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Capítulo III

El gasto social: tendencias recientes y necesidades de financiamiento


para alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible 1
Introducción
En este capítulo se analiza la situación del financiamiento de las políticas
sociales en la región. En la primera parte se revisa la evolución que ha tenido el
gasto público del gobierno destinado a las distintas políticas sociales tanto en el
conjunto de la región como por subregiones. Se utiliza para ello la clasificación
de las funciones del gobierno (CFG), en que se establecen las siguientes
categorías: i) protección del medio ambiente, ii) vivienda y servicios
comunitarios, iii) salud, iv) actividades recreativas, cultura y religión, v)
educación y vi) protección social. En la segunda parte se analizan los recursos
disponibles para el desarrollo de políticas del mercado de trabajo en 5 países
de la región, incluyéndose también una proyección de costos que es para cubrir
las brechas a través de transferencias a los hogares.
A. Evolución del gasto público social en el período 2000-2018
El gasto social ha tenido importantes avances en la región. Pero la tendencia
de crecimiento se ha frenado en los últimos años, persisten grandes desafíos
de financiamiento de las políticas públicas y los niveles de gasto siguen siendo
muy inferiores a los existentes en países desarrollados.
Para fines de comparabilidad, en esta parte se presentan datos del gasto social
relativos a la cobertura de gobierno central correspondientes a los años
comprendidos entre 2000 y 2018.
1. Evolución del gasto social en la región
En 2017, el gasto público social a nivel de gobierno central de 17 países
latinoamericanos alcanzó como promedio simple un 11,5% del PIB mostrando
una leve alza respecto al año anterior y llegando a su nivel más alto desde
2000. Los datos disponibles permiten estimar que en 2018 la situación no
presentaría cambios a nivel del promedio.
las proyecciones sobre la evolución del gasto público social del gobierno
central en América Latina para 2018 indican que este disminuirá en promedio a
tasas similares a las del PIB regional y del gasto público del gobierno central. Si
bien esto no revela suficiencia de recursos para implementar las políticas,
muestra que la prioridad asignada a lo social se mantiene.
Al observar el peso relativo del gasto social de 2018 en los distintos países y
subregiones de América Latina se observa que, mientras que en promedio los
nueve países sudamericanos considerados destinan un 13,2% del PIB al
financiamiento de políticas sociales, el promedio del grupo conformado por los
seis países de Centroamérica, México y la República Dominicana llega a un
9,1% del PIB. En el primer grupo solo dos países destinan menos del 10% del
PIB (Ecuador y Paraguay), en tanto que los cuatro países del cono sur
(Argentina, Brasil, Chile y Uruguay) destinan entre el 13,5% y el 17,7% del PIB.
A su vez, en el segundo grupo de países Costa Rica destina casi el equivalente
al promedio sudamericano (12,3% del PIB), seguido por Nicaragua 12% del
PIB, y ninguno de los demás países llega al 10% del PIB. Estas diferencias
parecen aún más inevitables al considerar la asociación entre una menor
proporción de recursos destinados a lo social y la existencia en esos países de
un menor nivel de riqueza y mayores niveles de pobreza y vulnerabilidad, así
como mayores carencias en diversas áreas del desarrollo social.
2. Gasto social por persona
El gasto social per cápita promedio del gobierno central en los países de
América Latina prácticamente se duplicó entre 2002 y 2016, en dólares
constantes de 2010. Un primer elemento que se destaca es el aumento
constante de dicho gasto en el presente siglo, a partir de 2002, año en que
alcanzó el nivel más bajo de todo el período. En 2017 se registró un promedio
de 941 dólares por persona, pero con una alta heterogeneidad entre
subregiones y países. Mientras que la media de América del Sur llegó a 1.254
dólares per cápita, la del grupo formado por los países de Centroamérica,
México y la República Dominicana fue de solo 589 dólares. Es interesante ver
que, si bien en América del Sur hubo una caída a inicios del siglo (generada
por disminuciones en la Argentina, el Ecuador y el Uruguay), la tendencia
media de la región ha sido de aumento a lo largo de los años
la región aún está a una distancia considerable de la situación de los países de
la OCDE y la Unión Europea en cuanto a la disponibilidad de recursos para el
gasto social. A su vez, los datos detallados revelan nuevamente que los países
latinoamericanos que tienen mayores requerimientos en cuanto a lucha contra
la pobreza y necesidades de servicios para garantizar derechos sociales y
alcanzar las metas sociales de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible
(en áreas como salud, educación, protección social y acceso a agua potable,
electricidad y saneamiento) son los que cuentan con menores recursos.
3. Gasto social en la región por funciones
A nivel de gobierno central, el análisis de la evolución del gasto por funciones
sociales muestra que protección social, educación y salud se mantienen como
las funciones con mayor importancia en términos de cantidad de recursos
asignados. Como promedio de los países latinoamericanos, estas funciones
representaron en 2017 el 4,3%, el 4% y el 2,2% del PIB, respectivamente. Los
recursos destinados a estas funciones son también los que más crecieron entre
los primeros años del siglo y 2017 en términos de puntos porcentuales del PIB:
los porcentajes destinados a protección social y salud aumentaron 0,7 puntos
porcentuales del PIB y el dirigido a educación 1,1 puntos porcentuales del PIB.
Cabe destacar que, aunque los valores son más bajos, el peso respecto del
PIB de la función vivienda y servicios comunitarios casi se duplicó a lo largo del
período que se analiza.
La distribución por funciones está marcada por lo que ocurre en los nueve
países de América del Sur, donde, en promedio, en 2018 los gastos relativos a
protección social y a educación fueron equivalentes al 6,1% del PIB y el 3,8%
del PIB, respectivamente. Por otra parte, en el grupo conformado por
Centroamérica, México y la República Dominicana, la protección social
representó, en promedio, alrededor del 1,8% del PIB, en tanto que el monto
destinado a educación fue más alto y llegó al 4,3% del PIB. A la función de
salud, estas subregiones destinan recursos equivalentes al 2,5% y el 1,9% del
PIB, respectivamente.
4. Distribución del gasto social funcional en los países
El análisis de la distribución entre funciones del gasto social del gobierno
central en cada uno de los países de la región permite tener una idea de las
prioridades y compromisos que se expresan en cada uno de ellos en la
asignación de los recursos públicos. Los datos de los últimos años analizados
muestran que, si bien en todos los países se destinan mayores recursos a
protección social, educación y salud
A continuación, se presenta una breve descripción de la situación que presenta
cada función en los distintos países.
a) Protección social
Entre los recursos destinados a las políticas de protección social se incluyen
los desembolsos correspondientes a servicios y transferencias a personas y
familias relacionados con enfermedad e incapacidad, edad avanzada,
supérstites, familia e hijos, desempleo, vivienda y exclusión social, tanto del
sector de la protección social contributiva como no contributiva.
los 23 países de América Latina y el Caribe de los que se cuenta con
información a 2018 a nivel de gobierno central destinaron a la función de
protección social recursos equivalentes al 3,9% del PIB. La Argentina y el Brasil
son los países que más recursos asignaron a esta función (más del 13% y el
11%% del PIB, respectivamente). El Uruguay figura en tercer lugar, con algo
menos del 8,7% del PIB, pero al consolidar los datos del gobierno central con
aquellos referidos a pensiones contributivas administradas por el Banco de
Previsión Social (BPS), se revela un nivel de gasto en protección social
significativamente mayor (13,3% del PIB). En contrapartida, Haití, Honduras,
Jamaica, Nicaragua y Panamá son los que destinaron menos recursos (menos
del 1% del PIB)
b) Educación
en la región esta es la segunda función social más importante en términos de
recursos del gobierno central si se considera el promedio de los 23 países
latinoamericanos de los que se tiene la serie completa de datos, en 2018 (4%
del PIB). A nivel de gobierno central, Costa Rica destaca como el país que
destina más recursos de su PIB a la educación (sobre el 7% del PIB), seguido
de Jamaica, Barbados, el Estado Plurinacional de Bolivia, Chile, Honduras, el
Ecuador y el Uruguay (todos con alrededor del 5% del PIB).
El país que destina una mayor proporción del gasto social a esta función es
Honduras seguido por Costa Rica y luego por la República Dominicana, el
Ecuador y Jamaica
c) Salud
En los 23 países, el promedio de los recursos del gobierno central destinados
a la salud equivale al 2,4% del PIB. Si se tiene en cuenta que en la Agenda de
salud sostenible para las Américas 2018-2030 8 se plantea como meta para la
región “lograr un gasto público destinado a la salud de por lo menos el 6% del
PIB, financiamiento necesario para avanzar hacia la salud universal, se puede
constatar la magnitud del esfuerzo adicional que se requiere para alcanzar
esta meta de aquí a 2030. Al considerar los gastos realizados por el gobierno
central de cada país, se observa que ninguno alcanzaría la meta propuesta.
Entre aquellos que presentan un mayor nivel de erogación de recursos en
relación con el PIB destacan Chile (4,9% del PIB), seguidos de Jamaica, el
Uruguay, Trinidad y Tabago, Nicaragua, Cuba y las Bahamas (todos con más
de 3% del PIB).
Las Bahamas destaca por la proporción de recursos del gasto social del
gobierno central que destina a salud, en comparación con las demás funciones
sociales; proporcionalmente, es el país que asigna mayores recursos (36%)
d) Vivienda y servicios comunitarios
En promedio, los países latinoamericanos y caribeños destinaron un 0,7% del
PIB a esta función. Destacan los montos de recursos que destinan Panamá,
Nicaragua, Trinidad y Tabago y Guyana (un 1,8%, un 2,5%, y un 1,8% del PIB,
respectivamente). En concordancia con lo anterior, al analizar los recursos
destinados a vivienda en relación con el conjunto de las funciones sociales, se
observa que Nicaragua es el país que más proporción del gasto del gobierno
central destina a esta función. seguido por Guatemala y Panamá
e) Actividades recreativas, cultura y religión
En 2018, los países de la región destinaron en promedio un 0,22% del PIB a
esta función, el nivel más bajo del conjunto de las funciones sociales
En este contexto, aun cuando a nivel de gobierno central se está lejos del
cumplimiento del compromiso, destacan el Perú, Barbados y Cuba como los
países que más recursos destinan.
f) Protección del medio ambiente
A nivel de gobierno central, el gasto en esta función aparece como el más bajo
del conjunto de las funciones sociales (0,26% del PIB en 2018). En este
ámbito, destacan Barbados y el Perú, que destinan recursos equivalentes a
cuatro veces dicho promedio, seguidos de Panamá , Guatemala (0,2%) y
Jamaica (0,17%).
5. El gasto público social en coberturas institucionales más amplias
que gobierno central: países seleccionados
A la luz de los desafíos estructurales de inclusión laboral que enfrenta América
Latina y el Caribe, así como de los debates recientes sobre el futuro del trabajo
y el impacto que podría tener la revolución industrial sobre la sociedad en
general y sobre el mercado de trabajo en particular, aumenta la relevancia de
analizar las características de las políticas públicas que están aplicando los
países de la región en el ámbito laboral. Un aspecto central de ese análisis se
refiere al financiamiento público de esas políticas, es decir, a cuánto invierten
los Gobiernos en ellas, y tiene por finalidad evaluar su alcance y efectividad, y
contribuir a la toma de decisiones en el sentido de ampliar su extensión o
introducir cambios en su diseño y mecanismos de implementación, de ser
necesario. Las desigualdades estructurales que caracterizan los mercados
laborales y los significativos déficits de trabajo decente existentes en la región
hacen necesario adoptar una serie de políticas activas y pasivas para “que
nadie se quede atrás” en la senda del desarrollo, como está planteado en la
Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.
A esto se suma que las estimaciones disponibles sobre el impacto de la nueva
ola de cambios tecnológicos en la región arrojan una pérdida neta de empleos
de puestos de trabajo de aquí a 2030, lo que representa entre el 1% y el 2% del
empleo total.
El efecto de las transformaciones tecnológicas consistiría, más que en la
destrucción completa de empleos, en cambios en la manera de trabajar, en la
configuración de los puestos de trabajo y en la ejecución de las tareas. La
presente revolución tecnológica ocurre además en un contexto demográfico
caracterizado por el rápido envejecimiento de la población latinoamericana.
B. Estimación de los recursos necesarios para cerrar la brecha de
ingresos de la pobreza y la pobreza extrema en América Latina a
2030
Estas brechas reflejan el déficit de ingresos que tienen las poblaciones en
condición de pobreza y de pobreza extrema y, por ende, el monto de los
recursos que necesita la población para superar dichas situaciones.
Independientemente de si los recursos los generan los hogares de manera
autónoma en el mercado de trabajo, si provienen de transferencias entre
hogares o si se derivan de acciones de política pública, el objetivo consiste en
cuantificarlo
1. Recursos necesarios en los hogares para cubrir brechas de
ingresos de la pobreza
En 2017 de los 16 países latinoamericanos analizados, las brechas de ingreso
a cubrir de pobreza extrema alcanzaban un promedio de 223 dólares
constantes a precios de 2010 por persona al año. Siete países tienen un
promedio que oscila entre los 112 y 158 dólares por persona (Ecuador, El
Salvador, Honduras, Guatemala, Paraguay, Perú y Nicaragua). En tanto, en
seis países el promedio por persona va de 209 a 287 dólares (Bolivia (Estado
Plurinacional de), Colombia, Costa Rica, México, Panamá y República
Dominicana). Por su parte, el Brasil, Chile y el Uruguay tienen brechas
promedio entre 342 y 485 dólares por persona.
En el caso de la pobreza total para lograr que todos los habitantes superen la
línea de pobreza alcanza un promedio de 412 dólares per cápita al año.
Por su parte, la media de ingresos que se requerirá cubrir para que toda la
población tenga un ingreso anual igual o superior llega a 918 dólares.
De acuerdo con los datos de brechas y las estimaciones de población de la
CEPAL 2019, los montos estimados para superar la pobreza extrema en los
países latinoamericanos analizados alcanzan un total regional de 10.667
millones de dólares) y 79.696 millones de dólares para la superación de la
pobreza. Al contrastar estos valores con el PIB de los países estudiados, estos
valores representan en promedio el 0,4% y el 2,9% .
2. Comparación entre las necesidades de recursos y el gasto público
social, los ingresos tributarios y los montos de evasión y elusión
Al estudiar las necesidades adicionales respecto al volumen del gasto público
social ,lo primero que salta a la vista es que en varios países los montos
estimados son relativamente menores a los recursos destinados actualmente al
financiamiento de las políticas sociales. En promedio, la brecha de ingresos
para pobreza extrema alcanza un monto equivalente al 4,5% del gasto público
social del gobierno. En cuatro países la diferencia equivale a menos de un 1%
(Chile, Costa Rica, Perú y Uruguay), en cuatro suman un aumento de entre un
1% y un 2% (Brasil, Ecuador, Panamá y Paraguay) y en otros cuatro, de entre
un 2% y un 4% (Colombia, El Salvador, México y República Dominicana). Por
otra parte, en cuatro países el diferencial representa entre un 8% y un 17% del
gasto público social del gobierno central de 2017 (Bolivia Guatemala, Honduras
y Nicaragua).
Por otro lado, el monto incremental necesario para cubrir la brecha de ingresos
de pobreza total en todos los países de la región representa en promedio el
2,9% del PIB
3. Estimación de costos para alcanzar la meta de pobreza en un
horizonte de 10 años a través de transferencias de ingresos
En esta parte se presentan estimaciones de los incrementos anuales de
recursos que serían necesarios en la región para cubrir la totalidad de la
pobreza y pobreza extrema antes de 2030 a través de transferencias de
ingresos.
De acuerdo con los pronósticos, una vez alcanzada la cobertura total en diez
años, los recursos de transferencias de ingresos necesarios para mantener lo
alcanzado en cuanto a pobreza extrema y pobreza total muestran una
tendencia a la disminución.
En el caso de Chile y del Uruguay, de mantenerse las condiciones que marcan
el contexto económico cabría esperar que estos países cumplan con la meta de
superación de pobreza definida en la Agenda 2030. Por su parte, los costos en
2029 no alcanzarían el 1% del PIB en varios países
En tanto, tres países afrontan importantes desafíos de financiamiento, lo que
requiere mejoras tanto del lado de la recaudación como del gasto. Ellos son
Guatemala, Honduras y Nicaragua.
C. Conclusiones
Como se pudo ver en el capítulo, el gasto público social a nivel de gobierno
central se ubica entre los valores más altos desde inicios del presente siglo,
tanto entre los países de América Latina como del Caribe. De igual manera, en
cuanto al gasto medio por persona, en 2018 se alcanzaron los niveles más
altos de los últimos años y se logró duplicar los montos reales en dólares que
fueron erogados a inicios de la década de 2000.
Esto marca claramente una tendencia de estabilización del nivel de prioridad y
atención de compromisos que los países de la región están asignando a las
políticas sociales. Sin embargo, los montos de estos países aún se encuentran
lejos de los montos que destinan para estos fines los países desarrollados, así
como de compromisos intergubernamentales que han asumido los propios
países de América Latina y el Caribe en ámbitos como la salud, la educación y
la cultura.
Por eso, es necesaria una permanente revisión, tomando en consideración el
rol que cumple el financiamiento como vehículo y medio de implementación de
las políticas requeridas para lograr las metas de la Agenda 2030 para el
Desarrollo Sostenible, que son exigentes y deben ser alcanzadas en solo 11
años más.
Las políticas del mercado laboral tienen potencialidades para mejorar la
calidad del ajuste entre la oferta y la demanda de trabajo a través de un
servicio público de intermediación laboral que sea eficiente garantizar el
aumento y la actualización de las calificaciones de los trabajadores a través de
la capacitación y subsidios a la contratación; promover la inserción laboral de
personas y grupos que enfrentan mayores barreras de acceso al mercado de
trabajo, como trabajadores con baja calificación, mujeres, jóvenes, personas
indígenas , y personas con discapacidad, y finalmente promover el
emprendimiento
Capítulo IV
Dinámica de la migración en la región y sus principales dimensiones
Introducción
La migración es un proceso inseparable de la historia de las sociedades y
América Latina y el Caribe no es una excepción. De esta manera, el pasado,
presente y futuro, como también algunos de los principales rasgos y desafíos
sociales, económicos, culturales y políticos de la región difícilmente son
entendibles sin referencia a la compleja dinámica de las migraciones, intra y
extrarregionales. No obstante, pueden distinguirse ciclos o etapas muy
diferentes a lo largo de la historia, primero colonial y luego republicana, de las
sociedades latinoamericanas y caribeñas.
En un mundo globalizado como el presente, la migración desempeña un rol
central para los procesos de reproducción social. Más específicamente, la
migración está íntimamente vinculada a los procesos de reproducción
demográfica, económica y de la estratificación social. Lo primero debido a que
la migración desempeña un rol central en la complementariedad de la dinámica
de la población de las regiones de origen con la dinámica en los países de
destino. Lo segundo porque tiene un doble efecto sobre la reproducción del
capital.
A. Cambios y continuidades de la migración
1. Patrones y tendencias
La emigración extrarregional, la inmigración histórica de ultramar y los
intercambios intrarregionales son los tres patrones dominantes de la migración
internacional en América Latina y el Caribe desde la segunda mitad del siglo
XX. Ahora bien, en los últimos años se observan varias situaciones en relación
a estos tópicos. En primer lugar, habría indicios de una disminución de los
flujos de emigración extrarregional a los principales destinos, aunque no
estrictamente de los stocks. En segundo término, la inmigración de personas
provenientes de otras regiones mantiene cierta vigencia, pero en un marco de
pérdida de vigor respecto de la tendencia de décadas previas. En tercer lugar,
los flujos de migración dentro de la región se han intensificado. Por último, la
migración de retorno exige ser considerada como un patrón más que siempre
coexistió con los anteriores.
El total de la población extranjera residiendo en países de América Latina y el
Caribe, por su parte, alcanzaba los 7,6 millones de personas alrededor de
2010, lo que equivale a prácticamente un cuarto de la cantidad de emigrados y
tan solo a un 1,1% de la población total de la región.
El peso de la población inmigrante sobre la población nativa es más bajo y más
o menos homogéneo entre las distintas subregiones de América Latina, con
una tasa algo mayor en el Caribe. La emigración, en tanto, presenta mayores
porcentajes y marcadas variaciones por subregión, destacándose el Caribe y
Centroamérica por la alta proporción de emigrantes en relación con el volumen
de la población nativa.
2. La disminución de la emigración extrarregional: ¿tendencia
coyuntural?
Los Estados Unidos son el principal destino de la emigración regional. Este
patrón establece una tendencia de largo plazo. Alrededor del año 2010, este
país concentraba casi tres cuartas partes de la población migrante
latinoamericana y caribeña.
Luego de desatarse la crisis financiera mundial habría existido una disminución
de los migrantes regionales hacia este país. Esta pérdida coyuntural es
interesante, pues ha coexistido con la vigencia de factores de expulsión en
varios otros países, donde se asiste además a una búsqueda de refugio, y con
la emergencia de la migración de menores migrantes y mujeres que migran
solas.
La información disponible pone en evidencia una reducción de los flujos de
migrantes desde varios países hacia regiones distintas a América Latina y el
Caribe. Varios factores confluyen en esta tendencia regresiva, pero el
denominador común es el impacto de la crisis sobre los mercados laborales y
los salarios, con las señales disuasivas que ello conlleva para los nuevos
migrantes.
3. La expansiva dinámica migratoria intrarregional
La intensificación de la inmigración intrarregional corresponde a una tendencia
que venía produciéndose desde décadas. En la actualidad, es bien sabido que
estos movimientos , algunos de ellos registrados por los censos, incluyen
expresiones laborales, incluidas la movilidad temporal y el tránsito fronterizo, y
otras no estrictamente laborales, que admiten una compleja tipología en la que
resalta la movilidad indígena, la niñez migrante no acompañada y la búsqueda
de refugio, cuyas modalidades asociadas a la irregularidad, la trata de
personas y el tráfico ilícito de migrantes los han hecho caracterizarse por la
condición de flujos mixtos. Además, la inmigración proveniente de la región
nunca ha dejado de crecer.
4. La reciente migración venezolana: necesidades imperativas de
cooperación
La migración se caracteriza por presentar una gran expansión en la región y
cambios en sus patrones tanto de inmigración como de emigración. Los datos
de 2010 situaban a Venezuela todavía como uno de los principales países
receptores en números absolutos, como consecuencia de la llegada tradicional
de poblaciones colombianas y de la afluencia, de personas de otros orígenes
que buscaban oportunidades y refugio. La situación comenzó a modificarse en
la década de 2000.
Frente a su inestabilidad económica, la emigración de este país ha
experimentado un fuerte incremento en los últimos años, lo que constituye un
desafío para las respuestas gubernamentales de los países que los reciben.
B. La migración y sus problemáticas en las subregiones
1. Centroamérica y México
La emigración e inmigración representa un problema en México. En
Centroamérica la mayor preocupación es la emigración desde el norte de la
subregión, cabe mencionar que los cambios derivados de la transición
demográfica en Centroamérica están más rezagados en El Salvador,
Guatemala, Honduras y Nicaragua, donde las poblaciones son más jóvenes.
Durante los últimos años, los países de Guatemala, El Salvador y Honduras
han venido enfrentando flujos migratorios hacia los Estados Unidos, siendo
muchos de ellos detenidos en la frontera de Estados Unidos.
Al mismo tiempo estos mismos países han venido recibiendo números
crecientes de retornados forzados (deportados) desde Estados Unidos y
México
a) Entre los factores de la migración se entrelazan los determinantes
estructurales y las motivaciones de los migrantes
• Dimensión Política
Los incidentes de crisis políticas y la poca credibilidad en las instituciones
públicas debido a la percepción de la corrupción pueden influir en mantener un
flujo migratorio continuo.
La débil coordinación entre las instituciones del gobierno central con los
gobiernos locales puede dificultar la implementación de iniciativas de
reintegración. La política anti-migrante de Estados Unidos puede aumentar el
número de retornados, reducir las remesas y generar presión sobre los
recursos de las comunidades de retorno.
• Dimensión Económica
El bajo crecimiento económico caracterizado por una mayor importación que
exportación; las pocas oportunidades de empleo, la alta desigualdad; el alto
nivel de pobreza y extrema pobreza
2. El Caribe
En el Caribe la migración desempeña un papel importante en razón de escala
de los territorios y el impacto que puede tener sobre la estructura de las
poblaciones. Cuando se observan los datos conjuntos de inmigrados se
observa que la migración tiene en esta subregión impactos muy elevados.
a) Principales retos y tendencias migratorias en el Caribe
Como se ha observado, la migración caribeña intrarregional es altamente
dinámica. Las posibilidades de cambio en el patrón migratorio dependen de la
emergencia de un foco de crecimiento económico en cualquiera de las islas, y
las consecuentes necesidades de un determinado tipo de fuerza de trabajo. Un
factor adicional está constituido por cualquier amenaza, desastres naturales o
riesgo ambiental. Esta situación se observó en Montserrat, cuyo patrón
migratorio cambió drásticamente en la segunda mitad de los años noventa,
debido a las erupciones volcánicas. Es así como antes la tasa de emigración
era de 18,6 por mil, y la de inmigración era de 13,7 por mil. Durante estos años
es sabido, aunque no se tienen datos, que la inmigración en ese país
prácticamente se detuvo, mientras que la emigración aumentó
considerablemente.
b) Migración calificada: efectos positivos y negativos
Para el PNUD existe una serie de argumentos a favor de la movilidad humana,
particularmente por los efectos positivos de este proceso en las áreas de
emisión en los países de origen, los efectos se sienten en la forma de mayores
ingresos y consumo, mejor educación y salud y en la expansión del nivel
cultural y social. De manera que, aunque da lugar a la heterogeneidad, se
pronuncia a favor de una visión positiva de la migración en el desarrollo, motivo
por el cual el informe recomienda abrir las barreras a la movilidad. Si se
reducen las barreras que frenan el movimiento humano y se mejora el trato
para quienes migran se pueden obtener grandes frutos para el desarrollo
humano
Los impactos de la migración calificada en los países de origen son
heterogéneos y pueden manifestarse en distintos sentidos. El argumento
central es que la migración calificada puede tener efectos positivos o negativos
en el país de origen, dependiendo de la amplia gama de situaciones
económicas y sociales de los países de origen y destino.
c) Migración relacionada con el clima
La evidencia científica sobre el cambio climático prevé fenómenos de sequía
más intensos en ciertas regiones de las Américas en el futuro, como en los
pequeños estados insulares del Caribe, zonas de América Central y del Sur.
Estos fenómenos son evidentes en la actualidad en diferentes países: el
Corredor Seco de América Central, que reúne zonas de Guatemala, el
Salvador, Honduras y Nicaragua e incluso Costa Rica y Panamá ha
sufrido eventos recurrentes de sequía con afectaciones importantes en la
producción y los rendimientos agrícolas aunque con impactos diversos según
las zonas geográficas
La reubicación poblacional, tradicionalmente más vinculados al desarrollo
urbano, adoptan ahora nuevas formas que deben tenerse en cuenta en las
políticas de desarrollo regional y planificación territorial. Un alto porcentaje de la
población caribeña vive cerca de la costa, a menudo en zonas bajas, donde las
inundaciones costeras, marejadas e inundaciones interiores pueden causar
graves problemas y la necesidad de desplazamientos.
d) Perspectivas para la cooperación intergubernamental en política
migratoria en el Caribe
Actualmente, el caribe es en su conjunto exportadora neta de recursos
humanos hacia otros territorios, pero en su interior también se produce un flujo
importante de personas de unos países a otros que están motivados por las
grandes asimetrías de desarrollo y oportunidades entre diversas regiones. En
la actualidad se ha configurado una “agenda migratoria” que incluye acuerdos,
compromisos e instrumentos para la gestión migratoria de orden regional,
subregional y binacional. Se realiza un análisis de la evolución de las agendas
y los instrumentos disponibles al interior de la región atendiendo primero a las
iniciativas de orden regional y después a los instrumentos bilaterales para
determinar en que forma la cooperación contribuye a la creación y
fortalecimiento de instrumentos de gestión migratoria.
3. América del Sur
En esta región la dinámica migratoria se caracteriza claramente por la
migración entre los países.
Uno de los factores destacados de la migración en esta subregión es la
participación de las mujeres, en especial la inserción de muchas migrantes en
el trabajo doméstico remunerado.
a) Trabajo doméstico remunerado y migración en la subregión
El trabajo doméstico hace valiosos aportes para la sostenibilidad de las
economías de los países. Algunos de estos aportes son más cotidianos, por
ejemplo, aumenta las posibilidades para que hombres y mujeres puedan
emplearse de forma remunerada fuera del hogar. Pero también hay aportes
menos tangibles, facilitando que las mujeres puedan emplearse, estudiar y
desarrollar diversas actividades; delegando -en otras mujeres principalmente la
ejecución de las tareas domésticas y de cuido de las personas dependientes
El trabajo doméstico también juega un rol fundamental en la división
internacional del trabajo en un mundo globalizado, en el que cada vez más los
países de renta alta y renta media dependen de la migración de mujeres de
países en desarrollo para que asuman esa tarea
b) Cadenas globales de cuidado
El trabajo doméstico remunerado y no remunerado es una responsabilidad
fundamentalmente asumida por mujeres, se han generado complejos
entramados para que ellas sigan haciéndose cargo de esa labor en un contexto
social y económico dinámico.
En este escenario surgen las cadenas globales de cuidados, que se concretan
cuando una mujer se inserta en el mercado laboral y contrata a una trabajadora
doméstica para que asuma las labores domésticas de su familia, y la
trabajadora doméstica a su vez delega en otra mujer -que suele ser la madre,
la hermana, la hija mayor, etc. Las tareas reproductivas de su propio núcleo
familiar. Si este entramado lo colocamos en el escenario global, vemos mujeres
desplazándose desde diferentes comunidades y países haciendo parte de una
dinámica compleja.
c) Conformación de corredores migratorios para el cuidado en
América Latina
Durante el primer decenio y medio del presente siglo, las migraciones
internacionales con fines de empleo en América Latina y el Caribe continuaron
expandiéndose y cambiando. Características propias de los mercados de
trabajo en sociedades de origen y destino y la integración regional de
economías y mercados explican el efecto que la movilidad internacional de
trabajadores tiene sobre la creciente expansión de corredores migratorios en la
región. Asimismo, en los principales países de destino el envejecimiento de la
población y otras variables demográficas, económicas y laborales repercuten
en el déficit de fuerza de trabajo en mercados que requieren de mano de obra
tanto altamente calificada, como de medianas y pocas calificaciones.
i) Corredor migratorio Perú-Paraguay-Argentina
Argentina se constituyó en un polo de atracción tanto para la migración
europea como para poblaciones de los países limítrofes que llegaban al país
atraídos por las condiciones favorables del mercado de trabajo. Si bien las
migraciones desde ultramar cesaron a mediados del siglo XX, las migraciones
intra-regionales desde los países vecinos, y recientemente desde Perú y
Ecuador, se mantienen vigentes y con renovado dinamismo, lo que convierte al
corredor migratorio hacia Argentina en uno de los principales del Sur.
A lo largo de la historia argentina, la inmigración ha representado entre un
porcentaje bajo de la población total del país. En general, se trata de población
en edad económicamente activa.
En particular, este predominio femenino se agudiza al considerar el grupo de
edad que se encuentra entre los 18 y los 59 años, es decir, en las edades de
mayor actividad económica. En cuanto al nivel de instrucción de la población
migrante americana, en general un rasgo que la caracteriza es que cuenta con
niveles educativos en promedio inferiores a los de la población total de la
Argentina. En cambio, los niveles de instrucción de los inmigrantes regionales
no limítrofes, los inmigrantes del continente europeo y el resto de los
inmigrantes son más elevados que los del promedio nacional.
Los trabajadores migrantes logran insertarse laboralmente sin mayores
dificultades en el mercado de trabajo argentino: la tasa de actividad de la
población migrante de 15 años y más supera a la tasa de actividad de las
personas nativas. La inserción laboral de los migrantes tiende a concentrarse
en pocas ramas de actividad, principalmente en aquellas con mayores tasas de
informalidad. los inmigrantes ocupados se concentran en el trabajo doméstico,
la construcción, la industria textil y el comercio.
ii) Corredor migratorio Perú-Chile
La importancia relativa del corredor migratorio hacia Chile es menor comparada
con los corredores en América del Sur que ya se han analizado. No obstante,
Chile está cambiando sus patrones migratorios. Antes Chile se caracterizaba
por ser un país de emigración, pero durante las dos últimas décadas se ha
transformado en un país receptor y hoy en día constituye un destino frecuente
de las migraciones internacionales en Sudamérica.
Las migraciones laborales para el período 2014-2018, en el cual se propone el
desarrollo de una política y cultura migratoria basada en la promoción y
aplicación de los instrumentos internacionales ratificados por Chile sobre
Derechos Humanos y derechos de las personas migrantes, con un rol activo
del Estado. Es por ello que se creó por Decreto la instancia multisectorial que
deberá trabajar en el fortalecimiento institucional de la gestión migratoria y
poner en práctica un plan de acción sobre migración.
La migración de extranjeros hacia Chile se cuadruplicó en los últimos 30 años.
Cada vez es más frecuente en Chile la contratación de servicio doméstico
extranjero para realizar el trabajo de cuidado de personas dependientes. Las
trabajadoras domésticas migrantes por lo general han dejado a sus hijos en su
país de origen a cargo de otra persona, conformándose cadenas globales de
cuidado.
Estas migrantes trabajan interna en la vivienda de sus empleadores, para
ahorrar sus ingresos y enviarlos a su familia en Bolivia. Las diferencias
salariales entre lo que perciben en sus ciudades de origen y en Chile son
enormes, duplicando el monto que recibirían en su país. A pesar de no tener
contrato, sus salarios son similares a los de las trabajadoras nacionales, y las
remesas constituyen la casi totalidad del salario. Debido al carácter circular de
la migración, sus trayectorias son fraccionadas y deben volver a buscar trabajo
cada vez que regresan a Chile.

Palabras clave: gasto social, migración, servicio doméstico, salarios, recursos, proyección,
remunerado, tendencias, publico, mujeres, cadena global, contratación, social, económico

Observaciones: La migración es un fenómeno causado por múltiples variables y procesos.


La decisión de emigrar está influida por variables estructurales, como la diferencia salarial
entre los países; variables de un nivel intermedio, como son las redes sociales y la
información que fluye a través de éstas, y variables que se relacionan con la vida de cada
uno de los migrantes y sus familias.

En el camino hacia el cumplimiento de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, la


migración tiene una presencia transversal, otorgándole una importancia y dimensión
globales.

El crecimiento de las economías de la región se desaceleró después de 2010


que tuvo lugar a continuación de la crisis financiera internacional. El
crecimiento promedio del entre 2014 y 2018 fue inferior al del período de 2000
a 2008. Este resultado estuvo muy por debajo del de regiones como Asia
sudoriental, África septentrional y las mayores economías emergentes de
Europa en el mismo período. Asimismo, la CEPAL destacó que “aunque esta
pérdida de dinamismo económico sea en gran medida consecuencia de
factores externos, la intensidad con que estos inciden en la dinámica de la
región es también el producto de condicionantes internos, que profundizan en
diferente medida el impacto de los primeros. Los condicionantes internos
dependen de las características estructurales y el marco institucional de cada
país, y se relacionan, entre otros, con el perfil de especialización productiva, la
estructura fiscal, la regulación ambiental y la gobernanza de los recursos
naturales, el tipo de institucionalidad laboral, las políticas de salud y educación,
las características del sistema de cuidados y el grado de apertura, la
desregulación del sistema financiero y la orientación de la política económica
Esto pone de relieve la articulación que tienen las distintas dimensiones del
desarrollo sostenible y el círculo virtuoso que existe entre el desarrollo social, la
sostenibilidad ambiental y el crecimiento económico.