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como presentaciones para las obras o El libro se va convirtiendo en una La música de


los artistas, tomando a veces forma de especie de isla del tesoro, plural e in-
entrevista con los curadores o de des- esperada, en la cual conviven el mapa Roberto Pineda
cripciones cortas del propio creador, político de la española Cristina Lucas Duque: de la
como ocurre en el caso de la argentina con los delicados dibujos de Lucas
residente en Brasil Carla Zaccagnini, Ospina; las propuestas siempre com- modernidad en
quien detiene la mirada en el Museo bativas de Miguel Ángel Rojas o las la polifonía
de Historia Natural de Medellín para revistas o colectivos que ofrecen al
reflexionar sobre la vida y la muerte lector-espectador la oportunidad de
a través de los animales disecados. Al moverse por un panorama variado en Roberto Pineda Duque: un
no poder realizar su proyecto como lo el que, en efecto, surgen más preguntas músico incomprendido
había pensado, improvisa y propone con respuestas múltiples, como ocurre luis carlos rodríguez álvarez
la publicación de un libro, comenta en en el mundo actual, que único puerto Eticom Ltda., Medellín, 2009, 221 págs.
el texto breve. de llegada. Donde escenifica esa hos-
pitalidad que se buscó en la propuesta en la novela El desbarrancadero, Fer-
del 2007. nando Vallejo revela una valiosa pista
Para cerrar el libro-catálogo se com­­­ de su poco conocida formación musical.
pila una sección de los proyectos La misma que en su residencia mexi-
invitados de diferente naturaleza que cana le procura frecuentes momentos
buscaban vinculaciones con el entorno de pacífica distensión frente al teclado
social –desde residencias de artistas del piano. Y, de paso, rescata para su
como El Basilisco de Buenos Aires; biografía un episodio adicional de su
hasta grupos de artistas como La cul- vida en Bogotá, en donde el escritor
pable de Lima; Helena Producciones, fue alumno del compositor Roberto
esencia para la vida artística y su inter­ Pineda Duque (1910-1977) en el Con-
acción social en Cali; o La oficina de servatorio Nacional. “Eso fue en 1960 o
Caracas. Los becarios, parte esencial 1961”, trata de confirmar Vallejo, quien
del evento y que muestran otra vez con el desparpajo de su lengua paisa
su vocación de implicarse en el tejido se refiere a Pineda Duque como “[…]
social, tienen así mismo, un espacio autor de diez sinfonías, cinco poemas
en la publicación, haciendo patente el sinfónicos, misas solemnes, caprichos,
carácter de construcción de puentes y conciertos para violín y piano, tocatas,
caminos que el evento aspiraba a crear. tronatas”. Lo de “tronatas” es apenas
Allí están, desfilando por las pági- De hecho, no era una exposición sin un chiste de Vallejo ensayando una
nas, artistas ya consagrados entonces más, sino cierta propuesta de agitación desaliñada rima poética digna de su
como el brasileño Cildo Meireles o cultural que volvió a dar sus frutos en estimulante estilo literario.
el español Antoni Muntadas, quienes la reciente edición. Pineda Duque se había establecido
ponen a trabajar sus obras en los te- Se trata, pues, de un libro-catálogo en forma definitiva en Bogotá desde
rritorios del límite haciendo circular que permitirá revisitar el encuentro a 1953 en compañía de su esposa y una
Coca-Colas trucadas con frases de de- todos aquellos que no pudieron verlo numerosa prole que no desmerecía su
nuncia en el caso del primero y a través de primera mano y una forma de recor- ascendencia antioqueña.
de entrevistas efectuadas en la zona darlo para aquellos que lo visitaron. Al Es este el personaje que Luis Car-
limítrofe entre México y los Estados tiempo, ofrece un archivo privilegiado los Rodríguez –médico, historiador
Unidos. Colombianos como Adolfo de lo que ocurrió y, a través de los par- y profesor universitario– aborda en
Bernal, pionero en el uso de recursos ticipantes en el evento, provenientes un libro que antes de su publicación
sonoros, o Liliana Angulo, la artista bo- de diferentes partes del mundo, una obtuvo el Primer premio a la inves-
gotana que reflexiona sobre las raíces forma eficaz de entender la manera tigación histórica otorgado en 2004
africanas o el mexicano Eric Beltrán y en la cual se encontraron y fueron por la Academia Antioqueña de His-
sus reflexiones sobre el archivo como generando algunas de esas preguntas toria. La génesis de esta obra parece
fórmula del conocimiento, son algunos esenciales que siempre crecen en torno haber sido el cuaderno monográfico
de los creadores que estuvieron allí y a la hospitalidad, un territorio de la re- publicado por el Centro Colombo
que regresan aquí, en el catálogo, al ciprocidad: de quien está dispuesto a Americano de Bogotá en 1988, como
lado de los españoles Cirugeda o Sán- darla y quien está dispuesto a recibirla. complemento a la serie de conciertos
chez Castillo que cada uno a su modo, En el año 2007 el milagro se operó en rotulada “Compositores colombianos
proponen retomar la calle de la ciudad Medellín. y norteamericanos del siglo xx” que
siguiendo ese espíritu de impregnación durante más de un decenio contribuyó
social paralelo el evento. Tatzu Nishi Estrella de Diego a la actualización del repertorio en la
reflexiona sobre la hospitalidad como previsible escena musical capitalina.
una fórmula de conocimiento en la En esa publicación se intentaba por
entrevista de José Roca. primera vez, la recopilación de datos

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esenciales en la trayectoria personal en 1942 con “rotundo éxito”, según la se inicia en la práctica del repertorio
y creativa del compositor, así como prensa de la época. Esta situación es un religioso que sería luego una de las
la reconstrucción de su catálogo de fenómeno reciente si se tiene en cuen- temáticas recurrentes en su creciente
partituras conservadas por su familia, ta que entre 1958 y 1971 en el caso del catálogo de partituras. Después, Me-
y que en la actualidad forma parte del compositor antioqueño, la Orquesta dellín en 1936. “Hicieron un concurso
archivo musical de la Universidad Ea- Sinfónica Nacional dirigida por Olav en el Paraninfo de la Universidad. Él
fit de Medellín que ha emprendido la Roots presentó en calidad de estreno ganó ese concurso y ya entró a la cate-
tarea de editar este material y hacerlo más de una docena de sus partituras. dral de Medellín en donde empezó en
conocer a través del soporte digital. Uno de sus hijos, Leonardo Pineda, serio su música” –recuerda su esposa
En la presentación que hace el alcalde afirma que Roots con su formación Enriqueta Serna en una entrevista
de El Santuario, Raúl Gómez Giraldo, fue quien entendió perfectamente lo realizada en 1988–. De esta manera,
municipio donde nació el compositor, que era eso. Es decir, “ese contrapunto el joven aprendiz continuó con esta
se resume el propósito del autor al demasiado elaborado” que le valió no práctica en iglesias y capillas, can-
escribir el libro y que no es otro que pocas adversidades y la incomprensión tando en coros y tocando el órgano,
servir de “[…] mediador entre docu- de muchos de sus colegas. manteniendo estrecho contacto con
mentos históricos, la familia y allegados A través de cinco secciones y varios un oficio en desuso desde cuando
al maestro Pineda y los lectores”. anexos, Rodríguez ofrece un recuento la actividad capitalista de la econo-
No es de esperar, entonces, un análi- cronológico de la vida del compositor mía modificó las antiguas relaciones
sis riguroso de la obra de Pineda Duque basado en testimonios familiares (En- entre compositores y usuarios de su
desde un punto de vista musicológico, riqueta Serna de Pineda), de algunos trabajo. En la capital de Antioquia
sino más bien es el resultado de la te- de sus colegas y alumnos (Rodrigo recibe sus primeras clases formales
nacidad investigativa del autor quien, Valencia) y en la paciente recopila- de manos de Carlos Posada Amador
a partir de la información disponible, ción de cartas, reseñas y comentarios (armonía) y Joaquín Fuster (piano).
se ha apropiado de datos y materiales publicados en periódicos y revistas de En una breve estadía en Cali en 1942,
novedosos que amplían la visión de un Bogotá y Medellín. estudia piano y técnica coral con An-
personaje de características singulares tonio María Valencia; se ­de­sempeña
en su personalidad y en su música. Para luego como organista en la iglesia de
citar un ejemplo, Rodríguez descubre El Poblado de Medellín. La decisión
a los lectores ocasionales, la segunda de trasladarse a Bogotá a la edad de 43
colaboración de Pineda con el Teatro años debe tomarse como una necesi-
Escuela de Cali, a través de una en- dad de ampliar sus conocimientos y de
trevista realizada en 2003: “Roberto proyectar sus intuiciones como compo-
era un campesino […] absolutamente sitor. Su cercana relación con el músico
campesino […] Pues la música de Pi- italiano Carlo Joachino, quien fuera
neda para esta obra es extraordinaria director del Conservatorio Nacional
[…] como siempre que trabajé con Ro- entre 1954 y 1956, significará para
berto, hubo una excelente integración Pineda Duque la esforzada incursión
entre la música y el teatro […] Pineda en tendencias y procesos actualizados
afrontaba las dificultades que podía de expresión sonora tal como eran
tener un texto para un músico (pero) practicadas en Europa. Sobre todo
se vinculó a mi trabajo porque era un El Santuario está situado en el el dodecafonismo y un incipiente se-
gran músico, y porque realmente le oriente antioqueño y es una de las rialismo. A esa época corresponde la
interesaban los personajes, le intere- regiones con mayor presencia de fa- composición de algunas piezas para
saban las obras”. Luego del estreno de milias que descienden de españoles. piano, el Cuarteto de cuerda núm. 1, y
la pieza –Un réquiem por el padre Las El apellido Pineda proviene de la las piezas orquestales Fantasía y tema
Casas– en 1963 durante el III Festival provincia de Burgos y fue Sebastián con variaciones, Concertino para flauta
de Arte de Cali, la partitura se extravió Pineda quien hacia 1620 se asentó en y cuerdas y la Serenata para cuerdas
(“Desgraciadamente, como que no hay Santa Fe de Antioquia proveniente de estrenada con la dirección del com-
copia de esa bendita música –recuerda Asturias: “Allí en los riscos antioque- positor en 1955 en el Conservatorio
Buenaventura– En alguna parte tiene ños –recuerda Pineda en una entrevista Nacional. En todas ellas, Pineda Duque
que haber, o hay que buscarla”) por televisiva de 1976– comenzó a cantar busca el equilibrio entre su formación
lo que no ha sido posible incorporarla en las procesiones de Semana Santa polifónica y el empleo del contrapunto
al catálogo del compositor y, al mismo y en las ocasiones de brillo […]”. De con una estética que trasciende el tra-
tiempo, ilustra la falta de interés de las manera semejante a un monje de la dicionalismo del medio para internarse
instituciones a las que corresponde Edad Media, el ebanista que era el jo- en la modernidad. Sin embargo, el
la tarea de conservar, editar y ejecu- ven Pineda empezó a hacerse músico compositor no abandona por completo
tar en público la música de nuestros en las prácticas religiosas de la iglesia el ámbito neoclásico y, por ese medio,
compositores. Ocurrió lo mismo con de su pueblo. establece afinidades con Hindemith
la partitura de la zarzuela La vidente En ese municipio, el futuro autor y también con Fabio González Zule-
de la Colonia estrenada en Medellín de la música del Himno de Bogotá ta (1920-2011). En la música para la

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­escenificación de Edipo Rey (1959) de comparable con la posición de Jacque- trenaron en la Radiodifusora Nacional
Sófocles en las e­ scalinatas del Capito- line Nova (1935-1975) en la aplicación la pieza titulada Para mi zodíaco que
lio Nacional con el teatro Escuela de ­sistemática del serialismo y la sono- toma como soporte literario el texto
Cali, Otto de ­Greiff advierte la presen- ridad electroacústica. Las reseñas de George Migot. Andrés Pardo Tovar,
cia del lenguaje polifónico “[…] que le escritas en esos años se hacen partíci- a su vez autor de la traducción de los
es tan grato, en interesantes elabora- pes de esa, al parecer, inquebrantable versos del poeta francés, se refiere al
ciones imitativas y en su noble coral decisión. Luis Eduardo Chávez en un “secreto ­simbolismo de los doce signos
final” (A propósito de la obertura de artículo publicado en El Santuariano estelares”, y luego afirma que allí lo
esta obra que parece ser su pieza más en 1956, intenta justificar la novedosa que se realiza “[…] es una admirable
conocida en un grupo de más de vein- escritura de Pineda teniendo en cuen- transposición sonora de las imágenes
ticinco partituras sinfónicas, Vallejo ta que “ha comenzado en el campo y del trascendental mensaje de los
escribe: “Pero su obra máxima era la instrumental por lo más difícil que es poemas”. De su participación en un
cantata Oedipus Rex, obra suprema, la música de cámara y sobre todo el concurso proviene también la música
summa cum laude, de lo que no hay, género moderno”. para el Himno de Bogotá que estrenó
para orquesta berloziana y coro de la Orquesta Filarmónica de Bogotá el
150 voces cada cual por su lado, con 6 de agosto de 1974. En la partitura
su tema polifónicamente hablando, y un grupo coral tiene a su cargo la
en la que Edipo compite en ceguera entonación de los versos que el poeta
con don Roberto en sordera”). Pedro Medina Avendaño escribió en
La primera presentación formal memoria de la fundación de la ciudad:
de su obra ocurre en Medellín en “Hirió el hondo diamante un agosto /
1942 en un concierto organizado y El cordaje de un nuevo laúd / Y hoy
financiado por el propio compositor se escucha el fluir melodioso / En los
que “fue toda una revelación […] de himnos de la juventud”.
un muchacho silencioso y modesto En el catálogo de composiciones de
que ni sus mismos cofrades habían Pineda Duque además de sus piezas
descubierto”. Una de las primeras para orquesta, para grupos de cámara,
reseñas de la música de Pineda Du- Acerca de la Sonata para violín solo canciones, piezas corales, partituras
que se debe a Manuel Drezner, quien dedicada a Frank Preuss, los comenta- para órgano, banda y transcripciones
en 1952 consideraba que era “uno de rios resaltan “[…] la compleja técnica de tonadas populares sobresale por
los pocos artistas colombianos con dodecafónica”, la “[…] notoria riqueza su número y dedicación aquellas de
ideas e inspiración propias […]” Y, al politonal” y “sonoridades bachianas” temática religiosa. Durante el periodo
referirse, al Cuarteto en Do, comen- que reafirman la “[…] asombrosa 1955-1960, el compositor se desempe-
taba que “es una pieza abundante en capacidad de invención de su autor”. ñó como organista y maestro de capilla
ideas personales con un lirismo que Egberto Bermúdez destaca en la Sona- en la iglesia de Las Nieves de Bogotá.
se encuentra en otras de sus composi- ta para viola y piano, la utilización del De ese oficio ya desueto en nuestros
ciones”. Esa característica singular de dodecafonismo, y la combinación de un días no queda rastro alguno en el
su personalidad en el medio nacional material autóctono con el vocabulario archivo eclesiástico. Sin embargo, es
que, de manera tan evidente se aprecia contemporáneo. El organista Rodrigo posible identificar en su catálogo más
en su música, le acarreó en la práctica Valencia en una carta dirigida al autor, de medio centenar de partituras para
una atmósfera de marginamiento y menciona las cualidades pedagógicas diversas combinaciones corales y ór-
recelo. No era para menos. Por pri- de Pineda pues fue él quien le ayudó gano, entre las cuales figuran motetes,
mera vez, siendo además alguien a solucionar “los infinitos laberintos salmos, himnos, misas, salves, villan-
llegado de provincia, un músico co- de la técnica contrapuntística”. La cicos, avemarías, responsos y, sobre
lombiano incursionaba en ejercicios década de 1960 es un periodo signifi- todo, el oratorio Cristo en los infiernos
de composición que contradecían la cativo en la vida del compositor. Tres para cinco solistas vocales y orquesta
herencia del clasicismo europeo que premios nacionales de composición en escuchado por única vez en Bogotá el
se impartía en los conservatorios. el género concertante así lo confirman: 24 de marzo de 1961 dirigido por el
Pineda había tomado contacto con Concierto para piano y orquesta, Con- compositor. Su pieza orquestal Canto
las nuevas ideas de estética musical cierto para violín y el Triple Concierto místico (1971) también refleja su inso-
planteadas en las primeras décadas del para violín, violonchelo y piano que se bornable religiosidad y la sonoridad
siglo xx. De acuerdo con Rodríguez, convierte en la partitura de instrumen- austera y solemne tan característica de
fue él quien mostró a sus alumnos los tación más ambiciosa en el repertorio su lenguaje musical.
conceptos básicos del atonalismo y, sinfónico nacional. En ese orden de A raíz de su fallecimiento, ocurrido
sobre todo, de una aproximación al ideas, Pineda Duque es también autor el 14 de noviembre de 1977 –hace ya
atonalismo. Entre la frugalidad de su de otra pieza única en el repertorio más de treinta años–, su colega Germán
vida doméstica y la apatía del círculo musical del país la cual, según Hernan- Borda escribió: “La obra de Pineda
cultural que enfrentaba, Pineda deja do Caro Mendoza, era “[…] una de sus Duque es una de las más serias que se
un catálogo de composiciones que en obras predilectas”. En 1960, el tenor haya escrito en el país”. Ocho días des-
su determinación renovadora es solo Luis Macía y el Cuarteto Bogotá es- pués, en forma póstuma, se estrena en

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el teatro Colón Fantasía para orquesta canto –escribió Pineda Duque en 1959 Big Band Bogotá
pieza escrita en 1977, en la cual Otto de en la revista Conservatorio– será el Varios autores
Greiff percibe reminiscencias del coro lazo que unirá a los hombres en el más Alcaldía Mayor de Bogotá, Secretaría
de amigos de Séneca que en la ópera grande de los anhelos”. Declaración de Cultura, Recreación y Deporte,
La coronación de Popea de Montever- de principios de un espíritu bonda- Orquesta Filarmónica de Bogotá,
di pide al filósofo “no morir”. Todo ello doso de concepción humanista que Bogotá, 2010, DVD
expresado en esa escritura polifónica busca su mejor expresión a través de
enriquecida con inusitados acordes y la música. Concurso de composición
disonancias que se convierte en el le- Ciudad de Bogotá 2009-2010
gado más significativo del compositor Carlos Barreiro Ortiz (†) Varios autores
antioqueño a la historia reciente de la Alcaldía Mayor de Bogotá, Secretaría
música del país. de Cultura, Recreación y Deporte,
Uno de los más aguerridos defenso- Orquesta Filarmónica de Bogotá,
res de la obra del músico antioqueño
fue su amigo el profesor Andrés Pardo
Construyendo Bogotá, 2010, 2 discos compactos.

Tovar. En numerosos artículos y en- memoria tres investigadores del grupo


sayos, Pardo Tovar insiste en poner Cuestionarte emprendieron la impor-
de presente el talento del compositor, Festival Rock al Parque tante y compleja tarea de construir la
sus ideas vigorosamente desarro- Ópera al Parque memoria social de Rock al Parque y
lladas (Tríptico para orquesta) y su Memoria social 1995-2007 Ópera al Parque, dos de los eventos
posición “como el más representativo beatriz goubert, culturales más relevantes y trascen-
y evolucionado de los compositores santiago niño morales dentes de la Bogotá modelo primer
colombianos de nuestro tiempo” a pro- y eliécer arenas monsalve periodo del alcalde Antanas Mockus
pósito de Capricho para dos violines de Alcaldía Mayor de Bogotá, (1995-1997), gobierno que repensó
1960, partitura que muestra el “proceso Secretaría de Cultura, Recreación y el espacio público como un escenario
de depuración técnica y expresiva del Deporte, Orquesta Filarmónica donde las artes podían ayudar a cons-
autor”. El mismo Pardo Tovar había de Bogotá, Bogotá, 2011, truir un modelo de “pedagogización de
publicado en 1959 en el Boletín de 192 págs., il. la vida de la ciudad”. En ese sentido es
programas de la Radiodifusora Na- importante recalcar que tal política gu-
cional un artículo premonitorio sobre Bogotá y sus “tokes” bernamental se inspiró en la idea que
el trabajo de composición de Pineda beatriz goubert, la convivencia, la apropiación y buen
(“Un dodecafonista colombiano”) en santiago niño morales y uso de los bienes y espacios públicos
el que le augura llegar a ser “una glo- eliécer arenas monsalve serían fundamentales para desarrollar
ria del continente […] estudiando en Alcaldía Mayor de Bogotá, Secretaría un modelo que trascendería y afectaría
medios más logrados […]”. Hubo un de Cultura, Recreación y Deporte, para bien la moral y la educación de los
intento en este propósito que al final Orquesta Filarmónica de Bogotá, ciudadanos de Bogotá.
resultó fallido. A la edad de cincuenta Bogotá, 2011, 91 págs., il.
años, la OEA apoyó al compositor con
una beca para estudiar en los Estados Rock al Parque: 15
Unidos en las escuelas Juilliard e Eats- años guapeando
man con Vincent Persichetti y Howard Varios autores
Hanson. La estadía allí duró pocos Alcaldía Mayor de Bogotá, Secretaría
meses. El “choque cultural tremendo” de Cultura, Recreación y Deporte,
con el medio musical estadounidense Orquesta Filarmónica de Bogotá,
lo hizo desistir; regresó al país en mayo Bogotá, 2009, 131 págs., il.
de 1960.
El libro de Luis Carlos Rodrí- Jazz al Parque: 15 años de jam
guez es un intento de establecer las Varios autores
verdaderas dimensiones del legado Alcaldía Mayor de Bogotá, Secretaría
musical del compositor. Un esbozo de Cultura, Recreación y Deporte,
de catálogo que complementa la Orquesta Filarmónica de Bogotá,
publicación, ilustra la manera como Bogotá, 2010, 177 págs., il.
Pineda logró desarrollar una obra que
se diversifica en todos los géneros a Jazz en Bogotá Importante y muy destacable tra-
lo largo de cuatro décadas dedicadas Varios autores bajo para el sector cultural bogotano
sin vacilación a trabajar su música con Alcaldía Mayor de Bogotá, Secretaría de y nacional, pues la gestión cultural
esmero, dándole el suficiente tiempo a Cultura, Recreación y Deporte, Instituto históricamente se ha visto afectada por
las ideas para que germinaran nobles Distrital de Patrimonio Cultural, la falta de documentos, estudios, cifras,
y sólidas “[…] con el deseo de hablar Orquesta Filarmónica de Bogotá, datos sobre gestión y resultados, en di-
un lenguaje puramente musical”. “El Bogotá, 2010, 166 págs., il. versas iniciativas, un poco por la misma

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