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tha bas pon ECS to PPIchen» ONE arin, ty picaToRTA AL DUQUE DE BEJAR pep ’ ‘Todos estos Vers0s, dictados por una dulce musa, son js dew peregrino errante, pasos y versos1, perdidos ee i confusa soledad, inspirados otros. Oh? ti, noble gus 2 Com jeado del tropel de venablos de tus caza- pute 1 ge que fingen une muralla do astas de abeto, ronada, com0 POT diamantinas almenas, por los hierros reantes puntiagudos), andas dando batida a los mon- tg (2 los montes, que, cubiertos con su armadura de nie- ye, infunden pavor al cielo: porque, recordando éste su s Gigantes, hijos de la Tierra, teme no fntigaa Icha. com To montes otros nuevos Gigantes, ahora gan estos altfsimos decristal, a causa de la nieve que los cubre), montes don- deccuerno de caza, repetido por los ecos, va poniendo a ‘aaleance fieras, que, una vez muertas, tendidas sobre la tiera, tifien el suelo con su sangre, Y, «pidiendo términos disformes al suelorm—siendo tantas en numero que apenas ben en 6l—Ilegan a manchar de éspuma sanguinolenta bs aguas del rfo Tormes, junto al cual estds cazando, } 18 joh, noble Duquel: arrima a un fresno el. fresno de venablo, euyo hierro iré goteando sangre que al cabo tite tiempo habré tefiido de rojo la nieve que cubre el toxin, mientras los cuidadosos monteros van colgando Gt antigua costumbre venatoria) de Jos duros robles y Slngeride pinos (4rboles que casi legan a competir tulegs te aa en fortaleza y en altura con las pefias), los 6 attaver ne tal ven Ja temible cabeza de algin 0s0, Sto a ty esado por tu brillante jabalina, parecia, agrade- heaig imei querer besar el asta del arma misma que (43) atte; del pie del peregrino, héroe de mi poema, » Boer se consagra)—deja que, tendido tq sobre’? gue yo a cantarte mis vers0s— déjate hala 2 ha dedicado 0 consagrado sus pasos a Iq S oma tn escudo. Je Ia prisién, 0 nudo generoso y suave, de oy | ete ee que, siendo libre, fué erseguido ase : farana, porque ast Ia Musa Euterpe, mi humlde ga lrea, agradecida a tu proteccién, daré su dulce y eanors instrimento, I flauta, a los aires—publicaré tus alaten zas eon dulees versos—cuando calle la. trompa de la Fame (45.46) ‘ sOLEDAD PRIMER, jra aquella florida estacién del ao en que el 34 ' Eee de Tauro (signo del Zodiaco a nei te ea transformacin de Jipiter en tore ara raptar g Entra el Sol en, Tauro por el mes de ably me al toro celeste (armada su frente por la medi hen Sol, tas. ado de tal manera por el Sol queso confunden Ine pael astzo y el pelo del animal) parece que peor sit jasen los campos azul zafiro del cielo, 5 tore euernos, luoiente e iluminado por la luz del ie Pues en este tiempo, un mancebo, que por su belleza yotiera mejor que el garzén Ganimedes ser el eopero de Jupiter, néufrago en medio del mar, y, a mis de esto, au, sete de la que ama y desdefiado por ella, da dulees la, mosas querellas al mar, de tal suerte, que, condolito el Océano, sirvié el mfsero gemido del joven para aplacar el ¥ las ondas, casi como si el doloroso canto del man. ceho hubiera repetido el prodigio de la dulce lira de Arién, (Navegando de Italia a Corinto quisieron los matineros, yer apoderarse de las riquezas del miisico Arin, arrojar & te al agua. Solicits Arién eantar antes de miorit, y, ha- biéndosele concedido, a la misica de eu lia acudiezon los defines, Visto que no podia obtener gracia de los que le {vivian matar, se arrojé al agua; pero un delfin lo toiné tthre su lomo y eondujo-a tierra, Del mismo modo la ls- vaio cancién de nuestro néufrago hizo que e] mar se con- Uoliera de él y le salvé lo vida.) ta, jU8# Piadosa tabla: de pino (érbol opuesto siempre ren Mental al viento Noto su enemige), una rota y pe- ‘tha tabla de Ja rimero tragado por el mar, y jy, ala costa, fué a salir a la ont” nta tn escolle, coronado de niger cos secos y de abrigadas plums salfa de la mar cubierto de eg, iad entre las mismas gl ves dedicadas a J. an Besa el joven la arena ¥_oftece a Ia roca, como uy 7 1 pequeiio tablon de la destrozada nave, que Tyabia Tlevado hasta la plays: porque aun Ins mismas stras de agradecimiento. Des. sus ropas de modo quie todo el sooéanor que 7 ton empapadas—, bien exprimida, salga del tejido y eaiga ‘a ln arena, Y por fin las extionde a secar al sol, el cual las ‘va lamiendo ligeramente con su dulce lengua de templado ‘ego, ¥ de tal modo con su suave calor las acometo parte por parte y enjuga, que lega hasta evaporar y hacer des- parecer delicadamente la menor gota de agua de la menor particula, de la més diminata hebrilla del vestido. 42 No bien siente nuestro desgraciado'extranjero que 4a dorada luz desaparece del horizonte (de tal suerte que yal crepisculofinge a la vista, allé en la lejanfa, s6lo uns esigual confusién de espacios de agua que parecen moD- tes y de montes que semejan mares), cuando, reintegrado ‘en aquellas prendas que habfa redimido de la furia del mar —puestos otra vez sus vestidos—, escala, caminando entre ‘tbrojos a la dudosa luz erepuscular (y no con tanto ca- ‘aneio como asombro), unos riscos, tan elevados, que © tad los coronaria en su vuelo el ave més velo® 7 atrevida, 7-48) 9 la cumbre, que’ sirve ae e inexpugoable entre el mar sempre, encioso campo, Con paso ya mis sugreeca, ¥ fro joven hacia el poquetio y vaslante terpan: ste pent isble @ causa del leaf ete une Mar de una cabafia, que, ancada tome fa na, farof ando ol puerto eh Medio de aque incons combs joven peregrino se dirige a la luz y dice: Oh ra. losos ¥ trémulos, ya que no sedis los fuegos de Pélux, hijos de Leda—ya que no sedis esas luces, Yen castellano fuego de Santelmo, que a veces apa- tar en los extremos de los méstiles y los marinero te. 11 del tiempo bonacible—, sed, por lo menos, bs so de mi mala fortuna, halle; por lo me- ar descanso en vosotros mi desgracials 64 Y como teme que ‘alguna arboleda envidiosa e in- alta se interponga entre él y la luz, 0 que los vientos se tonjuren y apaguen el resplandor, lo mismo que los vila. la fragosa montaiia como si fuese una féeil ln. iados por el carbunclo, piedra luminosa, bella aun+ jos espantos de Ia noche, clara aun en competencia con las estrellas, que, si no miente una tradicién no bien sutorizada, trae en eu cabeza cierto animal amigo de la o8- dad, de tal modo que la piedra es como corona o tiara, «qe, indignamente—sin merecerlo—, leva en la cabers, ¥ la frente del animal, con el resplandor de la piedra, parece ‘ brillante carro de un sol nocturmo’: pues del mismo node, nuestro joven aviva con diligencia'su andar, pissn- do por la espesura con la misma velocidad que por lo 2080, ojos, a pesar de la nicbla fria de la noche, en aque- © €8 como el carbunclo que él sigue, que es cme, & lo de atraceién de su bréjula, sin que basten impe- ile su aleance el bramido de ls vionts 0 el erat de 8s ‘amas en el bosque, ss) e perto de I cabaria ladig joven, y pretendiendo abuye; tare tisha, ic geo egueta es, vista de cerea, tan, fm be nia deshecha en’ cenyae” os , com, el mancebo, y fué saludado con as por los eabreros que a Vuloangine2t Jal fuego) tenfan coronado—que estaban sentadog fois {fo coroua o citoulo alrededor de una hoguera. °"™8n. ria de Flora, i truirte arte de moderno arquitecto, afanado nnodelos, en borrar ¥ dibujar planos, ansioso de rele con ¢l altisimo edificio toda la concavidad inmensa de a cielos; unas cuantas retamas sobre troncos, de. toble han astado para construirte, oh pobre cabafia, en: donde no hacen falta armas para estar seguros, pues la propia sim. plicidad guarda al cabrero mejor que el silbido del pastor a su ganado. {Oh albergue, oh refugio feliz en cualquier hora! 108 No mora en ti la ambicién, siempre ansiosa de nue. riquezas y alabanzas; ni habita en ti la envidia que se alimenta de los dspides de Egipto; ni en tise encuentra la disimulacién * que muestra humano y agradable rostro, pero esconde una intencién fiera y mor- 3 comenzar en rostro hnumano y, aeabat en ficra) a manera de esfinge elocuente que (como la de ‘Tebas) propone con habiles palabras lo que ha de ser pe nicioso, y con sus engafios hace engreirse al presumido cor tesano (Nareiso moderno, que ya no busca'las fuentes pe miratse, ya no desdeiia a la ninfa Eco, como el mitol6gie% sino que por el contrario desdefia las fuentes de Ia verdad (49-50) : SOLEDAD Puinen, ta pia imag , anzas); gen, y bi een crea Guo sta en alas epee a vel que derrocha en inétiles cumplimion went pl preciso ceremonia Profana, usadg aii, ,“t tiempo de Ia cual se burla; apoyada sobre el egryen 8 Dal fata sinceridad, 10h albergue, oh. refugig Take 84 ba ve hora en cual. 24 Tampoco conoce tus umbrales la adulaois y hs ‘una sirena del mar dé los reales valent ae comes, adormecidos por el engatioxo canto die ge perecido tantos navios—han naufragnds leone, tesanos—viniendo a ser trofeos o despojos de aqudl an wo suetio que los adormecié; tampy amo. 2. es 060 en la che UTesté ln mentiza dedioada a dorrle los feo pie ah, J; -dedicada a adular al poderoso hasta 3 {etetos—, mientras él hace la rueda—mientras npen, tl poder en st: mano—; ni se dam aqu{ las espantooas eae de los validos, que, nuevos fearos, vuelan con alas de cera, y,arrimindose a los principes, con el mismo ealor-de Ine ayes del poder se les funde a veces la cera, y, desde la allura, van a caer al mar de lp desgracia, Oh albergue, ob refugio feliz en cualquier hora! 138. No pareeia, a decir verdad, ser natural de aquellos ‘montes (que mejor pudieran engendrar fierezas que corte. sias) la gente que hospedé al forastero con aquel mismo cepiritu de sencillez y de candor que tenia el hombre en la edad dorada, cuando los fresnos le servian de tienda y las bellotas eran su alimento, U3 Pusieroh como mesa um cuadrado troneo de pino, cabierto, no de blancos mantles, sino de un pero aunque ipio sayal; y ef un. trozo de boj (al’cual el torno habia dado, a pesar de su dureza, forma de cueneo, sumamente ‘encilla, pero elegante) le: dan Ieche ordetiads squella mt, jiana, muy frfa, y tan blanca, que los los de la frente rRimen, én le sirven, en rojiz08 hilos' eg i amaalo oxbelor de macho egy fag Ids de (Ue Perdon6 ragin’ aunque estuviese coronando la: misma fren 8 menos ans el racimo estaba simplemente vides), macho al que el Amor coroné siempre come fg dor en los combates que por celos y a testarazos Mantienen unos cabrones con off0s, hasta que se, presents we cot mn, de poca bar! de cuerno no duro, que mn Ta muerte del viejo tantaalys,® era, podido desmochar, = como éste atin 163, Después se tiende nuestro joven sobre un ley 4 corchos eubarto de blandas pieles que le faciitaa un nce jo mis rgalado que el del principe que duerme extn bbanas de Holanda, purpura de Tiro 0 brocado milan Ny, ha bebo vinos aigjos que puedan agravar su dormir c° las afanosas, con ensuetios de, poder que le hayes verse (como al Sisifo mitolégico, que fué condenado san bir eternamente un enorme peflasco a una altisima mont ja) subiendo con ansia Ia cuesta de la ambioién, ni que cuando parece que esté ya en la cumbreS, el despertar I traiga a oral, y quede burlado del mismo peso de nu des moron vanglria, Ni fué ma aueiointenrumpido pore estruendo de trompa militar o por el son de destempladas cajas, sino sslo por el perro que entre Jas tinicblas de noche ladraba enfurecido contra la hoja seca que el viento arraneé de algin roble, 176 Durmi6, por tanto, y se despierta sélo cuando is aves (como dulces esquilas de pluma sonora) empezaron dar con sus voees sefales del alba al Sol, el oual\as be del mar, que es su lecho de espuma, y rayé de » verde obelisco de‘tetamas y roble. y { SOUEDAD Pringyy » Como ng = Ue en ot; Wy sevid de teatro’ para celebiar set 0 re abitadores de a montaie, Tle lj 288 los Vondo su pie a la amplin vista que gor 20%, obe. admiracién sobre un lentiseg cubre, se queda cén a la agradable atalaya, We sirve como de 194 Sil espacio de terreno, relativament evi, lean a vor, 7a contione en af mucho, che nga oh igus entre neblinasconfunde ltl Ig mace gn so deja sontemplar, La admiracén del joven stent resarse callando, mientras sigue egy, desente® de un rio resplandeciente, . nacido en aquellos mon, tas, que va torciendo Iontamente su largo eur = 0 por el eat. poy obligéndole a rendir provechosos fates Por oe 202 Sus orills estén onladas do fatal tate, quel ma Abundancia le quiero para cuemo suyo ene nalabras: quo le podriamos comparar con el ease ae i laucia, si la famosa cabra Amalten exyo cuero Hamado también Corn. mada de cristales de agua trans. » Engarzando en su hilo de plata los edificios de sus Se corona de miuros, abraza rocas, aprsiona isla, se formé el de la Abundancia, dando muestras de gran dolor, el exbrexo wAquellas torres, hoy easi tapndas por en otro tiempo, tan altas, quo las este: {ill cielo parecfan nocturnaslaminaia J las lens. Y esto ocursia cuando yo, en ver. do este sayal do pastor, on sour a eatin Ins armas de guersro. Ahora Ins torres vetpadas, y la piadosa hiedra cubre sus Piedsne @ de, porque el tiempo, To mismo que sabe aliviar jy St das, de verdura las ruinag, ” “* eala. idades, sabe Teet age Con gusto y atencién ofa el joven al cabrery do un tropa de etzadores.que con amas y pera Mt eae aleance a un lobo (tropel tan veloz e impet . danttsan paecia torrente quo fuera arrastrando g 23 tonas en pos de si, por no decir a los mismos carro) Pt {que el serrano abandonara el tiemo discurso que habia in thenzado y la grata compafifa en-que estaba; asf, Guciendo otra vez su huésped desde’ el alto y ai oli 4 dero hasta el camino, ge dirige velozmente hacia el gry vociferante de los que iban dando caza‘al lobo,-y auments on su persona el tropel de los perseguidores y con sus gi tos ol estruendo, 7 283 Bajaba por la senda nuestro peregrino exiranjer, admirando la gallardia del pastor (que con tanta elegan. cia habia dado comienzo al interrumpido discursc), pues en 6l parecfan reunirse las cualidades de Pan,-dios de lor pastores,.7 de Marte, dios de los guerreros, ‘de tal suerte que se ditia ver en el cabrero imitadas las figuras de un dios Pan armado y de un Marte semicabruno, cuando lt , miésiea de un canoro instrumento eaiitivé duleemente el ido del jove do, ast cautivado, hizo que se detu- vieran los pies: el instrumento era pulsado por una serta- na, junto al tronco de un drbol, sobre un arroyo, cuyss aguas, si habian enronquecido antes a fuerza de quejarse, ahora estaban mudas por no interrumpir la miisica, y8 qu? no completamente enfrenadas o detenidas (como en él c#8° de Orfeo) para oitla, + %43 Habia con esta serrana otra zagala de aquellos ‘montes que estaba lavéndose ta cara con el agua del art (0 tal vec bebiendo), de suerte que juntaba el ons uido del agua con el Inimano, de su rostro por mea? (8-54) 1% 1 areadur 0 conducto de su mano, ar i adiud que i ‘pelleza al cristal del rostro y Yencia al oud hs 4 ibe aso! + otra zagala se esté poniendo las mejores rosas y 34 4 verde margen en el pelo, que, asf adornado, er, ‘gs muchos matices arirora con rayos, o por I her ‘leon flores—que juntaba en sf la flores, aributes sa humor, ¥ 108 rayos, ateibutos del Sol Ota hire aul genvo uns News pizaras entre sus Manco don, fon tal destreza, que dudo que aun los mismos peiiascos feomo en el caso de Orfeo) pudieran quedarse quietos al (eeucharla, Alson, pues, de este instrumento sonoro y rudo, pura zagala, con movitnientos lascivos, pero con recatado oar, baila, y con su baile altera y perturba Ia floresta'y ‘sos moradores. li opr 050 zs En fin, tantas montafiesas hay en el arroyuelo, ~ tantas en el prado, que se diria ser su niimero mayor que al de las Hamadrfas, nninfas de los drboles, de las cuales cada drbol tiene la suya. Esta afluericia o inundacién de serranas hermosas habia, salido de todas Ins aldeas de la populosa montafia para asistir a unas bodas pastoriles. forastero, escondido en lo hueco de una entando su vista con la hermosura del euadro, y su ofdo con’el canto armonioso y miisica de las nozas, Hubiera juzgado nuestro mancebo que eran err tes ninfas, a no ser porque no Ievaban aljaba al hombro; leréndolas bacantes, que bien lo pudieran scr pot algazara y bulla, andaba viendo si podria ea contrat al Sileno—al anciano—que debia presidir aque fies ‘a tal vez no se trataba de un desarmado escua- tn de amazonas que tremolase banderas de paz en las srilas de aquel arroyuelo nacido de la montafia y émulo, Geo de ser ellas amazonas, del mismo Termodonto (que «= nto al cual estas guerreras mujeres tenfan su habi- (64.60) gst Andaba do una parte a otra una muti zona de serranos, que, a lo que le arecig, Brac do ser todos moz0s no oprimidos pet eae rin nde moa de tes ay ‘eanpatada do j6venesfloids®, aparece ung Woo y Gente tereruel, cargados de flores los engpageP a como raos de I, yo ompezaban a brilar en neu con la temeraca, st madre, 10 menos enraimadg C7 nada que la era. dod 201 De las manos do uno de los 10208 penden ranoon de galinas sf va bajando por el camino ot gyasy rests aves enyo lascivo espoc, el gallon raldo vigilante y eantarin que desde los cortales je jet ss anuncia eo, y que, toniendo barbas de coral tn turbante o eresta, no de oro, sino de pixpusa i 207 Alguno de Jos serranos leva colgados del evel tnos cabritos de manchada piel, tan retozadores y golosa que andau alisando’¢on Ja lengua y mordisqueando las fle res de la guirnalda que como adoro traen en.la cabera, y sialguno no puede legar a tocarla, se afana’y gime 308 No pudieron conservar su paz a los temerosos co. Dejuelos el sitio quebrado en que vivian ni el torcido agu. Jero de su madriguera: hélos aqui que, muertos, los trae un {azauo pendientes del hombro, en tan gran niimero, que bien pueden asombrar por su multitud, y bien le podrfan Servi de pesdla carga al serrano; pero él los ostenta como ‘mn trofeo, orgulloso de haberles dado muerte. 309 i0h pavo, oh ti, a inando fa °, oh ti, ave que nos legaste peregrinan fa i a Occidentales, esplendor. arrogante de ellas por- plendor bell) 2° PO t8 forma no se te pueda Hamat es- espo, que todo serd i » Himeneo, te tiene de: SoLEDAD PRinens i os dos Inbrieges levan a hombros una targa ore ng rhs we a atitas tan Toj0S, Que se Iss odie dens cae nos tafiltes carmedes: tafletes ques snc eat avural de aquellos inctltos rises y laderas, ite, Pacer competencia ¥ aun veneer a los afamaden ey a uc den pace? fa. 1a orza 0 puchero de barro que levabsa ett dé los sess, contenia (en panales divididos en calles ao JI: ese néctar que Horan lo seque el sol, que madruga bar en las flores, x del roefo, 5 1 chupar los oristales 329. Venfa, por dltimo, un ternezuelo gamo, euyo cues. won brote no legaba a exceder la longitud de la oreja, y que pareofa resistirse’ y dejaxse levar con maucha dif. tad las bodas. ¥ tenfa raz6n, porque el télamo recela aun dela menor sombra de lisonjas 0 adomos de la frente, aun- que sean tan pequefios como los del animalito 835 Una vez que los jévenes montaileses, cansados a causa de la mucha carga que llevaban, bubieron logrado llegar al fin de la revuelta en arco del camino (revuelta que habjan esquivado las gallardas'serranas bajando tra- bajosamente, como por la cuerda del arco, por el atajo fra- 050), libran por algunos momentos los fuertes hombros de ‘us pesadas cargas, y se tienden, para buscar un descanso Pronto convert en su a orillas del arroy¢ * antes corria safiudo y turbulento, ahora fluye m Cisse, sin duda, de las bellezas que ha albergado métgenes, a no ser que haya sido amansado por la cor (irtada armonfa que habfan hecho las guijas, ‘ejoletas, taitidas Por aquella musical zagala de qu Het Bace poco, la cual tocaba tan diestramento duit? ¥ negro instrumento sonaba como si *S Cuerdas sujetas en las cl de mai Jos dedos de la moza, A esta misica 0 aman sal @arroso, siempre que no embraveesa el viento 1 ba, Pu la cone lente, quo el st sch a basi de fsa gran 26 herma- 2, para abandonar, en 18s vestidasro2as de ee bros bills la fatiga del camino y su amoroso exiga n salud6 a todos con cortesia, jes no menos Te admiraban que corresee asus saludos, fué a sentarse.a la sombra de unas pets Mss un politico y disoretg serrano ds)encanccido oabely habiendo reconocido en estido~del extranjero la delebles hells del agua del mar, que.no habian poiide ser quitadas del todo por Jos rayos del sol, lenos de lige, mas Jos tiernos ojos, comenzé a hablar asi: 366 «Cudl tigre, la mas fiera que infamé con su cruel. dad el pais de Hireania, dié de mamar a aquél que sures por primera vez, como un labrador de las aguas, el campo undoso de este o de aquel mar, en una infausta embarca- cién de pino, impulsada por la vela: por la vela seguidora del viento, como una vaga Clicie del viento, que se hubie- ‘2 transformado en telas ¥ no en flor? (Clicie fué una ninfs, ue, desdetiada por Apolo, fué convertida por los dioses ea tl heliotropo, flor que sigue siempre la direccién del 80. Pel mismo modo el lino, transformado, no en flor, sino en igue décilmente la direccién del viento.) Este pri- monstruo marino, que en lugar de escamas ¢- taba recubierto de tablones de madera, levé a las playas Tester, anche mar mas guerras. y calamidades que caballo de madera de los griegos a los muros de Troy pint (1 itdustra de los navegantes legé a descubrit 4 (metal de got® tiene la propiedad de adherirse al hier * due el guerero se viste) de a misma maner® 42° Wy Sel mar de occidente, tumba fia y anil que oe. iiltimos resplandores-del Sol. ta los. og Hoy, los navios, de alas de lino y cuerpo de robe, oafian a la dizeceién de esta amante dura del Norte—Ia {igjula—y legan asi a doblar los eabos més tormentosos, 7% dejan que se escapen a su vuelo ni aun las islas mis apartadas, 207 Tifis faé quien condujo la todavia poco segura pri- mera nave, Hamada nave Argos; més tarde Palinuro, pilo- to mayor de la armada de Eneas, condujo ya no slo un navio, sino muchos al mismo tiempo. Si bien ambos nave- ‘no més que por el mar Mediterréneo, al cual Ja tierra labia dejado convertido en estangue y.cuyo famoso estre- i wves las dos columnas de 403 Pero hoy Ia Codicia, hesha pilote, no ya de algw 4s naves errantes, sino de verdadero bosque de nae sin admitir competencia de nadie en penetzar los ¥incones del mundo, ha dejado encanecido de so provi Puma al Océano, padre de las agua, de ouyo ditions Perio nadie Mega a conocer los limites, ni aun el ism 4 pesar de nacer y morir todos los dfas en sus ondas. licia, fue- 413. Tres abetos, tres embaroaciones do la Codi lla parte ron las tres earabelas de'Coléx, que violaron eau el tridente o imperio maritimo do Neptune 4 (0 Fe) raiie habia surcado, logando hasta teq roretinites dl Océano Athintioo, que son gost” Io as qe el eidente corre al echo del eal on tng, del mar. an pesar Taego de as flechas enherboladas volantes, oscurec vimero eth banderas ge? derrotaron ot bs, amados de iniumerables amas nee fagos y feroces como los fabulosos lestrigones, aes Zon alas (a causa de la velocidad y. Tigerese ae flecks), que haitaban las tiers coresnas al Tsing. Istmo de Panamé, que divide el Océano en dos mitada, ‘como si el mar fuera una serpiente de cris impide juntar la cabeza, coronada por el Norte—el Mar del Nee te u Océano Atléntico—eon la cola escamada que el Se, adorna con las estrellas antdrticas—el Mar dol Sur u Oot no Pacifico—, . 430 Después que la Codieia hubo Uenddo con sus na- vios el Mar del Norte—Atlintico—, necesité asimismo dar nuevos navios al Polo Austral, haciéndolos navegar por el °0—{tan pronto como Vasco Nitfiex de Balboa lo deseubrié y tomé posesién de él en nombre de dos Reyes de Espatia): y el recién descubierto Pacifico rin- 4 la Codicia no s6lo las blancas perlas, hijas de sus be- » sino los metales preciosos, pero mortiferos pot Jos males que eausan entre los hombres, que el demasiado ambicioso rey Midas no supo lograr acertadamente. (Mi- das obtuvo de los dioses que se le convirtiera en oro todo 'o que vino a no poder alimentarse pot- se le convertian en oro los manjares que 8 boca) 435 No le basté d 4 la audavia de los nay oteas y ballenas, am famar sus arenas haci ;pués al clemento marino oponetsé ‘egantes con todos sus monstruos, larse con montafias de espuma, it~ \dolas blanquear con los huesos d¢ (69-60) I sorEDAD Primza, egantes del Nuevo Mundo (sais de n Toe buitres fuera lat ae ae Ai sefias lograr enfrenar el atrevimiento de loa na, esi@ortugueses (descubridores de le ruta afticans es ea ¥ de los otzos que vinieron después, Pomue la codiial, at, job torpe marinero dela Baty eo arredran todos los sepuloros que tus huesos. jmeros n0v' prime + Aquel promontorio'cuyas ro0as hizo Bolo candadoe M7 Jp auevas grutas para’ encerrar, como en las isles de oi jos vientos (el Austro lluvioso, que jamés trae las Moras, ¥ ol Cietzo violento, que parcoé respirar por pooas); aquel promontorio, t4, Codicia, lo doblaste sievente, por obra de los marinos lusitanos, y Ia obstina. fp antena de tu navio hizo que mereciera el nombre de {abo de Buena Esperanza, 458 Después, frustrados todos los presagios astronémi- cos y toda la doctrina néutiea que habian dado la empresa por imposible, y de la zona térrida, uo es la mas vecina al Sol, naufragios y calmas, besaste orfin los reinos de la Aurora Ilegando (por obra de Vasco de Gama) a Jas Indias Orientales, cuyos mares purptireos™ te guardan las perlas més puras, mientras la tierra con sus ninas te proporeiona oro, el més precioso engaste para las perlas, 461 Y llegaste atin a més, puesto que supiste penetrar fasta en Ia aromstica selva de la Arabia, donde tiene su ira funeral y el nido en que renace el Fénix, ave que al Yolar imita con los colores de sus-alas los del areo iris, de {sl modo, que su. vuelo #2 es un arco iris eeleste, no curvo como el natural, sino tendido. ; \ 460 Mis tarde sirvié este mismo elemento ee timo de zodfaco de cristal a un pino glorioso, ao Zz lo recorrié todo del mismo modo que cl Sol re disco, Viniendo a ser asi compotidora del a 2 SOLEDAD PRIwen, del Sol, Habia ya servido el mar custrociontay v dosel al dia y de tlamo a la noche (haba 004 trocientos dias naturales) cuando logré, encoepttdo Yag © que, eu recuerdo de tal empresa, habia de “8 nay, estrecho de Magallanes, 1gua como a a : lata ntdo tiva que abraza y une el Océano Atiinti (pues todo el mar es uno solo @ idlatioo, lend! Pett besan sus aguas el Occidente en las Columnas qe ytttlo o Estrecho de Gibraltar, que cuando besan el Ori, Heal, pura que sirve de tapete a la Aurora). Esta nase Pit. Victoria, pende hoy varada en el himedo temp cma plo de Nep. 481 No te describiré ahora (contintia dicion no) Ja inmévil flota de firmes islas que hay en el Oriente—Islas de Oceania—, cuyo mimero, por su ia = sura, encanto y variedad, podria causar Ia misma aie confusion (aunque no excitar a lascivia) que en los clang remansos del rio Eurotas las virgenes cazadoras, ninfas de Diana, al bafiarse desnudas y fingir, con sus bellos miem. bros medio sumergidos, escollos de mérmol pario o de mar. fil terso, con tal belleza, que, si ActeOn por haber visto la escena del bailo fué convertido en ciervo y despedazado Por ayPtia juria, ran tuvo bastante para querer st ido el serra. alma Gh rm lo, y més tarde pee i golosa Grecia, Clavo que, por sus oualidades apatite ile ate clavo, ‘podria amarce espula del Gi, lacean tt Pa que mientras Roma n0 10 coB°- cata Teesttmbres fueron morigeradas, Catén tetmplado Y donde a Tei®: iQue se quede alld en’ aquellos mares & que ened eieton juntamente mi hacienda y un hijo m!° ‘mejor parte de mi alma, y euya memoria e3 a6 (61.42) soLEDAD PRIMERA, te oy para m{ly Al llegar & este punto, ahogs al s y Migrimas el resto de su discurso: on ny lagrimas que temporales y olas anegaron su jenda. uestro peregrino hubiera podido consolarle con. sor, Must gos infortunios de su corta edad, i los mon. eI jbieran. vuelto a tomar sus eargas, como dili- ests Memigas sus granos, y-no hubieran comenzado.a ee een movimiento, cubriendo el camino con su mul- my el cielo con él polvo que levantaban. Enjugé en. Tas tiernas gotas de lanto que por las canes ces el Son, y, ayudando a levantarse al forastero, 516 eHlijo, me han hecho cabeza de este hermoso ea- cadrin de serranas; si es que no tienes’alguna obligacién precisa y In indeterminacién en que te hallas tolera que te fi-un consejo, In piedad, que te ha hecho ya huésped del tine, te convida también al suefio que nos promete la ur- fant alameda, verde muro de aquel lugarejo, que desde fa pesar de esos fresnos, puedes contemplar. Sigue igo este grupo de mujeres: asistirds a la boda de nues- tros labradores y la honrards.con tu presencia, pues tus ropas me dan ain mayores pruebas de tu calidad que las que me han dado de tu naufragio, si no es que, siendo yo tan viejo como soy, me falta de buen juicio todo lo que ne sobra de edad. 531 Mal pudo el extranjero, agradecido a los tos del serrano, negarse a tal seompaifay en el In iv o regimiento de bellas montafiesas ni renunciar al ospedaje que se le oftecia con tan noble ocasién como la de unas bodas. Y asf, comienzan a andar por el bosque, ue, si bien no tenia sus érboles distribuidos formando ob eras de dlamos y ealles de chopos, era tan agradable oy Cambio su desordan que entre el fresco ruido de los otfims Y1a densa enramada de los drboles ir hacia mds guerra y resistencia, ‘°F 0 si el follaje a la luz del dia. (02.03) 1st SOLEDAD PRInany 40 Tejiendo coros, cantando con voce siguiendo el dulce escuadrén de mozag perezoso arroyo, mientras la blanda corrien en cuando, entze 10s robustos olmos que bess, cristal vivo que el movimiento del baile des falda, y la falda da al coturno, pero el cotu, base célosa de la columna de la pierna (pueste ta entro las faldas), resulta en esta ocasién dispendadora del bello cristal, a Pedazg, cubre enge no, » aunque, we ne MRS Prédigg 560 Tan duleemente cantaban las mozas, noni se las podria lamar sirenas de los sn aiioso érbol, al que menos pudiera temer su su facaso por ln embates del vinto, desneteigaee oi 13 dar pasos el menor paso de los pies, el menor yet canbio musical do In garganta de las serranas ol’, courri otra ver antiguamente con la miisica de Ose También, entze el follae, 0 revoloteando por eneime yy Xistio coro, pestan ofdo al canto las pintadas aven it tas de plama; mientras el arroyo, por mejor ofr, forma a rededor de cada guijarro una oreja o semicfreulo de espa, ma, desde la fuente donde nace hasta donde muere. ae Por la a, tes, ¥ al mis ulna 0 red, S02 Los serranos, por su parte, se estén prometiendo, fanfarrones, los premios que hay consignados para guiente diay que habrén de disputarse on varios ejerci- 7° alto formidable, ardiente Iucha, polvorosa carrer. ¥ el menos dg de todos los alli presentes no teme desafist 2a desde ahora a todos los montaveses comarcanos que 8 tes Dodas han de acudit, y so las augura tan felies, que ye de antemano consagra los premios a sa esposa, la cual frente peat, con muchos pétalos de rosas deshojadas, 1s rente del jactancioso; frente que, sélo de la marcha, esté dade setPapada de sudor que lo que él se imagine qv° ha de a aluchan*” &@ siguiente en el salto, on la carrera J & 81% r . de ei ireulo eepacioso a manera de glorieta, servis © centro a més avenidas de chopos y de alisos, (63-64) souEDAD PRIMERA ie iene rayos, y alli la primavers; calzada de abril, westida de las flores de mayo, 8 do agua cristalina a una fuente en le narcisos. Este ameno lugar servia de ‘descansadero lo mismo al vaquero con. aa, aaa de més lejanas aldeas ven‘a, si cansado ave feansado el misino largo camino que le levaba, cast sn all las serranas, y, al 0 oss Ue yan para aplacar ia sed; lo min fuente #0 a60e Te aguden al reclamo que imita au vor y pis codemige la mies todavia. no expigade la red donde Emabre € jan de quedar presas. in por un breve rato, ‘ syradeido al fresco, a as flores ya la-armonia de aqul omo si fuera arena de Ja Lik ei: 2 mapas formato dl cael de fons tomo serpientes de alj6far, atraviesan el prado pares les atribuye atin mayor veneno que a las eae de oe que esto podria deducirse de su no beber el agua, pidez en huirla, Jn detenerse, 602 Pasaron, pues, todos los sep eS see Aesplogados del mismo modo que las Velen Be al do las vemos surcar como galeras volantes 1% Fee, gy or los equinocis (que sen Is we unas veoes parocen format We su emigraci Tuna, ya creciente, ya menguante, or letras ‘aladas eD Plumas con que vuelan, semejan esc! eg, a Sr &l papel dita de los cilon (tal w= I 1 UT oa segin Ja tradicién, inventaron los greg forma de volar de estas aves). (w09) las serranas,’ bajo brfas (que, por Ia frescura que comuni ale b6 y aun por la propia frescura de su coloriqa sbivedas pintadas siempre al frescos), 4 . bre las verdes alfombras de la hierba; alfoy f° oo) ca han podido imitar ni aun los telares que peo’ tun, SOLEDAD Prime, vedas taroos en tierras de Sidén °F tienen te 616 Y apenas habian reclinado las cuando llega también a sentarse a las mingoae A sabes, lola Suen, te y a adornarlas con su hermosura, una vera de villanas—un segundo grupo de jorecee Pane. montaiiesas—las cuales eran parientes del nosh? tls mds préximas en parenteseo que veei yo nds : nos: 6a distancia, y logan, prevenidas de regalo, para ate bodas, 623 Mezcladas éstas y las que habj convetn con eu presencia en teatro dies Soca ne tene tetro que mal se podria lamar do eceaa mde porel rumor de a chara do las mozas, tal vez por el misme Ginto de los ruisefiores, espacio brove, en donde, a pesar Henan itt 2° Podfa legar all con sus rayos, la sombra i vié sobre la menuda hierba la cuajada nieve de los miembros de ic i ae Jas serranas, vestida con los mil colores de sus 630 Viendo guedaba a ellas justamente Jo cultarse por ‘una bandada che a las ram, ue (pues ya iba menguando el dia) les ‘in tanto ‘de camino para el lugar, que Podrian reeorrer en Jo quo el Sol tardara en canoe te oesidente, del mismo modo que 2a de Péiaros se acoge para pasar la n0- e una acequia on vn roeUsto nogal que crece a la margen 12 deja gorur gn feti20 cereado, al tiempo que Ia Auro- (que es cuando anor os fete nuestros antipodes er ara al ‘ ge dar ane cen a Sin alas, mientras le sirven como do atala- wPrche, va sounDaD Purmxna 7 de seftales de que se acaba el isto. m0 000s humeantes de Ia aldehuela, sel omens 78 aim Soe yronto alcanzan mujeres al lento grupo de se- to ends despacio a causa de los presentes pe ies bodes), y, adelanténdoloe!™ Tegan po que ya ha anocheeido, alumbradas por + ta ha codido eal sacro voledn de errante fue, eo del Iugar, oriato de Ja iglesia, que, para so. la orreremonia del dia siguiente, babian iluminado lia’ Moa fuegos, ¥ que despide arificiosamente con diver purpiireos cometas de mal auguro, sino amino. 1100 2 de pélvora—cohetes—(que por esta razén he- ‘8 STamado antes verrantes al fueg0)- 1 grupo de mujeres han Ilegado también nues- trojoven peregrino y el viejo y politico montais. El joven taba los fuegos; pero el serrano, como prudente, le echa qacara al dios de las bodas tal exceso de luminarias (pues ‘Slo cinco teas eran Jas que se encendian para las nupeias ‘atre los antiguos), porque teme el viejo que alguna se couvierta en carroza ardiente de.noctumo Faetén (Fae- téa quiso conducir el carro de su padre el diendo gobernarlo, cayé abrasado a la ti prudente serrano que alguna de las Iuminarias 0 cohetes caiga ardiendo al suelo durante In noche, y amanezca con miserablemente en estéril campo de eeniza ls que habia anochecido aldea. 65 Con ‘a nuestro per Jejos de alli. (Los éla- des; 7 en élamos, ade- as de Faetén mientras 659 Después conduce el vi ta unos dlamos que habia no muy. mos son drboles consagrados a Alei nnis, fueron eonvertidas las herman 1 ro don- loraban la muerte de su hermano, orillas do aquel oC de dl eayé ardiendo) Los élamos adonde Have ¢ TT és a nuestro joven, estaban Coual rcs eabellos 0 Ta uz habian sido antes) peindndose los verdes ¢ de las luminarias, para lo cual se servian Como ondas formaba un arroyo. 1 tantos espejos (06) 138 663 Tantos robustos mo: alas se solazan entre Tos lam de mee a var la menos bella de las mozas, compen jut Bey en una sola estrella de la noche todod oeiatia Ba, os rayos que, a Ja aurora, saludan los mong 7° todo, tal de Bengala, cisnes, no blancos shorn’ I, de ls orillas del Ganges. Sino tonteda’ 669 El sonido de la gaita incita a bailar; la ug salterio convida al canto; tanto es el a ae ice de ue el Triém més fijo—ta estrella més fife de cut Iaciéa lamada Osa Mayor—eruza ahora el tielo ct ve como si también quisiera danzar, y el tronec oo ss pesado baila en la ribera, y el eco responde mney mente con vor entera al menor silencio, pues no hapa sitio donde no resuenen voces, porque apenas por yr mento parece que por algin rineém hay una-pausa dene lencio, cuando inmediatamente el eco Jo desmiente respon, diendo a las voces y cdnticos que ya resuenan tambiée cy aquel lugar, y respondiendo, no con la tiltima silaba como generalmente ocurre, sino con voz entera, que tanta es la sonoridad y bullicio de los eénticos1?. Y cada onda del amayo al refljr la Iuminarias de Tos fuegos, parece aut priona una Iu, pareoe ser el fanal de Ja luminaia que ‘one, porque el refleo mismo hace de luz y el agua de ere ee 4 que se entregan los aldeanos pone pun saat een®, Peo no ala ftiga, porque el moviniet Po atin, verde 8 habian dado, es, durante mucho tiem- latines. Tambite © atormentador de las fuerzas de los bai- verona los fuegos, euyas innumerables lamas & as Ia node ganas horas, desmintiendo con sus I~ dla (puce ty umbrando ta noche y eonvitiéndols « las obsoran tae ombetidoras del Sol, fingieron dao may ope cbss)s también los fuegos murieron Pot ’ pultados en sf mismos, sus miembros, deshechos SOLEDAD PRIMERA aaa yen ahora de piedra tumbal y de epitafio a ura. sanooke a vendo por fin. Y shore trun, aun. 1 1a Ne tiempo, el silencio mudo sobre el ruido, Tan rows gemidos que lanza el eagrado laurel al ser w Ve jas agadas hachas. También el verde also se cxte@pojado del esplendor y pompa de sus ramas por los ve dsPeifes que sobre él descargon aldeanos membrudos sc gallardo que resist pudo a Tos viento, al forte ichop® fluro ronco, cuya lisa cortza sirvié de papel, aust Trado, en que escibieran sus penas amorosss os aunque 7va ahora, cortado, a la aldea, donde revelaré 33 stores, ee a | eos seretos, tan sntimos, qu el amor cuidaba que 2 saveFiquiera otro chopo-los pudiese leer, Con todos estos los riisticos su aldea, disponiéndolos de frboles adornan fabanerte, que, a Ja mafiana, fingen bosques ¢ imitan las tlamedas y viales que ha sabido cefir de corrientes crista- linas la culta agricultura. 105 No desperté al Sol. dé su lecho de blanca espums dulce canto de las aves, sino el cuidado del dios de las bodas, que lamé a las puertas de oriente con dos.topacios por aldabas, Y ya el luminoso tiro del oarzo del Sol, mor- diendo los frenos de oro, queria pisar Ia ecliptica celeste, cuando el serrano y nuestro extranjero pisaron las calles sudo la noche ira el joven el frondoso tapiz de verdes hojas que fore maba la arboleda, sin que tenga que envidiar nada © [es estambres y eedas de los tejedores, y los arcos heehos © rosas (y otras flores varias) que se Jevantaban por 8 0 Paciosas calles, fingiendo en el aire como wnos nuevo. A ines oblicuos 0 pensiles de Babilonia, con tentas como jazmines. 4 ta eu forastero hutspat padre de Ia novia, 48) 722, El viejo montaiiés prese al galdn novio, después al venerable AD SOLEDAD Primen, cual parece que, recatada, poniendo un duo, Se aticaeaTae si misma, mientras ee alg, ie, habla a todos sin necesidad de palabras, ostents aad io afable, una gracia muda, del my Ste, gue en el rzndo y verde botén donde todaysn'™® May sa hermosura la virgen rosa, orilla las unturas yo™Pting ligero color que oftece"spor brijula Vergonseqt de e —tan sélo una promesa de} purpee uy lor que se encierra dentro, 60 gg, 782 El joven peregrino la juzga digna os . no de un rey, por lo menos de un héree esclarecidg, cuyo olvido y desamor eran la causa de sus desgraciaa, de {i deste y naufragio. Este Sol de la hermosens ne dama, al representérsela ahora, abrasé y reduje 8 conizas les negra plumas de los recuerdos melancdlicos que a jo. {ian tenia; pero (asf como de las cenizas del ave fenix ad rastuato que luego vuelve a transformarse en ave se estas abrasadas cenizas de sus tristezas, nacié come gu. Sane roedor, un afeeto triste de verse ausente y desden bo, Fon, rosiu® emPez6 a morder lentamente el dnimo del jo. do deom® tm" minador interno de Ia alegrfa que el recivr, do de cu amada le habia produeido, hasta que crecié tanto ¢l gusano desu tristeza, que, como si se cosvistione de «mi nador interno en earadory externo, el joven sintié ya aélo clara, inmortal y patente su pena}, que el alma, desaténdose ras de su congoja, a 10 ser 'p0 Megaron dos coros de virgenes be- Scompaiiados de cien zampoiias Y moros SoLeDAD PRIMERA ML © impaciente concurso de labradores sumerone vioa: di, floreciente ta eu y todavia or fin ¢ Mon caudal; ella, 1a misma ‘pompa de las flo. ecient Sfora de los rayos bellos del Sel, Hineen’y mismo tre wn retoz6n enjambre de amorcillos, el jando, Tlos de los desposados, mientras invocan su se alternos coros de las tiernas vocés de las zaga- cid ®t acento blando de los garzones: ioe ool oie CORO PRIMERO adonde te espera un Cupido, no iar boneet ojos y sin alas, cuyas crecidas gue- 625° Y Soomante oubcen, el valla quo ye le ba coloreado ol ae ae es toda Ia flor de su primavera; guedejas pon los rayos de su frente. Desde nifio amé a la que Te ave mancebo, adora, Psiquis aldeana de este Cupido, So Tatundoas de la tomtada’ Osea, dian 8b laa‘, fi Paiguisaldeana, este ninfa labradora, que esté hoy ‘anus on loe umbreles doa adolewence, una ta azo al amnte deseo del mozo. Ven, oh Himenoo. CORO SEGUNDO ‘ ojos", una virgen, tan bella, que con los ie oe restro podrfa abrasar la helada Nomeet J, Btopis. Db blancas manos podrfa iluminat la negrura ¢ a trofeo, son ‘ts slempre vergonzosas melas son purpren tafe, todos los caveles tempranos el mss de que como rubjes leva engastados en el rzn para que todas las rosas que la éoncordia ne yosados, Ven, Unan como cadenas los cuellos de ambos desp ch Himeneo,,. pane > Pawan, CORO PRIMERS fzahares,vigigr fausto gemit y tardo vuelo; otros, en fro, noCtttos gy in lencio y por turno, enci les y por iamo, encima del atmo in, revolt In rojey vinginal fe pelts Chupa hibleo ‘Pela, mientras 4a rojay virginal flor de acanto de 1 héctar de amo, ! ‘en, oh Himeneo,.. le Jos labios de la ean spo, coRo szGuNpo 806 Ven, Himeneo, in » ¥ los pavos realk i earora de Juno (a ls enals se Puede [gsc dela ‘pox vost Y Porque como jacas tiran dele = tenen—si no Ia pela laica annie), ) coat Pot los redondeles como ojos aenles enctman 8 aquela diosa que preside o coro hoy anaes, Que ells sea findora de ests lazos que ti vejez, el fs — Pueda desatarlos, allé en una shoo do Tino ate wie emmpo. Y la que hoy, con nombre En, feet oe bajo su otra apariencia de 23 lunag , Visite tan Pes on ambales da eaposa ait tants ree 80 fendiday ny 2 ef mundo Ia Hogue a admirer pot Verdadera Nope, Ha inmortal Niobe (n0 como Is ue orgullosa de sus muchos hijos fué por Venganza di ella convertiyn® CnAenada a ve nada a perderlos tod dand lo). Ven, Himeneo. or gonEDAD PRIMERA ‘coRo PRIMERO srimenco, ¥ haz gue nuestra agricaltara, mer Hine avorables constelacions, obtonga do hijos y tan robustos que con su mano anveuaden liberalmente la tierra de un rubio mutase ovejas posean, que al pastar en el * on y floreciente, lo tornen cano eon su né- Thaas lo coman todo el verdor; aceite ex- quido, al fruto de Ia oliva, érbol con- flo a Minerva Sean, POT ‘tltimo, ricos en vinos, y aso- mntas de Baco, con los olmos, Arboles eronen a Hércules de racimos, mientras Baco swmbre Lieo), abrazado al tronco, empufia en el simo la misma maza de Hércules. Ven, Hi- (por otro faonco dé renee. ‘coRo’ SEGUNDO imeneo, y haz que Ia esposa, apenas hija 2 tantas ss2 Ven, madre mafiana de dulees doncellas, consas jus suyas a Pales, como a Palas, que tantas sigan el culto de Pales, guardando corderos, endo lino. Unas, tes, de tmfosn lana, Otras, modestas, dibujen en Dlaneas elas Jo quiso competir oon arrogancia vana de aquella Aracne que Palas en el arte de tejer, y que, vencida, faé converte mas no representen en sus telas (como hizo [e imprudente Aracne en el acto mismo de su contienda con Palas) las varias transformaciones que Jupiter Ilevé a cabo Para poseer a sus distintos amores: (en cisne para ganar & Leda, en lluvia de oro para legar hasta Danse. ‘porque no hay que fiar de Iluvias de oro ni de blanco® © que sdlo se trate de vanas representaciones Himeneo.. 845. El dulce y alterno canto de esto 4 conducir, desde el vecino y santo tem? 5 dos coros volvio jJo hasta 1a ease 7) ~~ a Mt SOLEDAD PRImnn, a Jos novios, que volviat por el yugo del Jo mismo que arado un pequeiio espaci do el pendiente arado, 852 Llegaron todos, pues, a la casa, suegro del desposado invita con cortés ine dos os abradores quo de la sierra y do he rau) a hs sere 2 que participen en: la rast; abundante comida que en unas grat -~ airoon orden 7aleaso, Senne meses age \\ 858 ;Allé el cortesano reposter: . * plancas figuras, hechas por seedie dee ee con los adamascados manteles flamencos!; seo, ble tanta ostentacin, se oftecen ahora, en mantels gots 8 line, todos los frutos que la diosa Geres hace magi hhono entre sus pajas conservé, Pomos o frutos tan iat, tan sabrosos, que, arrojados a Atalanta la hubieran a detenerse en su carrera (Io mismo que aquellas tres na” zanas de oro cou que su pretendiente Hiipomenes loge en retenerla mientras corsa, adelanténdola y gandndol a ¢l premio que era la propia mano de la doneella), 805 Sirven a los ccnvidados manjares de los que abe fl Yoneno que tuxba las comidas de los a gee ela de los cortesanos. No les dan a beber elliot atone ae en ostentosos vasos’ de oro y plats, us clone 2 ctstal diferentes vinos, que al confundi "5 fingen topacios rojos y rubfes pélidos. gs do ae Tuego, pretendiendo apagar en los estém- bio quesllo sretles €l fuego gustoso de los vinos, el r- mente modéladg 07° 4 Gera, que habria sido delicada- Blanca: ton bee EOE UAA mano réstiea, vaquera, heros i leche, te slo sus venas podsian dstngwi catcelada on go Yui &t queso, ni la nuez esquiva, que & Su céscara parece negarse al que la quiere © izadas y ds (229) —~ no estuviera ae maya rama sitvié. ya x3 ac mino a otto diluvio: al universal) 1as, pues, las mesas, entraron al sitio don via In comida doce labradoras, repartidas en que venian danzando muy acordadamen. ra (instrumento que Pan formé con ‘os llamar dulce musa si el Parnaso consintiera ris- Re; moradoras, comenz6 a decir ast: sa Vivid felices hasta una proveota edad, munca can- win o penosa; ¥ silo fuera, vivid siempre, oh esposos, uni- des por los amorosos lazos. Y que aquella de las Parcas, Goto, de cuya hilaza depende nuestra vida, hile para vos- tiros, trasladéndolo desde la rneca alta y fatal al breve uso, un estambre tan dichoso que por la blancura venza we y por el resplandor parezca plata cardada, als 501 Que en vuestros negocios la fortuna os sea propi- e el campo, agradecido a los trabajos con que Ia ia y In azada parece que hostigan e importunan 4 la tie- , Tesponda fecundo, dando, en los desiguales dias de ve- ‘ao y oto, tilladas espgas de oro y exprimido néctar le uva, aque se puedan con- ntuesos del monte de un punto rradas 00 ‘Tantos sean vuestros ganados, tar las copudas encinas y los morados ea Antes que vuestras cabras, siempre errantes 2 otro, antes que vuestras vacas, tarde 0 nunes he 4 causa de su multitud. 913 Tantos corderillos os a6 la ribers, ®xceda el de las menudas hierbas y el de las SOLEDAD Primgy ales, esquilados por Ia que blancas espumas lones de 919 Vuestras abojas habiten ta “chupen para vosotros el néetar de tangent Pr corchos de vuestros panales rezumen a8 flores el oro Kiquido de la mi dame geo eos de los perfumes, ve troncos de sus arboles, Pequetaso ones, may, ate a smo que la Arabs” Ps 926 Sea préspera vuestra fort 7 ane lege despertar eres de tie eon oat fa pros ge crezean en nuestra aldea mie qo 3 ridis los mismos infic ide cris qu fiernos. Entre los des mediania, prev del defecto. Alls las ciud . lades se adornen lscos del poder y de la grandeza, euyos outa enee Ti expuesos a los rayos del omnipotente Ji began (et del sol mientras a a pobre ehoza. del poster poles que lanza sus rayos sobre Ia floresta, 939 Cis pad Sleaae ea blaneura, eano ya por la mucha edad el Stade dite OH, 08 sorprenda en esta quietud del Oa de egos Pztde® la hora postrera de la muerte, Y la pte ‘0 sepulero hable a los que han de venir, des- engafiando a much as generaci tr de insepeng eomeraeiones futuras con ls pose tas, ne We 8 novia, acompafiada de otras fe van a celebrar lon jee’, florida empalizada donde sida, lees, Sale tan bella, tan resplande- apettn® sale el ave fénix euando acabs d¢ tna ts flamantes plumas que pareoen 1° Dijaroe Seompatiada de toda la monargul® ' ¥ 8e va volando por entre nubes canora de los (18.25) goLEDAD PRIMERA ur espumas del Nilo, rey de los otros tios, oar Ie] viento sélo encuentra ahora los desier- bis espacios que ocuparon antes las pirdmi sO = trates Y érbaros que a sus faraones erigié jemos dxboles que habfan servido antes para von Tas afueras del pueblo, quitados ahora mando un a manera de umbroso co- impica a valientes y labradores. Apenas babi Jen ya a dat feroz y ardiente muestra de la po- "miscues, dos robustos luchadores, més cu- pelambre de su vello que por los lien- ente se visten. foando 52 fencia de $0 fhertos por Ia negra ve blaneos con que escasam cSproca: 08. Se abrazaron los dos; y aprisiondndose re con tal se esfuerzan en derribarse el uno al otro, i, que el que de Jos dos no lege a sudar fuego Ii- pido, parece por lo menos que respira ardiente humo. Co- dios asf eada uno a su eontrario, semejan olmo abrazado yor vid trepadora y hiedra tenaz prendida al muro que afrece el otro, Si no son ‘el mismo Hércules, parecen por Jo menos aquel mafioso Anteo, gigante hijo de que luchando con Héroules cobraba nuevas fuerzas cada vex que tocaba el eampo, de tal manera que euando exis y ya semejaba vencido, se Jevantaba de nuevo con mayor vigor: del mismo modo los dos luchadores procuran dert- aen, se vuelven a levantar como pinos que tu. ‘és profundos de Ia sien er al otro, por Io que ft rmbién cité Ia g! que com- lucha. mente, vialer No pudo ninguno de los dos vene' ron ambos igualmente premiados. Ta Yiosa rama de vencedor las sienes de otros evaite batieron después, Y con esto se puso término & as dos tercera® P' rela tarde en. que el ante joven 5° 981 Rayaba el sol ya tinicamente | tes del teatro (pues eran ya Jas horas di astro empieza a descender) cuando un 9170t 6-10) SOLEDAD PRIMERA MS presenta y desafa al salto a toda aqu, Pep tods aquella multitud de ristiowe a P8 if teatro estd escuchando sus palabras, Cosy! ®® af tt animasa desafio se sefiala un pardo gabgy n° PYemig = tendito en el verde suelo; y, movidos por Que Weda agrarlo, so lanzan al campo ocho 0 diez pies aeseg gg nismo que desde lo alto suele lazer’ 8 Moni” se lena ¢) tal otro deja en libertad su ras, Pondera sy agit 4 gallardamente. meunnaae cstremac a a 995. Bl pie desnudo del dgil moz I pie de 0 8 los demés bess Ia aya desde Ia eral a Sate 1 rio y, levantindose airosamente del =o 1 tres veces lo que de terreno pudiera otra pai dardo, un 999 Apenas pudieron arquear las coj ir so Seyi neler iin rev ee compares el premio apena Toure morerse, que tal hielo les pone el miedo en brudo y fuerte robe ae vatuet®s que era como un men. So deplore ee 4rit® aunque villano, por un noble impu- do tanta violencia ‘4 a saltar, y se arrebata al aire, hacien- derriba a tierra, eon ore eaad,, que su propio peso lo Ss 10. aun nuevo fearo, no ya del océano, Iago o consistente mm, Puesto que al caer sirve de duro pié- 0, sino el seno blands teh ina, By las olas como a Ica- menuda hierba, a é Teme serrano més cencefio, recio ¥ pando: Sal, que jguala y aun exoede a a I travieso corcillo, y hasta al mu- 28 ala mating ah nn $2 ligero que puede trepar de las jar ni aun la més pequeiia setal de (6.7) goreDAD PRIMERA Mo muita. Este & MTog6 casi pisar 108 hues del que habia, or tltimo otro, ¥ galta como si acoceara la e. Y una ver que todos estos fueron el aire ri i. wus métitos, atrajeron la atencién os conforme ® 5 Co jemi’ cjrounstantes ofF08 tmozos que ibaa a compe- de it Ginos eran serranos ¥ otros labradores de locida pero tan ligeros todos, que paresfan cierzos del ros de la ‘serrania, tanto, que, cuando Ceres pa a punto para la siega, y cuando Neptuno Homlas grutas platea. y riza las aguas del mar, ver de pluma de estos mancebos, podrian sur- Tas mieses y pisar el campo de las olas, sin in rozar Jas espumas. dora la mi desde 508 gos Pi car el ooéano de tocar las espige 1025 ‘Veinte era su niimero, y los veinte salen dirigidos hacia dos olmos que estén esperando servir de frondosas metas y de palios verdes a los corredores; salen, como de tos toreidos arcos de nervio o de acero, con un si sono, veinte disparadas saetas. €l campo, porque, mejor que erba, El 1041 No oculta el polvo corret, parecen volar, y alas no pueden pisar mis torpe de todos ellos huye como una cierva heride; l nis tardo desvanece la vista de los espectadoress, ¥ Pat ‘al més Iento resulta coja Ia més velox imaginaciOn. me 147 Ta larga carrera abareaba casi Ia tercera parte de una milla, por lo que los olmos, érboles ‘eonsagrados a Hér- fan pequefios a cause cules y término de la prueba, pareef 7 de su lejanfa, Pero las ligeras plantas de tres dgiles aagales talvan la distancia con fl igualded que 7 20 stbe= 1 jueces a cul habran de adjudicar el premio. 1054 No abrazé Apolo con mis firmer ert ror bollos y_dalees def chamente los fugitivos miemb 1 desdefiosa Dafne. virgen hija de Peneo, om 18 corteza del 1s SOLEDAD PR 0 P Prien y laurel en que se acababa de convert, fuertemente que los tres zagales tee 1 ninty, Jas duras bases de los dos olmos que scu,0% tight" ts. Que si Hércules hubiera sido gabe ae nay s drboles, dudo que na 7 tavieg’® : cas9, fun gr a hubieran convertido en ojos del ma oy oa mL ne do lin deciso a oust g 1065 En tanto que queda in zeal te debe el palio de vencedor, y ms Jos a Sal it a rigrarse en las ondas delat a , que ral ee dw BaD a Sen ee a del Iu Ve ti do alge ee mxpireoheraldo por Iam rain 1 oriente, ceriileo heral rm Done en el mar, do los dos adecge tarde, cide 5 ereptisculos del day iabio aeero, Y euidadosa Juno, Amor no deco, idado (lo. a tidado (di ‘vuelven los esposos, At son v 7 luce coronada de lumingrne tt, 88 hasta su casa, que hetes que so ias como estrellas fj qUe son com omo eatrellas fijas y de co, estampido humeante, * fusitivos ¥ se latina ca es 1084 1 t hasta Ia poet, 9 99¢/ 08H @compaftando a los novos i, Venus (no la diosa pro- 10 la de los castos), que ¥ Cheng. 8 Thay Dp SEGUNDA goLEDA marina donde el mar avanza por 1 cual, precipitado desde la roca nite el encuentro de las olas con tan aprest- . diria sediento de beberlas; pero, al satis- fo en el pequelio vaso de su, propio a salada que con-su cotriente pues se encuen- fpoer su e800 bebiend sires gran cantidad de agu: f eetyezela, bebe all mismo tiempo su Taina, a se mratronto confundido con las aguas del mar y perdido tar, Que asi como la mariposa, evade por sus alas, ‘huscar la muerte en la luz, asi también el arroyo, ma~ pose eristalina, Hevada no por alas, sino por sus propias ondas, va @ encontrar su perdic resplandeciente farol de la diosa marina Tetis, ra y esposa del Océano. 0 La fuerza de la marea, desmantelando las murallas huella dos veces cada dis de arena opuestas a su avance, la campaiia, en este lugar en donde el ooéano se mete Por la tierra formando un brazo que ni es enteramente mar enteramente ria, y asi, por ser medio, mar y medio ri semeja uno de aquellos centauros que eran medio caballos y medio hombres, si ya no se les acaba de parecer por Violencia desenfrenada, pues como centauro de espumas pretende en vano escalar el monte, por ¢ mente In vena del arroyuelo, que, abora, sl condeck Mt que tarde su ruina, parece arrepentido y sun quisiet) ee troceder, 17 Ast retroce el novillo eral, tierno ¥ loz) dofendida ain In frente por la media lune do 108 jern08, o, OTIS that tran 0k, wre LUIS DE CONGORA LAS SOLEDADES TERCKRA EDICION PUBTACADA YOR, DAMASO ALONSO tEptos ¥ PUBLICACTONE® poTUplo CLARIDAD Y BELLEZA DE LAS SOLEDADES | Las SoLeDanns, crxrRo v: |. GONGORISMO, ¢ todas las obras de Géngora nada més tipi cepgorino que las Soledades. En el Polifeme aamente sqrico al Dugue de Lerma, el desenvolvimiento poemi- ne estaba sujeto a términos forzosos: fabula o historia, También en ambos la octava real puso casi siempre un Iimite estricto al periodo poético. Cierto que en uno y otro existe el mismo decoro verbal y casi el mismo rebusca- miento de singularidades de todo género que las Soledades Gfrecen. Pero en éstas Géngora se propuso fingir una fi- bula—un pretexto Ifrico—sin antecedentes directos; eligié! ‘a forma euyas estrofas ampliables o reducibles a volun- tad permitian los mayores atrevimientos y complojida- des sintacticas; arreé sus versos—tanto o mils que en el Polifermo y el Panegirico—con lujosa seleccién de voca- los; y aguzé como nunca st animosa intuicién postica para salvar el abismo que separa la materia real, pereee dera y contingente, de Ia criatura do arto, oterna y abso- Iuta, Asi resultaron estas Soledades suntuosas y recargadas como ninguna obra del cordobés dificiles de lectura, sobre todo desde un punto de vista sintictico, como ninguna obra de la literatura eastellana; puramente posticas, estric- tamente aristocriticas como muy pocas de las obras artis de los hombres. Extraifo todo, | el designio, ta fabrica y el modo, ‘Todo subido, en quilates y en dificultad. ;Cémo hos puede admirar quo las Soledades hayan sido duronte los aiglos, ol xvitt y el XIX, In piedra do exefindalo de In iriva. Las SOLEDADES ¥ Dos han sido los puntos que la critica su ataque: de un lado, 60 le ha reprochad 9 Gime escasa consistencia de Ia trama; de otro, se Te ha ales PAS SOL, sistemdticamente la extraordinani y no ha faltado quien legare mente incomprensibles. Ambos mefa vista fundados, y, sostonido, nes, han pasado a ser cose fa fortuna en los libros de tex ¥ entre una parte del escaso pi interesa en asintos de poesia. Ye nesrasiones de artistas hayan exal les, ¥ que’ algunos excepci Miguel Artigas, honor de las lotn Coxtesipo xi NTENIDO NOVELESCO DE LAS SoLepap, 88, el contenido de las Sol le la primera Soledad fiado por la que ama, nistico albergue nts, vuelve a ca- 1oF y de serranas que, unas bodas. Pres- is flores y xam08 Ia aldea, van los novioe, acompa- flonge alternas voces de zagalejas y zagales, hasta “onde se celebra Ia ceremonia nupcial. No faltan ‘ lucido banquete de bodas, ni danzas y discurso 1a, Y, a la tarde, en el ejido del lugar, los mozos ‘on atléticos deportes: en la lucha, en el salto, en tor “Amochece, y todos los invitados acompatian pro- jos novios hasta el télamo, campo de mis is 00" sados PS a luchas. les amancoer del dia siguiente empiean la segunda olcind, y vemos a peregrino en la margen de una ra, Solrrmafado de tn grupo de gentes de mar, que, de vuel seoraas bods, pasan a la otra tibera en una embareaciin Ue lloga recogerlos. Nuestro peregrno prefiere la pobre Sjuela de dos pescadores. Asiste con ellos a las fae- vaste Ia pesca, y luego se dirigen los tres hacia una isla, [penas separada de la tierra firme, en que habitan los pro etarios de la barca; y mientras asi lentamente navegan, joven peregrino canta sus infortunios amorosos. Ri ido por el anciano padre y las bellas hermanas de los que le hablan conducido, emplea el dia en recorrer el islote y ‘admirar la moderada hacienda de aquella feliz familia. Co- n sobre la hierba en amenfsimo lugar, y, después de ha- x comido, narra el anciano algunas hazafias piscatorias os de sus hijas, De otras dos estin enamorados dos 8 que a la caida de la tarde Hegan a la ribera y iternadsimente su pasién. El joven peregrino soli- ta del anciano que admita como yernos a los dos aman- ‘bian Nevado, va navegando corea de tiorra firme y asiste desde la barca a una partida de caza con haleones que en Ia ribera tiene lugar. Aqui queda| interrumpido lo que Géngora escribid. 160: Esto es todo, Poco ex, Pero bastante pars lo que el poets fun casuntor? Quien con su ‘a las Soledades de carecer ent, tn md Por esta 4 Un nud _ / . ue Gy ! cones reglas minuciosas que om jo los versos mis precisos, bajo las palabr epopeya? Sin pretender aquiaegss Pree aloe: bale Jsate ol fuezo vital de ia naturalera ensooti, que tenemos, esplénr" eproductora, como un borboteo apasionado que Feconocer que esta accie dos Y “yeremos después—al verse reprimido en los es. slo wn preteen yee, tat exon i come, V"rea de na apretada forma poetic, sino legs lixico, y valor litico es Ic got oot? de G, trietos Mm, Te comunicn por lo menos su ardor, lena de dades. La materia del argenee2Y We 2 gue ad y de boato la forma misma, la hace rsarada, dar al antor los elementne rent? 20 hi ss ‘NATURALEZA ¥ PORSIA RENACENTISTA. nacingeeestles de la a bas ral de Ja poesia de las Soledndes es por tanta ee freon te ot complicage wt, Pero aqui termina la conexién con la re Yastorl, of) encanes sus dieeciones (busoieeeot me | RT*N EG supongo, esperar en Gongors ua vis de Nataraleza mism acia Ia dignificacign je 2% | fo saturaleza a la manera romantica, Hl poeta, ligado por * real dey Ppavencionalismos de su época y su educacién, desper- veg aun el contraste que él mismo plantea: no nos pre- Senta las emociones del peregrino ante lo natural; deja a Ste bors, como simple hilo de una aceon apenss en. "s delante de nuestros ojos, directamente, ccosaig eTuPedos por Gin. | ittatern misma, :Dizectamentet Nor una naturalezs de J suficiente. No son | formada estéticamente, tiltimo resultado de la evolucién 10 grecolatino y resurge y se com- Mortvos warunsies ara esta creacién los ele gor tenian la virtualidad lomentos original raleza en mares, riog mental de cabreros, selvas, aldeas, chose, me arranca del buooli 0 y resurge a Sicta en el Renacimiento italiano Ni aun siquera se pue chozas pastoriles. Freeac: peseadores, ea | Gen encontrar en 6110s atisbos de emocién humana ante le mano resneltas en Fuerzas geniales de | 5 des poetas del si- hi idicos en algunos grandes pot ern today en atc |, SB et Y belleza de los animale ey 4° 1a caza, Vigor, retina de Géngora es sensible como la do ninguno, pero Conejos, abejas, maine) 2 as plantas: terneras, tus ojos son antiguos como la humanidad: antiguos y eo: bios, Constantemente, entre la imagen vista 7 in imagen pensada se le esté interponiendo wn recuerdo Pec do original en el mundo de su representacién. Bn it supera a muchos de los que Ie anteceden—ensu, ag ae dividualidad postica—no tiene, no podia tenon poe discfpulos, Y, en general, su originalidad es ’o det rabiosamente anhelante de superat perfecciones. aoe i es el tiltimo término de una pottica: resume y neni principia. io ellen (As, + Ym Anmoss, Dan Lute de Qnportne Bap ¥ el 1025), mg. 278, 2 \ sera etdforas carecen casi Siempre de novelad, pero per- “on buir el nombre grosero y el horrendo porm: jsmo. Abstraen del obj pa icas ¥ sus at te | aquella cualidad, o cualidades, qu mento dad las tinicas que Jedades lega a no eer 1 una misma propiedad oo mie] de 1a de ser dorados: ya sean cabellan se atefa,cecte de civas, cae z ie, Basiesa en Blaseura. Coando ol lector encuentra vl | Jes Sold de estas palabras tiene ya la llave—7 frcndg iO Pars ua tropel de concoptcc, La iltiaa lan sélo el contexto o los determinativos que jtarse, on imagen y ‘morit en una exética ogra de noches cipit eo en cuenta qu tros de la po: ; °F jo sumergidos los hermosos y blancos mic) edi ooo extagen del Tastes ea ae eae 2erm hacia atrés, pero hacia el futuro, y valientements ira esta otra que hizo escandalizarse ai bueno de Pedro te Valencia. Es un rio, avizorado también con visién ca. ; un rfo que fluye y se dilata majestuosamente, dic io por numerosas isias. ¢Qué son las islas al prolongado fluit de las aguas? Paréntesis frondosos | al periodo son de st. corriente *, Curso dilatado de un rio ¥ prolongado perfodo ‘obre Ia oratorio, Un cruce mental. Pues bien: de estos cruces, de Poetas normal vega estos afortunados errores, hay mucho en Géngora, Ahora es. las modestas cu: es se levan, un tropel de armas y de perros que va dando aleance a un = la2g08— mat afSrioow Ta de sus hallazgos Jobo. Tal impetu, tal centido del avance hay en el tumul- Parte de la mesetas, « De otro modo: Gin. tuoso tropel, que se podria legara decir que se Hevaba no de lo que, que se q s6lo las personas, sino aun los mismos montes precipitados tras Ia fiera. Otras veces los motives de confusién los dan Jos elementos naturales. Desvarios dela dudose luz del cre- pisculo: Los horizontes | ...haclan desigual, confusamen- te | montes de agua y piélagos de montes. Por el contratio, no pocos gozos estéticos nos van a proporcionar las més trasparentes claridades. Si el agua es cristal, también cl cristal ser agua, Nada nuevo. Pero, un humilde adverbio daré novedad y eficiencia a la imagen: Cristal, agua al fin dulcemente dura, Las plumas desbaratadas de un vuelo de- masiado atrevido dejardn escrito en los senos del airo un | perpetuo aviso de aviadores incautos: De sus vestidas plu- ‘mas | conservarén el desvanecimiento | los anales didfanos del viento, Las luces de unos fuegos se reflejan en el agua de un arroyo, Cada onda es un fanal, cuya vidriera seré le misma agua, cuya luz el propio reflojo quo dentro del agus * a a manera matemética—aunque nd metéfora trivial es a ims. mo en otros poetas lenguaje rea- * Yerzos 206, y 200, de Ja prfeltiva vera delat t. gran explicacién, ¥ por breves poco espacig” Nes. “Dejando todas los que se desenvuelven q tq! ly una estrofa completa, los més pomposos, aquellos yt & “yor raigambre clisica en los que Géxigora mis gg excediéndolos con frecuencia—a los otros oetas de siglos xvry Hataco DE Los sextingg Por lo dicho hasta aqui se habré comprendido bien aig élaras céimo Ia poesfa de Géngora alude sin descanso a tod, la hermosura de Ja naturaleza y esquiva todas sus fealda, des, Si aparecen por estos versos la miseria y la esceses cl poeta las eleva inmediatamente a temas de belleza, Lo, eabreros no pueden ofrecer al joven peregrino mis que un poco de leche y un poco de cecina. Pero la leche era tan blanca que ante ella seguramente habjan desmerecido los 8 que coronaban la aurora del ordeiio, y la fibrosa ce- era de un color tan encendido que parecia purptireos hilos de la més fina grana. Lo mismo ocurre con el dolor: Iguno aparece, es el amoroso, bello por amoroso, Y con icomodidad. El peregrino lega a la costa, néufrago, empapado en agu secar al sol su vestido, y je6mo lo seca el soll: ..amigndolo apenas | su dulce lengua de templado {uego, | lento lo embis- {ey con sitave estilo | la menor onda ehupa al menor hilo. Ast convierte Géngora on belleza aun los incidentes monos iefios, Ex cozon’. Es i it vade Gaya a linea de intensiicacién del color que Huitso 8 G6ngora pasando por Herrera, Nadie teas ta. quo ol cordobés. Si se hiciera un reeuento de vos de color aque en poesia conten, som hay estrofa, y apenas verso en que're cen 0 colorista. Esta paleta no en mip extensa, He Soledades una tendencia ia Ia belleza, Lo mismo ocurre con, series de tonalidades de que at as més frecuentes son La del rojo, muy en Ja Soledad primera: livor, pirpura, rubies, ‘carmesi, escarlata, coral; clavel, rosa. La del 10, lilios, espuma, perl is bi) oro: oro, dorado, ru La dei pa del azul: azul, zafiro, certleo....El verde, por en: ‘era 1? abundantemente en la naturaleza, es el tnieo eo- contrarjone un valor real. El negro, salvo raras excepcio- Jor dio juega papel de elemento discordante dentro de la nes, sie del mundo: como representacién del dolor—..las armei memoria | negras plumas vistié,..—o del mal augurio sly 1a de cuervas sma | infamé la verdura pg 1 con ou vidmero el sok. Al lado de la iti \ismo. Nada de Shundancia del color, la nitidez del color mismo. abrares quebrados: todos puros, vividos, frescos, a Haater colorsta constituye do por sina serie de Jo nit do_tuciente, splendor, brillante...—y esti, ademés, Snti- te relacionada con lo clecion de palabras mogul cas que romen en af la brillant 0 ci, 1s tania k acién colorista: nécar, plata, perla, diamante, ctat- tera. Asi, nada queda on Iae Seledades hare ome so—jnada impresionistal—: todo nelo, todo nitdo y Sak, to, La naturaleza adonde nos leva ol arte de inser e muchas tonalidades, pero en cla ee han wot res mis puros, envueltos per ae on nae manier 7 rs cristalino, que casi da una consi treo a las cosas, ‘ En 80% as aficioncs ‘musicales de Gou- ‘on otras poesias Otro halago, el del ofdo. Li ido agrodable ora Ie evan, en Jas Soledades como on ot yas, a comparar todo lo que emite un Pn CLAMDAD ¥ MELLIN’ DN LA8 SoLEDADng con un instrumento musical: Rompida ef agug nudas piedras, | cristalina sonante era tiorba; | v7, me, samente acordes aves | ...muchas eran, y mau hae 108 conje, sas, que, de pluma leve | engaaga Me. etros inciertos si, pero sitaves | en idig, tla x. Parecidas imagenes se encuentra? °2- y fuera de las Soledades—para gf 5 de Géngora recuerda los ejemplos et Jogos respecto aves: ollaras de pluma...; esquilas qe ces de sonora pluma, Tampoco deja Géngora de lexis hiperbélicamente, y con claro recuerdo de la.poesia y te pulas de la antigiiedad, los efectos do la armonia sobre | naturaleza y sobre el hombre: ast un arroyo, para oft los Gulees cantares de unas montaiiesas, forma tantas orejas cuantas guijas lava. Toda la naturaleza participa ansiose. mente en el goce de los bellos sonidos: si canta el-peregri: no, el mar se bebe esponjosamente su lastimoso canto, el viento lo hurta entre sus alas, el eco lo guarda avaramente en sus cavernas, También el hombre bebe con avider la belleza de la mtsica y del baile. Danzan y cantan las serra- nas, ¥el peregtino, oculto en Jo hixeco de una encitia, las esté contemplando: De una encina embebido | en lo céneavo, el joven mantenia | la bista de hermosura, y el oido | de métrica ‘armonéa, ‘Soledades rumorosas de voces, de misicas, deal- borozadas danzas!: bella armonia sobre la que resalta, mis limpio y musical, el silencio: Bn torneado fresno la comida | con silencio sirvieron...; La comida | que sin rumor previno en mesas grandes. nfa mudo| el silencio, aungue breve, del ritide: | sélo gime ofendido | el sagrado laurel del hierro agudo,.. {Soledad sonora!: sonora y silenciosa, @ pausas, como el viento entre los arboles. ‘Mustcatap bE 108 viRSOS. Hay que agregar, por tiltimo, ical » a Ia musicalidad aludida rapresoniad, Ia misica viva de los versos rnismos. Ma oats aa neko, ze lo suave, yaa lo clamioroso, un , fe Leén, un Herrera, G6 e en vano viene detrds, acaba de arrancar sus ultimes seers, ~ a sinleal ee Goud epee es ce seas qudecasilabo. Jl ba adivinade como nae en yoeia os ol ondmestrecha alianza que el verso establece entae ol espatioits id y representacién, y sabe colocar las pal sicalida 1 ¥ sabe colocar las palabras suits en la cima de sonoridad del veo, Ts palabea mis tonsa o mis sugeridora en el punto donde el ritmo sis interior intensidad: Mientras conando en r6nfidos a la mitad de wn vale de plata: Los onalet ‘Suelo de xilios que en fraganies o- ~ siro pace extelas.; Bepuinoso Goma Gadiuco alsOfar, pero alsa bello. Y ous risimo y constante este proved era ain més la sensacién luminic del vo- airve P atm do Géngora. En frmula breve, podsla- léndida y coloreada, puesta intensifien como siel , anja de rosonancia del colo, y el ritmo se fad 5 claro al cefirse a Ia palabra fas: en trance ritmo fuera w ecoulpe mis gat tuosa ¥ Iiicida. aes i \gora es uno Pero los ac vaaioles que mejor han comprendido cl ver i 3 elementos Ta zausicalidad a la representacion. toda la pesadez, toda la oben jobo: Dos pa- “jel buho: Grave, de perezosas plumas 7" tarersimétricas, grave, globo, contrabslance iw den Jeprmsptal de Tn imagen; otras dos, perewses Bey dad Fe dar pausado sopor y Ientitud al endecas veces, Ia lucha de Jos grupos -cr- t+ enel verso se endurezea y quieb) jes 7822 bosque: O el austro brame, Seve para realzar ol profundo dase as ls ones : Tritin del aguas @ ( nos: Prom pa orn Jos arrullos de las palomes: .» hace que ve con ebasquides de leis que las vooales @ la garza argentada el pasa el susurro hnimedo co de los eéfiros ritido... Ott0% piel Iibrica y suculenta! Bl o | las redes burlar quiso..- es: BL nb one, sty I yaya s garran.; Bl gerifat ee elingg, Versos todos que, por estar trail bi de la estrofa, ye Teforzande, yg mo gene tando el efecto de los anteriores, s6lo dentro de as. ‘Sima pueden ser comprendidos en todo ea vai, Sa Perfecciin absoluta, verso a verso? No: absurd, hay poeta que en una obra de las proporciones de lay ate dades pueda tener un constante dominio de la le. casos hay también: versos duros, int preies Pero vietoriosamente contrapesados por la ilumi yoria de los aciertos. nada ma. coq, Huinnones, El poeta tiende a dar sensaciones absolutas: lo coloriste std siempre presentado con la méxima pureza de luz; lo cspléndido, eon el resplandor més nitido; el sonido, en las ‘timas posibilidades de la armonfa. Géngora no quiere que ni una sola de las hermosuras que presenta admita térmi. aqui, como siempre, Géngora esta situado al eal de la sei de posts del siglo xvi. Nunca so detiowe ane unt hipésbole, por eaprichosa o absurda que sea. He aqui ne dos puntos en que su poesia esté mis distante de la padae yeonde el gusto modemo més se resiste a acom- = Bnorme abundancia de ejemplos, Las plumas de tan esplen- | torrida ta técnica. Fry. * vres, 108 dos: bellas Osas—tas dos constela, mee de violent Coxrestpo vousonrico, 1os visto hasta aqui e6mo el lenguaje postico de las solo, de otra, uns superacién del de toda la pocsia re: sintentista: e6mo en él se realzan los halagos del eolor'y nargonido; e6mo GOngora, deseoso de product efectos ia- deljos, exagera hiperbélicamente toda belleza que se le ee a las manos. Hstos indicios estin apuntando una for. “ila: poesia recargada. Y entiéndase bien que no quiero MRpresar ni vieio ni virtud, sino cualidad. ‘Ystamos ahora en mejores condiciones para comprender 1 papel estético del contenido de las Soledades, de ese con- tenido que a tantos ha parecido vacuo, y que no sélo no qo es, sino que, de tan leno, de tan apretado, eaté colabo- rando a la misma tendencia: es tan recargado como la for- tratamos de ver analiticamente los elementos del con- tenido de las Soledades, ya no en su débil ilacién noveles- ca, sino en los diferentes tipos a que ee pueden reduci, ontramos dos grupos bien diferenciados. Do una parte, iscursos, canciones y eoros; de otra, descripeiones. Al pri- ner grupo pertenecen: la cancién del albergue bienaventu- rado; el disourso de los descubrimientos maritimos; ¢l dis- curso nupeial de enhorabuena; el coro himeneo de zagale- 1a cancién del peregrino al mar; los discurs0s 0 y del anciano pescador; cl canto amebeo de 1s enamorados pescadores. Hn el segundo grupo p es difer Poner las siguientes: del marcha de las serranas a trav’ turno en Ja al CLARIDAD ¥ BELLEZA DE Lag 28 18S SOLRDADgs novia; del acompaiiamiento de los noviog hasta de un arroyo que va a morir al mar; de la isla aay titan, Jos pescadores; de las seis hijas del viejo Peseage® comida en un ameno Iugar de la isla; de wie quing” taleza; etc. Yas puede ir viendo hasta qué punto estin my, incidencias y lenas do vida ls Soledades. Pony ting deduce mucho més claramente del iiltimo grupo: of es Be enumeraciones. Constituyen éstas uno de les aspectogs austrativos del arte de Géngore, y en varing dec? rea nina la certeza de vision intuitiva del poeta, o° manen de apoderarse de las formas reales de la. natural ay, me te un provedimiento de simplificacién estétive, repro, ducirlas con s6lo un trazo enérgico y expresivo, Muchas de estas series ge podslan citar. Por ejemplo: de is serene gue danzan y cantan junto a um arroyo; de los &rbolos ee tados para adornar la aldea; de los juegos atléticos con que pe steian las bodas; de la hacienda del viejo pescadon de ies epsodios de la caza do altaneria. Pero tionen espeodl interés aquellas quo se reducen a una descripeién proses i ds vari de os re- galos que los montafieses evan a las bodas; de los man Janes dela comida nupcial; de los pescados que da le de las aves que llevan los cazadores, Aqui aleansn su ima Timo ese hervor, ese pulular de las fuerzas y formas de "a naturaleza que estd latiendo siempre por lax Soledelac Ur la poesia de Géngora flores, dzboles, animales doy saat a8 Peseados, variedad de manjar le ante los ojos del lector. Tl éEn qué estaban pen- jeron que las Soledades estaban vaolas? 4, 8 de inte 9 yt Barrogutsmo. apean = ‘eroaviane, Tanto so ha zarandeado en los Megar a no doce nda exe, Barro, que corre peligro de lecir nada, Pero do al concepto estric. volvien iN raturaclisica que-n tesen youn valu logic ne imple valor 16gico—, sino un valor esttion decorates wigs Soledades la introdueciin de esos pompence yo, Bn Us fran enumoraciones de frutos, manforee besting, no jos, 36 pootroe una ineldenaia nevelanct Sy ‘argumento, son Pon en una proporciOn minima, sino son elemento se corative la palabra escogida y. replandeeisne denis el mo GPS. dar a ln poeata' do Gangern’ea saber ‘pomposo, or: verso, ada a la Poe aaa petal lw go anh «hy Sli a xguet interés novsleseo- Era reiamento qe no ie 5 és °8 aciertos no podian tener. Es éste uno de los mayore be Gong tno de los que mse aproriman al uta de scatres dias: basta penser en el Aestoronnniento asta dela novela, 0, en otz0 orden, en los nuevos coins pure pear dela formas —que han sbito apna oo bismo y sus derivaciones. A menor i : Jor disito pava Tos puros gocss de bela, Contra eine eed 8igo—, la densa polimorfia de temas de bella, Qifn p \ ai docir que ls Soledades carecen do asuio?®. Verda es que los que esto han afirmado so crenin Bien amurallados on su eterna cancién: «Son ose comprensiblesy. Yollos mismos ae contradic racist habfan entendido, Zeémo podtan suber que estaban v 30 rmacién dé una leng abundancia de designativos metaféricos de la antigitedad—ya directamente, ya mod} Hamente refundidos—y a las imagenes insi el genio del poeta, habria que afiadir otros much usados por sistema a todo lo lango de la obra: Tufey el fuego; Baco por ol vi ea oy el Sol; fresno por vena 0 Dor pino, haya, abeto, por na\ a estas translaciones, Jas alusiones—con frecuer adog dos y by. 88 or topos lo xvit. Aiiddanse, por de léxico y sintaxis: cultismos, trans. desligados, de aposiciones, de gerundios y ablativos ab- solutos.. La lectura do las Soledades es ciertamente—seria necio el negarlo—muy dificil. Pero una cosa es Ia dificultad y otra la incomprensil carencia de sentido. Es ver- daderamente vergonzoso que haya todavia en Espaiia per- Sonas que escriben y discuten de cosas de literatura y si- guen ereyendo que las Soledades son un simple galimatias, 1m engendro sin pies ni cabeza. 8 son partidarios de Jn claridad, ponga- aro. Diricuvrapes vencrpuys & IN’ Hay que partir de la es. Pero tener en euen ‘mensa mayorfa son ven, ficultad innegable de las Soleda- ta que de estas dificultades Ja in- cibles. Siempre que el poeta ha sido- Props, a pobtigd "8B triviates gor As cuAMIDAD ¥ BELLREA DR LAS pouRD ats a materiales téenicos, apenas us baa taspuesto. de Lenguaje, aparecen en el fondode uel inconexo a primera vista, una peters Sebo, habs chen gate Fate's ca mayoria do difiultades vencibles, quads cl csia inmate ero de Ta quo todavia ao han resale reucido once so pedtin reaver Son los feat 2. re ng expresivos, unas Voces, Porque I imagen i preiogano del lado de lo real, queda tan vaga que. ser en mulitud de objets, la aluxén ea an ve. podria cu In podré persegui. Fracasos gramticales, Jada rg, pore forzado a ions, be vei it ot old ato®. Pero estas calla eon ab- Spologia 0 el anaco ; Ia anfibolog epeionales. Qué post no Jas tiene Asn- solutament® jel mis sencilo, sobre todo si hay tes sigs que #0 trate Oe gainto no rovuelven y's afann ls erudi- de por menor en claro si quito dest oo b euintos luge tos pare Poms del revés y del derecho para secarls wn seb- zea no toma Jen no result por ninguna parte! zQué tido quo @vecue en un poeta tan apretado como Géogors vr en alguna mayor proporsin que en j Gon qué de- No: la oscuridad. ido abrirse « cuantos pasajes que Io sean! navi FSoledades es tna idea que slo he, pod paso dentzo del estrecho y 3 ru la noria la erit sien ha eido ta dexgaind at i oes tivo que peor convenia a la Ps ne caateyo ospuridad: ai difcutad. Fe, tades, la mas ratilanteilumingei, ©! ™ nutrido acopio de’ temas de bellezs- yo exto pueda tod aes elles a Sao | 2 canna ¥ mettnc ox tag Serve Set Angy Pratoay, Bang, 2 No oscuridad: claridad radiante, cla te. Claridad de una lengua de apusade’ pea ooo, engaroegramatial, donde ls imagenes ea ye sado y fijado las més répidas, las més exprens®® #8 apne nes de nuestra realidad oxteron. Difiel elaives Mie satiaface, que nos sosiega con un placer cuagiit 4%? ty Ia de ta poesia de Géngora, de esta poesia anaes, exactamente clara de toda Ia literatura espatoigs aliadir, en seguida, a la claridad de expresén Igo a del objeto ropresentado, la luminosidad del mundo get gongorino. Claridad ésta de intima, profanda ius cristal azul. Cielo color zafiro, sin mac mantes, © rasgado por Ia corva tara’, . Mundo abreviado, renovado y puro, entre les ant nas deo blanc, lo rojo y 10 verde, Mundo iluminado, ye no s6lo por la luz del dia, sino por una irradiacin, une ie interior, una como fosforescencia de todas las cosas, Clari. ‘as, Hiperluminosidad. Luz estética: clara por bella, bella por clara, ¥ no vacio, no nihiliamo poético: iluminada plenitud, pletérica plenitud. Hervor de vida idealizada, hormigueat de formas, borbotear de fuerzas, bullir de colores, hura- canes y remansos de armonia, Int To conciso den- tro de cada particula de lo pomposo, Pasién y freno: liber ted y canon, Exuberancia barroca, sf, pero limada, pero acendrada hasta.en el més huidizo esoripulo del pormo- nor. Prurito incalmable de la calidad, anholar frenético de perfecciones. Otero del éxtasis: belloza, Allé los muertos entierren a sus muertos y los ofegos sca luzarillos de los sin vista, Allé ellos. Probablement, . Perfectamente. Tampoco se ha de extinguir do, escuchar’, 1 diseminados por los rincones del meun~ *Seuetan, atentos y anhelantes, toda voz de bellean. _—_— ae Lae aeaaceco A ‘OeABIDAD Y MELLEZA DE LAS soxDADes a yp Jos que tienen entendimiento y lengua pata joy silos eM razon para querer. Para elles, las Setcaate ae 920 Tis de Géngore a Mayo de i927, 14 pe 1939. norido on esta segunda edicin cambiar (eno eo oe amenores) el anterior ensayo. Pero debo adver- nde a 1927 que no 4 1935, or Ne porine jo posinenors) alge su tono mejor core En estos oo! 6 ynservadores de lo que se llama fi posites oiasidivertido comparar lo que se decia de Géngora Revsmanuales de Literatura antes de 1927 y! logue ane io on To que costaban Jas ediciones gongorir sa Seu antes de 1927 y to que coma < ,— hoy. Aiin quedaré por gat a gong ‘igan reducto académico ¢ Aonpertienble, La mane balleza de la poesia de Géngoray no apunta ya le fs talozas casi desmanteladas, odo armamentoexceivanent jezas casi das, do armamento te eerico. Conservo incambiado mi tabs como 2 Fmavera todavia proxima, 7 19 © de une Pee ace pier eater 1 ‘do nostalgia: Qui Nora pp 1956. quo advertir que yongorina. gongore Al imprimir esta torcera eden tone” oy estamos muy alejados do tode er Géngora ha sido ineorporado al ratura europea. Eso es todo. de ki