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VIERNES SANTO:

VIACRUCIS EN UNA IGLESIA EN SALIDA


En el “vía crucis”, recorremos con Jesús su doloroso camino hacia la resurrección. La humanidad y toda “la creación
entera gime hasta el presente y sufre dolores de parto. Y no sólo ella; también nosotros, que poseemos las primicias
del Espíritu, nosotros mismos gemimos en nuestro interior anhelando el rescate de nuestro cuerpo. (Rom 8,22-23),
que despierta una ansiosa esperanza de la revelación de los hijos de Dios (Cf. Rom 8,19), “herederos de Dios y
coherederos de Cristo, ya que sufrimos con él, para ser también con él glorificados” (Rom 8,17).
Esta realidad nos lleva a despertar como Iglesia y ser Una Iglesia en Salida, dispuesta a ESCUCHAR EL GRITO
DEL SUFRIMIENTO, EL DOLOR, LA DESESPERANZA... del hombre y la creación en la actualidad.
En este vía crucis meditaremos en cada estación sobre estas realidades, con la esperanza puesta en la resurrección
de
Jesús, que es garantía de la nuestra, desafía a la Iglesia, a las instituciones del Estado y a cada uno de nosotros a
restaurar las dignidades desconocidas, velando y garantizando los derechos ciudadanos vulnerados, cada quien
dentro del rol que le corresponde en la Venezuela de hoy.
Que Jesús, Señor de la historia, que es el mismo ayer hoy y siempre nos acompañe en nuestro ver, juzgar y actuar
de cristianos comprometidos.
Queremos poner nuestra vida delante de lo que vivió Jesús en su camino de cruz, para unirnos a Él, para ser
solidarios con los que sufren hoy.
Que ésta oración nos ayude a descubrir hasta qué punto nuestra vida está abrazada a la del Señor Jesús. Somos su
pueblo que camina junto a Él hacia la pascua, en una actitud de Iglesia Misionera.

1. PRIMERA ESTACIÓN: JESUS ES CONDENADO A MUERTE


Te adoramos Cristo y te bendecimos
Que por tu santa cruz redimiste al mundo y a mí pecador

El Evangelio de San Juan nos narra: “Los soldados trenzaron una corona de espinas, se
la pusieron en la cabeza y le vistieron un manto de púrpura; y, acercándose a él, le
decían: “Salve, Rey de los judíos”. Y le daban bofetadas. Volvió a salir Pilato y les dijo:
“Mirad, os lo traigo fuera para que sepáis que no encuentro ningún delito en él”. Salió
entonces Jesús fuera llevando la corona de espinas y el manto de púrpura. Díceles
Pilato: “Aquí tenéis al hombre”.” (Jn 19,2-5)
Consideramos cómo Jesús, después de haber sido azotado y coronado de espinas, fue
injustamente sentenciado por Pilato a morir, pero antes lo proclama como un hombre
e invita a contemplarlo como tal.
Jesús se ve reflejado en el rostro de cada persona que son abandonados a su suerte
con la violación de sus derechos.
En una Iglesia en salida, se requiere mirar al hombre en todas las circunstancias de la vida, buenas y malas,
aceptarlas como tal y hacerse responsable de las obligaciones de cada día, como ciudadano, como trabajador, como
estudiante, como padre de familia, como esposo, como cristiano, y ser parte de la solución, y no ser parte del
problema.
Que el Señor Jesús nos dé entrañas de misericordia para que veamos el rostro del mesías sufriente que pide saciar
su hambre y sed de justicia; que está reflejado en los que cada día cargan con las cruces pesadas de la injusticia, de
la explotación, del dolor y el sufrimiento, de la violencia y la muerte… en cada hombre.
Dios gime con los que gimen. Porque no hay cruz en la vida humana que el Señor no comparta con nosotros. Dios habla
con la cruz y en la cruz. Y su palabra es el amor y la misericordia, es la seguridad de que Él está con nosotros. Es la
llamada a cargar con nuestra cruz y ayudar a los hermanos a cargar con ella. A vencer los muros que construimos los
seres humanos y no permiten ver a los demás seres humanos y ofenden profundamente nuestra condición de
hermanos y de hijos de Dios.
Señor, como Iglesia misionera, como Iglesia en salida, queremos responder al grito de los que sufren, tomamos
sobre nosotros esta gran cruz, la cruz de los que sufren cada día, y caminamos tras tus pasos que nos recuerdan que
solo el amor es más fuerte que la muerte. Y que nadie tiene amor más grande que el que da, como Tú, su vida por los
demás. Todos estamos llamados a aprender en la escuela de la cruz a saber dar nuestra vida. Que estas
meditaciones del Vía Crucis, nos permitan llegar a ser más parecidos a ti en tu entrega, en tu morir por los demás. A
que sepamos mirar al hombre y no llevemos a que sufran a causas del desconocimiento de sus derechos
fundamentales: el alimento, el acceso a la salud, el derecho a un salario y pensión justas, a una educación integral y a
un medio ambiente sano, causas por las cuales están condenados a estar expuestos a peligros que los lleven a la
muerte. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
PADRE NUESTRO, AVE MARIA, GLORIA.
Señor, peque, ten misericordia de nosotros, perdónanos y que las almas de los fieles difuntos por la
misericordia de Dios descansen en paz

2. JESUS CARGA CON LA CRUZ


Te adoramos Cristo y te bendecimos
Que por tu santa cruz redimiste al mundo y a mí pecador

Jesús, andando el camino al Calvario con la Cruz a cuestas, y ¿Qué impulsaba


a asumir golpes y humillaciones, la muerte que iba a padecer? Ofrecerse a
su Padre por la salvación del hombre. Jesús asume la responsabilidad de
cumplir la promesa de salvar al hombre y así enseñar y dar fuerzas
necesarias a todos los que lo sigan a abrazar todas las tribulaciones que se
tengan hasta la muerte.
Señor, cargas con el peso de la cruz. Lo hiciste antes y lo haces ahora. La
vida del cristiano será siempre un camino de cruz. El mismo Jesús nos llama
a su seguimiento, diciéndonos “el que quieras venir en pos de mí que se
niegue a sí mismo tome su cruz y me siga” (Mt 16.24).Y esa cruz hoy se
materializa en todas las situaciones de dolor, de impotencia, que nos
afectan, sobre todo en la situación del desempleo, en esa falta de trabajo
que perjudica a tantos jóvenes y, sobre todo, a tantos adultos que no pueden
afrontar el día a día y que les lleva a perder la confianza en la propia vida,
caer en la desesperación y buscar alternativas por otros caminos que no son
muy éticos. También en las cargas de sufrimiento injusto que llevan las personas que pretenden crear un mundo
nuevo.
Este camino es un sendero que la Iglesia en salida, la Iglesia misionera, debe asumir, sentirse responsable del
hombre y su bienestar, para lo cual debe indicar caminos para hacer un mundo nuevo
Te pedimos que abras los ojos y el corazón de quienes tienen la posibilidad de que todo mejore y que realmente se
comprometan, de palabra y obra, con la persona para que lleguemos a una sociedad donde la lacra del desempleo
quede erradicada y se pueda mejorar el mundo. También te pedimos por todas las personas que sufren desprecio y
represión. Acerca nuestros pasos hacia sus historias y sus corazones.
Derrama tu gracia a través de nuestro cariño solidario y asumamos como Iglesia la responsabilidad por el hombre.
Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
PADRE NUESTRO, AVE MARIA, GLORIA.
Señor, peque, ten misericordia de nosotros, perdónanos y que las almas de los fieles difuntos por la
misericordia de Dios descansen en paz
3. JESUS CAE POR PRIMERA VEZ CON EL PESO DE LA CRUZ
Te adoramos Cristo y te bendecimos
Que por tu santa cruz redimiste al mundo y a mí pecador

Considera esta primera caída de Jesús debajo de la cruz. Sus carnes estaban
despedazadas por los azotes; su cabeza coronada de espinas, y había ya
derramado mucha sangre, por lo cual estaba tan débil, que apenas podía caminar;
llevaba al mismo tiempo aquel enorme peso sobre sus hombros y los soldados le
empujaban; de modo que muchas veces desfalleció y cayó en el camino hacia El
Calvario.
Esta sociedad que llamamos “avanzada”, abandona y no ayuda a llevar la cruz.
Desprecia y excluye a los débiles y limitados, y se proclama que ella es para los
fuertes.
Sin embargo, una enfermedad, una epidemia, una peste, una baja en la Bolsa de
valores, pone a tambalear a los fuertes.
Es necesario tomar conciencia que una condición del ser humano es la debilidad,
por ello se nos narra en el libro del Génesis (2,7) “Yahveh Dios formó al hombre
con polvo del suelo, e insufló en sus narices aliento de vida, y resultó el hombre
un ser viviente”, aunque con poder y responsabilidades, mandar “en los peces del mar y en las aves de los cielos, y en
las bestias y en todas las alimañas terrestres, y en todas las sierpes que serpean por la tierra…. Ser fecundos y
multiplicaos y henchid la tierra y sometedla; mandad en los peces del mar y en las aves de los cielos y en todo animal
que serpea sobre la tierra. Dijo Dios: Ved que os he dado toda hierba de semilla que existe sobre la haz de toda la
tierra, así como todo árbol que lleva fruto de semilla; para vosotros será de alimento. Y a todo animal terrestre, y a
toda ave de los cielos y a toda sierpe de sobre la tierra, animada de vida, toda la hierba verde les doy de alimento”
(Gén 1,26-30).
Jesús cae por vez primera con el rostro de aquellos que buscan oportunidades de una mejor calidad de vida,
peregrinando largos recorridos con situaciones de peligro y rechazo. Y en los adultos mayores que caen debilitados
en la tristeza y el abandono, a los cuales el Estado no tiene la conciencia de levantarlos de su postración.
La Iglesia en salida, consciente de la realidad del hombre y de su debilidad, no le sorprende sus caídas, sino el que
no se levante con humildad buscando ayuda y perdón, enseña a aceptar fragilidades, fallos y limitaciones; a tener
más FE, confiar en Dios y levantarnos cuando tropecemos.
Señor Jesús, tú fuiste realmente uno de nosotros, frágil y limitado como todo ser humano: hambre y sed, angustia y
agotamiento, todo lo experimentaste en el camino del calvario. Cuando te cargaron con la cruz, te tambaleaste bajo
su peso y te caíste.
Te pedimos, Dios y hombre verdadero que inflame los corazones de todos los miembros de la Iglesia, de los que
tienen autoridad en el campo de la salud y de la seguridad social para con un sentido de solidaridad y justicia
cristiana levante los ánimos y las fuerzas de todos los que sufren en silencio, y su vida no es fácil. Que nos
preocupamos en dar “cosas” a los niños, evitamos que tengan “caídas”… Que les ayudemos a crecer como personas, a
seguir a Jesús.
Señor haz que me levante de mis caídas, pero sobre todo haz que vea también a mi hermano caído y le ayude.
Enséñanos a mirar con ojos de misericordia a todos los seres humanos, particularmente a quienes son más
vulnerables. Ayuda a quienes ponen sus dones al servicio de la dignidad humana. Por Jesucristo Nuestro Señor.
Amén.
PADRE NUESTRO, AVE MARIA, GLORIA.
Señor, peque, ten misericordia de nosotros, perdónanos y que las almas de los fieles difuntos por la
misericordia de Dios descansen en paz
4. JESUS SE ENCUENTRA CON SU SANTÍSMA MADRE EN EL CAMINO DE EL CALVARIO
Te adoramos Cristo y te bendecimos
Que por tu santa cruz redimiste al mundo y a mí pecador

Consideremos el encuentro del Hijo con su Madre en el camino hacia El Calvario.


Se miraron mutuamente Jesús y María, y sus miradas fueron otras tantas
flechas que traspasaron sus ardientes corazones. María siempre acompaña y
consuela; especialmente cuando duele la cruz.
No podemos hacer oídos sordos ante el drama de muchos hombres y mujeres,
que han tenido que abandonar sus hogares como consecuencia de la persecución,
los conflictos, la violencia generalizada o las violaciones de derechos humanos.
María supo escuchar al ángel que le anunciaba el nacimiento del Salvador y su
“hágase” hizo posible lo imposible: que Dios se hiciera uno de nosotros. Señor,
¿No tendremos nosotros que escucharte a través del grito de los pobres? ¿No
deberíamos empezar a creer de verdad que tú, a través nuestro, puedes hacer
posible lo que hoy parece imposible?
En medio del tumulto de nuestros días la mirada de María hoy se encuentra con los ojos atormentados de sus hijos
que atraviesan su vía crucis de dolor, por los malos tratos, por el hambre, el peligro, el frío por la carencia de
hospitalidad y la xenofobia. Al igual que los ancianos dejados atrás por sus familiares que también atraviesan su
calvario, nuestro pueblo en estos seres sufridos representa el rostro de Jesús en su pasión.
Ellos claman por auxilio, buscando protección. Una Iglesia en salida, no es indiferente y sale al encuentro para
clamar por la reivindicación de los derechos vulnerados de los hombres más desprotegidos y vulnerables por los
dejados a su suerte. Al igual que sale al encuentro de la conciencia de los ricos y poderosos para llamarlos a una
conciencia de solidaridad y encuentro con la justicia.
Señor Dios nuestro que por el anuncio del ángel quisiste que tu hijo se encarnara en las entrañas de María, escucha
nuestras suplicas por tus hijos que sufren un vía crucis de calamidades y por quienes están signados por el
sufrimiento y la soledad.
Haz que por la ayuda de María seamos portadores del auxilio y atención de los hermanos necesitados que claman por
la reivindicación de sus derechos humanos fundamentales. Te miramos a ti, Virgen de los Dolores, cuando te
encontraste con tu hijo, condenado a muerte y cargando su cruz. Como Iglesia peregrina y llamada a salir de las
comodidades y el confort, de ti, María, queremos aprender a mirarlo como tú lo miraste, a entenderlo, apoyarlo y
seguirlo; a querer lo que él quiere, a escuchar lo que él dice y a ponerlo en práctica.
Madre llena de compasión, te confiamos a todas las madres que hoy lloran a sus hijas e hijos. Por Jesucristo
Nuestro Señor. Amén.
PADRE NUESTRO, AVE MARIA, GLORIA.
Señor, peque, ten misericordia de nosotros, perdónanos y que las almas de los fieles difuntos por la
misericordia de Dios descansen en paz
5. JESÚS ES AYUDADO POR SIMON DE CIRENE A CARGAR LA CRUZ
Te adoramos Cristo y te bendecimos
Que por tu santa cruz redimiste al mundo y a mí pecador

El que sufre sabe mejor que nadie lo que significa ser ayudado,
acompañado, por eso hay ocasiones en las que las personas que
necesitan de nuestra ayuda nos dan lecciones de cómo ayudar, de la
actitud que debemos tener, hay momentos en los que realmente son
ellos los que nos ayudan a nosotros.
Jesús camino por la senda hacia El Calvario, y aunque tiene a su Padre
que le ayuda, requiere que uno del camino se le acerque para cumplir su
misión de entrega por la salvación de la humanidad.
Obligaron a Simón de Cirene a que le ayudase a llevar aquel pesado
madero. La Iglesia, consciente de su esencia, la misión, no debe asumir
su tarea de evangelizar como una obligación, sino un deber de salir para
ir hacia los demás y ayudarle a descubrir el sentido de la vida, el
horizonte en Dios. También pide como a Simón saber llevar con alegría
la cruz que Dios le concede cada día para ayudar a redimir junto con Él.
Hoy, Cristo muestra su rostro sufriente de millones de personas
forzados cuyas esperanzas están frustradas por la situación crítica del
país, y requieren de la solidaridad para llevar la cruz de cada día; la
cruz de la desolación, ante la inacción del estado y sus instituciones y la sociedad con su indiferencia, que tienen la
obligación de velar y asegurar el derecho a la vida, el derecho de un salario justo, el derecho a la educación, la salud
y en los ancianos a una pensión digna.
La solidaridad bien entendida ayuda a vivir el fenómeno de la globalización, manteniendo firme el concepto de
persona y de comunidad, donde todos conservan su propia identidad en el respeto de la identidad y de las
diferencias de los demás La misión cristiana tiende a compartir los dones de la redención de Cristo, sabiendo que “la
fe se fortalece dándola” (RMi 2) Se quiere dar lo recibido y se aceptan otros dones de Dios que, sin ser
complemento de la revelación propiamente dicha, son también gracias de Dios para conocer y vivir los dones ya
recibidos
Que el espíritu de Jesús en el misterio de su pasión nos disponga a ser cirineos, no obligados sino de corazón, a
conllevar la cruz de muchos hermanos y aliviar sus sufrimientos y padecimientos.
Te pedimos, Señor, que tengamos el corazón abierto para aprender de los que solicitan nuestra ayuda, que sepamos
agradecer sus lecciones de amor y de entrega que nos animan a hacer nosotros lo mismo, a salir al encuentro del que
necesita ayuda sin tener en cuenta las consecuencias, dejando que su frialdad y su peso sean abrazados por el calor
de nuestras manos sin buscar nada a cambio, sino como expresión de nuestro simple deseo de amar.
Señor Jesús, el Cirineo te ayudó en el camino de la Cruz. Danos ojos de misericordia para acercarnos a quienes
llevan sufrimientos profundos en sus vidas. Danos sensibilidad para tener en nuestro corazón los mismos
sentimientos que llevabas en tu corazón. Acoge benigno Señor nuestra oración, y haz que siguiendo las huellas de tu
Hijo fructifiquemos en obras de fraternidad y trabajemos por crear sociedades más justas donde todos seamos
solidarios, y ayudemos a cargar las cruces de los demás para hacerlas más livianas y más llevaderas. Por Jesucristo
Nuestro Señor. Amén.
PADRE NUESTRO, AVE MARIA, GLORIA.
Señor, peque, ten misericordia de nosotros, perdónanos y que las almas de los fieles difuntos por la
misericordia de Dios descansen en paz
6. UNA MUJER DE ENTRE LOS QUE ESTAN EN EL CMAINO ENJUGA EL ROSTRO DE JESÚS.
Te adoramos Cristo y te bendecimos
Que por tu santa cruz redimiste al mundo y a mí pecador

Según la tradición una mujer del pueblo compadecida del


sufrimiento de Jesús, fatigado y con el rostro bañado en sudor
y sangre, le ofreció un lienzo, quiso brindarle ayuda secando y
limpiando su rostro torturado, y quedó impreso en éste su santa
imagen.
La pobreza más grande del mundo es la pobreza de la gente que
sufre la tortura de no ser queridos, de ser rechazados. Los
despreciados, los olvidados, los no amados, los no cuidados, los
solos, son nuestros pobres más cercanos y más necesitados. Y
muchos de ellos sin identidad o nos los identificamos, nos
hacemos los ciegos en su situación.
Señor, ante tanto sufrimiento nos gustaría poder llevar un poco
de luz, de ánimo, y mostrar un poco de tu amor. Tú nos enseñas
que hay una manera de volver a limpiar tu rostro, como lo hizo
aquella mujer buena, Verónica, con un detalle de cariño, de amor,
por eso Señor me pregunto: ¿Trato con más cariño a los que
están solos, rechazados, olvidados? ¿Les dedico algo de mi
tiempo, una sonrisa, una palabra alegre? ¿Necesito ser curado
de la ceguera para identificar, darle identidad, a las personas,
sobre todo a los que están solos y abandonados, y por ello
sufren?
Hoy el rostro de Jesús es un rostro desfigurado e inhumano por la violación reiterada de los derechos humanos de
sus ciudadanos, entre los cuales están el derecho a la vida, a la alimentación, a la salud y al respeto a la integridad.
El rostro de Jesús sufrido requiere ser limpiado de tanta ignominia y de tantos pecados sociales. El rostro de Jesús
requiere una identidad digna en el que un país resurge de la injusticia y el abandono.
Pidámosle al Señor nos del espíritu de solidaridad y de misericordia para que con nuestras actitudes fraternales y
cristianas limpiemos con nuestra acción esos rostros sufrientes y denunciemos con nuestra voz las indiferencias que
hieren el rostro de Jesús vivo.
Señor, tú nos mostraste tu imagen en la toalla en la que Verónica enjugó tu rostro: hombre de dolores, desfigurado,
sin gracia ni belleza. Y nosotros siempre te encontraremos en la gente necesitada. Te pedimos hoy el mismo valor de
la Verónica, para vencer el miedo y salir al encuentro de nuestros hermanos y hermanas más olvidados. Así podrán
recobrar la belleza de su rostro, como hijos e hijas amados de Dios. Señor Dios nuestro concédenos gozarnos
siempre en tu servicio asistiendo solidariamente a nuestros hermanos necesitados. Que nuestro servicio como
Iglesia en Salida constituya nuestra profunda y verdadera alegría siendo fieles a ti, por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
PADRE NUESTRO, AVE MARIA, GLORIA.
Señor, peque, ten misericordia de nosotros, perdónanos y que las almas de los fieles difuntos por la
misericordia de Dios descansen en paz
7. JESUS CAE POR SEGUNDA VEZ
Te adoramos Cristo y te bendecimos
Que por tu santa cruz redimiste al mundo y a mí pecador

En el camino al calvario Jesús vuelve a caer. Sus fuerzas


debilitadas por la tortura, la sed y el peso de la cruz no
permiten su normal avance. Hoy Jesús también se detiene en el
camino de la vida de hombres y mujeres, sobre todo en los
torturados por el hambre, las privaciones de libertad, los
exilios, las emigraciones, la insalubridad y el abandono.
Considera la segunda caída de nuestro Señor debajo de la cruz,
en la cual se le renueva el dolor de las heridas de su cabeza y de
todo su cuerpo al afligido Jesús, que enseña a perseverar en la
vida de gracia hasta la muerte, y a saber perdonar siempre al
hermano aunque sea un reincidente en sus faltas.
Señor, reconocemos que en nuestra mano tenemos la posibilidad
de ayudar a estos hermanos a levantarse y darles la oportunidad
de volver a ser personas. Ayúdanos para que, cuando tengamos
la oportunidad, no le neguemos nuestro acompañamiento a todo
aquel que nos lo pide con autenticidad; respondamos con amor y
solidaridad a su interpelación, y los ayudemos así a levantarse
para seguir adelante.
Señor Dios nuestro llénanos de tu misericordia para que compadecidos de nuestros hermanos y tendiéndoles una
mano fraterna y solidaria podamos levantarlos de su indigencia, sufrimiento y soledad. Padre, haz que el Espíritu de
tu Hijo, herido y caído por la cruz injusta, nos enseñe a buscar tu voluntad. Que la humanidad entera busquemos tu
reino de justicia, de verdad y de paz. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
PADRE NUESTRO, AVE MARIA, GLORIA.
Señor, peque, ten misericordia de nosotros, perdónanos y que las almas de los fieles difuntos por la
misericordia de Dios descansen en paz

8. JESUS CONSUELA A LAS MUJERES DE JERUSALEN QUE VE EN EL CAMINO


Te adoramos Cristo y te bendecimos
Que por tu santa cruz redimiste al mundo y a mí pecador

Mucha gente y muchas mujeres lloraban y gritaban de tristeza al ver a


Jesús en su camino al calvario. Y Él les dijo: “Mujeres de Jerusalén no lloren
por mí sino por ustedes mismas y por sus hijos… ¿porque si con el árbol
verde hacen todo esto qué harán con el seco?”
Nuestra sociedad es indiferente e insensible ante el Jesús sufriente que
busca mejor calidad de vida y seguridad, pues son desechados y
abandonados.
Ellos representan el árbol seco del que Jesús profetizaba. Pidamos a Dios
nos sensibilice y nos haga reaccionar ante el sufrimiento de Jesús que pasa
hoy, en el rostro y tragedia de muchos, para que seamos hombres y mujeres
activos que velen por la vigencia y garantía de sus derechos, y exijamos del
Estado el cumplimiento de sus obligaciones.
Que seamos sensibles ante el dolor de tantas mujeres que sufren maltrato y
violencia, muchas veces no tenemos palabras para consolarlas, para dar
sentido a esa situación tan injusta. ¡Qué difícil es padecer con ellas! ¡Qué difícil compartir un dolor que uno no
padece!
En este mundo que nos lo ofrece todo, nuestro corazón se endurece y deja de sentir dolor por el otro, de sentir
ansia por el sufrimiento del otro, o lo que es peor, deja de tener capacidad de penetrar en lo más hondo de quienes,
muchas veces, sufren en silencio por miedo al qué dirán si se enteran.
Señor, te pedimos por todas aquellas mujeres que sufren la violencia y que por miedo o por imposibilidad no tienen a
quién recurrir para pedir ayuda, y también te pedimos por todos nosotros, para no hacer oídos sordos a este
sufrimiento, y tener la valentía de denunciar este mal.
Señor misericordioso cuya gracia nos hace servidores dispuestos a tus hijos, nuestros prójimos más necesitados,
ayúdanos a discernir el ver, juzgar y actuar con nuestros hermanos excluidos, para ser una Iglesia solidaria que
reproduzca la imagen de tu hijo que no vino a ser servido sino a servir.
Tú nos enseñaste a consolar y a dar la vida en servicio por los demás. Toda tu presencia fue portadora de vida y
esperanza. Ayúdanos para consolar a quienes necesiten nuestra presencia y solidaridad como lo hizo el buen
samaritano. Señor, reanima la esperanza de tu pueblo y cambia su llanto en alegría. Por Jesucristo Nuestro Señor.
Amén.
PADRE NUESTRO, AVE MARIA, GLORIA.
Señor, peque, ten misericordia de nosotros, perdónanos y que las almas de los fieles difuntos por la
misericordia de Dios descansen en paz

9. TERCERA CAIDA DE JESÚS


Te adoramos Cristo y te bendecimos
Que por tu santa cruz redimiste al mundo y a mí pecador

Considera la tercera caída de Jesús. Extremada era su debilidad y


excesiva la crueldad de los verdugos, que querían hacerle apresurar el
paso cuando apenas le quedaba tiempo para moverse.
¿Cuántas veces has caído? A lo largo de la vida juzgamos a las
personas que reinciden en sus vicios, que vuelven a caer una y otra vez
en lo mismo.
La Iglesia en salida debe estar dispuesta a estar en un continuo
dialogo con los caídos, para realizar la corrección fraterna, y no
cansarse de hacerlo aunque vuelvan a caer en el mismo error, pues la
tarea de tal Iglesia está puesta es el bienestar de la comunidad, y
debe buscar la integración de todos los miembros, aunque por su
comportamiento este considerado fuera de ella, debe volver a buscar
su incorporación.
Pidamos a Dios que nos haga tomar conciencia para ayudar a levantar
estos hermanos caídos que merecen ser reconocidos en su dignidad
humana.
Ayúdanos a salir al encuentro de quienes esperan nuestra presencia y bendición, porque en realidad, bendiciendo
somos bendecidos. Que venciendo nuestras infidelidades por el egoísmo, venzamos el cansancio frente a los recaídos
en un comportamiento que los aísle de la vida de comunidad y con tu sabiduría los llamemos a la corrección y a
integrarlos de nuevo en la vida de la comunidad.
Padre de misericordia, que a semejanza de nuestro hermano Jesús, que se levantó varias veces del camino, nosotros
podamos levantarnos de cualquier clase de caída o tristezas y ayudemos a los demás a levantarse sabiendo hacer la
corrección fraterna. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
PADRE NUESTRO, AVE MARIA, GLORIA.
Señor, peque, ten misericordia de nosotros, perdónanos y que las almas de los fieles difuntos por la
misericordia de Dios descansen en paz
10. JESUS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS
Te adoramos Cristo y te bendecimos
Que por tu santa cruz redimiste al mundo y a mí pecador

Despojar de los vestidos de Jesús hoy es despojar la dignidad de


un ser humano. No reconocer los derechos fundamentales e
indispensables para el desarrollo y formación de todo ser humano
conlleva a arrancar la honorabilidad de su condición humana.
¡Cuántos se sienten despojados, desnudos ante la sociedad, a causa
de errores, pero también de acciones injustas y gestos impasibles!
¡Cuántos sufren la desnudez de la pobreza, de la incomprensión y el
abandono!
Cuántas vestiduras arrancadas: la de la entrega a los demás, la de
la fidelidad y la ilusión, las del encanto y la alegría. Cuántas
vestiduras arrancadas: la del buen hacer, las de la confianza en los
demás, la de creer que el hombre es bueno y que es posible la
felicidad en la convivencia, en el respeto, en el diálogo y en las
acciones liberadoras.
Necesitamos ir ligeros de equipaje, es decir sin el ropaje de una
dignidad superior a la de los demás por los estudios realizados o
por los cargos que la sociedad le otorga. Ligeros del equipaje por
desprestigio y del que dirán. Ligeros del equipaje del egoísmo y de
la soberbia. Ligeros del equipaje de prejuicios.
Señor, que, como Iglesia en salida, sepamos ofrecer, con nuestros gestos de amor y cariño, vestiduras bellas,
nobles, y justas, que sirvan para resaltar la dignidad del hermano que nos necesita y sufre en silencio su vergüenza,
Señor, ayúdanos a despojarnos de los andrajos que nos afean y estorban, para revestirnos con las vestiduras de la
misericordia y la compasión. Que seamos, con nuestros, sencillos y humildes, para acogerlos siempre. Por Jesucristo
Nuestro Señor. Amén.
PADRE NUESTRO, AVE MARIA, GLORIA.
Señor, peque, ten misericordia de nosotros, perdónanos y que las almas de los fieles difuntos por la
misericordia de Dios descansen en paz

11. JESUS ES CLAVADO EN LA CRUZ


Te adoramos Cristo y te bendecimos
Que por tu santa cruz redimiste al mundo y a mí pecador

Jesús, tendido sobre la Cruz, alarga sus pies y manos y ofrece al Eterno
Padre el sacrificio de su vida por tu salvación; le enclavan aquellos bárbaros
verdugos y después levantan la cruz en alto, dejándole morir de dolor sobre
aquel patíbulo infame para enseñar a poner la voluntad en manos de la Divina
Providencia confiando en su infinita bondad y misericordia.
Una muerte ignominiosa, aceptada por un cordero manso que fue llevado
mudo al matadero y clavado en la cruz, exonerando con ello nuestras culpas,
venció así mismo su muerte y nos dio nueva vida para que la viviéramos
plenamente. Jesús no quiere la muerte de sus hermanos y menos la exclusión
y pobreza que representan sus rostros de sufrimiento hoy, de aquellos que
están en estos momentos crucificados por el abandono.
La Iglesia en salida debe estar atenta a estos hermanos y unirse
estrechamente a su realidad, que por el sistema del que dirán o del prestigio
o la comodidad no tengamos las manos atadas para acariciando a los niños,
ni curar a los enfermos, ni levantando a los caídos. Que podamos seguir
caminando para recurrir en ayuda de los necesitados, por los caminos para hacer llegar la Buena Nueva de Salvación
a los oprimidos. Que no nos dejemos estar aparentemente imposibilitado para hacer nada en absoluto.
Tú, en la Cruz, aunque impedido físicamente para moverse, se dio el lujo de perdonar a los que le crucificaron, de
entregarnos a tu Madre como Madre nuestra, de salvar al ladrón arrepentido y de pagar el precio de sangre por
nuestros pecados.
Imploremos a Jesús vivo que nos convirtamos en testigos de la Vida, denunciando el quebrantamiento de los
derechos fundamentales y obstruyendo las posibilidades de ayuda humanitaria.
Dios y Padre Santo que presenciaste la ofrenda del sacrificio salvador de tu Hijo en la cruz ayúdanos a
comprometernos en la fe esforzándonos en erradicar el padecimiento y la desidia,
Padre, la humillación y la tortura fueron aplicadas a tu hijo Jesús en la cruz. Hoy muchas de nuestras actitudes y
acciones crucifican a otros. Fortalece los esfuerzos de quienes abren sus corazones para acoger el sufrimiento de
los demás. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
PADRE NUESTRO, AVE MARIA, GLORIA.
Señor, peque, ten misericordia de nosotros, perdónanos y que las almas de los fieles difuntos por la
misericordia de Dios descansen en paz

12. JESUS MUERE EN LA CRUZ


Te adoramos Cristo y te bendecimos
Que por tu santa cruz redimiste al mundo y a mí pecador

Jesús, después de tres horas de agonía, consumido de dolores y


exhausto, inclina la cabeza y expira en la Cruz para enseñar que es
necesario morir a uno mismo para que empiece a reinar Él.
La Cruz no es solamente signo de muerte, sino también de vida. Esta
Cruz que es signo de solidaridad para con los pobres, humillados,
oprimidos por la justicia, torturados y excluidos de la sociedad, es para
nosotros acontecimiento de salvación. En ella encontramos la miseria
del hombre y a Dios con su inmenso amor hacia todos los crucificados.
Cristo muere hoy cada día en los niños que mueren de hambre, en los
hombres que mueren en las guerras, enfrentamientos, en los enfermos
y presos desasistidos y torturados, así como en los que mueren en los
caminos desconocidos y también en los abandonados como material de
descarte, sometidos a la soledad y a las enfermedades que los llevan a
una muerte no sólo segura sino indigna.
Que el Señor Jesús, con su ejemplo nos dé la fuerza para no quedarnos
inútiles ante la necesidad de los demás, que nos demos cuenta que
querer es poder, por eso en primer lugar queremos unir a su Cruz la cruz de los que hoy son crucificados en nuestra
sociedad, porque en su cruz alcanzarán consuelo y la fuerza transformadora de su amor sin límites. Que vayamos
ante ella, para abrazarla, para asumirla, para adorarla. Porque su Cruz es, para nosotros, un compromiso, es signo de
fidelidad a Cristo. Porque su Cruz es la esperanza de que en hombre puede lograr la libertad, y nuestra sociedad
puede cambiar. Una invitación a amar sin medida y encontrar en el amor la fuerza transformadora de nuestra
sociedad. Pidamos al Señor de la vida, del amor y la justicia nos haga despertar de nuestros sueños e indiferencia y
apegos materiales para que sea posible atender la emergencia de los olvidados.
Padre nuestro que estás en la vida ayúdanos a ver y discernir los signos de los tiempos para actuar desde el
Evangelio y hacer posible que la vida sea respetada y dignificada a fin de librarlos de la insalubridad, soledad,
desamparo y la muerte. Señor Jesús, como hace dos mil años, hoy vuelves a gritar desde el sufrimiento de los
pobres: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”.
Este momento de nuestra historia es el de la crucifixión y la muerte. Todo el orden social injusto huele a muerte y
clamamos frente a tanta injusticia.
Te pedimos que tanto dolor y muerte se encaminen hacia un nuevo orden social que respete la dignidad de los
pueblos y de las personas. Ponemos nuestra historia en tus manos y te pedimos nos des fuerza para una entrega
total. Que no nos reservemos en la disculpa “eso no me toca a mí”, “ese no es mi problema”, “eso es del estado y de
las autoridades”; y asumamos con libertad y responsabilidad una Iglesia que va a los demás con el compromiso de
hacer todo lo que está a su alcance para servir y entregarse al servicio y progreso de la vida y de la sociedad. Por
Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
PADRE NUESTRO, AVE MARIA, GLORIA.
Señor, peque, ten misericordia de nosotros, perdónanos y que las almas de los fieles difuntos por la
misericordia de Dios descansen en paz

13. JESUS ES BAJADO DE LA CRUZ Y PUESTO EN BRAZOSDE LA VIRGEN MARÍA, SU MADRE


Te adoramos Cristo y te bendecimos
Que por tu santa cruz redimiste al mundo y a mí pecador

Habiendo expirado ya el Señor, y después de certificar su muerte


su costado es traspasado por una lanza, le bajaron de la Cruz dos
de sus discípulos, José y Nicodemo, y le depositaron en los brazos
de su afligida Madre, María, que le recibió con ternura y le
estrechó contra su pecho traspasado de dolor para enseñar que la
cruz no es todo, si el paso de la verdadera vida de felicidad y unión
con Dios nuestro Padre y con María nuestra Madre.
Jesús cesa de sus dolores y María como madre continua su
sufrimiento que como una espada lacera su corazón y entrañas en
las que se generaron la Vida y Luz del mundo.
María une su corazón al de su hijo, sufriendo así su mismo dolor,
pero también experimentando la fuerza de la fe, la confianza ciega
de que Dios todo lo puede.
Hoy Jesús es también bajado cuando el valor de la vida es dejado
atrás por el afán de dinero, de prestigio, de comodidad.
Jesús desciende a los niveles más oscuros envueltos por soledad,
enfermedad, tristeza y desesperanza. Los brazos de María vuelven
a recibir a esos hermanos coherederos de Jesús que esperan de
nuestra ayuda y solidaridad que los haga descansar de sus fatigas y aminorar sus tristezas. El dolor de María hoy,
se revive con estas muertes pero se transforman también en un giro que exige la vigencia y el respeto de los
derechos de los olvidados.
Necesitamos una Iglesia que salga de sus conformismos, de sus ritualismos, y con sinceridad de fe, acoja en sus
manos, a los cristos sufrientes, a los cristos abandonados a su suerte, a los olvidados de la sociedad y que con María,
madre nuestra, una su corazón al de Cristo, y ser así un solo corazón con Él para poder abrazar el sufrimiento de los
que nos rodean, con el mismo cariño y la misma esperanza con los que Ella abrazó el cuerpo herido y muerto de su
Hijo, porque ya no hay muerte absoluta, sino esperanza, sufrir con el que sufre es morir, sí, pero es ahí donde
ocurre el milagro, donde nace la fuerza del amor de Dios, donde brota la esperanza contra toda desesperanza.
Padre bueno concede a tu Iglesia que se abandona a la protección de la virgen María, verse libre por su auxilio de
todos los males de este mundo, especialmente del egoísmo, apatía e indiferencia; y a trabajar por tu Reino, para
alcanzar las alegrías eternas. Señor Jesús, a pesar de su miedo, José de Arimatea te bajo de la cruz, y luego te
sembró en la tierra para que resucitaras del sepulcro.
Te damos gracias porque el amor es lo que hoy sigue arrancando de la cruz y del sufrimiento a los seres humanos. Te
damos gracias por el testimonio de todos aquellos que hacen visible tu resurrección en medio de nuestra fragilidad.
Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
PADRE NUESTRO, AVE MARIA, GLORIA.
Señor, peque, ten misericordia de nosotros, perdónanos y que las almas de los fieles difuntos por la
misericordia de Dios descansen en paz
14. JESUS ES COLOCADO EN UN SEPULRO
Te adoramos Cristo y te bendecimos
Que por tu santa cruz redimiste al mundo y a mí pecador

Los discípulos llevaron a enterrar a Jesús, Es sepultado prontamente


dada la cercanía a la Pascual Judía, su muerte ignominiosa no le daba
derecho a ser enterrado lejos del lugar del suplicio, en ese sentido
su entierro fue rápido y con un sepulcro prestado generosamente
cedido por un discípulo oculto
Es acompañado también de su Santísima Madre, que le depositó en el
sepulcro con sus propias manos. Después cerraron la puerta del
sepulcro y se retiraron. Jesús bajó al sepulcro para ganarte la gloria
de la resurrección en el día del juicio final para estar eternamente
con Él amándole y bendiciéndole.
En nuestros días es necesario creer en el Dios de la vida que está
por encima de toda sepultura.
Jesús, dijo que uno ha de morir si quiere dar fruto. Invitándonos así
a seguirte en esa entrega total, no sólo con palabras, sino con tu
misma vida, muerte y resurrección: “Nadie tiene mayor amor que
quien da la vida por los que ama”. El que entrega su vida por los
demás, ama de veras, se olvida de su propio interés y de su propia
seguridad y lucha por una vida digna y libre para todos.
Se nos invitas ahora mantener viva esta actitud de confianza plena y sin reservas en el Reino de Dios.
Es necesario abandonar el materialismo para obtener vida para los demás. Necesitamos una Iglesia que salga del
materialismo del confort, de la comodidad, del que dirán, de los prejuicios, de los clericalismos, para que el Reino de
Jesús se comience a palpar en nuestra historia de vida que tendrá como meta final el Reino eterno. Mientras tanto
todos los hombres y mujeres con un sentido de comunión, creyentes o no, debemos y tenemos que ser defensores de
los derechos del ciudadano sobre todo de los excluidos y rechazados. Debemos unir esfuerzos, los jóvenes y los
ancianos, los niños y los adultos, para velar por la salud mental, material y espiritual, que son la base de la vida y que
nos lleva hasta asistirlos en una muerte digna y en una sepultura que recuerde las bondades.
Padre de bondad ayúdanos a convertir nuestro corazón y nuestro trato en un recinto de acogida, donde nuestra vida
limpia sea el lienzo que cubra a tu Hijo Jesús.
Señor Jesús, ahora te contemplamos sembrado en la tierra y recordamos tus palabras: “si el grano de trigo no cae
en tierra y no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto”.
Gracias porque tu muerte nos trajo la vida resucitada. Gracias por tu inmenso amor que nos trae esperanza.
Hoy te pedimos que los dolores y sufrimientos de todas las personas del mundo puedan resucitar y dar frutos en una
vida justa, fraterna y digna para todos. Con la confianza en ti, ayúdanos a cambiar nuestra debilidad en fortaleza. A
cambiar nuestra Iglesia conservadurista, en una Iglesia en salida Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
PADRE NUESTRO, AVE MARIA, GLORIA.
Señor, peque, ten misericordia de nosotros, perdónanos y que las almas de los fieles difuntos por la
misericordia de Dios descansen en paz
15. JESÚS RESUCITA DE ENTRE LOS MUERTOS.
Te adoramos Cristo y te bendecimos
Que por tu santa cruz redimiste al mundo y a mí
pecador

El apóstol Pablo nos recuerda que por nuestro


bautismo somos sepultados en el misterio de la
muerte de Cristo con nuestros pecados para
resucitar a una vida nueva, “por este bautismo en
su muerte fuimos sepultados con Cristo, y así como
Cristo fue resucitado de entre los muertos por la
Gloria del Padre, así también nosotros empezamos una vida nueva. Una representación de su muerte nos injertó en
él, pero compartiremos también su resurrección y si hemos muerto junto a Cristo, debemos creer que también
viviremos con Él”.
De este texto concluimos que todos morimos con Cristo pero también tenemos el aval de una vida nueva y de la
resurrección.
Por esta razón esencial toda la humanidad redimida debe velar por la vida digna de sus hermanos, hijos de un Dios
Soberano que es Dios de vida y Cultor de la vida. Sus hijos en consecuencia, niños, jóvenes y ancianos somos también
cultores de la vida.
Si es cierto que todos morimos biológicamente, también es cierto que resucitaremos a una vida nueva por la promesa
del primer resucitado entre los muertos, cuyas Palabras no pasarán sin cumplirse.
Todos comprometidos en una Iglesia en Salida, una Iglesia misionera, una Iglesia en Misión, con la visión en el
reinado de Dios, lleva a vivir la Resurrección de Cristo, el bienestar de la humanidad, el bien de los que nos rodean.
Debemos todos los cristianos asumir nuestra pertenencia a la Iglesia, ser protagonistas en la Iglesia y en mundo, sin
clericalismos ni búsqueda de intereses y aplausos, solo servir con la mirada puesta en el Reino de Dios.
Padre eterno tus ángeles nos preguntan como a aquellos mismos discípulos de tu Hijo “¿por qué buscan entre los
muertos al que vive? No está aquí, sino que ha resucitado”. Ayúdanos, por tanto, a experimentar su presencia
resucitada para que amemos con su propio corazón abierto y así acompañar a sufren de incomprensiones y la
discriminación de sus derechos humanos. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
PADRE NUESTRO, AVE MARIA, GLORIA.
Señor, peque, ten misericordia de nosotros, perdónanos y que las almas de los fieles difuntos por la
misericordia de Dios descansen en paz