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UNIVERSIDAD PONTIFICIA BOLIVARIANA

ESCUELA DE TEOLOGÍA, FILOSOFÍA Y HUMANIDADES


TEOLOGÍA Y LITURGIA DE LOS SACRAMENTOS DE PENITENCIA,
UNCIÓN DE LOS ENFERMOS, MATRIMONIO Y ORDEN
Docente: Pbro. Dr. Juan David Muriel Mejía
31 de Mayo de 2019
ANÁLISIS DE LA FORMA RITUAL DE LA ACCIÓN DE GRACIAS CUANDO EL ÓLEO YA ESTÁ BENDITO

Juan Pablo García Corrales


Catalina Montoya Ruiz
75 bis. Si vero Oleum iam benedictum sit, dicit orationem 220. Pero si el óleo ya está bendecido, puede decir la oración de
gratiarum actionis superipsum Oleum1: gracias sobre dicho óleo2:

- Benedíctus Deus, Pater omnípotens, qui propter nos et - Bendito seas, Dios, Padre todopoderoso, que por
nostram salútem filium tuum in mundum misísti. nosotros y por nuestra salvación enviaste tú Hijo al
R/ Benedíctus Deus. mundo.
- Benedíctus Deus, Fili Unigénite, qui ad humána nostra R/ Bendito seas por siempre, Señor.
descendens, infirmitátibus nostri medéri voluísti. - Bendito seas, Dios, Hijo unigénito, que te has rebajado
R/ Benedíctus Deus. haciéndote hombre como nosotros, para curar nuestras
- Benedíctus Deus, Spíritus Sancte Paráclite, qui infírma enfermedades.
nostri córporis virtúte pérpeti firmas. R/ Bendito seas por siempre, Señor.
R/ Benedíctus Deus. - Bendito seas, Dios, Espíritu Santo Defensor, que con tu
Fámulus tuus, Dómine, qui hoc Oleo sancto in fide linítur, poder fortaleces la debilidad de nuestro cuerpo.
in dolóribus suis réfici mereátur et in infirmitátibus R/ Bendito seas por siempre Señor.
confortári. - Mitiga, Señor, los dolores de este hijo tuyo, a quien
Per Christum Dóminum nostrum. ahora, llenos de fe, vamos a ungir con el óleo santo; haz
R/ Amen. que se sienta confortado en su enfermedad y aliviado en
sus sufrimientos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R/ Amén

1
Rituale Romanum ex decreto Sacrosancti Oecumenici Concilii Vaticani 2
Ritual de la Unción y de la Pastoral de enfermos, Comisión Episcopal
II instauratum auctoritate Pauli PP. VI promulgatum. Ordo Unctionis Española de Liturgia, Madrid, 2002.
Infirmorum eorumque pastoralis Curæ, Editio typica, Typis Polyglottis
Vaticanis, 1975.
ANÁLISIS ETIMOLÓGICO DE ALGUNAS PALABRAS EN LA FORMA RITUAL DE:
LA ACCIÓN DE GRACIAS CUANDO EL ÓLEO YA ESTA BENDITO

1. Benedictus: (adjetivo) (2da. Declinación, vocativo): al inicio de la Acción de gracias cuando el


Oleo ya está bendito; que se repite en cada una de las peticiones
Definiciones:
A. Benedictus, a, um: Bendito, Bienaventurado, Santo.
Benedictus, a, um [=benedico]: adj., bendito, santo// -tus, i, m., santo, bienaventurado//
-tum, -i, n., cosa o palabra buena o bien dicha// [lat. Ecles.] Bendición// - dice, adj.,
cortésmente.
B. Benedico: Aparece la raíz como bendecir.
benedico -dixi, -dictum 3 intr. c. dat.: bendecir; hablar bien de.

2. Pater: (sustantivo) (3 era. Declinación, vocativo): el sustantivo menciona a quien va dirigida la


primera petición y es una evocación, llamado o suplica.
Definiciones:
A. Pater, patris: Padre
Pater, patris [cf. Gr. Pater; sánscr. Pitár-; got. Fadar; osco patir], m., padre pater familias
[genit. Arc.], padre de familia; pater certo nasci, nacer de padre conocido; pater nullo
natus, hijo de padre desconocido// [pl.] patres, los padres, los abuelos, los antepasados//
patres [conscripti], los senadores, el senado: [senatores] patres… apprellati, los
senadores fueron llamados padres// los patricios [descendientes de los cabezas de familia
que constituían el senado de Rómulo]// [refer. A los dioses] Júpiter [padre de los dioses y
de los hombres]; divinidad, dios de Lemnos [=Vulcano]// [epíteto de veneración] divino,
augusto, venerable, noble: pater Scoicorum, fundador del estoicismo// pater patratus,
perfectísimo padre [título del jefe de los feciales].
FAM. Patrius, -tra; paternus –nitas, -nalis; patronus, -na; patrocinium, -nor; patricius,
-ciatus; patritus; patrimus; patrimonium; patraster; patrisso; patruus; patruelis;
compater; patriarca.
B. Pater, patris: Padre
pater -tris m.: padre (pater familias [gen. are. en -as], padre de familia, cabeza de familia;
patres, nuestros padres, la generación anterior; los patricios; patres conscripti o
simplemente patres, los senadores, el senado) ‖ [dic. de dioses] divino, venerable; dios
protector [esp. díc. de Júpiter, padre de los dioses y los hombres] ‖ [como título de honor
entre los hombres] venerable, noble (pater Æneas, el venerable Eneas); Pater patriæ,
padre de la patria, primer ciudadano; pater patratus, perfectísimo padre, título del jefe de
los feciales ‖ [díc. en gral, de un anciano como apelativo respetuoso] padre, padre mío ‖
fundador (pater historiæ, el padre de la Historia).

3. Propter: (preposición de acusativo): conduce la acción del sustantivo.


Definiciones:
A. Propter [cf. Prope]: al lado, cerca, allí cerca, en las proximidades// a causa de, por
Propter [cf. Prope], adj., al lado; cerca, allí cerca, en las proximidades: p. est spelunca, allí
cerca hay una cueva// prep. de acus.; al lado de, cerca de, junto a: p. humum volitst, vuela
cerca del suelo; p. Platonis statum, junto a la estatua de P.; p. aquae rivum, cerca de una
corriente de agua//a causa de, por; aut p. perfidiam… aut p. infirmitatem, por mala fe o
por debilidad de carácter; p. me, por mi causa; p. metumn por miedo; p. frigora, a causa
de los prolongados fríos// [pospuesto] viam p., al lado del camino; quam p. tantos potui
perferre labores, por la que ha podido soportar tan grandes infortunios.
FAM. Propterea; quapropter; cf. prope
B. Propter: (prep. De ac): por, por causa de// (adverbio): cerca, allí cerca, al lado.
propter PREP, de ac.: por, por causa de (p. metum, por miedo) ‖ cerca de, al lado de,
junto a ‖ ADV.: cerca, allí cerca, al lado.

4. Firmas: (verbo, 2da persona singular): Acción del sujeto que atiende al adjetivo infirma. Se
encuentra en presente.
Definiciones:
A. Firmo, are, avi, atum [firmus]: afirmar, dar firmeza, hacer firme, consolidar//
fortalecer, fortificar, reparar las fuerzas, confortar.
Firmo, are, avi, atum [firmus], tr., afirmar, dar firmeza, hacer firme, consolidar: corpora…
labore f,. Robustecer los cuerpos con el ejercicio: vocem f,. Fortalecer la voz; pacem f,.
Consolidar la paz; imperium f., consolidar la autoridad de mando// [Milit.], fortalecer,
fortificar, poner guarniciones, disponer fuerzas militares: locum magnis munitionibus f.,
fortificar un lugar con grandes obras de defensa; praesidiis f., defender con guarniciones;
terga agminis f., proteger, reforzar la retaguardia de la columna// [fig.] confrontar,
animar, alentar; reparar las fuerzas: eius adventus nostros firmavit, su llegada reanimó a
los nuestros; animi firmatus, firme de ánimo// confirmar, asegurar, apoyar: opinio
ómnium gentium firmata consensu, opinión basada en el consentimiento universal [=que
se apoya en el común sentir de todos los pueblos]; ratione f., apoyar en la razón; haec
omnia firma, confirma tú todos estos presagios // afirmar, asegurar, aseverar: vix
quidquam firmare ausim, apenas osaria yo afirmar algo; [con or, inf] afirmar que: reversus
firmaverunt, afirmaron que volverían.

B. Firmo: afirmar, dar firmeza, fortalecer.


Firmo 1 tr.: afirmar, dar firmeza (corpora iuvenum labore ƒ., fortalecer el cuerpo de los
jóvenes con el ejercicio; rem publicam f., asegurar la república [con un gobierno sólido];
locum magnis munitionibus f., reforzar una posición con grandes fortificaciones; opinio
ómnium gentium firmata consensu, opinión consolidada or la adhesión de todos los
pueblos) ‖ animar (eius adventus nostros firmavit, su llegada alentó a los nuestros) ‖
confirmar, apoyar, asegurar; aseverar, afirmar.

5. Oleo: (sustantivo) (2da. declinación, neutro, ablativo): sirve al sujeto como instrumento
(materia) para ejecutar la acción.
Definiciones:
A. Oleum, i; olivum, i: aceite de oliva; aceite [en general]// palestra [porque en ella se
frotaban los atletas con aceite].
Oleum- i; olivum- i: [gr. éla(w)on, id.], n., aceite de oliva; aceite [en general]// [fig.]
palestra [porque en ella se frotaban los atletas con aceite]: decus olei, la gloria de la
palestra; quibus pars vitae in oleo consumitur, los que pasar una parte de su vida en la
palestra// esfuerzo, trabajo: plustemporis, atque olei plus, más tiempo y más
trabajo://[prov.] óleum addere camino, echar aceite al fuego [lit., a la chimenea;
aumentar un mal]// [prov.] óleum et operam perdere, perder el tiempo y el trabajo.
B. Oleum, i: aceite, aceite de oliva// palestra.
Oleum -i n.: aceite, aceite de oliva (oleum et operam perdere, [prov.l perder el tiempo y el
trabajo; oleum addere camino, echar aceite al fuego) ‖ [fig.] palestra (decus oleí, la gloria
de la palestra).

6. Per: (preposición de acusativo): vincula las peticiones anteriores y las coloca en relación y
mediación con Cristo.
Definiciones:
A. Per: a través de, por medio de, entre.
Per, prep. acus., a través de, por medio de, entre.
I. Valor local; a través de, a lo largo de: per membranas oculorum cernere, ver a través
de las membranas que envuelven los ojos: pero tempus utrumque ire, atravesar
ambas sienes; pero medios hostes evasit, escapó por entre los enemigos; per fines
sequanorum ire, atravesar el territorio de los secuanos; per mare, per saxa, per ignes
pauperiem fugiens, huyendo de la pobreza por el mar, por las peñas, a través de las
llamas// por encima de: per corporatransire, pasar por encima de los cadáveres; per
munitiones se deicere, arrojarse por encima de las fortificaciones// a lo largo de
vuestros ojos// [idea de distribución] invitati per domos, invitados por las diferentes
casas// [idea de sucesión] per omnes ire, pasar por todos sucesivamente; per manus,
de mano.
II. Valor temporal; [duración ininterrumpida] durante por: per triennium, durante tres
años; ludi per decem diez facti sunt, los juegos se celebraron durante diez días
seguidos; per hospitium, en el curso de una hospitalidad// [sucesión] per singulos
díes, cada día, un día tras otro.
III. Idea de instrumento, medio o persona intermediaria; por medio de, por mediación de,
gracias a: per aliquem aliquid impetrate, conseguir algo gracias a uno; per litteras, por
medio de una carta; per vim et metum, por la violencia y el terror; per se, por sí
mismo, por sus propios medios// [idea de intervención en pro o en contra de algo] per
aliquem, per aliquem licet, not licet, alguien, algo permite, impide…; per aetatem non
potuisti, la edad no te ha permitido, te ha impedido.
IV. Idea de modo o manera: per ludum et neglegentiam, en broma y a la ligera; per
risum, riendo; per mollitiam agere, vivir de la molice; per súmmum dedecus vitam
amittere, perder la vida de manera más ignominiosa.
V. Idea de causa, ocasión, pretexto; con motivo de, por con pretexto de: depulsus per
invidiam tribunatu, expulsado del tribunado a causa de la envidia; per specien
virtutis, bajo apariencia de virtud; per imprudentiamvestram, por vuestra
imprudencia.
VI. En suplicas, invocaciones y juramentos; en nombre de, por: per deos obsecro, lo pido
por los dioses// †per Dominum, en el nombre del Señor, por Jesucristo.
VII. Como prefijo; en adj. y en adv. Equivale a un superlat: con verbos expresa perfección o
intensidad de la acción [ a veces, a través de].
B. Per: a través, por medio de, por.
Per prep: de ac,: a través, por medio de, por.
I. SENT. LOCAL: a través [c. o sin idea de penetración] (per membranas oculi cernere, ver
a través de los párpados; ire per tempus utrumque, atravesar ambas sienes; per fines
Sequanorum ire, atravesar el territorio de los sécuanos) ‖ [con idea de sucesión] de...
en... (per manus, de mano en mano) ‖ por delante de, por, ante (per ora vuestra
incedunt, pasan por delante de vuestros ojos) ‖ [indicando la parte de un todo
afectada por la acción] por (per tenga cædi, ser golpeado por la espalda; per
munitiones se deicere, lanzarse por las murallas).
II. SENT. TEMPORAL: durante, por (per triennium, durante tres años) ‖ [con idea de
sucesión] cada, todo (per singulos dies, todos los días).
III. INDICANDO MEDIO, PERSONA INTERMEDIARIA: por mediación de, gracias a (aliquid
impetrare per aliquem, obtener algo gracias a uno; vulgo occidebantur? per quos et a
quibus?, ¿se cometían asesinatos en masa?, ¿quiénes los perpetraban y quiénes eran
los instigadores? [lit.: ¿por medio de quiénes y de parte de quiénes?]; per litteras, por
medio de una carta).
IV. INDICANDO CAUSA, OCASIÓN O PRETEXTO: por, con motivo de, en, so pretexto de
(per imprudentiam vestram, por vuestra imprudencia; per ludum, en broma: per
speciem virtutis, bajo apariencia de virtud).
V. EN LAS INVOCACIONES Y JURAMENTOS: por, en nombre de (per deos obsecro, lo pido
por los dioses) ‖ † per Dominum, por, en nombre de Nuestro Señor Jesucristo.
VI. VI. EN COMPOSICIÓN c. adj. y adv. equivale al sp.; con v. indica acción llevada hasta el
fin o sin interrupción y, alguna vez, a través de algo, de parte a parte.
ANÁLISIS ETIMOLÓGICO DE ALGUNAS PALABRAS EN LA FORMA RITUAL DE:
LA ACCIÓN DE GRACIAS CUANDO EL ÓLEO YA ESTA BENDITO

1. Benedictus:

Con las consonantes de la raíz bíblica brk se construyen formas verbales con la significación de:
bendecir, postrarse, arrodillarse (Sal 95, 6; 2 Cró 6,13). También: ser/hacer fuerte (Sal 147,13) y
los sustantivos bendición [bᵉrākā] y rodilla [bæræk] (Gn 30,3; 48, 12). Alberca, estanque (2 Sam 2,
13; 4, 12). La brk puede tener a Dios como objeto (Sal 16,7; 41, 14).

εὐλογία señala en el griego clásico el adecuado o correcto modo de hablar, las palabras hermosas
(Rom 8, 16). εὐλογεῖν hablar bien, alabar. A partir de la traducción bārūk bendecido, bendito (Ex
18, 10; 1 Sam 25, 32.39), por εὐλογητός [alabado], se derivó en los LXX la equiparación entre
bᵉrākā y εὐλογία y de brk con εὐλογεῖν. En el campo semántico de bendecir entran, junto a las
promesas de estar-Dios- con (Gn 21, 20.22), bendiciones que en hebreo comienzan con ‛ašrē (Dt
39, 29; 1 Re 10, 8) y en griego con μακάριός (Mt 5, 2; Lc 1, 45). [CITATION Mar11 \l 9226 ]

2. Padre:

Si los hombres tienen el poder de venir a ser hijos de Dios (Jn 1, 12), es que Jesús lo es por
naturaleza. El Cristo de los sinópticos aporta las primeras luces sobre este punto al identificarse
con los suyos (Mt 18,5; 25,40), diciéndose su hermano (28, 10) y una vez designándose con ellos
bajo la común apelación del “hijo” (17, 26). Pero la plena luz nos viene de Pablo, según él, Dios nos
libra de la esclavitud y nos adopta como hijos (Gál 4, 5ss.; Rom 8, 14-17; Ef 1,5) por la fe bautismal,
que hace de nosotros un solo ser en Cristo (Gál 3, 26 ss.) y de Cristo un Hijo mayor, que comparte
con sus hermanos la herencia paterna (Rom 8, 17.29; Col 1, 18). El Espíritu, por ser el agente
interior de esta adopción, es también su testigo; y testimonia en nosotros inspirando la oración
misma de Cristo, con el que nos conforma: Abba (Gál 4,6; Rom 7, 14ss. 29). Desde Pascua la
Iglesia, al recitar el “Padrenuestro” expresa la conciencia de ser amada por el amor mismo en que
Dios envuelve a su Hijo único (cf. 1 Jn 3, 1) y esto es lo que sin duda sugiere Lucas al hacernos
decir: “!Padre¡” (Lc 11, 2), como Cristo. Nuestra vida filial, manifestada en la oración, se expresa
también por la caridad fraterna; en efecto, si amamos al Padre, no podemos de amar también a
todos sus hijos, nuestros hermanos: “Todo el que ama al que lo engendró ama también al que ha
nacido de él” (1 Jn 5, 1). [ CITATION Xav01 \l 9226 ].

3. Afirmar:

Uso griego: la palabra στερεός significa tieso, tenso, rígido, duro, firme, verdadero, obstinado. El
verbo στερεόω significa tensar, afirmar, fortalecer, endurecer.
El uso de la LXX: el verbo se puede usar para el acto de Dios de establecer la bóveda solida del
cielo (Sal 33,6).
El uso del NT: en Colosenses 2, 5 Pablo muestra interés por el orden y la firmeza de la fe delos
colosenses. Así como el termino  τάξις sugiere una división militar dispuesta en filas, así στερέωμα
insinúa tal vez un castillo o baluarte (Col 1, 23; 2, 7). Una vez más la fe da contenido a los términos.
Los creyentes se hallan bajo ataque pero pueden mantenerse firmes en la fortaleza de su fe,
fundamentados en Cristo, la fe los capacita para mantenerse firmes en su conflicto con el mundo.
En 1 Pe 5, 9, los creyentes han de mantenerse firmes en su fe, resistiendo al diablo. Aquí el énfasis
se pone sobre la fe; la palabra στερεός destaca la exhortación a resistir. En el N.T el término
siempre es positivo. [ CITATION Ger03 \l 9226 ]

4. Aceite:

Si el aceite es signo de la bendición divina, el olivo reverdeciente es símbolo del justo bendecido
por Dios (Sal 52, 10; 128, 3; Eclo 50, 10) y de la sabiduría divina que revela en la ley el camino de la
justicia y de la felicidad (Eclo 24, 14; 19,23). En cuanto a los dos olivos cuyo aceite alimenta el
candelabro de siete lámparas (Zac 4, 11-14), representan a los dos “hijos del aceite”, los dos
ungidos de Dios: el rey y el sumo sacerdote, que tienen la misión de iluminar al pueblo y de guiarlo
por el camino de la salvación.

Aunque accesoriamente se compara al aceite con lo que es, como él, insinuante y difícil de captar
(Prov 5, 3; 27, 16; Sal 109, 18), en él se ve sobretodo el ungüento cuyo perfume embelesa y
regocija, bello símbolo del amor (Cant 1, 3), de amistad (Prov 27, 9) y de dicha de la unión fraternal
(Sal 133, 2). El aceite es también símbolo de alegría, pues uno y otro dan resplandor al rostro (Sal
104, 15). Por eso al derramar aceite sobre la cabeza de alguien significa desearle alegría y felicidad
y darle una prueba de amistad y de honor (Lc 7, 46; Mt 26, 7).

El aceite de la unción de los reyes merece en sumo grado el nombre de oleo de la alegría (Sal 45,
8); este aceite, signo exterior de la elección divina, va acompañado de la irrupción del Espíritu que
toma posesión del elegido. Este nexo entre la unción y el Espíritu da lugar al simbolismo
fundamental del aceite en los sacramentos cristianos, particularmente en la unción de los
enfermos, mencionada ya en la carta de Santiago (Sant 1, 14); los santos oleos comunican al
cristiano la gracia multiforme del Espíritu Santo, del Espíritu que hace de Jesús el ungido por
excelencia y el Hijo de Dios (Heb 1, 9 que aplica en Cristo el Sal 45, 8 para proclamar su divinidad). [
CITATION Xav01 \l 9226 ]
ENSAYO PASTORAL

La enfermedad grave, próxima o no la muerte, es una situación por la que pasa todo ser humano
en el algún momento de su vida. En medio de la adversidad, el dolor, la frustración y la
desesperanza, este momento suele estar acompañado de una profunda crisis existencial espiritual
y moral. Para acompañar e iluminar esta situación, la Iglesia ofrece un signo sacramental: la unción
de los enfermos y su acompañamiento pastoral. Si bien en las últimas décadas, la Iglesia a
desarrollado profundamente su doctrina en torno a este sacramento, en el común de los fieles aún
hace falta mostrar su trasfondo verdadero.

Para comenzar, es necesario aclarar aquello que no es. Para algunos se trata prácticamente de
marcar al enfermo con el sello de la muerte de manera que, independiente de qué tan enfermo
está realmente, es pasado inminentemente a la próxima vida. Para otros, por el contrario, es rito
de sanación milagrosa ignorando totalmente su intención trascendental. Nos encontramos así con
aquellos que limitan el sacramento al simple gesto exterior de la aplicación del aceite, como si se
estuvieran enfilando para que el sacerdote les lubricara sus articulaciones. Ninguna de estas
acepciones es correcta pues ignoran la integralidad del sacramento. Como todos los demás
sacramentos, la Unción de los Enfermos se debe presentar como un ritual total compuesto por
gestos y palabras que, yendo hacia la enfermedad física, buscan llevar al cristiano más allá del
dolor que quizá una medicina le puede aliviar para sanarle el corazón como solo Jesús puede
hacerlo.

Para lograr este objetivo, vale la pena acercarse a la oración de acción de gracias que se hace
sobre el óleo cuando este ya está bendito. Esta consiste en una invocación al Dios que es Padre,
Hijo y Espíritu Santo y lo bendice, es decir, le ofrece las buenas palabras al Verdaderamente Bueno
y Santo, no solo por lo que es sino también por su obra en la historia y en ese instante celebrativo.
Invoca en primer lugar al Padre que a causa de nosotros y porque siempre quiso estar cerca de
nosotros (propter) se encarnó en su Hijo. De entrada se nos presenta al Dios que está próximo a
nosotros y nos acompaña en el camino a la salvación, una salud que no se trata simplemente de
un bienestar corporal sino de una plenitud en aquel que nos ha creado.

Fue Jesús quien nos abrió al amor del Abbá y por esto es que es en el Hijo que nos hacemos hijos
de Dios. La unción nos remite nuevamente a este hecho bautismal pues es la fuente de la
salvación ofrecida por Jesús. En medio de la enfermedad, nos recuerda que ya hemos muerto con
Cristo, nos presenta nuevamente el rostro doliente del crucificado y nos muestra la belleza
confortante del Dios que sufre con nosotros. La segunda bendición nos refiere al Hijo que se ha
rebajado hasta el extremo por nuestro bien; al Jesús que como en todo su ministerio sanador se
postra, así como podemos estar postrados en nuestro lecho, para levantarnos, sanarnos y darnos
vida nueva. Para Jesús a sanación corporal resultaba siendo una tema de segundo grado frente a la
dignificación de aquel que sufría, que recobrara la esperanza y se sintiera amado por su Padre. La
sanaciones eran manifestación de la llegada del Reino en tanto servían como signo del amor de
Dios que traspasaba las fronteras de la enfermedad y la muerte.
El Padre envió al Hijo y el Hijo es quien otorga el Espíritu Santo el cual, cuando estamos más
débiles es cuando más muestra su poder como Defensor, un poder que infirma en todas las
definiciones que puede tener esta palabra. En medio de la depresión y la frustración que puede
producir el malestar físico, levanta el animo y sube la moral para enfrentar la adversidad. En estas
situaciones de debilidad corporal, se nos ofrece abrirnos a la acción del Espíritu que, por Cristo,
nos hace más fuertes (conf. 2 Cor 12, 10). El Paráclito Consolador nos confirma la presencia
permanente de Dios en medio de la incertidumbre y nos apoya para seguir en nuestro camino.
Como exhortaba Pablo en su carta a los Colosenses, el Espíritu nos ayuda a seguir firmes en la fe
(Col 1,23; 2,5.7) del Dios que es y transmite vida.

La acción de gracias finaliza con una petición a Dios para que por medio de signo del óleo realice
su acción. No es el aceite en su propio mérito el que tiene el poder de “mitigar los dolores” sino
que es Dios quien se vale de la materia sacramental para realizar su obra. El óleo por sí mismo
simboliza tiempo y trabajo, belleza y salud; pero “por Jesucristo, nuestro Señor” se convierte en
conducto de bendición. Nos recuerda la unción crismal de la Iniciación Cristiana que nos marca
como elegidos y como portadores del sello del Don del Espíritu por lo que en si invoca la
intervención del Espíritu en nuestra vida. De esta manera, el rito no solo deja una marca grasosa
sobre la piel, sino que dispone al cristiano a sentirse confortado en los momentos de profundo
descontento y a encontrar un alivio, si bien no corporal, que al menos pueda ser aliviado de su
angustia y desesperanza.

El sacramento de la Unción y la Cura Pastoral de los Enfermos comienza desde el momento en que
el sacerdote se dispone a administrarlo, sea que la persona se acerque al templo o que el
sacerdote vaya a la casa de quien lo necesita. En la acogida del ministro debe sentir la acogida del
Jesús que no teme acercarse a él, en su saludo cordial y su disposición a realizar la celebración
debe sentir la presencia de Dios que ha llegado a auxiliarlo en su dificultad. Para poder celebrar la
unción a plenitud, es necesario realizar primero la confesión. La sanación que obra a través del
óleo solo es posible que de en un corazón que se dispone a permitir la acción de Dios y eliminar
todo aquello que lo está apartando de su sanación. Por lo tanto, la reorientación existencial que
permite la Penitencia es complemento perfecto de la sanación existencial que otorga la Unción de
los Enfermos.

Ni siquiera este sacramento se queda por fuera del aspecto comunitario; sea con la asamblea o
con la familia reunida en la casa, el enfermo debe sentirse parte de una Iglesia que no es ajena al
sufrimiento, sino por el contrario, que lo reconoce, lo encomienda a Dios y busca la forma de
acompañarlo y, si es posible, de aliviarlo. Finalmente, la unción propiamente con el óleo ya
bendito no es un acto de magia en el que se espera que una acción o una palabra tenga un efecto
que doble las normas de la física, la química y la medicina. Se trata de permitir la irrupción de Dios
en este momento particular de la existencia, en darse la oportunidad de ser recordado, a través de
la unción, de que existe un Dios que no abandona en el dolor sino que se muestra ahí sufriente y
presente y ofrece una salvación que, si bien podría traducirse en salud física, entra hasta los mas
profundo de nuestra vida y la impregna del Resucitado.

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