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BIBLIOTECA DEL ESTUDIANTE UNIVERSITARIO

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BIBLIOTECA DEL ESTUDIANTE


UNIVERSITARIO SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ

EL SUEÑO

FERNANDO CURIEL DEFOSSÉ


Edición, introducción,
Director
prosificación y notas de

ALFONSO MÉNDEZ PLANCARTE

COORDINACIÓN DE HUMANIDADES
UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXIco
Programa Editorial
MÉXICO, 2004
IMMOR TALI . PA TRIAE • DECORI

IOANNAE . AGNETI A . CRVCE


HIERONYMIANAE VIRGINI DEO. SACRAE

MASCVLAE MENTIS FEMINAE

QV AE . INGENII . ACVMINE . ER VDITIONIS • LA VDE

ET . ELOQVII . SPLENDORE . INL VSTRIS

CASTALIDVM . SORORVM . NVMERVM . AVXIT

SVMMA . IN . VTRAQVE . HISPANIA

AC . MAXIMA . PER . ORBEM . POETRIA

IAM. TERTIO. AB. ORTV. RECVRRENTE. SAECVLO


Primera edición: 1989
Segunda edición: 1998
VNIVERSITAS. MEXICANA
Tercera edición: 2004 PRIDIE . IDVS . NOVEMBRES . ANNO . R . S . MCMLI

Diseño de la cubierta: Pablo Rulfo

DR © 2004, Universidad Nacional Autónoma de México


Ciudad Universitaria, 0451O-México, D.F.

COORDINACIÓN DE HUMANIDADES
Programa Editorial

Impreso y hecho en México


v
ISBN 970-32-1588-2
INTRODUCCIÓN

"EL SUEÑO" DE SOR JUANA

Entre la vasta y multiforme lírica de Sor Juana Inés de


la Cruz -romances Y sonetos, liras y endechas, redon-
dillas y décimas, letras y villancicos-, se destaca, señe-
ra y singularísima, una pieza que llena por sí sola tO,da
una inconfundible categoría, al modo que en los A n-
geles -dice Santo Tomás- cada individuo colma su
propia especie inmultiplicable.
Sor Juana misma -y ello solo ciñe a tal obra una
aureola impar-, le profesó una máxima y única pre-
dilección, cuando -aludiendo a la frecuencia suma
con que otros de sus versos florecían por ajenas inspi-
raciones o se los arrancaban dulces apremios-, llega
a hiperbolizar en Respuesta a Sor Filotea: "No me
acuerdo haber escrito por mi gusto, si no es un papelito
que llaman El Sueño "oo.
Trátase -claro está- de su altísimo Primero Sueño
-primero sin segundo, queda ya dicho-: esa amplia
silva, esa profunda selva descriptivo-filosófica de unos
mil versos, que tiene aliento y grandeza apenas paran-
gonables -en el orbe de nuestro idioma- con la mag-
nífica aunque panteísta Muerte sin fin de José Goros-
tiza, o bien -llegando a la poesía de todas las lenguas-
con el maravilloso "Cimetiere Marin" de Paul Valéry,
y cuya aristocracia formal asurge a la más auténtica
emulación del Góngora de las Soledades, pues -sin
obstar su tema, tan árido de fisiologías y abstracciones-,
"vuelan ambos por una esfera misma", como reconocía,
encantado, el P. Diego Calleja, su protobiógrafo.

VII
Poema, ciertamente, muy arduo, y aun si se quiere
un tanto "cuneifo rme", pero "espléndido "; según ya
Nervo se atrevió a graduado -creemos que el primero 1. Los JUICIOS DE SU TIEMPO
tras del colapso antibarroco de nuestra crítica en el
XIX-, por más que él preguntábase, por momentos, si Empeza ndo Por quienes lo gozaron
. aún manuscrito b -en
no habría allí su dosis de "malarmeísmos" metódicos, . olanderas que harto dicen de su renom re-,
COplas v d li ístol
para "tomar el pelo" a ciertos lectores, o algo tal vez bien abren este coro de plausores os iricas episto as
análogo "a lo que hace el gran Lugones cuando ende- extranjeras.
:I reza a 'sus cretinos' sus guasonas lunofilias" ... Nada
más infundado, por lo demás, que dichos temores, pues
I consta que Sor Juana labró su Sueño con la mayor sin- "El Caballero del Fénix"
ceridad estética y sólo por darse gusto. Y cuando ahora
lo leemos y estudiamos con la justa preparación -desde Un "Caballero recién venido a la Nueva ESfaña ': -el
la nueva perspectiva crítica de Góngora y del Barro- Caballero del Fénix, al que llamaremos ast por ¡gno-
co-, lo sentimos realmente "espléndido" por su "pro- rarle toda otra seña-, le dirigió a Sor Juana ~n ~oncep-
ágil romance: ''Madre que haces chiquitos, /
fundidad ... , su poesía sutil y luminosa ... y la más gran- tu oso Y 'd" l II
no es pulla, no, a los mas gran es ... , a que e a
de originalidad y fuerza" -como don Ezequiel A.
Chávez supo ya vedo, con ojos renovados e ilustrados respondió con aquél, r=«. "¡V álgate A polo, por
hombre ... l " (uno y otro mclu¡do, en su Segundo Vo-
por el amor-, y "obra maestra y logro poderoso ", cuyo
lumen, Sevilla, 1692). Y he aqu¡ lo que el Ignoto ex,-
hermetismo "viene aquí de una necesidad psíquica inelu-
dible" -al recto decir de Vossler-, con una inspiración plorador -que iba corriendo el orbe en busca del Fe-
nix, aunque desesperando ya de encontrarle=, dice a
tan espontánea como a ella propia se lo escuchábamos.
nuestro propósito en su aguda lengua sonriente, :a cual
Tal obra, empero -"habent sua fata libelli" -, ha co-
-aunque se deba "traducir" su extr~mosa hipérbola,
nocido todos los altibajos de las modas estéticas y todas
que tiene allí, como en Sor Juana y Gongora, una orna-
las vicisitudes de la siempre tornátil posteridad. Y hoy,
mental función de metáfora-, no por ello nos deja de
cerrado el periplo de su aventura, y vuelta -hasta con
ofrecer un testimonio crítico memorable:
creces de íntima y reflexiva comprensión- a su primer
altísimo nivel de unánime aplauso entre todos aquellos
Tu Sueño me despertó
que "tienen voto ", será buena sazón para esquematizar
de mi letargo ignorante ...
esa trayectoria, antes de que esbocemos por nuestra
Si hay noche en que Apolo luce,
cuenta un personal análisis de sus dotes, y alguna breve ¿que haya Fé/ n ix
. no es mas, f'acu:'l~
síntesis de las más actuales -y vivaces- valoraciones,
que la han restituido a su exacta altura.
Vive Apolo, que será
un lego, quien alabare
desde hoya la Monja Alférez
sino a la Monja Almirante ...
VIII IX
Hallé la Fénix, que bebe loria de Lima, "donde se avecindó definitiva-
las perlas de más quilates ... ::~t~ después de haber sido Gobernador de la Provin-
No hable Córdoba palabra, . de Potosí", y cuyas obras graves y mayores -un
calle Mantua, Sulmo calle ... (la
poema ., y una 1'·
sacro de 1a P aslO~ trtca Vid
1 a
d e S anta
Rosa- le conquistan un sitio descollado en el Parnaso
Así la proclamaba superior no tan sólo a Góngora, Antártico virreinal... ..
-o a los otros mayores cordobeses, Lucano y Séneca-, Ahora bien: su romance a nuestra Poetisa -famt-
sino también al sulmonés Ovidio y al mantuano Vir- liar y risueña cortesanía, con gracia, ingenio y .m~y
gilio (o sea, ya en neta prosa, le asignaba, a lo menos, brasa pintoresqunmo, nada vulgares-, entre idén-
tamaños "pares" .. ')' Así rendía a la Fénix Mexicana, ~:ca hipérbole de exaltarla aun sobre Virgilio, pondera
quizá el primero, tan noble título -el del "Único Lope de este modo que "es tánta el alma" de sus poemas:
Omnipotente" en la otra orilla de las Españas-. Así
también -con esa linda y juguetona alusión a nuestra Lo enfático, a vuestro Sueño
novelesca "Monja Alférez", Catalina de Erazo-, daba cedió Góngora, y corrido
a Sor Juana el justo nombramiento de "Almiranta" del se ocultó en las Soledades
Mar Océano de la Poesía ... Y todo esto, lo hacía -muy de los que quieren seguirlo ...
en especial- a base de esa "noche en que luce Apolo ":
de esa "noche luciente" que es el Primero Sueño, el cual ("Lo enfático era -entonces- lo enérgico, a la vez,
-para expresarlo con un verso de su amigo Sigüenza y y lo misterioso: lo poderosamente conceptual, y lo lleno
Góngora-, de fuerza en la expresión y en la sugestión .. .)
y ciertamente que en el mismo Primero Sueño
obscuro brilla en la tiniebla clara ... -por sobre todas sus obras-, fundó su inolvidable
definición de Sor Juana, tan maravillosamente bella
y honda en su sencillez, como
El Conde de la Granja
del Orbe prodigio,
Hacia los propios días de 1691 o principios de 92 -y y de Ángel, Hombre y Mujer
allá desde el extremo austral de estas Indias-, llegaba organizado individuo ...
a San Jerónimo otro Romance de un Caballero del
Perú, que empezaba: "A vos, Mejicana Musa" ... , yal Para quienes sabemos, por otra parte, el verdadero
que ésta contestó con el que principia: "Allá va, aunque culto, la ya auténtica idolatría, que al sumo artífice
no debiera" ... (recogidos los dos en su Fama Póstuma, del Polifemo y las Soledades consagraban estos poetas
1700). de finales del XVII, el mero hecho de oírlos prefirién-
Era este otro poeta -y la misma Sor Juana lo des- dole a nuestra Monja -o, a lo menos, alzándola hasta
cifró bajo su anagrama-, "El Conde de la Granja ", su plano-, supera ya, en ardor de panegírico, todo
don Luis A ntonio de Oviedo, "natural de Madrid", cuanto pudiera fantasearse de más colmado.
x XI
rl Y esto mismo -cada uno a su manera-, es lo qUe
hacían también, en prosa más exacta y razonadora, los
o desproporcionado argumento de pluma docta, el
rtue con la luz de unos Comentarios se vea ilustrado,
más graves Censores eclesiásticos en el umbral de aquel q
para que todos gocen los tireci ,.
os prectosisimos tesoros d e que
Segundo Volumen (Sevilla, 1692), cuando se publicó está rico "...
por vez primera el Primero Sueño. Labor ésa, por cierto, que aguardó por tres siglos a
que la hiciera -tan hermosa y certeramente- la "docta
pluma" de don Ezequiel A. Chávez, en todo el largo
El P. Navarro Vélez y admirable capítulo de "Cómo soñaba Sor Juana", en
su inmortal Ensayo de psicología de Sor Juana Inés
Sobresale, entre dichos preliminares, una extens¿ de la Cruz (Barcelona, A raluce, 1931). Y labor que
"Censura del Revmo. P. MOJuan Navarro Vélez, de los ahora más minuciosamente -sólo hoy en sistemática
Clérigos Menores, Lector jubilado y Provincial que ha anotación ideolágica- literaria y acompañada de una
sido de la Provincia de A ndalucía, y Calificador del entera y literal prosificación, por el rumbo de aquella,
S. Oficio de la Inquisición "oo. Y tal ensayo crítico, in. magistral, de Dámaso Alonso a las Soledades-, nos
signe como pieza de noble análisis -que eso es, pese a hemos atrevido a ensayar nosotros a nuestra vez,
su título y mandato canónico-, al llegar al aspecto confiando en que una larga y encendida familiaridad
lírico de Sor Juana, se expresa así: con el propio Sueño valga acaso a suplirle a la pluma
"Siendo los versos en su línea tan primorosos ... , lo nuestra lo que le faltará indudablemente en lo "muy
menos en que yo reparo en ellos es el ser versos", ya despierto" y lo "docto" que tan lúcidamente requería
que "uéolos por todas partes centellear elevadísimos el buen P. Navarro Vélez.
conceptos, explicados con facilidad y felicidad", en
medio a "hermosas flores, sazonados frutos y resplan
decientes luces" de belleza y sabiduría ... El P. Diego Calleja
"Pero donde, a mi parecer, este Ingenio grande se
remontó aun sobre sí mismo, es en El Sueño. Y creo En cuanto al discretísimo P. Diego Calleja, S. f. -el
que cualquiera que lo leyere con atención, lo juzgará delicioso e insubstituible protobiógrafo de nuestra
así: porque el estilo es más heroico y el más propio del Décima Musa en la clásica Aprobación liminar de su
asunto; las translaciones y metáforas, son muchas, y Fama y Obras Póstumas, en 1700-, dedicó singular
son muy elegantes y propias; los conceptos son continuos atención y examen a "dos escritos suyos que la suponen
y nada vulgares, sino siempre elevados y espiritosos; igualmente ingeniosa y sabia "... : en prosa, su áurea
las alusiones son recónditas y no son confusas; las ale- Crisis al P. Vieyra -la bautizada Carta Athenagó-
gorías son misteriosas con solidez y con verdad; las rica por el grande obispo de Puebla, el Dr. D. Manuel
noticias son una Amalthea de toda mejor erudición, y Fernández de Santa Cruz-; y en verso, "El Sueño,
están insinuadas con discreción grande" ... obra que dice ella misma que a sola contemplación
"En fin, es tal este Sueño, que ha menester ingenio suya escribió", y de la que el jesuita cornplutense, allá
bien despierto quien hubiere de descifrarle; y me parece desde su Colegio Imperial de la Compañía, en Madrid,

XII XIII
,1

nos dejó esta página crítica, que -aunque tan de s~


i
Historias y Fábulas que toca, y entienden en sus trans-
']
tiempo- guarda valor perenne:
laciones los términos alegorizado y alegorizante ... , están
"En este Sueño (explica), se suponen sabidas cuan.
bien ciertos de que no escribió nuestra Poetisa otro
tas materias en los libros De Anima se establecen.
papel, que con claridad semejante nos dejase ver la
muchas de las que tratan los Mitológicos, los Físicos:
grandeza de tan sutil espíritu "...
aun en cuanto Médicos, las Historias profanas y natu.
rales; y otras no vulgares erudiciones. El metro es de
Silva, suelta de tasar los consonantes a cierto número
de versos, como el que arbitró el Príncipe Numen de El cambio de los gustos
Don Luis de Góngora en sus Soledades: a cuya imi.
tación, sin duda, se animó en este Sueño la Madre Mas siguieron su paso lustras y décadas; finalizó el
Juana. y si no tan sublime, ninguno, que la entienda tramonto de los Siglo de Oro de Hispania -el tardo
bien, negará que vuelan ambos por una Esfera misma ... ' atardecer que se incendió gloriosamente en Calderón
y esto es aún más pasmoso, cuanto que -en su, y que cumplió en Sor Juana el sugestivo verso de
"materius"=, don Luis llevaba todas las ventajas; Guillermo Valencia:
pues "las más, que para su Sueño la Madre Juana Inés
escogió, son materias por su naturaleza tan áridas, que Hay un instante en el crepúsculo
haberlas hecho florecer tanto, arguye maravillosa fecun. en que las cosas brillan más ... -;
didad en el cultivo", siendo muchas sus "cosas más aje·
nas de poderse decir con airoso numen poético", y mere- y aquella nueva edad del casi siempre pseudo-clasicismo,
ciendo "admiración justísima haber sobre ellas labrado autodenominado la Restauración del Buen Gusto, así
nuestra Poetisa primores de tan valiente garbo" ... como echó al horno los fúlgidos retablos churriguerescos,
Por otra parte, "si el espíritu de Don Luis es alabado, empezó a abominar de todo el Barroco.
con tanta razón, de que a dos asuntos tan poco exten- Tal fue =desde Luzán y los Moratines, hasta Her-
didos de sucesos, los adornase con tan copiosa elegan- masilla y toda su larga estirpe decimonónica- conde-
cia de perífrasis y fantasías, la Madre Juana no tuvo nado de una plumada, todo el sumo Teatro Español,
en este escrito más campo que éste: Siendo de noche, y muy en especial, los Autos Sacramentales; cantando
me dormí. Soñé que de una vez quería comprehender la Derrota de los Pedantes -fácil mofa y después más
todas las cosas de que el Universo se compone. No cómodo olvido- aun contra un Balbuena, un Lope, un
pude, ni aun divisas por sus categorías, ni aun sólo un Quevedo; y haciendo -ya con Góngora, más a fondo-
individuo. Desengañada, amaneció y desperté ... " su elegante y absurda vivisección tan gratuitamente
"A este angostísimo cauce redujo grande golfo de fantástica: el cristalino y llano "Ángel de luz" -el de
erudiciones, de sutilezas y de elegancias: con que hubo, la H~rmana Marica ... y Cuando pitos flautas ... -, y
por fuerza, de salir profundo; y por consecuencia, difí- el "Angel de Tinieblas", horripilante -el loco y pero
cil de entender, de los que pasan la hondura por obscw verso "corruptor del buen gusto" en la suprema culmi-
ridad. Pero los que saben los puntos de las Facultades, nación del Polifemo y las Soledades-o
XIV
xv
Natural que la "crítica" así orientada, en-uoloie-¿
en igual torpe desdén, tan global y obtuso, a todo el
vasto y noble sector poético que en esta Nueva Espu. II. Los JUICIOS -y PREJUICIOS-
ña del Seiscientos y el Setecientos florece bajo el signo DEL OCHOCIENTOS
del Barroco. Injusticia a que, en parte, hemos acudido
nosotros mismos con nuestra revisión exploradora y Veamos ya, pues, algunos de los "juicios" (de algún
reivindicadora de los Poetas N ovohispanos, y de lq modo habrá que llamarlos) que este poema ilustre le
cual -por lo que ve a la España del mismo tiempo-: '0' a la Fobia anttbarroca del xtx, enceguecido de
. d l id d . 1 merect ¡' . I b
van ya ahora resurgten o, tan o Vt a os como tno." . naltsmo" an upoetico, cuando, segun el po re
rÓ»

I 1 1 ' M
vidables, un Bocange , un Panta eon, un arc ante.;h rano d
sto- don Juan Nicasio Gallego, los versos e or S
y aunque muy a menudo entre benévolas salvedades -en e en general "atestados de las extravagancias
Juana" d
-puesto que era imposib 1e sustraerse a 1 encanto d e su orinas y de los conceptos pueriles y alambica os... ,
persona, la fascinación de su inteligencia, ~ la obvia ;~;:n entre el polvo de las bibliotecas desde la rest.au-
gracia más elemental de sus Hombres necios ... y de . In del buen gusto "... y no vamos, por cierto, a
.. di h I ¡:, I . ractO . I
Esta tarde, rru bien ...-, te o se esta que nuestra en/x detenernos, sino en qutenes ten tan a nuestra Musa
de México, en gran parte de su obra, tan consubstanciai bal amor y sabían aplaudirle su poesía, con aplausos
~ .i: . 1 ca
I , 11
mente barroca -y sobre todo en este Sueno-, su¡no a randes, cuando era -o parecíales- llana y senci a.
más perfecta incomprensión, y hasta le fue prectSo pade. g
cer las más amables e injuriosas "disculpas".
Colmos del "Nigromante" y de Altamirano

Imaginemos sólo, muy de paso, los dicterios que al


Sueño habrían fulminado -a ocuparse de él- las
otras dos casi únicas plumas que, por entonces, trata-
ron a Sor Juana, en su conjunto, con desprecio y hos-
tilidad: "el Nigromante", don Ignacio Ramírez, que
arrojóse a hablar -agravado por su jacobinismo- del
"mérito vulgar" y la "medianía" de tan "pobre Monja ",
ponderando -frente a "nuestras supuestas glorias nacio-
nales"- que "nuestros tesoros son una pobreza", y que
"a igual altura se encuentran nuestros casimires y Sor
Juana Inés de la Cruz" ... (Carta al Sr. J. J. Cuevas, nov.
28/74, en sus Obras, Méx., 1889, t. t, pp. 417-1); Y algo
antes, su discípulo "el Maestro" don Ignacio A ltami-
rano, que en su célebre Carta a una poetisa (1871),
creía poder decirle impunemente: "No seré yo quien
XVI
XVII
do su talento por el gusto depravado ... y el
d
recomiende a Ud., a nuestra Sor Juana Inés de I bastar . eable estilo de su epoca ,,, /.·b
... I ¡ ., cap. XXIV¡.
,)
Cruz, nuestra Décima Musa, a quien es necesario dejQ abomtn¡a -nsistir en lo que bien nos consta por ella
Hue ga tn .
quietecita en el fondo de su sepulcro y entre el perge . . -opínese de esta obra lo que se qUlera-
.•••¡Sma. que , ,,,,,
mino de sus libros" ... (Obras, ed. Agüeros, 1899, t. ¡ ". 'b·o' Sor Juana mas por su proptO gusto, con
p. 282). da escn t l l
na, . d pendiente espontaneidad. Mas para el a -a
A éstos, en dicho trance -ya que en otros aspect~ mas ¡n e , 1 B
al ue para nosotros-
o Gongora y ~ arroco no
son eminentes-, sólo cabe aplicar el hierro dantesc~ ¡gU q lo absoluto, lo que siniestra y pintorescarnente
eran, en,
llicennado
o , Cuevas, qUIen ma po ia, por
lo di.
"Non ragioniam di lar, ma guarda e passa" ... °mag¡no e o d l
¡ d en el Sueño sino "un triste monumento e
en e, ver a: d ible"
1 ecad en. cia" ... y en cuanto a SI es
.
o

intra un e o
Escuchemos, más bien, algunas voces no enturbiado. al"d niido común" el movimiento se demuestra
no a se • , 1
por móviles extra-estéticos. Y empecemos por dos enu
o

an d an do:o,
y como de las Soledades lo hIZO exce ente-
, d h 1
los máximos panegiristas de la jerónima -los dos m4 Dámaso Alonso, as¡ hemos procura o acer o
beneméritos iniciadores de la vuelta a Sor Juana, tra mente 1" -Ór

aqU¡, , a la medida de nuestras fuerzas, con a uersiori


largo olvido-, uno de México y otro de Sudaméric¿ en prosa" que ahora acompaña al texto.

El licenciado Cuevas Don Juan León Mera

El Lic. D. José de Jesús Cuevas -en su, por lo demé; Sólo un año más tarde que nuestro Cuevas -y m~y
simpático y bello estudio Sor Juana Inés de la Cruz probablemente sin conocerlo+, el docto ecuatoreno
publicado periódicamente en "La Sociedad Católica' don Juan León Mera, tras haber "descubierto" por su
de México entre 1869 y 72, Y luego recogido en U! cuenta a nuestra poetisa, publicó las Obras Selectas
volumen (Guadalajara, ed. de "La Civilización', de la célebre Monja de México (Quito, Imprenta
1872)-, fue un encendido reivindicador de su [am« Nacional, 1873). y él también, en su "Juicio Crítico"
harto obscurecida, y rinde a su poesía suma alabani: liminar, asienta que Sor Juana "ha dejado versos que la
cuando la encuentra "pura, sencilla y limpia ... , en fra recomiendan hoy y que la harán pasar a la posteridad
ses naturales y correctas", o sea -tal figurábase-, más remota", y hasta añade que "casi no hay obra suya,
"cuando Juana no habla por boca de su siglo, sino COI aun entre las más culteranas, que no tenga cierto sello
su propio acento y ... , su propia inspiración "... que patentiza una alma no común, un corazón de oro
Añade, sin embargo, que "Juana imitó a Góngora, J y una fecundísima imaginación" ... (p. XXIV).
por desgracia lo imitó muy bien "... Y de ahí concluye, Mas no olvida -imposible- "el gran ingenio que se
"Muchas de sus composiciones, y especialmente la dee extravió imitando en lo malo a Góngora" (VIII); y
Sueño, en la que si no superó, igualó a su Maestro pOi acerca de "el famoso demoledor del buen gusto", hubo
lo menos, son verdaderamente intraducibles al sentido de repetir lo consabido: "Todo el mundo condena sus
común y al lenguaje natural" ... "Tristeza causa ver
XIX
xvm
funestos delirios ... , y nadie ignora cuánto mal hizo q l ue puede compararse con las más confusas de
la literatura casteLLana el autor de las Soledades" es tai, q
modelo "... .
(XlV). Con lo cual -aplicando tal "estética">, nos di;; sU "Bastará transcribir ~agrega- los primeros ver-
que "el carácter de las locuras de este innovador se VI " . y copia los 18 iniciales, con no pocas erratas
fielmente trasladado al Sueño", donde "en verdad, /q soS ... , d ""
o "extensas" en vez e exentas - preguntan o
d
discípula venció al Maestro, pues nos parecen meno¡ _comués muy serio: ",¿Que se saca en limoi impio d e to od
d esp ,
obscuras las Soledades" que no ese "incomprensiu, e Nada absolutamente "... N.¡ contento con esto,
Sueño, largo y asaz enojoso" ... (LIV). esto. . d cc l d ,.""
a al anáLi51s e ta es espropositos y tan enrna-
y he aquí, por fin, su sola posible excusa: "Juan, entr di b
- dos conceptos", me iante o seruactones . a51 d e fi¡-
í

Inés nació en mala época ... ; y habría sido milagro qUI rana. que segun , su ateza d o ceno - (v. 11), "la som b ra ...
no se contaminase de los vicios literarios dominantes nas: un Negro de Guinea" ... ; o que el deci ecir que e l· aire
como lo fuera que un cisne conservara blancas las ptu: era . ¡: l "
e empaña, es "un pensamzento la so ... ; o que para
mas en una charca de tinta" ... (XXIV). s
escalar las estre II as, " no dei
eJana, d e ser un poco gran-
de la escala "... Todo lo cual -concluye con solemne
melancoLía-, no es sino "violentar las leyes eternas de
Las "Reprobaciones" de Pimentel la razón"; y "verdaderamente causa dolor ver ingenios
como el de Sor Juana extraviados de esta manera" ...
Poniendo de resalto, a continuación, la terca persisten. (pp. 166-71).
cia de ese tópico ya oficial y casi intangible, aduzcam« Con la misma elevada crítica, por lo demás, "juz-
siquiera aún otros dos gravísimos testimonios: uno, de gaba" Pimentel otras de las poesías más beLLasde nues-
nuestra tierra, nuevamente, y otro, peninsular -) tra Fénix. Así, en sus liras Amado dueño mío ... , no
universal-, que vale por todos. halla sino tachar la voz "orejas", que "recuerda a cierto
Don Francisco Pimentel, en primer lugar, dedicará a animal", o sentenciar que la "inundación de gozos" es
Sor Juana el íntegro capítulo V de su Historia Crítica dI "de mal gusto", y que el alma "desatada en risa" es "peor
la Literatura ... en Méjico, 1885 (que citaremos por SI todavía" ... Así también, en el soneto espléndido A su
reedición de 1890), graduando "varias de sus produccio- retrato dictamina que los "falsos silogismos de colores"
nes" como "uno de los más beLLosadornos de nuestro constituyen "un defecto notable" y otorga que "si se
Parnaso "... Pero él también define que "el gongorismc pusiera 'apariencias', quedaría una bella composi-
fue un delirio, una locura ... , un sistema ya juzgado) ción "... Y así, rotundamente, faLLa que la comedia
condenado por todos ... : la ausencia de verdadero fondo, Amor es más Laberinto "es bien mala", y que "sus
el falso brillo de la forma ... , y un antro de obscuti Villancicos generalmente son insulsos" ... Todo lo cual
dad" ... Y "Sor Juana, LLevadapor el torrente, admiró I culmina blasfemando (aun para quienes más podamos
Góngora y trató de imitarle, principalmente en unl querer al dulce Mayoral de la A rcadia, nuestro paisano),
extensa poesía que intituló El Sueño, que era la predi· que Navarrete le es "superior", porque él "es rara vez
lecta de nuestra Poetisa", mas la cual "es precisamentt incorrecto, y Sor Juana rara vez correcta", y porque
una de las más dignas de reprobación, y su obscurids' aquél "la excede en verdadera pasión", habiendo entre
xx XXI
ambos "la diferencia que existe entre lo artificial y ~ duda "los más s~aves y de~icadoos que han sali10 de
natural" ... a de mujer'; o la radiosa limpidez y el biblico
A quien tal dice, es claro -y satisfactorio- que I P loum to enfiin di"'·
e a gunas entre sus poeSlas espiritua 1es,
o

a l ten, " o,
· as "de algun discipulo
d e San Juan de 1a Cruz y
"cause dolor" el Primero Sueño, igual que las Soleda
d tgn
des ... Lo que ya no lo es tanto -aunque reclame idén de Fray LuIS e eon ... ero -muy a 1 contrano-,
od L ' " P o
a
tica explicación en el mismo "odio antiguo" y escola do el sector inmenso de la obra de Sor Juana en que
a todo lo gongorino-, es la actitud gemela del ver~ tOfulge el signo barroco, Menéndez y Pelayo no se asomó
deramente grande Maestro de las Ideas Estéticas e¡ remás sino con sus prejuicios pseudoclásicos hacia "la
España. última Y deprava d a manera d e G'ongora, "c yv haci
¡a acta to d o
uanto a él oliera. Yaun esto lo agravó, para nuestro
~aso, la terrible premura con que hubo de hojear sus
Desdén y prisas de don Marcelino tomos -al ultimar, en unos cuantos meses, su panorama
anchísimo de la íntegra Poesía Hispanoamericana, y en
Pocos nos ganarán -si es que hay algunos- en la hontk pocas horas más, sus notas adicionales-, sin la calma
devoción, admirativa y casi filial, a don Marcelin! feliz y la serena. deg~stación que le habrían permitido
Menéndez y Pelayo: devoción que una vieja familiari. revisar con ¡ulno mas personal sus heredadas y estereo-
dad y una no interrumpida frecuentación de toda Si tipadas condenaciones de tales maneras de arte.
obra ciclópea, no hacen sino acrecer. Si el crítico Sólo así pudo -entre tamañas prisas vertiginosas-
eminente "dormita" aquí en postura no muy gallartk cometer tantas inexactitudes palpables, en cosas de
-brazo a brazo con el inefable señor Pimentel, tal hecho y de bulto, como confundir reiteradamente la
nada su amigo, y en plena comunión con sus preju; Carta Athenagórica (o sea, la Crisis del Sermón de
cios antibarrocos-, ello no es culpa nuestra, en manera Vieyra) con la Respuesta a Sor Filotea ... ; o copiar dos
alguna, y sólo lo podemos lamentar, pero no omitir. NI cuartetas del romance Lámina sirva el Cielo al retrato ...
mucho menos, cuando el ciego culto al "Magister -tan evidentemente asonantado-, llamándolo "ver-
dixit " (que él, mejor que ninguno, reprobaría), prolon sos sueltos" ... ; o asentar (sin perjuicio de querer ridi-
ga aquel su fallo poco dichoso en los comentaristas dt culizado gratuitamente) que Sor Juana "inventó" ese
nuestras letras que nada querrían ver sino a través de sU! tipo de decasílabos, ya preexistente en Góngora, Lope,
espejuelos. y -entre nosotros- Diego de Rivera y algunos más ... ;
Digámoslo, pues, claro. Don Marcelino, en torno I o repetir que "lo seguro es que en Ameca fue bautizada"
Sor Juana Inés, nos dejó varias páginas admirables, nuestra Poetisa ... ; o dar como de 1691 la primera edi-
lúcidas de amorosa comprensión y espléndidas de estilo ción de su Segundo Volumen, que no es ni pudo ser
y de autoridad, allí donde analiza aquel "ejemplo dI sino de 1692 ...
curiosidad científica, universal y avasalladora", nO También -y sobre todo-, sólo así es explicable el que
menos que "la inmensa capacidad de su alma", qUI don Marcelino graduara de "alto juicio" acerca de nues-
sólo finalmente bastó a colmar "el Amor divino"; o/¡ tra Musa aquél tan mísero del por lo demás tan grande
"pasión sincera" de sus "versos de amor profano ", sin Feijóo, según el cual, "aunque su talento poético es lo

XXII XXIII
que más se celebra, fue lo menos que tuvo "... ; o que ~ sin hablar de Vossler o .~fandl) podrá hoy tener por
concediera "valor poético y absoluto" sino tan sólo I uu« su imezal negaezon de las Soledades, que lo
"pocas" de sus poesías, "y aun estas mismas, no exe: hva ¡'n "avergonzarse d e1 enten d"imiento h umano "
tas de rasgos alambicados" ... ; o que -increíblemente, aCtala gloria de "una obrilla tan baladí y tan execra-
encareciera que "no se juzgue a Sor Juana por sus \11
llancicos", ni por otro ninguno de sus demás aspecto
~t,: que ni tiene "asunto" y ni siquiera "halaga los
e udos", al grado de que "nunca se han visto juntos
barrocos, mas sólo por sus obras "limpias de afecta' sen to absurdo y tanta insignificancia" ... (Ideas Esté-
cion
.¡'"
... , ya que "todo"
to o -en aque'11"os- no es mas, que.. tan
. as, t . II, vol. 4, Ma d n.d, 1884, p. 495 Y ss..)
tIC
un claro testimonio de cómo la tiranía del medio a1n Más aún: él mismo, en más colmada plenitud algo
bien te puede llegar a pervertir las naturalezas má p sterior, llegó a dar esperanzas de muy otra compren-
privilegiadas" ... ; o que añadiera, en fin -y aquí t01 ~n gongorina. Dilucidando, en efecto, el "españolisrno
namos más directamente a lo nuestro-s, que eran "lo ::pontáneo" de Víctor Hugo, Menéndez y Pelayo descri-
más enfáticos y pedantes", los más corruptos por "la birá "su lirismo bizarro y desmandado ... , enamorado de
aberraciones" de Góngora, quienes "de fijo la admira la visión potente y encendida y de las palabras rotun-
ban mucho más" que en algún romance llanísimo das, metálicas y sonoras ... , como el de Calderón, como
"cuando en su fantasía del Sueño se ponía a imitar la. el de. Góngora, o como el de Lucano, y derivado, lo
Soledades, resultando más inaccesible que su modelo" .. mismo que en ellos, de exceso o intemperancia de fuerza,
Mas ¿por ventura =comentemos únicamente a II y de una mezcla de grandiosidad y de sutileza "...
último- el conde de la Granja y el otro "Caballero del (Ideas Estéticas, t. v, vol. 8, Madrid, 1891, p. 317-8).
Perú", o los padres Calleja y Navarro Vélez, merece! Mas este nuevo juicio nunca acaso se ha destacado, a
reducirse a despreciables "pedantes".... ? Y Sor Juana, qUI diferencia del anterior, que suele aún alegarse =tan en
expresa haber labrado tal Sueño por sólo su más intime falso- cuando (al decir tremendo, pero justo, de Dámaso
y sincero deleite, y que lo anteponía en su gusto a tod4 Alonso) "estúpidamente, sistemáticamente, se repite
su lírica, ¿no tendrá también voto en esta materia? ¿O que en las Soledades todo es extravagancia y locura ... :
no será más bien el sumo don Marcelino - "sumo. ideas que sólo la rutina, aliada con la haraganería,
pero hombre al cabo "- quien aquí fue =él, tan alto puede hacer perdurar" ... Sólo es lástima grande el hecho
y tan señero- un mecánico disco de las aritibarroce de que don Marcelino "por desgracia nunca llegó a revi-
fobias ochocentistas, a las que aún no lograba sub5 sar íntegramente sus opiniones sobre el arte culterano",
traerse, o un eco lamentable y fidelísimo de nuestro! -como lo lamentaba. Henríquez Ureña=, ni ésta, en
Meras, Cuevas y Pimenteles, a los que se parecen SU! particular, sobre Sor Juana en su Primero Sueño y sus
expresiones como una gota a otra gota de agua ... ? Villancicos ...
Sin mengua de la máxima estimación que todos 11 Ya hoy, de cualquier manera -con una harto más
debemos y profesamos, ciertamente que nadie que 51 amplia visión crítica del A rte y de la Lírica del XVIl-,
respete en lo literario (y que, por ende, se haya apr~ admiramos "muy varia la lira de Juana de Asbaje,
vechado de las definitivas revisiones de Dámaso Alone calderoniana, gongorina e ingeniosa al modo de D.
Alfonso Reyes, Gerardo Diego y Miguel A rtigas, aUr. Antonio de Mendoza", subrayando las "señales tan

XXIV XXV
'11

expresivas d~ su devoción para Góngora" -como escrib¡


Gerardo Dzego- y gozando hondamente, en prirn
,. S ~
termino, este ueño en que esplende III. LA PREDILECCIÓN DE SOR JUANA

aun a pesar de las tinieblas bella, Nuestra Fénix de México -es evidente- posee en todos
aun a pesar de las estrellas clara ... 1 s campos, Y más en éste de su autocrítica, un alto
°oto de calidad. Mal nos podríamos, pues, desentender
Ya aquilatamos hoy, mucho mejor, su "espírit~ de
aquella su confidencia: "No me acuerdo haber
fino, refinado, luciente ", de "potencia intelectual) escrito por mi gusto, si no es un papelillo que llaman
moderna" y de tan "rica y delicada sensibilidad", CuYa El Sueño" ...
"honda vibración humana" distingue a su magnífica ¿Por qué -urge preguntarnos-, esta máxima y
poesía entre toda "la descendencia de Góngora", as¡ única distinción? ¿Por qué en tal "papelillo ", trazado
como su "tacto exquisito" la sitúa entre "sus discípulol con un "gusto" singular, de modo especialísimo se reco-
más refinados "... -según bien la analiza Valbuena nocía y aun se remiraba, muy por encima de toda su
Prat-. restante labor poética?
Y ya así, en fin -para decirlo de una vez con Voss. Intentemos -vislumbre adivinatorio- la respuesta
ler-, "su voz ahora nos habla con mayor claridad que compleja y múltiple.
nunca" ...

Plena espontaneidad

Las más de sus poesías las escribió, sin duda, "con gusto"
-aun las de indeclinable apremio exterior, como no
pocos de sus Villancicos y Letras Sacras-, según el fresco
gozo de creación que están rezumando. Y muchas, "por su
gusto", el más espontáneo -sin que a ello obste la hipér-
bole antes copiada-, tal como casi todos sus sonetos, liras
y endechas, que "se le daban ", solos y felices, en su mi-
nuto, igual que sus romances o sus décimas, aunque
tan a menudo "epistolares", o sea con un resorte oca-
sional y un destino externo ...
Pero una obra de aliento sostenido y labor diuturna,
que ella hubiera planeado por su más libérrimo antojo,
que le hubiera llenado días y noches con la fascinación
de su entrevista y codiciada belleza, sin términos de
tlempo, sin el mínimo compromiso, sin destinatario

XXVI xxvn
ninguno ni la menor atención a otro lector o crítico La libre soledad y los anchos viajes
que ella misma -una obra así, entre sus escritos rnq.
yores-, jamás la escribió, acaso, sino en El Sueño. ansia también suya, fundamental -la única por
lOtra al le desplacza, aJo, 1a "VIid a d e cornuni-.
'd' e tejas a bai
; ~~ de su monasterio-, fue siempre el "vivir sola ", sin
La válvula desahogante ada que turbase la "libertad" y el "sosegado silencio"

Su ilímite avidez de omnisciencia, su nostalgia de Unq


d: sus estudios ... y ¿dónde una más libre soledad y so-
. o intacto que en el nocturno Cosmos de este su Sue-
51eg .
formación metódica y facultativa -universitaria-,) • donde la Humamdad queda en trasfondos remotos
el íntimo deseo de justificar su entrega enciclopédti, ~desde el emperador al pescador, todos ya dormidos-,
a las más "disparadas" artes, ciencias y disciplinas, ni hay más protagonista que ella propia, o mejor toda-
como cabal escala a la Teología -anhelos o emociones vía, su sólo Yo espiritual y meditativo, esto es "el Alma"
que pervaden toda su capital Respuesta a Sor Filo. o su "Pensamiento "... ?
tea-, ouélcanse aquí indeciblemente más al desnudo, Nunca mejor, tampoco, se funden -y se efunden-
libres de todo escrúpulo de modestia, bajo la doble su aludida ambición cognoscitiva y sus frenos mora-
irresponsabilidad y franquicia del lirismo y del sueño. les de la sobriedad y de la humildad, fundados a la vez
y con esta su sed intelectual -la más devoradora de en la virtud religiosa y en la honda persuasión filosó-
sus pasiones y su más esencial carácter anímico-, tamo fica y experimental de la pequeñez humana ...
bién aquí encontró la plena válvula desahogante su Ni jamás se espaciaron con tal anchura los ímpetus
plétora de vívida y omnímoda erudición: la bíblica, de viajes y de vuelos que acaso le aleteaban en las pupi-
teológica, filosófica y humanística, no menos que la las, cuyo horizonte real se había ceñido al breve radio
médica, fisiológica, astronómica, óptica, jurídica, pie de Amecameca y a esta ciudad de México, para luego
tórica, arquitectónica, histórica y legendaria ... Mu) estrecharse aún más en su clausura de San Jerónimo.
bien penetra Vossler, en tal sentido, "ese desborda Si, como en el poema de González Martínez,
miento de conocimientos encarcelados que es el Primero
Sueño ", donde -aun por este solo rasgo, sin ir más Juana, la pobre Juana, no ha visto nunca el mar,
lejos- "reluce toda su peculiaridad única ", más que en
otro ninguno de sus poemas. "Sin plan y sin descanso, y aun a Cuautla o a Puebla es muy dudoso que se aso-
como enteramente autodidacta, o por mejor decir, como mara, en cambio aquí -en su Sueño-, ¡qué auroras
insaciable pirata, había arrebatado su saber, y lo devol· y crepúsculos oceánicos no gozó, ante la "cerúlea cuna y
vía ... De un modo fresco y nuevo vive todas las cien· tumba" del sol! ¡Y cómo trasegó las más luengas tierras
cias, como se vive una exquisita aventura; y de lo qUI -el Danubio y el Cairo, hasta los "Antípodas"-, y
rebosa su corazón, es pródiga aquí su boca" ... trepó hasta las más que aguileñas cúspides, y acompañó
a la fuente de A retusa en los hondones más subterrá-
neos,.y traspasó la esfera de la luna y todo el ámbito

XXVIII XXIX
11

sideral, en cósmica plenitud, anticipando El Viaje de lmina su ascensión del Primero Sueño, cuando
I Nervo: que cU"laMerced", tan nunca bien sabida y correspon-
1

111
_~or de la Unión Hipostática-, fulge el Verbo Encar-
Te engañas: más lejos fuí dI da, mo perfecta Síntesis del Creador y de Su inte-
I que la estrella más lejana. na o co J' "d C
(Noche, misteriosa hermana:
tú lo sabes, tú lo dí...)
~:1 C eación y como la suprema CUSpl e y orona
c:Smos, ; como el último Índice y el Alarde ya in-
supera ble de la Omnipotencia, la Ornnisapiencia y el
Omniamor ...
Al Vértice omnirradiante
A esto la remontaban, de consumo -tal como a
de donde todo dimana,
Dante-, las dos alas rr;entales de la Filosofía y de !a
tal vez llegué; tal vez ante
-r logia católica, y el impetu vital de todo su corazon
Aquél en cuyo semblante 1 eo ., . 1
ligioso, acaso nunca estrictamente mistico -en e
hay más luz que en la mañana. :ás riguroso sentido técnico de lo extraordinario den-
tro de lo sobrenatural-, mas SIempre enamorado de
¡Tú lo sabes, expectante Dios, en clima de pasión ardiente Y, dominadora. Y
noche, misteriosa hermana ... ! esta armoniosa alianza de Fe y Razon, de CIenCIa y
Piedad, no menos que esa devoción ilustre al Ministe-
rio del Dios hecho Hombre, ¿no eran también dos
Hondura filosófico-teológica y vuelo místico básicos motivos de su alma, resonante el primero, sobre
todo, en su citada Respuesta a Sor Filotea, e íntegramente
Ella, por otra parte -en sus contemplaciones del Uni. inspirador, el segundo, de sus Ejercicios de la Encar-
verso-, no sabía detenerse en lo epidérmico y senso- nación, uno de aquellos dos opúsculos suyos -con los
rial, sino que descendía a la realidad metafísica y se Ofrecimientos de los Dolores- que fueron los que
movía en el aire intelectivo de la cultura, y se alzaba sólo "se imprimieron con gusto mío "... ?
a los reinos invisibles del puro espíritu y de los puros
espíritus; ni hay "criatura ", por ínfima que sea, en que
no conozca el "Me fecit Deus ", según sus propias pa· Admiración y emulación de Góngora
labras; y como el Florentino al coronar su excursión
triforme, también este su viaje tenía por meta -fui· Sor Juana, en fin -tornando más de lleno a sólo lo
gurante en nuestras tinieblas-, literario-, profesaba la máxima admiración a don Luis
de GÓngora. "Virgilio Cordobés" y "Apelo Andaluz",
l' Amor che move il sole e l'altre stelle ... del cual más de una vez lució algún verso, "deliberada-
mente inyectado en la estrofa propia, a modo de con-
Ni es sólo el "Acto Puro" y "Motor Inmóvil" de la traseña o filigrana al trasluz, con cierto orgullo de
natural Teodicea, sino además -en íntima identr padrinazgo o linaje espiritual" -como en tantos lo ha
dad- el Dios de la Revelación Cristológica, éste en el visto Gerardo Diego-; y no una, sino varias piezas
xxx XXXI
suyas (aun entre los romances, como El soberano
Gaspar ... , o Lámina sirva el Cielo al retrato .. '), SOn
genuinos mosaicos de ecos gongóricos. IV. LA MÍNIMA SIMIENTE Y EL ÁRBOL CÓSMICO
Siempre había escrito, empero, más o menos condi.
cionada por la ineludible "condescendencia" a la ob. pero si a ella sobrábanle razones de todo íntimo rango
via intelección de sus corresponsales, o de sus conte-. psicológico y espiritual para su complacencia en tal poe-
tulios y sus públicos; y sin otra excepción que la de ma, por sobre todos, no por eso debemos olvidar -antes
algunos sonetos, cuya misma estrechez coartaba ese al contrario- su intrínseco valor de obra de belleza, el
impulso -para no mencionar el Epinicio al Conde de propiamente artístico y desnudamente poético, en el que
Galve, acaso ya coetáneo del Sueño-, jamás había ya podemos ahondar un poco.
podido darle rienda suelta a su muy explicable gusto
de correr parejas con Góngora en el hipérbaton Íatini.
zante, la sabia obscuridad de las alusiones, la satur¿ El plan y su despliegue
ción de cultismos y la vasta estructuración de un grave
canto lírico-descriptivo, o sea, en los caracteres más re· Para el que ha penetrado algo en El Sueño y quiere
finadamente doctos e intelectuales, y que más conge· resumir sus impresiones estéticas, prevalece, ante todo,
niaban con sus capacidades y complacencias. un cierto impacto de fuerza intelectual -sin mengua
Todo esto, en cambio, lo cumplía este Sueño, tan de los hálitos nocturnos y misteriosos-, en la vasta,
evidentemente trabajado "imitando a Góngora" -tal serena, poderosa arquitectura del plan y en la solemne
como lo subrayan sus editores-, y tan lucientemente y sostenida firmeza de su desarrollo.
constelado de perpetuas reminiscencias. El mayor ho- Sencillísimo el núcleo germinal -a más no poder-,
menaje que, en todo el orbe, se haya nunca rendido al bien lo sintetizó el P. Calleja en aquel su mínimo
grande don Luis. Y una obra -quizás la única- que apunte: "Siendo de noche, me dormí. Soñé que de una
la Décima Musa realizó nomás para sí, según su propio vez. quería comprehender todas las cosas de que el
agrado personalísimo, en plena y soberana autonomía Universo se compone. No pude, ni aun divisas por sus
de su inspiración, viviendo ya -por una vez siquie categorías, ni aun sólo un individuo. Desengañada,
ra- lo que Rubén diría, tres siglos más tarde: "Yo digo amaneció y desperté" ... Pero de tal semilla microscó-
la palabra que encarna mi pensamiento y mi senti- pica, ¡qué proliferación de tronco enorme, de anchos
miento. La doy al mundo como Dios me la da. No y enhiestos ramos, de frondas tenebrosas o esmeraldinas,
busco que el Público me entienda. Quiero hablar para uitramente canoras de aves y vientos!
las orejas de los elegidos ... A ellos mi ser, la música Do~ Ezequiel A. Chávez, desde luego, proponía ya
intencional de mi lengua" ... una sextuple partición: "Seis divisiones pueden discer-
ntrse... , y cada una de ellas es un sueño, y todas están
Ligadas,formando un sólo sistema de ellos: la primera
pudlera llamarse Sueño de la Noche y de la Vivencia
Nocturna; la segunda, Sueño del Sueño Universal del

XXXII XXXIII
Mundo: la tercera, Sueño del Sueño del Hombre -del La Sombra sube, desde nuestros valles, hasta lamer
sueño fisiológico-; la cuarta, Sueño de los Sueños; lo. " I orbe de la Luna"; vibran, al par el átomo del aire
quinta, Sueño del Sueño de la Persecución del elas incorruptibles "esferas" siderales, girando alrede-
Conocimiento -de su Teoría y de su Método=; y lo. ~or de nuestra Tierra, que una sola mirada -desde el
sexta, Sueño del Despertar ... ". astronómico ote~o- abarca de polo a polo; descendemos
Mas sólo adelgazando un poco más las líneas de tal _autopsia ilumtnada- a los hondones del cuerpo hu-
análisis, buscando una más nítida unidad, orgártica de mano, atisbando la fragua del corazón, el fuelle pul-
sus etapas, surge otro esquema, todavía más rico y monar. las próvidas funciones del hígado y del estómago;
quizá más lógico, que vamos a atrevernos a sugerir, fluyen y avanzan -en gemela corriente obscura- la san-
dividiendo el poema en estas doce visiones, fuerte y gre por las venas y la fuente A retusa por los meandros
perspicuamente concatenadas: 1. La Invasión de la submarinos que enlazan Grecia a Sicilia; reluchan
Noche; 11. El Sueño del Cosmos; 111. El Dormir entre sí "los cuatro humores" en el organismo animado,
Humano; IV. El Sueño de la Intuición Universal; V. tal y como la Noche con la Luz en el imperio del hori-
"Intermezzo" de las Pirámides; VI. La Derrota de la
zonte ...
Intuición; VII. El Sueño de la Omnisciencia Metódi,
Con las inmemoriales invenciones de las artes cos-
caí VIII. Las Escalas del Ser; IX. La Sobriedad Inrs méticas y la "triaca", o el Faro alejandrino y las Pi-
lectual; X. La Sed Desenfrenada de la Omnisciencia;
rámides faraónicas, brilla "el último grito" -la flamante
XI. El Despertar Humano; y XII. El Triunfo del Día.
"linterna mágica"- de un jesuita alemán coetáneo ...
Animales y cosas multiplícanse, en "dobles" mitológicos
y en leyendarias superposiciones, cuando el ciervo es
La henchida cornucopia
Acteón y Ascálafo el búho, sangre de Citerea el rubor
de las rosas, Atlas o Alcides quien sustenta carga celeste,
¡Qué densa y derramada cornucopia, por otra parte
Ícaro -o bien Faetonte- quien sucumbe en alta osa-
-como se ha dicho de las Soledades, y mucho más-,
la de este Sueño que, en su breve círculo, atesora como día, la fresca esposa de Tithón la Aurora y las Aguas
pacta y hermosamente la entera realidad de la Crea· Thetis, o cuando duerme el León sin bajar los párpa-
ción y aun de todo el Ser, lo mismo la visible que la dos, y las Lechuzas rondan las sacras lámparas, y el
invisible! Aguila -la armígera de Júpiter- se da al sueño ele-
Aquí pulsan, pululan y agloméranse -o más pro· vando su guijarro despertador ... Y junto a la "Apoli-
piamente, ordénanse-, las bestias y las aves y los peces nea ciencia" de "los Calenos", y las rapsodias "Aqui-
de la tierra, el cielo y el mar; enbiéstanse montañas, leyas" del "dulcísimo Ciego" -Homero-, o las
ahóndanse océanos, profundízanse antros y túneles; "Categorías" del Estagirita y la potente síntesis cris-
altérnanse la rosa y la azucena, o aun las elementales tocéntrica de Duns Escota, se entreveran novísimas
algas acuátiles, con las selvas opacas y los fúlgidos sapiencias del mismo Kírcher -el entre sabio y fanta-
minerales, lo mismo que los templos y palacios con la Slaso "Edipo" de las arcanidades egipcias-, no menos
mísera choza del pescador ... que las bíblicas videncias del Daniel y el Apocalipsis ...

XXXIV XXXV
No entraremos aquí, por lo demás, a seguir la rnenu.
da estructuración de estos amplísimos materiales. La
fiel y entera Prosificación que adelante damos -aUn v. SELLO LATINIZANTE y GONGORINO
sin contar su triple mínimo esquema exhibido arriba.:
nos releva de las arcanidades egipcias- no menos qUe Mucho queda insinuado, de éstas últimas, con su deli-
las bíblicas su técnica y su primor, o algunas de sus berada emulación de las Soledades, cuyas predileccio-
dotes métricas y estilísticas. nes léxicas y cuyas audacias sin tácticas (salvo el "acu-
sativo a la griega '') reproduce tan fiel como personal.

Plétora de cultismos

En su vocabulario - "culto" en grado eminente-, vamos


reconociendo, una por una, las más de las palabras
típicas de don Luis: purpúreo, afectar, esfera, brillar,
fragante, aplaudir, asunto ... , incluso aquellas que
zahirió Quevedo, muy señaladas, como: ostentar,
canoro, alternar, licor, pulsar, impedir, joven, neutra-
lidad, candor, disolver, caverna, señas, ceder. .. Con
gran sabor a Góngora, en concreto, discurren asimismo:
piramidal, obeliscos, exhalar, admitir, cóncavo, con-
vexo, indicio, supersticioso, inducir, sellar, opaco,
cerúleo, trémulo, experto, alado, solicitar incógnito
r ' ,
maquina, ponderoso, simetría, oficina, oprimir, áto-
~os, ínfimo, hieroglífico ... , y a veces, confluyendo en
solo un verso varias de tales voces:

por no incurrir de omisa en el exceso ... ;


del que le circunscribe, fresco ambiente ...

, Entre otros latinismos incontables -varios hoy toda-


Vza
casi "" tnau diitos en castellano, y otros ya un tanto
~suales,mas siempre "doctos":-, baste apuntar diuturno,
Intercande
. " n t e, ¡U
. diICIOSO,venti
. '1ante, e laci , opreso,
ación,
~ll:dIt~d, . celar (oc~ltar, cubrir), rectrices, vegeta-
, Menflcos, Aqu iley as (de Aquiles), inordinado,

XXXVI XXXVII
conticinio ... , o bien diurno, impeler, instable, pró. de la palabra desgastada y su substitución p~r otra que
vido, simulacros, intimar, rutilantes, extinguir bre una ventana sobre un mundo de fantastica colo-
perspicaz, confinantes, cíngulo, sublunar, plumada' a ción: el de la tradición grecolatina" -para hablar con
arterial, ebúrneo, interpuesto, regulado, expeler, au: ;ámaso Alonso-. Los asiduos esdrújulos, además, en la
riga, signífero, femenil, trascender, preludio, exceder cima rítmica de su verso, enriquecen su musicalidad:
dictamen, conglobado, sirtes, perspectiva, intuitivo'
empírico, transmontante ... , y aun acorde, informe' Aunque poco, sacrílego rüido ,
súbito y visual, empleados como adjetivos. ' Bárbaros hieroglíficos de ciego ,
y la saturación de esta lengua "culta" se extrema La aparatosa máquina del mundo ... ,
aún más, con tantos "latinismos de acepción ", bastantes Soporíferos, húmedos vapores ... ,
de los cuales presuponen hoy mismo alguna intimidad Tálamos ya de su triforme esposa ... ;
con el idioma del Lacio: exentas (libres), crasa (graso.
sa), obtuso (achatado, o no agudo), vigilar (velar), ° subrayan sus toques de color:
cálculo (piedrecilla), discernir (separar), agravada
(oprimida, prensada), alterar (inquietar), librada (apo. Que el sayal de la púrpura discierna ,
yada), mensura (mesura: medida), revocar (llamar Que de su luz en trémulos desmayos ;
hacia atrás), inculcar (investigar, ahondar), ambages
(rodeos, en sentido físico), manual (lo que se tiene a ° le dan finos rasgos de onomatopeya y de armonía
mano, en general), ya (en otro tiempo, como el "olim' sugestiva:
latino y el "gia" italiano), prefijo (prefijado), explicar
(desplegar, desenrollar), implicarse (trabarse), usurp6 Cóncavos de peñascos mal formados ... ,
(tomó en vez de otro), necesitado (obÚgado). .. A la mental pirámide elevada ...
Es todavía aquel mismo "ideal poético de un len.
guaje aristocrático, separado radicalmente del lenguaje Yasí, "el cultismo es un valor positivo en su poesía",
normal", como escribió Díaz Plaja sobre don Luis. cual de las Soledades concluyó su aludido intérprete.
Porque igual que éste -en ímpetu no menor- quiere
Sor Juana Inés alzar nuestra lengua "a la alteza de u
Latina "; y en todo lo factible delimitar -como Mallar· El incansable Hipérbaton
mé- las vírgenes y radiantes "expresiones" artísticas,
de las manoseadas "comunicaciones" utilitarias de "la Es? p:opio digamos del hipérbaton, que remataba es-
tribu" ... Con la plétora latinizante que hemos señala· p~endldamente en Góngora toda una tradición renacen-
do en su léxico, perseguía ella también -según se ha ust«, con abolengo desde Juan de Mena y SantiLLana
dicho de Góngora- una doble eficacia estética. has~aGarciLaso, Herrera y Fray Luis, y que el valiente
La "huida de la realidad" -la transfiguración de lo ~:tífice del Polifemo acentuaba aún más, como valioso
prosaico- le inspira (con igual función que la metá- Instrumento expresivo" ... (Cfr. nuestros Poetas Novohis-
fora, la perífrasis y la alusión mitológica) "la elusión pan os, t. 1I, 1943, p. xvtt). Lo mismo hará, en efecto,

XXXVIII XXXIX
Sor Juana Inés -en este Primero Sueño- para la aris. Del reino casi de N eptuno todo
tocracia y concisión de su lengua, la holgura de su verso las que distantes le surcaban naves ... ;
y de sus rimas, el resalte estratégico de los capitales
vocablos, y el frecuente aislamiento de los epítetos qUe Aquella contemplaba,
-a distancia del nombre calificado- emancipan s~ participada de alto Sé r, centella ... ;
gracia individual y ganan un vigor casi substantivo,
Esta separación, desde luego, parece aquí la regla Mientras nuestro hemisferio la dorada
más ordinaria: ilustraba, del Sol, madeja hermosa ...

Sumisas sólo voces consentÍa ... ;


Aun el más avanzado "hipérbaton- tipo " de la ejemplar
Ya no historias contando diferentes ... ;
Canción de Rodrigo Caro, restringido a dos o tres versos,

Ronca tocó bocina ... ; (Estos, Fabio, ¡ay dolor!, que ves ahora
campos de soledad, mustio collado,
La Aurora ... el luminoso fueron un tiempo Itálica famosa ... ),
en el Oriente tremoló estandarte ... ;

Que intelectuales claras son estrellas ... ;


resulta en este Sueño lo habitual, la construcción normal
y común:
Ni aun la instable mecía
cerúlea cuna donde el Sol dormía ... ; La que Águila Evangélica, sagrada
visión en Patmos vió, que las estrellas
Los dulces apoyó manant'iales ... ;
midió, y el suelo, con iguales huellas ... (681-3).
De desnudas les dió pardas membranas ... ;
Desde la de a quien tres forman coronas
De no poder, con un intüitivo soberana fiara,
conocer acto, todo lo críado ... ; hasta la que pajiza vive choza ... (183-5).

En cuya casi elevación in mensa ... ; El rápido no pudo, el veloz vuelo


del águila (que puntas hace al cielo
De la que más se eleva entronizada
naturaleza pura ... ; y al Sol bebe los rayos, pretendiendo
entre sus luces colocar su nido) llegar" ... (330-4).
Antes, interrumpido
del regio pastoral cuidado ... ; Las que, porque a su copia enmudecía,
la Fama no cantaba
Solos la no canora
Gitanas glorias" ... (~50-2).
componían capilla pavorosa ... ;
XL XLI
I!
Quien de la breve flor aún no sabia ... "Desde la de a quien tres forman coronas" .
mixtos por qué colores ... (Desde la de a quien forman tres coronas );
fragante le son gala ... (730-5).
"Y de cuatro adornada operaciones" .
En la más eminente (y adornada de cuatro operaciones );
se encumbr6 parte, de su propia mente ... (431-2).
"Bien que soberbios brille resplandores" ...
y cuán ilustre efecto rinda en Sor Juana, a veces, (Bien que brille soberbios resplandores ... ).
dicho sistema, baste a ejemplificarlo la elegancia,
prócer y fina, de un pasaje como éste, qu~ -de simpli. No es, por ende, el hipérbaton de Sor Juana -al
ficarse al orden gramaucal- se perdena en no leve menos con gran frecuencia-, un simple efugio de
porción: métrica, sino un gusto profundo de imprimirle a su
frase el aire latino, o de comunicar a sus adjetivos cierta
Este, pues, triste s6n inter~andente ... ,
autonomía substantiva, y aun si se quiere -en sus
al reposo los miembros convl~a~a,
-el silencio intimando a los VIVientes, periodos más dilatados y menos simples-, de acrecerle
uno y otro sellando labio obscuro a su canto el sugestivo don de la "arcanidad", que -deli-
con indicante dedo, cadamente dosificada- tan bien sienta a un poema "oní-
Harp6crates, la Noche, silencioso-: rico ", aun bajo las más firmes normas clásicas de la
a cuyo, aunque no duro, primacía rectriz y ordenadora de la razón.
si bien irnp er'íoso
precepto, todos fueron obedientes ... (65-79).
Los demás "ambages" sin tácticos
Ni hay que olvidar que tal procedimiento, casi auto
mático, menudea en versos que absolutamente no lo eXI' Porque El Sueño, en efecto, no se detiene aquí; mas sus
gían, pues su medida y ritmo quedan intactos lo ~tsmo transportaciones llegan a veces, en volumen y calidad,
con aquella transposición que con el orden lágico, hasta audaces extremos excepcionales, de los que apenas
obviamente restituible sin costa alguna: si en el propio Góngora podrán acaso hallársele prece-
dentes.
"Sumisas sólo voces consentía " . Así, el primer periodo del "lntermezzo de las Pirámi-
(S6lo sumisas voces consenda ); des" -sin más que con un verbo principal-, va desde el
v. 340 en que está el sujeto (Las Pirámides dos ...), hasta
"Ya no historias contando diferentes" .
(Ya no contando historias diferentes ); e~v. 400 donde, al fin, asoma ese verbo (fueron mate-
n~les tipos ...); y ello, encerrando en sí -entre dichos
"En el punto hace mismo su Occide.nte" . SUjetoy verbo- algún paréntesis digresivo como el de
es l .,
(Hace en el mismo punto su Occidente ... ); (. a a usion a Homero, que ocupa por sí sola 17 versos
382-98).

XLII XLIII
El verbo registrando, del v. 722, va a la zaga de to. La fecunda complejidad
dos sus complementos, que se le adelantaron en los Vv.
716- 21. Lo cual, a más, complícase con la perenne rami. Reconocemos indudablemente, que -para nuestro gusto
ficación de nuevos incisos, oraciones de relativo, y de hombres de hoy- más bien hay riesgo de que nos
muchos ablativos absolutos, nada infrecuentemente desplazcan esos colmas de hipér;baton o esos alardes de
desmesurados, como ése de g~rundio apuntado arriba prolijidad y complejidad stnt act icas; y a veces fanta-
(El silencio intimado, etcétera), o como el resumido seamos -con deleite y melancolía- qué hubiera sido
en los vv. 166-8: El Sueño si Sor Juana -en vez de la libérrima "silva"
exenta de todo corte simétrico-, lo hubiera escrito e~
Así, pues, -de profundo "octavas", que cerradas cada una sobre sí misma, habrían
sueño dulce los miembros ocupados-, cristalizado su honda entraña con mayor refulgencia
quedaron los sentidos ... , mineral y con ese rotundo cuño y timbre de las del
polifemo del mismo Góngora, o de las del Orfeo de
y que antes se dilata por 12 versos (154-65). don Juan de Jáuregui ... Y sin embargo, ¿quién sabe?
Por tal modo se llega -en sistemático alarde aná· Imposible afirmar de esta obra singularísima -como
lago al de la excrescencia selvática de nuestros retablos tampoco de las Soledades, caso gemelo en esto-, que
churriguerescos, donde cada riqueza ornamental engen· su valor total hubiese ganado. De ella -admitiendo
dra otras y otras-, a una dilatación de los periodos ya que a él le disgustaban su "intrincada complicación",
sus 'fatigosos desenvolvimientos" y sus "desconcertantes
del todo inaudita, por ventura, y sin ejemplo en el
y violentas transposiciones "-, don Ezequiel A.
castellano. Así, el único verbo no sabía, del v. 730
Chávez reconoció, en ejemplarísima lucidez, que "su
-que es ya, a su vez, el simple sujeto de sólo una ora·
forma misma corresponde con el más atinado acierto
ción subordinada-, ensancha sus complementos dire:
al estado mental ap~:entemente caótico que representa,
tos hasta el v. 756 ... Otro exclusivo verbo principal
y contribuye también a traducirlo "... y todo ello en
(quería seguir ... ), rige cuanto se extiende desde el v.
verdad -nos reP:timos con Vossler-, "viene aqu{ de
617 hasta el 697, Y aun en cierto sentido, hasta el
una necesidad pszquzca. ineludible", cuando su ímpetu
704 ... Y un solo símil o comparación -la vista de.
borbollante de lzberaczon para sus contenidas sapien-
lumbrada por el sol-, va desde el v. 495 al 539 (com·
"": reprimidos anhelos y calladas y diuturnas medi-
prendiendo dentro de sí, a manera de digresión iluso taciones,
trativa, el nuevo símil de la "triaca", a partir del 515);
y todo eso es nomás la simple prótasis, o parte aseen· Nilo, no sufre márgenes ni puentes ...
dente, de un indiviso periodo, cuya apódosis (su
aplicación o su desenlace) todavía seguirá desenvolvién· Tan sólo así, además, creaba Sor Juana Inés -o le
dose hasta el V. 560. conservaba
di d. a a lgun
/ sueno
- rea l - esa l enta penumbra
asor-

1:
Mas el valorizar estéticamente dichos procedimien·
tos,' no es cosa que se pueda o deba hacer ni "a priori' (:N naa y aterciopelada de lo auténticamente soñado ...
- - diirar eII a en su Respuesta a Sor
'l ¡ aun el sueno
F 1 Otea- se lib / d ' . .
ni a la ligera. , t ro e este con unuo movimiento de mi
XLIV XLV
imaginativa , confiriendo con mayor claridad y sosiego Gradüara su cima por esfera ... ;
las especies , arguyendo, o haciendo oersos"}.
Los dulces apoyó manatiales ... ;
A nadie, en fin, que tenga ojos estéticos, se ocultará
del todo la hermosura muy peculiar, la majestad serena El sociable trato de las gentes ... ;
y poderosa que -bien leídos- cobran esos periodos
algunas veces, por ese propio curso de ancho aliento y Su nombre eternizar en su rüina ... ;
largos "ambages", como alguno de aquellos "padres
ríos de la Antigüedad; o también, la grandeza arquite-. Del visüal, alado atrevimiento ... :
tónica, el esplendor del orden, el armonioso triunfo del
intelecto que rige y señorea tan ardua sintaxis, cuando claro uso etimológico -entonces mucho menos artifi-
-entre tal y tanta espesa urdimbre de ramificados cioso, y hasta casi espontáneo en la gente culta, bajo
incisos y de exorbitantes hipérbatos- no deja nunca el perpetuo estímulo del latín-, que realza tales ver-
suelto el menor cabo, ni incurre en distraídos anaco. sos y vocablos con solemne amplitud y gravedad, sin
lutos (de que Góngora no escapó), ni ofrece rasgo alguno ello perdidas, bastando comparar esos manüales, visüal
que en sí mismo resulte ininteligible (como los inne. y cri"ado con la vulgaridad de nuestros "manuales",
gables, si bien contados/ a que hubo de rendirse aun "visual" y "criado", o sólo confrontar sus heptasílabos
Dámaso Alonso en las Soledades), sino que toda mí- rozagantes:
nima partícula -bien lo marcó Abréu Gómez- "puede
ser descifrada o esclarecida hasta su máxima significa. soberana tiara ... ,
., " si bien imperioso ... ,
cton ...
Ya tales caracteres gongorinos de Sor Juana en su
obra mayor -los cultismos de léxico y de estructura-, con la esmirriada escualidez que tendrían sin tallicen-
se deben allegar otros dos puntos de coincidencia. cia prosódica:

la soberana tiara ... ,


La "Diéresis" y la Silva" y si bien imperioso ...

Uno, será su docta frecuentación de la también lati· . Yel otro de los puntos a que aludíamos, es la elec-
nizante diéresis, o disolución de muchos diptongos: cion de idéntica forma métrica -ya que no propia-
mente estrójica-, o sea la propia Silva que ya Góngora,
Aunque poco, sacrílego rüido ... ; sobre todos, consagrara en las Soledades (flexibLe y
caprzchosa combinación de endecasílabos y heptasíla-
De no poder, con un intüitivo bos, libremente 4/insonantados, sin ningún orden fijo
conocer acto, todo lo criado ... ;
para las rimas y aun con la libertad de dejar sueltos
Su obtusa consonancia espaciosa ... ;
algunos versos), y que "leve y voLátil" -por decirlo
también con Vossler- brindábase a Sor Juana como

XLVI XLVII
"predestinada" para su Sueño, ya que "apenas si se Un llano paralelo, aunque algo remoto, es el de más
imaginaría una forma más ajustada a su intento par. de una oda de Fray Luis de León, que -imitando o
ticular" ... calcando casi alguna de Horacio- da a su lector con-
digno este triple goce: el de su propia y nueva materia
y arte; el de la obra horaciana que, al trasluz nos va
Los ébanos y nácares de don Luis recordando; y el del agudo ingenio y mano feliz que
obró esa metamorfosis. La Profecía del Tajo, por ejem-
Aún nos resta, con todo, algo más notable -y por uen. plo, no la disfrutará en su plenitud quien no conozca
tura menos advertido en su justa escala y significa. -o no tenga presente- El Vaticinio de N ereo, o sea
ción-: el enorme volumen y la nítida calidad de su, el ''Pastor cum traheret "... , del Venusino (Odas, 1, 15).
reminiscencias literales de Góngora -verdaderas "citas Y así -aun por sólo esta última razón de sus claros
implícitas"-, cuyo número mismo nos obliga a no ecos,fuera de muchas otras-, la plena captación y goce
intentar ejemplificarlas, mas sólo remitimos a las de El sueño presupone, como un "desideratum" en sus
Notas Ilustrativas de esta edición, que irán punttcaii. lectores, la previa intimidad del más alto Gángora.
zándolas paso a paso.
Abundancia, por cierto, de incrustaciones -aunque
traídas siempre a un nuevo propósito-, que por mo-
mentas linda con el Centón, o sea, el sutil mosaico
que entreteje algún nuevo cuadro con versos o bemis-
tiquios desprendidos de otro poeta (ya sea Homero o
Virgilio, o ya Garcilaso o Góngora), y que es por sí
-muy a pesar de fáciles e ignorantes desdenes- un
nuevo manantial de placer estético, secundario sin
duda, pero innegable.
"Porque tales Centones -ya otra vez lo hemos expli-
cado, y aquí debe aplicarse análogamente-, nos dan la
maravilla de las palabras -esos "vasos alados y precio-
sos" de que hablaba San Agustín- que llegan, desde el
pasado, a henchirse de nuevos vinos ... : el propio halago
de las alusiones poéticas (el virgiliano "Date lilia" en
Dante), y aun de toda metáfora, en cierto modo, con
el complejo encanto de su doble evocación simultánea,
cuando esas taraceas reminiscentes hallan lectores que
-sabiendo "de coro y de corazón" la obra original-
reconozcan sus ébanos y sus nácares ...

XLVIII XLIX
página de sus Odas Seculares, no por ello menos esplén-
didas. DIsculpa, agregaremos de una vez +meno res
VI. ALGUNAS NOTAS MÉTRICAS
exigencias del oído en los áureos clásicos-, invocable
también a o.tra distracción, aquí tampoco infrecuente:
la de no e~ltar siempre la asonancia entre los canso-
Completando lo dicho de su "Silva ", plácenos destacar
nantes oectnos,
en los endecasílabos
., de
, este Sueño -de entre su gen.e
ra l correccion, comun a todo decoroso poeta- , s us
-De la que más lucida centellea
extrañamente opuestos fenómenos de imper+ecci'
'b JI On inanimada Estrella ... (646-7);
-tn uto a su siglo- y de muy personal maestría.
Solas, la canora
componian capilla pavorosa ... (56-57)-,
Rispidez y expresividad

lo cual a un Garcilaso, un Fray Luis o un Lope no


Hoy ciertamente nos resultan desapacibles ciertos
disonaba, y ni aun acaso lo percibían (al modo que
versos durisimos y como tropezantes por el choque
hoy -aunque nos cueste trabajo creerlo-, no sienten
inmediato de dos acentos (uno, el "constitutivo" de la
esa nuestra "rima imperfecta" los ingleses, franceses o
6a sílaba, y otro en la 5a, no sólo "supernumerario"
italianos, en general, ni "oyen" la diferencia clamorosa
sino "obstruccionista", para hablar con Benot, y espe·
entre el romance y el verso suelto).
cialmente fuerte por no llevar otro ningún acento ano
y hay además, aquí, uno de dos endecasílabos de 4a
terior), tal como el V. 439: De 10 sub1unar reina sobe-
y B", con demasiado tenue acentuación en la primera
rana ... ; o el 293: A su inmaterial sér y esencia bella ...;
de tales sílabas .. Pero esto lo compensan -y aun nos
o el 530: A la admiración dando, suspendida ... , y
gustan en especial= por esa plástica insinuación de
algunos más.
vastedad serenísima, tan acorde con su contexto:
Pero algún caso aislado, como el 339, no sólo se
redime, mas se realza en positivo valor estético, por la
y Olimpo, cuya sosegada frente ... (314).
armonía expresiva con que !ugiere el ímpetu de ese
vuelo, cuando pretende el Aguila, en su asalto a la
o bien, de una ardua marcha, intrépida y tesonera:
excelsitud,

facultad, hasta que insensiblemente ... (610).


que su inmunidad rompan sus dos alas ...

Más aún: hasta algún verso que sí parecería técni-


Ni a los otros descuidos -sólo 12 entre cerca de mil
c~mente frustrado -con un acento en 4a y otro en la
versos- falta del todo alguna exculpación en el caso
9 . junto al automático de la 10a_.
idéntico de los más excelentes artífices de su edad (cfr.
Góngora, Sol. 1, vv. 66, 252, 440, 515, etc.), y aun
que corno sube en piramidal punta ... (404),
también de la nuestra, como Lugones, a casi cada
LI
L
se nos llega a antojar que imita el retorcimiento de la acilante entre la 4a y la s-, o la 4a y la, según que
ávida "llama ardiente" a que alude: "pirámide", mas ;argue el énfasis sobre "hay", o bien sobre "robo "...
no de rectas aristas, sino de zigzagueante vórtice "salo. La segunda, al contrano, de esas formas "excepcio-
I · mónico" ... nales" -la de acento en la 4a sola-, abunda aquí
mismo:

Las formas "excepcionales" Los simulacros que la estimativa ... (258),

Sino que daban a la fantasía ... (264),


Cumple advertir, en cambio, que no son defectuosas,
en absoluto, las dos acentuaciones "excepcionales ", jus. Los que unos hizo la Naturaleza ... (421);
tificadas por su propia belleza y por su largo estirpe
toscana y clásica española, como hubo de mostrarlo y tales versos son, muy a menudo, finos hallazgos grá-
Henríquez Ureña en un estudio difinitivo: la del fico-musicales, por su onomatopéyica impresión de
endecasílabo "de gaita gallega ", o dactílico, acentuado rapidez en el ascenso o en el derrumbe:
en la 4a y la (Tus claros ojos, ¿a quién los volvis-
te? .. , de Garcilaso); y la del endecasílabo "provenzal", Entre los vientos se desparecfa ... (359),
o "a minori ", acentuado en la sola sílaba 4a (Una fra-
gancia de melancolía ... , de R ubén Darío). No descendida, sino despeñada ... (363),
Ahora bien: del primero de tales ritmos, otra obra de
Sor Juana, su Laberinto -en la boca amorosa de la o de anchura sin límite en la audacia o en el espacio:
virreina, dando los años a su esposo el conde de Galve-,
ofrece muy lindas muestras: - Abiertas sendas al atrevimiento ... (792),

Amantes señas de fino holocausto ... , De investigar a la Naturaleza ... (780),

Al cuello, dulces cadenas mis brazos ... ; o de celeridad y de fatiga, en un tiempo mismo:

pero en El Sueño hay sólo un ejemplo aislado: discurso, Ha su aprovechamiento ... (599),

¿Por qué? Quizá porque más venturosas ... (696), o de grandiosidad monumental y de pomposa magni-
ficencia:
fuera de otro algo incierto en su acentuación:
De Menfis vano y de la Arquitectura ... (341),
Que repetido no hay robo pequeño ... , (225),

LII UII
Más ritmos expreSIVOS
bien, la alternación de los más ágiles heptasílabos
Ya hemos entrado así, más plenamente, en el campo oitaliza la estampa deliciosa del "tímido ya venado",
dichoso de los aciertos rítmicos de este Sueño. Má.s von toda su gracia ingrávida, su trémula zozobra y su
todavía respecto a tales "armonías expresivas" <si finura sensibilísima, cuando -en medio a la noche
bien ya entre sus tipos más normales de endecasilabn.; tácita-
cuidemos de que no se nos escapen otros dechados d;
sutil y exquisita adaptación del ritmo al asunto, según con vigilante oído,
I que se refiera Sor Juana Inés al blando oscilar del Mar, del sosegado ambiente
al menor perceptible movimiento
cerúlea cuna donde el Sol dormía ... (88), que los átomos muda,
I
la oreja alterna aguda
o ya la rispidez de aquellas montareces cuevas hurañas, y el leve rumor siente
que aun le altera dormido ... (115-22).
cóncavos de peñascos mal formados,
de su aspereza menos defendidos Ni omitamos, en fin, todavía otros versos que hace
que de su obscuridad asegurados ... (99-101). igualmente insignes talo cual "aliteración" -el timo
bre y calidad de sus letras mismas-, como éste que
o ya a la enormidad de aquellos "miembros integran. redobla la u profunda con la i proclive:
tes" del Cosmos,
cerúlea tumba a su infeliz ceniza ... (797);
proporcionadamente competentes ... (494),
o éstos, de vaporosa levedad y fugacidad:
Así también -en algo mayores tramos-, la insis-
tencia monótona de un mismo acento supernumerario, y como de vapor leve formada ,
el de la 3a -de tan tardo compás, tan detenido ... -, con que a leve vaivén se deshacía (870 y 689);
contribuye a agravar la obsesión hipnótica del chillar
de los búhos y de las lechuzas: o aquéllos en que ulula el mismo insuave susurro

Este, pues, triste só n intercandente ... , de las nocturnas aves,


al reposo los miembros convidaba, tan obscuras, tan graves ... (22-3);
el silencio intimando a los mortales ... ,
a la torpe mensura perezosa o éste que, glutinoso y oleaginoso, da -táctil- la gro-
de mayor proporción tal vez, que el viento Sura de las olivas:
con flemático echaba movimiento ... (60-73);
en licor claro la materia crasa ... (35).

LIV
LV
Diversificación de vocales tónicas
bien -innumerables ocasiones- reduciéndose a tres
~ocales distintas:
Todavía en el examen de la belleza física de sus versos
-pero puestos ya a un lado tales primores íntimos de
onomatopeya o de sugestión-, réstanos atender a Su Supersticiosos indicio al agorero ... ,
más simple gracia melódica. Yaunque quizás no eXce. Que de su luz en trémulos desmayos ... ,
dan el promedio de otros buenos poetas clásicos, ni se
pueda decir que ya preludien, en modo alguno, a aquel De matutinas luces coronada ... ,
ideal precioso de Díaz Mirón -que él sí realizará en no
Al menor perceptible movimiento ... ,
pocos poemas integros=, se impone la abundancia rela.
tiva de esos claros endecasílabos que fluyen con la Violador del silencio sosegado ... ,
máxima limpidez por ir variando todas sus vocales
Que el sayal de la púrpura discierna ...
tónicas, llegando alguna vez a ser las cinco diversas:

Aun falda suya ser no merecía ... ,


Vario primor del verso

o por lo menos, harto a menudo, cuatro, sin ninguna


repetición: Otros versos, también, nos solicitan con alguna propia
hermosura, o por su acentuación -danzante y firme-
en toda sílaba par:
Al primer orbe finge que se junta ... ,
Último afán de la Apolínea ciencia .. ., A un solo pie librada Ha el peso ... ;

En peces transformó, simples amantes ... ,


o por la simetría perfecta de su antítesis bipartidas:
Del reino casi de Neptuno todo ... ,

Cobarde embiste y vence perezoso ... , Desde el cayado humilde al cetro altivo ...
Todo, en fin, el silencio, 10 ocupaba , Sus velas leves y sus quillas graves ... ;
Que roto del capillo el blanco seno ,
En el punto hace mismo su Occidente , o simplemente por el equilibrio de su neta bifurcación:

Que del mismo terror haciendo halago , etc.,


Auriga altivo del ardiente carro ... ,

y aun esto, por final, en dos endecasílabos inmediatos: Montaraz pie del cazador experto ,

De dulce herida de la Cipria Diosa ,


" .Su operación, quedando a la luz más cierta
el mundo iluminado, y yo despierta; Al mar fidelidad, constancia al viento ... ,

LVI
LVII
Exentas siempre, siempre rutilantes ,

Candor al alba, púrpura al aurora ; VII. LAS LUCES Y LAS SOMBRAS

o por sus paradójicas "sinestesias" -cruzamientos de parejamente agrádanos advertir el fulgor nocturno
sensaciones-, como en esta fusión del blanco y el rojo: de ciertos camafeos tallados en obsidiana, tal como el de
esa Noche que -emperadora-,
Purpúreo es ampo, rosicler nevado ... ;
uno y otro sellando labio obscuro
o -entre los heptasílabos, no menos- por la eficaz con indicante dedo ... ,
riqueza condensada en tan breve espacio: negro laurel de sombras mil ceñía ... ,

Sella el polvo la boca , y mucho más el cándido centelleo con que la Aurora
_Alférez del Sol-,
La oreja alterna aguda ,

Forma inculcar más bella ... ; la frente mostró hermosa,


de matutinas luces coronada ... ,
o por la rotundez y brío con que se deslizan:
o el joyante esplendor con que el mismo Padre de la luz
Pulmón que imán del viento es atractivo ... , ardiente (según Othón lo habrá de mirar más tarde, en
áureos chorros derramando el día), anegó con sus
De vanos obeliscos punta altiva flujos mil dorados nuestro horizonte,
escalar pretendiendo las estrellas ... ,
pautando al cielo la cerúlea plana ... ,
Coronada de bárbaros trofeos ... , que esculpió de oro sobre azul zafiro ...

y sacrílega llega a los lucientes


La "cállida iunctura"
faroles sacros de perenne llama ... ,
A lo que añadiremos todavía, como otra dádiva de su
Porque voraz el Tiempo no las borre ... ,
forma -y a más de su latina aristocracia ya anali-
Segunda forman niebla,
zada-, la substantividad de muchos de sus epítetos, la
ser vistas aun temiendo en la tiniebla ... ,
gracia y eficacia -o, a menudo, cabal sorpresa- de sus
vocablos, sellados por la "cállida iunctura" que loaba
Participada de alto Sér, centella ...
H.0racio, o sea, la "astuta unión" de nombres y adje-
tIVOS que aún no sea rutinario uncir bajo el mismo
LVIII LIX
yugo. Tales -para aducir tan sólo unos cuantos, Y4 l/antes Y coloristas, "distan mucho de la verdadera Sor
casi un poquitin "lopez-oelerdeenos "-, las bisoñas Juana" ...
vislumbres, el fácil humo, el negro laurel, las Voces Para nosotros, es tan "verdadera" la una como la
sumisas, el viento ventilante, los pies flacos, el labio otra. Más bien diremos que ella -así de ricamente
obscuro, el cristalino portento, la instable cuna cerú. dotada para seguir, en su sentido y en su creación, el
lea, los pendones no tremulantes, la blasfema torre, l4 epicureísmo estético del Cordobés: Goza, goza el color,
pirámide mental, el rosicler nevado, los fértiles pechos, la luz, el oro ... -, lo hacía, como el mejor, cuando con-
el vigilante oído, el alado atrevimiento, el montaraz venía: cuando "lo luminoso y decorativo" tenían lu-
pie, la corona opaca del monte, que son las nubes; o gar, tal como aquí acabamos de escucharla, en ese
el musculoso, claro arcaduz blando de la garganta, triunfo del Día, que esculpe de oro sobre azul zafi-
las plumadas velas del águila, el trono r~cional del ro ... Pero este su poema de la Noche -y más, de su
cerebro, y en fin, aquella tez resplandeciente de la Noche sabia, transida y conmovida de pensamiento-,
beldad ... pedíale una mayor austeridad, casi sin más colores que
los mentales, ni otra visión que la profunda y escru-
tadora
La lúcida opacidad
de sus intelectuales bellos ojos,
Sin embargo, en el cuerpo de este Sueño -todo él noc·
turno-, debían prevalecer las tintas opacas -delibe· y (si se nos perdona el salto mortal, desde lo divino),
rada y lúcidamente opacas-, o sea, lo que ha podido
señalarse como "la línea gris de su dibujo ", en contraste sin otra luz ni guía
-aparente- con lo más ostentoso del gongorismo. sino la que en su corazón ardía ...
Porque (prosigue Ermilo Abréu Gómez) "lo que en
Góngora es alusión plástica, movimiento, luz y color, y he aquí cómo -por gracia de ese tema y de tal
en Sor Juana es quietud, pasión contenida, paisaje de enfoque, en ella ciertamente tan espontáneos-, proce-
evocación, antes que de visión ... No es la vida misma dió aquí Sor Juana asordinando por lo común cual.
la que se respira, sino tan sólo la conciencia, la idea quier esplendor vistoso -pisando la dudosa luz del
de la vida" ... día-; y con ello, su máximo poema ahondó sus perfiles
Mas lo que en este caso particular fue obvia exigencia de aquel "mejicanismo espiritual" que ya en nuestro
estética de su asunto y de su actitud, creemos menos Alarcón diagnosticaba Henríquez Ureña: "el senti-
fundado el interpretado como connatural limitación miento discreto, el tono velado, el matiz crepuscular" ...
de su "espíritu sobrio ", negándole el poder "gozar lo
plástico" -o séase, "la substa~cia del gongor!smo "-,
y sentenciando que sus churnguerescos decasilabos de
Lámina sirva el Cielo al retrato ... , de tan maravdlosa
refulgencia y suntuosidad, o sus demás poemas deste

LX LXI
yaún es justo advertir que hasta en los intermedios
Los rítmicos pleamares y bajamares más incoloros -aquéllos de un asunto el más desespe-
radamente prosaico, o ya del más austero y seco inte-
Cierto que aquí o allá podrá dudarse si no incurre este lectualismo- nunca faltan del todo otras excelencias:
Sueño en una severidad de tintas y luces ya franca. la maestría elocutiva y perifrástica, como hasta en sus
mente excesiva, sobreestimando el innegable "punto en extremos fisiológicos y anatómicos (202 y 55); la riqueza
que se funden la emoción intelectual y la estética" ... erudita y alusiva, como en su digresión de alabanza a
Por lo menos -lealtad nos pide expresarlo- hay talo Hornero (379-400); o la hondura y grandeza de pensa-
cual pasaje que, todo él, nos resulta "neutro ", sin la miento, como en la superioridad metafísica del mínimo
mínima gracia lírica, tal como esa prolija amplifi. viviente sobre los Astros (639-51), o en toda la potente
cación del símil de los ojos deslumbrados y de la amplificación de lo que es el Hombre (654-89) y de
invención de la "triaca" (vv. 510-39). Pero, así y todo cómo, al tomar el Verbo de Dios la Humana Natura-
-hablando en general- más bien nos inclinamos a leza, asumió de hecho a toda la Creación, sintetizada
sospechar en ello un sutil propósito: que esa tan pero en el "microcosmos" ... (690-703).
ceptible alternación de luces y sombras, de llaneza
y fastuosidad, tuviese aquí función de claroscuro y
precaviese todo empalago.
Con perfecto "ri co rso ", efectivamente -en casi
matemática ondulación, se suceden los túneles de
penumbra y los claros de música y de color -todo re-
lativo-, destacados nítidamente. Así, tras la magnl-
fica obertura de la !nvasión de la l>!0ch~y del Sueño
Cósmico (1-150), se interpone el parentests opa~o de las
"diurnas fatigas" que provocan la som-nolencia, antes
del nobilísimo pregón del doble imperio nivelador del
Sueño y la Muerte (175-91); y tan sólo después de las
biologías más áridas del dormir (192-265), se desarrollan
exquisitamente los pindáricos símil~s del maravilloso
espejo de Faros (266-96), o de. la Cúspide !ntelectual,
erguida sobre el A tlas y el Olimpo y supenor al vuelo
del Águila (309-39), o la parte inicial del magno traza
de las Pirámides (340-78). Y así -avanzando luego-
continúan descollando, entre planicies de menor altura,
las grandes cumbres: la del Alma, oteadora del Unv
verso (412-45); o la de los enigmas deliciosos con que
fuentes y flores rinden. nuestra razón (711- 55); o bie».
toda la fiesta clausural del Amanecer (886-975).
LXIII
LXII
iro (que, por curioso "lapsus", parece atribuir a
¡~s rnaurice-Kelly): "Góngora ha sido muy mal juz.
VIII. LA PLENITUD DE EL SUEÑO
~do... Indudablemente es el primero de los poetas
EN LA HODIERNA CRÍTICA
g añoles ... Ninguno, aun en las obras en que parece
el ndonado de la razón, tiene rasgos más sublimes y
En nuestra edad, tan a menudo ayuna de los viejos ti. ~sbrillante colorido poético. En el Polifemo y en las
estudios escolares de la Métrica y Preceptiva, creímos ~~edades, poemas que han sido execrados más por el
preferible enfocar esta obra con alguna mayor exposi. ornbre y el odio antiguo que por la lectura juiciosa
ción de sus aspectos formales, aun a costa de ser mu. rldesapasionada, se hallan pasajes que honrarían a los
cho más sobrios respecto a sus valores de emoción, fan. y oetas más famosos de cualquiera de los siglos, de cual-
tasía y concepto. Sobre esto, pues, ya nada añadiremos Puiera de l as naciones
. " ...
a lo poco hasta aquí insinuado, fuera de lo que vamos a q y ya en tal diapasón -aunque venciendo alguna
extractar de nobles voces ajenas, redondeando el periplo "tentacioncilla" de sospecharle (temerariamente) cierto
histórico de la crítica frente al Sueño. Por nuestra di. "malarmeísmo" quizá bromista en su "obscuridad"-,
cha, empero, tales voces -las más vigentes- bien nos escribió resuelto: "Sor Juana, en su espiritual codicia
sabrán decir la estética plenitud que este poema pue· de alteza, hasta en imitar ... fue encumbrada" ... "Y si
de hoy ofrecerle -igual que hace tres centurias- a no, veamos, su celebradísimo Sueño "... , cuando su
quien se le aproxime como es preciso, con la frepara. propio asunto "es árido por demás" -en contraposi-
ción que exige esta obra sapiente, y. con el "inteleci« ción al de "tan formidable modelo "-, y ello no obs-
de hermosura" que -limpio de preJutcws urul atem. tante "emula al de Góngora en sus Soledades, donde
les- abre el alma a todas sus formas. todo ayuda a la poesía" y consigue "sacar un poema
espléndido"... "Y ahora, que siga arrojando sobre la
Jerónima eximia el guijarrillo de su escándalo talo
El primado de Amado Nervo cual temerosa ave de corral del pensamiento, de ésas
incapaces de salvar las tapias de su gallinero y peren-
De Amado Nervo fue -ya lo decíamos- el gozoso nemente asustadas del vuelo temerario de los neblíes,
primado de haberle vuelto a echar al Primero Sueño los gerifaltes y los aguiluchos" ...
una mirada de simpatía, después de más de un siglo Sólo agreguemos una circunstancia "agravante":
de cerrada condenación (Cfr. Juana de Asbaje, cap. que el autor de Juana de Asbaje (1910) era el Amado
IV, en "Obras Completas", t. VIII, pp. 80-4; Y cap. VII, Nervo de En voz baja (1909), o sea, quien para enton-
ib., p. 115). cesya dominaba -según Darío- "la altiplanicie de la
No creemos verosímil que él, por sí mismo, penetrara sencillez" ...
mucho en la magia del Góngora "tenebroso" ... Mas su
instinto zahorí llevábalo -cuando esto aún "alteraba
las digestiones de los prudentes"= a admirar al altísimo
poeta" y repetir el fallo precursor de don Adolfo de

LXIV LXV
Don Ermilo Abréu Gómez
rtlalgongorismo. Todo en él es recio"... "Tal vez quiso
Tornar, empero, a un más directo examen de t I ntinuar, a su modo, la Soledad de los campos y de
poema -y exhumar ese texto, nada accesible a much: eO riberas (o sean, las Soledades de Góngora) con la
l
en sus viejos tomos de pergamino- estaba reservado ~ Sasledad d e Ia N oc be"e ... ; pero l o bizo
IZO ".a su mo d o ", y
O mo cumplía: "quieta, sin luz alguna del exterior,
Ermilo Abréu Gómez, quien -a pesar de que nosotro
eala con su mente..." E"n su pro/un J. d I.da d" uertio,
' , a la
mismos, antes de ahora, lo hayamos discutido en va~
soz "su capacidad intelectiva" y su "pasión conte-
rios aspectos- fue el jamás olvidable iniciador, Yel
más perseverante animador y trabajador, de los nuevos
~~¿"
... "Si tuvo gusto en escribir El Sueño, fue porque
I tema se autno, mejor que otro alguno, a la con di-
estudios "sorjuanistas" en esta su última y más floreo eción de su espirituÓ:
" " "Es, Sin . ddu a, un poema d e ca-
ciente etapa.
rácter: el de más carácter en Sor Juana" ...
Abréu Gómez, por tanto, no sólo reeditó el Primero
Sueño en la revista Contemporáneos (1928), y varias
veces después, sino le dedicó -ya desde entonces- Un
Don Ezequiel A. Chávez
breve estudio (recogido más tarde en su volumen Clá.
sicos, Románticos, Modernos, 1934, p. 73-7). Y allí
Don Ezequiel A. Chávez, en su monumental y excelente
-tras lamentar el "desastrado juicio" de Pimentel_, Ensayo de Psicología de Sor Juana (Barcelona, 1931),
rechaza, con igual neta justicia, otras alusiones, como dedicó amplia "lectura comentada" -paráfrasis y exé-
ésa, inexplicable ciertamente, del agudo Gerardo Diego, gesis lingüística e ideológica- a todo El Sueño, con
cuando -en su Antología Poética en honor de GÓn. un perfecto aprecio de tal "extraordinario testimonio"
gora (1927)- prescindió de estos "versos enrevesados"... de su "ser íntimo", y -aunque con salvedad harto
Claro que él, allí mismo, tiene más de algún punto explicables, por mucho que rayara en el prodigio la
que sentimos no compartir, como su declarar a "la frescura espiritual e intelectual del venerable maes-
verdadera Sor Juana" íntimamente ajena a "lo barro· tro-, con un fértil empeño jubiloso por "desentrañar
co"; o decir que ella -al imitar a Góngora- "se queda sus bellezas" ...
en las exterioridades técnicas" de las "alusiones erudi· "Si a pesar de sus hondos decires y de sus aún más
tas" y del "abuso del hipérbaton" (¿por qué "abuso', hondospensares cedió Juana Inés a la vanidad de imi-
sin más ni más?); o afirmar, contra toda evidencia tar en la forma a Góngora, cuando escribió su Primero
histórica, que el gongorismo ya no le llegaba "por los Su.eño ... ; ¿cómo no tener en cuenta la profundidad
carriles del medio ambiente"; o conceder (en su final muma y la hondísima belleza de su pensamiento ... , y
resumen, suprimido luego en el libro) que El Sueño, I~foesía sutil y luminosa, que arrebata y suspende el
si se quiere, "puede no ser un poema de calidad".> entmo ... , tan luego como, al través de la riqueza de esa
Pero salvando tales divergencias -y muy por enCIma complicación, se penetra?" ...
de ellas-, plácenos destacar, con llano aplauso, sus , y he aquí -de entre sus glosas psicológicas y cien-
sentencias más inconclusas: "El Sueño está muy le}osl tíficas en torno a este "poema desconcertante y a la par
. de ~dmlrable"_, unos cuantos apuntes encendidos de su
del mero devaneo de palabras, hueco y sin moHVO,
ermosura:
LXVI
LXVII
"La Noche tenía para ella -para su alma infinito.. Vn prestigio mundial: Karl Vossler
mente poética y a la par infinitamente mística .
algo de inconmensurablemente sagrado "... (Ponga el Con ámbito aún mayor de autoridad y de resonancia
lector discreto en su exacto punto lo obvio de esas _y con insospechable desinterés, puramente estético-
h ipérbo les). "La soñadora imaginació:" de Sor J~an4, oigamos ya a Karl Vossler, nombre eminente en la
llena de los prodigios de la soñadora tmaginacion he.
Filología de toda Romania, uno de los creadores de
lénica, dejábale aún espacio libre para sus propias creo..
la "Estilística ", y crítico feliz de letras hispánicas.
ciones "... "Visión extraordinaria ... , que ella expresaba
Primeramente, en su para él descubridor ensayo
luego en su rica lengua, cargada de metáforas"."
"Die Zehnte Muse van México" (Munich, 1934) -que,
"Aquella su alma, que tendía sin cesar ocultos puen.
vuelto a nuestro idioma, incluye Pedro Henriquez
tes entre todas las cosas" ...
"[Con qué singular maestría se dilata en los versos Ureña en su introducción a las "Obras Escogidas" de
de Sor Juana, y todo lo invade, la admirable armonía la propia Décima Musa (Colección Austral, 1939, pp.
imitativa del sueño mismo!" ... "¿Sentís la maravillOsa 15·43)-, se consagra una máxima atención a esta
fortuna de este verso, de cristal todo ... '. que se asemeja "obra maestra" -el Primero Sueño-, dando de él
al alma de Sor Juana y es, como ella, milagroso edificio una extensa "reproducción abreviada y explicativa", o
de armonía, de música, vuelo y equilibrio?" ... sea "una síntesis analítica ", y apreciando con fina
"Comprendió en su Sueño Sor Juana su vida inte intensidad no pocos de sus valores:
lectual y su vida moral, todas enteras; su amor a la "La manera especial y propia de Sor Juana se aprecia
ciencia, que aun en sueños la animaba, y las dificul. mejor en este poema ..., que -compuesto de 975 endeca-
tades con que en su inquirir sentíase sumergida ...; la sílabasy heptasílabos, en silva- se desarrolla sin cortes
excelencia de su humildad y la firmeza de su razón ...; bien marcados, sin interrupción, como un verdadero
su sintética visión del Cosmos, ordenado y armoniza- sueño. El curso de sus ideas va zigzagueando de motivo
do todo, y redimido y sublimado por el Amor Divino; en motivo, en inversiones audaces, circunloquios y
su ansia de Infinito, y su afán de que para nadie fuera metáforas" ... Y aunque su "resultado racional" no sea
nunca peligroso incentivo su anhelar temerario. Y ~e
-al cabo de todo- sino "como un mantoncito de ce-
abrió así su pensamiento como un inmenso compas
niza", sin embargo "el lector se ha cautivado en su
que abarca, desde la Antigüedad egipcia y ?rtega, la
laberinto ", que tiene algo de "encanto mágico "...
Edad Media y el Renacimiento, y se extendia a lo fu·
"El motivo fundamental ... es un asombro ante el
turo". ...
y así -entre la ardua sombra de "este extraordina· misterio cósmico, del hombre y del mundo ... : una lucha
rio poema ", con todas sus "violentas transposiciones' con el enigma de la naturaleza y un sucumbir ante
y su deliberada y múltifle obscuridad- "acábase p~ ~o desmesurado del problema y del tema" '" y todo
advertir -como en su epica batalla de la Noche Y, . ~ acomete "con osados recursos ... , de un modo mitad
Día -, el triunfo de la claridad de su propio esplr~ ~lentífico y mitad fantástico ", en el que "colaboran
tu , siempre en infatigable vuelo hacia el Sum Intuición y razón, experiencia y mito, estimulándose
Bien" ... (pp. 109-33). en esfuerzos crecientes, excitados y funambulescos" ...

ixvm LXIX
"Asombrarse y asombrar, era el programa conscient 143, retocando un poquillo, en cuanto a la frase, esa
de la poesía barroca; pero aquí ha llegado a ser u~ versión de José Miguel Sacristán, no muy aceptable)'
estado de ánimo real, y por decirlo así, legítimo, Una y todavía una extrema -y extremada- prueba de
sensación poética y un motivo fértil. Lo que poetas tal estima, nos la dio Vossler con su entero breve uolu-
europeos de aquella época se proponían con intención me» Die We!t im Traum (Berlín, 1941), donde -así
glacial y efectista ... , aquí viene de una necesidad Psi- titulando El Mundo en Sueño a nuestro poema- in-
quica ineludible, y se aligera en una poesía que -aUn. cluye su traducción rítmica al alemán, en idéntico
que parezca en los detalles artificial, embrollada y número de los más análogos versos, así como su texto
recargada- es un logro potente y bien realtzado" ... original, bastante depurado y anotado críticamente, y
"Aquel gastado esquema medieval del sueño didác. otro pequeño estudio liminar sobre la "Vida y Perso-
tico, se rejuvenece en esta lírica del despierto anhelo nalidad de la Poetisa" (pp. 5·33), que tuvo la fineza de
de investigar, y señala, hacia adelante, 'la poesía de la traducirnos familiarmente nuestro respetado y estima-
Ilustración'. Se piensa en Albrecht van Haller, y hasta dísimo amigo el M. 1. Sr. Lie. D. Ángel Ma. Garibay,
se advierten las primeras leves sugestiones de ambien. y de donde -además de lo ya apuntado respecto al
tes prometeicos y fáusticos. ¿Cómo es posible que soni. "desbordamiento de conocimientos encarcelados que es
dos tan preñadas de futuro salgan de un convento el Primero Sueño", y a la elección dichosa de la "Sil-
mejicano de monjas?" ... Es que "el espíritu sopla don. va", para uaciarlo= citaremos aún talo cual rasgo
de quiere" ... Y en nuestros días, "su voz esfumada y
acerca de esta obra: "Por entre sus barrocos arabescos,
crepuscular -la de Sor Juana en este su Sueño- nos
tras los cuales en vano parecería querer recatarse, re-
habla con mayor claridad que nunca" ...
luce aquí, no obstante, toda su peculiaridad única "...
Algo más tarde, el libro del propio Vossler sobre La
"El poema traiciona un poco la dulzura femenina y el
Soledad en la Poesía Española (1940, y trad. "Revista
vigor del alma de Sor Juana" ... "Cuando es simple la
de Occidente", 1941) -tras de una aguda y nueva pero
fábula, tanto es artística, bien trazada y urdida, y
cepción del "alma solitaria" que hubo en Góngora y
exuberante en su ejecución "...
cuya "nostalgia" late en sus Soledades- agregaba a
nuestro propósito: "Conozco un solo caso, grandioso y
muy ilustrativo, de continuación de la poesía de sole
Díez-Canedo: la noble voz de España
dad gongorina: la gran visión poética fantástica Pri-
mero Sueño, que en 1690 compuso la genial Religi»
sa" ... "Por su forma, este Sueño puede explicarse como España aún le debía al Primero Sueño una voz ma-
un retoño de las Soledades. Mas, en su hondo senu: gistral que la representara en este hodierno coro de
do, es un canto del despertar de la investigación y se reivindicación y revaluación; y ésta, al fin, vino a
adelanta a la poesía de la 'época de las luces' ... " Yal dársela el discretísimo y penetrante don Enrique
adaptarse al duelo con la sombra y a su forma m~sma Díez-Canedo -de tan suave memoria en esta su última
de sueño, "su obscuro estilo y su manera 'culta' ad- tierra-, cuando en Letras de América (México, 1944)
quieren un valor más vivo y profundo" ... (Op. CIt.,p. buriló el "Perfil de Sor Juana".

LXX LXXI
Él, pues, en primer término, advierte que esta fía y espesa con densos ramajes y troncos poderosos, ya
"gran o b ra ... , dee iImponente categona,'''fi ue, si,'" t a. respira en claros llenos de apacible serenidad, concen-
chada -con la misma arbitrariedad que sus dechados trando en escogidas voces una grande y severa poesía" ...
gongorinos- por los críticos neo clásicos ", mas ya "ha E insinuando, por mera vía de espécimen, la "música
venido a rehabilitarse en estudios recientes" ... ; y corro_ solemne" de su principio, "la valentía de imágenes en
bora, con la justa delicadeza, que si Menéndez y Pelayo sUpintura de la Noche en derrota", o en fin, esa otra
"queda por debajo del tema" en una de sus "páginas en "música con que ella, música también , sabe darnos
cierto modo definitivas" dedicadas a nuestra Musa, toda la mágica poesía de un despertar" , Díez-Canedo
ello debióse a su "preocupación antigongorina, que sin gradúa por "la poesía mayor de Sor Juana" a "esta obra
duda el tiempo hubiera mitigado, con sólo dárselo a en que la Poetisa toca a su plenitud" ... (pp_ 50-70).
don Marcelino para estudiar directamente a Góngora
cuando le llegara su vez en la historia de la lírica his-
pana que hubo de interrumpirse bruscamente después La corona del coro: Alfonso Reyes
del estudio sobre Boscán "...
Luego, en su bella evocación biográfica y crítica, y henos ya aquí llegados a coronar esta teoría de rei-
anota -en Sor Juana Inés- "la imaginación que cabal- vindicadores y plausores de El Sueño con el más alto
ga en todos los pegasos eruditos" ...; y -tras de señalar, en crítico -además de alado poeta, maestro de severas
Hombres necios ... , el "polo de facilidad" de la poesía disciplinas helenizantes y soberano artífice de la pro-
"sorjuanesca "- la ve después "tornándose de clara y sa- que hoy alcanza honra a México en la universal
brillante en resplandeciente pero obscura ... , con obscu- república de las letras: claro que Alfonso Reyes. Porque
ridad que fácilmente disipan unas luces que Sor Juana sus Letras de la Nueva España (en la obra colectiva
tuvo siempre encendidas sobre sus doctos infolios: las "México y la Cultura ", 1946, pp. 309-83, Y luego en el
luces de la erudición "... ; y establece su "polo de dificul- libro aparte, Fondo de Cultura Económica, 1948),
tad" en este preciso Sueño, al que, no obstante, da muy culminan cabalmente -por la profundidad y origina-
peculiar atención y encomio. lidad y hermosura- en su laudanza espléndida de Sor
"Imbuida de sus conceptos poéticos (de Góngora), en Juana Inés, como quien sabe bien que, por sobre todos,
los que se halla enteramente a gusto, escribe con liber- "ella y Ruiz de Alarcón- ¡qué dos Juanes de México/-
tad, refinando su expresión hasta el punto mas noble son nuestra legítima gloria ".. _
(así lo subrayó don Enrique mismo) que la literat~ra "Sin duda es Sor Juana (dice en lo que nos toca más
de su tiempo le enseña como modelo. Y toca asi la de cerca) una de las organizaciones cerebrales más vi-
cumbre de su arte, que se ha entretenido en los jardin- g?rosas", aunque sin la menor oposición entre "la poe-
cillos y vericuetos de la poesía de ocasión acaso más de tisa" y "la intelectual" ... Ella, por ende, "escucha las
la cuenta" ... "No apremiada ... , rodeada de sus libros voces de todos los puntos del horizonte y no pasa de gro-
amados, escribe a gusto "... La "Silva" en la que va sero error el figurársela como estrictamente sujeta al
trenzando estos versos, "como si respondiera con toda gongorismo, o como necesariamente difícil cuando ella
exactitud al sentido etimológico (selva), ya se enmara- no se lo propuso "... "En el poema del Primero Sueño

LXXII LXXIII
-nuestras Soledades- Sor Juana escribe para sí; es en ella "uno solo de los rasgos" de la cambiante y
decir, ni por encargo, ni movida de ningún impulso múltiple temática y estilística de nuestro XVII, "y la
sentimental, sino por mero deleite del espíritu ... Hay suma bastaría para definirla, a condición de no olvi-
que acercarse con respeto cuando los poetas quieren ha. dar el imponderable de la belleza literaria y de sumar
blar a solas ... La sola declaración de Sor Juana (lo que otra dimensión nueva en la hondura del pensamiento "...
expresó del Sueño en la Respuesta a Sor Filotea), basta pero aquí entre los cúlmenes de su más personal y pro-
para acallar 'la gritería de trescientas ocas' ... " y pia creación - "aquel lirismo arrebatado y dionisíaco
"cuando la Poetisa siguió más de cerca al Maestro a lo divino ", en la más alta flor de sus Villancicos, o
Cordobés, todavía supo vaciar en el molde ajeno su "el borbollón de lágrimas que fluye en los versos de
propia sangre, su índole inclinada a la introspección amor"-, así también lo que hay en este Sueño: "el
y a las realidades más recónditas del sér" ... vértigo de poesía pánica a que llegó un instante, ese
"Don Ezequiel A. Chávez (prosigue Reyes) ha conce· ascender angustioso hasta los límites de la posibilidad
dido toda la seriedad que merece a este poema oníri· humana, aunque sea para fracasar y postrarse ante la
co "... "¿Se han asomado los suprarrealistas a los sueños angélica", bien se debe decir que "ni tienen nombre,
de Juana?" ... Pero, a la vez, "hazaña de la inteligencia ni época, ni lugar, ni pertenecen más que a ella" ...
ha sido usar los instrumentos de la más quintaesenciada (FCE, pp. 105-15).
cultura ... para dar forma a esas larvas vegetativas e
intuitivas que en el sueño parecen revolverse en los
lechos de la subcosciencia y del yo profundo "... "La
descripción artística, la mitología, la erudición, la
historia, la ciencia (acaso voluntariamente retrasada
unos minutos para que sea algo misteriosa), la [ileso-
fía, se entretejen íntimamente" ... Y "estamos por de-
cir que Juana se atrevió unos pasos en el puente que
lleva del 'parnasismo' de Góngora -resumen de oisua-
lidad grecolatina ... - a una poesía de pura emoción
intelectual "...
"Juana pretende incorporar en la continuidad anl-
mica el paréntesis de la noche, integrar al soñador en
la marcha del universo. Y se detiene ante los abismos
que se abren a su paso. En el Primero Sueño, como en
la Respuesta a Sor Filotea -haz y envés de la misma
tela- el ansia de abarcar el cosmos no encuentra solu-
ción en sí misma y se salva en alas de la teología" ...
"Toda la Nueva España (concluirá don Alfonso) s:,
evoca en el nombre de la Décima Musa" ... "No falta

LXXIV
LXXV
pie en sus aulas-, sí le perteneció en más de algún
::ncepto, tanto tior los anhelos infan~!es con q~e, pre-
IX. NUESTRA EDICIÓN Z y ardIente uru uersttaria en voto , dIO en matar
CO
u ma d re, con Instantes
'. e Importunos ruegos, so b re
Tal es El Sueño, con cuya edición conmemorativa, asue mu d'an dol
o e e1 traje,
. 1a eritnase
. a M'extco
. para cursar
ésta que ahora el lector tiene en las manos, la Univer.
sidad Nacional Autónoma de México se adelanta a sigo
Í Universidad" ... (Respuesta a Sor Filotea), cuanto
:r la fecunda irradiación que de sus cátedras recibía, a
nar -como con cándida piedrecilla- el ya trisecular ~ravés de las obras "del venerable doctor A rce" y en la
aniversario natalicio de nuestra Fénix -si creemos a docta amistad de Sigüenza y Góngora, o tantos más, sin
la gloria tradicional del 12 de Noviembre de 1651. contar que dos veces concurrió -con la presencia vívi-
[ustisimo tributo' el que todo México se apresta a da de sus cantos- a la propia Universidad, cuando ésta
rendir este año a quien -como otra vez ya lo hemos festejó a la Inmaculada con el doble certamen lírico que
dicho- irradia largamente sobre sus contemporáneos Sigüenza ilustró en su Triunfo Parthénico (1682 y
y pósteros, sintetiza y encumbra toda nuestra po~sía y 1683).
todo nuestro espíritu a planos umversales, y su fúlgid»
sombra -una de las mayores y más genuinas glorias de
nuestra estirpe- casi se nos confunde, por momentos, Texto, notas y prosificación
con los perfiles de la Suave Patria, ganándose el após·
troje exquisito de Ovidio a Augusto (Trist., V. 2): En cuanto a la labor que presentamos -por encargo
honrosísimo, que agradecemos de corazón-, huelga
o Decus, o Patriae per te florentis Imago!. .. decir que no hemos perdonado ningún empeño para
que resultase menos indigna.
Nuestro texto -a lo menos, tallo soñamos- quiso
El homenaje universitario significar algún avance sobre todos los precedentes,
con una puntuación más vigilante y aclaradora, con
Aún más justo, con todo, en particular -y sin duda la depuración de múltiples erratas viejas o nuevas, y
muy dulce a su afectuoso espíritu reminiscente-, este con más cuidadosa selección entre las muy escasas "va-
homenaje de nuestra Casa Mayor de Estudios. Porq~e riantes" que puedan aspirar al rango de tales.
en vano don Justo protestaba, en 1910, que su creacion Las notas -relegadas todas al fin, para no inte-
flamante "nada tenía que ver" con nuestra vieja Uni- rrumpir petulantemente a quien lee el poema-, ofre-
versidad Real y Pon t ifi cia. Tan vanamente, que hoy cen aunque muy sintetizado, algún indispensable apa-
la nueva Universidad <-reclarnando del pretérito sus rato crítico, apuntando -y a veces, discutiendo-
raíces y aspirando a tan noble herencia- medita m~g' ~uestras "lecciones". O puntualizan -otras- las más
nas conmemoraciones del IV Centenario de su ereccion- Inconfundibles reminiscencias de Góngora -éstas,
Bien está, pues -con título especialísimo- que honre Innumerables- y de muchos otros autores, sobre todo
así hoya Sor Juana Inés, ya que ésta -si jamás puso latinos y castellanos, entre las que descuellan -por

LXXVI LXXVII
asiduas e inesperadas- las de Quevedo. O procuran doY es sólo una llave que puede facilitar la entrada a
rastrear, en lo posible, otras de sus fuentes, captar sus la obra, pero no la obra misma" ...
alusiones, y aun comentar -donde era más preciso_
algunos de sus conceptos.
y finalmente -aunque en primer lugar- una in. El "camino enorme" ...
tegra y literal prosificación (ya no un mero resumen
o libre glosa) irá aquí acompañando, frente a frente y con esto -y perdón por tan largo preámbulo, que
a todo el poema. A la zaga ejemplar de las realizada~ no tuvtmos tiempo .de hacer más breve-, húndase ya
por nuestro Alfonso Reyes para el Mío Cid (Colección el lector en este Pnmero Sueño, que nos suele evo-
Universal, de "Calpe", Madrid, 1919) y por Dámaso car - "noche luciente"- la Noche filosófica y sagrada
Alonso para las Soledades ("Revista de Occidente" a la que Nervo cantaría con un antiguo rumor de exá-
Madrid, 1927), coincide, sobre todo, en sus intencio: metros:
nes y ojalá en su procedimiento, con la del grande
intérprete de don Luis. Madre misteriosa de todos los génesis, madre
"Esta versión -robémosle sus palabras- no se di. portentosa, muda, y fiel de las almas excelsas·
rige al público erudito y especializado, sino a todos los nido inmensurable de todos los soles y mund~s,
aficionados a la poesía que no tienen tiempo o preps. piélago en que tiemblan los fiats de todas las causas!
ración suficiente para vencer los enormes obstáculos ¡Oh camino enorme que llevas derecho al enigma ... ,
que la lectura del Sueño presenta" ... Y también se ámbito en que vuelan las alas de azur de los sueños:
dedica, en especial -aunque no han de leerla-, a los sean mis pupilas espejo que copie tus orbes ... ,
autores de algunos libros donde, con una impávida sean tus arcanos divino aguijón de mi mente!. ..
tuzudez, todavía "se repite (y repetirá) que El Sueño
es totalmente incomprensible, o que en él todo es ex-
travagancia y locura" ...
Claro, por lo demás, que "esta versión no debe leerse ALFONSO MÉNDEZ PLANCARTE
directamente. Leer los versos de Sor Juana y sólo acw
dir a mi traducción cuando sea necesario, eso es lo que
recom iendo "... Pues "para dar en realce la trabazón
lógica que hay en el fondo del Sueño, he tenido que ir
destruyendo, verso a verso, su radiante claridad poé-
tica ... Y sería lamentable que el lector de buena fe, al
acercarse a esas cenizas, a esas ruinas de belleza que le
presento, creyera estar ante la obra viva de Sor Juana.
No. El que quisiera gustar del Sueño, tendrá siempre
que leerlo tal como Sor Juana Inés lo escribió. Mi ver·
sión no pretende substituir lo insubstituible. Lo que

LXXVIII LXXIX
EL SUEÑO
y su VERSIÓN EN PROSA
PRIMERO SUEI'¡O PRIMERO SUEÑO

que así intituló y compuso la Madre


Juana Inés de Ir: Cruz,
imitando a GÓngora. l. La InVt!sión de la Noehe
-- ----
Piramidal, funesta, de la tierra
Una Sombra funesta (o fúnebre) y piramidal, que
nacida sombra, al Cielo encaminaba
de vanos obeliscos puma altiva, parecía nacer de la tierra, encaminaba hacia el Cielo
escalar pretendiendo las Estrellas; la altiva punta de sus vanos obeliscos ("",'anos", por
si bien sus luces bellas ser de sombra y por fallar su intento), como si pre-
--exentas siempre, siempre rurilantes+-
tendiese subir hasta las Estrellas. Pero las luces de éstas,
la tenebrosa guerra
que con negros vapores le intimaba -siempre rurilantes y libres de aquel asalto=-, burlaban
la pavorosa sombra fugitiva la tenebrosa guerra que CGn negros vapores les decla-
10 burlaban tan distantes, raba la misma sombra impalpable, "fugitiva" ante el
que su atezado ceño
tacto.Quedaban las Estrellas, en efecto, aún tan distantes
al superior convexo aun no llegaba
y remontadas, que el atezado ceño (la negra cólera)
del orbe de la Diosa
que tres veces hermosa de la Tiniebla, ni siquiera llegaba al "convexo" (o sea,
con tres hermosos rostros ser ostenta, a la superficie exterior) de la Esfera de la Luna, -la
quedando sólo dueño Diosa que es tres veces hermosa, con sus tres hermosas
del aire que empañaba "f ases", o faces=-, y sólo dominaba en nuestra atmósfera
con el aliento denso que exhalaba;
y en la quietud contenta
sublunar, cuya diafanidad empañaba como con un denso
20 de imperio silencioso, vaho, Pero "conrenra" (o limitada) en tal imperio, que
sumisas sólo voces consentía ellamisma tornaba silencioso, no le consentía más rumor

2 3
de las nocturnas aves, ue las voces asordinadas ("sumisas") de las Aves
qocrurnas, tan o bscuras y graves, que parecJan
' .
no rnte-
tan obscuras, tan graves,
arrumpir e1'1'SI enero,
que aun el silencio no se interrumpía.
25 Con tardo vuelo y canto, --desapacible para el
Con tardo vuelo y canto, del oído oído, y más para el ánimo--, 1:1avergonzada Nictimene,
mal, y aun peor del ánimo admitido, (la Lechuza, que fué una doncella de Lesbos, metarnor-
la avergonzada Níctirnene acecha foseada en tal ave en pena de un infando delito),
de las sagradas puertas los resquicios, acecha o espía los resquicios de las puertas sagradas
o de las claraboyas eminentes de los Templos, o los huecos más propicios de sus altas
30
los huecos más propicios claraboyas, que puedan ofrecerle capaz entrada; y
que capaz a su intento le abren brecha, cuando acaso logra penetrar, se aproxima -sacrílega-
a las sacras lámparas de llama perenne, que ella apaga
y sacrílega llega a los lucientes
o extingue, si ya no es que la "infama" con peores
faroles sacros de r.-erenne llama,
irreverencias, consumiendo o bebiéndose su aceite: la
que extingue, si no infama,
materia crasa -la "grasa"-, convertida en claro licor,
en licor claro la materia crasa que había suministrado el árbol de Minerva, (el Olivo) ,
consumiendo, que el árbol de Minerva como un sudor congojoso y un tributo forzado, cuando
de su fruto, de prensas agravado, sus aceitunas fueron exprimidas bajo el peso de las
congojoso sudó y rindió forzado. prensas.

y aquellas que su casa 39 También aquellas tres doncellas Tebanas, -las


40 campo vieron volver, sus telas hierba, hijas de Minias, que incrédulas de la deidad de Baca,
a la deidad de Baco inobedientes, en vez de acudir a sus cultos, proseguían laboriosas
-ya no historias contando diferentes, sus tejidos y se entretenían en narrarse las leyendas
de Pírarno y Tisbe o de Marte y Venus, por lo que el
en forma si afrentosa transformadas-,
Numen arrasó su casa, convirtió sus telas en hiedras
segunda forman niebla,
y pámpanos, y a ellas las metamorfoseó en Murciéla-
ser vistas aun temiendo en la tiniebla,
gos-, forman ahora como una segunda niebla, (como
aves sin pluma aladas: una nueva obscuridad dentro de la obscuridad), temien-
aquellas tres oficiosas, digo, do ser vistas aun en medio de las tinieblas, por su
atrevidas Hermanas, triste aspecto de aves con alas pero sin plumas. A tales
que el tremendo castigo tres Hermanas temerarias, que así desafiaron a Baca
50 de desnudas les dió pardas membranas trabajando en sus fiestas, su castigo tremendo les dió

4 5
alas tan mal dispuestas
(laS alas de parda y desnuda piel, tan ridículas que
que escarnio son aun de las más funestas:
uoo mofa aun para las Aves Nocturnas más horribles.
éstas, con el parlero
ministro de Plutón un tiempo, ahora ~ éstaS, en compañía con el Buho, (Ascálafo, el indis-
supersticioso indicio al agorero, creCOespía de Plutón, que por haber delatado una mí-
solos la no canora nima falta de Proserpina se convirtió en esta Ave,
componían capilla pavorosa, ue ahora sirve a los agoreros de supersticioso indicio),
máximas, negras, longas entonando, ¿omponían, ellos solos, la "no canora Capilla", el ríspido
y pausas más que voces, esperando Coro de la Noche, mezclando sus varias notas -"má-
60 a la torpe mensura perezosa ximas", "negras", "longas"- con sus aún más frecuentes
de mayor proporción tal vez, que el viento pausas, y tal vez aguardando el torpe avanzar de la
con flemático echaba movimiento, perezosa "rnensura" o ritmo -de "proporción mayor"-
de tan tardo compás, tan detenido, que con movimiento flemático les marcaba el viento:
que en medio se quedó tal vez dormido. rirmo de tan detenido y tardo compás, que entre una
y otra "batuta", el propio viento se quedaba a veces
Este, pues, triste són intercadente dormido.
de la asombrada turba temerosa,
menos a la atención solicitaba 65 Así, pues, este triste rumor, cortado por pausas
que al sueño persuadía; (o "intercadente"), de la turba "asombrada" (entene-
antes sí, lentamente, brecida y pá vida: de sombra y asombro), y al mismo
70 su obtusa consonancia espaciosa tiempo "temerosa" ( o capaz de infundir temor), no
al sosiego inducía despertaba la atención, sino más bien inspiraba somno-
y al reposo los miembros convidaba, lencia. Su música lenta y "obtusa" (nada" aguda"),
-el silencio intimando a los vivientes, inducía al sosiego y convidaba al reposo de los miem-
uno y otro sellando labio obscuro
bros,de igual modo que la Noche ~omo un silencioso
con indicante dedo,
Harpócrates, la deidad egipcia y griega que sellaba con
Harpócrates, la noche, silencioso;
un dedo sus labios-, intimaba el silencio a los vivien-
a cuyo, aunque no duro,
tes... : a cuyo precepto imperioso, aunque "no duro"
si bien imper íoso
precepto, todos fueron obedientes-o (pues que es tan suave acatarlo ), todos obedecieron.

11. El Sueño del Cosmos


80 El viento sosegado, el can dormido,
éste yace, aquél quedo 80 Sosegado ya el viento, y dormido el can, éste
los átomos no mueve, yace, Y aquél -en absoluta quietud-e- no mueve ni
con el susurro hacer temiendo leve, aun SUspropios átomos, temiendo hacer, con su ligero

6 7
aunque poco, sacrílego rüido, MIrra algún sacrílego rumor que, aunque rnrrumo,
Sil·••• '
violador del silencio sosegado. afane o viole la sagrada calma nocturna ... El Mar,
El mar, no ya alterado, pe ciQ1ladosu tumulto, ni siquiera mecía sus olas, que
, '1
ni aun la instable mecía apa
o la1:> azul y moví cuna en que d uerme el So 1 ... Los
cerúlea cuna donde el Sol dormía;
~eCes,siempre mudos, y ahora dormidos en sus lamosas
y los dormidos, siempre mudos, peces,
90
rutas submarinas, eran mudos dos veces ... y no muy
en los lechos lamosos
fe·osde ellos, igualmente dormían los Pájaros Marinos,
de sus obscuros senos cavernosos,
C~JJ10 Alcione -la antes hermosa hija de Eolo--, que
mudos eran dos veces;
y entre ellos, la engañosa encantadora habíatransformado en peces (cautivándolos con las redes
Alcione, a los que antes de su amor) a sus incautos amantes, y que luego,
en peces transformó, simples amantes, _siendo ya esposa de Céix o Ceico, rey de Tracia, y
transformada también, vengaba ahora. arrojándose desde la costa sobre su cadáver náufrago--,
fué JJ1etamorfoseada, igual que él, en Alción o Martín
En los del monte senos escondidos, pescador, (con desventura en que pudiera verse una
cóncavos de peñascos mal formados "venganza" o castigo de sus juveniles crueldades).
--de su asr::ereza menos defendidos
100 97 En los escondrijos del monte y en los cóncavos
que de su obscuridad asegurados-,
cuya mansión sombría huecos de las rudas peñas, --defendidos por la fra-
ser puede noche en la mitad del día, gosidad de su altura, pero aún mejor asegurados por
incógnita aun al cierto la obscuridad de su interior, capaz de hacer juzgar a
montaraz pie del cazador experto, mediodía que es de noche, y todavía incógnita hasta
--depuesta la fiereza parael seguro pie montaraz del cazador más experto=-,
de unos, y de otros el temor depuesto-- yacía también dormido todo el vulgo de los Brutos,
yacía el vulgo bruto, depuestau olvidada su ferocidad o su timidez, pagando
a la Naturdeza' a la Naturaleza el universal tributo del sueño, impuesto
el de su potestad pagando impuesto, por su poder. Hasta el León, el Rey de los Animales,
110 universal tributo; -de quien fabulaban los viejos Naturalistas que dor-
y el Rey, que vigilancias afectaba, mía sin bajar los párpados-, él tampoco dejaba de
aun con abiertos ojos no velaba.
dormir,aunque "afectando vigilancias" (o sea, fingiendo
velar), con los ojos abiertos.
El de sus mismos perros acosado,
monarca en Otro tiempo esclarecido,
tímido ya venado,
con vigilante oído,
t
113 , El que fue antaño Príncipe glorioso, -el cazado!
cteon, que por sorprender a Diana y sus Ninfas en
os estanques del Euroras, fue rrocado en Ciervo y

8 9
deSgarrado por su p~?pia jauría-, convertido ya en
del sosegado ambiente
al menor perceptible movimiento {••.•ido Venado, también duerme en la selva; pero, "con
,.... ído"
que los átomos muda, figilante .01 o , m~eve una u otra sus aguzadas orejas
120 la oreja alterna aguda al J]lás tmperc:ppble temblor que agite los átomos
y el leve rumor siente del aire tranqUIlo, y escucha aquel ligero rumor, que
que aun le altera dormido. aUIlelltre el sueño lo sobresalta... y recogida en la
y en la quietud del nido, quiecud de sus nidos, -frágiles y móviles hamacas,
que de brazas y lodo, instable hamaca, que formó con lodo y brazas, en lo más espeso y som-
formó en la más opaca brío del bosque-, duerme la "leve turba" (la voladora
parte del árbol, duerme recogida muchedumbre) de los Pájaros, mientras el Viento
la leve turba, descansando el viento J]lÍSlllotambién descansa del tráfago con que durante
del que le corta, alado movimiento. el día lo cortan sus alas ...
129 El Águila, el Ave noble de Júpiter, -por no
De Júpiter el ave generosa entregarse entera al reposo, que (como Reina que es
130 --como al fin Reina-, por no darse entera de los pájaros) considera vicio si pasa de lo indispen-
al descanso, que vicio considera sable, por lo cual vive cuidadosa de no incurrir en
si de preciso pasa, cuidadosa culpas de omisión, por falta de vigilancia-, confía
de no incurrir de omisa en el exceso, suentero peso a una de sus patas, apoyada toda en sólo
a un solo pie librada fía el peso
ella,mientras que con la otra mantiene levantada una
y en otro guarda el cálculo pequeño
piedrecilla,que le servirá de reloj despertador al des-
-Jespertador reloj del leve sueño-,
prendérsele apenas dormite, para que así, cuando no
porque, si necesario fué admitido,
puedamenos de caer por algún instante en el sueño
no pueda dilatarse continuado,
ésteno pueda dilatarse, sino que al punto se lo inte-
antes interrumpido
uumpa su regio deber de la vigilancia pastoral. IOh
140 del regio sea pastoral cuidado.
gravosacarga de la Majestad, (duro deber anexo a la
.Oh de la Majestad pensión gravosa,
I d t ~utoridad), que no permite ni el menor descuido
que aun el menor descuido no per ona. s~ ,o esta, acaso la razón que ha hecho -misterio '
Causa, quizá, que ha hecho misteriosa,
o s1Illbolo- que la corona sea circular significando
circular, denotando, la corona, en
d 1 SIl cerra d'o CIrculo dorado, que el afán
" y desvelo
en círculo dorado,
que el afán es no menos continuado. e buen gobernante debe ser no menos continuo!

147
tod El S-f·
ueno en In, se había ya apoderado de todo:
El sueño todo, en fin, 10 poseía; olod·baonnna ya el silencio: hasta los salteadores'
todo, en fin, el silencio 10 ocupaba:
11
10
aun el ladrón dormía; noCturnos dormían, y hasta los trasnochados amantes
lGO aun el amante no se desvelaba.
00 se desvelaban.
ya
El conticinio casi ya pasando
rIl. El Dormir Humano
iba, y la sombra dimidiaba, cuando
de las diurnas tareas fatigados,
-y no sólo oprimidos }51 Ya casi iba pasando el "conticinio", y la noche
del afán ponderoso iba a su mitad, siendo ya presa del sopor los miem-
del corporal trabajo, mas cansados brosfatigados de las diurnas tareas y no sólo oprimidos
del deleite también, (que también cansa par el peso del trabajo corporal, sino también cansados
objeto continuado a los sentidos del deleite, -puesto que todo objeto continuado, aun
aun siendo deleitoso: elmás deleitoso, acaba por fatigar los sentidos, porque la
160 que la Naturaleza siempre alterna Naturaleza pide siempre alternar el reposo y la acti-
ya una, ya otra balanza, vidad, como inclinándose alternativamente ya uno o
distribuyendo varios ejercicios, ya otro de estos dos platillos de esa balanza, (de ese
ya al ocio, ya al trabajo destinados, "fiel, infiel"; fiel por 10 ordenado, e infiel por su
en el fiel infiel con que gobierna alternadainclinación a uno u otro de ambos extremos),
la aparatosa máquina del mundo)-; con que rige y mantiene en equilibrio la "aparatosa
así, pues, de profundo máquina" del mundo, su espléndida y compleja orga-
sueño dulce los miembros ocupados,
nización-. Entonces, dominados ya los miembros por
quedaron los sentidos
el dulce y profundo sopor, los sentidos quedaron, si
del que ejercicio tienen ordinario,
no privados por siempre, sí suspendidos (temporal-
170 -ttabajo en fin, pero trabajo amado
mente) de su actividad ordinaria, --<J.ue es trabajo,
si hay amable trabajo--,
aunqueamado, si es que hay amable trabajo-; y con
si privados no, al menos suspendidos,
ello,quedaron en quietud, cediendo ya al Sueño, -ima-
y cediendo al retrato del contrario
de la vida, que -lentamente armado- geno retrato de la Muerre=-, el cual, armado lenta-
cobarde embiste y vence perezoso mente, embiste cobarde con sus armas soñolientas, y
con armas soñolientas, conellas vence (no ya violento, sino perezoso) a todo
desde el cayado humilde al cetro altivo, hombre, desde el más humilde pastor al altivo rey,
sin que haya distintivo sinhacer distinción entre el sayal y la púrpura, puesto
que el sayal de la púrpura discierna: quesu rasero no conceptÚa como privilegiada a persona
180 pues su nivel, en todo poderoso, alguna, desde el Papa (cuya tiara suprema se forma
gradúa por exentas de tres coronas) hasta el labradorciIlo que vive en
a ningunas personas, Unachoza de paja, y desde el Emperador (cuyo pala-

12 13

------------------ •••stiItm•••• ~rt"


••
desde la de a quien tres forman coronas cio dora el caudaloso Danubio) hasta el ínfimo pes-
soberana fiara, cador que pernocta bajo un techo de pobres juncos.
hasta la que pajiza vive choza; Morfeo, en efecto, -imagen poderosa de la Muerte,
desde la que el Danubio undoso dora,
a la que junco humilde, humilde mora; talllbién en estO--, mide con siempre igual vara o
y con siempre igual vara medida los tejidos más burdos y los brocados.
(como, en efecto, imagen poderosa
190 de la muerte) Morfeo 192 El Alma, pues, -suspensa o descargada del go-
el sayal mide igual con el brocado.
bierno exterior y del material empleo de las actividades
sensitivas, en cuya ocupación da el día por bien o mal
El alma, pues, suspensa
del exterior gobierno, -en que ocupada gastado-, ya ahora (en cierto modo alejada, ya que
en material empleo, no separada enteramente, de los lánguidos miembros
o bien o mal da el día por gastado-, y de los huesos sosegados, oprimidos por esa muerte
solamente dispensa temporal que es el Sueño), únicamente les suministra
remota, si del todo separada
no, a los de muerte temporal opresos los dones del calor vegetativo, siendo entonces el cuerpo,
lánguidos miembros, sosegados huesos, en esa quietud, como un cadáver con alma, muerto si '
200 los gajes del calor vegetativo, comparamos su estado con el de la vida normal, aunque
el cuerpo siendo, en sosegada calma, vivo si lo cotejamos con la muerte absoluta: manifes-
un cadáver con alma,
tando señas de dicho persistir de la vida, aunque algo
muerto 'a la vida y a la muerte vivo,
de lo segundo dando tardas señas tardas o escasas, el vital "volante" (o cuerda) de ese
el del reloj humano reloj humano --el corazón-, que con los tranquilos
vital volante que, si no con mano, y armoniosos latidos de sus arterias, ya que no con
con arterial concierto, unas pequeñas
manecillas, da unas pequeñas muestras de su bien regu-
muestras, pulsando, manifiesta lento
de su bien regulado movimiento. lado movimiento.

210 Este, pues, miembro rey y centro vivo 210 Al corazón, además, -ese rey de nuestros ~iem-
de espíritus vitales, bros, y centro vivo de nuestros espíritus vitales--, se
con su asociado respirante fuelle asocia en esto el Pulmón, ese fuelle respirante que es
-pulmón, que imán del viento es atractivo, como un imán que atrae el aire a nuestro interior, y
que en movimientos nunca desiguales
que ora comprimiendo, ora dilatando el flexible acue-
o comprimiendo ya, o ya dilatando

14 15
el musculoso, claro arcaduz blando, ducto de músculos que es nuestra garganta, hace que
hace que en él resuelle en él resuelle el aire fresco que inhala de la atmósfera
el que le circunscribe fresco ambiente circundante, y que luego expele una vez que se ha
que impele ya caliente, calentado, el cual se venga de su expulsión robándonos
220 y él venga su expulsión haciendo activo cada vez un poco de nuestro calor natural y de nuestra
pequeños robos al calor nativo, vida: robos pequeños, que ahora ni siquiera sentimos,
algún tiempo llorados, pero que nunca se recuperan y que vendrá algún tiempo
nunca recuperados, en que los lloremos, pues no hay "robo pequeño" --o
si ahora no sentidos de su dueño,
desdeñable y venial- cuando éste se repite muchas
que, repetido, no hay robo pequeño-;
veces, (ni menos cuando se hace a cada instante, día
_estos, pues, de mayor, como ya digo,
y noche, por toda la vida).
excepción, uno y otro fiel testigo,
la vida aseguraban,
mientras con mudas voces impugnaban 226 El Corazón y los Pulmones, como decíamos, -tes-
230 la información, callados, los sentidos riges ambos sin tacha-, aseguraban la persistencia de
--con no replicar sólo defendidos--, la vida. Pero impugnaban esta información (aunque
y la lengua que, torpe, enmudecía, con voces mudas y sin aducir Otro alegato que su silen-
con no poder hablar los desmentía. cio) todos los sentidos callados e inoperantes; e igual-
mente la lengua, por el hecho mismo de no poder
y aquella del calor más competente hablar, también desmentía a aquéllos, reducida a torpe
científica oficina, mudez. A favor de la vida, sin embargo, militaba además
próvida de los miembros despensera, otro testimonio: el de la más competente o maravillosa
que avara nunca y siempre diligente, oficina científica del calor, y próvida despensera de todos
ni a la parte prefiere más vecina los miembros, que -jamás avara y siempre diligente--
ni olvida a la remota, no prefiere a las partes del organismo más cercanas a
240 y en ajustado natural cuadrante ella, ni olvida a las más remotas, sino que procede como
las cuantidades nota si tuviera rigurosamente anotada la ración que a cada
que a cada cuál tocarle considera, una debe rocarle en la distribución del "quilo" que el in-
del que alambicó quilo el incesante cesante "calor natural" ha destilado de los alimentos: del
calor, en el manjar que -medianero ma~jar que --como un piadoso medianero-- interpuso
piadoso- entre él y el húmedo interpuso Su Inocente substancia entre ese "calor" y el "húmedo
su inocente substancia, radiea 1",pagan do e'1 por entero la compasión o la necia
tem id d
pagando por entero en a con que la expuso al peligro, según suele

16 17
la que, ya piedad sea, o ya arrogancia, acaecer (por merecido castigo, si ello era ocioso) a
al contrario voraz necio lo expuso,
aquél que se entremete en riña ajena y sale golpeado.
250 -merecido castigo, aunque se excuse,
al que en pendencia ajena se introduce=-;
252 El Estómago, pues, ---esa templada hoguera del
ésta, pues, si no fragua de Vulcano,
templada hoguera del calor humano, calor humano, en la que se cuecen los alimentos, ya
al cerebro enviaba que no se forjen allí los rayos, como en la herrería de
húmedos, mas tan claros los vapores Vulcano--, enviaba al Cerebro los vahos de los "cuatro
de los aremperados cuatro humores,
humores" que mutuamente se tiemplan: vapores hú-
que con ellos no sólo no empeñaba
los simulacros que la estimativa medos, mas en esta ocasión tan claros, que con ellos
dió a la imaginativa DO sólo no empañaba u opacaba las diurnas imágenes

260 y aquésta, por custodia más segura, sensorialesque la facultad "estimativa" (o sea, aquí,
en forma ya más pura la "central" de los sentidos exteriores) transmite a la
entregó a la memoria que, oficiosa, "imaginativa", y que ésta -más clarificadas- entrega,
grabó tenaz y guarda cuidadosa,
para que las atesore más fielmente, a la "memoria",
sino que daban a la fantasía
lugar de que formase quien diligente las esculpe en sí y las guarda tenaz;
imágenes diversas. sinoque esos vapores, de tan claros, dejaban desahogo
a la "fantasía" para sus nuevas creaciones.
y del modo
que en tersa superficie, que de Faro
IV. El Sueño de la Intuici6n Universal
cristalino portento, asilo raro
fué, en distancia longísima se vían
266 Al modo que en el terso espejo del Faro de
270 (sin que ésta l~ estorbase)
del reino casi de Nepruno todo Alejandría --cristalina maravilla y amparo peregrino
las que distantes le surcaban naves, de aquella isla de Faros-, se veían a inmensa distan-
-viéndose claramente cia de casi todo el reino de Neptuno (sin que esta
en su azogada luna lejaníalo impidiese) las naves que remotas lo surcaban,
el número, el tamaño y la fortuna distinguiéndose claramente el número, el tamaño y la
que en la instable campaña transparente
fortuna que esos arriesgados navíos tenían en la move-
arresgadas tenían,
mientras aguas y vientos dividían diza llanura transparente, mientras sus velas leves y
sus velas leves y sus quillas graves-: SUs pesadas quillas se abrían camino entre los vientos,

18 19
las aguas; aSÍ, de igual manera, la Fantasía tranquila,
28Q así ella, sosegada, iba copiando
las imágenes todas de las cosas, ¡bOl copiando todas las imágenes de las cosas, y ---<:on
y el pincel invisible iba formando mentales colores, luminosos aunque sin Iuz=--, su pincel
de mentales, sin luz, siempre vistosas invisible iba trazándose no sólo las efigies de todas
colores, las figuras
las criaturas sublunares o rerrestres, sino también las
no sólo ya de todas las criaturas
sublunares, mas aun también de aquéllas de aquéllas otras que son como unas claras estrellas
que intelectuales claras son estrellas, intelectuales -los espíritus puros y los conceptos abs-
y en el modo posible tractoS-, pues hasta donde cabe para ella la apre-
que concebirse puede lo invisible,
hensión de lo invisible o inmaterial, la propia Fantasía
200 en sÍ, mañosa, las representaba
y al Alma las mostraba. las representaba en sí, por ingeniosos medios, para ex-
hibidas al Alma.
la cual, en tanto, toda convertida
a su inmaterial sér y esencia bella, 292 El Alma misma, entre tanto, reconcentrada toda
aquella contemplaba, ella en una como intuición de su propio sér espiritual
participada de alto Sér, centella
y su esencia hermosa, contemplaba esa centella o chispa
que con similitud en sí gozaba;
y juzgándose casi dividida de Dios que gozaba dentro de sí, por participación que
de aquella que impedida Él mismo le dio, al haberla creado a Su semejanza.
siempre la tiene, corporal cadena, Juzgándose, además, casi desatada de la cadena del
300 que grosera embaraza y torpe imp.ide cuerpo, que la tiene siempre ligada, y que grosera y
el vuelo intelectual con que ya mide
torpe le dificulta el vuelo intelectual con que ora mide
la cuantidad inmensa de la Esfera,
ya el curso considera la inmensidad del firmamento, ora estudia el armonioso
regular, con que giran desiguales y a la par variadísimo giro de las estrellas, --especula-
los cuerpos celestiales, ciónastronómica que, cuando degenera en la "Astrología
---<:ulpa si grave, merecida pena Judiciaria", al querer vanamente predecir los futuros
(rorcedor del sosiego, riguroso)
libres, es una grave culpa y lleva en sí su justo castigo,
de estudio vanamente judicioso--,
puesta, a su parecer, en la eminente siendo un cruel torcedor que le roba al hombre la
310 cumbre de un monte a quien el mismo Atlante paz-; el Alma, digo, (creyéndose casi una "Inteligen-
que preside gigante cia separada", al modo de los Ángeles), se veía puesta,
a los demás, enano obedecía, a su parecer, en la cumbre alrisima de una Montaña
y Olimpo, cuya sosegada frente
21
20
nunca de aura agitada tal, que junto de ella era un obediente enano el Monte
consintió ser violada, j\das que preside a todos los otros, y ni siquiera merecía
aun falda suya ser no merecía: llegar a ser su falda el Olimpo --cuya serena frente
pues las nubes; --que opaca son corona descuella sobre las tempestades, sin que la violen jamás
de la más elevada corpulencia, los vientos-, pues las nubes que son obscura corona
del volcán más soberbio que en la tierra
del Monte más elevado o del más soberbio entre los
320 gigante erguido intima al cielo guerra-,
Volcanes que parecen gigantes que asaltan al Cielo y
apenas densa zona
le intiman guerra, apenas si serán una densa faja de
de su altiva eminencia,
o a su vasta cintura
su enorme cintura, o un tosco cíngulo que, mal ceñido
cíngulo tosco son, que -mal ceñido- a ella, eh viento lo sacude y lo desata, o que el calor
o el viento lo desata sacudido, del Sol, allí más próximo, lo disipa, como bebiéndo-
o vecino el calor del Sol lo apura. se1o...

A la región ~ra de su alrura, 327 De tal Montaña, pues, aun a la zona más inferior,
(íniima parte, izo dividiendo -o sea, al tercio primero de su espantable almra-,
en tres su continuado cuerpo horrendo), jamás pudo llegar el raudo vuelo del Águila, que
330 el rápido no pudo, el veloz vuelo que se encumbra en el Cielo y que le bebe los rayos
del águila --que puntas hace al Cielo al Sol, ávida de anidar entre sus fulgores: y esto, aunque
y al Sol bebe los rayos pretendiendo ha pretendido, trepando por la escala del aire, que
entre sus luces colocar su nido- sus dos alas "rompan la inmunidad" --o pasen los
llegar; bien que esforzando linderos inviolables- de aquella cumbre, y por más
más que nunca el impulso, ya batiendo
que ha esforzado como nunca su brío, ya batiendo sus
las dos plumadas velas, ya peinando
dos velas de pluma (sus alas mismas), ya peinando
con las garras el aire, ha pretendido,
la atmósfera con sus garras, (como nadando en el
tejiendo de los átomos escalas,
que su inmunidad rompan sus dos alas. viento) .

V. "lntermezzo" de las Pirámides


310 Las Pirámides dos -<lstentaciones
de Menfis vano y de la Arquitectura
340 Las dos Pirámides, --ostentaciones de Menfis
último esmero, si ya no pendones
(vano, o envanecido por ellas) y esmero máximo de
fijos, no tremolantes--, cuya altura
la Arquitectura, si es que no ya pendones (sólidos,
coronada de bárbaros trofeos
en vez de trernolantes) -, cuya eminencia coronada
tumba y bandera fué a los Ptolorneos,
de bárbaros trofeos, sirvió a los Faraones de' túmulo, y
que al viento, que a las nubes publicaba

22 23
(si ya también al Cielo no decía)
a la vez de estandarte que pregonaba al viento y a
de su grande, su siempre vencedora
ciudad -p Cairo ahora- la nubes, cuando no al propio Cielo, las glorias de
350 las que, porque a su copia enmudecía, Egipto que ni la Fama podía cantar, enmudecida ante
la Fama no cantaba su muchedumbre, y las proezas de Menfis, su siempre
Gitanas glorias, Ménficas proezas, "encedora y magna Ciudad, que hoyes el Cairo, de
aun en el viento, aun en el Cielo irnpresasr;
esta manera impresas en el viento y el Cielo;

éstas, ~ue en nivelada simetría


354 estas dos moles, cuya estatura se elevaba con
su estatura crecía
con tal diminución, con arte tanto, tal arte al irse adelgazando (y así "aumentaba", en
que (cuanto más al Cielo caminaba) armoniosa simetría, al "disminuirse") que, cuanto más
a la vista, que lince la miraba, se encaminaba al Cielo, desaparecía entre los vientos
entre los vientos se desparecía, a los ojos que la miraban, aunque fuesen de lince,
360 sin permitir mirar la sutil punta
sin permitirles mirar la fina cúspide que parece tocar
que al primer orbe finge que se junta,
el primer orbe -o la celeste esfera de la Luna-,
hasta que fatigada del espanto,
no descendida, sino despeñada basta que ya rendida la mirada por el pasmo, y no
se hallaba al pie de la espaciosa basa, bajando poco a poco, sino despeñándose de tal excel-
tarde o mal recobrada situd, se hallaba al pie de la extendida base, sin re-
del desvanecimiento cobrarse de pronto, o recobrándose mal, del vértigo
que pena fué no escasa
que fué grande castigo de la voladora osadía de los ojos;
del visüal alado atrevimienco--,
cuyos cuerpos opacos
369 estas construcciones cuyos cuerpos opacos, no
370 no al Sol opuestos, antes avenidos
con sus luces, si no confederados contrarios al Sol, sino avenidos con sus luces y aun
con él (como, en efecto, confinantes), confederados con él (como limítrofes que eran), se
tan del todo bañados veían tan íntegramente bañados por su resplandor, que
de su resplandor eran, que -lucidos- -iluminados siempre en todas sus caras--, nunca ofre-
nunca de calorosos caminantes cieron al fatigado aliento y a los débiles pies de los
al fatigado aliento, a los pies flacos, caminantes acalorizados la alfombra menos cálida, no
ofrecieron alfombra ya digamos de una sombra, por pequeña que fuese,
aun de pequeña, aun de señal de sombra::
mas ni siquiera de una señal de sombra ... ;

24
25
éstas, que glorias ya sean Gitanas, 379 éstas pues, -presciendiendo de que hayan sido
380 o elaciones profanas, tIleros monumentos civiles: "glorias de Egipto", o de
bárbaros jeroglíficos de ciego que hayan tenido una función idolátrica: "bárbaros
error, según el Griego jeroglíficos de ciego error"-, se revisten de un hondo
ciego también, du1císim~ Poeta,
silllbolismo en Homero: el dulcísimo y también Ciego
-si ya, por las que escnbe
Aqui1eyas proezas vate de Grecia, (salvo que, por narrar las gestas de
o marciales de U1ises sutilezas, Aquiles y las astucias bélicas de Ulises, 10 reclame por
la unión no le recibe
suyo el gremio de los historiadores, para aurnentarle
de los Historiadores, o le acepta
(cuando entre su catálogo le cuente) a su catálogo "más gloria que número", valiendo él
300 que gloria más q'Ue número le aumente-, solo por muchos); de cuya dulce serie numerosa de
de cuya dulce serie numerosa versos -"numerosa", por tantos y por armoniosos--,
fuera más fácil cosa
sería más arduo el robar un solo hemistiquio de los
al temido Tonante
el rayo fulminante que le inspiró Apolo benigno, que no el arrebatar su
quitar, o la pesada fulminante rayo al temido júpiter, o su pesada y férrea
a Alcides clava herrada, clava (o macana) a Hércules.
que un hemistiquio, solo . .
de los que le dicto propICiO Apolo::

según de Hornero, digo, 1: sentencia,


399 Según el aludido sentir de Hornero, efectivamente,
las Pirámides sólo fueron símbolos materiales, signos
400 las Pirámides fueron materiales
tipos solos, señales exteri.ores. externos, de las dimensiones interiores que son especies
de las que, dimensiones mtertores, iarencionales del Alma, -eSto es, de la "actitud del
especies son del Alma intencionales:
espíriru humano"-: pues como la ambiciosa llama
que como sube en piramidal pu~ta
al Cielo la ambiciosa llama ardiente, ardiente sube al Cielo en punta piramidal, así el Alma
así la humana mente trasunra esa figura, y siempre aspira a la Causa Primera,
su figura trasunta, . que es el Centro al que tienden todas las líneas rectas
y a la Causa Primera siempre ::-spua, (toda verdad y todo jusro anhelo), y la Circunferencia
-céntrico punto donde recta tira
410 la línea si ya no circunfere~cia, infinita que en Sí contiene -virtual y eminenremeute-e-
que co~tiene, infinita, toda eocncia-. todas las esencias.

26 27
Estos, pues, Montes dos artificiales VI. La Derrota de la Intuición
(bien maravillas, bien milagros sean),
y aun aquella blasfema altiva !orre 412 Estos dos Montes artificiales, por tanto, -estas
de quien hoy dolorosas son senales . dos maravillas, y aun dijérase que milagros-, y aun
-no en piedras, sino en lenguas desiguales, aquella blasfemia y altiva Torre de Babel, de quien
porque voraz el tiempo no las barre- hoY (no ya en escombros de piedra, sino en la variedad
los idiomas diversos que escasean de las lenguas, más indeleble a través del tiempo que
el sociable trato de las gentes todo lo devora) son todavía señales dolorosas los
t20 (haciendo que parezcan diferentes idiomas diversos que dificultan el sociable trato de
los que unos hizo la Naturaleza, las varias razas y naciones, haciendo que por 5610 la
de la lengua por sólo la extrañeza),
exrrañeza idiomárica parezcan diferentes los hombres
si fueran comparados
que hizo unos --esencialmente iguales-- la Natura-
a la mental pirámide elevada
donde, sin saber cómo, colocada leza... ; las Pirámides, digo, y aquella Torre, si se
el Alma se miró, tan atrasados comparan a la excelsa Pirámide Mental en donde el
se hallaran, que cualquiera Alma se miró situada, sin saber cómo, quedarían reza-
gradüara su cima por Esfera: gadas tan abajo, -tan inferiores en ese vuelo bacia
pues su ambicioso anhelo, lo altO--, que cualquiera juzgaría que la cima de esta
430 haciendo cumbre de su propio vuelo, Pirámide Mental era ya alguna de las Esferas celestes,
en la más eminente pues el ambicioso anhelo del Alma, encumbrándose
la encumbró parte de su propia mente,
en su propio vuelo, la alzó hasta la parte más excelsa
de sí tan remontada, que creía
de su mismo espíritu, tan remontada sobre sí misma,
que a otra nueva región de sí salía.
que se le figuraba haber salido de sí y pasado a alguna
nueva región.
En cuya casi elevación inmensa,
gozosa mas suspensa,
435 Desde ramaña altura, casi inconmensurable, el
suspensa pero ufana,
y atónita aunque ufana, la suprema Alma, -la suprema Reina soberana de 10 súblunar,
de lo sublunar Reina soberana, poseída a la vez de júbilo, suspensión, asombro y
440 la vista perspicaz, libre de anteojos, orgullo--, sin temer la distancia ni recelar de algún
de sus intelectuales bellos ojos, obstáculo opaco ql.!einterpuesto le oculte objeto ninguno,
(sin que distancia tema tendió la vista perspicaz de sus bellos ojos intelectuales,
ni de obstáculo opaco se recele, +-libre de todo embarazo de "anteojos" u otros admi-
de que interpuesto algún objeto cele), nículos-, en la libre visión de todo lo creado: cuyo
libre tendió por todo lo criado:
29
28
cuyo innlenso agregado, inJllenso conjunto o cúmulo inabarcable, aunque -ma-
cúmulo incomprehensible, nifiesto a la vista- quiso dar señas de posible, no le
aunque a la vista quiso manifiesto
dejó la mínima esperanza a la comprehensión: la cual
dar señas de posible,
4S0 a la comprehensi6n no, que --entorpecida retrocedió cobarde, entorpecida con la sobra de objetos
con la sobra de objetos, y excedida y excedida su potencia por la magnitud de los mismos.
de la grandeza de ellos su potencia-, No con menos rapidez tuvo que revocar su intención,
retrocedió cobarde. arrepentida de! audaz propósito, la vista que -desco-
Illedida- quiso en vano alardear contra el objeto que
Tanto no, del osado presupuesto,
sobrepuja en excelencia a las pupilas: contra el Sol,
revocó la intención, arrepentida,
la vista que intentó descomedida digo, --el cuerpo luminoso-, cuyos rayos, despreciando
en vano hacer alarde las fuerzas desiguales que lo desafían, son la pena de
contra objeto que excede en excelencia fuego que castiga ese audaz ensayo, presuntuoso antes
las líneas visüales,
460 -contra el Sol, digo, cuerpo luminoso, y después lamentado: imprudente experiencia, tan cos-
cuyos rayos castigo son fogoso, tosa, que (como Icaro pagó su osado aproximarse al
que fuerzas desiguales Sol,ahogándose en e! mar al derretirse sus alas de cera),
despreciando, castigan rayo a rayo así a este otro lcaro pequeñuelo, que trató de mirar al
e! confiado, antes atrevido
Sol,lo anegó el propio llanto en que hubo de deshacerse.
y ya llorado ensayo,
(necia experiencia que costosa tanto
fué, que Icaro ya, su propio llanto 469 El ojo, pues, que osó clavarse en el Sol, no desistió
lo anegó enternecido)-, tan rápido de su osadía, como aquí se rindió el Enten-
como e! entendimiento, aquí vencido dimiento, vencido por la inmensa multitud de tan
470 no menos de la inmensa muchedumbre complejas y diversas especies --que entre todas eran
(de tanta maquinosa pesadumbre
como un pesadísimo globo terráqueo que debieran sos-
de diversas especies, conglobado
esférico compuesto), tener sus débiles hombros-, no menos que pasmado
que de las cualidades por las cualidades de cada uno de tan incontables objetos,
de cada cual, cedió: tan asombrado, al grado de que -pobre en medio de tarnaña abun-
que --entre la copia puesto, dancia, y por ella misma, y confusa su elección en las
pobre con ella en las neutralidades
neutralidades de aquel mar de asombros, sin poder
de un mar de asombros, la elección confusa-,
deci'd'USe a atender más bien a una que a otra de
equívoco las ondas zozobraba;

30 31
.80 Y por mirado todo, nada vía, taDtaSmaravillas-, se encontraba ya a punto de nau-
ni discernir podía fragar ("equívoco", o sin norte) en aquellas olas. Pre-
(bota la facultad intelectiva
cisaJl1entepor mirarlo todo, nada veía; y --embotado
en tanta, tan difusa
incomprehensible especie que miraba el Intelecto en tantas y tan difusas especies inabarcables
desde el un eje en que librada estriba que contemplaba, desde el uno hasta el otro de los
la máquina voluble de la Esfera, ejes (o "polos") en que estriba la máquina giradora
al contrapuesto polo) del firmaIllento-, no podía discernir, no ya digamos
las partes, ya no sólo,
que al universo todo considera laS partes sólo "perfeccionantes" del Universo (o sea,
490 serie perfeccionantes, aquellas minucia s accidentales que parecen tender úni-
a su ornato, no más, pertenecientes; camente a su ornato), mas ni siquiera las partes "inte-
más ni aun las que integrantes grantes", que son como los miembros, armoniosamente
miembros son de su cuerpo dilatado,
proporcionadamente competentes. proporcionados, de la misma estructura substancial de
su enorme cuerpo.

Mas como al que ha usurpado


diuturna obscuridad, de los objetos 495 Acaecióle en seguida, lo que a aquél a quien
visibles los colores, una larga obscuridad le ha robado los colores de los
si súbitos le asaltan resplandores,
con la sobra de luz queda más ciego objetos visibles, que -si lo asaltan súbitos resplan-
soo --<J.ue el exceso contrarios hace efectos dores- queda más ciego con la sobra de luz, porque
en la torpe potencia, que la lumbre el exceso produce efectos contrarios en la débil poten-
del Sol admitir luego
cia: el cual no puede recibir de nuevo la lumbre del
no puede por la falta de costumbre-,
y a la tiniebla misma, que. antes era Sol, por hallarse deshabituado, y contra esas ofensas
tenebroso a la vista impedlffiento, de la luz apela a las tinieblas mismas que antes le
de los agravios de la luz apela, eran obscuro obstáculo de su vista, y una vez y otra
y una vez y otra con la mano cela
escondecon su mano las trémulas pupilas de sus débiles
de los débiles ojos deslumbrados
los rayos vacilantes, ojos deslumbrados, sirviéndole la sombra -ya ahora
~lO sirviendo ya -piadosa medianera- COmo piadosa medianera- de instrumento para que
la sombra de instrumento paulatinamente se habiliten y recobren, a fin de que des-
para que recobrados
pués-ya constantes y sin desfalIecer- ejerciten más
por grados se habiliten,

32 33
porque después constantes. . firmes su operación. Recurso natural, éste de convertir
su operación más firmes ejercuen,
. . el daño en remedio: sabiduría instintiva, que ----con-
-recurso natural, innata Clenc.la . fir/llada por la experiencia- pudo quizá ser el maestro
que confirmada ya de la expenenCia,
sio palabras y orador ejemplar que indujo a los Médicos
maestro quizá mud.o, .
retórico ejemplar, inducir pudo para que --closificando escrupulosamente las secretas
~2() a uno y otro Galeno virtudes nocivas del veneno rnorrffero, ya por el sobrado
para que del mortífero ven.eno, exceso de sus propiedades cálidas o frígidas, o ya por
en bien proporcionadas cantidades
las ocultas simpatÍas o antipatías con que operan las
escrupulosamente regula~do
las ocultas nocivas cuahdades, causasnaturales, y logrando, al progresar en S'JS ensayos,
ya por sobrado exceso ofrecer a nuestra suspensa admiración ese efecto inne-
de cálidas o frías, gable,aunque ignoremos su causa-, con prolijo desvelo
o ya por ignoradas simpatías
y con atenta y remiradora experimentación (aquilatada
o antipatías con que van obrando
las causas naturales su progreso, . primero, como menos peligrosa, en los brutos ani-
~30 ( la admiración dando, suspendida, males), descubrieran la provechosa confección de los
ef:Cto cierto en causa no sabida, maravillosos contravenenos, -ambición la más alta de
con prolijo desvelo y re:nirada la ciencia de Apolo, el dios de la Medicina-, pues
empírica atención, examInada
así es como el bien se saca a veces del mal.
en la bruta experiencia,
por menos peligrosa),
la confección hicieran provec~osa,. 540 No de otra suerte tuvo que acogerse a la sombra,
último afán de la Apolínea ciencia, y cerrar de pronto sus ojos, el Alma que se había
de admirable triaca, , . quedado atónita por la visión de tamaño objeto: de
, d 1 mal el bien tal vez se saca.-.
¡que aSI e b d todo el Cosmos. Recogió, por 10 tanto, la atención,
MO no de otra suerte el Alma, que asom ra a
que -dispersa en tanta diversidad- ni siquiera lograba
de la vista quedó de objeto tanto,
la atención recogió, que derram;da recobrarsedel portentoso estupor que le había paralizado
en diversidad tanta, aun no sabia elraciocinio, sin dejarle sino apenas el informe embrión
recobrarse a sí misma del espanto de un concepto confuso: porque éste, -mal formado--,
que portentoso había
exhibía sólo un caos de las revueltas especies que abra-
su discurso calmado,
ttba, sin ningún orden ni en su unidad ni en su
permiriéndole apenas
de un concepto confuso división; las cuales -mientras más se entrelazaban-,

35
el informe embrión que, mal formado,
550 resultaban más incoherentes o incompatibles, por lo
inordinado caos retrataba
de confusas especies que abrazaba, disÚllbolas, ciñendo con violencia lo desbordante de
-sin orden avenidas, objeto tan enorme a un vaso can breve como es el
sin orden separadas, de nuestro entendimiento, (o el de uno de nuestros
que cuanto más se implican combinadas
conceptos): recipiente ya escaso de por sí, hasta para
tanto más se disuelven desunidas,
de diversidad llenas-, acoger la idea exhaustiva de uno cualquiera, aun el
ciñendo con violencia lo difuso ínfimo y más humilde, de tantos seres.
de objeto tanto, a tan pequeño vaso,
(aun al más bajo, aun al menor, escaso).
vu. El Sueño de la Omnisciencia Met6dica

560 Las velas, en efecto, recogidas, 560 Recogidas, así, las desplegadas velas que inad-
que fió inadvertidas vertidamente había confiado al mar traicionero y al
traidor al mar, al viento ventilan te,
viento que agita sus alas, creyendo hallar constancia
-buscando, desatento,
al mar fidelidad, constancia al viento-, enel viento instable y fidelidad en el sordo mar ("desa-
mal le hizo de su grado rente" a todas las súplicas), aquella tempestad obligó
en la mental orilla al Alma, mal de su grado, a que encallara en la "mental
dar fondo, destrozado, orilla", --en la costa del océano del conocimiento-,
al timón roto, a la quebrada entena,
besando arena a arena regresandoa su punto de partida con el timón destrozado
57Q de la playa el bajel, astilla a astilla, y con los mástiles rotos, y besando las astillas de su
donde -ya recobrado- bajel las arenas de aquella playa; y en ella, recobrado
el lugar usurpó de la carena el Entendimiento, le sirvió de "carena" (o sea, lo reparó
cuerda refleja, reportado aviso
y calafateó) la cuerda reflexión y templada prudencia
de dictamen remiso:
que, en su operación misma reportado, de un juicio discreto, que -refrenado en su misma
más juzgó .conveniente accividad- estimó más conveniente el reducirse a algún
a singular asunto reducirse, asuntoparticular, o ir estudiando separadamente, grupo
o separadamente
tras grupo, las cosas que se pueden sintetizar en cada
una por una discurrir las cosas
580 que vienen a ceñirse una de las Diez Categorías en que las ordenó el arte
en las que artificiosas lógicade Aristóteles: reducción metafísica que, --cap-
dos veces cinco son Categorías:: tandolas entidades genéricas en unas ideas o imágenes

36 37
reducción metafísica que enseña tnentales donde la razón, al abstraer lo esencial, se
(los entes concibiendo generales desentiende de su materia concreta-, enseña a formar
en sólo unas mentales fantasías ciencia de los Universales, (de los géneros y las espe-
donde de la materia se desdeña
cies). Con lo cual se subsana sabiamente nuestra inca-
el discurso abstraído)
ciencia a formar de los universales, pacidad natural de poder conocer con una sola intuición
reparando, advertido, rodo lo creado; y haciendo escala de un concepto al
590 con el arte el defecto otrO, va dicho arte subiendo grada por grada, y sigue
de no poder con un intuitivo
el orden relativo del comprender unas cosas por su
conocer acto todo lo criado,
sino que, haciendo escala, de un concepto relación con otras, obligado por el limitado vigor de!
en otro va ascendiendo grado a grado, intelectO, que fía sus progresos· a un sucesivo discurso,
y el de comprender orden relativo y cuyas débiles fuerzas va robusteciendo con sabia
sigue, necesitado
nutrición la doctrina. Porque el continuo y largo --aun-
del del entendimiento
limitado vigor, que a sucesivo que atractivo- curso de la enseñanza, le va infundiendo
discurso fía su aprovechamiento:: alientes robustos, con les cuales aspira altivo -ya más
600 cuyas débiles fuerzas, la doctrina fortalecido- al glorioso palio (o laurel) del más arduo
con doctos alimentos va esforzando, empeño, ascendiendo los altos escalones, mediante su
y el prolijo, si blando, cultivo primero en una y luego en otra facultad, hasta,
continuo curso de la disciplina,
robustos le va alientos infundiendo, que sin sentirlo contempla la honrosa cúspide de la
con que más animoso Sabiduría, -la dulce meta de su ya pretérito afán, y
al palio glorioso el dulce fruto de su siembra amarga, tan sabroso a su
del empeño más arduo, altivo aspira,
gusto que lo estima barato aun al precio de esas dila-
los altos escalones ascendiendo,
--en una ya, ya en otra cultivado tadas fatiga3-, y con pie valeroso, huella la erguida
610 facultad-, hasta que insensiblemente frente de tal Montaña.
la honrosa cumbre mira
término dulce de su afán pesado VIII. Las Escalas del Ser
(de amarga siembra, fruto al gusto grato,
que aun a largas fatigas fué barato), 617 Mi Entendimiento, pues, quería seguir el método
y con planta valiente
de esta ordenada sucesión de actividades cognoscitivas:
la cima huella de su altiva frente.
O sea, partiendo de los seres inanimados (o Minerales),
De esta serie seguir ~i entendimiento

39
38
_los menos favorecidos, por no decir que desvalidos,
el método quería,
o del ínfimo grado par la Naturaleza, que es la "causa segunda" que los
02'0 del sér inanimado produjo--, pasar después a la jerarquía, más noble,
(menos favorecido, que -ya con vida vegetativa- es el primogénito,
si no más desvalido,
aunque grosero, de Theris (o sean, las Aguas): el
de la segunda causa productiva),
pasar a la más noble jerarquía Reino Vegetal, que fue el primero que, con su virtud
que, en vegetable aliento, succionadora, les oprimió a sus fértiles pechos mater-
primogénito es, aunque grosero, nales las dulces fuentes de ese jugo terrestre, que es
de Thetis, -el primero el alimento dulcísimo para su natural nutrición; y
que a sus fértiles pechos maternales,
jerarquía, esa misma, que -adornada de cuatro ope-
con virtud atractiva,
63() los dulces apoyó manantiales raciones contrarias-, ora atrae esas savias de la tierra,
de humor terrestre, que a su nutrimento ora aparta cuidadosa lo que de entre ellas no le resulta
natural es dulcísimo alimento--, asimilable, ora expele esos elementos superfluos, y ora,
y de cuatro adornada operaciones en fin, convierte en su propia substancia las substan-
de contrarias acciones,
cias más útiles de entre las que había acopiado.
ya atrae, ya segrega diligente
lo que no serie juzga conveniente,
ya lo superfluo expele, y de la copia
639 Investigada ya esta jerarquía de los seres, (los
la substancia más útil hace propia;
vegetales), proyectaba mi Entendimiento dar otro paso:
y --ésta ya investigada-, profundizar otra más bella forma de vida, (la sensitiva,
64{) forma inculcar más bella o sea el Reino Animal), enriquecida de sentidos y
(de sentido adornada, -lo que es más- de imaginación, potencia capaz
y aun más que de sentido, de aprehensiva
de aprehender las imágenes de los objetos y digna de
fuerza imaginativa),
provocarle envidia -ya que no de causarle afrenta-
que justa puede ocasionar querella
---cuando afrenta no sea- a la Estrella inanimada que centellea más luminosa,
de la que más lucida centellea por más que luzca resplandores soberbios, pues aun
inanimada Estrella, la más pequeña y baja crearura, entre las VIVientes,
bien que soberbios brille resplandores, les lleva una envidiable ventaja (por este privilegio
--que hasta a los Astros puede superiores,
de la vida) hasta a los Astros más remontados.
650 aun la menor criatura, aun la más baja,

40 41
ocasionar envidia, hacer ventaja-; 652 Haciendo de ésta ciencia de los cuerpos (inani-
y de este corporal conocimiento mados y vivientes, vegetales y animales) el cimiento
haciendo, bien que escaso, fundamento, _aunque escaso-- para una superior construcción,
quería mi Entendimiento pasar después al supremo y
al supremo pasar maravilloso
maravilloso compuesto triplicado, que ordenadamente
compuesto triplicado,
reúne tres acordes líneas, -el "Compuesto Humano",
de tres acordes líneas ordenado
que goza vida vegetatíva, sensitiva y racional-, y que
y de las formas todas inferiores
es un misterioso compendio de todas las formas
compendio misterioso: inferiores, (mineral, vegetal, animal, espíritu, y en
bisagra engazadora suma, un Microcosmos, o "Universo sintético"): bisa-
660 de la que más se eleva entronizada gra engarzadora, o nexo y punto de encuentro, de la
Naturaleza pura naruraleza pura que se eleva en el trono más alto (los
y de la que, criatura Espírirus Angélicos), y de la menos noble y más baja
menos noble, se ve más abatida: de las crearuras (los cuerpos inánimes ) ; ataviada no
no de las cínco solas adornada sólo con las cinco facultades sensibles -los sentidos
sensibles facultades, del ver, oír, oler, gustar y tocar-, sino también enno-
blecida con las tres facultades interiores -memoria,
mas de las interiores
entendimiento y voluntad-, que son las recrrices o
que tres rectrices son, ennoblecida,
dirigentes de nuestra vida propiamente humana (y, en
-que para ser señora
cierto modo de toda la Naturaleza, a la que el hombre
de las demás, no en vano domina con su razón y su libertad), puesto que aquella
610 la adornó Sabia Poderosa Mano-: Sabia y Poderosa Mano de Dios así la enriqueció, y
fin de Sus obras, círculo que cierra no en vano, para que fuese la Señora de las demás
la Esfera con la tierra, crearuras del orbe: término de Sus Obras, círculo en
última perfección de lo criado que se junta la tierra y el Cielo, última perfección de
y último de su Eterno Autor agrado, lo creado, y suprema complacencia de su Eterno (o
en quien con satisfecha complacencia "Terno": Trino) Hacedor, y en quien, con satisfecho
Su inmensa descansó magnificencia:: beneplácito, reposó (o dió por terminada la Creación).
Su inmensa magnificencia; fábrica o construción por-
fábrica portentosa tentosa, que, cuanto más altiva llega a tocar el cielo,
que, cuanto más altiva al Cielo toca, el polvo --al que retorna por la muerte-- le sella (o
sella el polvo la boca, cierra) la boca: de quien pudo ser símbolo misterioso
680 -<le quien ser pudo imagen misteriosa la sagrada visión que el Águila Evangélica -el Apóstol

42 43
la que Aguila Evangélica, sagrada San Juan, autor humano del Apocalipsis-- contempló
visión en Patmos vió, que las Estrellas en Patmos, la cual midió las estrellas y el suelo con
midió y el suelo con iguales huellas, iguales huellas, o bien aquella Estatua colosal que soñó
o la estatua eminente el rey Nabucodonosor, que ostentaba la rica y altiva
que del metal mostraba más preciado frente hecha de oro, y que tenía por base la más des-
deñada Y frágil materia, -los pies de barro--, por
la rica altiva frente,
10 cual se deshacía con un ligero vaivén.
y en el más desechado
material, flaco fundamento hacía,
690 El Hombre, digo, en fin: maravilla más grande
con que a leve vaivén se deshacía-: que cuantas hubiera podido discurrir o fantasear nuestra
691> el Hombre, digo, en fin, mayor portento mente: síntesis absoluta (o cabal) que exhibe las per-
que discurre el humano entendimiento; fecciones del Ángel Y del bruto y de la planta, y
compendio que absoluto cuya "altiva bajeza", -cuya fusión de lo alto y lo
parece al Angel, a la planta, al bruto; bajo--, participa de la naturaleza de todas las res-
cuya altiva bajeza tantes creaturas. ¿Y esto, por qué? ¿A qué fin habrá
toda participó Naturaleza. querido Dios que la naturaleza humana fuera un "mi-
¿Por qué? Quizá porque más venturosa crocosmos" o compendio del Universo? Quizá porque
ella, más feliz que rcdas, sería encumbrada hasta la
que todas, encumbrada
propia personalidad del Verbo de Dios, gracias a la amo-
a merced de amorosa
rosa Unión Hipostática entre la naturaleza humana y
Unión sería. ¡Oh, aunque repetida,
la Naturaleza Divina, en la Persona única de Cristo,
700 nunca bastantemente bien sabida verdadero Dios y Hombre. ¡Oh merced inefable! ¡Oh
merced, pues ignorada gracia nunca bastante bien penetrada, aunque tan repe-
en 10 poco apreciada tida, pues que parecería que la ignorásemos, a juzgar
parece, o en lo mal correspondida! por lo poco que la apreciamos o lo mal que le corres-
pondemos!

Estos, pues, grados discurrir quería


IX. La Sobriedad Intelectual
unas veces; pero otras, di sentía,
excesivo juzgando atrevimiento 704 Por estos grados, pues, -el mineral, el vegetal,
el discurrirlo todo, el bruto, y de éste, en fin, al hombre, al ángel y a
quien aun la más pequeña, Dio5--, quería unas veces ir avanzando mi Entendi-
aun la más fácil parte no entendía miento; pero otras, disentía (o desistía), juzgando atre-

44 45
710 de los más manüales vÍlniento excesivo el que quisiera razonado todo, quien
efectos naturales; 110 entendía ni siquiera la parte más fácil y pequeña

quien de la fuente no alcanzó risueña de los efectos naturales que más a mano tenemos.
Tal, en efecto, es el hombre, que no alcanza a ex-
el ignorado modo
plicarse el ignoto modo con que la fuente risueña --aquí,
con que el curso dirige cristalino
en concreto, la fuente Arerusa, que nacida en Acaya,
deteniendo en ambages su camino,
se hunde en el subsuelo, y reaparece, pasado el mar, en
-los horrorosos senos Sicilia-, dirige su carrera cristalina, deteniendo su
de Plurón, las cavernas pavorosas marcha en ambages (o vueltas y revueltas), y regis-
del abismo tremendo, trando --clara "pesquisidora" o inspectora- esos obs-
las campañas hermosas, euros tramos subterráneos que se creerían los espanrables
720 los Elíseos amenos, senos de Plutón, (los antros infernales), y las alegres
tálamo ya de su triforme esposa, praderas que parecen los amenos Campos Elíseos, que
clara pesquisidora registrando, antaño fueron el tálamo de la triforme esposa del mismo
(útil curiosidad, aunque prolija, Rey del Averno, (Proserpina o Perséfone: "triforme"
por ser primero una doncella hija de Júpiter y Ceres,
que de su no cobrada bella hija
y luego -raptada ya por Plutón- medio año Reina
noticia cierta dió a la rubia Diosa,
de los Infiernos, y el otro medio año Diosa de la
cuando montes y selvas trastornando,
Agricultura): curiosidad o inspección útil, aunque pro-
cuando prados y bosques inquiriendo, lija, ésta de Arerusa, la cual dió informes seguros de
su vida iba buscando su bella hija Proserpina, aún no recobrada por ella,
y del dolor su vida iba perdiendo)-; a la rubia Diosa (su madre Ceres), cuando trastornando
montes y selvas y examinando prados y bosques, iba
buscando a la misma Proserpina, que era su vida, y
730 quien de la breve flor aun no sabía
perdiendo su propia vida por el dolor de no dar con
por qué ebúrnea figura
su paradero.
circunscribe su frágil hermosura:
mixtos, por qué, colores
730 Y he aquí, -como otro ejemplo de que es una
-confundiendo la grana en los albores-
excesiva pretensión la del conocimiento universal para
fragante le son gala: el hombre--, el hecho de que no sabemos siquiera,
ámbares por qué exhala, ante una pequeña flor, por qué es una figura de marfil
y el leve, si más bello la que circunscribe su frágil hermosura, -en una
ropaje al viento explica, IlZUcena-; o bien, por qué ~n la rosa-, una exqui-

46 47
que en una y otra fresca multiplica
740 hija, formando pompa escarolada sita mezcla de colores, confundiendo la grana entre la
de dorados perfiles cairelada, blancura del alba, le da fragante atavío; o por qué exhala
esos perfumes de ámbar, y cómo despliega al viento su
que -roto del capillo el blanco sello-
ropaje, más bello cuanto más delicado, que multiplica
de dulce herida de la Cipria Diosa
en sus frescas hijas innumerables, luciendo una rizada
los despojos ostenta jactanciosa, pompa, cairelada o fileteada de dorados perfiles, que
si ya el que la. colora, _rompiendo el blando sello de su capullo- ostenta
candor al alba, púrpura al aurora con ufanía los despojos o el botín de la dulce herida
no le usurpó y, mezclado, de la Cipria Diosa, (la rojez de la sangre de Venus),
purpúreo es ampo, rosicler nevado: o bien, se apropia el candor del Alba y la púrpura
tornasol que concita de la Aurora, y, mezclado uno y otro de estos tintes,
750 los que del prado aplausos solicita, resulta un ampo de nieve purpúreo y un rosicler (o
preceptor quizá vano un rojo celaje) nevado: tornasol --o color variable
y complejo- que se atrae los aplausos del prado a los
-si no ejemplo profano-
que aspira (como Reina de las flores), y que es también
de industria femenil que el más activo
quizá el vano preceptor -maestro de vanidades--, y
veneno, hace dos veces ser nocivo
aun el profano ejemplo de la industria femenina (el
en el velo aparente arte de los cosméticos) que convierte el más activo
de la que finge tez resplandeciente. veneno -el "Albayalde" o el "Solimán"- en doble-
mente nocivos, haciéndolo también veneno espiritual,
en el barniz de los afeites falaces y tentadores con
Pues si a un objeto solo, -repetía
que el cutis se finge resplandeciente.
tímido el Pensamiento-,
huye el conocimiento
757 Pues bien, -se repetía mi tímida Razón-: si
760 y cobarde el discurso se desvía; ante uno sólo de esos objetos, (una fuente, una flor),
si a especie segregada retrocede el conocimiento y el raciocinio se aparta
--como de las demás independiente, desalentado: si ante una aislada especie particular, vista
como sin relación considerada- como independiente de las demás y considerada pres-
da las espaldas el entendimiento, cindiendo de sus relaciones, tiene que huir vencido el
y asombrado el discurso se espeluza entendimiento, y la razón --asombrada- se arredra
del difícil certamen que rehusa de tan ardua lucha, que se niega a acometer con valentía
porque teme --cobarde-- no comprender jamás ese
acometer valiente,
aislado objeto, o sólo comprenderlo "tarde o mal", (a
48
49
porque teme cobarde costa de ímprobas fatigas y con mezcla de errores),
comprehenderlo o mal, o nunca, o tarde, ¿cómo podría esa misma flaca razón enfrentarse a todo
710 ¿cómo en tan espantosa el conjunto de tan inmensa espantable máquina (o
máquina inmensa discurrir pudiera, sea la complicada estructura de todo el Cosmos), cuyo
cuyo terrible incornportable peso tremendo peso incomportable -si no estribara en su
-si ya en un centro mismo no estribara-e- centro mismo, que es la Omnisapiencia y Omnipo-
de Atlante a las espaldas agobiara, tencia de Dios-, agobiaría las espaldas de Atlante y
de Alcides a las fuerzas excediera; excedería a las fuerzas de Hércules, de suerte que el
y el que fué de la Esfera que fue bastante contrapeso del Cielo (cualquiera de
bastante contrapeso, estoS dos personajes, que sostuvieron en sus hombros
pesada menos, menos ponderosa el firmamento), juzgaría menos pesada y grave esa mole,
su máquina juzgara, que la empresa que la faena de investigar la Naturaleza ... ?
180 de investigar a la Naturaleza?
x. La Sed Desenfrenada del Saber
Otras -más esforzado-
demasiada acusaba cobardía 781 Otras veces, en cambio, más esforzado, mi En-
el lauro antes ceder, que en la lid dura tendimiento se reprochaba como una cobardía excesiva
haber siquiera entrado, el renunciar al lauro del triunfo aun antes de haber
y al ejemplar osado siquiera entrado en la dura lid; y volvía su atención
del claro joven la atención volvía, al audaz ejemplo del claro joven, Faetonte, -altivo
-auriga altivo del ardiente carro-, auriga del ardiente Carro del Sol-, y me encendía
el espíritu aquel impulso excelso y valeroso, aunque
y el, si infeliz, bizarro
desventurado, donde -más que el temor ejemplos de
alto impulso, el espíritu encendía:
escarmientc-, el ánimo halla sendas abiertas para la
790 donde el ánimo halla osadía, las cuales -si una vez han sido trilladas--
-más que el temor ejemplos de escarmiento- no hay amenaza de ningún castigo que baste a remover
abiertas sendas al atrevimiento, (o disuadir) el segundo intento, o sea la renovada
que una ya vez trilladas, no hay castigo ambición de la misma hazaña.
que inteno baste a remover segundo,
(segunda ambición, digo). 796 Ni el panteón profundo que halló Faetonte al
despeñarse en las aguas del Po, -sepulcro azul de sus
Ni el panteón profundo despojos ya calcinados-, ni el rayo vengador con el
-cerúlea tumba a su infeliz ceniza=-, que [úpiter derribó a aquél mismo, o aquéllos otros

50 51
ni el vengativo rayo fulminante on los que aplacó a los gigantes ávidos de escalar el
~Jirnpo, no logran conmover, por más que le advierten
mueve, por más que avisa,
SU terneridad, al ánimo arrogante que, despreciando
800
al ánimo arrogante
el vivir, resuelve eternizar su nombre en su ruina. Cual-
que, el vivir despreciando, determina
quiera de esas ca.t~strofes, ~r el contrario, es más bien
su nombre eternizar en su ruina. un ejemplo perniCIOSO,un tipo y modelo, que engendra
Tipo es, antes, modelo: nuevas alas para que repita aquellos vuelos el ánimo
ejemplar pernicioso ambicioso, que --convirtiendo el terror mismo en un
que alas engendra a repetido vuelo, nuevo halago que lisonjea a la valentía, por la fasci-
del ánimo ambicioso nación del peligro-, deletrea las glorias que conquis-
que --del mismo terror haciendo halago tará si vence tamaño riesgo, entre los caracteres de la
tragedia, (en cuyos rasgos, como en otras tantas letras,
que al valor lisonjea-,
parecería que no debiera leerse sino el escarmiento).
las glorias deletrea
810
entre los caracteres del estrago.
811 ¡Ojalá, pues, que -en semejantes audacias-
o el castigo jamás se publicara, jamás se publicara su castigo, para que nunca volviera
porque nunca el delito se intentara: a inrentarse la misma culpable temeridad; sino que,
político silencio antes rompiera por el contrario, un político (o prudente) silencio
los autos del proceso, -como discreto gobernante- rompiera los autos y
memorias de tal proceso; o bien disimulara, en fingida
--circunspecto esradisra-s-;
ignorancia, cual cerrando los ojos a esa especie de
o en fingida ignorancia simulara,
crímenes; o (a no poder dejados impunes), sólo secre-
o con secreta pena castigara
tamente castigara tales excesos de la petulancia, sin
el insolente exceso, exhibir a las miradas del pueblo su ejemplo nocivo!
sin que a popular vista la maldad, en efecto, de los extraordinarios delitos,
820
el ejemplar nocivo propusiera: resulta peligrosa en su divulgación, de la que puede
que del mayor delito la malicia trascender un dilatado contagio; mientras que, -siendo
peligra en la noticia, culpa sólo individual, y no publicándose-, su reitera-
contagio dilatado trascendiendo; ción será mucho más remota o improbable entre quienes
porque singular culpa sólo siendo, la ignoren, que no entre quienes hayan recibido su
dejara más remota a lo ignorado noticia y la de su castigo dizque para quedar escar-
mentados ...
su ejecución, que no a lo escarmentado.

53
32
Mas mientras entre escollos zozobraba "l. El Despertar Humano
confusa la elección, sirtes tocando
de imposibles, en cuantos intentaba 827 Pero entre tanto, -mientras que la elección
830 rumbos seguir, -no hallando de mi Intelecto zozobraba confusa, entre los escollos de
materia en que cebarse estaS decisiones contrarias, tocando sirtes o arrecifes
el calor ya, pues su templada llama
de imposibles en cuantos rumbos intentaba seguir-,
(llama al fin, aunque más templada sea,
que si su activa emplea el "calor natural", no encontrando materia en que
operación, consume, si no inflama) cebarse, -pues su templada llama (que es llama, al
sin poder excusarse fin, por moderada que sea), inevitablemente consume
había lema mente
SU pábulo, y aun podríamos decir que lo quema, siem-
el manjar trasformado,
propia substancia de la ajena haciendo: pre que ejercita su actividad-, ya había lentamente
y el que hervor resultaba bullicioso transformado los manjares, convirtiendo en suya propia
de la unión entre el húmedo y ardiente, aquella ajena substancia; y el bullicioso hervor que
en el maravilloso resultaba del encuentro del "húmedo radical" y de aquel
natural vaso, había ya cesado
(falcando el medio), y consiguienremente ardiente "calor': había ya cesado, al faltarles el medio,
los que de él ascendiendo (o sea, el alimento), en el maravilloso vaso natural
soporíferos, húmedos vapores del Estómago; y consiguientemente, los húmedos vapores
el trono racional embarazaban
soporíferos --que subiendo de este, embarazaban el
(desde donde a los miembros derramaban
trono racional, el Cerebro, desde donde derramaban
dulce entorpecimiento),
850 a los suaves ardores a los miembros el dulce entorpecimiento--, consumidos
del calor consumidos, ahora por los suaves ardores del calor, iban ya desatando
las cadenas del sueño desataban: las cadenas del Sueño. Sintiendo, pues, la falta de nutri-
y la falta sintiendo de alimento ción, los extenuados miembros, ---cansados del des-
los miembros extenuados,
canso-, ni del todo despiertos ni dormidos del todo,
del descanso cansados,
ni del todo despiertos ni dormidos, con tardos esperezos daban ya muestras de querer mo-
muestras de apetecer el movimiento verse, extendiendo poco a poco -todavía medio invo-
con tardos esperezos luntariamente-- los nervios entumecidos, y volviendo
ya daban, extendiendo de un lado a otro los huesos fatigados por la misma
860 los nervios, poco a poco, entumecidos, fija postura.
y los cansados huesos

54 55
(aun sin entero arbitrio de su dueño) 864 Entreabriendo después los ojos, dulcemente im-
volviendo al otro lado--, pedidos hasta entonces por el beleño (o soporífico)
a cobrar empezaron los sentidos,
natural, los sentidos empezaron a recobrar sus opera-
dulcemente impedidos
del natural beleño, ciones; y del Cerebro, que así se vió ya libre y deso-
su operación, los ojos entreabriendo. cupado, huyeron los fantasmas, -las representaciones
y del cerebro, ya desocupado, nocturnas de la fantasía-, desvaneciéndose su forma
las fantasmas huyeron
como si hubieran estado hechos de un ligero vapor
870 y ---como de vapor leve formadas--
en fácil humo, en viento convertidas, y se trocaran en humo fugaz y en aire invisible ...
su forma resolvieron. Tal, así, la Linterna Mágica, ayudadas no menos por
AsÍ" linterna mágica, pintadas la sombra que por la luz, representa pintadas varias
representa fingidas
figuras, simuladas en la blanca pared; y -guardando
en la blanca pared varias figuras,
de la sombra no menos ayudadas en sus temblorosos reflejos las debidas distancias de la
que de la luz: que en trémulos reflejos doctaperspectiva, según sus ciertas medidas confirmadas
los competentes lejos por reiterados experimentos--, a la sombra fugitiva,
guardando de la docta perspectiva,
que se desvanece en la claridad, la finge un cuerpo
880 en sus ciertas mensuras
de varias experiencias aprobadas, formado, dándole la apariencia de un volumen con-
la sombra fugitiva, sistente, adornado de todas las dimensiones, por más
que en el mismo esplendor se desvanece, que ni siquiera sea una real superficie.
cuerpo finge formado,
de todas dimensiones adornado,
cuando aun ser superficie no merece. XII. El Triunfo del Día

En tanto el Padre de la Luz ardiente, 887 En tamo, el Sol, -engendrador ardiente de la


de acercarse al Oriente luz-, reconocía ya próximo el término prefijado para
ya el término prefijo conocía,
890 y al antípoda opuesto despedía acercarseal Oriente (de nuestra longitud), y se des.
con transmonrantes rayos: pedía de nuestros opuestos Antípodas con sus rayos
que ---de su luz en trémulos desmayas- crepusculares,puesto que para ellos hace su Occidente
en el punto hace mismo su Occidente, -COn trémulos desmayos de su luz- en el punto
que nuestro Oriente ilustra luminoso.
Pero de Venus, antes, el hermoso mismo en que ilumina nuestro horizonte Oriental.
apacible lucero Antes,empero, la hermosa y apacible estrella de Venus,

56 57
rompió el albor primero, .-el Lucero matutino-, rompió en su primer albor;
y del viejo Tithón la bella esposa y la Aurora, la bella esposa del viejo Tirhón, -tal
-amazona de luces mil vestida,
como una Amazona vestida de mil luces, armada en
900 contra la noche armada,
hermosa si atrevida, guerra contra la Noche, y a un mismo tiempo hermosa
valiente aunque llorosa-, y atrevida, y valiente aunque llorosa (por su rocío)-,
su frente mostró hermosa mosrró su gallarda frente, coronada de fulgores matu-
de matutinas luces coronada,
tinos: tierno preludio, pero ya animoso, del llameante
aunque tierno preludio, ya animoso,
del Planeta fogoso, Planeta, el Sol, que venía reclurando sus tropas de
que venía las tropas reclutando bisoñas ( o nuevas) vislumbres, y reservando a la
de bisoñas vislumbres, retaguardia otras luces más veteranas y fuertes, para
-las más robustas, veteranas lumbres
lanzarse ya al asalto contra la Noche, que -Tirana
910 para la retaguardia reservando-,
contra la que, tirana usurpadora usurpadora del imperio del Día- ostentaba por corona
del imperio del día, I el negro laurel de miles de sombras, y con nocturno
negro laurel de sombras mil ceñía Cetro pavoroso regía las tinieblas, que aun a ella propia
y con nocturno cetro pavoroso
le infundían terror.
las sombras gobernaba,
de quien aun ella misma se espantaba.
917 Pero apenas la bella precursora y abanderada de
Pero apenas la bella precursora
Sol,-la misma Aurora, como su adalid y su alférez-,
signífera del Sol, el luminoso
en el Oriente rrernoló estandarte, tremoló en el Oriente su luminoso pendón, tocando
920 tocando al arma todos los süaves al arma todos los bélicos y a la par dulces clarines
si bélicos clarines de las aves,
de las Aves, --diestros, por más que no enseñados,
(diestros, aunque sin arte,
trompetas sonorosos), trompeteros sonoros-, cuando la Noche, cobarde como
cuando, --como tirana al fin, cobarde, todos los tiranos y perturbada de medrosos recelos,
de recelos medrosos
-aunque intentó alardear de su fuerza, escuchándose
embarazada, bien que hacer alarde
intentó de sus fuerzas, oponiendo en su lúgubre capa, y recibiendo en ella las breves
de su funesta capa los reparos, heridas de las fúlgidas estacadas de la Luz, si bien
breves en ella de los tajos claros
este su valor fue sólo un burdo pretexto de su cebar-
930 heridas recibiendo,
(bien que mal satisfecho su denuedo, día-, conociendo su débil resistencia y confiando

58 59
pretextO mal formado fué. del miedo, • la fuga su salvación, tocó su ronca bocina (o cuerno)
su débil resistencia conoclendo)-, para recoger sus negros escuadrones y así poder retirarse
a la fuga ya CAsi cometiendo
más que a la fuerza, el medio de salvarse, en orden, al tiempo en que se vió asaltada por una
ronca tOCÓbocina lIlás vecina plenitud de reflejos, que rayó la punta más
a recoger los negros escuadrones encumbrada de los erguidos torreones del Mundo, que
para poder en orden retirarse, son los Montes.
cuando de más vecina
9~0 plenitud de reflejos fué asaltada,
943 llegó el Sol, en efecto, cerrando el giro de oro
que la punta rayó más encumbrada
de los del Mundo erguidos rorreones, que esculpió sobre el azul zafiro del Cielo, formado
por mil veces mil puntos y por mil flujos o raudales
llegó, en efecto, el Sol cerrando ~l giro dorados. Líneas, digo, de clara luz, salían de / su cir-
que esculpió de oro sobre azul zafiro: cunferencia luminosa, pautándole al firmamento su
de mil multiplicados plana azul (o sea, llenándolo todo, como las "pautas"
mil veces puntos, flujos mil dorados
-líneas, digo, de luz clara-, salían en toda la extensión de una hoja de papel rayado);
de su circunferencia luminosa, y embestían, arropadas, a la que poco antes fué Tirana
pautando al Cielo la cerúlea plana; funesta de su Imperio, la cual, huyendo desordenada-
950 y a la que antes funesta fué tirar;u mente en su precipitación, iba pisando su propia som-
de su imperio, atropadas embestlan:
que sin concierto huyendo presurosa bra, tropezando en sus mismos horrores, y pretendía
--en sus mismos horrores tropezando- llegar al Occidente con su desbaratado -y ya caótico-
su sombra iba pisando, ejército de tinieblas, acosado por la Luz, que le iba
y llegar al Ocaso pretendía al alcance.
con el (sin orden ya) desbaratado
ejército de sombras, acosado
958 La fugitiva carrera de la Noche, consiguió al fin,
de la luz que el alcance le seguía.
la vista del Ocaso, --esto es, llegar al borde de nuestro
Consiguió, al fin, la vista del Ocaso horizonte Occidental-; y recobrada (o vuelta a sus
960 el fugitivo paso, bríos) en su mismo despeñarse hacia el otro lado, -y
y ~n su mismo despeño re:?brada
esforzando su aliento por la rabia misma de su
esforzando el aliento en la ruina+,
en la mitad del globo que ha dejado derrota-, determina, rebelde por segunda vez, coronarse
el Sol desamparada, Reina en esa otra mitad del globo terrestre que el Sol

60 61
segunda vez rebelde determina acaba de dejar desamparada. Mas ya, en esto, ilustraba
mirarse coronada, a nuestro Hemisferio la hermosa y áurea melena del
mientras nuestro Hemisferio la dorada mismo Sol: el cual, -con justa luz, fiel al orden dis-
ilustraba del Sol madeja hermosa,
tributivo, que da a cada quién lo suyo--, íbales repar-
que con luz judiciosa
1170 de orden distributivo, repartiendo tiendo sus respectivos colores a las cosas visibles y
a las cosas visibles sus colores restituyéndoles entera su actividad a los sentidos externos,
iba, y restituyendo quedando así --con una luz más cierta que la de la
entera a los sentidos exteriores
Aurora y del Sueño-s- iluminado el Cosmos a nuestros
su operación, quedando a luz más cierta
9i5 el mundo iluminado y yo despierta. ojos, y yo despierta.

62 63
NOTAS TEXTUALES
REIMPRESIONES MODERNAS

ERMILO ABRÉU GÓMEZ: "Edición Crítica" del Sueño, en


rev. "Contemporáneos" Méx. 1928, os. 3 y 4. (Abr. Crít.);
luego, en "Poesías Selectas", Botas, 1940, y en "Poesías
Completas", Botas, 1941, (texto idéntico en estas dos: Abr.,
P.), con extraño retroceso sobre 1928. Su "ed, cr it.", no traía
las inexactas lecciones (o erratas) de los vv. 34 ("inflama"),
66 ("asombrosa", por "asombrada"), 68 ("suelo", por "sue-
ño") , 72 ("de los miembros", con ese "de" que mata al ver-
so), 191 ("igual que", por "igual con"), 257 ("no sólo em-
pañaba", por "no sólo no" ... "), 263 ("gravó" y "guardó",
por "grabó" y "guarda"), 290 ("presentaba" por "repre-
sentaba"), 395 ("pescada" por "pesada"), 431 ("lo más",
por "la más"), 462 ("de fuerzas", por "que" ... ), 515
("firme ejerciten", por "firmes" ... ), 544 ("así" por "a
sí"), 549 ("informa" por "informe"), 570 ("astilla o
astilla", por "a"), 580-1 ("viene" por "vienen", y "las arti-
ficiosas" por "las que" ... ), 612 ("pasado" por "pesado"),
622 ("sino más" por "si no"), 628 ("fértiles maternales",
por "fértiles pechos maternales"), 646 ("lúcida" por "lu-
cida"), 669 ("la más", por "las demás"), 683 ("cielo", por
"suelo"), 715 ("embages", por "ambages"), 745 ("que
colora", por "que la" ... ), 758 ("símido", por "tímido"),
764 ("de las espaldas", 'por "da" ... ), 839 ("hacienda",
por "haciendo"), 876 ("ayudaba", por "ayudada"), 924
("tirano", por "tirana"), 962 ("de la ruina", por "en
la" ... ), etc. Ni omitía la modernización de los vv. 6 y

67
181 ("esemptas"), 575 ("asumpros"), 406 ("trasumpta"),
(66 y 68), "no sólo empañaba" (257), "gravó" (263)
381 ("hieroglíficos"), 725 ("hierarchía"), ó 496, 541 Y "hieroglíficos" (381), "pescada" (395), "de fuerzas" (462):
558 ("objccro"); ni cortaba muchos períodos indivisibles ufirme" (515), ufío" (561), cCo astilla" (570), "asumpto"
con puntos tras los vv. 165, 172, 272, 632, 707 ó 769. (577), "viene" y "las artificiosas" (580-1), "de él-del"
Sólo incurría ya entonces, -eso sí-, en las alteradas lec- (597); "pasado" (612); "sino" (622); "hierarquia" (624)
ciones de los vv. 51-2, 55,772,929, (los "trajes claros", "cielo" (683); "embages" (715); "ayudaba" (876); etc.:
por "tajos" ... ), y pocas más. hasta en sus acentos de "Alcídes" (396 y 775), "árduo"
(607), "supérfluo" (637); o en "explendor" (883), "de
Mucho mejor, KARL VOSSLER: "Die Welt in Traum"
él oído" (por "del oído", v. 25) ... A lo cual, aún se añaden
Berlín 1941, (V.): estudio y traducción alemana en igual
erratas propias: "y la lengua torpe, enmudecía" (por "que
número y género de versos; y "ed. crítica", del texto
torpe" . .. v. 232); "menéficas proezas" (por "ménficas"
original. Pero aun allí fuera de discutibles variantes, hay
352), "confiantes" (por "confinantes" 372), "Jonante" (po;
muchos nítidos errores o lapsus. Así, "volver, y sus telas",
"Tonante", 393, "risicler" (748), o "que singular" (por
(matando el v. 40); "ex pierto" (v. 104), "O de la Ma-
"porque" ... , 824.) etc.
jestad", ($1Ín modernizar ese "Oh", .. , v. 141); "Pto-
lerneos" (v. 345), "hieroglíficos" (381), "perezcan" por
"parezcan" (420), "espera" (por "Espbera": esfera, 428): FUENTES ANTIGUAS
la total omisión de un verso (nuestro 444); "de lo osado"
(por "del osado", 454): "el atrevido" (con ese "el", su- EDICIONES ANTIGUAS COMPARADAS: t. 11, 1692, Sevilla,
perfluo y nocivo, 464); "no, más" ... , (por "no más" o pp. 2.47-76, (S); 1693, Barcel., pp. 171-200, (B); 1715,
"nom ás"; 491); "al que usurpado" (por "al que ha usur- Madnd, 171-200. (M 1); 1725, Madr., 158-183. (M 2).
pado", 495); "participió" (por "participó", 695); "por-
qué" (en lugar de "por qué": 731, 733, 736); "compren,
derlo", (donde el verso exige no modernizar ese "comprehen- JUSTIFICACIÓN DE LECCIONES
derlo", 769). Deja sin reparar viejas erratas evidentísimas:
"ignorantes" (por "integrantes", 492); "clamado" (por "cal- -T:;ul~: a~uí (S. y M 2.): "intituló y compuso" ;
mado" 546); "en lid" (por "en la lid", 783); "ilustre" (por
V.: lntitulá y compúsolo" ... ; Abr.; "tituló y compuso" .
"ilustra", 894); "envest ian" (por "embestían", 951); Ó --11. 9: "vaporoso" (M 1 Y M 2 Y Rz. Cab.), por "pavorosa"
"repitiendo" (por "repartiendo", 970). y atribuye inexac- (S.yB.).
tamente alguna variante a tal o cual edición en que no se
lee así: vgr. v. 451: "pensiles. S.", (donde se lee, corno --11. 17: "empeñaba" (M 1) o "em preiiaba" (M 2): claras
debe ser: "perfiles"); "sombra. S", (donde se lee bien: erratas o pseudocorrecciones absurdas, por "empañaba" (S.
y B.).
"sobra") .
--11. 19: omitido en M 2.
La "Colección de Escritores Mexicanos" de Porrúa, (Di-
rector inicial: JOAQuíN RAMÍREZ CABAÑAS), se inauguró con -v.: 2~
/ : "V'IC t-imene "B( ): err.: y notar la grafía "azecha":
las "Poesías Líricas" de Sor J., no pretendiendo "ediciones de acechar", (o espiar, atisbar); no de "asechar" (insidiar).
crí tic as", pero sí "limpias" y de "texto correcto y fiel" .. ·
Mas en el "Sue-ño", casi en todo sigue servilmente a Abt-,
-v. 34: Abr. P. y Rz. Cab.: "sino inflama"; pero S. y M 2
P. c.: "esernptas" (6 y 181), Nictímene (27), "sino in-
(y V. y Abr. Crít.): "si 110 injama", con el evidente con-
texto.
flama" (34), "el agorero" (55), "asombrosa" y "suelo"

68 69
-v. 220: MI, erro (y Aor. Cr.): "aitivo", por "activo".
--¡". 46: M 2, crr.: "asadas", por "aladas".
-1/. 235: S., M 1 Y M 2 (y Abr. Crít.): "centrífica" ... ;
-v. 51-2: Abr. (P. y Cri t.}, pone guión "alas"; pero
ante probable errata, por "científica" (B), que preferimos, con
éste es el complemento directo de "les dio" ... v.
--1/. 55: Abr. (P. y Críc) y Rz. Cab., con sólo B.: "el -t1• 249: Todos: "necio la expuso" ... Corregimos "lo",
agorero"; errata por "al", dativo, o sea "indicio para según el sentido: "el manjar ... , pagando la piedad o teme-
el agorero" ... ridad que lo expuso necio"... (O podría dejarse "la",
refiriéndolo a "substancia"; pero entonces, poniendo "necia",
--1/. 56: M 1, err.: "la canora", omitiendo en indispensable
para concordar, si bien ambiguamente, con ella o con "pie-
"no" ...
dad" ... ).
--1/. 58: V.: "longas"; que preferimos: pero S., M 2, (y
-v. 257: M 1, err.: "empeñaba", por "empaiíaba".
Abr. y Rz. Cab.): "long os" ...
-ll. 258: B.: "csrirnava", crr., por "estimativa".
-v. 94: S., B., M 1 Y M 2 (y Abr. , P. y Cr it., y Rz.
Cab.): "Almone"; y Abr. P. y Crít., anota: "De Almón, -v. 269: M 2, err.: "veían", en lugar del "vlan" que
padre de la ninfa Lara, que reveló a Juno el secreto de los exige el verso.
amores de Júpiter con Jururna" ... Pero esto (y su refe-
--1/. 334: M 2: "estorbando", err., por "esjorzando",
rencia a Ouidio, Fast., II, v. 599 ss.}, no se ve cómo venga
a nuestro propósito. -v. 345: V. (con ~I 2): "Ptolemeos"; pero S.: "Ptbolo:
Vossler: "Alcione", aunque perplejo: "Hay no menos de meos",
siete personajes femeninos de tal nombre en la mitología
-1'. 360: B., err.: "mudar", por "mirar".
greco-romana: (cfr. el "Lexikon" de W. H. Rcschers,
Leipzig, 1884, 249-251). Pero -se objeta él mismo-, --1/.415: B., err.: "dolorosas" ...
ninguna era una Encantadora que convirtiera en peces a los -11• 420: V. (con B.): "perezcan"; pero S., M 1 Y M 2
hombres y que luego ella misma se trocara en pez ... Mas (y Abr. y Rz. Cab.) : '·;Jarc=:car¡",según el evidente contexto.
Almone, evidentemente carece de sentido: ¿influiría la ana-
--11.440: Todos: "antojos"; pero con evidente significado
logia verbal con Almona (pesquería de sábalos) ... ?" (pp.
de "anteojos", que en aquella forma se escribía en lo antiguo.
109-110).
Pero aquí, (aun haciendo algo duro el verso), lo rnoder-
Para nosotros, "Alcione" es la lección indudable; y cfr. ruzamos.
en nuestras Notas llustratiuas su aclaración rnitológica.
--1;. 444: Vossler omite este verso: "de que interpuesto algún
--1/. 103: B., err.: "acierto", por "al cierto". objeto cele", (que así está en todos los textos, desde S.);
Con lo cual, de aquí cn adelante, toda su numeración se
-v. 107: 11 1, er r.: omite "vulgo",
retrasa en un verso ... Tan sólo en su Postscriptum de la
-l'. 138: M 2, err.: "rontin uando", por "continuado". p. 117 lo anota, con alusión al texto de Abréu.

_1'. 163: M 1 err.: "al ojicio", por "ya al ocio". -ti. 450: Aquí, y en casos análogos, conservamos la grafía
"comprcbender", no por la métrica (que mejor pediría "com-
-v. 213: M 1 Y M 2, err.: "componiendo", por "compri- prender"), sino por su sentido más latino dc "abarcar" ...
miendo".
71
70
-v. 451: B.: "sombra", err., por "sobra". -"11. 635: B. (y V. y Abr. Crít.): "trae", (que en todo
--'!l. 464: V., entre paréntesis cuadrado intercala: "el Con- caso, convendría escribir a la latina: "trahe" ... ); mas pre-
ferimos: "atrae" (S. y M 2).
fiado antes [el] atrevido" ... Pero este endecasílabo (COI;

[a diéresis que de todos modos exige, y sin hacer sinalefa -"11. 649: B. y M 2: "pueden"; erro por "puede" (S.).: la
en "antes"), suena perfecto: "el con-fi-a-do-án-res, atre, menor criatura ...
vido" ... ; y esa intercalación no sólo huelga, sino que daña,
dislocando un acento: "el-con-fi-a-doan-tés, el-atre-vido" ... ---t'. 674: Abr.: "su terno Autor" que preferiríamos; pero
S., M 2, (y V.): "Eterno",
-v. 490: De S. a M 2: "perficionantes"; pero (con V. y
Abr. Crít.), modernizamos: "perfeccionantes" ... --'!l.699: V: "¡O, aunque repetida" ... (por «¡Oh!» ... ).
-S. y M 2 (y Abr. P. S. y P. C.): "unión sería. ¡Oh,
-v. 491: B. : "más", err., por "no más"; y V. omite el aunque tan repetida ... !" Mas omitimos el "tan" (con V.,

7':
acento y divide con una coma: "a su ornato. no, mes Abr. Crít. y Rz. Cab.), para evitar el verso durísimo.
pertenecientes", contra el ritmo y contra el sentido, (que
-"11. M 2, err.: "que es más activo", (por "que
es el de "nom ás": solamente).
el" ... ).
--'!l. 492: De S. a M 2 (y todos): "ignorantes" ... ; pero
---11. 769: V. y Abr. "comprenderlo, o mal, o nunca, o
es obvia la errata por "integrantes" ... : las partes inte-
tarde" ... ; pero el verso exige silabear "com-pre-Lcn-der-ls",
grantes, contrapuestas a las sólo "perfeccionantes" u ornamen-
(a diferencia de los vv. 450,595, erc.) , y así, aun por esto
tales ... solo, prohibe tal modernización.
_¡'. 546: B., (y V. y Abr. P. S. y P. C.): ':clamado";
---11.772: B.: "incomparable peso", (y así V. y Abr. Crít.);
pero preferimos: "calmado" (S.), con Abr. Cr it., y con pero mucho mejor: "incom port able"; (S., M 1 Y M 2, corno
el claro contexto. Abr. P. S. y P. C.).

-v. 554: B., err.: "convenidas", por ("combinadas", escrito ---11. 778: B. (y V.): "poderosa"; pero mucho mejor: "pon-
"convinadas") . derosa' (S., M 1 Y M 2, corno Abr.).
--'!l. 570: B., err.: "estilla", por "astilla". ---11.783: B., erro (y V.): "en lid", (por "en la lid": como
exige el verso y consta en S., M 1 Y M 2).
--'!l. 597: V. y Abr.: "de él, del entendimiento" ... ; (y
Abr. Cr ir., y Rz. Cab., con guiones: "de él-del" ',: .). -v. 794: S., B., M 1, M 2, (y Abr. y Rz. Cab.): "renouar";
Mas el sentido exige: "del del" ... ; «obligado del (o por pero el sentido exige: "remover"; (y así V.).
el") limitado vigor del entendimiento» ... ; y huelga la
coma en "de el, del" (B), o "del, de el" (S. Y M 2).
-v. 811: se podría dudar si en ese "o el castigo" ... deba
ponerse: "jOh ... !"; mas optamos por dejarlo intacto, (corno
--11. 622: Abr.: "sino más. desvalido", (por "si no" ... ). V. y Abr.).
--'!l. 627: Todos: "Themis"; pero lo creemos err., por "The- -v. 824: S., M 1 Y M 2 (y así Abr.): "que singular culpa
tis", (Cfr. Notas Ilustrativas, aquí, p. 95 Y 96). sólo siendo" ... Mas B. (y V.): "porque" ... ; y así lo
exige el endecasílabo.
631: De S. a M 2 (y V.): "nutrimento"; sólo Abr.:
--'!l. . . . l Dice de la R.
"nutrirnierito", (que DI siquiera consta en e . -v. 839: M 2 (y Abr. no crít.): "hacienda"; pero el
Acad. Esp.). "haciendo" no sólo prevalece en los textos (S., B., y M l.),

72 73
sino cuadra mejor al contexto, y aunque algo distante, rima
con "ascendiendo" (v. 845).
--11. 870-1 Y 876: Todos: "formada" y "conuertido", (re-
firiéndose a "su forma"), y "ayudada" (concordando Con
la "linterna" ... ). Pero la consonancia con "pintadas", "fin-
gidas" y "aprobadas", exige "formadas", "convertidas" y
"ayudadas", (refiriendo las dos primeras voces a "las fan-
tasmas", y la tercera a "figuras" ... ).
--11. 892: B., err.: "que de luz", (por: "que de su luz"). NOTAS ILUSTRATIVAS
--11. 894: V. (con B): "ilustre": erro por "ilustra" (S., M 2,

Y así Abr.) . -Título: "Primero Sueño": cfr. "Soledad Primera" y "S.


Segunda". ¿Sería tal adjetivo de Sor J., que planeara otros?
-ti. 898: S., B. Y M 2 (y Abr.): ~'Titán"; pero restituimos
En la Resp, a Sor Eilotea, ella sólo escribe: "un papelillo que
con V.: "Titbon", (el esposo de la Aurora, de quien se
llaman el Sueño" ...
trata) .
-1/. 1: cfr. Quevedo, son. (Astrana, p. 50): "¿No ves
--11. 917: B., err.: "percusora" ...
piramidal y sin sosiego / en esta vela arder inquieta lla-
--11. 929: Abr. (también Crít.): "trajes claros", (por "ta- ma?" ...
jos" ... ).
--1'. 4: "escalar pretendiendo las estrellas"; cfr. GÓng., Sol.
--11. 945: M 2, err.: "de multiplicados", (omitiendo: "de
II, V. 13: "escalar pretendiendo el monte en vano" ...
mil" ... ).
-1/. 6 (y 181): "exentas": libres ... ; cfr. "La Araucana"
--11. 951:
bestían",
V.: "envestl an" ... Pero evidentemente es: "em-
(S., M 2. Y Abr. c-u.i.:
de Ercilla, 1, oct. 47: "Esta soberbia gente libertada ... , i
siempre fué exenta, indómita, temida,! de leyes libre y de
--11. 964: V. y Abr. (con S. y M 2): "desamparado"; cerv.iz erguid.a" ... ; y Tirso, "El Burlador de Sevilla", J.
mas corregimos: "desamparada", (la otra "mitad" ... ). l. pmta a Tisbea, primero, "sola, de Amor exenta" ... ; y
--11. 970: B. (y V.): "repitiendo"; clara erro por "repar- Ceruantes, "Viaje al Parnaso ", IV: "Tuve, tengo y tendré
tiendo", (S., M 1 Y M 2 Y Abr.). lospensamientos ... / de toda adulación libres y exentos" ...

--11.972: V., S. y 11 2.: "iba, y restituyendo", (aunque -1'. 8: ese "le intimaba", debía en rigor ser "les", (a "las
Abr. y Rz. Cabañas omiten la "y" ... ). luces" ... ); pero Sor f., así escribió a menudo: cfr. vgr.,
sus romances "Finjamos que soy feliz", v . 144 ("tanto le
-Tan a menudo retocamos la puntuación, para el mejor
usurpo a los años" ... ), o "Ya que para despedirrne" ... ,
relieve de los períodos y sus matices, que prescindimos de
V. 63, y "Vísperas son felices" ... , vv . 53 Y 70. -y
razonar cada una de sus minucias. Sólo rogamos que se nos
Cuervo ("Apuntaciones Crít. al Leng. Bogotano", VIII, n.
perdone la "extravagancia" de UIl nuevo signo ortográficO
309), aun llamando "corruptela" a este "uso de le por les"
( ::), indispensable para ciertas articulaciones mayores de
lo señala en áureos hablist as: "Pena que justamente le e~
la oración, donde ni bastarían los simples "dos puntos" o
"punto y coma", ni cabe el "punto" que cercenaría la debida / a sus continuos y nefandos vicios" (Cervantcs
Trato de Arge1., J. IV): "y débale a mis números el mundo';
continuidad del período gramatical.

74 75
(GÓng., Paneg. al Duque de Lerma); o "Esto le importa tu '". ··, v.98): la doncella de Lesbos que profanó el lecho
a las venganzas mías" (Mareta, El Lic. Vidriera). y tras de su padre, y que trocada en lechuza, "conspectum lucem-
otros ejemplos de Quevedo, Melo, Juan de la Cueva, Meléndez que fugit, teuebrisqu e pudorem I celat" ... (Ovid., Mctarn.
Lista, Fernán Caba!Iero, (y Camoens, en portugués), con, 11, 590-5): "huye la luz, y esconde su vergüenza en las
duye Cuervo que "enrre los hechos que los gramáticas cal], sombras" ...
fican de errores, pocos hay que sean más geniales de nuestra
lengua" ... -11.32: "luciente" es voz de las más predilectas de Góngora,

, --!l. 12: cfr. Gong., Sol. 1, 99:


los ciclos lel sublime edificio" ...
hasta "el cóncavo" de "la esfera
de los "once cielos" concéntricos,
"Al cóncavo
-Aquí,
ajustando
la sombra llegaba
de la Luna",
cuyo centro
de

(el primero
ocupaba la
(con "nocturno",

608, 620, 815, etc.


"canoro", "purpúreo",
"émulo" ... ): cfr. sólo en la Sol. II: vv. 358,475,
"crepúsculo" y
577, 596,

-ti. 34: Gong, (Sol. 1,445), ve al Mar, con los huesos de


tierra, en el sistema de T olomeo); mas no pasaba al otro los náufragos, "infamar, blanqueando, sus arenas" ... -Las
lado de esa bóveda, y así, no llegaba a su "convexo" ... asonancias entre diversos consonantes próximos, (como ésta:
Según Ceruantcs, "Viaje al Parnaso", 1, los poetas (que "infama ... , crasa" ... ), abundan aquí: vv. 56-7, 134-5,
viven en la luna, o fuera de este mundo), "sobre el convexo 143-4, 153-4, 233-5, 318-9, 329-30, 363-4, 465-7, 481-2,
van de las esjeras" ... 499-500,544-6,551-3,589-91,623-4,625-6,612-3,64-4--5,
677-8,703-4, 744-5, 785-7, 799-801, 819-21, 886-7, 919-
--!l. 13: Diana, o la Luna, de "tres rostros" (sus fases), o
20,930-1,954-6 Y 957-9; Y llegan a darse entre tres rimas
"faces". Ovidio, Mctarn., VII, 194, la llama "Triceps Hecate":
diversas: "coronas, choza dora" (186-6) o "aves, arte, co-
de tres cabezas .•. Virgílio (Eneida, IV, 511): "Tergenü.
barde" (921-4), "ordinario, amado, trabajo" (169-71); y
nam que He caten, tría uir ginis ora Dian ae" ... : la "triforme"
aun entre más: "movimiento, esperezos, extendiendo, dueño,
Hécate, que sin perder ese nombre, tenía otros tres, según
huyeton" (858-86.9). Pero cfr. 10 ya advertido sobre esto
sus "tres faces": Luna en e! cielo; Diana en la tierra; Pro-
en la Introducción.
serpina en los infiernos ... -y cfr. Calderón, "Luis Pérez
el Gallego", J. III: "Este monte eminente I en quien des-
-v. 36: "el árbol de Minerva" ... : la Oliva. Cfr. el
cansa el orbe de la Luna" ... ; y en "El Mayor Monstruo
"Neptuno Alegárico", de Sor. J., Lienzo VJI; y Gáng., Sol.
de! Mundo", J. 1: "Porque viendo que al orbe de la Luna
1, 834: "oro le expriman líquido a Minerva" ... -y esa
I hoy empinas la frente" ...
costumbre de las aves nocturnas, fue creencia medieval, con
--!l. 22-25: cfr.
Góng., Polif., acr. 2: "infame turba de eco todavía en Ant: Machado: "Por un ventanal I entró
nocturnas aves, / gimiendo tristes y volando graves" ... ; y la lechuza I en la catedral. / San Cristobalón I la quiso
Sol. 1, 806-7: "el que más o tar.lo vuela I o infausto gime, espantar / al ver que bebía I del velón de aceite I de
Pájaro nocturno" ... -"Al conjuro de las tinieblas sorti- Santa María" ... (Apuntes, en "Nuevas Canciones", 1930).
legas, el espacio se le puebla de mitologías" (E. Chávez. p.
-v. 39 Y ss.: "Aquellas ... atrevidas hermanas" ... ; las
111): sobre todo entre los pájaros "que fueron ya tragedias.
tres doncellas tebanas, hijas de Minias, incrédulas de la
y son aves", iBocángel, "Fábula de Leandro y Hero", Ma-
deidad de Baco (hijo de Júpiter), que en vez de acudir a
drid, 1625, oct. 79).
sus cultos, proseguían sus labores de tejidos ("oficiosas")
-r-ír, 27: Nic iimene (en latín, esdrújulo; pero aquí grave: y se entretenían en narrarse "historias diferentes", (las
igual que en el romo de Sor J.: "Sobre si es atrevi-mien- de Píramo y Tisbe, Maree y Venus, etc.) y a las que Baca
transformó sus telas en pámpanos y hiedras, y derribó

76
77
su casa,
y las trocó a ellas mismas en Murciélagos ...
(Ovid., Metam., IV, 1-41 Y 389-415, nombrando a dos: villa", (el poema guadalupano, escrito por 1670 ó 75, e
"Alcíthoe" y "Leucónoe"). impreso en Méx., Vda. de Rivera, 1729, que Sor f., alabó,
aún Ms., con su Son. "La compuesta de flores Maravilla" ... ),
-v. 44: cfr. GÓIIg., Sol. II, 94: "la disonante niebla de pinta un atardecer en el páramo del Tepeyac, todavía "fúnebre
las aves" ... albergue de la Noche", con idénticas alusiones: la lechuza,
sedienta de la "i iquida Minerva", (aunque "en vano", par
-v. 46:
También el P. Castro (cfr. infra), llama al Mur-
no haber en la cercanía ningún templo); el "Coro anoche-
ciélago "el monstruo alado, Pájaro sin pluma" ... y San
cido", que guia "Ascálafo"; y "el monstruo alado, pájaro
lsidoro, "Etymol"., lib. XII, incluye en su cap. VIJ, "De las
sin pluma", (el Murciélago), completando, con "el negro
Aves", a este "volátil y a la vez cuadrúpedo" ...
graznido" de los Cuervos, aquella "Música infausta" ...
-t'. 53 Y ss.: "el parlero / ministro de Plutón ... : As- (Cfr. Poetas Novobispanos, II, 1943, pp. 169 Y 180).
céla]», delatando que Proserpina se había comido siete granos -ti. 67 Y 68: cfr. Gáng., Sol. 1, 164: "Sueño le solicitan
de granada en el Infierno, la privó de ser restituída a su pieles blandas" ... ; y Virgilio, en II, 9: "Suadentque cadentia
madre Ceres; y asi mereció que aquélla (hecha para siempre sidera somnos", imitado ya por Quevedo: "las pardas sombras
esposa de Plutón y Reina del Erebo) lo rociara con agua del mudas / que el sueño persuadieron a la gente" ...
Flegetonte y lo convertiera en Bubo: "ignavus buba, dirum
mortalibus amen" ... (Ovid., Met. v, 530-55 O): "el cobarde -v. 73-76: "Harpóerates: dios grande del Silencio, como
buho, funesto agüero a los mortales" ... Virgilio anota su lo llamó S. Agustin, 1. 18, c. 5, De CÍL'. Dei Al que los
"ferale carmen", la voz llorosa del buho, entre los "terri- Egipcios daban la apelación de Harpócrates , veneraban
bles agüeros" de la noche... (Eneida, IV, 461- 5). Para los Griegos con el nombre de Sigalión". " (Sor J.: "Neptuno
Góng .• el buho es inseparable del mito de "Ascálafo" (Sol. Alegórico", "Razón de la fábrica"). Y el mismo S. Agustln
I, 997): "el deforme fiscal de Proserpina" (rr, 892); "testigo añade (loe. cit.), que sus estatuas, "con el dedo en los labios,
que en prolija / desconfianza, a la Sicana Diosa / dejó amonestaban al silencio". " ("Digito labiis im prcsso ... , ut
sin dulce hija / y a la Estigia Deidad con bella Esposa" ... silentium [ieret" ... ). Aquí "Harpácrates silencioso" es una
(11, 976-9). aposición de "la Noche"; y ésta, el sujeto de toda esa oración
de gerundios absolutos.
-v. 55: "canoro", es otro epíteto predilecto de Góng.:
en sólo la Sol. 1, ocurre 7 veces, (así como "purpúreo", 6; -~'. 77-8: giro análogo en Gáng., Sol. II, 424-5: "de cuyo,
"nocturno" 5; "esplendor", 4 ... ). Cfr. Dámaso Alonso, "La si no alado, / arpón vibrante" ...
Lengua Poér. de Góng.",; Madrid, 1935.
-v. 80-1: cfr. Gáng., Polif., oct. 22: "Mudo la noche
-v. 57: "Capilla": orfeón o coro
de cantores de un tem- el can, el día dormido, / de cerro en cerro y sombra en
plo ... Así Sor J., (en su Loa "Al luminoso natal" de sombra yace" ...
Carlos II), hace al Viento alardear "de su volante capilla",
-¡'o gO-15 O: esta visión del sueño universal, recuerda indu-
cuando le da "sus norabuenas al Sol/la Capilla de las
dablemente el clásico himno latino de Estacio "Al Sueño",
Aves" ...
(Si/¡,'ae, V, 4), trad. por Gabricl Méndez Plancarte (en
-v. 58: "longas" ... : las notas musicales así llamadas. "Ábside", XIV, 3, 1950):
-v. 64: y anteriores, desde el 21. - El P. Feo. de Castro
S. J., en el Canto m, octs. 14-15, de "La Octava Mara-
... Todo en silencio d uermc:
calla el ganado todo, calla el ave,

78
79
callan las fieras; y aun. los montes C'UrvOJ
mit, sua nunquam. lumina cIaudit" ... Ya aquí Sor l., en
simulan descansar en hondo sueño. "Vills. d N
~~s e avidad" .. Puebla, 1689, dice del Niño-Dios:
Apágase el estruendo de los ríos
Au.nque duerma, no crerre los ojos; / que es el León de
bramadores ; se ad uerme del océano
J~da, / y h~. de estar con los ojos abiertos / quien nace a
el fragor, y los mares recostados
remar. I ¡DeJenle velar!" ... ; y el Pbro. D. José MariatW
en las tierras, descansan ...
de Abare~, en el "Ojo Político", Arco de Méx., al Marqués de
las Ama.nlIas, 1756: "Duerme el León, pero no cierra I sus
--11. 84-5: cfr. Gon g., Sol. I, 694-5: "Vence la noche, al fin reales. OJos.el su~ño; / duerma el de España, que en ti I
y triunfa mudo I el silencio, aunque breve, del rüido" ... ; ; sus OJosesran abierros" ...
Calderón, "El Médico de su honra", J. n: "En e! mudo
silencio / de la noche, que adoro y reverencio" ... -'/l. 113 Y ss.: Acteón, (no precisamente "Monarca"
, h" d d ' pero
SI. 1)0 e Ca mo, el Rey de Tebas) , llegó incauto a ver a
--11. 86: cfr. Qun'cdo, "El Sueño", (parafraseando al mismo Dla~a y sus Ninfas "en los blancos estanques del Eurota"
Estacio): "Los mares y las olas,... entre sueños ... / y a (Gong., Sol: l~ 49?), y fue trocado en Ciervo y desgarrado
su modo, también se duerme el río" ... Y allí mismo, en su por su propia puna, (Ovid., Mer., nr, 155-2 52). _ Alter-
N"

cúspide: "Yace la vida envuelta en alto olvido; / tan sólo na" es, aquí, verbo; usado por Gong., Sol. II, 145-6' "El
mi gemido / pierde e! respeto a tu silencio santo" ... timón alternar menos seguro / y el báculo más duro": ..

-v. 88: "cerúlea cuna": cfr. Calderón, "La gran Cenobia": -1/. 129: el Águila". Gong., Sol. I, 28: "de Júpiter el
"es cuna de zafir, tumba de plata" ... y nuestro v. 797, con ave"; y en el ~olif. llama halcón "e! generoso pájaro",
lo allí anoto de Góng. (oct. 2), Y al Águila, "el ave reina" ... (oct. 33).

--11. 89-92: los proverbialmcnte "mudos peces" (Horado, -'/l. 134: en Gáng., Polif., oct. 33, Galatea, junto a Acis
Odas, rv, 3, cit. en el Ncptuno Alegórico, Razón de la que se finge dormido, "librada en un pie toda, sobre él
Fábrica), lo eran aquí "dos veces": por su naturaleza y por pende"...
estar dormidos ...
-1/: 135~6: P<~inio consigna, de las Grullas, esa conseja de
-v. 93-6: Alcione, la hermosa hija de Eolo, que metafórica- la ~Iedrecllla: Grues excubias habent, nocturnis temporibus,
mente había transf~rmado en peces (cautivándolos en las ~ap~l~um,pede sustinentes, qui laxatus somno et decidens,
redes de su amor) a sus sencillos amantes, y que luego, esposa lndihgentlam coarguat"... (Hist. Nat., x, 23). Todavía
de Céix o Ceico, rey de Tracia, se arrojó desde la costa Leonardo da Vinci, en su "Volucrario", lo sigue casi a la
sobre su cadáver náufrago y fue metamorfoscada, igual que letra: "Ternienda que su rey perezca por falta de vigilancia,
él, en Alción o Marri n Pescador, (Odd.; Mer. XI, 710-48). las grullas lo rodean de noche, sosteniendo una piedra en
Y cfr. nuestra nota textual sobre la errata de "Almorta" y una garra~ a fin de que si el sueño las vence, el ruido que
sobre esta feliz corrección de Vossler. haga la piedra al caer, las despierte" ... (Selección y trad.
de E. GarcÍa de
Y G' .
Zúñiga, Col. Austral Bs As 1943 P 107) ,
' .. ,. .
--11. 111-2: del "Rey" de los brutos se fabulaba, en la . arcilaso, Eg!. II, v. 296 y ss.: "con su mano alzada I
Edad Media, que ni para dormir cerraba los ojos ... S. Isidoro, ha~lendo la noct,urna c:ntinela, I la grúa" ... Sor J. (¿la
Eryrnol., xrr, C. II: "Cum dorrnierit, vigilant oculi" ... ; e ~nmera?) lo aplica al Aguila, en símbolo de la vigilancia
Hildeberto Cenomanense, cit. por Vossler, dice en su "PbysiO- InSOmnedel gobernante ... Y mencionemos, -ejemplo de tal
logus", Migne, Patro!. Lar. 171, col. 1217: "Er quoties dor- tumbo alegórico--, el "Gobierno General Moral y Político,

80 81
--v. 173: "retrato del contrario de la vida": imagen de
hallado en las Aves generosas y nobles", de Fr. Andrés Ferrer la muerte ... (Cfr. v. 190 y 10 anoto allí).
de Valdecebro, Barcelona, 1696, (aludido por Vossler)._
"Cálculo": lat. por "piedrecilla", (cf. "cálculos hepá ticos"). --11.179-191: al "sayal" (la pobreza), opónense la pltrpUra
-Ambos rasgos de zoolog ía fabulosa, (éste de las grullas y y el brocado. Tal en Gong., Sol 1, 165-6, vemos dormir "al
el anterior de los leones), ya aparecían en una misma página príncipe, entre holandas, / púrpura tiria y milanés broca-
do" ...
del Lic. Fco. Lope : de Il bed a: "La Pícara justina", Medina
del Campo, 1605 (y Barcelona 1605 y 1640, etcétera), L. --11. 185 Y 187: cfr. Gong., Sol.: "pajizo albergue" (1,
n, P. II, c. 4: "Hice mi cuenta que aquel pan en la mano 858), de "junco frágil" ... (II, 590).
le serviría de lo que a las grullas les sirve una piedra que
llevan en la suya para sentir si duermen" ... "Las mujeres ... , -1-'. 190: cfr., el gran soneto de Lu percio Lcouardo de Ar-

si dormimos, es a ojo abierto, como leones" ... gensola: "Imagen espantosa de la muerte" ... ; y Qun·edo,
Silva I "Al Sueño"; "Pues no te busco yo por ser descanso,
-v. 141: cfr. Qun'edo, "Política de Dios", x: "Reinar es / sino por muda imagen de la muerte" ... En el "Diario
velar. Quien duerme no reina... Rey que duerme ... , de Méx.", 9 y 10 de enero de 1808, ha)' una oda "Al
es sueño tan malo, que la muerte no 10 quiere por her- Sueño" de "Iknaant" (D. Ramón Quinta1la del A::ebo),
mano" ... con este epígrafe latino: "Eurnenidum frater, metuendaque
rnortis imago" ... , y con alguna posible reminiscencia del
_~'. 147-50: cfr. Quevedo ("Silva 1"': El Sueño"): ... de Sor J.: "¿Es otra cosa el hombre aletargado / que un
"Dárne siquiera . . . / 10 que había de dormir en blando fiel retrato de la triste muerte?.. (Mas allí surge "el
lecho / y da el enamorado a su señora ... ; / dáme lo que hórrido Morfeo", con "centelleantes ojos" y "negra frente",
desprecía de ti ahora / por robar el ladrón" ... O -más que "el opio soñoliento coronaba / con la ardiente amapola
directamente--, estacio, anoto aquí al v. 80, invocando entretejido" . " (Reprod. en Antol. del Centenario. de Luis
al Sueño: "Quizás alguno que en sus brazos tiene, / feliz G. Urbina, Pedro Hcnr iquez Ureña y Nicolás Rangel, Méx.,
amante, a su feliz amada, / en la noche profunda, te 1910, t. 11, pp. 925-9).-La Muerte llama "con igual Pie
abomina" ... (trad. de G. M. P.). al alcázar y 21 tugurio"... (H or acio, Odas, 1, 4); y el
Sueño,- imagen suya también en esto-, "mide con igual
-v. 151: "el Conticinio: hora de la noche en que todo está
t'ara" sayales y brocados ...
en silencio" ... (Dice. de la R. Acad. Esp., 1925).
-v. 192: Pedro Lain Ent ralgo ("La Antropología ... en
--11.157-61: "cansa" ... , "bnlan za" ... ; la misma rima Fr. Luis de Granada", Madrid, 1946, p. 139), cita una
de e ó :: con s, en "choza, poderosa" (! 85 -9) "excuse, "Declaración en suma breve de la orgánica y maravillosa
introduce" (250-1); "proezas, impresas" (352-3); "espeluza, composición del microcosmos, o mundo menor, que es el
rehusa" (765-6), o "empresa, naturaleza" (779-78~). Sor hombre ... , en forma de sueiio o ficción"... (Lobera de
J., en su obra toda, sistemáticamente sigue esta. multlsecular Áuila, 1542). Yeso, un "sueño anatómico" y fisiológico,-
tradición de nuestra poesía novohispana y amencana. mas ahora con aliento lírico, hecho poesía-, es lo que aquí
principia.
-v. 164: Podría silabearse el verso de dos maneras: "en
el fiel infiel", o "en el fiel ¡flfí·el" ... Lo segundo es pref~- -11.198 Y 202-3: la muerte, sueño eterno; el sueño, "muerte
rible pues "fiel" (de la balanza), substantivo, dista ya mas temporal" ... El dormido, "un cad áuer con alma" ... Cfr.
, imid s
del adjetivo latino, "fidelis", cuya consonante suprum a e "La Cena de Baltasar", de Calderóll:- "Baltasar de Babi-
la que se recuerda con esa diéresis de "infiel" ...
83
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lonia, / que en las lisonjas del sueño, / sepulcro tú de ti y en Lugones, "Oda a los ganados y las mieses":
mismo, / mueres vivo, y vives muerto" ... y del retruécano
que sigue, un eco en Pagaza, son. "A Sor. J." (en su "Ho- como el cristal, casi no tiene sombra ...
lacio", 1905, p. 398,): "muerta a sus ojos, a las letras
--f. 227-230: esos "testigos de m ayor excepción", (superiores
vivan ...
a toda tacha: "ornni exceptione majores"}; y 1:1 "injorma-
--v. 210-1: El corazón,- dice el P. Granada, eco de Aris_ ción" que sigue, son términos jurídicos. No en vana, en
tóteles-, "está corno rey en medio de nuestro pecho", y es sus libreros, le pintó Miranda el «Decrctum Grariani», y
la fuente del "calor de vida" . .. (Introducción del Símbolo Cabrera el «Jus Civile» ... Ella misma baraja, aquí o allá,
de ltl Fe, Salamanca, 15 82. Parte 1, cap. 26). el Digesto, las Pandectas, las Decrerales y todo el Código,
--v. 212: "con su ... fuelle" ... ; cfr. el P. Grtlntldtl: "ti aunque en su romo "Yo, menor de los abiiad as" ... ; proteste
pulmón, a manera de fuelle, se está siempre abriendo y sonriendo: "A vos, el susonornbrado, / que no digo el suso-
cerrando", para "refrigerar el corazón" y "disponer el aire dicho / porque no lleven resabios / de procesos mis escri-
que por él entra, para que de él se engendren los espíritus tos" ... ¿Y qué es toda su Petición Causi dica, sino un "resabio
vitales ••• , los cuales se forman de los vapores de la sangre de procesos" aplicado a expresar un acto de contrición ... ?
arterial, junto con una parte del aire"... (Símb., 1, 26). --f 231: "con no replicar sólo defeudidos" ... Verso con un
--v. 216: "arcaduz": acueducto ... Cfr. Gong., Sol. I, 251- acento "obstruccionista" en la 5" silaba, que choca con el
2: "juntaba el cristal líquido al humano / por el arcaduz rítmico de la 6"', igual que los vv. 225, 243, 293, 374,439,
bello de una mano" ... 450,530, 543, 824 Y algunos más. Y análogo choque entre
la 3" y la 4" de los vv. 35, 104 Y 843; entre la 9'" y la
ó

--v. 220-1: los "espiritus vitales", en la hipótesis de Galeno, 10" del V. 404.-Pero esto, que a nosotros nos disuena, poco
se formaban del aire inspirado por el pulmón, y de los solía advertirse en los siglos de oro. Cfr. Gong., Sol. 1:
"vapores" de la sangre, "bajo la acción del calor cardíaco",
al que así iban disminuyendo... (Laín Entralgo, p. 172). por el arcaduz bello de un a mano ... (66);
Esos "espíritus",- sin ser estrictamente espirituales, sino mas los que lograr bien 110 supo Midas (444);
par riculas corpóreas sutil isimas, que "se llegan mucho a la con las de su edad corta historias largas (515), CJtC.

condición y nobleza" de lo espiritual-, eran "los instrumentos


más propios e inmediatos" del alma; y esto, así los vitales, y en 10 moderno, otro tan excelente ritmador como Lugones,
"de que el alma se sirve para darnos vida", cuanto los en su oda "A los ganados y las mieses", lo prodiga con
animales (o "psíquicos", que decía Galeno), que "son como frecuencia mucho mayor:
unos rayos de luz, mediante los cuales nos da sentido y
una gravedad brusca y categórica ... ;
movimiento" ... (Granada, Simb., 1,27).
de fertilidad rueda silenciosa ... ;
--v. 225: "que, repetido, no hay robo pequeño" ... Ende- la [ecundidad sana de su esfuerzo ;
casílabo de ritmo ambiguo, susceptible de acenruarse ritmi- la retribución justa de sus obras .
camente en 1:1 6~ (con énfasis sobre hay), o en la 4~ Y 7~
(cargando la voz en róbo). -En ésta última hipótesis, cÍr. +-«. 235: el vocablo "oficina" no siempre fué vulgar y
10 anoto al V. 696; y en la otra, 10 advertido al v. 231. -Lo prosaico. En el latín de Horacio; cfr. las "oficinas de los
mismo ocurre en Gong., Sol. I, 129: Cíclopes" (Odas, 1, 4); Y en Gáng., Sol. II: "competente
oficina" (204), y: "en la oficina undosa de esta playa" ...
No a la soberbia está aqui la mentira ... ; (586) .

85
-v. 236 Y ss.: La digestión del estómago, por la cual "el ardor de la llama poco a poco va consumiendo el aceite
manjar comienza a dejar su propia forma y a mudarse que la sustenta... Pues lo mismo hace el calor natural
en nuestra substancia ... , no se puede hacer sin calor y sin en nuestros cuerpos ... , el cual siempre gasta y consume
fuego", que proveen el hígado y sobre todo el corazon, "miem_ nuestro búmido radical, y por esto conviene restaurar lo
bro cal!disimo", además de que "todos los miembros, como si que así se gasta, con e! manjar que se come ... ; y porque
tuvieran sentido para conocer que el estómago guisa de comer nunca es tan perfecto 10 que se restaura ... , de aquí viene
para todos, ayudan a este cocimiento con su propio calor" . poco a poco el húrnido radical a perder de su vigor y virtud;
Después, el hígado "atrae a sí todo lo que es de provecho : y cuando éste de! todo se menoscaba, viene a acabarse junta-
y recociendo más con su calor natural el manjar, y despi- mente con él la vida" ... (Granada, Símb., I, 25.)
diendo lo menos puro ... , convierte el quilo en sangre nutri.,
mental" ... ; y al fin, hace "e! repartimiento de la sangre --11. 245-51, Y 841: "La causa inmediata de nuestra vida
que en él se engendró", siendo "como el despensero de la biológica, (dice Lain Entralgo, resumiendo aquella Fisiolo-
casa de un gran Señor, que reparte sus raciones y da de gía), es e! calor natural de! cuerpo. El Calor natural va
comer a todos los de la casa" ... (Granada, ib., 1, 26). consumiendo e! húmedo radical, y esta pérdida es parcialmente
compensada por la alimentación; mas como la compensación
--11. 243: graf ia original: "chilo", (hoy aún, "cbyle" en no es perfecta, el cuerpo viviente progresa inexorablemente
francés, y "cbilo" en ital.; del griego "Cbylás" =
jugo) : hacia su muerte" ...
el quilo, "líquido blanco rosáceo que e! intestino delgado
secreta de! quirno formado en e! estómago con los alimentos, --11. 252: cfr. GÓng., Polif., oct. 7: "bóveda de las fraguas

y que, absorbido por los vasos quiliferos, entra en el canal de Vulcano" ... : la herrería donde los Ciclopes forjaban
torá cico para mezclarse con la sangre"... (Dice. Espasa). los rayos para Júpiter en e! Etna •..
y cfr. el romo "A vos, Mexicana Musa" ... , del Conde
de la Granja, (en la "Fama Póstuma" de Sor ¡.), Ioándo!a --11. 254 Y ss.: cfr. Fr. Luis de Granada: "los bumos de
por haber apurado o chupado "a Ciencias y Artes la esencia vapores de la comida, como de olla que hierve, suben al
/ y a la Erudición el quilo" ... celebro ... , y lo cubren como de una niebla oscura, con
la cual se impide la operación de aquellas potencias" ...
("Libro de la Oración" ... , ed. Rivad., 122).
-. 245: "el húmedo radical", en la fisiología de los antiguos,
era un "humor linfático, dulce, sutil y balsámico, que daba --11. 256: "los cuatro humores": cfr. el P. Granada: "Los
a las fibras del cuerpo su flexibilidad y elasticidad" ... (Dice. cuatro humores de que están compuestos nuestros cuerpos ... ,
Espasaí.: El "calar natural" del cuerpo, estaba siempre en son sangre, flema, cólera y melancolía" ... (op. cit., 1, 25).
lucha con ese "húmedo"; y el no vencer aquél, extinguiendo O bien, el P. Miguel Godlnez; S. f., "Práctica de la Teo-
a éste, debíase a la interposición de los alimentos, que le logía Mística", Sevilla, 1682, lib. VII, c. 6, explicando que
daban pábulo a su fuerza dcstructiva ... - Montaña de "la cólera se hace de la bilis y es seca y caliente ... : la
Monserratc describe tal "húmedo", diciendo que, para vivir, flema ... , es humor húmedo y frío ... ; y la melancolía ..•
"se requiere que la substancia del corazón tenga en cantidad se hace de las heces de la sangre y así es terrestre, negra,
bastante una humidad subtant ifica viscosa y tenace, la cual en fría y densa" ... '
medicina se dice glutcn, que quiere decir cola, porque con ella
las partes del corazón están continuadas corno si estuviesen asi- -v. 258 -65: Parece tomarse aquí "la estimativa" por el
das con cola" ... (Anotbomia, Valladolid, 1551, f. 73, cit. "sentido común", o sea la central interior de los sentidos
por Lain Entralgo, p. 223). - "En la lámpara ... , el exteriores, de la que explica el P. Granada: "Los cinco

86 87
sentidos envían por estos niervos las especies e imágenes de l néds., ed. de! P. Félix Resrrepo, Bogotá, 1944, pp. 265-7).
las cosas que sintieron, a este sentido común" ... , del cual Y allí, Sor J. (1, 257): "Su vida arresgó" ...
pasan a "la imaginativa, que las retiene y guarda fielmente"
--v. 279: cfr. Gáng., Sol. TI: "un plomo fIó grave a un
junto con la "memoria" y la "fantasía", que completan
corcho leve" . .. (~67); Y "sus plomos graves, y sus corchos
estos "sentidos interiores", cuya sede orgánica está en "los
leves" . " +-Sor ¡., en indudable recuerdo concreto, pero
sesos" . .. (op. cit., 1, 29).
mucho rnás bellamente: "Sus velas leves y sus quillas gra-
--v. 263: e! ~iro de la frase, recuerda a Gáng., Sol. II, 186: ves" ... , con materia más poética y añadiendo a la antítesis
"solicitó curiosa y guardó avara" ... la aliteración de ves y eles ... - "¿Sentís la maravillosa
fortuna de este verso, de cristal todo, que con su mitad
--v. 267: e! Faro de Alejandría, -llamado así por la isla primera vuela, y con su mitad segunda, ponderosa, en el
de Faros en que lo construyó Sóstrato, bajo el celebérrimo imaginario lago camina? ... Se asemeja al alma de Sor J.... :
Tolomeo Eiladelfo (s. III a. C.)-, fue una de "las Siete milagroso edificio de armonía, de música vuelo y equili-
Maravillas del mundo". Medía unos 200 m ts, y tenía en brio" . .. (Ez. Chávez, ob. cit., p. 120).
su cúspide una grande hoguera, ante un enorme espejo de
vidrio; y de éste, (ya después de su destruccián), los Árabes ---Z-'. 287: "Ba]o el nombre de Estrellas, podemos entender
conquistadores de Egipto, en el s. VII, fantasearon que con a los Ángeles" (S. Jerónimo, ad job, 25). Pero quizá mejor
él se podían incendiar los barcos a cien millas, y que en él que esas "Inteligencias separadas", matrices de las esferas
se veía lo que pasaba en Constantinopla, etc. Pero ese espejo celestes (Vossler ) , estas "intelectuales estrellas" son aquí los
mágico, en que se reflejaban todas las naves, etc., claro conceptos espirituales, (con algún sabor en tal metáfora, de
que nunca fue sino una leyenda. La aplicación de! símil, las platónicas "ideas subsistentes" ... ).
aquí, y su expresión, recuerda e! comentario de S. Tomás --v. 292-6: -Sor J. parece atribuir al alma humana, durante
al "De Somuiis", de Aristátelcs: "Simula era, quae a sensi- el sueño, la intuición de SIl propia "esencia bella": del espíritu
bilibus fiunt ... , magis apparent ir. dormiendo quam in en sí mismo, «centella participada de Dios»... Un eco,
vigilando" ... ; y «tal como en e! agua serena se ven más anota Vossler, de! Neo-Platonismo difuso desde el Renaci-
nítidos los reflejos, así durante el sueño recíbense mis ínte- miento ... (p. 112).
gras e intactas las imágenes ("simulacra") que los particu-
lares órganos sensitivos envían al sentido común» ... (Op,
-v. 297-3 O 1: El alma, según Platón y cuantos la conciben
como una substancia completa y preexistente, estaría "enca-
Omn., ed. Fretré-Vives, París, 1875, t. 24, lect, IV). -y
denada" en el cuerpo, y obstaculizada por él en sus opera-
cfr. Sor ¡., "Resp. a Sor. Fil.":- "Ni aun el sueño se
ciones intelectuales. Mas según Aristóreles, -y la Filosofía
libró de este continuo movimiento de mi imaginativa; antes
Escolástica-, el alma es forma substancial del compuesto
suele obrar en él más libre y desembarazada, confiriendo con
humano; y lejos de verse "impedida" por la materia, en su
mayor clarid ad y sosiegc las especies que ha conservado del
actividad natural presupone el concurso de los sentidos y la
día: arguyendo, haciendo versos, de que os pudiera hacer
fantasía, facultades orgánicas... (Muy otro es el sentido,
un catálogo muy grande, y de algunas razones y delgadezas
---en el orden sobrenatural y respecto a la intuición de
que he alcanzado dormida" ...
Dios-, de "esta cárcel y estos hierros / en que el alma
-v-t'. 277: "arresgad as", (arriesgadas), que dejamos intacto está metida", de S. Teresa, o del "ansioser desatado" de
por su valor filológico. "Al arcón dice con frecuencia arres- S. Pablo .... ). Esto, pues, -y la "liberación" del alma
gar, y así se ha conservado en América" ... (R. J. Cuervo: durante el sueño-, nos parecen en Sor J. simples fantasías
"Castellano Popular y Casto Literario", C. IV, en Obras poéticas, más bien que tesis filosóficas ...

88 89
-v. 298: cfr. Gáng., Sol. 1,977: "de recíprocos nudos impe- --!l. 340: las Pirámides "dos" ... : sin duda alude a las
didos" ... tres :~rámid~s de Gizé (las próximas a Menfis o Heliópolis,
I~ ~Ie}a. capital del Alto Egipto, con la que identifica, sin
--!l. 305-8: la "Astrología" era de dos especies: la "Natural", nimio. ng?r, el actual Cairo); mas prescindió quizás de la
o sea la Astronomía, (con las predicciones de fenómenos de Mlkennos (alta de sólo 66 mts.) , por tan inferior a
rnctcorológ icos y atmosféricos), y la "J1Idiciaria". o sea la las de Keóps y Kefrén (ambas de 140 rnts.).
pretendida predicción astrológica de los futuros libres, grave-
mente vedada por la Iglesia, vgr. en la Constitución "Mode- --!l. 343: cfr. Gong., Sol. 1, 429: "sus banderas / siempre
rator caeli", de Sixto V (1586), Y otras de Urbano VIII, gloriosas, siempre tremolantes" ...
etcétera, que condenaron tales horóscopos aun cuando se
exhibieran como ~ó!o conjeturales ... (cf. Ba/lerini-Palmieri: 344-5: cfr. Gáng., Sol. I, 963-4: "de funerales bár-
r--ar,
"Opus Theologicum-Moralc", Roma, 1899, II, 252; Y Gabriel baros trofeos / que el Egipto erigió a sus Ptolomeos" ..•
Méndcz Plaucarre: "Don Guillé n de Lámport y su Regio (En rigor, las alzaron los Faraones de la IV Dinlstía: 2900-
Salterio", Méx., 1948, cap, XEI). Tal estudio "vanamente 2750 a. C., muchísimo antes).
judicioso", (dice Sor J.), -- la "Judiciaria", que pretende
leer los destinos humanos en las estrellas--, es "gran_' culpa", --!l. 352 Y 379: "gitano": "Egipciano" ... Cfr. Gáng., Sol.
y en sí misma (en sus zozobras y engaños) lleva su "merC!o 1, 111: "el áspid gitano" ... ; Lope, "Epísr. a Eliseo de
cida pena" ... -C.fr. en "El Mayor Monstruo del Mundo", Medinilla": "tantos gitanos cuantos baña el Nilo" ... ; Cal-
de Calderón, "aquel judiciario docto" que "en láminas derón, "El Conde de Lucanor" J. II: "Que las gitanas ribe-
leyendo de diamante / carácreres de estrellas, / hoy los futuros ras / me verán cerrar del Nilo / las siete bocas por quien /
contingentes, de ella, / a todos adelanta" ... ; y en Góng., monstruo espira cristalino" .•.
Sol. I, 1060, el mismo adjetivo que emplea Sor J., con su
simple sentido de "juicioso": "que la atención confunden ++t", 358: cfr. Gong., Sol 1, 107: "dellil1ci? más agudo" ...
judiciosa" ..•
--!l. 359: cfr. Gáng., Sol. 1, 1048 Y ss.: "No el polvo
---l'. 320: cfr. Gong., Sol. I, Dedic., v. 8: "Bates los montes desparece / el campo, que no pisan alas hierba ...; / el más
que, de nieve armados, / gigantes de cristal los teme el tardo, la vista desuanece ; / y siguiendo al más lento, / cojea
cielo" ... el pensamiento" ...

-v. 330 Y ss.: cfr. GÓl1g., Sol. I, 49-50: "riscos que aun -4'. 364: cfr. Gáng., Sol. 1, 1066: "las duras basas" ..• ,
igualara mal, volando, / veloz, intrépida ala" ... (aunque posteriormen te ha prevalecido "base" ... ).
--!l. j 31: cfr. Calderán, "Luis Pérez el Gallego", J. I: --!l. 365: cfr. en Góng., el raudal de la barba de Polifemo,
"¿Qué es ver dos halcones luego / hacer puntas (que esto oct. 8, que "el pecho inunda, o tarde, o mal, o en vano /
es / batir alas), y después, / cometas sin luz ni fuego, / peinado aun de los dedos de su mano" ...
retar la garza ... ?"
--!l.375-8: otra fábula, como la del espejo de Faros, ésta
--!l. 337: pinta ya, en "los piélagos del aire", unas
Góng., de que las Pirámides no den sombra ...
"volantes no galeras, / sino grullas veleras" ... (Sol. 1, 611-
3); y contempla a un azor "peinar el aire, por cardar el --!l. 380: "elaciones" (lar.) , en su doble sentido, físico y
vuelo" ... (Sol. II, 864). moral: elevación y soberbia •.•

90 91
-1/. 382 Y 399: Dónde hable de las Pirámides "el ciego --ti. 418·420: cfr. Sol. II, 357: "en idiomas cantan dife-
Poeta", Homero, no se nos alcanza; ni Vossler halló rastro rentes" ...
en varios léxicos homéricos.
--!l. 444: cfr. Gon g., Sol 1, 802: "de las que el bosque
-v. 3.91-8: cfr. Ambrosio Teoilosio Macrobio, "Convivía bellas ninfas cela" ...
Saturnalia", lib. v, 3 (cit. por Vossler ) : "curn tria hace
--ti. 451-5: Gáng., Sol. JI, 666-7: ... "excedida/de la
ex acquo impossibilia judicentur: vel jovi fulmen, ve! Herculi
sublimidad la vista, apela" ... ; y So!. II, 16: "arrepentido
clavam, vcl vcrsum Homero substraherc'". " - También e!
y aun reirocediente" ... ; y Sol. 1, 853: "a sus umbrales
Dr. Juan de Espinosa Mcdrano, el célebre 'Lunarejo, en su
revocó felices / los novios" ... , ("los volvió a llamar" o "los
"Apologético en favor de D. Luis de Góngora, (Lima, 1662),
hizo volver atrás" ).
alude al proverbio "clavam Herculi extorquere", diciendo:
"Por tan imposible como quitarle el rayo a Júpiter y a -v. 467: "Ícaro : el hijo de Dédalo, que huyó del
Hércules la clava, juzgó la antigüedad e! usurpar los versos Laberinto de Creta volando con alas de cera y, al derretírsele
a Homero; y habiendo aprovechádose el Marón de muchos, éstas por acercarse demasiado al Sol, murió precipitado al
para adornar su Eneida", de igual manera fue "proeza valien- mar. (Ovidio, Meram., VIII, y Horacio, Odas, IV, 2).
te" la de Góngora, que "robó con feliz osadía ... la cotur-
nada y altísima elocución Latina" ... (Reed. en "El Apogeo --ti. 471: cfr. Gáng., So!. 1, 169: "es Sísifo en la cuesta, 51

de la Lit. Colonial del Perú", se!. de V. García Calderón, en la cumbre / de ponderosa vana pesadumbre" ...
París, 1938, p. 104). - Y cfr. Esquilacbe, "Rimas", 1648,
-v. 476: Gáng., Sol. 1, 525: "si tu neutralidad sufre con-
f. 216: "Será quitarle a Hércules la clava, / de Tácito
sejo" ...
imitar los aforismos" ...

-t'. 400-407: Vosslcr aduce muy oportunas citas del "Oedi- --ti. 485: "librada": cfr. nota JI v. 134.
pus Aegyptiacus" del P. Atanasio Kircber, S. J. (H, Roma,
--¡l. 490-3: la división de las partes en "integrantes" o sólo
1 653, 110 Y ss.): "Pcr pyramidem seu obeliscum Aegyptios
"perfeccionan/es", es comunísima en la Filosofía Escolástica ...
rerum naturam ... quae ... ad formas recipiendas appetitum
haber, repraesentare voluisse" ... : -símbolo de! anhelo de --ti. 506 Y 507: "apela" y "cela"; cfr. Góng., aquí, notas
perfección-; "hinc, animam lucidae comparabant pyra- a los vv. 444 Y 451.
midi" ... : el Alma, una pirámide luminosa (aunque, según
la explicación y el grabado del P. Kircher, pirámide inver- -v. 520: "a uno y otro Galeno" ... : a muchos médicos,
tida, e inscrita en otra "pirámide tenebrosa", ésta sí sentada según la notoria alusión a Claudio Galeno, de Pérgamo, cuyas
sobre su base: el cuerpo). - Sor J. estilizó la alegoría; mas obras, con las de Hipócrates, figuran en la biblioteca de
creemos indudable esa fuente. Sor Juana, en el óleo de M. Cabrera, - También el P.
Granada cita sobre todo a "Galeuo, príncipe de los médicos,
-v. 408-411: cfr. Sor J.: "Todas las cosas salen de Dios,
que. " escribió desta admirable fábrica del cuerpo huma-
que es el Centro a un tiempo y la Circunferencia, de donde
no" ... (op. cit. 1, 23). y sus tratados capitales al respecto,
salen y donde paran todas las líneas creadas": y cita al
son los "De usu part ium ", "De anatomicis administrationibus"
margen al P. Kircbcr "en su curioso libro De megnete" ...
y "De locis affectis", (La in Entralgo, 134).
(Resp. a Sor Fil.}.

--ti. 414 Y ss.: sobre la Torre de Babel, y la confusión de --v. 534: la "bruta experiencia": el experimento médico
lenguas, cfr. Génesis, 10, 4-9. hecho en los brutos, "in anima vili" ...

92 93
--'/l. ,_ 7: la "Apolínea ciencia": la Medicina, de la que-al
par que de la Poesía-era dios Apelo ... : cfr. Horacio; da, cabalmente, de "los universales" (las esencias genéricas
y específicas).
Carmen Secular: "Phoebus ... , / qui salutare levat arte fes-
sos / corporis artus" ... --'/l. 590-1: el conocerlo "todo" en una sola "intuición", es
propio de Dios ...
--'/l. 55 8: cfr. Gáng., Sol. 11, 1- 5: "Éntrase el mar por un
--'/l. 606: cfr. Gong., Sol. 1, 1072: "en tanto, pues, que
arroyo breve ; / y mucha sal no sólo en poco vaso, / más
su rüina bebe" . el patio neutro pende" ... , (mientras permanece indeciso el
triunfo, que dará el premio a uno sólo ... ); y Sol. 1, 575
--'/l. 561-2: "al viento uentilante" ... : cfr. Góng., Sol. 1, Y 1044.
457: "para el Cierzo espiran te por cien bocas" ... , (aunque
r-r-u, 609-10: "Ya en una, ya en otra facultad" ... : sobre
el vocablo de Sor ]. tiene más bien sabor italiano y dantesco).
cómo las varias "facultades", o ciencias y artes, "no sólo
-y el "fIó", (en tal sentido y con idéntico valor bisílabo),
no se estorban, sino se ayudan, dando luz y abriendo camino
también en GÓtlg., Sol. 1, 20-1: "que a una Libia de ondas
las unas para las otras", cfr., todo un largo y admirable
su camino / fIó, y su vida a un leño" ...
pasaje de la "Resp, a Sor Filotea".
--'/l. 566-570: cfr. Gáng., Sol. 1, 458: "y tu obstinada
--'/l. 618: este "método", --el avanzar progresiva y ordena-
entena" (o mástil); Sol. 11, 386-7: "Menos quizá dio astillas /
damente en las ciencias-, pertenece a Aristóteles y Pero-
que ejemplos de dolor a estas orillas" ... ; Sol. 1, 126-7: ...
grullo. Mas es curioso recordar (con Abréu, ed. cr ir., p.
"Cuya arena / besó ya tanto leño" ... (y cfr. Sol. II, 194).
290), que Descartes, en su "Discours de la Méthode" (1637),
-y para la hipérbole de los vv. 569-70, cfr. Sol. 1, 41,
formulaba así su 3~ regla: "Conduirc par ordre mes penseés,
donde, el Sol, secando la mojada ropa de! náufrago, "la
en comrnencanr par les objets les plus simples et les plus
menor onda chupa al menor hilo" ...
aisés a
connaitre, pour rnonter peu a peu cornme par
--'/l. 572: "el lugar usurpó de la carena" ... : ese prudente degrés" . .. Don Ezequiel Chávez niega ese influjo, y ve
juicio "ocupó" o tuvo, para el pensamiento demasiado ambi- aquí un "hallazgo" de Sor]. (pp. 125-6). Y Fernández
cioso, e! lugar de "la compostura que se le hace a un navío MacGregor, -más exacto--: "No era extraño que tuviera
maltrecho" . .. --Carena, en su primera acepción, es "la noticia de este medio del conocimiento, quien estaba nutrida
parte del buque que entra debajo del agua" ... ; pero tam- con las enseñanzas de la filosofía tomista, que tiene su raíz
bién (y así aquí), "el reparo que se hace a las naves, cala- en la aristotélica", según la cual ese conocer "progresiva-
fateando sus agujeros y grietas"... (Dice. Auts.). mente" es lo esencial del conocimiento humano ... (p. 73).

--'/l.573 -5: "reportado": dos veces en tres versos: refrenado +-u, 623: "la segunda causa productiva" es la Naturaleza
(de "reportarse": no de "reportar", ni menos tocante a (Dios, la primera), que "favoreció menos" a los seres inani-
los "reporteros" ... ) . mados (el reino mineral), aunque al dotarlos de fuerzas
físico-químicas, etcétera, no los dejó "desvalidos ... "
--'/l. 581 Y ss.: Nada más sabido, en la Filosofía 'Escolástica,
-v. 626-7: cfr. Gong., Polif., oct. 11, hablando de las
que las "diez Categorías" que Aristót:les asign~ como su~:e-
mas géneros del ser: substancia, cuantidad, cualidad, relación,
bellotas: "el tributo, -alimento, aunque grosero, / del mejor
acción, pasión, dónde, cuándo, sitio y hábito... Sus con-
mundo, del candor primero"- ... -Themis, la hija de
ceptos "abstractos" (que Sor ]., con escaso rigor, llama Urano, hermana de Saturno y diosa de la Justicia eterna
(y madre de Astrea, la diosa de la justicia humana), no
"mentales fantasías"), son base de la ciencia, que sólo se
parece venir aquí muy a cuento ... (Vossler anota dichos

94
95
caracteres, mas sin advertir la dificultad). ¿Será errata por -v. 668-670: Dios hizo a la naturaleza humana "Señor« de
"Thetis"; la esposa del Océano y madre de los Ríos y de las demás" ... Cfr. Génesis, 1, 26: "Hagamos al hombre a
las Océanidas ... ? En tal hipótesis, todo se aclara: los ínfimos Nuestra imagen y semejanza, y domine a los peces del mar
vegetales, -las algas marinas-, son los primeros que expri- y las aves del cielo y las bestias y a toda la tierra" ...
men los pechos maternos de Thetis, -los manantiales del
--v. 675-6: cfr. Sor J. "Ejercicios .•. de la Encarnación"
agua, que es el "humor terrestre"-, al nutrirse de ella ... Q
(6 ): "Acabó Dios sus obras ad extra, y perfeccionólas con
Por eso introducimos en el Texto -aunque no sin dudar
formar" a su semejanza al hombre, para Rey del universo
un poco- esta corrección.
mundo ...

--v. 632-9: "cuatro


opcracioues" ... Cfr. el P. Granada,
--v. 678: "que", o sea, a la cual. .. (le) "cierra el polvo
según el cual
nuestros miembros tienen tres operaciones
la boca" ...
necesarias para
su mantenimiento, "que llaman atractiva,
ccn uersiua y expulsÍ1.'a", y la primera envuelve la selectiva, --v. 680-3: parece referirse al "Ángel fuerte que bajaba
ya que "cada miembro, como si tuviese juicio y sentido,
de~ cie.lo ... , y que ponía el pie derecho sobre el mar y
torna (de la masa de la sangre) lo que conviene a su natu-
el izquierdo sobre la tierra" (Apoc., 10, 1-2). La aplicación
raleza, y no toca en lo demás" ... ("Símbolo", 1, 25: donde,
--como 1
a.e~o!la' de 1 Hombrc-e-, sería algo violenta; pero '
según anota Laín Entralgo, op. cit., 223, "la huella del no descubrimos otro texto al que pueda aludir... - y
escrito galénico 'De Facultatibus Naturalibus' es perfecta-
para las "iguales huellas", cfr. Gong., Sol. 1,79-80: "midiendo
mente clara" ... la espuma I con igual pie que el raso" ... ; y más remoto, el
--v. 638: "forma inculcar más bella"... (con su primer "aequo pulsar pede" de la Muerte, en Horado, Odas, 1, 4.
sentido latino de "pisar", "calcar" ... ): "poner mis huellas
--V'. 684-9: cfr. el sueño de Nabucodonosor: la "estatua muy
sobre esa otra forma", o "recorrerla", o "profundizarla" ...
sublime ... : su cabeza ... , de fino oro", y "la extremidad
_ y cfr. Gáng., Sol. 1, 419: "en inculcar sus límites al
de sus pies, de barro cocido" . " (Daniel, II, 31 -3 ). Símbolo,
mundo" ... allá, de los imperios Asirio, Persa, Macedónico y Romano ... ;
y bellamente acomodado aquí a esta mezcla de excelsitud y
--v. 655: cfr. Gáng., Sol. 1,1067: "con triplicado nudo" ...
miseria que somos ...
El hombre es ese "triple" viviente: vegetal, sensitivo, racio-
nal •.. --V. 692: "Compendio" de la Creación es el hombre: Micro-
cosm?s,o "universo pequeño" ... Cfr. S. Gregorio Magno,
--v. 658: cfr. nota al v. 692.
Homilía 29 de los Evangelios, sobre S. Marcos, XVI (en el
--v. 659: cfr. Gong., Sol. 1, 480 (hablando del Estrecho Brev. Rom, el día de la Ascensión): "Ornnis creaturae ali-
quid haber horno. Habet namque commune esse cum lapi-
de MagaHanes): "de fugitiva plata I la bisagra, aunque estre-
dibus, vivere cum arboribus, intelligere cum angelis ... Juxta
cha, abrazadora / de un Océano y otro" ... El hombre es
la "bisagra" que une dos mundos: el corpóreo de minerales, aliquid, omnis creatura est horno" ... También el Cardo
Nicolás de Cusa, "De docta ignorantia", 1. III, c. 3: "El
plantas y brutos, y el espiritual de los ángeles ...
Hombre, naturaleza media ... , comprende en sí misma todas
--v. 666-7: esas tres facultades "rectrices" (las que, como las naturalezas, pues es la más alta de las inferiores y la
espirituales, deben imperar en el hombre), claro que son el más baja de las superiores; y así, cuando se eleva basta
entendimiento, la voluntad y la memoria ... la unión con el Infinito, logran todas, en ella, su máxima

96 97
perfección" . .. "La Naturaleza humana, abrazando en sí del mundo, fue por sacar a luz este compuesto de Dios y
todas las naturalezas intelectuales y sensibles, y resumiendo hombre, o por mejor decir, este juntamente Dios y Hom-
el Universo entero, con razón fue llamada por los Antiguos bre . ,. Esto es ser Cristo fruto ... , para cuyo nacimiento
microcosmos, o mundo menor" ... y Fray Luis de Granada, crió primero Dios las raíces firmes y hondas de los ele-
"Símbolo", 1, 23: "El hombre se llama mundo menor ... , mentos y levantó sobre ellas esta grandeza del mundo, con
porque todo lo que hay en el mundo mayor se halla en tanta variedad como si dijésemos de ramas y hojas" ...
él ... Porque en él se halla ser, como en los elementos; y -Sobre el giro del v. 695, cfr. Gáug., Sol. I1, 662: "¿Por
vida, como en las plantas; y sentido, como en los animales; qué? Por escultores quizá vanos" ... y de esa "nuca bien
y entendimiento y libre albedrío, como en los ángeles" ... sabida" o "mal correspondida merced", cfr. Sor f., en sus
"Ejercicios ... de la Encarnación" (día de la Fiesta): "¿Qué
-v. 695-703: Divino plan, éste de "compendiar" toda la ojos no se humedecen al repetir: El Verbo se hizo Car-
Creación en la Naturaleza Humana que e! Unigénito de ne? . " ¡Oh Unión, para nosotros la más feliz, de Dios
Dios iba a tomar en unidad personal ... Cfr. Mons. Bou- y el hombre!... ¿Cuándo te sabremos conocer? ¿Cuándo
gaud, "El Cristianismo y los tiempos presentes", Barcelona, corresponderemos a tal fineza?" ...
1907, t. I1I, parte n, cap. v: "Suponed que, para unir más
estrechamente a Dios toda la Creación, la angélica y la cor- -v. 696: "¿Por qué?" Quizá porque más venturosa" .••
pórea, plazca al Verbo asumir en la unidad de su Persona, Este endecasílabo, para caber en la forma común ac. en la
alguna naturaleza creada" ..• Ninguna elegirá más armonio- 6~ sílaba, tendría que agudizar su "porque" (tal como
samente que la del hombre: "allí donde hay un mundo; si fuese otro "por qué" ... ). Leído obviamente, en cambio,
allí donde el espíritu y la materia se hallan unidos. Tomará resulta "dactílico" o "de gaita gallega", con sus netos acentos
ambos, haciéndose hombre, y pondrá al cielo y la tierra en 4~ y 7'10 -Tal ritmo, sistemático, abunda en el folklore
en unidad" ... Muchos teólogos (S. Alberto Magno, Ale- español y nuestro: "Tanto bailé con el ama del cura" •.. ,
jandro de Alés, Escoto y Suárez, etc.), suponen el decreto "Lunes y Martes y Miércoles, tres"... "Que se le quema
de la Encarnación aun cuando Adán no pecara: no como a la negra su casa" ... ; y Dario lo consagró en su "Pór-
Redención, sino como Coronamiento de la Creación ..• Tal tico" a Rueda:
escribe, con ellos, S. Francisco de Sales: "Este Hombre-
Dios fue e! primero en la intención divina ... , y en vista ... y esto pasó en el reinado de Hugo,
de ese Fruto deseable, fue plantada la viña de! Universo" ... emperador de la barba florida.
("Traité de l'amour de Dieu", I1, c. 5). Fray Luis de
LeóII, por su parte, en "Los Nombres de Cristo" (1. 1), Mezclado con las formas comunes, tiene clásicos precedentes:
al explicar el de "Pimpollo o Fruto", dice: "Aunque con "Tus claros ojos, ¿a quién los volviste? .. / Cortaste el
sola aquesta humana naturaleza se haga la Unión personal árbol con manos dañosas" ... (Garcilaso); "Ojos tan tristes,
propiamente, en cierta manera también, al juntarse Dios con de lágrimas ciegos"... (Sá de Miranda); "Jaspe luciente,
ella, es visto juntarse con todas las criaturas, por causa de si pálida insidia" ... (GÓngora). iE igual mezcla renace en el
ser el hombre como medio entre 10 espiritual y 10 corporal, Modernismo, con la "Divagación" del mismo Rubén. -Sor
que contiene y abraza en sí 10 uno y lo otro, y por ser, Juana lo frecuenta en su "Laberinto Endecasílabo", donde
como dijeron antiguamente, un menor mundo, o un mundo los hay innegables: "al cuello, dulces cadenas, mis brazos" ... ,
abreviado ... Dios, a fin de hacer esta Unión bienaventurada / "amantes señas de fino holocausto" ... , / "costosas galas de
y maravillosa, crió todo cuanto se parece y se esconde ... regios saraos" ... , que es extraño que P. Henríquez Ureña
El fin para que fue fabricada toda la variedad y belleza no agregara a sus "contados ejemplos" de tal acentuación

98 99
en los clásicos ("El Verso Endec.", Méx. 1909, en "H _//. 740: cfr. Gong., Sol. 1, 736-8: del botón de la rosa
d e estu di10 ") • - N' 1 o b sta su umci . id a d en todo el Su~- oras
"1 s cisuras cairela / un color que la púrpura que cela /
más de 10 anoto al V. 225), pues 10 mismo ocurre no, (a
pora brújula conce d e vergonzosa " ...
"F ib 1 d L d H" d B ' .en la
a u a . e ,ean:~ y e~o, ' e oC~lIgcl, donde no ha
tal vez S1110 este: Nos urnra clandestino Himeneo"... y -11, 743: "de dulce herida de la Cipria Diosa" ... : de

--!l. 707-10: "la más pequeña ... parte ... ' de los efe
la sangre de Ven,u~; cfr. Rioja, la Rosa": :'A
"bañóte en
color sangre divina / de la deidad que dieron las espu-
naturales ... " Cfr. Sor f., "Resp, a Sor Fil ». "Porq
.
no hay cnatura,
.
por baja que sea, en que no se
. .
ctos
ue Como
co
:as'" , . -y Lopc, "la Rosa Blanca": "Nació encarnada del
zca rubí sangriento / que de Venus vertió la planta herida" .
el Me [ecit Deus (Dios me hizo), no hay alguna ur: _y Góng" Sol. II, 271: "la ave lasciva de la Cipria Diosa" .
imienro " ". A'SI e 11a e e na d a veía sin
pasme e 1 enten dirni q
refle'a'"no
m. 1as l'ineas de su "D orrmtono",
. ." ni. e 1 "trompillo" oJ 1 • -11, 748: cfr. Gáng., Polif., oct. 14: "o púrpura nevada,
"alfil
a 1 eres "d e 1asy .-
rnnas; persegura , ee
secretos naturales" os
aun o nieve roja" ...
en los huevos fritos y en el almíbar ... "Y yo suelo decir
-11,753-4: "el más activo / veneno" ... : el "Solimán: azo-
viendo estas cosillas: Si Aristóteles hubiera guisado, much~
gue sublimado, Hydrargyrum" ... (Dice. de Auts.); y cfr.
más hubiera escrito" ...
Quevedo: "Pereciéndose de risa / tras los espejos se anda, /
--!l. 712-729: Sor ]., se pasma ante cualquier arroyuelo que viendo cómo el Solimán /
muy de pintamonas campa"."
asoma y que vuelve a desaparecer para resurgir adelante -O, acaso, el "Albayalde: la substancia del plomo que, metido
etc.; pero alude, concretando, a Aretusa: Ninfa de Acaya: en vinagre fuerte, se disuelve y evapora en polvo, a manera
que perseguida por el río Alfeo, enamorado de ella, imploró de cal, blanquísimo" .. .: y cfr. en el Dice. cit., el refrán:
a Diana y fue trocada en una fuente y tragada por la tierra, "Acudid al cuero con el albayalde, / que los años no se van
para sólo tornar a la luz en Sicilia, donde notició a Ceres en balde" ...
cómo -en su viaje subterráneo y submarino, por "las más
-v, 757 Y ss.: En tan insaciable "deseo de saber" ardió Sor
hondas cavernas" del "abismo estigio" ("Subter imas caver-
Juana desde niña:; y aun al convento "traje ... esta inclina-
nas ... , Stygio gurgite") --, había visto a su hija Proserpina,
ción, que no sé determinar si por prenda o castigo me dió el
raptada por Plutón para esposa suya y Reina del Infierno ...
Cielo ... : estudiar y más estudiar"; aunque ahora, "dirigiendo
(Ovid., Met. v, 487-508 y 572-641).
siempre los pasos de mi estudio a la cumbre de la Sagrada Teo-
--!l. 723-4: cfr. Gong., Polif., oct. 20: "sobre la mimbre logía, pareciéndome preciso, para llegar a ella, subir por los
que tejió prolija, / si artificiosa no, su honesta hija" ... y escalones de las Ciencias y Artes Humanas" ... Y esas vicisi-
en las Soledades, reiteradamente se acuerda "del bello de t"¿es de ímpetu y desánimo que aquí analizó y cantó, las vivía
la Estigia Deidad robo" (u, 793): cfr. aquí, nota al v. 53). ella misma: "A mí, no el saber (que aún no sé), sólo el
desear saber me ha costado tan grande [esfuerzo y fatiga],
--!l. 732: de la "frágil hermosura" de la flor, cfr. el mara- que pudiera decir con mi Padre San Jerónimo ... : Mi
villoso Soneto de Sor J.: "Rosa divina" ... conciencia es testigo de cuánto trabajo he gastado, de cuántas
--!l. 739: "Escarolado: lo que está hecho y torcido como las dificultades he sufrido, de cuántas veces me desesperé, y de
escarolas (o lechugas, o chicorias), que también se dice cuántas veces he desistido y con nuevo entusiasmo recomen-
alechugado, y se usó mucho en los cuellos abiertos con zado" ... (Resp. a Sor Fil.).
moldes" . .• (Dice. Auts., cit. a Cervantes, Quij., D, 44: -v. 769: cfr. GÓl1g., Sol. 1,919: "que vuestras vacas, tarde
"Sus cuellos han de ser siempre escarolados".,.). o nunca herradas" ... ; n, 398: "cuyas rocas / tarde o

100 101
en su "Storia della Letteratura Italiana", cap. XlX: "La
nunc« pisaron cabras pocas" ... y Polif., oct. 8: "o tarde, Nueva Scienza", (ed. de Nápoles, 1921, v. II, p. 212):
o mal, o en vano" ... -"Camprehenderlo" ... : el "com- "Poi che spiegate ha I'ali al bel desio, / quanto piú sott'i!
prehendo", latino, se iba ya abreviando en nuestro actual pie l'aria mi scorgo 1 piú le veloci penne all'aria porgo,
"comprendo"; y Sor ]., aun con aquella grafía, a menudo / e spreggio il mondo e verso il cie! m'invio. 11 Ne del
funde esas sílabas (vv. 459, 595 ... ). Pero aquí: "com- figliuol di Dédalo il fin rio 1 fa che piú pieghi, anzi via
prehender" ... ; y cfr. Garcilaso, Egl, 1, v. 166: "que mayor piu risorgo, 1 Chi'cadró marta aterra, ben m'accorgo; /
diferencia compre-bendo" ... ma qual vira pareggia il morir mio? l/La voce del cor
mio per I'aria sento: 1 -Ove mi porti, temerario? China,
--11.774-5: "Atlante", o Atlas: el gigantesco hijo de Japeto,
trocado por Perseo, con la cabeza de Medusa, en ese Monte
1 ché raro e senza duol tropp'ardimento. / / -Non temer,
rispond'io, l'alta ruina: 1 fendi sicur le nubi, e muor'con-
que "creció inmensamcnte y sobre el cual descansó el Cielo
rente, 1 se il cid si illustre morte ne destina".
con todas sus estrellas"... (Ovidio, Met., IV, 630-661).
-y "Alcides": Hércules. -v. 810: "caracteres", (ya aquí, grave, y no esdrújulo como
--11.786: "del claro joven ... del ardiente carro" ... : cfr. en Calderón): letras ... Y cfr. Gáng., Sol. 1, 616: "carac-
Gáng., Sol. 1, 475, llamando a la Nao Victoria "émulo teres tal vez formando alados" ...
vago del ardiente coche" ... ; o Sol. 1, 662, a un cohete --11. 813-5: cfr. Gáng., Sol. 11, 654-6: "político rapaz, cuya
incendiario, "de nocturno Faetón carroza ardiente" ... -"10- prudente / disposición especuló estadista 1 clarísimo ningu-
ven", fue vez típicamente gongorina, de las befadas por no" ... (Claro que no se trata de ningún "político rapaz"
Quevedo y otros.- Y de Faetonte, a quien su padre Apelo de hoy; sino de ese "rapaz", o niño, arcanamente "político"
se vió obligado a dejarle guiar su carro (el Sol), cuyos o sagaz, que es el Amor ... ). Y el mismo Gáng., Sol. 1:
desbocados corceles ígneos amenazaban incendiar el Orbe, "político serrano" (371), y "política alameda" (529).
por lo que Júpiter hubo de fulminado, precipitándolo al
río Po, cfr. Ovid., Met, II, v. 32-328. --11. 841: "de la union entre el hlímedo y ardiente" ... :
cfr. nota al V. 245.
--11. 792-4: cfr. Gáng., Sol. 1, 446-9: "No le bastó ... /
con tantas del primer atrevimiento / señas ... , para con -v. 83'0-853: "El Sueño -definía Aristóteles- es la im-
éstas ... ,,/ temeridades enfrenar segundas" ..• potencia de la parte sensitiva causada por el subir al cerebro
los vapores de la digestión ... ; y el despertar ocurre cuando
--11. 797: cfr. GÓlIg., Sol. 1, 397-9: ... "la que sella / cerú- ha terminado" •.. (S. Tomás, "De somno et Vigilia, de Arist.,
lea tumba fría / las cenizas del día" ... -Ya aquí antes, Iect. v y VI: en "Opera Omnia", ed. Fretté-Vivés, París,
v. 88: "cerúlea cuna" ... ; y tal epíteto, predilecto de
1875, t. 24).
Gáng., en Sol. II, 819, Polif., oct. 16, etc,
--11.864: cfr. Gáng., Sol. 1, 245-6: "dulcemente impedido /
--11. 805-810: la misma alusión a Ícaro, en Gáng., Sol.
de canoro instrumento" ...
11, 141-3 Y 148-9: "Audaz mi pensamiento ... , / de sus
vestidas plumas / conservarán el desvanecimiento / los anales --11. 873: La "linterna mágica", -novedad entonces fla-
diáfanos del viento" ... , pues las ajenas catástrofes gloriosas manre-e-, la acababa de ilustrar su probable inventor, el
más bien seducen a la emulación, "solicitando en vano / P. Atanasio Kircber, S. J., en su "Ars Magna lucis et
las alas sepultar de mi osadía" ... +-Cfr. además lo anoto umbrae", Roma, 1646. Cfr., diversas alusiones al mismo
al v. 467; y el gran Soneto italiano que, como de Giordano Kircber en su son. "Vuestra edad, gran Señor" ... , (allí:
Bruno, o de otro autor anónimo del XVI, copia De Sanctis
103
102
"Kirkero"), o en el romo "Allá va, aunque no debiera" ...
("kirkcrizar"), y en la "Resp, a Sor Fil.".
-v~ 887: cfr. Quevedo, son. al Sol (Astrana, p. 20): "el
padre ardiente de la luz de! día" ...
--t'. 890-94: cfr. Gáng., Sol. l. 639 Y 643-4: "Lo que al
Sol para el lóbrego Occidente ... ,/ cuando a nuestros antí-
podas la Aurora / las rosas gozar deja de su frente" ... ; y
Sol. II, 603: "al tramoniar del sol" ... ; y Sol. 1, 62-3:
"rayos ... trémulos" ...
- -v. 898: cfr. Gáng., Sol. II, 394-5: ". _ . huyendo la Aurora / íNDICE
las canas de Titón" ...
-v. 899 y ss.: "Amazona ... , contra la Noche armada" . - . :
la Aurora en metáfora de guerra entre el Día y la Noche, Dedicatoria . v
fue común (alegorizando a la Purísima) en los Villancicos
del XVII. Cfr. vgr. unos Anónimos de la Natividad, Méx.,
INTRODUCCIÓN
1691, en "Poetas Novohispanos", m, p. 125.

-v. 921: cfr. Sor ]., "Loa a Carlos fl": "Denle en clarines
"El Sueño" de Sor Juana . VII
de pluma / la enhorabuena las aves" ... ; y el "diestros
(aunque sin arte) ", recuerda los pajarillos de Fray Luis, l. Los juicios de su tiempo IX
"con su cantar sabroso, no apTl!ndiJo" ... Il, Los juicios -y prejuicios- del Ocho-
-v. 934-5: "a la fuga ya casi cometiendo, / más que a
cientos . XVII
la fuerza, el modo de salvarse" ... : en su sentido latino 1Il. la predilección de Sor Juana . XXVII
de "encomendando" ... y cfr. Gong., Sol. 1, 490-1: "la
IV. La mínima simiente y el árbol cósmico XXXIII
fiera ... , cometiendo / ya a la violencia, ya a la fuga, e!
modo / de sacudir e! asta" ... V. Sello latinizante y gongorino XXXVII
VI. Algunas notas métricas L
-v. 941: cfr. Gáng., Sol. 1, 181: "rayó el verde obelisco
de la choza" _.. ; y II, 33: "los escollos e! Sol rayaba, VII. Las luces y las sombras LIX
cuando" ... VIII. La plenitud de El Sueño en la hodierna
crítica LXIV
-v. 949: cfr. Góng., Sol. 1, 617: "en e! papel diáfano de!
cielo" ... IX. Nuestra edición LXXVI
-v. 969: esta "luz [udiciosa" del Sol, nos anticipa el "Midi
le juste" de "Le Cirnetiére Marin", de Paul Valéry, v. 3. TEXTO Y PROSIFICACIÓN

-v. 974: cfr. Gáng., Sol. II, 905 -8: "restituyen el día /
a un girifalte, boreal arpía, / que despreciando la mentida l. La invasión de la noche 3
nube, / a luz más cierta sube" ... II. El sueño del cosmos 7
104
105
lII. El dormir humano . 13
IV. El sueño de la intuición universal 19
V. Intermezzo de las pirámides . 23
VI. La derrota de la intuición 29
VII. El sueño de la omnisciencia metódica 37
VIII. Las escalas del ser . 39
IX. la sobriedad intelectual 45
X. La sed desenfrenada del saber 51
XI. El despertar humano 55
XII. El triunfo del día 57

NOTAS TEXTUALES 67 El sueño, editado por el Programa


Editorial de la Coordinación de Humanidades,
NOTAS ILUSTRATIVAS .
se terminó de imprimir en mayo del 2004
en Editores e Impresores FOC, S.A. de c.v.
Los Reyes núm. 26, Col. Jardines de Churubusco,
México, nF. Su composición se hizo en tipos
Garamond de 10:11, 9:10 y 8:9 pts.
La edición consta de 2,000 ejemplares
impresos en papel cultural ahuesado de 90 gr.

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