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1.

La Revolución Urbana

En nuestro área cultural, los primeros documentos escritos aparecen en los


restos arqueológicos asociados a la cultura de Uruk, en la Baja Mesopotamia, hacia
3300-3200 a.C. (nivel IVa y III del Eanna de Uruk). Poco después (h. 3100) aparece
otra forma de escritura en algunos sellos y etiquetas de marfil egipcias. La escritura y
los documentos escritos por sí mismos no suponen una transformación importante en
las sociedades del pasado, pero a menudo su aparición ha coincidido históricamente
con el proceso conocido como “Revolución Urbana”, que sí supuso una
transformación radical en la historia.

Partiendo de los esquemas histórico-antropológicos evolutivos (salvajismo,


barbarie y civilización), modelados de acuerdo con el materialismo dialéctico
marxista, y de su propia experiencia arqueológica, V. Gordon Childe fue el primero
en dar una definición de la revolución urbana, basado en una serie de rasgos que
aparecen por primera vez y que diferencian a las culturas urbanas (civilizaciones) de
las no urbanas. Desde entonces, se abrió todo un campo de estudios, en el que las
denominaciones del proceso estudiado varían según las distintas posiciones:
revolución urbana, origen del estado, formación de los estados primitivos o arcaicos,
primeras sociedades complejas...

Prerrequisito: Agricultura intensiva capaz de generar excedentes almacenables

· “Ciudades” más extensas y densamente pobladas que cualquier asentamiento


previo.
· Especialistas a tiempo completo, que no obtienen su mantenimiento de su
trabajo ni del intercambio directo de alimentos con los campesinos, sino que
trabajan para organizaciones que pueden a su vez extraer excedentes de los
campesinos.
· Concentraciones de excedentes como tributo fijo o porcentual debido a una
divinidad o a un rey divino.
· Clase dirigente, incluyendo sacerdotes, líderes civiles y militares, y
funcionarios que absorben la mayor parte del excedente.
· Organización estatal (un estado) dominante y permanente, basada en el lugar
de residencia y no en el parentesco, capaz de usar tanto la fuerza y la amenaza
de su uso (coacción y coerción) como instrumentos más sutiles, de carácter
ideológico para el control del conjunto de la sociedad. Organización
coordinada de actividades colectivas.
· Comercio exterior regular, de volumen significativo y a largas distancias,
principalmente para la obtención de materias primas exóticas.
· Religión legitimadora administrada desde el estado
· Edificios públicos monumentales que no sólo distinguen la ciudad de las
aldeas sino que también simbolizan la concentración de los excedentes.
· Técnicas expertas, desarrolladas por miembros de la clase dirigente para el
control de los excedentes, particularmente sistemas de medida, registro,
escritura y numeración, de las cuales a su vez se derivan:
· Ciencias exactas y predictivas (aritmética, geometría, “ciencia del
calendario”, astronomía...).
· Al servicio de los dirigentes aparecen especialistas en artes figurativas, que
representan la realidad de acuerdo con estilos sofisticados, diferentes según las
culturas (muy cuestionado)

A partir de esas transformaciones, campesinos, artesanos y dirigentes forman


una comunidad de miembros interdependientes y funcionalmente complementarios,
cuya cohesión está asegurada por el estado. Esta “Revolución Urbana” marcaría el
tránsito hacia las sociedades complejas (o sociedades de clases), la economía
especializada, la ciudad y el estado.
Los esquemas teóricos sobre el origen de las ciudades, las sociedades complejas
y el estado están muy desarrollados y matizados, lo que no implica, en absoluto, una
aceptación generalizada. Sigue habiendo debates, por ejemplo, sobre el carácter
consensuado o impuesto del cambio, la importancia mayor o menor de los desarrollos
endógenos frente a las influencias o impulsos exógenos, sobre el motor (o los motores)
del que parte el impulso inicial. Se suele rechazar la importancia que Childe atribuía
como motor a la metalurgia del cobre, pero no hay unanimidad en la valoración de
distintos factores: los desafíos ambientales en A. Toynbee, la importancia de la religión
y el comercio en M. Weber, la necesidad de grandes adaptaciones hidráulicas en
Wittfogel, la presión militar.... Generalmente se insiste sobre la calificación de la
Revolución Urbana como un mecanismo de tipo sistémico, en que los distintos factores
interaccionan entre sí y reciben un impulso adicional como consecuencia de esa
interacción. También se cuestiona el punto de vista “progresista” de Childe: la aparición
de ciudades no supuso progreso para la mayoría de la población, que se enfrenta a más
trabajo y peores condiciones de vida de las que disfrutaba en las sociedades de aldea.