creada y sacrificio ocasionado no se refiere a utilidades o sacrificios


individuales, ni tampoco de la mayoría del pueblo de un determinado país en un momento
dado, sino a utilidades y sacrificios para el Estado, según los valores adoptados por éste en
virtud de la decisión de sus órganos, en relación con los fines políticos que lo conforman.
Estos fines pueden o no coincidir con los de los individuos o la mayoría del pueblo, pero si
corresponden a los que las fuerzas políticas dominantes han determinado.

El análisis costo – beneficio


Si se trata de bienes y servicios divisibles podrá aplicarse el análisis costo-beneficio; pero si
se trata de servicios indivisibles, no será posible el cotejo en términos de valores o precios y
sí sólo en términos de preferencia y postergación.

Debe considerarse como parte del cálculo económico de la actividad financiera el valor de
las economías o deseconomías externas.

La actividad financiera, buscando satisfacer ciertas necesidades públicas no sólo logra


producir utilidades y sacrificios en función de los fines que persigue y de los que
desatiende, sino que crea utilidades no compensadas, o sacrificios no indemnizados en las
economías individuales. Precisamente, la circunstancia que dichas externalidades no son
objeto de transacciones de mercado, impide valorarlas sobre la base de los precios, tanto
para calcular los beneficios como para los costos.

Actividad financiera y redistribución de ingresos

El proceso recurso-gasto influye sobre la distribución de las rentas individuales, tanto


cuando los gastos son de mera transferencia, como si son gastos para la producción de
servicios públicos.

El Estado puede deliberadamente utilizar su actividad financiera para el logro de cierta


redistribución de ingresos.

La actividad financiera puede proponerse el objetivo de contribuir, con el instrumento del


gasto, del recurso, o de ambos, a la estabilización de la economía, esto es, del nivel de
precios y del empleo, como también de la balanza de pagos.

En los países subdesarrollados y en vías de desarrollo podrá la actividad financiera ser


utilizada como instrumento de la política de desarrollo, o sea, de un crecimiento económico
mayor de aquel que se obtendría sin la intervención del Estado.

No se puede pretender que un determinado proceso “recurso-gasto”, dispuesto con el


propósito de producir un servicio público considerado por el Estado como necesario para la
satisfacción de una necesidad, pública, satisfaga siempre también las exigencias de la
justicia o equidad, el propósito de lograr cierta redistribución de los ingresos, la
estabilización de los precios, del nivel de empleo y de la balanza de pagos y el objetivo de
una determinada tasa de equilibrado crecimiento económico y social.

Unidad IV: Principios constitucionales

Los principios de la imposición


Deben considerarse como principios de la imposición aquellos postulados que se asumen
como limitadores u orientadores de las decisiones estatales en cuanto a la adopción de
determinados impuestos y su configuración.

Principio de legalidad

Es un principio que emana de las luchas políticas contra el Estado absoluto, afirmando, de
acuerdo con la doctrina inglesa y norteamericana, la necesidad de la aprobación
parlamentaria de los impuestos para su validez. Desde este aspecto el principio se funda en
el postulado no taxation without representation. Confluye en esta sentencia el pensamiento
económico liberal que considera el impuesto como una restricción del derecho de propiedad
y el pensamiento jurídico-político contractualista, que exige el consentimiento del pueblo, a
través de sus representantes para la validez de los impuestos.

La interpretación jurídica de este principio ha señalado diversos corolarios:

a) La necesidad de la ley como acto del Parlamento, para la existencia del impuesto.
b) La indelegabilidad en el Poder Ejecutivo de la facultad parlamentaria de crear
impuestos y excepciones.
c) La necesidad que la ley defina todos los elementos constitutivos de la obligación
tributaria. Los elementos son: objeto, sujeto, hecho imponible, determinación del
impuesto.
d) La interpretación de las leyes debe fundarse en la letra y en el espíritu de las
mismas.
e) Negar toda facultad discrecional de la administración en materia de impuestos.
f) Considerar como inderogable por acuerdo de partes la obligación impositiva de los
contribuyentes de derecho, sin perjuicio de la validez de los pactos entre ellos y los
de hecho para la carga del impuesto. También para la administración rige dicha
inderogabilidad. (Ej.: no se puede reducir la obligación tributaria por más que la
AFIP y yo estemos de acuerdo)

Principio de igualdad

Principio de la capacidad contributiva, concebida ésta como la valoración política de una


realidad económica y acompañada por la orientación progresiva de la tributación. Misma
capacidad contributiva = misma visión ante la ley.

A. Smith consideraba desiguales los impuestos que gravaran sólo una de las fuentes de
rentas, aunque no profundizara esta desigualdad para ceñirse a la que se produjera dentro de
la imposición de la renta de una fuente determinada.
Ello implica reconocer que los impuesto parciales –los que afectan sólo a la renta de
fuentes determinadas- son desiguales así como lo son aquellos que dan trato desigual a los
iguales o igual trato a los desiguales, dentro de una misma categoría de renta.
Jarach considera que el principio de la capacidad contributiva, tal como se acepta en la
actualidad, no es una medida objetiva de la riqueza de los contribuyentes, sino una
valoración política de la misma. Esta valoración política implica instrumentar el impuesto
sobre la base de los valores que conforman el acervo ideológico del gobierno.

Principio de economía

Este principio, según la acepción de Adam Smith, consiste en lograr que los impuestos
impongan al contribuyente la menor carga posible por encima del monto que efectivamente
ingrese en las arcas del fisco. Los ejemplos de los vicios a que se opone este principio son:
a) la complicación de las liquidaciones de impuestos, las exigencias de una compleja
contabilidad fiscal en adición a la contabilidad comercial y la necesidad de
asesoramiento técnico profesional para el cumplimiento de las obligaciones fiscales;
b) la carga excedente que ciertos impuestos provocan por la alteración de la oferta, la
demanda y los precios de mercado.

Principio de neutralidad

La neutralidad del impuesto significa que éste debe dejar inalteradas todas las condiciones
del mercado o no provocar distorsiones de la oferta, de la demanda y de los precios, no sólo
en las transacciones de bienes gravados, sino de todos los bienes y servicios.

En su contra podemos decir que se ha observado que todos los impuestos producen algunos
efectos en la economía del mercado y esta comprobación ha servido de base para la
utilización del impuesto no sólo y no siempre para cubrir los gastos públicos, sino también
para el logro de otros propósitos como la redistribución de ingresos, la estabilización o el
desarrollo.

Actualmente no se postula más que el impuesto no debe provocar distorsiones en los


mecanismos del mercado sino que el impuesto no debe provocar en el mercado otras
modificaciones que las intencionales en relación con los fines de la política fiscal para los
cuales ha sido elegido.

Principio de la comodidad en el pago del impuesto

Este principio pregona que todo impuesto debe ser recaudado en el tiempo y en el modo en
que con mayor probabilidad sea conveniente para el contribuyente pagarlo. Este principio
implica atenuar los efectos del impacto o percusión del impuesto. La percepción del
impuesto en el tiempo y modo que disponga el legislador o, por delegación, la
administración fiscal, produce una sustracción de dinero al contribuyente que se hallará
compelido a proveer con la financiación, esto es, a proveerse de la liquidez necesaria para
el cumplimiento de su obligación legal. Esto tiene un costo para el contribuyente que
deberá ser reducido al mínimo.

Principio de evitar la aplicación de impuestos sobre actividades que se inician


Su fundamentación consiste en que el fisco debe buscar como fuente de recursos las
empresas ya consolidadas, evitando que una imposición de gravámenes demasiado
temprana debilite las empresas en sus comienzos. Se trata de un principio de incentivación
de las actividades productivas que se adelanta a la política de desarrollo económico que se
propugna en la actualidad.

Principio de productividad

Este principio consiste en que el legislador al elegir el tipo de impuesto a establecer ha de


dar preferencia a aquel que estimule y no desaliente las actividades productivas de la
economía privada. El principio en su definición y propósito genéricos no puede ser
rechazado. El problema que se plantea, sin embargo, consiste en las elecciones concretas,
ya que no basta con encontrar instrumentos fiscales que cumplan con ese requisito, sino
que, al mismo tiempo, satisfagan a los demás principios, entre otros: el de igualdad y el de
eficiencia, o sea el de la optima asignación de los recursos.

Principio de discriminación entre rentas ganadas y no ganadas

Se trata de un principio fundado en premisas de equidad y que dice que debe ser más
atenuada la imposición que recae sobre ingresos que derivan total o preponderantemente
del trabajo personal, en comparación con aquellos que se originan total o prevalentemente
del capital (incluyendo la tierra).

Se han esbozado diferentes motivaciones de este principio. La primera es un postulado de


equidad, según el cual es justo que la renta obtenida por el esfuerzo productivo del
individuo no sea gravada con el mismo peso que la renta obtenida sin sacrificio por el
contribuyente, por originarse del capital o eventos fortuitos. Una segunda motivación
consiste en el hecho que quien posee un capital, aunque se vea imposibilitado de trabajar
para el sustento suyo y de su grupo familiar, tiene a su disposición el capital que le puede
suministrar una renta. Una tercera motivación consiste en la capacidad de ahorrar. En
efecto, el contribuyente que tiene solo una renta proveniente de su trabajo tiene menor
capacidad de ahorrar, mientras que el poseedor de capital puede ahorrar parte o toda la
renta de esta fuente, quedándole además la posibilidad de proveer al sustento con su trabajo
personal.

Los principios de la imposición en el derecho constitucional argentino

En el derecho argentino, la interpretación de la doctrina y de la jurisprudencia ha sido


constante en considerar que los principios constitucionales son normas positivas cuyos
destinatarios son los poderes del Estado y que ninguno de ellos legislativo, ejecutivo y
judicial pueden infringirlos so pena de invalidez de sus actos.
De ahí que dichos principios constituyen límites al ejercicio del poder fiscal.

Principio de legalidad

En el artículo 4° la Constitución establece la forma de integrar el Tesoro Nacional, con el


cual el Gobierno Nacional ha de proveer a los gastos de la Nación. En tal empeño, después
de enumerar algunos recursos, menciona “las demás contribuciones que equitativa y
proporcionalmente a la población imponga el Congreso general”. De esta manera, aunque
en forma indirecta, se establece que el ejercicio del poder fiscal corresponde al Congreso
Nacional o a las Legislaturas provinciales, en su caso.

El artículo 17 consagra el principio de la inviolabilidad de la propiedad como derecho


individual y lo proclama solemnemente. Luego establece algunos principios dependiente de
ese propósito en los ámbitos respectivos de diferentes materias jurídicas. Es así como
dispone que ningún habitante de la Nación puede ser privado de la propiedad, sino en virtud
de sentencia fundada en ley; la expropiación por causa de utilidad pública, debe ser
calificada por ley y previamente indemnizada; ningún servicio personal es exigible, sino en
virtud de ley o de sentencia fundada en ley; todo autor o inventor es propietario exclusivo
de su obra, invento o descubrimiento, por el término que le acuerde la ley.

Sólo el Congreso impone las contribuciones que se expresan en el Art. 4°.

El principio de legalidad comprende en su virtualidad los siguientes corolarios:


a) es el Congreso Nacional el titular del Poder Fiscal en la esfera de la creación del
impuesto o de las exenciones. Ello excluye la legalidad del impuesto creado por un
gobierno de facto. Sin embargo, la legalidad debe ceder frente a la necesidad del
Estado de obtener recursos tributarios aún cuando no tenga un gobierno legítimo.
b) El principio de legalidad implica la necesidad que el Congreso establezca en el texto
legal todas las normas que definen el hecho imponible en sus diferentes aspectos:
objetivo, subjetivo, cuantitativo, temporal y espacial.

Principio de igualdad

El principio de igualdad ha sido establecido y consagrado en nuestra Constitución en el


articulo 16, que dispone que la igualdad es la base del impuesto y de las cargas públicas.

Este principio en nuestro país ha sido interpretado como un verdadero límite al poder fiscal
y a su ejercicio por parte del Poder Legislativo con la consecuencia que si éste lo viola, el
Poder Judicial, como supremo intérprete de la Constitución, puede invalidar la ley que
infrinja este principio.

Artículo 16- La Nación Argentina no admite prerrogativas de sangre, ni de nacimiento. No


hay en ella fueros personales ni títulos de nobleza. Todos sus habitantes son iguales ante la
ley, y admisibles en los empleos sin otra condición que la idoneidad. La igualdad es la base
del impuesto y de las cargas públicas.

Principio de equidad

Este principio se halla expresado incidentalmente en el Artículo 4° como condición del uso
del Poder Fiscal por el Congreso Nacional: El Gobierno federal provee a los gastos de la
Nación con los fondos del Tesoro Nacional, formado del producto de derechos de
importación y exportación; del de la venta o locación de tierras de propiedad nacional, de la
renta de Correos, de las demás contribuciones que equitativa y proporcionalmente a la
población imponga el Congreso General.

Principio de proporcionalidad

Este principio se halla en el Artículo 4º, junto con el de equidad. Este principio se interpretó
como que la proporcionalidad requerida por la constitución no significa la prohibición de
los impuestos progresivos y que no se exigía una proporción respecto del número, sino de
la riqueza de los habitantes.

Principio de no confiscatoriedad

Se encuentra en el Artículo 17º, en el que se establece la garantía del derecho de propiedad.


Allí se afirma que nadie puede ser privado de la propiedad sino en virtud de sentencia
fundada en la ley, que la expropiación por pública utilidad debe ser calificada por ley y
previamente indemnizada y que la confiscación de bienes queda eliminada del Código
Penal.

Principio de libre actividad

En el artículo 14º se condena por inconstitucionales a todos los impuestos que en alguna
forma impidan, menoscaben o prohíban el ejercicio de industrias, comercio o trabajos
lícitos y, por lo tanto, amparados por la Constitución.

Además, el artículo 67º dice que corresponde al Congreso reglar el comercio con las
naciones extranjeras, y de las provincias entre sí.

Unidad V: Derecho Presupuestario y Derecho Tributario

El conjunto de las actividades financieras del Estado se concreta en el documento llamado


“Presupuesto”. El presupuesto constituye una ley cuyo contenido se divide en dos partes:
autorización de gastos y previsión de recursos.
El aspecto jurídico de la ciencia de las finanzas comprende el estudio de otras disciplinas
vinculadas con dicha ciencia, tales como el Derecho Presupuestario.

Diversos enfoques del Derecho Tributario


El Derecho Financiero forma parte del estudio del aspecto jurídico de las finanzas. Dentro
del mismo sobresale el Derecho Tributario. Llamamos Derecho Tributario al conjunto de
normas y principios del Derecho que atañe a los tributos y especialmente, a los impuestos.

Recursos

Concepto y consideraciones preliminares

Constituyen recursos del Estado los procedimientos mediante los cuales éste logra el poder
de compra necesario para efectuar las erogaciones propias de su actividad financiera.

Se aclara que en el proceso de la actividad financiera la determinación de los gastos no es


previa a la de los recursos ni que esta depende de aquella, sino que las dos son
interdependientes.

Clasificación de los recursos

Recursos ordinarios y extraordinarios

Al no existir correlatividad entre gastos y recursos ordinarios y gastos y recursos


extraordinarios, esta es una clasificación perimida (Anticuado, inadecuado a las
circunstancias actuales).
En efecto, gastos destinados al pago de sueldos y salarios del personal administrativo del
Estado pueden financiarse con endeudamiento, cuando así lo exija la coyuntura económica
y, por el contrario, gastos excepcionales como los de movilización total de la Nación para
la defensa en caso de guerra, pueden financiarse con impuestos en alta proporción, a fin de
evitar la explosión inflacionaria.

Recursos originarios y derivados

Esta clasificación distingue los recursos obtenidos por el Estado de su propio patrimonio o
del ejercicio de actividades comerciales, industriales, mineras, agrícola-ganaderas,
bancarias, de seguros los que –por proceder de los bienes o de las empresas propias del
Estado- se consideran originarios de aquellos que son extraídos del patrimonio ajeno por el
poder de imperio del Estado y que se denominan derivados.

Esta categoría debe incluirse no solo a los recursos tributarios sino también a los
procedentes del crédito, porque el endeudamiento del Estado implica la creación de
recursos tributarios para cubrir los servicios por intereses y amortizaciones.

Recursos regidos por el derecho privado y por el derecho público


Desde un punto de vista jurídico pueden distinguirse los recursos en: los regidos por el
derecho privado y los regidos por el derecho público. Esta clasificación solo en ciertos
casos coincide con la de recursos originarios y derivados.

Diferentes géneros de recursos

Los recursos del Estado son agrupables en las siguientes categorías:


1. Recursos patrimoniales
2. Recursos tributarios
3. Recursos del crédito
4. Emisión monetaria
5. Varios

Recursos originarios o patrimoniales

Son recursos obtenidos por el Estado mediante el aprovechamiento económico de su


patrimonio.

Pueden encuadrarse en estos recursos: el producto de tierras de propiedad del Estado a


través de su explotación directa o por arrendamiento, como también el resultado de la venta
de tierras públicas tanto rurales como urbanas o suburbanas; el producto de bosques y
florestas tanto naturales como artificiales , por explotación directa o por concesión a
particulares; el producto de empresas del Estado o de sus entidades autárquicas en la
minería, la industria y el comercio, incluyendo empresas de transporte marítimo, terrestre o
aéreo, de carga y de pasajeros, de entidades bancarias o financieras; de las empresas de
seguros, de capitalización y ahorro; las explotaciones de juegos de azar; el producto de la
explotación del patrimonio artístico y turístico, etc.

Constituyen también recursos originario o patrimoniales los frutos de participación estatal


en empresas mixtas de capital privado y estatal en sociedades de capital con mayoría
privada.

Recursos tributarios

Los recursos tributarios son aquellos que el Estado obtiene mediante el ejercicio de su
poder de imperio o sea por leyes que crean obligaciones a cargo de sujetos (individuos y
entidades) en la forma y cuantía que dichas leyes establezcan.

Diferentes especies de tributos

• Tasa
• Contribución especial
• Impuesto
• Recursos parafiscales
• Regalías del sector público
• Empréstitos forzosos

En todos ellos puede encontrarse el carácter coercitivo unilateral y la finalidad del fin
público al que se destinan sus productos.

Las tasas

La tasa es un recurso tributario caracterizado por la prestación de un servicio público


individualizado hacia el sujeto pasivo.
Se entiende que, como tributo, es un recurso obligatorio cuya fuente es la ley y tiene
carácter coercitivo; no tiene, pues, el carácter de precio.

Hay quienes niegan el carácter coercitivo, razonando que el particular que pide la
prestación del servicio público expresa su demanda voluntariamente, aceptando por ello el
pago de la tasa.

En contra de esa teoría se contesta que, tratándose de servicios que el Estado presta con
carácter excluyente de toda competencia, la voluntad del sujeto pasivo que expresa su
demanda no es libre. Además, en muchos casos, la prestación del servicio es obligatoria
para su destinatario.

Tasa sin contraprestación efectiva del servicio al usuario

Sostienen algunos autores que siendo el fundamento jurídico de la tasa la contraprestación


de un servicio público individualizado, si el servicio no se presta efectivamente en el caso
concreto en relación con el sujeto pasivo de la obligación de tasa, ésta es inconstitucional.

Por lo contrario, hay autores y jurisprudencia que se pronuncian en el sentido que no es


necesaria la real prestación del servicio individualizado con respecto al sujeto pasivo
determinado, siendo suficiente la organización del servicio que potencialmente puede
afectar al sujeto. Ello ocurre en los servicios de control e inspección de locales y
establecimientos industriales, comerciales, sanitarios, etc., en cuyos casos la obligación de
pagar la tasa no puede ser objetada por el hecho que en un periodo fiscal o en un
determinado tiempo, el sujeto no haya sido inspeccionado nunca.

Contribuciones especiales

Son tributos que la ley establece sobre los dueños de inmuebles, que experimentan un
incremento de su valor como consecuencia de una obra pública construida por el Estado u
otras entidades públicas territoriales.

Algunos autores comprenden bajo el mismo rótulo tributos pagados por determinados
grupos de población que están o estarán beneficiados por servicios estatales, como los de la
seguridad o previsión social.
Existen casos de tributos establecidos a cargo de grupos de habitantes que gozan de
beneficios especiales no ya por una obra sino por la prestación de un servicio público que
no se individualiza hacia determinadas personas, pero beneficia en forma indirecta y
especial a dichos grupos.

Principales problemas de las contribuciones de mejoras

Los problemas que se refieren a este tributo son esencialmente los siguientes:

a) Parte del costo de la obra que debe ser financiada por la contribución de
mejoras: la contribución de mejoras tiene como característica esencial el beneficio
diferencial que la obra pública depara a las propiedades privadas de la zona de
influencia de esa obra. Eso equivale a decir que la colectividad toda recibe un
beneficio general: será una decisión de orden político determinar cuál parte del
costo total se quiere financiar con impuesto y cuál mediante la contribución de
mejoras. El problema se complica por cuanto la financiación puede, parcialmente
por lo menos, lograrse también con las tasas a cargo de los usuarios de la obra, que
pueden cubrir no solo los gastos de mantenimiento sino también parte de la
amortización del costo de la obra.
b) Determinación de la zona de las propiedades beneficiadas por la obra pública:
la determinación de la zona de propiedades con beneficios diferenciales depende de
la naturaleza de la obra pública. Tratándose de caminos, la zona de influencia puede
determinarse teniendo en cuenta las distancias de las propiedades; tratándose de
obras de riego, se tendrá en cuenta el caudal de agua que corresponderá acada
predio, etc. Esta determinación tiene un carácter bastante discrecional, por cuanto
depende del reconocimiento que las propiedades sitas en la zona se han beneficiado
con una determinada intensidad.
c) Determinación del beneficio obtenido por cada inmueble como consecuencia de
la obra: esta determinación se efectúa en principio mediante la comparación del
valor del inmueble antes y después de ejecutada la obra, a fin de determinar el
mayor valor adquirido por el inmueble como consecuencia de aquella. El aumento
de valor de los inmuebles de la zona debe determinarse después de un cierto lapso
de concluida la obra, a fin que se revele el efecto de la valorización provocado por
ella. Sin embargo, la determinación del incremento absoluto y relativo del valor de
los inmuebles afectados sólo en contados casos puede efectuarse con un
procedimiento directo, o sea determinando la diferencia de valor en operaciones
reales de compra y de venta, mientras que, en todos los demás casos, el mayor valor
deberá establecerse mediante estimaciones más o menos aproximadas a la realidad.
d) Porcentaje del beneficio que habrá de pagarse en concepto de contribución de
mejoras:

Los empréstitos forzosos


Pertenecen a los recursos tributarios, sin perjuicio de su inclusión también entre los
recursos del crédito y, en especial, entre los empréstitos, los empréstitos forzosos.

Se trata de empréstitos que por fuerza de ley deben suscribir los habitantes de un
determinado país cuando se encuentren en las situaciones de hecho que la propia ley define.
Esta dispone también con carácter obligatorio el tipo de interés que se pagará a los
tenedores de títulos y la forma de amortización y reembolso del capital.

La diferencia entre el empréstito forzoso y el impuesto consiste en que en el primero el


gobierno asume las obligaciones referentes a intereses, amortización y extinción de la
deuda a su vencimiento (en el impuesto no lo hace).

Regalías mineras y similares

El derecho a las regalías mineras, que nace de la ley que reconoce al Estado o a entes
estatales de menor jerarquía un derecho eminente sobre las minas de su territorio, puede
considerarse como un recurso originario, a pesar de la incertidumbre causada por la
coerción y la estructura que a veces las leyes pertinentes adoptan en forma análoga a la de
las leyes fiscales.

Recursos parafiscales

Las doctrinas italiana y francesa han creado una categoría especial de gravámenes que,
siendo parecidos a los tributos, se diferencian de éstos por algunas connotaciones, como
ser:
a) La administración y recaudación por medio de reparticiones públicas diferentes de
la administración fiscal.
b) La afectación del recurso a un fin establecido, sustrayéndolo de la masa general de
los recursos del Presupuesto del Estado.
c) El parafiscalismo agrupa a tributos a favor del Estado o de entes públicos
descentralizados con fines sociales o de regulación económica.
La consecuencia de la creación de esta categoría de recursos, fuera de los recursos
tributarios, es la de justificar la trasgresión de algún principio fundamental de las finanzas,
tanto en el aspecto político-económico, como en el especto jurídico.

Teoría general del impuesto

Definición de impuesto

Llámese impuesto al tributo que se establece sobre los sujetos en razón de la valorización
política de una manifestación de la riqueza objetiva – independientemente de la
consideración de las circunstancias personales de los sujetos a los que esta riqueza
pertenece o entre las cuales se transfiere- o subjetiva, teniendo en cuenta las circunstancias
personales de los sujetos pasivos, tales como: el estado civil, cargas de familias, monto total
de ingresos y fortunas.
Clasificación de los impuestos

Impuestos directos e indirectos

Un primer criterio de clasificación consiste en considerar como impuestos directos aquellos


que se recaudan periódicamente de contribuyentes registrados como tales, mientras que se
consideran como indirectos aquellos que se recaudan accidentalmente de personas no
registradas.
Este criterio de clasificación tiene
el mérito de su absoluta claridad y facilidad de aplicación a todo el universo impositivo.
Tomando cualquier impuesto es suficiente verificar si los contribuyentes del mismo están
incluidos en un registro o padrón o no.

Un segundo criterio consiste en considerar como impuestos directos a los que son
soportados efectivamente por los contribuyentes designados como tales por la ley, o sea que
no se traslada sobre otros sujetos; y como indirectos los que se trasladan a sujetos distintos
del contribuyente de iure. En los impuestos indirectos surge la figura del contribuyente de
facto, o sea aquel que en definitiva soporta la carga del impuesto al término de todos los
procesos de traslación.
Este criterio de clasificación aparece como más sólido que el anterior, por cuanto agrupa
los impuestos según reales caracteres económicos y no por una simple ordenación
administrativa.

Un tercer criterio agrupa como impuestos directos a los que gravan manifestaciones
directas de la capacidad contributiva, o sea la renta y el patrimonio y como impuestos
indirectos a los que gravan manifestaciones indirectas, tales como el consumo, las
transferencias de bienes, el volumen de los negocios.

Impuestos reales y personales

Un primer criterio consiste en denominar personales a los impuestos en que el


contribuyente colabora con el fisco mediante una actividad que se expresa en declaraciones
juradas o inscripción en registros o padrones, siendo reales, en cambio, los impuestos que
prescinden de esa colaboración administrativa.

Un segundo criterio atañe a la técnica legislativa utilizada para determinar los aspectos
subjetivos y objetivos de los hechos imponibles. Denomina personales a los impuestos
cuyas leyes ponen en evidencia la persona del contribuyente al lado del aspecto objetivo del
hecho imponible, y reales a aquellos otros en que la ley no enuncia ni define al sujeto
pasivo, sino que éste emerge a través del carácter y concepto del hecho imponible objetivo.
Por ejemplo son personales tanto el impuesto a la renta de las personas físicas como el de
las sociedades, porque en ambos el legislador establece en normas expresas quién es el
contribuyente; lo mismo ocurre en el impuesto sobre el capital de las sociedades
comerciales. Por el contrario, son reales, por ejemplo, los derechos aduaneros, los
impuestos a la propiedad inmueble, impuestos a las ventas minoristas.
Un tercer criterio define como reales a los impuestos cuyas obligaciones estén provistas de
una garantía real sobre los bienes comprendidos en el objeto de los hechos imponibles y
como personales a los impuestos que carecen de esa garantía.

Finalmente un cuarto criterio consiste en clasificar entre los impuestos personales a


aquellos que buscan determinar la capacidad contributiva de las personas físicas,
discriminando la cuantiadle gravamen según las circunstancias económicas personales del
contribuyente. Por el contrario, se clasifican como reales los impuestos que eligen como
hechos imponibles manifestaciones objetivas de la riqueza, prescindiendo de las
circunstancias personales del contribuyente.

Impuestos generales y especiales

Los impuestos generales gravan todas las manifestaciones de riquezas de una determinada
naturaleza, sea en forma personal o real. En cambio los especiales gravan sólo una
determinada especie de manifestación de riqueza, dejando libres de tributo a las demás
especies de la misma naturaleza.
Por ejemplo, son generales los impuestos sobre las ventas de bienes y servicios que se
efectúan en la última etapa de negociación o en todas las etapas con el método del impuesto
al valor agregado.

Impuestos periódicos e impuestos por una sola vez

Distingue entre los impuestos que se pagan anualmente o por períodos menores, por tratarse
de gravámenes que se aplican sobre manifestaciones de riqueza de carácter periódico o
permanente, y los impuestos que se aplican por una sola vez.

El impuesto puede aplicarse por una sola vez aun cuando el hecho imponible sea
permanente o periódico, si el Estado elige ese impuesto para cubrir necesidades
extraordinarias que se limitan aun momento determinado, sin que la necesidad se prolongue
en el tiempo. Pero también, puede el impuesto gravar acontecimientos o fenómenos
aislados y ocasionales, como ocurre con los impuestos que gravan las ganancias de capital
que no se reproducen periódicamente; o bien que se aplican a eventos que no pueden
reproducirse, como un impuesto sobre las sucesiones por causa de muerte.