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SOBRE LA REPRESIÓN SOCIAL EN LA CULTURA.

SPUR.

Lothar Fisher, Dieter Kunzelmann, Uwe Lausen, Heimrad Prem, Helmut Sturm, Hans-Peter Zimmer

Declaración publicada en febrero de 1961 en el # 4 de Spur, órgano de la sección alemana de la I.S.


Traducción de Julio González del Río Rams publicada en La creación abierta y sus enemigos. Textos
situacionistas sobre vida cotidiana, Madrid, La Piqueta, 1977
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Individualmente, los artistas de la época moderna que no son simples reproductores de las
mistificaciones admitidas, son todos, mas o menos claramente, rechazados al margen de la vida social.
Esto porque se ven obligados a plantear, incluso a través de medios ilusorios o fragmentarios, la
cuestión del significado de esta vida, la cuestión de su utilización; cuando sigue carente de significado,
se encuentra desprovista de toda utilización lícita que no sea un consumo pasivo. Por naturaleza, pues,
señalan las malas condiciones de un mundo inhabitable. Y su exclusión personal de este mundo,
mediante la separación confortable, o bien mediante la eliminación trágica, se produce, por decirlo de
algún modo, naturalmente.

Al contrario, los grupos de vanguardia, que formulan claramente un programa de cambio de todas estas
condiciones, o de algunas de ellas, se enfrentan a una represión social consciente y organizada. Las
formas de esta represión han cambiado mucho, por ejemplo, desde hace cuarenta años, con la evolución
de la sociedad y de sus enemigos.

Alrededor de 1920 en Europa, lo que provocaba el escándalo contra los valores admitidos de la cultura
y de la vida social era señalado con el dedo. La vanguardia estaba maldita entonces, y era conocida
como tal. En la sociedad que se ha desarrollado desde la última guerra mundial, no hay ya valores, y
corolariamente la acusación de no respetar una convención, sea cual sea, sólo puede encontrar la
adhesión de los sectores más atrasados del público, que siguen estando unidos a sistemas de convención
coherentes muy pasados de moda (como la concepción cristiana). Alrededor de los que son portadores
de un nuevo sistema de valoraciones, los controladores de la cultura y de la información no levantan ya
el escándalo: tienden a organizar sólidamente el silencio.

Estas nuevas condiciones de lucha retrasan primero el trabajo de una nueva vanguardia revolucionaria;
dificultan su formación y a continuación retrasan su desarrollo. Pero tienen también un significado muy
positivo: la cultura moderna está vacía; ninguna fuerza sólida podrá oponerse a las decisiones de esta
vanguardia, a partir del momento en que haya logrado reconocerse como tal. La tarea de esta
vanguardia debe ser solamente imponer un día su reconocimiento antes de haber dejado debilitar su
disciplina y su programa. Es lo que la Internacional Situacionista piensa hacer.

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Archivo Situacionista
Documentos situacionistas
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