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REVISIÓN EVOLUTIVA DE CORRIENTES PEDAGÓGICAS

Por Andrés Colón Mora*


alcolonmora@gmail.com

La epistemología de la Educación ha sido considerada por muchos autores como

una revisión evolutiva y perfeccionista del fenómeno pedagógico a través de los

tiempos, debido a su auge, no debemos considerar el presente como algo

absoluto, puesto que lleva en sí las virtualidades del pasado. Las situaciones

problémicas de origen, génesis y complejas influencias que enfrenta el mundo

actual, sólo se hacen patentes a la luz de su consideración histórica y cada época

denota a las siguientes sus vertientes más elaboradas y el tesoro de su lenguaje.

Según Durkheim (1935), la Ciencia de la Educación es precisamente un estudio

de la evolución de los factores que, a través del tiempo, determinan el hecho

educativo. Romagnosi afirma que: el sujeto de la educación no es el hombre en

cuanto individuo, sino en cuanto ser social, formado a través del desarrollo

histórico de un pueblo, por consiguiente la Historia de la Educación nos sirve para

conocer y superar el pasado enseñándonos a comprender el proceso pedagógico

para poder utilizar en su justo sentido las valoraciones esenciales y para adaptar

los valores pasajeros a las concretas exigencias de cada momento histórico. Por

ello, nos hemos propuesto tratar las corrientes y modelos pedagógicos más

destacados que han influido en la Historia de la Educación a partir de la Edad

Moderna: la Escuela tradicional y el modelo pedagógico heteroestructurante; la

___________
*Estudiante de la Maestría en Neuropedagogía de la Universidad Del Atlántico,
Barranquilla – Colombia.
Escuela activa y el modelo pedagógico auto estructurante; y destacamos; Las

corrientes Constructivistas y los modelos autoestructurantes.

Partimos desde los comienzos de la pedagogía con el modelo pedagógico

tradicional de los jesuitas, Ignacio de Loyola, Juan Amos Comenio; que fueron los

más grandes representantes de la época contextualizándonos en el siglo XVII

donde los colegios internados tenían un gran auge llamando a la práctica de este

tipo de pedagogía que conocemos como tradicional interpretando al maestro como

el centro de todo el proceso y la misión de los estudiantes de memorizar los

contenidos evitando seguir un camino diferente al establecido en los planes y

programas de estudio y abstenerse de la implementación de una criticidad puesto

que se decía que la escuela es la principal fuente de información y de

transformación de las masas tratando de imponer una ideología con el interés de

responder a los intereses de los burgueses. En esta escuela tradicional el rol del

estudiante es meramente sumiso y pasivo, con poca independencia en el ámbito

de lo cognoscitivo y además un pobre desarrollo del pensamiento crítico,

limitándose seguir las instrucciones del profesor.

A partir de eventos históricos relevantes y corrientes filosóficas adyacentes a la

pedagogía y la educación se ha dado transición del tradicionalismo a la llamada

escuela nueva que modifica el modelo anterior partiendo de la teoría de la

evolución infantil, esta concepción del ser infante y su desarrollo psico-social

conlleva a preparar para la vida y participar dentro de esta eufórico, rompiendo

con los esquemas del tradicionalismo.


La aplicación de la escuela nueva o activa tiene su génesis mediado por los

adelantos investigativos del niño en sus aspectos biológicos y psicológicos dando

un giro en torno a los mecanismos del aprendizaje y la motivación del docente por

enseñar.

Dentro de los más destacados autores de la escuela nueva encontramos a John

Dewey, Ovidio Decroly, María Montessori, Celestin Freinet, Henrry Wallon, entre

otros.

Destaco a John Dewey (1957), quien concibió la escuela como un espacio de

producción y reflexión de experiencias relevantes de la vida social que permite el

desarrollo de una ciudadanía plena, basada en la funcionalidad; se le conoce

como un autor que prima su interés en el hombre y la sociedad. Ovidio Decroly,

(1871 – 1932) se distinguió por su parte en el método global que partía de lo

general a lo particular, mencionando que el centro de interés del niño se constituye

por medio de la observación, asociación y la expresión, para él la educación era

un medio para construir el futuro y enseñar al hombre a vivir en sociedad

adoptando que su aprendizaje debía accionar mediante el descubrimiento y no

sobre la imposición. Por su parte, Celestin Freinet, se refería a una educación

para el pueblo, haciendo énfasis en las capacidades humanas del niño y en la

práctica o campo educativo.

Así las cosas, con ideas distintas y variables, todos los autores que sustentan la

escuela activa llegan al punto de no dejar a un lado al estudiante, tal como dice

Wallon, (1987) “es un ser vivo y necesita cuidados” y al centrar toda la educación

en él se da un  paso agigantado puesto que precisamente se centraba por ver

cómo enseñar que al sujeto del aprendizaje. Lo que persigue esta corriente
pedagógica es enfatizar la significación del aprendizaje, el valor y la dignidad de la

infancia, centrarse en los intereses espontáneos del niño, potenciar su actividad,

libertad y autonomía, dejar a un lado cuestiones religiosas, y con todo ello que el

niño sea el centro de la educación y no el docente.

A diferencia de la Escuela activa o nueva, la pedagogía constructiva en su primera

corriente establece que la experiencia del alumno es muy importante dentro del

desarrollo de la misma, su finalidad es contribuir al desarrollo abriéndose a

experiencias superiores, por ejemplo: Lo importante no es que se aprenda a leer y

escribir sino que el aprendizaje contribuya con el afianzamiento y desarrollo de las

capacidades cognitivas (pensar, reflexionar) del individuo. Dewey dice al respecto:

 "algunas experiencias maleducan. Una experiencia maleduca cuando detiene o

distorsiona el crecimiento de la experiencia posterior... Así como un hombre no

vive ni muere por sí solo, tampoco una experiencia vive ni muere por si sola. Por

eso el problema central de una educación basada en la experiencia es seleccionar

el tipo de experiencias actuales que sobrevivirán fructuosa y creativamente a la

experiencia futura" (Dewey, 1960, pp. 25-28).

Es decir, no se debe trabajar a raíz de cualquier experiencia puesto que no todas

las experiencias conllevan a un fin a futuro. En el modelo constructivista también

se evidencia la participación de otros autores tales

como: Piaget, Bruner, Ausubel y Vygotsky.

Piaget nos dice que el aprendizaje debe ser interiorizado, un aprendizaje en el

cual cada individuo valla adquiriendo estructuras más sólidas y complejas que
contribuyan con su desarrollo cognitivo. Bruner en cambio propone un aprendizaje

basado en el descubrimiento, es decir, a través de la experiencia, los alumnos

realizan su aprendizaje mediante la investigación y el análisis, y deducen sus

propios conocimientos al ser evaluados. El alumno debe apropiarse de sus

descubrimientos para convertirlos en aprendizaje; Ausubel por su parte critica el

énfasis hecho por Bruner y plantea el concepto de "Aprendizaje significativo",

basado en los conocimientos poseídos por el alumno y su relación con los nuevos

conocimientos adquiridos de una manera significativa.

Vygotsky incorpora dos conceptos: ZDP (zona de desarrollo próximo) la cual

establece una relación entre el nivel de resolución de una tarea independiente y el

nivel que puede alcanzar con la mediación de alguien más experto; y DF (Doble

formación) el cual es un proceso dual, en el cual el aprendizaje se inicia a través

de la interacción con el otro, esta se evidencia en los debates y la crítica

argumentativa de un grupo para lograr resultados cognitivos y éticos colectivos y

soluciones a los problemas reales comunitarios mediante la interacción teórico-

práctica. Este concepto de doble formación es conocido más comúnmente como

pedagogía social-cognitiva.

A diferencia de la pedagogía conductista, en la pedagogía constructivista la

enseñanza está enfocada en lograr que los alumnos aprendan a pensar, se auto-

enriquezcan en su interioridad con estructuras, esquemas y operaciones mentales

internas que les permitan pensar, resolver, y decidir con éxito situaciones no solo

académicas sino también vivenciales. Los aprendizajes deben ser significativos y

requieren de reflexión, comprensión y construcción de sentido. Se habla de que la


mente no es una "estructura plana" por tanto debemos acudir a su utilización de

manera que a la vez se trabaje su propio desarrollo.

En este modelo también se debe tener en cuenta que no todos los individuos

aprenden de la misma manera, sino que hay gran variedad y formas de

aprendizaje, por lo tanto se requieren diferentes estrategias metodológicas para la

estimulación de las potencialidades, y recursos que propicien confianza al alumno

de sus propias habilidades tanto para resolver problemas como para comunicarse

y aprender a aprender, es decir, una forma más flexible y polifacética del

aprendizaje, no se encierra en un mismo método y por el contrario está abierto a

todas las posibles soluciones para cada posible problemática que pueda

presentarse, todas las apreciaciones son válidas y viables y se puede llegar a

acuerdos mediante consensos para el desarrollo de las actividades.

La evolución de la Educación a través del tiempo, ha dependido sobretodo de la

economía prevaleciente en distintas etapas de la historia, y por ende del avance

en la tecnología, con el solo objetivo, de que el ser humano, se apropie del

conocimiento. Para ello, es necesario una apropiación de herramientas que

soporten la metodología e implementación de la pedagogía como parte de estudio

de la Educación y que precisamente se transmitirá en consonancia por medio de

tendencias o modelos pedagógicos. Seguidamente del análisis de cada modelo

pedagógico, llego a la conclusión de resaltar la importancia de cada uno y no

precisamente adoptar una postura radical, si no ser eclécticos y tomar lo más

significativo teniendo en cuenta la población a educar.


REFERENCIAS

AZEVEDO, F. de (1966): Sociología de la Educación. México: F.C.E.

DE ZUBIRÍA, J. (1994). Los modelos pedagógicos. Bogotá: Editorial Fundación Alberto


Merani, 1ª edición.

DEWEY, J. (1933): Pedagogía y Filosofía. Madrid: Beltrán.

DEWEY, J. (1967): Democracia y Educación. Buenos Aires: Losada.

DURKHEIM, E. (1935). Educación y sociología. La lectura, p. 11. Madrid)

GARCÍA HOZ, V. (1970): Educación personalizada. Madrid: Instituto de Pedagogía del

C.S.I.C. GUTIÉRREZ ZULOAGA, I. (1968): Historia de la Educación. Madrid: Iter Ed.

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