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LA SOLIDARIDAD

1. ¿Qué es la solidaridad?
Conocemos la solidaridad como uno de los valores humanos tradicionales,
emparentado con la compasión y con la generosidad, y que tiene que ver con los
ánimos de cooperar y brindar apoyo a una persona necesitada en su mayor
momento de vulnerabilidad, sobre todo si ello implica hacer a un lado las
necesidades, opiniones o prejuicios.

2. ¿Cómo funciona la solidaridad?


La ayuda prestada en un momento de solidaridad se considera desinteresada, es
decir, que no espera una retribución o una ganancia a cambio del servicio prestado.
La solidaridad pone las necesidades ajenas por encima de las propias
momentáneamente. Por eso es común apreciarla en situaciones críticas o
catastróficas, como las guerras, desastres naturales o simplemente las épocas
problemáticas en la vida de alguien.

3. ¿La solidaridad es obligatoria?


La solidaridad no suele considerarse como una obligación o un mandato, sino que
debe ser voluntaria. Sin embargo, existe un compromiso moral en quienes
dispongan de los recursos para ayudar a otros a superar una situación crítica, y
nuestra cultura no percibe con buenos ojos a quienes simplemente se rehúsen a
hacerlo.

4. Ejemplos de solidaridad:

- La colecta de ropa, víveres y otros insumos vitales para asistir a una población
víctima de una catástrofe natural, o desplazada por motivos bélicos o
económicos. (Ejemplo: Después del terremoto ocurrido en Pedernales en el año
2016, países de todo el mundo expresaron su solidaridad al pueblo ecuatoriano e
incluso algunos enviaron ayuda)
- La inversión en fondos de ayuda a sectores empobrecidos de la población, como
los comedores populares gratuitos, las organizaciones de educación popular, etc.

Solidaridad en niños y adolescentes:


1- La solidaridad debe ser enseñada y transmitida sobre todo a través del ejemplo.
Los padres deben ejercitar la solidaridad entre ellos, con sus hijos, vecinos,
amigos y otros familiares.
2- Es necesario que los padres enseñen a sus hijos a ponerse en el lugar de otros.
Ayudarlos a desarrollar en ellos conductas para brindar ayuda, compartir, asistir,
colaborar, etc.
3- Ser solidario debe ser una regla como las demás normas de educación.
4- Es recomendable que los padres hablen a sus hijos de lo que está bien y mal,
como también de lo que al otro le gustaría y que podría hacer ellos para
colaborar, para ayudar a cooperar.

Por último, la solidaridad es un requisito en la construcción de relaciones afectivas


profundas como el amor o la amistad, dado que generan agradecimiento e incluso
un compromiso de reciprocidad en quienes reciben la ayuda desinteresada. Se trata
de un valor ampliamente fomentado, como remedio a los males del individualismo y
el egoísmo dentro del funcionamiento del mundo.

“Uno a uno mismo somos mortales, juntos en cambio seremos eternos” – Apuleyo